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miércoles, septiembre 15, 2010

¡Muera el mal gobierno!

Felipe Calderón, titular del Ejecutivo.

MÉXICO, D.F., 13 de septiembre (apro).- Nadie ama a su patria por ser grande sino porque es suya, decía Séneca, y por eso, al cumplirse 200 años del inicio de la gesta de Independencia, es válido exclamar que viva México, pero también se impone gritar, con indignación, la proclama de Miguel Hidalgo: “¡Muera el mal gobierno!”
Sí, muera el mal gobierno, porque los sustitutos del priato han dado a los mexicanos en una década más de lo mismo.
Porque, de ser echado el PAN de Los Pinos en 2012, seguirá administrándose la misma dosis.
Porque, como partido de derecha, no tiene proyecto de nación, sino de facción.
Muera el mal gobierno, porque Felipe Calderón comete la insolencia de sentirse la patria.
Porque incumplió su compromiso de moderar la opulencia y la indigencia.
Porque el alza de impuestos y la creación de nuevos, así como los incrementos en precios de gasolinas y la electricidad, perjudican a los más pobres.
Porque se somete a la opulenta élite y le permite no pagar multimillonarios impuestos.
Porque se sigue arrojando al infierno de la pobreza a más de la mitad de los mexicanos y se sigue acumulando fortunas al amparo del poder.
Muera el mal gobierno, porque la corrupción y la impunidad lo han penetrado hasta la médula.
Porque vale más las complicidades con Juan Molinar y el parentesco con Margarita Zavala que la vida de 49 bebés de la guardería ABC.
Porque han empujado al tobogán del olvido y la impunidad los asesinatos de los niños Almanza, de los 15 adolescentes en una fiesta en Ciudad Juárez, de los dos estudiantes del Tecnológico de Monterrey, de la señora Gabriela Pintado Terroba…
Porque la comisionada del Instituto Nacional de Migración (INM), Cecilia Romero, se mantiene en el puesto sobre los cadáveres de 72 indocumentados asesinados en Tamaulipas.
Porque desprecia a Diego Fernández de Cevallos y no quiere aclarar su secuestro.
Porque su “guerra” ha producido carnicerías cotidianas que ya superan los 30 mil muertos.
Porque mientras combate a cárteles “malos”, como Los Zetas, los que encabezan el “bueno”, Joaquín El Chapo Guzmán e Ismael El Mayo Zambada, pasean por donde les da la gana.
Porque los engaños sobre la captura de Edgar Valdés, La Barbie, sólo ratifican lo que sustenta al grupo gobernante: La mentira.
Muera el mal gobierno porque se entrega el patrimonio nacional a los magnates Germán Larrea, del Grupo México, y Emilio Azcárraga, de Televisa.
Porque Televisa ya no es sólo la secretaría de Educación, sino el suprapoder nacional.
Porque no sólo el crimen silencia a los medios de comunicación, sino el dinero público a carretadas y ha vuelto alcahuetes a periodistas que hasta se muestran como honorables.
Porque la militarización de la República, que la propaganda oficial y oficiosa atribuye a la “valentía” de Calderón, esconde los apetitos de represión.
Porque cada que Calderón convoca a la unidad, hace todo para dinamitarla.
Muera el mal gobierno, porque en la opulenta banalidad del Bicentenario exhibe que confunde lo grandiosos con lo grandote.
Porque, ignorante, quiso liquidar a Pedro Moreno y Víctor Rosales como héroes de la Independencia.
Porque, supremo ignorante de la historia, ha dejado en el olvido y en el abandono a sitios clave de la Independencia y desdeña la Revolución.
Porque, al fin fanático, se somete al clero vociferante que excomulgó a los insurgentes.
Muera el mal gobierno, porque, en vez de editar masivamente Los Sentimientos de la Nación, presentados por José María Morelos y Pavón el 14 de septiembre de 1813, para discutir su vigencia, Calderón hizo escribir la historia a su conveniencia y, sobre todo, sepultar la fraudulenta elección de 2006.
En Historia de México, el libro editada por el Fondo de Cultura Económica (FCE) que se pretende sea la historia oficial del panismo, hay por lo menos un capítulo falaz. Es el titulado “México contemporáneo (1988-2008)”, cuyo autor contratado por el gobierno de Calderón, Enrique Krauze, describe que la elección de 2006 fue impecable:
“En los meses anteriores a la elección del 6 de julio de 2006 el país se polarizó entre los partidarios del Peje (sic) y sus críticos. El propio político tabasqueño, creyendo que su ventaja era definitiva, cometió varios errores tácticos que a la postre, para sorpresa general, determinaron su derrota ante Calderón por estrechísimo margen. Durante el último semestre de 2006 (el periodo de la elección y la toma de posesión) el país vivió momentos de peligrosa tensión, pero la civilidad privó sobre la provocación y las amenazas de violencia. El 1 de diciembre de 2006, Felipe Calderón tomó posesión y dio inicio al segundo periodo presidencial del PAN.”
Y enseguida, el autor colma de elogios a Calderón:
“De un estilo discreto y ejecutivo que contrasta vivamente con el de su antecesor, Calderón se propuso asumir y enfrentar una guerra que México había postergado por demasiado tiempo: La lucha frontal contra el crimen organizado.”
Muera el mal gobierno, en fin, porque la propaganda multimillonaria de Calderón ya tiene hartos a los mexicanos, a los que desprecia.
Aun así, no es hora de guardar silencio. ¡Viva México! ¡Muera el mal gobierno…!

delgado@proceso.com.mx

sábado, mayo 30, 2009

Vargas Llosa, Krauze, Castañeda en campaña en Venezuela

Por: Pedro Echeverría V.

1. Los intelectuales derechistas y muy cercanos a los gobiernos de EEUU: novelista Mario Vargas Llosa, historiador Enrique Krauze y político Jorge Castañeda, según se ha publicado, están participando en Venezuela en un foro organizado por los poderosos empresarios. El objetivo del foro es ayudar a los empresarios a consolidar una fuerza nacional e internacional para combatir al gobierno pro socialista de Hugo Chávez. No es -ni podría ser- un acto popular porque ha sido financiado con dinero privado y porque el contenido de las conferencias se refiere a formas de organización para luchar contra programas populares que buscan beneficiar a los sectores más pobres y explotados. No podría esperarse otra cosa de esos conferencistas y organizadores.

2. La organizadora, Rocío Guijarro, del Centro de Investigación del Conocimiento Económico (Cedice) agradeció a las empresas -entre ellas El Universal de Caracas- que "se arriesgaron" a patrocinar el evento y por su lado, Rafael Alfonzo, presidente del organismo anfitrión, reconoció que el Gobierno, con “sus acciones de hostigamiento”, aumentó la demanda de asistencia. A sus 25 años, Cedice fue centro de amplias manifestaciones de solidaridad y compromiso de intelectuales, políticos y empresarios que asumen la defensa del liberalismo. Alejandro Chafuen (Atlas Economic Research Foundation) durante la instalación del evento "El desafío latinoamericano", lamentó que "A veinte años de la caída del Muro de Berlín, estemos aquí luchando contra la arbitrariedad judicial".

3. Los grandes empresarios y el imperio de EEUU cuentan con muchos millones de dólares para depositar en las cuentas bancarias de famosos intelectuales siempre dispuestos a venderse por “un plato de lentejas” y “algo más”. Estos exquisitos “intelectuales orgánicos”, hijos del sistema de explotación, subsidiados por empresarios y embajadas yanquis, se pasean por el mundo impartiendo conferencias, ocupando hoteles de lujo y bebiendo vinos de categoría. Se han pasado la vida criticando el “comunismo”, el “socialismo”, el “populismo”, el “totalitarismo” y porque los empresarios, según ellos, han estado perdiendo sus libertades democráticas, en Cuba y ahora en Venezuela, Bolivia, Ecuador.

4. Vargas Llosa quiso ser en 1990 presidente del Perú; pero por ubicarse en el campo de la derecha extrema fue derrotado por “El chino” Fijimori, un candidato “sorpresa” que salió de la nada. La personalidad de Vargas Llosa como novelista es apabullante en el mundo pero como político se ha caracterizado por defender a los sectores empresariales y a la derecha política, identificándose en México con la familia panista a la que sirven Krauze y Castañeda. Afirmó en su exposición que “todo lo bueno que le ha pasado a la humanidad se debe a la libertad”. Se refiere a la libertad de empresa, a la libertad para explotar el trabajo humano y para acumular capital en beneficio de unos cuantos. Dice que la democracia es imperfecta pero está por encima de “cualquier utopía”.

5. Según publica El Universal de Caracas –una de las empresas organizadoras del evento- Vargas arrancó los aplausos del auditorio cuando afirmó: "No queremos que Venezuela se convierta en una sociedad totalitaria comunista (...) No lo es todavía, no estaríamos aquí. Es verdad que quedan espacios de libertad (...) pero la deriva del gobierno lo acerca cada vez más a una dictadura comunista y lo aleja de una democracia liberal". Está desesperado Vargas porque Hugo Chávez cuenta con el apoyo de la población y gana elecciones. Por eso advirtió que “si ese camino no se interrumpe, Venezuela se convertirá en la segunda Cuba de América Latina”; dijo que los cinco millones de electores que han resistido al Gobierno "terminarán ganando esta terrible batalla".

6. El historiador y empresario Krauze, también acudió presuroso a Venezuela para repetir su viejo discurso de “la modernidad” y de las “sociedades civilizadas” donde no caben los regímenes “populistas y autoritarios”. Dice que “Chávez confunde su biografía con la historia de Venezuela” al decirse bolivariano cuando la historia de Venezuela ha sido la historia de la libertad. Krauze y el candidato Calderón del PAN hicieron una buena mancuerna en 2005/06 para combatir a López Obrador gritando a los cuatro vientos que era igual a Hugo Chávez, a quien calificaban de dictador y déspota. Lo que debe reconocerse de Krauze en que es un buen comerciante de la investigación histórica pues ha logrado decenas de ediciones de sus libros, escritos valiéndose de un centenar de personas investigadoras de datos.

7. El que no podría faltar en estas reuniones “anticomunistas”, es “el hijo de papi”, Jorge Castañeda, un personaje que saltó del PRI al PRD y luego al PAN poniéndose al servicio de la candidatura y luego del gobierno de Fox en el que logró el alto cargo de Relaciones Exteriores. Es un personaje muy hábil porque siendo hijo de quien también fuera secretario de Relaciones Exteriores, aprendió a moverse en círculos de la ciudad de Washington y en los medios de información. ¿Qué puede decir Castañeda que no hayamos escuchado en sus permanentes comentarios condenatorios contra los regímenes de izquierda? Antes que Fox lo obligara a renunciar por su mal desempeño en la secretaría, el presidente y Castañeda fueron ridiculizados por Fidel Castro al denunciar éste que fue obligado a retirarse de la cumbre de Monterrey.

8. Vargas Llosa y Krauze son intelectuales notables en sus respectivos campos, pero en política pertenecen al gran sector de la derecha y la ideología empresarial desde hace por lo menos 30 años, desde que Octavio Paz –amigo íntimo de ambos- vivía. En México fueron impulsados siempre por la empresa monopólica Televisa y, a través de ella, llegaron a ser muy conocidos. Castañeda ha escrito varios libros sobre política que no han tenido la mayor trascendencia. El pueblo venezolano sabe quiénes son esos personajes o se lo imagina a través de los convocantes y asistentes a tan elevada y exquisita reunión que me recuerda las que las revistas Vuelta y Nexos organizaron separadamente hace varios años demostrando algunos choques entre los intereses de sectores empresariales y del gobierno. La venezolana es solamente una reunión más.

pedroe@cablered.net.mx

Vargas Llosa sí es notable en su actividad literaria aunque sea una facha dentro de sus concepciones política y un disociado. ¿Pero Krauze, que ha mentido descaradamente en cuanto a los datos históricos, por ejemplo con lo sucedido en Venezuela en 2002 y sobre López Obrador? Como historiador lo que menos le ha importado es la verdad de los hechos, escribe una "historia" falsa de acuerdo a los intereses de quienes le pagan. Es un pobre mequetrefe sin ética interesado en vivir bien, criado de los Estados Unidos y de los empresarios.

domingo, abril 05, 2009

Y dale con el Estado fallido

Los intelectuales estadunidenses que, por lo general y con muy notables excepciones, son unos ineptos para el pensamiento teórico, sea por su preparación pragmática sea por su formación filosófica empirista (que dicta estar sólo a los hechos y heredada de los ingleses), son, por principio, incapaces de pensar en grande, sobre todo cuando se trata de las grandes realidades, como el Estado o la sociedad. Producen muchas ocurrencias que quieren pasar por conceptos, pero que ni siquiera resisten la prueba del tiempo. Apenas un par de años después ya nadie se acuerda de sus creaciones antojadizas y arbitrarias. Un concepto es una síntesis de pensamiento que describe, enuncia y hace comprensible un problema. Ellos sólo producen calificativos que no tienen más sustento que sus buenos o sus malos deseos.
La última ocurrencia es aquella que nos llega hablándonos del “Estado fallido”, expresión que, evidentemente, surgió de la jerga empresarial. De una empresa o de un empresario, en efecto, se puede decir que es o que está “fallido”; pero no es posible usar ese calificativo para ningún otro ente o acción que ocurra fuera del mundo empresarial. De un cuerpo, por ejemplo, se puede decir que está enfermo, en decadencia o deteriorado, mas no “fallido”. Incluso, de la economía de un país se puede decir que está en crisis (vale decir que está enferma), no “fallida”; las que andan “fallidas”, como ahora en Estados Unidos, son las empresas que la sustentan. Si el Estado las puede rescatar es porque es un ente político, no una empresa, como nuestros gobernantes panistas se empeñan en verlo.
Por supuesto que el Estado puede “fallar” en sus funciones y así se le puede comparar con un auto descompuesto o falto de mantenimiento. Pero el Estado no es un objeto. Es un conjunto de instituciones (organismos, cargos y leyes) que nunca podrá estar en quiebra como una empresa, sino sólo que funciona mal. Los islandeses ahora saben que su Estado está quebrado, endeudado e insolvente, y aun así no es un Estado “fallido”; no puede pagar sus deudas, pero sigue siendo soberano. Ese es el pequeño problema con esa “teoría”. La soberanía, por supuesto, tiene que ser efectiva. Si no es obedecida, simple y sencillamente ya no hay Estado.
Lo que sorprende es la inanidad teórica (significativa) de esa nueva ocurrencia. Se le vino a la mente a un par de investigadores gringos (uno de ellos el probable futuro embajador de Estados Unidos en México) que, además, querían definir la situación de un Estado conflictivo, en lo interno y en lo externo, como es Pakistán. Han sido algunos funcionarios estadunidenses, que acostumbran repetir como loros los “hallazgos” de sus estudiosos, los que nos han situado en la condición de Estado “fallido”. Si Pakistán no domina ni controla su frontera norte y, por ello, es un Estado “fallido”, pues México, que no controla las regiones dominadas por los narcotraficantes, es también un Estado “fallido”. La lógica es de vómito.
México no es un Estado “fallido”, no porque no funcione bien, pues funciona malísimo en manos de los panistas, sino porque el concepto mismo no es tal, no es concepto. Enrique Krauze publicó el pasado domingo un artículo en Reforma en el que refuta la tesis atendiendo a los logros del Estado mexicano, pero me pareció un ejercicio totalmente inútil, cuando más bien debió desenmascarar el sinsentido del pretendido concepto. Un Estado institucional gobernado por ineptos jamás podrá ser considerado un Estado “fallido”. Si, además, esos ineptos forman una partida de ladrones que no se dedican a otra cosa que a saquear la riqueza pública para beneficio de unos cuantos y de ellos mismos, ese Estado es también un Estado saqueado y su sociedad una sociedad despojada.
Teorizar sobre el Estado mexicano implicaría partir de sus particularidades hasta lograr una síntesis en la cual se le pudiera definir. Si decimos que se trata de un Estado institucional, queremos decir que es un Estado permanente que opera a través de órganos funcionales y regidos por leyes aprobadas regularmente; si queremos decir, en cambio, que es un Estado democrático, debemos partir del análisis pormenorizado de su proceso histórico de democratización y, al final, sacar como conclusión una síntesis en la cual se pueda retratar objetivamente lo que es en realidad como tal. A eso, en la teoría del conocimiento, se le llama “generalización”. Desde luego, entre la observación de lo particular, vale decir, de lo que es en realidad, y la síntesis o la generalización del conocimiento, hay sus excepciones.
Un Estado así definido no puede ser perfectamente institucional ni perfectamente democrático. La síntesis (o la definición) tiene que incluir aquello que no cuadra con su concepto. En el primer caso, Estado institucional, por ejemplo, que la corrupción es una excepción importante que distorsiona su principio o, en el segundo, Estado democrático, que hay imperfecciones (legales y políticas) que pueden demostrar que no es un Estado de verdad democrático, sino formalmente, o, peor, que es un Estado democrático “en formación”, vale decir, incompleto e inacabado.
Los cánones de perfección son puramente convencionales y no tienen nada que ver con la realidad. Si los gringos piensan que el suyo es el Estado perfecto, deben andar en la luna. Todo el mundo puede ver que se trata de uno de los estados más corruptos que hay en el mundo, sólo que a lo bestia, por su tamaño; que su sistema jurídico no funciona y es horriblemente inequitativo e injusto (veamos lo que pasa con sus negros o sus “latinos” o sus indios); que la riqueza es el único parámetro que mide la eficacia y que decide el modo en el que se hace política, y tantas otras cosas que nos hablan de lo imperfecto e inacabado que es. De lo que se acusa a México es que no controla su delincuencia. En Estados Unidos la delincuencia siempre ha tenido sus propios territorios y cotos de poder (incluso políticos y judiciales). Hasta ahora empiezan a darse cuenta de que son el mayor mercado de drogas del mundo y, además, los que arman a nuestros delincuentes.
Si se concede, su Estado es tan “fallido” como el nuestro, sólo que más grandote y con muchísimos más recursos. Nuestros panistas gobernantes querrían hacer lo que hoy Obama está haciendo, sólo que ya no tienen suficientes recursos porque ya se lo robaron casi todo y ahora nos están endeudando a niveles que jamás habíamos alcanzado en el pasado y sin que podamos saber, como es el estilo de ellos, a dónde irán a parar esos enormes recursos venidos de fuera y que van a hipotecar nuestra economía por mucho tiempo.

jueves, abril 02, 2009

LOS INTELECTUALES ORGÁNICOS CONTRA LAS LUCHAS SOCIALES


1. Bogotá. El escritor mexicano Carlos Monsiváis lamentó en entrevista con el diario El Espectador que la izquierda mundial se haya tardado varios años en condenar la práctica del secuestro por parte de los grupos rebeldes colombianos. En entrevista dijo que los secuestros, desde el principio, debieron haber conllevado el reproche de toda la izquierda mundial" y consideró que "esa tardanza fue dolorosa". Señaló que el año pasado (el ex presidente cubano) Fidel Castro descubra la existencia de los secuestros, y lo repruebe, me parece una triste y grave tardanza. Calificó la práctica del secuestro por parte de las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) como una "negación" de la izquierda democrática.
2. ¿Duele al laureado escritor “progresista” que las FARC y el ELN tengan políticos derechistas, militares y policías secuestrados y no quiere darse cuenta que en las mazmorras del gobierno de Álvaro Uribe hay alrededor de 800 presos políticos de las FARC? ¿Olvida el escritor que las FARC han liberado a más de 15 secuestrados y el gobierno de Uribe en vez de liberar a sus presos se ha dedicado a asesinar a guerrilleros? ¿Desconoce que en México el gobierno de Calderón ha condenado a los presos de Atenco, de Oaxaca, de Querétaro y ha asesinado a otros tantos inocentes? La realidad es que esos grandes intelectuales que son muy queridos por los gobiernos, lo primero que deberían exigir es que no hayan presos políticos ni represiones para que no hayan secuestros ni violencias.
3. Los miles de levantamientos indígenas en la Nueva España contra la dominación, así como las luchas de Independencia, de Reforma, contra el Imperio y la Revolución no tuvieron nada, absolutamente nada de pacíficas. Fueron movimientos guerrilleros y guerrillas urbanas que lanzaron piedras, palos, balas, usaron machetes y cuchillos para poder defenderse y luego someter a las clases dominantes. ¿Quieren acaso los laureados escritores que el pueblo lance flores perfumadas a los gobiernos, ejércitos y policías que los reprimen y asesinan? ¿Debieron los ferrocarrileros, los maestros, los estudiantes de 1968 y de 1999, los indígenas del EZLN, los miembros de la APPO, los atenquenses, arrastrarse en vez de luchar contra los gobiernos de López Mateos, Díaz Ordaz, Echeverría, Salinas, Fox y Calderón?
4. Algunos escritores han querido mostrarse en el mundo como muy sensibles, muy humanos, muy demócratas, muy correctos, pero por encima de todo, muy amigos de los gobiernos y del sistema establecido. Dicen estar contra los excesos y los radicalismos, pero siempre terminan defendiendo al sistema que les ha dado cobijos, premios y reconocimientos. No pueden olvidar que los premios siempre los otorga el poder a sus amigos e incondicionales; por eso son críticos, pero sin rebasar lo que el poder puede soportar. También por eso mismo se dedican a condenar todas las luchas anticapitalistas y fuertes que busquen extirpar de raíz el sistema de dominación. ¿Cuántas veces destacadísimos intelectuales han adornado los programas culturales y las giras internacionales de los presidentes?
5. Carlos Monsiváis es una “vaca sagrada” entre los intelectuales mexicanos; también lo son Carlos Fuentes, Enrique Krauze, Aguilar Camín, así como lo fue Octavio Paz. Todos ellos han recibido decenas o cientos de premios y, al mismo tiempo, les han brindado las mayores atenciones por los diferentes gobiernos del país y demás grupos de poder. No hay nada que no haya estado al alcance de ellos. Han tenido abiertos todos los medios de información, han publicado lo que han querido, han vendido enormes cantidades de libros y sus finanzas personales son parecidas a las de las clases altas. Han escrito en forma maravillosa, pero políticamente se han movido entre la socialdemocracia (lo que han llamado “izquierda democrática”), el centrismo y la derecha.
6. Durante 50 años han sido protegidos, o se han cobijado bajo la sombra del Estado. Sus opiniones, siempre muy escuchadas y más de las veces atendidas, le han servido al Estado para regular sus políticas. ¿Por qué en lugar de exigir a las izquierdas que condenen los secuestros de las FARC (tal como los funestos gobiernos de España y su tirano abogado le exigen al Herri Batasuna respecto a la ETA que lucha por la autonomía vasca), no le piden al gobierno la libertad de los presos políticos, el cese de la persecución contra los movimiento sociales y la distribución igualitaria de la riqueza? Los intelectuales deberían tener todos los elementos teóricos y convincentes para que los gobiernos pongan en práctica sus recomendaciones. ¡Cuánto bien harían al país!
7. Si Monsiváis y los demás intelectuales no quieren radicalismos ni violencia, si quieren partidos civilizados y luchas pacíficas, que intervengan directamente ante los gobiernos para que éstos no los provoquen. Incluso López Obrador, a pesar de que en todos sus discursos y acciones subraya siempre su carácter pacífico, ha sido acusado más de mil un veces de ser la parte violenta del PRD y a éste partido de ser una organización violenta. Al movimiento estudiantil de 1968, sobre todo al de 1999, se les acusó de violentos, se les reprimió con brutalidad y los llamados intelectuales orgánicos, muy bien cobijados por el Estado, dieron pie en sus artículos a la salvaje y violenta represión institucional. La condena posterior a la brutal represión resulta una burla.
8. Al respecto el periodista Cepeda Neri señaló en 2006, a raíz del fraude electoral contra López Obrador, que en la disputa por el poder presidencial, los intelectuales orgánicos o sea los que gustan de asirse a la ubre presupuestal para gozar de los favores del "príncipe" (asesorías, publicidad para sus revistas dizque culturales, como Nexos y Letras libres, de Aguilar Camín y Enrique Krauze, respectivamente; invitaciones a giras, sobre todo europeas; asistir como "damas de compañía" a recepciones para embajadores, comilonas con presidentes de otros países y, de plano, para platicar con el poderoso en turno), han vuelto a la carga. Estos dos personajes, que llegaron a encabezar a distintas mafias intelectuales, hoy se han sumado abiertamente a la derecha calderonista.
9. A pesar de la exquisitez de los intelectuales, de su falta de independencia hacia el sistema para expresar su pensamiento, de su carencia de compromiso social por estar dedicados a cuidar sus intereses personales, confieso que seguiré leyéndolos porque me ayudan con sus investigaciones, recopilaciones e interpretaciones. Pero no podré olvidar que ellos son “intelectuales” con una posición política comprometida con el poder.
Sin duda hay otros intelectuales que no han acumulado premios y privilegios, que todavía buscan un país menos injusto o más igualitario; que en vez de exigir un “buen comportamiento” a los de abajo tienen un alto nivel de comprensión del significado de las clases y las luchas ineludibles entre ellas. Los intelectuales del siglo XXI pueden ser distintos.
pedroe@cablered.net.mx

lunes, marzo 02, 2009

Krauze incita a los empresarios a rebelarse

El historiador Enrique Krauze (y sus acólitos del más antiguo conservadurismo a la extrema derecha contemporánea e intelectuales exquisitos prendidos a las ubres empresariales), a raíz de sus visitas (todo pagado) a Venezuela para analizar, a su manera, al populista Hugo Chávez, se ha vuelto más activo ideológicamente.

Y con motivo de sus palenques para presentar su libro –compitiendo con Luis Pazos para ver quién publica más– ha radicalizado su ferocidad, presa de intolerancia política y dizque cultural, propietario que presume de creerse el clon de Paz y deux ex machina intolerante con las demás religiones por él practicadas, para tratar de exorcizar a quienes no comulguen con sus ruedas de molino.
Es fanático del absoluto libre mercado; de la libertad absoluta y fisiocrática; desfasado del “dejar hacer, dejar pasar” (Ronald L. Meek, La fisiocracia), porque ignora el rendimiento histórico desde cuando menos la Ilustración a nuestra modernidad (de Kant a Kelsen); y de que la conducta ha de normarse jurídicamente y si es más o menos democrática y republicana la convivencia de una sociedad abierta, entonces los fines de esos medios jurídicos lo son de carácter republicano-democrático en la dirección de Tocquevielle a Popper.
Krauze se ha caracterizado por su militancia (como prolífico copiador de biografías políticas, sobre todo). Es adversario del priismo y enemigo a muerte del perredismo. Derechoso, sus inclinaciones están por el panismo, quizá repudiando a los yunquistas con los que choca por instinto religioso (El instinto religioso de R.C. Zaehner, y de Salvador Frausto y Témoris Greco, El vocero de Dios). Pero Krauze es, ante todo, exitoso comerciante: libros, conferencias, notas periodísticas, e ideólogo. A su regreso de Venezuela, se fue a la capital de España para celebrar el mesianismo chavista y ser entrevistado (El País, 16 mayo de 2008).
Tiene Krauze a sus preferidos y sólo ellos tienen cabida en su capilla. Han de tener tendencias neoconservadoras, simpatizantes de la democracia “sin adjetivos”, neoliberales que religiosamente postulen el libre mercado con libertad absoluta (pasando por alto la siempre necesaria regulación del mercado antes y después de Adam Smith, y su “mano invisible” con artritis durante todo el lapso del capitalismo “desde hace cuatro milenios y, en particular, del capitalismo de aventureros y de rapiña”).
Krauze, empero, perdona con sus intereses ideológicos y apoya al neoliberalismo comercial y que los mercados sean totalmente libres, como buen darwinista social que es (R. H. Coase, La empresa, el mercado y la ley, y de Norberto Reich, Mercado y derecho). Por lo tanto quiere empresarios, banqueros, financieros, patrones y, en suma, a toda la elite del dinero, dedicados a la explotación de los trabajadores y mucho muy activos, pero sólo apoyando a las políticas conservadoras y derechistas (en su tiempo lo fueron nazis y fascistas), y para combatir al resto de las políticas y máxime si son populistas, izquierdistas como todas aquellas que huelan a pueblo.
Si esos empresarios no la emprenden también contra los del centro a la izquierda, entonces deben ser colgados. Son los empresarios “miopes” (citando para parecer imparcial a Lenin): “Son especialistas en mirar a corto plazo… son tan miopes que nos van a vender las sogas con las que vamos a colgarlos” (Reforma, 12 de diciembre de 2008). Se duele Krauze de la situación política venezolana, mientras pasa por alto la mexicana con los azules del foxismo y del calderonismo.
Obviamente que todos los ciudadanos han de interesarse, actuar en los actos políticos y permanecer alertas políticamente. Pero Krauze los convoca a intervenir desaforadamente: “…En México, seguimos dormidos… el nivel de las páginas editoriales en los diarios es penosamente bajo, salvo excepciones”. No da nombres, tira la piedra y esconde la mano derecha.
Dice este intelectual orgánico del conservadurismo que en Venezuela existe “una izquierda democrática y liberal moderna”. Allá, pues, presume de estar a la izquierda en simpatías. Aquí se alinea a la derecha, y se va como siempre, contra las universidades públicas mexicanas y alaba las venezolanas porque éstas tienen estudiantes de extrema derecha.
En el exquisito Club de Industriales (corbata, saco, camisa blanca, como exigencia para poder librar la admisión, o a la entrada rentan la indumentaria), Krauze “alertó” a los empresarios como él para que dejen a un lado la “antipolítica” (como ya lo hacen a través del duopolio televisivo, a pesar de las sanciones si incurren en financiar campañas electorales contra los de centro-izquierda).
Krauze quiere un castillo de la pureza para constituir partidos y empresarios a imagen y semejanza de su ideología. Siempre ha tenido ambición por el poder, aunque sea tras el trono. Todo su trabajo es sobre el poder (Hans Kelsen, Eros y Kratos o la ambición por el poder de Aristocles, alias Platón). Y lo único que extraña es no tener “huevos rancheros” con harto picante cuando se va al extranjero.
Admira a Lula da Silva, odia a Hugo Chávez, a López Obrador. Admira a Calderón. Eso sí, para todo invoca, metafóricamente y no, al picante del chile (chili o ají, le corrigieron en Chile). La alternativa es clara: empresarios más activos y más allá de la frontera de la “antipolítica” o colgados con las sogas que ellos mismos, como buenos capitalistas del mercado libre absoluto, vendan, como propone el señor Krauze.
cepedaneri@prodigy.net.mx