jueves, octubre 02, 2008
El imperio se atasca y Bush se “desgañita” en “disparatados discursos”, dice Castro
Afp
La Habana, 1º de octubre. El ex presidente cubano Fidel Castro afirmó que Estados Unidos está atascado en una crisis económica sin precedentes, mientras el presidente George W. Bush “se desgañita” con discursos “disparatados”.
Según un artículo publicado en medios cubanos, el líder político aseguró que “el imperio se atasca en una crisis económica que no tiene igual en su decadente historia, y Bush se desgañita pronunciando disparatados discursos. Es de lo que más se habla en estos días”, manifestó Castro, quien en un texto anterior se burló del presidente estadunidense por su discurso de la semana pasada sobre la situación financiera.
Su comentario de este miércoles, difundido por los medios locales, está dedicado a la película Kangamba, que recrea un episodio de la guerra que libraron 300 mil cubanos en Angola (1975-1991). El film se estrenará este jueves en Cuba.
Kangamba, del realizador Rogelio París, “es uno de los filmes más serios y dramáticos que vi nunca”, subrayó Castro, quien dijo haberla visto “a través de la reproducción de un disco en la pequeña pantalla de su televisor”.
“Desde el punto de vista humano se observan escenas que hacen añicos el modo despectivo y racista con que tradicionalmente el imperialismo enfoca las costumbres y la cultura africanas”, opinó el histórico líder comunista, quien renunció a la presidencia de Cuba en febrero pasado y es sustituido por su hermano Raúl Castro.
En la película, realizada junto con las fuerzas armadas (FAR) de la isla, el cineasta recreó la batalla que soldados cubanos y angoleños libraron durante una semana en Kangamba (Angola, sur) en 1983, una de las más cruentas ocurridas durante la guerra de Angola.
Fidel Castro, de 82 años de edad, calificó de “estrategia equivocada” la empleada por la desaparecida Unión Soviética en Angola, y dijo que su país actuó “por su cuenta” en esa guerra para evitar el “inútil sacrificio” de soldados angolanos.
Exigen aclarar muerte de mexicanos en Ecuador
Patricia Muñoz Ríos
Integrantes de Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos (Limeddh) realizaron ayer una concentración frente a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), en la que denunciaron que a siete meses del asesinato de estudiantes mexicanos en Ecuador, por parte del Ejército de Colombia, no se ha hecho justicia; demandaron que la cancillería tenga un papel más “proactivo” en defensa de los connacionales, y que garantice la seguridad física y jurídica de los familiares de los masacrados.
Entregaron una carta en la dependencia, en la que señalan que en la masacre en la que fueron asesinados Verónica Natalia Velásquez, Juan Gonzáles del Castillo, Fernando Franco y Soren Ulises, y en la que resultó herida Lucía Morett, el Estado colombiano cometió graves violaciones al derecho internacional.
Según informaron, la embajada de Colombia en México les respondió a una misiva enviada que la información oficial del operativo denominado “Fénix 2008” ya fue entregada a los órganos judiciales correspondientes en México, por lo que le piden a la cancillería que “solicite y proporcione de inmediato toda la información oficial que permita conocer la verdad de los hechos y nos lleve al esclarecimiento de las circunstancias”.
Demandaron que el gobierno de México emita una enérgica condena ante los organismos internacionales, especialmente la Organización de Estados Americanos y la Organización de las Naciones Unidas, por los actos cometidos por el gobierno de Álvaro Uribe contra connacionales mexicanos.
En la misiva entregada ante la SRE, piden además que esta dependencia solicite e informe de los avances de la investigación iniciada por la Fiscalía General de Ecuador sobre los hechos; e incluso plantean que la cancillería debe contribuir a que “el Estado mexicano asegure la repatriación de Lucía Andrea Morett Álvarez, sin cargos, en virtud de que no ha cometido delito alguno, que no se vulneren sus garantías individuales” y se garantice su seguridad física, sicológica y jurídica.
Incluso la Limeddh considera necesario que la dependencia interponga sus buenos oficios ante el Ejecutivo, y concretamente ante la Procuraduría General de la República para el desistimiento del ejercicio de la acción penal en contra de Morett.
Antes de su concentración también entregaron una carta en la embajada de Colombia en México, en la que solicitan información oficial del operativo militar en el que perdieron la vida los estudiantes.
Fueron ejecutadas 4,785 personas en los primeros 18 meses del sexenio de Calderón
Del total de víctimas, 4,313 eran civiles y 472 pertenecían a alguna corporación de seguridad
Gabriel León Zaragoza
En los primeros 18 meses de gobierno de Felipe Calderón, fueron ejecutadas en el país 4 mil 785 personas a manos de grupos vinculados con el narcotráfico. De esta cifra, 4 mil 313 fueron civiles y 472 eran integrantes de alguna corporación policiaca o militar, informó la Procuraduría General de la República (PGR) en un reporte que hizo público en la sesión de ayer del Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI).
Es decir, han muerto más que en las Torres Gemelas, más que los estadounidenses en Irak en cinco años de guerra con el agravante de que 4,313 eran civiles no militares que hayan ido a invadir otro país. ¿Y todavía hay que aguantarlo cuatro años más?
El número de ejecuciones cometidas en ese periodo del sexenio se dio en respuesta que la PGR otorgó a un peticionario, en la cual detalló que del 1º de diciembre de 2006 a junio de este año fallecieron 178 policías municipales, 106 elementos ministeriales, 86 uniformados estatales, 30 Afis, 27 militares, 24 federales preventivos, ocho policías del Distrito Federal, cinco marinos y cuatro agentes de la procuradurías locales, entre otros.
El informe de la PGR detalla que las entidades del país que ocupan los primeros lugares en número de personas ejecutadas son Chihuahua con 664; Sinaloa tiene el segundo lugar con 647 asesinatos; y en tercera posición se encuentra Michoacán, con 423 homicidios.
En el conteo oficial destaca Guerrero con 409 ejecuciones; Baja California con 331; Distrito Federal con 245; estado de México con 201; Nuevo León con 176; 165 en Durango; 152 en Sonora; 119 en Jalisco; 106 en Tamaulipas; 103 en Oaxaca, y 83 en Veracruz.
Por el mismo motivo, Chiapas contabilizó 80; Guanajuato 70; Hidalgo 60; Aguascalientes 39; Quintana Roo 38; Morelos 37; Tabasco y Coahuila con 34 cada una; Nayarit 21; Zacatecas 18 y San Luis Potosí con 17.
Tlaxcala tiene el menor índice de ejecuciones, con una; Colima registró dos; Querétaro y Campeche marcaron seis muertes por cada entidad; Baja California Sur presentó ocho; en Yucatán y Puebla, 9 para cada una.
En la plenaria, los comisionados “confirmaron la inexistencia” de documento alguno elaborado –entre el 1º de enero de 2004 al 31 de diciembre de 2006– por el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) sobre las actividades de la magistrada federal Rosalía Becerril y del ministro de la Suprema Corte de Justicia, Genaro Góngora.
La comisionada ponente Jacqueline Peschard asentó que en su respuesta a un peticionario, el Cisen les informó que carece de informe alguno de las labores realizadas, en el periodo señalado, de los dos funcionarios judiciales.
Sin embargo, el IFAI pidió al director del organismo, Guillermo Valdés, “que confirme (por escrito) la inexistencia” de trabajo alguno contra los mencionados.
Pérdida de derechos
Asa Cristina Laurell
salud@gobiernolegitimo.org.mx
En la política sanitaria el derecho a la salud es un tema básico y hay esencialmente dos concepciones. Una que lo reconoce como un derecho social universal que debe ser garantizado por la sociedad a través del Estado. La otra lo condiciona a una contribución monetaria, sea ésta en forma de un seguro prepagado o un desembolso directo pagado por el servicio en el sector público o privado. En México están presentes las dos concepciones; una rige el Programa de Servicios Médicos y Medicamentos Gratuitos (PSMMG) del DF y la segunda el Seguro Popular.
La primera está en la Constitución y en la Ley de acceso gratuito a los servicios médicos y medicamentos para los residentes del DF sin seguridad social laboral y la segunda en el apartado sobre el Seguro Popular (77 bis) en la Ley General de Salud.
El asambleísta priísta Marco Antonio García Ayala acaba de presentar una iniciativa de Nueva Ley de Salud del DF. Esta iniciativa incluye todo un capítulo sobre el Seguro Popular, pero hace mutis sobre el derecho de los capitalinos a los servicios médicos y medicamentos gratuitos y la obligación del Gobierno del DF de ofrecerlos en todas sus unidades médicas. Es un caballo de Troya que introduce sigilosamente reglas que quitan derechos a los capitalinos.
En este contexto es urgente volver a discutir el Seguro Popular y sus implicaciones para los afiliados y no afiliados; discusión que se ha dado sobre bases falsas por la difusión masiva de propaganda poco veraz. El argumento más usado a favor del Seguro Popular es que ha incrementado sustancialmente los recursos públicos para la salud. Es cierto pero podría haber crecido igual o más con otra política de salud como lo demuestra el caso del DF en el periodo 2001 a 2008. El monto presupuestal es una decisión política que no depende de uno u otro modelo de organización y prestación de los servicios. Obviamente puede usarse para frenar o imponer un modelo como en este caso. Es además necesario indagar sobre el uso y el impacto del presupuesto. Respecto al Seguro Popular he demostrado en este espacio y otros textos un subejercicio sistemático y la falta de infraestructura para prestar los servicios que lo convierte en el modelo que menos atenciones de salud presta a sus afiliados.
Si se sustituyera el PSMMG por el Seguro Popular los capitalinos perderían muchos derechos. El derecho a la protección de la salud pasaría de ser un derecho universal y exigible por todos a ser un “derecho” condicionado y restringido. El 80 por ciento pagaría una prima anual de entre 715 a 11 mil 380 pesos y, además, una cuota “reguladora” al atender ciertos padecimientos. Además sólo da acceso a los servicios de un paquete de intervenciones como cualquier seguro privado. Estas intervenciones excluyen servicios a los cuales los capitalinos ahora tienen acceso sin costo alguno en el marco del PSMMG.
Otra restricción importante es que la inscripción al Seguro Popular está fijada en un máximo anual de 14.3 por ciento de la población elegible, por lo es necesario afiliarse por anticipado y no al momento de requerir del servicio como se puede hacer en el PSMMG.
Por otro lado el reglamento del Seguro Popular promueve un trato privilegiado para sus afiliados lo que ocasiona discriminación en las unidades médicas entre éstos y el resto de los usuarios. Es más, prescribe la presencia de “gestores” en los centros de atención para proteger a sus asegurados; crea explícitamente mexicanos de primera y de segunda en los servicios. Esto sería muy degradante para los no afiliados porque tanto ellos como los afiliados se atienden en los mismos centros de salud y hospitales del GDF. En contraste, el PSMMG no promueve ninguna diferencia en el trato entre sus derechohabientes y otros usuarios que, siendo residentes del DF, pueden afiliarse con efecto inmediato en menos de una hora.
También hay que advertir sobre el hecho de que la iniciativa del PRI plantea la creación de dos nuevas estructuras burocráticas desconcentradas y costosas: una para administrar el dinero proveniente del Seguro Popular y otra para el control de los riesgos sanitarios. Entre ambas dejarían a la Secretaría de Salud con poderes muy restringidos para organizar los servicios con calidad y equidad. No es casual porque se requiere debilitar la institución pública para abrir la puerta a los privados.
El PSMMG es una alternativa al Seguro Popular y ha demostrado su viabilidad y eficiencia durante siete años. Preservar los derechos sociales es fundamental para una sociedad equitativa.
Ecuador, América Latina y las nuevas alternativas
La aplastante opción por el sí en el referendo sobre la nueva Constitución de Ecuador confirma la consolidación de una correlación de fuerzas en América Latina y el Caribe que permite asestar derrotas cruciales por vía política a las elites locales y al sistema de dominación del imperialismo. Por supuesto, en primer lugar es una gran victoria del pueblo ecuatoriano y del presidente Rafael Correa, a quien la gran mayoría ha reiterado su apoyo y confianza.
Ecuador es ahora un Estado jurídicamente plurinacional que proclama la prerrogativa de impulsar el desarrollo sostenible y redistribuir la riqueza con equidad, defender su patrimonio con una economía solidaria, proscribe el latifundio, prohíbe las bases militares extranjeras y aboga por la democracia participativa, conquistas consagradas en el texto aprobado, entre otras fundamentales por las que han luchado sus pueblos originarios, afrodescendientes y el conjunto de su movimiento popular.
Sin la experiencia y conciencia colectivas fraguadas en históricas contiendas sociales este triunfo no podría haberse conseguido frente a una frenética campaña mediática de la oligarquía, los caciques tradicionales, la derecha y la jerarquía católica, monitoreados por Washington. Son ellos los que han visto disminuida por las medidas de este gobierno su secular condición privilegiada, y es su régimen e instituciones de saqueo, dependencia, exclusión y racismo los que están condenados a desaparecer por el nuevo ordenamiento constitucional.
Las experiencias venezolana, boliviana y ecuatoriana muestran que aprovechando inteligentemente el estrecho y rígido marco de una institucionalidad oligárquica agotada, las fuerzas populares pueden, mediante difíciles y muy complejas batallas políticas, impulsar importantes transformaciones sociales. Combinando una vigorosa movilización social y su poder de veto con derecho a votar, han llegado al gobierno y hecho avanzar desde allí proyectos profundamente populares, democráticos y humanistas, afianzados en la unidad e integración latinoamericana y caribeña. Desde el gobierno y con la fuerza del voto han abierto espacios jurídicos, políticos e institucionales para construir comunalmente un poder desde el pueblo que permite acometer el desmantelamiento de las estructuras oligárquicas y las políticas neoliberales y crear las condiciones objetivas y subjetivas para la liberación y realización plena de los sectores excluidos, oprimidos, discriminados y explotados.
Venezuela, Bolivia, Ecuador y la revolución cubana transitan sus propias rutas liberadoras nacionales al tiempo que tejen los más estrechos vínculos de cooperación y solidaridad entre sí y con los demás gobiernos que coincidan, no importa su orientación ideológica, en impulsar la independencia, unidad e integración regional. La primera gran prueba de fuego de este proceder fue la derrota en mar del Plata del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA); la última, la cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en Santiago de Chile. En el trayecto, con el empuje inestimable de Hugo Chávez, surgieron la Alternativa Bolivariana para nuestra América (Alba), Petrocaribe, la Operación Milagro, la propia Unasur, el Banco del Sur y otras iniciativas de integración, entre las cuales está el Consejo de Defensa Suramericano impulsado por Lula da Silva.
Mientras, la economía capitalista mundial bajo hegemonía estadunidense se despeña hacia un insondable abismo, arrastrada por insostenibles guerras coloniales y el creciente gasto militar, el consumismo, la corrupción sin freno, la codicia especulativa y el derroche de recursos renovables y no renovables, que condenan al hambre a cientos de millones y a todos al biocidio.
Se acelera la reconfiguración geopolítica planetaria con nuevos espacios de poder económico y político regionales. En América Latina y el Caribe las grandes luchas populares de los últimos años han reforzado sus excepcionales fundamentos históricos, culturales y políticos para profundizar la unidad e integración y creado valiosas experiencias para el surgimiento de alternativas de convivencia social basadas en la fraternidad humana, la equidad, la diversidad y el cuidado de la madre naturaleza.
Kangamba
Kangamba es de los filmes más serios y dramáticos que vi nunca. Fue a través de la reproducción de un disco en la pequeña pantalla de un televisor. Tal vez mi juicio esté influido por recuerdos que no es posible olvidar. Cientos de miles de compatriotas cubanos tendrán el privilegio de irlo presenciando en la pantalla grande.
Los artistas actuaron formidablemente. Creí por un instante que para producirlo habían necesitado la cooperación de decenas de angolanos. Desde el punto de vista humano, se observan escenas que hacen añicos el modo despectivo y racista con que tradicionalmente el imperialismo enfoca las costumbres y la cultura africanas. Las imágenes de las casas incendiadas por los proyectiles con que los gobernantes sudafricanos armaron una etnia africana para lanzarla contra sus hermanos angolanos no se pueden borrar nunca.
Las cosas ocurridas en aquel campo de batalla en que nuestros compatriotas, junto a los angolanos, realizaron aquella proeza fueron realmente conmovedoras. Sin su resistencia heroica todos habrían muerto.
Los que cayeron no lo hicieron en vano. El Ejército sudafricano había sido derrotado en 1976 cuando Cuba envió hasta 42 mil combatientes para evitar que la independencia de Angola, por la cual ese hermano pueblo luchó mucho tiempo, sucumbiera ante la invasión traicionera del régimen del apartheid, cuyos soldados fueron obligados a retroceder hasta la frontera de donde partieron: su colonia en Namibia.
Poco después de finalizada la guerra e iniciada la progresiva retirada de los combatientes cubanos por presión de la dirigencia de la URSS, los sudafricanos volvieron a sus andadas contra Angola.
La batalla de Cuito Cuanavale, cuatro años después de la de Cangamba —su verdadero nombre—, y el propio drama que se vivió en este punto fueron consecuencia de una estrategia soviética equivocada en el asesoramiento del alto mando angolano. Fuimos siempre partidarios de prohibir al ejército del
apartheid intervenir en Angola, como al final de la guerra de 1976 lo éramos de exigirle la independencia de Namibia.
La URSS suministraba las armas; nosotros entrenábamos a los combatientes angolanos y les brindábamos asesoramiento a sus casi olvidadas brigadas que luchaban contra los bandidos de la UNITA, como la número 32, que operaba en Cuanza, casi en el límite central al este del país.
Sistemáticamente nos negábamos a participar en la ofensiva que casi todos los años se dirigía al puesto de mando hipotético o real de Jonas Savimbi, jefe de la contrarrevolucionaria UNITA, en la remota esquina sudeste de Angola, a más de mil kilómetros de la capital, con brigadas flamantemente equipadas con armas, tanques y transportadores blindados soviéticos más modernos. Los soldados y oficiales angolanos eran inútilmente sacrificados cuando ya habían penetrado en la profundidad del territorio enemigo, al intervenir las fuerzas aéreas, la artillería de largo alcance y las tropas sudafricanas.
En esta ocasión las brigadas, con grandes pérdidas, habían retrocedido hasta veinte kilómetros de Cuito Cuanavale, antigua base aérea de la OTAN. Fue en ese momento que se ordenó a nuestras fuerzas en Angola el envío de una brigada de tanques a ese punto y se tomó la decisión, por nuestra cuenta, de acabar de una vez con las intervenciones de las fuerzas sudafricanas.
Reforzamos nuestras tropas en Angola desde Cuba: unidades completas, las armas y los medios necesarios para cumplir la tarea. El número de combatientes cubanos superó en esa ocasión la cifra de 55 mil.
La batalla de Cuito Cuanavale, iniciada en noviembre de 1987, se combinó con las unidades que se movían ya en dirección a la frontera de Angola con Namibia, donde se dio la tercera acción de esa importancia.
Cuando se haga una película aún más dramática que la de Kangamba, la historia fílmica recogerá episodios más impresionantes todavía, en que brilló el heroísmo masivo de cubanos y angolanos hasta la derrota humillante del apartheid.
Fue al final de las últimas batallas cuando los combatientes cubanos estuvieron próximos a ser golpeados, esta vez junto a sus hermanos angolanos, por las armas nucleares que el gobierno de Estados Unidos suministró al oprobioso régimen del apartheid.
Sería de rigor producir en su oportunidad una tercera película de la categoría de Kangamba, que nuestro pueblo tiene a su disposición en los cines de Cuba.
Mientras tanto, el imperio se atasca en una crisis económica que no tiene igual en su decadente historia, y Bush se desgañita pronunciando disparatados discursos. Es de lo que más se habla en estos días.
30 de septiembre de 2008
7 y 40 p.m.
La piedra en el agua magisterial
Las autoridades son muy extrañas: avientan la piedra en el agua y luego se sorprenden de que se formen ondulaciones o pequeñas olas concéntricas.
Lo que hicieron Felipe Calderón y Elba Esther Gordillo fue tirar la piedra denominada Alianza por la Calidad de la Educación (ACE), y además han querido imponerla a como dé lugar y sin consulta previa ni aceptación de quienes se verían afectados por ese acuerdo absolutamente cupular y antidemocrático. Ambos, Calderón y Gordillo (y los panistas en general), han tenido la costumbre de querer obligar, a quienes supuestamente representan, a admitir sin chistar lo que deciden desde arriba y las cosas no son tan sencillas. La misma Gordillo, en entrevista grabada (audio y video www.reforma.com/galeria_de_audios/15/029731/), reconoció olímpicamente que no hubo consulta. Y en algunos estados, Morelos entre éstos, ni siquiera se informó a la base (informar no es lo mismo que consultar). En esa entrevista ella reconoció que la nueva dirigencia de la sección del magisterio en Morelos (la 19) debió informar a la base y no lo hizo: “se nos pasmó… y no fue a informar a la base”, enfatizó.
Confesión de parte, relevo de pruebas. La ACE se ha querido imponer y el gobierno del estado, en la mesa de diálogo con los representantes magisteriales de base, ha dicho ya que la tal Alianza no está a negociación, no se tocará. ¿Para qué, entonces, el diálogo, si este punto es central en el paro de los profesores y en sus movilizaciones?
En este movimiento, como en muchos otros, ha faltado información o, dicho de otra manera, no se han explicado las razones por las cuales se ha dado. El gobierno y algunos dirigentes magisteriales han presentado la ACE como si fuera un asunto abstracto y neutro, y como el común de la gente no lo conoce se le juzga en positivo o en negativo, sin entender bien a bien qué significa. Una síntesis del contenido de la ACE no sale sobrando. Su objetivo es, así de general: “impulsar una transformación por la calidad educativa”. Su objetivo central, se lee en texto oficial de la ACE (www.sep.gob.mx/wb/sep1/alianzaporlacalidaddelaeducacion), “es propiciar e inducir una amplia movilización en torno a la educación, a efecto de que la sociedad vigile y haga suyos los compromisos que reclama la profunda transformación del sistema educativo nacional”. Así dicho parece algo inobjetable, pero no lo es. Decir que la sociedad haga suyos los compromisos que reclama la profunda transformación del sistema educativo nacional es, además de una mala sintaxis, una trampa, pues quienes establecen los parámetros para transformar el mal llamado sistema educativo nacional (que no es sistema) son exclusivamente las autoridades gubernamentales del ramo y la cuestionada presidenta del sindicato magisterial.
Las acciones que se proponen en la ACE son las siguientes: a) Modernización de los centros escolares; b) Profesionalización de los maestros y de las autoridades educativas; c) Bienestar y desarrollo integral de los alumnos; d) Formación integral de los alumnos para la vida y el trabajo; y e) Evaluar para mejorar. Los incisos b y e son los que están a discusión, los demás no. ¿Por qué? Porque todos los que estamos más o menos en el medio educativo sabemos qué quiere decir profesionalización y evaluación de los profesores e incluso de los estudiantes mediante ENLACE o Ceneval. Quieren profesionalizar a los maestros al margen de las normales y de la Universidad Pedagógica Nacional; ¿y entonces para qué las crearon? Quieren evaluar a los profesores con criterios de productividad sin tomar en cuenta el nivel general del país y de vastas zonas de pobreza y marginación. Y aún es más sorprendente, para no decir diabólico, el inciso d: formación integral de los alumnos para la vida y el trabajo (cursivas mías). Esto es una burla: millones de mexicanos no tienen trabajo, no hay empleo y, por si no fuera suficiente, más de 60 por ciento de la población económicamente activa (es decir, en edad de trabajar) está ocupada en la economía informal, precisamente porque no encuentra empleo estable, con salario y con seguridad social.
Hay, sin embargo, algunos aspectos de la lucha de algunas secciones del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación que, a juicio de muchos, no deberían de ser demandados, como es el caso de la herencia y/o venta de las plazas, fenómeno que no sólo se dan entre las cúpulas sindicales. Una plaza en un empleo no es un ejido, que se hereda o se vende según deseen sus titulares de acuerdo con las leyes. Tampoco vivimos en una monarquía donde se heredan los títulos o los cargos. Que así se haga entre los profesores afiliados al SNTE no quiere decir que esté bien, es un uso patrimonialista de una plaza y poco ético, como también lo es, para el caso de Morelos, que los enemigos de los profesores en movimiento, precisamente los que están con la ACE, el gobierno y la reaccionaria Asociación de Padres de Familia, exhorten a la población a sustituir en las escuelas a los maestros para impartir las clases suspendidas hasta ahora. ¿Cómo defender la profesionalización del magisterio y al mismo tiempo convocar a la gente común a dar clases sin tener las calificaciones ni la formación profesional para esa función? Un contrasentido, para decirlo suavemente.
En síntesis, cuando se impone una política que afecta a la gente, en este caso a más de un millón de profesores y a millones de alumnos, lo lógico es esperar que haya protestas y que los afectados le pierdan el respeto a las instituciones y terminen por enfrentarse a éstas. ¿De quién es la culpa: de quienes reaccionan a las imposiciones o de quienes llevan éstas a la práctica sin tomar en cuenta a los afectados directos?
Hoy no se fía, mañana sí
¿A qué le llamarán crisis nuestros gobernantes y “líderes de opinión” que pueblan las pantallas? La verdad no los entiendo. Es un hecho que sobre el país han caído varias desgracias simultáneas a modo de las bíblicas siete plagas, pero la bolsa de optimismo con que la administración actual tapa los designios amargos de la realidad sigue intacta.
El presidente fue a la ONU a hablar de terrorismo al tiempo que se derrumbaba Wall Street, pero ni por un momento se le ocurrió unir ambos extremos en un intento dialéctico de comprender mejor los límites de las dificultades nacionales. Para él no hay crisis. Las turbulencias son parte de la normalidad. Desde la perspectiva del voluntarismo dominante no hay imposibles. El don de la palabra, la fe en los medios y la prueba suprema de las encuestas bastan para superar todos los obstáculos, así prevalezca la inmadurez o la franca mediocridad de los nuevos conductores. Basta con declararle la guerra al narcotráfico o decretar el fin de la pobreza o la normalidad de la democracia, para que las cosas ocurran.
La vida real, por desgracia, es muy otra y en ella los afeites verbales sólo exaltan los feos defectos de las cosas. Por ejemplo: el deseo de cambiar “desde arriba” la educación, cuyo desastre es inocultable, no puede evadir con retórica años de prácticas de abusos y verticalismo. Si los fines de la llamada Alianza por la Educación fueran correctos, ¿por qué negarse a instrumentarlos con los maestros y no contra ellos, a discutir sus ventajas sin imposiciones sindicales, a verificar las condiciones regionales, a reconocer la diversidad y eliminar las excrecencias heredadas por medio siglo de corrupción? ¿Por qué el gobierno se pliega a la camarilla de la maestra, declinando sus propias responsabilidades en materia educativa?
Según se ve, los panistas también creen que el fin justifica los medios. ¿Para qué gastar tiempo y dinero en consultas distractoras si un buen acuerdo cupular es lo más eficiente y productivo? Pero, ¡oh sorpresa!, la sociedad quiere cambiar la educación, la salud, la economía, la cultura, la seguridad pública, aunque no está dispuesta a aceptar que todos los métodos son iguales: ahora exige una clara correspondencia entre medios y fines, de modo que prevalezca la transparencia y en los grandes temas se escuchen todas las voces. Lograrlo, naturalmente, requiere cambios democráticos que la autoridad no tiene en su agenda.
Las inconsistencias del gobierno, por llamarlas de algún modo, parten de un supuesto que falsea su labor: la creencia errónea de que la pírrica victoria del 2006, otorgada (sin multas de por medio) por el Tribunal Electoral, concede al Ejecutivo la posibilidad de actuar sin escuchar a quienes disienten o incluso consideran nula su legitimidad, como si hubieran dejado de ser ciudadanos. La democracia, dicen, está hecha y no hay que andar buscándole cinco pies al gato. Prefieren no escuchar. En parte, la impotencia gubernamental para actuar en la coyuntura depende de esta oxidada interpretación de la legalidad y el “estado de derecho”. La mayoría manda, así se construya con base en componendas minoritarias entre grupos de interés o de escandalosas manipulaciones de la “opinión publica”.
Veamos, por ejemplo, el caso de la reforma mal llamada energética. Se dirá lo que se quiera respecto a López Obrador y los suyos, pero lo cierto es que sin sus tempranas voces de alarma, sabríamos menos del asunto y, quizá, ya se hubieran aprobado cambios de los que difícilmente podríamos sentirnos orgullosos. Parece una exageración, pero hoy tenemos una conciencia más equilibrada y profunda sobre este tema de importancia nacional. Sin embargo, el único que no ha cambiado un ápice es el gobierno, cuya insistencia en la reforma se ha tornado cada vez más patética, pues en aras de no fracasar en la aprobación de (casi) cualquier iniciativa que respalde el neocontratismo privatizador, desprecia los gestos de acercamiento que eventualmente podrían decantar mayores conflictos potenciales y desestima con cajas destempladas el ofrecimiento de trabajar aquí y ahora en un plan de salvamento de Pemex que blinde a la economía nacional de las inevitables influencias negativas globales. Sin visión de Estado, quieren su reformita. Es la panacea imaginada, el remedio universal para todos los males, aunque deje en suspenso el futuro nacional.
En lo inmediato, el gobierno quiere salvar el principio de autoridad presidencial, los compromisos previamente establecidos. Y a esa defensa de la modernidad neoliberal (ahora en crisis) se suma el trust bipartidista local, la ambición de los grupos de interés (gobernadores hambrientos de un trozo de renta); la voracidad de los intermediarios que fungen como “empresarios nacionales” y, sobre todo, la sumisión ideológica de los cuadros de elite formados para identificar las libertades democráticas con el mercado.
Hoy es 2 de octubre. México ha cambiado. No todo ni tanto como hubiera sido deseable en 40 años. ¿Valió la pena? Claro que sí. Y hay razones suficientes para mirar el camino con orgullo, aunque no quepa la autocomplacencia. Ganamos batallas muy importantes en términos de las libertades democráticas, pero la democracia realmente existente cojea o hace agua por varios flancos. La sociedad es tan desigual como antes, aunque de otra manera. Seguimos sin aceptar a fondo la diversidad. Y la “cuestión social” se relega al segundo plano de la gobernabilidad económica. Las elites quieren la modernidad sobre el volcán de las carencias de la mayoría, sin un verdadero proyecto nacional. Por eso, imaginariamente, cada día la autoridad responde a la ciudadanía con un letrero semejante al que sus dueños ponen en las misceláneas. “Hoy no se fía, mañana sí”.
P. D. Al otorgar por unanimidad la medalla Belisario Domínguez a Miguel Angel Granados Chapa el Senado se honra a sí mismo y nos enorgullece a todos.
1968: lo que el viento nos dejó
Cuatro décadas. Cuatro ráfagas que sin querer dejaron huellas indelebles y eternas. Y la memoria sigue viva. Y el recuerdo sigue latiendo como el corazón de un gigante. No obstante que fui actor, testigo y propulsor de ese movimiento civil y político, casi nada escribí sobre el 68, salvo un ensayo político literario publicado un año después en la Revista de la Universidad de México, y dos poemas que Marco Antonio Campos incluyó en una antología en 1980. Lo que sí dije siempre, con orgullo y pasión, es que formo parte de “la generación que levantó los adoquines del mundo”, no sólo para mirar al mar, sino para volverlo eterno. Tan estremecedores fueron esos días, que al igual que muchos otros quedé atado, y para siempre, a una generación, a un sueño, a un compromiso, a un nacimiento y a un comienzo de historia. Hoy, 40 años después, me siguen resonando las manifestaciones silenciosas, las huidas de la represión del ejército, la fuerza de nuestras voces jóvenes formando un entramado indestructible, las asambleas efervescentes, nuestro derecho a cuestionar.
Hoy, los vendavales y las ventiscas de estos 40 años se han llevado infinidad de detalles, vivencias, percepciones, asombros y muchos ecos. También el viento se llevó a dirigentes notables, quienes fueron rápidamente devorados por el “orden y el progreso”, y acabaron convertidos en funcionarios públicos, ministros, subsecretarios, expertos internacionales, locutores del régimen, jilgueros, intelectuales reaccionarios, cómodos adoradores de la normalidad. Mas es, sin embargo, lo que el viento nos dejó. Alcanzo a vislumbrar cuatro enormes y trascendentes legados, que llegan enteros e intocados: i) la democracia y los derechos humanos como eje y basamento de la protesta social, ii) el nacimiento de la sociedad civil de México, iii) la universalización de lo mexicano, y iv) una suerte de “seguridad histórica”.
Con una historia casi eterna de tlatoanis (déspotas), que se mide en miles de años porque hunde sus raíces en la antigua Mesoamérica, México no alcanza aún a romper esa tradición ominosa, no consigue convertirse en un país verdaderamente democrático. Los fraudes electorales de 1988 y de 2006 mantienen vigente lo vivido en 1968. A principios de los años 60, en la UNAM, el Politécnico y otras universidades, aquellos jóvenes, nosotros, vivimos y practicamos a pequeña escala el sueño de la democracia. Las “sociedades de alumnos” de cada escuela y facultad se regían por los comités ejecutivos con duración de un año, elegidos por voto directo y el libre juego de planillas. Supimos entonces lo que era la discusión pública de proyectos, las elecciones y la asamblea como medio supremo de todo plebiscito. Todo ello a pesar del régimen, autoritario y corporativo, del partido único, de la “democracia perfecta”. El Consejo General de Huelga fue entonces no una comuna estudiantil, sino una “asamblea de asambleas” de escala nacional.
La segunda aportación tiene que ver con el surgimiento de la sociedad civil. En una época donde toda actividad política estaba bajo el control corporativo del partido convertido en gobierno y viceversa, no existían más que excepcionalmente cuerpos organizados realmente independientes y soberanos. Sindicatos, uniones campesinas, agrupaciones sociales, núcleos de profesionistas, e incluso los otros “partidos políticos” (salvo el PAN y el Partido Comunista en la clandestinidad) se movían en función del aparato de poder. El movimiento estudiantil que paralizó al país en unas cuantas semanas, rompió décadas, si no es que siglos, de sujeción de la ciudadanía no partidaria o sindical, y se hizo la voz de un nuevo sector de la sociedad mexicana: la emergente clase media.
El 68 marca también el inicio de la integración de México al mundo de manera doble: por la insurgencia juvenil, que conecta a toda una generación con sus contrapartes de Francia, Checoeslovaquia, Alemania, Estados Unidos, Argentina... y por los Juegos Olímpicos que pusieron las miradas del mundo en la sociedad mexicana. Aún mantengo nítida una escena: Marcelino Perelló, dirigente, 21 años, ofreciendo una conferencia de prensa en la explanada de la Facultad de Ciencias de la UNAM ante decenas de cámaras y micrófonos de los periodistas venidos de todas partes del mundo. Como todo parto, la entrada de México al mundo fue un acto inmensamente doloroso (Tlaltelolco) que devino celebración (las Olimpiadas). En unos cuantos días, los mexicanos nos hicimos universales, es decir, parte del mundo.
El movimiento del 68 también dotó a mi generación de una cierta “seguridad histórica”, de una nueva capacidad para tomar distancia frente a la abrumadora inmediatez de la realidad. Esta habilidad para mirar a distancia, ha sido la fórmula secreta que promovió todo un alud de aportes. Las innumerables innovaciones mexicanas de las últimas décadas en ciencias, artes (incluido el cine), humanidades y tecnología, reconocidas mundialmente proceden, a mi juicio, de ese nuevo rasgo. El 68, fue nuestra prueba de fuego, pero también el blindaje que necesitábamos para desafiar. Nos volvimos irreverentes y atrevidos, y fue esa actitud ya atemperada la que nos dio una plataforma firme para la innovación.
Todo recuerdo se piensa y se siente. Para quienes en plena adolescencia vivimos el 68, su recuerdo es un nudo del que jamás nos libraremos. Un nudo en la garganta y en el vientre. Un trauma y una fiesta. Ahí nacimos como generación y esto es lo que nos mantiene vivos y vigentes. La resistencia ciudadana y las batallas por la democracia y los derechos esenciales de hoy se nutren, mediante vasos comunicantes profundos e invisibles, del 68. Lo que vendrá también. En el molino lento de la historia cuatro décadas no son más que un suspiro. Los seres humanos, hay que aceptarlo, vivimos atrapados por la cortedad de nuestra propia existencia. Y, sin embargo, acudir a la memoria siempre será un acto heroico, una tarea obligada y una acción trascendente.
En "el país de no pasa nada"
Ya que el gobierno calderonista –según sesuda declaración de su “secretario” de Economía, Gerardo Ruiz Mateos– considera “ocioso” tomar medidas ante los efectos recesivos y de la crisis financiera en Estados Unidos, porque aquí “no pasa nada”, parece que algunas mentes, no brillantes pero sí prácticas, en la Cámara de Diputados ya tomaron la decisión de actuar, ante el inmovilismo del inquilino de Los Pinos y su grotesco gabinetazo de patos salvajes (versión corregida y aumentada).
Dicho sea de paso, ya que no tiene la menor intención de quitarle el hueso a los amigos íntimos, el inquilino de Los Pinos debería ayudarse, y de paso al país, y guardar en lo más profundo de una caja fuerte de triple combinación a su “secretario” de Economía, quien de plano no sólo dice sandeces de gran calado, sino que las repite, colecciona y presume. Háganse un favor: ya que no lo van a remover, no lo exhiban; respeten a los mexicanos, aunque sea un poquito. Es inverosímil: nada aprendieron de la desastrosa experiencia Fox.
La creatividad del supuesto pastor de la “continuidad” y sus patos salvajes es verdaderamente envidiable: al “catarrito y a la “gripa” (los respectivos derechos de autor corresponden a Agustín Carstens y Felipe Calderón), se añade el “ocio” (Gerardo Ruiz Mateos dixit) como política de gobierno para hacer frente a los innegables cuan contundentes efectos negativos de la sacudida en Estados Unidos. Ya se conocen los resultados de frases anteriores: “presidente del empleo”, “goliza al crimen organizado”, “navío de gran calado”, “cifras históricas de empleos generados”, “educación de gran calidad”, “combatiremos los monopolios”, etcétera, etcétera, pero insisten. Patéticos, sencillamente, patéticos.
En fin, como el gobierno calderonista carece de estrategia, por la sencilla razón de que “tomar medidas extraordinarias sería anticiparnos a algo que todavía no pasa”, y primero habría que “ver cuál es el impacto del sistema financiero americano en los bolsillos” de los mexicanos (¡premio Neurona de Oro para Ruiz Mateos!), entonces diferentes legisladores “ociosos” adelantaron que la Cámara de Diputados recortará las metas económicas planteadas por el gobierno federal para 2009, debido a la crisis financiera de Estados Unidos. De entrada reducirán el “muy ambicioso” pronóstico de “crecimiento” del producto interno bruto (3 por ciento, según la Secretaría de Hacienda) para denigrarlo a 2 o, incluso, uno por ciento, amén de ajustar al alza el tipo de cambio y la estimación inflacionaria, así como a la baja el precio del barril de petróleo de exportación. La de por sí deteriorada perspectiva de generación de empleo resulta más que golpeada. Además, como resulta obvio para todos, menos para los del “catarrito”, la “gripa” y el “ocio”, la recaudación fiscal reportará una “minusvalía” (como ahora le llaman a las pérdidas en el ahorro de los trabajadores), principalmente en IETU (apenas aprobado a finales de 2007), IVA e ISR.
Como se lee, el mensaje del “secretario” de Economía, amigo de los amigos, fue muy bien recibido por los legisladores. Pero no sólo entre ellos. El martes pasado, Ruiz Mateos también metió las manos al fuego en defensa del sistema financiero que opera en el país, toda vez que es “tan sólido que la semana pasada en Wall Street los analistas con los cuales él y Calderón platicaron en su visita a Nueva York ´no dejaron de admirar´ la estabilidad mexicana, ´y dijeron: ojalá y nosotros hubiéramos hecho lo mismo´” (La Jornada).
Pues bien, tanta confianza generó la declaración del íntimo de Los Pinos, de corte eminentemente foxista (Sojo no lo hubiera hecho mejor), que de inmediato se manifestó el presidente de la Asociación de Bancos (en) de México, Enrique Castillo: “bajo ninguna circunstancia se puede afirmar que el país no se verá afectado por la crisis financiera… México no está aislado y no va a ser la excepción… El único pronóstico que me atrevo a hacer es que el escenario se va a volver más complicado para todos… después de lo que está pasando, hay que aprenderse esta frase: nada es imposible” (La Jornada, Roberto González Amador).
Alguien tendría que decirle a Ruiz Mateos en qué país vive. Grábese su discurso en letras de oro, con riguroso sic: “es increíble salir del país y estar en el país fuera del ámbito político, del ámbito en el que estamos aquí, ver cómo nos ven de afuera, como un país de grandes oportunidades, un país que tiene todo por delante, un país que tiene una gente maravillosa… México es un país donde quienes han venido a invertir son los que mejores salarios pagan. Tienen en México sus empresas, las plantas más productivas del mundo y es gracias a su gente… México tiene una posición geográfica inigualable para el comercio de bienes y evidentemente lo que están viendo es la firmeza del presidente para enfrentar un problema, difícil, pero un problema que se va a solucionar… Todo esto lo ven fuera y por ello no han bajado los flujos de inversión, ya que es mucho más pesimista lo que vemos los mexicanos dentro de lo que ve la gente fuera de México… Nos dicen optimistas, no; queremos ver el México que queremos ver, no queremos ver un México derrotado, el México con problemas, queremos ver el México del futuro, y ellos lo están viendo… Es cosa de que veamos mucho más positivo al país, y seguramente habrá oportunidades para mexicanos y extranjeros, porque este país tiene todavía muchísimo que darnos a todos los mexicanos, para mejorar el nivel de vida de los mexicanos” (¡Ufff!, hay bodrios pero este es de colección; Sojo reloaded).
Qué bueno, porque de entrada la proyección oficial para 2008 estima que la inversión extranjera directa cerrará el año con una caída cercana al 16 por ciento, en comparación con lo registrado en 2007. De hecho, al primer semestre el monto de IED resultó 19 por ciento inferior al de igual periodo de un año antes, y si se desmenuza la información de la propia Secretaría de Economía las nuevas inversiones de capital foráneo entre enero y junio sólo sumaron 2 mil 74 millones de dólares, contra 11 mil 688 millones en el mismo lapso de 2007.
Y como cereza del “catarrito”, la “gripa” y el “ocio”, las remesas cayeron 12 por ciento en agosto pasado, la peor caída mensual en diez años.
Las rebanadas del pastel
Y el cómodo gobernador de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán, junto con el “secretario” de la Reforma Agraria, Abelardo Escobar Prieto, también pueden presumir que es “ocioso” reunirse con Ramiro Guillén Tapia, porque éste finalmente murió luego de prenderse fuego el pasado martes en protesta por las 107 audiencias “fallidas” con el priísta, producto de la “cancelación” de las citas por parte del suertudo ganador de la Lotería. Es una verdadera vergüenza la actitud del que se supone es mandatario estatal, al igual que la del fantasma que dice despachar en la SRA… 2 de octubre no se olvida.
No se olvida
Hace 40 años, ante los reclamos estudiantiles de apertura, justicia y sensibilidad, el régimen político mexicano recurrió al crimen de lesa humanidad para salvaguardar su autoritarismo y su cerrazón.
El movimiento del 68 fue sucedido, en los años siguientes, por los esfuerzos democratizadores de la izquierda y de la derecha, así como por organizaciones que de la masacre del 2 de octubre perpetrada en Tlatelolco concluyeron la imposibilidad de transformar el poder público de manera pacífica. Para hacer frente a esos intentos, los gobiernos de Luis Echeverría Álvarez y José López Portillo no recurrieron a las leyes e instituciones vigentes, sino que organizaron aparatos represivos ilegales que pusieron en práctica, en territorio mexicano, métodos similares a los de las dictaduras militares de Centro y Sudamérica: la desaparición forzosa, la cárcel clandestina, la tortura y el asesinato de los implicados en los grupos guerrilleros, de sus familiares e incluso de ciudadanos ajenos a la lucha armada.
Cuatro décadas más tarde, la sociedad ha experimentado una transformación cívica y política profunda, gracias, en parte, a la reflexión nacional a la que obligaron los sucesos referidos: el país tiene, hoy, una ciudadanía mucho más consciente de sus derechos políticos, más participativa, más tolerante, más habituada a la puralidad y más crítica de la autoridad que en 1968. En contraste, el poder público ha evolucionado mucho menos, y lo ha hecho forzado por las circunstancias y por la presión social, a regañadientes y con regateos. El viejo monolitismo priísta fue remplazado por negociaciones cupulares que se imponen siempre que pueden sobre los avances del federalismo, de la división de poderes y de la cultura de la legalidad. El Ejecutivo federal ha perdido muchos de los mecanismos de control político que ostentaba en tiempos de Díaz Ordaz –aquellos llamados “poderes metaconstitucionales”– pero ha mantenido intactas la arrogancia y la insensibilidad que caracterizaban a las antiguas presidencias.
En 1988, ante la insurgencia electoral que se articuló en torno a la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas, el gobierno de Miguel de la Madrid recurrió a la distorsión masiva del sufragio ciudadano, y hace apenas dos años, el panista Vicente Fox se empeñó en ejercer lo que consideraba su derecho de imponer al sucesor en el cargo. Con una legitimidad mucho menor, pero con las inercias autoritarias características del viejo presidencialismo, Felipe Calderón Hinojosa pretende ahora imponer al país una privatización de la industria petrolera que es rechazada por una importante porción de la ciudadanía y que, si bien es conveniente para el entorno empresarial –particularmente, para las empresas extranjeras–, va en contra de los intereses nacionales básicos.
El atraso político de los gobernantes es determinante para que persistan hoy día algunos de los rasgos más exasperantes del viejo régimen y contra los cuales se manifestaron los estudiantes hace cuatro décadas. Un ejemplo de ello es la inveterada impunidad de quienes, desde el poder, cometen atropellos contra los ciudadanos, y que se expresa justamente en la ausencia de justicia ante los crímenes del 68: de Echeverría a Calderón, siete presidentes han encubierto y protegido a los responsables intelectuales de la barbarie de Tlatelolco, como lo señaló ayer, en un mensaje al gobierno mexicano, la organización humanitaria Amnistía Internacional (AI). A 40 años de aquel suceso, la falta de esclarecimiento “ha dejado una herida muy profunda en el pueblo de México” y persisten los “obstáculos que impiden llevar a los responsables ante la justicia”, señala la carta firmada por Karrie Howard, directora adjunta del Programa para América de AI.
Otro lastre insoslayable que el México actual arrastra desde hace cuatro décadas es el de la criminalización de la disidencia, la represión de las oposiciones políticas y sociales y los atentados a la libre manifestación efectuados desde las cúpulas de las instituciones. Son ilustrativas, a este respecto, la existencia de presos políticos en las cárceles del país –dirigentes y activistas de San Salvador Atenco y del movimiento popular oaxaqueño, por ejemplo–, así como la insostenible decisión del Instituto Federal Electoral de imponer una multa millonaria al Partido de la Revolución Democrática (PRD) por la protesta que seguidores del ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador protagonizaron en el Paseo de la Reforma y en el Zócalo de esta capital en agosto y septiembre de 2006, tras los desaseados comicios presidenciales de aquel año.
El 2 de octubre de 1968 no se olvidará nunca, pero es posible y deseable cerrar la herida que dejaron la represión brutal y el asesinato masivo ordenados por una presidencia soberbia, insensible y autoritaria. Para ello se requiere esclarecer y hacer justicia, y disponer de un poder público que le garantice al país y al mundo que esos hechos atroces no van a repetirse nunca más.
¿Vigencia del marxismo?
raulisman@yahoo.com.ar www.geocities.com/raulisman
Introducción
Hemos formulado como pregunta algo que tradicionalmente era analizado como rotunda (y dogmática) afirmación por gran parte de las diversas iglesias, capillas y kioskos de la izquierda local y suponemos latinoamericana. Nos referimos a la vigencia de ciertos núcleos centrales del pensamiento de Marx, tomados- por añadidura- como verdad revelada y no sometida a constatación práctica y empírica alguna. A mediados de 2007 mediante ciertas declaraciones, el líder de la revolución venezolana, Hugo Chávez Frías, reposicionó la cuestión que nos ocupa en los medios de prensa y, desde allí, a todos los espacios de debate. Pero en realidad y desde otro punto de vista se trata de una polémica que se ha arrastrado por más de un siglo y medio.
Por cierto que contenidos de apariencia irrefutable hacia 1850, pueden aparecer como desactualizados en la primera década de nuestra centuria; dado que las condiciones materiales, económicas, sociales, culturales y políticas; tanto las mundiales, como las nacionales y aún las territoriales han cambiado enormemente. Digamos en más que apretada síntesis que el siglo XX puede ser sintetizado, en términos de comprensión histórica, como la etapa del desafío de la revolución socialista hacia el sistema del capitalismo mundial. Y por desgracia, tal desafío sufrió una rotunda derrota. No se trata de extraer lecciones del desastre del socialismo real del tipo del dúo de los Vargas Llosa o personajes similares que figuran como alcahuetes del imperio en cuanto programa televisivo especializado en banalidades se pudiere imaginar. Pero si nos parece imprescindible formular un balance de los conceptos teóricos que guiaron las prácticas de un conjunto de organizaciones revolucionarias. Además y por cierto, una exigencia del mismo Marx era someter sus propias ideas al juicio crítico y racional en continuo diálogo con la realidad social. Sin embargo, cierta lectura acrílica de los clásicos del marxismo resultó un pecado original de nuestras izquierdas, del cual nunca realizaron esfuerzo alguno por apartarse; como si hacer la revolución fuere tarea reservada para aplicados recitadores de versículos consagrados.
En este artículo serán analizados algunos límites originarios de la literatura marxista clásica para resultar eficaz guía para la acción y no tanto a los desvaríos a los que nos tienen acostumbrados las fuerzas de izquierda nacidas de tales padres teóricos. Lo último- ciclópea tarea por cierto- quedará para elaboraciones futuras. Actividad de enormes proporciones y vana además, ya que cuando se logró aprehender la compleja variedad de los kioskitos de nuestra sinistra, nuevas divisiones exigen retomar la elaboración. En definitiva, es absurdo tener temor a ejercer la crítica, ya que la lealtad fundamental de todo intelectual comprometido con causas justas no es con los contenidos ideológicos, sino con la larga marcha de los pueblos por construir sociedades dignas de recibir el nombre de humanistas.
La obra de Marx: una lúcida mirada cuestionadora
En principio digamos, antes de avanzar en la crítica, cual es el máximo aporte de la creación de Kart Marx al conjunto de la teoría social. Se trata básicamente del carácter implacable de una mirada crítica fuertemente cuestionadora sobre el conjunto de las bases y de los fenómenos constitutivos de la dominación capitalista. En efecto, el bisturí conceptual del filósofo nacido en Treveris (aunque a él no le gustare contarse como miembro pleno de la tradición del máximo saber occidental) se hunde tan a fondo viviseccionando en los mecanismos de la economía y la sociedad del siglo XIX que los autores pro-burgueses posteriores serios- como Raymond Arón, uno de los ensayistas conservadores más lúcidos de la pasada centuria, por ejemplo- deben dar un rodeo y no mencionar cuestiones en absoluto irrefutables, como que la plusvalía es una de los pilares decisivos sobre los que se asienta la sociedad burguesa. El autor de Das Capital llamaba plusvalía al trabajo generado por los obreros que no les era retribuido. Podría ironizarse mentándola como la cara oscura u oculta del salario, parafraseando la creación de Pink Floyd. Es decir que la plusvalía se define en tres sintéticas palabras: trabajo no pagado. Al criticar al autor del 18 Brumario, Arón escapa con escasa elegancia de realizar una crítica de la teoría de la plusvalía- piedra angular de la teoría Marxista, al decir de Lenin- ya que demostrar su no vigencia o inviablidad, resulta absolutamente imposible o más bien equivale a postular la famosa cuadratura del círculo o la existencia del agua seca. La ganancia capitalista- centrada en la exacción de plusvalía- es una de las bases decisivas de la desigualdad social y de toda sociedad capitalista.
Pero existe una lectura meramente economicista- además predominante en diversos cenáculos- de la obra de Marx. Tal mirada consiste en una interpretación limitada y lineal impulsada por cierto sentido común debido a lecturas derechistas de sus ideas, y, a no pocos izquierdistas aquejados de un profundo y rígido mecanicismo. Dichas miradas han sacralizado una lectura de nuestro autor, en la cual los únicos aspectos de su obra que siguen en pie son los relativos a los factores de producción. Por cierto que no faltan citas clásicas que avalarían tal mirada. Pero a contrapelo de estas corrientes, nuestra interpretación postula que la crítica de Marx se sirve de un profundo conocimiento del mundo económico para demoler conceptualmente todos los andamiajes, mecanismos y recursos de la sociedad burguesa. Para decirlo en palabras simples: Marx no sólo condenaba al sistema Capitalista debido a su carácter explotador; si no también (y fundamentalmente) por obturar y anular las posibilidades de una vida medianamente digna para gran parte de la humanidad. Por cierto que para verificar la vigencia de esto último sólo hay que leer el diario, aún en diversos medios de la derecha más cerril. Las referencias acerca de las inequidades e inquinidades que desgarran al conjunto del orbe son parte de los paisajes rurales, urbanos y massmediáticos. Con relación a si la crítica del Marx se refiere únicamente a la explotación o avanza en otras direcciones, démosle la voz al susodicho autor en palabras, por añadidura, formuladas en uno de sus textos más clásicamente económicos: Das Kapital.
La burguesía, que al crear para sus hijos las escuelas politécnicas, agronómicas, etc., no hacía más que obedecer a las tendencias íntimas de la producción moderna, sólo dio a los proletarios la sombra de la enseñanza profesional. (Karl Marx. El Capital. Versión electrónica)
Al argumentar acerca de la segmentación que se verifica en una sociedad capitalista con relación al fenómeno educativo, Marx demuestra que muy lejos se hallaba de criticar sólo el aspecto económico de la suerte de las masas; sino al conjunto de los fenómenos propios y constituyentes de la dominación burguesa. Es decir que la crítica al capitalismo no se limitaba al fenómeno de la explotación, si no que se ampliaba al hecho que el sistema efectivamente lograba (y lo sigue consiguiendo) reducir a gran parte de las personas a la condición de objetos. De modo que su pensar se orienta a fundamentar una perspectiva humanista. Parafraseando a Atilio Borón- uno de los interpretes de Marx dotado del conocimiento más profundo de su obra en todo el mundo de habla hispana- era preciso servirse de una profunda formación en economía política, para formular una concepción de carácter filosófica con verdadero alcance social. De modo que podríamos denominar su concepción como humanista, siendo esta última palabra no necesariamente resultado de la interpretación boroniana.
Otro aporte decisivo del autor de La guerra civil en Francia reside en la fecunda utilización del método dialéctico, bien que- al igual que su maestro Hegel- consideraba que la propia realidad era contradictoria (dialéctica); más que esta última pudiere ser considerada un simple camino para llegar al conocimiento.
Los ejes fundamentales del debate
Mucho ruido y pocas nueces
Como fue el 68 mexicano IV
Publicados en el Periódico Machetearte
Epopeya de los Estudiantes
"…Nos dimos cuenta del enorme interés que había por encontrar los camiones del IPN, que se mantenían escondidos para evitar que los estudiantes los usáramos. Una brigada de investigación a cargo de Jesús Semental, en unas pocas horas de trabajo sistemático, localizó los autobuses escondidos en un enorme predio de la colonia Santa María la Ribera, atrás de trailers y camones de carga que los ocultaban a la vista de los transeúntes. Organizamos con los compañeros de la ESIME todas las medidas necesarias para encender en directo los motores y se seleccionaron jóvenes choferes para conducir los autobuses que serían rescatados. Por la tarde salieron seis autobuses urbanos desde Zacatenco llenos de estudiantes en absoluto silencio para no llamar la atención de la policía en una maniobra que podría tomar cierto tiempo. En el predio todo se hizo rápido, con orden y disciplina, y quizá lo más impresionante era el silencio y la coordinación con la que todos actuábamos. Los trailers y camiones fueron empujados a pulso para abrir el camino, y uno a uno de los 34 camiones del Politécnico fueron recuperados y llevados a nuestras escuelas. Desde el día siguiente, las brigadas del IPN se reforzaron y se trasladaban orgullosamente en sus propios vehículos". Raúl Alvarez Garín, del CNH. [1]
"Que no Sonsaquen a los Provincianos"
Díaz Ordaz y Echeverría le encomiendan a los encargados de Seguridad Nacional y a los gobernadores aislar el mal. Que la provincia idílica se libere del contagio educativo. En un telegrama urgente dado a conocer 30 años después se lee textualmente:
C. GobernadorPalacio de Gobierno
S.G. Núm. 4384. Circular. Jóvenes estudiantes o falsos estudiantes han sido comisionados por agitadores Partido Comunista y su expresión juvenil llamada Centro Nacional de Estudiantes Democráticos, para promover agitación con pretextos diversos pero netamente subversiva en ambientes juveniles punto Han salido comisiones a todas entidades federativas punto Permítome sugerirle particular búsqueda estas comisiones fin expulsarlas esa entidad y especial atención a cualquier síntoma, inquietud fin contrarrestarlo punto Atentamente punto.
Secretario de GobernaciónLuis Echeverría. [2]
"Sí existen presos políticos y no es válida la definición (del Presidente) de que 'preso político es quien está privado de la libertad exclusivamente por sus ideas políticas, sin haber cometido delito alguno. Preso político es aquella persona que esté privada de su libertad por sustentar ideas políticas contrarias al régimen y actuar en consecuencia, pero a la que, en virtud de que esto no puede perseguirse constitucionalmente, y para satisfacer el procedimiento judicial, en realidad ilegal, se le acusa formal pero ficticiamente de delitos políticos y comunes". Coalición de Profesores de Enseñanza Media y Superior Pro Libertades Democráticas, documento de análisis de los planteamientos vertidos en el IV Informe presidencial. [3]
4 de septiembre
El CNH mandó documentos a dependencias oficiales en este sentido: … "el CNH ratifica su posición de entablar diálogo público con las autoridades que conduzca a la solución satisfactoria del pliego petitorio". Declaró además que estableció contactos con organizaciones encargadas de la defensa de los derechos humanos con el fin de promover apoyo de la opinión pública mundial para la libertad de los presos políticos.
En distintos Estados de la República se solidarizaron con el Movimiento estudiantil. Los estudiantes de las Facultades de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Monterrey decretaron paro de 48 horas; la Escuela normal de Matamoros se declaró en huelga indefinida, la Facultad de Periodismo de la Universidad Veracruzana se mantuvo en paro y los estudiantes de Culiacán se manifestaron en apoyo al movimiento. En el D.F. hubo un secuestro de un estudiante que residía en Tlatalolco. Carlos Monsiváis, escritor. [4]
5 de septiembre
En Veracruz las escuelas de la Ciudad de Jalapa, Córdoba, Veracruz, Coatzacoalcos y Minatitlán se adhirieron al Movimiento, así como las escuelas preparatorias de Morelos y la Universidad Autónoma de Morelos. [4]
7 de septiembre
Se llevó a cabo un mitin en Tlatelolco, convocado por el CNH al que asistieron 25 mil personas; fueron oradores un miembro del CNH, una madre de familia y un trabajador petrolero.
Las instituciones gubernamentales contestaron al CNH que su petición "será atendida el día que lo soliciten con sujeción al cuerpo de la institución y del tiempo adecuado".
En este periodo se notó una cierta dispersión de las fuerzas y un debilitamiento de la vinculación con el pueblo.
En Culiacán las escuelas decidieron la huelga y celebraron un mitin con gran asistencia de sectores populares y los estudiantes del Tecnológico Regional de Sinaloa se sumaron a la huelga el 9 de septiembre. [4]
[1] La Estela de Ttatelolco, Itaca, Raúl Alvares Garín.[2] Parte de Guerra, Nuevo Siglo, Julio Scherer/Carlos Monsiváis
[3] Cronología del movimiento estudiantil mexicano de 1968, Consuelo Sánchez.
[4] Por un 68 Vivo y Combativo, Colectivo Editorial Vanegas Arroyo, CLETA.
Dirigentes o Representantes
"En la interrelación de la base estudiantil y el Consejo Nacional de Huelga es muy determinante la opinión y la posición de las asambleas de escuela, pero debe decirse que la mayoría de los lineamientos surgieron del CNH. Se trataba en todo caso de una dirección 'plebiscitada' en cada ocasión importante, que daba cause a los estudiantes movilizados masivamente en las escuelas. Las situaciones más típicas eran iniciativas del CNH, discutidas en asambleas, aceptadas, apoyadas y desarrolladas por la base estudiantil, excepto en las acciones de defensa y los verdaderos combates que por ese motivo se dieron en las escuelas, que por cierto no estuvieron ni planeadas, ni coordinadas por el CNH, aunque sí estuvieron apoyadas y sostenidas por compañeros y brigadas de todas las escuelas que podían concurrir en un momento dado en defensa de alguna escuela agredida". Raúl Alvarez Garín, del CNH. [1]
Ultras y Moderados
"Las diferencias dentro del CNH fueron magnificadas por el gobierno para intentar justificar (la represión). Las caracterizaciones de 'duros y tibios', o entre 'demócratas y revolucionarios', son absolutamente falsas. No podía afirmarse tal cosa, porque no hay coherencia en ninguno de los grupos, los aparentemente 'duros' no lo eran en ciertas circunstancias y viceversa. Los debates en el CNH y por tanto las diversas apreciaciones y propuestas se desenvolvían en un proceso de búsqueda de salidas políticas al enfrentamiento del Movimiento con el gobierno, y las votaciones sí eran ejemplarmente democráticas". Raúl Alvarez Garín, del CNH. [1]
Con Calma y nos Amanecemos
En el CNH, cuando le llegaba a uno el turno para hablar –después de una espera de dos horas- y tomaba la palabra, ya hasta se le había olvidado a uno para que la había pedido. Felix Lucio Hernández Gamundi, delegado por la ESIME del IPN ante el CNH. [2]
"A pesar de que el CNH estaba compuesto por jóvenes nuevos, con poca experiencia política, a pesar de lo largo y lo repetitivo de las sesiones, el Consejo Nacional de Huelga logró ser el único canal de expresión de todos los estudiantes. Creo que esto es una experiencia muy grande para todos los estudiantes porque el CNH rompió con los moldes anteriores, con todas las formas de organización que existían hasta entonces…, y rompió no solo con las corruptas, sino con las anquilosadas, las momias, las sociedades de alumnos, etc.. Toda esa dirección vertical que pesaba sobre los estudiantes –la famosa pirámide de la que tanto se habla en Economía- se convirtió en una forma de organización en que los estudiantes sí participaban… Se hizo tabla rasa con la pirámide… Todos los estudiantes eran el CNH". Pablo Gómez, miembro del CNH y de las Juventudes Comunistas. [2]
"Los cuatro (principales) líderes del Movimiento eran Raúl Alvarez Garín de Físico-Matemáticas del IPN y Sócrates Campos Lemus, de Economía del IPN, Marcelino Perelló de Ciencias del al UNAM y Gilberto Guevara Niebla también de Ciencias de la UNAM. De los cuatro, los más accesibles eran Sócrates y Marcelino. Los otros dos que traté un poco eran oscos, broncos, autosuficientes. Guardaban las distancias, y Raúl, sobre todo era tajante. ¡Esas eran la apariencias!… Pero, para caer en una perogrullada, las apariencias engañan. ¿Quiénes quedan a la larga? A la hora de la verdad ¿Quiénes dieron la medida? Raúl y Gilberto… Los otros dos no valen. Marcelino fue una vedette y Sócrates, pues…. Todo mundo sabe ya lo que es. Luis González de Alba, del CNH. [2]
9 de septiembre
El Rector de la UNAM llamó al retorno a clases argumentando que el informe presidencial de GDO había respondido satisfactoriamente a las demandas estudiantiles. Inmediatamente se mostró la incondicionalidad de los directores, consejos técnicos y asociaciones de profesores para con la rectoría, llamando a regresar a clases y a retomar la "normalidad". Los estudiantes habían sido advertidos por Víctor Galán, en una carta que envió desde la prisión, del lastre que significaba en esos momentos el profesorado. [3]
10 de septiembre
El CNH reafirmó una vez más su disposición de diálogo público; además informó de la realización de una gran marcha silenciosa el 13 de septiembre, que se caracterizaría "por el orden absoluto y no habrá injurias a las autoridades". El Senado de la República dio un "apoyo total al presidente para que disponga del ejército, la aviación, la marina, en defensa de la seguridad interna y externa de México, cuando sea preciso".
La Universidad Autónoma de Sinaloa se declaró en solidaridad con el Movimiento estudiantil; inmediatamente el Estado respondió congelando el presupuesto para la UAS. [3]
11 de septiembre
En las escuelas se organizaron seminarios políticos para que los alumnos volvieran a los planteles para impulsar el Movimiento mediante la politización sistemática. Se rechaza la vuelta a clases.
La Organización Continental Latinoamericana de Estudiantes (OCLAE) manifestó su "apoyo al movimiento estudiantil mexicano, se solidariza con su lucha, cuya consecuente acción debe estar dirigida a la conquista definitiva de los derechos de todo el pueblo, contra el dominio imperialista yanqui… y su intromisión en los asuntos internos de los demás países". [3]
12 de septiembre
A lo largo del día, helicópteros sobrevuelan la ciudad y dejan caer volantes firmados por supuestas `Uniones y Sociedades de Padres de Familia de la UNAM y del IPN´, en los que se recomienda a los padres de familia que impidan que sus hijos participen en la manifestación del silencio porque serán enfrentados con el ejército. [4]
[1] La Estela de Ttatelolco, Itaca, Raúl Alvares Garín.[2] La Noche de Tlatelolco, Ediciones Era, Elena Poniatowska.
[3] Por un 68 Vivo y Combativo, Colectivo Editorial Vanegas Arroyo, CLETA.
[4] Cronología del movimiento estudiantil mexicano de 1968, Consuelo Sánchez.
El silencio puede decir más que los gritos
"La escuela de Físico-Matemáticas (del IPN) propuso al CNH una gran manifestación en absoluto silencio para demostrar nuestra capacidad de disciplina y control. Los delegados de Humanidades y Chapingo querían intentar una movilización obrera, pero era difícil conseguirla dentro de las circunstancias actuales. Sin embargo, yo insistí. Siempre alego". Siempre insisto. Luis Tomás Cervantes Cabeza de Vaca, agrónomo, delegado ante el CNH, por Chapingo. [1]
"El helicóptero seguía volando casi al ras de las copas de los árboles. Finalmente a la hora señalada, a las cuatro, se inició la marcha en absoluto silencio… Salíamos apenas del bosque, habíamos caminado solo unas cuadras cuando las filas comenzaron a engrosarse. Todo el Paseo de la Reforma, baquetas, camellones, monumentos y hasta los árboles estaban cubiertos por una multitud que a lo largo de cien metros duplicaba el contingente inicial. Y de aquellas decenas y después cientos de miles solo se oían los pasos… Pasos, pasos sobre el asfalto, pasos, el ruido de muchos pies que marchan, el ruido de miles de pies que avanzan. El silencio era más impresionante que la multitud. Parecía que íbamos pisoteando toda la verborrea de los políticos, todos sus discursos, siempre los mismos, toda la demagogia, la retórica, el montonal de palabras que los hechos jamás respaldan, el chorro de mentiras; las íbamos barriendo bajo nuestros pies… Ninguna manifestación me ha llegado tanto. Sentí un nudo en la garganta y apreté fuertemente los dientes. Con nuestros pasos vengábamos en cierta forma a Jaramillo, a su mujer embarazada, asesinados, a sus hijos muertos, vengábamos tantos años de crímenes a mansalva, silenciados, tipo gángster. Si los gritos, porras y cantos de otras manifestaciones les daban un aspecto de fiesta popular, la austeridad de la Silenciosa me dio la sensación de estar dentro de una catedral. Ante la imposibilidad de hablar y gritar como en otras ocasiones, al oír por primera vez claramente los aplausos y voces de aliento de las gruesas vallas humanas que se nos unían, surgió el símbolo que pronto cubrió la ciudad y aún se colocó a los actos públicos, a la televisión, a las ceremonias oficiales: la V de 'Venceremos' hecha con los dedos, formada por los muchachos al marchar en las manifestaciones, pintada después en casetas de teléfonos, autobuses, bardas. En los lugares más insólitos brotaba el símbolo de la voluntad inquebrantable, incorruptible, resistente a todo, hasta a la masacre que llegó después. Aún reciente Tlatelolco, la V continuó apareciendo hasta en las ceremonias olímpicas, en las manos del pueblo". Luis Gonzáles de Alba, del CNH. [1]
"La decisión política que marcó el climax de enfrentamiento político con el gobierno fue la manifestación silenciosa. El 13 de septiembre se dio una respuesta cualitativamente diferente a la campaña de intimidaciones y de amenazas extremas que había desatado el gobierno de Díaz Ordaz. La Manifestación Silenciosa fue el factor que decidió la trayectoria del Movimiento hasta el 2 de octubre y creó el estado de ánimo que hicieron posibles las fiestas del 15 de septiembre, la defensa del Casco de Santo Tomás y la reacción de repudio que siguió a la ocupación militar de CU." Raúl Alvarez Garín, del CNH. [2]
San Miguel Canoa
"En los días más álgidos sucede la tragedia de San Miguel Canoa, un poblado indígena de Puebla. El relato es macabro: en la tarde del 14 de septiembre un grupo de excursionistas, empleados de la Universidad Autónoma del Puebla, llega a Canos en busca de hospedaje, ya que al día siguiente escalarán la montaña [sic] de la Malinche. Un campesino los aloja. Alertado el Cura (y capitalista principal) del pueblo, Enrique Meza Pérez, un convencido de la maldad intrínseca de los estudiantes, delibera su [propia] teoría de la conjura, manda colocar en el pueblo altoparlantes que difunden su obsesión: "Tenemos que estar alertas, porque un día de éstos llegará el diablo para implantar el comunismo". Cerca de la media noche, el cura Meza ordena o autoriza el llamado a la acción: han venido a matar al sacerdote, a robarse nuestros santos. No creen en Dios. Son comunistas. Tenemos que defendernos, antes de que degüellen a nuestro hijos.
La turba se precipita en pos de los jóvenes, y al linchamiento acude la mayoría de los seis mil habitantes del pueblo, con todo y viejos, mujeres y niños. Con hachas, machetes, palos pistolas y escopetas ejecutan a tres excursionistas y al campesino que los hospedó. Los que se salvan le deben la vida [paradójicamente] a la llegada del ejército y la policía". Carlos Monsiváis, escritor. [3]
"Los comunistas han colocado una bandera en la casa del señor: ¡roja como el infierno, negra como el pecado!". Enrique Meza Perez, Cura de San Miguel Canoa (en alusión a la bandera dejada en la catedral por los estudiantes). [4]
13 de septiembre
Se llevó a cabo la Gran Manifestación Silenciosa. Cerca de 250 mil personas marcharon en orden hasta la Plaza de la Constitución. Contingentes de obreros, amas de casa, empleados públicos, manifestaron su apoyo al movimiento.
Esta marcha mostró la gran cohesión y combatividad del movimiento, fue una de las marchas más impresionantes que se habían visto en las últimas décadas.
En un desplegado el CNH declaró: "ha llegado el día en que el silencio será más elocuente que las palabras que ayer callaron las bayonetas".
Había numerosas mantas: "Libros sí, granaderos no", "Estos son los agitadores: ignorancia, hambre y miseria". Al llegar al Zócalo se hizo un mitin en el que se dijo: "nuestra primera responsabilidad es saber ser mexicanos y cumplir con la obligación de luchar al lado del Pueblo, por encima del interés mezquino de obtener un título para enriquecernos. Volveremos a la normalidad, si, pero sin democracia no, y tampoco sin libertad…" "Esta marcha del silencio es la respuesta a la injusticia. Pueden todavía desatar la más brutal represión, pero ya no nos doblegarán; no nos pondrán de rodillas. Hemos comenzado a hacer un México justo por que la libertad la estamos ganando todos los días… Estamos demostrando que millones de mexicanos están dispuestos a llegar al sacrificio. Estamos dispuestos a entablar pláticas públicas porque al pueblo no se le engañará más". [5]
…En los alrededores del Museo de Antropología, personas vestidas de blanco y con ametralladoras realizan atentados contra los automóviles dejados por los manifestantes. Los daños ocasionados, a 123 vehículos, son valuados en más de 300 mil pesos, sin contar 9 vehículos más que han desaparecido. [6]
15 de septiembre
Hubo diferentes actos en conmemoración de la Independencia por parte de los estudiantes y el pueblo que los apoyaba (se realizaron en CU y Zacatenco; en Tlatelolco hubo un festival popular. [5]
El Ingeniero Heberto Castillo da el Grito de conmemoración de la Independencia en la explanada de la ciudad Universitaria. [1]
16 de septiembre
Mientras se realiza el desfile militar tradicional, se efectúan asambleas en todas las escuelas superiores y facultades para aclarar el falso rumor de que las clases se reanudarán. [6]
17 de septiembre
Se realizan asambleas en los diversos planteles de la UNAM, en las que se acuerda mantener la huelga. Y se efectúa una marcha en Ciudad Universitaria, con el propósito de hacer patente la determinación de los estudiantes de continuar la huelga. La marcha concluye en un mitin frente al edificio de la Rectoría. En este acto se señala la necesidad de "continuar e intensificar las brigadas informativas, ya que constituyen el medio más eficaz de ampliar los vínculos del movimiento estudiantil con los diferentes sectores del pueblo."
Alumnos de la Preparatoria 1 son atacados sorpresivamente por un grupo de estudiantes, identificados como pertenecientes al MURO y a las porras de las preparatorias 2 y 7. Por la tarde, son agredidos estudiantes de las escuelas y facultades de Economía, Derecho, Medicina, Ciencias y Artes Plásticas en el momento en que se dirigían a la Preparatoria 2. "Uno de los estudiantes de la Facultad de Ciencias, Hugo Alvarado Monterrubio, recibió un balazo en la pierna." [6]
[2] La Estela de Ttatelolco, Itaca, Raúl Alvares Garín.
[3] Parte de Guerra, Nuevo Siglo, Julio Scherer/Carlos Monsiváis
[4] Canoa, Felipe Cazals, cine, 1975
[5] Por un 68 Vivo y Combativo, Colectivo Editorial Vanegas Arroyo, CLETA.
[6] Cronología del movimiento estudiantil mexicano de 1968, Consuelo Sánchez
La Ocupación de Ciudad Universitaria
"… De manera explícita o intuitiva, el gobierno interpretó que para él era mucho más peligroso el avance logrado en las filas del movimiento, la unidad, la conciencia y disciplina de los estudiantes, que los enfrentamientos y la violencia que se podía derivar de la represión y las provocaciones de la policía. Por eso decidieron invadir la Ciudad Universitaria para detener al CNH, apenas cinco días después de la manifestación silenciosa y sin que mediara ningún pretexto para ello". [1]
"… Cuando empezaron a pasar los tanques y transportes de paracaidistas rumbo al sur, el teléfono no cesó de repiquetear: "gracias señora, no se preocupe… si señor, vamos a evacuar… gracias compañero… como no, compañera…" Total, en todas las Escuelas y Facultades recibimos el aviso de que el ejército venía para CU, pero nadie se preocupó por sacudir al CNH, que acababa de iniciar su reunión… Cuando ya estaban en las puertas de la UNAM los primeros tanques, un muchacho corrió por encima de los cuates que le exigían su pase de delegado, entró hasta la sala de sesiones, hizo el anuncio estrepitosamente. El consejo entero se indignó: "¡Bastante molesto es empezar la noche con solo unos cuantos delegados para que, además ni siquiera se pueda trabajar en paz y sin interrupciones!". Los delegados siguieron hablando pinchemil cosas. Diez minutos más tarde entró otro compañero quien con toda calma informó:
-Aquí abajo, en el estacionamiento de la Facultad se están acomodando los tanques y los transportes ligeros de los paracaidistas. Si quieren salir, apúrense, yo ya me voy. Luis González de Alba, delegado ante el CNH. [2]
"La ocupación de Ciudad Universitaria consistió en una operación doble; la primera acción pretendía tender un cerco desde Radio Universidad a Copilco, pero en realidad fue incompleto porque presentó muchas dificultades cercar la zona pedregosa, donde lograron escapar muchos maestros y estudiantes; la segunda parte de la operación fue un cerco en la Facultad de Medicina donde se reuniría el CNH, pero ocurrió que, como siempre, a todos se nos hizo tarde; la impuntualidad de sus miembros fue lo que a la postre ayudó para que no se capturara al CNH." Gilberto Guevara Niebla, del CNH [3]
Directiva de Operaciones
Misión del Destacamento Militar "Restauración"
Ocupar Ciudad Universitaria a partir de la hora H del día D, capturando a los agitadores del comité de huelga que han estado tratando de subvertir el orden constitucional, poniéndolos a disposición de las autoridades civiles competentes, punto.
Idea de Maniobra
Dividir en cuatro zonas de acción la Ciudad Universitaria, asignándolos a cada uno de los cuatro primeros Agrupamientos para que en forma simultanea, orienten su esfuerzo en la ocupación de cada una de sus respectivas zonas de acción, capturando los puntos críticos dentro de la misma, concluyendo con la detención y entrega a las autoridades competentes de los agitadores del Comité de Huelga que se encuentren en su interior, punto.
Con los Agrupamiento números 5 y 6 y en acción simultanea a la de los números 1, 2, 3 y; ejecutar una acción de envolvimiento para aislar la Ciudad Universitaria, taponeando las salidas a toda persona a pie o en vehículo y al mismo tiempo convertirse en la reserva general del Destacamento Militar "Restauración", punto. S.D.N. (Secretaría de la Defensa Nacional), EMP (Estado Mayor Presidencial). [4]
18 de septiembre
Los soldados desalojan de las distintas instalaciones universitarias a estudiantes, padres de familia -que en ese momento celebraban una asamblea en la Escuela de Economía-, maestros, funcionarios y empleados de la UNAM. Todos ellos son transportados en vehículos militares y conducidos a la explanada de la rectoría. Los detenidos son obligados a colocar las manos detrás de la cabeza; a la mayoría de ellos se les ordena colocarse de pecho a tierra. Entre tanto, los soldados, fusil en mano, con la bayoneta calada, se mantienen vigilantes. La operación se lleva a cabo sin que "ninguna de las personas que se encontraban en el interior de la CU presentara resistencia".A las 22:50 horas, un grupo de cinco soldados comienza a arriar la bandera que está "a media asta desde que el rector la colocó en ese sitio el pasado 29 de julio"; los detenidos se ponen de pie y entonan el Himno Nacional, prorrumpen también en vivas a México y a la Universidad. Al terminar de arriar la bandera, los soldados ordenan a la gente que se tienda de nuevo en el suelo. [3]
19 de septiembre
La acción estudiantil revistió dos características:
1) La amplia acción de las brigadas que trataron de organizar mítines en las zonas industriales que se encontraban entre el Casco de Santo Tomás y Zacatenco y…
2) Protesta estudiantil masivas alrededor de los centros de estudio y en toda la zona del centro de la ciudad.
Hubo enfrentamientos en las cercanías de CU, quema de tranvías y camiones, choque entre estudiantes y granaderos en la Alameda Central, la Ciudadela, el Zócalo, en Reforma, en Bucareli, Zacaenco y San Juan de Letrán. Se desarrolló una gran actividad en Zacatenco, Ciudadela (Voca 5), Casco de Sto. Tomás y la Voca 7 de Tlatelolco.
El Rector Barros Sierra llamó a los universitarios a defender la UNAM, a "no abandonar sus responsabilidades". La Secretaría de Gobernación declaró que el ejército saldría cuando las autoridades universitarias lo solicitaran. Era claro que el intento del Estado mexicano era ignorar la movilización y el descontento estudiantil y solo reconocer la autoridad de la Rectoría Universitaria, que poco a poco se plegaba a su política.
En desplegados aparecidos en todos los diarios, la burguesía organizaba en sus cámaras nacionales expresó su apoyo a la represión. [5]
20 de septiembre
El Estado a través de sus diputados lanzó ataques al Rector responsabilizándolo del furor estudiantil y de permitir el uso irracional de la maquinaria y las instalaciones (desde los primeros días de huelga se tomó Radio UNAM para difundir la lucha). [5]
21 de septiembre
Hubo enfrentamientos en Nonoalco-Tlatelolco en una batalla de 7 horas, hacia las 7 de la noche los estudiantes tomaron 16 autobuses y con ellos formaron barricadas, tapando las principales avenidas de la unidad; del lado estudiantil luchaban estudiantes de la Voca 7, las prevocacionales 4 y 1, las preparatorias 9, 4, 3, 2, 1 y las escuelas profesionales del Casco de Santo Tomás. Residentes de la unidad lanzaban platos, botellas y agua hirviendo. Los estudiantes atacaban con rapidez y huían a los edificios de la unidad, desde donde resistían lanzando bombas molotov, palos y piedras.
La policía no podía derrotar a sus opositores, debido a sus posiciones estratégicas, arrojaban bombas lacrimógenas a los edificios y fueron provocados dos incendios, uno en la Secretaría de Relaciones Exteriores y otro en el ISSSTE. Hacia la media noche las fuerzas públicas fueron reforzadas por elementos de la policía montada y agentes del servicio secreto, todos armados con rifles M-1 con la instrucción de "calmar la situación a toda costa". Después de las 7 horas de pelea, el ejército se hizo cargo de la situación con efectivos del 43 Batallón de Infantería y 9 unidades blindadas, el saldo fue de 3 muertos, más 20 granaderos heridos, civiles heridos por armas de fuego, intoxicados, decenas de heridos por golpes y varios cientos de detenidos. En total los estudiantes se apoderaron de 51 autobuses. [5]
22 de septiembre
En la U de NL continuaron el paro las Facultades de Medicina, Ciencias Físico-Matemáticas, Arquitectura, Agronomía.
La Universidad de Yucatán realizó una marcha silenciosa en protesta por la entrada del ejército a las Universidades.
En Cuernavaca las brigadas estudiantiles de la Universidad de Morelos recorrieron la ciudad y los pueblos aledaños.
La Universidad Autónoma de Baja California Sur anunció huelga general como forma de apoyo a los estudiantes y al pueblo del D.F.
La Universidad de Chihuahua prolongó la huelga en las escuelas de Ingeniería, Derecho, Medicina, Filosofía y Letras, Contabilidad y Administración, Técnica de Química y Preparatoria Diurna.
El Sindicato de trabajadores de la U de NL manifestó su apoyo al movimiento estudiantil y protestó por la represión sufrida por el pueblo y en particular por la entrada d el ejército a las escuelas.
Diversos grupos y organizaciones colombianas protestaron en ese país por la ocupación militar de la UNAM.
Hacia las 12 del día el ejército dejó de patrullar la zona de Nonoalco-Tlatelolco. Inmediatamente los estudiantes retomaron la actividad. La Voca 5 fue ametrallada 3 veces en el transcurso del día por bandas de provocadores, así como las preparatorias 5 y 9; esto sucedió también en el Colegio de México, la Voca 7 y la Prepa 8. [5]
[1] La Estela de Ttatelolco, Itaca, Raúl Alvares Garín.[2] La Noche de Tlatelolco, Ediciones Era, Elena Poniatowska.
[3] Cronología del movimiento estudiantil mexicano de 1968, Consuelo Sánchez.
[4] Parte de Guerra, Nuevo Siglo, Julio Scherer/Carlos Monsiváis
[5] Por un 68 Vivo y Combativo, Colectivo Editorial Vanegas Arroyo, CLETA.
El Rector Renuncia
"Sin necesidad de profundizar en la ciencia jurídica, es obvio que la autonomía ha sido violada (…) Me parece importante añadir que, de las ocupaciones militares de nuestros edificios y terrenos, no recibí notificación oficial alguna, ni antes ni después de que se efectuaron (…) Los problemas de los jóvenes sólo pueden resolverse por la vía de la educación, jamás por la fuerza, la violencia o la corrupción (…) Estoy siendo objeto de toda una campaña de ataques personales, de calumnias, de injurias y de difamación. Es bien cierto que hasta hoy proceden de gentes menores, sin autoridad moral; pero en México todos sabemos a que dictados obedecen. La conclusión inescapable es que, quienes no entienden el conflicto, ni han logrado solucionarlo, decidieron a toda costa señalar supuestos culpables de lo que pasa, y entre ellos me han escogido a mí (…) Por ello es insostenible mi posición como rector, ante el enfrentamiento agresivo y abierto de un grupo gubernamental. (…) En virtud de las consideraciones anteriores, me veo en la imperiosa necesidad de presentar mi renuncia irrevocable". Javier Barros Sierra, Rector de la UNAM. [1]
La Defensa Heroica del Politécnico
"El ataque al Casco de Santo Tomás, el martes 24 [que se inició el lunes 23] de septiembre, no nos halló completamente desprevenidos, como a los universitarios, porque muchos días antes habíamos tomado precauciones. Almacenamos bombas molotov, resorteras, piedras, palos, cohetones, cohetes, petardos –realmente logramos juntar una buena cantidad de bombas- y accionábamos los cohetones por medio de una especie de cerbatanas, un carrizo o un tubo largo, haga de cuenta una pequeña bazuka. No hacían daño, no podían herir a nadie, pero si estallaban muy fuerte en el aire; su estampido desconcertaba a los granaderos y los asustó durante varias horas. Así pudimos mantenerlos a raya, por lo menos hasta la llegada del ejército. El enfrentamiento con los granaderos se produjo a las seis de la tarde; a esa hora comenzamos y se prolongó hasta el anochecer cuando entró el ejército. Llegó la policía montada; trajeron armas de fuego y pronto se oyeron los disparos contra los edificios. Los edificios cercanos fueron bombardeados con gases lacrimógenos y de ellos salieron hombres, mujeres, niños que fueron aprehendidos. ¿Qué culpa tenían ellos? Lo que fue muy dramático y nos indignó a todos es que llevamos a nuestros heridos a la Escuela Superior de Medicina y poco después la ocuparon los granaderos". Felix Lucio Hernández Gamundi, del CNH. [2]
"Los enfrentamientos en el Casco de Santo Tomás el lunes 23 de septiembre fueron más violentos y prolongados. El asedio policiaco, con la intención de ocupar las instalaciones centrales del Politécnico, se prolongó desde las 11 de la mañana, hasta pasada la medianoche cuando intervino el ejército. La policía estuvo agrediendo todo el día y los estudiantes respondiendo en la medida de sus recursos. Al principio y por acciones de contragolpe, el incendio de jeeps, motocicletas o de transportes mayores contenía temporalmente las agresiones. En la tarde, la policía fue ocupando una a una las escuelas, empujando a quienes resistían hacia Canal 11, Enfermería y los edificios de la Escuela de Ciencias Biológicas. En esa escuela se ofreció la última resistencia antes de que las fuerzas del ejército definieran totalmente la situación. En los combates del Casco se registraron numerosos heridos graves y la prensa del día siguiente reportó que se encontraron estudiantes muertos en los sótanos de Ciencias Biológicas, pero solo se dieron dos nombres… y nunca más se volvió a mencionar y menos a investigar el caso. Raúl Alvarez Garín, del CNH. [3]
Directiva de Operaciones del Ejército
"El día 23-SEP-68 continuaron los disturbios estudiantiles y en le área del Casco de Santo Tomás los alborotadores se enfrentaron a la policía atacándolos con armas de fuego, por los que posteriormente se generalizó la balacera."
Misión del Destacamento Militar "Restauración"
a. Ocupación de instalaciones del I.P.N. en Zacatenco y Santo Tomás, punto
b. Captura de elementos subversivos que se encuentren dentro de las instalaciones y su consignación a las autoridades civiles correspondientes, punto
Idea de Maniobra
a. En un primer tiempo el Destacamento Militar íntegro ocupará las instalaciones localizadas en Zacatenco, por medio de una acción simultanea de ocupación de puntos críticos (edificios y áreas más importantes) por parte del Ejército y con patrullas de la Policía, taponear los accesos al área tanto de entrada como de salida, punto
b. En un segundo tiempo y con los elementos disponibles del Destacamento Militar, efectuar similar maniobra en el Casco de Santo Tomás, punto.
S.D.N. (Secretaría de la Defensa Nacional), EMP (Estado Mayor Presidencial). [4]
23 de septiembre
El CNH repartió volantes en Tlatelolco en los que se agradeció a los vecinos por su solidaridad y los citó a las 5 p.m. a una asamblea. Hubo un asalto en la Voca 7 y un intenso tiroteo de parte de los provocadores, además los granaderos golpearon y detuvieron a los que estaban de guardia.
Ese día se desarrolló una de las más importantes y violentas batallas del movimiento estudiantil del 68': los choques en el Casco de Santo Tomás que demostraron el avance cualitativo en las técnicas de enfrentamiento por parte de los estudiantes pues con una amplia visión se alistaron los pertrechos y se definieron los puntos estratégicos de la defensa.
Hacia las 6 de la tarde una hora antes de la llegada de los granaderos secuestraron 30 vehículos para formar las barricadas, se hicieron zanjas y derribaron postes con el fin de impedir el acceso de los carros policíacos. Cuando mil quinientos granaderos rodearon el Casco de Santo Tomás fueron quemados los autobuses y a las 8:30 de la noche los estudiantes procedieron a la defensa con bombas molotov (que son de fabricación muy sencilla pues solo se requiere una botella, gasolina, un pedazo de trapo y cerillos). El tiroteo se hizo más tupido hacia las 9:30, cayendo heridos por los dos bandos; los granaderos lanzaban gases lacrimógenos pero eran replegados por las bombas molotov.
A las 11:30 cientos de granaderos apoyados por tiros de fusilería tomaron el Casco y detuvieron a 350 estudiantes. El ejército intervino y los disparos siguieron aunque espaciados, hasta la madrugada; la zona fue declarada de peligro.
El Rector de la UNAM presentó su renuncia, entre otras cosas calificó de irracional a los jóvenes y dijo haber hecho lo posible por llevar la razón al movimiento. En síntesis renunció por que lo querían culpar de ser el causante del movimiento estudiantil… y desde luego que el movimiento fue mucho más que la acción de una sola persona. [5]
24 de septiembre
El centro de operaciones se redujo a Tlatelolco puesto que estaban tomadas las escuelas. Se realizó un mitin y se suscitó un enfrentamiento con los granaderos que fue sofocado por los gases lacrimógenos; a las 6 de la tarde se organizó un segundo mitin al que asistieron cerca de 2 mil personas entre estudiantes, habitantes de Tlatelolco y pueblo en general; tomaron la palabra 5 oradores que pidieron al pueblo ayuda moral y económica, entre ellos una mujer en representación de inquilinos de la unidad y anunció que no pagarían sus departamentos mientras que no se solucionara el conflicto citando a sus representados a un mitin frente a la Cámara de diputados. El CNH hizo un llamado para realizar otro mitin de protesta el 27 de septiembre en la Plaza de las Tres Culturas, ahí en Tlatelolco.
Profesores de la UNAM dijeron que si se aceptaba la renuncia del Rector ellos también dimitirían en masa; gran número de organizaciones universitarias pidieron que no se aceptara la renuncia.
Los estudiantes de Chihuahua acordaron realizar el 26 de ese mes una marcha silenciosa por la ciudad, portando listones negros en señal de protesta por la represión y opresión militar.
El Rector de la Universidad Autónoma de Oaxaca protestó por la ocupación militar de la UNAM e instó a los alumnos (en paro de solidaridad) a que abandonaran las instalaciones para evitar que fueran ocupadas por el ejército.
En Veracruz fue cesado el profesor que participaba en la huelga.
Avanzaba también la solidaridad internacional: en las universidades de Nueva York y Columbia (E.U.), se acordó llevar adelante manifestaciones en apoyo a los estudiantes mexicanos el 28 de septiembre. La asociación de estudiantes guatemaltecos protestó por la ocupación militar de la UNAM y por la represión sufrida por el movimiento estudiantil mexicano. [5]
[1] Cronología del movimiento estudiantil mexicano de 1968, Consuelo Sánchez.[2] La Noche de Tlatelolco, Ediciones Era, Elena Poniatowska.
[3] La Estela de Ttatelolco, Itaca, Raúl Alvares Garín.
[4] Parte de Guerra, Nuevo Siglo, Julio Scherer/Carlos Monsiváis
[5] Por un 68 Vivo y Combativo, Colectivo Editorial Vanegas Arroyo, CLETA.



