miércoles, enero 27, 2010

Columna Asimetrías. Uniones Homosexuales y Adopciones





27 enero 2010
“Que los gays se casen y adopten hijos es la respuesta de civilización a un dilema práctico y moral; así debe entenderlo el clero”.

Francisco Arroyo García.

I

El “dilema práctico y moral” de las uniones entre homosexuales y sus anhelos de adoptar hijos son asuntos que, si bien no tienen que ver, aparentemente, con los peligros inmediatos que se ciernen sobre la existencia misma de México, sí atañen a no pocos.

Son, pues, atañederos en lo político, social, cultural y jurídico, según se desprendería de las reacciones acerca del tema en la cotidianidad sociable y por la insistencia obtusa de la religión organizada para fines de poder y lucro y su Estado, el Vaticano.

Acerca de ello consignamos aquí el sentir de los caros leyentes Arroyo García, citado en el epígrafe de la entrega de hoy; Andrés Rosaldo García, y Heriberto González Morales, de cuyas misivas acusamos así recibo.

Advertimos que ninguno de los citados corresponsales exhibe en sus misivas ignorancia ni prejuicios obvios, aunque antojaríase evidente que el tema es de pertinencia para ellos y, tal vez, de incumbencia.

Entremos en materia, pues…

II

El leyente Arroyo García señala que la oposición del clero cristiano --católico, protestante y ortodoxo—no sólo viola prescripciones legales terrenales, las de México en el caso, sino que también mal interpreta a dios. “Eso es tartufismo”, califica.

“Dios no querría, tengo entendido, que hayan niños desamparados por la sociedad, que es un dilema moral de gran hondura”, afirma. “También tengo entendido que dios no considera que la homosexualidad sea pecaminosa”.

Añade: “Los hechos nos lo dicen a los laicos, legos y seglares: el clero tiene hospicios (para niños desamparados) y sus curas y momjas son, en alarmante número, homosexuales y pederastas. Esos hechos develan la falsedad de la moral clerical”.

Por su parte, el leyente Rosaldo –cuya misiva fue remitida a éste escribidor por su padre, el médico Pedro Miguel Rosaldo, de Coatzacoalcos, Ver.-- establece que modificar las leyes “nos compete a todos”.

El asunto, precisa, no es de libertades, sino de derechos.

III

Sin embargo, advierte, “modificar la ley modifica nuestros márgenes de libertad y nuestra dinámica social ya gastada de por sí por el abismo creado por las diferencias sociales y económicas”.

Escribe: “A mí no me parece un tema tan polémico (el de matrimonio homosexual)… hay que… establecer límites en el lenguaje de la discusión… No podemos entender nuestra legislación sin antes entender la historia que la precede…”

Y esa historia precedente, indica, es “el cúmulo cultural que sirve de base para ella (la legislación) y las tradiciones sociales que las originan (…) El matrimonio en nuestra cultura occidental es la perpetuación de la especie humana”.

El problema es “una aberración de conceptos”, concluye. Ese sentir del leyente Rosaldo se empata con el de don Heriberto, quien escribe: “un “matrimonio” entre homosexuales debe ser legislado como una asociación civil, si acaso, no más”.

En consecuencia, agrega, “las adopciones deben ser legisladas así”.

ffponte@gmail.com

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