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martes, noviembre 09, 2010
Salinas y Negroponte: negociaciones non santas
MÉXICO, D.F., 2 de noviembre (apro).- El pasado martes 26 de octubre, durante su participación en la “cumbre de negocios” organizada por el gobierno de Enrique Peña Nieto en Toluca, el exembajador de Estados Unidos en México, John Dimitri Negroponte, sorprendió a todos con una revelación que pasó desapercibida en los medios televisivos, pero no en algunos medios impresos, como La Jornada.
Negroponte rememoró que durante las negociaciones del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN), fue el entonces presidente mexicano, Carlos Salinas de Gortari, quien ofreció a la contraparte de Estados Unidos abrir el sector energético, especialmente la explotación de hidrocarburos, a la inversión externa.
“Hubo una conversación en San Diego. El presidente Salinas dijo: ‘¿Por qué no incluimos, o permitimos como parte del TLC, inversión extranjera en el sector energético?’”, relató Negroponte, un diplomático con fama de duro, considerado procónsul de Estados Unidos durante la guerra en Centroamérica y hombre clave del gobierno de George W. Bush entre 1989 y 1993.
“Herminio Blanco estaba presente y él se acuerda muy bien de esta historia”, abundó Negroponte durante su estancia en México, según la nota firmada por Roberto González Amador. En esa misma conferencia, el exembajador, perteneciente a la corriente de Henry Kissinger, afirmó que después del ofrecimiento de Salinas, él intervino para explicarle a Bush “las dificultades políticas para cambiar o modificar su política energética”.
Le dije que “incluso hay una festividad que recuerda la expropiación petrolera y que era una cuestión muy seria que se pensara incluir este tema; no había las condiciones políticas necesarias y la producción petrolera de México en ese momento era alta”.
Evidentemente, Negroponte se colocó en el papel de héroe en la historia, pero la revelación constituyó un golpe al corazón y a la imagen de nacionalista y “liberal-social” que el expresidente pretende ahora promover, en contraposición con los “neoliberales”.
Por supuesto, Salinas no podía dejar pasar el golpe. El pasado viernes 29 de octubre, la enigmática “oficina del licenciado Carlos Salinas de Gortari” envió a La Jornada una carta de “aclaración” para negar la revelación de Negroponte. Y para rechazar el dicho del exembajador, el exmandatario ¡se cita a sí mismo!
Es decir, remite a las páginas de su libro México, un paso difícil a la modernidad, el extenso mamotreto donde Salinas se presenta como un héroe de sí mismo.
Lo más divertido de la aclaración de Salinas es que repite el mismo método que utilizó para desacreditar a su antecesor, Miguel de la Madrid, a quien acusó de tener lagunas mentales y demencia senil. Con su peculiar estilo insidioso, “la oficina del licenciado Carlos Salinas” afirma en su carta:
“Cabe destacar que a raíz de este incidente (el secuestro del médico Álvarez Machain, vinculado al caso de Enrique Camarena, exagente asesinado de la DEA), el señor Negroponte, presente en la reunión, se vio imposibilitado de rendir una explicación satisfactoria tanto a su jefe como al gobierno mexicano; se vio también en una situación en la cual no pudo argumentar su posición, dada la energía que el presidente Salinas y su equipo demostró en las negociaciones, por lo cual quizá guardó un resentimiento por 20 años, que lamentablemente ahora está sacando a la luz con una versión distorsionada de la realidad, producto tal vez de su deficiente memoria, de su molestia, o de ambas cosas”.
En otras palabras, Negroponte habla por resentido o por desmemoriado. Y trata de manchar la “enérgica” posición de Salinas y su equipo durante las negociaciones del TLCAN.
El reportero Roberto González Amador aclara en su respuesta que el suceso relatado por Negroponte no fue en 1993, sino durante la reunión que Bush y Salinas sostuvieron en San Diego, en 1990. En esa época, el llamado “espíritu de Houston” predominaba en las relaciones bilaterales. Salinas se sintió arropado por el gobierno republicano y emprendió las negociaciones del TLCAN.
El diferendo entre Negroponte y Salinas no es menor. El único que podría terciar en esta polémica sería Herminio Blanco, negociador del TLCAN, o el propio George W. Bush.
Lo más probable es que, conociendo el método salinista de polemizar, el señor Blanco se “enferme” durante una buena temporada y guarde silencio, ya que difícilmente Bush padre hablará en torno a este sucesos.
Sin embargo, Salinas no se enfrenta a un enemigo menor. Negroponte es un hombre vinculado a los organismos de inteligencia norteamericanos, es un espía experimentado en guardar secretos, papeles, memorándums y otro tipo de juguetitos.
¿Por qué decidió revelar ahora, 20 años después, este episodio?
Quizá porque a través de Negroponte está hablando una comunidad de la inteligencia norteamericana que no quiere ver el retorno de Salinas a la política y a los negocios mexicanos. No en balde, las palabras de Negroponte fueron pronunciadas en Toluca, el territorio del principal precandidato priista a la presidencia y “ahijado” o protegido político de Salinas.
Más allá de las especulaciones, lo cierto es que Salinas tendrá que cuidarse más, porque su intento de resurrección popular ya tiene varios tropezones. Primero fue su antecesor y luego Fidel Castro quien, desde Cuba, revivió para recordar que Salinas intentó hacer negocios en la isla caribeña y fue el gestor de los videoescándalos en contra de Andrés Manuel López Obrador, en 2004.
La historia persigue a Salinas. Y ahora se le juntaron dos polos opuestos: Negroponte y Castro. Y ninguno de ellos es como Luis Téllez, exsecretario de Comunicaciones y Transportes, el mismo que tuvo que desdecirse en 2009, cuando se conoció una grabación en la que afirmó que Salinas “se robó la mitad de la partida secreta”.
jueves, agosto 05, 2010
La batuta oculta en el golpe de estado en Honduras
"Ella es una arquitecta de la Muerte. Tiene piel de ángel pero alma de monstruo”¿Sobre qué conversaban John Negroponte y Jacqueline Foglia Sandoval en su reunión en junio 2008?
POR DICK y MIRIAN (cámaras) EMANUELSSON
VIDEO & ENTREVISTA (42 min.):
BERTA OLIVA vimeo.com/13391968
AUDIO, 32 kb/mp3: box.net/shared/9vb043s4o6
TEGUCIGALPA / 2010-07-15 / Entrevista con Berta Oliva, presidenta de COFADEH, El Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras, sobre la acusación [1] de ROLAND VALENZUELA, ex ministro del Programa Nacional de Desarrollo Sostenible, PRONADERS del derrocado presidente Manuel Zelaya, en el sentido que JACQUELINE FOGLIA SANDOVAL, una ex militar graduado en Escuela de las Américas en West Point y que según [2] el ex comisionado por los derechos humanos, Leo Valladares, fue integrante del escuadrón de la muerte ‘Batallón 3-16’, sería la presunta arquitecta del Golpe de Estado Militar en Honduras el 28 de junio de 2009.
Pero no estaba sola. Según nuestras fuentes ya en el mes de junio de 2008, un año antes del golpe de estado, la ex militar se reunió con el “Hombre de la Muerte en Centroamérica”, John Negroponte, durante su visita en Honduras. No era una casualidad política que Negroponte llegara a Honduras en esos momentos. Manuel Zelaya había afiliado Honduras a Petrocaribe seis meses antes y faltaba solo dos meses antes de que el país centroamericano se incorporara como miembro al ALBA, odiado por el Imperio estadounidense.
El borrador golpista de Micheletti
Roland Valenzuela decía en la entrevista radial, que en los documentos que Jacqueline Foglia Sandoval olvidó en el Hotel San Martín y que un bartender entregó a Valenzuela, por que creía que él era del grupo de la ex 3-16 que se había concentrado allá, Valenzuela, relataba que el embajador Hugo Llorens (USA) estaba al tanto del golpe.
El 10 junio de 2009, es decir 18 días antes el golpe de estado, Roberto Micheletti enviaba el borrador a través Jacqueline Foglia Sandoval sobre el decreto que destituiría a Zelaya. Micheletti, nombrado dictador por el congreso nacional golpista el 28 de junio, pedía la opinión del cubano-americano Llorens.
El error fatal esa tarde en el Hotel San Martín, de perder toda la documentación acerca cómo los conspiradores hondureños y extranjeros planificaban un golpe de estado en Honduras, nos confirma que el enemigo que tenía el presidente Manuel Zelaya y el pueblo hondureño no era cualquier.
Y el 30 de abril 2010, cuando Roland Valenzuela puso las cartas en la mesa en cómo se planeaba y ejecutaba el golpe de estado que derrocó la frágil democracia en Honduras, estaba también consciente que sus declaraciones podría traerle la muerte. Y así fue. El 14 de junio, solo seis semanas después la entrevista, fue asesinado.
Suficiente elementos para iniciar procesos legales
Berta Oliva no es para nada sorprendida por las declaraciones de Valenzuela. Conoce quizás mejor que cualquier hondureña y hondureño quien era Jacqueline Foglia Sandoval y como actuaba en la oscuridad, creando “perfiles” del enemigo.
Y no es tampoco sorprendida que a pesar la declaración de Valenzuela no se ha abierto una investigación judicial en contra los acusados, lo que, dice, sería lo más normal en cualquier país en el mundo. Pero Honduras no se encuentra en una situación normal.
“Hay suficiente elementos para iniciar procesos legales ante tribunales nacionales”, dice cuando nos encontramos en la sede de Cofadeh en donde miles de victimas por la represión, tortura o familiares de personas desaparecidas han llegado para poner su denuncia.
¿“Que lo que sucede con esto? Sucede que esta creando acciones ya concretas de muerte. Por ejemplo; Cuando Roland Valenzuela dice que algo podría pasarle, él imagina que si, antes de dar y hacer la denuncia pública de lo que había encontrado o lo que le había entregado en el Hotel San Martín. Él había investigado quien era ella”, comienza.
El ‘Plan de Muerte’
“Nosotros (Cofadeh) habíamos tenido algunas acciones cinco días después el golpe donde publicamos un comunicado cuales eran nuestras preocupaciones. Por que supimos inmediatamente que ella estaba muy involucrada y muy metida en el diseño del Plan de Muerte que estamos viviendo en Honduras ahora y que se iniciaba con el golpe militar de estado que se le dio a Zelaya”.
“Y al darse el golpe militar de estado estábamos convencidos que si estaban personas como ella y Billy Joya de analistas políticos que en los años -80 habían actuado juntos. Y que habían hecho un buen equipo para primero dar seguimientos y luego para torturar y desaparecer personas. La justicia no fue capaz nunca de alcanzarlos y que ahora estaban en ese proyecto unidos. Era lógico que el resultado iba a ser lo que tenemos; un Roland Valenzuela asesinado y un centenar de hondureños muertos con tal fineza que nos esta costando mucho a identificar a los responsables políticos arquitectos”.
“Pero como no se quiere iniciar el juicio y castigo va a ser casi imposible en este momento con las actuales autoridades lograr justicia para ellos. Pero lo que si podemos lograr, es tener los antecedentes, y ya están, y las actuaciones actuales y en cualquier tribunal e internacional poner alertas. Por que yo creo que a los que conspiran contra la muerte, los que diseñan contra la muerte debemos desatar persecución mundial. Y que no haya pasto en el planeta en que puedan reposar en paz. Por que son demasiados hechos que se han dado y no podemos callarnos por el temor.
¡Que hable Jacqueline F. Sandoval!
Nosotros hemos contactado y buscado a la señora Jacqueline Foglia Sandoval varias veces, tanto en su celular personal como en su telefono de trabajo. Pero sin éxito. La invitamos públicamente para que enfrenta las acusaciones de Roland Valenzuela, Radio Globo y Berta Oliva.
[1] Entrevista a Roland Valenzuela en Radio Internacional de San Pedro Sula
box.net/shared/oyfl9yunql
[2] Informe “Los Hechos Hablan por si Mismo”
VIDEO & ENTREVISTA (42 min.): BERTA OLIVA vimeo.com/13391968
LA ENTREVISTA A ROLAND VALENZUELA, el 30 de abril, 2010:
32 kb (14,8 mb)
box.net/shared/oyfl9yunql
16 kb (7,4 mb):
box.net/shared/im9vm35tu3
La batuta oculta en el golpe de estado en Honduras from Dick & Mirian Emanuelsson on Vimeo.
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viernes, septiembre 11, 2009
La conciencia tranquila
No habría deseado criticar duramente a una de las empresas dedicadas a la producción de equipos médicos que no obtienen sus ganancias fabricando armas para matar, sino combatiendo enfermedades, sufrimientos y muertes. Por ello, siempre las he tratado a todas con respeto, y me gustaba intercambiar con ellas sobre sus avances científicos.
Algo distinto es pensar con amargura en países que no disponen de esos equipos y, más triste todavía, que un pueblo del Tercer Mundo vea obstaculizados sus esfuerzos por la estúpida medida que un país rico y poderoso le impone al que los fabrica: la suspensión de la entrega de los repuestos para su uso.
Entre Venezuela y Cuba, los especialistas cubanos de Cardiología disponen de 28 Ecocardiógrafos Philips, sin los cuales no es posible un diagnóstico preciso y totalmente seguro. Por cada uno de ellos que no funcione se deja de prestar ese servicio vital a 500 pacientes cada mes.
En nuestra patria las cardiopatías constituyen la primera causa de muerte; en Venezuela sucede más o menos igual. Los desfibriladores son el instrumento por excelencia para sacar a las personas de un paro cardíaco, que puede ocasionarles la muerte si no reciben asistencia urgente. De los 3 553 equipos adquiridos en la Philips, 2 000 eran de ese tipo, utilizados en los Policlínicos de Cuba y en los Centros de Diagnóstico venezolanos de Barrio Adentro.
Los 12 diferentes equipos Philips, adquiridos a un costo de 72 millones 762 mil 694 dólares, eran todos imprescindibles para servicios de alta calidad en Cuba y en los programas Barrio Adentro 1 y 2 de Venezuela, atendidos por médicos y especialistas cubanos. Fueron adquiridos y pagados por nuestro país, según lo acordado.
Los equipos Siemens, con excepción de algunos enviados a Bolivia, prestaban servicio en Cuba y en los dos programas venezolanos. El valor de los adquiridos a esa firma ascendió a 85 millones 430 mil dólares. Además de las dos empresas mencionadas, otras de Europa y Japón suministraron importantes equipos adicionales para los 27 Centros de Diagnóstico de Alta Tecnología de Barrio Adentro 2.
Philips no cuestiona los datos ofrecidos. La suspensión total del suministro de piezas se produce desde fines del año 2006; hasta hoy han transcurrido desde entonces casi tres años.
La firma reconoce que las exigencias del gobierno de Estados Unidos motivaron la paralización de los suministros hasta que en fecha reciente pagó la multa de 100 mil euros, una suma irrisoria si se compara con los 72 millones pagados por los equipos a esa empresa. Teníamos entendido que no existía violación alguna de las normas impuestas al mundo por el imperio. Se trata de equipos médicos, destinados a salvar vidas; no son armas de guerra.
En enero de 2007 el gobierno de Bush nombró a John Negroponte -verdugo del pueblo de Nicaragua en la guerra sucia contra ese país, iniciada en 1981 desde la base yanki de Palmerola en Honduras- subsecretario de Estado. Tenía una historia tenebrosa en las guerras de agresión contra Viet Nam e Iraq. Fue director de la poderosa Agencia Nacional de Inteligencia. Acompañaba al Presidente de Estados Unidos en la Conferencia de la Casa Blanca a mediados de 2007, donde tanto se habló de Educación y Salud. Ambos estaban conscientes de que nuestros especialistas prestaban servicios médicos con los equipos Philips en Cuba y Venezuela. Habían presionado a la firma holandesa y lograron impedir que esta suministrara piezas para esos equipos.
Los programas sociales en Venezuela surgieron como fruto de la Revolución Bolivariana. No necesito encomiar los estrechos vínculos históricos de los dos pueblos y los lazos de hermandad que nos unen.
Expliqué ya la decisión tomada por el presidente Hugo Chávez que dio origen a nuestros programas de cooperación. De él surgió igualmente, a principios de 2007, la idea de añadir el programa Barrio Adentro 3 a los ya existentes, Barrio Adentro 1 y Barrio Adentro 2. En el nuevo programa el costo de los equipos correría por cuenta de Venezuela, y sería atendido por médicos venezolanos.
Conocedor de nuestra experiencia en las negociaciones con las firmas productoras de equipos médicos, y los excelentes precios que alcanzábamos en los suministros por el volumen de la operación, Chávez solicitó a nuestro país adquirir equipos, instrumental e insumos médicos por cientos de millones de dólares. El destino de la inversión era incorporar un importante número de centros hospitalarios a los servicios que venían prestándose al pueblo venezolano en Barrio Adentro 1 y 2. Esto se sumaba al programa de formación en Cuba de miles de jóvenes venezolanos como médicos capaces de prestar servicios en cualquier parte, dentro y fuera del país. Los graduados de la Escuela Latinoamericana de Medicina son una prueba alentadora de su espíritu de sacrificio. En la propia Venezuela contribuíamos a la formación de más de 20 mil estudiantes de Medicina.
Nuestro personal entró de nuevo en contacto con las mejores firmas suministradoras de equipos, componentes y mobiliario médico, con excepción -como es lógico- de las norteamericanas, a las que se les prohíbe totalmente el más mínimo suministro a Cuba.
Aunque los equipos médicos de ese país tienen calidad, sus precios muchas veces son abusivamente altos. En el mercado internacional existen firmas especializadas cuyos equipos están conceptuados como los mejores del mundo. Es perfectamente posible prescindir de los equipos de Estados Unidos, si se desea evitar los riesgos de un criminal bloqueo como el aplicado a Cuba durante 50 años. En los hospitales de Japón, un país cuya población alcanza los más altos promedios de vida, la inmensa mayoría de los equipos son japoneses; el resto, lo importan de Europa o Estados Unidos.
En los países más industrializados de la vieja Europa, donde los índices de salud también son más altos que en Estados Unidos, apenas el 30 por ciento de los equipos proceden de Japón o Estados Unidos. Utilizan preferentemente equipos europeos. Tanto en Japón como en Europa las normas de calidad son mucho más exigentes que en Estados Unidos.
Me satisface observar que la línea seguida por la empresa cubana especializada en la compra de equipos médicos se ajustó rigurosamente a los principios probados en las anteriores compras.
Participaron más de 50 firmas conocidas. Señalaré solo las que compitieron en calidad y precio. El mayor volumen acordado correspondió a la firma alemana Siemens, ascendente a 73 millones 910 mil dólares; Drager: 37 millones 277 mil dólares; Toshiba: 36 millones 123 mil dólares; Nihon Kohden: 30 millones 516 mil dólares. También con las firmas Olympus, Karl Storz, Aloka, Carl Zeiss, Pressure, y otras bien conocidas por nuestros especialistas, se firmaron contratos; todas ellas reflejan el avance revolucionario de la tecnología médica en los últimos 20 años.
Dentro de las normas de calidad y precio, a la empresa holandesa Philips, que fue considerada e incluida entre las principales firmas, habría correspondido la adquisición de equipos por valor de 63 millones 65 mil dólares. Pero coincide esa etapa con la suspensión del suministro de piezas para los equipos de esa empresa ubicados en Cuba y Venezuela; no quedó otra alternativa que suspender la elaboración del contrato.
No todos los equipos del total acordado se han recibido en Venezuela, pero sí una cifra de equipos, instrumentos y componentes cuyo valor se eleva a 271 millones de dólares. Esto implicó un especial esfuerzo por parte de venezolanos y cubanos para desarrollar plenamente el importante programa de Barrio Adentro 3, que complementa y articula uno de los programas sociales más importantes y humanos de la Revolución Bolivariana. Ambos países estamos conscientes de esa obligación.
Por otro lado, nos hemos propuesto realizar el esfuerzo necesario para llevar Barrio Adentro 1 y 2 a niveles no alcanzados jamás, incorporando más de 2 500 estudiantes avanzados de Medicina que se forman en Cuba para que, junto a los especialistas de Medicina General Integral que les imparten clases, se incorporen a Barrio Adentro.
La atención óptima de los pacientes fue siempre la razón de ser de los Consultorios, los Centros de Diagnóstico y demás servicios en los que Cuba participa. La respuesta de los cooperantes cubanos de la salud a la anterior Reflexión ha sido excelente. Con razón ellos afirman que el imperialismo no ganará la batalla contra Barrio Adentro.
En la producción y comercio de armas, destinadas a la guerra y a la destrucción, nadie compite hoy con Estados Unidos. Las dos terceras partes del comercio mundial de armas están en sus manos; son los frutos del Complejo Militar Industrial. Hoy esa potencia imperial no solo consume el 25 por ciento de la energía fósil, con menos del 5 por ciento de la población del mundo; contamina la atmósfera, destruye el medio ambiente, amenaza al mundo con sus armas de exterminio, y es el mayor productor y comerciante de armas. No es, sin embargo, capaz de garantizar la salud a casi el 25 por ciento de su población.
No le cerraremos el paso a ninguna firma que desee producir y comerciar tecnologías médicas. Aceptaremos gustosamente cualquier rectificación. La humanidad tiene problemas muy serios que enfrentar. Ojalá no se produzca un desastre con nuestra especie y muchos podamos tener la conciencia tranquila por haber realizado el máximo esfuerzo para evitarlo.
Septiembre 10 de 2009
3 y 11 p.m.
Algo distinto es pensar con amargura en países que no disponen de esos equipos y, más triste todavía, que un pueblo del Tercer Mundo vea obstaculizados sus esfuerzos por la estúpida medida que un país rico y poderoso le impone al que los fabrica: la suspensión de la entrega de los repuestos para su uso.
Entre Venezuela y Cuba, los especialistas cubanos de Cardiología disponen de 28 Ecocardiógrafos Philips, sin los cuales no es posible un diagnóstico preciso y totalmente seguro. Por cada uno de ellos que no funcione se deja de prestar ese servicio vital a 500 pacientes cada mes.
En nuestra patria las cardiopatías constituyen la primera causa de muerte; en Venezuela sucede más o menos igual. Los desfibriladores son el instrumento por excelencia para sacar a las personas de un paro cardíaco, que puede ocasionarles la muerte si no reciben asistencia urgente. De los 3 553 equipos adquiridos en la Philips, 2 000 eran de ese tipo, utilizados en los Policlínicos de Cuba y en los Centros de Diagnóstico venezolanos de Barrio Adentro.
Los 12 diferentes equipos Philips, adquiridos a un costo de 72 millones 762 mil 694 dólares, eran todos imprescindibles para servicios de alta calidad en Cuba y en los programas Barrio Adentro 1 y 2 de Venezuela, atendidos por médicos y especialistas cubanos. Fueron adquiridos y pagados por nuestro país, según lo acordado.
Los equipos Siemens, con excepción de algunos enviados a Bolivia, prestaban servicio en Cuba y en los dos programas venezolanos. El valor de los adquiridos a esa firma ascendió a 85 millones 430 mil dólares. Además de las dos empresas mencionadas, otras de Europa y Japón suministraron importantes equipos adicionales para los 27 Centros de Diagnóstico de Alta Tecnología de Barrio Adentro 2.
Philips no cuestiona los datos ofrecidos. La suspensión total del suministro de piezas se produce desde fines del año 2006; hasta hoy han transcurrido desde entonces casi tres años.
La firma reconoce que las exigencias del gobierno de Estados Unidos motivaron la paralización de los suministros hasta que en fecha reciente pagó la multa de 100 mil euros, una suma irrisoria si se compara con los 72 millones pagados por los equipos a esa empresa. Teníamos entendido que no existía violación alguna de las normas impuestas al mundo por el imperio. Se trata de equipos médicos, destinados a salvar vidas; no son armas de guerra.
En enero de 2007 el gobierno de Bush nombró a John Negroponte -verdugo del pueblo de Nicaragua en la guerra sucia contra ese país, iniciada en 1981 desde la base yanki de Palmerola en Honduras- subsecretario de Estado. Tenía una historia tenebrosa en las guerras de agresión contra Viet Nam e Iraq. Fue director de la poderosa Agencia Nacional de Inteligencia. Acompañaba al Presidente de Estados Unidos en la Conferencia de la Casa Blanca a mediados de 2007, donde tanto se habló de Educación y Salud. Ambos estaban conscientes de que nuestros especialistas prestaban servicios médicos con los equipos Philips en Cuba y Venezuela. Habían presionado a la firma holandesa y lograron impedir que esta suministrara piezas para esos equipos.
Los programas sociales en Venezuela surgieron como fruto de la Revolución Bolivariana. No necesito encomiar los estrechos vínculos históricos de los dos pueblos y los lazos de hermandad que nos unen.
Expliqué ya la decisión tomada por el presidente Hugo Chávez que dio origen a nuestros programas de cooperación. De él surgió igualmente, a principios de 2007, la idea de añadir el programa Barrio Adentro 3 a los ya existentes, Barrio Adentro 1 y Barrio Adentro 2. En el nuevo programa el costo de los equipos correría por cuenta de Venezuela, y sería atendido por médicos venezolanos.
Conocedor de nuestra experiencia en las negociaciones con las firmas productoras de equipos médicos, y los excelentes precios que alcanzábamos en los suministros por el volumen de la operación, Chávez solicitó a nuestro país adquirir equipos, instrumental e insumos médicos por cientos de millones de dólares. El destino de la inversión era incorporar un importante número de centros hospitalarios a los servicios que venían prestándose al pueblo venezolano en Barrio Adentro 1 y 2. Esto se sumaba al programa de formación en Cuba de miles de jóvenes venezolanos como médicos capaces de prestar servicios en cualquier parte, dentro y fuera del país. Los graduados de la Escuela Latinoamericana de Medicina son una prueba alentadora de su espíritu de sacrificio. En la propia Venezuela contribuíamos a la formación de más de 20 mil estudiantes de Medicina.
Nuestro personal entró de nuevo en contacto con las mejores firmas suministradoras de equipos, componentes y mobiliario médico, con excepción -como es lógico- de las norteamericanas, a las que se les prohíbe totalmente el más mínimo suministro a Cuba.
Aunque los equipos médicos de ese país tienen calidad, sus precios muchas veces son abusivamente altos. En el mercado internacional existen firmas especializadas cuyos equipos están conceptuados como los mejores del mundo. Es perfectamente posible prescindir de los equipos de Estados Unidos, si se desea evitar los riesgos de un criminal bloqueo como el aplicado a Cuba durante 50 años. En los hospitales de Japón, un país cuya población alcanza los más altos promedios de vida, la inmensa mayoría de los equipos son japoneses; el resto, lo importan de Europa o Estados Unidos.
En los países más industrializados de la vieja Europa, donde los índices de salud también son más altos que en Estados Unidos, apenas el 30 por ciento de los equipos proceden de Japón o Estados Unidos. Utilizan preferentemente equipos europeos. Tanto en Japón como en Europa las normas de calidad son mucho más exigentes que en Estados Unidos.
Me satisface observar que la línea seguida por la empresa cubana especializada en la compra de equipos médicos se ajustó rigurosamente a los principios probados en las anteriores compras.
Participaron más de 50 firmas conocidas. Señalaré solo las que compitieron en calidad y precio. El mayor volumen acordado correspondió a la firma alemana Siemens, ascendente a 73 millones 910 mil dólares; Drager: 37 millones 277 mil dólares; Toshiba: 36 millones 123 mil dólares; Nihon Kohden: 30 millones 516 mil dólares. También con las firmas Olympus, Karl Storz, Aloka, Carl Zeiss, Pressure, y otras bien conocidas por nuestros especialistas, se firmaron contratos; todas ellas reflejan el avance revolucionario de la tecnología médica en los últimos 20 años.
Dentro de las normas de calidad y precio, a la empresa holandesa Philips, que fue considerada e incluida entre las principales firmas, habría correspondido la adquisición de equipos por valor de 63 millones 65 mil dólares. Pero coincide esa etapa con la suspensión del suministro de piezas para los equipos de esa empresa ubicados en Cuba y Venezuela; no quedó otra alternativa que suspender la elaboración del contrato.
No todos los equipos del total acordado se han recibido en Venezuela, pero sí una cifra de equipos, instrumentos y componentes cuyo valor se eleva a 271 millones de dólares. Esto implicó un especial esfuerzo por parte de venezolanos y cubanos para desarrollar plenamente el importante programa de Barrio Adentro 3, que complementa y articula uno de los programas sociales más importantes y humanos de la Revolución Bolivariana. Ambos países estamos conscientes de esa obligación.
Por otro lado, nos hemos propuesto realizar el esfuerzo necesario para llevar Barrio Adentro 1 y 2 a niveles no alcanzados jamás, incorporando más de 2 500 estudiantes avanzados de Medicina que se forman en Cuba para que, junto a los especialistas de Medicina General Integral que les imparten clases, se incorporen a Barrio Adentro.
La atención óptima de los pacientes fue siempre la razón de ser de los Consultorios, los Centros de Diagnóstico y demás servicios en los que Cuba participa. La respuesta de los cooperantes cubanos de la salud a la anterior Reflexión ha sido excelente. Con razón ellos afirman que el imperialismo no ganará la batalla contra Barrio Adentro.
En la producción y comercio de armas, destinadas a la guerra y a la destrucción, nadie compite hoy con Estados Unidos. Las dos terceras partes del comercio mundial de armas están en sus manos; son los frutos del Complejo Militar Industrial. Hoy esa potencia imperial no solo consume el 25 por ciento de la energía fósil, con menos del 5 por ciento de la población del mundo; contamina la atmósfera, destruye el medio ambiente, amenaza al mundo con sus armas de exterminio, y es el mayor productor y comerciante de armas. No es, sin embargo, capaz de garantizar la salud a casi el 25 por ciento de su población.
No le cerraremos el paso a ninguna firma que desee producir y comerciar tecnologías médicas. Aceptaremos gustosamente cualquier rectificación. La humanidad tiene problemas muy serios que enfrentar. Ojalá no se produzca un desastre con nuestra especie y muchos podamos tener la conciencia tranquila por haber realizado el máximo esfuerzo para evitarlo.
Septiembre 10 de 2009
3 y 11 p.m.
martes, julio 21, 2009
El SouthCom toma el poder en un Estado del Alba
Honduras suscitó la cólera de Washington al rebelarse contra la presencia militar estadunidense e incorporarse al Alba. Militares formados en la Escuela de las Américas y dirigidos por consejeros estadunidenses derrocaron al presidente constitucional Manuel Zelaya y pusieron en el poder a quien había sido su rival de siempre en el seno del Partido Liberal, Roberto Micheletti.
*“La administración de Obama pretende retomar el control de América Latina”
Nadie pensó que la crisis surgida entre Honduras y Estados Unidos pudiera desembocar en un golpe de Estado militar. Parecía que Washington había renunciado a esa forma de acción, aunque la administración de George Bush había sobornado recientemente a un grupo de militares para que derrocaran al presidente constitucional de Venezuela (el 12 de abril de 2002) y había utilizado a sus propias fuerzas especiales para secuestrar al presidente constitucional de Haití (el 29 de febrero de 2004). Pero los comunicadores de la Casa Blanca venían utilizando últimamente la amplia sonrisa del flamante Barack Obama para hacer creer a la opinión pública internacional que Estados Unidos había cambiado y que había renunciado a su ambición imperial.
La importancia estratégica de los cinco Estados de la antigua República Federal de América Central (Costa Rica, Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua) reside en su situación geográfica como corredor de tránsito entre dos continentes y dos océanos. Si bien ninguno de ellos dispone de recursos naturales especialmente importantes, lo interesante es que todos ellos pueden servir de base para controlar la zona.
Durante la revolución sandinista en Nicaragua, Washington utilizó Honduras como base de retaguardia de las bandas contrarrevolucionarias. Bajo la dirección de John Negroponte, la embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa se convirtió en cuartel general de los “contras” nicaragüenses y de sus escuadrones de la muerte. Vista desde ese ángulo, la evolución antiimperialista de Honduras, luego del regreso de los sandinistas al poder en Nicaragua, representaba no tanto un problema en sí como un verdadero peligro de “contaminación”. ¿En qué representaba la evolución de la situación hondureña un peligro tan grande como para que Washington decidiera recurrir nuevamente a los viejos métodos, corriendo así el peligro de malograr todos sus esfuerzos propagandísticos?
La presidencia de Maduro y las elecciones de 2005
Al igual que el resto de Centroamérica, Honduras enfrenta la existencia de las maras (pandillas). La más conocida es la Mara Salvatrucha. Se trata de bandas de niños manipulables, debido a su dependencia de la droga y organizados mediante ritos místico criminales (“L’extension de la Mara Salvatrucha”, Gaston Pardo, Réseau Voltaire, 2 de marzo de 2005). Sus miembros se entregan a todo tipo de violencias, alcanzando a veces un inusitado grado de barbarie que los ha llevado a protagonizar masacres.
En 2001, el candidato nacionalista Ricardo Rodolfo Maduro Joest resultó electo bajo la promesa de luchar contra el crimen. Su propio hijo, de 25 años, había sido secuestrado, torturado y asesinado, y su funeral se había convertido en una manifestación de carácter nacional. Al llegar a la presidencia, Ricardo Maduro ordenó espectaculares operaciones de lucha contra las pandillas. También reforzó el arsenal de la policía y sacó a los militares de los cuarteles para que ayudaran a los policías. Con el apoyo de la democracia cristiana, Maduro logró la adopción de una ley que castigaba con un mínimo de cinco años de prisión el solo hecho de ser miembro de una mara.
Aunque aquella ley sirvió de inspiración a países como Guatemala y El Salvador, la corte constitucional hondureña decidió invalidarla porque comprometía la responsabilidad individual por asociación en casos de crímenes que el acusado no había cometido. La aplicación de aquella ley había dado lugar a un gigantesco aumento del número de personas encarceladas, lo cual provocó a su vez sangrientos motines en las prisiones. En definitiva, como aquella ley no abordaba las causas sociales del fenómeno, ya masivo, su aplicación no detuvo el aumento de la criminalidad.
En 2005, el candidato nacionalista a la sucesión de Maduro, Pepe Lobo, consideraba que sólo una guerra podía acabar con las maras. Así que propuso reinstaurar la pena de muerte a través de un referéndum que contemplaría, además, la posibilidad de pronunciar penas de muerte colectivas contra las pandillas, a pesar de que un estudio realizado en El Salvador ya había demostrado que el 51.9 por ciento de los criminales tenían sólo entre 11 y 15 años. Así que Honduras habría tenido que matar a muchos de sus propios hijos. Mientras tanto, el candidato liberal, Manuel Zelaya, proponía un enfoque mucho más razonable, basado no sólo en la represión sino en la realización de esfuerzos a favor de la educación y de la inserción de aquellos niños en la sociedad.
En el plano económico, los resultados del presidente Maduro también resultaban polémicos.
Exgobernador del banco central y brillante hombre de negocios (concesionario de Seros y director del fondo de inversiones La Paz), Maduro negoció la reducción de la deuda hondureña con el Fondo Monetario Internacional y con el Club de París. Pero, como contrapartida, tuvo que aumentar los impuestos y reducir el número de funcionarios, política que penalizó únicamente a la clase media.
También incluyó a su país en el Acuerdo de Libre Comercio de Estados Unidos y Centroamérica, sin encontrar mucha oposición política contra aquel proyecto, a pesar de sus desastrosas consecuencias para los pequeños agricultores. Las excelentes relaciones del presidente Maduro con su homólogo estadunidense George W. Bush condujeron incluso al envío de 370 militares hondureños a Irak, donde fueron destacados, junto a los españoles, en la zona administrada por el contingente polaco. Pero, como consecuencia de la decisión de Zapatero de retirar de Irak las tropas españolas, Maduro se vio políticamente obligado a retirar también a los soldados hondureños. Finalmente, el mandato presidencial de Ricardo Maduro concluyó en un ambiente grotesco, matizado por su divorcio.
El liberal de izquierda José Manuel Zelaya Rosales presentó entonces una atrayente alternativa. En vez de proponer el cierre de servicios públicos como medio para garantizar una importante reducción presupuestaria, propuso una reducción del tren de vida del Estado. Para reforzar los ingresos del Estado, planteó facilitar el empleo en los sectores de altos consumidores de fuerza de trabajo. En la lucha contra la criminalidad juvenil, Zelaya anunció su intención de equipar todas las escuelas con computadoras y de garantizar la instrucción pública gratuita a todos los niveles de la sociedad.
En 2005, en una elección de una sola vuelta, los hondureños eligieron como presidente a José Manuel Zelaya, con un 49.9 por ciento de sufragios, y le garantizaron el 48.4 por ciento de los escaños en el Congreso (unicameral). Su principal adversario, el nacionalista de derecha Porfirio Sosa, obtuvo el 46.2 por ciento de los sufragios y un 42.9 por ciento de los escaños en el Congreso. Los resultados eran tan apretados que se requirió su validación, la cual se produjo al cabo de dos semanas de espera. Tres pequeñas formaciones políticas se encontraron entonces en posición de árbitros en el seno del Congreso: la Unión Democrática, la Democracia Cristiana y el Partido Innovación y Unidad.
La presidencia de Manuel Zelaya
Nada dejaba entrever que el ranchero Manuel Zelaya pudiera entrar en conflicto con Washington, sobre todo si se tiene en cuenta que la mayoría relativa de la que disponía no favorecía la posibilidad de una ruptura política. En primer lugar, el presidente Zelaya prosiguió la política de descentralización que ya había iniciado en su época de ministro. Su objetivo era acercar los centros de decisión a la ciudadanía para fortalecer el poder popular y la transparencia. Esta reforma provocó un distanciamiento entre la clase política corrupta de la capital y los nuevos notables locales. Y también sacó a la luz el control de los militares sobre una parte de la economía.
La democracia se instaló rápidamente en Honduras mientras que revoluciones y contrarrevoluciones se desarrollaban en la región. Estados Unidos garantizó que parte de la economía hondureña quedara bajo su control indirecto, a través de los militares.
En junio de 2006, Manuel Zelaya anunció su intención de destinar al tráfico comercial la base aérea de Soto Cano –la antigua base de Palmerota, en la que se encontraba un contingente estadunidense, situada al noreste de Tegucigalpa.
Ante la reacción del Pentágono, el ministro hondureño de Defensa trató de retroceder, argumentando el costo del equipamiento necesario; pero el presidente Zelaya mantuvo su decisión. Oficialmente, Soto Cano no era más que una pequeña base aérea cuyo personal se componía de 190 militares y 730 civiles. Pero su pista es la única de toda Centroamérica capaz de recibir grandes aviones destinados al transporte de tropas. Fort Bravo es la única estación del SouthCom (comando estratégico de las fuerzas armadas estadunidenses, encargado de garantizar el control de Latinoamérica) fuera de Estados Unidos. Y, sobre todo, Soto Cano es una base de escucha vinculada a dos unidades secretas: Cerro La Mole y Swan Island. Este dispositivo es indispensable para el funcionamiento de la inteligencia militar estadunidense en la región. Curiosamente, Estados Unidos nunca ha firmado con Honduras ningún acuerdo que precise el estatus de esas instalaciones.
A pesar de la fuerte popularidad del presidente Zelaya, una sorpresiva campaña de prensa lo acusó de no haber respetado sus promesas, de no haber logrado mejorar el nivel de vida ni contrarrestar el crimen. En realidad, Zelaya no podía proteger a su país del alza mundial del petróleo y se publicaban numerosos reportajes sensacionalistas que daban la impresión de que el país enfrentaba una gran proliferación de las maras. Manuel Zelaya respondió obligando a los medios audiovisuales privados a transmitir varias horas de entrevistas con miembros de su gobierno.
Washington manifestó su irritación mediante la reducción de sus programas de ayuda a la población hondureña, pero mantuvo sus programas de seguridad. Estados Unidos incluso proporcionó a Honduras importantes medios para la realización de sus planes de lucha contra el crimen organizado y contra el tráfico de drogas y el terrorismo. Financió, por ejemplo, el equipamiento de Puerto Cortés con tecnología de punta que permite escanear todos los contenedores enviados a Estados Unidos que pasan por ese puerto hondureño.
Por otro lado, Washington dispone de poderosos medios de presión sobre Tegucigalpa. Honduras, país de 7 millones de habitantes, tiene cerca de 1 millón de inmigrantes en Estados Unidos, sobre todo desde el paso devastador del ciclón Mitch por territorio hondureño, en 1998. De ellos, 78 mil de esos inmigrantes hondureños en Estados Unidos son residentes temporales, estatus que han renovado varias veces, y pueden ser expulsados mediante una simple decisión administrativa.
El presidente Zelaya prosiguió su lucha contra la corrupción, obligando a varios altos funcionarios a renunciar a sus puestos. Y algunos de éstos comenzaron entonces a conspirar. Se descubrió incluso que el exdirector de la compañía de telefonía pública había interceptado los teléfonos del presidente Zelaya.
Al estallar en Estados Unidos la crisis de los créditos subprime y en momentos en que se produce el alza mundial de los precios de los alimentos básicos, el presidente Zelaya recurrió a la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), organización intergubernamental promovida por Venezuela, país que garantiza la seguridad alimentaria y energética de los Estados miembros y que coordina además la realización de importantes programas de salud pública.
Esa decisión de Zelaya obtiene un gran apoyo popular, pero suscita inquietud entre las clases medias, ya afectadas por la política económica de Maduro y por la crisis económica mundial.
El 25 de agosto de 2008, Manuel Zelaya rindió homenaje al guerrillero heroico Ernesto Che Guevara y, ante una multitud de 100 mil personas, firma en Tegucigalpa la entrada de su país al Alba, en presencia de los presidentes Evo Morales, de Bolivia; Daniel Ortega, de Nicaragua; Hugo Chávez, de Venezuela, y del vicepresidente cubano Carlos Lage. El presidente de la República Dominicana, Leonel Fernández, también estuvo representado en el acto. Honduras se convierte así en una de las naciones rebeldes.
El golpe de Estado militar
Representantes del gobierno de Estados Unidos admitieron en The New York Times haber entrado en contacto con los golpistas días antes de la asonada. Pero afirman que lo hicieron para convencerlos de que emprendieran esa acción. Según esos testimonios, aquellos contactos finalizaron el domingo (en momentos en que el golpe ya había comenzado).
Pero hay que tener en cuenta que el pequeño ejército hondureño ha sido enteramente armado, entrenado e instruido por Estados Unidos. Se supone que obedezca a su comandante en jefe, el presidente de la república, y al jefe de su Estado Mayor; pero, en la práctica, se encuentra bajo el control del SouthCom, desde Soto Cano y Miami.
Precisamente el jueves pasado, el Pentágono instaló apresuradamente al nuevo comandante del SouthCom, el general Douglas M Fraser, para darle seguimiento al golpe.
En todo caso, la operación ya había sido concebida desde hace tiempo. Al igual que el ataque contra los edificios oficiales en Moldavia, la limpieza del valle de Swat, el exterminio de los Tigres Tamules o la “revolución verde” en Irán, el golpe de Estado en Honduras fue planificado por la administración de Bush y posteriormente confirmado y ejecutado por la administración de Obama, a pesar de los visos de legalidad que esta última parecía ofrecer.
La tensión se recrudeció cuando el presidente Zelaya convocó a una consulta popular, que debía tener lugar el domingo 28 de junio, para determinar si los electores eran favorables a la elección de una Asamblea Constituyente. Se desató entonces una campaña internacional de prensa que presentaba aquella iniciativa como una maniobra exclusivamente tendiente a abrir a Manuel Zelaya la posibilidad de obtener un segundo mandato. Lo cual es totalmente falso, ya que la elección de la Asamblea Constituyente sólo hubiese tenido lugar el mismo día que la próxima elección presidencial y, por consiguiente, la hipotética modificación de la Constitución no hubiese podido producirse sino mucho después del fin del mandato de Zelaya. Por lo tanto, el presidente nunca hubiese podido ser candidato a su propia sucesión. Pero, claro está, después de haber acusado a Hugo Chávez de querer ser “presidente vitalicio”, había que acusar a su aliado Manuel Zelaya de querer convertirse en dictador él también.
El 9 de junio, el Congreso hondureño adoptó una ley constitucional que prohibía la realización de un referéndum a menos de 180 días de la elección presidencial. El Tribunal Supremo declaró la consulta popular ilegal (pero no anticonstitucional), aunque la ley de modificación fue declarada en sí misma anticonstitucional. Con base en esa decisión, el jefe del Estado Mayor, el general Romeo Vásquez, bloqueó la organización de la consulta. El presidente se presentó entonces personalmente en una base militar para “rescatar” las boletas que debían ser utilizadas en la consulta popular y revocó al jefe del Estado Mayor por insubordinación. Al igual que los demás golpistas latinoamericanos, el general Romeo Vásquez fue formado por Estados Unidos en la tristemente célebre Escuela de las Américas.
La base de Soto Cano se encuentra actualmente bajo las órdenes del coronel Richard A Juergens. Fue al parecer este mismo militar estadunidense quien dirigió el secuestro del presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide cuando ocupaba el cargo de director de Operaciones Especiales del Special Operations Command.
El domingo 28 de junio de 2009, siendo alrededor de las cinco y media de la mañana (hora de Honduras), fueron cortadas la electricidad y las líneas telefónicas fijas y hertzianas. Comandos de militares encapuchados asaltaron la residencia del presidente Zelaya y se lo llevaron, lo metieron en un avión y lo enviaron a Costa Rica en ropa de dormir. Fueron arrestados por lo menos ocho ministros, entre ellos la ministra de Relaciones Exteriores, así como otras personalidades, como el alcalde de San Pedro Sula (la segunda ciudad de Honduras). Cuando se reestableció el servicio eléctrico, los medios audiovisuales anunciaron que se había decretado un toque de queda y la anulación de los oficios religiosos dominicales y de la consulta popular.
Después del mediodía, los diputados, que fueron previamente autorizados a salir a la calle, realizaron una reunión extraordinaria en la sede del Congreso. El presidente del Congreso, Roberto Micheletti, dio lectura a una carta, con fecha del 26 de junio, en la que el presidente Manuel Zelaya supuestamente renunciaba a su cargo. Nadie expresó sorpresa por la aparición de esta carta con fecha del 26 de junio. Después de dejar constancia de la supuesta vacancia a la cabeza del Estado, el Congreso designó a su propio presidente. El Tribunal Constitucional afirmó, en un comunicado enteramente orwelliano, que el ejército había defendido la Constitución impidiendo que el presidente Zelaya diera un golpe referendario. El tribunal sostuvo que al bloquear la consulta popular ordenada por el presidente de la república, el jefe del Estado Mayor había actuado legalmente, si lo había hecho por una orden de un juez. Para que nadie ignorara el verdadero objetivo de la operación, los militares arrestaron a los embajadores o encargados de negocios de los Estados miembros del Alba.
El desarrollo mismo del golpe de Estado en Honduras recuerda aquel que tuvo lugar en Haití, en 2004, contra el presidente Jean-Bertrand Aristide: secuestro en plena madrugada por soldados encapuchados y “aparición” de una carta de renuncia.
La manera como las agencias de prensa atlantistas han descrito el diferendo electoral, de forma tendenciosa para dar al golpe de Estado una apariencia de legalidad, demuestra la premeditación de esta operación por parte de Washington. La manipulación de las causas del golpe, ocultando el asunto de la base de Soto Cano y los vínculos entre militares hondureños y estadunidenses, es muestra además de una evidente voluntad de ocultar el papel de la administración de Obama.
*Periodista y escritor. Presidente de la Red Voltaire con sede en París, Francia. Autor de La gran impostura y del Pentagate
Más sobre este tema:
Poder, Estado, privatizaciones y concesiones
Del estado etílico al Estado narco
Acoso y amenazas desde el poder
El Estado confesional
Un crimen de Estado
*“La administración de Obama pretende retomar el control de América Latina”
Nadie pensó que la crisis surgida entre Honduras y Estados Unidos pudiera desembocar en un golpe de Estado militar. Parecía que Washington había renunciado a esa forma de acción, aunque la administración de George Bush había sobornado recientemente a un grupo de militares para que derrocaran al presidente constitucional de Venezuela (el 12 de abril de 2002) y había utilizado a sus propias fuerzas especiales para secuestrar al presidente constitucional de Haití (el 29 de febrero de 2004). Pero los comunicadores de la Casa Blanca venían utilizando últimamente la amplia sonrisa del flamante Barack Obama para hacer creer a la opinión pública internacional que Estados Unidos había cambiado y que había renunciado a su ambición imperial.
La importancia estratégica de los cinco Estados de la antigua República Federal de América Central (Costa Rica, Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua) reside en su situación geográfica como corredor de tránsito entre dos continentes y dos océanos. Si bien ninguno de ellos dispone de recursos naturales especialmente importantes, lo interesante es que todos ellos pueden servir de base para controlar la zona.
Durante la revolución sandinista en Nicaragua, Washington utilizó Honduras como base de retaguardia de las bandas contrarrevolucionarias. Bajo la dirección de John Negroponte, la embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa se convirtió en cuartel general de los “contras” nicaragüenses y de sus escuadrones de la muerte. Vista desde ese ángulo, la evolución antiimperialista de Honduras, luego del regreso de los sandinistas al poder en Nicaragua, representaba no tanto un problema en sí como un verdadero peligro de “contaminación”. ¿En qué representaba la evolución de la situación hondureña un peligro tan grande como para que Washington decidiera recurrir nuevamente a los viejos métodos, corriendo así el peligro de malograr todos sus esfuerzos propagandísticos?
La presidencia de Maduro y las elecciones de 2005
Al igual que el resto de Centroamérica, Honduras enfrenta la existencia de las maras (pandillas). La más conocida es la Mara Salvatrucha. Se trata de bandas de niños manipulables, debido a su dependencia de la droga y organizados mediante ritos místico criminales (“L’extension de la Mara Salvatrucha”, Gaston Pardo, Réseau Voltaire, 2 de marzo de 2005). Sus miembros se entregan a todo tipo de violencias, alcanzando a veces un inusitado grado de barbarie que los ha llevado a protagonizar masacres.
En 2001, el candidato nacionalista Ricardo Rodolfo Maduro Joest resultó electo bajo la promesa de luchar contra el crimen. Su propio hijo, de 25 años, había sido secuestrado, torturado y asesinado, y su funeral se había convertido en una manifestación de carácter nacional. Al llegar a la presidencia, Ricardo Maduro ordenó espectaculares operaciones de lucha contra las pandillas. También reforzó el arsenal de la policía y sacó a los militares de los cuarteles para que ayudaran a los policías. Con el apoyo de la democracia cristiana, Maduro logró la adopción de una ley que castigaba con un mínimo de cinco años de prisión el solo hecho de ser miembro de una mara.
Aunque aquella ley sirvió de inspiración a países como Guatemala y El Salvador, la corte constitucional hondureña decidió invalidarla porque comprometía la responsabilidad individual por asociación en casos de crímenes que el acusado no había cometido. La aplicación de aquella ley había dado lugar a un gigantesco aumento del número de personas encarceladas, lo cual provocó a su vez sangrientos motines en las prisiones. En definitiva, como aquella ley no abordaba las causas sociales del fenómeno, ya masivo, su aplicación no detuvo el aumento de la criminalidad.
En 2005, el candidato nacionalista a la sucesión de Maduro, Pepe Lobo, consideraba que sólo una guerra podía acabar con las maras. Así que propuso reinstaurar la pena de muerte a través de un referéndum que contemplaría, además, la posibilidad de pronunciar penas de muerte colectivas contra las pandillas, a pesar de que un estudio realizado en El Salvador ya había demostrado que el 51.9 por ciento de los criminales tenían sólo entre 11 y 15 años. Así que Honduras habría tenido que matar a muchos de sus propios hijos. Mientras tanto, el candidato liberal, Manuel Zelaya, proponía un enfoque mucho más razonable, basado no sólo en la represión sino en la realización de esfuerzos a favor de la educación y de la inserción de aquellos niños en la sociedad.
En el plano económico, los resultados del presidente Maduro también resultaban polémicos.
Exgobernador del banco central y brillante hombre de negocios (concesionario de Seros y director del fondo de inversiones La Paz), Maduro negoció la reducción de la deuda hondureña con el Fondo Monetario Internacional y con el Club de París. Pero, como contrapartida, tuvo que aumentar los impuestos y reducir el número de funcionarios, política que penalizó únicamente a la clase media.
También incluyó a su país en el Acuerdo de Libre Comercio de Estados Unidos y Centroamérica, sin encontrar mucha oposición política contra aquel proyecto, a pesar de sus desastrosas consecuencias para los pequeños agricultores. Las excelentes relaciones del presidente Maduro con su homólogo estadunidense George W. Bush condujeron incluso al envío de 370 militares hondureños a Irak, donde fueron destacados, junto a los españoles, en la zona administrada por el contingente polaco. Pero, como consecuencia de la decisión de Zapatero de retirar de Irak las tropas españolas, Maduro se vio políticamente obligado a retirar también a los soldados hondureños. Finalmente, el mandato presidencial de Ricardo Maduro concluyó en un ambiente grotesco, matizado por su divorcio.
El liberal de izquierda José Manuel Zelaya Rosales presentó entonces una atrayente alternativa. En vez de proponer el cierre de servicios públicos como medio para garantizar una importante reducción presupuestaria, propuso una reducción del tren de vida del Estado. Para reforzar los ingresos del Estado, planteó facilitar el empleo en los sectores de altos consumidores de fuerza de trabajo. En la lucha contra la criminalidad juvenil, Zelaya anunció su intención de equipar todas las escuelas con computadoras y de garantizar la instrucción pública gratuita a todos los niveles de la sociedad.
En 2005, en una elección de una sola vuelta, los hondureños eligieron como presidente a José Manuel Zelaya, con un 49.9 por ciento de sufragios, y le garantizaron el 48.4 por ciento de los escaños en el Congreso (unicameral). Su principal adversario, el nacionalista de derecha Porfirio Sosa, obtuvo el 46.2 por ciento de los sufragios y un 42.9 por ciento de los escaños en el Congreso. Los resultados eran tan apretados que se requirió su validación, la cual se produjo al cabo de dos semanas de espera. Tres pequeñas formaciones políticas se encontraron entonces en posición de árbitros en el seno del Congreso: la Unión Democrática, la Democracia Cristiana y el Partido Innovación y Unidad.
La presidencia de Manuel Zelaya
Nada dejaba entrever que el ranchero Manuel Zelaya pudiera entrar en conflicto con Washington, sobre todo si se tiene en cuenta que la mayoría relativa de la que disponía no favorecía la posibilidad de una ruptura política. En primer lugar, el presidente Zelaya prosiguió la política de descentralización que ya había iniciado en su época de ministro. Su objetivo era acercar los centros de decisión a la ciudadanía para fortalecer el poder popular y la transparencia. Esta reforma provocó un distanciamiento entre la clase política corrupta de la capital y los nuevos notables locales. Y también sacó a la luz el control de los militares sobre una parte de la economía.
La democracia se instaló rápidamente en Honduras mientras que revoluciones y contrarrevoluciones se desarrollaban en la región. Estados Unidos garantizó que parte de la economía hondureña quedara bajo su control indirecto, a través de los militares.
En junio de 2006, Manuel Zelaya anunció su intención de destinar al tráfico comercial la base aérea de Soto Cano –la antigua base de Palmerota, en la que se encontraba un contingente estadunidense, situada al noreste de Tegucigalpa.
Ante la reacción del Pentágono, el ministro hondureño de Defensa trató de retroceder, argumentando el costo del equipamiento necesario; pero el presidente Zelaya mantuvo su decisión. Oficialmente, Soto Cano no era más que una pequeña base aérea cuyo personal se componía de 190 militares y 730 civiles. Pero su pista es la única de toda Centroamérica capaz de recibir grandes aviones destinados al transporte de tropas. Fort Bravo es la única estación del SouthCom (comando estratégico de las fuerzas armadas estadunidenses, encargado de garantizar el control de Latinoamérica) fuera de Estados Unidos. Y, sobre todo, Soto Cano es una base de escucha vinculada a dos unidades secretas: Cerro La Mole y Swan Island. Este dispositivo es indispensable para el funcionamiento de la inteligencia militar estadunidense en la región. Curiosamente, Estados Unidos nunca ha firmado con Honduras ningún acuerdo que precise el estatus de esas instalaciones.
A pesar de la fuerte popularidad del presidente Zelaya, una sorpresiva campaña de prensa lo acusó de no haber respetado sus promesas, de no haber logrado mejorar el nivel de vida ni contrarrestar el crimen. En realidad, Zelaya no podía proteger a su país del alza mundial del petróleo y se publicaban numerosos reportajes sensacionalistas que daban la impresión de que el país enfrentaba una gran proliferación de las maras. Manuel Zelaya respondió obligando a los medios audiovisuales privados a transmitir varias horas de entrevistas con miembros de su gobierno.
Washington manifestó su irritación mediante la reducción de sus programas de ayuda a la población hondureña, pero mantuvo sus programas de seguridad. Estados Unidos incluso proporcionó a Honduras importantes medios para la realización de sus planes de lucha contra el crimen organizado y contra el tráfico de drogas y el terrorismo. Financió, por ejemplo, el equipamiento de Puerto Cortés con tecnología de punta que permite escanear todos los contenedores enviados a Estados Unidos que pasan por ese puerto hondureño.
Por otro lado, Washington dispone de poderosos medios de presión sobre Tegucigalpa. Honduras, país de 7 millones de habitantes, tiene cerca de 1 millón de inmigrantes en Estados Unidos, sobre todo desde el paso devastador del ciclón Mitch por territorio hondureño, en 1998. De ellos, 78 mil de esos inmigrantes hondureños en Estados Unidos son residentes temporales, estatus que han renovado varias veces, y pueden ser expulsados mediante una simple decisión administrativa.
El presidente Zelaya prosiguió su lucha contra la corrupción, obligando a varios altos funcionarios a renunciar a sus puestos. Y algunos de éstos comenzaron entonces a conspirar. Se descubrió incluso que el exdirector de la compañía de telefonía pública había interceptado los teléfonos del presidente Zelaya.
Al estallar en Estados Unidos la crisis de los créditos subprime y en momentos en que se produce el alza mundial de los precios de los alimentos básicos, el presidente Zelaya recurrió a la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), organización intergubernamental promovida por Venezuela, país que garantiza la seguridad alimentaria y energética de los Estados miembros y que coordina además la realización de importantes programas de salud pública.
Esa decisión de Zelaya obtiene un gran apoyo popular, pero suscita inquietud entre las clases medias, ya afectadas por la política económica de Maduro y por la crisis económica mundial.
El 25 de agosto de 2008, Manuel Zelaya rindió homenaje al guerrillero heroico Ernesto Che Guevara y, ante una multitud de 100 mil personas, firma en Tegucigalpa la entrada de su país al Alba, en presencia de los presidentes Evo Morales, de Bolivia; Daniel Ortega, de Nicaragua; Hugo Chávez, de Venezuela, y del vicepresidente cubano Carlos Lage. El presidente de la República Dominicana, Leonel Fernández, también estuvo representado en el acto. Honduras se convierte así en una de las naciones rebeldes.
El golpe de Estado militar
Representantes del gobierno de Estados Unidos admitieron en The New York Times haber entrado en contacto con los golpistas días antes de la asonada. Pero afirman que lo hicieron para convencerlos de que emprendieran esa acción. Según esos testimonios, aquellos contactos finalizaron el domingo (en momentos en que el golpe ya había comenzado).
Pero hay que tener en cuenta que el pequeño ejército hondureño ha sido enteramente armado, entrenado e instruido por Estados Unidos. Se supone que obedezca a su comandante en jefe, el presidente de la república, y al jefe de su Estado Mayor; pero, en la práctica, se encuentra bajo el control del SouthCom, desde Soto Cano y Miami.
Precisamente el jueves pasado, el Pentágono instaló apresuradamente al nuevo comandante del SouthCom, el general Douglas M Fraser, para darle seguimiento al golpe.
En todo caso, la operación ya había sido concebida desde hace tiempo. Al igual que el ataque contra los edificios oficiales en Moldavia, la limpieza del valle de Swat, el exterminio de los Tigres Tamules o la “revolución verde” en Irán, el golpe de Estado en Honduras fue planificado por la administración de Bush y posteriormente confirmado y ejecutado por la administración de Obama, a pesar de los visos de legalidad que esta última parecía ofrecer.
La tensión se recrudeció cuando el presidente Zelaya convocó a una consulta popular, que debía tener lugar el domingo 28 de junio, para determinar si los electores eran favorables a la elección de una Asamblea Constituyente. Se desató entonces una campaña internacional de prensa que presentaba aquella iniciativa como una maniobra exclusivamente tendiente a abrir a Manuel Zelaya la posibilidad de obtener un segundo mandato. Lo cual es totalmente falso, ya que la elección de la Asamblea Constituyente sólo hubiese tenido lugar el mismo día que la próxima elección presidencial y, por consiguiente, la hipotética modificación de la Constitución no hubiese podido producirse sino mucho después del fin del mandato de Zelaya. Por lo tanto, el presidente nunca hubiese podido ser candidato a su propia sucesión. Pero, claro está, después de haber acusado a Hugo Chávez de querer ser “presidente vitalicio”, había que acusar a su aliado Manuel Zelaya de querer convertirse en dictador él también.
El 9 de junio, el Congreso hondureño adoptó una ley constitucional que prohibía la realización de un referéndum a menos de 180 días de la elección presidencial. El Tribunal Supremo declaró la consulta popular ilegal (pero no anticonstitucional), aunque la ley de modificación fue declarada en sí misma anticonstitucional. Con base en esa decisión, el jefe del Estado Mayor, el general Romeo Vásquez, bloqueó la organización de la consulta. El presidente se presentó entonces personalmente en una base militar para “rescatar” las boletas que debían ser utilizadas en la consulta popular y revocó al jefe del Estado Mayor por insubordinación. Al igual que los demás golpistas latinoamericanos, el general Romeo Vásquez fue formado por Estados Unidos en la tristemente célebre Escuela de las Américas.
La base de Soto Cano se encuentra actualmente bajo las órdenes del coronel Richard A Juergens. Fue al parecer este mismo militar estadunidense quien dirigió el secuestro del presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide cuando ocupaba el cargo de director de Operaciones Especiales del Special Operations Command.
El domingo 28 de junio de 2009, siendo alrededor de las cinco y media de la mañana (hora de Honduras), fueron cortadas la electricidad y las líneas telefónicas fijas y hertzianas. Comandos de militares encapuchados asaltaron la residencia del presidente Zelaya y se lo llevaron, lo metieron en un avión y lo enviaron a Costa Rica en ropa de dormir. Fueron arrestados por lo menos ocho ministros, entre ellos la ministra de Relaciones Exteriores, así como otras personalidades, como el alcalde de San Pedro Sula (la segunda ciudad de Honduras). Cuando se reestableció el servicio eléctrico, los medios audiovisuales anunciaron que se había decretado un toque de queda y la anulación de los oficios religiosos dominicales y de la consulta popular.
Después del mediodía, los diputados, que fueron previamente autorizados a salir a la calle, realizaron una reunión extraordinaria en la sede del Congreso. El presidente del Congreso, Roberto Micheletti, dio lectura a una carta, con fecha del 26 de junio, en la que el presidente Manuel Zelaya supuestamente renunciaba a su cargo. Nadie expresó sorpresa por la aparición de esta carta con fecha del 26 de junio. Después de dejar constancia de la supuesta vacancia a la cabeza del Estado, el Congreso designó a su propio presidente. El Tribunal Constitucional afirmó, en un comunicado enteramente orwelliano, que el ejército había defendido la Constitución impidiendo que el presidente Zelaya diera un golpe referendario. El tribunal sostuvo que al bloquear la consulta popular ordenada por el presidente de la república, el jefe del Estado Mayor había actuado legalmente, si lo había hecho por una orden de un juez. Para que nadie ignorara el verdadero objetivo de la operación, los militares arrestaron a los embajadores o encargados de negocios de los Estados miembros del Alba.
El desarrollo mismo del golpe de Estado en Honduras recuerda aquel que tuvo lugar en Haití, en 2004, contra el presidente Jean-Bertrand Aristide: secuestro en plena madrugada por soldados encapuchados y “aparición” de una carta de renuncia.
La manera como las agencias de prensa atlantistas han descrito el diferendo electoral, de forma tendenciosa para dar al golpe de Estado una apariencia de legalidad, demuestra la premeditación de esta operación por parte de Washington. La manipulación de las causas del golpe, ocultando el asunto de la base de Soto Cano y los vínculos entre militares hondureños y estadunidenses, es muestra además de una evidente voluntad de ocultar el papel de la administración de Obama.
*Periodista y escritor. Presidente de la Red Voltaire con sede en París, Francia. Autor de La gran impostura y del Pentagate
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Poder, Estado, privatizaciones y concesiones
Del estado etílico al Estado narco
Acoso y amenazas desde el poder
El Estado confesional
Un crimen de Estado
sábado, julio 18, 2009
Documental: ¿Quién es John Negroponte? El Embajador
Mucho se ha debatido sobre el papel del ex embajador de EEUU en Honduras, John Negroponte, quien dirigió la fuerza paramilitar denominada "la contra" y los escuadrones de muerte contra los movimientos izquierdistas en Centroamérica durante la década de 1980. Bajo la mirada de Negroponte se cometieron en Honduras las peores violaciones a los derechos humanos. Cuando llegó la paz a Centroamérica, ese país estaba fundido pero la ayuda prometida por EEUU a cambio de utilizar su suelo para actividades contrarrevolucionarias nunca llegó. Al contrario, YA en el siglo XXI, Honduras envió soldados a Irak para ayudar al Pentágono y firmó un acuerdo de libre comercio (CAFTA) que la ató aún más. El actual presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, el país dio un giro y buscó nuevas alianzas. Negroponte tuvo varios cargos durante la administración de George W. Bush: embajador de EEUU en Iraq, embajador ante las Naciones Unidas, director nacional de Inteligencia y, por último, subsecretario de Estado bajo Condoleezza Rice. El embajador estadounidense en Honduras, Hugo Llorens, trabajó bajo el comando de Negroponte durante la mayoría de su gestión. A través de un documental, transmitido por Venezolana de Televisión, conozca más sobre este personaje de la diplomacia estadounidense, de ingrato recuerdo para los pueblos latinoamericanos.
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