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lunes, octubre 31, 2011

El enemigo en casa


Así como Vicente Fox heredó a Felipe Calderón un aparato estatal debilitado y carcomido por la corrupción y el crimen organizado, Calderón heredará a su sucesor instituciones públicas infiltradas e intervenidas por el gobierno estadunidense. El próximo Presidente se enfrentará a una doble tarea de limpieza: expulsar simultáneamente a los narcotraficantes y a los intereses extranjeros.

Calderón suele representar la situación en que encontraba el gobierno como una en que los criminales no solamente entraban a robar a la casa, sino ya pernoctaban en ella y desde allí operaban su negocio y cometían todo tipo de fechorías. Aun así, el actual Presidente prefirió la salida fácil de atacar mediáticamente a algunos de sus adversarios en la calle, en lugar de declarar una verdadera guerra contra el enemigo en casa. Esta estrategia ciega, torpe y criminal ha sido auspiciada y apoyada de principio a fin por el gobierno de Estados Unidos.

En lugar de insistir en una verdadera limpieza interna, los gobiernos de George W. Bush y Barack Obama accedieron a la petición de Calderón de hacerse de la vista gorda con respecto a la corrupción y la constante violación de los derechos humanos. Esto a cambio de que Calderón les abriera la puerta para participar y dirigir los operativos antinarco en el territorio nacional. La apertura en otros ámbitos, como el económico y el energético, también se incluyó como regalo adicional a cambio de los espejitos del silencio y la complicidad estadunidenses ante el grave estado de la administración pública federal.

Si bien este trueque ha beneficiado a corto plazo a Calderón en su desesperada búsqueda de legitimidad y reconocimiento externos, a largo plazo tendrá efectos sumamente graves para todos los mexicanos. El constante debilitamiento de las instituciones estatales ha sido aprovechado gustosamente por los estadunidenses para aumentar cada día su intervención en los asuntos internos del país. Así como los gobiernos neoliberales abandonaron Petróleos Mexicanos, Luz y Fuerza del Centro y Mexicana de Aviación con el fin de provocar su quiebra y así justificar su intervención, hoy Calderón sigue el mismo guión con respecto a las instituciones de seguridad pública.

En su artículo del pasado 24 de octubre, Ginger Thompson, de The New York Times, nos regala otra joya periodística al revelar la existencia de una red de informantes secretos del gobierno estadunidense dentro del territorio nacional, que incluye “integrantes de las corporaciones de seguridad pública, políticos con cargos de elección popular y operadores de cárteles” (artículo disponible aquí: http://nyti.ms/rRXKbW). Recordemos que fue la misma Thompson quien en meses recientes dio a conocer tanto los vuelos de aviones espías no tripulados sobre México (http://nyti.ms/g4y4xP) como la existencia de centros de fusión de inteligencia similares a los utilizados por EU en Irak y Afganistán (http://nyti.ms/pcDBPy).

En esta ocasión el mensaje es aún más preocupante, porque los informantes de la periodista afirman que el gobierno mexicano ni siquiera está enterado de la existencia de esta red secreta. No se informa a las autoridades mexicanas para evitar problemas con las “leyes que prohíben que fuerzas de seguridad americanas [sic] operen en territorio mexicano”. Es decir, funcionarios estadunidenses confiesan que violan de manera sistemática y flagrante nuestras leyes al participar en acciones de procuración de justicia y espionaje en el país.

Pero, más allá de conducir investigaciones ilegales en territorio nacional, queda claro que los agentes estadunidenses también participan de manera directa tanto en actos de corrupción de funcionarios gubernamentales como de complicidad con el crimen organizado. Aquellos políticos y policías que participan en esta red de informantes y reciben alguna remuneración por sus servicios, no solamente serían corruptos, sino también traidores a la patria. Asimismo, aquellos agentes estadunidenses que contratan y establecen relaciones de confianza con informantes de la delincuencia organizada a espaldas del gobierno mexicano están siendo cómplices de la comisión de los delitos cometidos por sus contactos.

Ahora bien, en lugar de ordenar inmediatamente una investigación sobre la posible comisión de delitos por agentes extranjeros, el gobierno mexicano ha afirmado que, supuestamente, está perfectamente informado sobre estas acciones y que todas se llevan a cabo estrictamente de acuerdo con la normatividad nacional. Tales declaraciones son tan poco creíbles como aquellas de la canciller Espinosa sobre los aviones espías, en las que afirmaba que el gobierno mexicano mantenía el control directo sobre todos los vuelos. Con este tipo de desinformación el Poder Ejecutivo federal encubre los actos delictivos cometidos por los agentes extranjeros en el territorio nacional.

No sorprende que el gobierno de Estados Unidos defienda sus intereses y busque operar libremente en el país, así como incidir directamente en las acciones del gobierno mexicano. Lo que sí llama la atención es la complicidad del gobierno de Calderón, así como su total desapego de los principios básicos de soberanía y autodeterminación de los pueblos.

Twitter: @JohnMAckerman

lunes, diciembre 28, 2009

El Afganistán de EU, líder en trasiego y producción de drogas

Desde que Estados Unidos ocupa Afganistán, el país asiático es el primer productor mundial de heroína. Más del 90 por ciento de la droga que mata anualmente a 100 mil personas y que los sucesivos gobiernos estadunidenses dicen combatir, se genera en el país sometido desde 2001. Las autoridades impuestas retienen apenas el 2 por ciento de lo que se produce.

Desde la invasión y ocupación de Estados Unidos en diciembre de 2001, Afganistán incrementó sus cultivos de amapola, de la cual se extrae el opio, que genera cerca del 92 por ciento de la producción mundial de heroína.
La cifra se traduce en más de 3 mil 500 toneladas de la adormidera. Diez kilogramos son equivalentes a uno de heroína. Esta droga mantiene a este país islámico centroasiático en el primer lugar de drogas del planeta.
Ahora, para la administración de Kabul, ese opiáceo representa un ingreso de unos 3 mil 500 millones de dólares anuales, equivalentes a un tercio de la economía total de esa atribulada y martirizada nación.
Pero en términos globales, esas amapolas cultivadas abastecen un mercado de 65 mil millones de dólares en heroína y opio, que llega a 15 millones de adictos y mata unas 100 mil personas anualmente.
Esto figura en un informe intitulado Adicción, crimen e insurgencia: la amenaza transnacional del opio afgano, elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés).
El director ejecutivo de la UNODC, Antonio María Costa, asegura que las causas principales de ese creciente narcotráfico son la corrupción y la arbitrariedad que reinan en Afganistán, así como las fronteras descontroladas.
Las autoridades afganas sólo interceptan el 2 por ciento de todos los opiáceos que se producen en el país, a diferencia de Suramérica donde se confisca el 36 por ciento de toda la cocaína de la región.
Costa asevera que la línea entre Afganistán y Pakistán constituye la mayor zona de libre comercio del mundo para todo lo que sea ilícito, desde drogas, armas, precursores químicos y equipos para fabricar bombas, hasta tráfico de seres humanos.
El documento elogia la labor de las autoridades iraníes en el combate contra los traficantes y la gran infraestructura creada con ese propósito a lo largo de su límite geográfico oriental.
Irán captura el 20 por ciento del opio que viaja por su territorio, en tanto que Pakistán decomisa el 17 por ciento; Rusia, el 4 por ciento; otros países de Asia Central, 5 por ciento, y Bulgaria, Grecia y Rumania, miembros de la Unión Europea, no alcanzan el 2 por ciento.
El valor de esa heroína se incrementa con cada cruce de fronteras, de unos 3 dólares el gramo en Kabul a más de 100 dólares en las calles de Londres, Milán o Moscú.
Europa consume el 19 por ciento del opio del mundo; Rusia e Irán llegan a un 15 por ciento cada uno; China, 12 por ciento; la India, 7 por ciento; Pakistán, África y Estados Unidos, 6 por ciento cada uno, sostiene el reporte de la Organización de las Naciones Unidas.
Sin embargo, esa estimación contrastó con la apreciación del jefe del régimen afgano, Hamid Karzai, quien aseveró que “el opio constituye una economía real y que muchas personas dependen de ello, por lo cual llevará tiempo desarrollar alternativas”. Karzai aseguró que “sería ingenuo pensar que esa erradicación de los cultivos llevaría poco tiempo y anunció que la misma puede durar entre 10 y 15 años”.
Precisamente, durante el régimen talibán (estudiantes del Corán), de 1999 a 2001, se redujo la siembra, cultivo y producción del estupefaciente, que volvió a florecer tras su salida del poder por la agresión de Estados Unidos y sus aliados a ese territorio fronterizo con Pakistán e Irán.
De ahí, se deduce que Afganistán proseguirá al frente de la producción mundial de heroínas por largos años, mientras que sus mentores, Estados Unidos y la Unión Europea, ostentarán similares condiciones, aunque en el comercio, consumo y crímenes vinculados a las drogas.

jueves, junio 18, 2009

Negocio criminal

* El tráfico de personas en la frontera Norte genera ganancias por más de 3 mil millones de dólares al año, asegura el diputado Edmundo Ramírez / Dichos recursos son utilizados por los grupos delictivos para adquirir armas y drogas / Las bandas de traficantes operan también en Estados Unidos / Los migrantes centroamericanos son los más vulnerables y son extorsionados hasta por las mismas autoridades de Migración.

MEXICO, D.F., 17 de junio (UNIVERSAL / LA JORNADA).- El secretario de la Comisión de Población, Fronteras y Asuntos Migratorios, Edmundo Ramírez, aseguró que hoy por hoy el tráfico de personas en la frontera con Estados Unidos se ha convertido en un abundante negocio que genera ganancias por más de 3 mil millones dólares al año.
En torno al informe de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), que señala que 9 mil 758 migrantes centroamericanos han sido plagiados en el país en sólo seis meses, el legislador coordinador de asuntos migratorios de la bancada del Partido Revolucionario Institucional (PRI) comentó que dicha cantidad podría quedar corta, por lo que pidió revisar el formato del documento para que se apegue lo más posibles a las cifras reales.“Los datos que da a conocer el ombudsman se quedan cortos, si consideramos que la realidad del país es muy difícil. El 10% de los 300 mil migrantes centroamericanos sufren algún tipo de violencia, atetado a sus derechos humanos, hasta extorsión de civiles y en ocasiones por las propias autoridades de migración’’, agregó.Martínez expresó que los migrantes centroamericanos son los más vulnerables de todos los grupos que intentan cruzar la frontera.“Solamente en la frontera de México-Estados Unidos corren tres mil millones de dólares por tráfico de personas. Es una cifra muy considerable; es dinero que se cobran a los migrantes por parte de las bandas criminales, recursos que se invierten principalmente en armas y droga.Se vuelve un circulo vicioso que fortalece al crimen organizado’’, dijo. El diputado subrayó que las bandas traficantes de personas no sólo operan en México sino también en los Estados Unidos, como es el caso del famoso “Gringo Coyote Company’’, la cual es una banda asentada en el estado de California.“Es una banda que para muchos es una utopía, pero para otros es una realidad porque han sufrido de esto. Las bandas de traficantes operan a todo lo largo y ancho del territorio norteamericano, hemos tenido señalamientos que nacen en Arizona y operan en Illinois Maine, Estados Unidos’’, expresó.“Hace falta mucho por hacer, hace falta fortalecer al propio Instituto Nacional de Migración (INM), hace falta fortalecer los controles administrativos del INM y reconocer que en México existe una violación a los derechos humanos cotidiana’’.Por tanto, el tráfico de personas en la frontera de México con Estados Unidos genera un enorme negocio con ganancias superiores a los 3 mil millones de dólares anuales, denunció la Comisión de Población, Fronteras y Asuntos migratorios de la Cámara de Diputados.Edmundo Ramírez, integrante de ese órgano legislativo, adujo que en el caso de los migrantes centroamericanos que cruzan la frontera sur del país con dirección a Estados Unidos, el número de secuestrados supera “enormemente” a los diez mil que dio a conocer la Comisión Nacional de Derechos Humanos.Y es que por esa región fronteriza cruzan 300 mil centroamericanos al año y, según cálculos realistas, el diez por ciento de esas personas sufren violaciones a los derechos humanos, como rapto y secuestro:“Los datos que da a conocer el ombudsman quedan cortos, si consideramos que la realidad del país es muy difícil. El diez por ciento de los 300 mil migrantes centroamericanos sufre algún tipo de violencia, atentado a sus derechos humanos, hasta extorsión de civiles y, en ocasiones, de las mismas autoridades de migración”.Al comentar las ganancias obtenidas por el tráfico de personas en la frontera norte del país, Edmundo Ramírez explicó que este dinero se cobra a los migrantes por parte de las bandas criminales, y esos recursos se reinvierten principalmente en armas y droga, convirtiéndose en un circulo vicioso que favorece y fortalece al crimen organizado. “Las bandas de narcotraficantes operan a todo lo largo y ancho del territorio norteamericano, hemos tenido señalamientos de algunas bandas que nacen en Arizona y operan en Illinois o Maine. Hace falta mucho por hacer, fortalecer el Instituto Nacional de Migración, y reconocer que en México existe una violación permanente a los derechos humanos”.