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domingo, marzo 13, 2011

Calderón ante Vargas Llosa

Calderón y Vargas Llosa. Elogios.

Álvaro Delgado

MÉXICO, D.F., 7 de marzo (apro).- Omiso del portento de su obra literaria, pero elogioso de una ideología compartida, Felipe Calderón impuso la orden mexicana del Aguila Azteca, en grado de insignia, al escritor peruano-español Mario Vargas Llosa por su valentía para defender los valores de la libertad y la democracia.

“Ha señalado con claridad su convicción de amar tanto la libertad y odiar tanto toda forma de autoritarismo o de dictadura”, disertó Calderón en la ceremonia en la que entregó la presea al Premio Nobel de Literatura 2010 quien, en 1990, definió de “dictadura perfecta” a los gobiernos priistas.

Un admirador auténtico del Nobel no podría desaprovechar una charla con él, sentado a su lado, en una cena de dos horas.

Pero eso fue lo que ocurrió con Calderón.

El sábado 6, tras la escenificación en el Palacio de Bellas Artes de “Las mil noches y una noche”, obra de la autoría de Vargas Llosa y en la que actúa, ambos se sentaron juntos en la mesa de honor, pero Calderón enmudeció.

Durante toda la velada, amenizada por Tania Libertad --que interpretó el mejor repertorio de Chabuca Granda--, Vargas Llosa charlaba con su esposa y Calderón, a veces, con la suya.

A menudo ensimismado, sentado a la misma mesa que la escritora Angeles Mastretta, el empresario Juan Antonio Pérez Simón y su esposa Margarita Zavala, Calderón tuvo dos horas a su derecha a Vargas Llosa y se entretenía oyendo la música y bebiendo agua.

Jamás se entabló un diálogo entre el genio y quien se ostenta como jefe de Estado. No se tradujo en preguntas la fascinación de lector al escritor monumental. Nada.

En unos segundos preciosos con él, cuando Calderón se había marchado, pregunté a Vargas Llosa por qué no se dio el milagro de la comunicación y justificó, con la diplomacia del galardonado, que un día antes había tenido ocasión de platicar con él.

--Pero ahora, en la mesa.

--Ahora era muy difícil --disculpó el Nobel--, porque estábamos oyendo música, pero ayer sí conversé un poco con él.

La estampa me trajo a la mente una historia que le contó Carlos Castillo Peraza a Julio Scherer García, que la reprodujo en su libro La pareja, publicado en 2005:

“Vicente Fox admiraba a Lech Walesa. Ambos eran anticomunistas y ambos eran seguidores de Juan Pablo II. En Polonia, Walesa había arrojado a los rojos del poder y en México Fox haría lo propio con los corruptos del PRI. Walesa no tenía fortuna, Fox tampoco. Ambos eran trabajadores y ambos disfrutaban de una vida limpia. Era tiempo de campaña, la lucha por los votos”.

El periodista dice que Fox invitó a Walesa a México y comió en el rancho San Cristóbal, en una reunión a la que asistió Castillo Peraza, junto con sus dos hijos, quien había conocido al líder polaco en los astilleros donde fundó el sindicato solidaridad.

Scherer García cita a Castillo Peraza:

“En la comida yo invitaba a Fox a la conversación, pero nada decía el dueño del rancho. A mi pesar y supongo que también el pesar de Walesa, la posible charla entre los tres se hizo diálogo. Sólo Walesa y yo platicábamos. De él, me impresionó el tamaño de sus manos, el rostro duro, cuadrado. Agradecía las atenciones que se le tributaban con una sonrisa íntima, la del hombre introvertido que se anima a la naturalidad. Esa larga y entrañable tarde me sorprendió que Vicente Fox no tuviera algo que preguntarle al hombre que admiraba como a un ídolo y al que había traído desde Polonia a su casa de Guanajuato.”

Comentarios: delgado@proceso.com.mx

lunes, octubre 19, 2009

Calderón, como Echeverría, contra el sindicalismo

Los entes mas perversos y mezquinos del mundo......de que rien?

MIGUEL ÁNGEL GRANADOS CHAPA

Una grave frustración de la transición democrática mexicana ha sido el gatopardismo, el que las cosas cambian sin cambiar, y en que los gobernantes surgidos de la alternancia se diferencian de los anteriores en que son exactamente iguales. Tal engaño queda patente una vez más con motivo del ataque del presidente Calderón al Sindicato Mexicano de Electricistas, análogo y en cierto modo prolongación del que emprendió Echeverría contra la Tendencia Democrática de los trabajadores electricistas. El 11 de octubre de 2009 es equivalente, como acto autoritario violento, al 15 de julio de 1976. En cada una de esas fechas se buscó suprimir, eliminar de la escena pública a agrupaciones gremiales combativas que existían por la voluntad de sus miembros y no dependían por lo tanto de la voluble voluntad gubernamental.La historia del golpe de Echeverría a los electricistas es la historia reciente del sindicalismo en ese ramo (y llegó a su culminación, por cierto, una semana después de la agresión contra el Excélsior de Julio Scherer; he sostenido, por otro lado, que la expulsión del célebre periodista del diario desde el que estaba transformando a la prensa mexicana, fue parte de una estrategia para silenciar atropellos como el que estaba en curso contra los electricistas democráticos).A partir de que el Estado mexicano se convirtió en propietario de la industria eléctrica, el 27 de septiembre de 1960, se modificó no sólo la estructura empresarial de ese ramo sino, por consecuencia, también su organización laboral. Hasta aquella fecha, existían tres agrupaciones de trabajadores de la electricidad: el sindicato nacional, que contrataba con la CFE y estaba organizado a la manera tradicional cetemista, en torno a un hombre fuerte, Francisco Pérez Ríos, cercano a Fidel Velázquez; una federación de 52 pequeñas agrupaciones sindicales, dirigida por Rafael Galván y que en ese mismo 1960 se transformó en Sindicato de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (STERM); y el Mexicano, que durante décadas había sido la contraparte laboral de la Mexican Light and Power.A mediados de esa década, y por razones técnicas y políticas, se inició un movimiento unificador de las empresas y los sindicatos. Por un lado, se hizo necesario integrar la industria, conectar sus heterogéneas porciones. Por otra parte, se pretendió fundir en un solo gremio, bajo la égida del sindicato cetemista, a las agrupaciones del ramo. Cuando la Impulsora Eléctrica Mexicana, surgida de la compra de las pequeñas empresas con las que contrataba Galván, quedó fusionada con la CFE, el sindicato nacional quiso dar una tarascada al STERM, y peleó y ganó la titularidad del contrato colectivo. Para que la derrota no fuera tan abrumadora, y en lo que a poco se reveló como una trampa, Echeverría propició la fusión de los dos sindicatos y así nació, el 20 de noviembre de 1972, el Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM), bajo la conducción de Pérez Ríos. La denominación del gremio naciente anunciaba la pretensión de incorporar a sus filas a los miembros del SME, pues mientras éste existiera haría vano el propósito de llamar único al SUTERM.Fue imposible la convivencia entre las dos formas de sindicalismo. Se generó una Tendencia Democrática dentro del SUTERM, que paulatinamente fue perdiendo presencia y fuerza, aun en los sitios donde había regido el antiguo STERM. En ese tiempo murió Pérez Ríos, única forma de que abandonara su posición de secretario general, que había ocupado durante décadas. Lo reemplazó automáticamente, sin elección porque ese modo no formaba parte de sus usos y costumbres, el secretario del Trabajo del comité, Leonardo Rodríguez Alcaine. Treinta años después, a la muerte de este líder, transitó por la misma ruta su secretario del Trabajo y pariente, Víctor Fuentes del Villar, que llega ya a los cuatro años de su indiscutido liderazgo.En más de medio siglo, sólo tres dirigentes, con los que el gobierno pueda entenderse. Por eso convino al gobierno desbaratar el enclave democrático en el SUTERM y sentar las bases para la supresión del SME. La Tendencia Democrática inició una huelga en reclamo de prestaciones y respeto a su representatividad, y la noche del 15 de julio de 1976 una embestida militar, junto con miles de esquiroles, rompieron el paro obrero y echaron a la calle a los antiguos galvanistas, en operaciones de las que parecen calcadas las de ahora.Previamente, el gobierno de Echeverría había puesto en liquidación a la Compañía Mexicana de Luz y Fuerza, con la que contrataba el SME. El proceso se echó a andar de manera tortuosa, lenta, y a él se resistió el sindicato, que veía como desenlace la inclusión de sus miembros en el agrupamiento dirigido por Rodríguez Alcaine. Por esa capacidad de no rendirse la liquidación no prosperó, se quedó en mera denominación, pues la empresa siguió operando normalmente. El gobierno de Miguel de la Madrid pretendió reavivar el procedimiento liquidador pero se topó de nuevo con la fortaleza sindical, que en 1987 realizó una huelga, breve pero suficiente para probar su potencia. A ella apeló Carlos Salinas cuando, en busca de votos verdaderos, demandó los del SME, y se comprometió a poner fin al estado legalmente precario en que operaba la empresa. Por eso creó, ya al cabo de su mandato, el organismo público descentralizado Luz y Fuerza del Centro, que ahora está en jaque.Fox llegó al gobierno con la intención de eliminar esa empresa y diezmar a su sindicato. Para eso estableció un régimen absurdo, en que LyF compra cara, a CFE, la energía que debe vender barata. Esa extravagancia financiera obliga a subsidiar el funcionamiento de la empresa que surte de fluido eléctrico a la porción central del país, la más productiva en el conjunto nacional. A remediar ese déficit se destinan sumas como los 42 mil millones de pesos que este año debió aportar el gobierno a una empresa que deliberadamente ha sido deteriorada, crítica situación que se atribuye al abuso de sus trabajadores y su organización gremial. Ciertamente, el contrato colectivo suscrito por el SME es ventajoso para sus trabajadores en muchos sentidos, pero en general contiene cláusulas que deberían regir en muchas otras empresas públicas y privadas, cuya mano de obra es maltratada y frente a cuyas magras prestaciones las de los electricistas parecen de lujo.Pero no lo son menos las del SUTERM, aunque cuando es necesario hacerlas disminuir la acción se realiza sin que nadie proteste porque el sindicato carece de activa vida interna y se controla de arriba abajo. Por eso el año pasado aumentó en cinco años el término para las jubilaciones, algo que en el sindicato del Seguro Social significó una afrenta a la que se opusieron los damnificados. Se mantienen, sin embargo, gajes como los que, practicados en el SME, irritan a sectores sensibilizados por la propaganda: la cláusula 67 del contrato entre el SUTERM y la CFE exonera de pago a sus trabajadores. Siendo que el consumo doméstico promedio es de 285 kilovatios, es gratuito para ellos el suministro de 350, y el excedente se cobra a sólo un centavo por kilovatio.El lance actual contra el SME dista de haber concluido. Ni siquiera ha entrado en su fase final. Mientras no lo declare la autoridad laboral, la Junta de Conciliación y Arbitraje, subsisten las relaciones de trabajo entre el sindicato y la empresa en liquidación. Y aun si se decretara su terminación, apenas se encargue formalmente de la operación la CFE, tendrá que responder a las obligaciones laborales como patrón sustituto.
Digo, si de respetar la ley se trata.
Calderón, según Castillo Peraza, "mezquino, desleal..."

MÉXICO, DF, 19 de octubre (apro).- Luego de casi tres años de ejercicio del poder, cuya legitimidad no ganará ni con el manotazo policiaco-militar que echó a la calle a 43 mil trabajadores electricistas --y que sólo ratifica que la promesa de crear empleos fue siempre un mal chiste--, Felipe Calderón es congruente con lo que de él decía su maestro Carlos Castillo Peraza: "Inescrupuloso, mezquino, desleal a principios y a personas". Tan categórica --y precisa-- definición hizo Castillo Peraza luego de que padeció desdenes y maltratos de Calderón que derivaron en la ruptura de una relación cuya entraña describe el periodista Julio Scherer García en Secuestrados, su más reciente libro. Scherer García describe episodios clave en la relación entre ambos, que llegaron a la cumbre en el Partido Acción Nacional (PAN), que comenzó a romperse con la derrota de Castillo Peraza, en 1997, cuando buscó la jefatura de Gobierno del Distrito Federal (GDF). Escribe Scherer García: "Vencido, conoció la antesala, calentando una silla y perdiéndose en la lectura de periódicos y de revistas para apartarse de los desaires que lo acosaban. Calderón Hinojosa se mostró distante, frío como un grillete que corta. Castillo Peraza optó por su renuncia al partido. No hubo en ella melindres ni reclamos."A la muerte de su antecesor en el PAN, el 9 de septiembre de 2000, Calderón buscó, vía telefónica, a Scherer García. Quería saber qué pensaba Castillo Peraza de él."Respondí con la verdad. Por un tiempo la reconciliación sería imposible. Castillo Peraza le había perdido estima por el trato que había recibido de quien fue su secretario general en el edificio azul y por el abandono de los principios de Acción Nacional que había jurado cumplir. Me dijo, don Felipe, que acaso en un distante futuro podrían reiniciar una amistad que a ambos les hiciera bien." Ahora el semanario Proceso publica, en el número que está en circulación, dos cartas de Castillo Peraza a Calderón, hasta ahora desconocidas, que describen la personalidad de quien, formalmente, gobierna el país desde el 1 de diciembre de 2006. En efecto, además de lo que dijo a Scherer García, y que de suyo es preocupante, Castillo Peraza describe en una de las cartas el talante prepotente, colérico y receloso de Calderón, pero también algo que debería ser motivo de deliberación por ser de inobjetable interés público y que explica su estilo personal de ejercer el poder: El consumo inmoderado de alcohol. En la carta escrita el 31 de octubre de 1997, quizá la última antes de su renuncia cinco meses después --el 28 de abril de 1998--, Castillo Peraza describe el "sentimiento de frustración, de hastío y de hartazgo" que había entre colaboradores de Calderón, el "dolor" por el reclamo por no haber usado el cargo de secretario de relaciones internacionales "en mi beneficio personal" y su preocupación por el consumo de alcohol. De hecho, la carta de Castillo Peraza obedeció a que Calderón canceló, sin avisarle, una reunión que tendrían la noche del 30 de octubre, justo el día en que éste se encontró con el perredista Andrés Manuel López Obrador --que negociaban entonces una acción conjunta ante el PRI--, tras lo cual se marchó a una comida privada."Ahora tengo que añadirte que me pareció desconsiderado de tu parte no haber acudido a la cita de anoche, sin siquiera haber avisado, y que me dolió y preocupó haberme enterado por boca de subalternos menores que el presidente del partido salió de la oficina 'muy bien servido'."Castillo Peraza se refiere con este eufemismo a la borrachera de Calderón y usa otro para aludir a otras francachelas, como se enteró en una reunión privada en Cocoyoc, Morelos, donde le llamó la atención --le dice a Calderón en la carta-- "un tema reiterado de conversación: El de las aventuras más que frecuentes --etílicas y demás-- de algunos de tus colaboradores".Y apunta: "Entendí o creí entender entonces por qué la vida comienza después de las diez de la mañana en el CEN, e incluso a esa hora los escritorios están poblados de tasas de café, vasos de refresco y comestibles; por qué es difícil encontrar a alguien entre las tres y las seis (a veces hasta las siete) y por qué en días como el de ayer, a las ocho de la noche, ya no hay virtualmente a quién dirigirse en las oficinas de Ángel Urraza (la vieja sede del PAN)."A partir de su charla con colaboradores del CEN, Castillo hace un retrato de Calderón:Las quejas generalizadas son que, al parecer, nadie puede darte gusto, que das órdenes y las cambias, que pides trabajos intempestivamente --lo que frena las tareas en curso--, que invades las competencias de todos y cada uno de ellos, que los maltratas verbalmente en público y que mudas constantemente de opinión, tardas en tomar decisiones, das marcha atrás, no escuchas puntos de vista de tus colaboradores y haces más caso a "asesores de fuera" que a los miembros del equipo que quisiste fuese el tuyo. Se refirieron a contrataciones hechas por ti sin siquiera avisar al responsable del área afectada, y de "saltos" de autoridad de tu parte y de parte de Cocoa (su hermana Luis María Calderón), que producen desorden, inseguridad y disgustos en tu estructura "staff". Salvo Toño Lozano, todos los ahí presentes expresaron sobre él poco más o menos sentimientos análogos y, lo que es peor, algunos manifestaron que ya esta situación se les volvía personalmente "insoportable" y opinaron que era perjudicial para el CEN y dañina para el partido.Llamó mi atención que nadie pudiera dar opinión decidida y clara, y que todos manifestaran en su turno de dar a conocer sus planes y proyectos "a ver qué dice Felipe", con inseguridad y con un sentimiento de que tú no confías en ellos. Esto ha trascendido y se comenta en círculos externos, tanto políticos como sociales.Y sí, quienes lo conocen o lo están conociendo, saben que Calderón procede de tan arbitraria manera.
Apuntes
Los diputados del PAN oyeron --este lunes 19-- la instrucción de su jefe máximo y, muy obedientes, la acatarán al votar a favor del aumento a los impuestos vigentes y la creación de los nuevos. Defendieron hasta la ignominia la creación de 2% a todo, un IVA disfrazado, cuya recaudación supuestamente sería destinada a los pobres. Y ahora defenderán sin argumentos, sólo en acatamiento a la línea de Calderón, el aumento a 16% al IVA. Es la borregada azul que pastorean César Nava y Josefina Vázquez Mota. ¿En qué es diferente Calderón a Ulises Ruiz, gobernador impune de Oaxaca, donde la desdibujada izquierda electoral se quiere aliar con la derecha…?

sábado, septiembre 19, 2009

La deuda del PAN con la cultura


El Partido Acción Nacional llega a sus 70 años de vida con la propuesta legislativa más pobre de su historia en materia de cultura: En tan sólo cinco líneas expresa una deshilvanada iniciativa sin diagnóstico ni análisis. Y es que la deuda que el partido fundado por Manuel Gómez Morín y otros intelectuales tiene con la cultura se debe en parte al desánimo de sus militantes por desarrollar esta actividad, por el desinterés de la propia institución por fomentarla y, como tercer factor, al abandono del partido de sus mejores talentos a lo largo de su historia, por motivos de carácter ideológico. Las mentes más brillantes terminaron realizando una labor intelectual destacada –generalmente en el campo de las letras– fuera del PAN. Fue el caso de la generación incómoda expulsada en los años sesenta, integrada por Hugo Gutiérrez Vega, Manuel Rodríguez Lapuente, los hermanos Ignacio y Carlos Arriola y Alejandro Avilés. Otros optaron por renunciar, como el artífice de la reproyección de principios de doctrina de 1965, Efraín González Morfín; el historiador del PAN y padre del actual presidente de México, Luis Calderón Vega; y quien redimensionara e internacionalizara al partido –además de dotarlo de sus actuales fundaciones de estudio y análisis–, Carlos Castillo Peraza. Y recientemente, el destacado parlamentario y sociólogo José Francisco Paoli Bolio, quien el pasado 20 de agosto envió su renuncia al Comité Ejecutivo Nacional del PAN.

La propuesta legislativa del PAN (2009-2012) en materia de cultura, titulada “Promovemos la cultura y el arte”, plantea en tan sólo cinco líneas favorecer, apoyar e incentivar a los creadores artísticos a través de una “Ley de Fomento al Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural para que mediante mecanismos fiscales y mecenazgos se apoye con recursos públicos y privados a los artistas, creadores e investigadores”. Una propuesta así debería incluirse en una ley general de cultura, o bien en la actual Ley del ISR. Más aún: Olvida el PAN que ya en otras legislaturas ha propuesto el tema del mecenazgo por separado (véase la plataforma legislativa 1994-1997), en la que propuso un proyecto de ley de mecenazgo y fundaciones, a fin de que la sociedad civil impulse la creación cultural a través de bonificaciones fiscales. Un proyecto que finalmente fue dese­chado antes de ser presentado al pleno del Congreso. Su propuesta de “Ley de Fomento al Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural con mecanismos fiscales y mecenazgo” no precisa su característica de ley federal; no dice qué pasaría con la actual Ley sobre Monumentos, y evade el tema relativo a los “mecanismos fiscales” (hay que recordar que el IETU, promovido y aprobado por el mismo partido, desaparece los regímenes especiales y exenciones fiscales). Si este impuesto se queda como único, el apoyo a la creación que se pretende será imposible. Todo lo anterior resulta lamentable, teniendo en cuenta que el PAN lleva 30 años presentado plataformas legislativas. La intención de Castillo Peraza en 1979, al elaborar la primera de ellas, era precisamente mostrar un diagnóstico, un análisis y una propuesta al electorado.
La gestión cultural de Gómez Morín
Existe la creencia de que el PAN no estableció desde su fundación iniciativas de carácter cultural, pero Gómez Morín fundó y colaboró estrechamente en proyectos que siguen teniendo vigencia. Una de las gestiones culturales más importantes y menos conocida es el impulso de las primeras giras de la Orquesta Sinfónica de México (OSM) de Carlos Chávez. Lo hizo como parte de su anhelada descentralización cultural en 1937, esto es, antes incluso que la organización del PAN (1939). La red de promotores que conformó en el país para impulsar la OSM se integró con destacados miembros fundadores de la naciente estructura del PAN. En Guadalajara, por ejemplo, se apoyó en los abogados Efraín y Víctor González Luna; en Monterrey, en José G. Martínez y Bernardo Elosúa Frías; en Querétaro, con Luis Álvarez y Carlos Septién García; en Michoacán, con Miguel Estrada Iturbide y Miguel Bernal Jiménez; en San Luis Potosí, con Isaac Guzmán Valdivia; en Tampico, con Samuel Melo Ostos, y en Torreón, con Salvador de Lara y Domingo Valdez Villarreal. Resulta lamentable que ni los propios panistas ahora sepan que antes de fundar el partido, Gómez Morín había echado a andar la primera organización musical del país. Un desconocimiento sobre la labor cultural del PAN comparable a otro en la actualidad: muchos panistas desconocen que el recientemente legislado derecho de acceso a la cultura en México fue planteado ya por Adolfo Christlieb Ibarrola en los años setenta y retomado por Castillo Peraza –cuyo noveno aniversario de muerte se cumplió el pasado miércoles 9– en la primera plataforma legislativa del PAN en 1979.
La “generación Mexicanto”
Existe una generación denominada por Castillo Peraza la generación tardía, la que no llegó en su tiempo, al mando de Manuel Clou­thier y con Francisco Barrio y Vicente Fox. Esa generación cubrió en cierta forma el enorme hueco que dejó la generación incómoda. Esta generación fue duramente atacada bajo el mote de “neopanistas” por sus ideas pragmáticas, aunque pese a todo siguió adelante hasta conquistar el poder. La salida del PAN de la generación incómoda abrió una profunda grieta que vinieron a revestir grupos ajenos a la doctrina del partido. La salida de esta brillante cantera hizo al PAN presa fácil de diversos grupos empresariales con intereses ajenos a su doctrina, pues se fueron quienes pudieron apuntalar un proyecto cultural dentro del partido. Esto tiene un antecedente memorable: el de José Vasconcelos, el único hombre que ha sido capaz de desarrollar una política cultural en el país. De esto da cuenta Emmanuel Carballo en Protagonistas de la literatura mexicana (1994); al preguntar a Vasconcelos sobre su distanciamiento con el PAN, éste respondió: “los fifís de la política nunca me quisieron, es más, me echaron de la oposición”. La cultura está tan mal concebida en el PAN, que en una de las entregas del periodista Álvaro Delgado a este semanario, el entonces presidente del PAN, Manuel Espino, manifestó que existe un “consejo nacional de intelectuales”, refiriéndose a lo que en realidad es el Consejo de Cultura, integrado en su mayoría por personajes del espectáculo y de la farándula, como Maribel Fernández La Pelangocha, Isabel Martínez La Tarabilla, Pompín Iglesias, Evita Muñoz Chachita, Irma Lozano y el mago Ednovi.Llama la atención el caso del compositor David Filio –compañero de bohemia del actual presidente de la nación–, pues ha sido el inspirador de la que podríamos llamar la generación Mexicanto, puesto que la música de este virtuoso dueto amenizaba los encuentros de la Secretaría Juvenil del partido, cuando Felipe Calderón era su jefe juvenil nacional. Pertenecerían a ella el actual presidente del partido, César Nava; su antecesor, Germán Martínez; el subsecretario de Energía, Jordi Herrera; la exdiputada federal Karla Rochín; el exsecretario general José Espina; los exdiputados Cristian Castaño y Tarsicio Rodríguez; y por supuesto, Margarita Zavala.
Pero el presente y el futuro de la cultura en el PAN deben construirse más allá de una generación inspirada en Mexicanto y en el elenco de su Consejo de Cultura. Se deberían recuperar de la memoria histórica los mejores referentes. Nadie puede desarrollar lo que no ha concebido. En esa condición llega el PAN a sus 70 años en materia de cultura. De continuar así después de este aniversario reflexivo, esta vez, como dijera Castillo Peraza, “recordar no será volver a vivir, sino comenzar a morir de nuevo”. l

* Militante del PAN y asesor cultural en la Cámara de Diputados.
Indigna el presupuesto para cultura

Para los trabajadores de la cultura la austeridad, la crisis económica y el recorte de 11% al presupuesto para 2010, no son nuevos. Desde hace más de 20 años enfrentan bajos salarios, disminución de prestaciones, incertidumbre laboral, falta de herramientas y materiales para su desempeño y, sobre todo, el deterioro de sus centros de trabajo que constituyen –nada menos– el patrimonio cultural del país.Reunidos con Proceso en la sala de juntas del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de las Artes Plásticas del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), un grupo de representantes sindicales de este instituto, Antropología e Historia (INAH), Centro Nacional de las Artes (Cenart) y Bibliotecas de la Secretaría de Educación Pública (SEP), lanzan un reto al Ejecutivo:Si de verdad quiere ahorrar recursos y adelgazar el aparato burocrático, como se supone hizo al fusionar la Secretaría de Turismo con la de Economía, debe desaparecer al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) para eliminar, de una vez por todas, la duplicidad y hasta triplicidad de funciones que por ley corresponden a INAH e INBA.El Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) enviado esta semana por Felipe Calderón a la Cámara de Diputados para el 2010, es de 8 mil 510 millones de pesos para el sector cultura. Representa 3 mil 141 millones de pesos menos que en 2009, cuando el Ejecutivo planteó dar 9 mil 651 millones de pesos, pero hubo una ampliación de 2 mil millones, con lo cual el total fue de 11 mil 651.De “regresión” califica la medida el exdiputado Alfonso Suárez del Real, expresidente de la Comisión de Cultura en la pasada legislatura, la medida. Lamenta que, en cambio, se hayan incrementado en más de 500 millones de pesos los recursos destinados a la “implementación de operativos para la prevención y disuasión del delito”. Recuerda que la cultura es “una garantía constitucional”, por tanto el presupuesto no debería depender de la voluntad “individual o colectiva del Ejecutivo en turno o de su programa de gobierno”, sino responder a lo señalado en la Constitución.Aun antes de darse a conocer el PEF, la amenaza de recortes comenzó a movilizar a la comunidad cultural. En correos electrónicos se hacía un llamado para impedirlos. La historiadora y crítica de arte Irene Herner alertó:“Sería terrible que sólo importe armar al Ejército, encerrar a la gente en sus casas ante una televisión lineal, vertical y de mala calidad, ante campañas electorales caras y ajenas a todo sentido de identidad cultural y, seguramente, ante festejos del Centenario con puras luces de bengala. Frente a la crisis económica, política, social y de salud que vivimos, la elaboración artística, cultural, mítica, simbólica, imaginaria y del ingenio son salidas que debemos procurar más que nunca para no perder, además, el sentido de la existencia.”Otro grupo de creadores, conformado en el Frente en Defensa del Arte y la Cultura, se pronunció el martes 8 contra el recorte, considerando que la labor cultural es preventiva del delito y ofrece alternativas de inclusión comunitaria, democrática y participativa. Y convocó a los grupos parlamentarios y a la sociedad a no permitir el “atropello a la expresión artística y cultural” del país, y al Ejecutivo federal a enmendar “su error”.La senadora perredista María Rojo, presidenta de la Comisión de Cultura en el Senado, presentó un punto de acuerdo para exhortar al Ejecutivo, al titular de la SEP y a los diputados a no disminuir el presupuesto.Tras aclarar que la cultura no sólo es el disfrute de bienes tangibles e intangibles y de expresiones artísticas, destaca su cualidad de generar derrama económica, además de fortalecer la identidad y la integridad social. Por ello “los recortes en la cultura, sumados a los previsibles en la educación, serán mucho más empobrecedores que cualquier otra afectación al presupuesto”.
Monstruo de mil cabezas
Los trabajadores del sector –representados por Luis Vázquez Chávez, del Cenart; Adriana Salazar Jiménez, de Bibliotecas de la SEP; Virginia Barrera, José Luis Guzmán y Pablo González, del INBA, y José Manuel Figueroa, del INAH– cuentan que desde su creación por decreto presidencial de Carlos Salinas de Gortari del 7 de diciembre de 1988, el Conaculta absorbe buena parte del presupuesto cultural. Y se ha señalado reiteradamente la duplicidad de funciones en el sector:Existen, por ejemplo, varias dependencias que fomentan el libro y la lectura. En materia de patrimonio la labor está en el INAH, el INBA, y en el Conaculta existen la Dirección de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural, la Coordinación Nacional de Patrimonio Cultural y Turismo, y un Centro Nacional para la Preservación del Patrimonio Ferrocarrilero. Son sólo unos ejemplos, la enumeración de todas las dependencias dedicadas a objetivos similares ameritaría varias páginas. La sola estructura orgánica “operativa” del organismo, con sus coordinaciones, jefaturas de asesores, secretarías particulares y privadas, subdirecciones, unidades y departamentos ocupa 16 páginas.Hace falta, dice Barrera, evaluar si la institución es viable o no, si cumple una función o no. Para ella es claro que debe desaparecer y fortalecerse con sus recursos la labor sustantiva de los institutos. Refiere entonces que en el consejo hay casi 2 mil 700 trabajadores, de los cuales 599 “son mandos de alto nivel que ganan cerca de 2 millones de pesos al año”.Las percepciones brutas de Consuelo Sáizar, presidenta del organismo, son –por ejemplo– de 190,021.30 pesos mensuales. El sueldo base es de 23,667.18 más una compensación “garantizada” de 166,277.12 pesos, y tiene además autorizados hasta dos vehículos; 6 mil 750 pesos de gastos de celular, y 6 mil 500 para gastos de alimentación. Los directores de los institutos tienen a su vez un sueldo bruto de 171,901.34 pesos, más sus prestaciones. Si es verdad, como lo anunció Calderón, que nadie ganará más que el Ejecutivo (146,830.21 pesos), a partir del siguiente ejercicio presupuestal esos sueldos deberán disminuir.Los salarios contrastan con los 4 mil a 8 mil pesos que Barrera dice recibe un investigador del INBA, o los 5 mil de un bibliotecario de la SEP, cuyo representante sindical está pidiendo una homologación con el sueldo de otros trabajadores del sector cultural, con lo cual –señala– podrían ganar 5 mil 500 pesos.Afirman que desde 2009 se había autorizado en la Cámara baja un monto para la homologación y retabulaciones salariales, pero al no haberse etiquetado las autoridades lo están destinando a otros rubros.Sus peticiones van más allá de lo laboral y salarial. Piden que no se dé al Conaculta un marco jurídico; que no se separe en el proyecto de nación la cultura y la educación; y no se cree una Ley General de Cultura, como se prevé se hará en la próxima legislatura, sin un diagnóstico certero (no les satisface el presentado hace unos meses por la UNAM) y sin consultar a todos los involucrados en el sector.Les preocupa el estado de sus centros. Acusan, por ejemplo, el deterioro de las instalaciones del Cenart, cuyos problemas en la infraestructura se señalaron desde su inauguración (goteras, pisos no adecuados para las distintas áreas artísticas en el caso de danza, o espacios poco ventilados para el uso de solventes en el caso de las artes plásticas). Sin olvidar su problema jurídico, pues las labores de enseñanza e investigación que se realizan en sus espacios corresponden por ley al INBA.El balón del PEF está ahora en la cancha de la Cámara de Diputados. l