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viernes, julio 29, 2011

La ultraderecha


La ultraderecha está emergiendo con gran fuerza en el mundo ante la crisis del modelo económico de dominación, y en México, enquistada en sitios estratégicos del Estado durante los dos gobiernos panistas, amenaza ya el futuro de los mexicanos.

1. Las matanzas perpetradas en Oslo (Noruega) por Anders Behring, un extremista neonazi que asesinó a más de 80 personas el 23 de julio, se están presentando empero en los medios como la obra de un asesino solitario, tratando de ocultar los análisis que se han hecho desde hace décadas, señalando que en los años de la globalización neoliberal ha germinado un enorme malestar en las sociedades euro-occidentales, fortaleciéndose la corriente ideológica y política de la ultraderecha sustentada en la intolerancia, la barbarie, la irracionalidad y las tesis históricas del nazi fascismo.

2. La actitud de los grupos dominantes de la derecha tradicional y de las clases privilegiadas, que se sienten ufanos de controlar con los regímenes seudodemocráticos actuales las aspiraciones de los pueblos de una manera brutal pero soterrada, y que no existe para ellos el riesgo del terror de la ultraderecha, asumiendo que en la supuesta modernidad no hay espacio para la irracionalidad de la violencia neofascista, pretenden no ver los fundamentos ni los alcances del modelo neoliberal impuesto al mundo en el último cuarto de siglo.

3. Las organizaciones y partidos de la ultraderecha se han fortalecido de manera abierta en el mundo en estos 25 años, aunque en algunos países como México este proceso se haya desarrollado de manera soterrada. En Estados Unidos el llamado Tea Party domina ya al Partido Republicano y está imponiendo su lógica y su proyecto al débil gobierno derechista del neoliberal Barack Obama. En varios países europeos, según se escandaliza el diario El País el 22 de julio, los partidos ultraderechistas avanzan electoralmente: el Partido Popular Danés con 13.8 por ciento, los Auténticos Finlandeses de Finlandia con 19 por ciento, el Partido Liberal de Holanda con 15.4 por ciento, el Partido de la Libertad de Austria con 17.5 por ciento y el Frente Nacional de Francia de Marine Le Pen con 10.4, hasta llegar al Partido del Progreso de Noruega, que cuenta con 23 por ciento. El riesgo mayor aparece sin embargo, y no se dice, en aquellos casos en los que grupúsculos y organizaciones protofascistas se subsumen en el partido tradicional de la derecha de su país, pues actúan en un plano de doblez y de manera mucho más impune: como acontece en los casos peligrosísimos de España (el PP) y de México (el PAN).

4. El legado de Felipe Calderón a quien lo suceda en 2012 no es nada más por lo mismo el de una nación devastada por la violencia que le impuso y saqueada por las multinacionales que pasan por sobre el orden constitucional, el de un Estado desmantelado que ha entregado funciones esenciales a Washington y en el que los poderes fácticos se han consolidado por encima de la ley o el de un gobierno corrompido como pocas veces en nuestra historia, sino el del auge de las organizaciones de la ultraderecha, fortalecidas desde Los Pinos y que se han apoderado del aparato de Estado: no sólo por el financiamiento a las agrupaciones políticas nacionales, merced a la perversa legislación electoral, o a las ONG, que desde los años de Fox viven del erario, sino por el abierto desvío de los recursos públicos.

5. La pregunta que habría que formularse es sin embargo si no están las formas de totalitarismo en la concepción de origen de todas las fuerzas de la derecha. El PAN, nacido en 1939, apoyó en 1940 al general fascista Juan Andreu Almazán, pero como oposición leal al PRI escondió durante décadas su vis derechista, hasta que en los años de Salinas incorporó a su estructura a organizaciones de ultraderecha –desde el DHIAC hasta Civilización y Libertad, el MURO y la Ancifem, investigados por Álvaro Delgado–, y hoy su fuerza esencial la constituye El Yunque fascista, al que acompaña La Casa Sobre la Roca (CSR), que analiza Arturo Rodríguez García en Proceso 1812, organización a la que Calderón está entregando ilegalmente amplios recursos del Estado.

6. ¿Y no acaso Leonardo Valdés, titular del IFE, y señalado como filocalderonista, elogió el día 25 al entregarle recursos públicos a la organización ultraderechista Sociedad en Movimiento, que fuera parte activa de la guerra sucia en 2006?

7. La última instancia de la escalada de la irracionalidad protofascista, hay que subrayarlo, es la que está llegando a México con el gobierno ultraderechista del PAN, que se halla enmascarada en un discurso hipócrita sobre la lucha del bien contra el crimen organizado. La “guerra contra el narco” permite no sólo acelerar el desmantelamiento del Estado nacional entregando la toma de decisiones a Washington, y consolidar los privilegios económicos y políticos de las mafias locales de poder económico, sino instaurar formas de dominación política que hacen nulos los derechos políticos de los mexicanos.

8. Las pretensiones reiteradas de los jefes de las fuerzas armadas para que se legisle en materia de seguridad garantizándoles un marco de impunidad hechas en días pasados, y ahora las afirmaciones destempladas del titular de la Marina, almirante Francisco Saynez, descalificando el martes 26 durante un discurso a las organizaciones civiles como cómplices del crimen organizado por defender los derechos humanos, traen a la memoria de los mexicanos los escenarios de los regímenes militares de Brasil (1964-1985), de Uruguay (1973-1985), de Chile (1973-1990) y de Argentina (1976-1983), y advierten de la urgencia de hacer regresar cuanto antes a los militares a los cuarteles.

9. En la reunión de dirigentes del movimiento de Javier Sicilia con los legisladores el día de ayer en el Castillo de Chapultepec, a pesar de unos y otros, la denuncia de las víctimas puso de relieve que muchas de las muertes son debidas a grupos paramilitares organizados por el gobierno. De ahí la importancia de la exigencia de rechazar y enviar al basurero de la historia el proyecto de ley de seguridad nacional, que hizo suya con energía Miguel Concha contrastando su actitud con la debilidad del resto de las intervenciones.

10. La “guerra contra el narco” de Washington y de Felipe Calderón fue una estrategia de los poderes oligárquicos para acrecentar su dominación y sus privilegios, y el esquema de contrarreformas que están proponiendo ahora no es más que un signo de su temor ante la crisis que se avecina. Lo que proponen no es crear las condiciones para una mayor seguridad de los mexicanos, sino todo lo contrario: una serie de leyes atroces para asegurar la seguridad de los intereses oligárquicos y del sistema de dominación. Es por ello que ante estas tentativas de la ultraderecha presentadas por los panistas y sus aliados, hay que reiterar con mayor energía un contundente: ¡Ya basta!

viernes, septiembre 25, 2009

El PAN que no llegó


En la Asamblea Constitutiva del Partido Acción Nacional, realizada del 14 al 17 de septiembre de 1939 en el Frontón México de la capital de la República, se aprobaron los principios de doctrina. Su redacción, acometida por una comisión ex profeso, fue considerada la mejor aportación de ese puñado de mexicanos que, a 10 años del nacimiento del partido oficial (entonces Nacional Revolucionario), querían anteponer a la práctica política viciada un mejor sentido definiendo los valores que deberían sustentar la actividad política para dotarla de un soporte congruente con la responsabilidad ética de su ejercicio.

Se oponían –y ofrecían una opción– a la degradación de la política que, en el México de entonces, era una simple yuxtaposición de intereses personales y grupales dirigidos al usufructo y permanencia en el poder.Primera época.-Consistencia orgánica y doctrina. Con esta clarísima concepción de la ruta a seguir, y dirigidos por Manuel Gómez Morín y Roberto Cossío y Cossío en lo organizativo y por Rafael Preciado Hernández, Efraín González Luna y Miguel Estrada Iturbide en la confección del ideario, aquellos mexicanos iniciaron lo que se llamó el primer partido independiente, de asociación libre de ciudadanos y con definición doctrinaria a partir del reconocimiento de la dignidad de la persona humana, de la irrenunciable prioridad del interés general sobre el particular y de la indeclinable convicción del sentido de la política como actividad de servicio y no de beneficio personal. Tales posiciones chocaban con la deformación del concepto de partido político que, desde su origen y en su evolución, había caracterizado al partido de Plutarco Elías Calles negando la pluralidad y propiciando la hegemonía totalitaria.Los visionarios maestros universitarios fundadores de la organización innovadora del PAN, que llamaba más a la responsabilidad ciudadana que a la tradicional resignación pasiva que le inducían los esquemas oficiales, consiguieron, durante décadas, cumplir con ese objetivo porque Acción Nacional fue adquiriendo un prestigio y una fuerza moral que, sin duda, condicionaban ya, en su desempeño como oposición real, las grandes decisiones gubernamentales, a la vez que desarrollaban aceleradamente una conciencia ciudadana clara de la posibilidad de un cambio pacífico y verdaderamente democrático en el origen y ejercicio del poder.Acción Nacional resguardaba con celo su esfuerzo por mantener sus postulados doctrinales éticos, como el deber ser en política y el respeto al derecho pleno de sus militantes a participar y tomar las decisiones fundamentales en la aprobación de plataformas políticas y en la selección de candidatos a cargos públicos, sin descuidar la línea y tónica de las relaciones del partido con las autoridades establecidas. La misma importancia se le dio a la absoluta independencia del partido respecto de otras agrupaciones y movimientos políticos a nivel internacional –analizando escrupulosamente tanto sus vínculos como su participación en actos promovidos por éstos–, así como en relación con el partido oficial, que era patrocinado y mantenido, por el poder en turno, con recursos públicos. El ideario y la concepción política del PAN lo obligaban a rechazar cualquier afán de lucro o beneficio personal para garantizar una militancia que actuara en libertad y con afinidad de propósitos e ideales. Reprobaba el mecanismo en boga mediante el cual agrupaciones sindicales, por la vía del acarreo y las compensaciones económicas, apuntalaban el sistema corporativo priista, al punto de llegar a condicionar el derecho al trabajo por la adhesión incondicional partidista.Segunda época-Confirmación de postulados en el tiempo. Se postulaba inclusive la independencia del PAN respecto de la Iglesia católica. No obstante que la mayoría de los militantes panistas profesaban la religión católica y muchos provenían de movimientos sociales con esa inspiración, lo cierto es que el PAN fue celoso en guardar distancia de la jerarquía eclesiástica, la que a su vez no mostraba ningún interés en relacionarse con un partido apenas naciente y numéricamente no significativo, cuando las relaciones convencionales con el poder en turno le permitían obtener no pocos beneficios y satisfacciones. Es cierto que no pocos documentos pastorales, como la Encíclica Rerum Novarum y la carta pastoral Cuadragesimo Anno, aportaron tesis de avanzada a la propuesta panista, como la reforma democrática de estructuras; la plena vigencia del estado de derecho; la erradicación de la impunidad; la exigencia de justicia social; la redistribución del ingreso; la democracia sindical; la copropiedad, cogestión y participación de los trabajadores en las utilidades de las empresas, etcétera. Pero esto no impidió que se reiterara la inalterable necesidad de la separación de la Iglesia y del Estado. El Concilio Vaticano II de los años sesenta confirmó la validez de esta tesis con el aggiornamento, que no sólo reconoce el derecho ciudadano a la pluralidad política, sino también el derecho humano a la libertad religiosa.Tercera época.– Crecimiento y límites. Tras revisar todo ese acervo y hacer un recuento de las primeras cinco décadas de vida de Acción Nacional, con un sostenido crecimiento y afianzamiento electoral y político, uno no puede dejar de preguntarse qué ha pasado en los últimos años, cuando la dinámica y tendencia partidistas se trastocan al grado de que el PAN pierde contacto con su origen y sentido para desembocar en un aparente triunfo al llegar a la Presidencia de la República, al mismo tiempo que se produce el más estrepitoso fracaso en la realización o materialización de su ideario y, peor, incurre en la aun más grave responsabilidad de haber hecho que se desplomara la esperanza en un cambio democrático hacia el progreso general de la nación, y que se produjera uno de los retrocesos más dolorosos de nuestra vida pública en los ámbitos moral, social, político y económico. Cuarta época.– Sucesos externos. Las causas de este trágico desenlace pueden ubicarse hacia 1982, cuando José López Portillo nacionalizó el sistema bancario sin la anuencia de los grupos empresariales que tradicionalmente participaban –aunque lo hacían en “lo oscurito”– en las decisiones económicas más importantes del Ejecutivo. Desde entonces, estos grupos de poder fáctico se sintieron rechazados y empezaron a adoptar posiciones revanchistas contra el gobierno. Su primera inclinación fue crear un partido propio que, a través de Coparmex y de Concanaco, se financió y promovió con el nombre de Desarrollo Humano Integral, A.C. (DHIAC), organización de derecha que se había venido consolidando con la integración de exmiembros del Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO), de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), de la Asociación Nacional Cívica Femenina (Ancifem), de El Yunque del Bajío y otras organizaciones similares. Al no lograr el registro electoral como partido en la entonces Comisión Federal Electoral, ellos optaron por infiltrar al Partido Acción Nacional. Esto fue favorecido por el hecho de que el PAN actuaba con una amplia apertura democrática, de manera que esos grupos fueron apropiándose gradualmente del partido, primero en los ámbitos municipal y estatal, y luego a nivel nacional.En el proceso de trastrocamiento de los principios, el año de 1987 fue crucial: Luis H. Álvarez logró reelegirse en la jefatura nacional del partido mediante un fraude electoral interno que se consumó cuando, después de tres votaciones en el Consejo Nacional, no alcanzaba las dos terceras partes de votos que exigían los estatutos –lo que obligaba a una nueva convocatoria del Consejo– y, mediante una maniobra, se decidió realizar una cuarta votación que le dio el triunfo apretado pero definitivo. No pocos consideraron que se trató de un grave acuerdo antidemocrático que no sólo abrió la compuerta para entregar el partido a su nuevo cauce de línea derechista, sino que condujo también a la aprobación de los subsidios económicos gubernamentales que el PAN había rechazado persistentemente para salvaguardar su autonomía e independencia.Quinta época.– Franca infiltración. El plan de infiltración se afianzaba para lanzar un candidato presidencial con el nuevo perfil empresarial, y ese fue Maquío Clouthier. Su plataforma enterró lo más que pudo los antecedentes de propuestas con demandas sociales. En el neopanismo se trataba –como causa principal– de revertir la nacionalización de los bancos a favor de los bolsistas de nuevo cuño para su futura extranjerización. El flujo de dineros de desconocida procedencia generó una tesorería paralela que hizo desaparecer gradualmente las fuentes de financiamiento anteriores, consistentes en cuotas modestas y en un eficiente sistema de recaudación horizontal atomizada a través de rifas mensuales de automóviles en todo el territorio nacional que tenía a su cargo Alfonso Ituarte en la coordinación nacional. Entonces irrumpieron en el partido jóvenes ejecutivos y agentes de enlaces empresariales con jugosos sueldos y grandes expectativas de cargos públicos. Ya en la contienda de 1988 el neopanismo ganó perdiendo las elecciones. El acuerdo de Luis H. Álvarez y su equipo con Carlos Salinas de Gortari, renunciando a la tradición panista de exigir respeto al voto y comprometiéndose a incinerar las boletas que podían probar la victoria de Cuauhtémoc Cárdenas, fue el inicio de la sumisión del PAN a la línea neoliberal salinista que tendría posteriormente, entre otros, los siguientes resultados: el ingreso al TLC; la privatización del ejido; la reprivatización bancaria; la reforma electoral acotada; la programación de privatizaciones sectoriales como ferrocarriles, aeropuertos, etcétera, y la modificación del artículo 82 para que hijos de extranjeros pudieran aspirar a la Presidencia de la República (con dedicatoria a Fox). De entrada, estaba en juego el probable reconocimiento del triunfo del PAN en Baja California si las condiciones lo facilitaban, entre otros aspectos documentados por Martha Anaya en su libro 1988: El año en que calló el sistema.De allí en adelante la corrupción imperó en el seno del partido de oposición y cualquier viso de democracia quedó sepultado en las concertacesiones, incluyendo el hecho de que el PAN transó con el nombramiento del gobernador interino de Guanajuato, al margen de cualquier respeto al voto público, su propósito de origen.Sexta época.– Debacle y pérdida del ideario. En el trasfondo ideológico del nacimiento del neopanismo, impulsado por la hiperactividad empresarial para participar en el frente electoral cobrando la factura al PRI por la nacionalización de la banca, se hallaba también la moda política internacional de derecha representada por Pinochet, Reagan, Margaret Thatcher, etcétera, que alentaba a muchos mexicanos de la esfera empresarial a implicarse en la política para alcanzar a los países que llevaban la delantera. Fue determinante en esa época el efecto alucinante que causaban los cursos impartidos en las cámaras y asociaciones patronales, donde Luis Pazos repetía hasta la saciedad su “genial” descubrimiento: las causas del atraso nacional estaban en la limitación que la Constitución imponía al libre mercado, por lo que acuñó y popularizó la expresión del “Estado obeso” que, según él, engullía los recursos hasta paralizar la economía. (No está de más recordar que ahora Luis Pazos es enriquecido parásito de ese mismo Estado, hoy atrofiado por la ineptitud de sus operadores.)También confirmó esa mentalidad política empresarial activa la simplificación al absurdo del concepto de democracia, que era publicitada por Enrique Krauze y el grupo Televisa cautivando a quienes, como él, la buscaban “sin adjetivos”, es decir, limitándola a invertir recursos y tener creatividad mercadotécnica para ganar una elección y llegar sin otro compromiso al poder. (No está de más recordar que Fox fue uno de sus más destacados seguidores.) El hartazgo del PRI y las recetas de Pazos y de Krauze hicieron posible la decisión de cooptar al PAN para dirigirlo hacia esos dos propósitos: a) democracia electoral sin contenido, y b) libre mercado a ultranza. Con estos enunciados –que armaron ideológicamente a Vicente Fox– se emprendió la lucha para ganar el poder. El fin justificaba los medios. Había que llegar, aunque en el camino se arrastraran los principios, la independencia, la dignidad y a la patria misma. Lo lograron.
Ya están donde Pazos y Krauze querían, ¿y…?

martes, agosto 11, 2009

Nava: otra farsa del felipismo


MÉXICO, D.F., 10 de agosto (apro).- Poco antes de iniciar la sesión del Consejo Nacional del Partido Acción Nacional (PAN), el sábado 8, le pregunté a Juan José Rodríguez Prats si su amigo Diego Fernández de Cevallos asistiría como uno de los 371 integrantes de ese órgano electivo. Y respondió: "Hablé con él y me dijo: 'No voy a ir a esa farsa'. Está muy enojado Diego."
En efecto, en entrevistas difundidas en el diario La Razón y en MVS Noticias, la estación desde la que transmite Carmen Aristegui, Fernández de Cevallos había anticipado su desacuerdo con la "forma desaseada" con la que Felipe Calderón perfilaba la imposición de César Nava como sustituto de Germán Martínez, su primer dedazo en el PAN.

"Ya en la elección de Germán Martínez vivimos una elección forzada --dijo el candidato presidencial en 1994--, pero tuvimos que aguantarnos y asumir que era por el bien del país. Pero ya desde entonces advertimos, a puerta cerrada, que eso no iba a funcionar. Vienen los malos resultados, la catástrofe, aunque lo quieran minimizar, y vuelven a hacer lo mismo. Es repetir la historia para llegar a una candidatura presidencial con estas cuentas pendientes."
Otro de los 33 ausentes en la sesión del Consejo Nacional del PAN fue Vicente Fox, quien prefirió implantar embriones a sus vacas --"estoy creando una raza nueva"--, aunque ya había anticipado también, y ayer mismo lo ratificó, que Nava, exsecretario particular de Calderón, no tiene estatura para presidir ese partido. Estas dos y otras 21 ausencias, sumadas a los 39 votos nulos y 19 abstenciones --que son todos de abierto rechazo-- pueden parecer, de manera aislada, poco significativos antes los 290 que obtuvo Nava, pero son prácticamente un tercio de ese total y no el 12% que se reconoce oficialmente.
Esto tampoco es sorpresa: Se sabía, desde que se integró este Consejo Nacional, en la Asamblea Nacional de junio de 2007, celebrada en León, Guanajuato --memorable por el montaje de la rechifla a Manuel Espino--, que se había impuesto una lógica de facción, porque la mayoría formaba parte de la alta burocracia felipista y a quien no lo era, y su voto era necesario, se le compró.
Pero si cuantitativamente es ilusorio 88% de los votos que obtuvo Nava, nueve puntos porcentuales menos de los que logró Martínez, el 7 de diciembre de 2007, cualitativamente el problema es más severo y trasciende los liderazgos inconformes con la imposición, así sean Manuel Espino, Santiago Creel, Ricardo García Cervantes, Fox y Fernández de Cevallos.
El enojo y la frustración por la arrogancia y prepotencia de la cúpula, que se tradujo en imposiciones de la mayoría de los candidatos federales y estatales, está en la militancia de todo el país, pero también en quienes simpatizan con ese partido y que, hay que hacer la distinción, no votaron por los partidos que derrotaron al PAN, particularmente el PRI, sino que sancionaron tales conductas con la pasividad definida como huelga de brazos caídos. Por eso en la sesión del sábado, en el auditorio Manuel Gómez Morín, no se percibía entre los consejeros nacionales entusiasmo, sino la mansedumbre y la abulia por el cumplimiento de un trámite burocrático. Ni la presencia de Calderón, que hizo convertir la sede nacional del PAN en un cuartel para la soldadesca, arrancó siquiera una aclamación.
Y un debate en el órgano deliberativo por excelencia, que permitiría honrar un mínimo la tradición del PAN, fue groseramente censurado por Martínez, quien no sólo rubricó su triste paso por el PAN acallando las voces críticas, sino que --en el único mensaje que fue transmitido a los medios-- ratificó su condición servil: "¡Este es y seguirá siendo su partido!", reiteró a Calderón, la misma frase que pronunció cuando fue también impuesto.
Parecidos en muchas cosas, entre ellas su origen espurio, Nava avaló la censura y su primera definición ante los medios de comunicación fue imponer la opacidad: Se opuso a entregar la videograbación de las intervenciones de Creel, Fernando Canales, Rodríguez Prats, Javier Corral y Humberto Aguilar Coronado, y recomendó a los solicitantes hacerlo por la vía de la Ley Federal de Transparencia.
Mal comienza también Nava también porque, en la misma lógica de servidumbre a Calderón, queda prácticamente intacto el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) que encabezó Martínez, particularmente los operadores electorales que encabeza Jorge Manzanera Quintana, el propietario de Desarrollo y Operación de Campañas (Docsa), una de las tantas empresas de panistas que está haciendo negocios al amparo del poder.En la consumación del montaje, materializado el inequívoco dedazo de Calderón, Nava vistió un traje oscuro, camisa blanca y una corbata de color púrpura, un tono inusual en los políticos, salvo que, como es el caso, se pretenda enviar un mensaje: Es el color de los jerarcas católicos.En su unción, Nava mencionó el "humanismo integral" como doctrina del PAN, que definió como el que "es capaz de sintetizar la trilogía libertad, igualdad y solidaridad", que evoca a Desarrollo Humano Integral y Acción Ciudadana (DHIAC), uno de los organismos de fachada de El YunqueY no hay que olvidarlo: César Nava es un miembro juramentado de esa organización de extrema derecha íntimamente vinculada a la jerarquía católica, de la que Calderón es socio y cuya complicidad derrumba el mito construido por sus propagandistas de que es casi de izquierda...
Cachorrito de El Yunque, como otros muchos de su equipo, Nava inicia su gestión de menos de año y medio bajo los peores augurios, no sólo porque forma parte de la facción que ha hecho pedazos el país, sino porque carece no sólo de autoridad política y moral, sino autoridad a secas.
Será, apenas, un gerentillo…
Apuntes
Sería de extrema gravedad para la República si se confirma que se urdió un plan para asesinar a Calderón, como lo dio a conocer la Secretaría de Seguridad Pública en el contexto de la públicamente anodina reunión con Barak Obama, presidente de Estados Unidos, y Stephen Harper, primer ministro de Canadá. Por el hermético y numeroso dispositivo de seguridad que lo resguarda, a cargo del Estado Mayo Presidencial, un atentado a la integridad de Calderón implicaría hacer volar el edificio que lo aloje o lanzar estallar la nave que lo transporte. Se ve difícil. Tampoco están claras las explicaciones de la secretaría que encabeza Genaro García Luna, un experto en montajes, como lo es también su jefe... Una cosa es segura: Germán Martínez vivirá del presupuesto federal...
Comentarios: delgado@proceso.com.mx