Por: Pagina12
09 de septiembre 2009. - El juez español Baltasar Garzón declarará este miércoles ante el Tribunal Supremo de su país en calidad de imputado por haber intentado investigar los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la guerra civil española (1936-1939) y los primeros años de la dictadura franquista (1939-1975). El sindicato ultraderechista de funcionarios públicos Manos Limpias interpuso la acción y el Alto Tribunal, donde según el diario español El País Garzón no cuenta con muchos amigos, la aceptó a pesar de la oposición de la Fiscalía.
El pasado octubre Garzón decidió investigar la suerte de más de 114 mil desaparecidos durante la Guerra Civil y los primeros años de la dictadura, y, para ello, autorizó la apertura de 25 fosas comunes donde se cree están enterradas víctimas del bando republicano. “El delito de detención ilegal, sin dar razón del paradero, en el contexto de crímenes contra la humanidad, es imprescriptible”, estableció Garzón al declararse competente para avanzar en la causa.
La acusación en su contra es por prevaricato, es decir, dictar resoluciones arbitrarias a sabiendas de que eran injustas, en este caso, en el marco de la causa de las fosas comunes. Es que en España los crímenes cometidos durante al dictadura de Franco quedaron a salvo de la Justicia gracias a la ley de amnistía dictada en 1977 tras el retorno de la democracia, según la cual prescribieron.
El Supremo español admitió la denuncia por considerar que “existen indicios” de que la investigación sumarial iniciada por el juez en relación con los desaparecidos se centró en delitos para los que el juzgado –la Audiencia Nacional– “reconoce en base a derecho que carece de competencia material”.
En su resolución de octubre del año pasado, Garzón atribuyó al general Francisco Franco y a otros 44 militares golpistas haber desarrollado “un plan sistemático de exterminio dilatado en el tiempo” contra los adeptos a la República que “requería el uso de la violencia”. El magistrado afirmó, además, que dicho plan fue similar al que llevó a cabo la Alemania nazi y que el Tribunal de Nuremberg definió como “crímenes contra la humanidad”.
El juez supo de inmediato que su investigación contaba con la oposición de los procuradores de la Audiencia Nacional, por lo que, un mes después, en noviembre del 2008, Garzón buscó otras vías para dar curso a la causa. En ese sentido, decidió inhibirse a favor de varios juzgados locales donde se encuentran localizadas las fosas comunes para que sean ellos los que p procedan a ordenar las exhumaciones.
La cita con el instructor del Tribunal, Luciano Varela, será este miércoles a las 12.30 hora local. Varela ya intentó hace meses que el Consejo General del Poder Judicial acuse a Garzón por otras causas. Sus intentos no prosperaron.
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miércoles, septiembre 09, 2009
miércoles, noviembre 19, 2008
Tribunales españoles no investigarán los crímenes de la Guerra Civil y el franquismo
Restos de víctimas como García Lorca no podrán ser exhumados
Armando G. Tejeda (Corresponsal)
Madrid, 18 de noviembre. El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón decidió finalmente inhibirse en la causa que mantenía abierta sobre los crímenes perpetrados durante la Guerra Civil española (1936-1939) y por los delitos de Estado cometidos durante la dictadura de Francisco Franco (1939- 1975), un periodo oscuro de la historia de este país que se caracterizó por la represión y la persecución de los opositores al régimen. Finalmente, los tribunales españoles no juzgarán ni investigarán estos hechos, como sí lo han hecho con otras dictaduras militares, como la argentina y chilena de la década de los 70, por lo que las asociaciones de víctimas criticaron las “presiones políticas” y las “inercias” del franquismo en la justicia.
En el auto judicial, el magistrado dio definitivamente carpetazo a la investigación y declaró “extinguida” la responsabilidad penal del dictador Francisco Franco y de otros 44 altos mandos del ejército fascista que se alzó contra la II República, una vez que comprobó que todos ellos habían fallecido. Sin embargo, la decisión judicial afecta directamente al apoyo institucional en la apertura de las decenas de miles de fosas comunes diseminadas en todo el territorio español, una vez que Garzón se había hecho responsable de la exhumación de algunas de ellas.
Con el paso atrás del magistrado español en esta causa terminó la esperanza de muchas víctimas y familiares de víctimas del franquismo que llevan décadas reclamando la devolución de la “dignidad”, ya que exigen la cooperación del Estado en la localización de los restos de sus seres queridos para darles sepultura. Asimismo, se verá afectada una investigación de carácter histórico y literario, ya que entre las víctimas que iban a ser exhumadas de las fosas comunes se encontraba Federico García Lorca, el poeta español que fue fusilado en un barranco granadino por su adhesión a los ideales republicanos. Ahora los casos de las fosas comunes los deberán investigar los juzgados territoriales, con lo que cada magistrado decidirá si acepta o no la petición. Hasta ahora casi ninguno la ha admitido a trámite.
Paqui Maqueda, de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, explicó que, a diferencia de lo que hizo con dictaduras de otros países –en referencia a las de Argentina y Chile–, “la justicia española no está preparada para juzgar los crímenes de lesa humanidad cometidos durante el franquismo, así que acudiremos al Tribunal Internacional de Derechos Humanos de Estrasburgo para denunciar la desaparición de 114 mil personas en España”.
Armando G. Tejeda (Corresponsal)
Madrid, 18 de noviembre. El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón decidió finalmente inhibirse en la causa que mantenía abierta sobre los crímenes perpetrados durante la Guerra Civil española (1936-1939) y por los delitos de Estado cometidos durante la dictadura de Francisco Franco (1939- 1975), un periodo oscuro de la historia de este país que se caracterizó por la represión y la persecución de los opositores al régimen. Finalmente, los tribunales españoles no juzgarán ni investigarán estos hechos, como sí lo han hecho con otras dictaduras militares, como la argentina y chilena de la década de los 70, por lo que las asociaciones de víctimas criticaron las “presiones políticas” y las “inercias” del franquismo en la justicia.
En el auto judicial, el magistrado dio definitivamente carpetazo a la investigación y declaró “extinguida” la responsabilidad penal del dictador Francisco Franco y de otros 44 altos mandos del ejército fascista que se alzó contra la II República, una vez que comprobó que todos ellos habían fallecido. Sin embargo, la decisión judicial afecta directamente al apoyo institucional en la apertura de las decenas de miles de fosas comunes diseminadas en todo el territorio español, una vez que Garzón se había hecho responsable de la exhumación de algunas de ellas.
Con el paso atrás del magistrado español en esta causa terminó la esperanza de muchas víctimas y familiares de víctimas del franquismo que llevan décadas reclamando la devolución de la “dignidad”, ya que exigen la cooperación del Estado en la localización de los restos de sus seres queridos para darles sepultura. Asimismo, se verá afectada una investigación de carácter histórico y literario, ya que entre las víctimas que iban a ser exhumadas de las fosas comunes se encontraba Federico García Lorca, el poeta español que fue fusilado en un barranco granadino por su adhesión a los ideales republicanos. Ahora los casos de las fosas comunes los deberán investigar los juzgados territoriales, con lo que cada magistrado decidirá si acepta o no la petición. Hasta ahora casi ninguno la ha admitido a trámite.
Paqui Maqueda, de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, explicó que, a diferencia de lo que hizo con dictaduras de otros países –en referencia a las de Argentina y Chile–, “la justicia española no está preparada para juzgar los crímenes de lesa humanidad cometidos durante el franquismo, así que acudiremos al Tribunal Internacional de Derechos Humanos de Estrasburgo para denunciar la desaparición de 114 mil personas en España”.
lunes, octubre 20, 2008
¡Viva la muerte!
Ramón Reig
El grito fascista “¡Viva la muerte!” recorrió España durante mucho tiempo. Antes, en el siglo XIX, un sector de españoles no tenía reparos en promocionar otro: “¡Vivan las cadenas!”. Y aún antes, a comienzos de ese siglo, cuando nos llegaban fuertes aún los ecos de la Revolución Francesa, una zona de España y de españoles alzó su voz: “¡Viva la Pepa!”. Eso ha sido España durante gran parte de su historia, de forma parecida a lo que ha sido –y es- el mundo, en general: una lucha entre la razón y la fe, entre las emociones y el cerebro, entre la libertad y el miedo a ser libres. En el sur de los EEUU mucha gente tiene aún miedo a la libertad y se aferra a La Biblia y a las teorías creacionistas. En no pocos lugares del mundo islámico –como Turquía- se observa muy bien la pugna entre quienes quieren ser libres o más libres y quienes se agarran a cuatro reglas morales simples que se dictan para no cumplirlas, por supuesto, sólo para que estén ahí; se establecen más bien para evitar que entren las leyes liberadoras, o sea, se trata de no comer ni dejar comer.
No, no, fe y razón no son compatibles, por mucho que se empeñen evolucionistas como Francisco J. Ayala en intentar demostrarlo o entendieron que lo demostraban Tomas de Aquino o San Agustín, los engendros de la filosofía aristotélico tomista son de época, sin duda, una de las cimas del ridículo presentado como pensamiento filosófico. Hawking tiene razón: en la idea de universo no cabe Dios. Y Parménides afirmaba algo esencial: el ser es eterno y no puede no ser, pero ese ser eterno no es Dios. Lo que sucede es que todo esto es feo, nos deja sin esperanzas e inventamos a Dios, como afirmó Feuerbach. El vacío, el miedo, la incertidumbre, se cubren con un mito, con un imaginario, no es más que una maniobra de supervivencia. Pero estamos arrojados a la vida, condenados a ser libres, como sostenían Sartre y Heiddegger, y a construir nuestra existencia racionalmente.
En España se empezaba a ser libre en 1931 con la Segunda República. La mujer empezaba a ser libre, muchas de las cuestiones que hoy se tienen por “feministas” comenzaron entonces pero con naturalidad, no con el esperpento actual; los maestros eran pobres y pasaban hambre pero eran respetados y sabios. Luego había una turba de parias que confundió la revolución con la destrucción del patrimonio histórico, artístico y religioso porque estaban hartos de tiranías pequeñas y grandes. Y había una llamada burguesía que arrastraba el lastre de tanto “vivan las cadenas”, de la fe y la inmovilidad, las cadenas de “en el Imperio de España nunca se pone el sol”. Vaya si se pone, como se le está empezando a poner ya a los EEUU y ahora es el momento de que las clases dirigentes de Europa y otros lugares del mundo extirpen ese cáncer que tiene el mundo desde que acabó la Segunda Guerra Mundial, con la complicidad de los mismos que ahora deben desprenderse poco a poco de él. A ver si tienen agallas porque es que esto ha llegado demasiado lejos: o ellos –los putrefactos que desde EEUU y otros lugares han provocado la crisis de 2008- o todos.
Se puso el sol en el imperio español y, en la Segunda República, España intentaba comenzar a ser más libre, fue pionera en su revolución, dentro del siglo XX. Pero no, no pudo ser. Otra vez la garra del miedo y de la muerte. Por muchos desmanes que se dieran no está justificado que se apostara por la muerte, la guerra, la sangre, el fascismo que detuvo cuarenta años un proceso a pesar de que consolidara a la clase media sobre la que después se iba a asentar esto a lo que hoy llaman democracia. Por eso ahora hay que colocar las cosas en su lugar y a los muertos en el suyo. No querían muerte, pues ahí la tienen, han escupido al cielo y los muertos les han caído encima a los asesinos y a sus herederos que están en la COPE, en El Mundo, en La Razón… Que se hable de esto, que los jóvenes hablen de aquello, claro que sí, estamos muertos y los jóvenes más, a ver si aquellos muertos –tan vivos- nos resucitan. Lo conocemos de sobra: los pueblos que olvidan su historia corren el riesgo de repetirla. Franco fue un genocida no tanto porque ganara una guerra sino porque se ensañó con los vencidos una vez vencidos. Y en este asunto o se está con el fratricida o contra él.
Estamos viendo con claridad dónde están los franquistas, los muertos a los que Garzón quiere desenterrar ya están hablando y nos están siendo útiles: nos muestran dónde están escondidos los neofascistas, esos que ahora no pueden buscar otro Franco, no porque no quieran sino porque la situación geopolítica lo impide, a pesar de que por Europa corran vientos fascistas, el miedo no es exclusivo de España, está en Francia, en Austria, en Italia, en Inglaterra, en Alemania. Mientras Franco seguía matando españoles inocentes, ya por estrategia y por placer, en Alemania Hitler consolidaba su poder. Pero las dos “grandes democracias” europeas, Francia e Inglaterra (“La Raposa”, la llamaba León Felipe) miraban para otro lado, incluso simpatizaban con Franco y con Hitler para detener al comunismo. Contra Hitler ya no tuvieron más huevos que ir porque se había pasado defendiendo los intereses de los mercaderes alemanes (los Thyssen, los Mohn, los Siemens…) pero a Franco lo dejaron hacer y deshacer para luego, en el colmo del cinismo, condenar su dictadura y aislarla, hasta que los EEUU en los años cincuenta se dieron cuenta de que por encima de la dictadura estaban sus intereses militares y nos colocaron sus bases militares. Bien, pues ahora, que las personas que murieron no lo hayan hecho para nada, que todos sepan la mierda que es una gran parte del mundo y de la vida, a ver si así vamos paulatinamente arrojando esa parte al estercolero de la Historia. A veces la muerte puede traernos luz y vida pero para vivir en este planeta y disfrutar de él, no para disfrutar en otro teórico mundo. La Iglesia apostó por la muerte franquista y ahora sigue apostando por la muerte cuando prefiere que muera un niño al que se le puede curar antes de que las que mueran sean unas células que potencialmente contienen muerte. La Iglesia está ahí para consuelo de timoratos e ignorantes, igual que llevó bajo palio a la muerte en forma de dictador fascista hoy la lleva bajo palio en forma de prejuicio destructivo. Nos promete la vida después de la muerte pero la vida está en la vida, lo demás es pura contingencia y especulación.
Lo he dicho en otras ocasiones, de pequeño me hacían rezar en los templos: “Te rogamos, Señor, por nuestro caudillo, Francisco”. La constante sigue: “Te rogamos, Señor, por nuestro caudillo, don Miedo, don Olvido, don Dinero, doña Ignorancia, doña Hipocresía”. El sentido de tu vida, hermano, dice la Iglesia oficial, es sufrir en este valle de lágrimas que ya Dios te recompensará en el Cielo”. O sea, inmólate en vida pero sin llenarte el cuerpo de explosivos, sólo el cerebro, hasta que te reviente y lo pongas al servicio de la muerte, es decir, de la nada y de las mitras. La pólvora y la metralla corren por cuenta de la Iglesia oficial, negociante y medrosa (las paga con el dinero que le saca a sus feligreses y al Estado, no con el sudor de su frente, aunque, bien pensado, su trabajo consiste en castrar cerebros). Eso o la soledad del lobo estepario. El precio de la libertad es la soledad. Solitarios del mundo, ¡uníos! Contra la muerte.
El grito fascista “¡Viva la muerte!” recorrió España durante mucho tiempo. Antes, en el siglo XIX, un sector de españoles no tenía reparos en promocionar otro: “¡Vivan las cadenas!”. Y aún antes, a comienzos de ese siglo, cuando nos llegaban fuertes aún los ecos de la Revolución Francesa, una zona de España y de españoles alzó su voz: “¡Viva la Pepa!”. Eso ha sido España durante gran parte de su historia, de forma parecida a lo que ha sido –y es- el mundo, en general: una lucha entre la razón y la fe, entre las emociones y el cerebro, entre la libertad y el miedo a ser libres. En el sur de los EEUU mucha gente tiene aún miedo a la libertad y se aferra a La Biblia y a las teorías creacionistas. En no pocos lugares del mundo islámico –como Turquía- se observa muy bien la pugna entre quienes quieren ser libres o más libres y quienes se agarran a cuatro reglas morales simples que se dictan para no cumplirlas, por supuesto, sólo para que estén ahí; se establecen más bien para evitar que entren las leyes liberadoras, o sea, se trata de no comer ni dejar comer.
No, no, fe y razón no son compatibles, por mucho que se empeñen evolucionistas como Francisco J. Ayala en intentar demostrarlo o entendieron que lo demostraban Tomas de Aquino o San Agustín, los engendros de la filosofía aristotélico tomista son de época, sin duda, una de las cimas del ridículo presentado como pensamiento filosófico. Hawking tiene razón: en la idea de universo no cabe Dios. Y Parménides afirmaba algo esencial: el ser es eterno y no puede no ser, pero ese ser eterno no es Dios. Lo que sucede es que todo esto es feo, nos deja sin esperanzas e inventamos a Dios, como afirmó Feuerbach. El vacío, el miedo, la incertidumbre, se cubren con un mito, con un imaginario, no es más que una maniobra de supervivencia. Pero estamos arrojados a la vida, condenados a ser libres, como sostenían Sartre y Heiddegger, y a construir nuestra existencia racionalmente.
En España se empezaba a ser libre en 1931 con la Segunda República. La mujer empezaba a ser libre, muchas de las cuestiones que hoy se tienen por “feministas” comenzaron entonces pero con naturalidad, no con el esperpento actual; los maestros eran pobres y pasaban hambre pero eran respetados y sabios. Luego había una turba de parias que confundió la revolución con la destrucción del patrimonio histórico, artístico y religioso porque estaban hartos de tiranías pequeñas y grandes. Y había una llamada burguesía que arrastraba el lastre de tanto “vivan las cadenas”, de la fe y la inmovilidad, las cadenas de “en el Imperio de España nunca se pone el sol”. Vaya si se pone, como se le está empezando a poner ya a los EEUU y ahora es el momento de que las clases dirigentes de Europa y otros lugares del mundo extirpen ese cáncer que tiene el mundo desde que acabó la Segunda Guerra Mundial, con la complicidad de los mismos que ahora deben desprenderse poco a poco de él. A ver si tienen agallas porque es que esto ha llegado demasiado lejos: o ellos –los putrefactos que desde EEUU y otros lugares han provocado la crisis de 2008- o todos.
Se puso el sol en el imperio español y, en la Segunda República, España intentaba comenzar a ser más libre, fue pionera en su revolución, dentro del siglo XX. Pero no, no pudo ser. Otra vez la garra del miedo y de la muerte. Por muchos desmanes que se dieran no está justificado que se apostara por la muerte, la guerra, la sangre, el fascismo que detuvo cuarenta años un proceso a pesar de que consolidara a la clase media sobre la que después se iba a asentar esto a lo que hoy llaman democracia. Por eso ahora hay que colocar las cosas en su lugar y a los muertos en el suyo. No querían muerte, pues ahí la tienen, han escupido al cielo y los muertos les han caído encima a los asesinos y a sus herederos que están en la COPE, en El Mundo, en La Razón… Que se hable de esto, que los jóvenes hablen de aquello, claro que sí, estamos muertos y los jóvenes más, a ver si aquellos muertos –tan vivos- nos resucitan. Lo conocemos de sobra: los pueblos que olvidan su historia corren el riesgo de repetirla. Franco fue un genocida no tanto porque ganara una guerra sino porque se ensañó con los vencidos una vez vencidos. Y en este asunto o se está con el fratricida o contra él.
Estamos viendo con claridad dónde están los franquistas, los muertos a los que Garzón quiere desenterrar ya están hablando y nos están siendo útiles: nos muestran dónde están escondidos los neofascistas, esos que ahora no pueden buscar otro Franco, no porque no quieran sino porque la situación geopolítica lo impide, a pesar de que por Europa corran vientos fascistas, el miedo no es exclusivo de España, está en Francia, en Austria, en Italia, en Inglaterra, en Alemania. Mientras Franco seguía matando españoles inocentes, ya por estrategia y por placer, en Alemania Hitler consolidaba su poder. Pero las dos “grandes democracias” europeas, Francia e Inglaterra (“La Raposa”, la llamaba León Felipe) miraban para otro lado, incluso simpatizaban con Franco y con Hitler para detener al comunismo. Contra Hitler ya no tuvieron más huevos que ir porque se había pasado defendiendo los intereses de los mercaderes alemanes (los Thyssen, los Mohn, los Siemens…) pero a Franco lo dejaron hacer y deshacer para luego, en el colmo del cinismo, condenar su dictadura y aislarla, hasta que los EEUU en los años cincuenta se dieron cuenta de que por encima de la dictadura estaban sus intereses militares y nos colocaron sus bases militares. Bien, pues ahora, que las personas que murieron no lo hayan hecho para nada, que todos sepan la mierda que es una gran parte del mundo y de la vida, a ver si así vamos paulatinamente arrojando esa parte al estercolero de la Historia. A veces la muerte puede traernos luz y vida pero para vivir en este planeta y disfrutar de él, no para disfrutar en otro teórico mundo. La Iglesia apostó por la muerte franquista y ahora sigue apostando por la muerte cuando prefiere que muera un niño al que se le puede curar antes de que las que mueran sean unas células que potencialmente contienen muerte. La Iglesia está ahí para consuelo de timoratos e ignorantes, igual que llevó bajo palio a la muerte en forma de dictador fascista hoy la lleva bajo palio en forma de prejuicio destructivo. Nos promete la vida después de la muerte pero la vida está en la vida, lo demás es pura contingencia y especulación.
Lo he dicho en otras ocasiones, de pequeño me hacían rezar en los templos: “Te rogamos, Señor, por nuestro caudillo, Francisco”. La constante sigue: “Te rogamos, Señor, por nuestro caudillo, don Miedo, don Olvido, don Dinero, doña Ignorancia, doña Hipocresía”. El sentido de tu vida, hermano, dice la Iglesia oficial, es sufrir en este valle de lágrimas que ya Dios te recompensará en el Cielo”. O sea, inmólate en vida pero sin llenarte el cuerpo de explosivos, sólo el cerebro, hasta que te reviente y lo pongas al servicio de la muerte, es decir, de la nada y de las mitras. La pólvora y la metralla corren por cuenta de la Iglesia oficial, negociante y medrosa (las paga con el dinero que le saca a sus feligreses y al Estado, no con el sudor de su frente, aunque, bien pensado, su trabajo consiste en castrar cerebros). Eso o la soledad del lobo estepario. El precio de la libertad es la soledad. Solitarios del mundo, ¡uníos! Contra la muerte.
viernes, octubre 17, 2008
Un tribunal español acusa a Franco 33 años después de su muerte
Señalado como responsable de 114.266 desapariciones por la Audiencia Nacional, heredera del Tribunal de Orden Público franquista
Ramón Sola
Gara
33 años después de la muerte de Francisco Franco y de la posterior reforma del régimen político en el Estado español, un tribunal de la Audiencia Nacional ha determinado que el llamado «Alzamiento» de 1936 «fue una decisión perfectamente planeada y dirigida a acabar con la forma de gobierno de España, atacando y ordenando la detención e incluso la eliminación física de personas que ostentaban responsabilidades en los altos organismos de la Nación, y ello, como medio o al menos como paso indispensable para desarrollar y ejecutar las decisiones previamente adoptadas sobre la detención, tortura, desaparición forzada y eliminación física de miles de personas por motivos políticos e ideológicos».
El auto lo firma el juez instructor de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, que, contra el criterio del fiscal, se ha declarado competente para evaluar desapariciones ocurridas entre 1936 y 1951. En cualquier caso, avanza al mismo tiempo que cerrará el sumario cuando se certifique que todos han fallecido.
Diez años después de Pinochet
La «investigación» se produce, por tanto, 72 años después del golpe de Estado franquista y una vez transcurridos 57 años desde las últimas desapariciones incluidas en el sumario. Todo ello ha sido promovido a instancia de asociaciones que reivindican la memoria histórica. Garzón, que es instructor de la Audiencia Nacional desde el año 1988, admite ahora que estos hechos «nunca han sido investigados» por la Justicia española, pese a que considera que encajan claramente en un delito de «detención ilegal sin dar razón de su paradero». En consecuencia, los sitúa como delitos de «crímenes contra la Humanidad» que nunca prescriben, según la doctrina aplicada a otros estados por el propio Garzón antes que ahora (hace hoy diez años provocó por ello la detención del chileno Augusto Pinochet). Pero la prescripción sí se habrá producido de facto si todos los culpables han muerto.
Por si cupiera alguna duda, Baltasar Garzón deja claro que en el auto que «con este procedimiento no se trata de hacer una revisión en sede judicial de la Guerra Civil española; ni ésa es la intención de los denunciantes ni puede serlo desde el punto de vista jurídico penal del instructor, ya que eso supondría la formación de una especie de causa general».
Falange se exculpa
Los indicios que llevan a la Audiencia Nacional a responsabilizar a Franco y sus correligionarios tampoco son nuevos. Así, en el auto se citan unas declaraciones del dictador español a un periodista de ``Chicago Daily Tribune'' el 27 de julio de 1936, en las que aseguraba que luchaba contra un bando que combatía «contra España» y que seguiría adelante «a cualquier precio». Al apuntarle el redactor que para ello tendría que «matar a media España», Franco replicó: «He dicho que al precio que sea».
Garzón pide también en el auto que el Ministerio del Interior identifique quiénes eran los máximos dirigentes de Falange Española y de las JONS entre 1936 y 1951. Esta formación, que sigue siendo plenamente legal en el Estado español, emitió una nota en la que niega que sea responsable de ningún crimen porque «nunca propugnó ningún tipo de violencia gratuita».
Autorizan «a la mayor urgencia» la apertura de 19 fosas, entre ellas el cementerio de Ezkaba
La decisión de la Audiencia Nacional no tendrá repercusiones penales, pero sí puede contribuir a facilitar las exhumaciones de restos de desaparecidos ya localizados. Así, Garzón autoriza «a la mayor urgencia» la apertura de 19 fosas, una de las cuales se encuentra en el antiguo cementerio del penal de Ezkaba, junto a Iruñea. Se trata de un depósito de cadáveres hallado hace unos pocos años y del que ya se han desenterrado algunos restos. Todo ello se ha hecho por iniciativa privada y altruista, sin participación institucional alguna, al igual que ha ocurrido con la recuperación de la historia de la fuga del fuerte de Ezkaba en mayo de 1938, una de las más masivas y dramáticas de la historia (hubo más de 200 muertos). Se desenterrarán también restos como los del poeta Federico García Lorca.
En Euskal Herria, la decisión fue saludada por organizaciones como la Asociación de Familiares de Fusilados y Desaparecidos de Navarra, en nombre de la cual Ioseba Eceolaza subrayó la importancia de que «llegue a los tribunales la responsabilidad del régimen franquista en los crímenes de lesa humanidad frente a la impunidad que ha habido hasta el momento».
Ahaztuak llamó la atención sobre la inclusión en el escrito de Garzón de elementos de todo tipo «que en sí no tienen nada de novedosos, más allá de que aparezcan por primera vez en un auto judicial». Destacó como positivo el paso dado, porque refrenda la categoría de «crímenes contra la Humanidad y genocidio que definen las decenas de miles de desapariciones y ejecuciones extrajudiciales del franquismo». Pero espera ahora que no se quede en una mera declaración mediática. «Si busca un nuevo fraude a las víctimas del franquismo, evidentemente nos tendrá enfrente».
Ramón Sola
Gara
33 años después de la muerte de Francisco Franco y de la posterior reforma del régimen político en el Estado español, un tribunal de la Audiencia Nacional ha determinado que el llamado «Alzamiento» de 1936 «fue una decisión perfectamente planeada y dirigida a acabar con la forma de gobierno de España, atacando y ordenando la detención e incluso la eliminación física de personas que ostentaban responsabilidades en los altos organismos de la Nación, y ello, como medio o al menos como paso indispensable para desarrollar y ejecutar las decisiones previamente adoptadas sobre la detención, tortura, desaparición forzada y eliminación física de miles de personas por motivos políticos e ideológicos».
El auto lo firma el juez instructor de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, que, contra el criterio del fiscal, se ha declarado competente para evaluar desapariciones ocurridas entre 1936 y 1951. En cualquier caso, avanza al mismo tiempo que cerrará el sumario cuando se certifique que todos han fallecido.
Diez años después de Pinochet
La «investigación» se produce, por tanto, 72 años después del golpe de Estado franquista y una vez transcurridos 57 años desde las últimas desapariciones incluidas en el sumario. Todo ello ha sido promovido a instancia de asociaciones que reivindican la memoria histórica. Garzón, que es instructor de la Audiencia Nacional desde el año 1988, admite ahora que estos hechos «nunca han sido investigados» por la Justicia española, pese a que considera que encajan claramente en un delito de «detención ilegal sin dar razón de su paradero». En consecuencia, los sitúa como delitos de «crímenes contra la Humanidad» que nunca prescriben, según la doctrina aplicada a otros estados por el propio Garzón antes que ahora (hace hoy diez años provocó por ello la detención del chileno Augusto Pinochet). Pero la prescripción sí se habrá producido de facto si todos los culpables han muerto.
Por si cupiera alguna duda, Baltasar Garzón deja claro que en el auto que «con este procedimiento no se trata de hacer una revisión en sede judicial de la Guerra Civil española; ni ésa es la intención de los denunciantes ni puede serlo desde el punto de vista jurídico penal del instructor, ya que eso supondría la formación de una especie de causa general».
Falange se exculpa
Los indicios que llevan a la Audiencia Nacional a responsabilizar a Franco y sus correligionarios tampoco son nuevos. Así, en el auto se citan unas declaraciones del dictador español a un periodista de ``Chicago Daily Tribune'' el 27 de julio de 1936, en las que aseguraba que luchaba contra un bando que combatía «contra España» y que seguiría adelante «a cualquier precio». Al apuntarle el redactor que para ello tendría que «matar a media España», Franco replicó: «He dicho que al precio que sea».
Garzón pide también en el auto que el Ministerio del Interior identifique quiénes eran los máximos dirigentes de Falange Española y de las JONS entre 1936 y 1951. Esta formación, que sigue siendo plenamente legal en el Estado español, emitió una nota en la que niega que sea responsable de ningún crimen porque «nunca propugnó ningún tipo de violencia gratuita».
Autorizan «a la mayor urgencia» la apertura de 19 fosas, entre ellas el cementerio de Ezkaba
La decisión de la Audiencia Nacional no tendrá repercusiones penales, pero sí puede contribuir a facilitar las exhumaciones de restos de desaparecidos ya localizados. Así, Garzón autoriza «a la mayor urgencia» la apertura de 19 fosas, una de las cuales se encuentra en el antiguo cementerio del penal de Ezkaba, junto a Iruñea. Se trata de un depósito de cadáveres hallado hace unos pocos años y del que ya se han desenterrado algunos restos. Todo ello se ha hecho por iniciativa privada y altruista, sin participación institucional alguna, al igual que ha ocurrido con la recuperación de la historia de la fuga del fuerte de Ezkaba en mayo de 1938, una de las más masivas y dramáticas de la historia (hubo más de 200 muertos). Se desenterrarán también restos como los del poeta Federico García Lorca.
En Euskal Herria, la decisión fue saludada por organizaciones como la Asociación de Familiares de Fusilados y Desaparecidos de Navarra, en nombre de la cual Ioseba Eceolaza subrayó la importancia de que «llegue a los tribunales la responsabilidad del régimen franquista en los crímenes de lesa humanidad frente a la impunidad que ha habido hasta el momento».
Ahaztuak llamó la atención sobre la inclusión en el escrito de Garzón de elementos de todo tipo «que en sí no tienen nada de novedosos, más allá de que aparezcan por primera vez en un auto judicial». Destacó como positivo el paso dado, porque refrenda la categoría de «crímenes contra la Humanidad y genocidio que definen las decenas de miles de desapariciones y ejecuciones extrajudiciales del franquismo». Pero espera ahora que no se quede en una mera declaración mediática. «Si busca un nuevo fraude a las víctimas del franquismo, evidentemente nos tendrá enfrente».
Investigará Garzón las desapariciones de la Guerra Civil y la dictadura de Franco
Instruye la apertura de 19 fosas comunes, incluida la de los restos de García Lorca
Armando G. Tejeda (Corresponsal)
Imagen de archivo de la fosa común del Barranco de Viznar, donde están los restos de Federico García Lorca, asesinado el 19 de agosto de 1936. Foto: Ap
Madrid, 16 de octubre. El juez de la Audiencia Nacional de España, Baltasar Garzón, se declaró hoy competente para investigar las desapariciones registradas durante la Guerra Civil española y los primeros años de la dictadura militar de Francisco Franco, e instruyó la apertura de 19 fosas comunes diseminadas en todo el país, entre ellas en la que se supone se encuentra enterrado el poeta Federico García Lorca.
En el auto judicial, Garzón se declaró competente para iniciar esta investigación por tratarse de desapariciones ilegales dentro del contexto de crímenes contra la humanidad, un delito que, dijo, permanece en el tiempo y se mantiene hasta el día de hoy por no haberse dado razón del paradero de cada uno de los desparecidos.
La fiscalía se ha opuesto a la investigación bajo el argumento de que los delitos prescribieron en 1977, dos años después del fin de la dictadura, cuando se declaró una amnistía.
El juez acusa por los delitos de desapariciones ilegales y forzadas a Franco y a 34 funcionarios de la dictadura, si bien al ya haber fallecido, Garzón anticipa la extinción de la responsabilidad penal de los autores.
No obstante, consideró que la apertura del procedimiento es “una forma de rehabilitación institucional, ante el silencio desplegado hasta la fecha, que no sólo ha otorgado de facto la extinción de la responsabilidad penal sino la impunidad”.
El juez recibió en los últimos meses las peticiones de 13 Asociaciones de Recuperación de la Memoria Histórica que le reclamaban investigar los delitos cometidos por altas esferas del Estado, y abriera diligencias para saber qué ocurrió con las 114 mil 226 personas desaparecidas, que se sabe están enterradas en las decenas de fosas comunes y en las se calcula que hay al menos 40 mil personas.
El magistrado ordenó la apertura de 19 fosas, entre ellas la del Barranco de Viznar, donde está enterrado García Lorca, quien fue asesinado el 19 de agosto de 1936 junto a un maestro de escuela, Dióscoro Galindo.
Al conocer lo dictaminado por Garzón, la nieta de Galindo, Nieves, que ha trabajado por lograr la apertura de la fosa a pesar de que se ha encontrado con las reticencias de la familia García Lorca, externó su alegría pero lamentó que su “padre se lo esté perdiendo”.
Para Amnistía Internacional comienza a cobrar forma la obligación del Estado de investigar la suerte de numerosas personas y el paradero de sus restos, y representa para muchas familias y organizaciones una señal esperanzadora tras décadas de haber sido privadas del derecho a contar con un recurso efectivo.
Armando G. Tejeda (Corresponsal)
Imagen de archivo de la fosa común del Barranco de Viznar, donde están los restos de Federico García Lorca, asesinado el 19 de agosto de 1936. Foto: ApMadrid, 16 de octubre. El juez de la Audiencia Nacional de España, Baltasar Garzón, se declaró hoy competente para investigar las desapariciones registradas durante la Guerra Civil española y los primeros años de la dictadura militar de Francisco Franco, e instruyó la apertura de 19 fosas comunes diseminadas en todo el país, entre ellas en la que se supone se encuentra enterrado el poeta Federico García Lorca.
En el auto judicial, Garzón se declaró competente para iniciar esta investigación por tratarse de desapariciones ilegales dentro del contexto de crímenes contra la humanidad, un delito que, dijo, permanece en el tiempo y se mantiene hasta el día de hoy por no haberse dado razón del paradero de cada uno de los desparecidos.
La fiscalía se ha opuesto a la investigación bajo el argumento de que los delitos prescribieron en 1977, dos años después del fin de la dictadura, cuando se declaró una amnistía.
El juez acusa por los delitos de desapariciones ilegales y forzadas a Franco y a 34 funcionarios de la dictadura, si bien al ya haber fallecido, Garzón anticipa la extinción de la responsabilidad penal de los autores.
No obstante, consideró que la apertura del procedimiento es “una forma de rehabilitación institucional, ante el silencio desplegado hasta la fecha, que no sólo ha otorgado de facto la extinción de la responsabilidad penal sino la impunidad”.
El juez recibió en los últimos meses las peticiones de 13 Asociaciones de Recuperación de la Memoria Histórica que le reclamaban investigar los delitos cometidos por altas esferas del Estado, y abriera diligencias para saber qué ocurrió con las 114 mil 226 personas desaparecidas, que se sabe están enterradas en las decenas de fosas comunes y en las se calcula que hay al menos 40 mil personas.
El magistrado ordenó la apertura de 19 fosas, entre ellas la del Barranco de Viznar, donde está enterrado García Lorca, quien fue asesinado el 19 de agosto de 1936 junto a un maestro de escuela, Dióscoro Galindo.
Al conocer lo dictaminado por Garzón, la nieta de Galindo, Nieves, que ha trabajado por lograr la apertura de la fosa a pesar de que se ha encontrado con las reticencias de la familia García Lorca, externó su alegría pero lamentó que su “padre se lo esté perdiendo”.
Para Amnistía Internacional comienza a cobrar forma la obligación del Estado de investigar la suerte de numerosas personas y el paradero de sus restos, y representa para muchas familias y organizaciones una señal esperanzadora tras décadas de haber sido privadas del derecho a contar con un recurso efectivo.
lunes, julio 07, 2008
domingo, julio 06, 2008
La Guerra Civil Española - La vieja Memoria documental
Filme que gira en torno a la Guerra Civil y a la posguerra española. Intercala imágenes de archivo con declaraciones de Abad Santillán, Raimundo Fernández Cuesta, Escofet, Jose María Gil Robles y Dolores Ibarruri, entre otros.
LA VIEJA MEMORIA
REALIZADOR: Jaime Camino PAÍS: ESPAÑA
AÑO PRODUCCIÓN: 1977 GÉNERO: Documental
DURACIÓN: 161´ PRODUCCIÓN: Jose Antonio Perez Giner
FOTOGRAFÍA: Jose Luis Alcaine, Teo Escamilla, Roberto Gomez, Tomas Pladevall, Francisco Sanchez GUIÓN: Jaime Camino
MONTAJE: Teresa Alcocer MÚSICA: Xavier Montsalvatge
La vieja Memoria Documental Parte 1/13
La vieja Memoria Documental Parte 2/13
LA VIEJA MEMORIA
REALIZADOR: Jaime Camino PAÍS: ESPAÑA
AÑO PRODUCCIÓN: 1977 GÉNERO: Documental
DURACIÓN: 161´ PRODUCCIÓN: Jose Antonio Perez Giner
FOTOGRAFÍA: Jose Luis Alcaine, Teo Escamilla, Roberto Gomez, Tomas Pladevall, Francisco Sanchez GUIÓN: Jaime Camino
MONTAJE: Teresa Alcocer MÚSICA: Xavier Montsalvatge
La vieja Memoria Documental Parte 1/13
La vieja Memoria Documental Parte 2/13
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