lunes, noviembre 07, 2011

AMLO-Ebrard: la cigarra y la hormiga

Desfiladero

Ocurrió antenoche en el Polyforum Siqueiros. Cuando El Pritty (Omar Medina), en su papel de réferi, pidió al público el nombre de algún personaje de la literatura o el cine de terror, para que el personal artístico inventara la siguiente escena, un muchachón dijo: Lopez Obrador. ¿Creyó que todo el mundo se reiría? Pues no. Para su sorpresa el abucheo, aunque tímido, fue inmediato.

Minutos después, al crear una situación que se desarrollaba en una pista de patinaje, la gladiadora Uta Matter Kindergarten (Angélica Rogel), campeona 2010 de la Improlucha, gritó: ¡Es un honor estar con Obrador!. Y desató un largo y caluroso aplauso. Mismo que subió de tono cuando, a renglón seguido, Ultraviolencia (Poncho Borbolla), cruzó el ring girando como Nijinsky sobre la punta de los pies, y repitiendo una vez por cada vuelta que daba: ¡Voto por voto, casilla por casilla!

Moraleja: mientras la cigarra publica desplegados de última hora, que caen como semillas estériles sobre tierra seca, la hormiga cosecha lo que sembró, trabajando todos los días de estos cinco años de narcodictadura prianista, para acabar con este régimen de corrupción, saqueo y genocidio y poner en marcha una revolución pacífica.

Pese a que en todos los ámbitos se da por hecho que Andrés Manuel López Obrador goza de simpatías mayoritarias entre la gente de izquierda –como es la que hace ya seis años acude a la Improlucha–, no pocas personas temen que las encuestas que empezaron ayer, continúan hoy y terminan mañana, sean manipuladas en favor de Marcelo Ebrard. Dispuestas a contribuir como sea para evitarlo, preguntan qué deben hacer.

La respuesta es nada. Nada, a menos que por caprichos del destino los entreviste un representante de Covarrubias y Asociados o de Nodo Investigación Más Estrategia, y les pregunte a quién les gustaría tener como candidato presidencial de Morena, PRD, PT y Movimiento Ciudadano en las elecciones de 2012.

Covarrubias y Nodo son las únicas agencias contratadas por esas fuerzas políticas para averiguar, y revelarnos, de qué color es el caballo blanco de Napoleón. Los números oficiales serán dados a conocer el 15 de noviembre. En un artículo de prensa, Jorge Castañeda predijo anteayer que habrá un empate, pero no un conflicto, pues tanto López Obrador como Ebrard están dispuestos a zanjar el tema negociando. Ebrard, según Castañeda, cedería gustoso la candidatura presidencial a cambio de mantener en sus manos las riendas de la sucesión en la ciudad de México.

¿Los encuestadores nos preguntarán a los chilangos si aceptaríamos un acuerdo como ese? Ojalá que lo hagan. Ebrard quedó al frente del Gobierno del Distrito Federal porque López Obrador exhortó a los capitalinos a votar por él, no por sus propios méritos, ni por su estrecha amistad con Elba Esther Gordillo. Sin embargo, pese a que recibió la estafeta para profundizar la construcción de una ciudad de izquierda como es ésta en donde tenemos la dicha de vivir, en realidad se comportó como un socialdemócrata de derecha, que si bien amplió los derechos sociales de las minorías –el matrimonio entre personas del mismo sexo es sin duda uno de sus grandes logros–, toleró la corrupción en las delegaciones a cambio de apoyo político y logístico para sus megaproyectos.

Sabemos que la olinarquía en su conjunto hará hasta lo imposible por evitar que López Obrador llegue a Palacio Nacional. De tal suerte que si los cuatro millones de mexicanos que ya son integrantes del Morena no consiguen convencer, cada uno, a cinco personas más, para que AMLO obtenga una arrolladora victoria con 20 millones de votos; o si los representantes del movimiento obradorista en las 65 mil casillas que, en teoría, instalará el IFE el primero de julio, no son capaces de defender esos votos; en una palabra, si le vuelven a robar las elecciones al pueblo, o éste sencillamente no se interesa por impulsar una revolución pacífica, el máximo dirigente opositor del país, a sus 58 años de edad, tendrá que abandonar la escena pública.

¿Y Marcelo? Gracias al acuerdo que se vislumbra irá al Senado (si, y sólo si, va como candidato plurinominal), en tanto la persona que designe –todo apunta a Mario Delgado– competirá por la jefatura del GDF. ¿Con los votos de Elba Esther Gordillo? En otras palabras, ¿nuestra amada ciudad será el nuevo botín de la profesora?

Las encuestas que se están efectuando en estos momentos deben ser leídas, ante todo, como un plebiscito simbólico acerca de la gestión de Ebrard. Quienes digan que lo quieren de candidato a la Presidencia estarán al mismo tiempo diciendo que no les molesta la corrupción en las delegaciones, que no les dolieron los toletazos que los granaderos asestaron una y otra vez a los opositores a la supervía; que les parece perfecto que Pemex dé permisos ilegales para construir gasolineras junto a escuelas, hospitales y edificios de viviendas; que les alegra saber que Esther Orozco, con ayuda de su tocaya Gordillo, y del golpeador del SNTE, José Antonio Cid Ibarra, está acabando con la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, despidiendo líderes sindicales, persiguiendo a estudiantes y maestros, etcétera, etcétera.

Recado a Sabina

El domingo pasado, en Mérida, tuve el gusto de saludar a Joaquín Sabina al final de su concierto. Le regalé la camiseta que hizo Helguera, en la que el poeta andaluz aparece brindando con Felipe Calderón. Y le dije, mientras nos dábamos un abrazo de aquí no ha pasado nada: Calderón es Franco. Ayúdanos.

Por desgracia, todo ocurrió tan de prisa... Él no alcanzó a preguntarme qué clase de ayuda podría ofrecernos. Ni yo, mucho menos, a explicarle, que siendo quien es –como escribió Lorca, un gitano legítimo–, bien haría en difundir por el mundo que México ha caído en manos de los herederos ideológicos de la Falange, que nos están destruyendo como país y como pueblo, y que le están sirviendo la mesa a Estados Unidos para que los marines vengan a salvarnos del horror que tanto George WC como Hillary Clinton y su elegante mayordomo nos impusieron.

Vistas las cosas en perspectiva, durante su anterior visita a México Sabina fue, él también, secuestrado por la prepotencia de un tiranuelo antojadizo que lo obligó a cantarle en Los Pinos. Y salió de allí pésimamente librado, pero no libre. El secuestro prosiguió durante el resto de aquella gira. Y mucho me temo que persistirá a lo largo de la actual, pues por órdenes de arriba, mientras esté en México sólo puede pisar tres tipos de lugares: aeropuertos, hoteles y espacios escénicos. Nada de ir a tomar tequila a Garibaldi o a brindar con Moani en el Café Brasil (quien espera que esta vez le mandes un coche, para que festeje contigo después del concierto).

En fin, el recado es este: “furioso por tu reunión con Felipe, escribí y publiqué una parodia de Y nos dieron las 10. Uno de los versos decía así: ‘Tú reinabas detrás/ de una pila de 22 mil 700 muertos’. Ahora, según don Luis Villoro y Fernanda Navarro, la pila asciende ya a 60 mil muertos. Y seguirá creciendo. Sería importantísimo que les hables de todo esto a tus públicos en el mundo, y que a los indignados de España les platiques que los grandes consorcios ibéricos que les han arrancado el alma a ellos, también nos están devastando a nosotros. Y que debemos unirnos todos en todas partes, para construir desde abajo un nuevo orden mundial. Ah, y que lo de López Obrador va en serio. Y que Chanoc también te manda saludos... Hasta siempre, bróder”.

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