
MEXICO, DF, 30 de noviembre (apro).- El miércoles 24 de noviembre, la agencia informativa Zenit, perteneciente a los Legionarios de Cristo, difundió una nota sobre la aparición del libro-entrevista reciente del papa Benedicto XVI, Luz del mundo, que ha generado un revuelo internacional por los dos temas más espinosos difundidos en otros medios: el uso del condón y el encubrimiento de los escándalos de pederastia de Marcial Maciel.
Curiosamente, la nota de Zenit no menciona ninguno de los dos puntos. Para la redactora Michaela Koller, “el núcleo de estas conversaciones es el gran mensaje de Benedicto invitando al mundo a la santidad. Esto no se puede perder de vista cuando se van revisando las noticias de primera página de múltiples medios, incluso, de prensa amarilla, hablándonos de preservativos, de la opinión de Benedicto acerca de los burkas negros, etc”.
Claro, también habló de los escándalos y delitos de Maciel, pero eso a Zenit lo tiene sin cuidado. El núcleo, realmente, es que los Legionarios de Cristo, a pesar del descrédito generalizado de su fundador, sigue siendo una trasnacional religiosa muy poderosa, cuyas ganancias no se han visto disminuidas. Por el contrario, nadie toca el dinero de los Legionarios.
Tan sólo la Fundación Altius, considerada una “obra de caridad cristiana” de los Legionarios con presencia en 13 países, recibió hasta agosto de este año el apoyo de 350 empresas, entre ellas, medios de comunicación, bancos, fundaciones y organismos gubernamentales.
De acuerdo con su más reciente informe, publicado en agosto pasado, entre enero de 2008 y 2009 los recursos de esta fundación se incrementaron 20%, contabilizando un total de 34 millones 323 mil dólares. El 46% de estos recursos se destinó a la operación de los colegios Mano Amiga –cuyo nombre, por mero temor a la ironía, debería ser cambiado-- que tienen presencia en nueve países; 21% al crecimiento de otros colegios, y 8% a otros programas de desarrollo de la Legión.
La red de colegios Mano Amiga está integrada por 34 planteles, con 18 mil 650 alumnos. Constituye una de las franquicias más importantes de los Legionarios en el ámbito educativo, además de las ya conocidas universidades como Anáhuac o Mayab, con presencia en México.
Otro negocio que va viento en popa de los Legionarios son los Centros de Desarrollo Comunitario (Cedeco). Apenas el 23 de noviembre pasado, en medio de las múltiples reacciones generadas por las declaraciones de Ratzinger en Zamora, Michoacán, se inició la construcción del sexto Cedeco en la región, con una inversión de 2 mil 500 millones de pesos, de los cuales 50% serán aportados por el municipio y 50% por el gobierno federal de Felipe Calderón.
La nota informativa de El Sol de Zamora advierte que el alcalde Alonso Martínez Vázquez justificó esta inversión multimillonaria señalando que el Cedeco de Zamora beneficiará a 15 mil habitantes de la zona, en particular, de las colonias Miguel Regalado, Linda Vista, Los Pelillos, Nueva Esperanza, Loma Bonita, San José, Hacienda del Valle, Hacienda Los Angeles y Quinta San Miguel.
Los Cedeco se presentan como clínicas donde se da asistencia médica, odontológica, psicológica y nutricional, además de aportaciones culturales y educativas a las familias, “con la finalidad de propiciar mejores oportunidades de desarrollo social”.
Hasta el 31 de diciembre de 2008, existían nueve Cedecos en todo el país, donde se habían dado más de 62 mil consultas médicas y se formaron ocho “misiones médicas”, según la página oficial de los Legionarios. En el sitio web de Cedeco, uno se da cuenta que estos centros, financiados con dinero del erario federal, se dedican también a realizar campañas en contra del aborto y otras “desviaciones”.
La red religiosa-empresarial
Las dimensiones empresariales de los Legionarios de Cristo son múltiples, lo suficientemente dispersas como para darles un seguimiento puntual y con fideicomisos que dificultan una fiscalización clara. La revista Poder y Negocios estimó en 2006 que el presupuesto de esta fundación creada por Maciel ascendía a unos 650 millones de dólares. Casi todos estos recursos provienen de su red de escuelas y de donativos que llegan a cerca de 100 millones de dólares al año.
Otros cálculos afirman que los recursos de la fundación superan los mil millones de dólares anuales, gracias a las “alianzas estratégicas” que realiza con empresas como Coca Cola, Microsoft, ICA, AHMSA, Grupo Vitro, Grupo Bimbo, Iberdrola, Domecq, Kellogs, Alestra, Movistar, Nestlé, Villacero, Warner Brothers, así como las fundaciones Kennedy Family Foundation, que apoya a Altius, e instituciones bancarias como HSBC, Banamex, Santander y Scotiabank.
Eso sin sumar a la red de funcionarios y políticos del gabinete federal que los apoyan. Durante el gobierno de Vicente Fox, Marcial Maciel tenía poder de picaporte con Marta Sahagún y, al mismo tiempo, con la exesposa del guanajuatense, Lillian de la Concha. En el gobierno de Calderón, el actual secretario de Economía, Bruno Ferrari García de Alba, fue dirigente de Regnum Christi en Nuevo León. Ni hablar de decenas de alcaldes y funcionarios que tienen vínculos o han recibido favores empresariales de los Legionarios.
Tan sólo para tener una idea de las dimensiones de la Legión de Cristo, hay que mencionar que, según su informe de diciembre de 2008, ellos tienen presencia en 22 países, administran 127 casas de la congregación, dos centros de estudios superiores, dos centros de Humanidades y Ciencias, 21 centros vocacionales y 96 casas de apostolado.
A través de su brazo laico, el Regnum Christi, los Legionarios tienen presencia en 45 países, administran 15 universidades, 50 instituciones de educación superior, 176 colegios con más de 135 mil alumnos y dirigen varios apostolados que, a su vez, son iniciativas con recursos.
Por ejemplo, para la juventud, los Legionarios tienen mil 278 clubes en 36 países, administran otras iniciativas como Pure Fashion, Sportsleader (que tiene 262 entrenadores), realizan los eventos Soñar Despierto, Gente Nueva, Caballeros del Altar y muchas otras.
Sus “obras de caridad” están encabezadas por la Fundación Altius, del cual se derivan los Centros Altius Integra (CAI), que se dedican a atender a inmigrantes en Europa. Por supuesto, reciben fondos para esta labor.
Cuentan asimismo con la fundación Mano Amiga, que administra 34 colegios en nueve países con 19 mil alumnos. Además, en Italia tienen la Villagio dei Ragazzi, con mil 500 alumnos.
La fundación Helping Hands Medical Mission realizó ocho misiones en un año y, según el informe, realizó 13 mil 225 consultas médicas. Opera en ocho países y desde su creación, en 1991, ha llevado a cabo 73 misiones en esas naciones.
Otro filón de negocios son los centros para capacitar sacerdotes. Tienen el Instituto Sacerdos, a través del cual realizan cursos de formación. Desde 1991 han realizado 18 en 93 países con mil 313 participantes. También tienen el centro sacerdotal María Mater Ecclesiae donde 23 sacerdotes residentes se forman.
La red de los Legionarios abarca varios medios de comunicación. Financian un programa radiofónico denominado Hombre Nuevo, que se transmite en cuatro países y administran la estación Guadalupe Radio, en California. Son propietarios de las revistas National Catholic Register y Faith and Family Magazine, así como tres editoriales.
Su agencia informativa Zenit es escrita en siete idiomas y tienen 615 mil 386 suscriptores a este servicio. Este medio alimenta a la revista Zenit que circula en 19 países con 44 mil suscriptores.
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MÉXICO, DF, 23 de noviembre (apro).- Demasiado tarde o demasiado tímido, el papa Benedicto XVI ha levantado una nueva ola de reacciones al ser publicadas algunas de sus declaraciones en el libro-entrevista La luz del mundo, en relación con los dos talones de Aquiles que su pontificado recibió como herencia de Juan Pablo II: la contundente negativa al uso del condón como método de anticoncepción y de prevención del VIH-sida, y las investigaciones por encubrimiento en los escándalos de pederastia que no se limitan sólo al caso de los Legionarios de Cristo y su fundador Marcial Maciel, sino también a otros prominentes sacerdotes como Lawrence Murphy y Peter Hullerman.
Las declaraciones que se han ventilado en la prensa parecen ir en contra de su reciente homilía en la basílica de la Sagrada Familia, ese portentoso templo construido por Antonio Gaudí, durante su reciente visita a Barcelona. En ella, Benedicto XVI habló como el Ratzinger que todos conocemos desde su época como responsable para la Congregación de la Doctrina de la Fe.
En Santiago de Compostela y en Barcelona, el pontífice católico hizo una loa a la noción unívoca y unilateral que tiene de la familia: hombre, mujer e hijos, donde la segunda está subordinada al hogar y demandó que el Estado sea lo suficientemente generoso para subvencionar a este modelo familiar. No se movió un milímetro de la negativa de El Vaticano frente al condón y generó una airada polémica por sus declaraciones en el avión papal, cuando afirmó que existe en España un “laicismo agresivo”, similar al de los años treinta, en clara referencia al periodo de la guerra civil que desembocó en la larga dictadura franquista.
El filósofo Fernando Savater se burló de la posición de Ratzinger en su artículo “¿Hasta Cuándo?”, publicado en El País. Afirmó que el Papa “destaca en teología, una de las ciencias más útiles y con mayor futuro, la única que inventa su objeto de estudio, mientras dogmatiza sobre él”, ironizó Savater.
Pero menos de dos semanas después de su desangelada visita a España, Ratzinger vuelve a generar reacciones encontradas, a raíz de algunas declaraciones que se han filtrado, derivadas del libro La luz del mundo, cuyo título también es equívoco, porque remite a la denominación de otra creencia religiosa condenada por la Iglesia católica.
En ese libro, Ratzinger afirma que “puede haber casos particulares justificados” para el uso del condón. “Por ejemplo, cuando un prostituto usa un condón y esto puede ser un primer paso hacia una moralización, un primer acto de responsabilidad para desarrollar nuevamente la conciencia del hecho de que no todo está permitido y no se puede hacer todo lo que uno desea”, abunda.
No pasó ni un día de que comenzaran a circular estas palabras de Ratzinger cuando el diario oficial de El Vaticano, L’Osservatore Romano, precisó que el uso del condón “no es el verdadero modo de derrotar a la infección”. Incluso, el periódico recordó que el propio Papa, durante su visita a Africa, continente devastado por la pandemia, insistió en que el condón no debía ser usado porque podía empeorar la propagación del sida. Obviamente, habló, como señala Savater, desde su autoridad teológica, sin preocuparse por sustentar sus dichos en ninguna prueba científica.
Ahora abrió un mensaje tan ambiguo y moralista (el ejemplo de la prostitución más bien parece una reiteración a la condena moral al sexoservicio disfrazada de indulto papal al condón) que ha obligado a distintos voceros de El Vaticano a negar que se trate de un cambio de posición. Federico Lombardi, vocero papal, aseguró que sus palabras no constituyen “un cambio revolucionario” en la doctrina de la Iglesia.
Onusida consideró que a pesar de ser limitado, el “indulto” de Ratzinger al condón es un “paso adelante”. Otros voceros de las agencias gubernamentales responsables de enfrentar la pandemia subrayaron que el Papa olvida que la mayoría de los casos de VIH-sida en Africa no se relacionan con la prostitución masculina, sino con “la falta de emancipación de la mujer” y la insistente negación a la homosexualidad.
Extraído de los fragmentos del mismo libro, Ratzinger admitió que frente a las reiteradas denuncias contra el sacerdote mexicano Marcial Maciel, existieron “atrasos y lentitud” en El Vaticano para atender a las víctimas e ir al fondo de los casos. Califica al fundador de los Legionarios de Cristo como “un falso profeta” que tuvo una “vida disipada y extraviada”.
“Lamentablemente, hemos llegado con mucha lentitud y atraso al abordar estas cuestiones. De alguna manera estaban muy bien ocultas y sólo desde aproximadamente el año 2000 contamos con asideros concretos al respecto”, señala Benedicto XVI.
Las afirmaciones papales no pueden quedarse en un mea culpa. Si realmente existe una voluntad para enfrentar el “atraso y la lentitud” frente a los escándalos de pederastia, como el caso emblemático de Maciel, El Vaticano debe asumir una responsabilidad jurídica y social con las víctimas.
¿Qué busca Ratzinger con estas declaraciones? ¿Pretende ventilar un debate o vacunar su pontificado ante la crisis de credibilidad y de fe que ha provocado la negligencia de El Vaticano (por decirlo de manera amable) frente a los casos reiterados de pederastia y la condonfobia, homofobia y misoginia que han caracterizado los últimos 40 años de contrarreforma doctrinal?
El enredo puede ser mayor si Benedicto XVI pretende dejar todo en palabras teologales. El Papa ya abrió una caja de Pandora que millones de creyentes y no creyentes han esperado por lustros. La pregunta es si está preparando un contrataque frente a las fuerzas conservadoras y los intereses en juego que pueden sepultar esta pequeña rendija de autocrítica frente a una milenaria tradición de ocultamiento.
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El Ministerio de Sanidad se gastará 120.000 euros de sus fondos en repartir un millón de condones.