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miércoles, julio 10, 2013

Los dos Miguel Ángel: el pobre y el amigo de Peña Nieto


(10de julio, 2013).- Miguel Ángel tiene 49 años y es padre de tres hijos; vive en el Estado de México a pesar de haber nacido y trabajado toda su vida en el Distrito Federal. En muchas ocasiones no puede regresar a dormir a su casa  –con su esposa e hijos– pues su día laboral arranca a las 8 de la mañana y algunas veces termina a las 3 de la madrugada.
Miguel Ángel también tiene 49 años y es padre de dos hijos. Actualmente vive en el Distrito Federal, aunque es originario de Hidalgo. Es muy probable que en ocasiones tampoco regrese a dormir a su casa por las responsabilidades que tiene en su trabajo.
Sin embargo, a pesar de las similitudes que pareciera que existen entre estas dos personas del mismo nombre, edad y sexo, la brecha que los separa es gigantesca: el primero gana 3 mil 600 pesos al mes y el segundo 145 mil 200 en el mismo periodo de tiempo.
El segundo  gana 40 veces más que su homólogo, tiene prestaciones de ley que le cubren gastos médicos mayores, seguro de vida, caja de ahorro que le duplica la cantidad juntada, le dan un monto mensual para un vehículo, le pagan 4 equipos celulares, tiene vacaciones pagadas y aguinaldo, entre muchas otras ventajas laborales.
La diferencia es que el primer Miguel Ángel es mesero y el segundo es Secretario de Gobernación y ha sido político durante toda su vida.
La vida de élite del gabinete de Peña Nieto
El gobierno de la República gasta en la nómina del gabinete y gabinete ampliado de Enrique Peña Nieto 5 millones 275 mil 177 pesos mensuales en un equipo que no rebasa las 26 personas, incluyendo al presidente.
Ese gasto contrasta con el de los 3.7 millones de mexicanos que ganan menos de un salario mínimo al día, que equivale a cerca de mil 680 pesos mensuales.
Es decir, un secretario de Estado del gobierno mexicano gana 86 salarios mínimos al mes, lo cual significa que son parte de esa élite mexicana de un millón 800 mil personas en el país que perciben más de 10 salarios mínimos al día.
El sueldo o salario original de éstos funcionarios es de 32 mil 800 pesos, a lo cual se le suma una compensación garantizada de 172 mil 308 pesos, que da como total 205 mil 122 pesos mensuales, a parte de las prestaciones de ley. Por lo tanto, después de los descuentos respectivos de impuestos y prestaciones, a un secretario de estado le quedan 145 mil pesos al mes.
Dentro de estas prestaciones se encuentran beneficios como un seguro que puede ascender a 68 meses de percepción bruta, lo cual equivale a 13 millones 948 mil pesos, aproximadamente. También cuenta con un seguro de gastos médicos mayores que es la suma de 333 salarios mínimos mensuales, es decir aproximadamente 350 mil pesos mensuales.
Asimismo, cuentan con un beneficio que se denomina Separación Individualizada mediante el cual el servidor público puede aportar el 2, 4, 5 o 10 por ciento de su percepción ordinaria bruta mensual y el gobierno federal aportará el mismo monto para un fondo que le será dado cuando se separe del puesto.
Cuenta con 20 días de vacaciones divididas en dos periodos, para lo cual se le otorgará una prima vacacional del 50 por ciento de sueldo de 10 días y también cuenta con primas de antigüedad que varían de 46 a 136 pesos mensuales. Asimismo, también tiene acceso a pagas de defunción que equivalen a hasta 4 meses de la percepción ordinaria mensual, o sea 580 mil pesos y un vale de despensa por 77 pesos.
El gobierno federal realiza las debidas aportaciones de su trabajador al ISSTE, FOVISTE y SAR. Esta última es una aportación extra para la cesantía y vejez sobre el sueldo básico de cotización.
Y por último, lo apoyan económicamente con 11 mil 460 pesos cada mes para un vehículo y le proporcionan 4 celulares con un monto máximo asignado de hasta 10 mil pesos al mes.
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lunes, julio 01, 2013

En ascenso la pobreza en Estados Unidos

Más de 46 millones de estadunidenses viven en condiciones de pobreza y la cifra de desempleados alcanza casi los 12 millones. A pesar de atravesar por una de las más grandes recesiones de la historia reciente, el gobierno de Estados Unidos no abandona las políticas económicas que han llevado a un empobrecimiento acelerado de su población.
Deisy Francis Mexidor/ Prensa Latina
Aunque a Estados Unidos le han construido una aureola de prosperidad y bonanza, existe un lado oscuro, a veces ignorado por los grandes medios de prensa, que revela la marginalidad y la pobreza que padecen millones de sus ciudadanos.
Páginas digitales y medios alternativos se hicieron eco de un hecho insólito:
Cientos de personas pobres esperaban adquirir comida en buen estado de un supermercado que sería cerrado en Laney Walker, Augusta, sede del condado de Richmond, en el sureño estado de Georgia, pero los dueños prefirieron botarla antes que entregarla a los necesitados.
Los residentes del lugar colmaron el estacionamiento con bolsas y cestas con la esperanza de conseguir algunos de los alimentos para bebés, productos enlatados y no perecederos, y que el banco SunTrust, dueño de la propiedad, ordenó cargar en contenedores para tirarlos en un vertedero en vez de distribuirlos.

El incidente se sitúa lejos de la edulcorada imagen del llamado sueño americano.
“La gente tiene niños aquí con hambre y sed”, dijo Robertstine Lambert, quien vive en Augusta. ¿Por qué tirar esto a la basura?, se preguntó en tono de lamento, según se describió en un reportaje divulgado en la página digital de Global Research.
En Richmond hay cerca de 20 desalojos por día, y la zona que rodea ese supermercado es una de las más pobres del estado. Datos actualizados calculan la tasa de pobreza en 41 por ciento en esa área.
Por ello, muchas personas que estaban en el estacionamiento del Laney Walker probablemente habían sufrido en carne propia un desalojo y estaban en necesidad desesperada de la ayuda alimentaria.
En una sociedad capitalista, el motivo detrás de la producción de alimentos no es para satisfacer este derecho, la vivienda no está hecha para dar cobija ni la ropa para mantener el calor, y el cuidado de la salud no se ofrece principalmente para que haya personas sanas, destacó el reportaje.
“Todas estas cosas, que son y deben considerarse como derechos básicos, no son más que productos básicos que se compran y se venden, para obtener un beneficio. Si el beneficio no se logra, por lo general debido a la sobreproducción en relación con el mercado, el producto es considerado inútil por el capitalista y lo destruye”, enfatizó el trabajo de Global Research.
Para estas instituciones, las cuales han hecho sus ganancias a través de los desalojos y las ejecuciones hipotecarias, no es sorprendente dejar a la gente mirando con incredulidad con las bolsas vacías, mientras la comida que podría alimentar a múltiples familias era arrojada a un vertedero.
Y esta historia no es una excepción. La vida en los barrios más pobres de Estados Unidos es sumamente difícil y tiende a empeorar, expresan defensores de los derechos humanos.
Debajo de Kansas City, la Policía descubrió en abril unos profundos túneles donde vivía en carpas un grupo de personas sin techo, a quienes desalojó debido al “entorno inseguro”. En 2010 salió a la luz que alrededor de 1 mil personas sobrevivían a lo largo de 321 kilómetros de túneles, ubicados debajo de las calles de Las Vegas.
Por su parte, las autoridades de Nueva York intentan expulsar de manera periódica a las personas (conocidas como gente topo) que buscan cobija en los pasadizos debajo de la ciudad.
Pese a ejemplos como éstos, el gobierno de Estados Unidos, que encabeza Barack Obama, sostiene que la recesión en el país terminó y las cosas mejoran, aunque no con la celeridad esperada.
La página digital Prensa Internacional Alternativa subrayó que los nuevos índices de pobreza en la norteña nación se elevaron de forma abrupta en los últimos 5 años.
Estadísticas publicadas en The Wall Street Journal muestran que la pobreza se extiende a todo el territorio nacional; el número de personas que reciben cupones de alimentos se ha elevado a un récord de casi 50 millones de estadunidenses.
De otro lado, en septiembre de 2011, la Oficina del Censo reveló en su informe anual de la pobreza que 46.2 millones de personas –o lo que es lo mismo, aproximadamente uno de cada siete estadunidenses– eran pobres en 2010.
Los números se dispararon de forma brusca en comparación con el año precedente, que era de 43.6 millones.
Aunque debido a la recesión (de 2008 a la fecha) ha aumentado el número de pobres, los altos índices de este sensible indicador son anteriores a esa coyuntura económica.
Los expertos aseguran que más que alarmantes, éstas son cifras esperadas pues la pobreza siempre aumenta en tiempos de recesión, y ésta ha sido la más profunda y extensa desde la Gran Depresión de 1929.
Mientras, el número de habitantes sin seguro médico supera los 50 millones de personas.
Entretanto, la tasa de desempleo está en 7.5, la cual no obstante haber descendido 0.4 puntos porcentuales desde el principio del año, sigue en niveles altos. Ello significa que aún 11.7 millones de ciudadanos están sin un puesto laboral.
Sheldon Danziger, director del National Poverty Center (Centro Nacional de la Pobreza) de la Universidad de Michigan, dijo a la BBC Mundo que los índices de pobreza en Estados Unidos son mayores que en Canadá y algunos países del norte de Europa.
Entre otras razones –apuntó–, porque las políticas sociales hacen muy poco por aumentar los salarios de los trabajadores en épocas de bonanza económica o para ayudar a los desempleados durante las recesiones.
En marzo pasado entraron en vigor los recortes al presupuesto por 85 mil millones de dólares, lo que obligó a la Casa Blanca a podar programas sociales de ayuda en especial a personas en situación de pobreza extrema, incluyendo disposiciones relacionadas con la vivienda, la educación preescolar y los beneficios nutricionales.
Por eso muchos opinan que el sistema es tan complejo y perverso que no hay manera de cambiarlo desde arriba. Las reformas de la administración demócrata de Barack Obama no tienen la intención ni serían capaces, si la tuvieran, de reestructurar el sistema en sus bases.
 Fuente: Contralínea 340 / junio 2013

jueves, marzo 21, 2013

Reformar o reconstruir. Tres décadas de parches. Ausente, beneficio social.

Cómo estará la microeconomía mexicana que hasta el Centro de Investigación en Economía y Negocios del Tec de Monterrey campus Estado de México, plantea el dilema si continuar con el sistemita neoliberal o reconstruir al país. RNR


La Jornada/México SA/Carlos Fernández-Vega
México acumula tres décadas de reformas estructurales con el fin de impulsar el crecimiento, incrementar la generación de empleo formal, distribuir el ingreso y la riqueza, fomentar el bienestar social, abatir la pobreza y potenciar al país, entre otros ambiciosos planes. Cinco gobiernos al hilo (con el sexto recién en funciones) se encargaron de reformar de la A a la Z, y dar un giro de 180 grados para –según dijeron– alcanzar tan preciados objetivos, que en los hechos nunca trascendieron el discurso.
Treinta años, y contando, pero el crecimiento brilla por su ausencia, al igual que la generación de empleo formal, la distribución del ingreso y la riqueza y el bienestar social, mientras la pobreza campea la geografía nacional. Las reformas, pues, no han dado los frutos deseados (así sea en el discurso) por estar mal instrumentadas o, simplemente, porque la verdadera intención de reformar todo no ha sido otra que no cambiar nada. Con el nuevo gobierno, nueva tanda de reformas, y con ella –dicen sus promotores– ahora sí se concretarán los objetivos originalmente planteados.
A estas alturas, y con los resultados a la vista, el dilema es si es necesario seguir con las reformas o de plano reconstruir al país, como plantea el Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tecnológico de Monterrey, campus estado de México: el estado de la economía mexicana no puede entenderse sin analizar todos sus sectores y regiones. El discurso que apela a la existencia de una estabilidad macroeconómica como el cimiento de un mejor futuro para el país choca con el crecimiento de la pobreza, la precariedad laboral y la inseguridad. (más…)

jueves, abril 12, 2012

Arrodillan a Ozzie Guillén por elogiar a Fidel Castro


Rayuela
Si vergonzosa es la actuación de Ozzie Guillén, no lo es menos la desaforada reacción de los cubanos de Florida. Nadie se salva del bochorno.

Del espot a la realidad-Rocha
Por primera vez-Hernández

El mánager de los Marlines de Miami, Oswaldo Ozzie Guillén, fue suspendido cinco partidos por los dueños del equipo y obligado a ofrecer disculpas públicas tras expresar su admiración por el ex presidente cubano. El ex jugador venezolano reconoció su grave error y afirmó que sus declaraciones divulgadas en la revista Time no reflejaban su sentir. En la publicación dijo: Amo a Fidel Castro... lo respeto. Mucha gente ha tratado de matarlo durante 60 años... y todavía está ahí. Sus dichos desataron una ola de protestas de organizaciones anticastristas.

Bajo la Lupa

¿China en búsqueda de la contraparte a varios "Taiwán" en el Caribe?
Alfredo Jalife-Rahmeami, Fidel Castro,

Trabajadores laboran en la renovación de un puente en la localidad china de Chongqing.

Así como Estados Unidos (EU) durante todo el siglo 20 y el inicio del 21 –ya no se diga Gran Bretaña durante los siglos 18 y 19– se ha implantado en la periferia inmediata de China (con mayor predilección en Taiwán), los estrategas de Pekín se han insinuado subrepticiamente en el Caribe, donde practican las bondades del poder blando (soft-power), según advierte un articulo de Randal C. Archibold en The New York Times (7/4/12).

Archibold indaga las inversiones inocuas de China en el Caribe, que van desde el regalo de un estadio de 35 millones de dólares a Bahamas (a 240 kilómetros al sudeste de Florida), pasando por varios donativos –una escuela de gramática (sic), un hospital reacondicionado y otro estadio– a la isla Dominica (miembro de la Alba), hasta una nueva escuela en Antigua y Barbuda (miembro de la Alba).

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Buscará "profundizar" el diálogo
Calderón visita hoy Cuba tras relación de altibajos

Endurecen el proyecto de dictamen
En la nueva ley penal, casi todos los delitos son graves
No se requeriría de orden judicial para aprehender a los presuntos delincuentes
Se incluyen espionaje, sabotaje, tortura, tráfico de indocumentados y otros
La enmienda otorga más atribuciones a los agentes infiltrados en la delincuencia

*Se aleja cada vez más la canasta alimentaria básica: UNAM
Se esfumó 42% el poder adquisitivo en este sexenio
*Los precios crecieron más de 100%; el minisalario apenas 12%
*Desplome en las compras de tortilla, pan, huevo, frijol y leche
*Se duplicó el tiempo de trabajo necesario para obtenerlos
Venta de frutas y verduras en el mercado de Jamaica de la ciudad de México.

*Resultado del bajo crecimiento de las percepciones y alza de los precios, según estudio
*Pérdida de 42% del poder adquisitivo del salario en lo que va de este sexenio

En lo que va del sexenio de Felipe Calderón el salario real de los trabajadores mexicanos ha registrado una pérdida de poder adquisitivo de 42 por ciento, revela un estudio del Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la UNAM.

Lo anterior es resultado del bajo crecimiento que han tenido los salarios nominales en el país frente al comportamiento de los precios.

El documento refiere que del primero de diciembre de 2006 a mediados de febrero el salario mínimo nominal diario en México pasó de 48.5 pesos a 62.3, mientras que el precio de la canasta alimentaria recomendada (CAR), definida como la canasta de alimentos recomendable ponderada para el consumo diario de una familia mexicana, pasó de 80.8 a 197.9 pesos.

Dicha canasta, que fue elaborada en conjunto entre el Centro de Análisis Multidisciplinario y el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán de la Secretaría de Salud, incluye un conjunto de 35 alimentos cuyos nutrientes son los mínimos necesarios para la alimentación de una familia conformada por cinco personas (dos adultos, un joven y dos niños).

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miércoles, diciembre 14, 2011


Indignados durante una  manifestación en el Banco Central Europeo en Frankfurt, Alemania. Foto:  AP

Alemania: La desigualdad se afianza

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lunes, diciembre 05, 2011

OCDE: los ricos ganan en México 26 veces más que los pobres


Un indigente en la plaza de la Constitución.


MÉXICO, D.F. (apro).- Otra “medalla” para México, de parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE): el ingreso promedio del 10% de los mexicanos con más altas percepciones es 26 veces superior al promedio de los más pobres en el país.

Con ello, México es el segundo país –sólo después de Chile– con la más alta desigualdad en ingresos dentro del conjunto de naciones de la OCDE, cuya diferencia promedio entre los habitantes que más ganan y los que menos es de 27 a 1.

En su reporte sobre desigualdad social, que hoy dio a conocer desde su sede en París, la OCDE señala que en 2008 –últimos datos oficiales disponibles– el 10% de los hogares más ricos tenían un ingreso de 228 mil 900 pesos, 26 veces los ingresos promedio, de 8 mil 700 pesos, que tenía el 10% de hogares más pobres.

Para consuelo, Brasil, que no pertenece a la OCDE, está mucho peor: la diferencia entre los que más ganan y los que menos tienen es de 50 a 1.

Otro dato de la desigualdad, de acuerdo con el organismo, es que en los últimos 25 años, los ingresos de los hogares crecieron así: 1.7% para el 10% de los mexicanos más ricos, contra sólo un 0.8% para el 10% más pobre.

Es decir, los ingresos de los pobres, en ese lapso, crecieron inclusive por debajo de la mitad en que los hicieron los ingresos de los más favorecidos.

Sin embargo, México no es un caso único, ni el peor, en materia de cómo han crecido los ingresos entre ricos y pobres.

Hay países avanzados que muestran diferencias más grandes, aun en los reconocidos por una tradición más igualitaria.

Por ejemplo, en Dinamarca, los ingresos de los menos favorecidos crecieron en los últimos 25 años 0.7% contra un 1.5% de los más ricos.

En Holanda, la diferencia fue de 0.5% para los que menos ganan contra 1.6% –es decir, tres veces– para los que más tienen. En Noruega, 1.4% para el decil más bajo de la población contra 2.7% para el de más altos ingresos.

Se ve más grave el caso de Estados Unidos: los más pobres vieron crecer sus ingresos en ese lapso sólo un 0.5%, mientras los de más altos ingresos crecieron 1.9%. Es decir, los ricos vieron crecer sus ingresos en 3.8 veces los ingresos de los más pobres.

No se queda atrás el Reino Unido: el 10% de la población de más menores percepciones vieron crecer sus ingresos en 0.9%; los ricos en 2.5%, o 2.7 veces.

Suecia, quién lo dijera, está peor: el decil de la población de menores ingresos registró un crecimiento en sus ingresos de 0.4% y el del 10% de la población más favorecida lo hizo en 2.4%. Es decir, el ingreso de los ricos creció ¡seis veces! que el de los habitantes de menores ingresos.

Es mucho, sí, pero hay de pobres a pobres. Nos es lo mismo un “pobre” –que no lo son– de Suecia o Dinamarca, que uno –que lo son, en grado superlativo– de Chile o de México.

De hecho, en aquellos países la diferencia entre los ingresos de los habitantes de altas percepciones y los de menos ingresos es de 6 a 1; no de 26, como en México, o 27 como en Chile.

Aun así, en su informe, la OCDE señala que la brecha entre ricos y pobres en los países de la organización “ha llegado a su nivel más alto desde hace más de 30 años, y los gobiernos deben actuar con rapidez para combatir la desigualdad”.

Reitera que actualmente el ingreso promedio del 10% más rico es cerca de nueve veces mayor que el del 10% más pobre de toda la OCDE.

También dice que la brecho de ingresos ha aumentado incluso en los países tradicionalmente más igualitarios, como Alemania, Dinamarca y Suecia, donde pasó de 5 a 1 en la década de los ochenta a 6 a 1 en la actualidad. Esa brecha es de 10 a 1 en Italia, Japón, Corea y Reino Unido, y aun más, a una brecha de 14 a 1 en Israel, Turquía y Estados Unidos.

miércoles, agosto 24, 2011

La desconfianza en las instituciones

De darle el beneficio de la duda a las encuestas de opinión que realizan empresas privadas, la mayoría de ellas interesadas por los millonarios contratos que firman, es de revisar una que realizó la compañía de Ulises Beltrán con relación a la confianza y desconfianza que tiene un sector de la población sobre las instituciones públicas, sobre todo por los momentos de agudos conflictos sociales que vive el país, como la inseguridad, la violencia extrema, la crisis económica y el desprecio hacia los políticos y los partidos que representan.

Bajo la pregunta inducida hecha por vía telefónica sobre “qué tanta confianza tiene usted en las siguientes instituciones”, y de allí los entrevistados pudieron calificar de mucha, regular, poca o nada a 21 instituciones públicas, sorprende que fueron el Ejército y la Marina los que obtuvieron la primera y segunda posición, respectivamente, de mayor confianza entre la población.

Este dato revelador debe considerarse, ya que son las Fuerzas Armadas las responsabilizadas por la Presidencia de la República para encabezar la lucha en contra del crimen organizado y el narcotráfico, lo que las ha llevado a recibir duras críticas y denuncias de la población por violaciones a los derechos humanos y el abuso de fuerza que ejercen en sus operativos. Esto ocurre porque soldados y marinos se han convertido en policías que vigilan e investigan delitos del fuero federal, cuando esa no es su función ni están capacitados para estas labores de seguridad pública.

Sin embargo, la encuesta parece darle resultado a Felipe Calderón, pues a pesar de la violencia que vive todo el país y que ha sumido a millones de mexicanos en el terror del homicidio, secuestro y amenazas, un sector de la población considera que las Fuerzas Armadas son las instituciones más confiables que hay en México, al considerar que el Ejército trabaja bien, combate al narcotráfico y ayuda en desastres naturales. Otra razón es porque el parámetro de medición que tienen éstas para hacer el comparativo, son los distintos cuerpos policiales que hay en todo el país –federales, estatales y municipales– en donde las bandas criminales y de narcotraficantes han entrado prácticamente a todas las instituciones y la desconfianza sobre ellas es generalizada.

Una cuarta parte de la población encuestada desconfía de las Fuerzas Armadas porque considera que son corruptas, que están coludidas con los delincuentes, abusan de su poder y no ayudan a la gente.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos ocupa el tercer lugar; el cuarto sitio lo conquista el presidente de la República, lo cual sí es una sorpresa porque si hay algún responsable de los más de 40 mil asesinatos en todo el país, motivados por esta “guerra” absurda ordenada desde Los Pinos, es precisamente Felipe Calderón quien se obstina en mantener el enfrentamiento armado en calles, escuelas y centros recreativos, plazas comerciales, carreteras y pueblos, edificios, vecindades y viviendas. Nadie se salva de la amenaza ni del miedo que por lo menos esto ocasiona. Pues con todo, la mitad de la población encuestada asegura que confía en Calderón, mientras que 40 por ciento sostiene que muy poco o nada cree en el jefe máximo de las Fuerzas Armadas.

Una sorpresa más es que la Policía Federal ocupa la séptima posición de las 21 instituciones de mayor confianza en el país. Apenas el 14 por ciento de los encuestados afirma tener mucha confianza; el 31 por ciento, regular; el 28 por ciento, poca; y el 22 por ciento, nada de confianza. Y sorprende este dato, porque si hay una institución sumida en la corrupción es precisamente los cuerpos policiales federales, bajo el mando del polémico Genaro García Luna, señalado en varias investigaciones periodísticas con vínculos con el crimen organizado.

Lo que si no sorprende es que sean los senadores y diputados, es decir los políticos profesionales que viven del presupuesto público y que ostentan el fuero para evitar cualquier investigación y acusación en su contra, quienes ocupan el último lugar de confianza. Apenas el 3 por ciento de una despistada población encuestada expresa que tiene mucha confianza en los legisladores de las dos cámaras; el 31 por ciento señala como regular la confianza en ellos; el 28 por ciento asegura que tiene muy poca confianza en los senadores y diputados; y el 31 por ciento indica que no les tiene nada de confianza.

El penúltimo lugar de la tabla lo ocupan, como era de esperarse, los partidos políticos. Esto revela la crisis de credibilidad que enfrentan, pues además de que se han convertido en barriles sin fondo del presupuesto público, sólo el 4 por ciento de la población confía en ellos y el resto, nada. También los sindicatos tienen apenas el 4 por ciento de confianza y aquí de inmediato nos vienen a la mente los líderes corporativos: Elba Esther Gordillo, Carlos Romero Deschamps, Joaquín Gamboa Pascoe, Víctor Flores, Napoleón Gómez Urrutia, Joel Ayala y Valdemar Gutiérrez. Todos enriquecidos hasta más no poder, mientras que sus agremiados viven en la miseria con salarios que no pagan sus necesidades básicas de vida.

Por supuesto, los jueces y ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación también reciben el rechazo de la población. De los primeros apenas el 8 por ciento de los encuestados indica tenerles confianza y el resto, el 92 por ciento, desconfía totalmente. Esto tampoco puede sorprendernos porque si es reprobable la corrupción que hay entre servidores públicos, doblemente reprobable es cuando ésta alcanza a jueces, magistrados y ministros, quienes en sus dictámenes juegan con la libertad y la vida de las personas.

Lo que también asombra es que los encuestados confían más en la radio, después la televisión y por último en los periódicos. En general, sólo el 10 y el 15 por ciento de la población confía en los medios de comunicación, situación que revela una triste realidad que los periodistas debemos atender y entender que no hemos estado a la altura de las necesidades de información que requiere la sociedad mexicana, la cual castiga con un voto de desconfianza a lo que ve, escucha y lee en la prensa.

*Periodista

Fuente: Revista Contralínea 247 / 21 de agosto de 2011


lunes, mayo 23, 2011

Derrotar al PRI y al PAN, la tarea central del pueblo de México

Es cierto que la “partidocracia” es la que domina la vida política de México para favorecer los intereses de Estados Unidos y de la oligarquía pro yanqui. En este sistema de partidos –que ha impuesto Washington como “modelo único de democracia”?, las cúpulas tienen el monopolio de la selección de candidatos; son financiadas con el dinero de nuestros impuestos; se ponen al servicio de las grandes corporaciones mayoritariamente extranjeras a cambio del apoyo a sus campañas; colocan los intereses de las mafias y las elites por encima y en contra del interés de nuestra patria.

Al defender los intereses de las corporaciones, pisotean la Constitución y los derechos de los mexicanos, las garantías individuales, los derechos laborales, los derechos de los pueblos indígenas, de la mujer, etcétera. Para imponer sus intereses, han militarizado al país. En este sistema, las decisiones las toman las grandes corporaciones capitalistas y las cúpulas gubernamentales a su servicio, usando los medios de comunicación para desinformar y engañar a la mayoría sobre los verdaderos fines y consecuencias de sus decisiones. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN) y sus partidos satélites únicamente operan decisiones que vienen de “arriba”. Los diputados y senadores sólo son levantadedos para aprobar leyes que favorecen a los más poderosos. Nos venden este modelo como “democrático” y lo imponen a sangre y fuego en todo el mundo, cuando en realidad es absolutamente antidemocrático y contrario a los intereses de las mayorías. La crítica a la “partidocracia” y a los partidos tiene un profundo impacto y aceptación en la sociedad mexicana. Las prácticas de corrupción imperantes en la actual clase política provocan un gran rechazo entre la población contra los actuales partidos y los actuales políticos; además, se toma conciencia de la necesidad de controlarlos. Es por esto que Rafael Barajas, el Fisgón, ha propuesto una auditoría nacional a todos los políticos mexicanos para que transparenten sus cuentas.

La democracia significa que el pueblo manda. Una tarea por impulsar en este siglo es desarrollar la verdadera democracia. Es urgente e importante la renovación democrática para que el pueblo tenga el poder de decisión y control del rumbo del país, que sea el elector quien seleccione a los candidatos, financiando el proceso electoral y no a los partidos, realizando campañas equitativas, sin ataques, compra de votos ni anuncios, con tiempos iguales para que todos los candidatos presenten sus propuestas y que los representantes lleguen a desarrollar el proyecto aprobado por los electores, para que manden obedeciendo y en el que exista el mecanismo de revocación de mandato para los que no cumplan.

Gracias a la renovación democrática, el pueblo puede tener el control y ejercer el poder en beneficio del desarrollo de México y el bienestar de la población. Así habrá paz, justicia y dignidad.

En la lucha actual, la primera tarea es derrotar al PRIAN, que representa la moderna dictadura del capital. El pueblo de México ya no admite un dictador que dure 30 años. Por eso, el imperio estadunidense ha implantado con astucia la alternancia bipartidista. Así, durante 30 años, cinco presidentes y dos partidos (PRI y PAN) han monopolizado el poder, impulsando la misma línea neoliberal que ha sumido al país en la violencia y el caos y puesto nuestras riquezas y trabajo al servicio de las grandes corporaciones, principalmente extranjeras. De modo que cambia todo en apariencia para que nada cambie en realidad y prevalezcan los mismos intereses para enriquecer a las corporaciones a costa del pueblo.

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La codicia, espíritu de la época

El Despertar
Me ha impresionado una buena película estadunidense: Dinero sucio (Inside job), documental de Charles Ferguson. Leonardo García Tsao le ha dedicado un buen artículo ("Más pierde el pobre". La Jornada). Me voy a referir a sus aspectos éticos y políticos. La película describe cómo se generó el terremoto financiero de 2008, que provocó destrucción en todo el planeta. Denuncia el fraude que lo originó y por nombres y fechorías a sus autores, que no sólo están impunes, sino que son los "responsables" de dirigir la recuperación de la economía estadunidense.

La codicia es el verdadero espíritu de esta época. En los años 80 y 90, los conservadores estadunidenses restauraron el viejo individualismo con el lema la codicia es buena bajo el nombre de neoliberalismo. Sus frutos: aumentaron las desigualdades en las naciones ricas y abrieron un abismo entre las ricas y las pobres. Arruinaron a varios países muy estables, rompieron los récords de desempleo y por primera vez en la historia una generación de estadunidenses vive peor que la de sus padres. Los beneficiarios han acumulado fortunas de millones de dólares, mansiones inmensas, aviones particulares y yates, además de consumo de drogas y prostitutas finas. Y de seguro una sensación inefable de poder. En un momento de la película los defrau- dadores aceptan que no pueden contenerse, y en otro se demuestra con placas cerebrales que conseguir altas ganancias tiene el mismo efecto que una droga poderosa.

Para poder hacer triunfar al neoliberalismo se debilitó a los estados y se eliminaron las regulaciones. Libre del impulso voraz produjo una corrupción que no sólo abarca al gobierno, sino que se extiende a la academia y a los círculos intelectuales. Los grandes grupos de interés controlan el Congreso y bloquean las leyes que permitirían una rectificación. A pesar de que Barack Obama denunció estas prácticas y a sus agentes, ha terminado sometido a los dictados de la oligarquía. En México, a escala, ha sucedido lo mismo.

Es difícil vencer el escepticismo. No se ve en el panorama cercano un cambio, pero la humanidad guiada por el instinto de conservación tendrá que despertar y reaccionar. La rebelión democrática en el mundo árabe, el movimiento del poeta Javier Sicilia en México y la reciente sublevación juvenil en España son portadores de esperanza. La indignación puede convertirse en un propósito político, en rechazo a la complicidad entre las autoridades y los intereses de la codicia. En los próximos años viviremos la tensión entre la inclinación a obedecer la voracidad y la necesidad de un renacimiento. Todos nosotros estaremos en el escenario.

Interview with Charles Ferguson, the Director of "Inside Job"

http://youtu.be/0ZafoyyqJ7I

Más pierde el pobre

Leonardo García Tsao

Si alguien busca entender el porqué y cómo de la reciente recesión económica, hay un par de documentales estadunidenses que se dan a la tarea de explicar lo sucedido en términos didácticos. Uno, el más populista y facilón, es Capitalism: A Love Story (2009), la más reciente provocación de Michael Moore (aún no exhibida en nuestro país, hasta donde sé); el otro, Dinero sucio, que es como se tituló en México, Inside Job, el premiado documental de Charles Ferguson.

Inside Job es el término utilizado para describir un robo planeado desde adentro; digamos un asalto bancario perpetrado por sus propios ejecutivos. Eso es exactamente lo sucedido con la economía mundial en los recientes 30 años. Cumpliendo el lema de Gordon Gekko en cuanto a que "la avaricia es buena", desde los años 80 se desató una ola de especulaciones, espejismos financieros, inversiones fantasmas y demás fraudes. Ferguson se esmera en explicar en orden cronológico cómo se fue gestando esa epidemia que acabó por arruinar la economía del mundo entero. (La película se inicia poniendo el ejemplo de cómo un país tan pequeño y otrora próspero como Islandia, cayó también en la trampa de la desregulación de los procesos financieros.)

Si Moore se va por el lado de ejemplificar la quiebra con peras y manzanas, Ferguson prefiere los datos concretos. Y qué cantidad de datos. No es necesario poseer un doctorado en economía para entender Dinero sucio, pero ayudaría bastante. A través de un alud de cifras, gráficas, siglas, extractos de noticieros, términos en busca de un glosario y, sobre todo, entrevistas con criminales, testigos y víctimas, el cineasta expone cómo una política de laissez faire, alentada sobre todo por la pasada administración Bush, favoreció el mayor enriquecimiento de los ricos, la depauperación de la clase media y el desempleo de millones de personas, sin que los culpables pagaran las consecuencias. Por lo contrario, hasta salieron bonificados.

Ferguson adopta la misma estructura de su primer trabajo, el sobresaliente documental No End in Sight (2007), dedicado a exponer la incompetencia administrativa y la motivación económica por las cuales la guerra de Irak no tiene, hasta la fecha, para cuándo finalizar. Igualmente, la película se divide en varios capítulos con un título descriptivo y anuncia en varios letreros quiénes de los principales implicados se negaron a ser entrevistados. Hicieron bien. Quienes sí se atrevieron se pusieron en la mira de un incisivo cuestionador, que expone sin miramientos sus contradicciones y mentiras. Buena parte de la rabia del cineasta se reserva para los académicos, los prestigiados profesores de universidades como Columbia y Harvard, que aprovechan su estatus para contratarse como consejeros, dispuestos a ser sobornados por los grandes consorcios para servir sus fines.

Para el versado en estos asuntos Dinero sucio no ofrece revelaciones nuevas salvo, quizás, en el terreno personal. Una curioso aparte del documental entrevista a una madrota de Wall Street y a un sicoanalista para determinar el perfil sicológico del especulador, adicto igualmente a las putas y las drogas. (Es más, se revela en una resonancia magnética cómo las mismas partes del cerebro se excitan igual con el dinero que con la cocaína.)

Ferguson trata de ser un poco optimista al final. Pero sus propios datos lo desmienten. Las promesas de Barack Obama en campaña, en cuanto a que se deslindarían responsabilidades de la crisis, se vieron frustradas en el momento en que le dio puestos en su gabinete económico a varios de los mismos perpetradores. Ferguson no necesita recurrir a la payasada como Moore para convencernos de que alguien debería convertir a esos criminales de cuello blanco en pájaros de cuenta.

Dinero sucio

(Inside Job)

D:Charles Ferguson/ G: Charles Ferguson, Chad Beck, Adam Bolt/ F. en C: Svetlana Cvetko, Kalyanee Mam, / M: Alex Heffes/ Ed: Chad Beck, Adam Bolt/ Narrado por: Matt Damon/ P: Representational Pictures, Screen Pass Pictures. EU, 2010.

lgtsao@hotmail.com - http://twitter.com/@walyder

sábado, mayo 21, 2011

Las cuentas alegres de Calderón y Cordero

Calderón y Cordero. Endeudamiento.

Orlando Delgado Selley

MÉXICO, D.F., 20 de mayo (apro).- Luego de semanas de insistir con que las cosas van bien en México, en unos cuantos días tres evaluaciones institucionales demostraron exactamente lo contrario: el país está mal, ha empeorado y lo sigue haciendo.

En el Informe Trimestral sobre la Inflación, correspondiente a los tres primeros meses de 2011, el Banco de México ha señalado que los sueldos y salarios de los trabajadores mexicanos sufrieron un significativo deterioro en 2009 y 2010. Por su parte, el Inegi informó que la economía informal genera más empleos que la formal. Y la Cepal señaló que México, junto con Guatemala, Honduras, Panamá y República Dominicana, está entre los países con los salarios más bajos de América Latina.

Felipe Calderón y su secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, habían trazado una estrategia en la que, con asiduidad, se alegraban de que las remuneraciones en el país hubieran crecido en 2010. Ello, como les gusta decir, mostraba que “el país avanza por el camino correcto y es, sin dudas, el lugar de la oportunidad”.

Lo cierto es que no hay tal. Según Banxico, el ingreso promedio de los trabajadores manufactureros mexicanos cayó 6.8% respecto a lo que ganaban en junio de 2008. Entre los trabajadores dedicados al comercio, es decir, quienes trabajan en las tiendas departamentales por ejemplo, la reducción en términos reales es mayor, del 10.7%.

Junto con esta información, el Inegi da cuenta de la estructura salarial de la economía: 17.4% de la población ocupada, es decir, 7.6 millones personas, obtuvieron menos de 1,800 pesos, es decir, por abajo del salario mínimo mensual; 5.6 millones de trabajadores (12.4%), ganaron 1,800 pesos, un salario mínimo mensual; 10.3 millones de mexicanos (22.7%), tuvieron un ingreso entre 1,800 y 3,600 mensuales; otros 9.4 millones de compatriotas (21.4%), ganaron entre 3,600 y 5,400 al mes.

Este conjunto, que suma 31.9 millones de trabajadores gana entre menos de un salario mínimo y hasta 5,400 mensuales, los que no les permite una vida con los satisfactores mínimos indispensables.

Es desvergonzado, entonces, plantear que el país va por “el buen camino” cuando prácticamente 3 de cada 4 trabajadores no tiene los ingresos adecuados para mantener a su familia. La responsabilidad del gobierno es lograr que las cosas mejoren y el de Calderón no sólo no lo ha logrado, sino que ha habido un deterioro sensible.

Solamente 26% del total de la población ocupada percibe un ingreso superior a esos 5,400 mensuales. Tampoco en relación con esta población puede sostenerse que, como lo hizo con descaro Ernesto Cordero hace unas semanas, que esta es la clase media mexicana. Muchos de este conjunto de 11.7 millones de personas cuentan con ingresos que no les permiten considerarse familias con una situación económica resuelta. Por el contrario, la aguda concentración del ingreso da cuenta de que el promedio de ingresos del 10% más rico de la población es de 15,000, lo que indica que la mayor parte de ese 26% tiene ingresos más bien limitados.

Pero no sólo es que en materia salarial no vamos por el camino correcto. En términos ocupacionales la información ofrece un panorama bastante sombrío. Según la información del Inegi la economía informal ocupa a más personas que las que están registradas en la seguridad social. Los datos son los siguientes: la población económicamente activa, a la que se le llama PEA, es de 47.5 millones de personas, de las que están ocupadas 45.03 millones y desempleadas 2.47 millones (5.2% de la PEA). De los que tienen trabajo, 13.53 millones de personas están ocupadas en todas las actividades informales, mientras que 12.9 millones son trabajadores afiliados permanentemente al IMSS.

La presencia creciente de la informalidad en el mercado de trabajo tiene implicaciones importantes. Justamente su diferencia respecto a la formalidad es que carece de prestaciones económicas y de seguridad social. No cuentan con servicio médico, ni seguro de vida y, lo que es peor, es que nunca tendrán derecho a jubilarse. De modo que esos 13 millones de mexicanos nunca recibirán una pensión, lo que les obligará a trabajar prácticamente hasta el límite de sus días. Están generando ya presiones sobre los servicios de salud y las generarán durante toda su vida.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) nos ha colocado a los trabajadores mexicanos entre los que menos ganan en América Latina. Nuestra situación nos ubica junto a países pobres, pese a que la economía mexicana es una de las quince más importantes del mundo. El planteo de la Cepal es contundente:

“El crecimiento de la economía puede tener un impacto favorable en la generación de empleos, pero un impacto menor en los ingresos.”

Además, resulta que aunque ha aumentado la formalización del empleo asalariado, la tercera parte de los asalariados de América Latina carecen de un contrato de trabajo donde se asienten derechos y obligaciones. En México, como anotamos, la proporción de trabajadores sin contrato es mayor.

Así que México no va por el camino correcto. Caminamos sin rumbo, extraviados, con un gobierno que sólo acierta a insistir en cosas que carecen de sentido para la población. El gobierno inventa un mundo que no existe. Cree que puede convencer a algunos, pero la realidad es que nadie lo toma en serio.

Comentarios: odselley@gmail.com

miércoles, mayo 18, 2011

De la Revista Proceso.....










domingo, mayo 15, 2011

Campeones de la desigualdad

Una mujer mixteca en Cochoapa, Guerrero.

Orlando Delgado Selley

MÉXICO, D.F., 13 de mayo (apro).- En México, la desigualdad en la distribución del ingreso se acentuó en los últimos 10 años, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

De acuerdo con un informe del organismo, dado en conocer en días recientes, el 10% más rico de la población concentra 41.4% de la riqueza que se produce en un año, mientras que el 10% más pobre sólo recibe 1.62%, lo que significa que los más ricos ganan 25.6 veces de lo que obtienen los más pobres.

Hace cinco años, ese mismo 10% de ricos concentraba 37.9% del ingreso, lo que ilustra un empeoramiento de la situación distributiva,.

El promedio mensual de ingresos del 10% rico asciende a 35 mil 949 pesos, mientras que el del 10% pobre es de mil 377 pesos, una diferencia de 26.1 veces, que a su vez es tres veces el promedio de lo que ricos y pobres obtienen en los países de la OCDE: el 10% rico se apropia 12 veces lo que el 10% pobre. Y México, junto con Chile, es el país con peor distribución del ingreso de los 34 que integran ese organismo.

Pero el gobierno mexicano se ufana de que las cosas van bien, “les guste o no les guste a varios”, como ha dicho Ernesto Cordero, secretario de Hacienda y aspirante presidencial panista.

Entre sus argumentos, Cordero presume la creación de 171 mil empleos formales este año, sin importarle los salarios establecidos ni si se trata de puestos de trabajo permanentes o eventuales. Se ufana de que el nivel de desempleo –que ha crecido y llega ya a 5.1% de la población activa– es muy bajo, comparado con el de muchos países desarrollados.

Lo que se oculta es que el indicador mexicano está notoriamente subestimado, por la existencia de una cantidad enorme de personas que están ocupadas en el sector informal de la economía. En este sector, además, las remuneraciones directas pueden ser mayores que en el formal.

Para dimensionar la gravedad de estos altísimos niveles de desigualdad, la comparación siempre resulta útil. España, que hasta hace 40 años tenía una situación distributiva peor que la mexicana, actualmente atraviesa por una coyuntura extremadamente difícil. La crisis económica, que se desató a partir del estallido de la burbuja inmobiliaria estadunidense, provocó que la burbuja inmobiliaria española también estallara, generando una recesión que aún persiste.

El impacto de la recesión sobre el empleo ha sido devastador: 21.3% de la población económicamente activa está sin trabajo, es decir en el paro. Más terrible, si esto es posible, es la situación del desempleo entre los jóvenes, que llega a 46%.

Este difícil problema, además, no parece de pronta resolución. Las previsiones del BBVA para la economía española indican que en 2011 la tasa de desempleo será de 20.8%, y para 2012 de 20.5%. La economía, por su parte, apenas crecerá este año y el próximo, de modo que las dificultades no se reducirán.

En un estudio especial del periódico El País, publicado hace dos semanas sobre el mercado de trabajo español, se informó de las remuneraciones de 29 tipos de trabajo. El abanico laboral comprende desde una empleada doméstica, con la menor paga, hasta un piloto aviador o empresaria, con el mayor ingreso.

Incluye el trabajo de arquitecta, cartera, chofer de camión de basura, de autobús urbano, soldado, taxista, bombero, carnicero, peluquera, actor, informático, médico cirujano, cura, preparador físico, profesor de primaria, dependienta de tienda departamental, abogado, mecánico, reportero, camarera, tele-operador, jugador de rugby, vendedor y otros más.

Algo que resalta es que los ingresos de todos estos empleos se ubican entre 750 y 5000 euros, lo que supone una diferencia entre el de mejor remuneración y el de peor de solamente 6.6 veces.

Esto es consistente, según el documento de la OCDE, con lo que ocurre en los países del norte y del centro de Europa, en los que el ingreso del 10% rico es poco más de cinco veces el del 10% pobre. Estas son las condiciones distributivas que existen en tiempos de crisis.

Es posible que las próximas mediciones indiquen que la desigualdad aumentó, como resultado de las políticas que han adoptado los gobiernos de esa región para tratar de reducir el déficit fiscal y las necesidades de endeudamiento.

El alargamiento de la edad de jubilación, la reducción de los montos de las pensiones, de los gastos gubernamentales en salud y educación, afectarán los ingresos de los pobres, mientras que los de los ricos permanecerán intocados.

México va por el camino correcto, dice el gobierno. La información sobre la distribución del ingreso muestra precisamente lo contrario: en tiempos de crisis ha habido concentración, lo que evidentemente aumenta los riesgos y dificultades de un país.

Brasil (país con el que no le gusta al gobierno mexicano compararnos), que no es miembro de la OCDE, pero cuya información aparece en el documento citado, justamente en esta década, en la que ha habido años de auge y crisis, tuvo una importante mejora en la distribución del ingreso bajo el gobierno de Luis Inacio Lula da Silva, focalizada en la franja de la población que se encontraba en pobreza extrema.

Viendo esa experiencia, no hay, en el aspecto distributivo, ninguna posibilidad para afirmar que en México vamos bien. Por el contrario, lo que se ha documentado es que la alternancia política en el país no ha servido para reducir los niveles de desigualdad.

odselley@gmail.com.mx

lunes, mayo 09, 2011

El desastre en México y las “agendas” del poder

Es injustificable que haya tanta pobreza en México, cuando en realidad el territorio nacional posee recursos suficientes para que no existiera ese flagelo. Cifras oficiales dan cuenta de que 54.8 millones de mexicanos están en esa condición, cantidad demasiado alta para una nación con amplias expectativas de formar parte de los llamados países del primer mundo. Si tuviéramos un Estado como el japonés, el alemán o el holandés, estaríamos en el nivel de potencia económica, pero como somos dirigidos por un puñado de tecnócratas inescrupulosos, dependientes además de la superpotencia del Norte, nuestra realidad es la de una nación tercermundista con amplias posibilidades de seguir descendiendo al nivel de un país africano.

Ciertamente, ha sido una desgracia para México la vecindad con Estados Unidos, cuya voracidad no tiene parangón con ningún otro imperio a lo largo de la historia de la humanidad. Pero más lamentable es que sólo en muy cortos periodos de tiempo el Estado mexicano ha tenido la fortaleza y capacidad para enfrentar las embestidas expansionistas de nuestros vecinos.

A partir de la instauración del neoliberalismo, la entrega de nuestros recursos a inversionistas extranjeros ha sido el común denominador, decisión reaccionaria que ha influido en un más acelerado proceso de empobrecimiento, como lo demuestran las estadísticas y la propia realidad nacional. Volvimos a los tiempos del porfiriato, cuando empresarios extranjeros tenían más derechos y garantías que los propios mexicanos.

Sin embargo, según Felipe Calderón, “estamos resolviendo los mexicanos los problemas ancestrales del país”, pues los municipios más pobres “han mejorado su situación”. Es obvio que vive muy alejado de la realidad, rodeado de cientos de guaruras que le impiden conocer algo de los problemas ancestrales que agobian a la mitad de la población del país. Aun cuando haya visitado algunas regiones marginadas de Guerrero, Oaxaca y Chiapas, lo ha hecho como si llevara una gruesa venda en los ojos, por eso, sin recato alguno, hace declaraciones tan absurdas. Lo cierto es que la pobreza en dichos estados ha ido en aumento, y en otros, donde no era tan aguda, como en Durango, Zacatecas y Nayarit, ahora se ha convertido en un lastre social de graves consecuencias, entre las que destaca el aumento de la violencia ligada a la delincuencia juvenil, pues la mayoría de delincuentes y víctimas de la violencia es joven.

Afirma Calderón que la pobreza durante su “administración” se combate con hechos, y puso como ejemplo la subestación eléctrica de Chemax, Yucatán. Y lo dice sin parar mientes en que envió a la pobreza a más de 40 mil trabajadores de la extinta compañía Luz y Fuerza del Centro con tal de privatizar el sector y hacer un lucrativo negocio con la fibra óptica, que costó al erario nacional la friolera de 30 mil millones de pesos. Los hechos a los que hace referencia el inquilino de Los Pinos no encajan con una realidad ominosa que amenaza convertirse en apocalíptica, de continuar como vamos. De ahí lo equivocado del Partido Revolucionario Institucional (PRI) al pretender relevar al Partido Acción Nacional (PAN) en la casa presidencial, siguiendo la misma política neoliberal y neoporfirista que el propio partido tricolor puso en marcha en 1983.

Así como Humberto Moreira puntualiza que “nada justifica la urgencia del PAN” para aprobar cuanto antes una reforma sustancial a la Ley Federal del Trabajo, también es válido señalar lo mismo en lo que se refiere a la aprobación inmediata de la iniciativa del tricolor de reforma a la Ley de Seguridad Nacional, que daría facultades extralegales al presidente de la República para utilizar a las Fuerzas Armadas contraviniendo los preceptos constitucionales. Al PRI le urge que se apruebe dicha iniciativa, incluso violando el reglamento de la Cámara de Diputados, pero Moreira opina, en lo referente a la iniciativa panista, que “se puede llevar al otro periodo de sesiones, es decir, no hay algo que implique que si no sale ahorita tiene algún problema para el país”. Entonces ¿por qué la prisa de los priistas en el Congreso para que se apruebe ahora la reforma a la Ley de Seguridad Nacional?

Lo que les interesa a ambos partidos ligados a la oligarquía son sus propias agendas, no el interés del país, flagelado por gravísimos problemas que la oligarquía ha propiciado con sus ambiciones irracionales, pues no hay explicación alguna para amasar tanta riqueza en medio de tanta pobreza. Así como vamos, tendrá que llegar el día en que el mercado interno se reduzca a su mínima expresión, con los problemas colaterales que tal situación acarrearía. Esto no parece importar a la minoría que se beneficia todavía con un modelo económico excluyente como ningún otro, al fin que sus riquezas ya están a buen recaudo en el extranjero. Con todo, no se ponen a pensar que también podría llegar la hora en que ni ellos mismos estarían a salvo, como ocurrió con el empresario lagunero Carlos Ignacio Valdés Berlanga.

*Periodista

Fuente: Contralínea 232 / 08 de mayo de 2011