viernes, octubre 17, 2008

Columna Asimetrias Las Soluciones (1/2)

Por Fausto Fernandez Ponte

17 octubre 2008


I


La cara leyente Norma de Dios González --quien, informa, lee éstos pergeños desde Hidalgo en un periódico sin identificar que circula por el ciberespacio-- inquiere: "¿Cuál sería la solución real, práctica y posible para salir de la crisis?"

Dice: "Estoy entre indignada, escandalizada, horrorizada y muy desalentada por el saqueo que hicieron 22 grandes consorcios mexicanos (Telmex, Bimbo, Televisa, TV Azteca y 15 más). Para mí ese hecho nos señala que la crisis ya le ganó feo al gobierno...

"¿Cometieron un delito esas empresas? ¿Qué delito? ¿O los delincuentes son los funcionarios del gobierno? ¿Hubo contubernio o dejaron fuera del negocio al Presidente, al Gordo (de Hacienda) y al Flaco (del Banco Central)?"

La respuesta es de que serían varias las soluciones "reales, prácticas y posibles", para detener áesta crisis que, por sistémica, es una muestra elocuente de la descomposición del Estado en su cabalidad. Compraron dólares que estaban en venta.

Las 22 empresas mexicanas que saquearon al Banco de México --absorbieron en trance de minutos nueve mil millones de dólares de la reserva líquida del Estado-- incurrieron en responsabilidad moral, no penal. El Estado no prohibió venta de dólares.

La responsabilidad penal --además de moral-- es la del titular de facto del Poder Ejecutivo, Felipe Calderón, y, sin soslayo, sus secretarios de despacho --como el de Hacienda, Agustín Carstens-- y el gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz.

Al señor Ortiz --notorio por su cómplicidad, muy activa y directa, en el saqueo emblematizado en el Fobaproa-- se le podría presumir omiso por comisión; es decir, enterado del saqueo habría resuelto no impedirlo por motivos crematísticos, no ideológicos.

II

Tocante al señor Calderón (y su paniaguado prioste, don Agustín) pudiérese decir sin caer en hipérbole que fueron omisos por comisión pero que sus móviles fueron lisa y llanamente ideológicos, pues ambos son adalides del neoliberalismo.

Sitúese éste sucedido en el contexto mexicano histórico y, así, trátesele de registrar, identificar, entender e interpretar al través de los prismas del historicismo. Y lo que emerge en el campo perceptivo es un paisaje del pasado que anuncia ominosidad.

Y esa ominosidad anunciada afecta el presente de México y los mexicanos, cercenando expectativas de anhelos de bienestar individual y colectivo, potencial y/o factual, y esperanzas sociales. También avisa de un futuro nada promisorio.

Y, como bien sabríanlo los caros leyentes por la angustiosa vivencia actual y la experiencia pretérita propia, el neoliberalismo es una manifestación ideológica, precisamente, del capitalismo más salvaje y, por lo mismo, antisocial.

Esa condición antisocial no es ni con mucho imaginada ni prospectiva; es real; omnipresente. Se expresa definitoriamente en el desarrollo espectacular de la desigualdad e injusticia e iniquidad y sus secuelas: pobreza, inseguridad, incertidumbre.

Esa modalidad antisocial del capitalismo --entendido éste como una forma de organización económica de capital, mercado y consumo y abdicación total de las responsabilidades sociales del Estado-- ha prevalecido en México desde el sexenio de Miguel de la Madrid.

El señor De la Madrid se anticipó al Consenso de Washington. Dicho de otro estilo, don Miguel empezó en 1982 un proceso de apertura unilateral, sin constreñimientos ni candados, de la economía y las finanzas de México. Empezó a privatizar al Estado.

III

Y no sólo eso. Éste personaje inició simultáneamente a la apertura unilateral, sin condiciones ni negociaciones previas, el desmantelamiento de las potestades constitucionales de rectoría del Estado mexicano en la economía y las finanzas.

Entregó, pues, en bandeja de plata nuestro patrimonio tangible y tesauro intangible y nuestra renta a los grandes consorcios trasnacionales de Estados Unidos. Des-expropió la banca estatizada por su predecesor, José López Portillo.

¿Pensaba en México el señor De la Madrid? Sí, por supuesto; pero también pensaba en sí mismo --sus intereses personales--, su presidencialado, la relación bilateral con EU, etc. Ajustó esos vectores a su cosmovisión, su formación política y su ideología.

Obvio es que don Miguel jamás previó las secuelas: no era un estadista, sino un burócrata tecnócráta, como Carlos Salinas y Ernesto Zedillo. Vicente Fox fue un accidente.Y el señor Calderón es operador plutocrático del hampa de la oligarquía.

Y esa hampa oligárquica tiene expresión oligopólica conspícua: los ya citado consorcios, más los de Comercial Mexicana, Corporación Durango, Transportación Marítima Mexicana, Elektra, Hoteles Posadas, América Móvil, Cemex, Vitro y Femsa...

Grupo Industrial Saltillo, Casas Geo, Liverpool, la inmobiliaria Sare, Soriana y la desarrolladora de vivienda Urbi, Telint, Telecom y KOF. Todos esos consorcios tienen endeudamientos enormes a corto plazo y pasivos en dólares.

Éstos son únicamente indicadores de lo ocurrente, no sus causales. Pero como indicadores describen la prevalecencia de la realidad de que el Gobierno y el Estado mexicano mismo permitió ser saqueado por su patrón putativo, la oligarquía.

ffponte@gmail.com


Glosario:

Fobaproa: Fondo Bancario de Protección al Ahorro, convertido posteriormente en deuda pçublica bajo la denominación de Instituto de Protección al Ahorro Bancario, para borrar la identidad de sus beneficiarios mayores.

Oligarquía: conjunto de algunos poderosos negociantes que se aúnan para que todos los negocios de un país dependan de su arbitrio.

Oligopólica: de oligopolio. Concentración de la oferta de un sector industrial, comercial, financiero, etc., en un reducido número de empresas.

Plutocrático: de plutocracia, gobierno de los ricos.

Prioste: partiquino, afín, ayudante, auxiliar.

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