martes, octubre 24, 2006

Más de foxismo

Astillero
Julio Hernández López

Felipe habla como Vicente
Continuidad asegurada
Episcopal "¡AMLO, detente!"

Era Felipe, pero más bien parecía que fuera el esposo de la señora Marta quien estuviera tomando decisiones para un sexenio más de gobierno. Una de las grandes patrañas publicitarias de Foxilandia, el mentado Seguro Popular, fue elevado a la categoría de obra magna intocable: seguirá adelante, dijo el chaparrito que luego se toca con sombrero -tocar no necesariamente está relacionado con actos, sensuales o no, del tacto; también se refiere a la cobertura de la cabeza con alguna prenda convencional: breviario gramatical por cortesía de las Academias M. Maciel-, quien enseguida extendió su emocionado apoyo calderónico al secretario de la píldora presupuestal del viaje siguiente, el distinguido Julio Frenk, que ahora, como años atrás -siempre con cargo al erario-, buscará presidir la Organización Mundial de la Salud, aunque esta vez sin que obligatoriamente deba haber hospitales chiapanecos donde infantes mueran por descuidos o errores mientras los grandes jefes pasean desentendidos por el orbe en busca de nuevos huesos.

Era Felipe, pero parecía Vicente a la hora de besar anillos papales o presumir investidura oficial ante crucifijos y alzacuellos. Calderón recibió en su oficina de presidente electo a los dirigentes de la Asociación Política Nacional llamada Conferencia del Episcopado Mexicano -actualmente la preside el obispo de León, José Guadalupe Martín Rábago; ¿el sucesor será de Michoacán?- y fue invitado a participar en alguna de las sesiones que del 13 al 18 del presente tendrán los jefes católicos regionales, es decir, antes del Día de la Revolución, misma fecha ésta en que Andrés Manuel López Obrador asumirá el cargo político que una convención en su favor determinó otorgarle (¿irá Felipe con los señores obispos a recibir la neocristera estampita que habrá de pegar al frente de su sombrero de ratos vaqueros -es decir, que nomás se lo pone un rato, un ratón, como luego se dice, sobre todo yendo a comidas familiares campestres- con la leyenda contra balas políticas que diga "AMLO, detente"?).

Eran Felipe y Vicente, o al revés, o los dos juntos, o ninguno, o sólo uno que a la vez serían dos, pero lo cierto es que el olor a continuismo sin rubor está cada vez más presente. Si el pez grande se come al chico, el Grandote de Guanajuato parece haber absorbido al Niño de Morelia. Fox dice que la fuerza no resuelve nada y pone de ejemplo de triunfo del diálogo dos fracasos políticos: he allí, amado sucesor mío, pareciera decir el Chiquillo de San Cristóbal, que triunfé en el caso del EZLN y de Atenco, y ante las evidencias mágicas de victoria paranormal asiente convencido el discípulo aplicado -se habla metafóricamente de Chente y Lipe, no de éste y Carlos Castillo Peraza, una recopilación de cuyos escritos fue presentada ayer por Calderón y por el imparcial y prudente y nada panista ni calderonista Alonso Lujambio, presidente del Instituto Federal de Acceso a la Información, el nunca bien ponderado IFAI (¡oh, las siglas parecen estar en compló: IFE, Trife, Felife, IFAI!).

Y, para cerrar el cuadro básico de medicinas políticas, los desgobiernos siguen dejando a la deriva el caso Oaxaca (uno porque va de salida y ya no quiere problemas; otro, porque todavía no entra y no es capaz de asumir políticamente costos y controles), soñando con que pueden fabricar soluciones desde sus oficinas del Distrito Federal y negociando con líderes y no con movimientos. Bueno... más de lo mism... perdón, de foxismo.

Era Felipe pero parecía Vicente, lo cual es peor que si hubiera sido Vicente: las circunstancias actuales son peores, por tanto, las actuaciones del tal Vicente en esta situación también hubieran sido todavía peores. Lo bueno es que los mexicanos de entonces ya no somos los mismos.

Astillas:

La Casa Blanca no tiene contemplado que George W. Bush hable con Felipe Calderón sobre asuntos migratorios. Un boletín oficial de prensa, dado a conocer el pasado 19 en Washington, precisa que el presidente estadunidense y el electo mexicano dialogarán sobre asuntos globales, regionales y bilaterales, "incluyendo vías para fortalecer la cooperación" entre los dos países "y elevar la competitividad, el libre comercio, el crecimiento económico y la seguridad en Norteamérica". Pero, según Arturo Sarukhán, coordinador de política exterior del equipo calderonista de transición, el panista michoacano (es decir, Felipe, no Cuau) rechazará ante el texano (George, no Vicente) la construcción del muro fronterizo. Por cierto, según una palomita de Tlatelolco que ha llegado al balcón de esta columna a dejar un recadito, el susodicho Sarukhán ya no estaría haciendo equipo político con Jorge Castañeda. Según eso, ni se hablan... Marcela Loza escribe desde Monterrey: "el sábado me presenté desde las 5.15 pm en Cintermex para ser de las primeras de la fila y obtener un buen lugar para tu plática-presentación de la Otratele, la cual estaba anunciada en un folleto que obtuve el lunes de la misma semana. Pero desafortunadamente no te presentaste, y fui con los organizadores a indagar y me dijeron que habías llamado unas horas antes para cancelar". El presente tecleador, a quien le encanta el cabrito, aprovecha la ocasión para decir dos cosas a Marcela, y a quienes como ella hayan asistido el sábado a la Feria Internacional del Libro de Monterrey: primera, que nadie invitó al voceador de la Otratale a esa ciudad norteña y por tanto éste ignora por qué razón fue incluido en el programa de dicha FIL y, segunda, que es una absoluta mentira que hubiese "llamado unas horas antes para cancelar". El tecleador-voceador aprovecha para precisar que tampoco hizo compromiso alguno para estar semanas atrás en la Feria del Libro del Zócalo de la ciudad de México, donde se le anunció en dos actos, en uno como ponente en una mesa sobre periodismo y migración y en otro para presentar la Otratele... Un profesor de los Valles Centrales de Oaxaca, cuyo nombre será guardado por este columnista, advierte que en aquella entidad el periodismo se ejerce en función de los intereses de los grupos caciquiles. Uno de los diarios, asegura, pertenece al grupo de Diódoro Carrasco, mientras los demás están controlados por José Murat y Ulises Ruiz. La advertencia pretende evitar que ciertas conductas de los profesores sindicalizados sean vistas a través de la lente de esos diarios facciosos. "Los que votamos por el regreso a clases no es que seamos charros o hijos de Elba Esther", dice ese profesor, "sino que consideramos necesario seguir luchando con un plan de acción regional que permita el retorno a clases y el mantenimiento de los plantones y las barricadas"... ¡Hasta mañana!

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