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domingo, marzo 27, 2011

Morena: entre la ética y el pragmatismo

El Despertar


El conflicto entre principios y pragmatismo político da para mucho. Los principios son fijos e inmutables. Kant decía que eran como las estrellas en el cielo nocturno. Están inscritos en la conciencia humana y son universales. Los valores contradicen muchas veces a los principios, son criterios impuestos por la cultura, la moda, las ideas de la clase dominante. Se dice que los políticos practican el maquiavelismo: que el fin justifica los medios. Sin embargo, el político de altura no puede descuidar ninguno de los dos requerimientos: si traiciona los principios, puede triunfar a corto plazo pero pierde el destino y el prestigio, y si descuida la eficacia, los adversarios y la realidad lo derrotarán. El consejo evangélico apunta al equilibrio: sed puros como palomas y astutos como serpientes.

Ejemplos: Benito Juárez. Tenía como estrella polar la soberanía nacional y le fue fiel. Pero practicó la política con astucia, decisión y valentía. Así triunfó entre los liberales, algunos más brillantes que él, y derrotó a los reaccionarios, restauró la República y es considerado el mayor héroe de México.

Lázaro Cárdenas del Río fue leal al interés de la nación y llevó a la máxima realización posible el programa de la Revolución. Pero para triunfar en la nacionalización del petróleo se movió en zigzag con astucia felina, sin cometer un solo error. Fue un pragmático ético y el mejor presidente del siglo XX.

Francisco Madero es el político más limpio de nuestra historia. Creyente devoto en la democracia, resultó un hábil organizador de una rebelión política. Ya en la práctica del poder siguió fiel a los principios pero mostró debilidades y contradicciones que le costaron la vida.

El Movimiento Regeneración Nacional (Morena) intenta ser fiel a los principios democráticos y al interés popular, pero en forma simultánea debe defenderse de los enemigos de dentro y de fuera y levantar una enorme organización. Un buen indicio de que lleva buen rumbo fue el espléndido acto en que se presentó el Proyecto Alternativo de Nación el pasado domingo 20. Todos los que asistimos lo recordaremos. No sólo las propuestas sintetizan una verdadera y única alternativa a la decadencia de nuestra sociedad, sino además se mostró organización, puntualidad, entusiasmo, autogestión: eficacia política. Este acto contrastó con el desaguisado en la elección de la dirigencia del PRD, donde no hubo proyecto alguno salvo lograr posiciones, hasta llegar a una solución medio esquizofrénica. Quien traiciona los principios en aras de los intereses termina por perder los principios y los intereses.

domingo, marzo 20, 2011

Pragmatismo contra principios

El Despertar
Otro Traidor....


Los principios funcionan como leyes atemporales e implacables. Su violación puede no producir efectos inmediatos, pero tarde o temprano ¡crack! Viene el golpe. Prueba de la eficacia de que los principios son genuinos y no valores convenencieros está en los resultados próximos y lejanos que las conductas producen en la práctica. Es falsa la disyuntiva entre principios y un verdadero pragmatismo. Se opina que en la política no opera esto, el comportamiento de muchos políticos se basa en los peores valores: codicia, mentira, traición, saqueo. Pero estas conductas tarde o temprano dañan a sus autores y a su medio. Revisemos algunos casos.

Salinas ganó la presidencia gracias a un fraude electoral, pero se consolidó y en 1991 tuvo una oportunidad de oro. Con todo el control del Estado pudo lograr una reforma democrática, convertirse en un gran estadista. ¿Qué hizo? Se lanzó a un proyecto de restauración y de saqueo. Al fin de cuentas hundió al país y se hundió él. Hoy quiere ser un hipercacique moviendo caudales ilegítimos.

Y el PRD. Fue fundado como gran partido de izquierda con una enorme oportunidad en un país en que la mayoría es pobre o muy pobre, pero el canibalismo cortoplacista de sus tribus internas lo impidió. Hoy los dirigentes dilapidan lo que les dio la elección de 2006. Encumbrados por el impulso de AMLO se han aliado a sus enemigos ideológicos. El partido es una ruina irrecuperable.

Y el PAN traicionó sistemáticamente a sus principios aliándose a Salinas y cohonestando su fraude y sus abusos, alcanzó posiciones de poder y después la presidencia. Fox mandó de vacaciones a los principios, cargó los dados y se robó la elección de 2006. Al parecer triunfó, pero la realidad erosionó la base misma del proyecto panista, hoy en la postración, víctima de sus errores.

En 1999 los dirigentes del PAN junto con AMLO invitaron a un grupo a organizar una alianza PAN-PRD no sólo para sacar al PRI de Los Pinos, sino para reconstruir al país y consumar la transición a la democracia. Pero el PAN nos traicionó a todos los que colaboramos y eludió la alianza. Pongo como testigo a mi amigo Sergio Aguayo, quien incluso inventó la formula para elegir al candidato de la coalición.

Sergio se enfureció con la actitud del PAN. Ahora anda abogando en aguas turbulentas propiciando una alianza no para defender a la democracia, sino para impedir que El Peje y su proyecto puedan prosperar. A lo mejor mi amigo Sergio ya olvidó estas cosas. Yo no.

jueves, octubre 15, 2009

Corrupción e impunidad en el PRD

La impunidad en el manejo corrupto de las finanzas del PRD, al descubierto. Los mismos perredistas confiesan irregularidades, simulaciones y ocultamiento de información. Las revelaciones, en el informe final de la Comisión Especial Investigadora contra la Corrupción sobre la Administración de Rosario Robles, un documento celosamente ocultado en los sótanos del partido.

Quienes emprendieron el esclarecimiento de la corrupción e impunidad en el manejo de las finanzas del Partido de la Revolución Democrática (PRD) mejor se rindieron ante su descomunal caos o lo dejaron por la paz para no ser objeto de investigaciones de la Procuraduría General de la República por fraudes y del Instituto Federal Electoral (IFE), por rebasar topes de campaña en las elecciones federales de 2003.
Por eso, el noveno Congreso Nacional del PRD, realizado en abril de 2005, resolvió mejor mandar al archivo el informe de la Comisión Especial Investigadora contra la Corrupción sobre la administración de Rosario Robles, presidenta del partido de 2002 a 2003, en la que tuvo una participación destacada el empresario argentino Carlos Ahumada.
El carpetazo también recibió el visto bueno del entonces líder nacional del partido, Leonel Godoy, actual gobernador de Michoacán, cuya administración fue puesta recientemente en entredicho por las autoridades federales, en virtud de sus posibles nexos con el narcotráfico.
El congreso del PRD de 2005 tampoco dio a conocer el “voto particular” de Alejandro Morales Becerra, integrante de dicha comisión. El documento de 133 páginas, fechado el 22 de abril de 2005, sostiene que el partido se abstuvo de aplicar sanciones estatutarias y penales a todos aquellos que pusieron en riesgo su existencia con Rosario Robles Berlanga, inclusive ella misma, y a pesar de que había indicios suficientes para llevarlas a cabo.
Existían testimonios y evidencias para comprobar irregularidades graves como el endeudamiento inusitado, que sobrepasaba su capacidad de pago; conductas delictivas en el manejo de las prerrogativas del IFE; violaciones a los estatutos; componendas con medios de comunicación para subsanar adeudos, y pagos anormales a empresas privadas, entre otras.
No sólo tenía responsabilidad Rosario Robles, sino también otros destacados perredistas por acción u omisión, como Carlos Navarrete, entonces secretario general del PRD (actual coordinador de los senadores del partido); José Ramón Zebadúa González, coordinador general de administración y finanzas del CEN; María Eugenia López Brun, secretaria de Finanzas; Ricardo García Sainz, responsable del Órgano Central de Fiscalización (actual contralor general del gobierno de Marcelo Ebrard en el Distrito Federal), y Carlos Armando Bello, director de contabilidad, por distintos motivos.
El “voto particular” de Alejandro Morales asegura que el Comité Ejecutivo Nacional en tiempos de Rosario Robles Berlanga “incumplió mandatos estatutarios que lo obligaban a evitar el desastre económico, administrativo y ético en el que se encontraba el PRD”. Por lo tanto, fueron omisos José Luis Jaime Correa, José Antonio Rueda Márquez, Juan Guerra Ochoa (exdiputado), Mario Gilberto Saucedo Pérez, Martha Dalia Gastelum Valenzuela, Feliciando Rosendo Marín Díaz, Silvia Gómez Tagle, Trinidad Morales Vargas, Guadalupe Acosta Naranjo (expresidente del PRD), Claudia Sofía Corichi García (senadora), Carlos Sotelo García, Jesús Ortega Martínez (dirigente actual del partido) y Martí Batres Guadarrama (secretario de Desarrollo Social del gobierno de Marcelo Ebrard).
El documento de Alejandro Morales Becerra señala: “Nunca seremos capaces de transformar democráticamente al sistema ni de crear una sociedad más justa, si en nuestro interior no se practica la democracia y no se erradica la corrupción y la inequidad”.
Dice también: “El hallazgo, pues, de actos de corrupción en el instituto político sólo confirma lo que ya se sabía: en el PRD los recursos económicos y las posiciones han adquirido un poder inusitado capaz de corroer sus estructuras”.
Al defender su voto particular, sostiene: “Ha llegado la hora de tomar medidas de fondo. Se deben promover sanciones estatutarias y legales a todos los involucrados en los hechos de corrupción”. Pero la propuesta no fue tomada en cuenta.
“En el PRD, lo sabemos, se tienen muchos adversarios fuera, pero hoy el peligro mayor está adentro”, puntualiza.
Jaime Cárdenas, diputado electo por el Partido del Trabajo, también encabezó a la Comisión Especial Investigadora contra la Corrupción en la administración de Rosario Robles, pero renunció al poco tiempo porque no le dieron toda la información documental que solicitaba, no le dejaron practicar una auditoría integral y no le permitieron citar al entonces gobernador de Michoacán, Lázaro Cárdenas Batel, para que compareciera.
No obstante, alcanzó a percibir por distintas versiones que la situación de las finanzas del partido era grave. El exconsejero del IFE recuerda, por ejemplo, que Carlos Payán, quien formó parte de una comisión previa a la de anticorrupción, se extrañó de la forma en que el PRD redujo su deuda de 600 a 400 millones de pesos en poco tiempo.
—El informe final de la Comisión Especial Investigadora contra la Corrupción recoge un testimonio de Carlos Armando Bello, director de contabilidad de la coordinación de Finanzas del partido, quien advirtió que si se daba a conocer toda la información no iban a poder justificar los gastos ante el IFE y eso podía dar lugar a un Pemexgate –se le menciona a Morales Becerra.
—El asunto de los videoescándalos de Carlos Ahumada con personajes del PRD era tan grave, desde el punto de vista electoral, como el Pemexgate o Amigos de Fox. Es un problema de esa magnitud y esas características, y sí requeriría de una investigación a fondo.
—¿En el informe final de la comisión anticorrupción se menciona la participación del empresario argentino Carlos Ahumada, como intermediario, negociador y beneficiario de la presidencia de Rosario Robles? –se le pregunta.
—Pues ahora en su libro Derecho de réplica, Ahumada cuenta todo eso. Con esos elementos y lo que sabe la gente del PRD, el IFE está obligado a abrir una indagación. Si ya prescribió o no, en su momento lo tendrá que decir el IFE, luego de que realice las investigaciones. A eso también está obligada la Fepade (Fiscalía Especializada Para la Atención de Delitos Electorales).
Si el partido no siguió fue por el temor a que las averiguaciones de la PGR o del IFE les implicaran multas mayores, puntualiza.
“Ésa es una historia no concluida en el PRD ni en el IFE, por eso ahora se requiere esclarecer los hechos. Tenemos que saber respecto de las acusaciones contenidas en el libro de Carlos Ahumada, sobre si hubo o no financiamiento ilegal en las campañas del PRD”, sostiene el también profesor e investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Los hechos
El “voto particular” de Alejandro Morales sobre el informe de la “Comisión Especial Investigadora contra la Corrupción sobre la administración de Rosario Robles” contiene una síntesis de las diligencias, documentos y testimonios del expediente, guardado celosamente en los sótanos del PRD.
Señala, por ejemplo, que el despacho Galaz, Yamazaki, Ruiz Urquiza no concluyó la auditoría que le encargó el PRD sobre la situación financiera del PRD al 31 de diciembre de 2003, una vez transcurridas las elecciones federales a diputados de ese año.
Sin embargo, el despacho mencionó los motivos: demora en los registros y la inconsistencia de los mismos, falta de documentación comprobatoria, ausencia de contratos debidamente requisitados que precisaran las condiciones de las operaciones del partido, particularmente con la radio y la televisión.
Asimismo, irregularidades en el diseño y operación de la estructura de control interno, destacando la falta de políticas para asegurar las mejores condiciones del gasto para adquirir bienes y servicios, como son cotizaciones o licitaciones para erogaciones por montos importantes o recurrentes.
El PRD no fue capaz de cruzar esta información con la que obtuvo a través del Órgano Central de Fiscalización del partido, de la denuncia interpuesta por la exdiputada Rosa María Avilés, de los testimonios de Adriadna Montiel Reyes, secretaria de Finanzas del partido en el Distrito Federal; de los testigos Dolores Padierna, exjefa delegacional en la Cuauhtémoc, y Agustín Guerrero Castillo, dirigente del PRD en la capital, así como de la revisión y sanciones millonarias que le aplicó el IFE por anomalías graves en la presentación de sus gastos de campaña de 2003. Todas las fuentes coincidían en las mismas irregularidades.
El partido simplemente se conformó con tener una auditoría privada irresuelta y se abstuvo de fincar responsabilidades.
Al inicio de la gestión de Rosario Robles en la dirigencia nacional, los pasivos eran de 120 millones de pesos. Tres años después no se sabía a ciencia cierta a cuánto ascendían. Oficialmente se dijo que eran de 410 millones de pesos, pero había pasivos no reconocidos.
Robles Berlanga –primera jefa de Gobierno del Distrito Federal por el PRD, de 1999 a 2000– aceptó que el presupuesto de 2002 fue modificado y se elevó el endeudamiento, pero alegó que éste fue una medida política para posicionar mejor al partido, la cual fue aprobada por el Comité Ejecutivo Nacional y el Consejo Nacional.
Pero los estatutos, dice el documento, no otorgaban a Rosario Robles Berlanga ni al Comité Ejecutivo Nacional la facultad de modificar el presupuesto, y no existe sesión alguna en donde el Consejo Nacional aceptara ese cambio.
Sin sesión de por medio, el Consejo Nacional consintió un acuerdo para que el CEN modificara el presupuesto, pero los estatutos tampoco le otorgaban esa facultad. Sus integrantes incurrieron en responsabilidad, además de que no se hizo del conocimiento al Congreso Nacional ni a la comisión de garantías y vigilancia.
“El pragmatismo político no justifica la violación de los principios del partido, pues de lo contrario se permitiría cualquier acto a costa de la obtención del poder”, señala el documento.
Además, Robles Berlanga incurrió en otra responsabilidad administrativa al modificar de facto el funcionamiento financiero del partido al crear y dar facultades amplísimas a la Coordinación General de Administración y Finanzas, relegando en la práctica a la Secretaría de Finanzas del partido.
“La modificación del funcionamiento del partido, en todo caso, correspondía al Congreso Nacional, en términos de lo establecido en el artículo 10, numeral 7, inciso a”.
La falta de atención de la secretaría de Finanzas –a cargo de María Eugenia López Brun– en el manejo de los recursos “puso en riesgo financiero al partido”, al no cumplir sus fines.
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sábado, septiembre 19, 2009

Degradación panista


Con motivo de la publicación de su segundo libro, Volver a empezar. Un llamado a la perseverancia desde la Democracia Cristiana, que comenzará a circular en estos días bajo el sello de Grijalbo, el exdirigente panista Manuel Espino revela en entrevista con Proceso que en 2006 habló con 10 gobernadores priistas para convencerlos de apoyar a Calderón en lugar de respaldar a López Obrador.

Y, en el marco del 70 aniversario de ese partido, dice que este es el momento de volver a la doctrina y refundar el PAN terminando con la corrupción, los fraudes electorales y las campañas sucias que practica –en las cuales reconoce haber participado–, al igual que con las “acciones facciosas y segregacionistas” que ha impuesto Felipe Calderón…Las prácticas de corrupción, impunidad, represión, fraudes electorales, campañas sucias, imposiciones y otros vicios que caracterizan al Partido Acción Nacional (PAN) y sus gobiernos sólo se explican por el abandono del ejercicio congruente de la política y por la consolidación de un pragmatismo extremo, reconoce Manuel Espino.En el marco de los 70 años de la fundación del PAN, que se cumplen este miércoles 16 tras la peor derrota de su historia, Espino plantea la “refundación” del partido que presidió para cumplir con el objetivo fundamental de generar ciudadanía, más allá de ganar elecciones.El controvertido exdirigente panista, confrontado con la facción que encabeza Felipe Calderón, irrumpe con un nuevo libro, Volver a empezar. Un llamado a la perseverancia desde la Democracia Cristiana, editado por Grijalbo, en el que plantea retornar a los principios fundacionales del PAN y deponer el pragmatismo.En amplia entrevista, Espino inclusive distingue entre el “pragmatismo ramplón” de Germán Martínez y Juan Camilo Mouriño –ya fallecido–, que condujo a derrotas, y el que él practicó con gobernadores priistas para hacer ganar a Felipe Calderón en 2006, cuando –acepta– el PAN recurrió a una campaña sucia que polarizó a la sociedad.“Reconozco que se dio esa campaña y que luego me la atribuyeron cuando eso afectaba al equipo de campaña. Por cuidar a mi candidato y las posibilidades de éxito, acepté culpas que no eran mías”, dice Espino. “No se valen campañas de denostación, de desprestigio, y eso hicimos”.En una actitud autocrítica para sustentar su llamado a regresar al PAN a sus orígenes –“tengo que corregir mis propios errores dentro de mi trayectoria”–, plantea también la necesidad de reconsiderar el rechazo del PAN a temas como el aborto, las familias no tradicionales, los homosexuales y las lesbianas.“Me parece que a ratos el PAN ha tenido una actitud injusta e inhumana con esas personas. Podemos no estar a favor del aborto, pero no se justifica condenar a tres años de cárcel a una mujer que aborta”, expresa.Y agrega que, aun cuando hay mujeres que abortan por haber sido violadas, son expuestas al escarnio y a la persecución en estados gobernados por el PAN: “Yo no estoy de acuerdo con lo que hicieron los panistas en Guanajuato, por ejemplo, porque eso no es humano”.Presidente de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), Espino reprueba, así mismo, los recurrentes ataques de sus correligionarios al Estado laico: “Un mandatario, si es católico o profesa algún credo religioso, no debe andarlo exhibiendo en el desempeño de su función pública, porque genera confusión y debilita al Estado laico, en el que yo creo”.Allegado a Vicente Fox, quien como presidente de México ostentó su condición de católico militante, como cuando se postró para besar el anillo papal de Karol Wojtyla, Espino califica esa conducta de “grave error personal”.
–No fue sólo personal, dado que era jefe de Estado.
–El Estado no se equivocó, se equivocó el mandatario, la persona, se equivocó Vicente Fox. Y eso fue, de alguna manera, un agravio, aunque sea menor, al Estado. Si recibe al Papa como jefe de Estado debe prevalecer el protocolo del jefe de Estado y, ya en privado, si quiere rezar y besarle la mano es otra cosa.Resume: “Ese tipo de temas los planteo en el libro, porque percibo un partido entumecido, que no es capaz de reflexionar en sus tesis originales, y trato de sacudir la esclerosis que padecen algunos partidos de la democracia cristiana –incluido el PAN– que, por pereza, comodidad o conveniencia política hacen a un lado las ideas, las tesis doctrinarias”.
–Ahora en el PAN todos hablan de volver a los orígenes…
–Pero hablar de retornar a los orígenes y seguirse comportando como priistas es retórica, igual que hablar de unidad pero autorizar y promover acciones que dividen. Es retórica ofrecer victorias y ni siquiera ocuparse de estrategias exitosas para evitar derrotas. El exdirigente panista aborda en su libro, igualmente, la carencia de líderes con consistencia política, “que al primer revés abandonan el barco y la tripulación”, alegando apego a la cultura de la dimisión. “Es falso y grotesco que en la democracia cristiana haya eso. Queremos dirigentes que, en la adversidad, no se arredren”.
–¿Se refiere a Germán Martínez?
–Sin lugar a dudas. Pero como él hemos tenido muchos otros en estados y municipios. Hemos tenido dirigentes que se prestan al cochupo, que abusan del cargo directivo para poner a sus amigos, compadres y parientes en posiciones de privilegio o para hacerse ellos mismo de una candidatura. Esos no son los líderes que queremos en la democracia cristiana.Refundación Volver a empezar es el segundo libro de Espino, quien hace un año publicó también Señal de alerta, donde acusó a los “capos del calderonismo” de pretender apoderarse del control del PAN y de pactar con políticos como Manlio Fabio Beltrones, a quien hizo aparecer en la portada saludando, casi sometiendo, a Felipe Calderón.A diferencia de Señal de alerta, en Volver a empezar, Espino no hace imputaciones directas a panistas, sino que privilegia las ideas de pensadores de la democracia cristiana, como Carlos Castillo Peraza, quien el pasado miércoles 9 cumplió nueve años de fallecido sin que, al parecer, nadie en el PAN se acordara del aniversario.En entrevista el jueves 3 de septiembre, un día después de que Calderón encabezó un acto político en Palacio Nacional con motivo de la entrega del Tercer Informe de Gobierno, Manuel Espino manifiesta que el aniversario del PAN y el inicio de la presidencia de César Nava abren la oportunidad para transformar el partido, sobre todo después de la gestión de Germán Martínez. “Estoy confiado en que Nava va a cerrar en definitiva el triste capítulo”, dice, y advierte que el desempeño de la dirigencia del PAN no se debe medir por los triunfos electorales, sino por la reconciliación interna. “Si eso lo logramos en la presidencia de César, será un gran avance hacia nuestro propio origen”.
–¿Se trata de una refundación?–Sí, una especie de refundación, sin menospreciar lo que hemos aprendido y logrado durante 70 años. Creo que el 70 aniversario significa una nueva oportunidad para el PAN y los panistas de darnos la mano, haciendo a un lado los agravios, los resentimientos… que los ha habido. Es la mejor ocasión para volver a empezar. “Ojalá que esa actitud de César, que la veo sincera, se refleje en las acciones, en los hechos y en las decisiones, y ojalá que esa misma actitud permee en el gobierno federal para que terminen las acciones facciosas y segregacionistas que existen, no de manera fortuita, sino por línea, por instrucción, directriz, por orden expresa de la autoridad.”
–¿De Calderón?
–Sin lugar a dudas. Espero que el presidente también sea sensible a la necesidad de retomar el humanismo, el espíritu de solidaridad entre quienes podemos pensar diferente, y reconozcamos que somos parte de un mismo proyecto en beneficio de la nación.Según Espino, en el PAN y en sus gobiernos hay un problema de congruencia: “Germán llegó a la presidencia del PAN hablando de unidad, y se mantuvo año y medio haciendo, alentando y diciendo cosas que dividían”.Y añade: “Es un poco lo que ha pasado con el gobierno federal: Desde el primer día, el presidente de México habló de unidad, pero desde el gobierno se han permitido cosas que han agredido a la oposición, que han dificultado la unidad, el acuerdo y el consenso”. Evoca el mensaje de Calderón en el Palacio Nacional, particularmente el llamado a la unidad y al cambio: “Escuché que es la hora de cambiar, y yo diría: Es la hora de volver a empezar, pero que sea en serio. No podemos seguir convocando a la unidad, pero ser la causa de acciones y de procesos que lastiman la confianza y que dificultan esa unidad”.Sobre Nava, a cuya candidatura única se opuso y aun se reunió con él la víspera de la elección para mandarlo “olímpicamente al carajo”, Espino aprecia un esfuerzo de inclusión, que ya se tradujo en otra reunión privada y en nombramientos de algunos de quienes fueron colaboradores de Espino, quien dice mantener su “permanente exigencia de congruencia”.
Pragmatismo bueno
El PAN se ha impuesto, continúa, un pragmatismo extremo que mandó “de vacaciones” a la doctrina, como proclamó Vicente Fox. “¡Se acabaron las vacaciones! No más pragmatismo, no más actitud facciosa. ¡Volvamos a ser lo que siempre fuimos!”, exclama Espino, quien distingue entre el pragmatismo que hubo en las elecciones de Chiapas, donde él repartió propaganda del PRI, y el de los comicios de Yucatán, donde intervino Mouriño.En Chiapas, recuerda, el candidato del PAN renunció a favor del candidato del PRI por “una decisión del equipo del presidente electo”, y Espino fue para aclarar que no era una cesión al PRI, sino a favor del candidato. “Era un poquito tratar de salvar algo del PAN”.Contrasta este caso con el de Yucatán. “¡Yo no fui el que echó a perder la campaña exitosa! Fue Juan Camilo Mouriño, fue Jorge Manzanera Quintana. Íbamos muy bien. Yo estuve un mes permanentemente ahí. Fui al registro del candidato a gobernador de Baja California, y en ese descuido se metieron por la puerta de atrás, cambiaron la estrategia, los métodos, la publicidad, agredieron a la candidata del PRI, y eso le dio la vuelta a la campaña. ¡Ese es pragmatismo ramplón e incongruente con lo que es el PAN, y nos ha hecho perder espacios!”.En cuanto a las gestiones que hizo ante gobernadores priistas para que movieran sus maquinarias electorales a favor de Calderón en 2006, Espino las define como “un pragmatismo que no agravia principios”, porque buscó el voto útil. “Estaba yo tratando de convencerlos de que era mejor Calderón que Andrés Manuel López Obrador”.
–¿A cambio de qué?
–¡De nada! ¡No hubo negociación! Yo fui a generar una reflexión: “Tu candidato no va a ganar. Escoge: Felipe o El Peje”. Punto. No hubo una negociación de esto a cambio de aquello, jamás la hubo.En el caso de Mario Marín, de Puebla, envuelto en un escándalo tras violar los derechos humanos de la periodista Lydia Cacho por encargo de Kamel Nacif, dice que su caso se resolvería en el ámbito judicial, no en los espacios del Ejecutivo y el Legislativo.“Yo le dije: ‘Lo que te pido es que le ayudes a tu estado a tener un presidente de la República que sea el mejor posible, y en este momento el mejor posible es Calderón’. No fui a ofrecerle ni impunidad ni apoyo, absolutamente nada. Lo planteo en el libro: El pragmatismo sin principios, por intereses partidistas, que no atiende al interés superior, es totalmente deleznable.”Reitera que habló con 10 gobernadores del PRI “porque son los que mueven la maquinaria” electoral, pero no para ofrecerles un acuerdo. “Les hice ver el riesgo que implicaba que ganara López Obrador”.
–¿Por qué riesgo?
–Era mi convicción y quería hacer ganar a mi candidato.
–Eso no se hace de gratis.
–Pues mira, a lo mejor soy muy pendejo, pero yo no cobro por hacer política, no cobro por hacer acuerdos, y como presidente del PAN jamás lo hice.
Admite, eso sí, que en esa campaña y en las subsecuentes se emplearon técnicas de propaganda que polarizan a la sociedad, como lo refiere en su nuevo volumen.“No se justifica, bajo ninguna circunstancia, que un partido que está en la responsabilidad de gobierno agreda a la oposición, porque eso esteriliza la política. Eso hizo el PAN y eso ha hecho en reiteradas ocasiones”, expone, y asegura que, siendo presidente del partido, manifestó, internamente, su desacuerdo con esa estrategia.Sin embargo, “tuve que apechugar, pero no estoy obligado a que, sólo porque apechugué siendo el dirigente del partido, lo tenga que seguir haciendo. En el libro también hago un llamado a la congruencia en las campañas. Tenemos que ser los principales promotores de campañas de diálogo, de debate, de propuesta, no de denostación”.Identificado con el sector más conservador del PAN y aun como miembro de El Yunque –hecho que él niega–, Espino afirma que hay muchos panistas que, estando concientes del alto nivel de pragmatismo que padece el PAN, coinciden en el empeño de regresar al partido al cauce de las ideas, la doctrina, la reflexión y la práctica congruente de la política. En el PAN, advierte, es preciso contrarrestar la corrupción, tema que también analiza en Volver a empezar. “Si ya incurrimos en prácticas inmorales y de corrupción, es hora de cambiar y volver al origen”, enfatiza.Lo mismo, continúa, debe hacerse ante los actos de defraudación electoral que se producen en el PAN y que quedan en la impunidad, como ocurrió, afirma, en el Comité Ejecutivo Nacional presidido por Germán Martínez. “Las actitudes fraudulentas en mi partido no fueron poquitas, sino muchas, como el intento de fraude contra (Javier) Corral”, especifica.Y sentencia: “Los que la han hecho la deben pagar. Sería muy lamentable que la inmoralidad se recompense con cargos públicos. Sería muy lamentable que la incongruencia se recompense con candidaturas y posiciones de privilegio. No sería ético, porque alienta la impunidad”. l