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domingo, julio 24, 2011

La inmundicia multimediática de los Murdoch y su asociación con los banqueros Rothschild

Bajo la Lupa
Portada ficticia del diario New York Post, ideada y difundida el pasado miércoles por la versión on line de la revista Vanity Fair, ridiculiza al magnate Rupert Murdoch –dueño del Post–, tal como el periódico acostumbra tratar los temas cotidianos: fotomontajes, titulares con juegos de palabras, etcétera.


Ante el hundimiento del Titanic financierista global y la decadencia de Estados Unidos (EU), las elites trasatlánticas se querellan obscenamente, lo cual ha alcanzado hasta la guerra de las divisas entre el dólar y el euro que acabarán ganando el oro y la plata (como hemos expuesto desde 2004).

El británico Jeremy Browne, ministro de Estado y de la Oficina del Commonwealth, admite desoladamente: Navegando en el nuevo orden mundial: Gran Bretaña y los poderes emergentes (léase: el BRIC, aunque despectivamente omite a Rusia, Chatham House, 20/7/11).

Tras la humillante defenestración erótica del mando del FMI de Dominique Strauss-Kahn –presunto instrumento de los banqueros esclavistas Rothschild con George Soros y Jacques Attali, para citar a los de mayor jerarquía–, parece haber sido tocada de muerte una pieza más del macabro grupo: el australiano-estadunidense Rupert Murdoch, de 80 años y controlador del mayor emporio multimediático global (incluido México) con valor de capitalización de mercado de 42 mil millones de dólares que comprende a la tóxica televisora Fox News (la más vista en EU), The Wall Street Journal, el New York Post, el londinense The Times, la editorial HarperCollins y una serie de tabloides y pasquines del desagüe desinformativo que asolaron las intimidades de miles de ciudadanos (de todos los calibres) mediante prácticas gansteriles en colusión con la dirección de Scotland Yard y de dos primeros ministros británicos: el laborista Tony Blair y el conservador David Cameron (de fuertes lazos con Israel).

Las hazañas delictivas del grupo Murdoch apenas se están abriendo en EU, donde se esperan desgarradoras revelaciones. Es difícil creer para una mente cartesiana que una irrupción con fines morbosos hace cinco años por uno de los inmundos tabloides de los Murdoch en el celular de una niña muerta –develado estupendamente por The Guardian y a cuya demoledora golpiza se subió el ex premier Gordon Brown, también espiado en su intimidad familiar– desemboque en el desmantelamiento del mayor emporio multimediático del planeta: News International.

El portal sionista Debka (19/7/11), monumento de la desinformación, conjetura que es la revancha de Obama por la aventura en Libia en la que lo empinó el primer ministro británico David Cameron, estrechamente ligado a los Murdoch (ya no se diga de los Rothschild). Chi lo sá?

Pese al megaescándalo que ha cimbrado a Gran Bretaña, el banquero lord Jacob Rothschild, anterior vicepresidente de la controvertida televisora BSkyB y socio de Rupert Murdoch, confesó ser su admirador debido a su carrera extraordinaria (sic) en los pasados 50 años (Financial Times, 20/7/11).

¿No será más bien que los Rothschild son los controladores de los Murdoch?

Durante 50 años de reinado global, los Murdoch cometieron exageradas y multivariadas fechorías, así como afrentas de lesa majestad.

La causal del inicio del sano desmantelamiento del emporio multimediático de los Murdoch es multifactorial, pero, a mi juicio, destaca su incursión con sus sempiternos socios, los Rothschild (Financial Times dixit), en el supernegocio del petróleo de esquisto bituminoso (shale oil).

Dejaremos a otros los muy atrasados juicios axiológicos para adentrarnos en el poder geopolítico que encubría la dupla Rothschild-Murdoch, como sucedió con la guerra de Irak por el control de los hidrocarburos que encabezó delirantemente Fox News mediante su pléyade de comentaristas tóxicos (la mayoría perteneciente a los neoconservadores straussianos vinculados a Israel).

Marsha B. Cohen fustiga que la prensa israelí oculta las hazañas criminales de Murdoch por ser considerado ferviente partidario de Israel (Veterans Today, 16/7/11). Cohen exhibe que en los pasados dos años Murdoch fue honrado por dos prominentes grupos pro Israel en EU: American Jewish Committee (AJC) que le otorgó el Premio Nacional de Relaciones Humanas (sic), y la Liga de Antidifamación (ADL), cuyo director Abraham Foxman (¿de aquí provendrá Fox News?) confesó que su galardonado se preocupaba profundamente (sic) por la seguridad de Israel.

Desde hace medio año, Virtual Jerusalem (22/11/10) expuso la asociación conjunta en Israel de Rupert Murdoch con lord Jacob Rothschild en la empresa Genie Energy Corporation (GEC) con el fin de explotar el polémico petróleo de esquisto bituminoso.

Nada extrañamente, Dick Cheney, ex vicepresidente de EU y ex director de la petrolera depredadora Halliburton, se encuentra en el consejo de administración de GEC (Seeking Alpha, 18/4/11).

GEC es tanto subsidiaria de IDT Corporation (que revende electricidad y gas natural a los clientes en Nueva York; obviously!) como empresa matricial de Israel Energy Initiatives Ltd (IEI) y American (sic) Shale Oil Corporation.

Debido al probable daño ambiental,los residentes locales se oponen vigorosamente a la inversión conjunta de IEI, cuyo presidente Effie Eitam fue el ministro de Infraestrucura Nacional con el gobierno Sharon.

Jacob Rothschild desechó las protestas de los ambientalistas y alabó en términos ditirámbicos a Rupert Murdoch, cuyos extraordinarios (sic) logros (¡supersic!) hablan por sí solos. Rothschild dijo estar “muy complacido que sea mi socio (…) para transformar los futuros prospectos de Israel, Medio Oriente (sic) y nuestros (sic) aliados en el mundo”.

La idea de incorporar a Murdoch en el negocio del petróleo, dicho por él mismo, era para publicitar en su imperio multimediático global el esfuerzo de GEC para desarrollar el éxito del petróleo de esquisto bituminoso: las noticias que reportaremos en las futuras décadas reflejarán un mundo más próspero, más democrático (sic) y más seguro. ¡Para lo que sirven los medios seudodemocráticos globales: lavar los cerebros de la humanidad desinformada!

La dupla Rothschild-Murdoch, más Dick Cheney, “cree que con la tecnología de fractura del petróleo de esquisto bituminoso puede liberar al mundo de la dependencia del petróleo árabe (sic) y convertir a Israel en un centro de poder energético capaz de producir 300 mil millones (¡extrasic!) de petróleo no convencional a un costo de 40 dólares el barril.

En esta síntesis de Virtual Jerusalem yace toda la filosofía de la obsesión patológica del dominio mundial israelocéntrico, uno de cuyos varios segmentos se ubica en el reinado multimediático global, además del ampliamente conocido control bancario mundial, lo cual exhibe en su conjunto su proclividad a operar con todos los inmundos medios (en el doble sentido) para alcanzar sus fines esclavizantes.

No es gratuito que antes de morir el epistemólogo Karl Popper temía el totalitarismo de los multimedia. George Soros, otro oligopolista multimediático en EU, quien se dice seguidor de Popper, parece no haberlo leído ni entendido.

Por ello la verdadera batalla democrática en cualquier parte del mundo pasa por la pluralidad de los multimedia, sean locales o globales, que permitan a los ciudadanos disponer de un abanico de opciones para sopesar sus decisiones.

El verdadero grado de democracia de un país se mide en su pluralidad multimediática cuando cualquier oligopolio de corte totalitarista, como el de la dupla Rothschild-Murdoch, no sólo opera al contrario de las básicas libertades individuales sino que, peor, oculta agendas de control mundial desde la banca hasta los energéticos.

jueves, julio 21, 2011

La depredación


El mayor riesgo que tiene el país en esta larga agonía del gobierno calderonista lo constituye el intento de las fuerzas de la extrema derecha por hacer aprobar al Congreso una serie de contrarreformas neoliberales con las que pretende terminar de desmantelar al Estado mexicano, culminando así su labor depredadora de estos años.

1. El riesgo de que a espaldas y en contra de los mexicanos se aprueben algunas de las contrarreformas urdidas por la derecha yunquista es muy grande, pues a pesar de que hay de continuo declaraciones en el sentido de que no habrá en agosto un periodo extraordinario para ello, las filtraciones de Los Pinos pretenden que ya tienen el consenso del PRI para algunas de ellas y se habla de la contrarreforma laboral y de la relativa a seguridad nacional.

2. La nueva legislación en materia de seguridad nacional que Calderón pretende le apruebe el Congreso abriría, como se ha señalado, la vía para crear en México el Estado policiaco de carácter totalitario en el que sueñan los panistas en previsión de la crisis social que los tecnócratas neoliberales advierten como consecuencia del colapso de la economía mexicana, uncida al desastre que se ve venir de las finanzas internacionales a consecuencia de la imposición del modelo neoliberal.

3. La contrarreforma calderonista de supuesta seguridad nacional no es otra cosa que un nuevo blindaje a los actos ilegales del Ejecutivo, pues supone aberraciones inaceptables en un régimen constitucional de derecho, que han sido descalificadas tanto por juristas como por agrupaciones defensoras de derechos humanos, y es poco probable que la mayoría de los legisladores del PRI y del PRD autoricen dicha pretensión, por la regresión histórica que significaría. Calderón demanda el establecimiento de un régimen en el cual exista una discrecionalidad absoluta del Ejecutivo para suspender de hecho las garantías individuales y una plena libertad del gobierno federal para violentar la autonomía de los estados y los municipios, la actuación del Ejército y la Marina como fuerzas policiales en un marco absoluto de impunidad y la prerrogativa presidencial de determinar cuándo se violan las garantías constitucionales.

4. El Ejército y la Marina, como todas las fuerzas policiales del gobierno calderonista, han actuado estos cuatro años en abierta violación al orden constitucional de México y violentando múltiples pactos y tratados internacionales, y lo que Felipe Calderón plantea es que se modifiquen la Constitución y las leyes de la nación nada menos que para adecuarlas al estado de ilegalidad y de violencia impune en el que han venido manifestándose marinos y militares. En otras palabras, para que las leyes se adecuen a la realidad, y se dé una apariencia de legalidad a la violencia criminal del gobierno.

5. Una de las mayores perversiones del actual gobierno panista, que ha depredado no sólo la vida social y la economía del país sino las instituciones de la República, la ha constituido la subordinación que ha logrado de los ministros de la Suprema Corte de Justicia no nada más en función de sus pretensiones políticas (lo que era ya un rasgo del régimen del PRI) sino llevándolos a actuar en contra de la Constitución en función de los intereses de la derecha trasnacional, lo mismo en materia de energía que de los derechos fundamentales de los mexicanos, todo con el objetivo de acelerar el desmantelamiento del Estado nacional, avalando así la legalidad prevaleciente, y eso se ve sobre todo en materia de seguridad nacional, en donde la Corte no actúa como una instancia de control de la constitucionalidad ni de las leyes ni de los actos del gobierno. Calderón critica todo el tiempo a los jueces de primera instancia acusándolos de corruptos, pero no se da cuenta de que los mexicanos ven sobre todo la corrupción de arriba: la que vincula a la Corte con Los Pinos.

6. El fallo impreciso y ambiguo de la Suprema Corte del 12 de julio determinando que los militares deben ser juzgados en los tribunales civiles si violan garantías pretende ser una respuesta a la exigencia nacional e internacional de que se termine en México la prerrogativa aberrante, que se ha ampliado de hecho, del fuero castrense, y los marinos y militares sean sometidos en todos los casos a los tribunales ordinarios, pero no lo es, como muchos han supuesto, pues busca tergiversar lo establecido en el artículo 13 constitucional, que niega la existencia del fuero en los delitos de militares contra civiles. Al no fallar con claridad la cuestión, los ministros no hicieron más que abrir la vía para que se pueda legislar en el sentido que pretende el gobierno panista: estableciendo una discrecionalidad absoluta de las autoridades para que ellas mismas puedan determinar en qué casos, durante las supuestas acciones de la “guerra contra el narco”, los militares violaron las garantías individuales.

7. La resolución busca dar respuesta a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que condenó a México en 2009 tras el caso Radilla, pretendiendo que la cuestión ha sido resuelta y las normas y prácticas mexicanas son ya conformes al derecho internacional, aunque no se haya cancelado por completo la pretensión de las fuerzas armadas mexicanas de conservar todo tipo de fuero de hecho y de derecho. De ahí otro motivo más de urgencia que tiene Felipe Calderón para que el Congreso expida la nueva legislación en materia de seguridad nacional, que él exige a fin de poder hacer del nuevo Estado panista un Estado policial.

8. La respuesta de las fuerzas armadas ante la gravísima situación institucional creada por el inepto gobierno panista, que con sus políticas de violencia las ha llevado a actuar de manera ilegal e inconstitucional para servir a intereses extranjeros, no podía ser otra. Un grupo de altos mandos militares demandaron el miércoles 13 ante la Comisión bicameral de Seguridad Nacional del Congreso que se apruebe un marco jurídico que legalice la lucha anticonstitucional que dicen librar contra el narcotráfico, y que sea mucho más amplio que el de la contrarreforma calderonista que queda muy corta para ellos (La Jornada del 14 de julio), sin entender que amplios sectores de mexicanos se han dado ya cuenta de que lo que están haciendo es otra cosa, y fundamentalmente el crear un clima de terror en el país para someter a los mexicanos al proyecto trasnacional y para reordenar al narco en función de los intereses estadunidenses.

9. Esos militares se equivocan, pues ni soldados ni marinos deben actuar en un régimen democrático como cuerpos policiales, y mucho menos impunemente como ellos siguen pretendiendo hacerlo. El marco jurídico en materia de seguridad nacional ya existe en México y está claramente determinado por la Constitución, pisoteada en este sexenio, y basta con respetarlo, por lo que ellos deben regresar a sus cuarteles conforme al marco constitucional actual.

domingo, abril 10, 2011

Japón contamina radiactivamente cielo, océano y tierra

Tokio. Al grito de “No necesitamos Fukushima”, unas 17 mil personas protestaron en esta ciudad contra las centrales nucleares y a favor de energías alternativas. Ap

Bajo la Lupa
Sobrevivientes del terremoto del 11 de marzo transportan cajas con ayuda hacia un albergue en Otsuchi, de la prefectura de Iwate, en el noreste de Japón

Antecedentes

Ningún totalitarismo ha estado exento de masivos accidentes nucleares, sean estatales, sean neoliberales, cuando los errores humanos de juicio y operación han contribuido determinantemente en su detonación.

Tampoco cierto tipo de humanos requiere de accidentes para lanzar sus bombas radiactivas a las poblaciones civiles, como fue el caso de Hiroshima y Nagasaki devastadas por Estados Unidos.

Según el libro La decisión de usar la bomba atómica y la arquitectura de un mito estadunidense (Knopf, 1995), de Gar Alperovitz, basado en documentos desclasificados, Estados Unidos lanzó sus dos bombas radiactivas para prevenir una invasión de la URSS a Japón, sin haber importado el daño colateral. ¡La demencia total!

El primer accidente en la isla de Tres Millas (Estados Unidos) en 1979 fue de corte neoliberal y su propiedad pertenecía a la antecesora bursátil de First Energy Co.

La planta de Chernobil, manejada por la URSS, es la única en haber alcanzado el nivel 7 en la Escala Internacional de Eventos Nucleares (INES, por sus siglas en inglés) de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), hoy fatídicamente dirigida por el japonés Yukiya Amano (tan duro con el proyecto civil atómico iraní y cuán dócil con la planta bélica clandestina israelí de Dimona).

Chernobil devastó la economía soviética y fue uno de los detonantes de su disolución tres años más tarde.

La empresa privada TEPCO –primera entre 10 de Japón y cuarta del mundo (detrás de las germanas E.ON y RWE, y Electricité de France)– es a la industria eléctrica lo que la anglosajona BP es al mundo petrolero: sus depredaciones y mendacidades no son accidentales, sino adictivos.

Hace nueve años la contaminadora nuclear TEPCO había ocultado y falsificado anomalías en sus plantas, lo que llevó al cierre de 17 reactores.

Stephanie Cooke documenta en su libro, que resultó premonitorio –En manos mortales: una historia preventiva de la era nuclear (Bloomsbury, 2009)–, que TEPCO confesó más de 200 (¡súper sic!) incidentes durante dos décadas entre 1977 y 2002 de haber sometido falsos datos técnicos a las autoridades.

En un caso sensiblemente tan delicado como el nuclear, donde se encuentran en riesgo la salud y la integridad sico-física de los ciudadanos, no se puede confiar en los datos de trasnacionales volcadas en maximizar el lucro, ni mucho menos, en los avales y vales de gobiernos coludidos.

Con la venia de las hilarantes reguladoras seudoestatales –que vigilan más la continuidad de las ganancias de las depredadoras empresas privadas que la seguridad y salud de los ciudadanos, a quienes falsamente pretenden proteger–, TEPCO ocultó numerosos incidentes nucleares, entre ellos uno muy crítico en 1978.

El terremoto de 2008 ya había orillado a que TEPCO cerrara la planta nuclear de Kashiwazaki-Kariwa.

Wikileaks ha filtrado que las obsoletas plantas niponas (de segunda generación, cuando nos encontramos en la cuarta generación) no están diseñadas para soportar un temblor mayor a los 7 grados Richter. El terremoto, al unísono del tsunami, que dañó los reactores de Fukushima, fue de 9 grados Richter, es decir, sucedió lo que técnicamente tenía que acontecer.

Hechos

Todavía los ciudadanos del mundo no nos reponemos del pánico ambiental propiciado en el Golfo de México por la criminal petrolera privada anglosajona BP (en colusión con Schlumberger/Transocean, Halliburton y tutti quanti) cuando la irresponsablemente criminal TEPCO –que impúdicamente ostenta el logotipo mutante de Mickey Mouse (no es broma), pese a su alta letalidad ambiental nada cómica–, ha arrojado al mar aledaño 11 mil 500 toneladas de agua radiactiva (que sirvió para enfriar los reactores averiados), lo que ha perturbado a China y Corea del Sur y ha obligado a India a cesar su importación de alimentos de Japón, cuya industria pesquera deja alrededor de 18 mil millones de dólares al año (insignificante en su economía).

Está bien que no sean responsables de la conducta de los pérfidos vientos en su propagación radiactiva de isótopos nocivos para la salud, ni de su decantación aleatoria en los suelos, ¿pero cómo permitió el gobierno de Japón que TEPCO contamine unilateral y deliberadamente el océano, que no es su propiedad? ¿Goza TEPCO de licencia neoliberal para asesinar?

El periodista israelí Victor Kotsev es sumamente feroz, aunque un tanto exagerado (Asia Times, 7/4/11), y cita a Yukio Edano, secretario del jefe del gabinete nipón, quien admitió que el derrame incontrolado (sic) de contaminación radiactiva tendrá un inmenso (sic) impacto en el océano.

Las olas de los mares son tan pérfidas como la dirección de los vientos y se teme que el isótopo cesio 137, con una vida media de 30 años, se incorpore a la cadena alimentaria local y regional. ¿Quién deseará degustar sushi radiactivo?

Quizá sea excesivo cesar la compra de aparatos electrónicos y automóviles japoneses, pero tales son las reacciones de los consumidores presas del pánico radiactivo.

Mas allá de la construcción de carros eléctricos, es hediondamente sicalíptica la confabulación de TEPCO con el Ministerio de Economía, Comercio e Industria (METI, por sus siglas en inglés), que supuestamente regula los 59 reactores nucleares de Japón.

Toru Ishida, anterior funcionario de energía de METI, es ahora prominente asesor de TEPCO (The Economist, 31/3/11). ¿No es acaso la tónica imperante en el “México neoliberal itamita”?

Con tantas mentiras radiactivas de TEPCO, ¿quién garantiza a los ciudadanos del norte asiático que los reactores de Fukushima no se encuentren ya en el nivel 7 de percance nuclear?

El peor escenario: el destino del plutonio 239 (¡con una vida media de 24 mil 200 años!), proveniente de la fisión del uranio y principal componente de las bombas atómicas.

Un millonésimo de gramo de plutonio, el químico más tóxico conocido hasta ahora, puede provocar cáncer. Peor aún: vivir con este temor basta para un duradero trauma sicológico.

En forma cobarde, Masataka Shimizu, director malhadado y maligno de TEPCO, se fue a esconder a un hospital con sus datos falsos.

TEPCO ha perdido casi 85 por ciento de su capitalización de mercado desde el inicio de la crisis (The Financial Times, 6/4/11) y ha sido amenazada por un miembro del gobierno, Koichiro Gemba, con ser nacionalizada.

Reporteros de Der Spiegel (14/3/11) aducen que el hecho que un desastre nuclear pueda (sic) ocurrir en la tierra de robots y carros eléctricos marca el punto de inflexión en la historia de la tecnología; concluyen que sea probable que Fukushima simbolice el fin del sueño de una energía nuclear manejable y la concientización de que esta forma de energía se encuentra fuera de control.

Y eso que aún no está resuelto el grave problema de los desechos nucleares…

Conclusión

Sin contar las indelebles cicatrices radiactivas de Hiroshima y Nagasaki, el último país de la Vía Láctea que deba y pueda poseer plantas nucleares es Japón, debido a sus condiciones adversamente inhóspitas en un ambiente de terremotos, tsunamis y tifones y, más que nada, a su entorno neoliberal salvaje que coloca el lucro por encima de la inalienable seguridad sico-fisiológica de los ciudadanos y la intransferible seguridad ecológica de todos los seres vivientes de la creación.

Enlaces:

Los cables sobre México en WikiLeaks

Sitio especial de La Jornada sobre WikiLeaks

domingo, enero 16, 2011

Túnez: colapso neoliberal, alza alimentaria y revuelta Facebook de desempleados universitarios

¡Pónganse a temblar, países totalitarios!

Bajo la Lupa
Detención de un manifestante poco antes de la domisión de Zine Abidine Bin Ali al gobierno de Túnez, el viernes pasadoFoto Ap


Si en Túnez –país apacible, moderno con economía liberalizada, muy educado y uno de los más moderados del mundo árabe de 25 países y territorios, ya no se diga, del mundo islámico en general de 57 países–, su régimen tiránico pudo ser derrocado en tan sólo tres semanas por la valiente protesta universitaria y su legión de desempleados, ergo, cualquier país del planeta puede sucumbir sin excepción a la nueva rebelión juvenil global, que ya habíamos anticipado (ver Bajo la Lupa, 1/4/09 y 2/6/10), como consecuencia del desplome del pernicioso modelo neoliberal, al unísono de la decadencia de EU y su caduco orden unipolar.

¿Quiénes alucinaron que las revoluciones habían sido aniquiladas por las fuerzas esotéricas y barbáricas del mercado neoliberal?

La injusticia atroz de las fuerzas del mercado –es decir, su bancocracia delincuencial: los banksters quienes dominan el sistema financiero y económico global desde Wall Street y la City, y propician el alza especulativa de los alimentos (¿Desató Goldman Sachs la guerra alimentaria global?, Bajo la Lupa, 4/8/10)– está resultando la gran catalizadora de la revuelta exquisitamente juvenil que se está desatando en todo el planeta y ha alcanzado inverosímilmente hasta las calles de Londres –como si los jóvenes desempleados europeos fueran diferentes a sus similares de la periferia explotada.

La historia se repite vengativamente en la antigua Cartago ahora con la novedad tecnológica del momento (Facebook) que usan los desempleados universitarios para contrarrestar la represión gubernamental y el control neoliberal de sus multimedia desinformativos.

La revolución del jazmín en Túnez ha seguido hasta ahora la secuencia de la Revolución Francesa 221 años atrás: alza de los alimentos, revuelta de los desempleados universitarios (los sans-culotte del siglo XXI, los ninis mexicanos) y fuga del monarca republicano Zine Abidine Bin Ali (de un reinado represor de 23 años) con su María Antonieta magrebina: su esposa Leila Trabulse, ex peinadora y trepadora social, quien con su siniestra familia concentró una buena tajada de la riqueza nacional y las privatizaciones neoliberales a costa de las privaciones y hambruna generalizadas, cuya cleptocracia fue expuesta por Wikileaks.

Falta ver si habrá decapitación regicida en la Bastilla tunecina y si luego afloran los jacobinos magrebinos. Porque las revoluciones –sobre todo, las espontáneas y acéfalas–, también se pueden pervertir y quedarse en mera catarsis colectiva coyuntural sin programa para el futuro.

La revolución del jazmín y su celeridad pasmosa han cautivado al mundo árabe de 360 millones, gracias a la estupenda cobertura de la televisora qatarí Al-Jazeera.

Su etiología –en el diminuto país magrebino (163 mil 610 kilómetros cuadrados y 10.5 millones de habitantes) relativamente próspero– fue el alza de los alimentos y la gasolina en medio del desempleo masivo que flagela a sus universitarios y a su clase media, una de las mejor educadas del mundo árabe (con libaneses y palestinos) que ostenta un envidiable lugar 17 mundial en su calidad del sistema de educación superior, según el Reporte de competitividad global (del neoliberal Foro Económico Mundial de Davos).

Su detonador fue la inmolación de Muhamed Buazizi, hoy icono de la revolución del jazmín: universitario desempleado (ya suena a pleonasmo) de 26 años, a quien la policía confiscó las frutas y verduras que vendía por carecer de permiso, en la ciudad central de Sidi Buzid, lo cual dejaba sin sustento a su familia.

La inmolación de Buazizi, imitada por otros suicidios juveniles contestatarios, constituyó la metáfora de la muerte en vida de los universitarios desempleados quienes perdieron el miedo y protestaron en las calles durante tres semanas, pese al uso desproporcionado de la fuerza (120 muertos) por una policía de corte medieval –significativamente reprobada por el ejército–, para conseguir la fuga del tirano republicano apoyado hasta el último segundo por EU y Francia, quienes en un día perdieron a importantes aliados en dos países de origen fenicio en el mar Mediterráneo: Líbano (la eyección del primer sunnita Saad Hariri por el bloque de los chiítas de Hezbollah y los cristianos del general Michel Aoun) y Túnez.

Es la primera vez en la historia moderna del mundo árabe que un tirano es derrocado por las protestas callejeras, lo cual, a juicio de varios analistas, puede provocar un efecto dominó en la región.

El mundo árabe en su conjunto atraviesa por una de las peores crisis de su historia moderna. Sin contar las transiciones sucesorias (Arabia Saudita, Bahrein, Kuwait, etcétera), de sus 25 países y territorios llevo la contabilidad de 11 convulsiones, de diferente etiología y sincronía: desde guerras foráneas (Irak y Yemen), pasando por protestas callejeras a las exorbitantes alzas alimentarias (Argelia, Marruecos, Egipto, Libia y Jordania), hasta balcanizaciones (Sudán y Somalia) y vulcanizaciones (Líbano y Palestina).

Quienes posean petróleo podrán compensar hasta cierto punto las alzas alimentarias, mientras quienes carezcan del oro negro es probable que sucumban a las protestas de poblaciones demográficamente a mayoría juvenil dispuestas a ofrendar sus vidas en revoluciones de supervivencia (específicamente de hambruna), más que genuinamente democráticas.

El analista cristiano estadunidense-palestino-jordano Rami G. Khouri (The Daily Star, 15/1/11) se centra en tres modelos de acción política y cambio a seguir –Sudán, Líbano y Túnez– que comparten un problema común: el existente orden político y económico en el mundo árabe es inestable e insostenible porque no satisface a la mayoría de sus ciudadanos.

Elaine Ganley y Bouazza Ben Bouazza (Ap, 11/1/11) colocan en relieve que los jóvenes desempleados usan el Facebook para coordinar su revuelta en Túnez, país islámico reputado moderado y símbolo de la modernidad, pero incapaz de brindar oportunidades a sus jóvenes. ¿Para qué sirve, entonces?

Insisten en que su modernidad alcanzó a sus mujeres, quienes tienen derecho a iniciar el proceso de divorcio y se les prohíbe portar el velo en lugares públicos (a diferencia de las islámicas tradicionales).

Bin Ali, monarca republicano depuesto, y la familia de su ambiciosa cónyuge (el cártel gansteril de los Trabulse), se olvidaron que un país que aniquila a sus jóvenes apuesta a su inmolación futura y, en este caso, a su propio suicidio en forma expedita.

En entrevista televisiva a Russia Today (10/1/11), Gerald Celente, prospectivista y fundador de Trends Research Institute, consideró que 2011 será el año de la revuelta de los jóvenes mediante Internet.

El peor error de juicio consiste en pretender que la revolución del jazmín y sus inmolaciones regenerativas están confinadas al mundo árabe.

El futuro se rebela y revela al pasado y al presente inviables: hoy el paradigma tunecino se encuentra en los cuatro rincones del planeta como expresión inevitable de la revuelta global de los desempleados juveniles desde México hasta Camerún.

martes, enero 04, 2011

Wikileaks: EU, Suecia y Gran Bretaña aniquilan la libertad de expresión

La vez anterior (Radar Geopolítico, 12 diciembre de 2010) expuse algunas reticencias sobre el contenido hasta ahora vertido por Wikileaks (alrededor del 0.4 por ciento del total del cuarto de millón de cables del Departamento de Estado) que deben ser tomadas en cuenta para una evaluación integral del caso, pero de ninguna manera, como afirmé categóricamente en mi columna bisemanal de La Jornada y en mi comentario quincenal en Radio Universidad de Guadalajara, en el más depurado estilo volteriano (expresar la verdad por encima de cualquier interés, aún el personal), podemos prohijar los atentados contra la libertad de expresión y, menos, aprobar la brutal persecución contra su director ejecutivo, Julian Assange, el australiano de 39 años a quien Estados Unidos, Suecia y Gran Bretaña ?bajo artimañas legaloides muy pueriles, como del asalto sexual por ausencia de uso de preservativos? desean inmolar como el primer mártir en el altar del ciberespacio neototalitario.

Lo peor de todo es que Estados Unidos se quedó sin discursos respecto de preservar la sacrosanta libertad de expresión (establecida en la Primera Enmienda de su Constitución), así como ya le había sucedido en el tema trascendental de los derechos humanos cuando fue desnudado en sus atrocidades en la cárcel de Abu Ghraib (en las afueras de Bagdad) y en su maltrato a los prisioneros de Guantánamo.

Más allá de las increpaciones directas del primer ministro ruso Vladímir Putin (quien le devuelve sus desproporcionadas “críticas” a Estados Unidos en forma elegante y quien no se mordió la lengua sobre los “Estados mafiosos”) y del presidente brasileño Lula, cabe señalar las reacciones negativas a escala planetaria sobre la persecución del australiano Julian Assange por Estados Unidos, Suecia y Gran Bretaña (este último, el paraíso de los “terroristas islámicos” en Londres, conocido en inglés como Londonstán).

Las severas reacciones en Alemania ?particularmente, en Der Spiegel, que participó globalmente en la difusión de los cables? cobran un peso relevante debido a que representa la primera potencia geoeconómica del antiguo continente que se deslinda de cierta manera de sus aliados en la Organización del Tratado del Atlántico Norte y en la Unión Europea (Estados Unidos, Suecia y Gran Bretaña).

Der Spiegel abunda con la opinión vertida por los comentaristas, quienes en el amplio espectro concuerdan en que “la reputación de Estados Unidos ha quedado seriamente deteriorada” y “sigue sufriendo” por la detención en Londres del “mártir Assange”, a quien se le negó la libertad bajo fianza por un delito aparentemente menor.

La clase política de Estados Unidos en su amplia generalidad arremetió contra Assange, condenándolo a la hoguera como “terrorista” por haber puesto en grave riesgo la seguridad nacional de Estados Unidos y puesto en peligro a los soplones en varios países. Las más duras condenas provinieron de la extrema derecha estadunidense, explícitamente de destacados miembros del Partido Republicano, como Sarah Palin, excandidata a la vicepresidencia ?quien, cual su exagerada costumbre, reclamó que el australiano debía ser perseguido como el terrorista islámico Osama bin Laden? y del anterior pastor bautista sureño y exgobernador Michael Huckabee.

En forma singular, el ultrasionista senador por Connecticut, Joe Isadore Lieberman, el mandamás del comité senatorial Seguridad del Hogar, se le fue a la yugular a The New York Times por haber difundido los cables y sugirió que habían probablemente incurrido en un acto criminal. El senador Lieberman se ha asentado como uno de los peores enemigos de la libertad de expresión por internet, por lo que ha propuesto un proyecto de ley de corte neototalitario al respecto. Lo peor: no sólo Lieberman se ha caracterizado por ser un enemigo declarado de la libertad de expresión por internet, sino que su equipo de trabajo ha sido señalado por haber inducido a las empresas Amazon, PayPal, Visa y MasterCard a suspender sus servicios a Wikileaks.

¿Qué significa la libertad de expresión para la otrora superpotencia unipolar?

El rotativo alemán Berliner Zeitung, de tendencia izquierdista, considera en un excelente artículo que “Estados Unidos traiciona uno de sus mitos fundacionales: la libertad de la información. Recurren a ello porque, por primera vez desde el fin de la Guerra Fría, están amenazados con perder el control mundial de la información”.

Lo paradójico del asunto es que fue el Pentágono, a través de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada, quien inventó el internet y, por ende, los llamados “dominios” y “servidores” globales. Ahora Wikileaks pone en evidencia la alta vulnerabilidad tanto interna ?aún no se elucida el papel del analista del ejército Bradley Manning, de 23 años de edad, hoy encarcelado en las afueras de Washington, y quien capturó la información en Bagdad mediante un disco compacto de Lady Gaga para luego hacer llegar el material al australiano Assange por vías laberínticas todavía sin identificar? como externa de los horadados sistemas de ciberinformación.

¿Empezó la primera guerra de la ciberinformación cuyo campo de batalla es Wikileaks? ¿Cesó Estados Unidos de dominar el libre flujo de información y su contenido?

La libertad de expresión por internet constituyó, a juicio de Berliner Zeitung, una “tremenda doctrina”, siempre y cuando solamente las empresas de Estados Unidos ostentaran el poder, los medios y las capacidades logísticas para hacer uso de tal libertad”.

Internet sacudió levemente el “control” de Estados Unidos, “pero empresas como Apple, Windows, Google, Facebook y Amazon hicieron avanzar el dominio de Estados Unidos en el supuestamente democrático internet”: Julian Assange y Wikileaks “son los primeros en haber usado el poder del internet en contra de Estados Unidos. Ésta es la razón por la que son perseguidos sin piedad. Ésa es la razón por la cual el gobierno traiciona uno de los principios de la democracia”.

El rotativo conservador Die Welt considera probable que “el fiscal sueco deba seguir una agenda secreta dictada por Estados Unidos”.

El periódico The Financial Times Deutschland aduce que la detención de Assange es “potencialmente escandalosa y superflua. El operativo ha producido un mártir”.

Lo interesante es que “nadie puede explicar cuáles son los crímenes que Assange hubo perpetrado con la publicación de los documentos secretos”. Lo mejor: ¿por qué es un crimen su publicación en Wikileaks y no en The New York Times?

¿Con la captura de Assange, desaparecerá también Wikileaks?

El rotativo razona que “la plataforma como Wikileaks debe ser capaz de sobrevivir”, aun sin la personalidad autocrática y muy controvertida de Assange, a quien el sistema ?el nuevo Moloch totalitario con máscara democrática? que osó desafiar no le perdonará la vida (en forma real o metafórica).

¿Cómo impedir la eclosión creativa de otros servidores como Wikileaks que irán proliferando, aunque sea a cuenta gotas, y los cuales pondrán en evidencia la característica neototalitaria de las seudodemocracias occidentales más pendientes de conservar el poder que de servir con la verdad a los ciudadanos?

Cualquier pretexto es perfecto ?desde el montaje del terror islámico hasta los amenazantes Wikileaks? para que las hipócritas seudodemocracias de Estados Unidos y Europa laceren la privacidad, los derechos civiles y las libertades de sus ciudadanos, lo cual, en su conjunto, hace imprescindible la existencia de Wikileaks como un bastión de la defensa de los ciudadanos y su derecho a conocer con transparencia la forma en que sus elegidos públicos se conducen.

Wikileaks constituye una necesidad ontológica de la democracia cibernética del siglo XXI.

Estados Unidos se metió en un grave lío de alcances metafísicos. Podrán aniquilar al mensajero, pero quedará la necesidad de conocer los mensajes que son propiedad universal y no de los políticos oportunistas de las coyunturas.

El mundo de la información es uno antes y después de Wikileaks, sinónimo de la ciberdemocratización de la información y paladín de la libertad de expresión en internet.

Wikileaks es la nueva era de la información del siglo XXI que acaba de asomar su cabeza.

*Catedrático de geopolítca y negocios internacionales en la Universidad Nacional Autónoma de México

lunes, abril 27, 2009

H1N1: Estado de Excepción y Elecciones

Asimetrías

H1N1: Estado de Excepción y Elecciones

Por Fausto Fernández Ponte

“La campaña contra el H1N1 es una estrategiatipo “think tank”, que sólo se usa cuando quieren tener al pueblo enun sopor hipnótico”.
-Ivonne Marín.-
I
La administración de la crisis de salud representada por el brote epidémico atípico del virus de la influenza porcina ­o H1N1­ pare ceacusar todas las características de un Estado de Excepción empleando metodologías de control social mediante el terror.
Señálese que en un Estado de Excepción se permite todo, incluso cancelar procesos constitucionales normales como las elecciones,concentraciones de obreros o campesinos, etcétera, justificado desde la lógica del poder político y sus aparatos burocráticos civil ymilitar de carácter coactivo/coercitivo.
En una excepcionalidad así la violencia del Estado se torna inconstreñiblemente metaconstitucional aunque no moral o ética desde una estricta perspectiva jurídica. La justificación es la suma de causales ­una epidemia, por ejemplo --como en México--, que dieron origen al establecimiento de dicha excepcionalidad.
De hecho, el Estado de Excepción ya existe por el decreto presidencial que cancela incluso las garantías y derechos individualesy sociales constitucionales, aun aquellos en proceso de promulgación. Ese Estado de Excepción parece ser el destino de una secuencia de sucedidos no distintos a los de un “coup d´État”.
¿”Coup d´État o golpe de Estado? No sería exagerado arribar a esa conclusión. Para los estudiosos de la filosofía, la historia, el derecho y otras ciencias políticas y sociales y de la realidad con métodos científicos --como los del historicismo y el materialismo dialèctico y el histórico-- esa conclusión lógica sería inevitable. Y es que esa situación de excepcionalidad ha sido decretada apresuradamente por fiat del titular de la rama ejecutiva (de vena ideológica conservadora y, ergo, oscurantista que se opone a la enseñanza de filosofía y la historia en el sistema educativo) mediante uso de técnicas de control social. Y una de esas técnicas es la difusión masiva y repetitiva premeditadamente alarmista de mensajes orientados a crear psicosis e histeria y, de esa guisa, temores rayanos en terror para paralizar al a población y las iniciativas ciudadanas para protestar por la crisis y superarla e incluso actividades productivas.
En síntesis, la ecuación tiene secuencia dialéctica propia: una campaña de terror sustentada sobre un peligro ­brotes atípicos de una potencial epidemia vírica-- cuyo verismo y alcance se exageran, para inducir conductas colectivas predecibles y conformar, así, un prototipo de conformismo y pensamiento único de la sociedad.
II
Trataríase, según piénsase en ciertos cenáculos de la intelectualidad y la academia y entre ciudadanos suspicaces y avisados, que el peligro “excepcional” que corremos presuntamente los mexicanos justificarían incluso posponer o, de plano, cancelar los comicios convocados para realizarse el 5 de julio próximo.
Ello, si cierto demostradamente, despide un tufillo hediondo a“coup d¨État” para que los personeros panistas del poder político del Estado puedan lograr su implícitamente declarado propósito de establecer un Estado Policiaco o Totalitario bajo modalidades legales,como lo confirmarían las iniciativas de ley calderonistas.
Esas iniciativas de ley, como sabríalo el leyente informado,fueron propuestas al Senado de la República por el Presidente deFacto, Felipe Calderón, para legalizar el proceso ocurrente de militarización del país --la cual es flagrantemente inconstitucional­ so pretexto de combatir al narcotráfico.
Parece diseñada con el propósito de inhibir las interacciones y las iniciativas societales en virtualmente todos los ámbitos del quehacer, incluyendo aquellos de protesta social de la ya político-reivindicatoria y económico-productivo.
La cara leyente Marín, citada en el epígrafe de ésta entrega,reflejaría bien, a nuestro ver, el sentir y el perspicaz parecer de no pocos mexicanos y de otras mujeres y hombres en países acerca del brote atípico del virus de influenza porcina, conocido mejor como H1N1.
Y la colega Flor Berenguer, en un texto de su autoría muy informado, escribe:
“Las posibilidades reales de contraer influenza son mínimas, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud; la alerta para México es (de) tipo 3 (…) no hay evidencias que la enfermedad animal se traslade masivamente sin contacto directo a la población, con muy poca transmisión del virus de persona a persona”.
La cara leyente Yeidckol Polenvsky, Senadora de la República porel PRD, afirma: “Existe temor (de) que el gobierno esté manipulando la magnitud real del brote epidémico con fines electorales y para desviar la atención pública de la crisis económica, el descontento social y de la intención de militarizar al país”.
III
Ciertos leyentes, empero, como Régulo León-Arteta, tienen otro parecer: “Hoy pudieran haberse salvado muchas vidas si desde antes de la revista que realizó (Barack) Obama a su gabinete mexicano se hubiese dado la voz de alarma, ¡ya!”.
El caro leyente Andrés Ruiz Furlong, en su turno, escribe: “Aún comprobada, la “epidemia” , el actual desgobierno no puede eludir su responsabilidad”. Dice que tanto el secretario de despacho de Salud del Presidente de Facto Calderón como el gobernador Enrique Peña Nieto “son muy ojones para ser palomas”.
Pero, ¿qué hay realmente detrás del telón de fondo y los móvilesveros de los operadores de la tramoya? ¿Por qué éste juego al parecer frenético y sospechoso de manipulación oportunista de los personeros panistas del poder político del Estado cuyo efecto es una psicosis colectiva y una histeria social aguda?
Para empezar, ausente o minimizado, si no es que deliberadamente omitido, es el discernimiento objetivo (por lo que toca a los personeros panistas del poder político del Estado) del fenómeno del desarrollo epidémico atípico del virus H1N1, seguido de una reacción exacerbada diseñada con fines de control social.
Esas interrogantes carecen de respuestas objetivas, pero susubjetivismo tiene raigones hondos en la psique colectiva de amplios estratos de la sociedad mexicana, a partir de un hecho que sí ofrece el atributo de la objetividad: la carencia de credibilidad del poder político panista-priísta-perredista en general del Estado.
www.faustofernandezponte.com
Glosario:
Fiat: decreto. Órdenes tajantes e indiscutidas. Decisiones imperiales.
Raigones: raíces.

miércoles, abril 22, 2009

El lado oscuro del liberalismo


En sus grandes ensayos, Hannah Arendt puso al descubierto que los rostros históricos del totalitarismo –fascismos y comunismos– surgían de una fuente común: la intromisión de la técnica en el ámbito de la política. Para Arendt, que venía de un estudio atento del mundo griego, la política –que estaba por encima del hacer mediante la técnica– es el acto puro, el de los hombres libres que echan a andar, en la red de relaciones humanas, procesos de acción y reacción que, a diferencia de la técnica, son imposibles de controlar. Es el sitio del ejercicio de las virtudes y de la gratuidad perfecta en beneficio del común.Los totalitarismos, sin embargo, al tratar de controlar ese ámbito de lo impredecible y recomponer la vida común, introdujeron dos tipos de ideas aparentemente contrarias pero funcionalmente equivalentes: la historia y la raza; la historia y la biología, como dos formas del hacer, del producir y controlar un mundo para el futuro. Con ello, dice Arendt,- hicieron de la política una técnica extrema o, como señala Georges Voet al comentarla, “una fabricación que abarca la totalidad de lo real, incluyendo a los seres humanos (...) Al prometer a las masas ‘la producción’ final de la historia (el comunismo) o la ‘creación’ de la forma final de lo vital (la raza superior) –o mejor, al prometer una escatología, es decir, ‘las cosas últimas’ para toda la humanidad–, convirtieron lo político en un producto de la técnica e iniciaron la era de la tecnología política o de la política como tecnología o de la negación de lo humano”.Aunque aparentemente el último de los totalitarismos históricos cayó con el desplome del Muro de Berlín en 1989, se ha dado poca importancia –de ahí que diga aparentemente– al totalitarismo que hay detrás del único régimen que quedó en pie: el liberalismo.La teoría clásica liberal –que nació como una respuesta a la Iglesia y a los Príncipes que habían desechado el sentido político griego y acaparado el dominio público– quería fundar un orden civil y político basado en un pluralismo ajeno a cualquier orden dado de antemano. Para ello creó una sociedad plural con un mecanismo regulador, el Estado, que permitiera a los hombres funcionar juntos mecánicamente. Si no era el retorno a la polis griega, era, al menos, un sitio que garantizaba, como creía Hegel, su posibilidad en el tiempo y más allá de la esclavitud de la que el mundo griego no pudo escapar. Por desgracia, la defensa que el liberalismo hizo de esa pluralidad la hizo de la misma manera que, después de él, la hicieron los totalitarismos: “mediante –vuelvo a Voet– la propagación de (una técnica) políticamente desregularizada y desregularizadora: la del trabajo productivo y el mercado ordenado hacia un consumo ilimitado”. No la historia ni la raza, sino el Mercado. Un mecanismo que, lo había visto con mucha claridad Arendt a mediados del siglo XX, terminaría por someter lo político a lo puramente vital, a la pura sobrevivencia.Esta forma sutil del totalitarismo, a pesar de las críticas de Gandhi, de la escuela de Frankfurt, de Marcuse, del 68 y de las más recientes y más penetrantes de Foucault, Baudrillard o de la lucha zapatista, es constantemente legitimada por los Estados y los medios de comunicación en formas cada vez más contrarias a la pluralidad democrática. Tomemos dos ejemplos simples, pero que hablan del vínculo del liberalismo con los totalitarismos duros. En el período electoral que estamos viviendo, el IFE, en su campaña publicitaria, no deja de repetir en sus spots: “Así nuestra democracia crece y crecemos todos”. Junto a él, el gobierno de Morelos no cesa también de publicitarse con un eslogan que suena al del letrero que pendía a la entrada de Auschwitz (“El trabajo los hará libres”): “Morelos, tierra de libertad y de trabajo”. Para los liberales –algo que también está en Marx cuando escribe: “Si no hay más no habrá nada”–, el crecimiento y el trabajo son la panacea universal. Para ellos, el crecimiento sin límites del mercado y de los votantes es sinónimo de vida política y democrática. Los mecanismos de producción y de distribución de bienes están para ellos en íntima relación con el pluralismo político entendido en clave individualista. Con ello, el liberalismo, al igual que lo hicieron los totalitarismos duros, ha destruido la noción política clásica de “la vida buena”, de la libertad que consiste en el equilibrio entre el hacer y el acto puro, gratuito y alegre del ser virtuoso. “En el liberalismo –dice bien Georges Voet– ya no hay ideas fundamentales o bienes sustanciales. Lo único que hay de básico es un mecanismo regulador (…) que promete maximizar los intereses mediante el ficticio y simplista mecanismo de la ley de la oferta y la demanda”. Una ficción que la crisis y el intento de los Estados por rearticularla han puesto al desnudo como el sesgo totalitario de la libertad liberal. ¿Cómo destruirlo? Su rostro está ahí, más claro que nunca; las maneras de victimarlo están también ahí, enterradas en el corazón de lo humano e iluminadas por las críticas más radicales y las luchas más virtuosas.
Gandhi lo entendió muy bien al propugnar una economía moral de subsistencia y el gozo de la gratuidad de la política donde los hombres equilibran la vida humana bajo la luz de las virtudes.
Además opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés, liberar a todos los zapatistas presos, derruir el Costco-CM del Casino de la Selva, esclarecer los crímenes de las asesinadas de Juárez, sacar a la Minera San Xavier del Cerro de San Pedro, liberar a los presos de Atenco y de la APPO, y hacer que Ulises Ruiz salga de Oaxaca.