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viernes, septiembre 04, 2009

IDEOLOGÍA Y RAZONES SAGRADAS

Un Grano de Maíz por
Antonio Aponte

Todos los enfrentamientos que hoy vemos en la calle, en la prensa, las televisoras, etc, son en última instancia enfrentamientos de ideologías, toda batalla es reflejo de la gran contienda ideológica. Es allí en las ideologías que se decide la contienda.

La ideología, la conciencia deben ser los fundamentales armamentos de las filas revolucionarias. Sin la ideología acertada no hay victoria posible. Veamos.

El núcleo de la ideología revolucionaria es la Conciencia del Deber Social, la relación amorosa, el amor. Y este núcleo no se materializa sino es entrelazado a la Propiedad Social de los medios de producción. Del binomio conciencia y propiedad se desprende todo el entramado ideológico.
No es casual entonces que la lucha revolucionaria se escenifique en este terreno, en la propiedad y la conciencia. Sin percatarnos de esto, sin entender que es allí la batalla principal, estamos caminando inexorablemente hacia la derrota.

La Revolución debe fortalecer su núcleo ideológico, definir claramente su posición, su idea frente a la propiedad generadora de conciencia. Según como sea ese núcleo, así será la construcción de la respuesta a la ofensiva oligarca.

Si ese núcleo de ideas es confuso, con señales contradictorias, ambiguo, entonces la única respuesta que sobre él se puede construir será también confusa, contradictoria, ambigua, será débil y derrotable por la oligarquía.

Ellos acumulan sobre esa debilidad.

Al contrario, si el núcleo de ideas es claro, si ese núcleo propone la Propiedad Social de los medios generadores de conciencia, con fuerza, claridad, sin ambages, entonces se estará dando un paso importante para construir el gran cambio cultural que una Revolución supone.

El papel de la ideología es vital, ya nos decía Martí que “una idea justa desde el fondo de una cueva es capaz de derrotar a un ejército”.

La historia nos ilustra esta realidad. La Unión Soviética, perece por haber usado las armas melladas del capitalismo para construir el Socialismo, y esta confusión ya denunciada por el Che, produjo la debacle de ese Socialismo.

Cuba implantó el Sistema Presupuestario de Financiamiento, un sistema económico que tenía como centro la formación de la Conciencia del Deber Social, y sobre él pudo formar un pueblo con un alto nivel de Conciencia Revolucionaria, capaz de superar la caída del campo socialista y el asedio del imperio.

La lección es clara para nosotros, debemos afinar y reafirmar la ideología, el núcleo de ideas revolucionarias: prestigiar la Propiedad Social de los medios de producción y la Conciencia del Deber Social, sólo de allí emergerán las medidas correctas para enfrentar la ofensiva oligarca.
Esta ideología debe ser el objetivo de la formación dentro del PSUV, y debe difundirse con claridad a todo el pueblo, sólo así podremos explicarle las bases de la sociedad que queremos construir. Las nuevas relaciones amorosas, la sociedad del amor que proponemos tendrán fundamento real, dejarán de ser una ilusión, una utopía. Así, dotaremos a la masa de razones sagradas por las cuales luchar.

¡Chávez es Socialismo!

domingo, julio 05, 2009

Un grano de maíz

por Antonio Aponte

CERRAR LA BRECHA

El sistema capitalista norteamericano, desde la misma creación de las nacionalidades, ha dominado a la América. La dominación la ha ejercido de variadas formas.
Alguna vez lo hizo a través de “hijos de putas”, como ellos mismos, con desfachatez, denominaban a sus dictadores.
Cuando esa modalidad de dominación se agotó, pasaron, en complicidad con la socialdemocracia, a dominar usando las democracias oligarcas, que se basan en un sistema de elecciones que distraen al pueblo con la ilusión de cambio cada cuatro o cinco años. De esa manera la sociedad vive siempre interesada en elecciones que la fragmentan, en las que sólo pueden triunfar candidatos apoyados por el gran capital, se forma así una estructura de partidos políticos inocuos para el sistema y un pueblo cretinizado en la farándula electoral.
Ese sistema de dominación les funcionó en el continente por más o menos cincuenta años, ahora bien, el sistema presentó una inmensa brecha. Veamos.
En 1998 salió electo Hugo Chávez, un candidato fuera de la subordinación al sistema. Las alarmas sonaron, con él se intentó de todo, desde el halago hasta el golpe, pero nada funcionó, al contrario, el proceso y su líder siguieron radicalizándose: se declaró el carácter Antiimperialista, el carácter Anticapitalista y Socialista de la Revolución Bolivariana.
El ejemplo cundió por el continente, y surgió Evo, y Ortega, y Correa. El cerco de dominación se rompió, ya no era hermético.
Se formó la ALBA, se unieron nuevos países, las simpatías de la América se movieron hacia su propio corazón, el norte sufrió revés.
Pero no se puede herir a una fiera sin esperar enfrentarse a las babas del diablo.
Y el zarpazo vino.
El imperio detectó que la fortaleza de las Revoluciones Pacíficas, que surgían, que llegaban al poder dentro de las elecciones oligarcas, tenían necesidad, sucedían con un líder, que ese era su punto fuerte y también su debilidad, que era hacia él que debían enfilar sus cañones. El objetivo era el líder.
Necesitan cerrar la brecha que se abrió en su sistema de dominación. Tres niveles tienen en este empeño.
Uno, impedir la reelección, a ese primer nivel se enfrenta Zelaya, esa es la explicación de la irritación de la derecha hondureña por la consulta sobre la constituyente, les aterra la remota posibilidad de reelección de Zelaya.
Segundo nivel, golpes de estado, sabotajes, debilitamiento de mil maneras, a ese nivel se enfrentan Evo y Correa.
Tercer nivel, magnicidio, golpe cruento fascista, tipo Pinochet. Este nivel está destinado para el foco central de la desestabilización del sistema de dominación imperial en su patio trasero.
Los gringos piensan que extirpando el foco, la insurgencia quedará debilitada y será posible restaurar su dominación, cerrar la brecha en el muro.
Para nosotros, dos tareas del momento están claras: unidad en torno al líder, defenderlo como garantía de profundizar al Socialismo, única manera de superar las dificultades que padecen los humildes.
Fortalecer nuestro internacionalismo, sólo unidos los pueblos insurgentes podremos enfrentar al imperio.
¡Chávez es Socialismo!
¡Con Chávez todo, sin Chávez Nada!