Mostrando las entradas con la etiqueta El Diario de Chihuahua. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta El Diario de Chihuahua. Mostrar todas las entradas

domingo, febrero 20, 2011

El Diario: periodismo entre sangre

La escena de un jóven ejecutado a principios de febrero.

Miguel Ángel Granados Chapa

Hace un año se instituyó el programa “Todos somos Juárez”, una amplia movilización administrativa y social destinada a paliar las atroces condiciones de inseguridad que prevalecen en la ciudad de ese nombre, donde el año pasado fueron asesinadas 3 mil 100 personas, la quinta parte del total de muertes atribuibles al crimen organizado en todo el país.

El 31 de enero de 2010 fueron asesinadas 15 personas, casi todos muchachos estudiantes, en un barrio popular de aquella población, Lomas de Salvárcar. Ligero en su juicio, no obstante que carecía de información puntual puesto que se hallaba en Japón, el presidente Felipe Calderón lanzó una admonición contra las víctimas, creyéndolas delincuentes que perecieron en un ajuste de cuentas. Cuando se le enrostró su error, que añadió vituperio al agravio de la muerte misma, el presidente se vio obligado a encarar no sólo el desliz, sino la abominable realidad en que se había producido esa matanza. Viajó a Juárez el 17 de febrero para instaurar aquel programa; ha vuelto otras veces, y este jueves hizo un balance de lo realizado en este año. A pesar de que, medidas con criterios de productividad administrativa, las acciones han avanzado (¿y cómo no si el plan es invertir 3 mil 300 millones de pesos), lo cierto es que en el corto plazo la inseguridad permanece y empeora.

Para sólo citar casos aislados, ocurridos en la víspera de esta visita presidencial, en el centro de la ciudad fue atacado un vehículo sobre cuyo tripulante y su hijo de ocho años se lanzaron 39 disparos. Y en seguida el vehículo fue incendiado y las víctimas, ya muertas a balazos, quedaron calcinadas. No lejos de allí, en un enfrentamiento entre policías y matones, tres agentes quedaron heridos y dos delincuentes murieron.

Pero hubo acontecimientos más graves. En el término de 24 horas fueron incendiadas las casas de dos mujeres participantes en acciones y protestas contra la violencia. El domicilio de Malú García Andrade fue quemado, en obvia intimidación por su trabajo en la organización civil justiciera “Nuestras Hijas de Regreso a Casa”. Un atentado semejante había ocurrido poco antes en la casa de la señora Sara Salazar, como brutal respuesta a su pedido público de libertad para sus hijos Elías y Malena Reyes, así como para su nuera Luisa Ornelas, quienes hace dos semanas fueron levantados sin que se sepa de ellos desde entonces. La quemazón de la casa ocurrió mientras doña Sara y su hija Marisela protestaban no sólo por la desaparición de sus parientes, sino también por el asesinato de Josefina Reyes Salazar y su hermano Rubén, hijos de doña Sara, y de su nieto Juan Manuel.

El prolongado infortunio de esta familia ha ocurrido a despecho de las estrategias para hacer segura a Ciudad Juárez. Sean militares los responsables de esa misión, sean policías federales, sean operaciones que combinan la presencia de una y otra fuerza, sea que se incluya o se excluya a la policía municipal, no hay modo de contener la violencia, que genera secuelas destructivas, como el éxodo de quienes pueden pasarse al otro lado de la frontera y la disminución de las fuentes productivas, que son a su vez causa de desempleo que propiciará la búsqueda de la supervivencia por cualquier medio.

De esta realidad material, visible, medible, y del miedo que no se ve pero se siente, da cuenta cotidianamente El Diario, un periódico fundado en 1976 que ha tenido que adaptarse a las crueles condiciones en que hoy se ejerce el oficio de informar. A sus 35 años de edad, El Diario recibió el jueves pasado la buena nueva de que el prestigiado Pen Club Internacional le ha otorgado el premio a la excelencia periodística, por practicar esa profesión en un entorno adverso.

El galardón ha de significar para los periodistas y otros trabajadores de El Diario una mínima compensación ante la desgracia que los ha dañado. En noviembre de 2009 fue asesinado su reportero Armando Rodríguez, y en septiembre siguiente el joven fotógrafo Luis Carlos Santiago, de apenas 21 años de edad, padeció la misma suerte. Hace menos de tres semanas una distribuidora de ejemplares del periódico, Maribel Fernández, fue muerta a tiros en el céntrico crucero donde entregaba a voceadores y puestos fijos la dotación de periódicos que, pese a todo, siguen siendo reclamados por los lectores. El Diario ha tenido que intensificar su esfuerzo por colocar suscripciones porque la peligrosidad callejera dificulta la venta del modo tradicional. Y ha tenido que ajustar sus finanzas porque la colocación de anuncios ha decrecido en la medida en que el pánico achica la economía, por el cierre de negocios y el enclaustramiento de la gente en sus domicilios.

Tras el asesinato de su joven fotógrafo, El Diario imprimió un estrujante llamado a quienes mandan en Ciudad Juárez, los jefes de las bandas que contienden entre sí y arrastran a la autoridad y a la gente en sus agresivas querellas. El 19 de septiembre, un editorial de primera plana preguntó a los matones: “¿qué quieren de nosotros?”, para al menos conocer las causas de que el periódico tuviera que pagar su cuota creciente de sangre. No se trató de una capitulación, sino al contrario, de una postura gallarda que buscaba entender el entorno para no deponer los instrumentos de su oficio, de nuestro oficio.

Dos meses más tarde, el personal de El Diario pudo beneficiarse de un momento de satisfacción en medio de la desdicha. Las reporteras Sandra Rodríguez y Luz Soria recibieron en Madrid el premio Reporteros del Mundo, entregado por el diario El Mundo, debido a su cobertura valiente y certera de la violencia criminal en Ciudad Juárez. Alguien tiene que hacerlo. Y hacerlo bien. Esa es la tarea de El Diario.

Enhorabuena, pese a todo.

sábado, septiembre 25, 2010

El Diario de Juárez y la Derrota de Calderón

Una conmoción fuera y dentro del país ocasionó la editorial publicada el lunes 20 de septiembre por El Diario de Juárez, bajo el título “¿Qué Quieren?”. No es la primera vez que un medio impreso del norte del país decidía interpelar al crimen organizado para enfrentar la ola de intimidaciones y matanzas que alcanzaron ya al personal del propio rotativo.

De los casi 70 reporteros y trabajadores gráficos que han muerto en los últimos diez años, casi el 60 por ciento trabajaron para medios de Tamaulipas, Sinaloa, Chihuahua, Baja California, Sonora o Durango, “plazas” disputadas por los cárteles del narcotráfico. Algunos periódicos como El Mañana decidieron desde hace años dejar de firmar las notas relacionadas con el narcotráfico para no poner en riesgo a sus reporteros. Otros, como Zeta han acusado abiertamente la complicidad entre políticos y narcotraficantes.

Lo diferente es que El Diario decidió hacer pública su interpelación a los cárteles que se disputan la plaza y descalificar con toda crudeza el operativo policiaco-militar ordenado por el gobierno de Felipe Calderón, a raíz del asesinato de su fotógrafo Luis Carlos Santiago Orozco. Ciudad Juárez se mostró así como el ejemplo más claro de una “guerra” cuya estrategia no está clara y que ha llevado al hartazgo de la población civil.

La respuesta del gobierno de Calderón a la editorial de El Diario recordó a la tristemente célebre reacción del presidente frente a la matanza de jóvenes en la colonia Salvárcar. Todos recuerdan cuando el primer mandatario dijo que la masacre fue el resultado de “un pleito de pandillas”. En lugar de ponerse del lado de las víctimas y dimensionar el tamaño del descontento ciudadano, el calderonismo asumió el papel de policía represivo y decidió incriminar a las víctimas sin que existiera una investigación acabada. El error provocó un airado reclamo público de una de las madres de las víctimas de Salvárcar durante una gira de Calderón a Ciudad Juárez.

A través de su vocero en materia de seguridad, Alejandro Poiré, el gobierno de Calderón repitió la misma actitud con El Diario. Indignado por las críticas, Poiré lanzó un reclamo que pretendió ser un mensaje para todos los demás medios impresos que han sido víctimas de las presiones de los cárteles y sus sicarios:

“No cabe en modo alguno por parte de ningún actor el pactar, promover una tregua o negociar con los criminales que son justamente los que provocan la angustia de la población”, sentenció Poiré.

“Que quede bien claro: negociar, postergar o suspender la lucha contra el crimen organizado, lejos de desaparecer la amenaza de la violencia, implicaría someterse a la ley de quienes agreden para intentar eludir la acción del Estado y perpetuar su acción impune, y eso no ocurrirá”, agregó.

Hasta estas frases, la posición del gobierno federal tenía una lógica, quizá cuestionable en su eficacia, pero legal en su planteamiento. El problema fue que el propio Poiré decidió erigirse en ministerio público y cuestionar la condición de víctima del fotógrafo Santiago Orozco, para minimizar la legitimidad de la denuncia de El Diario.

Poiré afirmó en rueda de prensa que las primeras investigaciones realizadas por la Procuraduría General de Justicia de Chihuahua, el atentado contra el reportero gráfico tuvo como móvil las razones “de índole personal, más que por sus actividades profesionales”.

La respuesta del subdirector editorial Pedro Torres se hizo en la tarde del mismo 20 de septiembre: “Con qué calidad moral nos van a decir esto si no hay garantías para la seguridad”. Torres criticó que a cinco días del asesinato de Santiago Orozco las autoridades judiciales pretenden dar por buena una versión que elimine la línea del crimen organizado. Recordó que a casi dos años del asesinato del reportero Armando Rodríguez Carreón, trabajador también de El Diario, las autoridades no han avanzado en nada.

“Nos dijeron que tenían solucionado el caso y que hasta tenían identificados a los autores materiales e intelectuales del asesinato… No tienen nada”, afirmó.

Esta es la otra cara del alegato de El Diario y de decenas de otros medios mexicanos que se han enfrentado a las intimidaciones del narcotráfico. ¿De qué sirve denunciar ante las autoridades y a las fiscalías creadas si no se ha resuelto uno solo de los crímenes contra periodistas ni tampoco se han eliminado las amenazas de los cárteles?

¿Con qué confianza puede acudir un medio a las autoridades si éstas pretenden minimizar y reducir a “asuntos personales” los supuestos móviles?

domingo, noviembre 08, 2009

Planean destruir aldea Rarámuri; involucran al senador Manlio Fabio Beltrones

Luis Alonso Fierro
El Diario de Chihuahua

Municipio de Urique— Una aldea Tarahumara y un albergue indígena en el que viven 80 niños serán derrumbados para la construcción de un complejo turístico, cuyo principal inversionista sería -según pobladores- el senador Manlio Fabio Beltrones.De acuerdo con habitantes de la comunidad indígena de Mogotavo en los últimos meses funcionarios de la Secretaría de Desarrollo Comercial y Turístico los han presionado para que abandonen sus casas y dar paso a la edificación de un hotel, restaurantes y viviendas de lujo.“Quieren hacer un hotel en este punto, y nosotros no queremos, porque nuestros ancestros eran de aquí. Dicen que estos terrenos son de una señora, pero no es cierto”, declaró Miguel Cruz Moreno, gobernador de Mogotavo, poblado que se ubica a unos kilómetros de Huetosachi, comunidad que enfrenta una problemática similar ya que el empresario Federico Elías Madero pretende desalojar a 80 indígenas para edificar un hotel. Junto con el caserío, los empresarios y funcionarios de Turismo pretenden demoler el albergue y escuela indígena “Rebelión del Tarahumara”, lugar en que el que viven, estudian y se alimentan casi 100 niños de 14 comunidades de la región. “Misteriosamente” toda la documentación que respalda la propiedad de la tierra del albergue se encuentra desaparecida, ni la Secretaria de Educación Pública, la Coordinadora Estatal de la Tarahumara, ni alguna otra dependencia los tienen en su poder, lo que deja al lugar sin defensa jurídica en el caso, denunció el director del albergue, Jesús Silva Chávez. “Se ha buscado en todos los archivos y no hay nada, desaparecieron. Lo extraño es que este lugar fue construido por la CDI (Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas), y esa institución siempre que hace un albergue primero compra el terreno o lo pide en donación, pero ahora resulta que aquí nada más llegó y lo puso sin pedir permiso, como si fuera una invasión”, dijo el docente.El plan turístico contempla la reubicación del poblado y del albergue en un punto situado a unos 15 kilómetros del sitio actual.Mogotavo, se encuentra en el corazón de las Barrancas del Cobre, desde ese lugar se tiene, por mucho, una vista más extensa de la zona que desde el Divisadero.El caserío y escuela se ubican en sendas planicies, en las que hay cultivos, variada vegetación y abundante terreno en el que las casas se separan por unos 200 metros.Sin embargo, reveló Miguel Cruz, los empresarios pretenden que se vayan a vivir a una zona en la que no hay agua, ni terreno para los sembradios, y sobre todo, dijo, la intensión es que vivan en pequeñas casas de ladrillo que fueron edificadas sin siquiera tomarlos en cuenta. El profesor Silva consideró como una injusticia mover el albergue, “Hay niños que caminan siete horas para llegar aquí cuando van a visitar a sus familias, el nuevo lugar les representaría caminar otra hora y media”.
‘Contra Beltrones no pueden’
La empresa que desarrolla el complejo turístico se denomina Soluciones Emprendedoras del Norte (SENSA), que es una sociedad financiera de objeto múltiple de reciente creación, especializada en tramitar créditos del Fovissste. Sin embargo, existen testimonios de que en realidad quien está detrás de la inversión es el senador Manlio Fabio Beltrones, coordinador de la fracción priísta en la Cámara Alta. El profesor Silva sostuvo que personal de la Secretaría de Turismo le aconsejó “Que ya no le movieran”, ya que “Contra Beltrones no podrían”.SENSA tiene su matriz en Chihuahua capital, de acuerdo con datos del Registro Público de la Propiedad y de la Conducef, el presidente del consejo de administración es el ex diputado Omar Bazán Flores.Ambos mantienen una estrecha relación en el ámbito político, ya que pertenecen a la misma corriente. Bazán es el dirigente estatal de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares, organismo del PRI, cargo al que llegó mientras Beltrones ocupaba la presidencia nacional. Fueron diputados en la misma Legislatura (LIX), cuando Bazán ocupó una curul como suplente luego de José Reyes Baeza pidiera licencia para contender por la gobernatura.Una fuente al interior del PRI confirmó a El Diario que Bazán es sólo el “prestanombres”, y que SENSA es en realidad un proyecto del llamado “hombre fuerte” en el Senado de la República. Dicha empresa se fundó en febrero 2007 con un capital social de 50 mil pesos, y en abril de 2008 ya tenía 40 millones según consta en una reforma hecha a su acta constitutiva ante el Notario Público Juan Luis Rodríguez Salinas, en Reynosa Tamaulipas. El Diario buscó de manera personal, telefónica y vía correo electrónico a los directivos de la empresa Soluciones Emprendedoras del Norte, sin embargo no fue posible conocer su versión sobre los informes dados a conocer en esta nota.
El Proyecto
Soluciones Emprendedoras del Norte promueve en su página web el llamado Proyecto Barrancas del Cobre, impulsado por gobierno del estado: “Se contempla la construcción de un hotel tipo chalet con 110 habitaciones y la construcción de cabañas y espacios para casas rodantes”.Se detalla que se desarrollará infraestructura para la práctica de deportes extremos como simuladores de paracaídas, columpio gigante, “mountain raider”, tirolesa y boungie. Así como un centro ejecutivo y un campo de golf.Tal proyecto es rechazado por la organización Tierra Nativa A.C., dedicada a la defensa de los derecho indígenas. “La Barranca no necesita teleféricos ni industrialización, eso es una equivocación es una mala interpretación de la razón por la que van los turistas a la sierra. La gente va a disfrutar la naturaleza, el terreno virgen, a conocer la cultura de los tarahumaras”, manifestó Randall Gingrich, miembro de la organización.Añadió que el concepto que se pretende establecer en esa región fue diseñado por compañías que construyen parques de diversiones en los Estados Unidos, quienes desconocen la cultura rarámuri. Al respecto, el secretario de Desarrollo Comercial y Turístico, Héctor Valles, acusó Gingrich y la organización no gubernamentales de orientar a los indígenas para que se opongan al desarrollo, además de buscar provecho personal de la situación.
Dueños centenarios
La Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas y el Instituto Nacional de Antropología e Historia elaboraron por separado peritajes antropológicos que demostraron con diversas pruebas que la etnia se asentó en los terrenos de Mogotavo por lo menos hace un siglo.Los documentos serán presentados ante la Procuraduría Agraria.