jueves, marzo 29, 2012
Presentación del libro México país éxito o fracaso, Andrés Manuel López Obrador
Acompañaron López Obrador, el próximo secretario de Educación Pública, Juan Ramón de la Fuente, el delegado en Alvaro Obregón Eduardo Santillán Pérez, el próximo consejero jurídico a nivel nacional, Génaro Góngora Pimentel; el líder social Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, entre otras personalidades.
http://youtu.be/kpI_moEPyW8
Los Grandes problemas de México

Grandes problemas con Genaro Góngora Pimentel, Bernardo Batiz y John Ackerman
Foro realizado el 13 de marzo en el Foro de Los Grandes problemas de México realizado en el Club de Periodistas sobre el tema de Justicia, con la participación del Dr. Genaro Góngora Pimentel, Bernardo Batiz y John Ackerman:
http://youtu.be/vjLNm_Ug-m4
http://youtu.be/qyLVHey9sO8
http://youtu.be/SZvaRXQN9oo
Víctor Toledo Los Grandes Problemas Conferencia Magistral
http://youtu.be/C5lcUezoy9c
jueves, diciembre 08, 2011
Convoca López Obrador a elaborar una cartilla moral
- Góngora Pimentel pide fortalecer la justicia para lograr equidad
- La base serán los fundamentos de la república amorosa, sostiene
Miércoles 7 de diciembre de 2011, p. 7
Andrés Manuel López Obrador, aspirante presidencial de la izquierda, convocó a elaborar una constitución moral
, a partir de los tres fundamentos de la república amorosa: la justicia, la honestidad y el amor.
Estamos convocando a un constituyente, con el propósito de elaborar una cartilla moral, porque el problema de México no es nada más la falta de bienes materiales sino también la pérdida de valores culturales, morales, espirituales.
En reunión con la Asociación Interdisciplinaria de Juristas de México, en el arranque del ciclo de conferencias magistrales Por México y para México, en el Club de Banqueros del Distrito Federal, a pregunta expresa manifestó que lo que motiva esta convocatoria son los 136 artículos de la Constitución.
Respeto a la Constitución, las leyes y la división de poderes
En el encuentro, al que asistieron abogados, jueces, magistrados, diputados federales –como Porfirio Muñoz Ledo– y locales, además del ex presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación Genaro Góngora Pimentel, López Obrador expresó su respeto a la Constitución, las leyes, la división de poderes y los derechos humanos.
No comparto la idea autoritaria de que el poder de los poderes es el Ejecutivo. Creo que es indispensable el equilibrio, la armonía entre los tres poderes. Vamos siempre a ser respetuosos de esa autonomía y no es nada más discurso retórico.
Recordó que como jefe de Gobierno del Distrito Federal nunca se inmiscuyó en las resoluciones del Tribunal Superior de Justicia ni tampoco daba línea
para el nombramiento de jueces y magistrados. Ofreció respeto “a los derechos de los ciudadanos, a la propiedad, a la posesión de bienes, a la libertad, a la vida, que es el más importante de los derechos humanos.
Y nos va a corresponder, porque estoy optimista, llevar a la práctica lo que establece la Constitución en cuanto a derechos sociales: al trabajo, a un salario digno y remunerador; a la educación pública, laica, gratuita y de calidad en todos los niveles escolares; a la salud; a la vivienda, en pocas palabras, el derecho a la felicidad.
En la sesión de preguntas y respuestas, el aspirante presidencial citó la falta de empleos y el combate a la inseguridad y la violencia como principales problemas a resolver.
Sostuvo que propone un crecimiento económico anual cuando menos de 6 por ciento para generar un millón 200 mil empleos que se necesitan
, y con ello lograr bienestar, tranquilidad y paz social.
Reiteró que durante los primeros seis meses de su gobierno incorporará al trabajo y al estudio a los 7 millones de jóvenes que carecen de oportunidades.
Tenemos que actuar porque, de lo contrario, sostuvo, no vamos a poder serenar la vida pública del país
.
Antes, Góngora Pimentel apeló a fortalecer la justicia para lograr la equidad en las leyes e instituciones, con absoluta transparencia ante cualquier ciudadano. Equidad y transparencia en un país inmerso en una atroz inseguridad y violencia
y con un constante sacrificio de personas, que lamentablemente ha alcanzado a inocentes e indefensos que están en el lugar equivocado.
ambiente de enconoque prevalece en el país y de la pérdida de valores.
sábado, octubre 30, 2010
Góngora Pimentel, por el cambio y la nueva esperanza
MÉXICO, D.F., 25 de octubre (Proceso).- A casi un año de concluida su gestión como ministro de la Suprema Corte de Justicia (máximo tribunal del que fue presidente), Genaro David Góngora Pimentel manifestó su adhesión al proyecto político de Andrés Manuel López Obrador. De tiempo atrás lo ha hecho también su antiguo compañero en la administración de justicia, Juventino Castro y Castro, quien hoy es miembro de la Cámara de Diputados, adonde lo llevó el Partido del Trabajo, el más cercano a López Obrador de cuantos lo postularon a la Presidencia en 2006.
Góngora Pimentel dejó de ser ministro el 30 de noviembre del año pasado. Reapareció el 19 de octubre en la presentación de la asociación civil Encuentro, cuyo objetivo general es “ampliar el consenso social sobre el proyecto alternativo de nación y recibir puntos de vista para su fortalecimiento, así como los canales de comunicación con los más diversos grupos y sectores de la sociedad mexicana frente al 2012 y en apoyo al movimiento ciudadano que encabeza Andrés Manuel López Obrador”.
El ministro en retiro no fue un invitado más a la presentación del consejo de esa plataforma de lanzamiento del exjefe de Gobierno capitalino, creada se diría que como reacción a Equidad y Progreso, la asociación civil formada por Marcelo Ebrard para alimentar su propia precandidatura. Se le confió el papel principal después del que correspondió a López Obrador. Éste definió a Encuentro como una “organización para atender a sectores que se agrupan, que se relacionan de otra forma”, distinta de la que ha practicado en los cuatro años recientes el “presidente legítimo de México”, como firma sus comunicados. Al movimiento social nacional, que se concreta en comités municipales y comunitarios, y realiza “labores de información, de orientación, de concientización”, le hacía falta otro mecanismo para encontrarse con los votantes que sufragaron por López Obrador en 2006 y luego se han alejado de él, y para encontrarse también con nuevos votantes, otros sectores “con los que tenemos que comunicarnos, despejar dudas, aclarar cuál es nuestro propósito, en qué consiste el proyecto alternativo de nación que postulamos”, según dijo el propio excandidato.
En otros términos, se trata de evitar que ciudadanos desinformados crean una vez más que López Obrador “es un peligro para México”, como de nuevo ha dicho Felipe Calderón, irresponsablemente, porque ahora no es candidato, sino el presidente de la República. Nadie mejor para representar al lopezobradorismo inteligible y aceptable para la clase media, entre temerosa y esperanzada, que una persona con indisputable autoridad moral y respetada presencia en los medios judiciales y académicos como el exministro Góngora Pimentel.
Nacido en Chihuahua el 8 de septiembre de 1937, se graduó en la Facultad de Derecho de la UNAM en 1963 (y se doctoró allí mismo, perteneciendo ya a la Corte, en 2006). Prácticamente toda su vida profesional la dedicó a la docencia, a la escritura de obras jurídicas y a la impartición de justicia. Tenía 15 años como magistrado (más seis como juez de Distrito) cuando fue elegido ministro, en enero de 1995. Presidió el máximo tribunal y el Consejo de la Judicatura Federal durante cuatro años, de 1999 a 2003. Al concluir ese periodo, y al retirarse de la Corte, lo hizo con su prestigio acrecentado. En su ponencia y en sus votos se inclinó siempre a resolver los asuntos mirando el interés general, con sensibilidad judicial y política. Su amigo recientemente fallecido, José de Jesús Gudiño Pelayo, veía en él la encarnación del liberalismo en la Corte cuando lo consideró situado en el lado opuesto al conservadurismo de Sergio Salvador Aguirre Anguiano y los invitó a no dejar de controvertir, para conservar el rating del Canal Judicial.
En las acciones de inconstitucionalidad y en las controversias constitucionales, donde había que decir el derecho, o en las investigaciones constitucionales al tenor del artículo 97, Góngora fue un juez irreprochable. Los moderados, especialmente los que llevan su moderación al timoratismo, acaso lo tuvieron como excesivo, vehemente, sensiblero. Pero nunca dudó en ir más allá del frío texto legal (nunca infringiéndolo) para insertar sus resoluciones en el ambiente social y político en que estamos inmersos. Sólo puede atribuírsele un traspié: el haber querido trocar la majestad del juez constitucional por la terrenalidad del consejero electoral, cuando buscó presidir el IFE. Salió de la Corte con su espíritu enaltecido y su honra inmaculada.
Once meses después, con mesura, casi se diría que con tiento si no se conociera la firmeza de sus posiciones, al decir el único discurso el 19 de octubre (además, claro, de las palabras de López Obrador) afirmó que “debemos ofrecer a México una nueva esperanza sobre un futuro incierto”. Es, dijo también, “momento de fortalecer el cambio en nuestro país, lo cual será favorable porque nuestro esfuerzo tiene rumbo”. Confía, añadió, “en la organización política que nos convoca, pues tiene la visión, el talento y el coraje para entender los tiempos que enfrenta el país y actuar en consecuencia”; y no tiene duda de que esa organización “logrará encabezar esta nueva cultura y este nuevo quehacer político”. Instó, en fin, a sus oyentes y a quienes llegue su mensaje, a no perder tiempo, a saber que “es ahora el momento del cambio y de una nueva esperanza”.
Respetuoso, con el impulso de un espíritu universal, sin nombrarlo invocó a Dios: “Existe un poder más alto, cualquiera que sea el nombre que le demos, que nos ordena no solamente proceder con rectitud, sino también con amor; no únicamente aplicar el derecho, sino impartir justicia con misericordia”.
Los periodistas españoles, que suelen comparar el futbol y la política, o emplear en ambos terrenos un lenguaje común, dirían que, al igual que cuando el Real Madrid o el Barcelona contratan a un gran goleador, López Obrador hizo un “fichaje monumental” cuando atrajo a Góngora. Mucho se dijo de la amistad y la cercanía entre ambos cuando el jefe del Gobierno protagonizaba sonados litigios. Ahora esa proximidad adquiere el carácter de una adhesión política, como la que expresaron otros asistentes a la presentación de Encuentro.
Fue notoria la reaparición de Alfonso Durazo, quien en los años recientes se ocupaba de asesorar a un poderoso empresario periodístico y de ir y venir de su Sonora natal. Su perfil político y humano es de estirpe semejante al del exministro, y su participación conspicua en el consejo de la nueva plataforma de López Obrador muestra que el dirigente social más importante del país está consciente de que sus vehemencias, que llegan a la estridencia de tanto en tanto, no deben ser su única presencia política, sino que por interpósitas personas ha de hacer llegar su mensaje a los sectores medios donde puede generar apoyo porque representa más que nadie sus intereses.
Durazo no se ha apartado de López Obrador desde que resolvió sumarse a su causa en el proceso electoral de 2006. El secretario particular de Luis Donaldo Colosio había salido del PRI cuando el presidente Vicente Fox, reconociendo sus propias necesidades y los méritos del sonorense, lo invitó a ser su secretario particular. Mientras más apoyo recíproco se generaba entre el Ejecutivo y su colaborador, más tensa era la relación entre Durazo y la señora Martha Sahagún. Las fricciones se multiplicaron cuando la esposa del presidente pretendió sucederlo en el cargo. Durazo advirtió a Fox sobre el despropósito y, al no ser atendido, se fue de Los Pinos.
Conserva la reputación que lo ha hecho figura indispensable en acuerdos políticos necesarios. La ha llevado de nuevo cerca de López Obrador. ¡Buenos fichajes! l
miércoles, diciembre 02, 2009
La despedida de Genaro
MÉXICO, D.F., 1 de diciembre (apro).- El mismo día que el ministro Genaro Góngora Pimentel afirmó que las decisiones de Estado están en función de intereses políticos o de grupo, el Senado de la República aprobó por mayoría designar como su sustituto a Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, un especialista en amparo, egresado de la Escuela Libre de Derecho, vinculado más al entorno de intereses del gobierno de Felipe Calderón que a las necesidades del máximo tribunal.
Muy pronto observaremos el contraste entre la solidez y la acción jurídica de Góngora Pimentel y lo que ocurrirá en una Suprema Corte ante la llegada de Lelo de Larrea y de Luis María Aguilar, un jurista con amplia carrera en el Poder Judicial, quien sustituye a Mariano Azuela.
La despedida de Genaro Góngora Pimentel constituyó también un recordatorio del enorme vacío que este jurista dejará con su salida del pleno de la Suprema Corte
Góngora no sólo fue el representante de una de las alas "liberales" o de "izquierda" más reconocidas en el máximo tribunal, sino el artífice de dos discusiones clave que dejaron profunda huella en el Poder Judicial: su posición en favor de la despenalización del aborto y su condena a los excesos anticonstitucionales generados por la Ley Televisa.
Incansable, todavía la semana pasada Góngora Pimentel presentó un proyecto de sentencia que le quitaba atribuciones a la SCT para otorgárselas a la Cofetel, a partir de entonces único órgano regulador en materia de radio y televisión.
Aficionado al personaje de Homero Simpson, abierto simpatizante del excandidato presidencial Andrés Manuel López Obrador y hábil provocador de discusiones internas, la era de Góngora Pimentel bien puede ser caracterizada como la de un disidente constante de las posiciones mayoritarias y conservadoras de un poder que él conoció muy bien desde sus entrañas, tras 37 años de carrera judicial.
Claridoso, Góngora Pimentel lanzó su última advertencia durante su discurso de despedida del lunes 30 de noviembre. El ministro de origen chihuahuense alertó que de mantenerse la tendencia de mayor inseguridad y de creciente distancia entre la sociedad y el gobierno, "no es necesario tener una bolita de cristal para avizorar sobre el alto riesgo social. Creo que la paz duradera no se logra con confrontaciones o cobro de facturas políticas ni tampoco con falsos triunfalismos".
Góngora, quien fue presidente del máximo tribunal en el periodo de 1999 a 2003, ocupó un lugar privilegiado en el proceso de alternancia y también comparte la expectativa frustrada ante la democratización incumplida, tras la llegada del PAN a la presidencia en el 2000.
Así lo dejó entrever en su discurso del lunes 30 de noviembre, que constituye también un legado y una reflexión del llamado "ministro incómodo" de la Suprema Corte, incómodo para poderes fácticos e institucionales (Televisa, jerarquía eclesiástica, banqueros, gobernadores) que fueron duramente acotados en sus sentencias.
"No desaprovechemos la oportunidad para construir consensos por el bien de nuestra patria. Es hora de dejar atrás divisionismos, porque lo único que se logra es el debilitamiento del Estado", advirtió.
Por ahora, Genaro Góngora no podrá dirigir el Instituto Federal Electoral –cargo para el que compitió sin mucha fortuna ante el veto de las dos fuerzas mayoritarias en la Cámara de Diputados–, pero se dedicará a la enseñanza académica y, muy probablemente, a editar buena parte de sus polémicas sentencias que siempre enriquecieron el debate en la Suprema Corte.
email: jenarovi@yahoo.com.mx
Fuente: Proceso
martes, febrero 10, 2009
Represión en Atenco, similar a la de la guerra sucia: Góngora Pimentel
MÉXICO, D.F., 10 de febrero (apro).- El ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) Genaro Góngora Pimentel afirmó este martes que durante los operativos del 3 y 4 de mayo de 2006 en San Salvador Atenco, Estado de México, se violentaron "gravemente" los derechos humanos, comparables con la guerra sucia de la década de los setenta.Añadió que las fuerzas del orden actuaron con "total desprecio a la dignidad humana".En el mismo sentido se pronunciaron los ministros José Cossío Díaz, Mariano Azuela Güitrón, Juan Silva Meza y Sergio A. Valls. La voz discordante en la sesión de esta mañana fue la del ministro Sergio Salvador Aguirre Anguiano, quien señaló que no hay pruebas de violación al derecho a la vida, pese a las dos personas que murieron a consecuencia de los operativos policiales."No existe un solo dictamen que acredite la violación a la libertad sexual para el caso de las mujeres que así lo denunciaron", dijo.
Al continuar con el análisis del dictamen sobre el caso de San Salvador Atenco, el ministro Genaro Góngora Pimentel señaló que tanto en el operativo como en las vejaciones sexuales contra mujeres se siguió un modus operandi represivo que "no puede surgir por azar, sino con una planeación previa".
Abundó
"Desde el momento en que las instancias no aceptaron la recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos se violentaron "gravemente" los derechos humanos en conjunto, lo que implica un "total desprecio a la dignidad humana".Agregó que su postura se basa no solamente en el hecho de que los mandos y la autoridad superior hayan incurrido en omisión, sino por tratarse "de una acción pensada", lo que podría sugerir, dijo, la existencia de autores intelectuales.
El operativo para dispersar a los floristas que se manifestaron el 3 de mayo siguió un modus operandi y en la violencia sexual ejercida hacia las mujeres se advierte un patrón de conducta, ya que todos los abusos fueron cometidos con la misma técnica, "buscando no dejar evidencia incriminatoria" de los mismos, dijo el ministro.La actuación de las autoridades, consideró, no muestra el cumplimiento de un operativo para despejar la circulación de una vía pública, sino un "mensaje claro para los que retan a la autoridad".
En su turno, Cossío Díaz señaló que es importante precisar cuáles fueron las causas que generaron el estado de incertidumbre en el momento del operativo, para lo cual, dijo, es necesario estudiar la actuación de las autoridades e identificar sus nombres, dado que la responsabilidad no involucra a todos los participantes por igual.Por su parte, Azuela Güitrón destacó la legitimidad e incluso la necesidad del operativo implementado por la autoridad con el fin de librar la vía pública que había sido tomada por los floristas que se manifestaban por haber sido reubicados. Sin embargo, señaló, el uso de la fuerza para disolver la protesta fue "poco profesional", lo que derivó en acciones desproporcionadas.
Precisó:
"El legítimo uso de la fuerza no exime las graves violaciones a las garantías individuales", como el derecho a la vida, a la libertad sexual, a la inviolabilidad de domicilio, entre otras.En tanto, el ministro Silva Meza secundó que en el operativo "legítimo" hubo impericia, improvisación y falta de capacidad.De acuerdo con lo que establece el artículo 21 de la Constitución, expuso, los principios que rigen el uso de fuerza pública son la legalidad, objetividad, eficiencia, profesionalismo, honradez y respeto a los derechos humanos considerados en la misma Carta Magna.Todos esos principios constitucionales, dijo, se vieron violentados. Y lo mismo sucedió con los derechos humanos –que son las garantías individuales– reconocidos tanto en la Constitución como en los instrumentos internacionales firmados y ratificados por México.
Precisó:
"Este principio de respeto a los derechos humanos también fue violado".











