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domingo, junio 06, 2010

Onésimo: transa hasta con los cadáveres

Por enésima vez, Onésimo Cepeda es señalado como un negociante sin escrúpulos. Ahora, el empresario Guillermo de Velasco, su pariente político, dice que mediante prestanombres el obispo de Ecatepec maneja la empresa de servicios funerarios Grupo CIF y hace valer sus contactos con funcionarios para ampliar su clientela. Afirma que incluso el prelado hizo que lo detuvieran ilegalmente a raíz de un pleito judicial.



La asquerosisdad del Onésimo Cepeda es el del centro de esta camarilla de rateros, hipocritas, corruptos.....a su lado Pena Nieto, el TELEpresidenciable!

Rodrigo Vera

Onésimo Cepeda, el polémico obispo de Ecatepec, es al parecer el verdadero dueño del Grupo Certificados Integrales Funcionales (Grupo CIF), una influyente empresa que ha logrado obtener contratos para prestar servicios funerarios a varios gobiernos estatales y a muchas dependencias federales, incluida la Presidencia de la República.

Debido a que por su investidura de obispo está legalmente impedido para realizar actividades mercantiles con fines de lucro, Onésimo Cepeda puso como presidente de la empresa a su primo político Alberto Monroy Calva, mientras que al hijo de éste, Alberto Monroy Cepeda, lo nombró apoderado. Ambos son los principales prestanombres utilizados por el prelado.

Sin embargo, al descubrirse que el Grupo CIF estaba desviando dinero del fideicomiso donde se depositaban las aportaciones de su vasta clientela, un juez le ordenó a la empresa que mostrara cuentas claras y exhibiera toda la documentación relativa a sus contratos. Pero Onésimo Cepeda está utilizando todas sus influencias políticas para no acatar la decisión judicial, por lo que, se sospecha, intenta ocultar un cuantioso fraude.

Guillermo de Velasco Mendívil, presidente de Fiducia, afianzadora que le manejaba el fideicomiso al Grupo CIF pero que decidió dejarlo al detectar las irregularidades, lanza la señal de alerta:

“Los clientes del Grupo CIF están en grave peligro; totalmente desprotegidos y sujetos a operaciones terriblemente riesgosas, a una gran contingencia. Ya se los advertí a algunas dependencias gubernamentales que tienen contratos con esa empresa. Es mi obligación hacerlo.”

–¿En qué consiste ese riesgo?

–En que la empresa no cumpla con los servicios funerarios que está ofreciendo a sus clientes. Ya hubo irregularidades en el fideicomiso que nosotros le manejábamos, y actualmente no sabemos si hay otro fideicomiso. Tal vez lo tenga en alguna casa de bolsa, no lo sé. En la publicidad actual de la empresa, dice estar respaldada por la casa de bolsa Vector.

“Además se hace llamar Grupo CIF, pero a un grupo lo conforman varias empresas y este no es el caso. Es más, en su publicidad, la empresa da como domicilio de sus oficinas la calle Enrique Rébsamen número 333, en la colonia Del Valle de la Ciudad de México, pero ahí no hay nada. Ni a nosotros, como fiduciaria, nos notificó cuál era su verdadero domicilio. Grupo CIF además opera como si fuera una aseguradora, pero sin serlo, lo cual viola la Ley de Seguros.”

–¿Dentro de qué figura encaja entonces el Grupo CIF?

–No lo sé, tal vez como una proveedora de servicios o como una comercializadora. Todo es muy atípico… y muy peligroso. Es como las famosas pirámides; les empieza a llegar mucho dinero que está sustentando a la cúpula, pero cuando se corta el flujo o pasa cualquier otra cosa, todo se desploma como un castillo de naipes.

“Los clientes (de CIF) son empleados de las secretarías de Estado, de la Presidencia de la República o de los gobiernos estatales. Imagínese si la Secretaría de Hacienda, por poner un caso, tiene a 400 empleados metidos ahí y de pronto se da cuenta de que no tienen ninguna garantía. O si de pronto mueren 100 policías judiciales del Estado de México y el Grupo CIF no puede darles servicio funerario. ¿Qué va a pasar?”

Sin embargo, en sus promocionales el Grupo CIF asegura que “ofrece protección funeraria a perpetuidad, al adquirir nuestro certificado integral funerario”. Éste incluye, dice, “el pago de todos los gastos asociados con el deceso, así como el ataúd o urna en caso de inhumación o cremación, el título de propiedad de la gaveta o fosa”. Además, el Grupo CIF se encarga de “los trámites legales”, del “traslado al velatorio seleccionado” y del “arreglo estético” de los cadáveres.

Asegura que da “servicio y atención en la República Mexicana y el extranjero” los “365 días del año y las 24 horas del día”. Cuenta con tres planes: “Topacio”, “Rubí” y “Diamante”, cuyos precios son distintos porque dependen de la calidad del “panteón, funeraria, ataúd o urna elegida”. Los costos varían, ya sea si son pagos al contado o a distintos plazos.

Reza su slogan: “Grupo CIF resuelve su futuro y el de su familia ante lo inevitable. Déjelo todo en nuestras manos. Todos llegamos a nuestro destino, de usted depende la forma”. Y por índice alfabético da una larga lista de las dependencias gubernamentales que ya tienen empleados adscritos al Grupo CIF, entre ellas la Presidencia y 17 secretarías de Estado, así como los gobiernos estatales de Puebla, Hidalgo, Morelos y el Estado de México.

La lista incluye a la UNAM, la UAM, la Universidad Pedagógica Nacional, la Universidad de Chapingo, El Colegio de México, El Colegio de Michoacán, El Colegio de la Frontera Sur y El Colegio de la Frontera Norte. También aparecen Pemex, la Lotería Nacional, el IMSS, algunas instancias policiacas, hospitales, bancos, editoriales y televisoras, entre otras.

“No sabemos cuánto dinero esté ingresando al Grupo CIF, porque nadie está regulando a la empresa –dice Guillermo de Velasco–; tampoco sabemos cuántos clientes tiene en total ni quiénes son. Lo cierto es que (CIF) es una intermediaria en la venta de servicios. Se muere una persona y contrata todos los servicios funerarios respectivos, recibe ganancias por todos lados.”

–¿No dispone entonces de almacenes con féretros, de flotillas de carrozas fúnebres, de velatorios, de empleados distribuidos en todo el país?

De Velasco ríe, y contesta:

–No, no, nada de eso. El famoso Grupo CIF, que no ha de tener más de 10 empleados, contrata todos los servicios funerarios. O bien, si los deudos lo prefieren, les puede dar el dinero para que sean ellos quienes personalmente contraten esos servicios. Aquí lo importante es quién está realmente detrás del negocio. Y muchos elementos nos llevan al obispo Onésimo Cepeda, quien no puede dar la cara porque legalmente está impedido para dedicarse a este tipo de actividades.

–¿Qué lo hace suponer tal cosa?

–Primero necesito relatar cómo surgió el Grupo CIF. En 1999, el obispo terminó de construir la catedral de Ecatepec y quería comercializar sus criptas entre la feligresía local. El encargado de hacerlo fue su primo político, Alberto Monroy Calva, esposo de una prima hermana de Onésimo, María Guadalupe Cepeda. A Alberto yo lo conozco muy bien, pues era consejero y accionista de mi empresa, Fiducia.

“Alberto se acerca conmigo y me pide que lo ayude a comercializar esas criptas. Yo acepto. Recuerdo que pensaban vender mil criptas, el tamaño de cada una era de un metro cúbico, muy grande, por lo que les propusimos que cada cripta podía dividirse en cuatro y así lo hicieron; finalmente vendieron 4 mil criptas.”

–¿Onésimo estaba detrás de Alberto?

–¡Claro! Yo los ayudé a desarrollar su esquema de comercialización mediante certificados funerarios. Pasa el tiempo, se venden las criptas de Ecatepec y el negocio empieza a extenderse poco a poco a todo el país. Así surge el Grupo CIF, presidido por Alberto Monroy Calva y cuyo apoderado era un hermano del obispo, Enrique Cepeda Silva.

“Pero a Enrique lo sacan del negocio en 2008 y lo sustituye un sobrino del obispo, Alberto Monroy Cepeda, hijo de Alberto Monroy Calva. Albertito es un joven abogado fiscalista, treintañero, que actualmente es quien da la cara en los negocios de Onésimo. El muchacho es tan cercano al obispo que, se dice, vive con éste en su residencia de Bosques de las Lomas.

“Albertito se ha convertido en un próspero empresario. Trae hasta coche blindado, siempre escoltado por otro automóvil con guaruras. ¿Usted cree que él solo pudo llegar a tanto? ¡Pues no! Es el operador y el hombre más cercano a Onésimo.”

–¿No era rico ya ese joven?

–No, no; él y su padre provienen de la clase media. Don Alberto Monroy Calva, por ejemplo, era el gerente del club de golf de San Gaspar, en Cuernavaca. Pero hasta ahí. A los dos Albertos nadie los conoce. Nadie.

“Para impulsar al Grupo CIF se necesitan sobre todo influencias, muchas influencias, y éstas solamente las tiene el obispo. ¿A poco cree que los dos Albertos pueden llegar a las secretarías de Estado y a la Presidencia a vender sus servicios funerarios? ¡Qué va! No les abrirían ni las puertas.

“Todo esto se lo digo con perfecto conocimiento, ya que la esposa de Alberto Monroy Calva es hermana de mi esposa y, por lo tanto, Albertito también es mi sobrino.”

–¿Entonces la esposa de usted también es prima hermana del obispo Onésimo Cepeda?

–¡Sí, señor! El papá de mi esposa, don Rodolfo Cepeda Villarreal, y el papá del obispo, don Onésimo Cepeda Villarreal, eran hermanos.

–Por lo tanto, usted es primo político del obispo.

–Sí, soy primo político de Onésimo, es correcto. Pero yo no lo escogí.

–Dado su parentesco, ¿usted mantuvo una estrecha relación con Onésimo Cepeda?

–No, nunca. Jamás he tenido relación con el obispo.

Un enemigo peligroso

Entrevistado en las oficinas de Fiducia, en el sur de la Ciudad de México, Guillermo de Velasco juega con su puro entre los dedos, le da una prolongada fumada y luego asegura que él se limitó a manejarle el fideicomiso al Grupo CIF, guardando su distancia con el obispo:

“Le explico cómo funcionaba el esquema. Se vendía un certificado funerario, el cual estaba garantizado con una fianza. Esta fianza, a su vez, estaba garantizada con el fideicomiso, adonde entraban los pagos que hacían los clientes. De manera que mi función era garantizar los servicios ofrecidos.”

–¿Y empezó a detectar irregularidades?

–Sí, al empezar la comercialización a nivel masivo, vimos que faltaba información, que no se constituían correctamente las garantías y se desviaba el dinero de los clientes que debía depositarse en el fideicomiso. Entonces le reclamamos al Grupo CIF, pidiéndole los dictámenes actuariales necesarios para sustentar las garantías de los servicios funerarios. Pero la empresa se negó a darnos la información.

Ante esto, prosigue De Velasco, Fiducia recurrió a un arbitraje en 2006 –que previamente se había pactado para dirimir posibles controversias–, y el laudo arbitral determinó que el Grupo CIF debía entregar la documentación requerida, además de reintegrar al fideicomiso 4.5 millones de pesos que había desviado de él.

Con tal de no acatar este laudo, el Grupo CIF probó todos los recursos legales a su alcance para revertir el fallo, hasta que en septiembre de 2008 el juez 15 de lo Civil en el Distrito Federal volvió a ordenarle que entregara la documentación requerida y la misma suma de dinero. CIF solamente reintegró el dinero, pero hasta la fecha no ha entregado la documentación exigida.

“El Grupo CIF debe entregar físicamente los contratos que, se supone, están garantizados; también las pólizas de seguro de sus clientes; y el cálculo actuarial, en el que se determina el monto mínimo de la reserva de los clientes”, aclara De Velasco.

–¿El grupo está obligado a entregar esa documentación?

–Claro, lo obliga la orden del juez. Ahí está la sentencia que la empresa está desacatando. En resumen, lo que el Grupo CIF no quiere informar es cuántos clientes tiene, quiénes son éstos y dónde está el dinero que pagan mensualmente. Ignoramos si los están robando.

–¿Se esconde un fraude?

–No podemos saberlo. Lo único que puedo asegurar es que sus clientes están totalmente desprotegidos. Y ya se lo hemos advertido a algunas instancias gubernamentales, donde se comercializaban estos servicios entre sus funcionarios.

De Velasco muestra una serie de cartas dirigidas a las contralorías de dependencias públicas y de gobiernos estatales de Puebla, Morelos, el Estado de México e Hidalgo, donde les informa que, desde junio de 2004, Fiducia “dejó de emitir garantías a favor de los clientes” del Grupo CIF, por lo que se deslinda de “cualquier responsabilidad”. También muestra algunos desplegados de prensa dirigidos a “todos los clientes” de la empresa, en los que hace el mismo deslinde.

En represalia, De Velasco fue arrestado sorpresivamente el pasado 22 de marzo, junto con Leticia Ramos, abogada de Fiducia. El Grupo CIF los acusó de fraude procesal, supuestamente derivado del arbitraje de 2006, pero no se les comprobó el delito y fueron puestos en libertad cuatro días después.

“Onésimo Cepeda movió todas sus influencias para encarcelarnos de manera ilegal –afirma De Velasco–. Fue un arresto totalmente arbitrario, ni siquiera se nos notificó. Y todo porque somos un obstáculo para los oscuros intereses económicos del obispo, quien se siente invulnerable y realiza estas acciones gangsteriles. Actualmente temo por mi seguridad y la de mi familia.”

–¿Cómo sabe que el obispo estuvo detrás de su arresto?

–Porque sus mismos abogados lo dijeron: “Molestaron a Onésimo”. El arresto fue una reacción arrogante y exagerada del obispo, fue un mensaje para decirnos: “Vean con quién se meten”. Es un hombre malvado que está abusando de su investidura. ¡No hay quien lo pare!

–¿Quién podrá controlar al Grupo CIF?

–Pues nosotros lo intentamos y ya ve cómo nos fue, nos metieron a la cárcel.

sábado, abril 24, 2010

Denuncia contra Onésimo Cepeda por lavado de dinero; prestó 130 MDD en efectivo

Onésimo Cepeda, obispo de Ecatepec.

Rodrigo Vera

MÉXICO, D.F., 23 de abril (apro).- El obispo de Ecatepec, Onésimo Cepeda, será denunciado el próximo lunes 26 ante la Procuraduría General de la República (PGR), por el presunto delito de manejo “recursos de procedencia ilícita” provenientes del narcotráfico.

El obispo asegura que en abril de 2003 le prestó 130 millones de dólares en efectivo a la señora Olga Azcárraga, quien falleció en noviembre de ese año sin haberle pagado esa deuda.
Para esto, Onésimo ha estado reclamando su dinero a la familia Azcárraga, propietaria de la empresa Televisa. Como prueba, el obispo presenta un pagaré por esa cantidad que supuestamente le firmó la señora Olga Azcárraga.
El licenciado Xavier Olea Peláez, abogado de la familia Azcárraga, presentará la denuncia ante la PGR, en la cual exige que se investigue de dónde sacó el obispo esos 130 millones de dólares que, según él, le entregó en efectivo a la ya fallecida señora Azcárraga.
“El próximo lunes, ante la PGR, demandaré al obispo por presunto lavado de dinero, por manejar recursos que posiblemente son de procedencia ilícita, pues tiene que justificar de dónde sacó los 130 millones de dólares, de dónde provienen. Es una cantidad exorbitante”, afirmó el abogado.
--¿Es posible que sean recursos del narcotráfico?
--Es posible. Tenemos esa hipótesis. Y ya la PGR remitirá el caso a la fiscalía correspondiente, podría canalizarlo a la SIEDO (Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada).
Ya anteriormente, en octubre de 2008, el abogado Olea denunció a Onésimo Cepeda ante la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PJDF) por presunto “fraude procesal”, ya que otra de sus hipótesis es que el obispo más bien falsificó el pagaré con la firma de la señora Olga, con el único fin de que la poderosa familia Azcárraga le entregara esos 130 millones de dólares.
En esa ocasión, entrevistado por la revista Proceso (número 1677), el abogado señaló que resulta extraño que Onésimo haya entregado en efectivo una cantidad tan grande de dinero: “Tuvo que entregar un gran volumen de pacas de billetes de dólares, que no hubiera cabido en este despacho”, dijo entonces.
El único antecedente similar en México, agregó, es el del presunto narcotraficante chino Zhenli Ye Gon, a quien se le encontraron 207 millones de dólares en efectivo y que atiborraban muros, armarios y maletas. Fue el mayor decomiso en efectivo en la historia mundial de las operaciones contra el narcotráfico.
El controvertido obispo de Ecatepec quiere que, ahora, la familia Azcárraga le pague ese supuesto préstamo con las obras de arte que la señora Olga coleccionó a lo largo de su vida. La rica dama adquirió obras de los más cotizados pintores extranjeros: Francisco de Goya, Pablo Picasso, Salvador Dalí, Marc Chagall, Amedeo Modigliani, Oskar Kokoschka…
Tampoco faltan en su colección cuadros de renombrados pintores mexicanos, como Diego Rivera, Frida Kahlo, Rufino Tamayo, José Clemente Orozco y Francisco Goitia.
Esta valiosa colección pictórica actualmente es administrada por la empresa Arthina Internacional, que la señora Olga constituyó en 1976.
Olga Azcárraga era hermana de Rogerio Azcárraga Madero, presidente de Grupo Fórmula, que abarca Radio Fórmula y Tele Fórmula. Y fue tía del actual presidente de Televisa, Emilio Azcárraga Jean. Su esposo era Ernesto Robles León, director de la empresa Bacardí durante muchos años.
Onésimo Cepeda fue el confesor y el guía espiritual de la señora Olga en los últimos años de su vida. Ya la PGR comprobará si efectivamente le prestó esos 130 millones de dólares, y de dónde sacó el obispo esa cantidad de dinero.
Por lo pronto, ante la próxima denuncia, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) se deslinda del caso.
“El Episcopado no puede inmiscuirse en ese asunto, es totalmente ajeno a él. Es un asunto personal del obispo Onésimo Cepeda. Él tendrá que demostrar sus aseveraciones ante las autoridades civiles”, dijo el sacerdote Manuel Corral, vocero de la CEM.

martes, diciembre 23, 2008

Tras la impunidad divina

RODRIGO VERA

El obispo Onésimo Cepeda nos tiene acostumbrados a los escándalos. Pero el más reciente episodio de este tipo -su intento por cobrar un "préstamo" por 130 millones de dólares que, supuestamente, le hizo a una integrante, ya fallecida, de la familia Azcárraga- lo tiene a la puerta de un tribunal. A menos que, según los abogados que denunciaron al frívolo obispo de Ecatepec por presunto fraude procesal, disponga de influencia divina, que la Iglesia lo proteja o que él mismo utilice sus influencias políticas y empresariales para quedar impune...
A principios de octubre, el obispo de Ecatepec, Onésimo Cepeda, recibió en sus oficinas de la Catedral Metropolitana a los abogados Xavier Olea Peláez y Arsenio Farell Campa, quienes le preguntaron de dónde había sacado los 130 millones de dólares que, según el obispo, le prestó a la señora Olga Azcárraga Madero."Ese dinero salió de los padres pobres de Ecatepec", les contestó el prelado, desdeñoso.Los abogados no le creyeron. Más aún, le advirtieron al obispo que podrían iniciar un juicio en su contra porque suponían que ese préstamo multimillonario jamás se dio."Pues inicien el juicio. ¡Inícienlo!", desafió Onésimo.Olea y Farell salieron de la reunión sin haber conseguido ningún acuerdo, como pretendían. Y, en efecto, el 15 de octubre denunciaron al prelado ante la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) por presunto "fraude procesal", pues, afirman, simuló el cuantioso préstamo con la intención de apoderarse de la valiosa colección pictórica que dejó la ya fallecida señora Azcárraga.Días después, Olea y Farell intentaron que el Vaticano mediara para atemperar el pleito, por lo que le pidieron una cita al nuncio apostólico en México, Christopher Pierre. Sin embargo, el representante del Papa se negó a recibirlos.En su despacho, Xavier Olea cuenta decepcionado:"A principios de octubre, Arsenio Farell y yo fuimos a Ecatepec a hablar con Onésimo Cepeda. Fue un gesto de nuestra parte para no iniciar el juicio.
Él nos dijo: '¡Inícienlo!, ¡inícienlo!'.
Luego nos explicó: 'Ese dinero es de los padres pobres de Ecatepec. Yo no tengo nada'.
-¿No les dio más detalles?
-¡Nada! Nos dimos cuenta de que el obispo es una persona muy soberbia. Tuvimos que denunciarlo por fraude procesal, pues no creemos que tenga tanto dinero como para hacer un préstamo de 130 millones de dólares. En fin, eso ya tendrá que explicarlo ante el Ministerio Público."El obispo asegura que ese préstamo lo hizo en efectivo. De ser así, tuvo que entregar un gran volumen de pacas de billetes de dólares, que no hubiera cabido en este despacho."El único antecedente similar en México es el del presunto narcotraficante chino naturalizado mexicano Zhenli Ye Gon, a quien se le encontraron 207 millones de dólares en efectivo, en su mayor parte billetes de 100 dólares que atiborraban muros, armarios y maletas. Fue el mayor decomiso en efectivo en la historia mundial de las operaciones contra el narcotráfico. Los 130 millones de dólares del obispo de Ecatepec equivalen a más de la mitad de lo que tenía Zhenli Ye Gon.Olea se rasca la barbilla y murmura intrigado:
"Aquí puede haber la existencia de otro delito... pero no me quiero adelantar... no quiero adelantarme."
-¿En qué otro ilícito podría estar metido Onésimo Cepeda?
-En la operación con recursos de procedencia ilícita... lavado de dinero... pudiera ser.
El "cártel de la Iglesia"
La versión del obispo de que prestó los 130 millones de dólares, nada menos que a una integrante de la acaudalada familia Azcárraga, orilló a los abogados a acudir a la nunciatura. Buscaban con ello la intervención del Vaticano en el caso.
Olea relata: "Yo mismo hablé con el nuncio Christopher Pierre. Por teléfono le solicité una audiencia. Pero me dijo categóricamente que de ninguna manera nos iba a recibir. ¿Qué quiere decir esto? Que evidentemente aquí hay una mafia que protege a Onésimo: el cártel de la Iglesia."Según el obispo, él prestó a Olga Azcárraga los 130 millones de dólares el 28 de abril de 2003, como consta en un pagaré firmado en esa fecha. Ahí se señala que el préstamo quedaría sujeto a una tasa de interés de 0.50%, el cual se duplicaría si el crédito no se pagara a tiempo. Dice textualmente el pagaré:
"Pagaré. Bueno por US$130.000,000.00 dólares.
"Por este pagaré valor recibido, en efectivo, la señora Olga Azcárraga Madero de Robles León, en representación de la empresa Arthinia Internacional, S.A., y, en lo personal, en su carácter de avalista de la misma, promete pagar incondicionalmente a la orden del señor Onésimo Cepeda Silva, en esta plaza, la suma principal de US$130.000,000.00 Dólares (Ciento treinta millones de dólares 00/100 Moneda de los Estados Unidos de América) el día primero de julio de 2008."En el documento se indica que este monto "causará intereses ordinarios" sobre saldos insolutos "a la tasa del .50%" mensual hasta su vencimiento, y agrega que de "no verificarse el pago de la cantidad que este pagaré expresa el día de su vencimiento, dará lugar a que se paguen intereses moratorios sobre la suma principal vencida y no pagada a una tasa mensual de 1% (uno por ciento) por todo el tiempo que esté insoluto, sin perjuicio al cobro, más los gastos que por ellos se originen".La firma de "Olga A. de Roblesleón" aparece al pie del pagaré.Al reverso del documento se hace constar que, el 23 de junio de 2008, Onésimo Cepeda endosa el pagaré "en propiedad" a Jaime Matute Labrador.
Y aparece la firma del obispo.
A su vez, Matute Labrador, ya con el pagaré en sus manos, inició, el pasado 9 de septiembre, un juicio ejecutivo mercantil mediante el que intenta adueñarse de los bienes que pertenecieron a la señora Azcárraga, para cobrarse la multimillonaria deuda que el obispo le transfirió.¿De dónde sacó Onésimo Cepeda los 130 millones de dólares? ¿De las arcas de la Iglesia, como él señala? ¿Son acaso recursos ilícitos? ¿Cómo fue que después hizo esa transferencia a favor de Matute Labrador? ¿A cambio de qué? ¿Le vendió o le donó el dominio del pagaré? ¿O todo es un fraude montado por el obispo y Matute? ¿Fue un préstamo simulado? Son éstas algunas incógnitas que deberán despejarse en los tribunales.Lo cierto es que Olga Azcárraga, fallecida en noviembre de 2003, poco después del supuesto préstamo, tenía una valiosísima colección pictórica cuyos derechos de posesión ahora son de Arthinia Internacional, empresa en la que ella fungía como presidenta y directora. Matute Labrador fue por un tiempo director de la compañía, cargo del que se le destituyó en enero de 2003.La señora Olga era hermana de Rogerio Azcárraga Madero, presidente de Grupo Fórmula, que abarca Radio Fórmula y Tele Fórmula. Y fue tía del actual presidente de Televisa, Emilio Azcárraga Jean. Su esposo era Ernesto Robles León, director de la empresa Bacardí durante muchos años.La rica dama adquirió obras de los más cotizados pintores extranjeros: Francisco de Goya, Pablo Picasso, Salvador Dalí, Marc Chagall, Amedeo Modigliani, Oskar Kokoschka...
Tampoco faltan en su colección cuadros de renombrados pintores mexicanos, que pueden considerarse patrimonio nacional: Naturaleza, de Diego Rivera; Tunas, de Frida Kahlo; Mujer caminando, del oaxaqueño Rufino Tamayo; El baile, de Francisco Goitia... y cuadros de Leonora Carrington y José Clemente Orozco, entre otros. Hoy Matute intenta apoderarse de esta colección, valiéndose del pagaré del obispo, quien fue confesor de la devota señora.Abogado de Arthinia Internacional, a nombre de la cual demandó a Matute y al obispo, Xavier Olea comenta: "Hay muchísima obra cara. En total, son 42 piezas".
-¿Valdrán los 130 millones de dólares?
-¡Calcúlele! Tan sólo un Modigliani se valuó en 25 millones de libras esterlinas. Aparte están los Dalís, los Orozcos, los Tamayos...
-¿El dinero del supuesto préstamo ingresó a alguna cuenta de la señora Olga?
-Ese dinero jamás entró a las arcas personales de Olga Azcárraga, y menos a las arcas de Arthinia Internacional, una empresa que se constituyó en Panamá en 1976 y cuyo único activo son los cuadros. Es decir, Arthinia nunca ha hecho una transacción mercantil de ningún tipo.
Maquinaciones
Para el abogado, lo más probable es que el obispo y Matute hayan planeado meticulosamente el "fraude", para lo cual, dice, pudieron haber abusado de la confianza que les tenía la señora Olga, quien les firmaba documentos en blanco.
Explica:
"Olga Azcárraga era una señora mayor de edad entregada a la Iglesia. Solía hacer aportaciones monetarias para las escuelas y las iglesias. El obispo Onésimo Cepeda era su amigo y confesor, lo mismo que el cardenal Norberto Rivera. Acostumbraba doña Olga firmarle documentos en blanco al obispo y a Jaime Matute, quien era su sobrino político."De acuerdo con pruebas periciales en grafoscopia y documentoscopia, comprobamos que, en efecto, la firma que aparece en el pagaré es de la señora Olga. Pero es muy anterior al mecanografiado del documento. De manera que fue una hoja que ella firmó en blanco y luego se llenó."Seguramente, Matute llena el pagaré y se lo lleva a Onésimo para que se lo endose en propiedad.
La pregunta es: ¿cuánto le dio Matute al obispo para que le endosara el documento?, pues tuvo que haber una contraprestación. Pero finalmente la conducta de ambos es delictiva, y está tipificada como punible en el Código Penal para el Distrito Federal."
-¿Hay entonces una relación muy estrecha entre Matute y Onésimo?
-Hay una estrecha amistad entre ellos. Puedo afirmar que son muy amigos. Tal vez Matute era el conducto de doña Olga para entregarle ciertas dádivas y limosnas al obispo.
En la denuncia presentada ante la procuraduría capitalina se afirma que "jamás existió la entrega del dinero que supuestamente entregó en efectivo... don Onésimo Cepeda Silva", por lo que existe un "fraude procesal", puesto que en el "pagaré" se señala algo que "en realidad no aconteció".
De 35 páginas, la denuncia se apoya en el artículo 310 del Código Penal para el Distrito Federal, el cual estipula: "Al que para obtener un beneficio indebido para sí o para otro, simule un acto jurídico... o altere elementos de prueba... si el beneficio es de carácter económico, se impondrán las penas previstas para el delito de fraude". Agrega la denuncia que también hay "delito de falsificación", ya que "el documento basal de la acción directa fue evidentemente alterado".Además señala que Onésimo Cepeda -por ser un ministro de la Iglesia- está "impedido legalmente" para celebrar actos mercantiles con "fines de lucro", de acuerdo con la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público. Y transcribe textualmente los artículos de dicha ley -5, 8, 9 y 12- relativos a esa prohibición. El 8 dice claramente que "las asociaciones religiosas deberán... abstenerse de perseguir fines de lucro o preponderantemente económicos".Con el membrete de Olea & Olea Abogados, la denuncia fue presentada por Raúl Fernández Arche Cano, actual apoderado legal de Arthinia Internacional, quien "estima la procedencia de ejercitar la acción penal en contra de los presuntos responsables". El abogado Olea da una fumada a su cigarrillo y comenta:"Actualmente se está integrando la averiguación previa. En calidad de indiciados, Matute y Onésimo serán llamados a declarar. Todavía no sabemos quiénes son los abogados del obispo. Pero éste ya anda diciendo que su amigo Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, será quien le pague a sus abogados."Esperemos que Onésimo no logre escapar nuevamente de la ley debido a sus relaciones de alto nivel. Sabemos, por ejemplo, que es amigo del procurador general de la República, y que lleva muy buena relación con los mochos de la Secretaría de Gobernación. El mismo cardenal Norberto Rivera, con una llamada telefónica, puede abogar por él. En fin, se pueden conjugar una serie de presiones políticas. Ya veremos si este gobierno de católicos puede sancionar a un obispo."Olea hace mención de anteriores denuncias y quejas contra Onésimo Cepeda de las que ha salido librado. Por ejemplo, en las campañas presidenciales de 2000, al polémico obispo se le acusó de realizar proselitismo político a favor del candidato priista Francisco Labastida. Del entonces candidato panista, Vicente Fox, Onésimo decía que lo único que le faltaba para ser burro eran las orejas. La inconformidad llegó a tal grado que un grupo de integrantes del PAN viajó entonces a Roma para quejarse de él ante la Sagrada Congregación de los Obispos, donde ya se tenía un voluminoso expediente del prelado, quien luego se congració con Fox y su esposa Marta Sahagún, pues Fox fue el candidato ganador. En las campañas presidenciales para la elección de 2006, nuevamente Onésimo levantó polémica, pues descalificó al candidato de la Alianza por el Bien de Todos, Andrés Manuel López Obrador, al señalar que los otros dos fuertes aspirantes -Felipe Calderón y Roberto Madrazo- sí eran "candidatos de altura". Además, el obispo calificó como una "estupidez" algunas observaciones de López Obrador sobre el Instituto Federal Electoral.En respuesta a las declaraciones del prelado, el entonces dirigente nacional del Partido de la Revolución Democrática, Leonel Cota Montaño, lo tachó de "reaccionario" y "mercader de la religión y la política". Después, el PRD denunció al obispo por su injerencia en política, y éste a su vez presentó una demanda civil contra ese partido por las críticas que le hizo Cota Montaño. Por esas fechas, el cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México, manifestó que la denuncia contra el obispo no prosperaría, pues "son sólo voladitas que se echan ahí para hacerse propaganda", y agregó que Onésimo seguiría su "ministerio episcopal, comiendo, bebiendo, jugando y hablando, por supuesto".Y así fue: a Onésimo no se le sancionó. En cambio -apenas el pasado 19 de noviembre-, un tribunal condenó judicialmente al PRD a pagarle 100 mil pesos al obispo para resarcirle el "daño moral" que le ocasionaron las críticas de Cota Montaño.Onésimo Cepeda fue corredor de bolsa con su amigo Carlos Slim. También fue torero, cantante de un grupo musical, golfista y tenista, comulgó con la corriente eclesiástica de la Teología de la Liberación, de la que luego renegó, y actualmente se mueve entre las élites políticas y empresariales del país. Está metido en el negocio taurino, pues es fanático de la fiesta brava. Es común verlo en las plazas de toros, con su puro y su boina española.En una ocasión, se le preguntó cuál era su máxima meta.
Y respondió: "Quiero ser santo".
Comenta Xavier Olea:"Es cierto que, hace años, Onésimo fue socio de Carlos Slim. Es cierto que tiene amistades encumbradas y poderosas. Pero aún así no creo que haya podido juntar 130 millones de dólares en efectivo para realizar un préstamo."
-¿Y acudirá usted a otras instancias eclesiásticas para denunciar a Onésimo?
-¡Para qué! No tiene ningún caso. Ya vimos la negativa que nos dio el nuncio Christopher Pierre. La Iglesia le da impunidad a Onésimo. Pero él también es un civil, de acuerdo a nuestra Constitución. De manera que ya veremos si un juez ordena su aprehensión. Por lo pronto, estamos en la etapa de la averiguación previa... Esto apenas empieza.
Hace poco más de un mes, la PGJDF le envió un citatorio al obispo para que se presentara a declarar, en calidad de "indiciado", el 13 de noviembre ante el Ministerio Público. Pero Onésimo no se presentó. "El obispo tiene su segundo citatorio para este 22 de diciembre. Esperamos que ahora sí se presente para que diga de dónde sacó los 130 millones de dólares", dice el abogado Olea.


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