Por Esto!
* “¡El petróleo es de los mexicanos!” y “¡La Patria NO se vende!”, el coro unánime ayer en la multitudinaria marcha de repudio al espurio Felipe Calderón por su “visita” al puerto tabasqueño de Dos Bocas para conmemorar el 70 Aniversario de la Expropiación Petrolera
* “NO permitiremos que este pelele pretenda privatizar PEMEX por que ya nos robó la elección pero nuestro petróleo NO. Aquí habrá una oposición que defienda lo que es nuestro, que sepa que no es bienvenido en Tabasco... si Calderón quiere nuestro tesoro pues que se lleve a Laura León”
Durante la marcha anti-calderonista, integrada por contingentes de tabasqueños de los municipios de Centla, Comalcalco, Huimanguillo, Macuspana, Villahermosa y Paraíso, se entonaron frases como “El petróleo es de los mexicanos”, “La Patria NO se vende” y “Fuera el pelele de Calderón de Tabasco”.
PARAISO, Tabasco, 18 de marzo (LUIS RUBEN LOPEZ/LA JORNADA).- Alrededor de 3 mil personas participaron en la marcha pacífica que organizaron senadores, diputados federales, tabasqueños, presidentes municipales y lideres del Partido de la Revolución Democrática (PRD) que se efectuó en protesta por la llegada de Felipe Calderón Hinojosa al puerto de Dos Bocas, donde conmemoró el 70 aniversario de la Expropiación Petrolera.
El contingente partió desde el parque central Venustiano Carranza en punto de las 8:15 de la mañana rumbo hacia la terminal marítima. Durante la marcha se entonaban frases como “El petróleo es de los mexicanos”, “La Patria NO se vende”, “Fuera el pelele de Calderón de Tabasco”, entre otras.
Las personas que conformaban estos contingentes provenían de los municipios de Centla, Comalcalco, Huimanguillo, Macuspana, Villahermosa y Paraíso.
Al llegar a la altura de la calle Juan Santo sobre la carretera del libramiento a Dos Bocas, un grupo de aproximadamente 600 elementos antimotines se encontraban apostados sobre dicha vía para no dejar pasar a los inconformes. Fue entonces cuando comenzaron a tirar botellas de aguas y los gritos de “déjenos pasar”. A partir de ese momento la marcha estuvo a punto de salirse de control, pero los oradores del acto llamaron a la cordura.
A las 9:05, tres camionetas tipo Hummer con elementos del Ejercito Mexicano y una patrulla de la PFP arribaron al plantón, por lo que los manifestantes quedaron encerrados por una parte de los elementos de la Policía Federal y por otra parte por el Ejercito Mexicano, fue entonces cuando comenzaron a escucharse las consignas de los manifestantes de “Nosotros no traemos armas”, “Esto es una marcha pacífica”, “Fuera, fuera”.
De inmediato, elementos del Estado Mayor Presidencial acudieron bastante enojados a decirles a los soldados que se retiraran de inmediato del lugar, que no era necesaria su presencia, por lo que en cuestión de minutos los castrenses abandonaron la zona en medio de rechiflas.
Mientras, un helicóptero sobrevolaba la zona, el recién líder electo del PRD en el Estado expresó “no permitiremos que este pelele pretenda privatizar PEMEX por que ya nos robo la elección pero nuestro petróleo no; aquí habrá una oposición que defienda lo que es nuestro, que sepa que no es bienvenido en Tabasco”. Asimismo, Nidia Naranjo Cabían manifestó que “si Calderón quiere nuestro tesoro pues que se lleve a Laura León”.
Alrededor de las 10:12, cinco camiones que transportaban a personal de diversas secciones del país fueron detenidos por lo militantes perredistas, quedando atrapados entre la manifestación por mas de 3 horas, evitándoles que pudieran estar presente en el acto que encabezaba Calderón en el puerto.
Minutos más tarde arribó el secretario de Seguridad Pública estatal, Héctor Sánchez, con el fin de que dejaran circular a los camiones con el personal de la paraestatal antes detenido, petición que fue rechazada por los manifestantes y diputados, teniendo el funcionario que optar por retirase en medio de consignas e insultos.
Cabe señalar que a lo largo de esta carretera los militantes perredistas instalaron tres retenes para evitar el paso de más elementos de la policía. Asimismo, todos los accesos que llevan al puerto de Dos Bocas estaban cercados por elementos de la Policía Federal Preventiva.
Y fue entonces hasta las 12:30 del día, bajo los intensos rayos del sol, cuando los plantonistas decidieron retirarse del lugar, cerrando el acto con la entonación del Himno Nacional Mexicano.
Miles de personas participaron en la marcha en repudio a la llegada de Felipe Calderón al puerto de Dos Bocas. 600 elementos de la Policía Federal Preventiva impidieron el acceso a los manifestantes en un solo punto. Aproximadamente en los otros accesos había un total de 1,200 elementos.
Los presidentes municipales que participaron fueron Javier May Rodríguez, de Comalcalco; Avenamar Leyva, de Nacajuca; Jesús Selvan, de Jalpa de Méndez. También la senadora Rosalinda López Hernández. Los diputados federales Fernando Mayans, Mónica Fernández, Rafael Elías Sánchez y Roberto Mendoza, así como los diputados Cristóbal Javier Angulo, Alipio Ovando Magaña, Domingo vargas, Armando Narciso Correa, Adán Augusto López, Alberto Pinzon, Ovidio Chablé, Raúl Gutiérrez Pascasio, Ezequiel Ventura. Lideres del partido: Juan Manuel Focil y José Ramiro López obrador.
Asimismo, el mensaje de Felipe Calderón Hinojosa en Tabasco fue objetado por diputados del PRD, PRI y Convergencia quienes advirtieron que sus fuerzas políticas no permitirán la entrega de Petróleos Mexicanos a manos privadas, porque los recursos financieros en manos del gobierno son suficientes para invertir en la modernización y ampliación de la infraestructura en la paraestatal.
Samuel Aguilar, a nombre de la bancada del PRI reprochó al gobierno de Felipe Calderón el no haber cumplido el compromiso de enviar al Congreso Federal el diagnóstico en torno al sector energético, y exigió al Ejecutivo que cambie de interlocutores en las secretarías de Energía y Gobernación porque los actuales titulares de esas instancias “ya no tiene interlocución con los legisladores y carecen de autoridad moral para abordar el tema energético”.
Para el legislador priísta, y su partido sí es necesaria una reforma de sector energético integral, que no sólo atienda a Petróleos Mexicanos sino que abarque el resto de las actividades de generación de fuentes de energía.
- ¿La secretaria Georgina Kessel será la interlocutora que requiere el Congreso en ese tema?
- La secretaria ha dejado de lado que existe un Congreso en el que se puede debatir y al cual tiene que entregarle y rendirle cuentas. Ha venido a esta Cámara de Diputados a hurtadillas y me parece que no ha estado a la altura de las circunstancias.
Me parece que la secretaria no ha tenido los tamaños para presentarse con el Congreso con un diagnóstico y una iniciativa. Entonces el gobierno debe tomar una decisión.
- ¿También el secretario de Gobernación está bajo sospecha? –se le preguntó.
- El titular del Ejecutivo tiene que aclarar de una manera muy precisa quién es o quiénes son los interlocutores con el Poder Legislativo.
En tanto, José Manuel del Río Virgen, diputado por Convergencia criticó con dureza la visión catastrofista que sobre el sector petrolero pretende dar el gobierno federal. “Nadie, que se considere cuerdo en este país podrá negar que Petróleos Mexicanos se encuentra en una situación de crisis. Pero de eso a que haya riesgos insalvables existe una distancia enorme.
También, Humberto Zazueta, correligionario de Guerra, adelantó que el PRD ha emprendido una estrategia de organización social que afrontará cualquier intentona, desde el poder, de apoderarse de los recursos naturales que a todos les pertenecen: “El proceso histórico que estamos viviendo representa la coyuntura que nos llevará a tomar una decisión absolutamente errónea si permitimos que Felipe Calderón y sus secuaces se apoderen del petróleo y de todas las ramas de la energía de nuestro país.
Nosotros hemos decidido que lucharemos, bajo cualquier circunstancia con las herramientas que nos permita la ley y la movilización social”.
miércoles, marzo 19, 2008
EEUU sigue su ataque contra Venezuela.
Barómetro Internacional
La vieja y nueva estrategia expansionista del “gran garrote”
Por Diego Olivera
La práctica del terrorismo de estado, ha sido una constancia histórica de EEUU, desde la conquista de su territorio y exterminación de sus pobladores, la usurpación de territorios a México, el anexionismo de Puerto Rico, la intervención en Cuba, como las invasiones a Centro América. Esa etapa consolido una concepción intervencionista, sustentada en la tesis del presidente, Theodore Roosevelt, del “gran garrote”, para imponerse en la relaciones internacionales, la cual se agudizada en el siglo XX en Corea, Vietnam, Afganistán, Irak, como cientos de intervenciones o presencias militares en América y el Resto del Mundo.
El ataque a Venezuela esta enmarcado en esa estrategia, destruir el modelo bolivariano y eliminar al presidente Hugo Chávez, para luego seguir con Bolivia y Ecuador, a los que ha calificado de “populistas” y con vínculos con el terrorismo internacional. Muchos políticos de oposición y la prensa nacional e internacional, han querido desmentir la tesis del “magnicidio”, como los ataques de EEUU, pero como desmentir a los padres del “magnicidio”, con varios presidentes y congresistas asesinados, como Abraham Lincoln o Jhon Kennedy, o el asesinato del presidente Salvador Allende en el golpe militar, de septiembre de 1973.
La falsa apología a la democracia y los derechos humanos de la administración Bush.
La defensa sustentada del presidente Bush, de su modelo de democracia y los derechos humanos, muestra la hipocresía mas abierta a la naciones del mundo, en recientes declaraciones de de la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, e su visita a Brasil donde afirmo que: “Los países no pueden ser amenazados ni desde adentro ni desde afuera”, será que esa funcionaria vive en otro planeta, o sufre de amnesia, obviando la invasión Afganistán o a Irak, sin autorización de la ONU. Por el contrario ella es participe de la política intervensionista de EEUU, mintiendo descaradamente en cada presencia pública, para defender la geopolítica de la administración Bush.
También la secretaria estadounidense insistió, en calificar “a las FARC como ‘terroristas’ y garantizó que ‘la ley y el orden’ han sido restablecidos en ese país por un ‘presidente democrático’, en alusión a Álvaro Uribe. Como la satisfacción de “Estados Unidos por apoyar a Colombia en la lucha contra el narcoterrorismo” y valoró los “esfuerzos de Brasil para liberar a la región de aquellos que matan”.
Estas aseveraciones de Rice son perfectamente aplicables a EEUU, sobre el “Terrorismo de Estado”, como sobre las grandes mafias de narcotraficantes en suelo estadounidense, hay un viejo refrán que dice “no mires la paja en el ojo ajeno, sin ver el tronco que tienes en el tuyo”, pero en este caso se aplica “no hay peor ciego, que el que no quiere ver (o en este caso seria, el que arma la mentira sobre obscuros intereses)”.
El presidente Chávez alerta sobre los intentos de Bush de atacar a Venezuela.
El presidente Hugo Chávez alertó que “en la coyuntura política actual, en el marco de la cual se generan ataques, por parte de factores internos y externos contra la estabilidad nacional, el objetivo del imperialismo es derrocar al Gobierno Bolivariano”. A lo que agregó “nueva arremetida desde Estados Unidos a su juicio, es la reacción del Gobierno de Washington, es la respuesta a los acontecimientos ocurridos en la XX Cumbre del Grupo de Río”.
Para Chávez “la reacción de la administración de Washington, como la visita reciente de la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, a Brasil y Chile, forman parte de la respuesta imperial a los acontecimientos ocurridos en los acuerdos alcanzados en la Cumbre del Grupo de Río”. También mencionó la amenaza que se ha hecho desde Estados Unidos, en cuanto a incluir “a Venezuela en una lista de países que apoyan a grupos terroristas”, diciendo en sus declaraciones que “hagan esa lista y se la metan en el bolsillo”.
La intencionalidad de una posible agresión, han quedado bien clara en declaraciones de funcionarios estadounidenses.
Concebir como improbable una agresión a Venezuela, no hablemos de una invasión armada, pero si de acciones desestabilizadoras, que van desde el sabotaje, hasta intentos de golpe de Estado, esta ideas no son nuevas, han sido parte de la estrategia imperialista. Las aplicaron en el Cono Sur en las décadas del 60 al 80, siendo la mas descara contra el gobierno de Allende en Chile, la desarrollaron en Centroamérica contra la revolución sandinista, con la acción de grupos paramilitares “contras”.
En Venezuela aplicaron en el 2002 - 2003, la estrategia del paro petrolero y el golpe de estado de abril, posteriormente el plan de sabotaje y asesinato del presidente, fue orquestado con más de 100 paramilitares colombianos, como la aplicación de planes de desabastecimiento, intentos de paros de transporte, como recientes niples explosivos, sin claro autor. Son hechos tangibles y comprobados, como la autoría intelectual de la administración Bush, en su campaña de enfrentar al “populismo” y los objetivos “expansionistas”, del gobierno bolivariano.
Toda esta campaña esta difundida y apoyada por los medios internacionales de prensa, que con informaciones manipuladas, tratan de tergiversar los avances del gobierno del presidente Chávez, como los logros en la arena internacional, liberación de rehenes y su propuesta en la reciente Cumbre del Grupo de Río.
E-mail: diegojolivera@gmail.com
Las urgencias de Calderón
Luis Linares Zapata
Con fuertes presiones sobre su débil administración para abrir el sector energético a la inversión privada, Calderón ve cómo se le achica el tiempo para cumplir con los compromisos adquiridos. Inversionistas nativos, pero sobre todo de fuera del país, están sumamente impacientes por recibir la contraprestación por sus masivos apoyos. Apoyos que le permitieron encaramarse (haiga sido como haiga sido) en el Poder Ejecutivo federal.
La intrínseca alianza del michoacano con los titulares momentáneos del PRI tardío, infundió a los patrones de ambos, renovadas esperanzas de cobrar, con los consiguientes réditos leoninos, sus abultadas facturas. Sin embargo, el indetenible desgaste del encargado (Mouriño) de negociar la llamada reforma energética se ha trastocado, por su inconsistencia política, nula ética y firmadas ilegalidades, en un fardo de autoritario acarreo.
Pero todavía hay numerosos obstáculos que brincar en la ruta hacia la intentona de privatizar el amplio y crucial sector de la energía. El principal lo presenta la cerrada oposición de la izquierda que ha decidido echar mano de toda su capacidad de movilización social para conservar, en propias manos, la riqueza que aún le queda a los mexicanos. Izquierda que, pasadas sus elecciones internas, manda un mensaje de reciedumbre y fortifica sus intenciones para empujar, sin modosidades fingidas, su propio proyecto.
Otro corre en paralelo con parte sustantiva de la base y aun la elite priísta que no aceptará, con la pronosticada facilidad que formulan sus actuales pastores burocráticos, el cambio a sus estatutos partidarios. Pero, en especial, porque algunos con refinada sensibilidad y patriotismo presienten el castigo que el electorado les hará efectivo en las venideras contiendas federales.
En ruta hacia cerrar el segundo año de su gris periodo, Calderón sufre merma adicional de su escaso capital político, ya muy tocado por su ilegítimo origen. La arriesgada y hasta insensata apuesta para encumbrar al inexperto e incapaz Mouriño hasta la crucial Secretaría de Gobernación le ha descarapelado el ya de por sí escaso margen de maniobra disponible. Tiene, por tanto, que actuar sobre una marcha que no tiene bases firmes ni llegadas seguras para enviar, al Congreso, su iniciativa energética que tanto ha esperado por mejores momentos que no aparecen concretarse.
La secretaría del ramo apenas ha incursionado con algunos lineamientos de lo que dicha reforma puede contener. Y lo poco que se entrevé, no apunta hacia un trasteo adecuado, aún entre sus compañeros de viaje: los dirigentes del priísmo tardío que no tardarán en incrementar el precio por sus servicios. La secretaria ha dado tibios y confusos pasos para aclarar las reales intenciones de su embozado jefe. Las razones que aduce para atraer la inversión privada (casi en exclusiva externa) son tan endebles como siempre: incapacidad tecnológica, organizativa y financiera por parte de Pemex o de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Las aguas profundas son el piso que, según este diagnóstico a modo, obliga a las alianzas, una manera tonta de ocultar lo que harían, como de paso, con toda la exploración, extracción, transporte, distribución o refinación de los hidrocarburos. La reserva prospectiva de crudo en las aguas profundas se calcula en 30 mil millones de barriles equivalentes. Esto, en términos monetarios y a los precios actuales de la mezcla mexicana (80 dólares en promedio), alcanzaría la estratosférica cifra de 2.4 billones de dólares a valor presente (2.4 trillones estadunidenses), riqueza que se aprecia, para cualquier negociante, lo suficientemente atractiva como para obtener de ella una tajada sustantiva.
Es por ello que quieren bursatilizar parte del capital de Pemex. Otra táctica similar sería convertir la actual deuda (Pidiregas o Bonos de deuda) en capital. Ambas modalidades serían la manera más directa de apropiarse de buena parte de la renta petrolera, tal como hicieron con Petrobras de Brasil. Ahí, el capital externo ahora será copropietario de una sustantiva parte de esos 80 mmdb que se han descubierto de reservas de crudo en aguas profundas.
Pero la Secretaría de Energía va todavía más allá al describir sus intenciones futuras. Pretende que, para 2020, Pemex esté extrayendo 4 millones de barriles diarios. Tres de ellos, cuando menos, dedicados a la exportación (de crudo). Un propósito que no se entiende en las circunstancias de petróleo caro. Los precios del crudo y, más aún, de los más de 3 mil derivados serán, con firme seguridad, crecientes. Razón por la cual hay urgencia de integrar el sector energético completo y darle así coherencia a una estrategia de desarrollo fincado en lo interno.
Pero Calderón ya no tiene alternativa. Se ha ido cerrando caminos y reincide en las obsesiones de siempre: recurrir al exterior para malbaratar los propios tesoros. Tiene que enviar su apalabrada reforma, aunque sea solamente una manera tope e irresponsable de entregar tales recursos y extranjerizar, aún más, la economía. Entregar malas cuentas en el renglón energético a sus mentores lo pondrán contra la pared frente a los grupos de presión que lo sostienen. La presión mundial y, en especial la de los vecinos del norte, busca asegurar fuentes de abastecimiento seguras ante los enormes costos que les presenta un Medio Oriente que requiere mecanismos de seguridad inmensos para resguardar los activos petroleros. Quieren, además y con urgencia, colocar, en campos rentables, los masivos flujos de efectivo que han salido de un mercado de valores que no responde y enturbia el horizonte de expectativas al capital.
En días venideros, el Congreso recibirá la ansiada reforma. Entonces se verá lo premonitorio que resultaron los preparativos que hizo la izquierda para movilizar a sus bases y preparar a la opinión pública. La disputa por la atención ciudadana no ha terminado. El oficialismo ha recurrido a una campaña mediática tramposa para adormecer a parte del pueblo. Los aliados que tiene el oficialismo en los medios de comunicación han sido incapaces de argumentar, de manera convincente en favor de la apertura energética. Tampoco han acercado, entre otras capas de dirigentes nacionales, los recursos requeridos para pasar una legislación lesiva a los intereses de los que son los reales accionistas de Pemex o la CFE.
Contra viento y marea Calderón habrá de enfrentar, en solitario, el veredicto de una historia que se le dibuja cada vez más hostil.
Con fuertes presiones sobre su débil administración para abrir el sector energético a la inversión privada, Calderón ve cómo se le achica el tiempo para cumplir con los compromisos adquiridos. Inversionistas nativos, pero sobre todo de fuera del país, están sumamente impacientes por recibir la contraprestación por sus masivos apoyos. Apoyos que le permitieron encaramarse (haiga sido como haiga sido) en el Poder Ejecutivo federal.
La intrínseca alianza del michoacano con los titulares momentáneos del PRI tardío, infundió a los patrones de ambos, renovadas esperanzas de cobrar, con los consiguientes réditos leoninos, sus abultadas facturas. Sin embargo, el indetenible desgaste del encargado (Mouriño) de negociar la llamada reforma energética se ha trastocado, por su inconsistencia política, nula ética y firmadas ilegalidades, en un fardo de autoritario acarreo.
Pero todavía hay numerosos obstáculos que brincar en la ruta hacia la intentona de privatizar el amplio y crucial sector de la energía. El principal lo presenta la cerrada oposición de la izquierda que ha decidido echar mano de toda su capacidad de movilización social para conservar, en propias manos, la riqueza que aún le queda a los mexicanos. Izquierda que, pasadas sus elecciones internas, manda un mensaje de reciedumbre y fortifica sus intenciones para empujar, sin modosidades fingidas, su propio proyecto.
Otro corre en paralelo con parte sustantiva de la base y aun la elite priísta que no aceptará, con la pronosticada facilidad que formulan sus actuales pastores burocráticos, el cambio a sus estatutos partidarios. Pero, en especial, porque algunos con refinada sensibilidad y patriotismo presienten el castigo que el electorado les hará efectivo en las venideras contiendas federales.
En ruta hacia cerrar el segundo año de su gris periodo, Calderón sufre merma adicional de su escaso capital político, ya muy tocado por su ilegítimo origen. La arriesgada y hasta insensata apuesta para encumbrar al inexperto e incapaz Mouriño hasta la crucial Secretaría de Gobernación le ha descarapelado el ya de por sí escaso margen de maniobra disponible. Tiene, por tanto, que actuar sobre una marcha que no tiene bases firmes ni llegadas seguras para enviar, al Congreso, su iniciativa energética que tanto ha esperado por mejores momentos que no aparecen concretarse.
La secretaría del ramo apenas ha incursionado con algunos lineamientos de lo que dicha reforma puede contener. Y lo poco que se entrevé, no apunta hacia un trasteo adecuado, aún entre sus compañeros de viaje: los dirigentes del priísmo tardío que no tardarán en incrementar el precio por sus servicios. La secretaria ha dado tibios y confusos pasos para aclarar las reales intenciones de su embozado jefe. Las razones que aduce para atraer la inversión privada (casi en exclusiva externa) son tan endebles como siempre: incapacidad tecnológica, organizativa y financiera por parte de Pemex o de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Las aguas profundas son el piso que, según este diagnóstico a modo, obliga a las alianzas, una manera tonta de ocultar lo que harían, como de paso, con toda la exploración, extracción, transporte, distribución o refinación de los hidrocarburos. La reserva prospectiva de crudo en las aguas profundas se calcula en 30 mil millones de barriles equivalentes. Esto, en términos monetarios y a los precios actuales de la mezcla mexicana (80 dólares en promedio), alcanzaría la estratosférica cifra de 2.4 billones de dólares a valor presente (2.4 trillones estadunidenses), riqueza que se aprecia, para cualquier negociante, lo suficientemente atractiva como para obtener de ella una tajada sustantiva.
Es por ello que quieren bursatilizar parte del capital de Pemex. Otra táctica similar sería convertir la actual deuda (Pidiregas o Bonos de deuda) en capital. Ambas modalidades serían la manera más directa de apropiarse de buena parte de la renta petrolera, tal como hicieron con Petrobras de Brasil. Ahí, el capital externo ahora será copropietario de una sustantiva parte de esos 80 mmdb que se han descubierto de reservas de crudo en aguas profundas.
Pero la Secretaría de Energía va todavía más allá al describir sus intenciones futuras. Pretende que, para 2020, Pemex esté extrayendo 4 millones de barriles diarios. Tres de ellos, cuando menos, dedicados a la exportación (de crudo). Un propósito que no se entiende en las circunstancias de petróleo caro. Los precios del crudo y, más aún, de los más de 3 mil derivados serán, con firme seguridad, crecientes. Razón por la cual hay urgencia de integrar el sector energético completo y darle así coherencia a una estrategia de desarrollo fincado en lo interno.
Pero Calderón ya no tiene alternativa. Se ha ido cerrando caminos y reincide en las obsesiones de siempre: recurrir al exterior para malbaratar los propios tesoros. Tiene que enviar su apalabrada reforma, aunque sea solamente una manera tope e irresponsable de entregar tales recursos y extranjerizar, aún más, la economía. Entregar malas cuentas en el renglón energético a sus mentores lo pondrán contra la pared frente a los grupos de presión que lo sostienen. La presión mundial y, en especial la de los vecinos del norte, busca asegurar fuentes de abastecimiento seguras ante los enormes costos que les presenta un Medio Oriente que requiere mecanismos de seguridad inmensos para resguardar los activos petroleros. Quieren, además y con urgencia, colocar, en campos rentables, los masivos flujos de efectivo que han salido de un mercado de valores que no responde y enturbia el horizonte de expectativas al capital.
En días venideros, el Congreso recibirá la ansiada reforma. Entonces se verá lo premonitorio que resultaron los preparativos que hizo la izquierda para movilizar a sus bases y preparar a la opinión pública. La disputa por la atención ciudadana no ha terminado. El oficialismo ha recurrido a una campaña mediática tramposa para adormecer a parte del pueblo. Los aliados que tiene el oficialismo en los medios de comunicación han sido incapaces de argumentar, de manera convincente en favor de la apertura energética. Tampoco han acercado, entre otras capas de dirigentes nacionales, los recursos requeridos para pasar una legislación lesiva a los intereses de los que son los reales accionistas de Pemex o la CFE.
Contra viento y marea Calderón habrá de enfrentar, en solitario, el veredicto de una historia que se le dibuja cada vez más hostil.
Privatización rococó
Carlos Fernández-Vega
Era mucho pedirle, pero el inquilino de Los Pinos desaprovechó una oportunidad de oro para abrir sus cartas, hablar claramente de su propuesta energética y, por primera vez en su carrera política, jugar limpio. En lugar de ello recurrió al cliché para “conmemorar” la expropiación petrolera: “Pemex no se privatizará, porque el petróleo es de los mexicanos”, frase inevitablemente repetida hasta el agotamiento cada 18 de marzo a lo largo de los pasados 25 años, durante los cuales la “defensa” gubernamental de este recurso natural y su industria nacional ha sido de micrófono.
Sus cuatro predecesores dijeron e hicieron exactamente lo mismo (también, un poco más atrás, Miguel Alemán), y a estas alturas el capital privado, fundamentalmente el extranjero, pulula en las distintas áreas de una industria petrolera nacional que “no se privatizará”, porque “así lo quiere el pueblo de México, así lo manda nuestra Constitución y así lo asume plenamente mi gobierno”.
Que “es firme propósito de mi gobierno apoyar el fortalecimiento de Petróleos Mexicanos”, prometió Miguel de la Madrid, y desde entonces la inversión en la paraestatal cayó dramáticamente; que “en materia de petróleo no aceptamos ninguna obligación que implicara merma en este mandato soberano”, aseguró Carlos Salinas, y fraccionó Pemex para abrir una de las puertas traseras para que se colara el capital foráneo; que “de ninguna manera aceptaremos que la soberanía y la dignidad de México sean instrumento de intereses políticos del exterior”, subrayó Ernesto Zedillo, y abrió la otra puerta trasera; que en materia energética “es claro el deseo y el mandato del pueblo de México, por eso va mi palabra de que Pemex no se privatizará”, dijo Fox, mientras entregaba el gas natural a las trasnacionales y le daba entrada en otras áreas del sector energético.
Toca el turno a Felipe Calderón: “refrendo (que) el petróleo es y seguirá siendo de todos los mexicanos. Seguiremos ejerciendo plena soberanía sobre nuestros hidrocarburos, así lo quiere el pueblo de México, así lo manda nuestra Constitución y así lo asume plenamente mi gobierno. Petróleos Mexicanos no se privatizará”, y lleva 16 meses actuando en sentido contrario, con el pretexto, igual que los otros cuatro, de la “modernización”.
Como en ocasiones anteriores, el de ayer fue una suerte de acto luctuoso para Petróleos Mexicanos, una paraestatal que, según el discurso oficial, si bien fue “pujante, grande, heroica, tenaz y se esforzó como ninguna otra, ya fue, es vieja, no responde ni es moderna”. Y la “modernidad” no tiene otro nombre que privatización (palabra prohibida en el discurso oficial), aunque en este sentido hay que felicitar al director general de Pemex, Jesús Reyes Heroles González Garza, por su enorme esfuerzo y juvenil creatividad, pues ayer utilizó un maravilloso eufemismo rococó para evitar el término privatización: propuso que la empresa a su cargo “pueda hacerse acompañar” de otras (obvio es que particulares) para “desarrollar diversas actividades propias de su giro, sin afectar la propiedad de la nación sobre sus recursos, la soberanía energética, o la rectoría del Estado sobre el sector”. Se trata, dijo, de encontrar una “solución mexicana” con capital trasnacional. Y muy cerca de él, Carlos Romero Deschamps, en su calidad de alfombra, aplaude y aplaude.
La inexistente Secretaría de Energía también hizo su esfuerzo, aunque fue más tradicional. Georgina Kessel Martínez propone que “sin perder soberanía, sin perder la rectoría del Estado sobre los hidrocarburos, nuestra empresa sea capaz de evolucionar, de tener la agilidad y la capacidad de operar en un entorno global de mayor competencia”. No se les ocurre otra cosa que privatizar. Germán Martínez, el carismático presidente nacional panista, dice que “las anteojeras ideológicas pueden resultar muy caras” (El Universal) y lo dicho ayer por el inquilino de Los Pinos, el rococó de Reyes Heroles y el fantasma Kessel demuestra que el dirigente blanquiazul por fin en algo tiene razón.
Mientras opera debajo de la mesa, el inquilino de Los Pinos sigue rehuyendo el tema, lo disfraza, o como en el caso de Reyes Heroles, recurre a creativos eufemismos. Además de “hacerse acompañar”, son conocidos los de “modernización”, “alianzas”, “asociaciones”, “coinversiones”, “aliados tecnológicos”, etcétera, etcétera. Durante 25 años el gobierno, con sus cinco gerentes, ha “modernizado” prácticamente (léase privatizado). También a Porfirio Díaz le gustaba el término y lo “modernizó” todo: comenzó por los ferrocarriles y concluyó, por que tenía que abordar el Ipiranga, con el petróleo.
Ya como cereza del acto luctuoso, el inquilino de Los Pinos llamó a “todas las mexicanas y a todos los mexicanos, para que dialoguemos de manera abierta, objetiva y serena sobre las alternativas para fortalecer, y fortalecer de veras, a nuestra industria petrolera, y con ello fortalecer a México”. ¿Diálogo de sordos, tipo “consultas populares”?
En fin, el tema no es la privatización de Pemex, sino la del mercado energético nacional, el petrolero en primer lugar. Que no toquen a la paraestatal no garantiza nada, y eso ha quedado más que demostrado tras 25 años de gerentes “modernizadores”.
Las rebanadas del pastel
La más joven de las refinerías mexicanas en territorio nacional está por cumplir 30 años de construida. La dependencia de petrolíferos es creciente, pero Felipe Calderón anunció ayer que “giro instrucciones a la secretaria de Energía y al director general de Pemex para que, sin dilación, inicien los estudios y analicen la factibilidad técnica, financiera y logística que nos permita construir una nueva refinería en el territorio nacional. Esta es una buena manera de celebrar el 70 Aniversario de la Expropiación Petrolera”. Pues no: casi 30 años han pasado y apenas “iniciarán y analizarán la factibilidad” de construirla. Con esa pachorra difícilmente se atenuará la referida dependencia… Y PDVSA, la petrolera venezolana, le ganó el primer combate a la trasnacional Exxon en su afán por quedarse con 12 mil millones de dólares que, obviamente, no son suyos.
Era mucho pedirle, pero el inquilino de Los Pinos desaprovechó una oportunidad de oro para abrir sus cartas, hablar claramente de su propuesta energética y, por primera vez en su carrera política, jugar limpio. En lugar de ello recurrió al cliché para “conmemorar” la expropiación petrolera: “Pemex no se privatizará, porque el petróleo es de los mexicanos”, frase inevitablemente repetida hasta el agotamiento cada 18 de marzo a lo largo de los pasados 25 años, durante los cuales la “defensa” gubernamental de este recurso natural y su industria nacional ha sido de micrófono.
Sus cuatro predecesores dijeron e hicieron exactamente lo mismo (también, un poco más atrás, Miguel Alemán), y a estas alturas el capital privado, fundamentalmente el extranjero, pulula en las distintas áreas de una industria petrolera nacional que “no se privatizará”, porque “así lo quiere el pueblo de México, así lo manda nuestra Constitución y así lo asume plenamente mi gobierno”.
Que “es firme propósito de mi gobierno apoyar el fortalecimiento de Petróleos Mexicanos”, prometió Miguel de la Madrid, y desde entonces la inversión en la paraestatal cayó dramáticamente; que “en materia de petróleo no aceptamos ninguna obligación que implicara merma en este mandato soberano”, aseguró Carlos Salinas, y fraccionó Pemex para abrir una de las puertas traseras para que se colara el capital foráneo; que “de ninguna manera aceptaremos que la soberanía y la dignidad de México sean instrumento de intereses políticos del exterior”, subrayó Ernesto Zedillo, y abrió la otra puerta trasera; que en materia energética “es claro el deseo y el mandato del pueblo de México, por eso va mi palabra de que Pemex no se privatizará”, dijo Fox, mientras entregaba el gas natural a las trasnacionales y le daba entrada en otras áreas del sector energético.
Toca el turno a Felipe Calderón: “refrendo (que) el petróleo es y seguirá siendo de todos los mexicanos. Seguiremos ejerciendo plena soberanía sobre nuestros hidrocarburos, así lo quiere el pueblo de México, así lo manda nuestra Constitución y así lo asume plenamente mi gobierno. Petróleos Mexicanos no se privatizará”, y lleva 16 meses actuando en sentido contrario, con el pretexto, igual que los otros cuatro, de la “modernización”.
Como en ocasiones anteriores, el de ayer fue una suerte de acto luctuoso para Petróleos Mexicanos, una paraestatal que, según el discurso oficial, si bien fue “pujante, grande, heroica, tenaz y se esforzó como ninguna otra, ya fue, es vieja, no responde ni es moderna”. Y la “modernidad” no tiene otro nombre que privatización (palabra prohibida en el discurso oficial), aunque en este sentido hay que felicitar al director general de Pemex, Jesús Reyes Heroles González Garza, por su enorme esfuerzo y juvenil creatividad, pues ayer utilizó un maravilloso eufemismo rococó para evitar el término privatización: propuso que la empresa a su cargo “pueda hacerse acompañar” de otras (obvio es que particulares) para “desarrollar diversas actividades propias de su giro, sin afectar la propiedad de la nación sobre sus recursos, la soberanía energética, o la rectoría del Estado sobre el sector”. Se trata, dijo, de encontrar una “solución mexicana” con capital trasnacional. Y muy cerca de él, Carlos Romero Deschamps, en su calidad de alfombra, aplaude y aplaude.
La inexistente Secretaría de Energía también hizo su esfuerzo, aunque fue más tradicional. Georgina Kessel Martínez propone que “sin perder soberanía, sin perder la rectoría del Estado sobre los hidrocarburos, nuestra empresa sea capaz de evolucionar, de tener la agilidad y la capacidad de operar en un entorno global de mayor competencia”. No se les ocurre otra cosa que privatizar. Germán Martínez, el carismático presidente nacional panista, dice que “las anteojeras ideológicas pueden resultar muy caras” (El Universal) y lo dicho ayer por el inquilino de Los Pinos, el rococó de Reyes Heroles y el fantasma Kessel demuestra que el dirigente blanquiazul por fin en algo tiene razón.
Mientras opera debajo de la mesa, el inquilino de Los Pinos sigue rehuyendo el tema, lo disfraza, o como en el caso de Reyes Heroles, recurre a creativos eufemismos. Además de “hacerse acompañar”, son conocidos los de “modernización”, “alianzas”, “asociaciones”, “coinversiones”, “aliados tecnológicos”, etcétera, etcétera. Durante 25 años el gobierno, con sus cinco gerentes, ha “modernizado” prácticamente (léase privatizado). También a Porfirio Díaz le gustaba el término y lo “modernizó” todo: comenzó por los ferrocarriles y concluyó, por que tenía que abordar el Ipiranga, con el petróleo.
Ya como cereza del acto luctuoso, el inquilino de Los Pinos llamó a “todas las mexicanas y a todos los mexicanos, para que dialoguemos de manera abierta, objetiva y serena sobre las alternativas para fortalecer, y fortalecer de veras, a nuestra industria petrolera, y con ello fortalecer a México”. ¿Diálogo de sordos, tipo “consultas populares”?
En fin, el tema no es la privatización de Pemex, sino la del mercado energético nacional, el petrolero en primer lugar. Que no toquen a la paraestatal no garantiza nada, y eso ha quedado más que demostrado tras 25 años de gerentes “modernizadores”.
Las rebanadas del pastel
La más joven de las refinerías mexicanas en territorio nacional está por cumplir 30 años de construida. La dependencia de petrolíferos es creciente, pero Felipe Calderón anunció ayer que “giro instrucciones a la secretaria de Energía y al director general de Pemex para que, sin dilación, inicien los estudios y analicen la factibilidad técnica, financiera y logística que nos permita construir una nueva refinería en el territorio nacional. Esta es una buena manera de celebrar el 70 Aniversario de la Expropiación Petrolera”. Pues no: casi 30 años han pasado y apenas “iniciarán y analizarán la factibilidad” de construirla. Con esa pachorra difícilmente se atenuará la referida dependencia… Y PDVSA, la petrolera venezolana, le ganó el primer combate a la trasnacional Exxon en su afán por quedarse con 12 mil millones de dólares que, obviamente, no son suyos.
¿Son tan estúpidos?
¿Tan estúpidos son los Chuchos que no se dan cuenta de que imponerse a la brava y con el apoyo de un usurpador, panistas y priístas lo único que conseguirán es darle un golpe mortal a su partido?
¿Tan estúpidos son los Chuchos que no se dan cuenta de que imponerse a la brava y con el apoyo de un usurpador, panistas y priístas están quitándose la oportunidad de ser un partido con una verdadera fuerza política en el país?
¿Tan estúpidos son los Chuchos que no se dan cuenta de que imponerse a la brava y con el apoyo de un usurpador, panistas y priístas están quitándole al país la posibilidad de tener una izquierda representativa?
¿Tan estúpidos son los Chuchos que no se dan cuenta de que imponerse a la brava y con el apoyo de un usurpador, panistas y priístas están quitándole a México la posibilidad de tener aunque sea un pequeño espacio democrático?
Y si son tan estúpidos, ¿para qué nos sirve un PRD de dirigentes estúpidos, colaboracionistas, antidemocráticos, sumisos ante la derecha y traidores a la patria?
¿Tan estúpidos son los Chuchos que no se dan cuenta de que imponerse a la brava y con el apoyo de un usurpador, panistas y priístas están quitándose la oportunidad de ser un partido con una verdadera fuerza política en el país?
¿Tan estúpidos son los Chuchos que no se dan cuenta de que imponerse a la brava y con el apoyo de un usurpador, panistas y priístas están quitándole al país la posibilidad de tener una izquierda representativa?
¿Tan estúpidos son los Chuchos que no se dan cuenta de que imponerse a la brava y con el apoyo de un usurpador, panistas y priístas están quitándole a México la posibilidad de tener aunque sea un pequeño espacio democrático?
Y si son tan estúpidos, ¿para qué nos sirve un PRD de dirigentes estúpidos, colaboracionistas, antidemocráticos, sumisos ante la derecha y traidores a la patria?
Astillero
Julio Hernández López
Sólo le queda la fuerza
Felipismo decadente y entrampado
Plantear privatización, un detonante
La gerencia general del país está en una situación política y socialmente desventajosa para tratar de imponer la reforma energética que abriría el paso a capitales privados en Pemex. No se trata solamente del pecado electoral original que deslegitima a quien se ostenta como jefe formal del gobierno mexicano, sino inclusive el ejercicio político posterior (que en el caso de Carlos Salinas de Gortari, por ejemplo, llevó a una aparente “legitimidad” de facto, aprobada por el panismo entonces encabezado por Diego Fernández de Cevallos). El funcionario Calderón se ha rodeado de un equipo que en varios casos está por debajo de la mediocridad y que tiene como estrellada estrella a un favorito de las intimidades al que colocó como jefe político en la Secretaría de Gobernación y como socio subsidiario en las negociaciones para privatizar el petróleo mexicano. Además, Felipe el Breve se ha peleado hasta con sus socios y patrocinadores electorales, a propósito, por dar un par de ejemplos, de impuestos empresariales y de negociaciones con medios electrónicos de comunicación.
En ese escenario de degradación, el felipismo está obligado a atender con seriedad y serenidad las definiciones públicas ayer confirmadas (ya se habían anunciado en la anterior concentración pública frente a la torre de Pemex) por el movimiento de Resistencia Civil Pacífica y partidos y personajes acompañantes. Frente a la frivolidad y la insensibilidad políticas del gerente Calderón y de su equipo de ventas se ha plantado una efervescencia cívica en proceso acelerado de organización que está decidida a luchar contra la pretensión (que en el purismo institucional pudiera ser formalmente válida, legalmente firme) de aprobar en los órganos legislativos modificaciones jurídicas que lesionen la soberanía nacional en materia de energéticos.
Lo que ayer hizo López Obrador en el Zócalo no fue un acto de fanfarronería. Intencionalmente recargado en pasajes históricos, sin histrionismo ni grandilocuencias, el único mexicano que es capaz de convocar y conducir un movimiento nacional masivo de protesta y oposición al poder reiteró su compromiso personal, ético e histórico, de desplegar a partir de la semana venidera un abanico de actos de resistencia civil que traspasarán los límites legales y colocarán a esos mexicanos rebeldes en condición de ser golpeados, detenidos, sujetos a proceso y eventualmente sentenciados a penas supuestamente ejemplarizantes.
Frente a esa insurrección cívica, la mercadotecnia y la desnacionalización instaladas en Los Pinos sólo tienen como recurso inmediato el uso de la fuerza. Aplicarla para reprimir a quienes instalen cercos ciudadanos u obstruyan vías de comunicación o instalaciones estratégicas será la primera tentación del grupito apropiado de Los Pinos que disfraza su soledad e incapacidad con excesos militares vigilantes e inclusive con la recurrencia, digna de diván, a indumentarias castrenses fuera de talla. Pero activar los mecanismos de represión sería una decisión nocturna de juerga que hundiría aún más al felipismo en el rechazo social creciente (a pesar de lo que digan los merolicos electrónicos y los filósofos de papel –moneda–) y sellaría la dependencia de los restos de poder civil respecto al militarismo que ha ido ocupando los lugares dejados por quienes gobiernan entre burbujas.
Sin legitimidad de origen, mediocre e ineficaz, rodeado de secretarios de gabinete desconocidos y políticamente clandestinos o descalificados; cedente, a priístas manliogámbicos y a militares “en guerra contra el narco”, del poco poder que le queda, el calderonismo debe leer con cuidado y valorar en su justa dimensión el plan de lucha anunciado ayer por la retadora Claudia Sheinbaum y aprobado por los asistentes a la sesión del Zócalo (por cierto, la secretaria de energía, la señora Kessel, carece de experiencia en política y en debates: está allí porque forma parte del grupo del ITAM que Calderón ha tomado como surtidor de cuadros administrativos). La historia de México, por lo demás, está llena de mujeres valiosas y valientes que han sabido impulsar las mejores batallas nacionales. Esta vez son muchísimas las que están dispuestas a ir a la vanguardia en una lucha que acabará convertida en una fila frontal, brazo a brazo, sin distinciones de género. La cita inmediata es el próximo martes, en el Zócalo, mientras en San Lázaro, Bucareli y Los Pinos juegan a mantener la apariencia de las instituciones y el estado de derecho. (¡Ah, maestro Paul Leduc, ¿quién inicia la violencia?, ¿hay un derecho a reaccionar contra la violencia institucional?, ¿todos somos ya el paciente en vías de tomarla a golpes contra el dentista que le sugiere tratamientos caros y le reclama desatenciones odontológicas o tardanzas en la revisión o falta de dinero?, ¿quién es hoy el Cobrador?) Pero, aún así, frente a la imposición entreguista disfrazada de proceso legislativo representante de la voluntad popular, estará la resistencia civil pacífica, sin provocaciones ni violencia.
(Ah, se olvidaba consignar aquí que el licenciado F.C. se trasladó ayer a un Paraíso tabasqueño cercado por guardias militares para insistir, sin atreverse a llamarla por su nombre, en su historieta de aguas profundas llenas de tesoros privatizables y que, en su paraíso familiar histórico, el papá biológico del ex gobernador de Michoacán (y político del actual) presionó, mediante un discurso de mínima distancia crítica hacia las fábulas calderonistas, y con una propuesta de “negociar con dignidad” frente a Estados Unidos, para que su paisano panista presuntamente presidente (P4) abra espacio en su gabinete a algún lazarillo intercambiable en negociaciones profundas).
Astillas
Luis Carlos Ugalde era mago y el ahora consejero presidente del IFE, V. Zurita, quiere seguir sus pasos, organizando una exhibición fugaz de documentación electoral de 2006, bajo vidrios blindados y mil condicionamientos. Nada por aquí, nada por allá, y enseguida la desaparición… Y, mientras el conteo del PRD evoca tragicómicamente las noches de julio de 2006, ¡hasta mañana, mientras siguen las agresiones a los emos!
Sólo le queda la fuerza
Felipismo decadente y entrampado
Plantear privatización, un detonante
La gerencia general del país está en una situación política y socialmente desventajosa para tratar de imponer la reforma energética que abriría el paso a capitales privados en Pemex. No se trata solamente del pecado electoral original que deslegitima a quien se ostenta como jefe formal del gobierno mexicano, sino inclusive el ejercicio político posterior (que en el caso de Carlos Salinas de Gortari, por ejemplo, llevó a una aparente “legitimidad” de facto, aprobada por el panismo entonces encabezado por Diego Fernández de Cevallos). El funcionario Calderón se ha rodeado de un equipo que en varios casos está por debajo de la mediocridad y que tiene como estrellada estrella a un favorito de las intimidades al que colocó como jefe político en la Secretaría de Gobernación y como socio subsidiario en las negociaciones para privatizar el petróleo mexicano. Además, Felipe el Breve se ha peleado hasta con sus socios y patrocinadores electorales, a propósito, por dar un par de ejemplos, de impuestos empresariales y de negociaciones con medios electrónicos de comunicación.
En ese escenario de degradación, el felipismo está obligado a atender con seriedad y serenidad las definiciones públicas ayer confirmadas (ya se habían anunciado en la anterior concentración pública frente a la torre de Pemex) por el movimiento de Resistencia Civil Pacífica y partidos y personajes acompañantes. Frente a la frivolidad y la insensibilidad políticas del gerente Calderón y de su equipo de ventas se ha plantado una efervescencia cívica en proceso acelerado de organización que está decidida a luchar contra la pretensión (que en el purismo institucional pudiera ser formalmente válida, legalmente firme) de aprobar en los órganos legislativos modificaciones jurídicas que lesionen la soberanía nacional en materia de energéticos.
Lo que ayer hizo López Obrador en el Zócalo no fue un acto de fanfarronería. Intencionalmente recargado en pasajes históricos, sin histrionismo ni grandilocuencias, el único mexicano que es capaz de convocar y conducir un movimiento nacional masivo de protesta y oposición al poder reiteró su compromiso personal, ético e histórico, de desplegar a partir de la semana venidera un abanico de actos de resistencia civil que traspasarán los límites legales y colocarán a esos mexicanos rebeldes en condición de ser golpeados, detenidos, sujetos a proceso y eventualmente sentenciados a penas supuestamente ejemplarizantes.
Frente a esa insurrección cívica, la mercadotecnia y la desnacionalización instaladas en Los Pinos sólo tienen como recurso inmediato el uso de la fuerza. Aplicarla para reprimir a quienes instalen cercos ciudadanos u obstruyan vías de comunicación o instalaciones estratégicas será la primera tentación del grupito apropiado de Los Pinos que disfraza su soledad e incapacidad con excesos militares vigilantes e inclusive con la recurrencia, digna de diván, a indumentarias castrenses fuera de talla. Pero activar los mecanismos de represión sería una decisión nocturna de juerga que hundiría aún más al felipismo en el rechazo social creciente (a pesar de lo que digan los merolicos electrónicos y los filósofos de papel –moneda–) y sellaría la dependencia de los restos de poder civil respecto al militarismo que ha ido ocupando los lugares dejados por quienes gobiernan entre burbujas.
Sin legitimidad de origen, mediocre e ineficaz, rodeado de secretarios de gabinete desconocidos y políticamente clandestinos o descalificados; cedente, a priístas manliogámbicos y a militares “en guerra contra el narco”, del poco poder que le queda, el calderonismo debe leer con cuidado y valorar en su justa dimensión el plan de lucha anunciado ayer por la retadora Claudia Sheinbaum y aprobado por los asistentes a la sesión del Zócalo (por cierto, la secretaria de energía, la señora Kessel, carece de experiencia en política y en debates: está allí porque forma parte del grupo del ITAM que Calderón ha tomado como surtidor de cuadros administrativos). La historia de México, por lo demás, está llena de mujeres valiosas y valientes que han sabido impulsar las mejores batallas nacionales. Esta vez son muchísimas las que están dispuestas a ir a la vanguardia en una lucha que acabará convertida en una fila frontal, brazo a brazo, sin distinciones de género. La cita inmediata es el próximo martes, en el Zócalo, mientras en San Lázaro, Bucareli y Los Pinos juegan a mantener la apariencia de las instituciones y el estado de derecho. (¡Ah, maestro Paul Leduc, ¿quién inicia la violencia?, ¿hay un derecho a reaccionar contra la violencia institucional?, ¿todos somos ya el paciente en vías de tomarla a golpes contra el dentista que le sugiere tratamientos caros y le reclama desatenciones odontológicas o tardanzas en la revisión o falta de dinero?, ¿quién es hoy el Cobrador?) Pero, aún así, frente a la imposición entreguista disfrazada de proceso legislativo representante de la voluntad popular, estará la resistencia civil pacífica, sin provocaciones ni violencia.
(Ah, se olvidaba consignar aquí que el licenciado F.C. se trasladó ayer a un Paraíso tabasqueño cercado por guardias militares para insistir, sin atreverse a llamarla por su nombre, en su historieta de aguas profundas llenas de tesoros privatizables y que, en su paraíso familiar histórico, el papá biológico del ex gobernador de Michoacán (y político del actual) presionó, mediante un discurso de mínima distancia crítica hacia las fábulas calderonistas, y con una propuesta de “negociar con dignidad” frente a Estados Unidos, para que su paisano panista presuntamente presidente (P4) abra espacio en su gabinete a algún lazarillo intercambiable en negociaciones profundas).
Astillas
Luis Carlos Ugalde era mago y el ahora consejero presidente del IFE, V. Zurita, quiere seguir sus pasos, organizando una exhibición fugaz de documentación electoral de 2006, bajo vidrios blindados y mil condicionamientos. Nada por aquí, nada por allá, y enseguida la desaparición… Y, mientras el conteo del PRD evoca tragicómicamente las noches de julio de 2006, ¡hasta mañana, mientras siguen las agresiones a los emos!
Para evitar enconos revisarán en el PRD nacional los sufragios de ocho entidades
Durante más de dos horas Encinas y Ortega dialogaron para resolver las diferencias
Acuerdan que en Veracruz y estado de México también se realice un monitoreo especial
Alma E. Muñoz
El encono generado entre Jesús Ortega y Alejandro Encinas por la presidencia nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD) obligó anoche al presidente del sol azteca, Leonel Cota Montaño, a sostener una reunión de más de dos horas con los contrincantes, para tratar de superar las diferencias que provocó el virtual triunfo del segundo, a partir de las muestras dadas a conocer por casas encuestadoras, y el sistema de resultados preliminares del instituto político.
Con la advertencia de Encinas de que “no hay nada que negociar”, y ante la petición que hizo a Ortega para “saber perder”, el comisionado electoral Arturo Núñez dio a conocer los resultados del encuentro. Destacó el acuerdo de trasladar para hoy a la sede nacional del PRD el conteo de actas de los 8 estados que, a partir del sistema de resultados preliminares, presentaron conflictos por las altas votaciones que reportaron para uno u otro candidato. Estos son: Tlaxcala, Tamaulipas, Durango, Puebla, Oaxaca, Chiapas, Zacatecas y Tabasco.
Para los casos de Veracruz y estado de México, donde se registraron serias irregularidades, se acordó hacer un monitoreo especial, con representantes de las comisiones técnica electoral y nacional de garantías, además de gente de los candidatos en pugna. De tal manera, en el resto de los estados y el Distrito Federal los conteos oficiales se harán a partir de este miércoles en sus sedes delegación.
Dadas las inconsistencias en la incorporación de datos de las casillas a escala nacional, se acordó detener el sistema de resultados preliminares a las 20:30 horas, aunque inicialmente se había mencionado que concluiría hasta la medianoche. La situación provocó una queja de Rafael Hernández Estrada, representante de Ortega ante la Comisión Técnica Electoral, mientras que en el grupo de corrientes de Izquierda Unida, que apoya a Encinas, fue bien recibido, porque, según Dolores Padierna, mediante el programa se pretendía hacer un “fraude electrónico” a partir de algoritmos.
Núñez estableció que los acuerdos se asumieron para dar garantías a todas las partes en conflicto y “distensionar” el proceso. Resaltó, además, la determinación de reponer el escrutinio y cómputo en aquellas casillas donde sea necesario.
Cota Montaño organizó la reunión con Encinas y Ortega al término de la asamblea que en defensa del petróleo encabezó Andrés Manuel López Obrador en el Zócalo capitalino, preocupado por el manejo que se estaba dando a los resultados preliminares y en donde Ortega, por ejemplo, registraba una ventaja sobre Encinas de más de 57 mil votos tan sólo en Chiapas, mientras los de Nueva Izquierda cuestionaban que el ex jefe de gobierno capitalino registrara en Tabasco, por citar un caso, más de 33 mil sufragios sobre su oponente.
En el Zócalo capitalino, Encinas pidió a Jesús Ortega ser congruente y demostrar que es un demócrata, “como él mismo dijo 40 veces” y le conminó a saber perder.
–¿Es hora de negociar? –se le preguntó.
–No hay nada que negociar, estamos en un proceso en el que hay normas que nos rigen y hay un órgano que es el encargado de vigilar y calificar el desarrollo de la elección.
Irónico, lamentó que ningún representante de Nueva Izquierda acudiera a la asamblea del Zócalo. “Para cosechar flores hay que cultivarlas y cada quien cultiva lo que cosecha. Lamento que no estén aquí, para mí no hay ninguna plaza pública vetada, yo sí puedo estar en todas las plazas públicas del país”.
Reiteró su disposición a que se limpie el proceso, se identifique a los presuntos responsables y se les sancione. “No hay por qué esconder la basura debajo del tapete”, apuntó.
Acuerdan que en Veracruz y estado de México también se realice un monitoreo especial
Alma E. Muñoz
El encono generado entre Jesús Ortega y Alejandro Encinas por la presidencia nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD) obligó anoche al presidente del sol azteca, Leonel Cota Montaño, a sostener una reunión de más de dos horas con los contrincantes, para tratar de superar las diferencias que provocó el virtual triunfo del segundo, a partir de las muestras dadas a conocer por casas encuestadoras, y el sistema de resultados preliminares del instituto político.
Con la advertencia de Encinas de que “no hay nada que negociar”, y ante la petición que hizo a Ortega para “saber perder”, el comisionado electoral Arturo Núñez dio a conocer los resultados del encuentro. Destacó el acuerdo de trasladar para hoy a la sede nacional del PRD el conteo de actas de los 8 estados que, a partir del sistema de resultados preliminares, presentaron conflictos por las altas votaciones que reportaron para uno u otro candidato. Estos son: Tlaxcala, Tamaulipas, Durango, Puebla, Oaxaca, Chiapas, Zacatecas y Tabasco.
Para los casos de Veracruz y estado de México, donde se registraron serias irregularidades, se acordó hacer un monitoreo especial, con representantes de las comisiones técnica electoral y nacional de garantías, además de gente de los candidatos en pugna. De tal manera, en el resto de los estados y el Distrito Federal los conteos oficiales se harán a partir de este miércoles en sus sedes delegación.
Dadas las inconsistencias en la incorporación de datos de las casillas a escala nacional, se acordó detener el sistema de resultados preliminares a las 20:30 horas, aunque inicialmente se había mencionado que concluiría hasta la medianoche. La situación provocó una queja de Rafael Hernández Estrada, representante de Ortega ante la Comisión Técnica Electoral, mientras que en el grupo de corrientes de Izquierda Unida, que apoya a Encinas, fue bien recibido, porque, según Dolores Padierna, mediante el programa se pretendía hacer un “fraude electrónico” a partir de algoritmos.
Núñez estableció que los acuerdos se asumieron para dar garantías a todas las partes en conflicto y “distensionar” el proceso. Resaltó, además, la determinación de reponer el escrutinio y cómputo en aquellas casillas donde sea necesario.
Cota Montaño organizó la reunión con Encinas y Ortega al término de la asamblea que en defensa del petróleo encabezó Andrés Manuel López Obrador en el Zócalo capitalino, preocupado por el manejo que se estaba dando a los resultados preliminares y en donde Ortega, por ejemplo, registraba una ventaja sobre Encinas de más de 57 mil votos tan sólo en Chiapas, mientras los de Nueva Izquierda cuestionaban que el ex jefe de gobierno capitalino registrara en Tabasco, por citar un caso, más de 33 mil sufragios sobre su oponente.
En el Zócalo capitalino, Encinas pidió a Jesús Ortega ser congruente y demostrar que es un demócrata, “como él mismo dijo 40 veces” y le conminó a saber perder.
–¿Es hora de negociar? –se le preguntó.
–No hay nada que negociar, estamos en un proceso en el que hay normas que nos rigen y hay un órgano que es el encargado de vigilar y calificar el desarrollo de la elección.
Irónico, lamentó que ningún representante de Nueva Izquierda acudiera a la asamblea del Zócalo. “Para cosechar flores hay que cultivarlas y cada quien cultiva lo que cosecha. Lamento que no estén aquí, para mí no hay ninguna plaza pública vetada, yo sí puedo estar en todas las plazas públicas del país”.
Reiteró su disposición a que se limpie el proceso, se identifique a los presuntos responsables y se les sancione. “No hay por qué esconder la basura debajo del tapete”, apuntó.
NO TENEMOS MIEDO
Boletín Informativo ISA núm 379
http://serviciodenoticiasisa.blogspot.com
Amigas y amigos:
Agradezco a todos ustedes su participación en esta importante asamblea ciudadana.
Aquí estamos de nuevo, mujeres, hombres, adultos mayores, jóvenes, niñas y niños de todas las clases sociales y de todas las regiones del país.
A partir del fraude electoral nos propusimos la transformación de la vida pública de México. Desde entonces, hemos venido reiterando que los cambios que requiere el país no vendrán de arriba, de los potentados y usurpadores, sino de un movimiento popular, amplio, plural, organizado y capaz de abolir el régimen imperante de opresión, corrupción y privilegios; un movimiento que haga posible instaurar una nueva República, con una nueva economía, una nueva forma de hacer política y una nueva convivencia social más humana y más igualitaria.
En pocas palabras, tenemos la convicción de que sólo el pueblo puede salvar al pueblo, que sólo el pueblo puede salvar a la Nación. Y hoy, con esta idea por delante, estamos enfrentando el más grande de todos los desafíos que nos haya tocado vivir.
Hoy, precisamente, que conmemoramos el 70 aniversario de la expropiación petrolera, como paradoja de la historia, llamamos a defender, con inteligencia, valor y patriotismo, esta gran conquista del pueblo de México.
Ante la amenaza de privatizar la industria petrolera y abrirle la puerta de nuevo a las compañías extranjeras, hemos tomado la decisión, indeclinable, de impedir, con la organización y la movilización del pueblo, la consumación de esta desastrosa felonía.
¿Cuáles son nuestros argumentos para oponernos a la privatización de la industria petrolera? Tenemos razones fundamentales para rechazar la llamada reforma energética, lo explico:
La primera es la defensa de nuestra soberanía nacional. Como sabemos, durante el porfiriato se otorgaron concesiones a compañías extranjeras para explotar el petróleo en nuestro territorio. Estas compañías no sólo dominaban en este ramo de la economía, sino que eran dueñas de grandes extensiones de tierras en donde se imponían de manera absoluta cometiendo graves abusos e injusticias.
Uno de los logros más importantes de la Revolución Mexicana fue que en el artículo 27 de la Constitución se estableció el principio de que a la nación le corresponde “el dominio directo de todos los recursos naturales”. Y tratándose del petróleo se definió que “no se otorgarán concesiones ni contratos… y la nación llevará a cabo la explotación… en los términos que señale la ley reglamentaria respectiva”.
A pesar de este ordenamiento constitucional, las presiones y amenazas de los gobiernos extranjeros impidieron, por más de veinte años, que se expidiera la ley reglamentaria del artículo 27. No pudo Carranza, no pudo Obregón, no pudo Calles. Incluso, este último presidente, después de haber promulgado, en 1925, la Ley Petrolera que reglamentaba el artículo 27 Constitucional, tuvo que retractarse ante la evidencia de un plan de intervención militar de Estados Unidos para crear la República del Golfo de México.
De modo que no fue nada sencillo hacer valer el dominio de nuestra nación sobre el petróleo. Para lograrlo se entrelazaron tres condiciones inmejorables: tuvimos la fortuna de contar con un presidente popular, con sensibilidad política y, sobre todo, patriota, el general Lázaro Cárdenas del Río. Desde entonces no hemos tenido a un hombre público de esas dimensiones.
También fue decisivo que en Estados Unidos gobernaba el presidente Franklin Delano Roosevelt, uno de los más grandes políticos del mundo, en el siglo XX. Durante su presidencia, aplicó una política de buena vecindad con los países del continente americano. En ese entonces se reconoció la soberanía de Cuba y Panamá, y ordenó la retirada militar estadounidense de Nicaragua y Haití. La autenticidad de su política de buena vecindad tuvo su mejor ejemplo en el respeto a la soberanía de nuestro país.
En los días posteriores a la expropiación petrolera, en una carta el general Cárdenas lo reconoce así: “Mi gobierno considera que la actitud asumida por los Estados Unidos de Norteamérica, en el caso de la expropiación de las compañías petroleras, viene a afirmar, una vez más, la soberanía de los pueblos de este continente, que con tanto empeño ha venido sosteniendo el estadista del país más poderoso de América, el excelentísimo señor Presidente Roosevelt”.
Desde luego que también influyó el hecho de que el 12 de marzo de 1938, Hitler invadía con sus tropas Austria, y la Segunda Guerra Mundial había estallado. Esta circunstancia político-militar, hizo entender al gobierno norteamericano que era preferible la vía de la negociación y contar con un gobierno antifascista en su frontera sur, que el uso de la fuerza contra nuestro país.
Así fue como se llevó a cabo la expropiación de 17 compañías extranjeras que se negaban a respetar el laudo a favor de los trabajadores y se hizo valer la soberanía nacional. Con esta histórica decisión política se alejó el riesgo de la subordinación del poder público a empresas particulares extranjeras. Desde entonces, quedó de manifiesto que no se puede permitir que ningún interés económico o entidad superior extranjera esté por encima del Estado mexicano.
Y en esto radica el riesgo actual de volver a abrir la puerta a las compañías extranjeras, las cuales, como sabemos, se llegan a constituir en poderes reales que con la fuerza de sus gobiernos tienden a subordinar los intereses del pueblo y de la nación.
Es cosa de pensar que si perdemos la soberanía, como sueñan los entreguistas, será muy difícil, por razones geopolíticas, recuperar el dominio de la nación sobre nuestros recursos energéticos. ¿Cuánto faltaría entonces para dejar de ser un país y convertirnos en colonia? ¿Acaso queremos que los gobernantes sean una burocracia al servicio de los intereses externos? ¿Cómo representarían, con dignidad, estos empleados al pueblo de México?
La segunda razón por la que no aceptamos la privatización del petróleo es que sería una violación infame a nuestra Constitución Política. Como es sabido, la intención de las cúpulas del PRI y del PAN es llevar a cabo la privatización del petróleo, mediante la reforma a la Ley Reglamentaria del artículo 27, para permitir la celebración de los llamados contratos riesgo, contratos de servicios múltiples y la asociación con empresas extranjeras, todo lo cual es rotundamente inconstitucional.
Cuando don Jesús Reyes Heroles fue director de Pemex, y esto lo debería de saber su hijo, actual director de ese organismo público, eliminó los llamados contratos riesgo que, como él mismo decía, “contratos riesgo, para Petróleos Mexicanos, y de seguridad y beneficio para los extranjeros”.
La tercera razón es que detrás de la privatización está el interés de un grupo para hacer negocios privados al amparo del poder público. En este caso específico, privatización es corrupción. El 24 de febrero di a conocer cómo, Juan Camilo Mouriño, actual secretario de Gobernación del gobierno usurpador, firmó contratos siendo funcionario público del sector energético, en beneficio de sus empresas familiares. Ante ello, este improvisado funcionario en asuntos de gobierno, que no de negocios, ha confesado que en efecto suscribió los contratos en cuestión, aunque de manera cínica alega que fueron éticos y legales. Lo cierto es que este funcionario armó toda una red de complicidades con personajes que ocupan puestos clave en el interior de Pemex y en otras entidades del gobierno federal.
Pero lo más grave de todo es la identidad de quien propicia este tipo de negocios turbios: el señor Felipe Calderón. Él es el principal promotor de las relaciones con las empresas extranjeras vinculadas al sector energético. Aquí quiero recordar que el primer contrato de servicios múltiples que se otorgó, violando la Constitución, a una empresa extranjera, se suscribió cuando Felipe Calderón era secretario de Energía y presidente del Consejo de Administración de Pemex. Así, el día 14 de noviembre de 2003, sin que haya participado en la licitación ninguna otra empresa, se entregó a Repsol de España un contrato por 2 mil 437 millones de dólares, para explotar yacimientos de gas en la Cuenca de Burgos. Contrato que, por cierto, se encuentra en litigio en los tribunales, por inconstitucionalidad.
Pero no sólo eso. A esta misma empresa, Repsol de España, el gobierno usurpador, el año pasado, le entregó otro contrato, también sin que se presentara otra oferta, para la compra de gas por 15 mil millones de dólares.
No le demos tantas vueltas al asunto. Detrás de la pretensión de privatizar a Pemex, está la codicia de las minorías rapaces y de funcionarios corruptos. Así ha sido la historia de la derecha. No olvidemos que durante el porfiriato, funcionarios del régimen eran socios menores y fungían como consejeros de las compañías petroleras extranjeras.
Por ejemplo, Enrique Creel, ministro de Relaciones Exteriores, era consejero de la compañía petrolera El Águila, lo mismo que Porfirio Díaz hijo. En tanto que el suegro y la esposa del dictador eran accionistas de esta misma compañía. Es más: el dueño de El Águila le regaló acciones al presidente Díaz, quien años más tarde las vendería en París, durante su destierro.
En vez de la privatización para seguir haciendo negocios privados en el sector energético, lo que realmente hace falta es combatir la corrupción, empezando por hacer una auditoría, en la cual, entre otras cosas, se aclare con transparencia la relación que existe de Felipe Calderón, Mouriño, César Nava, Elías Ayub y Dionisio Pérez Jácome, hijo, con empresas extranjeras.
Es indignante que cuando en realidad lo que quieren es montarse en el negocio del petróleo, estén tratando de manipular a la opinión pública con campañas publicitarias, llenas de mentiras, como la del famoso “tesoro escondido en las aguas profundas del Golfo de México”.
Las reservas más grandes de petróleo no están en las aguas profundas, sino en tierra y en aguas someras del Golfo de México. Usan el pretexto de las aguas profundas, junto con la vacilada del “efecto popote” para tratar de justificar la pretendida reforma a las leyes y permitir la asociación con empresas extranjeras.
Aquí reitero que es falso que falte el dinero o tecnología para modernizar la industria petrolera. Debe saberse que Pemex, a pesar de la corrupción y del mal manejo, es la empresa más rentable del país (extraer un barril de petróleo nos cuesta 4 dólares y se está vendiendo hoy en 93.55 dólares).
Si realmente quieren fortalecer a Pemex, no hace falta modificar el marco legal, es cosa de reducir el gasto burocrático y terminar con los privilegios de los altos funcionarios públicos, para destinarle más recursos económicos; o cuando menos, entregarle los excedentes que se obtienen por los altos precios del petróleo, que este año serán de 200 mil millones de pesos, lo cual significaría aumentar al doble la inversión actual de este organismo sin endeudamiento de ninguna índole.
En cuanto a la tecnología es mentira que, irremediablemente, tengamos que asociarnos con empresas extranjeras y que no se pueda contratar. Incluso, Pemex ya ha firmado tres contratos para perforar en tirantes de agua de más de 3 mil metros. Además hay trabajadores, técnicos, geólogos e ingenieros petroleros mexicanos con mucha experiencia. Recordemos que, apenas había transcurrido un año de la expropiación, cuando, a pesar de la sentencia de los dueños de las compañías extranjeras de que no podríamos sin su tecnología, los trabajadores mexicanos sacaron a flote a la industria petrolera.
Ya para entonces, el general Cárdenas informaba que “la vinculación sincera de los obreros con el porvenir de la industria llega al punto en que ellos han concedido en postergar la aplicación del laudo, mientras dura el boicot organizado por las compañías e invertir una parte importante de sus ahorros en la misma industria”.
“En la actualidad —decía el general— la industria petrolera no requiere fuertes inversiones; la experiencia ha convencido al gobierno de que a pesar de las dificultades para vender al precio del mercado, los ingresos por ventas realizadas le han permitido llevar adelante un programa de perforaciones, construcción de oleoductos, modernización y ampliación de refinerías, cuyos resultados se advierten en el incremento cada vez más sensible de la producción y permiten asegurar que el programa mencionado puede desenvolverse con los recursos propios del Estado”.
Sólo los políticos y tecnócratas corruptos, acomplejados y vendepatrias pueden argumentar que hoy Pemex no puede y que su entrega al sector privado y extranjero es la única salvación.
Otra razón fundamental para impedir la privatización de la industria petrolera es que nos quedaríamos sin la posibilidad de desarrollar al país en beneficio de la mayoría de los mexicanos.
Como lo hemos dicho en otras ocasiones, con el petróleo podemos industrializar a México, crear empleos, abaratar los precios del gas, la gasolina y la electricidad, fortalecer nuestro mercado interno y garantizar el bienestar de la población.
Si se privatiza el petróleo o se comparte la renta petrolera con empresas extranjeras, no tendríamos realmente cómo sacar adelante al país. Se cancelaría el futuro para millones de mexicanos, se estaría condenando al pueblo sólo a sobrevivir, a seguir padeciendo por desempleo y continuaría creciendo, cada vez más, la migración a los Estados Unidos.
Y por último, nos oponemos a la privatización porque queremos vivir en paz y sabemos que la paz es fruto de la justicia.
Que se oiga bien, lo digo con absoluta responsabilidad: si se entrega la renta petrolera a particulares, nacionales y extranjeros, no habrá forma de mejorar las condiciones de vida y de trabajo del pueblo y se estaría cancelando la posibilidad de transformar a México por la vía pacífica.
El despojo del petróleo dejaría latente el riesgo de una confrontación violenta, lo cual nos puede llevar a más sufrimiento, inestabilidad política y social, al predominio del uso de la fuerza y no necesariamente a la emancipación del pueblo.
Recordemos que desde la expropiación hasta nuestros días, el petróleo ha sido un instrumento de paz y de estabilidad política, precisamente porque ha estado en manos de la nación.
Por eso es preferible actuar ahora y no permitir que la derecha termine por desestabilizar al país. Lo repito: son ellos los más tenaces violadores de la Constitución y las leyes. Nosotros no queremos la violencia. Nosotros vamos a transformar a México por la vía pacífica. Nosotros vamos a seguir actuando de manera responsable, pero con firmeza y patriotismo.
Amigas y amigos:
Sería gravísimo permitir la privatización del petróleo. Dejaríamos de ser un país libre y soberano; se rompería el orden constitucional; se elevaría a rango supremo la corrupción; nos quedaríamos sin la posibilidad de transitar por un camino propio con un modelo de desarrollo que concilie el crecimiento con el bienestar, y el despojo del petróleo sería una fuente constante de fricciones, desacuerdos y conflictos.
El general Lázaro Cárdenas, ese presidente gigantesco, el 5 de febrero de 1939 escribió en sus Apuntes: “La presencia de las compañías petroleras en México ha hecho mucho daño al país, la serie de crímenes y asesinatos dirigidos por los directivos de las empresas para asegurar sus instalaciones, su actitud altanera frente a las autoridades del país y su provocación constante para crear conflictos en el interior y en el exterior, son dolorosa experiencia de la nación mexicana, que ha pagado muy cara por su vieja política de ‘facilitar la inversión de capitales extranjeros para el desarrollo del país’”. Y agregaba que: “ni presión económica, ni el anuncio de la presencia de escuadras extranjeras en aguas mexicanas, haría tanto daño a la vida política de México, como el que se causaría con la devolución pacífica de los yacimientos petroleros a las compañías expropiadas. Retroceder o perder lo ganado sería una traición a la patria”.
Amigas y amigos:
Por todas estas razones, hemos tomado la decisión de llevar a cabo un plan de resistencia civil pacífica, en caso de que las cúpulas del PRI y del PAN decidan cometer esta traición a la patria.
Ya hemos avanzado en la organización. Están presentes los integrantes de los 32 Comités Estatales para la defensa del petróleo. También se han integrado un buen número de brigadas. La movilización comenzará cuando se presente la iniciativa de reforma a las leyes para privatizar el petróleo, ya sea en la Cámara de Diputados o en la de Senadores. Nuestros legisladores están también organizados, atentos y dispuestos a llevar a cabo acciones en el interior de los recintos del Poder Legislativo.
Todos debemos estar muy alertas para actuar de inmediato. Tenemos la información de que pretenden presentar dicha iniciativa el 25 de marzo, el martes próximo. Por eso les convoco a que ese día celebremos, a las 5 de la tarde, una nueva asamblea informativa, en esta plaza pública.
Sé que no es fácil para ustedes el que volvamos a reunirnos dentro de ocho días, pero vale la pena el sacrificio. Además, tenemos que estar bien organizados, comunicándonos y muchas veces no hay la manera de hacerlo con facilidad. Por eso, ahora que estamos juntos, les pregunto si estamos dispuestos a volvernos a congregar aquí, el martes 25, a las 5 de la tarde, y si estamos decididos a participar en todas las movilizaciones que sean necesarias, hasta conjurar la amenaza de privatización de la industria petrolera.
Invitemos a más gente. Esta lucha va más allá de nosotros, es de todo el pueblo de México. Aunque como decía José Martí, hay hombres y yo agregaría, mujeres, que resumen en sí el decoro de muchos hombres. Esta lucha es de esta generación y por nuestros hijos y las generaciones futuras.
Pongo el énfasis en que todas las acciones en contra de la privatización del petróleo se harán en el marco de la resistencia civil pacífica. Llamo a que nos organicemos bien. Todos debemos ayudar a evitar la provocación y la violencia. Lo que vamos a hacer pacíficamente es noble, responsable y eficaz. Caer en la trampa de la violencia sería ayudar a nuestros adversarios.
Cuidado con los provocadores infiltrados del gobierno usurpador. Ellos van a buscar pretextos para el uso de la fuerza y para su campaña de desprestigio en los medios de comunicación.
Todos los que se apunten para formar parte de una brigada deberán actuar con responsabilidad y disciplina y hacer caso a sus coordinadores.
Los voceros de este movimiento serán los siete integrantes de la Comisión Nacional para la Defensa del Petróleo, los coordinadores parlamentarios del Frente Amplio Progresista y los dirigentes nacionales del PRD, PT y Convergencia.
Amigas y amigos:
Estamos viviendo momentos definitorios para la vida pública de México. El partido que nació en 1939, criticando la expropiación petrolera, ahora, en una alianza vergonzosa con las cúpulas del Partido Revolucionario Institucional, pretende regresarnos al porfiriato y convertirnos en esclavos en nuestra propia tierra.
Ya sabemos que se nos vendrán encima con sus campañas de desprestigio en los medios de comunicación. Nos llamarán alborotadores, violentos, intransigentes, dirán que queremos que le vaya mal al país y volverán a decir que somos un peligro para México.
Pero no debemos preocuparnos por estas vulgares campañas. Actuemos con convicción, guiados por valores más elevados que nuestras propias aspiraciones personales. Incluso, no importa que al final nos desgastemos políticamente, si logramos mantener bajo el dominio de la nación nuestros recursos naturales.
Así estaremos demostrando, una vez más, que no somos políticos tradicionales, sino mujeres y hombres libres, íntegros y congruentes, como lo merece y lo demanda la nación.
¡Viva la Expropiación Petrolera!
¡Viva el general Lázaro Cárdenas!
¡Viva México!
CONVOCA LÓPEZ OBRADOR A MANTENER LA MOVILIZACIÓN EN DEFENSA DEL PETRÓLEO. EL MARTES 25, NUEVA CONCENTRACIÓN POPULAR EN EL ZÓCALO DE LA CIUDAD DE MÉXICO.
Discurso del presidente legítimo de México, Andrés Manuel López Obrador, durante la ceremonia conmemorativa por el LXX aniversario de la Expropiación Petrolera, realizada hoy en la Plaza de la Constitución de la Ciudad de México
Amigas y amigos:
Agradezco a todos ustedes su participación en esta importante asamblea ciudadana.
Aquí estamos de nuevo, mujeres, hombres, adultos mayores, jóvenes, niñas y niños de todas las clases sociales y de todas las regiones del país.
A partir del fraude electoral nos propusimos la transformación de la vida pública de México. Desde entonces, hemos venido reiterando que los cambios que requiere el país no vendrán de arriba, de los potentados y usurpadores, sino de un movimiento popular, amplio, plural, organizado y capaz de abolir el régimen imperante de opresión, corrupción y privilegios; un movimiento que haga posible instaurar una nueva República, con una nueva economía, una nueva forma de hacer política y una nueva convivencia social más humana y más igualitaria.
En pocas palabras, tenemos la convicción de que sólo el pueblo puede salvar al pueblo, que sólo el pueblo puede salvar a la Nación. Y hoy, con esta idea por delante, estamos enfrentando el más grande de todos los desafíos que nos haya tocado vivir.
Hoy, precisamente, que conmemoramos el 70 aniversario de la expropiación petrolera, como paradoja de la historia, llamamos a defender, con inteligencia, valor y patriotismo, esta gran conquista del pueblo de México.
Ante la amenaza de privatizar la industria petrolera y abrirle la puerta de nuevo a las compañías extranjeras, hemos tomado la decisión, indeclinable, de impedir, con la organización y la movilización del pueblo, la consumación de esta desastrosa felonía.
¿Cuáles son nuestros argumentos para oponernos a la privatización de la industria petrolera? Tenemos razones fundamentales para rechazar la llamada reforma energética, lo explico:
La primera es la defensa de nuestra soberanía nacional. Como sabemos, durante el porfiriato se otorgaron concesiones a compañías extranjeras para explotar el petróleo en nuestro territorio. Estas compañías no sólo dominaban en este ramo de la economía, sino que eran dueñas de grandes extensiones de tierras en donde se imponían de manera absoluta cometiendo graves abusos e injusticias.
Uno de los logros más importantes de la Revolución Mexicana fue que en el artículo 27 de la Constitución se estableció el principio de que a la nación le corresponde “el dominio directo de todos los recursos naturales”. Y tratándose del petróleo se definió que “no se otorgarán concesiones ni contratos… y la nación llevará a cabo la explotación… en los términos que señale la ley reglamentaria respectiva”.
A pesar de este ordenamiento constitucional, las presiones y amenazas de los gobiernos extranjeros impidieron, por más de veinte años, que se expidiera la ley reglamentaria del artículo 27. No pudo Carranza, no pudo Obregón, no pudo Calles. Incluso, este último presidente, después de haber promulgado, en 1925, la Ley Petrolera que reglamentaba el artículo 27 Constitucional, tuvo que retractarse ante la evidencia de un plan de intervención militar de Estados Unidos para crear la República del Golfo de México.
De modo que no fue nada sencillo hacer valer el dominio de nuestra nación sobre el petróleo. Para lograrlo se entrelazaron tres condiciones inmejorables: tuvimos la fortuna de contar con un presidente popular, con sensibilidad política y, sobre todo, patriota, el general Lázaro Cárdenas del Río. Desde entonces no hemos tenido a un hombre público de esas dimensiones.
También fue decisivo que en Estados Unidos gobernaba el presidente Franklin Delano Roosevelt, uno de los más grandes políticos del mundo, en el siglo XX. Durante su presidencia, aplicó una política de buena vecindad con los países del continente americano. En ese entonces se reconoció la soberanía de Cuba y Panamá, y ordenó la retirada militar estadounidense de Nicaragua y Haití. La autenticidad de su política de buena vecindad tuvo su mejor ejemplo en el respeto a la soberanía de nuestro país.
En los días posteriores a la expropiación petrolera, en una carta el general Cárdenas lo reconoce así: “Mi gobierno considera que la actitud asumida por los Estados Unidos de Norteamérica, en el caso de la expropiación de las compañías petroleras, viene a afirmar, una vez más, la soberanía de los pueblos de este continente, que con tanto empeño ha venido sosteniendo el estadista del país más poderoso de América, el excelentísimo señor Presidente Roosevelt”.
Desde luego que también influyó el hecho de que el 12 de marzo de 1938, Hitler invadía con sus tropas Austria, y la Segunda Guerra Mundial había estallado. Esta circunstancia político-militar, hizo entender al gobierno norteamericano que era preferible la vía de la negociación y contar con un gobierno antifascista en su frontera sur, que el uso de la fuerza contra nuestro país.
Así fue como se llevó a cabo la expropiación de 17 compañías extranjeras que se negaban a respetar el laudo a favor de los trabajadores y se hizo valer la soberanía nacional. Con esta histórica decisión política se alejó el riesgo de la subordinación del poder público a empresas particulares extranjeras. Desde entonces, quedó de manifiesto que no se puede permitir que ningún interés económico o entidad superior extranjera esté por encima del Estado mexicano.
Y en esto radica el riesgo actual de volver a abrir la puerta a las compañías extranjeras, las cuales, como sabemos, se llegan a constituir en poderes reales que con la fuerza de sus gobiernos tienden a subordinar los intereses del pueblo y de la nación.
Es cosa de pensar que si perdemos la soberanía, como sueñan los entreguistas, será muy difícil, por razones geopolíticas, recuperar el dominio de la nación sobre nuestros recursos energéticos. ¿Cuánto faltaría entonces para dejar de ser un país y convertirnos en colonia? ¿Acaso queremos que los gobernantes sean una burocracia al servicio de los intereses externos? ¿Cómo representarían, con dignidad, estos empleados al pueblo de México?
La segunda razón por la que no aceptamos la privatización del petróleo es que sería una violación infame a nuestra Constitución Política. Como es sabido, la intención de las cúpulas del PRI y del PAN es llevar a cabo la privatización del petróleo, mediante la reforma a la Ley Reglamentaria del artículo 27, para permitir la celebración de los llamados contratos riesgo, contratos de servicios múltiples y la asociación con empresas extranjeras, todo lo cual es rotundamente inconstitucional.
Cuando don Jesús Reyes Heroles fue director de Pemex, y esto lo debería de saber su hijo, actual director de ese organismo público, eliminó los llamados contratos riesgo que, como él mismo decía, “contratos riesgo, para Petróleos Mexicanos, y de seguridad y beneficio para los extranjeros”.
La tercera razón es que detrás de la privatización está el interés de un grupo para hacer negocios privados al amparo del poder público. En este caso específico, privatización es corrupción. El 24 de febrero di a conocer cómo, Juan Camilo Mouriño, actual secretario de Gobernación del gobierno usurpador, firmó contratos siendo funcionario público del sector energético, en beneficio de sus empresas familiares. Ante ello, este improvisado funcionario en asuntos de gobierno, que no de negocios, ha confesado que en efecto suscribió los contratos en cuestión, aunque de manera cínica alega que fueron éticos y legales. Lo cierto es que este funcionario armó toda una red de complicidades con personajes que ocupan puestos clave en el interior de Pemex y en otras entidades del gobierno federal.
Pero lo más grave de todo es la identidad de quien propicia este tipo de negocios turbios: el señor Felipe Calderón. Él es el principal promotor de las relaciones con las empresas extranjeras vinculadas al sector energético. Aquí quiero recordar que el primer contrato de servicios múltiples que se otorgó, violando la Constitución, a una empresa extranjera, se suscribió cuando Felipe Calderón era secretario de Energía y presidente del Consejo de Administración de Pemex. Así, el día 14 de noviembre de 2003, sin que haya participado en la licitación ninguna otra empresa, se entregó a Repsol de España un contrato por 2 mil 437 millones de dólares, para explotar yacimientos de gas en la Cuenca de Burgos. Contrato que, por cierto, se encuentra en litigio en los tribunales, por inconstitucionalidad.
Pero no sólo eso. A esta misma empresa, Repsol de España, el gobierno usurpador, el año pasado, le entregó otro contrato, también sin que se presentara otra oferta, para la compra de gas por 15 mil millones de dólares.
No le demos tantas vueltas al asunto. Detrás de la pretensión de privatizar a Pemex, está la codicia de las minorías rapaces y de funcionarios corruptos. Así ha sido la historia de la derecha. No olvidemos que durante el porfiriato, funcionarios del régimen eran socios menores y fungían como consejeros de las compañías petroleras extranjeras.
Por ejemplo, Enrique Creel, ministro de Relaciones Exteriores, era consejero de la compañía petrolera El Águila, lo mismo que Porfirio Díaz hijo. En tanto que el suegro y la esposa del dictador eran accionistas de esta misma compañía. Es más: el dueño de El Águila le regaló acciones al presidente Díaz, quien años más tarde las vendería en París, durante su destierro.
En vez de la privatización para seguir haciendo negocios privados en el sector energético, lo que realmente hace falta es combatir la corrupción, empezando por hacer una auditoría, en la cual, entre otras cosas, se aclare con transparencia la relación que existe de Felipe Calderón, Mouriño, César Nava, Elías Ayub y Dionisio Pérez Jácome, hijo, con empresas extranjeras.
Es indignante que cuando en realidad lo que quieren es montarse en el negocio del petróleo, estén tratando de manipular a la opinión pública con campañas publicitarias, llenas de mentiras, como la del famoso “tesoro escondido en las aguas profundas del Golfo de México”.
Las reservas más grandes de petróleo no están en las aguas profundas, sino en tierra y en aguas someras del Golfo de México. Usan el pretexto de las aguas profundas, junto con la vacilada del “efecto popote” para tratar de justificar la pretendida reforma a las leyes y permitir la asociación con empresas extranjeras.
Aquí reitero que es falso que falte el dinero o tecnología para modernizar la industria petrolera. Debe saberse que Pemex, a pesar de la corrupción y del mal manejo, es la empresa más rentable del país (extraer un barril de petróleo nos cuesta 4 dólares y se está vendiendo hoy en 93.55 dólares).
Si realmente quieren fortalecer a Pemex, no hace falta modificar el marco legal, es cosa de reducir el gasto burocrático y terminar con los privilegios de los altos funcionarios públicos, para destinarle más recursos económicos; o cuando menos, entregarle los excedentes que se obtienen por los altos precios del petróleo, que este año serán de 200 mil millones de pesos, lo cual significaría aumentar al doble la inversión actual de este organismo sin endeudamiento de ninguna índole.
En cuanto a la tecnología es mentira que, irremediablemente, tengamos que asociarnos con empresas extranjeras y que no se pueda contratar. Incluso, Pemex ya ha firmado tres contratos para perforar en tirantes de agua de más de 3 mil metros. Además hay trabajadores, técnicos, geólogos e ingenieros petroleros mexicanos con mucha experiencia. Recordemos que, apenas había transcurrido un año de la expropiación, cuando, a pesar de la sentencia de los dueños de las compañías extranjeras de que no podríamos sin su tecnología, los trabajadores mexicanos sacaron a flote a la industria petrolera.
Ya para entonces, el general Cárdenas informaba que “la vinculación sincera de los obreros con el porvenir de la industria llega al punto en que ellos han concedido en postergar la aplicación del laudo, mientras dura el boicot organizado por las compañías e invertir una parte importante de sus ahorros en la misma industria”.
“En la actualidad —decía el general— la industria petrolera no requiere fuertes inversiones; la experiencia ha convencido al gobierno de que a pesar de las dificultades para vender al precio del mercado, los ingresos por ventas realizadas le han permitido llevar adelante un programa de perforaciones, construcción de oleoductos, modernización y ampliación de refinerías, cuyos resultados se advierten en el incremento cada vez más sensible de la producción y permiten asegurar que el programa mencionado puede desenvolverse con los recursos propios del Estado”.
Sólo los políticos y tecnócratas corruptos, acomplejados y vendepatrias pueden argumentar que hoy Pemex no puede y que su entrega al sector privado y extranjero es la única salvación.
Otra razón fundamental para impedir la privatización de la industria petrolera es que nos quedaríamos sin la posibilidad de desarrollar al país en beneficio de la mayoría de los mexicanos.
Como lo hemos dicho en otras ocasiones, con el petróleo podemos industrializar a México, crear empleos, abaratar los precios del gas, la gasolina y la electricidad, fortalecer nuestro mercado interno y garantizar el bienestar de la población.
Si se privatiza el petróleo o se comparte la renta petrolera con empresas extranjeras, no tendríamos realmente cómo sacar adelante al país. Se cancelaría el futuro para millones de mexicanos, se estaría condenando al pueblo sólo a sobrevivir, a seguir padeciendo por desempleo y continuaría creciendo, cada vez más, la migración a los Estados Unidos.
Y por último, nos oponemos a la privatización porque queremos vivir en paz y sabemos que la paz es fruto de la justicia.
Que se oiga bien, lo digo con absoluta responsabilidad: si se entrega la renta petrolera a particulares, nacionales y extranjeros, no habrá forma de mejorar las condiciones de vida y de trabajo del pueblo y se estaría cancelando la posibilidad de transformar a México por la vía pacífica.
El despojo del petróleo dejaría latente el riesgo de una confrontación violenta, lo cual nos puede llevar a más sufrimiento, inestabilidad política y social, al predominio del uso de la fuerza y no necesariamente a la emancipación del pueblo.
Recordemos que desde la expropiación hasta nuestros días, el petróleo ha sido un instrumento de paz y de estabilidad política, precisamente porque ha estado en manos de la nación.
Por eso es preferible actuar ahora y no permitir que la derecha termine por desestabilizar al país. Lo repito: son ellos los más tenaces violadores de la Constitución y las leyes. Nosotros no queremos la violencia. Nosotros vamos a transformar a México por la vía pacífica. Nosotros vamos a seguir actuando de manera responsable, pero con firmeza y patriotismo.
Amigas y amigos:
Sería gravísimo permitir la privatización del petróleo. Dejaríamos de ser un país libre y soberano; se rompería el orden constitucional; se elevaría a rango supremo la corrupción; nos quedaríamos sin la posibilidad de transitar por un camino propio con un modelo de desarrollo que concilie el crecimiento con el bienestar, y el despojo del petróleo sería una fuente constante de fricciones, desacuerdos y conflictos.
El general Lázaro Cárdenas, ese presidente gigantesco, el 5 de febrero de 1939 escribió en sus Apuntes: “La presencia de las compañías petroleras en México ha hecho mucho daño al país, la serie de crímenes y asesinatos dirigidos por los directivos de las empresas para asegurar sus instalaciones, su actitud altanera frente a las autoridades del país y su provocación constante para crear conflictos en el interior y en el exterior, son dolorosa experiencia de la nación mexicana, que ha pagado muy cara por su vieja política de ‘facilitar la inversión de capitales extranjeros para el desarrollo del país’”. Y agregaba que: “ni presión económica, ni el anuncio de la presencia de escuadras extranjeras en aguas mexicanas, haría tanto daño a la vida política de México, como el que se causaría con la devolución pacífica de los yacimientos petroleros a las compañías expropiadas. Retroceder o perder lo ganado sería una traición a la patria”.
Amigas y amigos:
Por todas estas razones, hemos tomado la decisión de llevar a cabo un plan de resistencia civil pacífica, en caso de que las cúpulas del PRI y del PAN decidan cometer esta traición a la patria.
Ya hemos avanzado en la organización. Están presentes los integrantes de los 32 Comités Estatales para la defensa del petróleo. También se han integrado un buen número de brigadas. La movilización comenzará cuando se presente la iniciativa de reforma a las leyes para privatizar el petróleo, ya sea en la Cámara de Diputados o en la de Senadores. Nuestros legisladores están también organizados, atentos y dispuestos a llevar a cabo acciones en el interior de los recintos del Poder Legislativo.
Todos debemos estar muy alertas para actuar de inmediato. Tenemos la información de que pretenden presentar dicha iniciativa el 25 de marzo, el martes próximo. Por eso les convoco a que ese día celebremos, a las 5 de la tarde, una nueva asamblea informativa, en esta plaza pública.
Sé que no es fácil para ustedes el que volvamos a reunirnos dentro de ocho días, pero vale la pena el sacrificio. Además, tenemos que estar bien organizados, comunicándonos y muchas veces no hay la manera de hacerlo con facilidad. Por eso, ahora que estamos juntos, les pregunto si estamos dispuestos a volvernos a congregar aquí, el martes 25, a las 5 de la tarde, y si estamos decididos a participar en todas las movilizaciones que sean necesarias, hasta conjurar la amenaza de privatización de la industria petrolera.
Invitemos a más gente. Esta lucha va más allá de nosotros, es de todo el pueblo de México. Aunque como decía José Martí, hay hombres y yo agregaría, mujeres, que resumen en sí el decoro de muchos hombres. Esta lucha es de esta generación y por nuestros hijos y las generaciones futuras.
Pongo el énfasis en que todas las acciones en contra de la privatización del petróleo se harán en el marco de la resistencia civil pacífica. Llamo a que nos organicemos bien. Todos debemos ayudar a evitar la provocación y la violencia. Lo que vamos a hacer pacíficamente es noble, responsable y eficaz. Caer en la trampa de la violencia sería ayudar a nuestros adversarios.
Cuidado con los provocadores infiltrados del gobierno usurpador. Ellos van a buscar pretextos para el uso de la fuerza y para su campaña de desprestigio en los medios de comunicación.
Todos los que se apunten para formar parte de una brigada deberán actuar con responsabilidad y disciplina y hacer caso a sus coordinadores.
Los voceros de este movimiento serán los siete integrantes de la Comisión Nacional para la Defensa del Petróleo, los coordinadores parlamentarios del Frente Amplio Progresista y los dirigentes nacionales del PRD, PT y Convergencia.
Amigas y amigos:
Estamos viviendo momentos definitorios para la vida pública de México. El partido que nació en 1939, criticando la expropiación petrolera, ahora, en una alianza vergonzosa con las cúpulas del Partido Revolucionario Institucional, pretende regresarnos al porfiriato y convertirnos en esclavos en nuestra propia tierra.
Ya sabemos que se nos vendrán encima con sus campañas de desprestigio en los medios de comunicación. Nos llamarán alborotadores, violentos, intransigentes, dirán que queremos que le vaya mal al país y volverán a decir que somos un peligro para México.
Pero no debemos preocuparnos por estas vulgares campañas. Actuemos con convicción, guiados por valores más elevados que nuestras propias aspiraciones personales. Incluso, no importa que al final nos desgastemos políticamente, si logramos mantener bajo el dominio de la nación nuestros recursos naturales.
Así estaremos demostrando, una vez más, que no somos políticos tradicionales, sino mujeres y hombres libres, íntegros y congruentes, como lo merece y lo demanda la nación.
¡Viva la Expropiación Petrolera!
¡Viva el general Lázaro Cárdenas!
¡Viva México!
martes, marzo 18, 2008
"El Chucho", Fracaso tras fracaso
Historia de fracasos

México, D. F., 17 de marzo (apro).- De confirmarse la derrota de Jesús Ortega Martínez, el dirigente de la corriente Nueva Izquierda (NI) sumaría otro severo descalabro en su intento por conseguir la presidencia nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD, el cuarto en fila –incluida la elección anulada en 1999-- en su ya larga trayectoria pública. A pesar de ser un profesional de la política –ha saltado de la Cámara de Diputados a la de Senadores y viceversa--, Ortega no ha podido, sin embargo, salir airoso de una elección interna ni, menos aún, ganar, en las urnas, un puesto de elección popular.
Su carrera parlamentaria es producto del “dedazo”, de los acuerdos, y de la nada despreciable fortaleza de la corriente que dirige dentro del partido.Antes de que el Comité Técnico Electoral declarara como virtual ganador de la elección del domingo 17 a Alejandro Encinas, con base en los conteos de salida realizados por Consulta Mitofski y el Instituto de Mercadotecnia y Opinión (IMOP), las dos empresas contratadas por el propio PRD, Ortega Martínez desbordaba confianza.
“La tercera es la vencida”, vaticinaba, optimista.
Sin embargo, los datos duros que el Comité dio a conocer ya entrada la noche del domingo, volvieron a la realidad a Ortega: según Mitofski, Encinas ganó con 49.4% por 44.6% de Ortega y según el IMOP, el exjefe de Gobierno obtuvo 50.7% contra 42.3% de su oponente.De no modificarse esas tendencias, Jesús Ortega mantendría la racha negativa en la búsqueda de la presidencia nacional del PRD, cuyas elecciones, igual que la de este domingo, estuvieron salpicadas de incidentes, acusaciones mutuas, denuncias penales, etcétera.
Fracaso tras fracaso
El primer intento de Jesús Ortega por alcanzar la dirigencia nacional del fue el 14 de julio de 1996. Fue el primer proceso abierto del PRD en sus primeros siete años de vida. En ese entonces, se registraron cuatro candidatos: Amalia García, actual gobernadora de Zacatecas, el ya fallecido, Heberto Castillo, Andrés Manuel López Obrador y Jesús Ortega. Apoyado por Cuauhtémoc Cárdenas, López Obrador no tuvo problemas para sumar la mayoría de las preferencias de su partido. Ante tan abrumadora desventaja, Ortega, quien fungía como coordinador de los diputados federales perredistas, terminó por declinar en favor del tabasqueño y, gracias a ese gesto, obtuvo la secretaría general del partido.Además, 14 de sus seguidores fueron incluidos en la lista para el Consejo Nacional. Ortega se justificó diciendo que su apoyo al tabasqueño obedecía “a la definición de una línea política”.En la siguiente elección, de 1999, Ortega contendió de nueva cuenta por la presidencia nacional del PRD, ahora contra Amalia García. En dicho proceso, fueron tales las irregularidades que la contienda terminó por ser anulada. En ese entonces, Pablo Gómez cubrió un interinato de cinco meses y a él le tocó convocar a una nueva elección.La crisis fue tal que Cuauhtémoc Cárdenas, Andrés Manuel López Obrador y Rosario Robles tuvieron que lanzar un llamado a la unidad del partido mediante un documento denominado Por la Refundación y la Regeneración del Partido de la Revolución Democrática.Según el texto, la crisis de ese partido era tan profunda, que sus mismos principios son cuestionados: El PRD “ha reproducido prácticas clientelares e incurrido en vicios que enérgicamente criticamos a nuestros enemigos; se ha convertido en un partido que sólo opera en plenitud en la lucha interna y la disputa de espacios de poder y cargos burocráticos. Igual que hoy en día con la propuesta que le hizo el excandidato de Movimiento por la Democracia, Alfonso Ramírez Cuéllar al virtual ganador de la elección interna para presidente nacional, Alejandro Encinas.Un acuerdo entre Amalia y Jesús puso fin al conflicto y Amalia se quedó con la presidencia nacional del PRD.Tres años después, el 17 de marzo de 2002, se llevó a cabo la siguiente elección para renovar la dirigencia nacional del PRD. Los candidatos en esa ocasión fueron Rosario Robles y Jesús Ortega. De nueva cuenta, las irregularidades afloraron: se presentaron más de 300 impugnaciones ante la Comisión de Garantías y Vigilancia (Cgyv) del partido y dos más ante al Instituto Federal Electoral (IFE).Aún así, Rosario Robles fue declarada triunfadora. En esa ocasión, Ortega afirmó que ganó para su grupo la secretaría general del PRD y 80% del Consejo Político Nacional. Y acusó al “líder moral” del perredismo, Cuauhtémoc Cárdenas, de haber favorecido a Rosario Robles, debido a que desea seguir siendo “el caudillo que manda en el partido”.El pasado 21 de enero, Jesús Ortega registró su candidatura por cuarta ocasión consecutiva para contender por la presidencia nacional del partido.Sin embargo, los resultados preliminares de la elección efectuada el pasado domingo 16, lo colocan en desventaja, ahora frente a Alejandro Encinas. De mantenerse esa tendencia, Ortega sumaría su cuarto revés en fila por conseguir la presidencia nacional de su partido.Inconforme con los resultados dados hasta ahora ya por lo pronto desconoció los resultados de las encuestas de salida y pretende que se cuente voto por voto.En caso de que Encinas sea declarado vencedor de la elección, Ortega tendrá que conformarse, de nueva cuenta, con la secretaría general del PRD para su corriente.Lo que nadie podrá quitarle ya son la mayoría de delegados para el Consejo Político Nacional y el Congreso nacional en todo el país, posiciones que le dan un alto porcentaje de votos en la toma de decisiones dentro del partido. Una cosa por la otra.
sondeo
¿Qué tan limpia fue la elección interna del PRD?
a) Mucho
28.82 % 537 votos
b) Poco
39.56 % 737 votos
c) Nada
31.62 % 589 votos
Para participar en el sondeo AQUI.
Encinas: La derecha tiene mohína
Foto: benjamín flores
México, D.F., 17 de marzo (apro).- El Partido de la Revolución Democrática (PRD) no resolvió este domingo 16 el severo problema interno que padece, y que es preciso analizar por separado por involucrar prácticas que comparte con el resto de las formaciones partidarias --incluyendo las de los exmísticos del voto--, pero los resultados de la elección representan un claro realineamiento político que desbarata no un proyecto de izquierda, sino de la derecha.A reserva de confirmarse los márgenes de ventaja entre los contendientes por la presidencia y la secretaría general del PRD, así como la consolidación de las fuerzas en el Consejo Nacional y en las dirigencias en los estados donde se efectuaron también elecciones, la victoria de Alejandro Encinas implica --en lo interno-- la ratificación de la confianza de la militancia en Andrés Manuel López Obrador y la convalidación de la línea política que ese partido aprobó, en un Congreso, tras la elección de 2006.Por supuesto, el triunfo de Encinas es el de López Obrador y la derrota no es sólo para Jesús Ortega y la corriente Nueva Izquierda --que, desde la burocracia, planeaba el control total de la franquicia--, sino también para Cuauhtémoc Cárdenas y sus posturas veleidosas respecto del partido que fundó y que lo hizo tres veces candidato presidencial, con votaciones menores --siempre-- al 20 por ciento.A ese modesto potencial de votos obedecía y seguirán obedeciendo los encendidos elogios de la derecha a Cárdenas, quien muy difícilmente remontará sus propios rencores para reencontrarse con Encinas --secretario de Medio Ambiente en el primer gobierno perredista del Distrito Federal-- y seguirá pastoreando un sector que eventualmente decida irse del PRD.Tras la derrota que jamás imaginaron sus dirigentes, Jesús Ortega, Jesús Zambrano y Carlos Navarrete, la corriente Nueva izquierda podrá, también, padecer algunas bajas, sobre todo en el Distrito Federal: El Partido Acción Nacional (PAN), como parte de su estrategia para avanzar en este enclave perredista, presentará rostros de una muy peculiar “izquierda”.Por lo demás, fieles a la estrategia que les ha sido exitosa desde la fundación del PRD, los “Chuchos” pactarán: Desde ahora no puede descartarse que la secretaría general, que le corresponde a Hortensia Aragón --compañera de fórmula de Encinas--, podría ser, ya no para Ortega, sino para quien aspiraba con él a ese cargo, Horacio Duarte, el competente representante ante el Instituto Federal Electoral (IFE).Los “Chuchos” saben –sobre todo Ortega, quien ya ha descalificado los conteos rápidos-- que tienen ahora una responsabilidad fundamental: Acreditar que son, como oposición, un contrapeso y no comparsas del poder partidista y del gubernamental, particularmente el federal.En lo externo, por otra parte, el triunfo de Encinas-López Obrador muestra con toda claridad la estrategia programática que se impuso y que arroja malas noticias para Felipe Calderón y la coalición de intereses que lo sostiene cada vez con menor entusiasmo, sobre todo después del escándalo de su amigo Juan Camilo Mouriño, habilitado como secretario de Gobernación, y el debilitamiento de la estrategia para privatizar Petróleos Mexicanos (Pemex).Y es que, después de casi dos años de las elecciones presidenciales, de un sistemático golpeteo desde el gobierno y de los sectores oficialistas --posesionados en la mayoría de los medios--, así como de reyertas internas y de múltiples errores propios, López Obrador concitó el respaldo a su estrategia que reivindica la condición espuria de Calderón, la defensa de los recursos energéticos del país, el repudio a “sus instituciones” y la necesidad de una auténtica transformación de la sociedad.La línea política y programática respaldada por la militancia del PRD --condición que muchos ciudadanos adoptaron, a pesar de ese partido, para apoyar a López Obrador-- se traducirá sin duda en una opositora de mayor solidez ante el gobierno de Calderón, pero sobre todo con el objetivo de conquistar, en 2012, el poder de la República y desdeñar las migajas, la parcela plurinominal.Este triunfo de López Obrador, que obviamente lo coloca con más nitidez en la línea de la candidatura presidencial --si bien el primer reto será la elección intermedia del próximo año--, ha sorprendido inclusive a la derecha y a su partido, cuyo presidente, Germán Martínez, hace apenas un par de semanas trataba de ocultar el tráfico de influencias de Mouriño con el enojo que le atribuía al perredista.Esa ha sido y seguirá siendo la conducta de la derecha: Distraer con puntadas los asuntos fundamentales, privilegiar los chistoretes de Martínez ante la deshonestidad de Mouriño. Y ahora, antes de comenzar su ofensiva, ya recibieron una respuesta: El coro de “voto por voto, casilla por casilla” que insólitamente reclama la derecha que apoya a Nueva Izquierda, ha sido aceptado por Encinas.Desmemoriada, la derecha no recuerda que Encinas aceptó someterse a ese ejercicio y acató el resultado. Fue en el proceso electoral de 2000, cuando contendió por la delegación Alvaro Obregón y, aunque se impuso, la elección arrojó dudas.Encinas aceptó el voto por voto exigido por su contendiente del PAN, Luis Eduardo Zuno Chavira, quien finalmente fue declarado ganador por el tribunal federal.Con el paso del tiempo, Encinas llegó a jefe de gobierno del Distrito Federal y ahora presidirá a su partido, mientras que Zuno Chavira, amigo de Diego Fernández de Cevallos y socio de Carlos Ahumada, terminó en la cárcel...Comentarios: delgado@proceso.com.mx
Acepta Izquierda Unida contar “voto por voto”
* Ortega pone en duda la veracidad de las encuestas de salida
* Encinas pide respetar los resultados
México, D. F., 17 de marzo (apro).- Miembros de Izquierda Unida, el bloque de corrientes que apoyaron la candidatura de Alejandro Encinas a la presidencia nacional del PRD, aceptaron que se contabilice “voto por voto” para definir al triunfador del proceso interno del domingo.Por la tarde, el candidato de Nueva Izquierda, Jesús Ortega, puso en duda la veracidad de las encuestas de salida que realizaron Consulta Mitofsky y el Instituto de Mercadotecnia y Opinión (IMO) difundidas la noche del domingo y que dieron la victoria a Alejandro Encinas, con más de 49% de los votos.Según Ortega –quien ha fracasado en cuatro ocasiones en su intento por ganar la presidencia del PRD--, las dos empresas encuestadoras no tomaron en cuenta algunas casillas que estaban contempladas en la muestra original, sobre todo en Chiapas y Oaxaca, donde él lleva la delantera.Dolores Padierna, de Izquierda Democrática Nacional (IDN), y Juan Manuel Ávila, de Foro Nuevo Sol, aceptaron el conteo “voto por voto”. Reiteraron que Encinas ganó la elección y ahora es necesario “limpiar el proceso”.Entre tanto, Encinas pidió a Ortega “que acepte el resultado”, porque la contratación de las encuestadoras fue propuesta por el presidente nacional del PRD, Leonel Cota Montaño, a todos los aspirantes. Incluso, dijo que el mismo Ortega propuso a una de las empresas.Por la mañana Padierna, Ávila, Roberto López, entre otros, ofrecieron una conferencia de prensa para denunciar que los “agravios” de la elección “siguen vivos”, y advirtieron que promoverán acciones para sancionar a quienes cometieron inconsistencias, principalmente de Nueva Izquierda.Ávila comentó que a pesar de estas irregularidades consiguieron el triunfo. No obstante denunció que han aparecido urnas llenas de boletas electorales a favor de Nueva Izquierda, en lugares donde no se instalaron casillas el día de la elección.Puso como ejemplo casillas de Oaxaca, Estado de México y Chiapas. “No permitiremos que se contabilicen porque no se instalaron el domingo”, advirtió.En tanto, Jesús Ortega, consideró que la premura con la que se dio el resultado la noche de ayer respondió a presiones que ejerció Leonel Cota Montaño ante las encuestadoras, a pesar de que había un acuerdo de no dar a conocer cifras si éstas no mostraban una ventaja de 5% por encima de cualquier contendiente.Según su conteo, el cual sólo evaluó los votos para él y Encinas, Nueva Izquierda ganó con 579 mil 100 votos, es decir 53.1% del total. En tanto, el exjefe de Gobierno del Distrito Federal registró 511 mil 506 votos (49.6%). Su computo tenía contabilizado sólo 61.59% del total. “Llevo una ventaja, pequeña sí, pero ventaja”, comentó. “Esto concluye que el muestreo y las conclusiones de las encuestadoras no tiene veracidad. Tienen serias inconsistencias”, añadió, pero descartó que éstas actuaran con dolo. Junto con Horacio Duarte, su compañero de fórmula; el senador Graco Ramírez, su coordinador de campaña; Jesús Zambrano, candidato en el Distrito Federal y otros, Ortega indicó que Mitofsky les confirmó que no se contaron algunas casillas dentro del muestreo que aumentan el margen de error e invalidan el resultado.Sobre el muestreo hecho por el IMO que da una ventaja de 8 puntos porcentuales a Encinas, Ortega comentó que el secretario general del PRD, Guadalupe Acosta, solicitó que le entreguen los datos del conteo rápido para un análisis.Por su parte, Zambrano anunció que presentarán inconformidades ante el órgano electoral del partido por las “graves” irregularidades cometidas en la elección en la capital del país. Encinas, por su parte, al salir de la reunión de los lunes con Andrés Manuel López Obrador, se dijo optimista porque se consolidará una izquierda competitiva y responsable. Conminó a Ortega a ser congruente porque validó la elección durante el domingo.“Él declaró que la elección fue legal, no veo por qué cambie de opinión. Que asuma los resultados”, demandó.Por su lado, el coordinador del Frente Amplio Progresista (FAP), Porfirio Muñoz Ledo, sostuvo que el único perdedor de la elección es Felipe Calderón, quien quiso dividir al PRD ante el evento en defensa del petróleo que realizarán el martes 18 de marzo en el zócalo.
Irregularidades en los estados
En Chipas, donde se registraron incidentes menores --se reportó la quema de cuatro casillas--, los candidatos de Nueva Izquierda, Jesús Ortega y Alejandro Gamboa López se impusieron a la fórmula de Alejandro Encinas e Ismael Brito.Gamboa López, un exmilitante del Partido Verder Ecologista (PVEM) y exregidor por ese instituto político en Atizapan, Estado de México, se afilió al PRD hace poco más de un año; hoy virtualmente es el nuevo dirigente estatal del PRD en Chiapas.La misma noche del domingo, en conferencia de prensa, Gamboa López se proclamó ganador de los comicios internos.En conferencia de prensa, Arturo Núñez, Edmundo Cancino y Gabriela Sánchez, del Comité Técnico Electoral, informaron que participó 60% de la militancia perredista en Chiapas, entre 150 mil y 160 mil.En Guanajuato, Jesús Ortega y Miguel Alonso Raya, candidatos de Nueva Izquierda, prácticamente arrasaron en la elección nacional y estatal, de acuerdo con los resultados de 47 de las 80 casillas que en la madrugada de hoy reportó la Comisión estatal electoral. De acuerdo con el corte de las cinco de la mañana Jesús Ortega había recibido 7 mil 915 votos, muy por arriba de Alejandro Encinas, con 2 mil 222 votos.Mientras que el exdiputado federal y excandidato a gobernador Miguel Alonso Raya llevaba también una amplia ventaja con 7 mil 662 votos, contra mil 91 de su más cercano oponente, Francisco Escobar Osornio, de Izquierda Democrática. Aunque también se habían contado más de 800 votos nulos.Rommel Contreras, integrante de la Comisión Estatal Electoral dijo a Apro que se reportaron incidentes recurrentes, como la ausencia de militantes de los listados nominales de las casillas –aunque sí aparecían en el padrón entregado a los aspirantes--, y la falta de representantes de algunas corrientes como Izquierda Democrática Nacional en casillas donde no fueron admitidos, a pesar de contar con su acreditación.En tanto, en Querétaro, el delegado de la Comisión Técnica Electoral Nacional, Néstor Bautista Marín, habló de la posibilidad de anular la elección ante las irregularidades que se registraron, mismas que podrían alcanzar a impactar en los resultados de 25% de las casillas instaladas el domingo.A la medianoche, el conteo le daba ventaja a Alejandro Encinas en esta entidad en 22 de los 41 paquetes electorales, pues eran los que habían sido entregados a la comisión electoral hasta ese momento.En Veracruz, se reportaron irregularidades en casi 50 municipios de la entidad: robo, relleno y quema de urnas durante proceso de votación, las principales denuncias. Se instalaron 309 casillas en 164 de los 212 municipios, sin embargo, las urnas fueron robadas y quemadas en lugares como Poza Rica, Cosoleacaque y Orizaba. El actual dirigente estatal del PRD, Rogelio Franco, informó que, ante esta situación, en dichos municipios se desconoce aún si hubo o no ganador y debido a los hechos de violencia registrados, se acordó anular la votación, Ante ello, el aspirante a dirigir al PRD en Veracruz, Atanasio García Durán, solicitó la anulación total del proceso debido al cúmulo de irregularidades.Por su lado, Uriel Flores Aguayo, aunque se proclamó virtual triunfador de la contienda, no descartó la posibilidad de que el proceso sea anulado, ya que no se instalaron 90 de las 300 casillas.Mientras tanto, en Oaxaca, con apenas 79 casillas computadas, 209 que se instalaron, Jesús Ortega se mantiene en la delantera frente a Alejandro Encinas para la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional. Para la dirigencia estatal, Amador Jara Cruz, apoyado por la corriente Nueva Izquierda, se perfila como el virtual líder estatal.Durante la jornada se reportó que militantes de Nueva Izquierda “secuestraron” 60 casillas en varios municipios, mientras que en otros lugares la paquetería nunca llegó.Víctor Amado López Hernández, representante de Alejandro Encinas, exigió “anular el proceso electoral de Oaxaca” porque de un total de 209 casillas, no se instalaron o se suspendió la votación en 74, cantidad que representa el 35.40%.Los candidatos de Nueva Izquierda Amador Jara Cruz y Lenin López Nelio se declararon triunfadores con 25 mil 821 votos. (Con información de Isaín Mandujano, Verónica Espinosa, Regina Martínez y Pedro Matías)
El FAP impedirá “a toda costa” la privatización de Pemex, insiste Dante Delgado
Foto: octavio gómez
Jalapa, Ver., 17 de marzo (apro).- El senador por el Partido Convergencia, Dante Delgado Rannauro, advirtió que el Frente Amplio Progresista (FAP) --del que su partido forma parte, junto con el PT y el PRD--, no permitirá que el gobierno de Felipe Calderón despoje al país de su riqueza petrolera.Delgado Rannauro insistió que el FAP impedirá a toda costa la privatización de Petróleos Mexicanos (Pemex) “y que se despoje a futuras generaciones de la renta petrolera, ni que los recursos se sigan usando para cubrir las ineficiencias gubernamentales".En conferencia de prensa, Dante Delgado presentó a los integrantes del Comité Estatal para la Defensa del Petróleo, cuya función será crear conciencia y organizar a la sociedad para "neutralizar la campaña de mentiras" que el gobierno ha lanzado a través de los medios de comunicación.El senador veracruzano dijo que el comité estatal realizará foros en el mes de abril, "para informar sobre la situación de la industria petrolera". Señaló que el objetivo central será defender la soberanía energética y detener las intenciones de la derecha "para hacer negocio con un bien nacional". Dentro de las propuestas del Comité para la Defensa del Petróleo, están plantear a la Secretaría de Hacienda que deje de controlar el sistema energético, que Pemex sea otra vez una empresa integrada, que se construyan cinco refinerías para que se suspendan las importaciones de gasolina, materias primas y productos derivados de la petroquímica. En el caso de Veracruz, dijo, se deben explotar los más de 7 mil pozos que dejaron de operar hace casi tres décadas por falta de tecnología en su momento, los cuales se deben sumar a los mil 839 que actualmente están en activo dentro del territorio estatal. Así, Delgado Rannauro criticó al gobierno de Felipe Calderón porque pretende gobernar al país con una política "de terror, de confusión”.
Propone presidente del IFE “exhibir” las boletas electorales del 2006
Foto: marco antonio cruz
México, D.F., 17 de marzo (apro).- Cerrada por el Poder Judicial federal la vía para que Proceso pudiera tener acceso a las boletas de la elección presidencial de 2006, el consejero-presidente del Instituto Federal Electoral, Leonardo Valdés, busca ahora mejorar la imagen del IFE. En una propuesta que debe ser sometida al Consejo General del IFE, Valdés sugirió que se “exhiban” las boletas antes de ser destruidas.La semana pasada, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (CNDH), resolvió, por seis votos contra cinco, que los paquetes con las boletas deben ser destruidos sin permitir el acceso a ellas, como lo pretendía Proceso.A pesar de ese fallo, los paquetes de la elección en la que se dio como ganador a Felipe Calderón todavía no pueden ser destruidos, pues aún está pendiente de resolverse un amparo interpuesto por el investigador de El Colegio de México, Sergio Aguayo, para evitar su destrucción.Valdés ha insistido que, en octubre próximo, cuando inicie el Proceso de la elección federal de 2009, el expediente de la elección de Calderón ya debe estar cerrado; es decir, que las boletas ya deben estar destruidas.Sin embargo, propone que, antes de que eso ocurra, sean exhibidas, sin que eso signifique un recuento.En declaraciones que hizo hoy a la prensa, Valdés reiteró lo que Proceso publica en su edición de semana (1637) que, por tratarse de documentos públicos, los paquetes pueden ser conocidos.Incluso, dijo que “explora” hacer una propuesta al Consejo General del IFE para que, antes de la destrucción, se puedan “exhibir” en el mismo momento en cada uno de los 300 distritos electorales.Aclaró que no se trata de un recuento de votos, sino de una acción para responder a “las dudas de algunos ciudadanos sobre su contenido”. Según Valdés, esa sería una manera de recuperar la confianza en el IFE.El IFE cayó en el descrédito por su actuación durante el Proceso electoral de 2006, en especial por haber contribuido a la incertidumbre al negarse a dar los resultados la noche de los comicios.El aparato ejecutivo del IFE, aseguró Valdés, “tiene certeza de que el resultado de 2006 reflejó la voluntad. Entendiendo que hay ciudadanos que tienen dudas de lo ocurrido, creo que el IFE podría tener una acción (para que) en el marco de la destrucción, hacer una exhibición”.Valdés, quien se enfrenta a la rebeldía de las televisoras para transmitir la propaganda de los partidos políticos, aclaró que no propone un “reconteo” (sic), sino la exhibición de las boletas, conforme a la ley, que ordena su destrucción.Con base en esa norma, la Suprema Corte desechó, el pasado 11 de marzo, un amparo interpuesto por Proceso para tener acceso a las boletas en ejercicio del derecho de acceso a la información, establecido en el artículo sexto de la Constitución.Los ministros aseguraron que el acceso no tenía que ver con ese derecho, por lo que se debe cumplir la ley que ordena la destrucción de los paquetes electorales, según lo consigna la revista en su edición de esta semana.
Funcionarios del INM impiden a dos extranjeros quedarse en México como refugiados: CNDH
Foto: benjamín flores
México, D.F., 17 de marzo (apro).- La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) recomendó a la directora del Instituto Nacional de Migración (INM), Cecilia Romero, que se investigue a los funcionarios que obstaculizaron e impidieron que dos ciudadanos extranjeros, que habían solicitado permanecer en el país, estuvieran en calidad de refugiados.El INM es una de las principales autoridades que recibe recomendaciones de la CNDH por la constante violación a los derechos humanos de los migrantes en México. De acuerdo con el reporte de 2007 del presidente de la CNDH, José Luis Soberanes, las autoridades con mayores quejas son: el IMSS, con mil 15; la Procuraduría General de la República (PGR), con 671; la Secretaría de la Defensa Nacional, con 368; el INM, con 307, y la Secretaría de Educación Pública, con 310.En este caso se trata de Lorenzo Rubio Forero, de nacionalidad colombiana, y Jorge Andrés Cherrex Calero de origen ecuatoriano, a quienes se les expulsó del país poniendo en riesgo su vida, su seguridad y su libertad, pues funcionarios del INM no esperaron a que se agotara el procedimiento para determinar si eran candidatos a obtener la calidad de refugiados, según la CNDH.Rubio Forero fue detenido en Tlaxcala el 16 de junio de 2006 y, desde entonces, se solicitó la calidad de refugiado. Dicha solicitud fe remitida a la dirección de Asuntos Migratorios del INM, la cual ya no realizó el trámite, ante lo cual, al ser trasladado a la estación de Iztapalapa, el ciudadano colombiano insistió en su solicitud. El Grupo de Trabajo del Comité de Elegibilidad, en un primer momento, rechazó una nueva petición para aceptar la solicitud de refugiado, y lo informó a la autoridad migratoria, la que olvidó notificar oficialmente a Rubio Torero que fue expulsado del país sin aviso alguno.En el caso de Cherrez Calero, éste solicitó refugio ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) cuando se encontraba en la estación migratoria de Iztapalapa. Su petición fue rechazada, lo que nunca se le informó oficialmente, y fue expulsado del país.La CNDH señaló que, tras sus investigaciones, en ninguno de los dos casos existe evidencia de que el INM haya integrado los procedimientos formales de refugio a los expedientes respectivos para enviarlos al Comité de Elegibilidad y esperar su determinación. Añadió que se violaron principios que regulan el derecho internacional de los refugiados.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





















