miércoles, agosto 30, 2006

¿Cómo que respetemos las instituciones?

Sique

No era de extrañarse que los magistrados emitieran semejante dictamen cuando sabemos que la justicia en México es casi inexistente. ¿Qué esperábamos? Si no hay más que pararse en un ministerio público, en un juzgado, en cualquier instancia de esa “institución” para percatarse de que en casi todas hay corrupción. ¿Qué creíamos que "arriba" no se daba? Estos magistrados son los mismos gusanos que encontramos en casi todas las instancias judiciales menores y no podía ser de otra manera puesto que ahí se formaron. Veánlos bien por favor.

El que parece avergonzado es José Alejandro Luna y el que tiene cara de prepotente es nada menos que Leonel Castillo.
Foto de Marco Peláez (La Jornada)

¿Qué ha pasado con Lydia Cacho? ¿Qué ha pasado con Atenco? ¿Qué pasó con Estrada Cajigal? ¿Y qué pasó con Espinosa Villarreal y con Echeverría? Y con tantos y tantos. ¿De dónde sacábamos que los magistrados ante los “cañonazos” de dinero que seguramente les dieron iban a comportarse con rectitud?

Casi todas nuestras “instituciones” están corruptas y entre ellas el Poder Judicial es de las peores. Ahora resulta que los loros de los medios nos quieren convencer repitiéndonos hasta la saciedad que hay que respetar a nuestras instituciones, ya hasta a propósito de aguas frescas salen con "el respeto a las instituciones" empezando por la chachalaca de Fox y el pelele. Las instituciones son conceptos abstractos, las instituciones cobran sentido cuando tienen nombre y apellido y cuando éstos nombrados y apellidados son rateros y criminales pues las instituciones son delictivas, por tanto inútiles y perjudiciales para la sociedad. Por eso tan necesaria la transformación de nuestras instituciones. Se tienen que establecer mecanismos a través de los cuales la designación de las personas que las representen sean personas respetables y leyes que sean efectivas para remover a las que no lo son inmediatamente.

Revisemos algunas “instituciones”: la institución presidencial se llama Vicente Fox, un traidor a la democracia; la institución del IFE se llama Luis Carlos Ugalde, un delincuente electoral, criado de Elba Esther Gordillo, una arpía asesina; la institución hacendaria se llama Gil Díaz, un corrupto que hace grandes negocios y permite que los millonarios evadan impuestos; la institución de la Suprema Corte se llama Mariano Azuela Guitrón un cómplice de las fechorías de Fox y Martha; ¿cómo vamos a respetar a las instituciones? Sólo los idiotas pueden respetar a esas instituciones, aunque nos lo repitan miles de veces los lacayos de Azcárraga y Salinas Pliego.

Los magistrados han servido para que ya de una vez por todas nos quitemos la venda de los ojos. AMLO lo ha repetido muchas veces, una de las razones más importantes de la desigualdad y la injusticia en nuestro país es la corrupción. La corrupción de las instituciones. De principio, las instituciones están representadas por gente que gana unos sueldazos como casi en ningún país y que cuestan sumas exorbitantes al pueblo de México. Pero como es gente rapaz, no sólo tienen unos ingresos descomunales sino que además exprimen el erario sin recato alguno. No podemos seguir permitiendo eso. Si lo hacen es porque nosotros no hacemos más que quejarnos con familiares y amigos y somos incapaces de unirnos y protestar, no nos vayan a acusar de revoltosos y violentos. Pues eso se acabó.

No respetamos a las instituciones ni pueden exigirnos que lo hagamos simplemente porque de respetables no tienen nada y estamos en nuestro derecho de protestar porque somos nosotros los que les pagamos y a quiénes tienen que servir con honestidad. Lo que tenemos que hacer es reconstruir las instituciones, unas que sean verdaderas porque quien las represente sea gente profesional y ética, verdaderos servidores públicos.

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