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domingo, marzo 15, 2009

Películas políticas

El Despertar
Películas políticas
José Agustín Ortiz Pinchetti

Dos excelentes películas estadunidenses recién exhibidas: la entrevista Frost/ Nixon (de Ron Howard); Frost logró romper la dura costra emocional de Nixon y hacer evidente lo que lo impulsó a la presidencia y lo que lo precipitó después al desastre de Watergate. La actuación soberbia de Frank Lagella muestra los resortes que mueven a los poderosos: ambiciones, ideas, resentimientos, frustraciones.
Milk (de Gus Van Sant, con Sean Penn) es una película épica sobre el primer político estadunidense abiertamente gay elegido para un cargo público. Contiene una enseñanza: las comunidades oprimidas sólo pueden emanciparse si se reconocen a sí mismas como oprimidas, elevan su nivel de conciencia y lo convierten en organización política. Esto no sólo es aplicable a las minorías, sino a las mayorías oprimidas, como sucedió en Sudáfrica y sucede en México aplastado hoy por una elite inepta y corrupta.
El cine político estadunidense de alto contenido crítico es parte de una tradición democrática. Al menos un centenar de películas memorables, ácidas, conmovedoras. La mayor: El ciudadano Kane (Orson Welles, 1941). Quizá la mejor película de todos los tiempos.
¿Y el cine mexicano? Desde su nacimiento estuvo sujeto al control autoritario, como después la televisión y la radio, instrumentos para anular la conciencia crítica y adormecer a la población.
Nuestro cine actual: interesante cuota de creadores, emprendedores y actores. Está bloqueado por un régimen fiscal absurdo, falta de apoyos y crédito, el monopolio de Hollywood y la voracidad de los exhibidores. No ha podido ser el gran promotor de la cultura mexicana generador de divisas desesperadamente necesarias.
Nuestra historia reciente nos brinda un elenco muy filmable. Acontecimientos y personajes. Con excepción de la estupenda producción de Luis Mandoki, la utilización de esta riqueza política ha sido muy limitada.
Imagínense en cine la tragedia de Díaz Ordaz atrapado entre la razón de Estado y su paranoia, o la pintura de la época decadente de Salinas. ¿Fox? Un muchacho del Bajío que sueña con ser vaquero y termina presidente. Podría inspirarse en el jardinero de Jerzy Kosinski: un imbécil sumergido en el universo de la pantalla chica. Los vicios de los políticos lo llevan a presidente de Estados Unidos gracias a su estulticia. Fox y Martita convertirían una comedia de equivocaciones en tragedia nacional.
jaorpin@yahoo.com.mx

martes, septiembre 23, 2008

Premian cinta de Mandoki en LA

De la Redacción

Fraude: México 2006, "primer documental que registra un fraude electoral en el mundo", según su director Luis Mandoki, y que incluye aspectos previos y las protestas posteriores a la elección presidencial en México y la estafa que reclama el candidato perredista Andrés Manuel López Obrador, fue premiado como mejor documental en la categoría de premio del público en el Festival Internacional de Cine Latino de Los Ángeles (LALIFF, por sus siglas en inglés).

El sábado pasado concluyó esta reunión fílmica que convocó a más de 130 cintas, algunas de ellas ya han tenido corrida comercial en sus países, como Fraude..., que entre "censuras disfrazadas", como lo comentó Mandoki en estas páginas, pudo ser visto por mucha gente en el país.

La importancia de este reconocimiento es que el filme fue apreciado por una audiencia que está acostumbrada al tipo de cine que se hace en Hollywood. "El triunfo de Fraude... es de todos", comentó Mandoki, quien aseguró que este trabajo es para "hacer un contrapeso al crimen que se realiza en los medios, que es la desinformación".

"La gente juzgará si Fraude: México 2006 es objetiva. Nuestra intención no fue emitir opiniones, sino mostrar hechos, cosas que sucedieron, como otras que se dijeron, sin contar con las evidencias visuales que nos llegaron (más de 3 mil horas de filmación de ciudadanos)", expresó en aquella entrevista con La Jornada, con relación a lo subjetivo que pudo haber sido este trabajo.

Yo sólo ofrezco mi trabajo

Cabe señalar que Carlos Salinas de Gortari, Vicente Fox, Felipe Calderón y Elba Esther Gordillo, entre otros, no quisieron verter su opinión en el filme.

Cuando Mandoki decidió rodar este suceso no sabía quién había ganado o perdido; "por eso me interesó invitar a la gente a filmar. Cuando los vi, me abrieron los ojos y como director lo que veo o siento es lo que puedo trasmitir al espectador.

"Fue importante que se me abrieran los ojos y quienes lo hicieron fueron los ciudadanos, que por voluntad democrática se fueron a ver qué estaba sucediendo. La cinta abrirá los ojos a algunos, otros dirán que esto no sirve para nada. Yo sólo ofrezco mi trabajo", dijo.

http://www.jornada.unam.mx/2008/09/23/index.php?section=espectaculos&article=a08n2esp

lunes, agosto 07, 2006

Aventura con final feliz

El optimismo del cineasta invade también a los miles de partidarios de López Obrador

Esta es una película de aventuras que tendrá final feliz, prevé Luis Mandoki

Mientras se anuncian nuevas medidas de resistencia, una señora da a luz en el Zócalo

JAIME AVILES/La Jornada

Entre miles y miles de gargantas indignadas que desde el sábado corean una nueva rima de batalla, ésta con dedicatoria a los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) -"¡no sean ojetes, abran los paquetes!"-, Andrés Manuel López Obrador propone dos nuevas medidas para intensificar la resistencia y, mientras el gentío las aprueba y se compromete a impulsarlas, una señora empieza a dar a luz en la esquina del Zócalo con 20 de Noviembre.

Luis Mandoki reflexiona en voz alta: "A los pesimistas hay que decirles algo: no se nos olvide que ésta es una película de aventuras con final feliz, y en las películas de aventuras con final feliz al héroe siempre se le complican las cosas, más y más, hasta que triunfa".

Con ese optimismo que se multiplica en los mensajes de los carteles y las mantas, en la seriedad del niño de traje negro con el pelo pintado de blanco con todo y gallito parado en la coronilla y la banda tricolor sobre el pecho, o en la escultura del López Obrador de cartón, a escala natural, sentado como presidente de la República sobre una majestuosa e inequívocamente religiosa silla de oro, la gente acepta con algarabía las dos propuestas que abrirán -pero no agotarán ni mucho menos- la agenda de la cuarta semana de la resistencia.

Una, asediar "pacíficamente" a Vicente Fox y a su esposa, donde quiera que vayan, "para protestar contra el fraude" y, dos, congregarse este lunes, en punto de las siete de la noche, a las puertas del TEPJF, allá por los rumbos de Culhuacán, "para discutir, para que nos oigan los jueces, las nuevas decisiones que tomará el movimiento".

Y más tarda López Obrador en decirlo que el blog del Sendero del Peje en explicar en Internet que para llegar al tribu -apócope del TEPJF- es necesario llegar al Metro Tasqueña y seguir rumbo a Culhuacán, por donde también pasa la calzada de La Virgen.

Radio Voluntad Popular

En Chapultepec, horas antes de la cuarta "asamblea informativa", cerca de la puerta de Los Leones, nítidos altavoces magnifican las palabras de un locutor aficionado que proclama con voz de terciopelo: "Radio Voluntad Popular, transmitiendo desde el Paseo de la Reforma, con 340 watts de potencia, en espera del mensaje que dará a la nación el presidente Andrés Manuel López Obrador".

-¿En qué frecuencia se oye esta estación? -pregunta el cronista.

-En ninguna -responde el locutor, después de mandar "al aire" una versión de Bonita, de Luis Arcaraz, tocada con órgano melódico-. Esto es como una obra de teatro o como una radio comunitaria en proyecto. Somos del movimiento en favor de una Constitución política para el Distrito Federal y estamos aquí desde el lunes (hace ocho días). Estamos transmitiendo de 9 de la mañana a 10 de la noche.

Una semana después de haber ocupado un tramo de nueve kilómetros desde la fuente de Petróleos, a la entrada de las Lomas de Chapultepec, hasta el Zócalo, el plantón de los seguidores de López Obrador ha trastocado por completo las nociones geográficas del Distrito Federal.

-Perdone, ¿aquí es Coyoacán? -pregunta alguien a los habitantes del campamento situado en el cruce de Reforma y Bucareli.

-No, aquí es Benito Juárez -responde una señora que está cocinando con la cabeza envuelta en una pañoleta amarilla-, Coyoacán está frente a la Zona Rosa.

-¿Aquí es Tlalpan? -arriesga el cronista, a sabiendas de que se encuentra en Polanco.

-Aquí es Valle de Chalco, estado de México. Tlalpan empieza ahí nomás -asegura un señor mirando las rejas del Zoológico y las carpas de sus vecinos.

La zona está acordonada con mecates de plástico que la gente llama "lazos" y éstos delimitan un área de una cuadra de extensión que el sábado al amanecer fue agredida furiosamente por un joven panista, Manuel Cosío Ramos, de 27 años, que en un acto de locura embistió con su camioneta de lujo una decena de tiendas de campaña, lastimando a varias personas, antes de ser detenido por los elementos de una patrulla, a quienes les dijo que era "ayudante" de Manuel Espino, el presidente nacional del PAN.

Ahora, en homenaje al muchacho, que llevaba las placas de su vehículo en la guantera -lo que habla de premeditación, alevosía y mucho, mucho odio de clase de su parte-, una cartulina advierte ante las sillas de plástico partidas en cachitos: "Estos son los destrozos de un pacífico panista que trató de matarnos".

Este pueblo sí se ve

"¡No sean ojetes, abran los paquetes!" La consigna nació el sábado en la tarde, horas después que los magistrados del tribu resolvieran volver a contar los votos de sólo 9.7 por ciento de las casillas del 2 de julio, ante lo que López Obrador contestará 24 horas después: "No queremos un diezmo de democracia, la queremos al cien por ciento".

En los gritos de la muchedumbre indignada, en las bocas desdentadas de los ancianos más pobres, en las lágrimas de los ojos que brillan de rabia antes del chubasco sabatino, cuando López Obrador dice que "negarse a abrir todos los paquetes es la prueba más contundente de que ganamos la Presidencia de la República"; en los coros espontáneos que aseguran mil veces que no darán "¡ni un paso atrás, ni un paso atrás!", en la reiteración única y sin embargo desdeñada del ¡voto por voto, casilla por casilla!, la cólera popular crece y crece al igual que la certeza de la gente en su victoria.

Si para unas y otros la suciedad del proceso electoral es gigantesca pero la fuerza, el tamaño y la extensión del movimiento son más grandes, nadie duda que hoy lunes, apenas amanezca, los medios desatarán una nueva andanada de insultos contra el tabasqueño. Por eso éste, en el tramo final de su discurso de ayer domingo -después de recorrer los cuatro costados de la plancha estrechando manos y repartiendo saludos antes de subir al templete a escuchar los mensajes de los dirigentes de los tres partidos de la coalición que lo apoya-, dedicó especial atención al papel que los grandes medios electrónicos han jugado en esta coyuntura.

"Después de las elecciones de 1988, la televisión ni pagando sacaba anuncios del PRD. Eso empezó a cambiar hace unos 10 años, cuando ya era yo presidente del partido. Había una apertura, los medios se volvieron más distantes al poder y más cercanos al pueblo, pero en los últimos meses también se ha retrocedido en lo que habíamos logrado en materia de libertad de expresión, ¡y eso es algo que tampoco estamos dispuestos a permitir!", expuso, causando tal vez renovado asombro en quienes han repetido con insistencia que por impugnar el resultado electoral "está echando por la borda su capital político".

Eso no parecía estar en sus cálculos cuando agregó: "dicen que ganamos muchos senadores, muchos diputados, que ya nos conformemos. Pero nuestra lucha no es por cargos, sino por defender la democracia y transformar el país pensando en las generaciones futuras, en los que vienen detrás de nosotros. Si a mí únicamente me moviera la ambición, si quisiera llegar a la Presidencia a cualquier costo, como dicen, hace tiempo que habría negociado con la mafia de la política, ¡pero no lo he hecho y por eso estamos aquí!"

Y de pronto alguien por ahí comenzó a gritar, y a sus vecinos agolpados por decenas de miles detrás del templete ante la fachada del Palacio Nacional les gustó la idea, y mientras la señora de 20 de Noviembre sentía las contracciones más fuertes y los médicos corrían a auxiliarla, el Zócalo se puso a vibrar debajo del sol coreando: "¡Este pueblo sí se se ve, este pueblo sí se ve!", hasta disolverse, antes del "corte a", en la película de aventuras que según Mandoki se aproxima día con día a su final feliz.