Nueva alza del diesel; ya cuesta $7.78
Israel Rodríguez
A partir del sábado pasado el gobierno determinó aplicar un nuevo aumento programado de cinco centavos al precio del litro del diesel. De esta manera, ahora este combustible utilizado por 80 por ciento del autotrasporte de carga y de pasajeros pasó de 7.73 pesos por litro a 7.78, informó la Asociación Mexicana de Empresarios Gasolineros (Amegas).
Con estos incrementos mensuales de cinco centavos, por segundo mes consecutivo el diesel se ubica por arriba del precio de la gasolina Magna. De acuerdo con la Amegas el precio del diesel es de 6.52 pesos, más 15 por ciento del IVA y 28 centavos de cuota, alcanza los 7.78 pesos por litro.
Mostrando las entradas con la etiqueta diesel. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta diesel. Mostrar todas las entradas
martes, mayo 05, 2009
martes, marzo 24, 2009
Reducir el costo del diesel
Editorial
Diversas organizaciones de transportistas protestaron ayer, en distintos puntos del territorio nacional, en demanda de la disminución en el precio del diesel y la eliminación del impuesto empresarial a tasa única (IETU), como medidas para evitar un incremento en los fletes al transporte de carga y en las tarifas a los usuarios del transporte de pasajeros. En esta capital, la movilización de alrededor de cientos de vehículos procedentes de 28 entidades desquició el tránsito durante gran parte del día y mermó la cantidad de unidades de transporte público disponible, lo cual generó considerables afectaciones y molestias comprensibles entre la población.
Estas protestas –a las que deben agregarse las recientemente protagonizadas, por el mismo motivo, por los pescadores mexicanos– dan cuenta del creciente descontento social que recorre el país a consecuencia de la falta de voluntad política del gobierno federal para hacer frente a la actual crisis económica: ante la necesidad de modificar la política vigente de precios de combustibles –y evitar, de esa manera, la configuración de un panorama todavía más exasperante para la economía popular–, el calderonismo se ha limitado a emprender acciones como el congelamiento del precio de las gasolinas –luego de que ese combustible experimentó más de 30 incrementos durante el año pasado– o la reducción en el alza mensual del diesel, medidas de carácter cosmético que no atienden a las demandas de los sectores afectados y reflejan, en cambio, una actitud indolente y hasta demagógica de la presente administración.
Hasta hoy no existen justificaciones de índole económica para mantener los niveles actuales de los precios internos de los combustibles, toda vez que las cotizaciones internacionales del crudo acusan una drástica disminución y, por tanto, los productos derivados del petróleo se han abaratado prácticamente en todo el mundo: baste mencionar que los equivalentes de las gasolinas regular y premium en Estados Unidos, cuyos precios se ubicaban en 10.85 y 11.49 pesos por litro en julio de 2008 –mes en el que el petróleo alcanzó su nivel histórico cercano a 150 dólares por barril–, se cotizan hoy en 6.04 y 6.78 pesos por litro, respectivamente; en tanto, el costo del diesel en la nación vecina, que llegó a rondar los 10.50 pesos por litro a mediados del año pasado, hoy se ubica alrededor de 6.50 pesos por litro, es decir, 15 por ciento menos de lo que vale al sur del río Bravo (7.68 pesos por litro).
Ante tales consideraciones, es claro que la actual política de precios de los combustibles no obedece a los preceptos de una economía de mercado ni, como se ha dicho, a la intención de homologar los costos en México con las cotizaciones internacionales, sino a un empeño por mantener el ingreso de recursos a las arcas públicas con medidas que castigan a los sectores mayoritarios y no, como debería ser, mediante el cobro de impuestos a las grandes corporaciones y a las desmedidas fortunas individuales.
Por lo demás, la renuencia del calderonismo a bajar los costos del diesel resta credibilidad y sustento a su pretendido interés por defender a los transportistas mexicanos ante las restricciones impuestas por el Senado de Estados Unidos, que les impiden circular en ese país en contra de lo estipulado en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte: mientras que el gobierno federal aplica represalias a la nación vecina por el incumplimiento del acuerdo de comercio trilateral en materia de transporte de carga, en el país se mantienen políticas que hacen que ésa y otras actividades económicas sean cada vez menos costeables, lo que equivale a enmendar con una mano las afectaciones que se causan con la otra, y a mantener un doble discurso ante el sector. Por añadidura, el incremento a los costos del transporte termina por afectar, más temprano que tarde, al conjunto de los precios; desde esa perspectiva, las tarifas irracionales del diesel y de las gasolinas constituyen factores inflacionarios del todo indeseables en la coyuntura actual, cuando la carestía es impulsada ya por otros factores endógenos y exógenos y, en particular, por la devaluación cambiaria que ha ocurrido en meses recientes.
Es necesario, en suma, que el gobierno federal dé un giro radical en el manejo de la economía, cancele las directrices de corte antipopular con las que se ha conducido hasta ahora y vuelva su atención a expresiones de descontento como las de ayer, si es que aspira a evitar un desgaste adicional en su imagen y en su autoridad –debilitadas de origen– y la configuración de escenarios indeseables de inestabilidad social.
Diversas organizaciones de transportistas protestaron ayer, en distintos puntos del territorio nacional, en demanda de la disminución en el precio del diesel y la eliminación del impuesto empresarial a tasa única (IETU), como medidas para evitar un incremento en los fletes al transporte de carga y en las tarifas a los usuarios del transporte de pasajeros. En esta capital, la movilización de alrededor de cientos de vehículos procedentes de 28 entidades desquició el tránsito durante gran parte del día y mermó la cantidad de unidades de transporte público disponible, lo cual generó considerables afectaciones y molestias comprensibles entre la población.
Estas protestas –a las que deben agregarse las recientemente protagonizadas, por el mismo motivo, por los pescadores mexicanos– dan cuenta del creciente descontento social que recorre el país a consecuencia de la falta de voluntad política del gobierno federal para hacer frente a la actual crisis económica: ante la necesidad de modificar la política vigente de precios de combustibles –y evitar, de esa manera, la configuración de un panorama todavía más exasperante para la economía popular–, el calderonismo se ha limitado a emprender acciones como el congelamiento del precio de las gasolinas –luego de que ese combustible experimentó más de 30 incrementos durante el año pasado– o la reducción en el alza mensual del diesel, medidas de carácter cosmético que no atienden a las demandas de los sectores afectados y reflejan, en cambio, una actitud indolente y hasta demagógica de la presente administración.
Hasta hoy no existen justificaciones de índole económica para mantener los niveles actuales de los precios internos de los combustibles, toda vez que las cotizaciones internacionales del crudo acusan una drástica disminución y, por tanto, los productos derivados del petróleo se han abaratado prácticamente en todo el mundo: baste mencionar que los equivalentes de las gasolinas regular y premium en Estados Unidos, cuyos precios se ubicaban en 10.85 y 11.49 pesos por litro en julio de 2008 –mes en el que el petróleo alcanzó su nivel histórico cercano a 150 dólares por barril–, se cotizan hoy en 6.04 y 6.78 pesos por litro, respectivamente; en tanto, el costo del diesel en la nación vecina, que llegó a rondar los 10.50 pesos por litro a mediados del año pasado, hoy se ubica alrededor de 6.50 pesos por litro, es decir, 15 por ciento menos de lo que vale al sur del río Bravo (7.68 pesos por litro).
Ante tales consideraciones, es claro que la actual política de precios de los combustibles no obedece a los preceptos de una economía de mercado ni, como se ha dicho, a la intención de homologar los costos en México con las cotizaciones internacionales, sino a un empeño por mantener el ingreso de recursos a las arcas públicas con medidas que castigan a los sectores mayoritarios y no, como debería ser, mediante el cobro de impuestos a las grandes corporaciones y a las desmedidas fortunas individuales.
Por lo demás, la renuencia del calderonismo a bajar los costos del diesel resta credibilidad y sustento a su pretendido interés por defender a los transportistas mexicanos ante las restricciones impuestas por el Senado de Estados Unidos, que les impiden circular en ese país en contra de lo estipulado en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte: mientras que el gobierno federal aplica represalias a la nación vecina por el incumplimiento del acuerdo de comercio trilateral en materia de transporte de carga, en el país se mantienen políticas que hacen que ésa y otras actividades económicas sean cada vez menos costeables, lo que equivale a enmendar con una mano las afectaciones que se causan con la otra, y a mantener un doble discurso ante el sector. Por añadidura, el incremento a los costos del transporte termina por afectar, más temprano que tarde, al conjunto de los precios; desde esa perspectiva, las tarifas irracionales del diesel y de las gasolinas constituyen factores inflacionarios del todo indeseables en la coyuntura actual, cuando la carestía es impulsada ya por otros factores endógenos y exógenos y, en particular, por la devaluación cambiaria que ha ocurrido en meses recientes.
Es necesario, en suma, que el gobierno federal dé un giro radical en el manejo de la economía, cancele las directrices de corte antipopular con las que se ha conducido hasta ahora y vuelva su atención a expresiones de descontento como las de ayer, si es que aspira a evitar un desgaste adicional en su imagen y en su autoridad –debilitadas de origen– y la configuración de escenarios indeseables de inestabilidad social.
martes, enero 20, 2009
Marchan cientos de pescadores contra Calderón
Congelen el precio del diesel marinoCientos de pescadores de altura y ribereños, empleados de las congeladoras y fábricas de hielo, mecánicos y carpinteros, marcharon ayer en protesta por la negativa del Gobierno Federal de congelar el precio del diesel marino, exigieron la dimisión de los secretarios de Hacienda y Agricultura, Guillermo Agustín Carstens Carstens y Alberto Cárdenas Jiménez, respectivamente, tomaron dos horas las instalaciones de la Sagarpa y advirtieron que harán lo mismo en la planta de almacenamiento de Pemex.
A la convocatoria de la Cámara Nacional de las Industrias Pesquera y Acuícola (Canainpesca), se sumaron representantes del Consejo Coordinador Empresarial de Campeche (CCEC), de las cámaras Nacional de Comercio y Servicios Turísticos (Canaco-Servitur) y de la Industria de la Transformación (Canacintra) y de la Asociación de Agricultores del Centro de Campeche, cuyos dirigentes también participaron.
En punto de las 10 de la mañana, tras desayunar tacos y tortas de lechón y cochinita en el Monumento a los Héroes, los manifestantes se dirigieron al Palacio de Gobierno como primera escala. El líder de la Canainpesca-Carmen, Miguel Angel Roldán Zavala, invitó a los transportistas y a la sociedad a unirse.
Lamentó que con tres litorales y más de 13 mil kilómetros de costa, México no sea potencial mundial pesquera, de lo cual culpó a la Federación por su mala planeación, la falta de apoyos y la nula vigilancia.
El ex candidato panista a diputado local y empresario camaronero, Francisco Romellón Herrera, repudió la insensibilidad del Presidente Felipe Calderón, quien hunde más al sector pesquero al aumentar en 37 por ciento el costo del diesel marino. “Nos falló, dijo que era el Presidente del empleo, pero hemos perdido más fuentes de trabajo desde su llegada”.
A las 10:10 los manifestantes se apostaron en Palacio de Gobierno, cuyos accesos fueron cerrados y fuertemente custodiados por elementos de la Policía Estatal Preventiva (PEP).
Laureano Ceballos Fuentes, presidente de la Canainpesca, pidió al gobernador Jorge Hurtado Valdez seguir mediando ante la Federación el congelamiento del precio del diesel.
José Luis Escalante Morales, Alvaro Manuel Uc Estrella y Javier Fernando Gil Chi, presidentes del Frente de Pescadores ribereños, de la Asociación de Obreros Campechanos de Servicios Marinos y de la Federación Regional de Sociedades Cooperativas de la Industria Pesquera del Puerto de Campeche, pidieron al mandatario que los siga apoyando y no dejarlos solos.
La caminata continuó sobre la calle ocho para doblar por la 51, y a las 10:30 el contingente llegó frente a las instalaciones del Servicio de Administración Tributaria (SAT) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), donde arreciaron las críticas a las políticas económicas del Gobierno Federal y se exigió la renuncia de su titular, Agustín Carstens.
Roldán Zavala destacó: “No es necesario ser de Harvad para saber que un aumento en los combustibles traerá aumentos en ‘cascadas’ y una inflación galopante”.
El derrotero continuó por la 51 hasta llegar al Circuito Baluartes, tomó la nueva glorieta y dobló por la avenida Gobernadores. Los inconformes coreaban “El pueblo unido, jamás será vencido”, al tiempo que algunos alzaban los brazos para exhibir las mantas con leyendas de repudio al secretario de Sagarpa y a la política económica del Gobierno Federal.
RATERO PELON
A las 11:00 horas los marchistas llegaron a las oficinas de la Sagarpa, donde exigieron la presencia del delegado Benjamín Azar García. Diez minutos después, el subdelegado de Pesca, Alejandro Isidro Medina, propuso la conformación de una comitiva para dialogar, y en respuesta le anunciaron que todos entrarían. Rebasado, no pudo objetar nada.
En la Sala de Juntas, el subordinado disculpó la ausencia de Azar García, quien, argumentó, “estaba de comisión”, lo que suscitó rechiflas y gritos de “Que salga el pelón”, “Es un bandido igual que su hermano Salomón”, “Que nos dé la cara el coyón” y “Que salga el ratero pelón”.
Agregaron que si el delegado y el titular de la Sagarpa no pueden con su trabajo, que renuncien. Ceballos Fuentes amagó con no abandonar las instalaciones si no les confirman la hora en que serán recibidos hoy por el comisionado de la Conapesca, Ramón Corral Avila.
Hubo varias llamadas con líderes pesqueros de Mazatlán, Oaxaca, Veracruz y Sinaloa, que protestaban en instalaciones de Pemex, y un enlace con el delegado de Sagarpa, a quien el presidente de la Canainpesca reiteró: “No nos moveremos de las instalaciones hasta no tener respuesta”. No pudieron comunicarse con la Conapesca en Mazatlán.
Tras dos horas de acusaciones contra los funcionarios de la Conapesca y de justificaciones de Isidro Medina, se enlazó el dirigente nacional de la Canainpesca, Rafael Ruiz Moreno, con Ceballos Fuentes, y acordaron reunirse por la noche en la capital del país.
Fueron invitados a asistir a la comparecencia del comisionado de Conapesca, Corral Avila, hoy en el Senado, con el compromiso de que tras el acto iniciarían las pláticas con los representantes del sector pesquero, a fin destrabar el conflicto, cuya exigencia es congelar el precio del diesel marino.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



