Advierte que en el combate contra el narcotráfico está en juego el futuro de la democracia
Plantea la necesidad de que aumente la asistencia estadunidense para abatir el crimen organizado
Es decir, ya el pelele les armó su justificación para intervenir en México y controlar y reprimir, so pretexto del narcotráfico, a la lucha social.
De la Redacción
“La guerra en México (contra el narcotráfico) es, a su propia manera, tan crítica a los intereses de Estados Unidos como la de Afganistán; en ambos casos, un mayor compromiso estadunidense es requerido”, afirma The Washington Post en su editorial “La guerra de México”, publicado ayer.
“Más soldados y oficiales policiacos mexicanos han muerto combatiendo las bandas de la droga en los últimos dos años que el número de tropas estadunidenses y de la OTAN abatidas combatiendo contra los talibannes. Las bajas civiles han sido igual de numerosas y de espeluznantes. Se han dado veintenas de decapitaciones, masacres de familias enteras y asesinatos de altos oficiales. Según la cuenta oficial, los secuestros en México ahora son de 65 al mes, en promedio, un rango mucho más elevado que en Afganistán e Irak”, señaló.
“Algunos funcionarios mexicanos argumentan que la escalada de la violencia es indicadora del éxito del gobierno –al enfrentar y atacar a las bandas de la droga–, aunque han provocado un revire. La mayoría de los mexicanos parece creer que el gobierno está perdiendo la guerra”, afirma el Post.
El editorial señala que el desafío que enfrenta el presidente Felipe Calderón, quien “valientemente declaró la guerra” a los cárteles del narco, recibe relativamente poca atención en Estados Unidos “porque los estadunidenses, en muy raras ocasiones, están entre las bajas”.
Sin embargo, subraya que es el dinero de los consumidores de droga en Estados Unidos, y también el flujo de armas a México, lo que está “nutriendo esta guerra”.
Lo que está en juego, afirma, “no es sólo el éxito del gobierno liberal y amistoso del señor Calderón, sino la sobrevivencia de la democracia de México; no sólo la estabilidad de un vecino, sino la capacidad de Estados Unidos de controlar la inmigración ilegal”.
Recordó que recientemente el Congreso aprobó 400 millones para asistir al gobierno mexicano, “la mayoría de los cuales serán usados para mejor armar y equipar al ejército”. Advierte que “el problema más grande del señor Calderón podría ser la ausencia de fuerzas confiables. La mayoría de la policía de México es contratada y administrada localmente; só-lo 20 mil agentes son federales. El ejército es menos corrupto, pero aun la dedicación de 40 mil elementos ha fracasado en cambiar la marea contra las bandas. “El nuevo financiamiento estadunidense debería de ayudar, pero el próximo gobierno en Washington haría bien en explorar si más asistencia podría ser ofrecida para capacitar a las fuerzas mexicanas, como los asesores estadunidenses han ayudado a profesionalizar al ejército colombiano.”
jueves, septiembre 11, 2008
Todas las policías, infiltradas por la delincuencia: Mouriño y García Luna
Los secretarios confían en que se logre depurar el sistema de seguridad
El caso Martí refrenda la convición de limpiar las corporaciones, sostienen en conferencia
Fabiola Martínez
Los titulares de las secretarías de Seguridad Pública (SSP) federal y de Gobernación manifestaron ayer que las corporaciones policiales del país están infiltradas por la delincuencia, y confiaron en que el nuevo esquema, el cual incluye controles de confianza (exámenes obligatorios a todos los policías), logre depurar al sistema de seguridad y procuración de justicia.
“Respecto a que hay delincuentes infiltrados en las policías, pues sin duda. Una apuesta del crimen ha sido infiltrar a las policías. Hemos encontrado referencias importantes donde ellos intentan en todo momento cooptar, corromper o inclusive intimidar a los policías”, señaló el titular de la SSP federal, Genaro García Luna.
En tanto, el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, señaló: “Hemos partido de un diagnóstico que admite que las propias corporaciones policiales están penetradas y que, por tanto, tenemos que someter a controles de confianza (…) y dar señales que el Estado no será permisivo ante aquellos que se vinculen con la criminalidad”.
Respecto del caso del secuestro y asesinato del joven Fernando Martí, García Luna indicó que Lorena González Hernández, una de las principales implicadas, sí tiene una plaza vigente como policía en la Agencia Federal de Investigación (AFI) y que hasta su aprehensión se encontraba con personal en activo, con “derechos ganados” por estar en el periodo de exámenes para acreditar su cambio a lo que se pretende sea la nueva policía federal.
Rechazó que la presunta secuestradora esté relacionada con Luis Cárdenas Palomino, coordinador general de Inteligencia para la Prevención, o con el subsecretario de Estrategia e Inteligencia Policial, Facundo Rosas. El funcionario argumentó que la “confusión” se originó porque ambas instancias compartían el mismo inmueble.
Negó que la presunta secuestradora, a quien mencionó como “ex agente”, realizara actividades especializadas, de inteligencia o en áreas sustantivas de secuestro, sino en un esquema de transferencia y evaluación para ingresar a la PFP.
Señaló que este caso “refrenda la convicción” de depurar y fortalecer a los cuerpos de policía de los tres niveles de gobierno. Advirtió que en la SSP federal no darán cobijo a quienes no acrediten al menos una parte de los exámenes de control de confianza. Sin embargo, no hizo alusión a los exámenes que ya debieron haberse aplicado a González Hernández, tomando en consideración que el control con polígrafo se ha aplicado cuando menos en dos ocasiones desde la creación de la AFI.
García Luna y Mouriño se reunieron ayer con integrantes de la Comisión de Seguridad de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) y después ofrecieron una conferencia de prensa conjunta en la cual reconocieron ampliamente al Gobierno del Distrito Federal por la captura de los integrantes de la banda de La Flor, vinculada al asesinato del joven Martí.
“Nos parece que hay un logro importante (con) la captura de gente peligrosa que dañaba claramente a la sociedad y que tenía y merecía ser capturada (...) Y es por ello que el gobierno federal reconoce el logro de las autoridades capitalinas en esta materia”.
Mouriño afirmó que en la relación entre el gobierno federal y la administración local (a cargo de Marcelo Ebrard) “no cabe ni ideología ni partidismo”, porque el tema de la seguridad es prioritario para ambos gobiernos, de ahí que “no ha habido y no habrá regateo alguno ni diferencia ideológica” que impida trabajar de manera permanente y conjunta.
Dijo incluso que el gobierno capitalino ha contado con apoyo del federal, especialmente para la ratificación de funcionarios del área de seguridad y procuración de justicia propuestos por la administración de Ebrard.
Los funcionarios sustentan la estrategia para combatir al crimen organizado en los compromisos adquiridos el pasado 21 de agosto en el Acuerdo para la Seguridad, la Justicia y la Legalidad, principalmente en la depuración y el fortalecimiento de las instituciones; para ello se planea aplicar exámenes de manera obligatoria (de control de confianza) a cerca de 350 mil personas: evaluación patrimonial, entorno social, sicométrico, poligráfico, toxicológico; incrementar los recursos públicos en programas de seguridad y enviar al Congreso de la Unión iniciativas de reformas en la materia, especialmente acerca de una ley general sobre el secuestro.
Además, mejorar los esquemas para intercambio de información y homologar los sistemas de evaluación y seguimiento, así como un registro nacional de policías, que incluya constancias del entorno familiar, ADN, huellas y registro de voz, entre otras.
La descomposición social fue adjudicada a prácticas añejas, dijo García Luna, de aquella “teoría que refería que era mejor tener delincuentes controlados en las policías”.
Calderón, hasta 2012
Durante la conferencia, un reportero preguntó a Mouriño sobre las versiones de una supuesta intención, adjudicada al movimiento que encabeza Andrés Manuel López Obrador, de derrocar al presidente Felipe Calderón.
El secretario respondió: este gobierno fue democráticamente electo para el periodo de diciembre de 2006 al 30 de noviembre de 2012. Y, en función de ese mandato del electorado y cumplimiento de la ley, estará el presidente Calderón cumpliendo hasta el último día la responsabilidad encomendada y que legalmente compete al periodo presidencial en curso.
Es decir, no sólo las policías están infiltradas por la delincuencia, también la presidencia.
El caso Martí refrenda la convición de limpiar las corporaciones, sostienen en conferencia
Fabiola Martínez
Los titulares de las secretarías de Seguridad Pública (SSP) federal y de Gobernación manifestaron ayer que las corporaciones policiales del país están infiltradas por la delincuencia, y confiaron en que el nuevo esquema, el cual incluye controles de confianza (exámenes obligatorios a todos los policías), logre depurar al sistema de seguridad y procuración de justicia.
“Respecto a que hay delincuentes infiltrados en las policías, pues sin duda. Una apuesta del crimen ha sido infiltrar a las policías. Hemos encontrado referencias importantes donde ellos intentan en todo momento cooptar, corromper o inclusive intimidar a los policías”, señaló el titular de la SSP federal, Genaro García Luna.
En tanto, el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, señaló: “Hemos partido de un diagnóstico que admite que las propias corporaciones policiales están penetradas y que, por tanto, tenemos que someter a controles de confianza (…) y dar señales que el Estado no será permisivo ante aquellos que se vinculen con la criminalidad”.
Respecto del caso del secuestro y asesinato del joven Fernando Martí, García Luna indicó que Lorena González Hernández, una de las principales implicadas, sí tiene una plaza vigente como policía en la Agencia Federal de Investigación (AFI) y que hasta su aprehensión se encontraba con personal en activo, con “derechos ganados” por estar en el periodo de exámenes para acreditar su cambio a lo que se pretende sea la nueva policía federal.
Rechazó que la presunta secuestradora esté relacionada con Luis Cárdenas Palomino, coordinador general de Inteligencia para la Prevención, o con el subsecretario de Estrategia e Inteligencia Policial, Facundo Rosas. El funcionario argumentó que la “confusión” se originó porque ambas instancias compartían el mismo inmueble.
Negó que la presunta secuestradora, a quien mencionó como “ex agente”, realizara actividades especializadas, de inteligencia o en áreas sustantivas de secuestro, sino en un esquema de transferencia y evaluación para ingresar a la PFP.
Señaló que este caso “refrenda la convicción” de depurar y fortalecer a los cuerpos de policía de los tres niveles de gobierno. Advirtió que en la SSP federal no darán cobijo a quienes no acrediten al menos una parte de los exámenes de control de confianza. Sin embargo, no hizo alusión a los exámenes que ya debieron haberse aplicado a González Hernández, tomando en consideración que el control con polígrafo se ha aplicado cuando menos en dos ocasiones desde la creación de la AFI.
García Luna y Mouriño se reunieron ayer con integrantes de la Comisión de Seguridad de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) y después ofrecieron una conferencia de prensa conjunta en la cual reconocieron ampliamente al Gobierno del Distrito Federal por la captura de los integrantes de la banda de La Flor, vinculada al asesinato del joven Martí.
“Nos parece que hay un logro importante (con) la captura de gente peligrosa que dañaba claramente a la sociedad y que tenía y merecía ser capturada (...) Y es por ello que el gobierno federal reconoce el logro de las autoridades capitalinas en esta materia”.
Mouriño afirmó que en la relación entre el gobierno federal y la administración local (a cargo de Marcelo Ebrard) “no cabe ni ideología ni partidismo”, porque el tema de la seguridad es prioritario para ambos gobiernos, de ahí que “no ha habido y no habrá regateo alguno ni diferencia ideológica” que impida trabajar de manera permanente y conjunta.
Dijo incluso que el gobierno capitalino ha contado con apoyo del federal, especialmente para la ratificación de funcionarios del área de seguridad y procuración de justicia propuestos por la administración de Ebrard.
Los funcionarios sustentan la estrategia para combatir al crimen organizado en los compromisos adquiridos el pasado 21 de agosto en el Acuerdo para la Seguridad, la Justicia y la Legalidad, principalmente en la depuración y el fortalecimiento de las instituciones; para ello se planea aplicar exámenes de manera obligatoria (de control de confianza) a cerca de 350 mil personas: evaluación patrimonial, entorno social, sicométrico, poligráfico, toxicológico; incrementar los recursos públicos en programas de seguridad y enviar al Congreso de la Unión iniciativas de reformas en la materia, especialmente acerca de una ley general sobre el secuestro.
Además, mejorar los esquemas para intercambio de información y homologar los sistemas de evaluación y seguimiento, así como un registro nacional de policías, que incluya constancias del entorno familiar, ADN, huellas y registro de voz, entre otras.
La descomposición social fue adjudicada a prácticas añejas, dijo García Luna, de aquella “teoría que refería que era mejor tener delincuentes controlados en las policías”.
Calderón, hasta 2012
Durante la conferencia, un reportero preguntó a Mouriño sobre las versiones de una supuesta intención, adjudicada al movimiento que encabeza Andrés Manuel López Obrador, de derrocar al presidente Felipe Calderón.
El secretario respondió: este gobierno fue democráticamente electo para el periodo de diciembre de 2006 al 30 de noviembre de 2012. Y, en función de ese mandato del electorado y cumplimiento de la ley, estará el presidente Calderón cumpliendo hasta el último día la responsabilidad encomendada y que legalmente compete al periodo presidencial en curso.
Es decir, no sólo las policías están infiltradas por la delincuencia, también la presidencia.
Huracanes, capitalismo y revolución
Ángel Guerra Cabrera
Los huracanes fueron, hasta hace unas décadas, alteraciones climáticas regidas por las leyes de la naturaleza, que aún no daba señales de agotamiento. Los campesinos en las zonas tropicales ciclónicas sabían que “después de la tempestad viene la calma” y que a periodos de sequía sucedían copiosas precipitaciones acarreadas por el mal tiempo, que si castigaba cosechas, viviendas, instalaciones y mataba personas y animales, también recargaba el acuífero haciendo que la tierra diera luego frutos más generosos. Ésta no es más la realidad desde mediados del siglo XX, cuando se advirtió una tendencia al alza en la frecuencia e intensidad de los ciclones. Estudios científicos concluyen que, como otros cambios alarmantes del clima, su causa está en los gases de efecto invernadero que alimentan el calentamiento global. La tragedia reciente en parte del Caribe es, por eso, un aviso de otras mayores a escala regional y mundial a consecuencia del irracional y suicida patrón capitalista de producción y consumismo desenfrenado.
A una semana del azote a Cuba del poderoso huracán Gustav, Ike barrió todo el oriente, salió al mar por el sur y embistió de nuevo la occidental provincia de Pinar del Río, ya arrasada por el primero al igual que el municipio Isla de la Juventud. Con las lluvias, vientos y marejadas de Hanna, tres de estos organismos batieron la mayor de las Antillas de este a oeste en nueve días, hecho sin precedente. En la ruta de Gustav e Ike la agricultura, la vivienda, la infraestructura vial, eléctrica, portuaria, de comunicaciones, y parte de la industria, están en ruinas. Pueblitos enteros casi han desaparecido. Gracias a su singular cultura solidaria, organización y sólidos vínculos pueblo-gobierno, Cuba ha podido atenuar relativamente una destrucción material inédita y, lo más importante, reducir al mínimo la pérdida de vidas, que en otros parajes del Caribe suman cientos cuando faltan casi tres meses para el fin de la temporada ciclónica y queda octubre por delante, el mes más crítico. Pero los daños son de proporciones bíblicas y resarcirlos exigirá un esfuerzo sobrehumano, aumentado exponencialmente por los elevados precios internacionales de alimentos, combustibles, máquinas y materiales de construcción que el bloqueo vuelve más onerosos.
El nuevo patrón de comportamiento de las tormentas tropicales ha hecho que en los últimos años el Caribe viva en estado de emergencia. La región de la que un puñado de potencias capitalistas extrajo gran parte de los recursos que le permitieron, junto al tráfico negrero, concentrar la riqueza del mundo, ahora sufre año tras año el arrasamiento de sus economías y el agravamiento del drama social si no fuera bastante con el instaurado por las políticas neoliberales sobre las secuelas de siglos de subdesarrollo y dependencia.
Haití, la colonia más rendidora de Europa en el siglo XVIII, vio desaparecer sus bosques, erosionar sus tierras, arruinada su agricultura, que hasta no hace tanto, aunque precariamente, alimentaba su población. Hoy es una de las naciones más pobres y de las más vulnerables a la más leve perturbación climática. Sólo un gran programa de cooperación internacional podría salvarla del apocalipsis, que la tele saca a relucir ahora de Gonaives bajo el agua, pero que es su realidad cotidiana. ¿Hasta cuándo Occidente le va a cobrar la osadía de sacudirse la esclavitud y encabezar la independencia latinoamericana? La gesta inmortal de Bolívar debe mucho a Petion. Es una afrenta que calles de América Latina evoquen a Thiers cuando debieran honrar a Louverture.
Si en las elites de Europa y Estados Unidos quedara residuo de amor al prójimo, iniciarían hoy por el Caribe la reparación sin condicionamientos políticos del saqueo al tercer mundo, a que deben su opulencia. A Cuba le bastaría el levantamiento del bloqueo, más dañino que 100 huracanes, pero Washington afirma que no sería “inteligente” ni siquiera de modo parcial y transitorio.
Conmueven gestos como el del diminuto y sufrido Timor Leste, que no demoró un instante en tender la mano a Cuba, al igual que lo hicieron Venezuela, Rusia y China.
Luchar muy duro por el imperio universal de la equidad, la solidaridad y la reconciliación con la naturaleza es lo único que queda a los pueblos. Ésos que hoy se juntan y organizan para entregar algo de lo poco que tienen a Cuba, Haití, a sus hermanos del Caribe.
Los huracanes fueron, hasta hace unas décadas, alteraciones climáticas regidas por las leyes de la naturaleza, que aún no daba señales de agotamiento. Los campesinos en las zonas tropicales ciclónicas sabían que “después de la tempestad viene la calma” y que a periodos de sequía sucedían copiosas precipitaciones acarreadas por el mal tiempo, que si castigaba cosechas, viviendas, instalaciones y mataba personas y animales, también recargaba el acuífero haciendo que la tierra diera luego frutos más generosos. Ésta no es más la realidad desde mediados del siglo XX, cuando se advirtió una tendencia al alza en la frecuencia e intensidad de los ciclones. Estudios científicos concluyen que, como otros cambios alarmantes del clima, su causa está en los gases de efecto invernadero que alimentan el calentamiento global. La tragedia reciente en parte del Caribe es, por eso, un aviso de otras mayores a escala regional y mundial a consecuencia del irracional y suicida patrón capitalista de producción y consumismo desenfrenado.
A una semana del azote a Cuba del poderoso huracán Gustav, Ike barrió todo el oriente, salió al mar por el sur y embistió de nuevo la occidental provincia de Pinar del Río, ya arrasada por el primero al igual que el municipio Isla de la Juventud. Con las lluvias, vientos y marejadas de Hanna, tres de estos organismos batieron la mayor de las Antillas de este a oeste en nueve días, hecho sin precedente. En la ruta de Gustav e Ike la agricultura, la vivienda, la infraestructura vial, eléctrica, portuaria, de comunicaciones, y parte de la industria, están en ruinas. Pueblitos enteros casi han desaparecido. Gracias a su singular cultura solidaria, organización y sólidos vínculos pueblo-gobierno, Cuba ha podido atenuar relativamente una destrucción material inédita y, lo más importante, reducir al mínimo la pérdida de vidas, que en otros parajes del Caribe suman cientos cuando faltan casi tres meses para el fin de la temporada ciclónica y queda octubre por delante, el mes más crítico. Pero los daños son de proporciones bíblicas y resarcirlos exigirá un esfuerzo sobrehumano, aumentado exponencialmente por los elevados precios internacionales de alimentos, combustibles, máquinas y materiales de construcción que el bloqueo vuelve más onerosos.
El nuevo patrón de comportamiento de las tormentas tropicales ha hecho que en los últimos años el Caribe viva en estado de emergencia. La región de la que un puñado de potencias capitalistas extrajo gran parte de los recursos que le permitieron, junto al tráfico negrero, concentrar la riqueza del mundo, ahora sufre año tras año el arrasamiento de sus economías y el agravamiento del drama social si no fuera bastante con el instaurado por las políticas neoliberales sobre las secuelas de siglos de subdesarrollo y dependencia.
Haití, la colonia más rendidora de Europa en el siglo XVIII, vio desaparecer sus bosques, erosionar sus tierras, arruinada su agricultura, que hasta no hace tanto, aunque precariamente, alimentaba su población. Hoy es una de las naciones más pobres y de las más vulnerables a la más leve perturbación climática. Sólo un gran programa de cooperación internacional podría salvarla del apocalipsis, que la tele saca a relucir ahora de Gonaives bajo el agua, pero que es su realidad cotidiana. ¿Hasta cuándo Occidente le va a cobrar la osadía de sacudirse la esclavitud y encabezar la independencia latinoamericana? La gesta inmortal de Bolívar debe mucho a Petion. Es una afrenta que calles de América Latina evoquen a Thiers cuando debieran honrar a Louverture.
Si en las elites de Europa y Estados Unidos quedara residuo de amor al prójimo, iniciarían hoy por el Caribe la reparación sin condicionamientos políticos del saqueo al tercer mundo, a que deben su opulencia. A Cuba le bastaría el levantamiento del bloqueo, más dañino que 100 huracanes, pero Washington afirma que no sería “inteligente” ni siquiera de modo parcial y transitorio.
Conmueven gestos como el del diminuto y sufrido Timor Leste, que no demoró un instante en tender la mano a Cuba, al igual que lo hicieron Venezuela, Rusia y China.
Luchar muy duro por el imperio universal de la equidad, la solidaridad y la reconciliación con la naturaleza es lo único que queda a los pueblos. Ésos que hoy se juntan y organizan para entregar algo de lo poco que tienen a Cuba, Haití, a sus hermanos del Caribe.
Infraestructura estratégica
John Saxe-Fernández
Son ominosos los indicios de la decisión de las cúpulas del PAN y el PRI y algunos de la “oposición” para entregar el petróleo a los intereses de seguridad de Estados Unidos y a poderosos consorcios externos y sus voraces socios locales. Lo hacen en momentos de grave crisis económica mundial y nacional, y cuando la riqueza petrolera del país adquiere más peso geoestratégico por la creciente dificultad mundial en la localización de petróleo convencional. La inconstitucional reforma energética, que ahora Washington tramita por medio de Calderón, es un esquema de largo alcance que contempla el desmantelamiento de los fundamentos de la soberanía y de la integridad territorial mexicana.
Generada por la política económica adoptada por quienes se autocalifican de reformistas, la debacle nacional, en sus manifestaciones más lamentables, corrupción, delincuencia organizada, narcotráfico, etcétera, es usada como excusa para desmontar los cimientos del proyecto histórico de la nación. La política económica vigente por 26 años: un persistente despojo a la economía popular y de clase media y al patrimonio nacional es el problema central para la seguridad nacional mexicana, que se agrava por el uso policial-represivo de las fuerzas armadas, desgastándolas, minando sus bases logísticas y alejándolas de la función de defensa nacional.
Frente a esta situación, la iniciativa del PRI para adicionar el artículo 32 de la Ley Federal de Seguridad Privada, si bien pretende que “el resguardo de las instalaciones estratégicas sea una función cuyo ejercicio corra a cargo de las autoridades del país”, es indiferente a “que la protección de tales inmuebles sea realizada directamente por el Estado o concesionada a particulares” (La Jornada, 5/11/08, p. 13). El problema es que, si bien se indica que por “instalación estratégica” se incluye a Pemex y a la Comisión Federal de Electricidad, los caminos y carreteras, los puentes nacionales e internacionales, los puertos, recintos terminales e instalaciones portuarias, los aeropuertos, las instalaciones nucleares o con procesos radiactivos, las fronteras, estaciones migratorias, aduanas y obras de infraestructura hidráulica, y además se puntualiza en la referida ley que los prestadores de servicios deben abstenerse de proporcionarlos “en cualquier instalación considerada estratégica en los términos proyectados en la norma” (ibidem), dichas definiciones pueden cambiar.
El asunto es muy delicado, pues las fuerzas armadas, alejadas de su función de defensa nacional, están comprometidas en la guerra contra el narcotráfico y la delincuencia (tareas propias a cuerpos policiales y de inteligencia), además de que se trata de múltiples instalaciones: sólo en Pemex son varios miles distribuidas a lo largo y ancho del país que necesitan resguardo: como en Colombia, queda así la puerta abierta a firmas (nacionales y extranjeras) tipo Blackwater, SyColeman, DynCorp vinculadas al Pentágono y a la CIA.
El peligro a la integridad territorial del país por la acción de ejércitos mercenarios de Estados Unidos se acrecienta: la Iniciativa Mérida impulsa el contratismo en materia de seguridad mientras el proyecto de reformas y adiciones a la ley reglamentaria del artículo 27 constitucional en materia de petróleo de Calderón, como advierten Raúl Carrancá, Sergio Cárdenas y Virgilio Caballero, “… reduce y anula tramposamente el significado de área estratégica del Estado sobre el petróleo, hidrocarburos y petroquímica, al referir el significado de área estratégica a lo que disponga la propia ley y olvida que la Constitución obliga a la exclusividad del Estado sobre estos recursos”.
Si se concede a privados la extracción, almacenaje y distribución de hidrocarburos, entonces los nuevos propietarios de ductos y otra infraestructura contratan a sus propias “firmas de seguridad” (ejércitos mercenarios): es el resguardo de algo que por ley ya no es estratégico, sino suyo y que cubre el territorio nacional.
Son ominosos los indicios de la decisión de las cúpulas del PAN y el PRI y algunos de la “oposición” para entregar el petróleo a los intereses de seguridad de Estados Unidos y a poderosos consorcios externos y sus voraces socios locales. Lo hacen en momentos de grave crisis económica mundial y nacional, y cuando la riqueza petrolera del país adquiere más peso geoestratégico por la creciente dificultad mundial en la localización de petróleo convencional. La inconstitucional reforma energética, que ahora Washington tramita por medio de Calderón, es un esquema de largo alcance que contempla el desmantelamiento de los fundamentos de la soberanía y de la integridad territorial mexicana.
Generada por la política económica adoptada por quienes se autocalifican de reformistas, la debacle nacional, en sus manifestaciones más lamentables, corrupción, delincuencia organizada, narcotráfico, etcétera, es usada como excusa para desmontar los cimientos del proyecto histórico de la nación. La política económica vigente por 26 años: un persistente despojo a la economía popular y de clase media y al patrimonio nacional es el problema central para la seguridad nacional mexicana, que se agrava por el uso policial-represivo de las fuerzas armadas, desgastándolas, minando sus bases logísticas y alejándolas de la función de defensa nacional.
Frente a esta situación, la iniciativa del PRI para adicionar el artículo 32 de la Ley Federal de Seguridad Privada, si bien pretende que “el resguardo de las instalaciones estratégicas sea una función cuyo ejercicio corra a cargo de las autoridades del país”, es indiferente a “que la protección de tales inmuebles sea realizada directamente por el Estado o concesionada a particulares” (La Jornada, 5/11/08, p. 13). El problema es que, si bien se indica que por “instalación estratégica” se incluye a Pemex y a la Comisión Federal de Electricidad, los caminos y carreteras, los puentes nacionales e internacionales, los puertos, recintos terminales e instalaciones portuarias, los aeropuertos, las instalaciones nucleares o con procesos radiactivos, las fronteras, estaciones migratorias, aduanas y obras de infraestructura hidráulica, y además se puntualiza en la referida ley que los prestadores de servicios deben abstenerse de proporcionarlos “en cualquier instalación considerada estratégica en los términos proyectados en la norma” (ibidem), dichas definiciones pueden cambiar.
El asunto es muy delicado, pues las fuerzas armadas, alejadas de su función de defensa nacional, están comprometidas en la guerra contra el narcotráfico y la delincuencia (tareas propias a cuerpos policiales y de inteligencia), además de que se trata de múltiples instalaciones: sólo en Pemex son varios miles distribuidas a lo largo y ancho del país que necesitan resguardo: como en Colombia, queda así la puerta abierta a firmas (nacionales y extranjeras) tipo Blackwater, SyColeman, DynCorp vinculadas al Pentágono y a la CIA.
El peligro a la integridad territorial del país por la acción de ejércitos mercenarios de Estados Unidos se acrecienta: la Iniciativa Mérida impulsa el contratismo en materia de seguridad mientras el proyecto de reformas y adiciones a la ley reglamentaria del artículo 27 constitucional en materia de petróleo de Calderón, como advierten Raúl Carrancá, Sergio Cárdenas y Virgilio Caballero, “… reduce y anula tramposamente el significado de área estratégica del Estado sobre el petróleo, hidrocarburos y petroquímica, al referir el significado de área estratégica a lo que disponga la propia ley y olvida que la Constitución obliga a la exclusividad del Estado sobre estos recursos”.
Si se concede a privados la extracción, almacenaje y distribución de hidrocarburos, entonces los nuevos propietarios de ductos y otra infraestructura contratan a sus propias “firmas de seguridad” (ejércitos mercenarios): es el resguardo de algo que por ley ya no es estratégico, sino suyo y que cubre el territorio nacional.
Impunidad y derechos humanos
Adolfo Sánchez Rebolledo
La formación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) significó un gran avance en la búsqueda de una convivencia un poco más civilizada entre los ciudadanos mexicanos. Por primera vez el Estado reconocía públicamente lo que cualquier ciudadano sabía de memoria: que las prácticas de la autoridad encargada de la seguridad y la justicia se apoyaban en la arbitrariedad más absoluta, en el desprecio por los detenidos, en el abuso y en procedimientos tan viles como la aplicación reiterada de la tortura. No sorprende que en ese contexto moral, sea la confesión la “reina de las pruebas”, el corolario lógico de la “investigación” judicial. No obstante, en ese país de las maravillas y la estabilidad que era el México oficial, se habla sin rubor del “estado de derecho”, fórmula desprovista de real contenido que, en realidad, ampara la ley del más fuerte, la corrupción y la impunidad.
Durante décadas, las relaciones del Estado con la sociedad, en particular con los grupos que reclaman derechos y la aplicación de la ley, están marcadas a fuego por dicha manera de concebir la legalidad, de modo que algunos delincuentes logran atemperar el peso del castigo moviendo los hilos de la corrupción, mientras contingentes enteros de trabajadores, comunidades agrarias o simples vecinos de las nuevas urbes, asisten a la conculcación de sus libertades fundamentales sin disponer de mecanismos ciertos de defensa. Las movilizaciones en pos de mejorías salariales o por reivindicaciones legítimas en contra de la manipulación corporativista son derrotadas con lujo de violencia y estigmatizadas mediante campañas de odio contra “la subversión”. La represión es el único método al alcance de los gobiernos para aplacar disidencias o “resolver” conflictos. En 1959, los líderes de los trabajadores ferrocarrileros son detenidos junto a miles de sus camaradas en una acción de represión masiva y luego encarcelados durante once años como escarmiento público. En 1968, la paranoia del poder conduce al mayor acto criminal de la historia moderna de México, pero la justicia resuelve condenar a las víctimas.
Los procesos contra los presos políticos de esos años marcan un nuevo hito en la violación de las garantías individuales. Se trata pura y simplemente de una venganza política contra aquellos que se atrevieron a desafiar el principio de autoridad sin violentar la ley. Los juicios instruidos contra ellos quedan para la historia como una grave denuncia de la sumisión del poder judicial a los caprichos del máximo gobernante: “las arbitrariedades y violaciones a los derechos consagrados en las leyes son innumerables y son juicios viciados de origen. Detenciones masivas sin orden judicial, secuestrados durante semanas enteras, torturados para arrancar confesiones prefabricadas y durante más de un año detenidos sin conocer las acusaciones concretas” (ver: Los procesos de México 1968, 1970). Ésa fue la respuesta a un movimiento que sólo pedía –en el famoso pliego petitorio– la oportuna aplicación de la ley.
¿Puede extrañar que durante décadas la ciudadanía desconfíe de la justicia, de la “legalidad” y de los cuerpos de seguridad? ¿Puede sentirse seguro un ciudadano ante la juricidad de los actos de gobierno, cuando la experiencia indica que la arbitrariedad va de la mano de la impunidad? Si ahora traigo a colación estos antecedentes es para recordar que los mayores esfuerzos en el terreno de crear una verdadera legalidad los ha dado la sociedad, no una “sociedad civil” abstracta e inexistente, sino los grupos que al defender sus derechos o denunciando complicidades hicieron posible un replanteamiento de la cuestión en términos de derechos humanos. Me parece vital que no se pierda de vista la estrecha conexión existente entre la necesidad de abrir espacios democráticos y la consecuente acción en defensa de la aplicación de la ley, que ha sido la característica común a todos los grandes movimientos reformadores de nuestra historia.
La impunidad tiene muchas cabezas, sin duda, pero se oculta en la discrecionalidad, en la ausencia de vigilancia sobre la actividad de los gobernantes, incluidos los cuerpos de seguridad. En ese sentido, el combate a la delincuencia debería ser también parte de la reforma democrática del Estado, una demolición de los hoyos negros que aún subsisten en el entramado público, favoreciendo la connivencia con el mundo criminal. Por eso me parece especialmente importante la denuncia de Jorge Carpizo a la CNDH, cuando afirma que su presidente ha sido “omiso en el cumplimiento de sus obligaciones”. Y luego se pregunta: “¿qué ha hecho la CNDH en estos 11 años, además de solicitar más y más presupuesto e intentar crearse una buena imagen derrochando recursos en medios de comunicación? ¿Acaso no siente que tiene cuando menos un granito de responsabilidad de la situación de inseguridad en la cual México se encuentra horriblemente sumergido?” Finalmente, concluye, las recomendaciones de la comisión “ahora se guardan en el escritorio del ombudsman porque éste las considera no oportunas o incorrectas políticamente”. Grave acusación que, sin embargo, subraya la urgencia de devolver a la acción a favor de los derechos humanos su carácter perturbador, la capacidad de sacudir los prejuicios de la autoridad, devolviéndole la voz a las víctimas. En otras palabras: impedir que el conformismo conservador acabe por nulificar el valor de las denuncias ciudadanas. La lucha contra la delincuencia presupone también erradicar el cinismo de las relaciones sociales, instaurar el imperio de la ley pero también de una moral diferente.
La formación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) significó un gran avance en la búsqueda de una convivencia un poco más civilizada entre los ciudadanos mexicanos. Por primera vez el Estado reconocía públicamente lo que cualquier ciudadano sabía de memoria: que las prácticas de la autoridad encargada de la seguridad y la justicia se apoyaban en la arbitrariedad más absoluta, en el desprecio por los detenidos, en el abuso y en procedimientos tan viles como la aplicación reiterada de la tortura. No sorprende que en ese contexto moral, sea la confesión la “reina de las pruebas”, el corolario lógico de la “investigación” judicial. No obstante, en ese país de las maravillas y la estabilidad que era el México oficial, se habla sin rubor del “estado de derecho”, fórmula desprovista de real contenido que, en realidad, ampara la ley del más fuerte, la corrupción y la impunidad.
Durante décadas, las relaciones del Estado con la sociedad, en particular con los grupos que reclaman derechos y la aplicación de la ley, están marcadas a fuego por dicha manera de concebir la legalidad, de modo que algunos delincuentes logran atemperar el peso del castigo moviendo los hilos de la corrupción, mientras contingentes enteros de trabajadores, comunidades agrarias o simples vecinos de las nuevas urbes, asisten a la conculcación de sus libertades fundamentales sin disponer de mecanismos ciertos de defensa. Las movilizaciones en pos de mejorías salariales o por reivindicaciones legítimas en contra de la manipulación corporativista son derrotadas con lujo de violencia y estigmatizadas mediante campañas de odio contra “la subversión”. La represión es el único método al alcance de los gobiernos para aplacar disidencias o “resolver” conflictos. En 1959, los líderes de los trabajadores ferrocarrileros son detenidos junto a miles de sus camaradas en una acción de represión masiva y luego encarcelados durante once años como escarmiento público. En 1968, la paranoia del poder conduce al mayor acto criminal de la historia moderna de México, pero la justicia resuelve condenar a las víctimas.
Los procesos contra los presos políticos de esos años marcan un nuevo hito en la violación de las garantías individuales. Se trata pura y simplemente de una venganza política contra aquellos que se atrevieron a desafiar el principio de autoridad sin violentar la ley. Los juicios instruidos contra ellos quedan para la historia como una grave denuncia de la sumisión del poder judicial a los caprichos del máximo gobernante: “las arbitrariedades y violaciones a los derechos consagrados en las leyes son innumerables y son juicios viciados de origen. Detenciones masivas sin orden judicial, secuestrados durante semanas enteras, torturados para arrancar confesiones prefabricadas y durante más de un año detenidos sin conocer las acusaciones concretas” (ver: Los procesos de México 1968, 1970). Ésa fue la respuesta a un movimiento que sólo pedía –en el famoso pliego petitorio– la oportuna aplicación de la ley.
¿Puede extrañar que durante décadas la ciudadanía desconfíe de la justicia, de la “legalidad” y de los cuerpos de seguridad? ¿Puede sentirse seguro un ciudadano ante la juricidad de los actos de gobierno, cuando la experiencia indica que la arbitrariedad va de la mano de la impunidad? Si ahora traigo a colación estos antecedentes es para recordar que los mayores esfuerzos en el terreno de crear una verdadera legalidad los ha dado la sociedad, no una “sociedad civil” abstracta e inexistente, sino los grupos que al defender sus derechos o denunciando complicidades hicieron posible un replanteamiento de la cuestión en términos de derechos humanos. Me parece vital que no se pierda de vista la estrecha conexión existente entre la necesidad de abrir espacios democráticos y la consecuente acción en defensa de la aplicación de la ley, que ha sido la característica común a todos los grandes movimientos reformadores de nuestra historia.
La impunidad tiene muchas cabezas, sin duda, pero se oculta en la discrecionalidad, en la ausencia de vigilancia sobre la actividad de los gobernantes, incluidos los cuerpos de seguridad. En ese sentido, el combate a la delincuencia debería ser también parte de la reforma democrática del Estado, una demolición de los hoyos negros que aún subsisten en el entramado público, favoreciendo la connivencia con el mundo criminal. Por eso me parece especialmente importante la denuncia de Jorge Carpizo a la CNDH, cuando afirma que su presidente ha sido “omiso en el cumplimiento de sus obligaciones”. Y luego se pregunta: “¿qué ha hecho la CNDH en estos 11 años, además de solicitar más y más presupuesto e intentar crearse una buena imagen derrochando recursos en medios de comunicación? ¿Acaso no siente que tiene cuando menos un granito de responsabilidad de la situación de inseguridad en la cual México se encuentra horriblemente sumergido?” Finalmente, concluye, las recomendaciones de la comisión “ahora se guardan en el escritorio del ombudsman porque éste las considera no oportunas o incorrectas políticamente”. Grave acusación que, sin embargo, subraya la urgencia de devolver a la acción a favor de los derechos humanos su carácter perturbador, la capacidad de sacudir los prejuicios de la autoridad, devolviéndole la voz a las víctimas. En otras palabras: impedir que el conformismo conservador acabe por nulificar el valor de las denuncias ciudadanas. La lucha contra la delincuencia presupone también erradicar el cinismo de las relaciones sociales, instaurar el imperio de la ley pero también de una moral diferente.
Memoria y democracia
Marcos Roitman Rosenmann
Las tiranías han dejado una estela de muerte y un conjunto de estructuras sociales y de poder cuya pervivencia se sitúa por encima de nostálgicos que buscan un retorno al pasado. Ellos no son capaces de percibir el alcance de los proyectos políticos dictatoriales. Sus fundamentos han socavado los órdenes democráticos contra los que lucharon borrando las huellas de un sistema emancipador e igualitario. Éstos han sido los casos del franquismo en España o del pinochetismo en Chile.
Ambos son resultado de conspiraciones y alzamientos militares que devienen en golpes de Estado en pro de una cruzada que enarbola el discurso de una patria amenazada por enemigos externos identificados con el socialismo, el comunismo y la participación del pueblo en el proceso de toma de decisiones. En definitiva una lucha contra el saber, la educación laica, la libre enseñanza y la cultura cívica. Su parafernalia cotidiana está ligada a movilizar recursos propagandísticos en dicha dirección. Su resultado más perverso se traduce en generaciones de jóvenes, cuya única visión del mundo ha sido la recibida en las aulas del franquismo y del pinochetismo. Bajo esta lógica, el sistema educativo se mantuvo 40 años en la España de Franco y 17 en el Chile de Pinochet.
Sin embargo, la salida de las tiranías no modifica los planes y programas de estudios, siguen los mismos parámetros, sólo se añaden más temas. Para dichas generaciones, ambos tiranos pasan a formar parte de un proyecto de reconstrucción frente a una sociedad sumida en la degradación moral y la decadencia material. Considerados portadores de un aura liberadora, su destino consistió en salvar el país. La historia les debe valorar su entrega a la patria. No pueden ser cuestionados. Es de mal gusto poner en tela de juicio su honor. Su imagen pública se construye recurriendo a un supuesto liderazgo carismático. Franco por la gracia de Dios; Pinochet por revelación divina, pero son héroes en su tiempo. Su camino supone una peregrinación, sufren y ven la luz. Escuchan la voz, reciben la llamada y cumplen; su espada es justicia. Están por encima del bien y del mal. Sus regímenes no pueden ser juzgados. Hay que entender su papel en la historia. Restablecen el orden. Tras la oscuridad, la luz. Su fuerza se traduce en proponer obras y trascender el tiempo. Por ello se dedican a realizar megaproyectos. Inauguran carreteras, pantanos, torres comerciales, estadios, etcétera. Se convierten en padres fundadores de un revolucionario orden social. Ejercen un populismo que encubre su tiranía. Anticomunistas en un periodo de guerra fría, apoyados por la institución eclesiástica, las elites dominantes, las oligarquías locales, las burguesías trasnacionales y los sectores medios reconstruyen el país mostrando odio profundo a la ciencia, el arte, el saber y la cultura.
Lamentablemente, la nueva identidad se forja despolitizando, con una población que asume sin cuestionarse represión, tortura o desapariciones. Hubo luchas, rebeldía, dignidad, el pueblo no se doblegó. Pero no nos llamemos a engaño: era una minoría. En España, a medida que transcurría la dictadura, los responsables de los crímenes de lesa humanidad se fueron a la tumba con honores y medallas. En Chile, el tiempo no lo ha permitido del todo. Algunos torturadores han sido juzgados a pesar de las elites en el poder. Los más siguen en las fuerzas armadas, son diputados, senadores, cobran pensiones y se mofan de las víctimas. Hablamos de las consecuencias de invernar la memoria y sustracción de la democracia.
Para salvar a los dictadores y no dañar los procesos de transición, se inventaron las reformas políticas y los pactos “de caballeros” dentro de las dictaduras. En Chile se otorgó a Pinochet el mérito de sacar a Chile del subdesarrollo, por ende, su figura se torno intocable en la nueva etapa. Se argumentó que era un peaje. Impunidad a cambio de economía de mercado. La gobernabilidad se encauzaba, gracias a dos décadas de torturas y represión. En España sucedió algo similar. La idea de una reconciliación nacional, tras la muerte biológica del tirano, abrió la puerta a la necesidad de olvidar y perdonar. La fórmula de una reforma sin ruptura democrática se antoja adecuada. Los vencedores de la guerra civil se frotaban las manos y siguen mandando. La oposición democrática fue arrinconada y desplazada. La sucesión monárquica pactada por Franco con la banca, la burguesía y el nacional-catolicismo se impuso. Igualmente, el criterio de la modernización franquista se hizo dominante y puso tierra por medio para defenestrar el mito de las dos Españas. De esta guisa se alza un poder oligárquico cuyo barniz modernizador posterga hasta hoy los cambios democráticos. Reforma agraria, acuerdos con la iglesia, por ejemplo.
Los comportamientos inhibidores de una cultura democrática construidos en las tiranías subsisten. Cuando emerge una alternativa democrática se pone en funcionamiento el llamado tiempo de paz social precedente. Es el argumento para impedir las movilizaciones y las protestas. Discurso complementado con la estrategia del miedo, la represión y las técnicas del social-conformismo. Gracias al apoyo de la izquierda institucional que participó de la reforma cumple sus objetivos. Son las secuelas de un orden cuyo lenguaje ha sido culpabilizar y deshumanizar al vencido. Son los momentos álgidos de toda tiranía representados en la tortura. Su ejercicio construye un mensaje capaz de purificar a quienes la practican. Lo transforma en un trabajo decente, con un objetivo racional: obtener información o acabar con el problema. Tal como en tiempos de la Inquisición, sirve para limpiar el alma de los herejes. Así, cuando se quiere rescatar la memoria histórica o preguntar por los desaparecidos y luchar contra la impunidad, se está torciendo la dirección de un poder perversamente antidemocrático fundado en la incultura, la sinrazón y la miseria humana. Es hora de romper los mitos de la transición en España y en Chile para vivir en libertad, con dignidad y en democracia.
Las tiranías han dejado una estela de muerte y un conjunto de estructuras sociales y de poder cuya pervivencia se sitúa por encima de nostálgicos que buscan un retorno al pasado. Ellos no son capaces de percibir el alcance de los proyectos políticos dictatoriales. Sus fundamentos han socavado los órdenes democráticos contra los que lucharon borrando las huellas de un sistema emancipador e igualitario. Éstos han sido los casos del franquismo en España o del pinochetismo en Chile.
Ambos son resultado de conspiraciones y alzamientos militares que devienen en golpes de Estado en pro de una cruzada que enarbola el discurso de una patria amenazada por enemigos externos identificados con el socialismo, el comunismo y la participación del pueblo en el proceso de toma de decisiones. En definitiva una lucha contra el saber, la educación laica, la libre enseñanza y la cultura cívica. Su parafernalia cotidiana está ligada a movilizar recursos propagandísticos en dicha dirección. Su resultado más perverso se traduce en generaciones de jóvenes, cuya única visión del mundo ha sido la recibida en las aulas del franquismo y del pinochetismo. Bajo esta lógica, el sistema educativo se mantuvo 40 años en la España de Franco y 17 en el Chile de Pinochet.
Sin embargo, la salida de las tiranías no modifica los planes y programas de estudios, siguen los mismos parámetros, sólo se añaden más temas. Para dichas generaciones, ambos tiranos pasan a formar parte de un proyecto de reconstrucción frente a una sociedad sumida en la degradación moral y la decadencia material. Considerados portadores de un aura liberadora, su destino consistió en salvar el país. La historia les debe valorar su entrega a la patria. No pueden ser cuestionados. Es de mal gusto poner en tela de juicio su honor. Su imagen pública se construye recurriendo a un supuesto liderazgo carismático. Franco por la gracia de Dios; Pinochet por revelación divina, pero son héroes en su tiempo. Su camino supone una peregrinación, sufren y ven la luz. Escuchan la voz, reciben la llamada y cumplen; su espada es justicia. Están por encima del bien y del mal. Sus regímenes no pueden ser juzgados. Hay que entender su papel en la historia. Restablecen el orden. Tras la oscuridad, la luz. Su fuerza se traduce en proponer obras y trascender el tiempo. Por ello se dedican a realizar megaproyectos. Inauguran carreteras, pantanos, torres comerciales, estadios, etcétera. Se convierten en padres fundadores de un revolucionario orden social. Ejercen un populismo que encubre su tiranía. Anticomunistas en un periodo de guerra fría, apoyados por la institución eclesiástica, las elites dominantes, las oligarquías locales, las burguesías trasnacionales y los sectores medios reconstruyen el país mostrando odio profundo a la ciencia, el arte, el saber y la cultura.
Lamentablemente, la nueva identidad se forja despolitizando, con una población que asume sin cuestionarse represión, tortura o desapariciones. Hubo luchas, rebeldía, dignidad, el pueblo no se doblegó. Pero no nos llamemos a engaño: era una minoría. En España, a medida que transcurría la dictadura, los responsables de los crímenes de lesa humanidad se fueron a la tumba con honores y medallas. En Chile, el tiempo no lo ha permitido del todo. Algunos torturadores han sido juzgados a pesar de las elites en el poder. Los más siguen en las fuerzas armadas, son diputados, senadores, cobran pensiones y se mofan de las víctimas. Hablamos de las consecuencias de invernar la memoria y sustracción de la democracia.
Para salvar a los dictadores y no dañar los procesos de transición, se inventaron las reformas políticas y los pactos “de caballeros” dentro de las dictaduras. En Chile se otorgó a Pinochet el mérito de sacar a Chile del subdesarrollo, por ende, su figura se torno intocable en la nueva etapa. Se argumentó que era un peaje. Impunidad a cambio de economía de mercado. La gobernabilidad se encauzaba, gracias a dos décadas de torturas y represión. En España sucedió algo similar. La idea de una reconciliación nacional, tras la muerte biológica del tirano, abrió la puerta a la necesidad de olvidar y perdonar. La fórmula de una reforma sin ruptura democrática se antoja adecuada. Los vencedores de la guerra civil se frotaban las manos y siguen mandando. La oposición democrática fue arrinconada y desplazada. La sucesión monárquica pactada por Franco con la banca, la burguesía y el nacional-catolicismo se impuso. Igualmente, el criterio de la modernización franquista se hizo dominante y puso tierra por medio para defenestrar el mito de las dos Españas. De esta guisa se alza un poder oligárquico cuyo barniz modernizador posterga hasta hoy los cambios democráticos. Reforma agraria, acuerdos con la iglesia, por ejemplo.
Los comportamientos inhibidores de una cultura democrática construidos en las tiranías subsisten. Cuando emerge una alternativa democrática se pone en funcionamiento el llamado tiempo de paz social precedente. Es el argumento para impedir las movilizaciones y las protestas. Discurso complementado con la estrategia del miedo, la represión y las técnicas del social-conformismo. Gracias al apoyo de la izquierda institucional que participó de la reforma cumple sus objetivos. Son las secuelas de un orden cuyo lenguaje ha sido culpabilizar y deshumanizar al vencido. Son los momentos álgidos de toda tiranía representados en la tortura. Su ejercicio construye un mensaje capaz de purificar a quienes la practican. Lo transforma en un trabajo decente, con un objetivo racional: obtener información o acabar con el problema. Tal como en tiempos de la Inquisición, sirve para limpiar el alma de los herejes. Así, cuando se quiere rescatar la memoria histórica o preguntar por los desaparecidos y luchar contra la impunidad, se está torciendo la dirección de un poder perversamente antidemocrático fundado en la incultura, la sinrazón y la miseria humana. Es hora de romper los mitos de la transición en España y en Chile para vivir en libertad, con dignidad y en democracia.
Manos llenas para amortizar la deuda pública
Carlos Fernández-Vega
Malos manejos de Grupo México
Cada que se presenta el presupuesto de egresos de la federación surge la duda: a qué sector, a cuál dependencia pública se le destinará el mayor monto de recursos en el ejercicio en turno. Algunos suelen responder que a la educación y a la SEP (una institución que ha demostrado fehacientemente que mayores recursos no garantizan mejores resultados); otros que al desarrollo social y a la Secretaría del ramo (la de asuntos electorales del gobierno en funciones), y así por el estilo. Para 2009 se presume que las organizaciones gubernamentales encargadas de la seguridad (como oficialmente se denominan) serán las principales beneficiarias de los dineros de la nación.
Lo cierto es que, año tras año, luego de revisar la asignación de recursos, las consideraciones anteriores no pasan de meros sueños guajiros, pues la gran receptora de dineros de la nación siempre ha sido la amortización de deuda pública (interna y externa; oficial y “contingente”), que en 2009 se llevará la friolera de 305 mil millones de pesos, o lo que es lo mismo un monto 65 por ciento superior al que, de no registrarse modificaciones por parte del Congreso, se llevaría la Secretaría de Educación Pública o, ya encarrerados, más de mil por ciento por arriba de lo que el gobierno federal pretende canalizarle a la Universidad Nacional Autónoma de México, y 2 mil 500 por ciento, en números cerrados, si se compara con los dineros públicos canalizados al Instituto Politécnico Nacional.
Esa estratosférica cantidad de dinero público sólo es una pincelada de lo que sucederá de aquí al 2012 en lo que a amortización de deuda pública (la oficial, no la “contingente”) se refiere. Lo anterior, porque de 2009 al año en el que, felizmente, concluirá la “continuidad”, del erario habrá salido casi un billón de pesos para atender financieramente un lastre que en el discurso quedó “solucionado” desde el salinato (“el de la deuda ya no es un problema para las finanzas públicas”), lo que refrendó el de las botas largas y las ideas cortas (“es un asunto superado”).
A ese voluminoso costal de dinero debe agregarse otro del doble de tamaño en el periodo referido, pues hay que pagar algunas “contingencias” como lo son el Fobaproa disfrazado de IPAB, los Pidiregas, el “rescate” carretero y tantas otras gracias y platos rotos de nuestra amada cuan respetada famiglia financiera del sector público y socios privados que la acompañan, a la que le fascinan los festines, pero no el pago de facturas.
Como bien lo subraya un análisis de la Cámara de Diputados, aunque la deuda total neta del sector público aparentemente equivalga a 16.8 por ciento del PIB, no hay que desestimar otro indicador importante que es el saldo histórico de los requerimientos financieros del sector público (SHRFSP), que agrupa la deuda pública presupuestaria, los recursos para financiar a los sectores privado y social, los requerimientos financieros del Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB), los proyectos de inversión pública financiada por el sector privado (Pidiregas), los requerimientos del Fideicomiso de Apoyo para el Rescate de Autopistas Concesionadas (FARAC) y los Programas de Apoyo a Deudores, que al cierre del primer semestre de 2008 se ubicó por arriba de 3 billones 509 mil millones de pesos, equivalente a 28.5 por ciento del PIB, cantidad relevante e importante para la economía mexicana” (y que no incluye el débito de estados y municipios). Para 2009, esa proporción crecería a 30.5 por ciento del PIB, según se anota en el paquete económico presentado al Congreso por el inquilino de Los Pinos.
Difícilmente un presupuesto de egresos de la federación deja satisfechos y sonrientes a todos. Sin embargo, en plena crisis alimentaria no parece ser la mejor de las ideas reducir el de por sí enclenque presupuesto federal que se destina al campo; tampoco, mantener intocados los privilegios fiscales del gran capital, pero recetarle un segundo gasolinazo al hilo a los consumidores (a quienes, si el Congreso no corrige, el regalo de Los Pinos les costará alrededor de 120 mil millones de pesos, pagaderos a lo largo del próximo año) con los efectos inflacionarios consecuentes, justo en tiempos de constante alza de precios; menos aún, reducir el precio de la mezcla mexicana de exportación a su mínima expresión posible, para que el reparto del pastel petrolero con los estados de la República sea cada vez más reducido, después de un año, 2008, en el que los excedentes para esas entidades brillaron por su ausencia, en un mar de pretextos y cifras cuestionadas.
Que para 2009 el gobierno calderonista considere innecesaria modificación alguna en el aspecto fiscal, porque se siente satisfecho y realizado con la “reforma” que el Congreso le aprobó el año pasado, no resuelve el problema de fondo. Por el contrario, lo pospone en un ambiente cada vez más cargado. Lo anterior, porque a la hora de revisar las proyecciones lo primero que aparece, como en ejercicios anteriores, es que los dineros del petróleo (el asalto a Pemex) no sólo se mantienen como columna vertebral del ingreso fiscal, sino que resultan prácticamente el doble de lo que el capital aportará, si es que lo hace.
Que el de 2009 (no podía faltar la frase) es el presupuesto “más alto de la historia” (algo que, como en ejercicios anteriores, queda en duda nomás conocer que más de la mitad se destinará al pago de la abultada nómina burocrática y a la amortización de deuda, interna y externa; oficial y “contingente”), el mismo que, paradójicamente, promoverá uno de los “crecimientos” más bajos de la ídem, con la menor generación de empleo y desarrollo social.
Las rebanadas del pastel
Si de cifras multimillonarias se trata, allí están el señor de los caballos, Germán Larrea y su Grupo México, quienes fueron declarados culpables, el pasado 30 de agosto, por una corte federal de Distrito en Brownsville, Texas, de “estafa a inversionistas y acreedores de la American Smelting and Refining Company” (ASARCO). De acuerdo con la autoridad judicial estadunidense, el consorcio de Larrea “se involucró en una transferencia fraudulenta de ASARCO al Grupo México sobre las acciones de la Southern Peru Copper Company”, propietario de GM. El juez Andrew S. Hanen concluyó que “Grupo México auxilió e incitó a los directores de ASARCO para que violaran sus deberes fiduciarios de la empresa y hacia los acreedores de la misma, para el beneficio único de Grupo México y algunos de sus acreedores clave”. Larrea y su consorcio deberán pagar algo así como 8 mil millones de dólares por compensaciones.
Malos manejos de Grupo México
Cada que se presenta el presupuesto de egresos de la federación surge la duda: a qué sector, a cuál dependencia pública se le destinará el mayor monto de recursos en el ejercicio en turno. Algunos suelen responder que a la educación y a la SEP (una institución que ha demostrado fehacientemente que mayores recursos no garantizan mejores resultados); otros que al desarrollo social y a la Secretaría del ramo (la de asuntos electorales del gobierno en funciones), y así por el estilo. Para 2009 se presume que las organizaciones gubernamentales encargadas de la seguridad (como oficialmente se denominan) serán las principales beneficiarias de los dineros de la nación.
Lo cierto es que, año tras año, luego de revisar la asignación de recursos, las consideraciones anteriores no pasan de meros sueños guajiros, pues la gran receptora de dineros de la nación siempre ha sido la amortización de deuda pública (interna y externa; oficial y “contingente”), que en 2009 se llevará la friolera de 305 mil millones de pesos, o lo que es lo mismo un monto 65 por ciento superior al que, de no registrarse modificaciones por parte del Congreso, se llevaría la Secretaría de Educación Pública o, ya encarrerados, más de mil por ciento por arriba de lo que el gobierno federal pretende canalizarle a la Universidad Nacional Autónoma de México, y 2 mil 500 por ciento, en números cerrados, si se compara con los dineros públicos canalizados al Instituto Politécnico Nacional.
Esa estratosférica cantidad de dinero público sólo es una pincelada de lo que sucederá de aquí al 2012 en lo que a amortización de deuda pública (la oficial, no la “contingente”) se refiere. Lo anterior, porque de 2009 al año en el que, felizmente, concluirá la “continuidad”, del erario habrá salido casi un billón de pesos para atender financieramente un lastre que en el discurso quedó “solucionado” desde el salinato (“el de la deuda ya no es un problema para las finanzas públicas”), lo que refrendó el de las botas largas y las ideas cortas (“es un asunto superado”).
A ese voluminoso costal de dinero debe agregarse otro del doble de tamaño en el periodo referido, pues hay que pagar algunas “contingencias” como lo son el Fobaproa disfrazado de IPAB, los Pidiregas, el “rescate” carretero y tantas otras gracias y platos rotos de nuestra amada cuan respetada famiglia financiera del sector público y socios privados que la acompañan, a la que le fascinan los festines, pero no el pago de facturas.
Como bien lo subraya un análisis de la Cámara de Diputados, aunque la deuda total neta del sector público aparentemente equivalga a 16.8 por ciento del PIB, no hay que desestimar otro indicador importante que es el saldo histórico de los requerimientos financieros del sector público (SHRFSP), que agrupa la deuda pública presupuestaria, los recursos para financiar a los sectores privado y social, los requerimientos financieros del Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB), los proyectos de inversión pública financiada por el sector privado (Pidiregas), los requerimientos del Fideicomiso de Apoyo para el Rescate de Autopistas Concesionadas (FARAC) y los Programas de Apoyo a Deudores, que al cierre del primer semestre de 2008 se ubicó por arriba de 3 billones 509 mil millones de pesos, equivalente a 28.5 por ciento del PIB, cantidad relevante e importante para la economía mexicana” (y que no incluye el débito de estados y municipios). Para 2009, esa proporción crecería a 30.5 por ciento del PIB, según se anota en el paquete económico presentado al Congreso por el inquilino de Los Pinos.
Difícilmente un presupuesto de egresos de la federación deja satisfechos y sonrientes a todos. Sin embargo, en plena crisis alimentaria no parece ser la mejor de las ideas reducir el de por sí enclenque presupuesto federal que se destina al campo; tampoco, mantener intocados los privilegios fiscales del gran capital, pero recetarle un segundo gasolinazo al hilo a los consumidores (a quienes, si el Congreso no corrige, el regalo de Los Pinos les costará alrededor de 120 mil millones de pesos, pagaderos a lo largo del próximo año) con los efectos inflacionarios consecuentes, justo en tiempos de constante alza de precios; menos aún, reducir el precio de la mezcla mexicana de exportación a su mínima expresión posible, para que el reparto del pastel petrolero con los estados de la República sea cada vez más reducido, después de un año, 2008, en el que los excedentes para esas entidades brillaron por su ausencia, en un mar de pretextos y cifras cuestionadas.
Que para 2009 el gobierno calderonista considere innecesaria modificación alguna en el aspecto fiscal, porque se siente satisfecho y realizado con la “reforma” que el Congreso le aprobó el año pasado, no resuelve el problema de fondo. Por el contrario, lo pospone en un ambiente cada vez más cargado. Lo anterior, porque a la hora de revisar las proyecciones lo primero que aparece, como en ejercicios anteriores, es que los dineros del petróleo (el asalto a Pemex) no sólo se mantienen como columna vertebral del ingreso fiscal, sino que resultan prácticamente el doble de lo que el capital aportará, si es que lo hace.
Que el de 2009 (no podía faltar la frase) es el presupuesto “más alto de la historia” (algo que, como en ejercicios anteriores, queda en duda nomás conocer que más de la mitad se destinará al pago de la abultada nómina burocrática y a la amortización de deuda, interna y externa; oficial y “contingente”), el mismo que, paradójicamente, promoverá uno de los “crecimientos” más bajos de la ídem, con la menor generación de empleo y desarrollo social.
Las rebanadas del pastel
Si de cifras multimillonarias se trata, allí están el señor de los caballos, Germán Larrea y su Grupo México, quienes fueron declarados culpables, el pasado 30 de agosto, por una corte federal de Distrito en Brownsville, Texas, de “estafa a inversionistas y acreedores de la American Smelting and Refining Company” (ASARCO). De acuerdo con la autoridad judicial estadunidense, el consorcio de Larrea “se involucró en una transferencia fraudulenta de ASARCO al Grupo México sobre las acciones de la Southern Peru Copper Company”, propietario de GM. El juez Andrew S. Hanen concluyó que “Grupo México auxilió e incitó a los directores de ASARCO para que violaran sus deberes fiduciarios de la empresa y hacia los acreedores de la misma, para el beneficio único de Grupo México y algunos de sus acreedores clave”. Larrea y su consorcio deberán pagar algo así como 8 mil millones de dólares por compensaciones.
Por más que quieran hay cosas que no están claras
Julio Hernández López
Literatura judicial
Versiones en duda
Urgencias mediáticas de ME
Lavamanos GG (je, je)
Aun cuando fuera cierta, ha sido mal contada y mal armada. Llena de contradicciones y especulaciones. Caracterizada por una urgencia política de la administración ebrárdica de parecer eficaz (sobre todo) en los medios electrónicos (del News Divine al caso Martí: la ruta del ácido que ha descubierto el verdadero cobre que está tras el orito marcelino). Un procurador del DF con vocación, pero sin oficio para la literatura, que desarrolla guiones pero no da pruebas, que desgrana con desgano ante entrevistadores televisivos los hilos argumentales que parten de suposiciones folletinescas (sólo un ejemplo: el supuesto jefe de la banda de la flor tendría gran capacidad “para infiltrarse en altos círculos sociales”, pero se movía en un modesto Derby, asistía a gimnasios del Seguro Social y no al Sport City y, baleado, ese presunto Mochaorejas florido lucha contra la muerte en un nada glamoroso hospital público).
La oreja de la ambición mediática asomó desde la misma mañana en que Mancera anunció la primera parte de la telenovela que escamoteó en detalles a los periodistas asistentes a una rueda de prensa, pero ofrendó luego a Televisa, donde al procurador se le concedió salir al aire desde el banquillo de los entrevistados. Ebrard tomó en el curso de ese día la estafeta de la presunción de grandes logros, supuestamente esclarecido ya el caso que movió a la clase política, omisa y cómplice, a reunirse en la Faramalla de Palacio.
Pero la versión oficial mostraba desde el principio agujeros e inconsistencias. El principal acusado estaba en terapia intensiva, imposibilitado de hablar y defenderse, en curso de muerte que le dejaría condenado (como si esa fuera la intención, la selección prevista) a lo que ya habían establecido las H. Autoridades del ramo. Con rapidez que dejó en evidencia el pasmo oficial, los familiares del presunto jefe de la banda de la flor hablaron de su vida cotidiana, de su nivel de vida sin lujos. Y se empezó a instalar la percepción de que varios de los involucrados son meros chivos expiatorios o infractores de la ley, pero en otros términos y graduación, no necesariamente partícipes del caso Martí. Los hijos de Sergio Ortiz Juárez, el supuesto capo hospitalizado, han hablado abundantemente ante los medios para desacreditar la historia oficial. Es posible y explicable, desde luego, que esos familiares mientan, y que los detenidos sean parte de esa condenable banda de secuestradores (aunque ya dos comandantes de la policía capitalina, primero anunciados como parte del libreto, han sido considerados ajenos a los hechos), pero hasta ahora la administración de la ciudad de México no ha podido mostrar y demostrar que la versión oficial es clara y firme. Sería el colmo que aun siendo ciertos todos los datos que ha difundido el gobierno capitalino, éste fuera incapaz de transmitirlos adecuadamente y de convencer a la población de su veracidad (en cambio, el contratista Mouriño felicitó al gobierno “de izquierda” por su buen manejo del caso).
Peor ha resultado la contribución de la secretaría federal de seguridad pública. Genaro García Luna y el subsecretario Facundo Rosas han hecho muy sospechosos malabares oratorios para tratar de desmarcarse de la agente Lorena González Hernández que según eso habría instalado el retén para secuestrar a Martí. Muchísimo trabajo les ha costado a esos funcionarios calderónicos aceptar que la acusada trabajó con ellos, incluso con una cercanía que documentalmente está sustentada (en www.reporteindigo.com, información de Anabel Hernández). El sufrir de Genaro Pilatos le llevó a extrañas interpretaciones de la legalidad laboral: Lorena sí tenía “una plaza vigente”, en la Agencia Federal de Investigación, pero estaba en un “proceso de transición” en cuanto a “certificación de confianza” para pasar a la policía federal. El subprocurador Rosas llegó a decir que González Hernández “tenía un antecedente laboral en la disuelta policía judicial federal” y que había estado en la AFI “hasta finales de 2007, cuando inició sus trámites para ingresar a la policía federal; en ese estatus se encuentra, realizando sus trámites para poder ingresar (…) y en proceso de evaluación”. Ayer mismo, GG (sí, se lee je je, pero son las iniciales del secretario Genaro García, no la interjección que refleja risa, burla o incredulidad) añadió al concurso de lavamanos que la agente incómoda sí era AFI, pero “sin vínculos con mandos” de la SPP (tal vez por eso, sin control, haciendo lo que quisiera, se puso a jugar a los retencitos, aunque evidentemente estaba en funciones, en servicio, en activo y no en suspenso o larvada, todo ello grotesco y cínico, pero ante lo cual el tecleador se niega a exclamar ¡no marchen!, porque está en un proceso de certificación de confianza idiomática).
Astillas
El jefe de la otra banda de la flor (especializada en secuestro de instituciones desde el salinismo), Jorge Carpizo, ha emitido críticas de último tramo al hijo desobediente, el ombudsman José Luis Soberanes. Las críticas se dan en el contexto de los reacomodos de fuerzas rumbo al relevo de Soberanes, en 14 meses. Hasta ahora, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) ha sido una de las áreas de influencia del carpicismo, aunque el numerario Soberanes trató de zafarse o disminuirla… Tiene razón Enrique Pérez Camacho, egresado de la Universidad Autónoma de Yucatán y estudiante de doctorado en el Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados (Cinvestav) al resaltar el papel importante que tienen la UNAM, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y el propio Cinvestav en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC, en inglés), el acelerador de partículas donde se reproducirá el Big Bang que concentra la atención mundial… ¡Hasta mañana, en esta columna que entiende que son circunstancias diferentes, pero no deja de contrastar la dolorosa actitud sin implicaciones ni consecuencias políticas de Nelson Vargas, que fue funcionario con Fox, y la de Alejandro Martí, que desembocó en maniobras oficiales y oficialistas!
¿Y qué pasó con aquel letrero que decía "Por no pagar"? ¿A qué se refería?
Literatura judicial
Versiones en duda
Urgencias mediáticas de ME
Lavamanos GG (je, je)
Aun cuando fuera cierta, ha sido mal contada y mal armada. Llena de contradicciones y especulaciones. Caracterizada por una urgencia política de la administración ebrárdica de parecer eficaz (sobre todo) en los medios electrónicos (del News Divine al caso Martí: la ruta del ácido que ha descubierto el verdadero cobre que está tras el orito marcelino). Un procurador del DF con vocación, pero sin oficio para la literatura, que desarrolla guiones pero no da pruebas, que desgrana con desgano ante entrevistadores televisivos los hilos argumentales que parten de suposiciones folletinescas (sólo un ejemplo: el supuesto jefe de la banda de la flor tendría gran capacidad “para infiltrarse en altos círculos sociales”, pero se movía en un modesto Derby, asistía a gimnasios del Seguro Social y no al Sport City y, baleado, ese presunto Mochaorejas florido lucha contra la muerte en un nada glamoroso hospital público).
La oreja de la ambición mediática asomó desde la misma mañana en que Mancera anunció la primera parte de la telenovela que escamoteó en detalles a los periodistas asistentes a una rueda de prensa, pero ofrendó luego a Televisa, donde al procurador se le concedió salir al aire desde el banquillo de los entrevistados. Ebrard tomó en el curso de ese día la estafeta de la presunción de grandes logros, supuestamente esclarecido ya el caso que movió a la clase política, omisa y cómplice, a reunirse en la Faramalla de Palacio.
Pero la versión oficial mostraba desde el principio agujeros e inconsistencias. El principal acusado estaba en terapia intensiva, imposibilitado de hablar y defenderse, en curso de muerte que le dejaría condenado (como si esa fuera la intención, la selección prevista) a lo que ya habían establecido las H. Autoridades del ramo. Con rapidez que dejó en evidencia el pasmo oficial, los familiares del presunto jefe de la banda de la flor hablaron de su vida cotidiana, de su nivel de vida sin lujos. Y se empezó a instalar la percepción de que varios de los involucrados son meros chivos expiatorios o infractores de la ley, pero en otros términos y graduación, no necesariamente partícipes del caso Martí. Los hijos de Sergio Ortiz Juárez, el supuesto capo hospitalizado, han hablado abundantemente ante los medios para desacreditar la historia oficial. Es posible y explicable, desde luego, que esos familiares mientan, y que los detenidos sean parte de esa condenable banda de secuestradores (aunque ya dos comandantes de la policía capitalina, primero anunciados como parte del libreto, han sido considerados ajenos a los hechos), pero hasta ahora la administración de la ciudad de México no ha podido mostrar y demostrar que la versión oficial es clara y firme. Sería el colmo que aun siendo ciertos todos los datos que ha difundido el gobierno capitalino, éste fuera incapaz de transmitirlos adecuadamente y de convencer a la población de su veracidad (en cambio, el contratista Mouriño felicitó al gobierno “de izquierda” por su buen manejo del caso).
Peor ha resultado la contribución de la secretaría federal de seguridad pública. Genaro García Luna y el subsecretario Facundo Rosas han hecho muy sospechosos malabares oratorios para tratar de desmarcarse de la agente Lorena González Hernández que según eso habría instalado el retén para secuestrar a Martí. Muchísimo trabajo les ha costado a esos funcionarios calderónicos aceptar que la acusada trabajó con ellos, incluso con una cercanía que documentalmente está sustentada (en www.reporteindigo.com, información de Anabel Hernández). El sufrir de Genaro Pilatos le llevó a extrañas interpretaciones de la legalidad laboral: Lorena sí tenía “una plaza vigente”, en la Agencia Federal de Investigación, pero estaba en un “proceso de transición” en cuanto a “certificación de confianza” para pasar a la policía federal. El subprocurador Rosas llegó a decir que González Hernández “tenía un antecedente laboral en la disuelta policía judicial federal” y que había estado en la AFI “hasta finales de 2007, cuando inició sus trámites para ingresar a la policía federal; en ese estatus se encuentra, realizando sus trámites para poder ingresar (…) y en proceso de evaluación”. Ayer mismo, GG (sí, se lee je je, pero son las iniciales del secretario Genaro García, no la interjección que refleja risa, burla o incredulidad) añadió al concurso de lavamanos que la agente incómoda sí era AFI, pero “sin vínculos con mandos” de la SPP (tal vez por eso, sin control, haciendo lo que quisiera, se puso a jugar a los retencitos, aunque evidentemente estaba en funciones, en servicio, en activo y no en suspenso o larvada, todo ello grotesco y cínico, pero ante lo cual el tecleador se niega a exclamar ¡no marchen!, porque está en un proceso de certificación de confianza idiomática).
Astillas
El jefe de la otra banda de la flor (especializada en secuestro de instituciones desde el salinismo), Jorge Carpizo, ha emitido críticas de último tramo al hijo desobediente, el ombudsman José Luis Soberanes. Las críticas se dan en el contexto de los reacomodos de fuerzas rumbo al relevo de Soberanes, en 14 meses. Hasta ahora, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) ha sido una de las áreas de influencia del carpicismo, aunque el numerario Soberanes trató de zafarse o disminuirla… Tiene razón Enrique Pérez Camacho, egresado de la Universidad Autónoma de Yucatán y estudiante de doctorado en el Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados (Cinvestav) al resaltar el papel importante que tienen la UNAM, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y el propio Cinvestav en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC, en inglés), el acelerador de partículas donde se reproducirá el Big Bang que concentra la atención mundial… ¡Hasta mañana, en esta columna que entiende que son circunstancias diferentes, pero no deja de contrastar la dolorosa actitud sin implicaciones ni consecuencias políticas de Nelson Vargas, que fue funcionario con Fox, y la de Alejandro Martí, que desembocó en maniobras oficiales y oficialistas!
¿Y qué pasó con aquel letrero que decía "Por no pagar"? ¿A qué se refería?
Aniversarios de la barbarie
Editorial
Hoy hace 35 años la institucionalidad democrática chilena sucumbió ante una violenta sublevación militar que constituyó el último capítulo de una larga campaña de desestabilización concebida, organizada y financiada por Washington contra el gobierno constitucional que presidía Salvador Allende. Se estrenó entonces, en la nación austral, una forma de barbarie que en sus formas brutales de control y sometimiento político recordaba al nazismo alemán, y cuyos postulados económicos, orientados a imponer la ley del más fuerte y a convertir las sociedades en mercados, si no es que en junglas, fueron recogidos por una escuela dominante que aún inspira las políticas económicas oficiales de muchos gobiernos.
La dictadura militar y el proceder asesino y corrupto del general que la presidió dejaron tras de sí, además de una destrucción humana, social, institucional y moral incuantificable, un paradigma del exceso totalitario del que han terminado por distanciarse hasta las derechas más recalcitrantes, por más que haya sido en ellas en las que se fraguó el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. En el Chile contemporáneo, aunque la abominación de la pasada tiranía sea un consenso sólido, la clase política parece empeñada en mantener no sólo la Constitución antidemocrática redactada por los generales para garantizarse la impunidad tras el fin de su régimen, sino también el modelo económico legado por la dictadura.
Peor aún: el pinochetismo económico –aún vigente en muchos países, entre ellos México– fue retomado por la “revolución conservadora” de Margaret Thatcher y de Ronald Reagan y convertido en receta de imposición universal por los organismos financieros internacionales que operan como instrumentos del saqueo colonial a los países pobres por los capitales financieros e industriales de las naciones ricas.
El injerencismo estadunidense, que desde el fin de la Segunda Guerra Mundial se extendió del continente americano, su área de influencia tradicional, al resto del mundo, fue complementado con el modelo administrativo, financiero y comercial que preconizaba el adelgazamiento del Estado, la privatización generalizada de bienes públicos, la desregulación, la apertura de las fronteras nacionales al libre comercio, la liquidación de los programas sociales y de los subsidios a la producción y al consumo, la transferencia a empresas privadas de responsabilidades gubernamentales básicas como salud, educación y seguridad, el desmantelamiento de las bases jurídicas del bienestar de la población, la “flexibilización laboral”, la contención salarial con el pretexto de la lucha contra la inflación, la reducción de los impuestos a los grandes capitales y, para compensarla, el incremento de las tarifas de bienes y servicios públicos.
Tal ha sido el correlato económico, acatado por autoridades oligárquicas locales, de una política intervencionista hipócrita, que actúa en nombre de la democracia y la libertad para asegurar y expandir las posiciones geoestratégicas de Washington en el mundo. Con ese propósito real, la Casa Blanca ha establecido alianzas con dictaduras sangrientas, ha promovido el terrorismo y la subversión contra gobiernos que pretenden ejercer la soberanía nacional, ha atropellado la legalidad internacional con invasiones militares injustificables y ha tolerado y/o perpetrado genocidios contra pueblos de Centro y Sudamérica, así como contra palestinos, saharauis, afganos e iraquíes.
“¿Por qué nos odian?”, se preguntaba, perplejo, el todavía presidente George W. Bush unos días después del brutal atentado terrorista que cimbró a su país y al mundo y que fue perpetrado otro 11 de septiembre, hoy hace siete años, como una respuesta criminal a las injerencias criminales de la potencia planetaria en Medio Oriente y Asia central. Pero, en vez de tomarse el trabajo de comprender las causas de los sentimientos antiestadunidenses que recorren el planeta, el gobernante se dio a la tarea de multiplicarlas y profundizarlas. Con el pretexto de vengar los ataques contra las Torres Gemelas y el Pentágono y de fortalecer la seguridad de sus conciudadanos, Bush ordenó un sangriento ataque contra Afganistán y la posterior ocupación militar de ese infortunado país; emprendió un severo recorte de las libertades individuales y de los derechos humanos en el marco legal estadunidense; recurrió a un discurso alarmista y mentiroso para concitar el respaldo de la población a su militarismo desbocado y autoritario y, a finales de marzo de 2003, atacó a Irak y acabó hundiendo a su propio gobierno y a varios de sus aliados en el pantano de una guerra genocida, ilícita y corrupta que en el país ocupado ha causado cientos de miles de víctimas, daños materiales incalculables y una situación de catástrofe no muy distante a la extinción nacional, así como la muerte de unos 4 mil 500 estadunidenses, entre militares y paramilitares –muchos más que los fallecidos el 11 de septiembre de 2001–, más de 30 mil heridos, muchos de ellos con daños permanentes, el dispendio o desvío de cientos de miles de millones de dólares y una degradación política, mediática, moral y diplomática sin precedente.
Más allá de una coincidencia casual de fechas, hay una continuidad de la barbarie entre el bombardeo golpista del Palacio de la Moneda, en Santiago de Chile, y la demolición terrorista de dos emblemáticos edificios neoyorquinos, 28 años más tarde; esa continuidad vincula también a los centros de exterminio establecidos a partir de 1973 por Augusto Pinochet con el aparato de tortura montado desde 2001 por el gobierno de Bush en numerosos puntos del globo, y del que se ha conocido sólo una pequeña parte: Abu Ghraib, Guantánamo, las prisiones militares de Bagram y el trasiego clandestino de secuestrados por los cielos de Europa en vuelos clandestinos organizados por la CIA. Por eso, el 11 de septiembre evoca regresiones trágicas en el proceso civilizatorio.
Hoy hace 35 años la institucionalidad democrática chilena sucumbió ante una violenta sublevación militar que constituyó el último capítulo de una larga campaña de desestabilización concebida, organizada y financiada por Washington contra el gobierno constitucional que presidía Salvador Allende. Se estrenó entonces, en la nación austral, una forma de barbarie que en sus formas brutales de control y sometimiento político recordaba al nazismo alemán, y cuyos postulados económicos, orientados a imponer la ley del más fuerte y a convertir las sociedades en mercados, si no es que en junglas, fueron recogidos por una escuela dominante que aún inspira las políticas económicas oficiales de muchos gobiernos.
La dictadura militar y el proceder asesino y corrupto del general que la presidió dejaron tras de sí, además de una destrucción humana, social, institucional y moral incuantificable, un paradigma del exceso totalitario del que han terminado por distanciarse hasta las derechas más recalcitrantes, por más que haya sido en ellas en las que se fraguó el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. En el Chile contemporáneo, aunque la abominación de la pasada tiranía sea un consenso sólido, la clase política parece empeñada en mantener no sólo la Constitución antidemocrática redactada por los generales para garantizarse la impunidad tras el fin de su régimen, sino también el modelo económico legado por la dictadura.
Peor aún: el pinochetismo económico –aún vigente en muchos países, entre ellos México– fue retomado por la “revolución conservadora” de Margaret Thatcher y de Ronald Reagan y convertido en receta de imposición universal por los organismos financieros internacionales que operan como instrumentos del saqueo colonial a los países pobres por los capitales financieros e industriales de las naciones ricas.
El injerencismo estadunidense, que desde el fin de la Segunda Guerra Mundial se extendió del continente americano, su área de influencia tradicional, al resto del mundo, fue complementado con el modelo administrativo, financiero y comercial que preconizaba el adelgazamiento del Estado, la privatización generalizada de bienes públicos, la desregulación, la apertura de las fronteras nacionales al libre comercio, la liquidación de los programas sociales y de los subsidios a la producción y al consumo, la transferencia a empresas privadas de responsabilidades gubernamentales básicas como salud, educación y seguridad, el desmantelamiento de las bases jurídicas del bienestar de la población, la “flexibilización laboral”, la contención salarial con el pretexto de la lucha contra la inflación, la reducción de los impuestos a los grandes capitales y, para compensarla, el incremento de las tarifas de bienes y servicios públicos.
Tal ha sido el correlato económico, acatado por autoridades oligárquicas locales, de una política intervencionista hipócrita, que actúa en nombre de la democracia y la libertad para asegurar y expandir las posiciones geoestratégicas de Washington en el mundo. Con ese propósito real, la Casa Blanca ha establecido alianzas con dictaduras sangrientas, ha promovido el terrorismo y la subversión contra gobiernos que pretenden ejercer la soberanía nacional, ha atropellado la legalidad internacional con invasiones militares injustificables y ha tolerado y/o perpetrado genocidios contra pueblos de Centro y Sudamérica, así como contra palestinos, saharauis, afganos e iraquíes.
“¿Por qué nos odian?”, se preguntaba, perplejo, el todavía presidente George W. Bush unos días después del brutal atentado terrorista que cimbró a su país y al mundo y que fue perpetrado otro 11 de septiembre, hoy hace siete años, como una respuesta criminal a las injerencias criminales de la potencia planetaria en Medio Oriente y Asia central. Pero, en vez de tomarse el trabajo de comprender las causas de los sentimientos antiestadunidenses que recorren el planeta, el gobernante se dio a la tarea de multiplicarlas y profundizarlas. Con el pretexto de vengar los ataques contra las Torres Gemelas y el Pentágono y de fortalecer la seguridad de sus conciudadanos, Bush ordenó un sangriento ataque contra Afganistán y la posterior ocupación militar de ese infortunado país; emprendió un severo recorte de las libertades individuales y de los derechos humanos en el marco legal estadunidense; recurrió a un discurso alarmista y mentiroso para concitar el respaldo de la población a su militarismo desbocado y autoritario y, a finales de marzo de 2003, atacó a Irak y acabó hundiendo a su propio gobierno y a varios de sus aliados en el pantano de una guerra genocida, ilícita y corrupta que en el país ocupado ha causado cientos de miles de víctimas, daños materiales incalculables y una situación de catástrofe no muy distante a la extinción nacional, así como la muerte de unos 4 mil 500 estadunidenses, entre militares y paramilitares –muchos más que los fallecidos el 11 de septiembre de 2001–, más de 30 mil heridos, muchos de ellos con daños permanentes, el dispendio o desvío de cientos de miles de millones de dólares y una degradación política, mediática, moral y diplomática sin precedente.
Más allá de una coincidencia casual de fechas, hay una continuidad de la barbarie entre el bombardeo golpista del Palacio de la Moneda, en Santiago de Chile, y la demolición terrorista de dos emblemáticos edificios neoyorquinos, 28 años más tarde; esa continuidad vincula también a los centros de exterminio establecidos a partir de 1973 por Augusto Pinochet con el aparato de tortura montado desde 2001 por el gobierno de Bush en numerosos puntos del globo, y del que se ha conocido sólo una pequeña parte: Abu Ghraib, Guantánamo, las prisiones militares de Bagram y el trasiego clandestino de secuestrados por los cielos de Europa en vuelos clandestinos organizados por la CIA. Por eso, el 11 de septiembre evoca regresiones trágicas en el proceso civilizatorio.
¿De quién es la culpa?
Por Ricardo Andrade Jardí
“Es culpa de los adictos”, repite un grupo de adolescentes, lo que escuchan en sus casas, mientras comen productos chatarras llenos de aditivos prohibidos, en casi cualquier país del mundo, pero no en México, comprados en las “cooperativas” de sus escuelas.
“Es culpa de los adictos”, repite en una reunión semanal un grupo de mujeres reunidas en VIPS mientras ingieren grandes y anormales cantidades de azúcar refinada y de aspartame, sustancia suspendida para consumo humano en la mayoría de los países, pero que en México se tolera que se venda.
“Es culpa de los adictos”, repite un grupo de asalariados en alguna esquina mientras abren una nueva cerveza de litro que se suma a otras cuatro o cinco más.
“Es culpa de los adictos”, repiten los integrantes de una familia que se presume de clase media (jodida según los estándares de nivel de pobreza de los organismos internacionales) frente a la programación basura de la telecracia que muestra muertos y asesinados por cualquier lugar.
“Es culpa de la sociedad”, dice el incompetente García Luna, “cabeza” de la SSP del federal desgobierno usurpador.
“Es culpa del pasado”, dicen los intelectuales a modo en “crónicas” y artículos en medios electrónicos e impresos, convertidos por ahora en los voceros del sistema.
¿Pero qué son los adictos para esos imaginarios? ¿A qué pasado se refieren los seudo intelectuales? ¿Qué entiende por sociedad el secretario de Seguridad Pública?
Para los primeros, adicto es aquel que vive diferente, que viste diferente y que consume sustancias “prohibidas”, aunque desconocen que los productos chatarra que comen y beben son igualmente adictivos y muchos de esos contienen cantidades de cafeína o considerables cantidades de droga sintética como la cocaína. ¿A poco no lo sabe nadie? ¿No será que se trata de las mismas empresas que hoy condenan la “inseguridad”, de la que en el pasado no dijeron nunca nada, pues el miedo y la frustración son el mejor aliado del consumo ¿y acaso no son tan peligrosas las adicciones al alcohol, como lo pueden ser las de la droga? ¿Cuántos muertos y accidentes en una semana en Yucatán por consumo de alcohol y particularmente de grandes cantidades de cerveza? ¿Cuántos hay por el consumo de otras sustancias consideradas drogas?
Tal vez, aunque lo dudo, los “intelectuales” a modo hablan del pasado refiriéndose no sólo a la corrupción que nos heredó el PRI sino a la que fue avalada también por el PAN, a los rescates carreteros y bancarios que han generado una de las ofensas más indignas, de un sistema de “representatividad” contra sus representados, en la historia universal de los pueblos. ¿Acaso eso no es tan culpable como todo el pasado corrupto del PRI? ¿Acaso el PAN no pudo como “gobierno” tener la “inteligencia” para no contratar a los delincuentes del pasado? ¿De qué pasado vienen la AFI y la PFP? ¿Acaso no son invención y contemporáneas del PAN desgobierno? Curioso que de ahí estén saliendo los emisarios del pasado que hoy como ayer son delincuentes.
¿Cómo fue qué ningún tecnócrata incompetente se dio cuenta de los delincuentes del pasado que se contratan en las instituciones del “México democrático”, del México del cambio, del de las manos limpias, aunque demostrado está que no de sangre? ¿A poco “los intelectuales a modo” hasta hoy descubren que quienes han formado parte hasta de la INTERPOL (con el panismo al frente del Ejecutivo) son delincuentes ex judiciales del pasado priísta?
¿Cuando García Luna culpabiliza a la sociedad de sus incompetencias laborales, que no es cualquier cosa, pues las cabezas de todo un país están en riesgo por lo mismo, a qué sociedad se refiere, a la alta sociedad, a la sociedad de banqueros que engruesan las listas del NARCO-FOBAPROA-TELETÓN o a la inmensa mayoría de mexicanos que salen de su casa al trabajo o a buscar uno en el sexenio del “empleo” o a la escuela sin saber si regresarán, por la noche o a la misma antes de toparse con los sicarios (del pasado que en el presente están en cada esquina)?
No. No nos equivoquemos, la culpa es el negocio. La corrupción la oferta. La necesidad, creada, la frustración. La doble moral empresarial, el desempleo, la desesperanza, la mentira, la desinformación, la enajenación, la falta de rigor de quienes se supone deberían ser los críticos del sistema independientemente de su especificidad profesional, crítica que puede ejercerse desde lo positivo, pero jamás desde la omisión. La culpa es de quienes sólo ambicionan el negocio particular y no el bienestar común. La culpa es de la IMPUNIDAD, de la que cada día, al parecer, nos hacemos más cómplices por nuestra ceguera voluntaria para no ver la realidad concreta que se nos presenta. La culpa es de la desigualdad social que nos aqueja. La culpa es del capitalismo feroz que se nos impone sin resistencia (salvo honrosas excepciones) de nuestra parte.
“Es culpa de los adictos”, repite un grupo de adolescentes, lo que escuchan en sus casas, mientras comen productos chatarras llenos de aditivos prohibidos, en casi cualquier país del mundo, pero no en México, comprados en las “cooperativas” de sus escuelas.
“Es culpa de los adictos”, repite en una reunión semanal un grupo de mujeres reunidas en VIPS mientras ingieren grandes y anormales cantidades de azúcar refinada y de aspartame, sustancia suspendida para consumo humano en la mayoría de los países, pero que en México se tolera que se venda.
“Es culpa de los adictos”, repite un grupo de asalariados en alguna esquina mientras abren una nueva cerveza de litro que se suma a otras cuatro o cinco más.
“Es culpa de los adictos”, repiten los integrantes de una familia que se presume de clase media (jodida según los estándares de nivel de pobreza de los organismos internacionales) frente a la programación basura de la telecracia que muestra muertos y asesinados por cualquier lugar.
“Es culpa de la sociedad”, dice el incompetente García Luna, “cabeza” de la SSP del federal desgobierno usurpador.
“Es culpa del pasado”, dicen los intelectuales a modo en “crónicas” y artículos en medios electrónicos e impresos, convertidos por ahora en los voceros del sistema.
¿Pero qué son los adictos para esos imaginarios? ¿A qué pasado se refieren los seudo intelectuales? ¿Qué entiende por sociedad el secretario de Seguridad Pública?
Para los primeros, adicto es aquel que vive diferente, que viste diferente y que consume sustancias “prohibidas”, aunque desconocen que los productos chatarra que comen y beben son igualmente adictivos y muchos de esos contienen cantidades de cafeína o considerables cantidades de droga sintética como la cocaína. ¿A poco no lo sabe nadie? ¿No será que se trata de las mismas empresas que hoy condenan la “inseguridad”, de la que en el pasado no dijeron nunca nada, pues el miedo y la frustración son el mejor aliado del consumo ¿y acaso no son tan peligrosas las adicciones al alcohol, como lo pueden ser las de la droga? ¿Cuántos muertos y accidentes en una semana en Yucatán por consumo de alcohol y particularmente de grandes cantidades de cerveza? ¿Cuántos hay por el consumo de otras sustancias consideradas drogas?
Tal vez, aunque lo dudo, los “intelectuales” a modo hablan del pasado refiriéndose no sólo a la corrupción que nos heredó el PRI sino a la que fue avalada también por el PAN, a los rescates carreteros y bancarios que han generado una de las ofensas más indignas, de un sistema de “representatividad” contra sus representados, en la historia universal de los pueblos. ¿Acaso eso no es tan culpable como todo el pasado corrupto del PRI? ¿Acaso el PAN no pudo como “gobierno” tener la “inteligencia” para no contratar a los delincuentes del pasado? ¿De qué pasado vienen la AFI y la PFP? ¿Acaso no son invención y contemporáneas del PAN desgobierno? Curioso que de ahí estén saliendo los emisarios del pasado que hoy como ayer son delincuentes.
¿Cómo fue qué ningún tecnócrata incompetente se dio cuenta de los delincuentes del pasado que se contratan en las instituciones del “México democrático”, del México del cambio, del de las manos limpias, aunque demostrado está que no de sangre? ¿A poco “los intelectuales a modo” hasta hoy descubren que quienes han formado parte hasta de la INTERPOL (con el panismo al frente del Ejecutivo) son delincuentes ex judiciales del pasado priísta?
¿Cuando García Luna culpabiliza a la sociedad de sus incompetencias laborales, que no es cualquier cosa, pues las cabezas de todo un país están en riesgo por lo mismo, a qué sociedad se refiere, a la alta sociedad, a la sociedad de banqueros que engruesan las listas del NARCO-FOBAPROA-TELETÓN o a la inmensa mayoría de mexicanos que salen de su casa al trabajo o a buscar uno en el sexenio del “empleo” o a la escuela sin saber si regresarán, por la noche o a la misma antes de toparse con los sicarios (del pasado que en el presente están en cada esquina)?
No. No nos equivoquemos, la culpa es el negocio. La corrupción la oferta. La necesidad, creada, la frustración. La doble moral empresarial, el desempleo, la desesperanza, la mentira, la desinformación, la enajenación, la falta de rigor de quienes se supone deberían ser los críticos del sistema independientemente de su especificidad profesional, crítica que puede ejercerse desde lo positivo, pero jamás desde la omisión. La culpa es de quienes sólo ambicionan el negocio particular y no el bienestar común. La culpa es de la IMPUNIDAD, de la que cada día, al parecer, nos hacemos más cómplices por nuestra ceguera voluntaria para no ver la realidad concreta que se nos presenta. La culpa es de la desigualdad social que nos aqueja. La culpa es del capitalismo feroz que se nos impone sin resistencia (salvo honrosas excepciones) de nuestra parte.
Naufragio de ilusos
Por Jorge Lara Rivera
Temprano por la mañana, el miércoles, vía un telenoticiario, con la satisfacción del deber cumplido y rezumando buen humor, complacido con su oneroso e inepto desempeño en las blindadas oficinas donde despacha, Agustín Carstens, el “aprendiz de brujo” de la Secretaría de Hacienda nos ha hecho saber cómo se vengará el régimen por los reparos puestos a su proyectada genial “venta de garage” de PEMEX, sin preocuparle que el castillo de naipes de las finanzas nacionales se desmorone y amenace con aplastar a la sociedad.
Ya era grave que las proyecciones de crecimiento de nuestra economía se quitaran las máscaras optimistas y dieran, a lo sumo, un ridículo 2.9%. No menos perturbador es que el abundante desempleo (¿no que no?) durante “la presidencia del empleo” estimule más emigrantes, mendicidad y delincuencia. Y que ahora el dato duro de una inflación mucho mayor a la prevista —y la cual, por lo pronto, supera ya la del año pasado— reconfirme que el programa del gobierno federal ha fracasado.
Como si no fuera suficiente el daño económico doméstico, para hacerlo más estrepitoso el “simpático” gordito pérfidamente comunicó: habrá aumentos de gasolina cada semana, a fin de que nadie se queje por un “gasolinaza”.
Presumiría, además, esa ocasión de cómo tiene todo listo para que a mediados de 2009 haya bajado, sí —leyó bien— bajado, el subsidio a los combustibles y por tanto, encarecido el precio de las gasolinas alrededor de un ¡56.7 %!
Sabemos lo que estos aumentos desatan. O sea, todo está mal e irá a peor.
Lo que no se logró con los millones tirados en publicidad para complacer a los “inversionistas” extranjeros, habrá de hacerse ejerciendo insoportable presión en los sensibles bolsillos de la gente, para obligarla a aullar, pidiendo a gritos que se venda PEMEX, “porque si no, se encarecerán las gasolinas” —como si ahora las estuvieran abaratando.
Tras los dieciocho aumentos de precio que han sufrido, en lo que va de 2008, quedan pocos motivos para conservar alguna ilusión acerca de los espejismos que muchos quisieron formarse durante la pasada campaña electoral presidencial del entonces candidato del PAN, pues, era previsible que un régimen de derechas aplicara a rajatabla las recetas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Mundial del Comercio (OCDE), instituciones acaso usureras pero jamás acusadas de altruismo.
Y es que basta recordar la política laboral para ilustrarlo. Cómo, disfrazándose con órdenes de aprehensión acumuladas, simulacros con liderazgos espurios y arbitrariedades de la Secretaría del Trabajo (actualmente a cargo de Javier Lozano Alarcón, al que implicara Zheng Lee Yong en los dólares turbios), se mantiene el acoso contra Napoleón Gómez Urrutia, representante de los mineros, con tal de servir los intereses de la transnacional canadiense y los de la Minera México, dueña de “Pasta de Conchos”; o considerar las pretensiones de conculcar derechos sociales en el IMSS y el ISSSTE, “para dar seguridad al capital”.
Es claro también que a Carstens, quien se embolsa dos de los mejores sueldos (el de Secretario y el de integrante de la Junta de Gobierno del Banco de México) de la burocracia federal del país al que mal sirve, que goza, además, de prestaciones tales como vehículo, combustible, gastos de representación, guardaespaldas, etc., no le ha de inquietar ni mínimamente el efecto de la carestía.
Pero ya ve cómo son. Siempre pontificando sobre lo que los demás debemos hacer y aguantar, pero contradiciéndolo todo con sus actos.
Ahora al vocero impreso de la oligarquía ha dado por criticar incluso los elogios que a los distinguidos con el Premio Estatal de la Juventud hiciera la Gobernadora Ivonne Ortega Pacheco, aduciendo que no les dieron el efectivo, pero se calla convenientemente que la costumbre de realizar primero la ceremonia (con motivo de “Septiembre, mes de la juventud”) y posponer la entrega del dinero proviene ¡del sexenio panista! Ahí están los otrora galardonados para confirmarlo: Ivi May Dzib, joven dramaturgo, por lo pronto, tras la ceremonia entonces en el auditorio del Olimpo, hubo de esperar un tiempo e ir por su dinero al entonces Instituto de la Juventud de Yucatán. Ah, pero la verdad ¿a quién le importa?, se trata de criticar a cualquiera que no comulgue con la fe partidista..
Esto es sólo otra muestra más del cinismo sectario. ¡Pobres ilusiones rotas!
Temprano por la mañana, el miércoles, vía un telenoticiario, con la satisfacción del deber cumplido y rezumando buen humor, complacido con su oneroso e inepto desempeño en las blindadas oficinas donde despacha, Agustín Carstens, el “aprendiz de brujo” de la Secretaría de Hacienda nos ha hecho saber cómo se vengará el régimen por los reparos puestos a su proyectada genial “venta de garage” de PEMEX, sin preocuparle que el castillo de naipes de las finanzas nacionales se desmorone y amenace con aplastar a la sociedad.
Ya era grave que las proyecciones de crecimiento de nuestra economía se quitaran las máscaras optimistas y dieran, a lo sumo, un ridículo 2.9%. No menos perturbador es que el abundante desempleo (¿no que no?) durante “la presidencia del empleo” estimule más emigrantes, mendicidad y delincuencia. Y que ahora el dato duro de una inflación mucho mayor a la prevista —y la cual, por lo pronto, supera ya la del año pasado— reconfirme que el programa del gobierno federal ha fracasado.
Como si no fuera suficiente el daño económico doméstico, para hacerlo más estrepitoso el “simpático” gordito pérfidamente comunicó: habrá aumentos de gasolina cada semana, a fin de que nadie se queje por un “gasolinaza”.
Presumiría, además, esa ocasión de cómo tiene todo listo para que a mediados de 2009 haya bajado, sí —leyó bien— bajado, el subsidio a los combustibles y por tanto, encarecido el precio de las gasolinas alrededor de un ¡56.7 %!
Sabemos lo que estos aumentos desatan. O sea, todo está mal e irá a peor.
Lo que no se logró con los millones tirados en publicidad para complacer a los “inversionistas” extranjeros, habrá de hacerse ejerciendo insoportable presión en los sensibles bolsillos de la gente, para obligarla a aullar, pidiendo a gritos que se venda PEMEX, “porque si no, se encarecerán las gasolinas” —como si ahora las estuvieran abaratando.
Tras los dieciocho aumentos de precio que han sufrido, en lo que va de 2008, quedan pocos motivos para conservar alguna ilusión acerca de los espejismos que muchos quisieron formarse durante la pasada campaña electoral presidencial del entonces candidato del PAN, pues, era previsible que un régimen de derechas aplicara a rajatabla las recetas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Mundial del Comercio (OCDE), instituciones acaso usureras pero jamás acusadas de altruismo.
Y es que basta recordar la política laboral para ilustrarlo. Cómo, disfrazándose con órdenes de aprehensión acumuladas, simulacros con liderazgos espurios y arbitrariedades de la Secretaría del Trabajo (actualmente a cargo de Javier Lozano Alarcón, al que implicara Zheng Lee Yong en los dólares turbios), se mantiene el acoso contra Napoleón Gómez Urrutia, representante de los mineros, con tal de servir los intereses de la transnacional canadiense y los de la Minera México, dueña de “Pasta de Conchos”; o considerar las pretensiones de conculcar derechos sociales en el IMSS y el ISSSTE, “para dar seguridad al capital”.
Es claro también que a Carstens, quien se embolsa dos de los mejores sueldos (el de Secretario y el de integrante de la Junta de Gobierno del Banco de México) de la burocracia federal del país al que mal sirve, que goza, además, de prestaciones tales como vehículo, combustible, gastos de representación, guardaespaldas, etc., no le ha de inquietar ni mínimamente el efecto de la carestía.
Pero ya ve cómo son. Siempre pontificando sobre lo que los demás debemos hacer y aguantar, pero contradiciéndolo todo con sus actos.
Ahora al vocero impreso de la oligarquía ha dado por criticar incluso los elogios que a los distinguidos con el Premio Estatal de la Juventud hiciera la Gobernadora Ivonne Ortega Pacheco, aduciendo que no les dieron el efectivo, pero se calla convenientemente que la costumbre de realizar primero la ceremonia (con motivo de “Septiembre, mes de la juventud”) y posponer la entrega del dinero proviene ¡del sexenio panista! Ahí están los otrora galardonados para confirmarlo: Ivi May Dzib, joven dramaturgo, por lo pronto, tras la ceremonia entonces en el auditorio del Olimpo, hubo de esperar un tiempo e ir por su dinero al entonces Instituto de la Juventud de Yucatán. Ah, pero la verdad ¿a quién le importa?, se trata de criticar a cualquiera que no comulgue con la fe partidista..
Esto es sólo otra muestra más del cinismo sectario. ¡Pobres ilusiones rotas!
11 de septiembre de l973: el asesinato de Salvador Allende
Raúl Rodríguez Cetina
El presidente de Chile Salvador Allende fue asesinado con ráfagas de ametralladora el 11 de septiembre de l973, en La Moneda, por oficiales de las fuerzas armadas que atacaron el palacio presidencial por más de cinco horas. 14 civiles, leales al presidente, lucharon por impedir la toma del edificio.
Dos hombres que escaparon a ese infierno de llamas y que pudieron asilarse en la embajada de México, observaron cuando el presidente se desangraba por una primera herida en el estómago. Aquella aseveración cancela la versión de Pinochet de que Allende se suicidó. Estos dos hombres, uno de nombre Pedro Uribe, subdirector de la Oficina de Información Revolucionaria y Ramón, integrante del grupo de Amigos Personales de Allende, se encargaban de su custodia. Ramón declaró a los corresponsales extranjeros la última vez que vio al presidente Allende: “Se encontraba muy mal cuando entraron los milicos disparando. Ellos lo remataron.”
El golpe de estado fue promovido y financiado por el gobierno de Estados Unidos, imperialista, genocida y verdaderos terroristas. Recientemente recordamos el bombardeo a Irak. También fue apoyado por el alto clero católico local.
A las seis de la mañana del 11 de septiembre, el vuelo de dos reactores militares sobre el centro de la capital anunció que el golpe de estado se había puesto en marcha. Ejecutaban una labor de reconocimiento del Palacio de la Moneda.
Más tarde, el Presidente socialista saludó a su pueblo por radio y declaró su confianza en el futuro de Chile. También aseguró que sólo muerto abandonaría el Palacio.
A continuación un locutor militar lo conminó a rendirse junto con sus partidarios y se comenzaron emitir bandos que indicaban el comportamiento a seguir por la población.
Los transeúntes, aterrorizados por las balas, huyeron del centro. Los militares batallaron un buen rato contra los francotiradores. Los tanques lanzaban bombas a las ventanas donde se encontraban los defensores de la legalidad.
El golpe, patrocinado por los gringos, fue encabezado por Augusto Pinochet, comandante del Ejército, el almirante Merino Castro de la Armada, el general Gustavo Leigh de la Fuerza Aérea y el general de carabineros César Mendoza. Anunciaron que todo opositor sería fusilado en el acto y afirmaron, por radio, que las Fuerzas Armadas eran dueñas de la situación en todo el país.
El presidente Allende, enterado de la sublevación, había llegado temprano al Palacio. Le dieron como plazo las 11 de la mañana para rendirse. Todas las estaciones de radio transmitían mensajes amenazantes de los milicos y música romántica, creando un clima grotesco entre las canciones de Lara y el bombardeo.
Los militares, en el centro de Santiago, disparaban sobre los civiles quienes buscaban refugio inútilmente.
Ante el heroísmo de Allende por negarse a renunciar, los tanques atacaron La Moneda. Era imposible la comunicación al exterior, lo único que funcionaba era la radio de los militares. Anunciaron: “Se combate en los cordones industriales, los que resistan serán fusilados en el acto, el Presidente debe rendirse y entregar La Moneda. Extirparemos para siempre el cáncer del marxismo”.
Los vidrios de los edificios públicos caían sobre los corresponsales extranjeros, cuyas vidas fueron respetadas por los genocidas, entonces no existían los celulares y los teléfonos públicos fueron cortados. Ante la imposibilidad de comunicarse, todo fue escrito por ellos y enviado desde cualquier embajada solidaria con la democracia chilena.
Los aviones Hawker lanzaron bombas contra el Palacio presidencial, donde Salvador Allende, con su metralleta, continuaba defendiendo la democracia y el socialismo.
En el momento de mayor bombardeo a La Moneda, la radio transmitía la melodía gringa “El amor es una cosa esplendorosa.” La residencia presidencial de la calle de Tomás Moro también había sido bombardeada. Afortunadamente su viuda e hijas la abandonaron a tiempo. Todo terminó al atardecer. Los ministros y funcionarios, que se entregaron pacíficamente, fueron ultimados por los militares. Pinochet aplicó una solución final apoyado por el poder gringo. Por la noche el embajador Davis, de E.U., descorchó una botella de champaña al conocer el éxito del golpe de estado y el asesinato del presidente constitucional Salvador Allende. (Información documentada en diarios y revistas de la época.)
Parece que a los gringos les gusta el 11 de septiembre para cometer sus más viles asesinatos.
El presidente de Chile Salvador Allende fue asesinado con ráfagas de ametralladora el 11 de septiembre de l973, en La Moneda, por oficiales de las fuerzas armadas que atacaron el palacio presidencial por más de cinco horas. 14 civiles, leales al presidente, lucharon por impedir la toma del edificio.
Dos hombres que escaparon a ese infierno de llamas y que pudieron asilarse en la embajada de México, observaron cuando el presidente se desangraba por una primera herida en el estómago. Aquella aseveración cancela la versión de Pinochet de que Allende se suicidó. Estos dos hombres, uno de nombre Pedro Uribe, subdirector de la Oficina de Información Revolucionaria y Ramón, integrante del grupo de Amigos Personales de Allende, se encargaban de su custodia. Ramón declaró a los corresponsales extranjeros la última vez que vio al presidente Allende: “Se encontraba muy mal cuando entraron los milicos disparando. Ellos lo remataron.”
El golpe de estado fue promovido y financiado por el gobierno de Estados Unidos, imperialista, genocida y verdaderos terroristas. Recientemente recordamos el bombardeo a Irak. También fue apoyado por el alto clero católico local.
A las seis de la mañana del 11 de septiembre, el vuelo de dos reactores militares sobre el centro de la capital anunció que el golpe de estado se había puesto en marcha. Ejecutaban una labor de reconocimiento del Palacio de la Moneda.
Más tarde, el Presidente socialista saludó a su pueblo por radio y declaró su confianza en el futuro de Chile. También aseguró que sólo muerto abandonaría el Palacio.
A continuación un locutor militar lo conminó a rendirse junto con sus partidarios y se comenzaron emitir bandos que indicaban el comportamiento a seguir por la población.
Los transeúntes, aterrorizados por las balas, huyeron del centro. Los militares batallaron un buen rato contra los francotiradores. Los tanques lanzaban bombas a las ventanas donde se encontraban los defensores de la legalidad.
El golpe, patrocinado por los gringos, fue encabezado por Augusto Pinochet, comandante del Ejército, el almirante Merino Castro de la Armada, el general Gustavo Leigh de la Fuerza Aérea y el general de carabineros César Mendoza. Anunciaron que todo opositor sería fusilado en el acto y afirmaron, por radio, que las Fuerzas Armadas eran dueñas de la situación en todo el país.
El presidente Allende, enterado de la sublevación, había llegado temprano al Palacio. Le dieron como plazo las 11 de la mañana para rendirse. Todas las estaciones de radio transmitían mensajes amenazantes de los milicos y música romántica, creando un clima grotesco entre las canciones de Lara y el bombardeo.
Los militares, en el centro de Santiago, disparaban sobre los civiles quienes buscaban refugio inútilmente.
Ante el heroísmo de Allende por negarse a renunciar, los tanques atacaron La Moneda. Era imposible la comunicación al exterior, lo único que funcionaba era la radio de los militares. Anunciaron: “Se combate en los cordones industriales, los que resistan serán fusilados en el acto, el Presidente debe rendirse y entregar La Moneda. Extirparemos para siempre el cáncer del marxismo”.
Los vidrios de los edificios públicos caían sobre los corresponsales extranjeros, cuyas vidas fueron respetadas por los genocidas, entonces no existían los celulares y los teléfonos públicos fueron cortados. Ante la imposibilidad de comunicarse, todo fue escrito por ellos y enviado desde cualquier embajada solidaria con la democracia chilena.
Los aviones Hawker lanzaron bombas contra el Palacio presidencial, donde Salvador Allende, con su metralleta, continuaba defendiendo la democracia y el socialismo.
En el momento de mayor bombardeo a La Moneda, la radio transmitía la melodía gringa “El amor es una cosa esplendorosa.” La residencia presidencial de la calle de Tomás Moro también había sido bombardeada. Afortunadamente su viuda e hijas la abandonaron a tiempo. Todo terminó al atardecer. Los ministros y funcionarios, que se entregaron pacíficamente, fueron ultimados por los militares. Pinochet aplicó una solución final apoyado por el poder gringo. Por la noche el embajador Davis, de E.U., descorchó una botella de champaña al conocer el éxito del golpe de estado y el asesinato del presidente constitucional Salvador Allende. (Información documentada en diarios y revistas de la época.)
Parece que a los gringos les gusta el 11 de septiembre para cometer sus más viles asesinatos.
Slim, socio de New York Times
Adquiere 6.4 de las acciones, desembolsando 128 mdd
MEXICO, D.F., 10 de septiembre (LA JORNADA).- Todavía hay quien cree en los periódicos. El empresario mexicano Carlos Slim Helú adquirió, junto con sus hijos, un paquete de acciones de The New York Times Company, la firma editora de uno de los cabezales más influyentes del mundo. La compra ocurrió en un momento en que la prensa estadounidense experimenta una sostenida caída en ventas y disminución de ingresos por publicidad y en el que no pocos analistas han anticipado el fin de los periódicos, al menos en la forma como han sido conocidos hasta ahora.
“Es una inversión financiera, como otras que hace el ingeniero Slim”, declaró a La Jornada Arturo Elías Ayub, vocero del magnate mexicano, tras confirmar la operación.
The New York Times and Co., empresa editora de The New York Times, The Boston Globe y otros periódicos regionales, reportó que el magnate mexicano adquirió 6.4 por ciento de las acciones de la compañía, operación por la que desembolsó 128 millones de dólares.
“Las compras se fueron haciendo en el mercado (bursátil) a lo largo del último mes”, añadió Elías Ayub. El vocero del empresario no descartó que en las siguientes semanas aumente el número de acciones de The New York Times en poder de Carlos Slim Helú.
Con la compra de 6.4 por ciento de las acciones de la empresa editora del The New York Times, Carlos Slim se convirtió en el tercer mayor inversionista en esa compañía de medios, controlada por la familia Sulzberger.
La operación de compra de Carlos Slim, el segundo hombre más rico del mundo, según la revista Forbes, que le atribuye una fortuna de 60 mil millones de dólares, fue descubierta este miércoles al hacerse público un documento regulatorio de la Comisión del Mercado de Valores (SEC, por sus siglas en inglés), el ente regulador del mercado bursátil en Estados Unidos. La compra fue confirmada posteriormente por el Times en su página electrónica.
El diario reportó en su versión on line que Carlos Slim y su familia adquirieron 9.1 millones de las acciones de control de la empresa. Respecto de las operaciones que en el futuro pueda hacer el empresario mexicano para lograr una mayor tenencia accionaria, el Times dijo en su edición electrónica que no había claridad sobre las intenciones futuras del magnate mexicano.
En el reporte divulgado por la SEC, el empresario manifiesta que no tiene “intenciones activas”, “al menos por ahora”, como reportó el propio diario neoyorquino.
Sin embargo, el Times toma nota de una historia conocida respecto de Carlos Slim. En el pasado, el empresario ha tomado posiciones accionarias, en algunos casos de mayoría o totales, de empresas que enfrentan dificultades económicas o financieras. Las saca a flote y posteriormente vende en un precio muy superior al que adquirió.
“Al ser un inversionista que rescata empresas, el señor Slim debe seguramente conocer de los tiempos difíciles para la industria de los periódicos, incluido el Times. La venta de ejemplares y la publicidad en la edición impresa continúan cayendo, mientras la publicidad en la edición on line no logran compensar la caída de ingresos”, añadió la nota del diario.
“Sentimos que The New York Times es una muy buena empresa, cuyas acciones están a un precio atractivo y por eso es la inversión del ingeniero Slim, como muchas de las que hace”, comentó a este diario Arturo Elías Ayub.
Las acciones de The New York Times and Co. cerraron en 13.96 dólares por título. Ese precio representa una pérdida de 33 por ciento de valor en los últimos 12 meses.
Elías Ayub no rechazó que Slim Helú pueda incrementar su participación accionaria en el Times en las siguientes semanas o meses.
Nomás imaginemos la "información" del New York Times con semejantes accionistas. Y así es en todo.
MEXICO, D.F., 10 de septiembre (LA JORNADA).- Todavía hay quien cree en los periódicos. El empresario mexicano Carlos Slim Helú adquirió, junto con sus hijos, un paquete de acciones de The New York Times Company, la firma editora de uno de los cabezales más influyentes del mundo. La compra ocurrió en un momento en que la prensa estadounidense experimenta una sostenida caída en ventas y disminución de ingresos por publicidad y en el que no pocos analistas han anticipado el fin de los periódicos, al menos en la forma como han sido conocidos hasta ahora.
“Es una inversión financiera, como otras que hace el ingeniero Slim”, declaró a La Jornada Arturo Elías Ayub, vocero del magnate mexicano, tras confirmar la operación.
The New York Times and Co., empresa editora de The New York Times, The Boston Globe y otros periódicos regionales, reportó que el magnate mexicano adquirió 6.4 por ciento de las acciones de la compañía, operación por la que desembolsó 128 millones de dólares.
“Las compras se fueron haciendo en el mercado (bursátil) a lo largo del último mes”, añadió Elías Ayub. El vocero del empresario no descartó que en las siguientes semanas aumente el número de acciones de The New York Times en poder de Carlos Slim Helú.
Con la compra de 6.4 por ciento de las acciones de la empresa editora del The New York Times, Carlos Slim se convirtió en el tercer mayor inversionista en esa compañía de medios, controlada por la familia Sulzberger.
La operación de compra de Carlos Slim, el segundo hombre más rico del mundo, según la revista Forbes, que le atribuye una fortuna de 60 mil millones de dólares, fue descubierta este miércoles al hacerse público un documento regulatorio de la Comisión del Mercado de Valores (SEC, por sus siglas en inglés), el ente regulador del mercado bursátil en Estados Unidos. La compra fue confirmada posteriormente por el Times en su página electrónica.
El diario reportó en su versión on line que Carlos Slim y su familia adquirieron 9.1 millones de las acciones de control de la empresa. Respecto de las operaciones que en el futuro pueda hacer el empresario mexicano para lograr una mayor tenencia accionaria, el Times dijo en su edición electrónica que no había claridad sobre las intenciones futuras del magnate mexicano.
En el reporte divulgado por la SEC, el empresario manifiesta que no tiene “intenciones activas”, “al menos por ahora”, como reportó el propio diario neoyorquino.
Sin embargo, el Times toma nota de una historia conocida respecto de Carlos Slim. En el pasado, el empresario ha tomado posiciones accionarias, en algunos casos de mayoría o totales, de empresas que enfrentan dificultades económicas o financieras. Las saca a flote y posteriormente vende en un precio muy superior al que adquirió.
“Al ser un inversionista que rescata empresas, el señor Slim debe seguramente conocer de los tiempos difíciles para la industria de los periódicos, incluido el Times. La venta de ejemplares y la publicidad en la edición impresa continúan cayendo, mientras la publicidad en la edición on line no logran compensar la caída de ingresos”, añadió la nota del diario.
“Sentimos que The New York Times es una muy buena empresa, cuyas acciones están a un precio atractivo y por eso es la inversión del ingeniero Slim, como muchas de las que hace”, comentó a este diario Arturo Elías Ayub.
Las acciones de The New York Times and Co. cerraron en 13.96 dólares por título. Ese precio representa una pérdida de 33 por ciento de valor en los últimos 12 meses.
Elías Ayub no rechazó que Slim Helú pueda incrementar su participación accionaria en el Times en las siguientes semanas o meses.
Nomás imaginemos la "información" del New York Times con semejantes accionistas. Y así es en todo.
Estados Unidos, el conspirador de golpes de estado en América Latina
Desclasificada en EEUU nueva información en la víspera del 35 aniversario del golpe militar en Chile
Nuevas pruebas de la conspiración de la Casa Blanca contra Allende
Patricia Rivas
En la víspera del 35 aniversario del golpe militar en Chile, el Archivo de Seguridad Nacional publica inéditas transcripciones oficiales secretas de las conversaciones telefónicas de Henry Kissinger que desataron un esfuerzo masivo de Estados Unidos para derrocar al recién electo gobierno socialista de Salvador Allende. “No dejaremos que Chile se vaya por el desagüe”, dijo Kissinger al director de la CIA Richard Helms el 12 de septiembre de 1970
Las transcripciones de las llamadas telefónicas –conocidas como “telcons”- incluyen conversaciones hasta ahora desconocidas entre Kissinger y el presidente Richard Nixon y el Secretario de Estado William Rogers. Apenas ocho días después de la elección de Allende, Kissinger informó al presidente de que el Departamento de Estado había recomendado un acercamiento “para ver qué podemos conseguir (con Allende)”. Nixon respondió ordenando a Kissinger: “No dejes que lo hagan”.
Después de que Nixon hablara directamente con Rogers, Kissinger grabó una conversación en la que el Secretario de Estado coincidió en que “deberíamos, como usted dice, decidir con sangre fría qué hacer y hacerlo”, pero advirtió que había que hacerlo “discretamente, para que no tenga efectos contraproducentes”. El Secretario Rogers pronosticó que “después de todo lo que hemos dicho sobre las elecciones, si la primera vez que un comunista gana, Estados Unidos intenta impedir que se desarrolle el proceso constitucional, quedaríamos muy mal”.
Las conversaciones desclasificadas también revelan que solamente nueve semanas antes de que el golpe militar chileno, dirigido por el General Augusto Pinochet y apoyado por la CIA, derrocara el gobierno de Allende el 11 de septiembre de 1973, Nixon llamó a Kissinger el 4 de julio para decirle “Creo que el muchacho de Chile puede tener algunos problemas”. “Sí, creo que definitivamente está en dificultades”, respondió Kissinger. Nixon entonces culpó al director de la CIA Helms y al ex embajador estadounidense Edward Korry por fracasar en el bloqueo de la investidura de Allende tres años antes. “La embarraron”, declaró el presidente.
Kissinger nunca pretendió que el público conociera estas conversaciones, observó Peter Kornbluh, director del Proyecto de Documentación de Chile del Archivo de la Seguridad Nacional, pero él “dejó para la historia un regalo que sigue entregando al grabar secretamente y transcribir sus llamadas telefónicas”. Las transcripciones, señaló Kornbluh, proporcionan a los historiadores la posibilidad de acceder a las más cándidas conversaciones de los más altos y poderosos funcionarios estadounidenses cuando conspiraban para una intervención encubierta contra un gobierno democráticamente elegido”. Leer más...
35 años después continúa queriendo hacer lo mismo con Hugo Chávez y con Evo Morales...
Nuevas pruebas de la conspiración de la Casa Blanca contra Allende
Patricia Rivas
En la víspera del 35 aniversario del golpe militar en Chile, el Archivo de Seguridad Nacional publica inéditas transcripciones oficiales secretas de las conversaciones telefónicas de Henry Kissinger que desataron un esfuerzo masivo de Estados Unidos para derrocar al recién electo gobierno socialista de Salvador Allende. “No dejaremos que Chile se vaya por el desagüe”, dijo Kissinger al director de la CIA Richard Helms el 12 de septiembre de 1970
Las transcripciones de las llamadas telefónicas –conocidas como “telcons”- incluyen conversaciones hasta ahora desconocidas entre Kissinger y el presidente Richard Nixon y el Secretario de Estado William Rogers. Apenas ocho días después de la elección de Allende, Kissinger informó al presidente de que el Departamento de Estado había recomendado un acercamiento “para ver qué podemos conseguir (con Allende)”. Nixon respondió ordenando a Kissinger: “No dejes que lo hagan”.
Después de que Nixon hablara directamente con Rogers, Kissinger grabó una conversación en la que el Secretario de Estado coincidió en que “deberíamos, como usted dice, decidir con sangre fría qué hacer y hacerlo”, pero advirtió que había que hacerlo “discretamente, para que no tenga efectos contraproducentes”. El Secretario Rogers pronosticó que “después de todo lo que hemos dicho sobre las elecciones, si la primera vez que un comunista gana, Estados Unidos intenta impedir que se desarrolle el proceso constitucional, quedaríamos muy mal”.
Las conversaciones desclasificadas también revelan que solamente nueve semanas antes de que el golpe militar chileno, dirigido por el General Augusto Pinochet y apoyado por la CIA, derrocara el gobierno de Allende el 11 de septiembre de 1973, Nixon llamó a Kissinger el 4 de julio para decirle “Creo que el muchacho de Chile puede tener algunos problemas”. “Sí, creo que definitivamente está en dificultades”, respondió Kissinger. Nixon entonces culpó al director de la CIA Helms y al ex embajador estadounidense Edward Korry por fracasar en el bloqueo de la investidura de Allende tres años antes. “La embarraron”, declaró el presidente.
Kissinger nunca pretendió que el público conociera estas conversaciones, observó Peter Kornbluh, director del Proyecto de Documentación de Chile del Archivo de la Seguridad Nacional, pero él “dejó para la historia un regalo que sigue entregando al grabar secretamente y transcribir sus llamadas telefónicas”. Las transcripciones, señaló Kornbluh, proporcionan a los historiadores la posibilidad de acceder a las más cándidas conversaciones de los más altos y poderosos funcionarios estadounidenses cuando conspiraban para una intervención encubierta contra un gobierno democráticamente elegido”. Leer más...
35 años después continúa queriendo hacer lo mismo con Hugo Chávez y con Evo Morales...
Mecanismos para ayudar a Cuba desde México
Estimados compañeros:
Las noticias sobre los terribles daños materiales causados en Cuba por los huracanes Gustav e Ike nos han sacudido a todos.
La situación requiere una respuesta inmediata por parte de todos los amigos de Cuba.
Para tal efecto, les pedimos su ayuda en la difusión de la siguiente información:
1. Para recibir donativos financieros, se realizó la apertura de una cuenta bancaria a nombre de Rosario Ibarra de Piedra. Los datos de la cuenta son: Bancomer; número de cuenta 00444054008 a nombre de Rosario Ibarra. Favor de avisarnos por correo electrónico (mmsc2002@prodigy.net.mx) de su depósito. La Clabe para transferencias bancarias via Internet es 01218004440540089. Todos los fondos serán trasferidos íntegramente a Cuba. 2. Las necesidades principales en Cuba en este momento son a nivel vivienda e infraestructura eléctrica. Las instituciones u organizaciones que estén en condiciones de colaborar en este nivel deben comunicarse a los teléfonos 044-55-1849-9274 (Jesús Escamilla) o 044-55-2895-8057 (Pedro Gellert). 3. En cuanto al acopio, hay tres rubros: a) alimentos enlatados/procesados; b) leche en polvo; c) cobijas nuevas. NO se puede aceptar medicamentos ni ropa usada.
Por el momento, los siguientes centros de acopio estarán abiertos para recibir donativos en especie:
Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba-DF: Madero 71, 1 piso, int. 4 (a media cuadra del Zócalo) PRD-DF: Jalapa 88, col. Roma PRD-Gustavo Madero: Czda. Guadalupe 584 (cerca de La Basílica, Metro la Villa) PRD: Benjamin Franklin 84, col. Escandón FPFV siglo XXI: Unidad Deportivo Cuemanco, Deleg. Xochimilco, Periferico #1 FPFV siglo XXI: Mercado El Molino Predio El Molino, Iztapalapa Facultad de Ciencias, UNAM
Las organizaciones políticas, sindicales, estudiantiles y sociales que quieran colaborar pueden abrir sus propios centros de acopio y si quieren, podemos proporcionarles DVDs sobre diferentes temas cubanos (El bloqueo, Che, Fidel, los 5 cubanos presos en Estados Unidos, etc.) para usarlos en sus actividades. Si deciden abrir su propio centro de acopio, favor de avisarnos para efectos de difusión y coordinación.
A nivel central, se van a llevar a cabo actividades de acopio el sábado y domingo, 13 y 14 de septiembre, en el Hemiciclo a Juárez desde las 10 am hasta las 5 pm Grupos musicales como la Trova Cósmica participarán desde las 12h. Les invitamos a acompañarnos en esta actividad.
De igual forma, habrá una carpa en el Zócalo la tarde del día 15 de septiembre para recibir donativos.
Para más información, pueden llamar al 044-55-1849-9274 o 044-55-2895-8057
Saludos,
Pedro Gellert Jesús Escamilla Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba
Las noticias sobre los terribles daños materiales causados en Cuba por los huracanes Gustav e Ike nos han sacudido a todos.
La situación requiere una respuesta inmediata por parte de todos los amigos de Cuba.
Para tal efecto, les pedimos su ayuda en la difusión de la siguiente información:
1. Para recibir donativos financieros, se realizó la apertura de una cuenta bancaria a nombre de Rosario Ibarra de Piedra. Los datos de la cuenta son: Bancomer; número de cuenta 00444054008 a nombre de Rosario Ibarra. Favor de avisarnos por correo electrónico (mmsc2002@prodigy.net.mx) de su depósito. La Clabe para transferencias bancarias via Internet es 01218004440540089. Todos los fondos serán trasferidos íntegramente a Cuba. 2. Las necesidades principales en Cuba en este momento son a nivel vivienda e infraestructura eléctrica. Las instituciones u organizaciones que estén en condiciones de colaborar en este nivel deben comunicarse a los teléfonos 044-55-1849-9274 (Jesús Escamilla) o 044-55-2895-8057 (Pedro Gellert). 3. En cuanto al acopio, hay tres rubros: a) alimentos enlatados/procesados; b) leche en polvo; c) cobijas nuevas. NO se puede aceptar medicamentos ni ropa usada.
Por el momento, los siguientes centros de acopio estarán abiertos para recibir donativos en especie:
Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba-DF: Madero 71, 1 piso, int. 4 (a media cuadra del Zócalo) PRD-DF: Jalapa 88, col. Roma PRD-Gustavo Madero: Czda. Guadalupe 584 (cerca de La Basílica, Metro la Villa) PRD: Benjamin Franklin 84, col. Escandón FPFV siglo XXI: Unidad Deportivo Cuemanco, Deleg. Xochimilco, Periferico #1 FPFV siglo XXI: Mercado El Molino Predio El Molino, Iztapalapa Facultad de Ciencias, UNAM
Las organizaciones políticas, sindicales, estudiantiles y sociales que quieran colaborar pueden abrir sus propios centros de acopio y si quieren, podemos proporcionarles DVDs sobre diferentes temas cubanos (El bloqueo, Che, Fidel, los 5 cubanos presos en Estados Unidos, etc.) para usarlos en sus actividades. Si deciden abrir su propio centro de acopio, favor de avisarnos para efectos de difusión y coordinación.
A nivel central, se van a llevar a cabo actividades de acopio el sábado y domingo, 13 y 14 de septiembre, en el Hemiciclo a Juárez desde las 10 am hasta las 5 pm Grupos musicales como la Trova Cósmica participarán desde las 12h. Les invitamos a acompañarnos en esta actividad.
De igual forma, habrá una carpa en el Zócalo la tarde del día 15 de septiembre para recibir donativos.
Para más información, pueden llamar al 044-55-1849-9274 o 044-55-2895-8057
Saludos,
Pedro Gellert Jesús Escamilla Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba
A 35 años del golpe de Estado (Chile)
Álvaro Cuadra
No es fácil referirse a los sucesos del 11 de septiembre de 1973, dejando fuera las propias pasiones. Es así porque se trata de un acontecimiento traumático para una gran mayoría de chilenos, cuyas consecuencias debemos vivir cotidianamente hoy. El Golpe de Estado ocurrido hace ya más de tres décadas no es un hecho histórico sepultado en el pasado. Por el contrario, el presente económico, político y cultural del Chile actual no se explica sino por aquella fecha.
La dictadura militar diseñó la matriz de la cual emerge el Chile de hoy. Un modo particular de organizar la economía, el neoliberalismo. Una manera de administrar la política, una democracia de baja intensidad. Un tipo de cultura adversa de toda forma colectivista o asociativa, el individualismo. Este molde sigue vigente en todas y cada una de sus partes. Cualquier observador desapasionado debe consentir que el diseño militar ha sido objeto de escasas medidas cosméticas. Bastará pensar, por ejemplo, en la Constitución Política que sigue siendo la pauta general sobre la que se ordena la vida nacional.
El sentido último de esta reorganización militar del Chile contemporáneo, ha sido y es, salvaguardar la tradición y el orden de la nación. Es decir, como afirmó el mismo Pinochet: salvar vida y fortuna a las elites dirigentes que sintieron amenazados sus privilegios. Dicho con absoluta honestidad, debemos admitir que las vigas maestras del diseño militar han funcionado hasta nuestros días, cumpliendo cabalmente el propósito para el que fueron creadas. Desde la ley electoral hasta la legislación en torno a la salud, la previsión social o las leyes tributarias.
En rigor, la llamada Concertación de Partidos por la Democracia, no ha hecho sino administrar el modelo heredado, con el claro compromiso de garantizar su continuidad. De suerte que más allá de sus epilépticas bravatas y del gastado discurso demagógico, los personeros concertacionistas han actuado más como “estafetas” de la derecha económica que como representantes del pueblo. Incapaces de llevar adelante un proyecto histórico alternativo, se han sumido en una atmósfera de ineptitud y de, para decirlo con elegancia, “debilidad moral”.
Como en una mala novela de terror, el amnésico Chile de hoy vuelve su mirada a las luminosas vitrinas del consumo suntuario, a las rutilantes pantallas de plasma, mientras en el patio desentierran osamentas de algún vecino o pariente. Son los muertos silenciados por esta historia macabra que todavía persiste, obstinada, en ocultar cadáveres en el ropero. El once de septiembre no ha terminado en nuestro país, está presente en cada línea de la Constitución, en el opaco gris de los cuarteles y comisarías; en la risa socarrona del “honorable”, y en muchos “hombres de negocios”. El once de septiembre sigue vivo en quienes tanto le deben al General.
El crimen cometido en Chile no atañe, tan sólo a los dramáticos sucesos conocidos por todos. El verdadero mal está todavía con nosotros, en nuestra vida cotidiana, en la injusticia naturalizada y aceptada como desesperanza. La verdadera traición a Chile es haber impedido que, por vez primera, aquel hombre y aquella mujer humildes, hubiesen comenzado a construir su propia dignidad en sus hijos, y en los hijos de sus hijos.
En un sentido último, Augusto Pinochet Ugarte, fue la mano tiránica que interrumpió la maravillosa cadena de la vida. Como Caín, el general asesinó a sus hermanos, ofendiendo al espíritu que late en el fondo de la historia humana. Sus obras, su herencia lamentable ya la conocemos: generaciones de chilenos condenados al infierno de la ignorancia, la pobreza, el luto y la indignidad. En el Chile del presente no hay paz para los muertos como tampoco la hay para los vivos.
Más allá de las complicidades de la mentira para ocultar la naturaleza de aquella tragedia; por mucho que se esfuercen algunos falsos profetas en exorcizar las cenizas, enseñando la resignación; y más allá de los demagogos de última hora que administran hoy el palacio: hay un pueblo silencioso y paciente que encarna el advenimiento histórico de un mundo otro.
- Álvaro Cuadra es investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados (ELAP). Participa en ARENA PÚBLICA, Plataforma de Opinión de Universidad ARCIS.
No es fácil referirse a los sucesos del 11 de septiembre de 1973, dejando fuera las propias pasiones. Es así porque se trata de un acontecimiento traumático para una gran mayoría de chilenos, cuyas consecuencias debemos vivir cotidianamente hoy. El Golpe de Estado ocurrido hace ya más de tres décadas no es un hecho histórico sepultado en el pasado. Por el contrario, el presente económico, político y cultural del Chile actual no se explica sino por aquella fecha.
La dictadura militar diseñó la matriz de la cual emerge el Chile de hoy. Un modo particular de organizar la economía, el neoliberalismo. Una manera de administrar la política, una democracia de baja intensidad. Un tipo de cultura adversa de toda forma colectivista o asociativa, el individualismo. Este molde sigue vigente en todas y cada una de sus partes. Cualquier observador desapasionado debe consentir que el diseño militar ha sido objeto de escasas medidas cosméticas. Bastará pensar, por ejemplo, en la Constitución Política que sigue siendo la pauta general sobre la que se ordena la vida nacional.
El sentido último de esta reorganización militar del Chile contemporáneo, ha sido y es, salvaguardar la tradición y el orden de la nación. Es decir, como afirmó el mismo Pinochet: salvar vida y fortuna a las elites dirigentes que sintieron amenazados sus privilegios. Dicho con absoluta honestidad, debemos admitir que las vigas maestras del diseño militar han funcionado hasta nuestros días, cumpliendo cabalmente el propósito para el que fueron creadas. Desde la ley electoral hasta la legislación en torno a la salud, la previsión social o las leyes tributarias.
En rigor, la llamada Concertación de Partidos por la Democracia, no ha hecho sino administrar el modelo heredado, con el claro compromiso de garantizar su continuidad. De suerte que más allá de sus epilépticas bravatas y del gastado discurso demagógico, los personeros concertacionistas han actuado más como “estafetas” de la derecha económica que como representantes del pueblo. Incapaces de llevar adelante un proyecto histórico alternativo, se han sumido en una atmósfera de ineptitud y de, para decirlo con elegancia, “debilidad moral”.
Como en una mala novela de terror, el amnésico Chile de hoy vuelve su mirada a las luminosas vitrinas del consumo suntuario, a las rutilantes pantallas de plasma, mientras en el patio desentierran osamentas de algún vecino o pariente. Son los muertos silenciados por esta historia macabra que todavía persiste, obstinada, en ocultar cadáveres en el ropero. El once de septiembre no ha terminado en nuestro país, está presente en cada línea de la Constitución, en el opaco gris de los cuarteles y comisarías; en la risa socarrona del “honorable”, y en muchos “hombres de negocios”. El once de septiembre sigue vivo en quienes tanto le deben al General.
El crimen cometido en Chile no atañe, tan sólo a los dramáticos sucesos conocidos por todos. El verdadero mal está todavía con nosotros, en nuestra vida cotidiana, en la injusticia naturalizada y aceptada como desesperanza. La verdadera traición a Chile es haber impedido que, por vez primera, aquel hombre y aquella mujer humildes, hubiesen comenzado a construir su propia dignidad en sus hijos, y en los hijos de sus hijos.
En un sentido último, Augusto Pinochet Ugarte, fue la mano tiránica que interrumpió la maravillosa cadena de la vida. Como Caín, el general asesinó a sus hermanos, ofendiendo al espíritu que late en el fondo de la historia humana. Sus obras, su herencia lamentable ya la conocemos: generaciones de chilenos condenados al infierno de la ignorancia, la pobreza, el luto y la indignidad. En el Chile del presente no hay paz para los muertos como tampoco la hay para los vivos.
Más allá de las complicidades de la mentira para ocultar la naturaleza de aquella tragedia; por mucho que se esfuercen algunos falsos profetas en exorcizar las cenizas, enseñando la resignación; y más allá de los demagogos de última hora que administran hoy el palacio: hay un pueblo silencioso y paciente que encarna el advenimiento histórico de un mundo otro.
- Álvaro Cuadra es investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados (ELAP). Participa en ARENA PÚBLICA, Plataforma de Opinión de Universidad ARCIS.
La mafia americana de la desinformación se reunirá en Madrid
La organización utiliza como "argumentos promocionales" la presencia garantizada del Rey de España y del presidente Zapatero
Jean-Guy Allard
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), el cártel de grandes propietarios de medios de comunicaciones del continente americano que maneja los ataques a Cuba y Venezuela, da por garantizada la presencia del Rey de España y del Presidente del gobierno español, al vender a su membresía su próximo congreso, programado del 3 al 7 de octubre en Madrid.
El Director Ejecutivo de esta organización fundada por la CIA cuya sede está en Miami, Julio E. Muñoz, usa al Rey Juan Carlos y al presidente José Luis Rodríguez Zapatero como "argumentos promocionales" para atraer participantes. A 1.600 dólares por la inscripción y 158 euros por noche, Muñoz tiene que desarrollar artificios de mercadotecnica para que este evento ya controvertido no sea un fracaso La Asamblea General de la SIP se efectuará en el hotel Meliá Castilla de la capital española.
En Caracas, la SIP conoció en marzo de 2008 un espectacular fracasó cuando organizó una provocación convocando a una conferencia violentamente hostil al gobierno bolivariano. La asociación de editores derechistas tuvo que enfrentarse al Encuentro Latinoamericano contra el Terrorismo Mediático, donde periodistas de todo el continente denunciaron la complicidad de los capos de la prensa comercial con el Departamento de Estado y los servicios de inteligencia de EEUU. En la convocatoria enviada a todos sus miembros, Muñoz proclama que el programa "incluirá paneles, mesas redondas y figuras estelares como Mario Vargas Llosa", uno de los voceros más recalcitrantes de la derecha latinoamericana, al lado de Carlos Alberto Montaner.
Ya se sabe que Vargas Llosa, ahora naturalizado español, usará su intervención para repetir su usuales ataques contra Cuba, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y sobre todo Venezuela. Hace a penas un año, en esta misma capital hispana, en un evento orientado por la CIA y auspiciado por la Fundación Internacional para la Libertad, de su socio Montaner, Vargas Llosa “denunció” la existencia de "una multinacional chavista en América Latina". Entre los momentos clave de la reunión madrileña, Muñoz anuncia una cena "ofrecida por El País", en el Palacio Municipal de Congreso. El País, el diario que encabeza continuas campañas de difamación contra gobiernos progresistas de este continente, pertenece al Grupo Prisa, una trasnacional de la comunicación que controla más de mil emisoras en España, Estados Unidos, México, Panamá, Costa Rica, Colombia, Argentina y Chile. Como si estos argumentos no fueran suficientes par convencer a su clientela latinoamericana, Muñoz añadió a su programa "clases de Flamenco en Las Vistillas" y cócteles "con tapas y sangría".
En el curso de los años, esta asociación de magnates de la prensa comercial intervino en la UNESCO, para defender el control de la información por parte de la empresa privada y participó en la propaganda sucia contra el gobierno democrático de Salvador Allende, además de ser cómplice del golpe contra el presidente Hugo Chávez. Nunca se perdió una oportunidad de atacar a Cuba.
La SIP fue creada en Nueva York en 1950, en una operación de la CIA que pirateó groseramente la organización panamericana legítima creada en La Habana en 1943 y ahora pretende representar a la libertad de prensa en la región americana, pero no es más que el cártel de los grandes propietarios de medios de comunicaciones del continente. Dos altos oficiales de los servicios estadounidenses de inteligencia, Jules Dubois y Joshua Powers, capitanearon la operación que convirtió virtualmente a la organización en filial de la CIA.
Breve historia del cártel continental de la desinformación
En 1950, los servicios norteamericanos de inteligencia realizan en Nueva York el secuestro de la SIP, organización de prensa nacida en La Habana en 1943. Al frente del complot estuvo el Coronel Jules Dubois, anticomunista furibundo, que luego manejaría sus mecanismos de desinformación durante 15 años.
Desde años, Ernesto Vera, respetado veterano de la prensa cubana, ha investigado el tema del verdadero complot que permitió el secuestro de la agrupación cuyo concepto original se remonta a propuestas expresadas en 1889, y, luego, en un primer congreso panamericano de periodistas ocurrido en 1926. Vera cuenta cómo el proyecto se concretizó por fin, en 1943, en La Habana, con la creación de la Sociedad Interamericana de Prensa. El evento, que se desarrolló en un momento histórico favorable, permitió una amplia representación de los más variados sectores del mundo continental de la información, "en el medio de la Segunda Guerra Mundial, del frente antifascista, cuando no se podía excluir a órganos de prensa progresistas", subraya Vera. En aquel histórico momento se afiliaron a la SIP numerosos medios de izquierda que –aunque minoritarios– encontraron un espacio para expresarse en esa nueva organización. "En el caso de Cuba, participó, entre otros, el periódico marxista Noticias de Hoy, fundado en 1938, justo cinco años antes…", recordó Vera.
Así, del 43 al 50, "varias conferencias se realizan en distintos países donde los miembros progresistas tuvieron una posición de denuncia, sobre todo en contra del papel de las agencias de prensa norteamericanas que era ya insostenible". Sin embargo, pasaron los años y cambió el ámbito internacional. "Empieza la Guerra Fría, el anticomunismo, el antisovietismo, el maccartismo", recalca el veterano periodista. Nació la CIA y empezaron sus conspiraciones: pronto la prensa continental apareció entre sus prioridades. En la reunión de la SIP de 1946, que se desarrolló en Quito, Ecuador, tres personajes representaron a Estados Unidos. Dos eran altos oficiales de los servicios de inteligencia: Jules Dubois y Joshua Powers. El tercero, Tom Wallace, era un alto funcionario del Departamento de Estado.
Dubois es el único que puede pretender el título de periodista. Este auténtico coronel de la inteligencia militar norteamericana —así lo describió una nota biográfica publicada después de su muerte— se metamorfoseó en los años 40 como reportero del entonces influyente Chicago Tribune. Se hizo famoso por su capacidad de aparecerse milagrosamente donde los servicios especiales de su país desarrollaban actividades. Así fue como realizó su cobertura más impactante en Guatemala, en 1954, cuando el gobierno progresista de Jacobo Arbenz fue víctima de una operación montada por la CIA —con la elocuente participación de agentes como David Atlee Philips, E. Howard Hunt y David Morales. Al narrar la anécdota en un retrato de Dubois publicado más tarde, la revista Time relató cómo Carlos Castillo Armas, el general guatemalteco de reserva que realizó el golpe, había sido… su alumno, años antes, en la academia militar de Panamá donde Dubois fungía de "instructor".
En Nueva York, los magnates dan el “putsch”
Así, en el congreso de Quito, a través de varias intervenciones hábilmente realizadas por Dubois y sus cómplices, se aprobó la propuesta que realizar la siguiente reunión de la organización en territorio de Estados Unidos, en Nueva York. A pesar del hecho de que varios delegados desconfiaban de aquella proposición, finalmente se aprobó la sede. Un informe de Wallace al Departamento de Estado, desclasificado más tarde, detalla el plan secreto que iba a realizarse luego en territorio imperial. Y cuando se celebra la conferencia en Nueva York, se confirma el complot que permite entonces apropiarse de la SIP a los grandes poderes de la prensa continental. El truco no pudo ser más grosero: los organizadores norteamericanos, orientados por la CIA, "o no invitaron a los progresistas o no les dieron visas, bajo el pretexto de que eran comunistas", recuerda Vera. "O si viajaban se les detenía, como ocurrió con Carlos Rafael Rodríguez, quien no solo representaba al periódico cubano Noticias de Hoy sino que también era el propio tesorero de la organización. Era un cargo ejecutivo, pero aún así no lo dejaron entrar". Desfachatadamente, las autoridades migratorias "lo detuvieron en Ellis Island de donde no lo dejaron salir". "Se reunieron entonces los grandes propietarios y cambiaron los estatutos. Cuando se creó la SIP en La Habana cada país tenía un voto, independientemente de la cantidad de órganos de prensa afiliados. Ahí decidieron que cada órgano de prensa tendría un voto… ¡y de 1 voto pasaron a tener 424 votos!". En este congreso neoyorquino, los magnates de la prensa del continente "se convirtieron el los secuestradores de la libertad de prensa". "El coronel de las orejas peludas"
A partir de 1951, y hasta su muerte, Dubois presidiría la Comisión de Libertad de Prensa e Información, calificada de "espina dorsal" de la SIP por el papel de dirección ideológica que realizó y sigue realizando en toda la prensa comercial del continente. Nunca, tal vez, como en 1959, con el triunfo de la Revolución Cubana, se ilustró el papel de la SIP como cártel continental de la desinformación. Dubois, el hombre de la SIP, de repente, se hizo omnipresente en La Habana, en medio de la feroz campaña mediática que se desencadenó rápidamente. Tan grande fue esa agitación, recuerda Vera, que el 22 de enero, ni dos semanas después de su entrada en la capital, el Jefe de la Revolución, Fidel Castro, ofreció una conferencia de prensa, en el salón Copa Room del Hotel Riviera, a la que acudieron unos 500 periodistas, de ellos, 380 extranjeros.
Dubois radicó largo tiempo en la capital cubana. "Tenía un vínculo muy estrecho con los grandes empresarios de la prensa. Escribía incluso en Bohemia y se le veía por todas partes", dice Vera. Rápidamente se confirmó su pertenencia a los órganos de inteligencia estadounidenses que venía evidenciándose desde el golpe mediático que armó entre Quito y Nueva York. Vera recuerda: "Había un programa de radio muy escuchado de un periodista llamado José Pardollada. Este lo llamaba "el Coronel de las orejas peludas". Los archivos señalan cómo, en 1959, la Junta directiva del Colegio Nacional de Periodistas de Cuba lo denunciaba ya como "periodista norteamericano y oficial de la CIA". El 23 de mayo, en una carta abierta al director de Bohemia, el Che Guevara lo califica de "miserable gángster". En septiembre, el propio Fidel lo acusa de dirigir una verdadera "campaña de calumnias" contra la Revolución.
La FELAP reencarna el proyecto original de los periodistas
"En 1951 se reunieron en Montevideo los periodistas que habían sido separados de la posibilidad de participar en la cita de Nueva York y denunciaron allí lo que había sido el golpe CIA-SIP", señala Vera. "Plantearon que, de ninguna manera, estos grandes propietarios podían representar la verdadera libertad de prensa". El 7 de junio de 1976 se logra fundar en México la Federación Latinoamericana de los Periodistas (FELAP) que desde entonces agrupa a los verdaderos periodistas. "El derecho a la información veraz es un derecho social", repite Vera al subrayar cómo los grandes empresarios de la prensa "pretenden estar por encima de la sociedad". Por suerte –añade– cada día hacen menos daño los grandes monopolios de la información porque "cada día crece más la conciencia crítica sobre el papel de los medios en las sociedades de nuestros países". En cuanto a la SIP, los hechos confirmaron constantemente las peores sospechas.
En el curso de los años, la asociación de magnates intervino en la UNESCO para defender el control de la información por la empresa privada; participó en la propaganda sucia contra el gobierno democrático de Salvador Allende; se mantuvo bien callada durante el golpe contra el presidente Hugo Chávez. Y nunca perdió una sola oportunidad de atacar a Cuba.
En cuanto al Coronel Dubois, fue encontrado muerto el 16 de agosto de 1966, a la edad de 56 años, en un hotel de Bogotá, Colombia. Su funeral tuvo lugar en la iglesia católica de Santa Teresa, en Coral Gables, el millonario municipio de Miami, y sus restos fueron luego enterrados solemnemente en el cementerio nacional de Arlington, en Washington, donde terminan los "héroes" del imperio.
En agosto del 2000, el diario mafioso miamense El Nuevo Herald, al anunciar la inauguración de una nueva sede de la SIP en esa ciudad, señaló cómo: "la Sociedad Interamericana de Prensa se honra a sí misma" al dar al edificio el nombre de… Jules Dubois, "batallador incansable de la libertad de expresión".
Jean-Guy Allard es un periodista canadiense que reside en La Habana, Cuba.
Jean-Guy Allard
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), el cártel de grandes propietarios de medios de comunicaciones del continente americano que maneja los ataques a Cuba y Venezuela, da por garantizada la presencia del Rey de España y del Presidente del gobierno español, al vender a su membresía su próximo congreso, programado del 3 al 7 de octubre en Madrid.
El Director Ejecutivo de esta organización fundada por la CIA cuya sede está en Miami, Julio E. Muñoz, usa al Rey Juan Carlos y al presidente José Luis Rodríguez Zapatero como "argumentos promocionales" para atraer participantes. A 1.600 dólares por la inscripción y 158 euros por noche, Muñoz tiene que desarrollar artificios de mercadotecnica para que este evento ya controvertido no sea un fracaso La Asamblea General de la SIP se efectuará en el hotel Meliá Castilla de la capital española.
En Caracas, la SIP conoció en marzo de 2008 un espectacular fracasó cuando organizó una provocación convocando a una conferencia violentamente hostil al gobierno bolivariano. La asociación de editores derechistas tuvo que enfrentarse al Encuentro Latinoamericano contra el Terrorismo Mediático, donde periodistas de todo el continente denunciaron la complicidad de los capos de la prensa comercial con el Departamento de Estado y los servicios de inteligencia de EEUU. En la convocatoria enviada a todos sus miembros, Muñoz proclama que el programa "incluirá paneles, mesas redondas y figuras estelares como Mario Vargas Llosa", uno de los voceros más recalcitrantes de la derecha latinoamericana, al lado de Carlos Alberto Montaner.
Ya se sabe que Vargas Llosa, ahora naturalizado español, usará su intervención para repetir su usuales ataques contra Cuba, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y sobre todo Venezuela. Hace a penas un año, en esta misma capital hispana, en un evento orientado por la CIA y auspiciado por la Fundación Internacional para la Libertad, de su socio Montaner, Vargas Llosa “denunció” la existencia de "una multinacional chavista en América Latina". Entre los momentos clave de la reunión madrileña, Muñoz anuncia una cena "ofrecida por El País", en el Palacio Municipal de Congreso. El País, el diario que encabeza continuas campañas de difamación contra gobiernos progresistas de este continente, pertenece al Grupo Prisa, una trasnacional de la comunicación que controla más de mil emisoras en España, Estados Unidos, México, Panamá, Costa Rica, Colombia, Argentina y Chile. Como si estos argumentos no fueran suficientes par convencer a su clientela latinoamericana, Muñoz añadió a su programa "clases de Flamenco en Las Vistillas" y cócteles "con tapas y sangría".
En el curso de los años, esta asociación de magnates de la prensa comercial intervino en la UNESCO, para defender el control de la información por parte de la empresa privada y participó en la propaganda sucia contra el gobierno democrático de Salvador Allende, además de ser cómplice del golpe contra el presidente Hugo Chávez. Nunca se perdió una oportunidad de atacar a Cuba.
La SIP fue creada en Nueva York en 1950, en una operación de la CIA que pirateó groseramente la organización panamericana legítima creada en La Habana en 1943 y ahora pretende representar a la libertad de prensa en la región americana, pero no es más que el cártel de los grandes propietarios de medios de comunicaciones del continente. Dos altos oficiales de los servicios estadounidenses de inteligencia, Jules Dubois y Joshua Powers, capitanearon la operación que convirtió virtualmente a la organización en filial de la CIA.
Breve historia del cártel continental de la desinformación
En 1950, los servicios norteamericanos de inteligencia realizan en Nueva York el secuestro de la SIP, organización de prensa nacida en La Habana en 1943. Al frente del complot estuvo el Coronel Jules Dubois, anticomunista furibundo, que luego manejaría sus mecanismos de desinformación durante 15 años.
Desde años, Ernesto Vera, respetado veterano de la prensa cubana, ha investigado el tema del verdadero complot que permitió el secuestro de la agrupación cuyo concepto original se remonta a propuestas expresadas en 1889, y, luego, en un primer congreso panamericano de periodistas ocurrido en 1926. Vera cuenta cómo el proyecto se concretizó por fin, en 1943, en La Habana, con la creación de la Sociedad Interamericana de Prensa. El evento, que se desarrolló en un momento histórico favorable, permitió una amplia representación de los más variados sectores del mundo continental de la información, "en el medio de la Segunda Guerra Mundial, del frente antifascista, cuando no se podía excluir a órganos de prensa progresistas", subraya Vera. En aquel histórico momento se afiliaron a la SIP numerosos medios de izquierda que –aunque minoritarios– encontraron un espacio para expresarse en esa nueva organización. "En el caso de Cuba, participó, entre otros, el periódico marxista Noticias de Hoy, fundado en 1938, justo cinco años antes…", recordó Vera.
Así, del 43 al 50, "varias conferencias se realizan en distintos países donde los miembros progresistas tuvieron una posición de denuncia, sobre todo en contra del papel de las agencias de prensa norteamericanas que era ya insostenible". Sin embargo, pasaron los años y cambió el ámbito internacional. "Empieza la Guerra Fría, el anticomunismo, el antisovietismo, el maccartismo", recalca el veterano periodista. Nació la CIA y empezaron sus conspiraciones: pronto la prensa continental apareció entre sus prioridades. En la reunión de la SIP de 1946, que se desarrolló en Quito, Ecuador, tres personajes representaron a Estados Unidos. Dos eran altos oficiales de los servicios de inteligencia: Jules Dubois y Joshua Powers. El tercero, Tom Wallace, era un alto funcionario del Departamento de Estado.
Dubois es el único que puede pretender el título de periodista. Este auténtico coronel de la inteligencia militar norteamericana —así lo describió una nota biográfica publicada después de su muerte— se metamorfoseó en los años 40 como reportero del entonces influyente Chicago Tribune. Se hizo famoso por su capacidad de aparecerse milagrosamente donde los servicios especiales de su país desarrollaban actividades. Así fue como realizó su cobertura más impactante en Guatemala, en 1954, cuando el gobierno progresista de Jacobo Arbenz fue víctima de una operación montada por la CIA —con la elocuente participación de agentes como David Atlee Philips, E. Howard Hunt y David Morales. Al narrar la anécdota en un retrato de Dubois publicado más tarde, la revista Time relató cómo Carlos Castillo Armas, el general guatemalteco de reserva que realizó el golpe, había sido… su alumno, años antes, en la academia militar de Panamá donde Dubois fungía de "instructor".
En Nueva York, los magnates dan el “putsch”
Así, en el congreso de Quito, a través de varias intervenciones hábilmente realizadas por Dubois y sus cómplices, se aprobó la propuesta que realizar la siguiente reunión de la organización en territorio de Estados Unidos, en Nueva York. A pesar del hecho de que varios delegados desconfiaban de aquella proposición, finalmente se aprobó la sede. Un informe de Wallace al Departamento de Estado, desclasificado más tarde, detalla el plan secreto que iba a realizarse luego en territorio imperial. Y cuando se celebra la conferencia en Nueva York, se confirma el complot que permite entonces apropiarse de la SIP a los grandes poderes de la prensa continental. El truco no pudo ser más grosero: los organizadores norteamericanos, orientados por la CIA, "o no invitaron a los progresistas o no les dieron visas, bajo el pretexto de que eran comunistas", recuerda Vera. "O si viajaban se les detenía, como ocurrió con Carlos Rafael Rodríguez, quien no solo representaba al periódico cubano Noticias de Hoy sino que también era el propio tesorero de la organización. Era un cargo ejecutivo, pero aún así no lo dejaron entrar". Desfachatadamente, las autoridades migratorias "lo detuvieron en Ellis Island de donde no lo dejaron salir". "Se reunieron entonces los grandes propietarios y cambiaron los estatutos. Cuando se creó la SIP en La Habana cada país tenía un voto, independientemente de la cantidad de órganos de prensa afiliados. Ahí decidieron que cada órgano de prensa tendría un voto… ¡y de 1 voto pasaron a tener 424 votos!". En este congreso neoyorquino, los magnates de la prensa del continente "se convirtieron el los secuestradores de la libertad de prensa". "El coronel de las orejas peludas"
A partir de 1951, y hasta su muerte, Dubois presidiría la Comisión de Libertad de Prensa e Información, calificada de "espina dorsal" de la SIP por el papel de dirección ideológica que realizó y sigue realizando en toda la prensa comercial del continente. Nunca, tal vez, como en 1959, con el triunfo de la Revolución Cubana, se ilustró el papel de la SIP como cártel continental de la desinformación. Dubois, el hombre de la SIP, de repente, se hizo omnipresente en La Habana, en medio de la feroz campaña mediática que se desencadenó rápidamente. Tan grande fue esa agitación, recuerda Vera, que el 22 de enero, ni dos semanas después de su entrada en la capital, el Jefe de la Revolución, Fidel Castro, ofreció una conferencia de prensa, en el salón Copa Room del Hotel Riviera, a la que acudieron unos 500 periodistas, de ellos, 380 extranjeros.
Dubois radicó largo tiempo en la capital cubana. "Tenía un vínculo muy estrecho con los grandes empresarios de la prensa. Escribía incluso en Bohemia y se le veía por todas partes", dice Vera. Rápidamente se confirmó su pertenencia a los órganos de inteligencia estadounidenses que venía evidenciándose desde el golpe mediático que armó entre Quito y Nueva York. Vera recuerda: "Había un programa de radio muy escuchado de un periodista llamado José Pardollada. Este lo llamaba "el Coronel de las orejas peludas". Los archivos señalan cómo, en 1959, la Junta directiva del Colegio Nacional de Periodistas de Cuba lo denunciaba ya como "periodista norteamericano y oficial de la CIA". El 23 de mayo, en una carta abierta al director de Bohemia, el Che Guevara lo califica de "miserable gángster". En septiembre, el propio Fidel lo acusa de dirigir una verdadera "campaña de calumnias" contra la Revolución.
La FELAP reencarna el proyecto original de los periodistas
"En 1951 se reunieron en Montevideo los periodistas que habían sido separados de la posibilidad de participar en la cita de Nueva York y denunciaron allí lo que había sido el golpe CIA-SIP", señala Vera. "Plantearon que, de ninguna manera, estos grandes propietarios podían representar la verdadera libertad de prensa". El 7 de junio de 1976 se logra fundar en México la Federación Latinoamericana de los Periodistas (FELAP) que desde entonces agrupa a los verdaderos periodistas. "El derecho a la información veraz es un derecho social", repite Vera al subrayar cómo los grandes empresarios de la prensa "pretenden estar por encima de la sociedad". Por suerte –añade– cada día hacen menos daño los grandes monopolios de la información porque "cada día crece más la conciencia crítica sobre el papel de los medios en las sociedades de nuestros países". En cuanto a la SIP, los hechos confirmaron constantemente las peores sospechas.
En el curso de los años, la asociación de magnates intervino en la UNESCO para defender el control de la información por la empresa privada; participó en la propaganda sucia contra el gobierno democrático de Salvador Allende; se mantuvo bien callada durante el golpe contra el presidente Hugo Chávez. Y nunca perdió una sola oportunidad de atacar a Cuba.
En cuanto al Coronel Dubois, fue encontrado muerto el 16 de agosto de 1966, a la edad de 56 años, en un hotel de Bogotá, Colombia. Su funeral tuvo lugar en la iglesia católica de Santa Teresa, en Coral Gables, el millonario municipio de Miami, y sus restos fueron luego enterrados solemnemente en el cementerio nacional de Arlington, en Washington, donde terminan los "héroes" del imperio.
En agosto del 2000, el diario mafioso miamense El Nuevo Herald, al anunciar la inauguración de una nueva sede de la SIP en esa ciudad, señaló cómo: "la Sociedad Interamericana de Prensa se honra a sí misma" al dar al edificio el nombre de… Jules Dubois, "batallador incansable de la libertad de expresión".
Jean-Guy Allard es un periodista canadiense que reside en La Habana, Cuba.
Lista de asesinatos a manos de fascistas en los últimos 18 años en el estado Español
Rojo y negro
Vamos a mostrar una de las muchas cosas de las que casi nunca hablan los medios de comunicación… Contabilización y detalle de agresiones nazis y fascistas, la mayoría sin una clara difusión mediática y tratadas de forma muy aislada, consiguiendo así dar apariencia de ser un hecho aislado. Por supuesto, no están todas las agresiones y ataques sufridos… además hay que tener en cuenta también los ataques a sedes de organizaciones políticas y sindicales, especialmente, si son CGT y CNT-AIT y del movimiento libertario.
Lista de asesinatos a manos de fascistas en los últimos 18 años. Desde el inicio de los 90 se han producido varios millares de agresiones protagonizadas por bandas racistas y grupos neonazis, con varios miles de víctimas agredidas y más de medio centenar de asesinatos. En las calles, cuando están estos grupos, quedan suspendidos los derechos de los ciudadanos. Algunas de las últimas víctimas del fascismo en el Estado Español:
Lista
Vamos a mostrar una de las muchas cosas de las que casi nunca hablan los medios de comunicación… Contabilización y detalle de agresiones nazis y fascistas, la mayoría sin una clara difusión mediática y tratadas de forma muy aislada, consiguiendo así dar apariencia de ser un hecho aislado. Por supuesto, no están todas las agresiones y ataques sufridos… además hay que tener en cuenta también los ataques a sedes de organizaciones políticas y sindicales, especialmente, si son CGT y CNT-AIT y del movimiento libertario.
Lista de asesinatos a manos de fascistas en los últimos 18 años. Desde el inicio de los 90 se han producido varios millares de agresiones protagonizadas por bandas racistas y grupos neonazis, con varios miles de víctimas agredidas y más de medio centenar de asesinatos. En las calles, cuando están estos grupos, quedan suspendidos los derechos de los ciudadanos. Algunas de las últimas víctimas del fascismo en el Estado Español:
Lista
Los grupos de solidaridad con Cuba del estado español abren una cuenta bancaria de ayuda a Cuba
El país requerirá una muy fuerte inversión en infraestructura
Rebelión
Con motivo del paso por Cuba del Huracán “Gustav” y con el objetivo de contribuir en el esfuerzo que hace el pueblo de Cuba para restañar los daños ocasionados, el Comité de Solidaridad con los Cinco en Madrid acordó habilitar una cuenta Bancaria para que los interesados puedan materializar su aporte en metálico.
Los datos de la cuenta bancaria en España son los siguientes:
Caja Rural de Toledo, cuenta No. 3081 0021 36 2383407927
Se pueden enviar donaciones también directamente a Cuba:
Banco Financiero Internacional S.A.
Oficina Central: Línea #1, Vedado, Municipio Plaza, (Apartado 4068), La Habana, Cuba
Telf: (537) 33-3423 (537) 33-3513
Telex: 51-2045 51-2452
Fax: (537) 33-3006
Cuenta Nº 033473, "Huracanes, restauración de daños".
En Argentina:
los depósitos deberán hacerse a través del Banco Credicoop (preferentemente) o Banco Provincia como segunda opción, en euros u otra moneda que no sea dólares estadounidenses.
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En solo nueve días, los cubanos han tenido que enfrentar tres mortíferos huracanes: Ike, Gustav, y Hanna.
Con una organización reconocida por agencias de las Naciones Unidas, toda la nación asumió el desafío como un llamado general de alarma de combate, a la postre el elemento clave.
La isla fue impactada por varios puntos de su caprichosa geografía por vientos que, en el caso del Gustav, llegaron a alcanzar la cifra récord de 340 kilómetros por hora a su paso por la provincia de Pinar del Río.
Es la primera vez en la historia de los registros meteorológicos nacionales, además, que tres huracanes azotan al estado insular caribeño en tan corto período de tiempo, como también lo es que dos de ellos –Ike y Gustav- entraron y salieron casi por los mismos puntos en el occidente.
Desolación y dolor; viviendas y edificaciones sociales demolidas; plantaciones de frutales, granos y vegetales desaparecidas; ríos desbordados; inundaciones y penetraciones del mar cientos de metros en la profundidad; ropa, alimentos, equipos electrodométicos y muebles destruidos.
Cultivos de importancia como el café, el arroz y de caña de azúcar arruinados; industrias detenidas; centros de producción avícola, porcina y lechera fuera de servicio; carreteras fracturadas o anegas; cientos de postes de transmisión de energía eléctrica y árboles arrancados o partidos.
Ike batió más de mil kilómetros de territorio sobre la isla. Más de 150.000 latas de café están en el suelo y la movilización para la recogida del grano será inminente.
El mundo ha observado una vez más la conducta de los cubanos frente a estas circunstancias excepcionales impuestas por la naturaleza en esta zona del planeta, donde el efecto del cambio climático es cada año más evidente y letal.
En todos los casos, tropas de las Fuerzas Armadas encabezaron en forma decisiva tanto las fases de preparación como de recuperación y apoyo a los damnificados.
Gustav impactó a 140.000 edificaciones, 90.000 de las cuales fueron viviendas.
Ike provocó la paralización de la producción de níquel, uno de los principales renglones de exportación de Cuba, y convirtió almacenes e instalaciones portuarias en zonas de desastre; tejas y cubiertas ligeras volaron de nuevo para convertirse en mortíferos proyectiles.
Cuatro personas murieron durante su paso: dos electrocutadas y las otras por derrumbes.
Ike, que penetró en Cuba con categoría cuatro en la escala Saffir-Simpson, de cinco, dejó medio centenar de muertos en Haití, entre estos 13 niños.
Casi dos millones de personas fueron evacuadas en Cuba en esta ocasión, como parte de las medidas de protección impuestas por la Defensa Civil. De las 14 provincias, 13 fueron puestas en fase de alerta o alarma ciclónica.
La mayor parte de Cuba estaba la noche de este martes sin servicio eléctrico, incluyendo esta capital, en una crítica situación que recordaba los grandes apagones que irrumpieron la década anterior tras el colapso de la Unión Soviética.
El huracán Ike completó en menos de dos días su recorrido destructivo por toda la isla, sin dejar un solo pedazo de terreno fuera de su descarga de vientos y aguaceros. Uno de los efectos fue el derrumbe de postes, transformadores, líneas de transmisión y torres de alta tensión, que pusieron de rodillas a la infraestructura eléctrica.
La provincia oriental de Santiago de Cuba tenía la noche posterior al huracán el 90 por ciento de suministro, mientras que el resto del país estaba en penumbras. Un informe de la empresa Unión Eléctrica dijo que los servicios de urgencia, como hospitales, panaderías y bombeos de agua, tenían energía por los grupos electrógenos, baterías portátiles, a base de diesel y fuel oil, que están diseminadas en todo el país. Con esa misma fuente se ponen en servicio los circuitos que no tuvieron daños.
Pero el conflicto no está en la generación, sino en la distribución aérea, sacudida por el huracán. En la capital, además, sufrió una avería la termoeléctrica de Tallapiedra, que surte a las líneas subterráneas del casco antiguo.
La verificación del estado de los circuitos de distribución se hacía intensamente en las ciudades, pero era imposible salir a carretera para revisar las líneas interprovinciales, por el mal estado de los caminos, señaló el informe de la empresa.
Aunque casi todo el tiempo se mantuvo en la categoría 1 de la escala de cinco niveles, la extensión de Ike provocó más daños que Gustav, que tenía categoría 4, pero sólo penetró en ráfaga en un corredor del occidente hace diez días.
El efecto combinado de ambos meteoros deja a Cuba con un daño económico de largo alcance. Aún no hay una cuantificación precisa, pero ya se sabe que hay una destrucción de vivienda en gran escala; derrumbes de postes de líneas telefónicas y árboles; daños a cultivos, a carreteras y a hoteles y centros turísticos; pérdida de techos y otros perjuicios en fábricas y talleres, además del golpe a la electricidad. En contraste, hasta ahora sólo se conocía de los cuatro muertos reportados el lunes.
Para resguardarse del meteoro, dos millones 615 mil 794 personas tuvieron que evacuar sus viviendas, de condiciones vulnerables, para refugiarse en casas de familiares o amigos o en albergues públicos, informó el coronel José Ernesto Betancourt, de la Defensa Civil.
El país requerirá una muy fuerte inversión en infraestructura, sólo para regresar al estado en el que estaba hace diez días. Luego hay que preguntarse la ruta que seguirá la rehabilitación del sector agroalimentario –ya debilitado por deficiencias estructurales–, así como la fórmula para que la isla disponga de comestibles en el corto plazo.
Un caso particular es el de la Isla de la Juventud, que resultó aniquilada por el paso del Gustav y que antes de Ike ya requería el envío de todos sus suministros. El Programa Mundial de Alimentos de la Organización de Naciones Unidas reportó el envío de 45 toneladas de galletas para los 86 mil habitantes de ese territorio.
Ike había repasado el lunes a toda la mitad oriental del país. El martes su centro salió al mar y recorrió un tramo del litoral sur, para volver a tierra por la provincia de Pinar del Río, en el extremo occidental, a la que atravesó en diagonal, para salir al Golfo de México.
Esa ruta final libró a la ciudad de La Habana de un golpe directo, pero condenó a un segundo latigazo a poblaciones de Pinar del Río que ya habían sido castigadas por Gustav: Los Palacios, Paso Real de San Diego, La Palma y Manuel Sanguily.
Aunque el centro del huracán había salido, sus bandas de lluvia seguían drenando al final del martes a casi todo el país. Había crecida de ríos en las provincias orientales de Granma y Camagüey y en la zona montañosa del Escambray, que se extiende por las provincias centrales de Cienfuegos, Sancti Spiritus y Ciego de Ávila.
Entre las localidades más dañadas estaban Unión de Reyes (Matanzas, occidente); Caibarién (Villa Clara, centro); Rodas y Cienfuegos (Cienfuegos); Camagüey (Camagüey); Baracoa y Maisí (Guantánamo, oriente); Holguín, Moa, Sagua de Tánamo, Banes y Mayarí (Holguín); Jesús Menéndez y Manatí (Las Tunas, oriente) y Guisa (Granma, oriente).
El presidente Raúl Castro habló hoy por teléfono con sus colegas Luiz Inacio Lula da Silva, de Brasil, y Daniel Ortega, de Nicaragua, quienes llamaron para interesarse por la situación en Cuba y para consultar sobre la forma de ayudar a la isla, según informaciones oficiales.
El país virtualmente se volcó para hacer frente a la catástrofe. Paso a paso, minuto a minuto, los cubanos tejieron de nuevo su complejo entramado de incontables medidas y acciones para prevenir y protegerse ante situaciones de este tipo.
Fidel Castro comparó las consecuencias del paso de estos fenómenos con un golpe nuclear.
Pero la temporada de huracanes en el Caribe no ha terminado. Una decena de estos se han generado hasta el presente y, según los pronósticos, antes del 30 de noviembre pueden formarse otros. Octubre es el mes de mayor probabilidad de torbellinos de gran intensidad.
Rebelión
Con motivo del paso por Cuba del Huracán “Gustav” y con el objetivo de contribuir en el esfuerzo que hace el pueblo de Cuba para restañar los daños ocasionados, el Comité de Solidaridad con los Cinco en Madrid acordó habilitar una cuenta Bancaria para que los interesados puedan materializar su aporte en metálico.
Los datos de la cuenta bancaria en España son los siguientes:
Caja Rural de Toledo, cuenta No. 3081 0021 36 2383407927
Se pueden enviar donaciones también directamente a Cuba:
Banco Financiero Internacional S.A.
Oficina Central: Línea #1, Vedado, Municipio Plaza, (Apartado 4068), La Habana, Cuba
Telf: (537) 33-3423 (537) 33-3513
Telex: 51-2045 51-2452
Fax: (537) 33-3006
Cuenta Nº 033473, "Huracanes, restauración de daños".
En Argentina:
los depósitos deberán hacerse a través del Banco Credicoop (preferentemente) o Banco Provincia como segunda opción, en euros u otra moneda que no sea dólares estadounidenses.
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En solo nueve días, los cubanos han tenido que enfrentar tres mortíferos huracanes: Ike, Gustav, y Hanna.
Con una organización reconocida por agencias de las Naciones Unidas, toda la nación asumió el desafío como un llamado general de alarma de combate, a la postre el elemento clave.
La isla fue impactada por varios puntos de su caprichosa geografía por vientos que, en el caso del Gustav, llegaron a alcanzar la cifra récord de 340 kilómetros por hora a su paso por la provincia de Pinar del Río.
Es la primera vez en la historia de los registros meteorológicos nacionales, además, que tres huracanes azotan al estado insular caribeño en tan corto período de tiempo, como también lo es que dos de ellos –Ike y Gustav- entraron y salieron casi por los mismos puntos en el occidente.
Desolación y dolor; viviendas y edificaciones sociales demolidas; plantaciones de frutales, granos y vegetales desaparecidas; ríos desbordados; inundaciones y penetraciones del mar cientos de metros en la profundidad; ropa, alimentos, equipos electrodométicos y muebles destruidos.
Cultivos de importancia como el café, el arroz y de caña de azúcar arruinados; industrias detenidas; centros de producción avícola, porcina y lechera fuera de servicio; carreteras fracturadas o anegas; cientos de postes de transmisión de energía eléctrica y árboles arrancados o partidos.
Ike batió más de mil kilómetros de territorio sobre la isla. Más de 150.000 latas de café están en el suelo y la movilización para la recogida del grano será inminente.
El mundo ha observado una vez más la conducta de los cubanos frente a estas circunstancias excepcionales impuestas por la naturaleza en esta zona del planeta, donde el efecto del cambio climático es cada año más evidente y letal.
En todos los casos, tropas de las Fuerzas Armadas encabezaron en forma decisiva tanto las fases de preparación como de recuperación y apoyo a los damnificados.
Gustav impactó a 140.000 edificaciones, 90.000 de las cuales fueron viviendas.
Ike provocó la paralización de la producción de níquel, uno de los principales renglones de exportación de Cuba, y convirtió almacenes e instalaciones portuarias en zonas de desastre; tejas y cubiertas ligeras volaron de nuevo para convertirse en mortíferos proyectiles.
Cuatro personas murieron durante su paso: dos electrocutadas y las otras por derrumbes.
Ike, que penetró en Cuba con categoría cuatro en la escala Saffir-Simpson, de cinco, dejó medio centenar de muertos en Haití, entre estos 13 niños.
Casi dos millones de personas fueron evacuadas en Cuba en esta ocasión, como parte de las medidas de protección impuestas por la Defensa Civil. De las 14 provincias, 13 fueron puestas en fase de alerta o alarma ciclónica.
La mayor parte de Cuba estaba la noche de este martes sin servicio eléctrico, incluyendo esta capital, en una crítica situación que recordaba los grandes apagones que irrumpieron la década anterior tras el colapso de la Unión Soviética.
El huracán Ike completó en menos de dos días su recorrido destructivo por toda la isla, sin dejar un solo pedazo de terreno fuera de su descarga de vientos y aguaceros. Uno de los efectos fue el derrumbe de postes, transformadores, líneas de transmisión y torres de alta tensión, que pusieron de rodillas a la infraestructura eléctrica.
La provincia oriental de Santiago de Cuba tenía la noche posterior al huracán el 90 por ciento de suministro, mientras que el resto del país estaba en penumbras. Un informe de la empresa Unión Eléctrica dijo que los servicios de urgencia, como hospitales, panaderías y bombeos de agua, tenían energía por los grupos electrógenos, baterías portátiles, a base de diesel y fuel oil, que están diseminadas en todo el país. Con esa misma fuente se ponen en servicio los circuitos que no tuvieron daños.
Pero el conflicto no está en la generación, sino en la distribución aérea, sacudida por el huracán. En la capital, además, sufrió una avería la termoeléctrica de Tallapiedra, que surte a las líneas subterráneas del casco antiguo.
La verificación del estado de los circuitos de distribución se hacía intensamente en las ciudades, pero era imposible salir a carretera para revisar las líneas interprovinciales, por el mal estado de los caminos, señaló el informe de la empresa.
Aunque casi todo el tiempo se mantuvo en la categoría 1 de la escala de cinco niveles, la extensión de Ike provocó más daños que Gustav, que tenía categoría 4, pero sólo penetró en ráfaga en un corredor del occidente hace diez días.
El efecto combinado de ambos meteoros deja a Cuba con un daño económico de largo alcance. Aún no hay una cuantificación precisa, pero ya se sabe que hay una destrucción de vivienda en gran escala; derrumbes de postes de líneas telefónicas y árboles; daños a cultivos, a carreteras y a hoteles y centros turísticos; pérdida de techos y otros perjuicios en fábricas y talleres, además del golpe a la electricidad. En contraste, hasta ahora sólo se conocía de los cuatro muertos reportados el lunes.
Para resguardarse del meteoro, dos millones 615 mil 794 personas tuvieron que evacuar sus viviendas, de condiciones vulnerables, para refugiarse en casas de familiares o amigos o en albergues públicos, informó el coronel José Ernesto Betancourt, de la Defensa Civil.
El país requerirá una muy fuerte inversión en infraestructura, sólo para regresar al estado en el que estaba hace diez días. Luego hay que preguntarse la ruta que seguirá la rehabilitación del sector agroalimentario –ya debilitado por deficiencias estructurales–, así como la fórmula para que la isla disponga de comestibles en el corto plazo.
Un caso particular es el de la Isla de la Juventud, que resultó aniquilada por el paso del Gustav y que antes de Ike ya requería el envío de todos sus suministros. El Programa Mundial de Alimentos de la Organización de Naciones Unidas reportó el envío de 45 toneladas de galletas para los 86 mil habitantes de ese territorio.
Ike había repasado el lunes a toda la mitad oriental del país. El martes su centro salió al mar y recorrió un tramo del litoral sur, para volver a tierra por la provincia de Pinar del Río, en el extremo occidental, a la que atravesó en diagonal, para salir al Golfo de México.
Esa ruta final libró a la ciudad de La Habana de un golpe directo, pero condenó a un segundo latigazo a poblaciones de Pinar del Río que ya habían sido castigadas por Gustav: Los Palacios, Paso Real de San Diego, La Palma y Manuel Sanguily.
Aunque el centro del huracán había salido, sus bandas de lluvia seguían drenando al final del martes a casi todo el país. Había crecida de ríos en las provincias orientales de Granma y Camagüey y en la zona montañosa del Escambray, que se extiende por las provincias centrales de Cienfuegos, Sancti Spiritus y Ciego de Ávila.
Entre las localidades más dañadas estaban Unión de Reyes (Matanzas, occidente); Caibarién (Villa Clara, centro); Rodas y Cienfuegos (Cienfuegos); Camagüey (Camagüey); Baracoa y Maisí (Guantánamo, oriente); Holguín, Moa, Sagua de Tánamo, Banes y Mayarí (Holguín); Jesús Menéndez y Manatí (Las Tunas, oriente) y Guisa (Granma, oriente).
El presidente Raúl Castro habló hoy por teléfono con sus colegas Luiz Inacio Lula da Silva, de Brasil, y Daniel Ortega, de Nicaragua, quienes llamaron para interesarse por la situación en Cuba y para consultar sobre la forma de ayudar a la isla, según informaciones oficiales.
El país virtualmente se volcó para hacer frente a la catástrofe. Paso a paso, minuto a minuto, los cubanos tejieron de nuevo su complejo entramado de incontables medidas y acciones para prevenir y protegerse ante situaciones de este tipo.
Fidel Castro comparó las consecuencias del paso de estos fenómenos con un golpe nuclear.
Pero la temporada de huracanes en el Caribe no ha terminado. Una decena de estos se han generado hasta el presente y, según los pronósticos, antes del 30 de noviembre pueden formarse otros. Octubre es el mes de mayor probabilidad de torbellinos de gran intensidad.
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