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viernes, diciembre 05, 2008

El 2 de Octubre, luto nacional

(¿y Echeverría? Bien gracias, en su casa y con su sueldo de por vida pagado por los enlutados)

Posiblemente no haya sido el único sorprendido con la noticia de que el Senado de la República declaró al 2 de octubre como día de luto nacional. Y, a lo que parece, por una mayoría abrumadora. Ahora deberán pasarán las reformas a la Cámara de Diputados para su eventual aprobación.

Por Víctor Flores Olea
Gratamente sorprendido, porque se reconoce por un órgano del Estado que la matanza en la Plaza de las Tres Culturas “forma parte de la memoria histórica de México”, y porque esa votación significa inmediatamente un claro repudio a la violencia y a la represión, también a la de hoy en todas sus formas. Paradójico, pero en uno de los momentos más sangrientos de la historia del país el recuerdo del 2 de octubre sirve para señalar que vivimos hoy una tragedia inconmensurable, la del crimen que avanza arrasándolo todo a su paso.
En primer lugar una felicitación a los “excombatientes” del movimiento estudiantil y popular de 1968 que hoy, desde puestos de responsabilidad, siguen su lucha en distintos frentes para que se reconozca el real significado de aquellas batallas. Pero sepamos todos, como ellos lo saben bien, que estamos lejos de haber ganado la lucha por la democracia y el imperio de la ley, que fue la sustancia última de aquel movimiento.
Es absolutamente inconstitucional que el Ejército ejerza funciones de policía, aunque se nos diga que el Ejército está en las calles para hacer la guerra al narcotráfico. Esa es sólo parte de la verdad, no toda la verdad. Según lo hemos visto el Ejército cumple también funciones represoras o al menos de contención en contra de los movimientos populares y de protesta: Oaxaca no se olvida, el asedio militar en Chiapas en contra del zapatismo nos indigna todos los días, o la utilización del Ejército en contra de los maestros disidentes (en Morelos). Podría prolongarse la lista. Es decir, hoy la actuación del Ejército no es tan lejana a la que cumplió en aquellos crueles días del 68, aun cuando la resonancia trágica de entonces tuvo que ver también con que el asesinato y la brutalidad fueron cometidos en el centro de la capital, y en contra de personas que muchos conocíamos.
El problema es que nos enfilamos aceleradamente a una situación de guerra permanente (¿“a la colombiana”?) que hasta hace poco veíamos como algo inadmisible. Y eso porque cuando el Ejército cumple funciones de represión policíaca y social nos despedimos del respeto a los derechos humanos, a la democracia y a la legalidad. Esto también lo saben bien los “exmuchachos” del 68 que también por tales razones reivindican las luchas de aquel tiempo.
Con un agregado: hoy México, como Colombia durante décadas, se vincula estratégicamente a Estados Unidos con ese famoso “plan Mérida” que nos traerá exigencias inadmisibles, según muy pronto se verá, que afectarán centralmente a la soberanía nacional y que se utilizará como malla de contención e incluso de represión a los eventuales movimientos transformadores en México y, al menos, en América Central.
Los jefes del Ejército y la Marina, han declarado de manera explícita que de ninguna manera serían instrumentos de represión o brazos armados en contra de los movimientos populares, en semejanza a antecesores de hace cuatro décadas. Sin embargo, han de entender el enorme peligro que corren al cumplir las tareas policíacas que se les asignan. Las violaciones a los derechos humanos y a la legalidad se producen en cualquier momento, como ya se han producido, más allá de los propósitos declarados de la jerarquía. Y, desde luego, en esta línea política se sumarán inevitablemente a los designios imperiales (Estados Unidos) en América Latina, que son concretamente contrarrevolucionarios y no reformistas mínimamente (¿cambiará la situación con Barack Obama?)
No desconocemos el terrible problema del narcotráfico y del crimen organizado, con sus secuestros y asesinatos salvajes. Pero las autoridades parecieron desconocer que su guerra al mismo, inclusive por medio del Ejército, iba a sacudir una mata de la que saldría mucho de lo peor de la sociedad: altos funcionarios policíacos e inclusive del Ejército sometidos a los “cañonazos” en dólares del narcotráfico, por descomposición moral y por miedo, o todo junto. Como se decía en Colombia hace algunos años: “plata o plomo”, describiendo el dilema imposible al que se enfrentan muchas de estas víctimas.
Bien que se haya reconocido como fecha histórica y luctuosa el 2 de octubre de 1968, pero el drama es que ni la represión ha terminado en México ni la democracia tiene los avances y frutos que se esperaban. Sí, hoy existe una mucho más amplia paleta de ideologías políticas y partidos para elegir, pero la sustancia de las decisiones siguen principalmente en manos del dinero, como en todas partes del mundo, en que todo se vende y se compra, y en que el “espíritu del mercado” lo ha invadido todo, comenzando precisamente por la política.
Esa no era la democracia por la que se luchó en el 68 sino que se luchó por una democracia ciudadana profundamente participativa: ¿se recuerda la exigencia del “diálogo público”? Resulta indispensable otra ola de reformas como las que desencadenó el 68. Ola de reformas que no son cuestión de un solo partido o doctrina sino que son tarea de la sociedad entera, reformas progresistas que únicamente podrán lograrse con la amplia participación ciudadana y popular, incluyendo los participantes en la gesta del 68.

miércoles, octubre 08, 2008

Por Qué?: memoria histórica de México

Línea ágata

“Señores: Acudo a la cita que me han dado los maestros y estudiantes que luchan por la libertad, porque es una cita de juventud y de esperanza”.- M.R.M.R.

Por Juan R. Menéndez Rodríguez

El 2 de octubre de 1968, amable y estimado lector, seguirá siendo el emblema de una juventud crítica y consciente de las necesidades de transformación social y política que en ese entonces requería el país: un México marcado por el autoritarismo y la represión, una corrupción sin límites y el clásico presidencialismo.

A cuatro décadas de distancia, este movimiento estudiantil no puede reducirse a la matanza en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, pues constituye una referencia obligada en la historia contemporánea de la nación mexicana al marcar los nuevos rumbos ideológicos, enlazados internacionalmente a las propuestas de mayo del 68 en Europa y a las protestas en los Estados Unidos por la guerra de Vietnam.
Desde julio del 68 hasta diciembre del mismo año, la Ciudad de México se convirtió en el epicentro de las movilizaciones sociales, fueron meses de protestas que afectaron a diversas universidades, normales e instituciones de educación media y superior.
La represión ejercida propició una profunda crisis y una nueva forma política de llevar a cabo las acciones, además de manifestar la alianza lograda entre obreros, campesinos y estudiantes, dejando sólo al Estado con sus fuerzas militares y su búsqueda de silenciar lo que fue una insurrección como tal vez no la había desde los tiempos revolucionarios.
Crónica valiosa por veraz y testimonio puntual sobre todo el Movimiento Estudiantil del 68 y de su trágica manifestación ocurrida el 2 de octubre, fue la siempre Heroica Revista Por Qué?, único medio mexicano en cumplir con el pueblo de México, en general, estudiantes y maestros, en particular; testigo también del despliegue del Ejército y fuego de metralletas, imágenes de hechos que quedaron inmersos en la memoria histórica de hace 40 años, compartiendo los sueños y compromisos de una generación dispuesta a lograr un México distinto y a cuestionar los sistemas de gobierno y sus estructuras. La sociedad civil había despertado. Frente a casos como la matanza del 2 de octubre del 68, prevaleció el becerro de oro y la gigantesca conspiración del silencio echó su manto de olvido sobre los cadáveres de cientos de estudiantes y gente del pueblo. Cómplices de ese vil silencio son, desde entonces, mercenarios de la pluma hoy galardonados y distinguidos por la befa y la canalla espuria: los Scherer García, los Granados Chapa, etcétera.
En los análisis en torno a los logros del 68 destaca la influencia que tuvo respecto al surgimiento de la democracia y de los derechos humanos, sin hacer a un lado otras luchas populares, y al mismo tiempo se reconoce que México aún no ha llegado a ser un país verdaderamente democrático, además, seguimos inmersos en la corrupción y en un control de partidos políticos convertidos en gobierno.
“Tengo la sensación de que ocupamos el lugar abandonado por los líderes mexicanos que han permitido, paso a paso, en esta propia época, la violación de los derechos del hombre consagrados con sacrificio de un millón de vidas en los campos de batalla de la Revolución Mexicana; que ocupamos el sitio de los defensores de la República Federal y Representativa soñada por Morelos, defendida por Juárez, ampliada por los constituyentes en 1917, lo mismo que por los firmantes del Plan de Ayala”. (Fragmento del discurso pronunciado el martes 20 de agosto de 1968 en la Ciudad Universitaria por nuestro Director General, Mario Renato Menéndez Rodríguez, durante la asamblea estudiantil a la que no quisieron acudir los diputados de los partidos políticos reconocidos).
¿Cuáles habrían sido los impactos del movimiento? El conjunto de memorias de una generación, sus integrantes particulares y la sociedad donde se desenvolvía; la certeza de la importancia de la conciencia ética y moral; el principio del fin del presidencialismo y la urgencia de la vida democrática, y el hecho de propiciar un espíritu cultural a través de las letras, la música y el cine.
Sin embargo, prevalece una inquietud en torno a la memoria histórica de los mexicanos: saber si el 2 de octubre tiene el mismo significado y trascendencia para todos los jóvenes del país.
Se demostró que las generaciones actuales difícilmente conocen los hechos y no están informadas de las acciones del movimiento estudiantil que emprendieron sus padres y abuelos.
Lo que es más grave, parece no afectarles más allá de la Ciudad de México, dejando clara la división de los distintos sentimientos y lo diverso de la nación donde conviven varios puntos de vista, ideologías y una falta de espíritu crítico y de apropiación simbólica de los acontecimientos.
El “no se olvida” parece más un esfuerzo desesperado frente a la condición humana y sus fragilidades. ¿Cuántos jóvenes asesinados? ¿Cuántas familias invadidas por el dolor y la impotencia ante la ausencia del hijo? ¿Se lograron los objetivos?
Este “no se olvida” conlleva un doble mensaje: para el Gobierno y las formas de autoritarismo y represión, y para los jóvenes hacia quienes también puede provocar la reacción opuesta: recuerda que el manifestarte, pronunciarte, disentir o intentar el cambio social tiene un costo.
Por fortuna creemos que el país ha alcanzado un nivel de desarrollo capaz de no repetir la masacre y una sociedad civil dispuesta a no permitirlo, pero es necesario explicar a los estudiantes de qué forma pueden participar y tener un espíritu más crítico porque la memoria y sus mecanismos funcionan de múltiples maneras.
Eran tiempos de valentía e idealismo, había irreverencia e imaginación, el poder que ofrece la identidad. Hoy representa un recuerdo doloroso e indigno por las vidas desaparecidas y violentadas en una reunión pacífica, así como por la impunidad de los hechos. ¿Dónde ha quedado esa juventud impetuosa que nos enseñó el camino de la lucha, la resistencia crítica y la voluntad del enfrentamiento ante la injusticia?
Actualmente pareciera vivirse lo contrario, porque la crítica y la disidencia conducen a la censura, al castigo sutil de la discriminación y el rechazo social, no estamos seguros de cómo se ha aprendido el significado de esta movilización histórica, pero se espera que los jóvenes no permanezcan en el silencio, tomen conciencia y busquen una necesaria transformación.
Finalmente, sí quisiéramos reiterarle, amable y estimado lector, que no hay oro en el mundo que corrompa el espíritu y el alma de los periódicos POR ESTO!, tal y como lo afirmara hace cuatro décadas nuestro Director General, Mario Renato Menéndez Rodríguez, entonces al timón de la Heroica Revista Por Qué?
jrmenrod@hotmail.com

lunes, octubre 06, 2008

1968 y la revolución juvenil a nivel mundial

Por Nazario Soto
Una agitaciòn profunda comienza a sentirse en todo el paìs. Hombres que parecìan sometidos despiertan al sentir las cadenas en sus tobillos. Cuando abran del todo sus ojos, una fuerza incontenible surgirà de ellos, y entonces en un impulso romperàn esas cadenas.
Bhabani Bhattachayra
Es vergonzoso mirar la indiferencia de los supuestos jovenes en la actualidad (aunque muchos otros dan la lucha ejemplarmente) sobre todo comparàndolos con aquella generaciòn de heroes-por que eso es lo que son-de los años 60.
La revoluciòn juvenil habìa iniciado por lo menos 150 años antes, si tomamos en cuenta los datos del autor norteamericano Anthony Esler al considerar el movimiento de la Uniòn de Estudiantes(Burschenschaft), efectuado en la ahora Alemania de 1815 a 1819, como la primera rebeliòn de jovenes en la cultura occidental. La fuerza fìsica, espiritual, polìtica, e intelectual de la juventud siempre ha cimbrado hasta los cimientos cualquier sistema, en cualquier època històrica, baste recordar el alzamiento de esclavos en la Roma Antigua(año 72 AC) lidereada por Espartaco, que venciò a numerosos ejercitos del imperio, y casi pone de rodillas a los amos, por eso el sistema de dominaciòn siempre ha hecho hasta lo imposible por mantener al joven idiotizado, enajenado, sumiso, e inmerso en el conformismo y la mediocridad màs nocivos. El sometimiento de los de menor edad siempre ha sido requisito indispensable para el desarrollo de la injusticia. Pero en 1968, mis compañeros de generaciòn se distinguìan por su capacidad de estudio, su disciplina(porque es verdad que nos encanta/ba el desmadre, pero èste siempre ha sido c-r-e-a-t-i-v-o), por su enorme esperanza en el futuro, el convencimiento pleno de que esto dependìa de nuestra lucha, de nuestra entrega diaria; el amor a la humanidad entera, la valentìa,
y el profundo desprecio por aquellos seres que degradan a la especie con tal de satisfacer su inmensa codicia, la repugnancia por lo injusto, y el deseo irreprimible de libertad. Los jovenes eramos-como apunta el novelista francès Raymond Radiguet-animales que nos rebelabamos contra el dolor. Siempre supimos que unidos podìamos tomar las riendas de la Historia, y asì lo hicìmos.
En Cuba, los revolucionarios-cuyo lider apellidado Castro tenìa 33 años- derrocaron a la dictadura pro-yanqui de Batista a principios de la dècada de los 60.
En Corea los universitarios derrumbaron al Partido Liberal gobernante, comvirtiendo las manifestaciones en revoluciòn.
En Japòn el movimiento estudiantil Zegakuren combatìa en las calles contra la policìa, la represora universal.
En Argèlia el Frente de Liberaciòn Nacional, encabezado por muchachos y muchachas, destaba la revuelta en los barrios populares conocidos como cashbas, iniciando el proceso de independecia de Francia.
En Turquìa tambièn hubo convulsiones sociales protagonizadas por jovenes musulmanes que pusieron en crisis al gobierno.
En Indonesia los masivos movimientos estudiantiles que enfrentaban aguerridamente la represiòn del règimen, lograron llevarlo hasta la quiebra.
En Mèxico, la lucha por una sociedad verdaderamente igualitaria ha durado dècadas, nuestro pueblo nunca ha estado quieto.
En China, Inglaterra, Italia, Francia, Checoslovaquia, Alemania, Argentina, Brasil; EU...,
los menores de 30 años se movilizaban con gran entusiasmo y sabidurìa para transformar la sociedad humanamente. Y lo lograron , lo logramos. Solo pudieron derrotarnos con la muerte, con el asesinato, y la desapariciòn. Pero muchos de nosotros siempre hemos estado dispuestos a dar la vida en la lucha contra la opresiòn. Porque nuestros maestros nos enseñaron que èsta era la ùnica manera de considerarnos verdaderamente humanos. No añoro el pasado. Estoy convencido que el Hombre y la Mujer fueron hechos para cumplir tareas titànicas. Que cuando al fin logremos superar èsta suicida explotaciòn de nosotros mismos, el avance de la Humanidad no tendrà lìmites. Sè profundamente que hoy los jovenes se ponen otra vez de pie, y esta vez nada podrà detenerlos. Afortunadamente, aùn podrè estar al lado de ellos.
Mèxico, el el rincòn azulado de la Vìa Làctea.
Por el Colectivo La Decena Tràgica.

viernes, octubre 03, 2008

Boletín Informativo ISA núm 533

http://serviciodenoticiasisa.blogspot.com

LA MASACRE DEL 2 DE OCTUBRE DEL 68 REPRESENTÓ EL INICIO DE LA LUCHA POR LA EMANCIPACIÓN DEL PUEBLO DE MÉXICO: AMLO. EL PRESIDENTE LEGÍTIMO DE MÉXICO INICIÓ UNA GIRA DE CUATRO DÍAS POR 24 MUNICIPIOS DE NUEVO LEÓN

La masacre del 2 de octubre de 1968 representó el inicio de la lucha por la emancipación del pueblo de México, afirmó Andrés Manuel López Obrador al conmemorarse ayer el 40 aniversario de la matanza de Tlatelolco.

“Gracias al indeterminado número de estudiantes y maestros que ofrendaron su vida, los mexicanos tenemos mayores espacios de libertad y de apertura democrática”, aclaró el presidente legítimo de México al subrayar que los mártires del 2 de octubre siempre estarán presentes en la memoria de los mexicanos y en las páginas de la historia nacional.

Al iniciar una gira de cuatro días por 24 municipios de Nuevo León, López Obrador se refirió “a la represión horrenda cometida en contra de los jóvenes y los maestros, a esa gran tragedia, injusta”. En aquella fecha de 1968, los estudiantes y sus profesores lucharon por todo el pueblo de México en contra del autoritarismo de aquel entonces, explicó.

Antes, expresó a los habitantes de Parás que los acontecimientos del 2 de octubre fueron funestos y reprobables. “Se recuerda la fecha del 2 de octubre porque fueron asesinados muchos jóvenes que luchaban por la libertad y la apertura de espacios democráticos”, enfatizó.

Acompañado por el presidente municipal Crescencio Olivera Cantú, y el secretario de Justicia y Seguridad del Gobierno Legítimo de México, Bernardo Bátiz, así como por legisladores y dirigentes locales del PRD y PT, López Obrador expresó que en aquellos aciagos días fueron encarcelados un importante número de jóvenes, “pero gracias a ellos tenemos un poco más de libertad y se aspira a una mayor democracia”, precisó.

Hizo énfasis en que “lo poco de democracia que tenemos se lo debemos a los jóvenes que ofrendaron su vida, a las víctimas del autoritarismo del gobierno de aquellos días”.

En referencia a la decisión de las autoridades de Parás de izar la bandera a media asta, en señal de duelo y en memoria de los caídos de Tlatelolco, mencionó que ese gesto distingue al pueblo y a las autoridades del municipio.

En Cerralvo, los ciudadanos gritaron a una sola voz: ¡2 de octubre no se olvida! Y la maestra de ceremonias le puso nombre y apellidos a los responsables de la masacre: Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez.

En Agualeguas, el presidente municipal José Israel González Rodríguez —de extracción priista— recibió a López Obrador en sus oficinas. El alcalde expresó que sus gobernados carecen de apoyos para las actividades ganaderas; “unos pocos se lo llevan todo”, se quejó. También le informó que el crédito es escaso y caro y que en México “el crédito te mata”, por las altas tasas de interés que aplican los bancos.

Al respecto, López Obrador mencionó que las operaciones de la banca mexicana no están reglamentadas y que las instituciones financieras no realizan actividades de fomento o de desarrollo. También expresó al alcalde González que el cálido recibimiento, “es muestra de respeto y de tolerancia”.

Posteriormente, en General Treviño, el presidente municipal Gerardo Hinojosa Guerra recibió en sus oficinas a López Obrador. De inmediato el alcalde de origen panista le manifestó al visitante: “¡Que bueno que visitas a los jodidos!”

Luego de firmar el libro de visitantes distinguidos en donde plasmó con su puño y letra: “con todo mi afecto y respeto al pueblo del General Treviño, así como a su presidente municipal, Mar Doqueo Gerardo Hinojosa Guerra. Gracias por su recibimiento”.

El presidente legítimo de los mexicanos calificó como una señal de respeto la invitación del munícipe, a pesar “de que no militamos en el mismo partido y de que tenemos diferencias políticas e ideológicas”.

En el mensaje que dirigió a los habitantes del municipio, recordó que el General Treviño siempre estuvo a lado del mejor presidente de México, don Benito Juárez.

Por la tarde, López Obrador también fue recibido por el alcalde de Los Herreras, Lucio Andrés Tijerina López.

En una amena charla, conversaron sobre el estado en que se encuentra el municipio y del fenómeno migratorio, porque actualmente la localidad cuenta con una población flotante de 4 mil 500 habitantes, pero hacia finales de diciembre la cifra se incrementa notablemente por el arribo de los trabajadores migratorios que laboran en Chicago, Houston, Los Ángeles y otras ciudades de Estados Unidos.

En el recorrido de este día, López Obrador aseguró a los ciudadanos de Cerralvo, Melchor Ocampo y Los Herreras —la tierra del actor Eulalio González “El Piporro”—, que los senadores están avocados a la elaboración del dictamen de la denominada reforma energética.

“En estos días se va a resolver en forma definitiva el asunto del petróleo y si el dictamen tiene el propósito de privatizar el sector, voy a llamar a todo el pueblo de México a la resistencia civil pacífica, pero no vamos a permitir la entrega de los bienes de la nación al capital extranjero”, anticipó.

No escapó a su memoria que en 26 años de imposición del régimen económico neoliberal se han privatizado un promedio de mil empresas públicas, desde los ferrocarriles y las minas, hasta los bancos, los puertos, los aeropuertos, las carreteras y las líneas áreas.

En su exposición aseguró que la corrupción y la pobreza son los principales problemas de nuestro país y resaltó que la economía atraviesa por serias y graves dificultades.

“El gobierno espurio de Felipe Calderón, en lugar de rectificar el camino y colocar a las familias en estado de indefensión y de desamparo en primer lugar en la lista de los beneficios de carácter social, intenta privatizar la industria petrolera para favorecer a unos cuantos”, firmó el dirigente de la izquierda mexicana.

Para hoy viernes, 3 de octubre, el presidente legítimo de México acudirá a los municipios de Mier y Noriega, Doctor Arroyo, Zaragoza, Aramberri (Ejido La Chona Plaza Principal) e Iturbide.


1968-2008, paralelismos espeluznantes.

LILIA ARELLANO
ESTADO DE LOS ESTADOS.

“El estado es un inmenso cementerio al que van a enterrarse todas las manifestaciones de la
vida individual”: Mijail Bakunin

* Crisis política+económica=desestabilización.
* AI exhorta a Calderón a investigar la matanza.
* Luis Echeverría, culpable: Comité del 68.
* Q. Roo ejemplo de diálogo con el magisterio
* “La Herradura” otro “negocito” para “Greg”

México, DF., 2 de octubre (LA JORNADA) La combinación de diversos factores que conformaban un peligroso cóctel de crisis política, económica, violencia estatal y desestabilización, provocó hace 40 años que el movimiento estudiantil de 1968 pusiera en entredicho los avances del México surgido a raíz de la revolución de 1910, en cuanto a aspectos sociales, económicos y democráticos, frenados por un Estado autoritario. Los paralelismos con la actual situación del país son espeluznantes: crisis económica derivada no sólo de la crisis financiera de los Estados Unidos sino de la impericia del gabinete calderonista y su errónea política económica que sólo genera miseria; violencia generalizada propiciada y promovida por el Estado y acaparada por peligrosas bandas de criminales que lo desafían abiertamente y lo superan en movilidad y resultados; y una total impericia de los integrantes del gobierno federal para hacer frente a estos retos internos y hasta externos, factores que combinados ponen sobre la mesa un serio riesgo de desestabilización política, que puede llegar incluso a la destitución de Felipe Calderón.

El movimiento estudiantil fue brutalmente reprimido por el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz el 2 octubre de 1968, lo que ahogó en sangre los impulsos democratizadores emergentes en las instituciones de educación superior y empujó a la aparición de la guerrilla en la década de los 70s., también brutalmente reprimida y acotada, a la que han insistido desde las esferas oficiales en ligarlas posteriormente a la aparición de la narcoviolencia y la industria del secuestro que imperan impunemente desde el inicio de los gobiernos panistas, primero con Vicente Fox, y ahora con Felipe Calderón han llegado a un grado y un extremo inimaginable.

Los riesgos de desestabilización política han estado presentes en el país a lo largo de toda su historia y si bien se agudizaron al final del sexenio de Gustavo Díaz Ordaz, se han mantenido durante los sexenios posteriores con frecuentes y periódicos rumores de golpe de estado y renuncias presidenciales, pasando por el asesinato de un candidato presidencial, Luis Donaldo Colosio, del PRI, hasta llegar a la gestión de Felipe Calderón, quien enfrenta serias propuestas de remoción de su cargo, muchas de ellas originadas ni más ni menos que de miembros del Congreso de la Unión.

Habría que destacar aquí también el enorme problema que representa para la estabilidad política de la actual administración federal la inseguridad pública, atizada por poderosas bandas criminales, agrupadas en cárteles, que con el poder del narcodólar y los narcopesos corrompen fácilmente a los cuerpos policiacos y judiciales encargados de combatirlos y los ponen a su servicio lo que les garantiza una total impunidad. Su poder es tal que se erigen como dueños de vidas y haciendas, y cancelan todo tipo de libertades fundamentales como los derechos a la vida, la libertad, la de información y la de tránsito, mientras que las autoridades están convertidas en simples espectadoras.

Calderón ha sido totalmente incapaz de ponerle freno a la ola criminal por el hecho de que encabeza un estado sumamente débil, derivado de su presunta ilegitimidad, con un mandato presidencial incapaz de cohesionar ya no digamos a la Nación sino a su propio partido político y se escuda en un círculo de funcionarios descerebrados, incapaces de asegurarse que la lengua este conectada con el cerebro antes de abrir la boca y ofrecer cualquier tipo de declaración pública que lo único que logra es ponerlos en evidencia.

Ese aspecto político está íntimamente ligado al económico, particularmente en lo que se refiere a las crisis que aparecen cíclicamente en cada cambio de gobierno sexenal desde la administración precisamente de uno de los principales responsables de la matanza de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas: Luis Echeverría Álvarez, y que a su paso, hasta la fecha, han dejado el país regado con mayor pobreza, carestía y desempleo. Este aspecto quizá sea el más delicado del actual contexto nacional debido a que han sido cruel y abiertamente traicionadas las expectativas de la población de mejorar su nivel de vida y condenadas no sólo a no subirlas sino a ni siquiera mantenerlas.

¿OTRO PARTEAGUAS?

Las actuales condiciones del país no propician la aparición de otro movimiento similar al estudiantil de 1968, pero sin duda constituyen caldo de cultivo para un movimiento social mucho más amplio, debido a que todos los sectores de la población están siendo severamente afectados por el mandato calderonista. La desaceleración económica lo mismo la sufren los sectores productivos y empresariales, que los trabajadores y amas de casa; la inseguridad pública no sólo la resienten los ciudadanos de a pie, sino hasta los empresarios y acaudalados políticos, víctimas de la industria del secuestro; la inestabilidad política lo mismo le pega a la Presidencia de la República que al último de los municipios del país.

Los sucesos de Tlatelolco promovieron el cambio político y democrático del país, dominado por un partido único y omnipotente, y reorientaron sin duda el rumbo nacional. Las actuales condiciones del país están derivando en una gran crisis de pronóstico reservado y pueden constituirse en una gran oportunidad para cambiar el rumbo de la Nación, que por el camino que va sólo nos puede llevar al abismo. El riesgo es, como sucedió en 1968, que una gran inconformidad ciudadana o rebelión social sea “solucionada” a través de la violencia oficial.

ECHEVERRÍA SE HACE EL LOCO

Por una de las matanzas más atroces de la historia de México, Luis Echeverría enfrenta desde su casa, en una situación de arraigo domiciliario, la acusación por desaparición forzada de personas. El entonces secretario de Gobernación cuando ocurrieron los hechos del 2 de octubre de 1968, se encuentra en su domicilio y no en la cárcel en virtud de que se acogió al beneficio para tal efecto que le otorga el artículo 55 del Código Penal para personas mayores de 70 años.

En una reciente entrevista, Echeverría confesó que “creyó” que los estudiantes, desarmados, tomarían el fortificado Palacio Nacional y derrocarían al presidente Gustavo Díaz Ordaz -uno de los mandatarios más fuertes que ha tenido el país- de no haber intervenido el Ejército, lo que derivó en un crimen de Estado. El ex mandatario busca deslindarse en todo momento de los hechos en los que estuvo profundamente involucrado y subraya que él no tiene porqué pedir perdón a nadie porque, de no haber actuado en ese momento el gobierno y su brazo armado, el Ejército, el movimiento estudiantil impulsado –según él- por el comunismo, hubiera derrocado al presidente.

Por estos hechos, Amnistía Internacional instó al gobierno de Felipe Calderón, quien ha guardado un total silencio sobre el particular, a abrir todos los archivos y registros pertinentes sobre la matanza de Tlatelolco; llevar a cabo una investigación independiente, y eliminar los obstáculos que impiden llevar a la justicia a los responsables. La directora adjunta del Programa para América de AI, Kerri Howard, declaró que “el hecho de que el gobierno mexicano no haya establecido la verdad de lo sucedido la noche del 2 de octubre de 1968 ha dejado en la sociedad mexicana una profunda herida que sólo se curará cuando los hechos se desvelen del todo, cuando se lleve a los responsables ante la justicia y cuando se proporcione reparación a las víctimas y sus familias”.

Aún no se sabe a ciencia cierta ¿quién ordenó la masacre?, ¿durante cuánto tiempo se había planeado?, ¿cuántos murieron?, ¿a quién pertenecen esos cadáveres que aún no se han identificado?, entre otras muchas interrogantes que aún se hacen los ciudadanos mexicanos y particularmente los integrantes del Comité del 68, para quienes Echeverría es culpable y debe pagar por sus crímenes.

Sin embargo, legalmente Echeverría podría librar la acusación de desaparición forzada de personas y evadir la prisión por ese delito y el de genocidio, si el Tribunal Colegiado Federal le confirma el amparo que solicitó para tal efecto, con lo que terminaría en el país el juicio contra el ex presidente. De ocurrir esto, los representantes del Comité del 68, tal y como lo advirtió Félix Hernández Gamundi, recurrirán a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, a la Corte Interamericana de Derechos Humanos y hasta a los tribunales españoles, los mismos que abrieron un proceso judicial contra el dictador chileno Augusto Pinochet, a fin de que se juzgue por genocidio a Echeverría.

“DESLINDAR” RESPONSABILIDADES

En la Cámara de Diputados, los líderes parlamentarios del PAN y PRI demandaron “estudiar y analizar los hechos ocurridos” el 2 de octubre de 1968 y “deslindar responsabilidades”. El panista Héctor Larios Córdova señaló que “una persona que se deslinda ahora y se negó a comparecer ante las autoridades en su momento, no es creíble”, mientras que el priísta Emilio Gamboa destacó que mientras el ex presidente Gustavo Díaz Ordaz asumió su responsabilidad, Echeverría señala “no tengo culpa” (pero) la historia lo sigue juzgando. Por su parte, Javier González Garza, coordinador del grupo parlamentario del PRD, propuso que sea inscrita en el Muro de Honor del salón del pleno la leyenda: “A los mártires de 1968”, como un acto de desagravio del poder Legislativo a la generación que desafió al autoritarismo.

Por lo que toca al Senado de la República, el perredista Pablo Gómez hizo una relatoría de los hechos ocurridos en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco y llamó al Estado a asumir su responsabilidad. La panista Beatriz Zavala recordó que la versión oficial del gobierno ha insistido en que la masacre fue sólo un exceso, un desvío de poder legítimo que no volverá a repetirse, mientras los defensores del movimiento aseguran que todas las conquistas democráticas derivan de él.

Mientras que el priísta Francisco Arroyo, cuyo partido gobernaba en aquel entonces, dijo que se vale hacer de una posición ideológica una causa e incluso traducirla en la acción política en busca de un régimen de libertades, “pero lo que no se vale es quedarnos en el espejo de la historia para lamernos las heridas de la cicatriz y del alma y no ver más allá, lo que la sociedad mexicana nos exige hoy, 40 años después: tolerancia, visión de Estado y hacer a un lado la mezquindad”.

MOVILIZACIONES EN EL PAIS

En la ciudad de México y otras capitales estatales fue recordada la masacre del 68 con marchas y manifestaciones públicas que se combinaron con el rechazo a la Alianza por la Calidad de la Educación.

Decenas de miles de estudiantes, maestros y ciudadanos marcharon en el Distrito Federal desde diversos puntos: de la unidad Zacatenco del IPN, por Politécnico, Insurgentes, Mosqueta y Eje Central; del Museo de Antropología por Paseo de la Reforma, Avenida Juárez y Madero; de la Plaza de las Tres Culturas, por Eje Central; y de la Escuela Normal Superior, hacia Calzada México-Tacuba y Avenida Hidalgo, a fin de llegar al Centro Histórico, a través de la calle Francisco I. Madero.

Los movilizaciones se iniciaron con un pase de lista de los ex líderes estudiantiles muertos en Tlatelolco en 1968 y líderes guerrilleros, campesinos y sindicales como Lucio Cabañas, Genaro Vázquez y Demetrio Vallejo, y fueron encabezadas por los representantes del movimiento estudiantil. En los contingentes se pudo observar a líderes históricos como Raúl Álvarez Garín, Fausto Trejo, Leopoldo Ayala, Cesar Tirado, Francisco Gallegos, Esmeralda Reynoso, Carlota Botei Martín del Campo y Mirtocleya González.

Mientras se realizaba el mitin contra la represión estudiantil, en la Avenida 20 de Noviembre se enfrentaron manifestantes y granaderos. Los granaderos estaban a una cuadra del Zócalo, cuando un grupo de jóvenes vestidos de negro y con capuchas y paliacates se les acercaron y les aventaron piedras, palos y botellas de vidrio. Los jóvenes fueron rechazados por los granaderos.

En Oaxaca, estudiantes, organizaciones civiles y sindicatos marcharon con maestros de la Sección 22 del SNTE, e integrantes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO). Las movilizaciones se extendieron a localidades como Putla de Guerrero, Juchitán de Zaragoza, Huautla de Jiménez, Pinotepa Nacional, Puerto Escondido y Tamazulapan del Progreso.

También en Guerrero los maestros se movilizaron. Más de 10 mil mentores marcharon en Chilpancingo por las laterales de la Autopista del Sol para exigir la cancelación de la Alianza por la Calidad de la Educación, en el marco del 40 aniversario del 2 de octubre. En esa entidad, están rotas las pláticas con el secretario estatal de Educación, José Luis de la Vega, desde el pasado miércoles.


SIGUE LA DANZA DE MAESTROS

Tal y como lo amenazaron, la disidencia magisterial en Guerrero, Michoacán, Morelos y Quintana Roo decidieron que no habría clases sino hasta el próximo lunes. Para reducir el impacto de estas decisiones, que tienen muy molestos a cientos de miles de padres de familia y ciudadanos, los diferentes gobiernos estatales dictaron algunas medidas alternas. En Guerrero, Zeferino Torreblanca ni los ve ni los oye.

Leonel Godoy anda ocupadísimo buscando el apapacho del gobierno federal y que no lo dejen solo con el asunto del bombazo porque teme que la trampa también lo alcance, por lo que ha dejado en manos de terceros, cuartos y quintos el conflicto magisterial en Michoacán. Los de Morelos fueron más allá y concretaron con el aval del gobierno federal una alternativa que le pone de punta el pelo a cualquiera.

Determinaron que si los mentores no regresan a las aulas, las clases se impartirán por televisión e Internet. ¡imagínese! Nada más eso nos faltaba, que los de la “caja idiota”, los que se encargan de manipular la información, los que son parcialmente culpables de la incultura con la que señala al pueblo de México gracias a la programación estúpida que manejan, sean ahora los de la enseñanza.

Por lo que respecta a Internet, muchas son las alertas que se envían permanentemente a los padres de familia para que estén cerca de sus hijos cuando enciendan las computadoras y empiecen diálogos con amigos y con desconocidos. Ahora, se propone que por este medio, que es por el cual la pedofilia y la trata de blancas establecen sus estrategias de comunicación, sea la que se encargue de la preparación de los menores.

Y si esto es todo un peligro para la enseñanza y para los infantes, lo es también para los mentores a quienes les dirigen un claro mensaje: “nadie es indispensable”. En Quintana Roo las negociaciones se han llevado a cabo con una gran seriedad por parte del gobierno haciendo incluso suyas las preocupaciones de los maestros. Se les ha escuchado, se les dio un lugar, se establecieron compromisos que buscan que ni ellos como trabajadores de la educación ni los niños salgan perjudicados.

De las entidades en conflicto, es en tierras quintanarroenses en donde se ha privilegiado el diálogo, se ha buscado la satisfacción de unos y otros y se mantiene como prioridad el no afectar en lo más mínimo el proceso de enseñanza. A todo esto los disidentes responden con bloqueos de calles, con la exposición de su determinación de quemar todo lo que tenga que ver con el PANAL, de gritar un listado de inconformidades que tienen que resolver en otros puntos, en otras instancias, frente al verdadero enemigo.

Este jueves y en razón de lo escrito en este espacio, recibimos un sinnúmero de correos señalando que esta era la única opción que tiene el magisterio para ser escuchado y resolver sus problemas. Es decir, el abandono de las aulas, el incumplimiento, el rechazo a prácticas sindicales, etcétera, es lo que refieren les sirve para lograr sus objetivos. O sea que hay que combatir lo que está mal con un daño peor. ¿O de qué se trata?

Porque aquí mismo señalamos que nunca se oprimirá una tecla en la que se intente siquiera detener el derecho que tiene la clase trabajadora de defender sus derechos, de pelear por sus conquistas, de pelear por su patrimonio, por su futuro; sólo que tratándose del renglón educativo como del de salud, las formas implican mucho y el fondo es importantísimo ya que en un lado se juega con el destino de millones de niños que se convertirán en adolescentes, adultos, padres de familia y su vida puede estar rodeada de fatalidades en la medida en la que su ignorancia sea mayor y sobre los segundos está en juego nada más y nada menos que la propia existencia.

En el griterío de los mentores durante la marcha en Cancún se les escuchó decir que si ya habían conseguido mucho, irán por más: “vamos a conquistar todo lo que queramos”. Y mucho nos gustaría que lo logren, pero sin hacer tanto, tantísimo daño. Nadie sino ustedes tienen la culpa de lo que sucede al interior del SNTE. Nadie sino ustedes, se dejaron manipular y con su propio dinero crearon el PANAL. Nadie sino ustedes han permitido que lleguen líderes a los que entronizan primero y luego endiosan.

Son quienes olvidaron que el patrón era la Secretaría de Educación Pública y no el SNTE. Es a la federación a la que tienen que exigirle que le ponga un alto al programa engendrado por la Gordillo, ya que el documento fue autorizado por el propio Calderón y si bien se signó en las entidades, habrá que tomar en consideración que la línea es Federal, emanada de un gobierno que decidió, una vez más, seguirle cumpliendo caprichos a la chiapaneca o darle un poco de oxigeno para seguir mangoneando a la organización sindical que los representa.

Por lo tanto, habrá que cambiar de estrategia y responder cuando se reciba un buen trato y se tomen acuerdos que si significan beneficios inmediatos para los maestros y no sueños guajiros. Y de ese olvido de quien es el patrón, recordamos, se enorgullecieron y aquí están las consecuencias. En fin, estas líneas jamás se han escrito con el objetivo de hacerles daño, sino de pedirles, por favor, que reflexionen y que busquen alternativas para seguir luchando sin perder de vista que tan han sido reconocidas en Quintana Roo sus necesidades que no les han descontado un sólo peso de su salario, lo cual se lo merecían ya que han abandonado su lugar de trabajo. Habrá que vencer, pero también convencer.

DIME DE LO QUE PRESUMES….

Hay una avenida en Cancún que corta la ciudad. Se trata de la avenida Luis Donaldo Colosio, conocida con ese nombre en su tramo de prolongación de la avenida Tulum –que cruza el centro y se comunica con las vías por las que se llega a Yucatán (Valladolid y Mérida), dando vuelta a la izquierda o en el sentido opuesto conduce a Puerto Juárez y a toda la parte continental de Isla Mujeres- hasta una desviación al aeropuerto, pero que es también el inicio del recorrido para llegar a Playa del Carmen y de ahí hasta a Chetumal.

Pues bien, en uno de sus principales puntos se ubica una zona de conflicto vehicular por lo que el gobierno del Estado procedió a presentar un estudio y el proyecto respectivo a fin de lograr que la Federación apoyara económicamente ese propósito y, se logró. Hace un par de semanas se inició la construcción de un paso a desnivel. Como resulta en todas las obras, los contratados resultaron buenos panaderos y en ningún momento se pusieron a pensar en las clásicas molestias de la obra. Pudieron haber hecho muchas cosas y no hicieron ninguna, ni siquiera instalar señalamientos por lo que de buenas a primeras, de la noche a la mañana, los ciudadanos al circular por esa avenida se toparon con una desviación que les llevó mucho tiempo librar.

En fin, no se trata aquí de quejarse sino de alegrarse de que por fin se esté pensando en seguir ubicando a Quintana Roo como una entidad con vialidades importantes y modernas. No crea usted que llevó poco tiempo y esfuerzo que los del centro aceptaran la obra, no. El gobierno estatal tuvo que presentar planos y más planos y enfrentar rechazos múltiples. Finalmente, lo lograron. Y cuál no va siendo la sorpresa de contemplar en las zonas de excavación anuncios en los que es el gobierno ¡de Gregorio Sánchez! el que se para el cuello.

Ahora sí que ya enseñaron todo el cobre. Como no han hecho absolutamente nada de obra pública en lo que va del trienio, se pretenden colgar una en la que nada tienen que ver. Lo referido dice: “”Trabajamos con la fuerza de la gente” y en ambos extremos el escudo municipal oficial y el creado por el “presidente ciudadano”.

Si usted recuerda, le comentamos que ya hay quien, aunque no lo crea, señala muy seriamente que hoteleros, empresarios, comerciantes, ciudadanos, extrañan a Francisco Alor y mire que eso sí que ya es mucho decir. Pero también agregan: Lilia, a las pruebas me remito y… me las presentan. Resulta que Playa Delfines es una de las pocas que nos hacen recordar al Cancún antiguo, al de las arenas blancas, al del mar transparente que cambia de colores.

Pues ahí, exactamente ahí, en donde la Semarnat y la Profepa ya pusieron sus ojos para crearle otro conflicto al gobierno estatal, el alcalde decidió entregar las licencias respectivas para la construcción de exclusivos condominios. Playa Delfines, además, era una playa pública. El complejo lleva el nombre de “La Herradura” y aunque el director de desarrollo urbano, el ex alcalde de uno de los municipios de Guanajuato, amigo entrañable de don Gregorio y de José Chapur, a quien le hizo entrega de cientos de hectáreas de terrenos nacionales, dijo apenas el pasado 25 de septiembre que no había ningún documento sobre ese sitio. El día primero de este mes los integrantes de la comuna, simpatizantes de Sánchez Martínez, justificaron que puede autorizarse lo que quieran los inversionistas de ese predio porque están comprometidos a no tocar el manglar.

El asunto tiene todavía mucho más de fondo y ya lo haremos de su conocimiento en líneas próximas.

DE LOS PASILLOS

La ola de violencia sigue imparable en el país y no hay para cuando se detenga. Cifras oficiales de la Procuraduría General de la República (PGR) dadas a conocer por el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública, revelan que en los primeros 18 meses de gobierno de Felipe Calderón, fueron ejecutadas en el país 4 mil 785 personas a manos de grupos vinculados con el narcotráfico. El baño de sangre ha salpicado a todo el territorio nacional. Este jueves, tan sólo en Tijuana, Baja California, ocho cuerpos sin vida fueron encontrados en un predio del Parque Industrial del Pacífico, frente a un preescolar, y un cadáver más fue hallado en la colonia Buena Vista. En esa ciudad fronteriza en los últimos cuatro días han sido ejecutadas 33 personas. Mientras tanto, Felipe Calderón tiene la falsa creencia que por decreto acabará con la delincuencia.

La Embajada de Estados Unidos en México informó que el Departamento del Tesoro de ese país congeló los bienes de 10 mexicanos y seis empresas relacionadas con la producción y tráfico de metanfetaminas en México y en territorio estadounidense… Es un hecho ya un aumento a la leche. La Sagarpa dio a conocer que apoyará a Liconsa para que pague un incremento de 30 centavos por litro del lácteo a los productores, mientras que se está calculando la autorización de un aumento en función, dicen, de la capacidad económica de cada empresa.

Se inició nueva etapa

Dice el Presidente Legítimo, Andrés Manuel López Obrador, que la masacre del 2 de octubre de 1968 representó el inicio de la lucha por la emancipación del pueblo de México / Gracias a los estudiantes y maestros que ofrendaron sus vidas, los mexicanos tienen mayores espacios de libertad

AGUALEGUAS, Nuevo León, 2 de octubre (Gobierno Legítimo) - La masacre del 2 de octubre de 1968 representó el inicio de la lucha por la emancipación del pueblo de México, afirmó Andrés Manuel López Obrador al conmemorarse este día el 40 Aniversario de la Matanza de Tlatelolco.
Gracias al indeterminado número de estudiantes y maestros que ofrendaron su vida, los mexicanos tenemos mayores espacios de libertad y de apertura democrática, aclaró al subrayar que los mártires del 2 de octubre siempre estarán presentes en la memoria de los mexicanos y en las páginas de la historia nacional.
Al iniciar una gira de cuatro días por 24 municipios de Nuevo León, el presidente legítimo de México se refirió a la masacre, “a la represión horrenda cometida en contra de los jóvenes y los maestros, a esa gran tragedia, injusta”.
En aquella fecha de 1968, los estudiantes y sus profesores lucharon por todo el pueblo de México en contra del autoritarismo de aquel entonces, explicó.
Antes, expresó a los habitantes de Parás que los acontecimientos del 2 de octubre fueron funestos y reprobables. “Se recuerda la fecha del 2 de octubre porque fueron asesinados muchos jóvenes que luchaban por la libertad y la apertura de espacios democráticos”, enfatizó.
Acompañado por el presidente municipal Crescencio Olivera Cantú, y el secretario de Justicia y Seguridad del Gobierno Legítimo de México, Bernardo Bátiz, así como por legisladores y dirigentes locales del PRD y PT, López Obrador expresó que en aquellos aciagos días fueron encarcelados un importante número de jóvenes, “pero gracias a ellos tenemos un poco más de libertad y se aspira a una mayor democracia”, precisó.
Hizo énfasis en que “lo poco de democracia que tenemos se lo debemos a los jóvenes que ofrendaron su vida, a las víctimas del autoritarismo del gobierno de aquellos días”.
En referencia a la decisión de las autoridades de Parás de izar la bandera a media asta, en señal de duelo y en memoria de los caídos de Tlatelolco, mencionó que ese gesto distingue al pueblo y a las autoridades del municipio.
En Cerralvo, los ciudadanos gritaron a una sola voz: ¡2 de octubre no se olvida! Y la maestra de ceremonias le puso nombre y apellidos a los responsables de la masacre: Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverria Álvarez.
En Agualeguas, el presidente municipal José Israel González Rodríguez –de extracción priista— recibió a López Obrador en sus oficinas. El alcalde expresó que sus gobernados carecen de apoyos para las actividades ganaderas; “unos pocos se lo llevan todo”, se quejó.
También le informó que el crédito es escaso y caro y que en México “el crédito te mata”, por las altas tasas de interés que aplican los bancos.
Al respecto, López Obrador mencionó que las operaciones de la banca mexicana no están reglamentadas y que las instituciones financieras no realizan actividades de fomento o de desarrollo.
También expresó al alcalde González el cálido recibimiento, “es muestra de respeto y de tolerancia”.
Posteriormente, en General Treviño, el presidente municipal Mar Doqueo Gerardo Hinojosa Guerra recibió en sus oficinas a López Obrador. De inmediato el alcalde de origen panista le manifestó al visitante: ¡Que bueno que visitas a los jodidos!.
Luego de firmar el libro de visitantes distinguidos en donde plasmó con su puño y letra: “con todo mi afecto y respeto al pueblo del General Treviño, así como a su presidente municipal, Mar Doqueo Gerardo Hinojosa Guerra. Gracias por su recibimiento”.
El presidente legítimo de los mexicanos calificó como una señal de respeto la invitación del municipe, a pesar “de que no militamos en el mismo partido y de que tenemos diferencias políticas e ideológicas”.

En el mensaje que dirigió a los habitantes del municipio, recordó que el General Treviño siempre estuvo a lado del mejor presidente de México, don Benito Juárez.
Por la tarde, López Obrador también fue recibido por el alcalde de Los Herreras, Lucio Andrés Tijerina López.
En una amena charla, conversaron sobre el estado en que se encuentra el municipio y del fenómeno migratorio, porque actualmente la localidad cuenta con una población flotante de 4 mil 500 habitantes, pero hacia finales de diciembre la cifra se incrementa notablemente por el arribo de los trabajadores migratorios que laboran en Chicago, Houston, Los Ángeles y otras ciudades de los Estados Unidos.
En el recorrido de este día, López Obrador aseguró a los ciudadanos de Cerralvo, Melchor Ocampo y Los Herreras –la tierra del actor Eulalio González “El Piporro”—, que los senadores están avocados a la elaboración del dictamen de la denominada reforma energética.
“En estos días se va a resolver en forma definitiva el asunto del petróleo y si el dictamen tiene el propósito de privatizar el sector, voy a llamar a todo el pueblo de México a la resistencia civil pacífica, pero no vamos a permitir la entrega de los bienes de la nación al capital extranjero”, anticipó.
No escapó a su memoria que en 26 años de imposición del régimen económico neoliberal se han privatizado un promedio de mil empresas públicas, desde los ferrocarriles y las minas, hasta los bancos, los puertos, los aeropuertos, las carreteras y las líneas áreas.
En su exposición aseguró que la corrupción y la pobreza son los principales problemas de nuestro país y resaltó que la economía atraviesa por serias y graves dificultades.
El gobierno espurio de Felipe Calderón, en lugar de rectificar el camino y colocar a las familias en estado de indefensión y de desamparo en primer lugar en la lista de los beneficios de carácter social, intenta privatizar la industria petrolera para favorecer a unos cuantos.
Para el viernes, 03 de octubre, el presidente legítimo de México acudirá a los municipios de Mier y Noriega, Doctor Arroyo, Zaragoza, Aramberri (Ejido La Chona Plaza Principal) e Iturbide.

AMLO critica la falta de previsión para hacer frente a efectos de la crisis en EU

Censura la tardanza de Calderón para aplicar acciones contra la recesión económica

Fabiola Martínez (Enviada)

Agualeguas, NL, 2 de octubre. Andrés Manuel López Obrador criticó la falta de previsión del gobierno “usurpador” de Felipe Calderón para hacer frente –con base en un programa integral– a los efectos de la crisis financiera de Estados Unidos que ya afecta a México.

“Dijeron que no pasaba nada; que si a Estados Unidos le daba pulmonía, a nosotros sólo nos daría gripa. Son declaraciones vulgares e irresponsables, pero ahora sí ya reconocieron que nos afecta, por lo que van a preparar un plan anticrisis”, expresó en este municipio, gobernado por el PRI, tierra de la familia del ex presidente Carlos Salinas de Gortari.

También advirtió a la “mafia de la política” que el movimiento que él encabeza no permitirá la aprobación de la reforma constitucional para abrir la industria petrolera al capital privado, nacional y extranjero.

“Desde aquí les advierto: no vamos a permitir que se entregue el petróleo a extranjeros. Que oigan bien los de la mafia de la política: si intentan sacar la reforma, llamaré a la movilización nacional”, subrayó.

Recuerda Tlatelolco

En el primero de cuatro días de gira por Nuevo León, el político tabasqueño rindió homenaje a los jóvenes asesinados hace 40 años, en Tlatelolco, que –dijo– sólo buscaban un cambio en beneficio del país.

“Gracias a ellos tenemos un poco más de libertad y se aspira a una mayor democracia. La poca democracia que tenemos se la debemos a esos jóvenes que dieron su vida durante esos hechos funestos y reprobables”, manifestó.

López Obrador comenzó su recorrido de este jueves en Parás, municipio gobernado por el PRD. Más tarde visitó Agualeguas y General Treviño, ayuntamientos encabezados por políticos emanados del PRI y del PAN, Lucio Andrés Tijerina y Mardoqueo Hinojosa, respectivamente.

Acompañado por Bernardo Bátiz, ex procurador general de Justicia del Distrito Federal y quien ahora es representante del “gobierno legítimo” en Nuevo León, el ex candidato presidencial de la coalición Por el Bien de Todos explicó a sus simpatizantes por qué afecta a México la crisis por la que atraviesa el vecino país del norte, particularmente por la reducción de los dólares (remesas) que envían los paisanos que trabajan en Esta-dos Unidos.

“Aunque estos del gobierno usurpador digan que no nos va a afectar, es un hecho que sí, pues es cosa de ver que la mayor relación comercial la tenemos con Estados Unidos”, expuso.

Hay recesión económica y, por tanto, más dificultades para aquellos que debieron emigrar, abandonar al país como la única opción para encontrar un empleo mejor remunerado.

Por supuesto, explicó a sus simpatizantes, la crisis también afectará al país, porque se reducirá el nivel de exportaciones hacia esa región; al mismo tiempo, se prevé el aumento del precio de las gasolinas que debe importar México.

“Tenemos que comprar productos caros fuera de México por la política irresponsable del gobierno usurpador, que no ha construido las refinerías que se necesitan”, subrayó.

Más tarde continuó su recorrido por Cerralvo, Melchor Ocampo y Los Herreras, este último la tierra del popular Eulalio González, El Piporro.

Ahí, tierra de gente de “buen comportamiento”, López Obrador planteó, en referencia al movimiento opositor que encabeza, que de esta lucha depende que “podamos sacar a nuestro pueblo de la pobreza y de la marginación.

“Por eso –destacó– no nos podemos hacer a un lado. Tenemos que insistir, tercamente, hasta lograr que las cosas mejoren en beneficio de nuestro pueblo.

“Ya no hace falta hablar mucho de los males que aquejan a nuestro pueblo: cada día que pasa está peor la situación económica. Muchos mexicanos, sobre todo los jóvenes, se ven obligados a dejar sus pueblos. Sabemos también cómo están aumentando los precios y también estamos enterados de cómo se han desatado la inseguridad y la violencia en todo el país”, manifestó.

Castigo a los responsables del 2 de octubre, clamor popular

Decenas de miles marchan al Zócalo para conmemorar la masacre
La represión en Tlatelolco, crimen de Estado, afirma el Comité 68

Gustavo Castillo, Mariana Norandi y Emir Olivares

Integrantes del Comité Nacional de Huelga durante el movimiento estudiantil de 1968, marcharon ayer al conmemorarse 40 años de la masacre en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco. Foto: José Carlo González

Sobre Paseo de la Reforma, la marcha conmemorativa de la masacre del 2 de octubre se desarrolló en forma pacífica. Foto: Francisco Olvera

Decenas de miles de personas marcharon en la capital del país para conmemorar la masacre del 2 de octubre de 1968. El Zócalo de la ciudad de México fue abarrotado por estudiantes, amas de casa, empleados públicos e integrantes de organizaciones sociales que se movilizaron en dos contigentes: uno que partió del Museo Nacional de Antropología y otro de la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco.

Los contingentes avanzaron por Paseo de la Reforma y las avenidas Juárez y Madero, donde se vieron pancartas en las que los manifestantes demandaban el cese de la represión gubernamental contra los movimientos sociales, libertad para los presos políticos y, sobre todo, textos en los que exigían castigo para los responsables de la masacre ocurrida hace 40 años en Tlatelolco.

Se reconstruye aparato represivo

Durante el mitin en el Zócalo, Raúl Álvarez Garín, representante del Comité 68, advirtió que el gobierno de Felipe Calderón “está reconstruyendo el aparato de represión contra los movimientos sociales, como pasó en el caso Atenco”. Aseguró que “ya se alcanzaron acuerdos” entre Estados Unidos y nuestras autoridades “para decretar la suspensión de garantías en la frontera norte de México, porque están pensando que si hay un desplome de la economía nacional podría haber migraciones masivas hacia ese país, y para contenerlas se pretende que el Ejército se enfrente a mexicanos en territorio nacional”.

Las marchas se realizaron de manera pacífica. Sin embargo, grupos de jóvenes con el rostro cubierto con paliacates o máscaras antigases se infiltraron en el contingente que partió de Tlatelolco y provocaron desmanes en la avenida Madero, entre las calles de Palma e Isabel la Católica, causando daños a comercios y bancos de la zona.

Posteriormente esos mismos grupos protagonizaron conatos de enfrentamiento con los granaderos que resguardaban el antiguo Palacio del Ayuntamiento.

Algunos manifestantes portaban fotografías de Ignacio del Valle, dirigente del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT), preso en el penal de máxima seguridad de El Altiplano desde mayo de 2006; también llevaban imágenes de Demetrio Vallejo y Valentín Campa, líderes ferrocarrileros encarcelados en 1959 después de que el gobierno reprimiera la huelga del gremio.

Las movilizaciones partieron aproximadamente a las tres de la tarde. El grupo que salió del Museo Nacional de Antropología fue encabezado por los padres de Lucía Morett, estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) que solicitó refugio a Nicaragua tras los ataques del ejército colombiano contra un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia ubicado en territorio de Ecuador.

Después se sumaron al contingente grupos de universitarios y estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN), que a lo largo de toda la marcha, además de los tradicionales goyas y huelúms, gritaban al unísono: “Poli-UNAM, unidos vencerán”.

Los integrantes de lo que fue el Consejo Nacional de Huelga (CNH), que aglutinó a la dirigencia del movimiento estudiantil de 1968, así como de las coaliciones de maestros e intelectuales, se tomaron del brazo y caminaron casi al final de ese contingente, pero eran los que recibían más aplausos de parte los observadores que formaron una fila que se extendió, al igual que el cordón policiaco, desde el museo hasta el Zócalo.

Raúl Álvarez Garín caminó al frente de la descubierta, organizando a los grupos que se sumaban a la marcha, siempre detrás de Mirtocleya González, la abanderada del 68. Atrás de ellos iban Fausto Trejo, Leopoldo Ayala, César Tirado, Pablo Gómez, Francisco Gallegos, Esmeralda Reynoso, Carlota Botey, Gastón Martínez, Ignacia Rodríguez, Enrique González Rojo y Eugenio Filloy, entre muchos más que dirigieron el movimiento estudiantil.

Caminaron por las calles del centro de la ciudad recordando la historia de 1968.

Antes del cruce de las avenidas Reforma y Florencia, en la Zona Rosa, se sumaron al grupo Carlos Monsiváis, Rolando Cordera y Gerardo Estrada.

Durante la movilización se repartió un documento titulado Proclama del Comité 68 en el 40 aniversario del 2 de octubre. En ese texto se menciona que “la masacre perpetrada en la Plaza de las Tres Culturas, hace 40 años, fue un crimen que se enmarca en una política de Estado que tuvo el propósito central de destruir un movimiento cuyas demandas –amparadas en la Constitución– expresaban el cuestionamiento y el rechazo al autoritarismo y a la represión gubernamental”.

El contingente que partió de Tlatelolco estuvo encabezado por habitantes del municipio de San Salvador Atenco, que demandan libertad para Ignacio del Valle y otros 12 integrantes del FPDT que aún están presos.

Sin embargo, la mayoría de los participantes en la movilización eran estudiantes del instituciones académicas del Distrito Federal y otras entidades. Este grupo gritó consignas contra la desaparición de la escuelas normales públicas, la reforma educativa, la Alianza por la Calidad de la Educación, Elba Esther Gordillo, la reforma energética y los aumentos en gasolinas y alimentos.

Aproximadamente a las 18 horas el contingente entró en la Plaza de la Constitución, donde se realizó un mitin. Entre los oradores participaron representantes del FPDT, la UNAM, la Universidad Autónoma Metropolitana, del magisterio disidente de Morelos, IPN, de la Escuela Nacional de Antropología e Historia y del Comité del 68.

Los maestros de Morelos recordaron que son ya 50 días que se mantienen en paro indefinido y advirtieron que no regresarán a impartir clases hasta anular la Alianza por la Calidad de la Educación. “Hoy decimos que este movimiento magisterial se ha convertido en un gran movimiento social; hoy decimos que en Morelos, como en el 2 de octubre, no daremos un paso atrás, porque se está depertando la conciencia de un pueblo, de toda una sociedad y de todos los trabajadores”.

Los estudiantes de la UNAM reiteraron su compromiso con la educación pública y popular, y afirmaron que “sólo con la organización independiente lograrán la expulsión definitiva de las organizaciones delictivas, como son los porros de la universidad”.

En ese sentido, cabe mencionar que cuando se desarrollaba el mitin, frente al antiguo Palacio del Ayuntamiento se presentaron conatos de enfrentamiento entre granaderos y jóvenes, lo que provocó que los oradores hicieran un llamado a “no caer en la provocación” y pidieron a los asistentes que formaran un cordón humano alrededor de la plancha del Zócalo para garantizar la seguridad y continuidad del acto.

El mitin concluyó sin que hubiera enfrentamientos directos con la policía, aunque las autoridades reportaron la detención de 20 jóvenes que participaron en los desmanes.

Muchachos y consignas de ayer y hoy en la marcha por los 40 años del 2 de octubre

Los chavos se adelantaron a los históricos; “déjenlos, no son carreras”, dicen los segundos
El porrismo en la UNAM y el cacicazgo de Elba Esther Gordillo fueron elementos adicionales

Arturo Cano

Con lentitud, la cadena humana se enfiló del Museo de Antropología al Zócalo capitalino. Foto: Carlos Ramos Mamahua

Con perdón de Pepe Alvarado, hay belleza y luz en las almas de estos muchachos vivos que, sin decir agua, toman la delantera sobre el Paseo de la Reforma y lanzan el primer grito de la tarde: “¡2 de octubre…!”

Los históricos no se mueven. “Que se adelanten, no es programa de carreras”, dice sin preocupación alguna Raúl Álvarez Garín, líder del movimiento de 1968, y también aquí, en las inmediaciones del Museo de Antropología, donde parte una de las marchas por los 40 años de la matanza de Tlatelolco.

“¡Aplaudan, aplaudan, no dejen de aplaudir, que el pinche gobierno se tiene que morir!”, gritan, tras los primeros pasos, los nietos del 68.

“Si se refieren al de Felipe Calderón, llegaron tarde”, dice un agudo observador, mientras se arma la descubierta de la marcha. Faltan muchos, pero están varios de los líderes del Consejo Nacional de Huelga, y algunos se impacientan porque los jóvenes se adelantan.

–¡Los chavos ya nos rebasaron! –dice un sesentayochero.

–¡Yo me voy con los chavos, aquí ya se anquilosaron! –grita otro.

La mayoría aguanta, en el arranque de las bromas que sellarán la tarde.

–Vámonos delante de los jóvenes, para que nos empujen –sugiere uno de los históricos.

–O para que nos levanten –previene otro.

Las bromas sobre los estragos del tiempo en “los muchachos del 68” son extensas y todos las toman a bien.

La misma abanderada

Avanzan los muchachos de ahora, siguen los muchachos de antes, en la descubierta que encabeza la abanderada, Mirtocleya González, quien lo fue también, dicen aquí, hace 40 años.

La flaca memoria o el tiempo que desdibuja los rostros conocidos sólo permiten enumerar a Félix Hernández Gamundi, Fausto Trejo, con sus 83 años, Pablo Gómez, Jesús Martín del Campo, Marcia Gutiérrez, Enrique González Rojo, Saúl Escobar.

Un tramo más adelante se incorpora el escritor Carlos Monsiváis, flanqueado por Rolando Cordera y Gerardo Estrada. Se suma brevemente a la descubierta, bajo la manta principal: “2008. Por la verdad y la justicia, contra la impunidad, la lucha sigue, sigue…”

Delante de la fila de dirigentes marcha, en su descubierta de un solo hombre, Raúl Álvarez Garín, según muchos el más avezado dirigente de hace 40 años.

–¿Y él por qué va solo? –pregunta alguien.

–Se lo merece, es el más terco –dice, a manera de elogio, el historiador Francisco Pérez Arce.

Y ahí va Álvarez Garín repite y repite que la terquedad suya y de otros ya logró “darle la vuelta” a la idea de cerrar para siempre el capítulo del 68.

El abismo generacional

Los históricos quedan a la cola. Los gritos de “fuera porros de la Universidad Nacional”, aderezados de goyas y huelums, subrayan el abismo generacional, pero no tanto como las consignas frente a la embajada de Estados Unidos. Los viejos gritan: “¡Cuba sí, yanquis no!”, en tanto que los jóvenes resumen: “¡Culeeeros!”

Pese a las bromas, algunos históricos tienen más que chisguete de voz para traer de vuelta las consignas de antaño. “Che, Che, Guevara, LEA, LEA a la chingada!”, gritan (claro, por las iniciales del ex presidente Luis Echeverría Álvarez).

En medio de esas viejas consignas reparte autógrafos, se toma fotos y ofrece declaraciones de calle, Carlos Monsiváis, quien destaca la cobertura mediática de la conmemoración y define las consecuencias del movimiento de 68 como un triunfo vigente, no como un triunfo póstumo de quienes enfrentaron el autoritarismo del régimen.

“Ho Ho Ho Chi Minh/ LEA, LEA, chin chin chin”, siguen los viejos gritos.

El recordatorio perdura y se extiende a las nuevas generaciones. Cuando se nombra a Echeverría, truena la voz una joven mujer: “¡Ya te esperan los gusanos, cabrón!”

Las consignas también se actualizan para la coyuntura: “Calderón y Echeverría son la misma porquería”, se corea aquí y allá. Y más. Un joven reparte un volante con iconos del 68 y una nueva consigna: “News Divine tampoco se olvida”

La marcha camina con lentitud, y no por la mermada movilidad de los históricos, sino porque confluye con los contingentes que partieron de otros puntos.

La división es de siempre en esta fecha. En esta ocasión hubo un argumento nuevo, según cuenta Adriana Corona, representante de la Prepa 6 ante el Consejo Nacional de Huelga en 1968. Dice que los líderes de varias escuelas se negaron a marchar por Paseo de la Reforma aduciendo que “es la ruta de López Obrador”.

Igual se encuentran algunas columnas en el cruce de Reforma y Bucareli; otras más allá, frente al Palacio de Bellas Artes.

Frente a la torre del Caballito hacen su aparición los maestros de Puebla, varios miles echados a la calle por las declaraciones y la firma de la dirigente a la que dedican la mayor parte de sus gritos: “Sacaremos a Elba Esther del sindicato”.

Las 18:10...

A esa hora, en el cruce de Juárez y Balderas se solicita un minuto de silencio. Los puños en alto, las caras serias sólo en ese momento solemne. Al fondo, el barullo de los poblanos.

“¡2 de octubre… no se olvida!”, se grita varias veces tras el recordatorio de la bengala que anunció la muerte.

Jesús Martín del Campo pasa lista de algunos de los ausentes, en primer lugar José Revueltas y Heberto Castillo. “¡Presente!”, gritan los demás. “Mártires de Tlatelolco. ¡Presentes!”

–Adelante hay una provocación –se informa por el megáfono, cuando ya se han armado los catorrazos en las calles del centro. Los provocadores se llevarán “la nota”, pese a que la mayoría de los muchachos marcharon con ganas, con ánimo festivo, gritando las consignas de sus padres y sus abuelos y corriendo libres por las calles de su ciudad.

¿Hay más ropa negra que mezclilla? Hay de todos los colores en estos muchachos que gritan los gritos de ayer y se esfuerzan en alguna, escasa, renovación. Pasan frente a un grupo de granaderos: “Hay que estudiar, hay que estudiar, el que no estudie a policía va a llegar”.

Y se siguen bailoteando: “Hay que leer, hay que leer, pa’que el gobierno no nos venga a joder”.

Pocas calles antes de llegar al Zócalo, los vándalos de “la nota” la emprenden contra algunos comercios. La mayor parte de los estudiantes se abre, quiere alejarse. A los primeros golpes, los de las prepas gritan: “¡Fuera porros de la UNAM!”

Apretujados, haciéndose bolita para protegerse unos a otros, se inventan otro grito: “¡No hagan violencia, eso no es protesta!” Llegan al Zócalo un tanto escamados. “Ya ni gritamos al entrar”, dice una alumna de la Preparatoria 6.

En la plaza, el sonido es malo. El escenario lo dominan algunos estudiantes de la Prepa Popular y de Chapingo. Sólo adelante, cerca del Palacio Nacional, reciben atención consignas entre ecológicas y agraristas, como “el campo es vida, el pueblo no lo olvida”.

En el otro extremo de la plaza, una incursión de los granaderos provoca una nueva escaramuza. Vuelan botellas y palos. Decenas de estudiantes piden calma, gritan su rechazo a la “provocación”, hacen una valla, tomados de las manos, para separar a los granaderos de algunos jóvenes encapuchados que, armados de garrotes, la quieren seguir. La mayoría son mujeres que no pasan de los 20. Los encapuchados les hacen señas obscenas y luego se van.

Las muchachas se van a la plaza, se sientan en el suelo, conversan, leen sus mensajes de celular. Era la conmemoración de sus padres o abuelos y ya es suya, sobre todo cuando se sientan alrededor de una enorme manta negra con letras blancas que dice: “Ni perdón ni olvido”.

Poco después entran los históricos, y jóvenes y viejos aplauden su carrera de resistencia.

A 40 años: ¡2 de octubre no se olvida!

Gilberto López y Rivas

El día de ayer se recordó la masacre que el gobierno mexicano llevó a cabo hace cuatro décadas en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco para terminar abruptamente el Movimiento Estudiantil-Popular de 1968. Este ha sido uno de los crímenes de Estado más aterradores que se registran en la historia del México contemporáneo. El ataque contra una multitud pacífica e indefensa se realizó con todos los agravantes de ley: premeditación, alevosía y ventaja, y en él participaron como autores materiales el Ejército en uniforme y sin uniforme, esto es, el grupo paramilitar denominado Batallón Olimpia, y los francotiradores apostados en las azoteas de los edificios próximos, los diversos cuerpos policiacos y de inteligencia de la época. Los autores intelectuales más señalados son el ex presidente de la República Gustavo Díaz Ordaz; su secretario de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez; los mandos militares de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y el Estado Mayor Presidencial, así como diversos altos funcionarios de la policía y del entonces Departamento del Distrito Federal. Ninguno de los responsables materiales e intelectuales ha sido castigado por ese delito de lesa humanidad, por lo que a 40 años priva la impunidad. Este acontecimiento cimbró para siempre a una generación que guarda en su memoria una lección indeleble: la clase en el poder recurre al uso de la violencia genocida si considera amenazados sus intereses y privilegios.

El movimiento de 1968 es la culminación de una década de intensas luchas populares que se inició a partir de la represión de la huelga ferrocarrilera de 1959; el asesinato de Rubén Jaramillo, en 1962; el activismo del Movimiento Revolucionario del Magisterio; los movimientos huelguísticos de los telegrafistas y los médicos, y las acciones de una franja importante de grupos que optaban por la lucha armada bajo la influencia del triunfo de la Revolución Cubana. La década de los 60 es una fragua de acciones, debates, acontecimientos que ponen en el centro la posibilidad de la revolución: recordemos que en estos años la comprensión equívoca de la experiencia cubana deriva en muchos casos en un foquismo esquemático y tiene amplias repercusiones que culminan con el apresamiento y asesinato de Ernesto Che Guevara en la Bolivia de 1967. El subcontinente latinoamericano era un rosario de movimientos guerrilleros y de grupos armados en preparación a los que no escapa México. La discusión sobre el reformismo de los partidos comunistas tradicionales se “subsanaba” en muchos países con grupos clandestinos que tenían como meta la acción armada.

El movimiento estudiantil tomó a los militantes profesionales de esas organizaciones revolucionarias por sorpresa, dado que sus perspectivas apuntaban a sectores “estratégicos”: la clase obrera, y como aliado “secundario”, el campesinado. Los estudiantes, aunque constituían una de las fuentes importantes de reclutamiento de esos organismos, no eran apreciados como un sujeto revolucionario capaz de impulsar un proceso de la envergadura del que se inició el 26 de julio de 1968, a raíz de una violenta represión policiaca a la manifestación de apoyo a la Cuba revolucionaria en esa fecha significativa.

Antes de estallar el movimiento, las llamadas “sociedades de alumnos” eran una forma organizativa muy común entre el estudiantado, aun en aquellos centros educativos con hegemonía de la izquierda. El movimiento tornó obsoletas esas estructuras que en algunos casos eran utilizadas por el partido oficial para la cooptación de dirigentes estudiantiles, surgiendo en su lugar los comités de lucha nombrados en asambleas generales, cuyos delegados integrarían el Consejo Nacional de Huelga, una forma democrática de organización que funcionó hasta el final sorpresivo del movimiento.

El 68 se caracterizó por sus grandes y combativas marchas: las de agosto y septiembre, la del silencio, la de las antorchas; se recuerda por la generosidad, alegría, irreverencia e imaginación de esa generación marcada por un movimiento que le dio una señal de identidad. Este movimiento se integró principalmente por estudiantes y profesores (pero también por padres y madres solidarios) de las distintas escuelas y facultades de la UNAM, el Politécnico, la Escuela Nacional de Antropología e Historia, aunque se sumaron rápidamente alumnos de la educación media y superior de escuelas y universidades de diversas procedencias sociales, e incluyeron a no pocos estudiantes de centros universitarios privados incorporados a las brigadas de información y propaganda que recorrían la ciudad y constituyeron un efectivo medio de comunicación que se enfrentó con éxito a los grandes medios controlados por el gobierno.

El 68 fue un acontecimiento histórico de gran magnitud que impactó a grandes sectores sociales mediante los jóvenes estudiantes, quienes como nunca sintieron el cariño popular no sólo en la ciudad de México y sus alrededores, sino en todos los estados donde el movimiento se expandió. Se demandaban mínimas libertades democráticas, la libertad de los presos políticos y el fin de un régimen autoritario por parte de un Estado que nunca estuvo dispuesto a resolver el conflicto. Se llegó hasta el final trágico decidido por el poder, hasta Tlatelolco, donde se aprendió la significación de la dignidad y la lucha que no claudican y que fructifican hasta nuestros días.

Siempre recordaré, en ese día fatídico, a una mujer imperturbable y erguida en medio de las balas, los gritos de los heridos y la angustia de la gente que frenéticamente buscaba protegerse; ella levantó lentamente sus brazos, haciendo con sus dedos la señal de la V de la victoria que el movimiento adoptó, mientras la plaza se llenaba de muerte, dolor y luto.

¡"Que los maten a todos!"

por Rosario Ibarra

(publicado en El Universal el 2 de octubre de 2008)

Infunden pavor las palabras que dan nombre a estas líneas. Iguales o semejantes —dicen algunos— se escucharon hace 40 años, la tarde sangrienta del 2 de octubre, y tres años después, el doloroso Jueves de Corpus, llegaron de nuevo como un eco siniestro.

Duele decirlo, pero hace apenas dos días, en el Senado de la República, tras escuchar la lectura del dictamen por el que se otorgará la medalla Belisario Domínguez al ilustre periodista Miguel Ángel Granados Chapa, aprobado por unanimidad, para gozo de todos quienes lo queremos, minutos más tarde se tocó el tema de los sucesos terribles ocurridos en la prisión llamada La Mesa, en Tijuana.

El “punto de acuerdo” proponía que la Comisión de Derechos Humanos del Senado se trasladase al estado de Baja California, para investigar los hechos ocurridos en el Centro de Readaptación Social antes mencionado... ¡y allí terminó el espíritu de unanimidad! No se pudo aprobar la proposición porque la bancada blanquiazul en pleno se opuso a ello... pero lo más grave fueron las palabras que brotaron de uno de los escaños de los opositores a la aprobación, que coincidían con la orden de exterminio... “porque todos son criminales”, dicen que remató el que lo dijo.

Por si lo ignora el autor de tal expresión (que no sé quién es), las prisiones están llenas de pobres, la mayoría de ellos inocentes o culpables de delitos menores a los que los arrastran la miseria, el hambre, la ignorancia, el desempleo y todos los males que generan los malos gobiernos.

Otros confiesan, bajo infame tortura, delitos que no cometieron, pero todos estos atropellos nunca merecen la atención y menos la protesta de gente que considera a los pobres como los prescindibles, los que no hacen falta, los que de nada sirven, los que estorban y por eso también entrenan a sus iguales, a otros pobres, como soldados y policías para la tortura, la crueldad y el exterminio de sus hermanos...

Cuánta razón tenía Thoreau cuando decía que el enemigo natural del soldado es el gobierno que lo entrena.

Y ese mal gobierno se torna diabólico, aborrecible, cuando lo enfrenta a los de su clase y le ordena que los maten a todos.

jueves, octubre 02, 2008

México, 2 de Octubre de 1968: Noche de Tlatelolco, muerte del movimiento estudiantil

Hoy es el 40º aniversario de la matanza que todavía ensombrece la historia de México

Ernesto Páramo
Tlaxcala

"Tlatelolco", ilustración de Juan Kalvellido

Los hechos de la noche de Tlatelolco están aun cubiertos, 40 años después, por una neblina densa y fría que oculta la identidad de una multitud de actores secundarios, que a pesar de eso, tuvieron papeles de importancia en esta tragedia. Aquellos actores principales que tomaron las decisiones y que tuvieron responsabilidad directa por los acontecimientos que condujeron a la masacre: el presidente de la Republica Gustavo Díaz Ordaz, el Secretario de Gobernación Luis Echeverría Álvarez, el jefe del Estado Mayor Presidencial general Luis Gutiérrez Oropeza, el comandante de la operación militar en Tlatelolco general José Hernández Toledo y el comandante del Batallón Olimpia Coronel Ernesto Gutiérrez Gomes Tagle, entre otros, junto con aquellos que se dedicaron a crear confusión como estrategia de desinformación en los días que siguieron a la masacre, han permanecido fuera del alcance de la ley y de la justicia

Sin embargo, la sangre de los jóvenes y las lágrimas de los adultos aún están frescas y llenas de dolor.

Las marchas masivas de más de 700 mil u 800 mil estudiantes, trabajadores, amas de casa y empleados de oficina que tardaban más de tres o cuatro horas en llegar al Zócalo a partir del Museo de Antropología, aún están presentes y frescas en la memoria de quienes participaron activamente y de quienes formaron valla en silencio a lo largo del camino para verlos pasar y darles su apoyo.

Es cierto que el Consejo Nacional de Huelga no fue disuelto sino hasta el 4 de Diciembre en un mitin en Zacatenco. Sin embargo, también es cierto que después de la noche del 2 de Octubre y la masacre de Tlatelolco, con cientos de estudiantes y espectadores muertos, miles de encarcelados en prisiones y campos militares o víctimas de persecución por parte del estado y sus fuerzas de represión, el movimiento estudiantil realmente dejó de existir. Aparte de intentos de protesta aislados, durante la Ceremonia Inaugural de la XIX Olimpiada, que fueron rápida y brutalmente suprimidos, el movimiento prácticamente desapareció.

Hay dos versiones, aparentemente contradictorias, de los acontecimientos de la noche del 2 de Octubre, y ellas dependen principalmente del lugar en el que se encontraban los observadores, del tiempo en el que realizaban sus reportes y de su interpretación personal bajo circunstancias de peligro extremo.

Se celebró un mitin público que fue anunciado para empezar a las 17:00 horas en la Plaza de las Tres Culturas, en el cual se encontraban una gran variedad de gente: Padres de familia con niños pequeños, estudiantes, trabajadores, obreros. Los oradores exigían en tono verbal agitado que terminara la represión violenta ejercida por las diferentes fuerzas policíacas, cuando de pronto se dejaron oír ráfagas de ametralladora sin saber exactamente de donde venían.

La gente empezó a correr tratando de escapar en un pánico ciego, lo que produjo muchos lesionados.

Durante estos momentos de caos, francotiradores situados en los edificios de la Unidad Habitacional de Tlatelolco empezaron a disparar en contra de las unidades del ejército que se encontraban ahí. El tiempo, las 18:10. La batalla se generaliza oyéndose ráfagas de ametralladora interrumpidas por largos lapsos de silencio y después del silencio, las ráfagas de nuevo.

La mayoría de los disparos en contra del ejército se hicieron desde el edificio 16 de Septiembre: el ejército respondió usando 2 tanques que dispararon con sus cañones en contra del edificio. Esto produjo inmediatamente un incendio y un número desconocido de víctimas que debe de haber sido muy grande.

Muy pronto se hicieron numerosas llamadas telefónicas a la Cruz Roja y a la Cruz Verde para que atendieran a las víctimas y para que las transportaran a las clínicas y hospitales que les pudieran ofrecer ayuda médica. Las ambulancias hicieron una cantidad innumerable de viajes con los heridos durante toda la noche.

En estos momentos se puede observar una gran cantidad de heridos, pero ningún muerto. El rumor empieza a circular de que hay dos soldados muertos.

Aunque la batalla se llevaba a cabo en toda la unidad habitacional, sólo se podían ver dos camiones quemados a las 19.30 horas.

Muchos curiosos que se encontraban en el lugar de los hechos recibieron heridas de bala.

Como decíamos antes, hay varias versiones de los acontecimientos y de cómo empezó la balacera. A las 19:40 horas circulaban dos de ellas.

La primera dice que 3 helicópteros se encontraban volando sobre el lugar, cuando de pronto uno de ellos dejó caer una luz verde, que se asume fue la señal para que el ejercito empezara a atacar.

La segunda dice que una patrulla policíaca pasaba frente al edificio 16 de Septiembre, cuando fue atacada con armas de fuego y testigos aseguran que miembros de la policía montada empezaron a disparar en contra de los habitantes del edificio. Inmediatamente después llegó el Ejército con sus tanques, abriendo fuego con sus cañones y provocando un incendio que se extendió con rapidez.

Los oradores hicieron un esfuerzo desesperado para controlar esta situación tan violenta, pidiendo a los asistentes que no hicieran nada que provocara una reacción del ejército o de la policía.

Un helicóptero bajó mucho sobre la Plaza de las Tres Culturas, donde se llevaba a cabo el mitin y dejó caer una luz verde. De inmediato se inició la balacera y el ejército inicio sus operaciones.

A las 19:15 horas en el punto más feroz de la violencia. La balacera se extiende desde la calle Manuel González en el norte a la calle Sol, lo que incluye la totalidad de la Unidad Habitacional de Tlatelolco.

Grupos de granaderos se ven por todas partes persiguiendo a los estudiantes y disparando a matar con sus rifles.

A las 19:15 horas un Volkswagen blanco, circula a alta velocidad por la calle Manuel González, se detiene por unos momentos en la Glorieta Peralvillo, dispara varias veces a los soldados y escapa.

A las 19:45 horas en la calle Prolongación de San Juan de Letrán y Sol unos 100 estudiantes hacen un mitin, y el orador los arenga a través de un megáfono, para que se mantengan unidos sin tenerle miedo a la muerte.

De repente una camioneta panel blanca llega ahí y se estaciona, todos los muchachos se dispersan hacia el sur.

En las calles de Zarco y Nonoalco se ve un autobús de la línea San Rafael-Aviación destruido. En las calles de Guerrero y Nonoalco se encuentra otro de la línea Guerrero-San Lázaro en llamas. En Lerdo y Nonoalco hay un autobús de la línea Peralvillo-Tlanepantla en ruinas.

A las 20:00 horas se ven escenas desgarradoras de padres de familia buscando a sus hijos por los alrededores.

Por el edificio de Relaciones Exteriores se puede ver a una señora cargando a una niña de tres años, camina unos pasos y se desmaya.

A las 20:19 horas El Ejército entra en masa a la Plaza de las Tres Culturas con varios carros ligeros de combate y un gran número de soldados. Al mismo tiempo, aproximadamente 100 estudiantes fueron conducidos a San Juan de Letrán en 18 transportes militares como prisioneros.

Por más de 30 años el Gobierno Federal ha negado la existencia de detenidos y desaparecidos en el Campo Militar Número Uno, sin embargo, documentos oficiales de la Procuraduría General de la Republica y de la desaparecida Dirección Federal de Seguridad sobre la represión del 2 de Octubre de 1968, localizados en el Archivo General de la Nación, desmienten las versiones que prevalecieron por más de tres décadas.


Después de que el ejército entró a la Plaza de las Tres Culturas se podía ver una gran cantidad de muertos. Algunos de los cuales, se empezaba a amontonar, unos sobre otros.

A las 20:45 horas empieza un incendio en el edificio Chihuahua sobre el cual concentra su fuego el ejército porque piensan que ahí se encuentran los miembros del Consejo Nacional de Huelga.

Alguien dice que hay 17 muertos en el atrio de la Iglesia de Santiago.

El Ejército ha capturado y tiene prisioneros a 400 estudiantes en la parte de atrás del edificio de Relaciones Exteriores.

Llegan más refuerzos del ejército, los granaderos y otras fuerzas policíacas a la Unidad Nonoalco. En la Plaza de las Tres Culturas una ambulancia militar transporta a dos muchachas. No se sabe si están heridas de gravedad.

Entre las calles de San Juan de Letrán y Tacuba se puede ver un tranvía quemando. Entre las calles de San Juan de Letrán y 16 de Septiembre un camión de limpieza es consumido por el fuego

Un testigo recuerda el arribo de la Brigada Olimpia que estaba integrada por agentes especiales, muchos de ellos tan jóvenes que se podían confundir fácilmente con los estudiantes, y que sólo se identificaban por un guante blanco en la mano izquierda. Estos soldados entraron a todos los departamentos de los edificios en busca de estudiantes, armas o testigos de las atrocidades.

Es una situación Dantesca con muchos padres, madres, hermanos y otros familiares buscando a sus seres queridos. Van de un lugar a otro preguntando y tratando de encontrar a sus familiares. Se llenan de pánico cuando se enteran de que algunos de los edificios han sido ametrallados por el ejército o que los granaderos disparaban a los estudiantes por la espalda.

La otra versión del inicio de la masacre dice que ya iba a terminar el mitin cuando se vio pasar un grupo de muchachos que parecían estudiantes. Se dirigían al edificio Chihuahua, hacia el balcón que usaban los oradores. Este grupo era parte de la Brigada Olimpia, una unidad especial de la policía integrada por soldados, policías judiciales y otros. Llevaban un guante blanco en la mano izquierda para identificarse.

Entraron al edificio y llegaron al balcón donde estaban los dirigentes del movimiento estudiantil, trataron de detenerlos y ellos resistieron, así que los miembros de la Brigada Olimpia empezaron a disparar cuando vieron una luz verde que se lanzó desde un helicóptero que descendió bastante bajo. Del edificio Chihuahua se difundió la balacera a todos lados.

En la parte de atrás de la Iglesia de Tlatelolco hay más de mil estudiantes detenidos por el ejército. En un elevador del edificio Chihuahua se encuentran como 60 estudiantes en calzoncillos con la cara hacia la pared y las manos en la nuca.

Hacia las 24:00 horas se pueden ver unas mil doscientas personas detenidas en la parte oriente de la Iglesia de Tlatelolco. Entre ellos, estudiantes, padres y madres de familia, obreros, empleados de oficina y hasta niños. Por todos lados se ven escenas desgarradoras. Se oyen gritos desesperados de angustia y se ven las figuras en la oscuridad de aquellos que buscan, con frecuencia en vano, a aquellos familiares que han desaparecido

Varios francotiradores que atacaron a las fuerzas del ejército desde los edificios de Tlatelolco perecieron o sufrieron heridas graves. Cuando menos dos son identificados como miembros del ejercito.

Como siempre en América Latina, cuando hay un desastre político o alguna tragedia social, la CIA se encuentra escondiéndose muy cerca, en un algún agujero o en el caso de México, en las oficinas de los más altos dirigentes de la nación.

Según documentos recientemente desclasificados por el gobierno de los Estados Unidos, obtenidos por Jefferson Morley y examinados por Kate Doyle del Archivo de Seguridad Nacional, la CIA inició en 1956 un programa para reclutar altos funcionarios del gobierno mexicano y tuvo en Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez a dos agentes de muy alto valor.
Winston Scott, asesino genocida impune.

Díaz Ordaz, asesino genocida impune.

Gutiérrez Barrios, asesino genocida impune.

Luis Echeverría Alvarez, asesino genocida impune que aun cobra del erario de la nación por sus servicios a la patria.

Díaz Ordaz, Echeverría y Fernando Gutiérrez Barrios fueron reclutados por Winston Scott que fue jefe de estación en México entre 1956 y 1969 como parte del programa denominado *Litempo*, que tuvo un éxito tan grande que se consideró como modelo para otras estaciones de la CIA.

Sin embargo, el programa acabó por absorber a su creador, anotó Morley en resumen, al señalar que los reportes sobre el movimiento estudiantil de 1968 sólo reflejaron el punto de vista que el gobierno de Díaz Ordaz quiso presentar y que de acuerdo a varios reportes (la CIA transmitió cuando menos 15 versiones distintas y contradictorias sobre los hechos de Tlatelolco) el gobierno de México estaba luchando en contra de una amenaza comunista con raíces en el extranjero.

Fuentes cercanas a la presidencia de Díaz Ordaz aceptaron sin reserva a fines de 1968, que nadie tenía la menor idea de cómo resolver los problemas con el movimiento estudiantil, sin poner en peligro el inicio de los Juegos Olímpicos y que Díaz Ordaz llamaba por teléfono a Scott con tanta frecuencia, en los momentos más difíciles del conflicto para pedirle consejos y ayuda, que el jefe de estación se regresó a los Estados Unidos para cortar la comunicación entre ellos.

El código Litempo compuesto por el prefijo Li que identifica operaciones en México y Tempo, que identifica al programa de relaciones entre la CIA y “altos funcionarios selectos” de México.

Díaz Ordaz era Litempo 2, Echeverría era Litempo 8 y Gutiérrez Barrios Litempo 4

Litempo 1 era Emilio Bolaños, un sobrino de Díaz Ordaz que fue posiblemente el conducto por el cual entraron en contacto con el Presidente, cuando era Secretario de Gobernación.

El documento dice que la CIA-México informó al gobierno de EEUU que el gobierno mexicano reportó que el movimiento estudiantil era dirigido por comunistas y que tenía influencias extranjeras [proviniendo de la Embajada Soviética] pero que los reportes eran cuando menos exageraciones.

Como muchos mexicanos, los oficiales de la embajada de los Estados Unidos en la ciudad de México, no estaban preparados para ver la fuerza que tomó el movimiento estudiantil y la violencia que desató el gobierno de Díaz Ordaz como respuesta. Los reportes que salían de la embajada eran con frecuencia confusos durante la crisis, posiblemente porque los oficiales de la CIA tenían relaciones mucho más cercanas con los políticos mexicanos, que los miembros de otras agencias y estaban más dispuestos a creer su propaganda política. Por una parte, la Embajada tenía mucha confianza en la hegemonía de régimen. Por otra parte, oficiales de los Estados Unidos nunca pensaron que los estudiantes pudieran ser capaces de montar un desafió serio al gobierno.

En respuesta a los disturbios estudiantiles de mayo en Paris, Washington pidió a la Embajada que preparara una evaluación de los cuerpos estudiantiles mexicanos, pero ellos fallaron en predecir el huracán que se avecinaba. El 14 de Junio, unas cinco semanas antes de la primera confrontación entre los estudiantes y las fuerzas de seguridad, la Embajada predijo con toda confianza que era imposible que pasara en México algo parecido a lo que pasó en Francia.

También es interesante notar que una caja que se encuentra en la galería dos del Archivo General de la Nación, depositada en el fondo Gobernación, contiene telegramas enviados al Presidente de la Nación en los días que siguieron al 2 de Octubre de 1968 por políticos, empresarios y lideres de organizaciones afines al régimen en todo el país.

En medio de centenares de papeles se encuentra uno fechado en Buenos Aires el 23 de Octubre de 1968; el mensaje es breve: “Rogamos haga llegar nuestra adhesión al gobierno de México”. Este mensaje está dirigido a Luis Echeverría y esta firmado por José Luis Borges, Manuel Peyrou y Adolfo Bioy Casares. Años después, Borges confirmó sin lugar a duda su vocación y afinidades fascistas cuando aceptó honores por su obra literaria rendidos por miembros de la Junta Militar Pinochetista en Chile.

La caja de los telegramas esta precedida por otra que contiene los acuerdos que tomaron Díaz Ordaz y Echeverría durante el mes de Octubre de 1968; sin embargo se encontró uno que no tiene nada que ver con eso. Este oficio fue enviado por Winston Scott, jefe de estación de la CIA en México el 19 de Julio de 1965 con una invitación a Fernando Gutiérrez Barrios a seleccionar dos agentes de la Agencia Federal de Seguridad para que a partir del “15 de Septiembre”, viajen a los Estados Unidos para “recibir entrenamiento por cuatro meses”.

"La noche de Tlaltelolco", Elena Poniatowska




http://www.youtube.com/watch?v=du-5ts2TgG0&eurl=http://www.rebelion.org/noticia.php?id=73649