Mostrando las entradas con la etiqueta Capitalismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Capitalismo. Mostrar todas las entradas

lunes, julio 01, 2013

En ascenso la pobreza en Estados Unidos

Más de 46 millones de estadunidenses viven en condiciones de pobreza y la cifra de desempleados alcanza casi los 12 millones. A pesar de atravesar por una de las más grandes recesiones de la historia reciente, el gobierno de Estados Unidos no abandona las políticas económicas que han llevado a un empobrecimiento acelerado de su población.
Deisy Francis Mexidor/ Prensa Latina
Aunque a Estados Unidos le han construido una aureola de prosperidad y bonanza, existe un lado oscuro, a veces ignorado por los grandes medios de prensa, que revela la marginalidad y la pobreza que padecen millones de sus ciudadanos.
Páginas digitales y medios alternativos se hicieron eco de un hecho insólito:
Cientos de personas pobres esperaban adquirir comida en buen estado de un supermercado que sería cerrado en Laney Walker, Augusta, sede del condado de Richmond, en el sureño estado de Georgia, pero los dueños prefirieron botarla antes que entregarla a los necesitados.
Los residentes del lugar colmaron el estacionamiento con bolsas y cestas con la esperanza de conseguir algunos de los alimentos para bebés, productos enlatados y no perecederos, y que el banco SunTrust, dueño de la propiedad, ordenó cargar en contenedores para tirarlos en un vertedero en vez de distribuirlos.

El incidente se sitúa lejos de la edulcorada imagen del llamado sueño americano.
“La gente tiene niños aquí con hambre y sed”, dijo Robertstine Lambert, quien vive en Augusta. ¿Por qué tirar esto a la basura?, se preguntó en tono de lamento, según se describió en un reportaje divulgado en la página digital de Global Research.
En Richmond hay cerca de 20 desalojos por día, y la zona que rodea ese supermercado es una de las más pobres del estado. Datos actualizados calculan la tasa de pobreza en 41 por ciento en esa área.
Por ello, muchas personas que estaban en el estacionamiento del Laney Walker probablemente habían sufrido en carne propia un desalojo y estaban en necesidad desesperada de la ayuda alimentaria.
En una sociedad capitalista, el motivo detrás de la producción de alimentos no es para satisfacer este derecho, la vivienda no está hecha para dar cobija ni la ropa para mantener el calor, y el cuidado de la salud no se ofrece principalmente para que haya personas sanas, destacó el reportaje.
“Todas estas cosas, que son y deben considerarse como derechos básicos, no son más que productos básicos que se compran y se venden, para obtener un beneficio. Si el beneficio no se logra, por lo general debido a la sobreproducción en relación con el mercado, el producto es considerado inútil por el capitalista y lo destruye”, enfatizó el trabajo de Global Research.
Para estas instituciones, las cuales han hecho sus ganancias a través de los desalojos y las ejecuciones hipotecarias, no es sorprendente dejar a la gente mirando con incredulidad con las bolsas vacías, mientras la comida que podría alimentar a múltiples familias era arrojada a un vertedero.
Y esta historia no es una excepción. La vida en los barrios más pobres de Estados Unidos es sumamente difícil y tiende a empeorar, expresan defensores de los derechos humanos.
Debajo de Kansas City, la Policía descubrió en abril unos profundos túneles donde vivía en carpas un grupo de personas sin techo, a quienes desalojó debido al “entorno inseguro”. En 2010 salió a la luz que alrededor de 1 mil personas sobrevivían a lo largo de 321 kilómetros de túneles, ubicados debajo de las calles de Las Vegas.
Por su parte, las autoridades de Nueva York intentan expulsar de manera periódica a las personas (conocidas como gente topo) que buscan cobija en los pasadizos debajo de la ciudad.
Pese a ejemplos como éstos, el gobierno de Estados Unidos, que encabeza Barack Obama, sostiene que la recesión en el país terminó y las cosas mejoran, aunque no con la celeridad esperada.
La página digital Prensa Internacional Alternativa subrayó que los nuevos índices de pobreza en la norteña nación se elevaron de forma abrupta en los últimos 5 años.
Estadísticas publicadas en The Wall Street Journal muestran que la pobreza se extiende a todo el territorio nacional; el número de personas que reciben cupones de alimentos se ha elevado a un récord de casi 50 millones de estadunidenses.
De otro lado, en septiembre de 2011, la Oficina del Censo reveló en su informe anual de la pobreza que 46.2 millones de personas –o lo que es lo mismo, aproximadamente uno de cada siete estadunidenses– eran pobres en 2010.
Los números se dispararon de forma brusca en comparación con el año precedente, que era de 43.6 millones.
Aunque debido a la recesión (de 2008 a la fecha) ha aumentado el número de pobres, los altos índices de este sensible indicador son anteriores a esa coyuntura económica.
Los expertos aseguran que más que alarmantes, éstas son cifras esperadas pues la pobreza siempre aumenta en tiempos de recesión, y ésta ha sido la más profunda y extensa desde la Gran Depresión de 1929.
Mientras, el número de habitantes sin seguro médico supera los 50 millones de personas.
Entretanto, la tasa de desempleo está en 7.5, la cual no obstante haber descendido 0.4 puntos porcentuales desde el principio del año, sigue en niveles altos. Ello significa que aún 11.7 millones de ciudadanos están sin un puesto laboral.
Sheldon Danziger, director del National Poverty Center (Centro Nacional de la Pobreza) de la Universidad de Michigan, dijo a la BBC Mundo que los índices de pobreza en Estados Unidos son mayores que en Canadá y algunos países del norte de Europa.
Entre otras razones –apuntó–, porque las políticas sociales hacen muy poco por aumentar los salarios de los trabajadores en épocas de bonanza económica o para ayudar a los desempleados durante las recesiones.
En marzo pasado entraron en vigor los recortes al presupuesto por 85 mil millones de dólares, lo que obligó a la Casa Blanca a podar programas sociales de ayuda en especial a personas en situación de pobreza extrema, incluyendo disposiciones relacionadas con la vivienda, la educación preescolar y los beneficios nutricionales.
Por eso muchos opinan que el sistema es tan complejo y perverso que no hay manera de cambiarlo desde arriba. Las reformas de la administración demócrata de Barack Obama no tienen la intención ni serían capaces, si la tuvieran, de reestructurar el sistema en sus bases.
 Fuente: Contralínea 340 / junio 2013

sábado, octubre 15, 2011

15 October 2011-World Revolution-United for Global Change


http://youtu.be/4y3X2VFruLM

15O TODO MÉXICO TOMA LA CALLE!



http://youtu.be/WU7-ryQAUDg



http://youtu.be/c63gDt60RSU


MEXICO, INDIGNATE!

TOMEMOS LOS PINOS, la SCJN, El Congreso, El Senado, el IFE el TEPJF, la Oficina Bilateral de Inteligencia en Reforma, el CEN PAN, el CEN PRI, el CEN PRD, la SEP de Elba Esther Gordillo, TELMEX (todo lo que es nuestro y los neoliberales han secuestrado).....



http://youtu.be/L9k310LgaK8

domingo, octubre 09, 2011

El Tsunami de Japon - Alerta Nuclear


http://youtu.be/MxwCiJup5lY

El mundo observa con espanto y temor las repercusiones del devastador terremoto de Japón. La desintegración de los cuatro reactores nucleares de Fukushima marca un punto de inflexión para todo el planeta. ¿Cuán peligroso es el desastre nuclear de Japón para todos nosotros? Este documental comienza contando en detalle la historia del desastre en Fukushima. Explicaremos cómo sucedió exactamente, por qué y, lo más importante, cuáles son las repercusiones que tendrá en Japón y en el resto del mundo.

www.facebook.com/Ministerio.Revolucion
www.twitter.com/mi_revolucion

sábado, septiembre 24, 2011

Mahmoud Ahmadinejad en la ONU

Un video que puede ser objeto de censura. Y ya no es tanto el video en sí, o lo que dice Adamdinejah, sino lo repulsivo que resulta que los que se vanaglorian de ser líderes en difundir la democracia y la libertad de expresión, no cesen en buscar cómo censurar lo que no les interesa o tergiversar realidades que no les gustan que se sepan.

http://youtu.be/fOs-vxnnsxs

'9/11 was an inside job': Full speech by Mahmoud Ahmadinejad at UN
Iran's president sparked a mass walk-out by US delegates yesterday after telling a UN summit that most people believe the American government was behind the 9/11 attacks.

http://youtu.be/k4phNuwx8Hs

viernes, agosto 26, 2011

Otan y mercenariso contra Gadaffi

Golpe de Estado en Libia con aprobación de la ONU, bombardeos de la OTAN y mercenarios bien armados


1. Miles de mercenarios armados llegaron este domingo a Trípoli por tierra y por mar, apoyados con bombardeos aéreos de la OTAN, para tomar el control de Libia, 188 días después del levantamiento contra el gobierno y el líder de la revolución antimonárquica de 1969, Muammar Kadafi. Los tres hijos de éste fueron tomados presos por los golpistas pro EEUU e Inglaterra. Unos 200 hombres desembarcaron por la costa en el norte de la ciudad, provenientes de Misurata –ocupada el mes pasado por los opositores en tierra, acompañados por intenso fuego aéreo de la OTAN– para respaldar el levantamiento iniciado en Tajura, que se ubica en las inmediaciones del aeródromo Matiga, dentro de la ciudad y a 30 kilómetros al norte del aeropuerto internacional de Trípoli. Mientras Obama declaró que Gaddafi debe ceder el poder de una vez por todas, el presidente de Francia, Sarkozy, y la canciller alemana, Merkel, pidieron por separado a Kadafi que saliera de Libia para evitar más muertes.

2. Como escribe el analista Carlos Maldonado: Las operaciones serán llevadas a cabo en un gran porcentaje por las tropas “rebeldes” aconsejados, obvio, por asesores militares de las potencias pues sabiendo plenamente que el ejército nacional se ha entrenado en “guerra de guerrillas”, las tropas propias de la potencias no querrán entrar en ese terreno para empantanarse en otra guerra. Si fracasan será atribuido a “errores” de esos insurgentes, si triunfan, serán hechos a un lado para tomar posesión de las riquezas libias. Ese Consejo Nacional de Transición – caterva de traidores y entreguistas- ha abierto la puerta a un conflicto más largo que al igual que en Irak y Afganistán, será una sangría constante a su propio pueblo, pero donde no tendrán tranquilidad los imperialistas de tomar posesión inmediata de los recursos que tanto añoran y urgen por la crisis de manutención de un sistema que se ha erigido sobre la abundancia y el derroche, el expolio y la miseria de otras naciones.


3. Gaddafi es un dictador como otros cientos de presidentes en el mundo, pero ha sido un dictador rebelde para EEUU y occidente. Y como EEUU dice, de acuerdo a sus propios intereses, quién es dictador y quién no, entonces cualquier gobierno que se oponga a la política yanqui es dictadura. Hugo Chávez, Evo Morales, que han sido electos, reconfirmados, apoyados totalmente por los venezolanos y Bolivianos, son dictadores para los EEUU y para todos los medios de información a su servicio. Los Somoza, los Strossner, los Pinochet y un sin número de reales dictadores que nunca fueron electos, mucho menos reconfirmados por plebiscitos o consultas, que siempre estuvieron al servicio incondicional de los EEUU, “no fueron dictadores sino gobiernos democráticos”. ¿Por que no preguntar si el hecho de que un mismo partido gobierne, que sus regímenes lleven a mayor miseria y mayor cantidades de muerte, por el hecho de elegirse cada cuatro o seis a un presidente deja de ser dictadura?


4. En México hemos padecido 35 años de dictadura porfirista, 70 años de dictadura del PRI y 11 años de dictadura del PAN; los hemos visto cambiar de cara cada cuatro o seis años usando elecciones que han sido una farsa, pero han gobernado para la misma clase social (empresarios multimillonarios y altos políticos), para los mismos partidos (PRI y PAN) y cada político (hay más de 100 nombres actuales en el PRI, PAN y PRD) –brincando de un cargo a otro y cobrando más de 150 salarios mínimos mensuales- se ha mantenido 30 o 50 años como pequeños dictadores. ¿Acaso los términos de dictadura y democracia no son términos ideológicos que se manejan a conveniencia? Gaddafi es indiscutiblemente un dictador, pero también lo fueron y los son, por sólo poner unos ejemplos, la Thatcher, Reagan, los Bush, Clinton y Obama. Así que poner a Gaddafi como un símbolo con el fin de derrocarlo y apropiarse estratégicamente del gobierno y el petróleo de esa nación es de un enorme cinismo.


5. Es muy importante que la comunidad internacional se de cuenta cómo el imperio yanqui, la OTAN, la ONU y los medios de información preparan las cosas, y así ha sido siempre: Si un gobernante fiel a los EEUU, como el mexicano Felipe Calderón, el colombiano Manuel Santos o el hondureño Porfirio Lobo están en dificultades para defender su gobierno, los yanquis actúan de inmediato para apoyarlos, aunque estén asesinando a sus pueblos, llevándolos abiertamente a la miseria o ser producto de golpes de Estado; pero si son gobiernos que como los Castro en Cuba, Gaddafi en Libia, Chávez y Morales en Venezuela y Bolivia, ponen los yanquis todas las armas, los bombardeos, el dinero necesario, para que esos gobiernos caigan. Y no debe olvidarse que mercenarios que cobran dólares para realizar protestas y levantamientos siempre habrá por decenas o cientos de miles, al fin están tan hambrientos y necesitados que se ponen en venta para cualquier postor. Por eso apoyar a Libia en este momento es ser antiimperialista.

http://pedroecheverriav.wordpress.com

miércoles, agosto 10, 2011

El nuevo embajador


El nuevo embajador de Estados Unidos en México, Earl Anthony Wayne, ofrece una total continuidad a la política de su antecesor, Carlos Pascual. Ambos funcionarios tienen un perfil similar, son diplomáticos de larga carrera con experiencia en la reconstrucción de estados fallidos y en el combate al terrorismo. El último puesto de Wayne fue de funcionario de primera línea en la embajada de Washington en Kabul, Afganistán. La rápida ratificación, por consenso y sin debate alguno, de Wayne el pasado martes habla del acuerdo generalizado entre la clase política estadunidense en relación con México.

Aunque los estadunidenses se quejan de los pocos avances en la guerra contra el narcotráfico, al final de cuentas están contentos con la sólida alianza estratégica que han emprendido con Calderón. Los 50 mil muertos son lo de menos. Lo importante es que los mercados, el petróleo y el sistema policiaco-militar de nuestro país continúen intervenidos y manipulados por ellos.

Aquel pacto secreto entre Calderón y el embajador Tony Garza instaurado desde antes de las elecciones presidenciales de 2006, revelado por los cables de Wikileaks en La Jornada, sigue más vigente que nunca. El gobierno mexicano sacrifica la defensa de los intereses nacionales a cambio del apoyo simbólico del gobierno estadunidense a la legitimidad de la presidencia de Calderón (véase mi columna sobre el tema: http://bit.ly/gK9Zz1).

Ello confirma que la salida de Pascual no fue motivada por diferencia alguna entre los gobiernos mexicano y estadunidense. Obama simplemente cedió al capricho de Calderón en contra de Pascual por los amoríos del diplomático con la hija de Francisco Rojas, así como por sus declaraciones reveladas por Wikileaks. A cambio, Calderón mantiene y profundiza su actitud servil y entreguista hacia los intereses estadunidenses.

Las revelaciones dadas a conocer ayer por The New York Times (http://nyti.ms/pcDBPy) demuestran los extremos a que ha llegado la colaboración entre los gobiernos de EU y México. El aparato de inteligencia estadunidense ya no se conforma con enviar aviones espías sobre territorio mexicano, sino que ahora ha asentado directamente un centro de inteligencia dentro de una base militar mexicana ubicada en el norte del país con la participación de agentes de la CIA y militares en retiro.

Este centro opera en la modalidad de los centros de fusión de inteligencia instalados por EU en Irak y Afganistán e implica un salto cualitativo en la abdicación de la soberanía nacional, ya que mientras Washington antes se limitaba a compartir información, hoy se involucra cada vez más en levantarla de forma directa. De acuerdo con el reportaje, el siguiente paso será contratar empresas de seguridad privadas, integradas principalmente por ex militares estadunidenses, para llevar a cabo operaciones particularmente delicadas. Funcionarios de ambos países confirmaron al diario, bajo condición de anonimato, que estos nuevos esfuerzos están diseñados específicamente para dar la vuelta a las leyes mexicanas que prohíben a militares y policías extranjeros operar en su territorio.

Es cierto que el pasado 11 de julio Obama finalmente autorizó, después de más de siete meses de dilatación injustificable, una nueva medida que obliga a los más de 8 mil vendedores de armas en los estados de California, Nuevo México, Arizona y Texas a informar cuando una misma persona compre múltiples armas de alto calibre en una misma tienda en el periodo de una semana. Este mínimo esfuerzo por rastrear posibles compras de armas por narcotraficantes mexicanos había sido detenida por la férrea oposición de la Asociación Nacional del Rifle y debido a una notable falta de voluntad política del mismo Obama. Pero la presión de la investigación del programa Rápido y furioso obligó al presidente estadunidense a demostrar que está dispuesto a actuar en contra del tráfico de armas no solamente por vías extralegales, haciéndose de la vista gorda ante las miles de ventas de armas a narcotraficantes, sino también por vías legales.

Sin embargo, estos gestos de buena voluntad, o la rápida ratificación de un nuevo embajador de alto perfil y el nuevo acuerdo con respecto al eventual ingreso de camiones mexicanos en las carreteras estadunidenses, no cambiarán la situación estructural de fondo. Los estadunidenses están muy contentos con sus relaciones con el gobierno mexicano, porque en lugar de hacerles la vida difícil con peticiones complicadas, como la modificación de las políticas migratoria o de seguridad hemisférica, Calderón se ha convertido en un simple alfil de Washington.

Solamente una enérgica defensa de la soberanía nacional permitirá reducir los efectos nocivos de compartir una frontera de 3 mil 169 kilómetros con un imperio en decadencia, que ha demostrado ser capaz de todo con tal de asegurar su predominio mundial. La llegada del nuevo embajador estadunidense sería una buena oportunidad para que las fuerzas políticas de oposición y la sociedad civil en general expresaran su rechazo a la condenable intervención policiaca y militar en nuestro país.

La ayuda policiaca y militar estadunidense no es gratis. Ha llegado la hora de demandar el fin de la Iniciativa Mérida para generar el espacio político necesario que permita construir una nueva política de Estado en materia de seguridad pública que privilegie los intereses de los mexicanos por encima de las necesidades de Washington.

viernes, julio 22, 2011

21st-Century Slaves: How Corporations Exploit Prison Labor

In the eyes of the corporation, inmate labor is a brilliant strategy in the eternal quest to maximize profit.

There is one group of American workers so disenfranchised that corporations are able to get away with paying them wages that rival those of third-world sweatshops. These laborers have been legally stripped of their political, economic and social rights and ultimately relegated to second-class citizens. They are banned from unionizing, violently silenced from speaking out and forced to work for little to no wages. This marginalization renders them practically invisible, as they are kept hidden from society with no available recourse to improve their circumstances or change their plight.

They are the 2.3 million American prisoners locked behind bars where we cannot see or hear them. And they are modern-day slaves of the 21st century.

Incarceration Nation

It’s no secret that America imprisons more of its citizens than any other nation in history. With just 5 percent of the world’s population, the US currently holds 25 percent of the world's prisoners. In 2008, over 2.3 million Americans were in prison or jail, with one of every 48 working-age men behind bars. That doesn’t include the tens of thousands of detained undocumented immigrants facing deportation, prisoners awaiting sentencing, or juveniles caught up in the school-to-prison pipeline. Perhaps it’s reassuring to some that the US still holds the number one title in at least one arena, but needless to say the hyper-incarceration plaguing America has had a damaging effect on society at large.

According to a study by the Center for Economic and Policy Research (CEPR), US prison rates are not just excessive in comparison to the rest of the world, they are also substantially higher than our own longstanding history. The study finds that incarceration rates between 1880 and 1970 ranged from about 100 to 200 prisoners per 100,000 people. After 1980, the inmate population began to grow much more rapidly than the overall population and the rate climbed from about 220 in 1980 to 458 in 1990, 683 in 2000, and 753 in 2008.

The costs of this incarceration industry are far from evenly distributed, with the impact of excessive incarceration falling predominantly on African-American communities. Although black people make up just 13 percent of the overall population, they account for 40 percent of US prisoners. According to the Bureau of Justice Statistics (BJS), black males are incarcerated at a rate more than 6.5 times that of white males and 2.5 that of Hispanic males and black females are incarcerated at approximately three times the rate of white females and twice that of Hispanic females.

Michelle Alexander points out in her book The New Jim Crow that more black men are in jail, on probation, or on parole than were enslaved in 1850. Higher rates of black drug arrests do not reflect higher rates of black drug offenses. In fact, whites and blacks engage in drug offenses, possession and sales at roughly comparable rates.

Incentivizing Incarceration

Clearly, the US prison system is riddled with racism and classism, but it gets worse. As it turns out, private companies have a cheap, easy labor market, and it isn’t in China, Indonesia, Haiti, or Mexico. It’s right here in the land of the free, where large corporations increasingly employ prisoners as a source of cheap and sometimes free labor.

In the eyes of the corporation, inmate labor is a brilliant strategy in the eternal quest to maximize profit. By dipping into the prison labor pool, companies have their pick of workers who are not only cheap but easily controlled. Companies are free to avoid providing benefits like health insurance or sick days, while simultaneously paying little to no wages. They don’t need to worry about unions or demands for vacation time or raises. Inmate workers are full-time and never late or absent because of family problems.

To read the complete article HERE.


domingo, julio 03, 2011

H2OIL

Moving between a local microcosm and the global oil crisis, H2Oil weaves together a collection of compelling stories of people who are at the front lines of the biggest industrial project in human history: Canada's tar sands. H2Oil is a feature-length documentary that traces the wavering balance between the urgent need to protect and preserve fresh water resources and the mad clamouring to fill the global demand for oil. It is a film that asks: what is more important, water or oil? Will the quest for profit overshadow efforts to protect public health and the environment in Canada's richest province?

http://youtu.be/xenYLY5lU58

The Story Of The Alberta Oil Sands

http://youtu.be/mBePqKw7tyk

Libia: en medio del pantano, la Otan habla de "cese de hostilidades"


El leit motiv de casi la totalidad de los analistas es que la situación en Libia está ‘empantanada'. El más lapidario fue el editorialista del británico The Observer: "La operación de la Otan -dice- contó con apoyo de 18 países, incluidos Gran Bretaña y Francia, 15 de los cuales implementaron la zona de exclusión aérea y lanzaron ataques; sin embargo, no sólo Gaddafi sigue en el poder: el progreso de los rebeldes en el oeste de Libia se ha estancado y el Consejo de Bengasi dice que está desesperadamente falto de fondos porque los mil millones de dólares prometidos por la Otan no se han materializado".

El editorialista recuerda que la alianza militar es criticada por ser "una confusa coalición entre los que no quieren y los que no pueden". En Estados Unidos, los republicanos ya están pidiendo el retiro de la coalición agresora, alegando la crisis presupuestaria. La Liga del Norte, en Italia, está haciendo del tema la causa visible de una crisis de gobierno

Con estos datos, el hijo mayor de Gaddafi caracterizó, en una entrevista exclusiva con el Corriere della Sera, que el régimen de su padre estaba "muerto y enterrado", pero como un pretexto para proponer una salida electoral con supervisión internacional, incluso de la Otan. Dijo que estaba dispuesto a competir con los miembros del régimen rebelde -a quienes calificó de "hombres de la vieja nomenklatura, gente que saltó del barco en el último momento, miserables aprovechadores y vendidos" para dar lugar a un "régimen federal estilo norteamericano" (Corriere, 16/6).

¿Cómo se explica este impasse?

Crisis en las metrópolis

La crisis de la agresión militar se ha convertido en un factor revulsivo de la crisis política en las metrópolis. El caso más destacado es el italiano, ex potencia colonial de Libia y con mayores intereses económicos sobre el país del norte de Africa (Clarín, 17/6). La Lega Nord ha reclamado directamente el cese de las hostilidades; Italia lleva gastados 700 millones de euros en la guerra. Se suma el problema de las más de 20 mil personas del norte de Africa que llegaron a las costas italianas desde febrero (Europa Press, 17/6). La presión de la Liga obligó al canciller italiano, el 22 de junio pasado, a pedir "una suspensión inmediata de las hostilidades" para "evitar una división en dos de Libia y buscar una solución política al conflicto" (La Nación, 23/6).

La propuesta fue rechazada, sin embargo, por Francia y Gran Bretaña, así como por el secretario general de la Otan -aunque el clima político en esos países también está enturbiándose por la continuidad de la guerra. El primer ministro británico, David Cameron, tuvo que reconocer que la campaña ha costado, hasta ahora, unos 250 millones de libras, mucho más de las ‘decenas de millones' que había proyectado su gobierno al inicio de la intervención. Según los periódicos, por otra parte, Sarkozy presiona a los líderes de la operación militar "para poder anunciar una victoria de la intervención en el día de la Bastilla, el 14 de julio", aunque aclaran que "no está claro si el presidente francés pretende un derrocamiento total de Gaddafi (...) o un cese de las hostilidades que deje para más adelante la discusión del futuro de Gaddafi..." (The Independent, 23/6). El ministro del Interior italiano, miembro de la Lega, usó la decisión de Obama de un ‘retiro gradual' de tropas de Afganistán como argumento para reclamar el cese de las hostilidades y el retiro de Italia de Libia. El pase de facturas no tardó en llegar: Estados Unidos difundió "bajo cuerda que los aviones italianos son los que más lanzan misiles y bombas".

La ruta del dinero

Un aspecto decisivo de la cuestión libia es el problema de los fondos del régimen de Gaddafi en el exterior, los que fueron congelados al comienzo de la operación militar y que ahora son objeto de una rapiña entre los países imperialistas. La magnitud de las sumas en juego -se calcula que son unos 30 mil millones de dólares sólo en instituciones de los Estados Unidos- "provocó sorpresa en el mundo financiero". No está claro, por otra parte, qué es lo que ocurrirá con los fondos personales de Gaddafi, que también son multimillonarios. Las potencias de la Otan ya han dado a entender que pretenden apropiarse de estos fondos con el pretexto de financiar con ellos "la reconstrucción de Libia" cuando finalice el conflicto. Hillary Clinton se cuidó de aclarar que tal entrega de fondos será "mediante la creación de un nuevo mecanismo financiero" (Aporrea, 9/6). Lo cierto, en cualquier caso, es que ese dinero sigue sin aparecer, como lo demuestra que los opositores, en Bengasi, no han podido pagar los sueldos de los empleados públicos del pasado mes.

El reparto de Africa

El papel activo y decidido que los ingleses y, sobre todo, los franceses han tomado en la campaña militar contra Gaddafi no puede separarse del papel jugado por este último en el sostenimiento de la Unión Africana, un organismo que aún no ha roto relaciones con Libia y que tuvo un rol activo en diversos choques recientes con el imperialismo francés en el Africa subsahariana. Romano Prodi, ex primer ministro italiano, acaba de señalar que su país "debe prepararse para el post-Gaddafi, complicado para Italia, visto que en el área crecerá el peso de Francia y Gran Bretaña" (Corriere, 16/6). El ex premier italiano reclamó defender, precisamente, a la Unión Africana, "único organismo multilateral, cuyo funcionamiento ha sido hasta ahora garantizado por el dinero libio". Robert Gates, secretario de Defensa de Estados Unidos, puso en evidencia la crisis de la intervención de los europeos al denunciar su escaso aporte militar. "La guerra de Libia -editorializó The Economist (10/6)- lejos de anunciar una nueva era de intervencionismo europeo, ha dejado de manifiesto otra vez los límites del poderío militar de Europa: el rol de Estados Unidos es crucial en tareas militares, pero también de inteligencia y reconocimiento aéreo".

El panorama se pone todavía más complicado si se tiene en cuenta que Rusia tiene su baza en el juego, dado que quiere quedarse con una parte de la producción petrolera de la italiana ENI y eso la ha llevado a coquetear con Gaddafi. Tampoco hay que olvidarse de China, que "no ha tomado una posición firme en la guerra y dijo en encuentros recientes con el gobierno libio y con representantes de los rebeldes que apoya un cese del fuego y una salida negociada" (Al Jazeera, 20/6).

Como se observa, al cóctel no le falta ningún ingrediente. Cuando Prodi lamenta que "no bastan las iniciativas de países aislados, que además son ex potencias coloniales con intereses legítimos" y reclama que América, Europa y China "se sienten en una mesa para discutir el futuro de Africa", revela con crudeza que vivimos en un tiempo de bancarrotas, revoluciones y guerras imperialistas: al igual que hace un siglo, el reparto de Africa -reservorio de las mayores riquezas mineras del mundo- está a la orden del día; también lo está la revolución social.

lunes, junio 06, 2011

It's Not Just Dominique Strauss-Kahn, the IMF Itself Should Be on Trial

Imagine a prominent figure was charged, not with raping a hotel maid, but with starving her, and her family, to death along with thousands of others.

Sometimes, the most revealing aspect of the shrieking babble of the 24/7 news agenda is the silence. Often the most important facts are hiding beneath the noise, unmentioned and undiscussed.

So the fact that Dominique Strauss-Kahn, the former head of the International Monetary Fund (IMF), is facing trial for allegedly raping a maid in a New York hotel room is – rightly – big news. But imagine a prominent figure was charged not with raping a maid, but starving her to death, along with her children, her parents, and thousands of other people. That is what the IMF has done to innocent people in the recent past. That is what it will do again, unless we transform it beyond all recognition. But that is left in the silence.

To understand this story, you have to reel back to the birth of the IMF. In 1944, the countries that were poised to win the Second World War gathered in a hotel in rural New Hampshire to divvy up the spoils. With a few honorable exceptions, like the great British economist John Maynard Keynes, the negotiators were determined to do one thing. They wanted to build a global financial system that ensured the money and resources of the planet were forever hoovered towards them. They set up a series of institutions designed for that purpose – and so the IMF was delivered into the world.

The IMF’s official job sounds simple and attractive. It is supposedly there to ensure poor countries don’t fall into debt, and if they do, to lift them out with loans and economic expertise. It is presented as the poor world’s best friend and guardian. But beyond the rhetoric, the IMF was designed to be dominated by a handful of rich countries – and, more specifically, by their bankers and financial speculators. The IMF works in their interests, every step of the way.

Let’s look at how this plays out on the ground. In the 1990s, the small country of Malawi in Southeastern Africa was facing severe economic problems after enduring one of the worst HIV-AIDS epidemics in the world and surviving a horrific dictatorship. They had to ask the IMF for help. If the IMF has acted in its official role, it would have given loans and guided the country to develop in the same way that Britain and the US and every other successful country had developed – by protecting its infant industries, subsidising its farmers, and investing in the education and health of its people.

That’s what an institution that was concerned with ordinary people – and accountable to them – would look like. But the IMF did something very different. They said they would only give assistance if Malawi agreed to the ‘structural adjustments’ the IMF demanded. They ordered Malawi to sell off almost everything the state owned to private companies and speculators, and to slash spending on the population. They demanded they stop subsidising fertilizer, even though it was the only thing that made it possible for farmers – most of the population – to grow anything in the country’s feeble and depleted soil. They told them to prioritise giving money to international bankers over giving money to the Malawian people.

So when in 2001 the IMF found out the Malawian government had built up large stockpiles of grain in case there was a crop failure, they ordered them to sell it off to private companies at once. They told Malawi to get their priorities straight by using the proceeds to pay off a loan from a large bank the IMF had told them to take out in the first place, at a 56 per cent annual rate of interest. The Malawian president protested and said this was dangerous. But he had little choice. The grain was sold. The banks were paid.

To read more HERE.

¿Desde cuándo el pueblo otorgó poder para actos de dominio?


* Luis Wybo *

¿Desde cuándo el pueblo otorgó poder para actos de dominio?


En secundaria aprendemos que se pueden otorgar dos tipos de poder notarial, uno para actos de administración y otro, con más rigor, para actos de dominio. Así, podemos otorgar un poder general a favor de alguien de nuestra confianza para que nos administre un bien y, sólo en caso de necesidad, otro distinto para que lo enajene en nuestro nombre. También aprendimos que en países de régimen republicano, con estilo propio de democracia, el pueblo, al elegir a su gobierno, de hecho le está otorgando un poder general para actos de administración, es decir, para administrar los bienes y servicios públicos, sin que el haberlo elegido implique de manera alguna que le haya otorgado un poder para actos de dominio, es decir, para enajenar los bienes o los servicios de la nación.

El gobierno se constituye así en el poder público o administración pública del Estado y, como en el caso del buen gobierno, éste asume el poder, como autoridad y, a la vez, como responsable de administrar el bien público; con todos los recursos a su disposición y, a la vez, con toda probidad. De esta manera, los elementos constitutivos del Estado se relacionan armónica y eficazmente: la población, su administración pública, su sistema jurídico, sus bienes, recursos y territorio. Estos últimos constituyen el patrimonio de la nación, que el gobierno administra como apoderado del pueblo. Este equilibrio viene a ser la consistencia misma del Estado.

No se dan casos en que el pueblo voluntariamente otorgue al gobierno poder para enajenar el patrimonio y recursos que pertenecen a la nación. Luego entonces, en numerosos países en que el gobierno ha enajenado bienes patrimoniales, nos preguntamos, ¿desde cuándo el pueblo otorgó un poder para actos de dominio?, ¿cuándo nos distrajimos al grado de permitir la enajenación de bienes, recursos y servicios, vitales para la población, sobre todo en el caso en un país de desarrollo?

Ahora se le llama “privatización” o “apertura de sector” al proceso de enajenación de bienes o concesión de servicios cuya administración de nación encomendó al gobierno. Esta privatización pone en unas cuantas manos el patrimonio del pueblo, y peor aún, lo hace susceptible de desnacionalización. ¿Qué está ocurriendo? ¿Acaso el gobierno carece de la capacidad y los recursos para cumplir con la encomienda de administrar los bienes y servicios del pueblo?

Patrimonio de la nación, son los recursos naturales inalienables: fauna y flora, aguas, minerales estratégicos, hidrocarburos, servicios estratégicos: energía nuclear, siderurgia, telecomunicaciones, electricidad, aerotransporte troncal: ferrocarriles, carreteras, puertos aéreos, marítimos y fronterizos; y los servicios sociales básicos: seguridad social, pensiones, educación superior, registros de población de vivienda y vehicular y tecnología para el campo, entre varios otros. Particularmente en países en desarrollo, estos recursos y servicios son base fundamental para la soberanía del Estado.

El neoliberalismo pretende que la venta de recursos, privatizando bienes y servicios patrimoniales, represente un ingreso considerable de recursos, financieros para el gobierno. El argumento es irrelevante. Por una parte, la empresa privada no asume responsabilidad social alguna sobre el destino del patrimonio y servicios básicos del pueblo. Por otra, los recursos financieros obtenidos por la venta, si bien hubieren de aplicarse a obra pública, nunca podrán compensar las consecuencias de la pérdida para la nación, sea ésta patrimonial o del control de servicios vitales, y el correlativo debilitamiento del Estado. El mayor agravante de la privatización es la desnacionalización. Una vez concesionados los servicios estratégicos, el gobierno no puede impedir que la empresa privada se asocie con intereses extranjeros para la administración del bien patrimonial, o que incluso lo enajene a intereses extranacionales. ¿Y el congreso? En nuestros países, el pueblo no ha autorizado estas privatizaciones, y los diputados y senadores, representantes de ese pueblo, apenas empiezan a percatarse que al endosar las acciones gubernamentales para enajenar o concesionar bienes y servicios públicos están actuando en contra del propio interés que representan. Ya es hora de que nuestros congresos sean los foros en los que se defienda el interés estratégico nacional ante el cinismo neoliberal.

Respondiendo a las demandas ingentes de un país en desarrollo y protegiendo su patrimonio, el buen gobierno tiene los recursos y probidad necesarios para administrar eficazmente los servicios estratégicos y asegurar a la población necesitada su acceso gratuito a los beneficios del campo tecnificado, la seguridad social y la educación superior. La mayor conciencia que como pueblo hemos adquirido en los últimos tiempos nos dice que las privatizaciones tienen que parar y revertirse. Si el buen gobierno, como administrador de lo público, cree tener sanas razones para ir más allá del poder que le ha sido otorgado, puede recurrir, de la mano con el pueblo, al plebiscito, como recurso que debe ofrecérsele a todos.


miércoles, mayo 04, 2011

DOCUMENTAL: John Pilger - La guerra que usted no ve (subtítulos corregidos) - The war you don't see


http://youtu.be/mx8ZhrPomHc

Documental de John Pilger que muestra el rol de los medios en la manipulación de la información en beneficio de los intereses del imperialismo y de las grandes empresas transnacionales.

En esta nueva presentación, he tratado de corregir los errores que yo personalmente he encontrado en los subtítulos y los que me fueron gentilmente comunicados por algunos de nuestros visitantes. Es probable que haya otros errores que no he podido detectar, por los cuales pido disculpas. Algunas expresiones, como, por ejemplo, "sopladores de pito" han sido mantenidas porque no me parece que las sugerencias recibidas fueran adecuadas. La palabra "delator", una de las sugerencias, no me pareció adecuada por la connotación negativa que conlleva, mientras que la expresión "whistle blower", a su vez, tiene una connotación bastante positiva. Como la figura del "soplador de pito" no forma parte (por lo que yo sepa) de la tradición de los países de lengua española, creí que sería mejor usar la traducción literal a partir del inglés.

jueves, abril 21, 2011

Chomsky: Who Owns The World?

Chomsky: Is the World Too Big to Fail? The Contours of Global Order

There are sure to be far-reaching consequences of what is taking place both in the decaying industrial heartland of the U.S. and in the Arab world.

The democracy uprising in the Arab world has been a spectacular display of courage, dedication, and commitment by popular forces -- coinciding, fortuitously, with a remarkable uprising of tens of thousands in support of working people and democracy in Madison, Wisconsin, and other U.S. cities. If the trajectories of revolt in Cairo and Madison intersected, however, they were headed in opposite directions: in Cairo toward gaining elementary rights denied by the dictatorship, in Madison towards defending rights that had been won in long and hard struggles and are now under severe attack.

Each is a microcosm of tendencies in global society, following varied courses. There are sure to be far-reaching consequences of what is taking place both in the decaying industrial heartland of the richest and most powerful country in human history, and in what President Dwight Eisenhower called "the most strategically important area in the world" -- "a stupendous source of strategic power" and "probably the richest economic prize in the world in the field of foreign investment," in the words of the State Department in the 1940s, a prize that the U.S. intended to keep for itself and its allies in the unfolding New World Order of that day.

Despite all the changes since, there is every reason to suppose that today's policy-makers basically adhere to the judgment of President Franklin Delano Roosevelt’s influential advisor A.A. Berle that control of the incomparable energy reserves of the Middle East would yield "substantial control of the world." And correspondingly, that loss of control would threaten the project of global dominance that was clearly articulated during World War II, and that has been sustained in the face of major changes in world order since that day.

From the outset of the war in 1939, Washington anticipated that it would end with the U.S. in a position of overwhelming power. High-level State Department officials and foreign policy specialists met through the wartime years to lay out plans for the postwar world. They delineated a "Grand Area" that the U.S. was to dominate, including the Western hemisphere, the Far East, and the former British empire, with its Middle East energy resources. As Russia began to grind down Nazi armies after Stalingrad, Grand Area goals extended to as much of Eurasia as possible, at least its economic core in Western Europe. Within the Grand Area, the U.S. would maintain "unquestioned power," with "military and economic supremacy," while ensuring the "limitation of any exercise of sovereignty" by states that might interfere with its global designs. The careful wartime plans were soon implemented.

It was always recognized that Europe might choose to follow an independent course. NATO was partially intended to counter this threat. As soon as the official pretext for NATO dissolved in 1989, NATO was expanded to the East in violation of verbal pledges to Soviet leader Mikhail Gorbachev. It has since become a U.S.-run intervention force, with far-ranging scope, spelled out by NATO Secretary-General Jaap de Hoop Scheffer, who informed a NATO conference that "NATO troops have to guard pipelines that transport oil and gas that is directed for the West," and more generally to protect sea routes used by tankers and other "crucial infrastructure" of the energy system.

Grand Area doctrines clearly license military intervention at will. That conclusion was articulated clearly by the Clinton administration, which declared that the U.S. has the right to use military force to ensure "uninhibited access to key markets, energy supplies, and strategic resources," and must maintain huge military forces "forward deployed" in Europe and Asia "in order to shape people's opinions about us" and "to shape events that will affect our livelihood and our security."

To read more HERE.

domingo, marzo 13, 2011

Capitalismo y crimen

Slim y "El Chapo". Empresarios.

Javier Sicilia

MÉXICO, D.F., 9 de marzo.- El tema del crimen –que se vincula con el narcotráfico– y la guerra que el Estado desató contra él se ha vuelto un lugar común en nuestras vidas: un espacio –como todo lugar común– que perdió sus contornos, una especie de amiba social que se enquistó en el organismo de la sociedad y que diariamente buscamos delimitar para comprender y atenuar su horror. Muchas cosas importantes se han dicho sobre el fenómeno, pero pocas o casi nada sobre el fondo que lo produce y hace impotente la guerra que quiere erradicarlo.

El crimen, cuya tarea es maximizar recursos –en este caso, ilícitos– para producir dinero, forma parte del mismo sistema que el Estado legitima y protege: el capitalismo.

Lo que solemos entender por economía –la producción de mercancías para obtener riquezas o, en términos de Adam Smith, la búsqueda de la admiración envidiosa de los demás por la acumulación de riquezas y la posesión de mercancías de toda índole– es en realidad una forma degenerada de ella, una forma que sólo se da en el universo capitalista y que Aristóteles, en oposición al verdadero sentido de economía –el cuidado de la casa—, llamó con desprecio crematística, y los medievales, usura.

En todas las sociedades que no son capitalistas –el comunismo, para evitar confusiones, es sólo un capitalismo de Estado, y el socialismo, una versión socializada del mismo modelo–, las producciones, dice Jean Robert, “no están hechas para venderse en los mercados, aunque pueden existir mercados; tampoco están determinadas por el afán de acumular dinero, aunque puede existir alguna forma de dinero”. Su universo es la producción de valores de uso que permiten a los seres humanos una vida frugal en donde la penuria no existe.

Sin embargo, desde el momento en que el capitalismo, es decir, la crematística, fundó y concibió todo como búsqueda de riqueza, de producción y de consumo, no sólo destruyó las formas originales de la economía, sino que al instaurar la primera nos obligó a entrar en su lógica. Al transformar el vicio de la envidia en virtud y hacernos creer que a través de ella –puesto que nos obliga a la competencia– podríamos producir riquezas para todos, nos introdujo en una larga y prolongada rivalidad que, en las sucesivas crisis económicas que el mundo vive, ha mostrado su verdadero rostro: La riqueza, en un mundo limitado –un mundo que el verdadero sentido de la palabra economía resume (el cuidado de la casa, su conservación)–, es fruto del despojo y del robo, de la expropiación de lo que antes se producía en común para convertirlo en mercancías, y del sometimiento del hombre y la mujer que laboran en recursos humanos para la producción de “riqueza”. O en palabras de los Harvard Business School: hazte rico, ya sea produciendo o especulando.

En este sentido, lo que el crimen realiza no es otra cosa que la dinamización de esa divisa, la expresión exacerbada e ilegal de lo que la economía capitalista exige, la expresión extremosa de la maximización de los recursos para producir dinero. O ¿qué hace el narcotraficante cuando contrata al campesino y sus tierras para producir estupefacientes, sino lo mismo que hacen las agroindustrias o Casas Geo sobre un territorio que antiguamente servía para la subsistencia?; ¿qué hace el secuestrador, sino maximizar la ganancia que un recurso humano produce en una fábrica y deshacerse de él cuando su productividad no reditúa lo que se esperaba?; ¿qué hacen las mafias criminales cuando ofertan trabajo al ejército de desempleados que el despojo capitalista ha generado, sino lo mismo que hacen las industrias y las instituciones capitalistas: obtener mano de obra barata para trabajos que enajenan la vida?

La lógica del crimen, lo mismo que la guerra que se simula para combatirlo, son inseparables del capitalismo. Gracias a ellos, la industria armamentista aumenta su capacidad productiva; la de la violencia, su oferta de empleo, y la producción de recursos materiales, humanos y mercantiles, su condición de riqueza. La pérdida de lo humano es el desvalor que permite transformar el misterio sagrado de la vida y del mundo en un valor que alimenta el crecimiento crematístico.

Mientras el Estado continúe promoviendo esa forma de lo económico, el crimen jamás será erradicado: será, como ya lo es, un negocio más –de altos costos– en la vorágine del enriquecimiento y el consumo.

Junto a esa crematística que se ha desbordado en los horrores que ocultaba, emerge, sin embargo, el modelo económico de los campesinos y de las comunidades indígenas no contaminados todavía por el capitalismo de las agroindustrias o del narcotráfico. Ese tipo de campesino, que pertenece a las formas de la economía que elogiaba Aristóteles, no genera excedentes mercantiles. No es, como piensan los marxistas, un proletario desposeído, sino miembro de comunidades o pueblos en equilibrio con la naturaleza que sólo producen lo que necesitan y que tiene su rostro urbano en muchas de las economías informales. Esas economías, que Jean Robert llama “expolares” porque están fuera de los modelos convencionales de la crematística del mercado o del Estado, son economías donde deberíamos centrar nuestra atención para pensarlas como alternativas al crimen que está en la lógica profunda del capitalismo.

Además opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés, liberar a todos los zapatistas presos, derruir el Costco-CM del Casino de la Selva, esclarecer los crímenes de las asesinadas de Juárez, sacar a la Minera San Xavier del Cerro de San Pedro, liberar a todos los presos de la APPO y hacerle juicio político a Ulises Ruiz.

Repudio en Wisconsin

Decenas de miles de personas, entre maestros, estudiantes, trabajadores, artistas, campesinos y líderes sociales colmaron la capital de esa entidad estadunidense para rechazar la promulgación de una ley que anula los derechos sindicales de burócratas Foto Reuters

martes, marzo 08, 2011

RAZONES POR LAS QUE OCCIDENTE QUIERE DERROCAR Y ASESINAR A GADDAFI

EL LEÓN DEL DESIERTO
Julio César Centeno

El coronel Gaddafi nació en una tienda tribal beduina un 3 de septiembre en 1942. Se graduó de abogado a los 21 años de edad. Luego estudio en la Real Academia Militar de Sandhurst, Inglaterra, y en la Academia Militar Helénica de Grecia.

En 1969, a los 27 años de edad, derrocó al rey Idris, un tirano impuesto por Inglaterra y Francia. Declaró querer ser "el Che Guevara del oriente medio". Al año siguiente ordenó la expulsión de las bases militares extranjeras de territorio libio. Estableció el llamado "socialismo islámico" por medio del cual se buscaba una democracia directa: el gobierno de las masas a través de consejos populares y comunas. Se creó así la Gran Yamahiriya Árabe Libia Popular Socialista.

La Yamahiriya: estado de las masas, es un híbrido de Islam, socialismo y democracia directa, ideología que proclama en su Libro Verde. Se estableció un Congreso General del Pueblo, con Gaddafi como su Secretario General.

Nacionalizó las empresas petroleras y expulsó a los funcionarios norteamericanos, británicos e italianos que habían dominado y vejado al país durante décadas. Libia era la sede de la base militar aérea mas grande de los Estados Unidos en el norte de África: Wheelus Air Base. El pentágono mantenía una base para el lanzamiento de misiles a sólo 25 kilómetros de Tripoli.

Nunca se lo perdonaron. Fue inmediatamente catalogado como enemigo de los Estados Unidos. Libia fue señalado como un estado paria por defender su derecho a la autodeterminación y la autonomía. Las cosas empeoraron aun mas por el papel protagónico de Gaddafi en el embargo petrolero de 1973 contra los Estados Unidos y por su cooperación con la Unión Soviética.

Fue un ferviente seguidor del destacado dirigente egipcio Gamal Abdel Nasser, especialmente en su lucha por la unión de los pueblos árabes en una gran Nación Árabe. Defendió la nacionalización del Canal de Suez por parte de Egipto. Firmó con Nasser la llamada Carta de Trípoli, donde se concretan acuerdos de cooperación militar, estratégica y económica entre Egipto y Libia.

Con la muerte por envenenamiento de Nasser en 1970, Gaddafi tomó el liderazgo del pan-arabismo. Dos años después se anuncia la creación de la Federación de Repúblicas Árabes, integrada entonces por Siria, Egipto, Irak y Libia. Fue también uno de los mas destacados líderes de la Organización de Países No-Alineados.

Gaddafi ha apoyado sin vacilación la causa Palestina durante décadas. En 1972 anunció que Libia apoyaría, entrenaría y financiaría a cualquier árabe dispuesto a defender la causa Palestina. Fue inmediatamente catalogado como "terrorista".

A partir de entonces llovieron acusaciones sobre su participación o apoyo en numerosos atentados terroristas en Roma, Viena, Berlín, Chad, Filipinas, Egipto. Se le acusó de ser el principal punto de apoyo de uno de los terroristas mas connotados de la época: el venezolano Carlos Illich Ramírez, "El Chacal". Carlos fue capturado en 1994 y cumple desde entonces una condena a cadena perpetua en la prisión La Santé de Paris.

Como es costumbre contra cualquier jefe de estado que se rebele contra el orden internacional impuesto a los países en desarrollo después de la segunda guerra mundial, se le acusó de participación en el narcotráfico, de fomentar el terrorismo, de desarrollar armas de destrucción masiva, de apoyar a las FARC en Colombia, al IRA (Ejército Republicano Irlandés), a la ETA en España, a Hizbolla en Líbano, a Hamas y otros "terroristas" palestinos. El presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, se refería a él como "el perro rabioso del desierto".

El gobierno norteamericano trató varias veces de derrocarlo. En agosto de 1981 la revista Newsweek dio a conocer un plan presentado por el director de la CIA al gobierno norteamericano para asesinar a Gaddafi. Días después dos aviones de guerra norteamericanos atacaron dos aviones Sukhoi libios en espacio aéreo libio. Los aviones norteamericanos habían despegado del portaviones John Kennedy, estacionado frente a las costas libias de mar mediterráneo.

En 1986 Ronald Reagan ordenó el bombardeo de las principales bases militares y edificios gubernamentales en las ciudades de Trípoli y Benghazi, en un intento por asesinar a Gaddafi e incitar la sublevación popular. Los aviones despegaron desde bases norteamericanas en Inglaterra. En el bombardeo murió una de sus hijas menores, Jana, y docenas de oficiales de su entorno mas cercano. El crimen quedó impune.

Libia fue rápidamente convertido en un estado paria. Durante los siguientes 10 años el coronel Gaddafi se convirtió en el Osama Bin Laden de la época. Libia fue cercada. Se le impuso un embargo comercial para forzar el derrocamiento de Gaddafi, similar al que ha padecido Cuba por mas de 50 años.

Fue acusado de ordenar la colocación de una bomba en un avión comercial Boeing 747 de la principal línea aérea de los Estados Unidos para entonces: Pan American. El avión explotó en el aire en diciembre de 1988 sobre la población de Lockerbie, Escocia. Murieron 259 personas que viajaban en el avión y 11 ciudadanos de Lockerbie. Luego de un largo proceso de negociación, en 1999 Gaddafi entregó a la justicia escocesa a los dos ciudadanos libios acusados de haber colocado los explosivos.

En 1997 Nelson Mandela tuvo la valentía de visitar a Gaddafi en Trípoli, para denunciar la injusticia que se cometía contra ese pueblo por su rebeldía y su intento de decidir su propio destino. Mandela sabía por experiencia propia lo que era ser acusado de crímenes sin que existieran pruebas sobre ellos y sin derecho a la defensa. Había sido liberado de la cárcel 7 años antes, después de 27 años de prisión por su rebeldía ante el régimen discriminatorio de la población negra de Sur África por parte de una minoría blanca de origen europeo. Visitó a Gaddafi siendo el primer presidente de raza negra y el primer presidente electo democráticamente en Sur África.

Su visita fue seguida por la del secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, de origen Africano. Libia aceptó cancelar 2.700 millones de dólares en compensación a familiares de víctimas de atentados terroristas de los que se acusaba a ciudadanos libios, aunque sin reconocer culpabilidad de la nación Libia. Se levantaron las sanciones internacionales que pesaban sobre el país.

En el 2008 el presidente Bush deja sin efecto las sanciones unilaterales que había impuesto Estados Unidos contra Libia, retirándola de la lista de "estados que apoyan el terrorismo".

Las transnacionales petroleras se abalanzaron sobre Libia en busca del control de los gigantescos yacimientos de su codiciado petróleo liviano. Lo mismo hicieron los perros de la guerra, ofreciendo armas, desde sofisticados aviones de combate hasta fusiles, ametralladoras y municiones. Muchos se jactaron de haber finalmente obligado a Gaddafi a ceder en sus posiciones radicales.

Ese mismo año Gaddafi recibió la visita de Condoleezza Rice, secretaria de Estado del gobierno norteamericano. Luego desfilaron por Trípoli los jefes de estado de los países que se proclaman dueños del planeta: el primer ministro británico, Tony Blair, seguido por su remplazo Gordon Bown, el presidente de Francia, Sarkozy, el presidente de Rusia, Vladimir Putin. El rey Juan Carlos de España, y Rodríguez Zapatero se humillaron ante él en el 2009 para venderle 3.500 millones de euros en armas.

Gaddafi se convirtió en una especie de vedette política en círculos internacionales. Fue invitado a participar por primera vez en la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde fue recibido por el presidente Barak Obama. Fue invitado a visitar Francia, Italia y España, siempre recibido como el "Rey de Reyes" y “el León del Sahara".
En el 2009 fue electo Secretario General de la Unión Africana. Allí proclamó su determinación a seguir luchando por el establecimiento de la integración de los países africanos y la conformación de los Estados Unidos de África. Su discurso en este foro dejaba en evidencia que sus concepciones radicales y socialista se mantenían intactas. Los analistas internacionales de las principales empresas de comunicación concluyeron sin embargo que se trataba solo de "retórica populista".

En su discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas en el 2009, Gaddafi dejó claramente definida su posición. Acusó a Israel del asesinato de John Kennedy; abogó por la solución del conflicto Israelí-Palestino a través de un estado único. Se refirió al Consejo de Seguridad como "el Consejo del Terror"; criticó la validez de la Asamblea General de la ONU por permitir que sus decisiones sean ignoradas por los países mas poderosos y rompió la Carta de las Naciones Unidas en el podio de los oradores.

En marzo del 2010 uno de sus ocho hijos, Hanibal, fue detenido en Suiza acusado de maltrato a dos empleadas domésticas. Gaddafi suspendió la venta de petróleo y adoptó represalias económicas y comerciales adicionales contra Suiza, llamó a la guerra santa contra ese país y declaró que anhelaba que fuera "barrido del mapa".

La Unión Europea no se apresuró a denunciar semejante amenaza, asumiendo una posición diametralmente opuesta a la tomada contra Irán por presumiblemente aspirar lo mismo sobre el estado de Israel. Por el contrario, la UE se disculpó públicamente por haber prohibido a unos ciudadanos libios la entrada a Europa a raíz del conflicto entre Suiza y Libia.

El comportamiento de Gaddafi ha sido frecuentemente considerado excéntrico. Cuando visitó la ciudad de Nueva York para participar en la Asamblea General de las Naciones Unidas solicitó autorización para colocar su gigantesca carpa beduina en un parque. Así se hizo. Armó su carpa en los jardines de la mansión del millonario Donald Trump. Allí conducía sus negocios y recibía visitas. Llevó además camellos, para tomar leche fresca al levantarse. Como es su costumbre, viajó acompañado de docenas de jóvenes mujeres guardaespaldas, quienes no sólo lo protegen, sino que se encargan de su cuidado y su alimentación: nunca falta ni el queso de cabra ni los dátiles.

En una reunión cumbre de la Liga Árabe, Gaddafi se puso un guante blanco en su mano derecha. Explicó que trataba de evitar infecciones al estrechar la mano de otros jefes de estado que pudieran haber tenido contacto con funcionarios israelíes.

Algo similar ocurrió cuando visitó Paris, por invitación de Nicolás Sarkozy. Fue recibido como un rey. La visita concluyó con negociaciones para la venta de armas de guerra y la inversión de empresas francesas en el negocio petrolero libio.

Cuando viajó a Roma, como invitado de honor de Silvio Berlusconi, colocó su carpa en un parque en el centro de la ciudad. No llevó los camellos, sino 200 mujeres guardaespaldas que conforman varios anillos de seguridad, armadas con Kalashnikovs.

Las mujeres que custodian a Gaddafi son expertas en artes marciales, en el uso de armas de fuego y de armas blancas, en pilotear aviones, helicópteros y barcazas; son entrenadas como francotiradoras, en el manejo de explosivos y en actividades de espionaje. Berlusconi lo honró con una cena de lujo para 800 personas, apropiada para un Rey.

A pesar de las atenciones y los halagos de Berlusconi, Gaddafi fue particularmente severo con sus anfitriones italianos. Fueron demasiados los crímenes y vejaciones cometidos por Italia durante su ocupación y colonización de Libia desde 1911 hasta 1943. Cuando Berlusconi menos se lo esperaba, Gaddafi se despojó de su ropaje beduino y se vistió de militar. Junto a sus condecoraciones castrenses, se colgó del pecho una fotografía en blanco y negro de 1931.

En la fotografía se encuentra, humillado y encadenado, el héroe libio Omar Al-Mukhtar, rodeado de sus captores italianos. Al-Mukhtar liderizó durante veinte años la lucha de los beduinos contra la brutal ocupación italiana. Fue para él que se acuñó el apodo de "el León del Desierto". Su figura es venerada en Libia. Los fascistas italianos lo ahorcaron en público a los pocos día después de haber tomado y divulgado aquella humillante fotografía. Justo antes de morir exclamó: "Sobreviviré a mis verdugos". Para entonces Italia se encontraba bajo el dominio de Benito Mussolini.

Cuando le preguntaron porque llevaba esa fotografía en su pecho, Gaddafi, consciente de que el catolicismo es la fe predominante en Italia, proclamó en presencia de Berlusconi: "Para nosotros la imagen de Al-Makhtar es tan sagrada como el crucifijo que llevan algunos de ustedes en el pecho"
En la lucha por el control del mar de petróleo liviano bajo el suelo libio, durante la segunda guerra mundial el país se convirtió en el campo de batalla entre las fuerzas nazis bajo el mando de Rommel y las fuerzas británicas bajo el mando de Montgomery. Con la derrota de Italia en la segunda guerra mundial, Libia fue repartida cual trofeo de guerra entre Inglaterra y Francia.

Las continuas luchas de los beduinos por su independencia condujeron a que en 1951 se declarara una monarquía bajo el rey Idris, una marioneta al servicio de los europeos. Para el momento de su independencia Libia no tenia escuelas y contaba con sólo 16 graduados universitarios, formados en el extranjero. La administración continuó así en manos de ingleses, franceses e italianos. Todo cambió con la llegada de Gaddafi al poder en 1969.

Los honores y halagos de que era objeto Gaddafi por parte de los jefes de estado de Europa hasta finales del 2010 cambiaron súbitamente. Sanguinario, loco, tirano, demente, autócrata, asesino, corrupto, psicópata, perro rabioso. Estos y muchos otros adjetivos son usados hoy contra Gaddafi. Los medios de comunicación de todo el mundo, salvo algunas excepciones, se han ensañado contra su figura. El objetivo parece ser destruirlo ante la opinión pública internacional. Algo similar le ocurrió a Saddam Hussein justo ante de la invasión de Irak por parte de fuerzas militares norteamericanas y británicas en el 2003.

Al mimo tiempo, se teje una red de "legalidad" para invadir Libia y deponer al déspota. En la ONU se toma la decisión de expulsar a Libia del Consejo de Derechos Humanos, mientras que la Corte Penal Internacional declara que actuará con agilidad para condenarlo.
En paralelo s estimula y apoya a movimientos opositores a Gaddafi para incitar a la rebelión interna, con el propósito de generar un estado de violencia y caos que contribuya a justificar la intervención de las grandes potencias para “pacificar al país y proteger los derechos humanos de sus ciudadanos”.
El objetivo es claro: invadir Libia, deponer a Gaddafi, tomar control de su codiciada riqueza de petróleo liviano, tal y como ocurrió con Irak y como trató infructuosamente de hacerse en Venezuela en el 20o2. Tal y como trata de hacerse con Irán y como años atrás se concretó en Arabia Saudita, Kuwait, Katar y los Emiratos Árabes. Las siguiente presas serán Algeria, Venezuela e Irán.

El Gadafi que hoy todos condenan fue recibido y halagado como un gran estadista en la Cumbre del G8 en Italia, invitado por el presidente Barack Obama. Hace sólo unos meses se abrazaba con Sarkozy en Paris, con Tony Blair en Trípoli y con Berlusconi en Roma.

Que ocurrió para justificar este cambio tan radical contra Gaddafi?
El despertar del pueblo árabe

Protestas populares por el aumento en el precio de los alimentos y la pobreza generalizada derrocó en pocos días a Ben Alí en Túnez. Irónicamente, sólo semanas antes Túnez había sido señalado por Hillary Clinton como el modelo de democracia a seguir en el medio oriente.
Las protestas se extendieron de inmediato a Egipto, concluyendo con la remoción del poder de Hosni Mubarak, un dictador apoyado por Estados Unidos durante 30 años. Mubarak recibía de Estados Unidos mas de 3.000 millones de dólares anuales, la cooperación mas alta proveniente de Washington después de la otorgada a su principal aliado de la región: Israel.

Las protestas en Egipto fueron también inicialmente motivadas por aumentos en los precios de los alimentos, los insoportables niveles de pobreza en que se encuentra la mayor parte de la población, la creciente indignación ante la descarada confabulación de Mubarak con el gobierno de Israel en su criminal opresión al pueblo palestino, la falta de libertades fundamentales y los grotescos niveles de corrupción. La fortuna de Hosni Mubarak se estima en 70.000 millones de dólares. Mientras el 40% de los 80 millones de egipcios viven con menos de dos dólares al día. Egipto mantuvo una suspensión de los derechos fundamentales de la población durante todo el período de dominación de Mubarak, a través de una Ley de Emergencia, con el consentimiento y apoyo de Estados Unidos.

Las analogías que se han querido trazar entre las revueltas en Libia con las de Túnez y Egipto lucen ficticias. En Libia se canalizaron enormes inversiones petroleras para financiar servicios públicos y gratuitos de salud, educación y vivienda. Se ha promovido el desarrollo económico y se han reducido sustancialmente las desigualdades sociales. El índice de desarrollo humano es el más alto de África. Los índices de desempleo son tan bajos que se ha tenido que facilitar la entrada de cientos de miles de trabajadores de otros países: Egipto, Túnez, China, Pakistán.
El consejo ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) elogió recientemente a Libia por su “ambicioso programa de reformas” y su “fuerte rendimiento macroeconómico y el progreso en el realce del papel del sector privado”.

En marzo del 2007 Anthony Gidden, asesor de Tony Blair, publicó un artículo en The Guardian en el que afirma: “Gadafi parece ser genuinamente popular. Libia será en dos o tres décadas una Noruega del norte de África: próspera, igualitaria y progresista”
A diferencia de Túnez o Egipto, Libia es una potencia petrolera. Produce 2 millones de barriles de petróleo liviano cada día, y su producción puede al menos duplicarse. Sin embargo, una buena parte de sus 6 millones de habitantes aún se mantiene en la pobreza.

Gaddafi ha sido criticado por haber fomentado el regreso de empresas petroleras europeas y su creciente participación el la actividad petrolera y gasífera. La mayoría de estas empresas operan desde Benghazi desde donde, coincidentalmente, se formó el núcleo de la rebelión contra Gaddafi.
También se le ha criticado por haber contribuido, desde su posición como secretario general de la Unión Africana, a la consolidación de un acuerdo con la NATO para ampliar sus operaciones militares en Sudan, Somalia y Etiopía. Ha venido promoviendo también una tratado de cooperación militar entre la NATO y la Unión Africana. Organizaciones radicales dentro y fuera de Libia consideran tales actitudes como traición.

A la cabeza de la insurrección se encuentra el Frente Nacional para la Salvación de Libia (NFSL por sus siglas en inglés). Sus líderes son sistemáticamente presentados como los chicos buenos, en una lucha desigual contra la opresión y la barbarie. Poco se destaca que el FNSL se creo en 1981 en Sudan, bajo la protección del coronel Nimieri, un déspota apoyado por Estados Unidos que gobernó ese desdichado país desde el 77 hasta el 85.

El FNSL realizó su "congreso nacional" en los Estados Unidos en el 2007, con el patrocinio de la NED. A la cabeza se encuentra Ibrahim Sahad, quien realiza acusaciones de toda índole contra el "régimen despótico" de Gaddafi, casi siempre sin ofrecer prueba alguna al respecto y sin que los entrevistadores o editores se las soliciten. Sin embargo, sus planteamientos son transmitidos por las principales agencias de información de todo el mundo como si fueses ciertas. La misma realidad virtual se divulga como cierta por internet, facebook, twitter.

Significativo es también que los rebeldes de Benghazi hayan bajado la bandera verde de la república de Libia y elevado en su lugar la bandera de tres franjas, roja, blanca y negra, que se usaba durante la monarquía del rey Idris, impuesta por Europa en 1951. También ha surgido de la nada un presunto Príncipe Senussi, "heredero de la corona".

Fue el rey Idris quien entregó la soberanía nacional al permitir el uso irrestricto de aire, mar y tierra por parte de fuerzas militares británicas. Fue el rey Idris quien firmó el acuerdo para que los Estados Unidos establecieran y administraran sin restricciones la base militar mas grande de África: Wheelus Air Base, cerca de Trípoli. El rey Idris firmó además un convenio para exonerar a Italia de todos los daños que pudieran imputársele como consecuencia de los 30 años de brutal colonización, permitiendo además que la comunidad italiana en Trípoli conservara todos sus propiedades, negocios y privilegios.

Pero la legitimidad o veracidad de los señalamientos contra Gaddafi parecen irrelevantes. Sirven sólo de fachada para alcanzar el objetivo estratégico deseado: la ocupación de Libia.
Paul Wolfowitz, quien sirviera como subsecretario de defensa de los Estados Unidos y como presidente del Banco Mundial, arquitecto de la guerra de Irak, publicó una carta abierta al presidente Obama incitándole a convertir a Libia en "un protectorado bajo el control de la OTAN", en nombre de la "comunidad internacional".

En su editorial del 23 de Febrero 2011, el Wall Street Journal, vocero de los intereses comerciales de los Estados Unidos, sentencia: "Estados Unidos y Europa deben ayudar a los libios a derrocar el régimen de Gaddafi". Simultáneamente, se moviliza al mar territorial libio una flota de guerra norteamericana, mientras en Naciones Unidas y en la Corte Penal Internacional se concreta apresuradamente el marco legal que justifique la invasión.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó el 25 de Febrero del 2011 una resolución para que se investiguen los posibles crímenes contra la humanidad que pudiera haber cometido Muammar Gaddafi. Pero, sin que tal investigación haya comenzado, ya Gaddafi ha sido condenado.

Es no sólo irónico, sino hipócrita, que haya sido justamente los Estados Unidos quienes hayan promovido la moción para que la ONU eleve el caso de Libia ante la Corte Penal Internacional. Estados Unidos nunca ha reconocido la jurisdicción de dicha corte. Se opuso además a su creación en 1998, junto con Israel, Irak y Libia. Tales contradicciones parecen pasar desapercibidas para los medios transnacionales de la información.

El comandante supremo de la OTAN, Wesley Clark, ya había señalado hace un par de años que Libia estaba en la lista oficial del pentágono para ser dominada después de Irak, junto con Siria y la joya de la corona: Irán.

Si se concreta lo que Fidel Castro ha llamado "La guerra inevitable de la OTAN", se desatará un movimiento de resistencia por todo el mundo Árabe que haga realidad las últimas palabras del León del Desierto: "Sobreviviré a mis verdugos".