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sábado, enero 15, 2011

Homenaje a G.A. Cohen (1941-2009)

Economía Moral

Con Márkus respondo la crítica de Cohen a la antropología filosófica de Marx

Foto
El filósofo político Gerald A. Cohen
Julio Boltvinik
En la entrega anterior (07/01/11) dejé pendiente la respuesta a la tesis de Cohen (expresada en el capítulo 13 de Teoría de la Historia de Karl Marx. Una Defensa, THKM) que la antropología filosófica de Marx es unilateral puesto que deja fuera la necesidad humana de identidad y, por tanto, resta importancia a fenómenos como el nacionalismo y la afiliación a grupos religiosos. Señalé, sin embargo, que Cohen no cita (por lo que supongo que no conoció) el libro de György Márkus Marxismo y Antropología (Grijalbo, 1973 y 1985) que contiene la sistematización plena (y única) de la antropología filosófica de Marx, cuyo examen (aunque sea parcial y sucinto) puede ayudar a discernir si Cohen tiene razón.

En primer lugar, Fromm ha señalado que la mayor parte de los individuos de las sociedades modernas son incapaces de asumir una identidad individual y se refugian en una forma modificada de la identidad del ser humano primitivo (yo soy nosotros): yo soy la muchedumbre (véase nota al pie Nº 3 de la entrega anterior). En segundo lugar, debo señalar que ni Marx ni Márkus formularon una lista o un esquema de necesidades humanas, por lo cual señalar la omisión de alguna de ellas y, sobre todo, convertir dicha omisión en algo que vuelve falsa la antropología filosófica de Marx, resulta desacertado y desproporcionado. Tampoco en el esquema de necesidades de Maslow se incluye la necesidad de identidad, pero sí la de pertenencia (grupal). En cambio en las concepciones de necesidades de Fromm y de Max Neef y coautores, la identidad o sentido de identidad es una necesidad explícita.1 En tercer lugar, es necesario afirmar claramente que las personas necesitamos pertenecer a un grupo social pero que ello no necesariamente conlleva que nuestra identidad (que también, en mi opinión, es una necesidad universal) no pueda ser individualista-universalista. Maslow dice que las personas autorrealizadoras (las que han logrado realizar sus potencialidades centrales) “Se identifican con toda la humanidad. Tienen un profundo sentimiento de identificación, simpatía y afecto por los seres humanos en general, como si todos fuesen de una sola familia. Sin embargo, pocos los entienden: son como extranjeros dondequiera que vivan”. Nadie clasificaría como falsa la teoría de necesidades de Maslow por omitir la necesidad de identidad. A pesar de que Marx y Márkus no elaboran una lista de necesidades humanas, encontramos en la antropología filosófica del primero, sistematizada por el segundo, una serie de elementos que, en mi opinión, apuntan hacia la necesidad identidad grupal (cito juntando extractos no necesariamente literales de la obra de Márkus y los voy comentando entre corchetes):

Ante todo, el hombre es un ente genérico, esto es, un ser social y comunitario.2 Esta descripción del ser humano como comunidad significa, por una parte, que el hombre no puede llevar una vida humana, no puede ser hombre como tal más que en su relación con los demás y a consecuencia de esa relación. Por otra parte, significa que el individuo no es individuo humano más que en la medida en que se apropia de las capacidades, las formas de conducta, las ideas, etcétera, originadas y producidas por los individuos que le han precedido o que coexisten con él, y las asimila (más o menos universalmente) a su vida y a su actividad. Así pues, el individuo humano concreto como tal es un producto en sí mismo histórico-social. La historia de un individuo singular, dice Marx, no se puede en modo alguno arrancar de la historia de los individuos precedentes y coetáneos, sino que está determinada por ésta (Ideología Alemana). La individualidad concreta específicamente humana no se origina sino a través de la participación activa en el mundo producido por el hombre, a través de una determinada apropiación de éste. [Hasta aquí queda claro que el hombre, independientemente de sus percepciones, está inserto objetivamente en la comunidad –y parcialmente determinado por ésta– y cambia al cambiar ésta]. Pero, por otra parte, las interrelaciones entre los individuos no son nunca relaciones naturales inmediatas, tienen siempre como presupuesto las de tráfico [intercambio] material y espiritual que encuentran dadas dichos individuos. La socialidad del hombre no se reduce al acto de producción. Marx atribuye una particular función en el proceso genético de la sociedad a la humanización de las relaciones naturales entre los sexos y entre las generaciones. La socialidad es un rasgo esencial del individuo entero y penetra en todas las formas de su actividad vital [Por tanto, la socialidad es también un rasgo esencial de su conciencia, que incluye su sentido de pertenencia e identidad]. La vida colectiva, social, produce también nuevas necesidades individuales, ante todo la necesidad de trato humano. La producción adquiere carácter social en el sentido concreto que los individuos empiezan a producir los unos para los otros, sus productos se complementan recíprocamente, su trabajo se convierte en auténtico componente integrante de un trabajo total social, y los productos se convierten en producto común del trabajador colectivo [Con la división ampliada del trabajo la comunidad o sociedad empieza a cambiar]. La actividad del individuo se hace objetivamente dependiente de la actividad de un ámbito de individuos cada vez más amplio; al mismo tiempo se constituyen para los individuos las condiciones históricas más elementales, en las cuales pueden apropiarse de las experiencias, el saber y la riqueza del mundo acumulados por la humanidad entera, y utilizarlos. Proceso en el cual el hombre deviene ente social universal. La historia de las hordas, las tribus y las etnias origina paulatinamente la historia universal, y el individuo mismo se convierte en un ente universal, en un ser histórico-universal. Esa ampliación del tráfico entre los hombres produce las condiciones de la autonomía del hombre individual respecto de su propio entorno y, sobre la base de esa autonomía, las condiciones del despliegue de la interioridad humana, de la individualidad humana real. El hombre no deviene realmente individuo, sino en el curso de la evolución histórica, precisamente porque a través del tráfico cada vez más universal, dicha evolución disuelve aquellas pequeñas comunidades. [Marx ve la posibilidad de un nuevo sentido de identidad, que rebasa al comunitario, al de la nación, similar a la de los autorrealizadores de Maslow antes citada]. En este sentido la universalización y la individualización del hombre son un proceso unitario, aunque esa unidad no se realice, durante toda una gigantesca época histórica, sino a través de contraposiciones (la universalización es en la era de la alienación la unidad de la individualización y la despersonalización).

La antropología filosófica marxista contiene todos los elementos, aunque no están explícitos, como se aprecia, para fundar la necesidad de identidad. Pero visualiza ésta en un sentido dinámico: de la identidad de la familia y el clan, pasando por la de la tribu y la nación, hasta llegar a la identidad de la especie, la identidad genérica. Creo que Cohen no apreció esta tendencia positiva a superar lo parroquial. En todo caso, podemos concederle a Cohen que Marx subestimó las resistencias y las dificultades que supone el tránsito del yo soy nosotros al “yo soy yo, miembro de la especie Homo sapiens, pero plenamente individualizado”.

A mis lectores(as) les anuncio que, aunque en construcción y muy incompleta, está ya disponible mi página web en la dirección www.julioboltvinik.org. Contiene buena parte de mis colaboraciones para La Jornada, mi tesis doctoral, mi CV, mi bibliografía comentada, y todavía muy pocas de mis publicaciones académicas.

1 En los capítulos 3, 4 y 5 de mi tesis doctoral (consultable en mi página web que anuncio al final de la entrega) se analizan las teorías de necesidades de Maslow, Fromm y Max Neef et al.

2 El término ser genérico aparece como species being (ser de la especie) en las traducciones al inglés de los manuscritos de 1844. Eso hace más claro su significado. En español, el sustantivo especie no admite adjetivo, ya que específico se usa en un sentido mucho más amplio.

http://www.julioboltvinik.org • jbolt@colmex.mx

Fuente: La jornada

domingo, febrero 07, 2010

Boletín de información del Observatorio Filosófico de México

EL OBSERVATORIO FILOSÓFICO DE MÉXICO, DEMANDA A LA SEP EL CUMPLIMIENTO DEL ACUERDO 488 PUBLICADO EN EL DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACIÓN EN EL CUAL SE ESTABLECE QUE LAS DISCIPLINAS FILOSÓFICAS DE ÉTICA, ESTÉTICA, INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFÍA Y LÓGICA DEBEN SER OBLIGATORIAS EN LOS PLANTELES DE ESTUDIO DE LAS INSTITUCIONES DE EDUCACIÓN MEDIA SUPERIOR.

El día de hoy, viernes 5 de febrero de 2009, el comité directivo del Observatorio Filosófico de México (OFM), integrado por representantes de las principales asociaciones de filosofía del país, entregó al Subsecretario de Educación Media Superior, Lic. Miguel Ángel Martínez Espinosa, una carta dirigida al Secretario de Educación Pública, Mtro. Alonso Lujambio y firmada por los integrantes del OFM; los integrantes de la Segunda Convención de Representantes de filosofía del país que se reunieron en el XV Congreso Internacional de la Asociación Filosófica de México así como más de cien ponentes, por medio de la cual se demanda el cumplimiento del Acuerdo 488 en que se establece que las disciplinas de Ética, Estética, Introducción a la filosofía y Lógica deben ser obligatorias en la Educación Media Superior. El Acuerdo 488, publicado en el Diario Oficial de la Federación fue producto del movimiento que iniciara la comunidad filosófica en marzo de 2009, en virtud de que, en la primera versión de la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS) habían sido eliminadas en forma inexplicable e injustificada.

El Comité Directivo del OFM planteó también, en su reunión con el Subsecretario, la necesidad de:

1) Establecer claramente en la RIEMS la importancia de las Humanidades ya que en el Acuerdo mencionado aparece junto al Área de las Ciencias Sociales. El OFM explicó al nuevo Subsecretario que substituyó al Dr. Miguel Székely, que en el Acuerdo mencionado se estableció claramente y después de un análisis amplio con las autoridades, que las Humanidades eran epistemológicamente diferentes a las Ciencias Sociales (y así se consignó en el Acuerdo) y que era necesario que disciplinas como la Literatura debería figurar en el Área Humanidades y no como se encuentra actualmente en el Área de Comunicación. La literatura debe tener el lugar destacado que se merece en la formación de los estudiantes al igual que la Historia, la Filosofía y el Derecho, entre otras.

2) El OFM expresó también al Subsecretario que es necesario que se insista en la formación y actualización de los actuales docentes de las materias filosóficas debido a que, por lo general, en el país, dichas plazas eran ocupadas por profesionales de otras disciplinas y que en necesario que se establezca en forma precisa, el perfil profesiográfico que deben tener, en el futuro, todos los aspirantes a impartir alguna materia filosófica.

3) El OFM expuso al Subsecretario las consecuencias que tiene la ausencia de la filosofía y las humanidades para la formación de millones de jóvenes así como para las Facultades de Filosofía y Letras del país.

4) Se le informó que la omisión de las materias filosóficas en los subsistemas dependientes de la SEP o de las Universidades Autónomas que cuentan con preparatorias contravienen también los acuerdos establecidos por la UNESCO que establecen, entre otras cosas, que la filosofía, por su propia naturaleza, es una disciplina idónea para la conformación de una ciudadanía activa, crítica y democrática.

5) De igual forma, se le informó que la demanda del OFM tiene el apoyo de todas las instituciones que imparten disciplinas filosóficas tanto de las Universidades Privadas como Públicas así como la Federación Mundial de Sociedades de Filosofía (FISP) en declaración reciente.

6) Finalmente, se le solicitó, por su conducto, una reunión con el Mtro. Alonso Lujambio, Secretario de Educación Pública, con el objeto de plantearle directamente las demandas de la comunidad filosófica nacional.

El Subsecretario expresó que, a la brevedad posible, respondería por escrito a los planteamientos del OFM.


México, D. F. 5 de febrero de 2010.

Mtro. Alonso Lujambio,
Secretario de Educación Pública,
Presente

Por este conducto le manifestamos nuestra más enérgica protesta por el incumplimiento de la SEP al Acuerdo 488 que fuera producto del diálogo entre la Secretaria a su cargo y la comunidad filosófica a través del Observatorio Filosófico de México, aprobado por unanimidad por el Consejo Nacional de Autoridades Educativas (CONAEDU) el 22 de mayo de 2009 y publicado en el Diario Oficial de la Federación el 23 de junio del año anterior. Dicho incumplimiento consiste en considerar que las disciplinas filosóficas (Filosofía, Ética, Estética y Lógica) no sean incorporadas en forma obligatoria en los planes de estudio de las instituciones de educación media superior.

La comunidad filosófica nacional advierte que esa interpretación no sólo es una violación a los acuerdos oficiales sino también un atentado en contra de la formación humanística de millones de jóvenes.

XV Congreso Nacional de Filosofía
México D. F. 29 de enero de 2010

Este documento ha recibido el apoyo de William McBride y Luca Scarantino, Presidente y Secretario General, respectivamente de la Federación Mundial de Sociedades de Filosofía (FISP). 166 firmas.

DECLARACIÓN DE LA FEDERACIÓN MUNDIAL DE SOCIEDADES DE FILOSOFÍA (FISP)
Sr. Profesor Gabriel Vargas Lozano
Director del Observatorio Filosófico de México.

La Federación Mundial de Sociedades de Filosofía, expresa su apoyo a la comunidad filosófica mexicana y especialmente al Observatorio Filosófico de México, en su consideración sobre las consecuencias que se desprenden en los países que ponen en peligro la enseñanza de la filosofía como disciplina integral, en los sistemas de educación media superior.

Estas tendencias están en contradicción con las recomendaciones formuladas por la UNESCO, en el estudio La filosofía, escuela de la libertad y reafirmadas en el “Encuentro Regional de Alto Nivel sobre la enseñanza de la filosofía en América Latina y El Caribe” que tuvo lugar el 8 y 9 de junio de 2009 en la República Dominicana. Todos los estados miembros fueron llamados a “re-introducir la filosofía allí donde ha desaparecido de los programas de estudio y a reforzar los ya existentes”

Nosotros subrayamos, en particular, la exigencia de que la enseñanza de la filosofía sea asumida por los profesores especialmente formados para este afecto y que hayan obtenido un diploma de nivel superior en las disciplinas filosóficas.

París, Francia, 1 de febrero de 2010.

William McBride.
Presidente

Luca M. Scarantino
Secretario General.

sábado, junio 27, 2009

Confesiones de un vendedor de mota


Esta crónica está basada en una serie de testimonios que Ricardo Valderrama, asesinado el pasado martes 2 en el estacionamiento de la Facultad de Filosofía y Letras, en Ciudad Universitaria, le proporcionó entre marzo y junio de 2008 a la doctora Nuria Araiza para la preparación del coloquio Tráficos: cultura y subjetividad, que se realizó en la Ciudad de México el 19 de junio de 2008, organizado por 17, Instituto de Estudios Críticos. El miércoles pasado, la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal anunció la captura de León Tagore Ponce Jiménez, alias El Patrañas, quien presuntamente asesinó a Valderrama por el control de la venta de estupefacientes en el campus universitario. Fabrizio Mejía Madrid.

En abril de 2008 El Valde salió de la cárcel y se puso a llorar. Era la una de la mañana y estaba solo afuera del Reclusorio Sur. La ciudad le daba miedo, se había olvidado de que existían coches, luces, espacios abiertos, el sonido de tus propios pasos en la noche. “Cuando salí, no sabía ni para dónde, ni qué hacer. Lo único que hacía era llorar, pero ya nada más me volteaba para el otro lado y se me salían las lágrimas”. El Valde había ingresado a la prisión cuando tenía 21 años y salía 10 años después. Adentro había dejado sus veintes y rara vez estuvo ante un espejo que, en el encierro, son considerados armas. En la revisión de cinco horas que los custodios te hacen para salir –revisan que seas el mismo y no otro que te secuestró y te dejó amarrado en un ducto para intentar una fuga fácil– miró la fotografía de su ingreso: “Me encontré con el chavito que había entrado. Con el pelo largo, sin tantos tatuajes”. El Valde no se echó de menos, simplemente no se reconoció.Regresó a casa de su madre –no conocía otra– en las inmediaciones de Ciudad Universitaria, en Copilco, donde ya su hermanastro estudiaba en el CCH Sur y los sábados ayudaba a poner jardines hidropónicos en las azoteas de la ciudad. El Valde volvió, después de una década, en un taxi y con el dinero que había ganado en la cárcel, haciendo lo único que sabía: vender drogas. El capo del Reclu-Sur, Don Lalo, le dio 100 pesos para que se las arreglara afuera y le pidió que le hiciera algunos “favores” ahora que estaba libre. No –dice El Valde que le contestó al jefe de los tráficos dentro de la prisión–. Aquí los que quiera. Afuera es otra cosa.Su madre, que a finales de los años setenta trabajaba en Levi’s de México y había conocido al papá de El Valde, Ricardo Valderrama Elizalde, quien había administrado los baños portátiles sani-rent, ahora vendía ropa en el ambulantaje: saldos. Su madre, que se lo había llevado a los Estados Unidos para vivir en casa de Nancy que ayudaba a los niños con síndrome de Down, ahora bregaba por los tianguis para vender sudaderas. A su padre no lo veía desde los 12 años. El Valde tenía el nombre de su padre y el de su padrino, Eduardo, el de los jeans Edoardo’s y los trajes Kurian. Pero tampoco lo veía ya. Él creía que su padrino también había caído en la cárcel por un fraude pero había salido bajo fianza. Nada de eso lo tenía claro. Quizá eran cosas que inventaba para no sentirse tan mal de su paso por los reclusorios Norte y Sur, en 10 años. El Valde, tratando de acostumbrarse de nuevo a la libertad, buscó a su padre por internet pero sólo encontró a un primo, en una constructora. No se dijeron nada porque la secretaria insistió en saber el motivo de la llamada. Él colgó.El Valde tiene un recuerdo de niño. Estudiaba la primaria en La Salle y venía el Día del Padre. Todos dibujaban sus tarjetas cuando, de pronto, uno de sus compañeros, Iván, se acerca a preguntarle si “Valderrama” se escribe con “b” o con “v”.
–¿Y tú para qué quieres saber? –respondió El Valde.
Acabaron a golpes y en la dirección. “Yo les decía: ‘es que éste me está quitando a mi papá’. Y lloré y lloré y me acuerdo mucho de eso”. La escena final es que, al siguiente día, La Salle manda llamar a los papás de ambos niños. Él llega con su mamá. Iván, con la secretaria del licenciado Valderrama. A quien El Valde sí encontró fue a una de sus exnovias, Jessica. Cuando la conoció en Ciudad Universitaria, ella estudiaba letras Italianas y tenía una niña de tres años. Ahora está casada con Alfonso y su hija es una adolescente; viven en Coacalco. A ella le confesó: “Me da miedo la ciudad, me da miedo cruzar una avenida”. Es Jessica la que lo ayudará a reconocerse, de nuevo, en los sitios que frecuentaba. Al Valde le surge otro recuerdo: a los 15 años lo corrieron de la escuela Erasmo de Rotterdam, en Avenida Universidad, por retarse a golpes con una banda de los alrededores, de las unidades habitacionales, de esa clase media de Copilco, siempre entre la educación universitaria y el desempleo. “Nos vemos a la salida”, les dijo en 1992. Quién le hubiera dicho que, más de una década después, él saldría y tendría miedo.En 2008 Jessica lo lleva a Ciudad Universitaria, al punto exacto donde la policía lo tacleó de la motocicleta, lo esposó, lo encapuchó y lo subió a una Suburban a la una de la tarde del 1 de abril de 1998. “Nos agarraron a tres. A mí; al Jimmy, que traía una mochila con coca y pastillas, y al Sabino, que se trató de tragar unos gramos de cocaína, pero le hicieron escupirlas”. Al Sabino lo golpean con una pistola en la cara. Los llevaron a la Fiscalía de Delitos contra la Salud, en el Monumento a la Revolución. Ahí fueron separados. A la mañana siguiente, El Valde recuerda que un guardia le grita al Sabino: “‘Órale, cabrón, toma tu desayuno, ¿o quieres que te lo dé en la boca?’. Y sale y le dice al oficial que nos estaba cuidando: ‘Oye, ¿sabes qué? Que ese cabrón está muerto’. El MP de turno dijo que se había suicidado”. Nunca se investigó por qué Sabino se había registrado con un nombre que jamás habían escuchado: Jorge Estrada López. A los sobrevivientes, Jimmy y El Valde, los llevan al Reclusorio Norte.“Me llevaron primero al COC, el Centro de Observación y Clasificación, donde te hacen pruebas psicológicas. Hay presos que entran ahí porque le dan una lana a los custodios para que ‘los deje entrar por sus tenis’. Y te roban los tenis. La ropa no porque el uniforme es igual para todos: beige”. Al ingresar a la cárcel, El Valde es interceptado por unos reclusos que tienen acceso a los expedientes de los recién llegados. Lo meten a una celda, le enseñan navajas y cuchillos. “Si no nos das 20 mil para nuestro refresco, una de estas te va a entrar”. Eran la banda de extorsionadores del reclusorio: El Güicho, El Vagui, El Soto, Negro Reséndiz y los hermanos Tornel que habían intentado una fuga del penal de Santa Martha. Como las acusaciones contra El Valde eran de narcotráfico (la UNAM tenía videograbaciones de sus tráficos en Las Islas, junto a la Rectoría) y robo (unas computadoras en la Facultad de Derecho), además de posesión (38 gramos le costaron 10 años de prisión), los extorsionadores creyeron que era rico. Pero no. El Valde ganaba mucho pero lo gastaba casi todo. El dinero se le iba en fiestas, idas a la playa, drogas. Ahí sus compañeros de celda fueron El Toby, que era un homicida de la colonia Gabriel Hernández, en Insurgentes Norte, que se divertía orinando desde su litera de arriba, y El Licenciado, un profesional del barrio de Tepito, serio, que salió al poco tiempo. Así que El Valde decidió defenderse con la única arma que dominaba: vender mota. Desde su llegada, conocía a algunos de los dealers de tachas en Coyoacán, a Rodrigo, que le presentó al capo de la prisión, Don Ramón, un hombre de San Luis Potosí que vendía las rutas del estado a los cárteles. Él lo protegió y, a su salida de la cárcel, Don Servando, el que había sido el contador de Don Ramón, se hizo cargo del negocio. La forma de introducirlo a los demás presos como su protegido es, por lo menos, curiosa: hizo que El Valde comprara 10 balones de futbol. Entonces pasó de celda en celda: “Este es El Valde y les regala estos balones para que salgan a hacer ejercicio. Él ya va a estar aquí conmigo”. Desde ese momento y ya con 30 kilos de mariguana qué vender –concesionados por Don Ramón–, El Valde se hizo de una labor en la cárcel. El tamaño de la venta es sólo discernible a través de un incidente: un motín de presos en 1999. Cuando los custodios les preguntan qué quieren, los amotinados responden: “Queremos mota”. Resulta que los controles para el ingreso se habían puesto más estrictos y había una eriza generalizada. “Fue el director, que era Leyva Peralta (Miguel Enrique), el que nos consiguió unos kilos y nos exigió a La Chiquita y a mí que vendiéramos”.
Tras el motín, El Valde “se enferma de los nervios”, tiene pánico de salir a vender. En 2000 es trasladado al Reclusorio Sur.Las cosas no son muy distintas ahí: El Güero y Don Lalo, respectivamente, un narco de Cancún y el comandante que se lo permitía, se pelean por el control de los tráficos dentro de la cárcel. Pero El Güero pierde por default: es trasladado a Puente Grande y, luego, extraditado a Estados Unidos. Es para Don Lalo que El Valde trabajará vendiendo unos 250 kilos de mota a la semana, que se convierten en casi 4 millones de pesos al mes, menos los 120 mil pesos semanales que se le pagan al comandante general, al jefe de Apoyo y al supervisor, quienes permiten la venta. Durante sus ocho años en el Reclu-Sur, El Valde recibirá por vender y llevar las tablas de ingresos y egresos 120 pesos al día y comida gratis con cerveza. Duerme en el dormitorio cuatro pero trabaja en el nueve: “Es como un hotel, ahí están los capos con su jacuzzi, su cocinero. El enganche es de 100 mil y la renta por vivir ahí es de 20 mil”. La mariguana entra por medio de las mujeres, en visita conyugal o en prostitución, dentro de sus vaginas envaselinadas en las que esconden los llamados “aguacates”, paquetes de drogas hilvanados en cinta canela. El Valde espera que salgan del baño las mujeres, laven sus paquetes, los pesa y los tasa. Como en las calles, El Valde compra barato y vende caro.Pero ahora, en 2008, cuando Jessica lo lleva al exacto punto de la Facultad de Filosofía y Letras en donde lo atrapó la policía, El Valde recuerda los piojos de la cárcel que te carcomen la ropa y la carne; el agua que saca ámpulas al bañarse, los huevos verdes de los desayunos hervidos; la antena de televisión para fumar la piedra de coca; al violador de Coyoacán que vio fundando una iglesia de Testigos de Jehová para protegerse de las consabidas represalias; a Manuel Sánchez, de la ETA; a Enrique y Adrián Aranda, uno profesor de una universidad privada de donde secuestraban a sus alumnas; al que se disfrazaba de Miguel Hidalgo los 15 de septiembre o de “ahorcado” cuando alguien se ahorcaba en la cárcel; a los travestis inyectándose aceite en los pechos; al Pajarito, un señor que nadie quería en su celda y se paseaba con un costalito con sus cosas. Ese Pajarito le pegó una vez y le abrió la boca. Hasta la fecha, El Valde puede sentirse con la lengua la cicatriz que le dejó adentro de los labios. Es por eso que le dice a Jessica:–¿Tú sabes lo que estoy sintiendo cuando me traes hasta aquí?–Pues qué bueno que sientas algo –le responde ella–. Eso quiere decir que sigues vivo.Tras una charla en el Parque de La Bombilla de San Ángel, Jessica deja a El Valde para irse con su familia. Son las cuatro de la mañana y El Valde debe caminar hasta la casa de su madre y hermanastro. Les tiene miedo ahora. Recorre las calles donde todo empezó, tan fácil. Insurgentes, Miguel Ángel de Quevedo, Universidad, Copilco. Son las mismas que yo recorría cuando iba a la Universidad. Conocí a decenas como él. Para ellos, como para El Valde, todo resultó simple, una especie de destino: en un parque hay una preparatoria Juan Escutia donde hay un punk, El Charlie, que vive en la unidad habitacional del Altillo. Charlie, de 19 años, y El Valde, de 14, van al Chopo los sábados. “Me empezó a llevar al punto donde vendían mariguana, que era en la Facultad de Ingeniería, con Apolinar Delgado, El Poli. El señor veía que éramos una bandita como de ocho que cada tercer día llegábamos a comprarle que sus 20, 30 pesos, a la salida, a las 10 de la noche. Y nos pide que no vayamos tantas personas, y entonces nosotros le pedíamos la lana a los demás y por comprarle unos 300 pesos, ya me daba mi pilón gratis, para mí. Al rato yo ya no ponía dinero, hasta me sobraba”. Matan al Poli en la Facultad de Derecho. Él tenía un 18, es decir, uno que le echaba aguas con la policía universitaria. Se llamaba Enrique Gavilán. Después de que matan a balazos al Poli, Gavilán “me lleva al espacio escultórico donde, entre las rocas, tenían unas bolsotas de mariguana. Mira, mitad para mí, mitad para ti. Me la llevé en la bicicleta. Parecía yo Santa Claus”. Así de fácil El Valde se hace vendedor de mota.“Él me empezó a recomendar con la banda: si quieres 20, te los vende El Valde, si quieres un kilo, yo te lo vendo. Empezaron a bajar a Las Islas de la UNAM unos con pastillas, otros con ácidos, tachas, hasta hongos y peyote. Éramos como ocho. Me empecé a meter en Coyoacán, frente al Hijo del Cuervo, debajo de la palmera. En El Chopo, los sábados, 5 mil pastillas en unas horas. Ya vendía unas pastillas de Rohypnol que me vendía una señora de Copilco El Bajo que trabajaba en los laboratorios Roche en control de calidad y se quedaba con las medicinas defectuosas. Empezó a llegar un señor de Oaxaca que me daba cinco o seis bolsitas con jalea de opio. Y alguien me dijo que debería ir a Guerrero, en la sierra de Atoyac, donde tienen los secaderos de mariguana. Y fui con un señor que era trailero y me dejaba los kilos en el Puente de Perisur”.El Valde busca la mayor ganancia, ahora, hoy, hoy, hoy –como nos enseñan los exitosos–, y acaba por ir a Cuernavaca. Lleva a sus novias a Tepoztlán –“tienes dinero, eres popular, muchas chicas se te acercan y quieren andar contigo y todo”– y recogen los cargamentos en Cuernavaca. Un día, El Tor de Naucalpan le pide que lo lleve a su fuente inagotable de mariguana. “Cuando llegamos, que veo unos boquetes en el zaguán de la puerta, boquetes como de balas. Y que se me ocurre asomarme por uno y veo que las señoras a las que les compraba están, así, muertas”.Y en 2008, El Valde recuerda caminando hasta la casa de su madre los tiempos en que creyó que “todo mundo quería verme, que la gente estaba satisfecha conmigo”, y ahora, a sus 32 años, 10 de ellos en la cárcel, se da cuenta de que “realmente no querían estar conmigo, sino con lo que les vendía”. Esa soledad sin siquiera un laberinto. “Mi trabajo siempre fue vender drogas, y ahora que ya no las vendo, pues no sé hacer nada”. Llega caminando a la casa en las afueras de la Universidad, en la que jamás entró a un salón de clases, salvo para vender, contar dinero o esconderse. Como antes de su aprehensión pensaba irse a vivir a Los Cabos, Baja California Sur, ahora piensa en irse a Europa, “a pertenecer a algo”, pero no tiene pasaporte porque no tiene credencial de identidad porque sus derechos políticos fueron suspendidos desde su entrada a la cárcel.
El Valde no es una historia de un traficante lejano, absurdo, extravagante. Es la de un chavo que padece la falta de espacio para evitar la grieta que tiene bajo los pies. Que cae directo en ella porque le falta pertenecer. Si algo perdió México en su generación nacida a finales de los setentas y las posteriores fue la idea de la pertenencia. Las narrativas de sus muertes, ejecuciones, detenciones, son anti-narrativas: hay una cabeza aquí, un narcomensaje allá, un tiroteo más allá. No se entiende nada. ¿Por qué empezaron a vender? ¿Cómo aguantaron la cárcel? ¿Qué se hace cuando se sale en libertad a un país que te repudió? Nadie sabe, nadie quiere saber. Se apunta el número de ejecuciones y se hace una gráfica. Se usa la “inseguridad” para crear a una subclase –los narcotraficantes– que borra la verdadera clase, los pobres.
Escribo esto porque yo he visto a esta clase media irse entre las grietas. Si algo, El Valde –“¿Sabes qué les digo ahora? Que El Valde ya no existe. Que ahora soy Ricardo Valderrama”– me habla del descenso de los estudios como ruta de ascenso. Me habla de la no-pertenencia en un no lugar llamado México. Me habla de la aplicación en el mundo ilegal de principios empresariales en el mundo supuestamente legal. ¿Cuál es la diferencia entre Televisa o Televisión Azteca y El Chapo Guzmán? Me dice que la cárcel es un espejo donde están prohibidos los espejos.Después de todo, Ricardo Valderrama regresó, por razones que no conozco, a la Universidad Nacional. Fue a las Islas, su refugio de traficante, noviero, amigo del relajo. El 12 de junio de 2009, a las 13:15, casi a la misma hora en que lo habían aprehendido 10 años antes, recibió dos balazos que le dispararon desde una motocicleta. Cayó sobre unos botes de basura en la Facultad de Filosofía y Letras. Los estudiantes trataron de rea¬nimarlo, pero murió. Lo imagino acurrucado en sí mismo, acaso recordando cuando, en la cárcel, Don Lalo le pidió que cuidara durante cinco días al hurón que le iba a regalar a su esposa en su cumpleaños. “El hurón hasta se encariñó porque se dormía conmigo. Pero el día que llegó la mujer del señor Lalo se lo tuve que bajar. El hurón no se quería ir con ella, ¿no?, porque… este… ayer me estuve acordando de eso”.

viernes, junio 19, 2009

No será posible hacer sobrevivir al Capitalismo

Barómetro Internacional

Es obsceno, por decir lo menos, alentar ilusiones sobre un sistema en agonía

Fernando Buen Abad Domínguez

"Es, pues, evidente que la burguesía ya no es capaz de seguir desempeñando el papel de clase dominante de la sociedad ni de imponer a ésta, como ley reguladora, las condiciones de existencia de su clase. No es capaz de dominar porque no es capaz de asegurar a su esclavo la existencia ni siquiera dentro del marco de la esclavitud, porque se ve obligada a dejarlo decaer hasta el punto de tener que mantenerlo, en lugar de ser mantenida por él. La sociedad ya no puede seguir viviendo bajo su dominación; lo que equivale a decir que la existencia de la burguesía es, en lo sucesivo, incompatible con la de la sociedad2"
Marx-Engels
Hasta ahora muchos filósofos se han dedicado a “renovar” palabrerías sobre el mundo... de lo que se trata es de transformarlo. Ha de saberlo Myung-Hyun Lee del Comité organizador para el Congreso Mundial de Filosofía, cuando afirma que “…espera tener reflexiones renovadas sobre la naturaleza, alcances y funciones de la Filosofía en una era de creciente multi-culturalidad, globalización y tecnificación científica 3 ”. Si tal “era”, como parece, se refiere a la “era” del Capitalismo es lógico y urgente convocar a pensar el futuro, lo nuevo, lo diferente… lo opuesto a esta máquina de crimen y devastación que amenaza a la humanidad con destruirla y destruirlo todo. Ojalá que “renovador” no signifique “resucitador”, que “reflexiones renovadas” implique búsqueda de lo nuevo y no implique cirugía cosmética gatopardista de filósofos especialitas en “renovar al mudo” para renovar sus contratos. Porque es absolutamente cierto que, sin triunfalismos ni simplismos, urgen praxis renovadas (y renovadoras) revolucionarias, para que quede claro, de una vez por todas, que lo único nuevo, posible, es el Socialismo. El salto cualitativo de la humanidad que se pertenecerá a sí misma y no a los explotadores. ¿O estarán planeando otra “tercera vía”?
“La historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases”
La agonía del Capitalismo, aun prolongada, es tan irreversible que no es posible, ni para los filósofos más complacidos, con los mejores intentos, imaginar o encontrar un solo argumento honesto que pueda defender la historia, los hechos concretos y los estragos de un sistema económico y social basado en la corrupción y el robo. Lo que alguna vez fue un sistema con fuerza revolucionaria capaz de sacar al mundo del periodo medieval es hoy un sistema decadente que sólo es capaz de sobrevivir a fuerza de esclavizar, explotar y degenerar a la especie humana. Y para sobrevivir el Capitalismo invertirá cuanto tenga a mano así ponga en riesgo la existencia misma del planeta. Así tenga que comprar filósofos que lo alienten en su lecho agónico. Uno no pude ser ingenuo. “Lenin y Trotsky, por el contrario, decían que no existe la crisis final del Capitalismo, en el sentido de un colapso automático del sistema. Si se le deja a su merced, el sistema capitalista siempre encontrará una salida, aunque con un coste terrible para la clase obrera y la civilización humana.4”
Nos amenaza la barbarie con su “lógica” modelo imperio: si el Capitalismo no tiene salida nada tendrá salida. Hay que recordar a Irak. A los filósofos burgueses les gusta soñar con la “paz” de las reformas sin sobresaltos. Se ilusionan, o quieren ilusionarnos, con la idea de un Capitalismo humanizado sin esa “violencia” de los “resentidos sociales”, sin odio de clases, sin divisiones entre “hermanos”. Se hacen fantasmagorías con la reconciliación de las clases. Hacen fraseología sobre la “paz” social, sin perder o frenar la productividad ni la rentabilidad burguesa, con cambios “humanistas”, poco a poco, graduales y sin aspavientos… retóricos del reformismo, la inconsistencia teórica y política, la crítica a los métodos revolucionarios y la defensa de la “democracia burguesa” sin importar su grado de putrefacción. No pocos filósofos andan por el mundo sembrando, todavía, la desconfianza de los sentidos, las mayéuticas mercantiles de sus metafísicas fetichistas, sus idealismos como demiurgos fatalistas y la “subjetividad” como fábrica del cosmos sospechoso… por mencionar unos cuantos. Todo para sostener la alienación en sus modalidades más estrambóticas. Todo para mantener vivas las palabrerías rentables usadas como credo “ilustrado” que ayuda a esconder la miseria, la degeneración y los muertos en un sistema devastador y corrupto por definición. Los ricos pagan por eso fortunas.
¿Qué es lo nuevo? ¿Qué es lo renovado? Habrá que ver en este Congreso cómo se elude el “novedosismo” de los filósofos con aspiraciones prestidigitadoras.¿Será que quieran algunos hacer pasar por “renovada” la producción actual en un mundo en crisis de sobreproducción donde sólo puede comprar el 20 % de los habitantes… será que nos presentarán una solución renovada al problema del Trabajo y el empleo, los sueldos, las condiciones laborales, serán, acaso, ideas nuevas para relaciones obrero-patronales justas, des-alienadas? ¿Se renovarán los servicios, la agricultura y industria manufacturera? ¿Se renovará algo en materia de explotación de materia prima y mano de obra? ¿Hay algo renovable en el Capitalismo? Ya veremos qué defienden los filósofos burgueses. Lo tienen difícil, ni duda. En cualquier caso todo lo que pretenda hacer sobrevivir al Capitalismo y hacer sobrevivir las ilusiones sobre alguna forma de sobre-vida burguesa deberá ser debatido a la luz de los datos más concretos sobre la realidad económica, política e ideológica de la humanidad a estas horas. Toda filosofía alienada que pretenda pasar por encima, debajo, al lado, indiferente o mística respecto a las calamidades más desesperantes que explotan y esclavizan a la humanidad, acompañará irremediablemente al Capitalismo hasta la tumba… y se irá con él. Nueva sería un filosofía actualizada y potenciada al servicio de la transformación del mundo en manos de los trabajadores. Nuevo sería un sistema social capaz de emerger dialécticamente de las fuerzas organizadas hacia el socialismo con los trabajadores del mundo unidos. Por ejemplo.
Un Filosofar renovado sólo es posible si se pone en claro que el sistema capitalista no es eterno. Que el pensamiento fabricado a su servicio caduca y languidece. El desempleo ahora es una perspectiva que asedia y representa la moralidad de los explotadores. Las burguesías creen todavía que pueden convencer a los trabajadores de que el sistema de "libre empresa" es el único y mejor sistema posible, precisamente cuando miramos cómo fallece. Inventan incluso Congresos de Filósofos y, a veces, alquilan a poetas famosos para organizar y amenizar las charlas más complacientes con el “mercado neoliberal”. Como en México con Octavio Paz. El Capitalismo será incapaz, según pase el tiempo y según maduren las luchas en su contra, de satisfacer incluso las necesidades más básicas, es decir, empleo, salario digno, hogar, educación y salud, jubilación, control de los ecosistemas… El Capitalismo se desplomará de un momento a otro, en unos meses, en unos años, su muerte es inexorable. Fenecerá por una suma de factores no milagrosos. Lo nuevo en el horizonte de los pueblos es el Socialismo. Hay que ayudar, colegas filósofos, a hacerlo visible.
Los Filósofos deben pensar en lo costosa que es para la humanidad la agonía del Capitalismo. Es decir deben pensar cómo piensan los trabajadores del mundo unidos. El Capitalismo ha desarrollado la economía mundial anárquica y de guerras internas que prepara las condiciones para una recesión devastadora. Tarde o temprano. La agonía del sistema capitalista como las epidemias, adquirirá un carácter más general y severo, irá de un continente a otro a la velocidad de la luz, devastando comunidades, regiones y países enteros. Esa es la imagen de una agonía en un espejo del mundo no muy lejano. ¿Se quedaran sin palabras los filósofos? Filosofar con los pies en la tierra, en la historia y en sus cambios. Ya tiene doscientos años de historia del Capitalismo, ya dejó su sello en todo el periodo y afectó a las relaciones entre las clases y a la conciencia de cada clase. Una historia de sangre, obscenidad y guerras, un periodo de lucha de clases tormentoso, que cambió decididamente la historia de la humanidad y puso en riesgo grave la supervivencia de la especie humana… varias veces. Esta agonía es lenta hay que ser cautos, ya otros alguna vez defendieron la idea de la crisis final del Capitalismo. Pensaron que el Capitalismo colapsaría, “automáticamente” debido a sus propias contradicciones sin tomar en cuenta que papel trascendental deben jugar las luchas campesinas y obreras en ese cambio. Por eso es de importancia extraordinaria lograr que el Capitalismo sea derrocado por la clase obrera. La historia no se resolverá mágicamente sólo porque existan más pobres, más crisis o más rebeldías… es falso aquello de “cuanto peor mejor” la historia podrá cambiar porque la lucha de clases nos permite entender la necesidad de la organización, la conciencia socialista y la construcción de una dirección correcta hacia la revolución permanente. Y no hay de otra.
El Capitalismo agoniza y la autoridad que disfrutaron los filósofos en otro tiempo se desvanece exponencialmente porque, entre otras razones, muchos pensadores han sido incapaces de entender su composición de clase, la han escondido o traicionado o han sido veleidosos que se niegan a entender que “todo lo que sube tiene que bajar”. La dialéctica de la historia. Porque muchos filósofos dejaron de cultivar la pasión por la verdad en el seno de las mejores luchas humanas y se abandonaron a los escarceos más mercenarios con la burguesía. La explotación ha aumentado en todos los países, los capitalistas anhelan extraer toda la plusvalía posible a los trabajadores… esa es la base de la producción capitalista y eso genera injusticias, crímenes, hurto degenerado y un malestar creciente que refleja un síntoma de la debilidad patente y latente de todo el sistema.
Los Filósofos han de tomar posición porque la agonía del Capitalismo entró en una fase de destrucción vigorosa, marcada por las guerras y un periodo de gran inestabilidad y entró en un largo periodo de declive, que no sigue una línea recta. Hay periodos breves de recuperación y tiene sus peculiaridades. El Capitalismo tiene bajo nivel de desarrollo de la producción, una gran burocracia estatal y crisis destructora de las fuerzas productivas. El futuro del Capitalismo es la pobreza, la deuda, el hambre y el analfabetismo, una caída del nivel de vida. Todo esto confirma que el Capitalismo se encuentra en un declive manifiesto de maneras diversas. “La prolongación de la agonía del Capitalismo, amenaza con socavar la cultura y la civilización humana, o incluso el futuro de la humanidad. La tecnología que puede ser una amenaza para la existencia de nuestras especies (la guerra química y biológica, ingeniería genética, energía nuclear…) está en manos de multinacionales irresponsables; la destrucción del planeta por la sed de beneficios de los monopolios; la degradación del medio ambiente —el aire que respiramos, el agua que bebemos, la comida que comemos— se lleva a cabo en nombre del beneficio. Las desenfrenadas actividades del imperialismo provocan una guerra tras otras. Todos estos fenómenos —tomados en su conjunto— ponen un gran signo de interrogación no sólo sobre el futuro de un sistema socioeconómico que ha logrado sobrevivir a sí mismo, sino también sobre el futuro de nuestro planeta5”. Y muchos filósofos, trabajadores de la filosofía, no se atreven a tomar su lugar al lado de los trabajadores.
Hace falta que los filósofos como trabajadores del pensamiento eleven la calidad de su trabajo y contribuyan a desarrollar el Socialismo. Hace falta que los filósofos entiendan el Socialismo Científico desde, sus propias luchas como trabajadores de la filosofía y contribuyan a expresarlo en el seno de las luchas obreras y campesinas del mundo entero para que se beneficien con las mejores herramientas de la ciencia filosófica. No habrá Socialismo capaz de llegar automáticamente a la victoria. Es necesario un método y su correcta aplicación, será necesaria la orientación marxista a cada momento y una organización, desde abajo, capaz de inspirar y desarrollar la confianza más garantizada entre las masas luego de haber fraguado con la praxis una experiencia y una dirección inteligente, audaz, creativa y no sectaria. Pero un método revolucionario implica, sin oportunismos, muchas cosas, según se den los momentos y las circunstancias… según se presente el correlato de fuerzas en conflicto. No se debe tener miedo a ninguna herramienta consensuada desde abajo y pertinente con un programa revolucionario ni en el parlamento ni en la insurrección. Hay que ser muy dúctiles en la organización y muy rigurosos en los principios científicos del socialismo.
El Socialismo sólo teórico es ridículo y peligroso. El método revolucionario que puede llevar al proletariado a la conquista del poder no puede despreciar ninguna herramienta pero ha de estar atento evitar toda solución que no asegure la construcción concreta del poder en manos de los obreros y los campesinos y la organización del partido revolucionario nuevo. Es preciso entender y explicarnos entre todos, con la máxima claridad, de qué manera, en qué terrenos, con qué alcances, riesgos y posibilidades se presenta la lucha de clases a cada minuto. Es inexcusable construir la solidaridad revolucionaria de las masas, romper toda esperanza en la supervivencia del Capitalismo, toda ilusión sobre el arrepentimiento de los explotadores "democráticos". Es imprescindible la educación de cuadros de filósofos revolucionarios, es indeclinable la crítica dialéctica y científica contra la “cultura” burguesa, el “arte” burgués, la opinión publicada por el stablishment en sus mass media, el “sentido común” (es decir la moral burguesa), aprovechar lo mejor para superarlos y es absolutamente necesario ser capaces de mostrar, un temple y una disciplina implacables y creativos para encontrar, hombro con hombro, al lado de los trabajadores, una solución razonada para cada problema que se presente a la construcción del Socialismo. Es preciso trabajar al lado de las capas más combativas del proletariado y aprender a mirar críticamente, con su sensibilidad, las condiciones objetivas de la lucha de clases y corregir lo que sea necesario para recuperar el desarrollo de la humanidad. De lo contrario el filósofo será un inútil a la revolución.
Una clave para los filósofos es contribuir con los trabajadores del mundo a dar el “salto cualitativo” hacia la construcción de un partido desde abajo, partido alegre, entusiasta, fresco, renovador que inspire confianza entre personas solidarias y comprometidas, entre compañeros que debaten diferencias y fortalecen fraternalmente sus coincidencias… un partido pleno de futuro con estrategias y tácticas, capaz de plantear perspectivas con firmeza teórica y prueba práctica. Un partido dispuesto a mejorar las condiciones de vida con una economía ideada, planificada y controlada por los trabajadores mismos. Un partido como el que, hasta hoy, no se ha visto.
Si el sistema todo ha de transformarse, así sea con ritmos que aun no conocemos, elijamos que se transforme hacia lo mejor posible. No repitamos los errores. Ni los horrores. Preparémonos eludir todas las ideas y prejuicios que no colaboren a construir la seguridad en nosotros mismos y nuestra independencia del ser y pensar burgués agonizante. La conciencia de las masas, en más de una actividad, puede transformarse en 24 horas si las condiciones nos lo exigen. Pero eso no ocurrirá milagrosamente. Y ningún filósofo comprometido con la humanidad, en serio, puede hacerse el sordo. Nuestro desafío mayor radica en mirar el terremoto con antelación y preparemos, confiando en nuestras propias fuerzas, para sobrevivirlo mientras ideamos la creación de un mundo mejor. Socialista pues. En última instancia, la viabilidad de cualquier sistema socioeconómico que podamos crear, dependerá de que seamos capaces de impulsar los medios de producción. De que estén en manos de los trabajadores. Si logramos controlar eso, con un programa socialista, habremos dado un paso vital.
Filósofos del mundo, no todo se reduce a la economía. Claro que no bastará con transformar los medios y la propiedad privada sobre ellos, habrá que transformar las formas en que nos relacionamos, las relaciones de producción, para desaparecer de nuestras vidas y cabezas la imagen del “patrón”, del “dueño” del sistema que nos exprime, nos inhibe, nos amedrenta, nos silencia y nos frena la creatividad… derrotar toda alienación, desaparecer todo autoritarismo en las aulas, las fábricas, las sobremesas y las sábanas…y junto con el cambio de las relaciones impulsar el cambio de la cultura, los hábitos, los gustos… mejorarlos pues para que mejorándolos nos hagamos mejores personas, mejor especie. No es imposible. Muchos filósofos han sido capaces de absorber, de manera correcta, es decir en la práctica directa, las ideas y métodos fundamentales del marxismo pero muchos han vivido, demasiados años, asilados en los cubículos y los pasillos, en las aulas y en las bibliotecas, como intelectuales pequeño burgueses incapaces de la critica, o de auto-critica, incapaces de poner la ciencia al servicio de la revolución socialista. Muchos filósofos le temen al marxismo sin saber por qué y muchos lo desconocen inexplicablemente. Pero cada filósofo debe saber que la Filosofía no necesariamente atrajo a todo lo mejor de la intelectualidad científica. No están entre las filas de los filósofos los hombres y mujeres mejor preparados dedicados a servir sinceramente a la causa de la Filosofía para transformar al mundo. Hay burócratas y burros cuya ignorancia e irracionalidad traicionan todo espíritu de “amor al saber”. Hay una cantidad no pequeña de filósofos que carecen de formación científica en materia política y carecen de experiencia en las luchas campesinas y obreras que les permitiera adquirir una verdadera comprensión marxista. Una compresión de la Filosofía para transformar al mundo no sólo para contemplarlo.
Cargamos el lastre burgués de un sistema social que también ha sometido a la explotación a muchos filósofos, como a todos los trabajadores… cargamos un lastre ideológico burgués que impide comprender la dialéctica y el papel del filósofo como un trabajador también alienado. Muchos filósofos esconden su ignorancia, su orfandad de método filosófico socialista, tras la palabrería formalista de la “lógica” más conveniente al quietismo de algunas universidades y no pocos centro de investigación. Muchos filósofos sienten que es impertinente, que no les pertenece, luchar políticamente como filósofos concientes de su fuerza de trabajadores organizados. Son individualistas y desconfían hasta del universo. Han sido educados y sometidos, por ejemplo, a los designios del formalismo lógico para las conductas políticamente correctas, los programas académicos laboralmente correctos, la estética decorativamente correcta, la epistemología sin política, sin economía… sin rebeldía, sin lucha de clases. “Tal formalismo es una característica del pensamiento burgués, y sobre todo de los intelectuales formados en la universidad. Es la base de la lógica formal. Este método consiste en la elaboración de una hipótesis más o menos arbitraria, basada en un puñado de datos seleccionados y después se intenta justificar la hipótesis con una nueva aportación de cualquier dato que pueda corroborarla. Este método es conocido por los estudiantes de posgraduado que tienen que defender una tesis doctoral. El aspecto positivo de este método es que a menudo arroja nuevas e interesantes ideas o iluminan las teorías ya existentes. Pero el aspecto negativo, es que pueden llevar a conclusiones equivocadas y arbitrarias, lo que identificamos como sofistería. Por cada tesis doctoral que lleva a nuevo descubrimiento, hay cien que se pueden arrojar al cubo de basura6.”
Hay filósofos que ignoran lo que es una lucha por sus derechos y desconocen en la práctica lo que significa la solidaridad con quienes luchan por el Socialismo. No ven que se trata del episodio más importante en las centurias más recientes, no ven la dialéctica de la historia, no ven que se muere un sistema asesino y que nace una humanidad conciente y dueña de sus fuerzas… una humanidad que quiere desarrollarse plenamente. Creen que es una “tendencia” un capricho de sectas, una movida de grupúsculos… y no ven que se trata del ascenso de la humanidad.
Muchos filósofos son incapaces de ver que viene a galope tendido, a lomos de la historia, de un continente a otro, la revolución Socialista. Viene bajo la dirección de los trabajadores, con su dirección objetiva y subjetiva. Muchos no la ven venir por que no pueden o no quieren. Pero este Congreso Mundial de Filosofía está obligado a hacerla visible. O será nada.
Es obligación de un Congreso con esta envergadura poner en su lugar las incertidumbres viejas, demostrar lo ocioso que son muchas de ellas y dar lugar a la urgencia de cuestionar esta sociedad producto dialéctico de la historia humana. Es su obligación ¿Hay quién objete? preparar las energías para esos futuros acontecimientos que irán apareciendo según emerja el Socialismo en todo el mundo. Este congreso debe pensarse como espacio para pensar la transición dialéctica plena de contradicciones acumuladas: pensar críticamente la desigualdad social y la insolencia burguesa que vive entre privilegios injustos e ilegales, pensar el costo brutal de la plusvalía, pensar la desfachatez de las jornadas laborales; pensar la inseguridad laboral; pensar el ataque sistemático a las organizaciones de trabajadores; pensar la concentración obscena del capital y el poder degenerado de los monopolios y las empresas. Pensar el papel de los gobiernos parásitos responsables de endeudamientos delirantes, pensar la reducción del gasto público, la defraudación de los sistemas de bienestar, vivienda y salud; pensar la extorsión y el terrorismo fiscal contra los más pobres y el perdón legalizado a impuestos que no pagan los ricos... Pensar las degeneraciones del gusto, la estética de la miseria, la violencia psicológica contra niños y adultos, la marginación y la persecución, la degradación cultural y la mansedumbre por terror cotidiano. Pensar para no quedarse pensando y pasar a la acción de inmediato, pensar como una acción práctica que transforme al mundo de inmediato. Pensar la praxis, en praxis, para la praxis. O sea, pensar en movimiento. ¿O dirán que nada de esto es asunto de la Filosofía? ¿O dirán que son temas tangenciales? ¿Qué es tendencioso, que abordar esos temas politiza la Filosofía? ¿Qué hay que hablar del Ser en abstracto sin hablar del ser humano en concreto?
Este Congreso ha de tener en claro el momento transicional en que aparece y habrá de poner en claro que el Capitalismo no es eterno, ni divino. Que es imperativo comenzar a pensar en colectivo, y sin exclusiones, cómo vivir, trabajar, pensar y actuar de manera diferente sin el peso demencial del Capitalismo y lo fácil que será vivir, pensar, trabajar y actuar sin miedo a la represión, sin miedo la violencia de los empresarios y sus gobernantes pagados para sofocar la libertad de los pueblos. Qué fácil será organizarnos para nuestro bien colectivo si no estamos amedrentados permanentemente. Este Congreso, en horas de transición, deberá abordar el pensamiento hacia el Socialismo y la cronología de la humanidad hacia sus transformaciones más profundas. La Revolución Permanente.
Para eso será necesario un Congreso con Filósofos que no se escandalicen con la transformación que emprenden los pueblos desde abajo y harán falta filósofos que no sean cómplices de la explotación capitalista de la esclavitud o la servidumbre. Filósofos capaces de entender y enriquecer el pensamiento ante el hecho extraordinario de cambiar las monstruosidades del Capitalismo que ni es eterno, ni es inmutable. Que es preciso el cambio y que ya se gestan en las entrañas de la historia los embriones Socialistas que son testimonio vivo, que cambiará, transformará todo hasta en los aspectos más imperceptibles. El Capitalismo entró en una fase de decadencia terminal, que puede durar cierto pro que mientras dure las consecuencias negativas de su sobre-vivencia pesarán sobre la humanidad de manera amarga. Aun con destellos de vida relativa no mejorarán las contradicciones, a cambio se exacerbará el paisaje de degeneración y barbarie. Ya se ven los signos de las fases que amenazan al mundo con catástrofes terribles. Como las hambrunas, como las epidemias, como las invasiones para saquear materias primas y mano de obra. Este congreso que convoca a pensar de manera renovada lo nuevo deberá estar en guardia contra la tribu mediocre de Filósofos profesionales y aduladores a sueldo, que tratará de llenar con salivas reconciliadoras de clase, cualquier perspectiva de cambio profundo. Es preciso prepararse contra la cooptación del Congreso (si no es que ya está cooptado) por parte de sabihondos de biblioteca que no sólo ignoran el ascenso del Socialismo sino que lo combaten y que combaten, como pueden y donde pueden, cualquier preparación de la vanguardia proletaria, luchan contra la creación y formación de cuadros además calumniar a diestra y siniestra el pensamiento más avanzado que se ha puesto al servicio de la revolución de los pueblos: el marxismo.
Este congreso ha de saber que la muerte del Capitalismo conlleva batallas de tipo muy diverso y también momentos de calma relativa. Calma engañosa siempre. Este congreso, que llama a pensar lo nuevo, es, a su modo, preludio de una batalla nueva y ha de saber que los filósofos del Socialismo no se duermen en la calma, que éste llamado a pensar lo nuevo comporta las tareas de entrenarse, limpiar y velar las armas, convocar y organizar a filósofos nuevos, mejorar todas los medios y modos de comunicación y logística… en fin prepararnos para ofrecernos sin reservas y ganar las batallas próximas. Estar al lado de los trabajadores, como trabajadores, acelerando en lo posible el fallecimiento del Capitalismo, para construir junto a los campesinos y los obreros, la victoria del Socialismo.
Presenciamos un periodo de la historia del Capitalismo lleno de crisis convulsivas sin precedentes, en todo el mundo, eso hace sonar el toque de difuntos por este sistema económico y social de opresión y explotación que la inmensa mayoría de los seres humanos no resiste más. Es este un momento de tránsito donde lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer… Y ya que, con su deceso, el Capitalismo dejará muchos beneficios a la especie humana ¿por qué no le damos a su muerte, organizados y fuertes, una ayudadita? Al fin y al cabo muchos no derramaremos ni una sola lágrima.
buenabad@gmail.com
1 The XXII World Congress of Philosophy from July 30 through August 5, 2008 http://www.wcp2008.or.kr/Schedule.htm : For questions about the conference registration and logistics, please contact the ConvEx Korea at wcp2008@convex.co.kr or: ConvEx Korea Inc. Suite B-201 Champs-Elysee Center, Daechi-dong 998-5 Seoul, South Korea, 135-712 Phone : 82-... / 7705 / 7709 Fax : 82-2-557-7708 For questions about the conference content, please contact Professor Eun-su Cho, Secretary General of the Korean Organizing Committee, at escho@snu.ac.kr
2 (El Manifiesto Comunista, Marx y Engels, pág. 50, editado por la Fundación Federico Engels). http://www.engels.org/Frontal/mani.htm
3 “… we hope to have renewed reflections on the nature, scope, and function of philosophy in an increasingly multicultural, globalized, and techno-scientific age”
4 Alan Woods: http://www.engels.org/
5 http://www.engels.org/marxismo/marxis10/6_10.htm
6 http://www.engels.org/marxismo/marxis10/6_10.htm

miércoles, mayo 20, 2009

México: La Filosofía amenazada

Barómetro Internacional

Aberraciones, incoherencias y saqueo intelectual del gobierno espurio

Fernando Buen Abad Domínguez

No podrán borrar a la Filosofía con saliva de burócratas.

Aun y cuando lo que hoy se enseña como Filosofía está lejos de ser lo que necesitamos, no seremos cómplices de la decisión de un gobierno ilegítimo dispuesto a cercenar la Filosofía sólo porque se le antoja a un puñado de burócratas. Filosofía significa, también, lucha. No esperará el gobierno espurio que aceptemos su aberración neoliberal ideada para borrar del mapa curricular a Filosofía. Ni se les ocurra. Toca a la Filosofía, y a todos, combatir al burocratismo saqueador y ponernos al servicio de la verdad y de la esperanza objetiva. Ponernos con rumbo al cambio del mundo actual por un mundo donde la humanidad se pertenezca a sí misma. Necesitamos de la Filosofía contra las traiciones de los ideólogos empeñados en la baratija de que “ya todo está escrito”, de que “las humanidades han muerto” y de que no es necesario respetar su lugar como herencia mayúscula de la Cultura. Necesitamos la Filosofía para intervenir en la Historia como una acción, vital y práctica, dispuesta a dar las mejores respuestas que podamos para al fortalecimiento de la memoria, de la crítica y de la argumentación racional hacia una vida más humana, de verdad justa y sin esclavitudes. Transformar al mundo.

Necesitamos la Filosofía y no permitiremos que se la cercene de los planes educativos. Filosofía útil contra todo criterio, egoísta, individualista e improductivo. Filosofía productiva, práctica... que contribuya a forjar la moral y la política contra toda forma de los grilletes y que sirva para inspirar a la humanidad los valores de la libertad, la igualdad y la solidaridad a toda costa. Una Filosofía comprometida con el desarrollo científico y tecnológico y una Filosofía para transformar al mundo. Ahí esta la importancia y la utilidad de la Filosofía para no callar, para no ser indiferente o conformarse con este mundo. Una Filosofía crítica plena de valores de justicia, libertad, igualdad, dignidad humana, empeñada en esclarecer y reivindicar la fuerza organizada de los trabajadores dispuestos a asaltar los cielos.

Claro que no basta hablar un día sobre Filosofía, quererla, sólo en los encuentros internacionales, sólo en las aulas o sólo en los cafés. Quererla sólo cuando hay que defender la nómina o sólo defender complicidades. Claro que no alcanza con declaraciones y buenos deseos. Hace falta una Filosofía capaz de florecer desde las bases de los movimientos sociales y reivindicar su importancia, necesidad y función social, no sólo en el sentido teórico de ayudar con reflexiones a elevar la conciencia sino, principalmente, su necesidad en la práctica para influir en las vidas dignificándolas y humanizándolas en la realidad concreta.

Quiere el gobierno ilegítimo de México aplastar a la Filosofía porque millones de personas avanzan ya con el despertar de ideas nuevas para cambiar la sociedad. Para imponer con cinismo una educación sin pensamiento y para la desmoralización de los pueblos a estas horas hartos de infamias y explotación. Es hora de profundizar la lucha. Hay una humanidad urgida de luchar por su emancipación y que ahora mismo construye sus banderas nuevas. La burocracia espuria quiere cercenar a la Filosofía para que no pensemos ni actuemos críticamente. No vamos a permitirlo. No vamos a tolerar las acciones burguesas para quebrar, romper, deformar y deprimir la conciencia de los estudiantes, para frenar su tarea histórica que es organizarse, cobrar conciencia de sus necesidades y sus fuerzas y cambiar la vida. Desplegaremos, con todas sus banderas, la Filosofía que ha sabido luchar contra la alienación. Agitaremos la beligerancia de la Filosofía para combatir a la miseria y a la barbarie.

El papel de la Filosofía consiste en ser militante de la verdad y la libertad o será nada. Ser investigadora y rebelde en la práctica absoluta contra la Alienación. Ser una acción de lucha para elevar la conciencia dispuesta a transformar la realidad miserable en que vivimos para ayudar a desarrollar una humanidad consciente de sus contradicciones y de su necesidad de actuar organizada. Denunciemos la miseria en las aulas. Somos testigos, protagonistas y víctimas de una guerra ideológica virulenta empeñada en imponer los valores burgueses más nocivos y aberrantes. Los mismos que ahora arrancan de las aulas a la Filosofía para hundirnos más en la ignorancia.

Ahora mismo nada de esto es mucho pedir

Filosofar es muy importante pero más importante es filosofar correctamente. No creamos que el mundo cambiará sólo porque nos guste filosofar, (producir filosofía), hace falta más que eso, hace falta que ese filosofar tenga base y búsqueda de la verdad, que ese filosofar incluya ideas movilizadoras, que no nos detenga y que si, a cambio, nos de fuerzas para pensar, con otros, qué medios y modos nos hacen falta para organizarnos y superar lo que nos oprime, aliena, explota y amarga la existencia. ¿Qué es la Filosofía?: La filosofía es un trabajo (también) Todos saben que la Filosofía es un amor. Pocas cosas son más sabrosas, divertidas y (a veces) movilizadoras como echarse, frecuentemente, con amigos o no tanto, una buena filosofada. A caso en las sobremesas o las asambleas, mientras se viaja, antes de dormir, en una cantina, en un café... Filosofar al fragor de las relaciones sociales para entender, para entenderse, para explicar y explicarse, para avanzar, para interrogar y especialmente para inaugurar pensamientos, para organizarnos mejor, para mejorar los debates, abrir brechas, para recuperar nuestro desarrollo, para pegar saltos cualitativos y tomar (ganar) conciencia. Y, ojala, para entrar en acción. Filosofar además de ser, a veces, motor de para la acción, implica elegir, también. Elegir es una forma activa de filosofar. Actuar, bien puede ser, expresión concreta de lo filosofado.

Por si sola ninguna “filosofía” cambiará al mundo. Es necesario darle vida y que tenga vida bajo la energía misma de la energía colectiva. Y es tan importante esto de filosofar correctamente porque tiene que ver con nuestros pensamientos y nuestras conductas, porque tiene que ver con qué ideales y que realidades, incluso confrontadas, nos impulsan a la acción organizada, profunda y permanente. “Filosofar” no es cosa reservada a genios o a especialistas, todos filosofamos aunque no nos demos cuenta... el chiste es, insistamos, filosofar para la acción, no para el miedo, no para la soledad, no para silencio... filosofar para la transformación (no mesiánica) del mundo y si entre todos.

Filosofar no debe servirnos sólo para explicar o contemplar

Nada está perdido. Muchos profesores y estudiantes de filosofía, trabajadores en sus sentidos mejores, del pensamiento y la acción, van y vienen convencidos de que ya se acerca la hora. Hay datos concretos, movilizaciones, acuerdos y conquistas concretas. Unas más secretas que las demás, pero todas a tiempo con la hora de la hora... o sea la hora de los grandes cambios. Y no andan estos desnudos de ideas. Andan con sus propuestas y sus debates resistiendo y expandiendo tácticas y estrategias para que, más temprano que tarde, sin esperar a que les den permiso, los trabadores de todo el mundo se unan, como se debe, de una vez por todas. Bajo la filosofía de todos, la unidad de todos los explotados, la huelga general, por ejemplo. "La vida enseña". La ideología burguesa atraviesa una crisis cuya derivación general avanza hacia el idealismo, el misticismo y la superstición cada día más cincos. ¿No será esta la hora de que nos organicemos para combatir semejante tendencia y desfachatez?

La verdad que apasionadamente ha de buscar la Filosofía no es una colección de tesis dogmáticas fijas que, una vez encontradas, sólo haya que aprenderse de memoria. El proceso mismo del conocer, por sí no tiene sentido sin un compromiso absoluto con la verdad y hacia la transformación definitiva de la sociedad. Insistamos si es preciso. De nada sirve filosofar si se pretende encontrar una verdad absoluta, un punto en que ya no permita avanzar, un punto que frene el desarrollo. De nada sirven las ideas que nos hacen cruzar los brazos para contemplar la verdad absoluta. La Filosofía no puede tener ni admitir un dogma final, un punto de llegada definitivo: la perfección. La filosofía que requerimos ha de ser obra de un proceso de fases transitorias en desarrollo infinito como es el desarrollo de la sociedad humana, desde lo inferior a lo superior. Proceso que cumpla con todas las fases necesarias, que la engendren y caduquen hasta alcanzar condiciones nuevas y superiores. Una filosofía que nos ayude a mejorar nuestras ideas y nuestras acciones, una filosofía de la praxis para el espíritu y para la panza, para la humanidad toda, para recuperar su desarrollo todos y entre todos... seria bueno ¿No?

Hay que poner sobre la mesa todos los elementos para analizar qué pasa con la filosofía hoy la docencia y la investigación, ante esa pauta mercantil que se ha interpuesto al quehacer teórico práctico del filósofo. Hay que interrogar todo la dignidad de la disciplina y el derecho a su autonomía relativa ante las crisis sociales. Hay que poner bajo la lupa de la crítica la idea de que la Filosofía debe “modernizarse” para “responder” mejor a los “retos y desafíos” que le plantea la “sociedad del conocimiento”. Es decir la sociedad de mercado.

Si hay algo que une a la humanidad, a lo largo de su historia, son nuestras luchas constantes para liberarnos de las opresiones y tomar control sobre nuestras vidas, la lucha para ser libres en el sentido concreto y colectivo de la palabra. Para contribuir a perfeccionar esa lucha la Filosofía se presenta como una herramienta no acabada, capaz de permitir, y exigir, su perfeccionamiento paulatino, probado y provisional siempre. Como ningún otro. Método que no opera fuera de la realidad, método para la superación del capitalismo decrépito y la construcción del socialismo en manos de los trabajadores, (incluidos los trabajadores de la filosofía) por sus propias manos, como parte de su hacer y de su hacerse a sí mismos, como logro de los trabajadores que posibilitarán un desarrollo mucho mayor de la ciencia, la cultura, la educación... que harán avanzar a la humanidad mucho más rápidamente. Y eso nos urge.

Nada en materia de producción y desarrollo filosófico en México puede ser analizado al margen del contexto mundial: Está el planeta hundido en una crisis económica, política y social... está la humanidad sumergida en una crisis de dirección revolucionaria. Bajo regímenes “legales” diversos, se modelan, con impunidad casi total, estrategias de “baja intensidad” para sacar de circulación ideas y teorías incómodas, movimientos y denuncias peligrosas y especialmente vinculaciones de la Filosofía con la transformación efectiva y la superación democrática del capitalismo. Tenemos que reconocer el hecho de que los intereses de clase han introducido falsificaciones, saqueos, secuestros y degeneraciones sin fin, especialmente en las ciencias sociales y las “humanidades”. Hoy los burócratas que parasitan el mundo de la educación, decidieron por su antojo borrar de mil modos la presencia de la Filosofía para continuar su tarea de imponer un “pensamiento único” ciego y sordo. Es necesaria una Filosofía de lucha. No una atemporal, no una de “sanciones” o de preceptos extraterrestres. No una Filosofía de patrones y de clérigos. Necesitamos una Filosofía capaz de poner en acción nuestro entusiasmo y nuestras convicciones más hondas y solidarias, es decir, colectivas para frenar este saqueo intelectual orquestado por el burocratismo espurio que comanda Calderón. Habrá lucha de ideas, lucha política, lucha de trabajadores, profesores y estudiantes que no permitirán semejante desfalco y semejante bofetada autoritaria. Algunos ya tomamos nuestras trincheras y esperamos adhesiones internacionales. Urge.

buenabad@gmail.com

domingo, mayo 10, 2009

Filosofía cancelada o lo que es lo mismo: Chafeando a modo de tango

“Roma se hizo en un día”. Considero que 20 años (“no es nada”) de Tecnologías de Información y Comunicación-digitales, son apenas el despertar a un sueño soñado por todos en momentos de comunión con la otredad, que usualmente ocurren en los procesos creativos (artísticos o científicos o filosóficos), en la contemplación de expresiones estéticas, en la compasión, que es otra forma de la pasión amorosa: placer y goce en el dar-nos y no existir sino en el otro, por instantes que duran la única eternidad que nos es dada. Puedo se pesimista u optimista al respecto, pero el entorno global me inclina al pesimismo en el corto plazo. La globalización llegó antes de nuestra madurez, no hemos conseguido construir sujetos colectivos conscientes de las limitaciones a las que el universo -que tiende al caos- nos tiene sujetos. Somos sujetos sujetados, persistimos antientrópicos, egoístas, individualistas, consumistas: somos el ombligo del universo. Tener mejor que ser, entre rudos y cursis terminamos invariablemente despojados. Deseamos creer que estar conectados e informados sobre temas que son significativos y relevantes, nos aporta beneficios colectivos que siempre están por llegar: ya mero somos una democracia. ¡Ya se fue Bush: el cretino! Algún día los genocidios, la miseria, el hambre y el sufrimiento de millones de otros yos… desaparecerán. La mercadotecnia mediática es ahora la democracia y no hay lugar para la verdad, porque ¡ya no existen!, La verdad, ni La realidad. Las perdimos antes de darnos cuenta de su monstruosidad. Para que exista el bienestar de unos cuantos, se necesita control, censura, no saber (decrecer la sabiduría) y mantenernos servidumbre de las elites. Los discursos a favor de la tolerancia a las diferencias son irrelevantes cuando en el “hacer” la narrativa es contraria. No ha concluido la Revolución Francesa, seguimos en el terror desatado por la consciencia de la responsabilidad que impone ser liberes porque “Dios ha muerto”.

sábado, mayo 09, 2009

La Filosofía, la aventura de pensar, no ha muerto (ni debe morir)

Marcelo Colussi
Rebelión

La imaginación al poder
Pintada durante el Mayo francés, 1968

“Hasta ahora los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintas maneras; de lo que se trata es de transformarlo” , sentenciaba terminante el joven Marx en la tesis XI sobre Ludwig Feuerbach, en 1845. Para muchos esa fue la declaración de muerte de la filosofía clásica. De todos modos siguió habiendo filosofía.

Para muchos, la obra del alemán Martin Heidegger fue la última expresión de un gran sistema filosófico, tal como existieron por más de dos milenios en la tradición occidental, desde los griegos clásicos hasta el idealismo alemán. Pero desaparecido Heidegger, el gran filósofo del siglo XX, siguió habiendo filosofía.

Ahora el gobierno mexicano, en medio de su más mediática que real crisis creada por la nueva gripe “asesina”, ha decretado la eliminación de los cursos de filosofía en la escuela media. Pero pese a ello, todo indica que seguirá habiendo filosofía. O, al menos, eso debemos impulsar. La filosofía, esa gran aventura del pensamiento, no puede morir por un decreto. En definitiva: si eso fuera a lo que se apunta, no lo podemos permitir.

¿Acaso es inmortal la filosofía? No puede afirmarse con total seguridad, pero hay que intentar que así sea. Cabe entonces la pregunta: ¿y qué es en verdad la filosofía?

La respuesta dependerá de quién la formule. Para nosotros, la gran mayoría, o quizá la totalidad de los lectores de este breve artículo –si es que los tiene–, seguramente occidentales, son inevitables ciertas representaciones, en algún caso ya estereotipadas: saber por el saber mismo, reflexión profunda, meditación serena. E inmediatamente se nos podrá figurar la estatua de Rodin: “El pensador”, o el fabuloso fresco “La escuela de Atenas”, de Rafael, con las distintas vacas sagradas del pensamiento griego clásico, aunque muy probablemente no evocaremos los tlamatinime , los sabios o filósofos aztecas. Ni tampoco pensaremos, por ejemplo, en los filósofos musulmanes de la escuela de Bagdad, surgidos hacia el año 800, uno de los momentos más fecundos del pensamiento universal, fundamento del posterior desarrollo científico de Occidente, doctos en la filosofía y en numerosas artes aplicadas como las matemáticas (ahí se inventaron los actuales números arábigos, difundidos luego universalmente), la arquitectura, la astronomía. Quizá pensemos en los míticos sabios orientales, muy poco conocidos –eurocentrismo mediante– en nuestra civilización occidental, pero más como una invocación espiritual-religiosa que como filósofos. Seguramente no haremos mención de las cosmogonías precolombinas de América (maya e inca), riquísimas sistematizaciones de un rigor filosófico indudable, pero desconocidas en la academia de raíz europea. Y quizá, entre los filósofos, no se ponga a Marx, considerado más bien un revolucionario. ¿Pero no es acaso revolucionaria la filosofía misma? Aunque en nuestro mundo científico-técnico actual, dominado por la ideología de la eficiencia y el lucro como bienes supremos, de acuerdo a esos estereotipos que nos inundan, filosofía también puede identificarse con inservibilidad. ¿Para qué filosofar si con eso no se come? ¡Las humanidades han muerto!, podría proclamarse –quizá al menos en la línea que llevó a anunciar que las ideologías estaban muertas, cuando cayó el muro de Berlín y se autodesintegró el bloque soviético–.

Al menos algo así pueden haber pensado los funcionarios aztecas que tomaron la medida de marras. Quizá leyeron demasiado literalmente a González Tuñón: “con la filosofía poco se goza”, seguramente sin entender nada de la metáfora en juego. ¿Con qué se goza entonces: con los nuevos espejitos de colores con que nos inunda el actual sistema económico? ¿Con los teléfonos celulares de última generación? ¿Con los spa cinco estrellas? ¿O con las nuevas muñecas inflables de silicona?

Con la filosofía se goza, y mucho. El preguntar, la sed de saber, la búsqueda de lo desconocido ha sido y sigue siendo la llama que enciende el hecho humano, desde el interrogante que posibilitó labrar la primera piedra hace dos millones y medio de años atrás a nuestros ancestros apenas descendidos de los árboles hasta el día de hoy, en que nos seguimos preguntando cosas, seguramente las mismas de aquellos remotos antepasados. Por ejemplo, en la tierra donde ahora se toma la medida de eliminar las clases de filosofía, tierra donde existió esa larga tradición de pensadores, los tlamatinime, sabios filósofos admirados incluso por los conquistadores españoles: ¿qué hay con esto de la terrible gripe porcina? ¿No es necesario que una actitud de pensamiento crítico, de indagación filosófica, de apasionada búsqueda de la verdad por la verdad misma eche un poco de luz sobre tanta sombra? ¿Por qué decretar el no pensar? (como si ello fuera posible acaso). ¿Acaso alguien puede pensar que la “tecnología de avanzada” lo resolverá todo? ¿Por qué se sigue apostando por los “espejitos de colores”?

Todo esto lleva a algunas consideraciones más de fondo. Saber por el saber mismo siempre ha sido una práctica usual en cualquier cultura, desde el neolítico en adelante, y nada indica que eso, mientras sigamos siendo seres humanos y no autómatas, vaya a cambiar (aunque cualquier dictadura lo intente, incluida la actual dictadura del mercado, disfrazada de democracia y sutilmente manejada con tecnologías de punta, mercadotecnia y psicología del consumidor). El impulso por saber es lo que pone en marcha todo proceso humano: saber, preguntar, descubrir, investigar, he ahí el motor de la humanización, lo que hace del infante un adulto. He ahí lo que hizo del mono esta obra tan peculiar que es el ser humano. Preguntar, reflexionar, ordenar el caos de la vida para entenderla y poder manejarse mejor: esa es la necesidad que lleva a esta actitud tan humana que sigue siendo sorprenderse ante el mundo y buscarle un sentido (aunque la tendencia actual nos orille a pensar que los manuales ad hoc nos dan la respuesta adecuada para todo, para ser feliz, para tener amigos o para conquistar el espacio sideral, siguiendo los pasos indicados y no preguntando más allá).

Filosofar en tanto preguntar sin anestesia, sin concesiones: he ahí lo que, en un esfuerzo extremo, lleva a Marx a formular su llamado a transformar el mundo superando la contemplación pasiva, pero no para negar el hecho de preguntar, la sed de saber, sino para profundizar todo ello más aún (radical “crítica implacable de todo lo existente”, reclamaba estricto). Si prefirió no llamar a eso “filosofía” fue por la carga negativa que encontró en mucha de ella, filosofía barata y complaciente que no sirve para la transformación requerida.

Con distintos nombres, esa sed por saber dónde estamos parados en el mundo, saber de dónde venimos y hacia dónde vamos, esa pulsión irresistible por conocer acerca de nuestros límites, recorre toda la historia de la civilización, llámese filosofía, sabiduría, pensamiento crítico, reflexión o como se quiera.

¿Se puede eliminar la filosofía? ¿Morirá el pensamiento crítico?

Pretender eliminar el deseo de saber es ingenuo. ¡E imposible!, obviamente. Pero se puede hacer que ese ánimo interrogativo, esa sed de verdad, juegue para la conveniencia de ciertos poderes. La filosofía puede ser –y de hecho lo ha sido en numerosas ocasiones– revolucionaria, así como puede ser también una buena aliada disciplinada de los poderes de turno. Ancilla theologiae, esclava de la teología, la llamaban en tal caso los escolásticos medievales de Europa. Ancilla scientae, esclava de las ciencias, pasó a ser con el mundo moderno dominado por los nuevos industriales. De lo que se trata es que no sea esclava de nadie, que se constituya en el “tábano socrático” instigador que fuerza a seguir cuestionando siempre. La filosofía, si sirve para algo, es porque es irreverente, provocativa. Ahí está el mayor de los goces.

Lo que, en todo caso, la medida tomada en México expresa, es un espíritu general de la época: la tecnocracia se ha enseñoreado y campea victoriosa. Un pensamiento parcializado, sin interés por la universalidad, bastante miope, ciegamente confiado en el saber del especialista (aquél que sabe todo sobre casi nada). Eso es lo que puede llevar a pensar que la sed de preguntar puede colmarse con respuestas técnicas parciales, fragmentarias. La cultura del “no piense” (no piense en términos de integralidad, de visión universal y orgánica de las cosas) se ha impuesto con mucha fuerza. “No hay alternativa”, pudo decir feliz la dama de hierro, la británica Margaret Tatcher para referirse a estos tiempos de pensamiento único. “¡No piense, siga las instrucciones, mire la pantalla y sea un triunfador en esta vida!” (si puede, claro...), pasó a ser la consigna dominante. Y la pregunta filosófica se ha trocado en... ¡libros de autoayuda! (el renglón de la industria editorial más poderoso en estos últimos años). ¿En eso devino la filosofía: esclava de qué? ¿Quién tuvo la torpeza de creer que el pensamiento fragmentario de hiper super mega especialistas con post doctorados daría la razón del mundo, la luz necesaria en tiempos de tinieblas?

La filosofía como orientadora, como grito de guerra, como actitud crítica ante la vida, la filosofía como búsqueda absoluta e incondicionada de la verdad (recordemos que Sócrates, pudiendo salvarse desdiciéndose de lo dicho, optó por la cicuta antes que avalar el conformismo, la mentira, la superficialidad), la filosofía en ese sentido, como pregunta crítica, no ha muerto ni puede morir. Si bien es cierto que el sistema capitalista desarrollado ha llevado a un modelo social que puede manipular todo con creciente capacidad (ahí se inscriben los saberes técnicos, sin duda efectivos, los diversos manuales de mercadotecnia y los libros de autoayuda, entre otras cosas), la pregunta rebelde sigue estando siempre en pie. Y eso es lo que debemos alentar: la sana y productiva rebeldía. En otros términos: la actitud socrática, para decirlo según nuestras raíces occidentales.

Sin filosofía, como dijo Enrique Dussel, “s e formarían profesionales aptos para “ apretar botones ” de máquinas que no podrían desmontar ni inventar para que fueran las adecuadas para una sociedad más equitativa. Serían autómatas al servicio del mejor postor sin ninguna conciencia crítica, ni creadora ni ética ” . Lo que se sigue necesitando, entonces, en México y en cualquier parte de nuestro atribulado planeta, es esa actitud de sana rebeldía, de actitud crítica, de irreverencia con los poderes y las “buenas costumbres”. ¿Qué otra cosa, si no, es la filosofía? Filosofemos para transformar esta agobiante realidad que nos ata, injusta, violenta, hipócritamente moralista. No le tengamos miedo a la palabra: “filosofar” no significa sólo contemplación improductiva. Filosofemos a martillazos, como quería Nietzsche, filosofemos para perder el miedo. En relación a esta maravillosa aventura de pensar, de ser rebeldes en las ideas, nuestro peor enemigo, por cierto, no es externo, no es el sistema capitalista ni el imperialismo, no es la burocracia o la mediocridad, ni la falta de presupuesto o la posibilidad de caer en manos del torturador; nuestro principal enemigo es el miedo que llevamos dentro, el miedo a desembarazarnos de los prejuicios.

“Las religiones no son más que un conjunto de supersticiones útiles para mantener bajo control a los pueblos ignorantes” , pudo decir con la mayor valentía un pensador como Giordano Bruno en el seno mismo de la institución religiosa, a la sazón unos de los principales poderes del mundo cuando él lo formuló, siendo él mismo un religioso. Y aunque eso le valió la condena a la hoguera, su enseñanza, su actitud, su búsqueda apasionada por la verdad es lo que nos debe quedar como síntesis de lo que significa la filosofía, la sana irreverencia, la rebeldía como actitud constructiva, crítica, propositiva en definitiva. Eso fue lo que le permitió decir en la cara a sus jueces: “tembláis más vosotros al anunciar esta sentencia que yo al recibirla” . La historia se escribe con actitudes como la de Bruno. ¡Eso es la filosofía!, aunque algún pusilánime pueda decir que lo que el mundo necesita son “técnicos eficientes y que no se metan en política, bien portados y con el pelo corto”.

De eso se trata entonces: aunque se la quiera maniatar, amansar, presentar en formato “light” –tan a la moda hoy día, en que todo es light– o simplemente suprimir por decreto como en México, la filosofía, la pasión por la pregunta que da cuenta del sistema, que explica lo universal, la interrogación por el sentido general de las cosas, por uno mismo, por nuestros límites, sigue siendo tal vez la mayor aventura humana. “En momentos de crisis –dijo un gran pensador como Einstein– sólo la imaginación es más importante que el conocimiento”. Sin pregunta crítica seguiríamos aún en las cavernas (en sentido literal y en el sentido del mito platónico de “La República”). Aunque estemos inundados de libros de autoayuda, no todo está perdido, pues como dijera un gran pensador italiano, Galileo Galilei: eppur si muove.

domingo, mayo 03, 2009

La Filosofía amenazada

Aberraciones, incoherencias y saqueo intelectual del gobierno espurio

Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Fundación Federico Engels/ Universidad de la Filosofía

No podrán borrar a la Filosofía con saliva de burócratas

Aun y cuando lo que hoy se enseña como Filosofía está lejos de ser lo que necesitamos, no seremos cómplices de la decisión de un gobierno ilegítimo dispuesto a cercenar la Filosofía sólo porque se le antoja a un puñado de burócratas. Filosofía significa, también, lucha. No esperará el gobierno espurio que aceptemos su aberración neoliberal ideada para borrar del mapa curricular a Filosofía. Ni se les ocurra. Toca a la Filosofía, y a todos, combatir al burocratismo saqueador y ponernos al servicio de la verdad y de la esperanza objetiva. Ponernos con rumbo al cambio del mundo actual por un mundo donde la humanidad se pertenezca a sí misma. Necesitamos de la Filosofía contra las traiciones de los ideólogos empeñados en la baratija de que “ya todo está escrito”, de que “las humanidades han muerto” y de que no es necesario respetar su lugar como herencia mayúscula de la Cultura. Necesitamos la Filosofía para intervenir en la Historia como una acción, vital y práctica, dispuesta a dar las mejores respuestas que podamos para al fortalecimiento de la memoria, de la crítica y de la argumentación racional hacia una vida más humana, de verdad justa y sin esclavitudes. Transformar al mundo.

Necesitamos la Filosofía y no permitiremos que se la cercene de los planes educativos. Filosofía útil contra todo criterio, egoísta, individualista e improductivo. Filosofía productiva, práctica... que contribuya a forjar la moral y la política contra toda forma de los grilletes y que sirva para inspirar a la humanidad los valores de la libertad, la igualdad y la solidaridad a toda costa. Una Filosofía comprometida con el desarrollo científico y tecnológico y una Filosofía para transformar al mundo. Ahí esta la importancia y la utilidad de la Filosofía para no callar, para no ser indiferente o conformarse con este mundo. Una Filosofía crítica plena de valores de justicia, libertad, igualdad, dignidad humana, empeñada en esclarecer y reivindicar la fuerza organizada de los trabajadores dispuestos a asaltar los cielos.

Claro que no basta hablar un día sobre Filosofía, quererla, sólo en los encuentros internacionales, sólo en las aulas o sólo en los cafés. Quererla sólo cuando hay que defender la nómina o sólo defender complicidades. Claro que no alcanza con declaraciones y buenos deseos. Hace falta una Filosofía capaz de florecer desde las bases de los movimientos sociales y reivindicar su importancia, necesidad y función social, no sólo en el sentido teórico de ayudar con reflexiones a elevar la conciencia sino, principalmente, su necesidad en la práctica para influir en las vidas dignificándolas y humanizándolas en la realidad concreta.

Quiere el gobierno ilegítimo de México aplastar a la Filosofía porque millones de personas avanzan ya con el despertar de ideas nuevas para cambiar la sociedad. Para imponer con cinismo una educación sin pensamiento y para la desmoralización de los pueblos a estas horas hartos de infamias y explotación. Es hora de profundizar la lucha. Hay una humanidad urgida de luchar por su emancipación y que ahora mismo construye sus banderas nuevas. La burocracia espuria quiere cercenar a la Filosofía para que no pensemos ni actuemos críticamente. No vamos a permitirlo. No vamos a tolerar las acciones burguesas para quebrar, romper, deformar y deprimir la conciencia de los estudiantes, para frenar su tarea histórica que es organizarse, cobrar conciencia de sus necesidades y sus fuerzas y cambiar la vida. Desplegaremos, con todas sus banderas, la Filosofía que ha sabido luchar contra la alienación. Agitaremos la beligerancia de la Filosofía para combatir a la miseria y a la barbarie.

El papel de la Filosofía consiste en ser militante de la verdad y la libertad o será nada. Ser investigadora y rebelde en la práctica absoluta contra la Alienación. Ser una acción de lucha para elevar la conciencia dispuesta a transformar la realidad miserable en que vivimos para ayudar a desarrollar una humanidad consciente de sus contradicciones y de su necesidad de actuar organizada. Denunciemos la miseria en las aulas. Somos testigos, protagonistas y víctimas de una guerra ideológica virulenta empeñada en imponer los valores burgueses más nocivos y aberrantes. Los mismos que ahora arrancan de las aulas a la Filosofía para hundirnos más en la ignorancia.

Ahora mismo nada de esto es mucho pedir.

Filosofar es muy importante pero más importante es filosofar correctamente. No creamos que el mundo cambiará sólo porque nos guste filosofar, (producir filosofía), hace falta más que eso, hace falta que ese filosofar tenga base y búsqueda de la verdad, que ese filosofar incluya ideas movilizadoras, que no nos detenga y que si, a cambio, nos de fuerzas para pensar, con otros, qué medios y modos nos hacen falta para organizarnos y superar lo que nos oprime, aliena, explota y amarga la existencia. ¿Qué es la Filosofía?: La filosofía es un trabajo (también) Todos saben que la Filosofía es un amor. Pocas cosas son más sabrosas, divertidas y (a veces) movilizadoras como echarse, frecuentemente, con amigos o no tanto, una buena filosofada. A caso en las sobremesas o las asambleas, mientras se viaja, antes de dormir, en una cantina, en un café... Filosofar al fragor de las relaciones sociales para entender, para entenderse, para explicar y explicarse, para avanzar, para interrogar y especialmente para inaugurar pensamientos, para organizarnos mejor, para mejorar los debates, abrir brechas, para recuperar nuestro desarrollo, para pegar saltos cualitativos y tomar (ganar) conciencia. Y, ojala, para entrar en acción. Filosofar además de ser, a veces, motor de para la acción, implica elegir, también. Elegir es una forma activa de filosofar. Actuar, bien puede ser, expresión concreta de lo filosofado.

Por si sola ninguna “filosofía” cambiará al mundo. Es necesario darle vida y que tenga vida bajo la energía misma de la energía colectiva. Y es tan importante esto de filosofar correctamente porque tiene que ver con nuestros pensamientos y nuestras conductas, porque tiene que ver con qué ideales y que realidades, incluso confrontadas, nos impulsan a la acción organizada, profunda y permanente. “Filosofar” no es cosa reservada a genios o a especialistas, todos filosofamos aunque no nos demos cuenta... el chiste es, insistamos, filosofar para la acción, no para el miedo, no para la soledad, no para silencio... filosofar para la transformación (no mesiánica) del mundo y si entre todos.

Filosofar no debe servirnos sólo para explicar o contemplar.

Nada está perdido. Muchos profesores y estudiantes de filosofía, trabajadores en sus sentidos mejores, del pensamiento y la acción, van y vienen convencidos de que ya se acerca la hora. Hay datos concretos, movilizaciones, acuerdos y conquistas concretas. Unas más secretas que las demás, pero todas a tiempo con la hora de la hora... o sea la hora de los grandes cambios. Y no andan estos desnudos de ideas. Andan con sus propuestas y sus debates resistiendo y expandiendo tácticas y estrategias para que, más temprano que tarde, sin esperar a que les den permiso, los trabadores de todo el mundo se unan, como se debe, de una vez por todas. Bajo la filosofía de todos, la unidad de todos los explotados, la huelga general, por ejemplo. "La vida enseña". La ideología burguesa atraviesa una crisis cuya derivación general avanza hacia el idealismo, el misticismo y la superstición cada día más cincos. ¿No será esta la hora de que nos organicemos para combatir semejante tendencia y desfachatez?

La verdad que apasionadamente ha de buscar la Filosofía no es una colección de tesis dogmáticas fijas que, una vez encontradas, sólo haya que aprenderse de memoria. El proceso mismo del conocer, por sí no tiene sentido sin un compromiso absoluto con la verdad y hacia la transformación definitiva de la sociedad. Insistamos si es preciso. De nada sirve filosofar si se pretende encontrar una verdad absoluta, un punto en que ya no permita avanzar, un punto que frene el desarrollo. De nada sirven las ideas que nos hacen cruzar los brazos para contemplar la verdad absoluta. La Filosofía no puede tener ni admitir un dogma final, un punto de llegada definitivo: la perfección. La filosofía que requerimos ha de ser obra de un proceso de fases transitorias en desarrollo infinito como es el desarrollo de la sociedad humana, desde lo inferior a lo superior. Proceso que cumpla con todas las fases necesarias, que la engendren y caduquen hasta alcanzar condiciones nuevas y superiores. Una filosofía que nos ayude a mejorar nuestras ideas y nuestras acciones, una filosofía de la praxis para el espíritu y para la panza, para la humanidad toda, para recuperar su desarrollo todos y entre todos... seria bueno ¿No?

Hay que poner sobre la mesa todos los elementos para analizar qué pasa con la filosofía hoy la docencia y la investigación, ante esa pauta mercantil que se ha interpuesto al quehacer teórico práctico del filósofo. Hay que interrogar todo la dignidad de la disciplina y el derecho a su autonomía relativa ante las crisis sociales. Hay que poner bajo la lupa de la crítica la idea de que la Filosofía debe “modernizarse” para “responder” mejor a los “retos y desafíos” que le plantea la “sociedad del conocimiento”. Es decir la sociedad de mercado.

Si hay algo que une a la humanidad, a lo largo de su historia, son nuestras luchas constantes para liberarnos de las opresiones y tomar control sobre nuestras vidas, la lucha para ser libres en el sentido concreto y colectivo de la palabra. Para contribuir a perfeccionar esa lucha la Filosofía se presenta como una herramienta no acabada, capaz de permitir, y exigir, su perfeccionamiento paulatino, probado y provisional siempre. Como ningún otro. Método que no opera fuera de la realidad, método para la superación del capitalismo decrépito y la construcción del socialismo en manos de los trabajadores, (incluidos los trabajadores de la filosofía) por sus propias manos, como parte de su hacer y de su hacerse a sí mismos, como logro de los trabajadores que posibilitarán un desarrollo mucho mayor de la ciencia, la cultura, la educación... que harán avanzar a la humanidad mucho más rápidamente. Y eso nos urge.

Nada en materia de producción y desarrollo filosófico en México puede ser analizado al margen del contexto mundial: Está el planeta hundido en una crisis económica, política y social... está la humanidad sumergida en una crisis de dirección revolucionaria. Bajo regímenes “legales” diversos, se modelan, con impunidad casi total, estrategias de “baja intensidad” para sacar de circulación ideas y teorías incómodas, movimientos y denuncias peligrosas y especialmente vinculaciones de la Filosofía con la transformación efectiva y la superación democrática del capitalismo. Tenemos que reconocer el hecho de que los intereses de clase han introducido falsificaciones, saqueos, secuestros y degeneraciones sin fin, especialmente en las ciencias sociales y las “humanidades”. Hoy los burócratas que parasitan el mundo de la educación, decidieron por su antojo borrar de mil modos la presencia de la Filosofía para continuar su tarea de imponer un “pensamiento único” ciego y sordo. Es necesaria una Filosofía de lucha. No una atemporal, no una de “sanciones” o de preceptos extraterrestres. No una Filosofía de patrones y de clérigos. Necesitamos una Filosofía capaz de poner en acción nuestro entusiasmo y nuestras convicciones más hondas y solidarias, es decir, colectivas para frenar este saqueo intelectual orquestado por el burocratismo espurio que comanda Calderón. Habrá lucha de ideas, lucha política, lucha de trabajadores, profesores y estudiantes que no permitirán semejante desfalco y semejante bofetada autoritaria. Algunos ya tomamos nuestras trincheras y esperamos adhesiones internacionales. Urge.

udelafilosofia@gmail.com