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lunes, febrero 15, 2010

Movimiento Sindical y Social de Sonora repudia la política del mandatario nacional, quien pulveriza las leyes laborales

Hermosillo, Sonora

Texto íntegro del comunicado emitido por el Movimiento Sindical de Sonora:
"El Movimiento Sindical y Social de Sonora repudia y rechaza enérgicamente las determinaciones y acciones del Gobierno Federal que preside el Lic. Felipe Calderón Hinojosa, y de los tribunales en materia del trabajo y de justicia, que han hecho añicos la Constitución Mexicana y las leyes laborales y de procuración de la justicia, al proteger por encima de los derechos fundamentales de los trabajadores mineros de Cananea al consorcio minero Grupo México, el más nefasto de nuestro país.
Responsabilizamos de toda agresión física, laboral, sindical y social en Cananea a Felipe Calderón y su aliado Germán Larrea, exigimos de la empresa y del Gobierno una actitud de diálogo y de acuerdos puntuales frente al conflicto laboral y sindical que se ha recrudecido en los últimos días.
Llamamos a todas las fuerzas políticas del país, a las instancias del Poder Legislativo Federal y del Estado, y al Gobernador Lic. Guillermo Padrés Elías a asumir con sentido de verdadero estadista y de respeto a la legalidad, la búsqueda de la solución definitiva del conflicto minero.
Consideramos que los procedimientos de terminación de la relación laboral y liquidación de los trabajadores, son muestra de la incapacidad política del Gobierno Federal para conducir y armonizar la vida social y económica del país. Lo que en este caso procede es resolver este grave problema con sentido de responsabilidad social en los términos contenidos en la Constitución, la Ley Federal del Trabajo, los Tratados Internacionales que México suscribe en el marco de la OIT, y en el Contrato Colectivo de Trabajo que rige las relaciones laborales y sindicales entre Empresa y Sindicato.
Ante la inminente intervención de la Policía Federal y el Ejército para romper la legítima huelga, que ya lleva mas de mas de 30 meses las organizaciones sindicales y sociales de Sonora llamamos a la más amplia solidaridad con la resistencia del movimiento minero y por una solución pacífica al conflicto laboral y social de la población de Cananea. Alertamos que de no hacerlo así existe el riesgo de un estallido social con consecuencias trágicas e irreparables, donde pudiera darse el derramamiento de sangre y pérdidas de vidas en Cananea.
Por una solución justa y legal al conflicto minero de Cananea
Por el respeto irrestricto a las garantías individuales y a los derechos laborales y sindicales de los trabajadores y de sus familias
Respeto a la soberanía del Estado y no intervención de las fuerzas federales en el conflicto de Cananea.
Cancelación de la concesión minera al Grupo México
Responsabilizamos de toda agresión y atropello físico, moral y a la vida que pudieran sufrir los mineros y sus familias al gobierno de Felipe Calderón.
"Por la unidad y solidaridad de los trabajadores y del pueblo"
STAUS
Dr. Sergio Barraza, Sec. Gral.
Profr. Enrique Carrera Vega por el Consejo Sindical
C. Julieta Gallardo, Sec. Gral del la sec. XV del STRM
Lic. Javier Villareal, Sec. Gral adjunto de la CTM Sonora:
EL CONSEJO SINDICAL PERMANENTE DEL ESTADO DE SONORA,
EL MOVIMIENTO DE SOLIDARIDAD CON LAS LUCHAS SOCIALES DE SONORA
Y EL FRENTE SINDICAL CAMPESINO, INDÍGENA Y POPULAR

sábado, enero 30, 2010

Exigen miles un acuerdo que evite estallido social en el país

*Campesinos y mineros se unen a la marcha del SME en el DF
*Instalarán electricistas plantón en el Zócalo; muere anciana durante la protesta
Miles marcharon ayer en la capital del país en apoyo al Sindicato Mexicano de Electricistas, contra la carestía y en demanda de aumento salarial de emergencia.

Con la exigencia de un acuerdo nacional que “concilie los enconos generados por el gobierno y evitar un estallido social en este 2010”, integrantes de los sindicatos de electricistas y de mineros –entre otros–, así como miles de trabajadores del campo, encabezados por la Confederación Nacional Campesina (CNC), llenaron ayer el Zócalo capitalino.
El gobierno calderonista ha puesto al país como una “nave sin timón”, por lo que es preciso un cambio de rumbo, advirtieron los líderes de las organizaciones participantes en la marcha denominada “por la alianza clasista”, quienes se comprometieron no sólo a apoyar al Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), sino avanzar de manera conjunta.
El SME anunció anoche que instalará un plantón permanente en la Plaza de la Constitución hasta que concluya el conflicto derivado del cierre de Luz y Fuerza del Centro (LFC).
La primera movilización multitudinaria de este año, protagonizada por organismos del campo y la ciudad (participaron además centrales como la Unión Nacional de Trabajadores, el Frente Sindical Mexicano y el magisterio disidente) partió del Ángel de la Independencia rumbo al Zócalo. Los numerosos contingentes ocuparon de nueva cuenta todos los carriles de Reforma. Ante la cantidad de participantes, los contingentes se dividieron en dos grandes columnas para poder ingresar al Centro Histórico.
La protesta común fue reforzada con nuevas consignas: “¡Urgente, urgente, que renuncie el presidente”. “Y dicen, y dicen que estamos liquidados, aquí les demostramos que están equivocados”. Mostraron otras pancartas contra el secretario del Trabajo, Javier Lozano, a quien señalan como autor de las agresiones contra los trabajadores.
Alentados por la CNC –sector campesino del PRI–, los jornaleros marcharon ataviados como los antiguos “alzados revolucionarios”; llevaron incluso un camión en el que representaron las gestas históricas de la Independencia y la Revolución. Durante la jornada falleció Inocencia Cruz, campesina de Hidalgo, quien en plena marcha sufrió un paro cardiaco fulminante.
Durante el mitin, Martín Esparza, dirigente del SME, advirtió que este movimiento (después de 120 días de la extinción de LFC) seguirá con más contundencia hasta recuperar la fuente de trabajo. “Alzo mi voz para decir a Calderón y a sus incondicionales que no nos intimidan ni nos van a intimidar con sus amenazas farragosas”, dijo.
Antes, Cruz López, líder de la CNC, señaló que al acuerdo nacional debe sumarse la creación de un consejo social y económico en el que participen todos los sectores para “socializar las políticas públicas”. Lamentó el imcumplimiento de la promesa gubernamental de no aumentar el precio de la gasolina: “lo que faltaba, la palabra del Presidente de la República vale menos que un cacahuate”.
Manifestó su solidaridad con los sindicatos en particular y repudió a “la actitud porril e intromisoria del gobierno federal en los casos de los electricistas y los mineros”. O los funcionarios cambian su actitud o pondrán en peligro la estabilidad del país, advirtió.
El pronunciamiento firmado por todas las organizaciones del Movimiento nacional por la soberanía alimentaria, energética, por los derechos de los trabajadores y las libertades democráticas plantea como ejes centrales: cambio de la política económica, incremento salarial de emergencia, un nuevo modelo de desarrollo rural y reformas económica y fiscal para una mejor distribución de la riqueza.
Asimismo, plantearon un pacto clasista y ciudadano, avanzar en la huelga de pagos de luz y la preparación de la huelga política nacional, según el documento leído por el líder del magisterio oaxaqueño Azael Santiago Chepi.
Apoyo en los estados
En apoyo a la movilización en el Distrito Federal, cientos de personas –entre integrantes del SME, maestros, campesinos y telefonistas– se manifestaron ayer en los estados de Oaxaca, Morelos, Chiapas, Querétaro y Nayarit.
Demandaron un cambio en la política económica del gobierno de Felipe Calderón; repudiaron los incrementos a la gasolina, el diesel y el IVA, y expresaron su apoyo a los 44 mil trabajadores de la extinta LFC.
En Cuernavaca, Morelos, más de 2 mil personas –la mayoría miembros del SME y sus familias– marcharon y efectuaron un mitin en el zócalo, donde exigieron a las autoridades federales frenar las agresiones contra los sindicatos y dejar de criminalizar la lucha social. En Oaxaca capital, cientos de profesores de la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, así como seguidores de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca marcharon por la ciudad y realizaron un mitin frente al antiguo palacio de gobierno.
En Chiapas, unos 200 integrantes del Movimiento Campesino Regional Independiente bloquearon durante cuatro horas la carretera Panamericana. En Querétaro, unos 100 integrantes del Sindicato Nacional de Telefonistas protestaron frente a las instalaciones de la delegación de la Secretaría del Trabajo y marcharon hacia palacio de gobierno.
Con información de Octavio Vélez, Elio Henríquez, Rubicela Morelos, Jesús Narváez y Mariana Chávez, corresponsales

lunes, enero 18, 2010

Narro señala, atrazo, pobreza e irresponsabilidades

Pedro Echeverría (especial para ARGENPRESS.info)

1. Los problemas económicos, de salud, así como educativos del país se agudizan, están a flor de piel y se filtran por todos los poros. La mayoría los ven porque el 70 por ciento de la población los sufre, pero no han sido capaz de hacerlos conscientes, de unirse y organizarse para luchar contra ellos y superarlos.Los estudios, las publicaciones periodísticas y las denuncias hechas por personalidades reconocidas han servido poco o nada porque no repercuten en una sociedad donde parece haberse dicho todo y estarse repitiendo hasta el cansancio, porque los gobiernos obligados a solucionarlos no parecen ver ni oír. El rector Narro, después de formar un “grupo de notables” para mediar una mesa de diálogo entre obreros electricistas y gobierno, el día de ayer tuvo que retirarse porque el gobierno les vetó su presencia al decirles que no eran necesarios. ¿Por eso respondió así el rector?
2. “Si no se atienden los grandes problemas nacionales como pobreza, desempleo, falta de oportunidades laborales y educativas para los jóvenes, y analfabetismo, México podría transitar de una crisis financiera a una de carácter social que a nadie le conviene. México tiene rezagos y lo he dicho y hoy lo reitero con ustedes, no podemos estar conformes cuando en este país tenemos 7 millones y medio de jóvenes que ni estudian, ni trabajan y no lo hacen, no porque no quieran, sino porque no tienen ningún espacio para educarse. En el país hay casi 6 millones de mexicanos que no saben leer ni escribir, y si se compara a México con otros países puede verse que tiene tres veces los niveles de mortalidad infantil que tiene Cuba o casi dos veces los que tienen Chile o Costa Rica. El gobierno mexicano debe reconocer estos problemas y atenderlos, corregirlos, realizando modificaciones estructurales”.
3. El discurso de José Narro Robles, rector de la UNAM, está sonando mejor que el de sus antecesores. Antes de ocupar el cargo se le tenía como un derechista, pero la realidad parece estarlo transformando en alguien que piensa con honestidad. Sus declaraciones, por lo menos del último año, han sido críticas apuntando realidades evidentes, cosa muy extraña frente al 100 por ciento de los funcionarios cuya única misión es arrastrase ante cualquier orden del “señor presidente”. Los estudiantes que luchan por defender sus derechos en la UNAM se han confrontado innumerables veces con las autoridades y la rectoría misma – y me parece que hay que alentar estas batallas- pero no puede dejarse de reconocer que cuando surgen voces que apuntan contra acciones de gobierno, que denuncian el empobrecimiento y la injusticia contra la población, tienen que apoyarse.
4. Las denuncias del rector no son las primeras ni las más profundas, sólo hablan de una realidad que llevamos muchos años repitiendo en artículos, foros, mítines, para que la población haga conciencia de la realidad; pero en voz del rector la denuncia tiene mayor trascendencia porque son mucho más creíbles para la gente común. Lo óptimo sería que alrededor de esas denuncias y de otras más, se organizaran los estudiantes levantando un fuerte movimiento junto con el pueblo. ¿Cómo seguir permitiendo que casi diez millones de jóvenes mexicanos no tengan un espacio para educarse y tampoco tengan uno para trabajar? ¿Cómo permitir que nuestros niños se mueran por hambre, por falta de atención, por enfermedades curables en número muy superior a los que fallecen en países más pequeños y con menos recursos económicos? Es realmente vergonzoso.
5. ¿Qué peso o que fuerza tienen en México las declaraciones de un rector de la UNAM? Deberían tener mucha presencia porque representan a más de 400 mil estudiantes, a más de 30 mil académicos y a otros tantos de trabajadores manuales y administrativos, pero en realidad tienen poca audiencia porque el país ha vivido sometido durante más de un siglo a las políticas presidenciales y de medios de información que silencian las críticas porque forman parte de ese juego político y económico que durante años han establecidos los magnates de los medios y el poder político. Al otro día ya se han archivado y olvidado para que todo siga igual. ¿Qué pasaría si un rector continuará tocando problemas básicos y lograra aglutinar apoyos? Simplemente lo amenazarían con crearle algún problema para obligarlo a renunciar.
6. El rector, el ex director del IPN y los coordinadores de legisladores de los tres partidos principales habían formado un “grupo de notables” con el fin de establecer una mesa de diálogo para que las secretarías de Gobernación y del Trabajo dejen de ningunear y maltratar a los obreros electricistas y para que éstos dejen de movilizarse. Las ensoberbecidas autoridades, que sienten que han logrado destruir a la empresa y al sindicato y están a punto de poner de rodillas a dirigentes obreros, sólo le dieron las gracias al “grupo de notables” y les dijeron que no harían falta para la intermediación innecesaria. El grupo de notables, inclinado obviamente a servir al gobierno, se retiró sin decir nada. Quizá por eso el rector Narro, el único personaje con independencia, decidió aprovechar la coyuntura para denunciar una vez más la mala situación del país.
7. ¿Seguirán los electricistas confiando en un gobierno que los ha pateado, regañado y se ha burlado de ellos hasta no poder más? ¿Tendrán aún algún argumento para convencer a un gobierno fascista que trata con la punta del pie a los trabajadores, tal como pueden probar los mineros, los petroleros, ellos mismos y muchos más luchadores sindicalistas? Me encantaría que la asamblea que realizarán hoy por la tarde los electricistas no apruebe más negociaciones y se dediquen a analizar planes de movilización y huelga nacional, como parece que iban avanzando en octubre y noviembre. Seguir repitiendo lo que se ha dicho ya no tiene caso. Lo que se necesita es una gran insurrección de masas en la que los electricistas, los estudiantes de la UNAM y las declaraciones de su rector pasen de la palabra a los hechos.

viernes, enero 15, 2010

El bipartidismo oficial

Los grupos mafiosos en el poder, tutelados desde el exterior, siguen decididos a imponerle a México un bipartidismo oficial que encubra su corrupción y la entrega que están haciendo del país, a pesar de que la mayoría de los mexicanos no aceptan al PAN ni al PRI, y de que las tensiones sociales no dejan de crecer en casi todos los ámbitos de la vida nacional.
1.
El aspecto político más significativo del año que comienza está siendo el empeño de los poderes trasnacionales y de la dirigencia del PRI, coludida con éstos –por el papel que desempeña Carlos Salinas de Gortari– en mantener en la silla presidencial a Felipe Calderón, a pesar de los reclamos insistentes para que él y su equipo se vayan y no sigan hundiendo a México. Y lo justifican por el hecho de que su gobierno, aun sea impopular y no se pueda ocultar que está sometido a las agencias del gobierno estadunidense, continúe haciendo, aun sea con todas las dificultades, el trabajo sucio de desmantelar la nación, que exige la administración Obama y que el PRI quiere que se acelere antes de 2012, como si pudiera así disimular su corresponsabilidad en todo cuanto acontece.
2. El desastre histórico del PAN en el gobierno es absoluto y no sólo está llevando a una entrega de los recursos estratégicos de la nación al extranjero y a un creciente empobrecimiento de los mexicanos, sino que está logrando que las grandes decisiones tanto en materia financiera como de seguridad nacional no estén siendo ya tomadas en nuestro país, y que el gobierno quede reducido al papel de mero operador de lo que se decide en otros ámbitos.
3. El operativo llevado a cabo en Cuernavaca el 16 de diciembre para ejecutar a Arturo Beltrán Leyva, señalado como un capo del narcotráfico (y que hasta ese momento había sido protegido oficialmente), fue por ejemplo decidido y preparado por la US Drug Enforcement Administration (o DEA), que actúa impunemente en México, al margen del gobierno de Calderón, y aun en contra de los intereses de importantes dirigentes del PAN coludidos con el narcopoder –incluido el gobernador del estado, el panista Marco Antonio Adame–. De manera que los miembros del comando de la Secretaría de Marina (Semar) responsables de llevarlo a cabo (ante la desconfianza de la DEA en las policías mexicanas y el Ejército), quedaron reducidos al papel de simples ejecutores. No fue de tal suerte un episodio de ninguna lucha “del gobierno” mexicano contra el narcotráfico sino de las acciones de Washington en territorio mexicano para seguir reordenando el mercado de las drogas en función de sus intereses y proseguir tomando el control de espacios estratégicos de nuestro país.
4. En Haití, aprovechándose del terremoto del martes 12, el gobierno de Washington ordenó dos días después el envío no nada más de una misión humanitaria sino una verdadera ocupación de ese país con el envío de decenas de miles de elementos militares. En México, con el pretexto de una supuesta guerra contra los cárteles del narcotráfico, y argumentando que está en riesgo su seguridad interna, iniciaron ya desde hace años una toma sorda y disimulada del control del territorio nacional.
5. El escándalo suscitado por el hecho de que el comando de la Semar actuara en Morelos al margen de la legalidad constitucional del país, sin tener facultades legales para hacerlo y sin que mediaran órdenes de aprehensión, y de que en sus acciones cometiera todo tipo de tropelías, como si existiera en México un estado de suspensión de garantías individuales, se explica por el desprecio que manifiestan tanto las autoridades estadunidenses como el gobierno panista de Calderón por la legalidad mexicana. Los funcionarios del PAN quedaron en todo caso protegidos en la mayor impunidad, pues no se procedió contra aquellos que acompañaron ese día, y en el de la famosa fiesta de dos semanas atrás, a Beltrán Leyva, ni contra los funcionarios, militares y policías que, según se informó, aparecieron en la nómina de los narcos.
6. El golpe de la DEA le permitió en todo caso al gobierno calderonista, que está entregando el control de la seguridad nacional a Estados Unidos, definir su posición ante las fuerzas armadas mexicanas, pues los medios oficialistas se dieron gusto en insistir que había actuado la Marina ante la desconfianza oficial en los militares y en subrayar la protección dada por éstos a Beltrán. Todo ello dos meses después de que Calderón se ufanara en un discurso en Morelia de que su padre hubiera luchado contra el Ejército en la guerra cristera. No extraña por eso que un funcionario del gobierno panista de Fox, Jorge G. Castañeda, señalara en Nuevo México que “las aparentes ejecuciones entre bandas de narcotraficantes” son en realidad acciones realizadas por el Ejército (Proceso 1730).
7. La presunción de algunos periodistas y del propio Calderón en el sentido de que están teniendo algún éxito en materia de seguridad son en este sentido por completo delirantes, pues lo único que ha hecho el gobierno panista actual es debilitar al Estado mexicano. En un discurso pronunciado en una recepción privada más que se llevó a cabo en diciembre, en presencia de varios miembros del gabinete en la residencia presidencial de Los Pinos, y de la que dan cuenta varios columnistas, Calderón se presentó como una posible víctima de los sicarios del narco, asumiendo que tiene una gran importancia para ellos, y anunciando oleadas de violencia para 2010.
8. En 2010, la simulación del “tránsito a la democracia” y de “la alternancia política” ha quedado a la vista de todos, y resulta evidente que el viejo régimen antidemocrático de partido de Estado se ha ido reconvirtiendo en un régimen antidemocrático, en donde hay ya dos partidos oficiales: el PRI y el PAN, que se asumen como organizaciones de Estado, comparten el mismo proyecto histórico y en consecuencia el poder, se pelean por lo secundario pero se solapan en todo, y todo hace suponer que se pondrán de acuerdo en 2012. Así lo están haciendo en la sangrienta mascarada de la lucha contra el narco o en su intento por destruir al Sindicato Mexicano de Electricistas y entregar el sector energético al capital extranjero, y no hay por qué no lo logren en dos años más.
9. Las elecciones locales que se llevarán a cabo en el país a lo largo de 2010 serán unas meras “primarias” entre ellos (que parecen ya decididas de antemano), pues la clave del acuerdo que buscan está en condensar un mecanismo de alianza que se sustente en la “segunda vuelta” en las elecciones presidenciales y en lograr destruir la posibilidad de una candidatura de verdadera oposición, en lo que se empecinarán en este 2010.
10. El año del bicentenario del inicio de la Independencia y de los cien años del movimiento armado de 1910 está destinado por lo mismo por quienes gobiernan a consolidar la dependencia de México a los poderes trasnacionales en aras de “la globalización” y a seguir desmantelando a la Constitución surgida de la Revolución Mexicana de 1910.

viernes, enero 08, 2010

El desasosiego

El inicio de 2010 está teniendo un efecto devastador sobre la clase política” mexicana, que ha entrado en un desasosiego pocas veces visto, culpándose sus integrantes unos a otros del desastre al que han llevado al país, e inventando todo tipo de supuestas “reformas” tratando de adquirir una imposible legitimidad pero sin presentar otra alternativa para México que la de seguir imponiendo los programas neoliberales.
1.
El significado del año que comienza ha impactado a los mediocres y corruptos burócratas del PAN y del PRI que siguen tratando de desmantelar al Estado surgido de la Revolución Mexicana, pero que no pueden negarse a una realidad que, aunque busquen ocultarla los medios oficialistas, les transmiten encuestas e informes sobre el creciente malestar popular generado por el empobrecimiento y el desempleo, los aumentos desenfrenados a los productos básicos y la sangrienta demagogia de la falsa guerra contra el narco, así como por la impunidad de quienes ocupan los cargos públicos, y que no dejan de evidenciar las luchas sociales que se dan en el país, y de manera muy significativa la del SME.
2. La lucha de los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), que en los pasados tres meses ha impactado al país, resume de manera contundente al México de hoy, pues a) es la lucha de decenas de miles de mexicanos despojados de manera atrabiliaria de su empleo y que defienden sus derechos fundamentales, pero que al mismo tiempo están b) luchando por las garantías esenciales de la clase trabajadora del país (derecho al trabajo, libre sindicalización, contrato colectivo, salario mínimo, derecho de huelga, seguridad social) que panistas y priístas quieren desaparecer en nombre del “mercado”, y, además de todo, c) están defendiendo el derecho inalienable de los mexicanos a manejar el recurso estratégico de la electricidad, que Felipe Calderón y sus amigos quieren entregar a las multinacionales españolas y estadunidenses con las que tienen turbios arreglos, por lo que constituye d) una defensa del orden constitucional del país, pisoteado por Calderón con la complicidad del Poder Judicial, como e) un alegato por la supervivencia de la nación.
3. La paradoja es significativa de lo que es el México de hoy, pues mientras el responsable aún sea de facto el Poder Ejecutivo, en connivencia con diversas corporaciones extranjeras y sin ocultar su servilismo ante éstas, pisotea los derechos de los trabajadores y del país, cuya defensa debería ser la prioridad de su gestión. El SME y su líder Martín Esparza, están defendiendo no sólo a sus 44 mil afiliados, sino a la totalidad de los mexicanos que tienen derecho a recibir la energía eléctrica con un precio moderado, y al destino de la nación, que aún aspira a tener un proyecto propio.
4. El intento del gobierno panista, avalado por el PRI, de desmantelar a Luz y Fuerza del Centro para poder acelerar la privatización del sector energético, denunciado desde octubre por el SME, está teniendo ya sus principales consecuencias ilegales para los usuarios, que no tienen contrato alguno con la CFE, empresa que, como se advirtió desde entonces, está ya enviando recibos de cobro por el servicio, ahora mensuales, con el mismo monto de los anteriores, que eran bimestrales, por lo que el alza del servicio es ilegalmente de por lo menos 100 por ciento.
5. El conflicto entre el gobierno del PAN y el SME ha desnudado una vez más la mecánica del poder actual, pero a pesar de la gravedad que tienen todas sus implicaciones, una resalta porque evidencia que en las condiciones actuales México no tiene viabilidad alguna, y es la de la ausencia de una legalidad en el país derivada de la inexistencia de un Poder Judicial autónomo. Al subordinar las mafias de la derecha que gobiernan a la Suprema Corte y los tribunales a sus intereses políticos y económicos tornaron inviable el sistema de poder en que se sustentan.
6. Los grotescos festejos oficiales por el bicentenario y el centenario, que se anuncian todos los días buscando enmascarar la realidad de un país, que es cada vez menos independiente, y en el que todo se decide al margen de la legalidad constitucional de 1917, no hacen otra cosa en consecuencia que poner de relieve que en México el gobierno panista de Felipe Calderón, en su empeño de enajenar la nación, no respeta las leyes de la República.
7. Al comenzar 2010, y a punto de cumplirse 200 años del inicio de la Independencia y 100 del comienzo de la Revolución Mexicana, México atraviesa por una crisis económica, social, política y moral sin precedentes, que pone en entredicho su viabilidad como nación soberana, evidenciando la ineptitud y corrupción de una “clase política” sometida por completo a los intereses de las grandes corporaciones trasnacionales, y de la cual el gobernante de facto Felipe Calderón es el mejor ejemplo, por lo que el espectáculo que dan al país priístas y panistas tratando de evadirse de su responsabilidad es doblemente repugnante.
8. El patético mensaje de año nuevo de Calderón trasmitido el Día de Reyes y el bochornoso espectáculo que dan priístas y panistas pretendiendo evadir su responsabilidad no hace más que acentuar un creciente nerviosismo de los políticos de uno y otro signos ante el desastre institucional que no carece de sentido. En 1810, cuando inició su gobierno en nombre de la corona española el 59 virrey Francisco Javier Venegas, marqués de la Reunión, había un desastre social e institucional, que subsistía un siglo después en los días en que Porfirio Díaz iniciaba en 1910 su octavo periodo presidencial tras un fraude electoral, y que ahora ha vuelto a instaurar el gobierno antinacional y antipopular del también espurio y conservador Felipe Calderón Hinojosa, que no puede ocultar que se halla a la deriva.
9. Las decisiones fundamentales las están tomando en México cada vez más las agencias del gobierno de Barack Obama, una serie de corporaciones trasnacionales de origen estadunidense y español, el Vaticano y la jerarquía eclesiástica y un grupo de seudo empresarios mafiosos que se asumen como salinistas y que han hecho del PAN y de Calderón su instrumento con el aval del PRI, y este proceso es el que hay que revertir.
10. El pueblo de México, en todo caso, señalará en estos meses decisivos por venir el derrotero de los próximos años, y la lucha de los electricistas del SME constituye hoy el mejor de los ejemplos.

jueves, enero 07, 2010

México está en la antesala de su tercera revolución

Francisco Martín Moreno

MEXICO, D.F., 1 de enero.- La pregunta es si esa revolución será pacífica, con un cambio de actitud y una refundación de la República que se geste por encima de los intereses que hoy paralizan a la nación…
O si será violenta, mediante la fuerza, con el alzamiento de los millones de desposeídos que no aciertan a garantizar su sobrevivencia en el presente, y mucho menos a apostar por un mejor futuro.
Veamos de la mano del escritor e historiador Francisco Martín Moreno la radiografía de las revoluciones que forjaron el México de hoy. Y con las reflexiones de los historiadores Patricia Galena, Enrique Serna y Alejandro Rosas, evaluemos las similitudes de las condiciones que nos permitan comprender los cambios que se avecinan. Analicemos…
A nadie escapa que los esquemas políticos, económicos y sociales que experimentó el país en el siglo 20 están agotados, caducaron. Ya no responden a las exigencias de los tiempos.
Las estructuras forjadas en el centralismo político que manipula la democracia y en las prácticas monopólicas de una economía que simula libre competencia, no dieron los resultados suficientes para cerrar la brecha social.
En el amanecer de 2010, 100 años después de la Revolución y 200 años después de la Independencia, se reciclan los vicios que provocaron aquellas revueltas y que hoy crean un caldo de cultivo propicio para el sacudimiento del sistema y, por ende, de la nación.
Los reclamos de la autonomía fiscal, que fueron el detonante de la Independencia, se espejean en el centralismo tributario de un gobierno federal insaciable, obeso e ineficiente.
Un gobierno que primero alimenta su elevada burocracia y luego utiliza los sobrantes para comprar las voluntades de los nuevos caudillos regionales, los actuales gobernadores.
Las exigencias de un sufragio efectivo, las mismas que detonaron el estallido de 1910, vuelven a estar vigentes frente a una partidocracia que con sus reglas a modo, secuestra al sistema político e impide que cualquier mexicano aspire a un cargo de elección. Tiene que ser bajo sus siglas, sometido a sus reglas.
Los asientos legislativos que deciden, los que tienen poder real, no se ganan en las urnas. Se pactan como plurinominales desde las cúpulas que están cooptadas por los poderes fácticos. Y los votos que deciden el triunfo en muchos casos no son los de los ciudadanos, sino los de los sindicatos que operan al servicio del mejor postor. ¿Quién representa en la actualidad a los mexicanos? ¿El Congreso…? ¿Quién escucha y acata sus deseos?
Un puñado de notables deciden, como si fueran amos y señores de la colonia o el porfirismo, el juego político, económico y mediático que les permite imponer sus condiciones por encima del interés público. Los beneficios son de los pocos que tienen más. Y los que pagan tributos fiscales o el sobreprecio de bienes y servicios son los muchos que poseen menos.
Y los desequilibrios se asoman en una nación que 100 años después de su gran revolución no es capaz de tejer, más allá de sus reciclados discursos, un horizonte de esperanza para sus desposeídos.
El padrón que en los últimos años ganó más adeptos no es el de los electores, o el de los emprendedores, o el de los creadores de riqueza, o el de una clase media en crecimiento o el de los mexicanos con más y mejor educación. El padrón que más creció fue el de los pobres.
Cien años después de la revolución que reclamaba la justicia social, uno de cada dos mexicanos está inscrito en la ignominiosa lista bajo el sello de “pobre”. La viabilidad del país está en riesgo.
Más aún cuando existen dos poderes que se instalan por encima de los que en legitimidad deberían gobernar a la nación.
Uno es el poder del neoporfirismo. El dominio de una casta privilegiada que se entronizó en la política y en la economía tras 70 años de priismo. Una élite política y económica que cerró filas en torno al neoliberalismo salinista que hoy continúa imponiendo su voluntad en el quehacer nacional.
Los mismos nombres que se heredan los asientos legislativos, los mismos nombres que dominan los negocios públicos y privados , los mismos nombres que, instalados en cotos sindicales, cobran cara su protección. Otro es el poder del neovillismo. El de un puñado de bandoleros etiquetados como narcotraficantes, los miembros del llamado crimen organizado, que imponen su ley por encima del Estado.
Con la diferencia de que al menos Francisco Villa esgrimía una causa social para justificar su calidad de bandolero. Los neovillistas de hoy no solo compran al sistema en todos sus niveles.
Lo más doloroso es que corrompen la salud nacional promoviendo las adicciones.
Y la movilidad social, que fue el detonante del crecimiento y la consolidación de una clase media entre los años 50 y 80, está congelada. Se trabaja no para crecer ni para hacer patrimonio, sino para sobrevivir atrapados en una espiral de ciclos de crisis sobre crisis.
Y todo este proceso se da mientras que en las aulas nacionales se incuba la mediocridad y la resignación. El sistema educativo no es ni creativo ni productivo. Es una mal aceitada maquinaria de control político incapaz de preparar profesionistas mexicanos de clase mundial.
El modelo se agotó con Luis Echeverría en la Presidencia. Los primeros brotes de insurgencia se dieron con movimientos armados clandestinos que confrontaron el orden establecido. Pero el sistema se hizo de oídos sordos.
Ni José López Portillo ni Miguel de la Madrid pudieron rescatarlo. La frivolidad de uno y la medianía del otro apenas sobrevivieron a sus sexenios. Carlos Salinas de Gortari diseñó una revolución de instituciones con una visión que lucía casi perfecta.
Pero falló en la implementación. Y terminó atrapado en los mismos vicios del viejo sistema fincado en el control, la sumisión, la ignorancia y la corrupción.
Peor aún, las riquezas generadas por el amiguismo de su sexenio y las fortunas amasadas por los políticos de su administración son los dineros que hoy aceitan la maquinaria que blinda el statu quo que defiende sus privilegios.
El surgimiento de una incipiente neorrevolución zapatista y la moderna versión de una Decena Trágica, anticipada con los asesinatos de Luis Donaldo Colosio y José Francisco Ruiz Massieu, frenaron los avances modernizadores de entonces.
Las privatizaciones tan elogiadas por las élites nacionales e internacionales terminaron en manos de unos cuantos amigos privilegiados, y la crisis del postsalinismo, agravada en el sexenio de Ernesto Zedillo, trajo el efecto del Santa Anna neoliberal.
La banca, el territorio económico del sistema nacional de pagos, fue puesta en manos de extranjeros, un caso único en el mundo.
El petróleo mexicano terminó siendo procesado por las multinacionales, y la riqueza generada fue consumida por el gasto corriente de la burocracia.
Aunque Ernesto Zedillo entendió el signo de los tiempos y con el respeto al voto en la elección presidencial de 2000 despresurizó la intranquilidad generada por las crisis recurrentes, la transición política terminó abortada.
Vicente Fox quedó atrapado en los mismos temores de Francisco I. Madero. Sometido a los intereses que se negaban a ceder sus espacios para dar paso al nuevo modelo de nación y consultando el destino nacional en una ouija.
El horizonte esperanzador del “Sexenio del Cambio” se topó con la incapacidad presidencial para desmantelar la compleja red de intereses que, ante la falta de voluntad y decisión, volvió a manos de los salinistas.
Los modernos Limantour se adueñaron de la hacienda nacional, y los ejes del poder se mudaron de Los Pinos a los sindicatos, a los medios de comunicación, a los despachos de empresarios monopolistas y a las residencias de ex presidentes. A las de todos los beneficiados por el viejo sistema. El secuestro de Felipe Calderón desde los favores electorales priistas para legitimar su triunfo lo obligó a ceder en las urgencias de los cambios de fondo, los que demandaban una revolución de las conciencias y una sacudida a fondo de los privilegios de las élites.
Y mientras tanto la nación está secuestrada por los monopolios privados, por los sindicatos oficiales, por los partidos políticos y por el Congreso de la Unión que le restan cualquier margen de maniobra para encausar a México hacia el progreso y la libertad que, sin duda, se merece al instalarse entre los grandes en el siglo 21.
Por eso, el año 2010 que hoy se inicia va más allá de una fecha simbólica. Porque, con otros nombres, subsisten los hacendados y los jornaleros.
Porque, con distintos ropajes, sobreviven los que sienten que la nación está escriturada a su nombre.
Una nueva revolución se hace indispensable para alterar el curso de una historia que se perfila con un final muy infeliz.
Cerrar los ojos a esta realidad es apostarle a un nuevo estallido, a un nuevo levantamiento sin control. Porque a diferencia de los tiempos de la Independencia y la Revolución, hoy están dadas las condiciones para gestar no un movimiento armado, sino una revolución de la conciencia nacional.
Un cambio real y sustantivo de la actitud nacional para concretar las reformas que rompan los cercos de privilegios políticos, económicos, sindicales y mediáticos que inhiben el desarrollo de un México urgido de recuperar su posición global, que hoy va en picada.
Es curioso que sin insurgencias ni confrontaciones, naciones latinoamericanas como Chile o Brasil, con gobiernos de izquierda, están logrando en pocos años una modificación real de sus sistemas políticos y económicos, con el positivo reflejo en el combate a la pobreza y en la recuperación de la esperanza en el ánimo nacional.
Por eso, Reporte Índigo invitó hoy a Francisco Martín Moreno, uno de los escritores e historiadores más leídos de México. Para hacer una evaluación de las condiciones que se vivían en 1810, las que se tenían en 1910 y las que prevalecen en 2010.
El autor de “México Negro” y “México Mutilado” también dialogó sobre las peculiaridades de los movimientos insurgentes y las condiciones en las que actualmente vivimos con tres historiadores de primera línea: Patricia Galeana, Enrique Serna y Alejandro Rosas.
Te convocamos a que en los albores del bicentenario de nuestra Independencia y del centenario de la Revolución, reflexionemos juntos sobre dónde estamos y a dónde queremos llegar.
Sobre cómo aprovechar las vastas riquezas naturales, las inmensas extensiones agrícolas, los bosques, litorales y mares, para generar la riqueza suficiente que rescate de la miseria a millones de compatriotas.
Pero ante todo, a intentar debatir lo que es necesario hacer para evitar que se repita el ciclo violento que dominó en los últimos dos siglos. Todavía estamos a tiempo de cambiar la historia.
(Ramón Alberto Garza, director de la revista digital Reporte Indigo)

2010, la incertidumbre

Alejandro Encinas Rodríguez

Más allá del significado mítico que los mexicanos acostumbramos dar a fechas y sucesos emblemáticos de nuestra historia y cultura, 2010 es con mucho un año crucial para el futuro del país.
No se trata sólo de estar a la mira del impacto continuado de la crisis económica que, pese al optimismo oficial y de los apologistas del régimen, continuará impactando negativamente al empleo y al salario, máxime con la escalada inflacionaria de enero y la entrada en vigor de nuevos impuestos. Tampoco se trata de limitarse al seguimiento de la violencia alcanzada en los enfrentamientos con la delincuencia organizada, en la cual algunos de sus cárteles permanecen intactos, ni mantenerse atento al profundo deterioro de las instituciones públicas, advirtiendo cómo se amoldan los grupos de poder, los cacicazgos regionales y los partidos políticos en las elecciones locales y cómo acomodan sus cartas de cara a la sucesión presidencial.
Se trata más bien de atender el estado de ánimo social con que los mexicanos llegamos este año: La desazón provocada por la falta de empleo; la falta de expectativa de contar con un ingreso mínimo que desagravie el ingreso familiar; la frustración de millones de jóvenes sin expectativa de estudio o trabajo; de campesinos sin posibilidad de producir; de obreros a los que el mismo gobierno lanza a las calles, lo que se acompaña de una militarización desmedida en todo el país, donde retén tras retén, operativo tras operativo, se genera un clima de intimidación a la población y que da cuenta de la zozobra de un régimen sin asideros de legitimidad ni rumbo.
Por ello carece de sentido el debate en torno a si el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución son motivo de celebración o conmemoración, como también carece el de reflexionar sobre la extensa agenda social incumplida. Bastaría preguntarnos qué tan independientes y soberanos somos 200 años después de la gesta independiente, y qué tanta justicia social y democracia tenemos 100 años después de la Revolución, para instalarnos en un debate tan estéril como innecesario.
El hecho puntual reside en asumir que la desazón existente expresa ya un desencanto con nuestra endeble democracia, a lo que se suman la frustración y desesperanza derivadas de la crisis económica, que puede traducirse en reclamo e inconformidad. Así, existe un caldo de cultivo favorable para dar otros valores y propósitos al cumplimiento de estas fechas, en un escenario de posibilidades tan diverso que va desde el intento de crear un marco festivo de celebraciones que distraiga de las regresiones autoritarias que vive el país, hasta hacer de estas conmemoraciones una apología de la violencia.
El régimen de Calderón ha entendido este riesgo. De ahí las intensas e infames campañas mediáticas que, en complicidad con los concesionarios y haciendo uso de la mentira flagrante, pretenden crear un ambiente optimista en cuanto a la salida de la crisis o en la “eficacia” del gobierno para combatir a la delincuencia, y en un alarde extremo, la militarización del territorio nacional, independientemente de la falta de coordinación entre las corporaciones civiles y militares, o de la confrontación entre el Ejército y la Armada.
Sin embargo, no sólo son exiguas estas medidas, sino que tampoco trazan una salida a la crisis. Los hechos de la vida política cotidiana marcan un creciente descontento que no pueden toparse con nuevas acciones autoritarias. Por el contrario, si en verdad se aspira a dar un paso cualitativo, es necesario abrir el espacio para construir una salida democrática que atienda los graves problemas de inequidad e incertidumbre que viven los mexicanos y que dé satisfacción a sus aspiraciones frustradas a lo largo de dos siglos.
Se ha planteado la posibilidad de una exigua reforma política y una revisión del pacto fiscal en el país, las cuales en sí mismas resultan insuficientes. Se necesita una gran transformación, una verdadera refundación de la República, pues el actual modelo de organización nacional ha dado de sí. Ante ello, el Congreso debe asumir la iniciativa para impulsar este cambio y resarcir su desgastado prestigio público. No se trata de partir de cero, existe un amplio debate que a lo largo de dos décadas ha llegado a acuerdos básicos en torno de una reforma del Estado que no se han traducido en reformas por el conservadurismo de los gobiernos panistas que se han negado a renunciar al viejo sistema y de un priismo que añora su regreso. Sin embargo, esa renuencia, que se ha convertido en la principal debilidad del panismo, y el apetito priista, no debe continuar siendo obstáculo para abrir paso en el Congreso a una reforma que permita dar rumbo al país, que de lo contrario seguirá empantanado en la incertidumbre.
alejandro.encinas@congreso.gob.mx
Coordinador General de los Diputados Federales del PRD
Fuente: El Universal

2010: Indignación, no desesperanza


MEXICO, DF, 4 de enero (apro).- Frente al capitalismo de amigos que ha concentrado la riqueza en una minoría insaciable que ha enviado al infierno de la miseria a más de la mitad de los mexicanos, cuyo más reciente peón es Felipe Calderón, México afronta este 2010 una encrucijada: La fatalidad o el cambio.
La disyuntiva va más allá de los procesos electorales que se desahogarán este año en la mitad de los estados de la República, no sólo porque ningún partido político --menos los de la derecha-- enarbola un programa de auténtica transformación, sino porque a la nación le urge una radical regeneración de su vida pública.
El riesgo de no reencauzar para bien el país no es sólo el “estallido social” del que todo el mundo habla como una posibilidad, pero nadie hace lo suficiente para evitarlo, sino una guerra civil que --como está demostrado en la historia-- es la peor de las confrontaciones por ser entre compatriotas.
Detrás del poder económico y político --el entramado de intereses que impuso y sostiene a Calderón-- está también el poderío militar, policiaco y mediático para la represión contra quienes tienen la convicción de que en México no sólo es necesario sino urgente un cambio auténtico que arranque de raíz tanta simulación.
Está más que claro: De Calderón y de la coalición de intereses que con él cumple medio siglo en el poder sólo pueden esperarse desgracias, como lo acredita la escalada de precios vigente por su vileza de aumentar el precio de los energéticos y sobre lo que ni siquiera tiene gallardía de asumir.
Frente a tal inquina, que tiene polarizada a la sociedad por la profunda desigualdad auspiciada por el capitalismo de amigos que instauró Carlos Salinas desde el sexenio de Miguel de la Madrid --una simbiosis de políticos-empresarios traficantes de influencias--, los mexicanos pueden optar por la desesperanza que adormece o las acciones que nacen de la indignación.
Es falso que los mexicanos estén predestinados a la mediocridad y a la miseria que han impuesto las minorías a través de la historia, prueba de lo cual es que se generaron justamente los movimientos de Independencia y Revolución que este año cumplen dos y un siglo respectivamente.
La prueba de que la transformación es posible lo representa, también, el triunfo de la inteligencia liberal con la Reforma sobre el fanatismo clerical, cuyos herederos son la derecha panista y priista y a menudo también perredista que creen que los mexicanos pueden ser engañados todo el tiempo.
Dicen los viejos que cada cien años el pueblo se enoja. Y sí: Es preferible la ira que la indolencia, la irritación que la mansedumbre, la inteligencia a la estupidez…
Apuntes
Luis Héctor Álvarez, el artífice junto con Carlos Castillo Peraza y Diego Fernández de Cevallos del pacto con Carlos Salinas para legitimar el fraude de 1988 que profundizó el capitalismo de amigos vigente, ha sido degradado otra vez en la alta burocracia. Dejó la dirección de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas y ahora encabeza la Oficina para la Atención a Grupos Vulnerables. En lo que ha terminado el único prócer vivo de la derecha… Su sustituto en esa entelequia es Xavier Abreu, a quien Calderón sacrificó haciéndolo perder para entregar el gobierno de Yucatán al PRI como premio a su toma de posesión… Asciende en el gabinete, a la dirección general de gas natural de Pemex, otro amigote de Calderón, Jordy Herrera, quien fue su secretario particular. Es una posición clave para los grandes negocios. El saqueo, pues…
Comentarios: delgado@proceso.com.mx

jueves, diciembre 31, 2009

Desesperanza


Termina 2009 en la desesperanza. El Fondo Económico Mundial nos exhibe como país que pierde competitividad en todos los rubros: “la percepción de la calidad de nuestras instituciones es preocupante”. Los empresarios, amigos del régimen, lo censuran. En el otro extremo el desempleo y la pobreza avanzan en silencio, hasta ahora. El Presidente reconoce en su iniciativa de “reforma política” que la población no cree en sus representantes, ajenos a sus necesidades.

Nada se ha resuelto en el año que termina. Y viene el 2010, sin proyectos, directrices, que permitan un estado de ánimo en el que se vislumbren soluciones a nuestros problemas angustiantes. No hay esperanza.
No es una actitud atávica la que expresa el temor de un estallido social en el 2010, está fundada en una realidad aterrante, basta recordar la situación social y política en la que estalló la Revolución en 1910, movimiento que la derecha reduce al discurso con la misma insensibilidad social de los “científicos” de entonces.
En todos los sectores se preguntan ¿qué va a pasar?, ¿qué vamos a hacer? En la percepción de una situación que viven, de retrocesos, corrupción, sin respuestas. Contemplan un gobierno impotente, un gabinete mediocre, medidas erráticas, nombramientos cuestionados, política económica paralítica, dependiente, medrosa, cómplice de intereses, sin perspectiva.
La política de seguridad genera una guerra brutal que tiene a la sociedad en el miedo, a fuego cruzado. Sólo violencia sin entender que la solución exige reparar el tejido social roto, tarea de todos: educadores, organizaciones, no marchas de blanco, teletones. El abandono de la soberanía nacional es parte importante de los problemas. No es principio abstracto, es la comprensión de que más de 100 millones de mexicanos requieren que su gobierno defienda sus intereses, que no son los de otras naciones, que nos defienda con inteligencia de toda hegemonía. Sin embargo, se somete.
Calderón convoca desde Morelia a “retomar los ideales de nuestros héroes, hacer del 2010 el punto de inflexión en la ruta del desarrollo y del progreso”. ¿Inflexión hacia dónde? ¿Inflexión en la preservación obcecada del modelo económico que contradice los principios de esos héroes que enaltece, cuando profundiza la más brutal desigualdad? ¿Inflexión en la política fiscal inequitativa que él mismo denuncia pero que sostiene en los hechos; inflexión cuando anuncia una nueva reforma energética para acelerar la desnacionalización; cuando ataca feroz a un sindicato nacionalista, el SME y lanza a la calle a 44 mil familias, violando esos ideales y la Constitución, porque estorban a sus compromisos entreguistas?
Enajenado en su guerra personal contra el narcotráfico sólo ve como “enemigos de la Patria” a la delincuencia organizada y no a la pobreza creciente, a la desigualdad, al enriquecimiento concentrado, la corrupción, la pérdida de valores.
El riesgo de explosión no se reduce a una percepción nacional. El Director de Inteligencia Nacional de los Estados Unidos declaró ante su Senado que el riesgo de inestabilidad política global por la crisis económica es preocupación primordial de ese país. El Fondo Monetario Internacional y la ONU advierten sobre el peligro de desórdenes sociales. El desempleo, el incremento de la pobreza, la desigualdad, la debilidad de las clases medias, la elevación de los precios de los alimentos, presagian levantamientos sociales en el 2010, según análisis de la “Unidad de Inteligencia del Economist”, que ubica a México entre los países de mayor riesgo.
Bien haría Calderón en celebrar el Centenario sin retórica, con acciones. Respetar la Constitución que surgió de ese movimiento, que su partido y su padre combatieron, pero que a él obliga. Nadie quiere un estallido, sólo se le exige justicia social que es su obligación ineludible.

mbartlett_diaz@hotmail.com
Ex secretario de Estado

miércoles, diciembre 23, 2009

En estado de revolución


Al acercarse la celebración del bicentenario, el país, como lo muestran muchos analistas y como lo dije en mi artículo La lejanía (Proceso 1724), se encuentra paradójicamente en estado de revolución. Las razones están a la vista, no así su posibilidad ni su viabilidad. ¿Es posible otra revolución? Y si lo es ¿cómo debería ser?
Es innegable que la revolución es una construcción histórica. Nació, dice Albert Camus, cuando la rebelión, que es un levantamiento ante el espectáculo de “una condición injusta e incomprensible”, adquirió una razón ideológica. Si las rebeliones matan hombres, las revoluciones matan hombres y principios. Podría decirse entonces que la revolución nació con la crítica del pensamiento ilustrado. Sin embargo, como lo ha mostrado Roberto Ochoa siguiendo a Harold Berman, sus orígenes se remontan a “la querella de las investiduras” (siglos XI y XII), en particular a las reformas de Gregorio VII. Al declarar la supremacía del Papa sobre los cristianos, la supremacía jurídica del clero, bajo las órdenes del Papa, sobre las autoridades seculares, y definir la conquista espiritual del mundo que inauguró con la primera cruzada, Gregorio VII no sólo produjo “el primer gran cuerpo administrativo” de la historia del Occidente cristiano, sino, junto con su confrontación con los poderes seculares, “la lucha apocalíptica, por un nuevo orden de cosas [...] Si en el año 1000 la Iglesia no se concebía aún como una estructura visible, corporativa y jurídica, durante el siglo XII el clero pasó a ser la primera clase translocal, transtribal, transfeudal y transnacional que alcanzó la unidad política y legal” y buscó reformar el mundo para ordenar, como lo quería San Pablo, “todas las cosas en Cristo”. Desde entonces, las revoluciones que nacieron del pensamiento ilustrado beberían de esa pretensión: todas las revoluciones no han buscado otra cosa que la reforma total del mundo o al menos del mundo en donde triunfan. De allí el carácter dictatorial que adquirió en México.
Es fácil ver que esta noción que acompañó a la Iglesia a partir del siglo XII y que heredaría, de manera secularizada, a las revoluciones históricas de los siglos XVIII al XX, no tiene ya sentido en las actuales circunstancias. Con la caída del Muro de Berlín, la crisis cubana y la relativización posmoderna, la idea de tomar el poder para instaurar un nuevo orden es una noción cerrada en la que ya muy pocos creen. 1810 y 1910 o, para hablar de las revoluciones que pretendían la totalidad, 1789 y 1917, son sólo fechas, pero ya no ejemplos a seguir.
Es innegable, sin embargo, que las circunstancias a las que nos ha conducido el dominio neoliberal han colocado a México y a buena parte del mundo en condiciones de revolución. ¿Qué forma debería adquirir ésta para no caer en un modelo que, como el Estado, los partidos y el mismo Mercado, ha perdido cualquier viabilidad y cualquier sentido?
El problema fundamental de nuestro tiempo ya no está, como lo vio Gregorio VII, en la corrupción del mundo feudal; tampoco, como lo vio la Ilustración, en la corrupción de la Iglesia y de las monarquías; ni siquiera, como lo vio el marxismo, en la apropiación de los medios de producción por parte de los capitalistas, sino en una doble noción en la que todos estamos inmersos y que aparentemente carece de ideología: la técnica puesta al servicio del Mercado y la idea de que es posible –como lo pretendían las ideas revolucionarias desde Gregorio VII hasta la revolución cubana– una reforma total del mundo para que mediante la producción y el consumo que produce la técnica –es la idea moderna– todos nos salvemos. Marcuse lo dijo muy bien: “[...] cuando la técnica se vuelve la forma universal de la producción material, define toda una cultura, proyecta una totalidad histórica [...]” que termina por devorarnos y encadenarnos a una ilusión, a un deseo absurdo. Las evidencias están a la vista: el calentamiento global, la miserabilización, el despojo, el hambre. La revolución ya no puede dirigirse a la toma del poder y a una reforma total que –es el rostro que adquirió con el hundimiento de las ideologías históricas– garantice la uniformización del mundo en función del trabajo productivo y del Mercado ordenados hacia el consumo ilimitado. Su pretensión no sólo debe ser modesta, sino relativa, dirigida a un desenchufamiento del sistema y a una reconstrucción de una vida limitada y buena donde el trabajo y el consumo estén regulados por mediaciones comunitarias (identidades, historias y tradiciones morales e intelectuales). La revolución que necesitamos es una revolución sin poder, no-violenta, a escala humana, es decir, a escala de una “economía moral de susbsistencia” hecha de herramientas autónomas y limitadas en su producción y apoyada en profundas mediaciones culturales. Creer, como lo han pretendido las revoluciones modernas, que podemos escapar a la necesidad mediante un poder que administre la técnica y regule el Mercado es una ilusión cuyos costos son cada vez más terribles. Pensar en la modestia revolucionaria es renovar su contenido y encausarla en el orden de lo real. Una tarea tan difícil como necesaria en estos tiempos en que la revolución se ha vuelto de nuevo inminente.
Además opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés, liberar a todos los zapatistas presos, derruir el Costco-CM del Casino de la Selva, esclarecer los crímenes de las asesinadas de Juárez, sacar a la Minera San Xavier del Cerro de San Pedro, liberar a los presos de Atenco y de la APPO, y hacer que Ulises Ruiz salga de Oaxaca.

miércoles, diciembre 02, 2009

Felipe es un perdedor

¿Dónde está el México ganador que prometiste, Felipe? ¿Para esto querías el cargo?


Ramon Alfonso Sallard

En tres años, que se cumplieron el 1 de diciembre, tu gobierno ha sido un auténtico desastre. Y no es asunto de interpretaciones, sino de fríos números. Todos los indicadores te condenan. Los resultados de tu gestión tienen al país al borde del estallido social.
Lo peor es que no lo reconoces. Te atribuyes aciertos inexistentes, surgidos del manual propagandístico de Goebbels, y las fallas e incumplimientos simplemente se las adjudicas a los demás. Todo es culpa de enemigos internos y externos. En el mejor de los casos, los problemas se deben a factores que escapan a tu control y deseos. Ni tu equipo ni tú aceptan responsabilidad, mucho menos culpa, por la catástrofe nacional.
La humildad no está en tu diccionario. El concepto del bien común que aprendiste de niño en el Partido Acción Nacional, no forma parte de tu vida. De otra forma sabrías que para obtener una nueva oportunidad, debes pasar antes por tres etapas: reconocimiento de culpa, arrepentimiento y reparación del daño. Aún no transitas la primera y, por lo que se ve, difícilmente darás ese paso.
En lugar de formular justificaciones inverosímiles todos los días, debías pedir perdón por la magnitud del fracaso. Enseguida tendrías que ofrecer un cambio de rumbo. Pero lejos de hacerlo, insistes en más de lo mismo. Peor aún: pretendes rescatar viejas fórmulas económicas y políticas que ya han demostrado su ineficacia. La ventaja que tienes, al menos hasta hoy, es que en México no existe la revocación de mandato. De lo contrario ya habrías sido despedido de tu trabajo por incompetente.
De hecho, los poderes fácticos que te apoyaron en 2006, prácticamente te han abandonado. Algunos de sus más conspicuos representantes hablan del principio de Peter y creen que llegaste a tu nivel de incompetencia, tal como le ocurrió a Vicente Fox en cuanto puso un pie en Los Pinos. Si a eso le sumamos que un amplio segmento de la población no te reconoce legitimidad alguna, el asunto no pinta nada bien para ti.
“Haiga sido como haiga sido”, fue la frase que marcó tu ascenso a la Presidencia de la República. Dicho en otras palabras, tu premisa sería la misma que muchos políticos profesionales utilizan para justificar sus actos ilegítimos e ilegales: el fin justifica los medios. El problema es que los segundos sí han quedado claros, pero no el primero. Tu mala lectura de Maquiavelo no acredita esa confusión. A menos, claro está, que el fin haya sido el poder por el poder mismo, en cuyo caso hablaríamos de un político megalómano.
Suponiendo, sin conceder, que el fin haya sido construir un México ganador, el fiasco ha sido monumental. Aunque la división entre ganadores y perdedores es propia de la sociedad consumista norteamericana y responde más al estilo de vida gringo que al nuestro, tú propusiste, Felipe, esa categoría de análisis, ese marco de referencia, ese parámetro para medir resultados.
Consecuentemente, Felipe, la medición que propusiste no deja lugar a dudas. Establece tu real dimensión. Te presentaste como un ganador sin serlo. Fuiste, eres y serás un fraude. Un engañabobos.
Fuente: El Periódico

martes, diciembre 01, 2009

Juanito: peligroso factor distractivo


Juanito vuelve a la escena de la mano del PRIAN bajo las órdenes y batuta televisivas. Necesita la derecha fascista de factores distractivos para acabar de implantar la dictadura fascista que avanza a pasos gigantes en nuestro país.
Y Juanito les cayó del cielo como anillo al dedo de novia que no soñaba ya con casarse “por quedada”. Unos, los a modo, acusan, encantados de poder hacerlo, a la par que defienden al distractor del momento, a AMLO de ser su creador. Otros cuestionan a AMLO por la misma creación. Nadie se ocupa de cuestionar al PT como el partido elegido por AMLO para enfrentar al PRD. Estoy convencida de que hoy solamente AMLO puede evitar el derramamiento de más sangre, que la destinada a seguirse derramando, en México, por la derecha a modo del imperio vecino. Imperio que, ni con un negro al frente, es capaz de entender que el mundo avanza. Imperio incapaz de entender que él también va a resultar afectado al no permitir que en México ocurra lo que en Uruguay, que hoy se suma a Paraguay y a la Argentina, a Brasil y a Chile, a Venezuela, a Bolivia y Ecuador que construyendo, cada uno a su manera, la democracia se encuentran.Democracia aquí cancelada por decreto, que incluso ya nos regresa, vía la última puntada del usurpador Calderón, al mismo reclamo de hace un siglo: “No reelección”, más allá de que ya nos había llevado, con la legalización del fraude, a la exigencia del otro reclamo también inalcanzado, a pesar de la Revolución estallada, para alcanzarlos, hace un siglo, al de el “sufragio efectivo”. Pero también estoy convencida de que AMLO en muchas de sus decisiones se ha equivocado. Debió mantenerse como Presidente Legítimo en lugar de sólo conformarse con hacer proselitismo partidario para ver si dentro de seis años “sí se puede”. A lo mejor habría corrido sangre, ciertamente. Pero muchos litros de sangre no se habrían derramado de haber elegido AMLO convertirse en el hombre valiente que el país le exigía ser desde el momento en que la institución electoral (hoy acabada) legalizaba el fraude, para que el convertido en espurio por el IFE (hoy acabado) se convirtiera en el usurpador que hoy la dictadura impulsa poniendo un ejército asesino en manos de uno de los personajes más impresentables de México, que ya es decir, tantos tenemos, Genaro García Luna, con lo que incluso agravia de manera brutal al Ejército Nacional, el usurpador en turno, otros sufriremos, si las cosas siguen como van. Lo más probable es que AMLO no haya conocido antes de “su lanzamiento al estrellato” a Rafael Acosta, de quien ni su nombre sabía. Pero el PT debía saber a qué clase de sujeto le proponían, ciertamente, para revertir una más —como todas— inaceptable decisión del poder, acabado, al haber legalizado el fraude en México. El problema de AMLO es querer jugar con las reglas de la democracia en un lugar donde desde el poder se implanta una dictadura. Las cosas no funcionan así. Y otro error, de AMLO, es haberse mantenido en el PRD, donde muchos lo abominan, cuando a estás alturas ya se tendría que tener, medianamente bien construida, la alternativa partidaria, dado que la elección de AMLO es llegar al cambio por esa vía. Atroces se presentan las cosas para los habitantes de Iztapalapa si el factor distractivo gobierna esa delegación. Y atroces se ven también si Clara Brugada y sus secuaces, efectivamente, como algunos apoyadores del distractor señalan, provocan un enfrentamiento o crean otro monstruito que en un bunker se atrinchere para desgobernar la conflictiva, de suyo, delegación, falta de servicios como el agua desde tiempo inmemorial. Es decir, ni para los a modo ni para la derecha fascista que atrincherada, detrás del hoy usurpador en turno, Calderón, gobierna, los habitantes de Iztapalapa son seres humanos que de todo adolecen, personas dignas de lástima, hombre y mujeres, niños y niñas, como los mismos derechos que ellos tienen. Si se da un enfrentamiento, qué mejor. Y si no se da: se provoca. A la derecha fascista le urge un estallido. Qué mejor que el mismo se dé en la capital de la república con sus odiosos habitantes que van dejando de encender la tele y dejando de comprar en las grandes cadenas y los que, pensantes, al usurpador, por su condición, se refieren.

viernes, noviembre 27, 2009

La definición

El momento que vive el país en vísperas de cumplirse 100 años del inicio de la Revolución Mexicana es de una enorme gravedad, pues lo que está en disputa en estos meses y se definirá en 2012 es el proyecto de nación que habrá de ser México en el futuro, y muy difícilmente en el camino que se adopte podrá darse marcha atrás.
1.
La división existente en México es ya muy honda a mitad del segundo sexenio panista, y precisamente por el desastre que han sido los dos gobiernos surgido del PAN, el discurso de la ultraderecha mexicana se ha desbocado asumiendo que al haber fracasado la reconversión gradual del Estado mexicano llevada a cabo en los últimos 25 años por la alianza PRI-PAN, es menester forzar los cambios que llevarían a que el país dejase de ser soberano y pudiese uncirse por completo al proyecto trasnacional.
2. Estas mafias se presentan todos los días como decididas a no dejar el poder y a exigir que desde ahora se acelere el proceso de desmantelamiento de la nación y se adopte plenamente el modelo neoliberal, lo que está generando nuevas tensiones.
3. La ofensiva de la extrema derecha mexicana contra las instituciones sociales, económicas y aun políticas del país es desaforada, pero sus ataques no están recibiendo, sin embargo, una respuesta suficientemente vigorosa de las organizaciones democráticas y de izquierda y ello va a ser clave de lo que va a acontecer en los meses por venir.
4. La legitimidad de esta exacerbada campaña para que el gobierno pueda culminar el proyecto de privatización de la nación es inexistente, pues Felipe Calderón no ganó la elección de 2006 y, en consecuencia, no tiene mandato para nada (a no ser de parte de los grupos mafiosos que lo impusieron y manejan) y sabe bien además que Acción Nacional sufrió una contundente derrota en las legislativas de este año, lo que confirma el repudio popular a sus políticas. Y esto se agrava porque del lado del Revolucionario Institucional, por una parte sus documentos básicos se oponen al proyecto entreguista que Salinas impulsa tras bambalinas, y por la otra en la campaña electoral de 2009 los priístas pidieron el respaldo popular precisamente para actuar en contra del proyecto neoliberal de Calderón y no para apoyarlo.
5. La tentativa del gobierno espurio de privatizar Luz y Fuerza del Centro y destruir al Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) tras el asalto a las instalaciones de la compañía el 10 de octubre, y de decretar al día siguiente su desaparición, no sólo fue un acto ilegal, sino también ilegítimo. La complicidad de Beatriz Paredes (presidenta del PRI) y de Francisco Rojas (pastor de los diputados priístas) con Calderón, para evitar que la Cámara presentase una controversia constitucional ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que confirmaron el martes 24, no es sino un peldaño más en el camino del priísmo hacia su despeñadero en 2012, pues una vez más se confirma que en su mayoría no son desde hace décadas nacionalistas, sino neoliberales y entreguistas, como los panistas.
6. La extrema derecha, sin tener legitimidad alguna para ello, concibió el golpe ilegal contra Luz y Fuerza del Centro como un paso fundamental para poder imponer por completo el modelo neoliberal en México, pues hace realidad varios de sus postulados: a) constituyó la manera más expedita para entregar otra parte del sector eléctrico a las trasnacionales como vía para propiciar el control total de Washington, sobre todo el estratégico sector energético, b) le permitió desbrozar el camino para destruir el sindicato obrero más combativo del país y con ello hacer ver a los sindicatos que aún se pretendan independientes que no tienen cabida en el neoliberalismo, opuesto a ellas, y que sus días están contados, c) hizo posible el envío a los mexicanos del mensaje de que la Constitución de 1917, aparentemente en vigor, no tiene vigencia en el país y que lo que vale son los programas neoliberales de los organismos financieros internacionales, d) les va a permitir tanto a panistas como a priístas, junto con las corporaciones extranjeras asociadas a ellos, hacer enormes negocios poniendo en práctica el principio neoliberal de “la sinergia”, y por último, e) les da pie para insistir en que el desmantelamiento total de la nación, tal como se concibió ésta tras la Revolución Mexicana, es su objetivo, como ahora lo hacen sus corifeos, f) por lo que, según insisten, el proceso de privatizaciones debe proseguir tras el que creen es un impulso recibido durante el conflicto con el SME.
7. El festejo oficial del 99 aniversario del inicio de la Revolución de 1910, presidido por Calderón, fue, como era de suponerse, la ocasión para festejar sin pudor alguno su muerte y el desmantelamiento de la nación al seguirse entregando riquezas estratégicas de los mexicanos a las trasnacionales y el control de las áreas estratégicas del Estado a Washington, como están festejando los académicos asociados al modelo neoliberal.
8. La andanada que se está dando al concluir 2009 no es nada más, por lo mismo, contra “la Revolución Mexicana”, sino también contra la Constitución de 1917 y las instituciones surgidas de ella, por lo que estos grupos minoritarios lo que celebran es desde el fin de México como un país soberano hasta la cancelación de los derechos sociales a la tierra, al trabajo, a la educación laica y gratuita, a la salud, a la seguridad social, y la desaparición de los organismos destinados a procurar su satisfacción.
9. La ultraderecha mexicana ha perdido ya toda vergüenza y exige, a contracorriente de lo que acontece en la mayor parte de los países de América Latina, que México se vaya de bruces a los brazos del neoliberalismo (aunque éste haya fracasado), y lo mismo en la explanada de Los Pinos el sociólogo Roger Bartra preconizó el día 20, ante los aplausos de Felipe y de sus amigos, que hay que destruir por completo el legado de la Revolución, que Jorge G. Castañeda y Héctor Aguilar Camín sostienen, en el número más reciente de Nexos (noviembre), que mirar al futuro es abrazar con fuerza el ya viejo y fracasado modelo neoliberal, por lo que hay que arrojar al cesto de la basura a la soberanía, al nacionalismo, al sindicalismo y a las instituciones sociales: lo mismo que llevan años diciendo los locutores de Tv Azteca y Televisa.
10. El debate sobre el futuro del país está abierto y debe darse, por consiguiente, desde los sectores populares con argumentos, pero también con acciones, pasando de una actitud defensiva hacia una postura congruente con las luchas históricas del pasado.

sábado, noviembre 07, 2009

Un país sin remedio


UN AMIGO me preguntó ¿ Qué puede hacer un simple ciudadano para defenderse de los diputados del PRI, PAN y PRD que acaban de propinarle al pueblo una paliza con el aumento de impuestos que acaban de aprobar ?....
TUVE QUE decirle que me dejara pensar en su pregunta. Y es que hay un refrán que reza "palo dado, ni dios lo quita". La conducta traicionera y canalla de los diputados ya quedó "legalizada". Ahora si que "se nos echaron de a montón" y los únicos "paganos" vamos a ser los ciudadanos. A las 422 empresas que son dueñas y gobiernan éste país, no las tocaron ni con el pétalo de una rosa. Y en ésta "bolseada" al pueblo, hasta los gobernadores empujaron, porque las tajadas para ellos son de miles de millones de pesos.
NADA que no sea mentarles su progenitora a larga distancia, es lo que podemos hacer. Tal vez usted piense que puede irle a reclamar a su diputado federal su voto traicionero, lo difícil va ser que lo localice. Le puedo apostar que los levantadedos se escurrirán y no se dejarán ver por nada del mundo en sus distritos. Y es que no tienen cara para justificar que en apenas tres meses de haber sido electos, votaron para empobrecer más nuestro pueblo, que ya no siente lo duro, sino lo tupido.
PODRÍA CONTESTARLE a mi amigo que aplicaremos el "voto de castigo" en las próximas elecciones. Es decir, no votar ni por el PRI, ni el PAN, ni el PRD, ni el Verde, ni el PANAL. Pero la veo difícil. Nuestro pueblo no está politizado. Está enajenado con la televisión, el futbol y los vicios. Tiene mala memoria, porque una y otra vez, sigue votando por los mismos que cada día lo explotan. Ahorita gritan, pero llegando el espíritu navideño, los aguinaldos, los bonos, el reparto de las cajas de ahorro, etc; se les olvida todo. Se dedican a dilapidar su dinero ó a endeudarse más de lo que ya están. En las próximas campañas, una despensa, un billete, una gorra, un almuerzo, etc; son suficientes para comprar votos.
PODRÍA CONTESTARLE que puede haber un estallido social. Que cientos o miles de hombres y mujeres, sin dinero, sin trabajo y sin comida, se lanzarían a las calles a saquear comercios y a cometer desmanes. Pero tengo mis dudas que sean capaces de ello. He visto estadios llenos con 45 mil personas, con boleto pagado, gritando y llorando por un equipo que juega un futbol no mediocre, sino de lo más chafa. Y sus jugadores cobran millones de pesos. Pero cuando se invita a protestar contra los abusos de la CFE, las gaseras, las policías, los militares, etc; apenas aparecen una docena de personas.
PODRÍA CONTESTARLE que los diputados priístas, panistas, perredistas, panalistas, verdes, etc; han sido denunciados en la prensa escrita, la radio y ligeramente en la televisión, pero los "curuleros" ya aprendieron a levantar la ceja y comportarse cínicamente. Y es que cada diputado federal se embolsa mensualmente 153 mil 303 pesos. Cada Senador 126 mil pesos más pagos por estar en comisiones legislativas; el Señor Felipe del Sagrado Corazón de Jesús cobra 208 mil 647 pesos al mes; un Secretario de Estado 144 mil, un Consejero del IFE 179 mil 051, un Magistrado de la Suprema Corte, nada más y nada menos que 347 mil 400 pesos. ¿Cuál crisis ?....¿Usted cree que con esos sueldos les importa el pueblo o lo que usted y yo pensamos ?....Les vale pura.....
PODRÍA CONTESTARLE que hay rumores de una intensa actividad -según periodistas enterados- de grupos guerrilleros bien armados en el´centro y sur del país. Pero no puedo asegurarle que se preparen para llevar a cabo una nueva revolución porque ya la de hace 99 años, la de 1910, ya quedó en el olvido. Si por todo el país se mueven bandas organizadas que secuestran, extorsionan, ejecutan, asaltan y roban, dudo mucho que el Gobierno pueda controlar una rebelión armada, pero también dudo mucho que miles de mexicanos acepten esa vía violenta. Si con los dos descarados fraudes electorales, de 1988 y 2006, la pelea se limitó a marchas y plantones con los que no se obtuvo nada. Sólo abrir la olla de presión, canalizar la protesta y desgastar a "los pacíficos". De allí no han pasado.
PODRÍA CONTESTARLE que no sucederá nada, porque a los mexicanos, los del PRI, PAN y PRD ya nos tomaron la medida. Ellos hacen sus negociaciones, se enriquecen a manos llenas, aprueban la venta de remate de lo poco que le queda al país, petróleo y electricidad, y aplauden y apoyan el sacrificio de millones de mexicanos que ya se preparan, no para administar la abundancia, como dijera alguna vez López Portillo, sino para administar la pobreza, que es el saldo de gobiernos priístas y panistas. El país ya es propiedad de extranjeros y multimillonarios mercenarios. Los amos de México se cuentan con los dedos de las manos, y sobran dedos.
PODRÍA CONTESTARLE que el pueblo tiene un límite. Pero no veo a ese pueblo movilizarse. Veo miles, pero no millones. No veo al líder que pueda encabezar una sacudida política, porque los líderes de éste país, o están vendidos, o no pasan del discurso y la denuncia. Nunca, pero nunca, pasan a la acción. Y cuando se vuelven realmente peligrosos para "la paz social" y "el Estado de Derecho" los mandan asesinar. Tenemos muchos márties de la democracia, pero sólo son de adorno para tomarse la foto con la ofrenda floral en cada aniversario. A "otros" los dejan "patalear" para que sirvan de válvulas de escape social. Saben que no llegarán más lejos y que carecen de rumbo e ideología.
PODRÍA CONTESTARLE que la actitud conformista y de resignación se receta y recomienda en todas las iglesias por igual. Y por lo tanto, los "gerentes" y "representantes" divinos, podrán seguir conservando todos sus privilegios y viviendo comodinamente también de los "paganos" y pecadores. El consejo que sale de las altas jerarquías celestiales es, resignación y paciencia. Allá en el cielo habrá recompensas, pero primero hay que morirse de hambre o de una bala perdida. El marketing divino deja mucho dinero a toda una caterva de vividores que venden pedazos de cielo y entradas para ver al Dios que se inventaron. No, tampoco es por ahí.
PODRÍA CONTESTARLE que en las Universidades se gestan las revoluciones. Pero yo veo esas casas de estudio, bajo férreo control político y presupuestal. Todas, o casi todas, administradas por hampones con título que apoyados en grupos de "porros" golpeadores y asesinos, han armado "mafias" que se turnan las Rectorías y las Facultades, no sólo para enriquecerse, sino para llenarlas de amigos y parientes buenos para nada, pero eso sí, hambrientos de jugosos sueldos que les pagan religiosamente por no saber hacer nada, pero que pertenecen a los círculos "íntimos" de los mafiosos con títulos de licenciaturas, maestrías y doctorados que los hacen más peligrosos.
PODRÍA CONTESTARLE lo que muchas veces me decía "el Jefe" Don José "Pepe" Espinosa fundador y director del periódico El Tiempo de Reynosa por más de 40 años, cada vez que me molestaba por lo que ocurría en el país. Tranquilamente y con voz mesurada, me lo repitió mil veces: "Profesor, éste país no tiene remedio". Y de una u otra forma, aunque "el Jefe" ya no está con nosotros en el plano terrenal, empiezo a creerle. "Este país, no tiene remedio".
CUALQUIER COMENTARIO, le agradecemos envíarlo a nuestros correos electrónicos. Lo invito a que nos escuche en la radio por internet, todos los jueves a las 10 de la noche, en nuestro programa "El Observador Político" en la dirección: http://www.lanuevarepublica.org/ y le recomendamos el sitio de videos: http://scannervideos.blogspot.com donde comentamos los eventos políticos de cada semana.
trabago49@hotmail.com
parmistasunidos@yahoo.com.mx
Cd. Reynosa, Tamaulipas: Noviembre 5 de 2009.

lunes, octubre 19, 2009

La electrizante apuesta de Felipe

• El poder de la firma
• La calle y el termómetro social

Marcela Gómez Zalce

A todos mis amigos, colaboradores y lectores por sus muestras de afecto y apoyo en estas últimas dos semanas.Político que nade contra la corriente, mi estimado, terminará electrocutado. Vibrante la semana que comienza con las secuelas del golpe contra el sindicato de electricistas que le dio un toque al (des)gobierno de Felipe con la descomunal marcha de la semana pasada, donde se respiró un agravio social latente pero no sólo por las formas, que dijeron todo del fondo de las perversas intenciones de un estado fallido (rumbo al estallido) que ante su debacle y evidente fragilidad recurrió al manual fast track para darle flit a un sindicato que no le fue afín, sino porque este atractivo foco rojo está lejos de estar fundido o... confundido.El simpático camino de (un dêja vú minero) la Secretaría del Trabajo (sucio) negando una Toma de Nota a Martín Esparza, donde además el (des)gobierno fue reconvenido por todos los partido políticos —con excepción, of course, del partido en el poder (del no poder)— en el Congreso para reconocer al líder del SME, solicitud que el gymboree (con minúsculas) y su jefecito se pasaron por salva sea la parte, a tomar por asalto con los desacreditados muchachos de García Luna las instalaciones de Luz y Fuerza del Centro (LFC) y luego entonces pasar por el Decreto de la desaparición de la empresa, ha sido digno de la casa de la risa histérica, es decir, del sello presidencial.Ese, my friend, que hace ilustre honor a lo que ha sido este tirano (des)gobierno donde prevalece el doble lenguaje, la simulación, la demagogia y la mentira como constante enarbolada por Felipe & his retards. Esos que el día de la toma de las instalaciones de LFC sonreían arrogantes por la limpieza de la operación quirúrgica en medio de la alegría bananera, perdón, futbolera, seguida de la distintiva operación mediática de los spin doctors para golpear al SME, cuyos trabajadores resultaron culpables de la mala administración, de las pésimas decisiones corporativas como la entrega de beneficios para que un selecto grupo de pasados no pague la luz y/o el subsidio de tarifas de una empresa… propiedad del (des)gobierno. Eso, además del risible discurso presidencial aduciendo que la ineficacia de LFC evitó la creación de cien mil empleos debilitando asimismo el crecimiento de la economía del barco de gran calado que navega electrizado ante la adversidad.Chingón.Felipe encontró culpable al sindicato una vez más haiga sido como haiga sido, y no habrá marcha atrás. Con el poder de su firma el cacareado presidente del empleo mandó a la calle a 40 mil familias alegando tranquilidad de conciencia. La instalación de una electrizante mesa para el diálogo estará vigente para que el gymboree presidencial gane tiempo y tenga la radiografía de los chantajes, perdón de nuevo (it´s monday), de las liquidaciones y al vencer el plazo, mi estimado, llevará a cabo su temeraria jugada.Apostará al desgaste del SME. A que la solidaridad de sindicatos, organizaciones y sociedad con Esparza se vaya deteriorando en medio de una campaña mediática de desprestigio. A que el congelamiento de cuentas y cuotas los asfixie. Al posible hartazgo interno sumado a una infiltración de simpática di$idencia. Y entonces cerrarán el broche con las tradicionales órdenes de aprehensión para aplastar su movimiento…Todo se ve de pelos en el tablero presidencial de la crisis eléctrica, aunque hay algunos problemitas que ayudarán a motivar la emoción presidencial.El SME mostrará una capacidad de resistencia no sólo por lo aguerrido de sus miembros sino por la fuerza de sus convicciones. Mantenerse en la mesita de Gómez Mont distenderá la calle en momentos donde se junta el hambre con las ganas de comer con el estupendo asunto del paquetón fiscal, aunque de continuar el juego del Tío Lolo las plazas se irán calentando. No olvide, amable lector, que la calle es el verdadero termómetro.Y éste muestra que la temperatura de la agitación social va peligrosamente in crescendo. Devela el talento federal para el tiradero y su capacidad de destrucción. Hoy todavía the usual suspects aplauden la valentía de Felipe que lleva al país al caos. A la crispación y la polarización. Caminos donde no hay salidas, ni de emergencia. Rutas de inminente colisión de crisis económica, de seguridad y de profunda molestia social.Y falta agregarle a la mezcla, my friend, el movimiento internacional de poderosos sindicatos que aún no muestra su luz... ni fuerza.
gomezalce@aol.com

Golpe al SME: rumbo al estallido social

La liquidación de Luz y Fuerza del Centro y el golpe al sindicato más aguerrido de México aglutina a las corrientes más disímbolas del centro y la izquierda del país. Lo que se percibe como el inicio del desmantelamiento de la industria energética nacional ya permitió el reencuentro del SME con la CNTE, sectores de La Otra Campaña, la UNT, el Frente Sindical Mexicano, el lopezobradorismo y hasta organizaciones del viejo corporativismo priista. Además, reactivó el movimiento estudiantil en la UNAM, las normales rurales, la UAM y el Politécnico. “Todo eso se esperaba”, declaró el secretario del Trabajo Javier Lozano ante un escenario de 80 millones de pobres –20 de ellos en pobreza alimentaria–, 1 millón de nuevos despedidos y la peor debacle del PIB de la que se tenga memoria. Un estallido social está a punto de ocurrir, advierten investigadores.
Érika Ramírez

Pudieron más los compromisos de Felipe Calderón con quienes lo llevaron a la Presidencia de la República que el riesgo de generar un estallido social, señala Carlos Antonio Aguirre Rojas al explicar las causas de la liquidación de Luz y Fuerza del Centro (LFC).
“Es una medida desesperada” para acatar los acuerdos a los que llegó con el Consejo Coordinador Empresarial, el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, la Asociación de Bancos de México y los sindicatos patronales desde la campaña electoral de 2006.
El posdoctor en historia por la École des Hautes Etudes en Sciences Sociales de París explica que la medida contra la empresa paraestatal y el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) no viene sola. Otras más llegarán en cascada: un paquete económico que incremente los impuestos, una reforma laboral que elimine el derecho de asociación de los trabajadores y el inicio de la recta final de la privatización del sector energético.
Sin embargo, el cálculo político pudo haber fallado al gobierno de Felipe de Jesús Calderón Hinojosa. El movimiento sindical que se ha aglutinado entorno al SME podría capitalizar el desastre económico y social en el que se encuentra el país.
Aguirre Rojas, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y especialista en movimientos sociales en América Latina, explica que con el decreto del 11 de octubre pasado –con el que el gobierno federal liquida LFC– y el asalto de la Policía Federal a las 104 instalaciones de la paraestatal, la administración de Felipe Calderón comienza a pagar las facturas a los grupos económicos que lo llevaron a la Presidencia “y que luego han buscado legitimarlo, aunque sea por la fuerza”.
Junto a la firma del presidente aparecieron las de 10 secretarios de Estado. Con ellas, el “presidente del empleo” cancela más de 40 mil fuentes de trabajo de LFC y 95 años de vida del SME.
En menos de 12 horas, miles de electricistas perdieron sus salarios, su derecho a la atención médica, a la vivienda y demás prestaciones laborales conquistadas por el SME, liderado por Martín Esparza Flores. Así ocurrió con Jorge Méndez, un joven de 34 años que apenas había logrado una antigüedad de tres años en la empresa regulada por la Secretaría de Energía.
De Jorge dependen siete personas, que sobreviven con los 152 pesos que obtiene diariamente: cuatro hijos, su esposa ?que le apoya con la venta de zapatos? y sus dos padres diabéticos. Él, al igual que su familia, dice estar dispuesto a todo, a cambio de recobrar su trabajo: “Ya no tenemos más qué perder”.
Como él, otras 44 mil personas recibieron azoradas la noticia de que más de 500 policías federales habían tomado sus puestos de trabajo el 10 de octubre pasado antes de la media noche.
Dos horas más tarde, la madrugada del domingo 11, los secretarios de Gobernación, Fernando Gómez Mont; de Hacienda y Crédito Público, Agustín Carstens; de Desarrollo Social, Ernesto Cordero Arroyo; de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Juan Rafael Elvira Quesada; de Energía, Georgina Kessel Martínez; de Economía, Gerardo Ruiz Mateos; de Agricultura, Francisco Mayorga Castañeda; de Comunicaciones y Transportes, Juan Molinar Horcasitas; de la Función Pública, Salvador Vega Casillas, y del Trabajo y Previsión Social, Javier Lozano Alarcón, apoyaban la decisión presidencial de “extinguir” LFC.
Estallido social
Alejandro Vega, miembro directivo del Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical (CILAS), coincide con el académico de la UNAM, y agrega que el gobierno “está jugando con fuego”, porque pocas organizaciones tienen una presencia social y una penetración como el SME (que agremia a 44 mil trabajadores en activo y 22 mil jubilados), y que ha sido opositor del modelo económico que prevalece en el país.
Con la liquidación de LFC, los electricistas “han mantenido una posición prudente, que privilegia los causes legales. Sin embargo, si se empiezan a cerrar esas vías, los trabajadores no se van a quedar cruzados de brazos y se puede llegar al estallido social”, advierte el investigador del CILAS.
Aguirre Rojas alude al descontento generado por el “fraude electoral” de 2006, en el que Calderón Hinojosa asumió la Presidencia de la República a menos de un punto porcentual de diferencia de su opositor Andrés Manuel López Obrador. “En este caso también hubo un agravio a la ciudadanía, no sólo al sindicato”.
Extinción “perversa” e “ilegal”
Alfonso Bouzas Ortiz, doctor en derecho por la UNAM, opina que el decreto presidencial es “perverso”, pues las autoridades no debieron utilizar la palabra extinción, como se hiciera en el artículo 1, que dice: “Se extingue el organismo descentralizado Luz y Fuerza del Centro, el cual conservará su personalidad jurídica exclusivamente para efectos del proceso de liquidación”, ya que se puede extinguir un fideicomiso, pero no una persona moral o una empresa”.
El gobierno federal, explica, debió estipular la liquidación desde el principio del decreto. Sin embargo, “no lo hicieron porque con ello se verían obligados a seguir con el procedimiento marcado en la Ley Federal del Trabajo, que indica que se debe dar derecho de audiencia al sindicato, y éste, a la vez, alegar la certeza legal”.
Bouzas Ortiz refiere el capítulo VIII “Terminación colectiva de las relaciones de trabajo”, que indica que si se trata de “la incosteabilidad notoria y manifiesta de la explotación”, “el patrón, previamente a la terminación, deberá obtener la autorización de la Junta de Conciliación y Arbitraje, de conformidad con las disposiciones para conflictos colectivos de naturaleza económica”.
Reforma laboral proempresarial
Coordinador del libro Contratación colectiva de protección en México –informe realizado para la Organización Regional Interamericana de Trabajadores–, Bouzas alerta que la liquidación de los trabajadores es prácticamente la liquidación del derecho colectivo en México. Con esto, “el gobierno nos dice que quiere una economía en la que no haya ni sindicatos ni contratos colectivos de trabajo”.
Agrega que “esto debe alarmar incluso a los sindicatos corporativos, porque la amenaza va para todos; cuando no le sea útil Romero Deschamps (secretario general del sindicato petrolero) será pateado de la misma manera”, dice el doctor en derecho laboral por la UNAM.
Néstor de Buen Lozano, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, coincide con Bouzas Ortiz y agrega que el SME todavía tiene el derecho de tramitar un amparo, pues la decisión del presidente de liquidar LFC “es un decreto totalmente infundado que se puede demandar ante la Junta de Conciliación y Arbitraje (JCA)”.
De Buen Lozano, especialista en derecho social, observa que para que se haya terminado una relación de trabajo, entre la compañía y el sindicato debió manifestarse un conflicto ante la JCA: “Se tiene que dar vista a los interesados para que expresen lo que a su derecho convenga, por lo tanto esta medida es un acto de fuerza que no tiene fundamentos”.
Privatización del sector energético
Alberto Montoya Martín del Campo, académico de la Universidad Iberoamericana, doctor en políticas públicas sobre revolución tecnológica y especialista en estudios estratégicos y a largo plazo a nivel nacional, advierte que el gobierno “busca un enfrentamiento con los sindicatos que no son afines a su concepción política, del desarrollo nacional, y abre nuevos espacios a la privatización de funciones, tareas y responsabilidades que corresponden al Estado mexicano”.
Además, indica que hay una alta probabilidad de que se privatice el sector energético. Refiere que el artículo 27 de la Constitución faculta únicamente a la nación para la generación, transformación, distribución y abastecimiento de energía eléctrica para la prestación del servicio público.
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