domingo, octubre 09, 2011
FALSAS PROMESAS entre Israel y Palestina
http://youtu.be/mKMcjvhEmtg
El conflicto árabe-israelí es aquel entre el Estado de Israel y sus vecinos árabes, en particular los palestinos. Su definición, historia y posibles soluciones son materia de permanente debate, y los problemas que incluye varían con el tiempo. Al día de hoy, las principales cuestiones son la soberanía de la Franja de Gaza y Cisjordania, la eventual formación de un Estado palestino en dichas áreas, el estatus de la parte oriental de Jerusalén, de los Altos del Golán y de las Granjas de Shebaa, el destino de los asentamientos israelíes y de los refugiados palestinos, el reconocimiento de Israel y Palestina y de su derecho a existir y vivir en paz al abrigo de amenazas y actos de fuerza, así como la relación de Israel con Siria y el Líbano. Actualmente Israel tiene tratados de paz vigentes con Egipto y Jordania que garantizan su convivencia pacífica.
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domingo, septiembre 18, 2011
"La guerra del gas" de Israel vs. sus vecinos: Egipto, Gaza, Líbano, Siria y Turquía
Un grupo de israelíes ondea banderas de su país y de Egipto, y exhibe pancartas pacifistas, el viernes pasado, frente a la embajada egipcia en Tel Aviv, una semana después de que manifestantes irrumpieron en la sede israelí en El Cairo y causaron destrozos.un Estado paria, ex canciller Tzipi Livni dixit) y peleada prácticamente contra el mundo y consigo misma (ver Bajo la Lupa, 14/9/11)– son los hidrocarburos, los granos y el agua –que despoja descaradamente de las alturas sirias del Golán (que alimenta el lago Tiberíades/Galilea/Kineret, notable reserva hidráulica) y de los mantos acuíferos palestinos de Cisjordania, sin contar su hurto subrepticio de los afluentes del río Litani libanés.
La dependencia petrolera de la entidad sionista es dramática (importa 319 mil barriles diarios; según datos de la CIA), mientras mantiene una paridad entre producción y consumo del gas que va en ascenso.
Uno de los proveedores de gas a la entidad sionista había sido el sátrapa egipcio Hosni Mubarak, quien prácticamente se lo regalaba, lo cual indignó a los revolucionarios de la histórica plaza Al-Tahrir, quienes obligaron a la huida del embajador de Israel en El Cairo –en imitación a la expulsión de otro embajador israelí de Ankara (debido a la piratería homicida en alta mar por el ejército israelí de los nueve pacifistas turcos del barco Mavi Marmara), junto a otra fuga intempestiva del embajador sionista en Jordania (como había previsto).
Cuando fui nombrado único miembro del continente americano en una Misión de noticias y hallazgo de hechos
de la ONU para el Medio Oriente en 1997, después de una charla con el príncipe hashemita jordano Hassan (quien me impresionó por su simpatía y manejo de las cifras), me ilustré sobre la creativa solución acuífera entre Israel y Jordania por el reparto del río Jordán bajo la mentalidad del beneficio mutuo (ganar-ganar
), la cual ha cesado lamentablemente en la región debido al unilateralismo paleobíblico de la dupla ultrafundamentalista Netanyahu-Lieberman del sionismo jázaro (de origen mongol, dicho sea respetuosamente, y conversos a la religión judía, en contraste de los auténticos semitas
sefarditas; El invento del pueblo judío, Verso 2009, del historiador israelí Shlomo Sand) y que mediante sus mitos desean imponer su insustentable cosmogonía a las relaciones internacionales.
Vale la pena recalcar que las dos franjas azules de la bandera israelí representan sus fantasiosos límites paleobíblicos con los ríos Éufrates y Nilo, los cuales siempre ha deseado confiscar.
La dependencia de Turquía, superpotencia hidráulica, ante los hidrocarburos es también dramática debido a su vital importación de Rusia, Irak e Irán (¡supersic!), lo cual ha compensado con su posicionamiento como la encrucijada para el paso de los energéticos del mar Caspio y Asia Central a Europa.
Ya había adelantado el saqueo del gas de Líbano (uno de los países más débiles del mundo, desde el punto de vista militar) por Israel (¿Nueva guerra de Israel contra Líbano por el gas?
; Radar geopolítico, Contralínea, 8/8/10).
La entidad sionista posee la mejor aviación de la región, dotada clandestinamente de un máximo de 400 bombas nucleares, y desea imponer bélicamente su cosmogonía a sus vecinos árabes y su periferia no árabe (Turquía e Irán) gracias a la protección de Estados Unidos.
Hace un año formulé que “Israel se adelantó –debido a su mayor avance tecnológico y a la colusión de las petroleras y gaseras anglosajonas– a desarrollar los dos campos de Tamar y Dalit, cuyos abundantes hallazgos dispararon la bolsa de valores de Tel Aviv, coincidentemente el día que el gobierno extremista de la dupla Netanyahu-Lieberman sufría el repudio global por su piratería homicida en aguas internacionales contra el barco turco de ayuda humanitaria a Gaza (la mayor cárcel viviente del mundo). El descubrimiento de Tamar y Dalit es colosal: 160 mil millones de metros cúbicos que pueden cubrir las necesidades israelíes durante dos décadas. La petrolera y gasera texana Noble Energy, que forma parte de un consorcio a cargo de las exploraciones de los yacimientos gaseros en la parte supuestamente israelí del mar Mediterráneo, ha predicho que debido al descubrimiento de un tercer campo adicional –denominado en forma interesantemente semántica Leviatán (con 450 mil millones de metros cúbicos; casi tres veces los yacimientos de Tamar y Dalit)–, Israel podría convertirse en suculento exportador a Europa y Asia (sic)”.
El problema no es el hallazgo milagroso de gas en Israel, sino su irredentismo a las aguas territoriales de Líbano (que carece de capacidad tecnológica y militar disuasiva), de Gaza (convenientemente sitiada) y Egipto, lo cual se ha complicado debido a su alianza estratégica
con la parte griega de la isla de Chipre –como cacarea el portal israelí Debka sobre el pacto secreto (sic)
militar del 4 de septiembre entre Atenas y Tel Aviv extensivo a Nicosia– para la exploración conjunta del gas en los límites polémicos de los mares soberanamente traslapados en la parte oriental del Mediterráneo.
Chipre comporta un componente turco en el norte que ha sido excluido de las exploraciones bajo la batuta israelí, a juicio de Turquía, quien, además, todavía no reconoce a la isla donde Afrodita fraguó sus míticos amores y que ya es miembro cabal de la Unión Europea, hoy al borde de la balcanización financiera.
Tampoco se debe excluir la dimensión teológica del espinoso asunto cuando existe una santa alianza de los cristianos ortodoxos de Rusia, Grecia y Chipre (su parte helénica) que pudiera frenar al triunfal sunismo islámico de Turquía, cuyo primer ministro, Racip Erdogan, acaba de concluir una exitosa gira por los tres países del norte árabe de África, donde han sido defenestrados sus mandatarios.
Para ser dialécticos, leamos la antítesis
del ultrafundamentalismo sionista jázaro en la voz de su portal Debka (16/9/11), presunto heraldo del Mossad, quien asevera que el primer ministro Erdogan un día antes de su histórica visita a Egipto, notificó que la Armada turca estaba por enviar tres fragatas a la parte oriental del Mediterráneo para asegurar la libertad de navegación y confrontar los navíos israelíes en caso necesario
. A su juicio, Erdogan calcula que sus maniobras para un pleito con Israel y Chipre conducirá a expulsar a ambos de los yacimientos petroleros marítimos que están desarrollando (sic)
, lo cual clarificará la captura (sic) de Turquía quien será seguramente apoyada por Siria (sic), Hezbolá (sic), Líbano (sic), la Autoridad Nacional Palestina y Hamas
. Le faltó agregar Egipto, cuyos yacimientos gaseros colindan con los de Gaza, sitiada inhumanamente por Israel (Detrás de la guerra de Israel contra Gaza, el gas
, Bajo la Lupa, 28/1/09).
El portal israelí asevera que Erdogan necesita el control de recursos energéticos para promover sus ambiciones neo-otomanas y ejercer su superioridad en el Medio Oriente rico en petróleo
.
¿No son acaso esas las mismas necesidades energéticas
de la entidad sionista en guerra permanente con sus vecinos árabes y no-árabes desde hace 63 años y a quienes les ha despojado impunemente territorios y recursos hidráulicos?
Mientras Turquía, flamante protectora del sunismo en el Mediterráneo, cotiza intensamente al alza, Israel sucumbe a sus fantasmagorías paleobíblicas.
viernes, agosto 05, 2011
La tragedia de Gaza
Silvia Cattori / Red Voltaire*
Christophe Oberlin es un cirujano especializado en microcirugía y en cirugía de la mano, responsable de misiones de cirugía reparadora de las parálisis entre los heridos palestinos desde diciembre de 2001, y profesor en varias universidades, además de estar a cargo de dos licenciaturas. Tiene un centenar de publicaciones y dos libros traducidos al inglés y al chino.
—Su relato [Chroniques de Gaza 2001-2011, Ediciones Demi-Lune, 2011] es muy apasionante. Nos hace entrar en la vida cotidiana de estas familias asediadas expuestas a todo tipo de dificultades, que sobreviven y se renuevan volviéndose hacia el futuro haga lo que haga Israel. Se comprende que desde que usted llegó a Gaza en diciembre de 2001 haya visto con incredulidad a los aviones del ejército israelí surgir a baja altura, atravesar la barrera del sonido y arrojar bombas sobre una población pacífica. Diez años después de ese primer contacto con la violencia, ¿qué ha cambiado en su percepción?
—Lo que ha cambiado es que hoy hago una correlación entre lo que veo sobre el terreno y lo que nos dicen nuestros medios de comunicación y nuestros políticos. Su manera de presentar los hechos raramente se corresponde con lo que constato sobre el terreno. Esto me irritó así que anulé la suscripción a ciertos periódicos, dejé de leer y de escuchar la información en la radio y la televisión. Prefiero una información de calidad a través de otras fuentes.
—Se comprende que muy rápido el cirujano que fue a Gaza para salvar vidas fue llevado a reflexionar sobre el trasfondo de estos reiterados baños de sangre tras tenerse que enfrentar a tantos cuerpos mutilados. Dar testimonio de lo que usted había visto y reestablecer la información que nuestros medios de comunicación habían sesgado, ¿no era para usted una forma de devolver la justicia y la dignidad a ese pueblo?
—Está muy claro. Y es la razón por la que desde hace años reacciono, escribo pequeños testimonios y acepto dar conferencias. Durante años he ido a operar a otros países sin sentir nunca la necesidad de expresarme. Pero cuando uno descubre que los acontecimientos que uno mismo ha vivido son deformados completamente, entonces se enfurece. Después de la agresión israelí de 2008-2009 me invitaron a expresarme en un programa de [la cadena de televisión francesa] France 24. El título que se le había dado era “¿Ha habido crímenes de guerra en Gaza?”. Estos signos de interrogación estaban completamente fuera de lugar, lo mismo que el hecho de saber si los muertos y heridos eran o no combatientes. Al haber estado yo en el lugar había podido ver que [entre los muertos y heridos] prácticamente sólo había civiles, familias enteras. Por consiguiente, en este contexto de desinformación estamos obligados a tomar la palabra para decir lo que realmente pasó. En lo que concierne a los medios de comunicación, se ve claramente que hay una censura, una autocensura y que no les interesa lo que dicen o escriben los raros testigos que hay sobre el terreno.
—Al hilo de las páginas se descubre a unos personajes desgarradores, como el cirujano Fayez. A través de su trayectoria resulta impactante ver que este pueblo constantemente perseguido vive sin odio ni resentimiento hacia sus opresores. Y es sorprendentemente optimista. En su opinión, ¿de dónde saca la fuerza para mantener esa extraordinaria vitalidad y humanidad?
—Creo que forma parte de la humanidad que es inherente a cada individuo. Todas aquellas personas que han vivido en estos infiernos tienen relatos idénticos. Primo Levi da ejemplos de ello. Cada uno de nosotros tiene unas capacidades de resistencia absolutamente extraordinarias que se develan en condiciones extremas. No es algo particular de Gaza. En mi opinión, no hay poblaciones que resisten mejor que otras. Pero no es menos cierto que es admirable la resistencia y el aguante de la población de Gaza. Respecto a Fayez, recuerdo una mañana que estaba bastante abatido: “He pasado una mala noche. Mi cuñada ha muerto de cáncer de mama. No sé cómo decírselo a mi mujer”, dijo. En nuestros países tenemos medios para detectar estos cánceres y salvar a la mayoría de los pacientes. Ahí no. Es una lección para cada uno de nosotros la simplicidad con la que estas personas asediadas por el ocupante hablan de su vida cotidiana. Las enfermedades para las que no tienen curación hacen que esa realidad sea aún más atroz.
—¿Con qué secuelas salen en particular los niños?
—Puede resultar sorprendente que no haya más personas que pierden la razón. He hablado con Maryvonne Bargues, una médica siquiatra que ha trabajado durante años con familias que vivían en ese entorno, hacinadas en 10 metros cuadrados y cuyos hijos y parientes cercanos habían sido gravemente heridos o habían muerto. Su constatación es sorprendente. A pesar de las condiciones de vida espantosas hay unas recuperaciones sicológicas impresionantes. Si uno se pasea hoy por las calles de Gaza, luego de una semana de bombardeos que han causado muchos muertos y heridos, se tiene la impresión de una población que vive en estado de paz.
—En el libro son muy elogiosas sus descripciones de personalidades de Hamás a las que usted ha conocido bien. Se comprende que usted haya establecido vínculos de confianza recíproca con estas personas, con unos destinos fuera de la norma que a pesar de los dramas que han vivido, han seguido siendo plenamente humanas. Por ejemplo, es muy impresionante el retrato que usted hace del cirujano y responsable político, Mahmoud Khalid al-Zahar. Esto contrasta singularmente con la imagen tosca, incluso execrable, que sistemáticamente se nos ofrece de él. Al ver la caricatura que han hecho de él los periodistas que han tenido ocasión de conocerlo, ¿qué le inspiró eso?
—Me sentí escandalizado y sigo estándolo. De hecho hay que saber que las autoridades israelíes tienen que acreditar necesariamente a los raros periodistas occidentales que van a Gaza. Para mí está claro el criterio de acreditación: se avala a los periodistas que los israelíes tienen la seguridad de que van a denigrar todo lo que haga Hamás. Tuve la oportunidad de observar muchas veces esto que estoy afirmando. Hasta ahora nunca he visto a un periodista autorizado a entrar a Gaza por el paso de Erez, escribir un artículo que narre con objetividad lo que se ha hecho bajo la administración de Hamás.
En las elecciones de enero de 2006, Hamás obtuvo la mayoría absoluta de los escaños en el Consejo Legislativo Palestino. Sin embargo, la Autoridad Palestina de Ramala –el partido Fatah que había perdido las elecciones– no dejó el poder; continuó recibiendo órdenes de Israel y de Estados Unidos. Desde 2009, se considera que el presidente Mahmoud Abbas no tiene ninguna legitimidad.
No obstante, la Unión Europea sigue apoyando a la Autoridad Palestina con 500 mil euros al año. Las supuestas conferencias y negociaciones de paz en las que ha participado tenían por objetivo, en connivencia con Israel y Estados Unidos, financiar y programar el poner fuera de la ley a Hamás.
Después de las elecciones de 2006, los dirigentes del movimiento de solidaridad contribuyeron a reforzar la idea de que la carta fundacional de Hamás es “antisemita”. La propaganda de los sucesivos gobiernos israelíes, que se sirven de la carta de Hamás para criminalizar a este movimiento, es explotada por todas aquellas personas que privilegian a los “laicos” para desacreditar este movimiento político y religioso palestino que afirma ser de la resistencia. Esta propaganda ha pervertido y ralentizado mucho la acción del movimiento de solidaridad.
—Qué pasa con los a priori de estos ideólogos que, en el seno del movimiento de solidaridad, han privilegiado el campo de los “laicos”, de esta Autoridad Palestina “moderada” a la que ellos consideran la única representante legítima del pueblo palestino. ¿Le han hecho reproches y le han pedido explicaciones sobre la carta de Hamás a la que generalmente califican de antisemita?
—Por desgracia hay muy pocos reproches directos. Lo lamento porque es más interesante tratar de convencer a quienes no son de la misma opinión. Simplemente, quienes no están de acuerdo con lo que digo o escribo no me invitan. La manera de luchar en el seno del movimiento de solidaridad contra quienes dicen cosas positivas sobre la gestión política de Hamás es marginarlos. Finalmente, a su escala, su manera de comportarse apenas es diferente de la que conocemos con los medios de comunicación. A pesar de todo, regularmente se me invita a dar conferencias en las provincias francesas. Ahí los militantes tienen cierta independencia respecto a París, sede del movimiento. Dicen que me invitan porque les interesa conocer todos los puntos de vista, al tiempo que saben que su directiva no me aprecia. A través de estos encuentros con el público me doy cuenta de que cuando uno describe los acontecimientos y lo siente de buena fe, se le cree. En Chroniques de Gaza sólo cuento sucesos rigurosamente exactos con el mínimo de apreciaciones personales. Los hechos hablan por sí mismos y es tarea de cada uno sacar conclusiones.
“Sobre la carta de Hamás no he tratado de convertirme en un especialista de la cuestión, pero resulta que desde 2001 cada vez que volvía de Gaza me pedían que hablara de lo que ocurre ahí. De una conferencia a otra me hacen preguntas y eso me obliga a profundizar mis conocimientos. Lo cual me llevó a pedir a mis interlocutores de Gaza que se explicaran, sobre todo, en relación a esta cuestión de la carta de Hamás, algunos de cuyos aspectos se han considerado inaceptables entre nosotros a justo título. Se me dijo que esta carta, que data de 1988, la escribieron determinadas personas, que después Hamás se convirtió en un partido político y que desde 2006, cada vez que había elecciones había un programa claro que se podía consultar y que era la referencia. Y que, en consecuencia, esta carta ya no era válida. Dicho esto, me gustaría ampliar un poco el debate. Esta manera de basarse siempre en la acusación de antisemitismo que permite arrojar instantáneamente la condenación sobre todo lo que tiene que ver con Palestina, en cuanto hay una frase o una palabra que molesta, es una forma de proceder muy desleal si se tiene en cuenta el hecho de que los palestinos, familias enteras que fueron diezmadas por los judíos y expulsadas de sus hogares en 1948, lo han perdido todo. En cuanto se pronuncia la palabra ‘judío’ en Occidente, hay oídos que están alerta. Pero de todos modos se creó un Estado judío en nombre del judaísmo, de la conciencia judía. Y en nombre de un Estado que se proclama judío las autoridades israelíes persiguen a todo aquel que no es judío. Por lo tanto, pedir a los palestinos que han sido golpeados en su propia carne que no digan que no les gustan los judíos es un poco fuerte. El hecho de que pueda haber lo que consideramos ‘deslices’, en mi opinión, es algo completamente venial en relación con el destino que han tenido. Es absurdo reprochar a este pueblo al que se oprime en nombre del Estado judío llamar ‘judío’ a su opresor. Este delito de antisemitismo que se busca detrás de cualquier palabra es algo profundamente desleal.”
—Usted describe con una rara objetividad las circunstancias en las que Hamás se vio obligado en junio de 2007 a intervenir contra los mercenarios de Fatah, financiados y armados por Estados Unidos de acuerdo con Israel, para desbaratar el plan secreto que debía llevar a su liquidación. También en relación con esto hay un abismo entre lo que usted observó sobre el terreno y lo que informaron los “enviados especiales” acreditados por Israel o los partidarios de Fatah. Se habían puesto todas las pruebas sobre la mesa, pero los periodistas del establishment siguen ignorándolas. Oír que se imputaban las intimidaciones a las fuerzas de Hamás y no al plan criminal de Fatah, debió de provocar una enorme cólera a la gran mayoría de los palestinos que no colabora con el ocupante. ¿Para qué debían servir estas mentiras sino para legitimar que se siguiera con las ofensivas del ejército israelí contra Hamás y para mantener el poder de la Autoridad Palestina?
—Es una historia desoladora. Pero también es una historia que se repite. En relación a la guerra de independencia argelina, por ejemplo, la resistencia recibió un fuerte apoyo de una parte de la izquierda y sobre todo de los comunistas; y en cuanto se vio que la Argelia independiente no iba a bascular hacia el campo socialista, hubo varias deserciones. En Argelia, en 1992, los mismos que apoyaron lo que púdicamente se llamó “la interrupción de proceso electoral” fueron el respaldo de lo que en realidad fue un golpe de Estado militar; se trató de los occidentales. La consecuencia de ese apoyo fue una guerra con 100 mil muertos. Con la victoria electoral de Hamás se vio cómo se reproducía instantáneamente el mismo fenómeno. Recuerdo una tribuna libre escrita por un notorio sionista titulada Hamas, “L’ennemi commun”. En la última fiesta del diario L’Humanité, me vino a hablar un militante que apoyaba una pequeña actividad asociativa en Gaza “a condición de que siguiera estando en un marco laico”.
“Pretender ir a hablar de laicismo a un país donde el 95 por ciento de la población tiene sentimientos religiosos está completamente fuera de lugar. Hay que saber si se quiere ayudar a una causa porque vale la pena o por imponer un ‘modelo’. Ha llegado a ocurrir que militantes que querían invitarme a hablar del libro se enfrentaran en el seno de su comité con ‘laicos’ que no querían oír hablar de Hamás. ¡Despreciar a Hamás es despreciar a la población que la ha elegido! Gaza hoy es indisociable del voto a Hamás. Y limitarse a hablar de Cisjordania es ir en el sentido estadunidense-israelí de apoyo ciego a la ‘Autoridad Palestina’, aunque se sabe que unas elecciones libres hoy en Cisjordania probablemente darían la victoria a Hamás.”
—El capítulo de su libro titulado “Sara” deja atónito al lector. Reunidos en el velorio de una anciana que resulta ser la madre de Mohammed Dahlan, cuadros de Hamás discuten cortésmente con partidarios de Fatah. Este tipo de episodio es sorprendente, esta ausencia de animosidad por parte de los cuadros de Hamás, cuyos militantes son torturados y arrojados a la cárcel en Cisjordania por las fuerzas de seguridad de Fatah, ¿dejan augurar que mañana sea posible una reconciliación, a pesar de las traiciones?
—He asistido con frecuencia a escenas de este tipo. Una vez me encontraba con una familia en la que se reunían a la misma mesa miembros de Hamás y uno de sus primos al que pagaba la dirección de Fatah para que no fuera a trabajar. Yo estaba estupefacto por el clima que ahí reinaba. No había más que pequeñas pullas, sin maldad. Todo se decía en un tono de humor. Esta fraternidad entre palestinos ya la había observado en las elecciones que llevaron a Hamás al poder y continúa hoy. Creo que es posible una reconciliación. No hay reivindicaciones de odio entre Fatah y Hamás. Es una disputa de jefes. La Autoridad Palestina ni siquiera representa a la base de Fatah. Es una falsa disputa. A nivel de los electores no existe animosidad entre Hamás y Fatah. Si se organizaran elecciones en unas condiciones electorales normales se desarrollarían de una manera tan pacífica como en 2006.
—Una vez más no se puede dejar de pensar que Israel no hubiera podido llegar tan lejos en el horror si los ideólogos que dictan la línea política en el seno del movimiento de solidaridad en vez de apoyar al campo de Fatah y de quienes optaron por la colaboración con el ocupante, hubieran apoyado claramente el campo de las fuerzas que, como Hamás, rechaza esta vía y sigue reivindicando el derecho de los palestinos a resistir a la ocupación. ¿Acaso no le han puesto las cosas más fáciles a Israel y prologando el sufrimiento del pueblo palestino por medio de este tipo de extraña mala unión?
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¿La última cruzada?

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martes, noviembre 30, 2010
Poco avance en Gaza desde que Israel ‘flexibilizó’ el bloqueo a Gaza, muestra reporte de grupos de derechos humanos.

• • Las importaciones de material de construcción alcanza apenas el 11% de los niveles previos al bloqueo de 2007
• • Israel ha aprobado únicamente el 7% del material necesario para los planes de reconstrucción de la UNRWA
jueves, julio 15, 2010
EEUU y la OTAN construyen un imperio industrial, militar y mediático
El presidente Obama aprobó en secreto un enorme incremento en el número de Fuerzas Especiales de EEUU desplegadas en todo el mundo en misiones de búsqueda y destrucción contra Al-Qaeda. Si es efectivo, este aumento es lejos superior a las operaciones de las fuerzas especiales bajo la administración Bush y refleja cómo la agresividad de Obama persigue a Al Qaeda detrás de su retórica pública de compromiso mundial y diplomacia. Esta información no aparece de ninguna manera en los grandes medios de EEUU.
sábado, junio 19, 2010
Israel y Gaza: el plan británico
lunes, junio 14, 2010
Irán anuncia el envío de dos barcos con ayuda humanitaria a Gaza
*Netanyahu supera tres mociones de censura en el Parlamento en plena crisis por el asalto a la flotilla
Un policía palestino llora junto al cadáver de uno de los milicianos muertos ayer frente a la costa de Gaza. AP / LEFTERIS PITARAKISRICARDO MIR DE FRANCIA / Jerusalén
Una fiesta de pirómanos en el bosque difícilmente puede acabar bien, y ese es el escenario que se avecina si nadie lo remedia. La Media Luna Roja iraní anunció ayer que enviará dos barcos con ayuda humanitaria y voluntarios a Gaza antes de que acabe esta semana. La iniciativa cuenta con el apoyo de la República Islámica y podría incluir una escolta naval de las fuerzas de élite de la Guardia Revolucionaria. En Israel, por ahora, apenas ha habido reacciones. La bronca interna es mayúscula y se ha abierto la veda a los navajazos políticos. La unidad en tiempos de crisis, esta vez hace aguas.
No es la primera vez que Irán envía una flotilla con ayuda humanitaria a la franja desde el inicio del embargo hace cuatro años. Ya ocurrió en enero del 2009, en plena invasión de Gaza. El barco iraní fue entonces interceptado por la Marina israelí después de que Egipto le prohibiera atracar en sus puertos para transportar la ayuda por tierra hasta la franja. El incidente apenas tuvo resonancia, pero esta vez el contexto es más propicio para las aventuras.
Israel no tiene un frente bélico abierto y sí muchos problemas diplomáticos, mientras que Irán espera pronto una nueva ronda de sanciones internacionales por su programa nuclear. El grado del desafío dependerá de la decisión que adopte el régimen de Teherán. Alí Shirazi, uno de los principales asesores del ayatolá Alí Jamenei, aseguró ayer que si «el líder supremo lo aprueba» las fuerzas navales de la Guardia Revolucionaria escoltarán a la flotilla.
VEDA ABIERTA / Mientras, las críticas por la gestión del problema de la flotilla se han desatado en Israel. No es habitual que el apoyo interno al Gobierno se resquebraje en plena crisis, pero esta vez la veda se ha abierto antes de que logre capear la tormenta diplomática. La oposición presentó ayer sin éxito tres mociones de censura en el Parlamento. La iniciativa partió de Kadima, el partido de la exministra de Exteriores Tzipi Livi y fue secundada por el izquierdista Meretz y los partidos árabes.
Livni acusó al Ejecutivo de «evadir su responsabilidad» y «ahondar el aislamiento de Israel». El creciente distanciamiento de EEUU y la comunidad internacional, vino a decir, afectará a la capacidad de maniobra del Ejército israelí en la región. Pero la postura de Livni se antoja tremendamente oportunista.
Como le recordó Netanyahu, durante la guerra de Gaza, cuando él era jefe de la oposición y ella cancillera, su partido apoyó al Gobierno en todo momento. Por entonces, la indignación internacional no tenía nada que desmerecer a la actual y, aun así, Netanyahu se pasó la guerra haciendo de portavoz en las televisiones de EEUU. «Exijo contención y responsabilidad teniendo en cuenta que la próxima flotilla está en el horizonte», dijo como respuesta.
EL BLOQUEO / Hasta ahora el Ejecutivo no había mostrado un ápice de autocrítica por lo ocurrido, pero las críticas de la prensa, los reservistas y parte del Parlamento dieron ayer frutos. «La frustración es comprensible, esto no es lo que buscábamos», dijo el ministro de Defensa, Ehud Barak, durante el debate parlamentario. Pero se mostró inflexible respecto al bloqueo de Gaza, un bloqueo que cada vez cuenta con más detractores en Israel. Barak dijo que el embargo se mantendrá para «prevenir que Hamás gane más poder en Gaza», maniobrar en las negociaciones del soldado cautivo Gilad Shalit e impedir la llegada de armas a la franja.
A falta de anuncio oficial, el diario Haaretz sostenía ayer que Israel se decantará por investigar el asalto a la flotilla mediante una comisión interna. La comisión estaría formada por juristas israelís y supervisada por observadores de EEUU. Esta formula, negociada con Washington, está muy lejos de la comisión externa exigida por la comunidad internacional. Parece un blanqueo de la justicia y, más, después de que Barak dijera que el comité debe dejar claro que el bloqueo de Gaza es legal.
domingo, junio 13, 2010
7 Questions for Defenders of Israel's Inhumane Siege of Gaza
Apologists for the brutal siege of Gaza base their defense largely on a single, spectacularly dishonest argument: that Israel is only trying to keep arms out of Gaza -- arms that Hamas might use against Israeli civilians.
It’s a red herring of monstrous proportions, made more pernicious by the brutal effects of the blockade it supports. It’s dishonest because people around the world are not outraged by the idea of Israel keeping weapons out of the hands of Hamas. The entire world (perhaps aside from the United States and Israel) is appalled by the gradual strangulation of the people of Gaza -- young and old, innocent and guilty-- under an intentional man-made humanitarian crisis.
It’s imperative that people of good conscience not let Israel’s defenders get away with this bait-and switch. Israel’s “right to defend itself” has nothing to do with the moral outrage caused by the blockade. But it is nonetheless becoming the center of the debate.
In order to keep the focus on the real issue, here are seven questions for those who continue to claim the siege is about Israel’s security. If you encounter such an argument, just concede the point that Israel has every right in the world to check incoming containers for weapons, at least for the sake of argument, and then launch right into these Columbo-style questions. They’re impossible to answer. (Unless otherwise noted, this is the source for the following info).
Impossible-to-Answer Question #1: What’s the connection between a hungry Palestinian population and keeping weapons out of the hands of Hamas? I know Israel says it’s letting in enough food in to prevent a humanitarian crisis, but UN officials have called the situation "grim," "deteriorating" and a "medieval siege." A bare minimum of 400 truckloads of goods needs to enter Gaza per week, and an average of 171 get in. According to the World Health Organization, one in 10 Gazans suffer from “chronic malnutrition,” and the UN says six in 10 Gaza households are "food insecure."
Question #2: What changed?
Question #3: Is Israel afraid of some sort of deadly sweet-and-savory weapon?
Question #4: Israel attacked Gaza’s main power plant in 2006, and it won’t let the Gazans bring in the parts needed to restore its output to the previous levels. The majority of houses in Gaza experience power outages of at least eight hours per day, but some have no juice for as much as 12 hours a day. So, you know: Is Israel worried about rechargeable weapons of some sort?
Question #5: So, Israel “has not permitted supplies into the Gaza Strip to rebuild the sewage system,” and Amnesty International says that up to 95 percent of the water in Gaza isn’t healthy for human consumption. There isn’t enough power to run the desalination and sewage facilities, so significant amounts of sewage are seeping into Gaza's coastal aquifer, the population’s main source of water. Help me understand what Israel is defending against, here? Some sort of frozen ice-missile technology?
Question #6: How does barring the export of all goods from Gaza keep weapons out of Gaza? Am I not getting what the words “out” and “in” mean? The World Health Organization says, "In the Gaza Strip, private enterprise is practically at a standstill as a consequence of the blockade. 98 percent of industrial operations have been shut down.” Not sure how further impoverishing Gaza’s already poor population makes Israel more secure -- help me understand?
Question #7: If it’s about keeping weapons out of Gaza, then why won’t Israel allow in medical equipment, spare parts and the building materials necessary to rebuild the health-care infrastructure that was devastated in the 2008 war? The World Health Organization says the blockade has "accelerated the degeneration" of Gaza’s health system. Is the idea that keeping the health-care system down will make people too weak and infirm to pick up a weapon?
These questions are unanswerable because the blockade of Gaza is about keeping goods from flowing in and out of Gaza. Push them on their answers. Are they saying it enhances Israel’s security because people who are jobless, hungry, poor and in bad health may have less will to resist? That’s the definition of collective punishment, a serious crime since World War II, when the world reacted with revulsion to the collective punishments meted out by the Axis powers to the populations of the territories they occupied.
The argument that Israel is only keeping weapons out of the hands of terrorists is not a minor distraction. As I wrote last week, the Israeli government is an occupying power that exercises “effective control” over Gaza. Some have argued that Gaza is an independent entity at war with Israel, and the Israeli Supreme Court agreed, ruling that Israel “had no commitment 'to deal with the welfare of the residents of the Gaza Strip or to allow unlimited amounts of goods and merchandise' to pass through, but only vital and humanitarian goods."
But outside of Israel it’s not a serious claim. According to the United Nations, “Gaza, the West Bank and East Jerusalem [are designated] as Occupied Palestinian Territory… that definition hasn't changed." The United States government, Israel’s closest ally, says unambiguously: “West Bank and Gaza Strip are Israeli-occupied with current status subject to the Israeli-Palestinian Interim Agreement… permanent status to be determined through further negotiation; Israel removed settlers and military personnel from the Gaza Strip in August 2005.”
As an occupying power, Israel does have the right to keep weapons out of Gaza. But it also has a legal responsibility to safeguard the well-being of the civilian population. This is why the whole narrative of keeping rockets out is such a insidious lie.
The suffering in Gaza doesn't make Israel any safer. As the progressive pro-Israel group J Street noted, “Israel is a world leader in the monitoring and border control technology necessary to ensure weapons are not moved across the border into Gaza.” It added: “with fewer soldiers and resources assigned to enforcing the current blockade on non-military items, Israel could more effectively devote its energies to detecting and closing the tunnels through which Hamas is currently shipping arms.” Israel claims that just about any aid could be "diverted" to Hamas, but as the BBC notes, aid groups working in Gaza "have stringent monitoring systems in place."
For supporters of the siege, the value of the defense argument is simple to grasp. Intercepting weapons is a military objective. In international law, an occupying power has broad leeway in the use of force to accomplish military objectives. The siege of Gaza is, and always was, meant to crush Gaza’s economy, impose severe suffering on the population and ultimately make it impossible for Hamas to govern. The Israeli government has not hidden this fact. As J Street put it, "Israeli officials have repeatedly characterized their blockade policy in the following terms: ‘No prosperity, no development, no humanitarian crisis.’" When the siege was first imposed, Dov Weisglass, an adviser to then Prime-Minister Ehud Olmert, explained, "The idea is to put the Palestinians on a diet, but not to make them die of hunger."
The blockade’s objective is political, not military. It’s a collective punishment of the entire population of Gaza (approximately half of whom are under 18 years of age). It is a violation of the 4th Geneva Convention. It’s a serious crime. And the world is calling for Israel to bring it to an end, not to stop intercepting weapons.
To read the article HERE.
sábado, junio 12, 2010
Las tareas de Sísifo
MÉXICO, D.F., 8 de junio.- La indignación frente a Israel ha vuelto a sacudir al mundo. El ataque en aguas internacionales a una flotilla de seis barcos que se dirigía a llevar ayuda humanitaria a la Franja de Gaza ha colocado en primer plano la agresividad de las fuerzas armadas de Israel y la situación intolerable creada por el bloqueo que ese país mantiene sobre un territorio donde habitan más de 1 millón y medio de palestinos. Ante semejantes expresiones de intolerancia, violatorias de los principios del derecho internacional humanitario, el llamado a las negociaciones que detengan el horror y la violencia se hace más urgente. Sin embargo, el escepticismo está presente. Pocas circunstancias indican que será posible convencer a Israel de cambiar sus ánimos guerreros; el viento sopla en su contra, pero sus dirigentes no están dispuestos a cambiar de rumbo.
El ataque ha merecido una condena generalizada; el aislamiento de Israel dentro de la comunidad internacional está hoy más acentuado que nunca. Notoria, porque en otras épocas era su mejor aliado en el Mediterráneo, ha sido la reacción de Turquía, uno de los países que con mayor dureza ha criticado el ataque al llevar el caso al Consejo de Seguridad. De acuerdo con el primer ministro Erdogan, el asalto a los buques en alta mar ha sido “un acto inhumano de terrorismo de Estado”. Los hechos tendrán un impacto sobre las complejas negociaciones diplomáticas para aplicar sanciones a Irán. Por lo pronto, los problemas de ese país han pasado a segundo término en el Consejo de Seguridad. Cuando parecía haberse logrado el consenso entre los miembros permanentes para fortalecer sanciones económicas, el conjunto de los representantes islámicos siente que sería más urgente penalizar a Israel. El ambiente se inclina ahora en contra del enemigo más acérrimo de Irán, el que mayormente lo acusa de mentir sobre las intenciones de su proyecto nuclear, el que estaría dispuesto a usar armas de destrucción masiva para impedir que pueda modificar las relaciones de poder militar que existen en esa parte del mundo.
El impacto más severo de lo ocurrido en el Mediterráneo lo resiente la diplomacia de la administración Obama, uno de cuyos ejes centrales ha sido la búsqueda de entendimiento con el mundo islámico. El meollo de esa diplomacia es el relanzamiento de las pláticas de paz entre palestinos e israelíes que desemboquen en el reconocimiento de un Estado palestino capaz de convivir en paz con Israel.
A pesar de las tensiones que han caracterizado a las relaciones entre Estados Unidos e Israel en los últimos meses, debido a la oposición estadunidense a los asentamientos humanos en Jerusalén oriental y, más recientemente, a la aceptación del señalamiento explícito contra Israel en el documento final de la conferencia de revisión del TNP, los acercamientos preliminares al inicio de pláticas de paz entre palestinos e israelíes ya se están realizando. De hecho, había la intención de anunciar el comienzo de tales pláticas en la visita de Netanyahu a Washington, que fue suspendida cuando éste debió regresar precipitadamente a Israel.
El mecanismo de acercamiento utilizado hasta ahora han sido las llamadas “pláticas indirectas” entre las dos partes, efectuadas a través del representante especial de Obama, George Mitchell, un diplomático de gran experiencia que desempeñó un papel clave en las negociaciones para un acuerdo de paz en Irlanda del Norte.
Ahora bien, tales acercamientos se conducen teniendo como interlocutor a la autoridad palestina, la cual no representa formalmente a los habitantes de Gaza, quienes eligieron democráticamente como sus líderes a los miembros del grupo Hamas, considerado un grupo terrorista por Estados Unidos e Israel.
Los acontecimientos de los últimos días han dejado claro que las pláticas de paz entre palestinos e israelíes pasan por la solución del bloqueo a Gaza. Imposible seguir ignorando los graves daños por carencias de medicinas, materiales de reparación, alimentos y todo tipo de recursos para la educación que sufren los habitantes de Gaza. Imposible, también, seguir ignorando a quienes formalmente encabezan el gobierno de ese territorio.
Es difícil imaginar a los dirigentes israelíes dando un giro para conciliar y aceptar el levantamiento del bloqueo sin garantías del aniquilamiento del grupo Hamas. Igualmente difícil es imaginar a los dirigentes de Hamas aceptando la convivencia con el Estado de Israel. La intransigencia está en las dos partes.
Sin embargo, es Israel, por su indudable poder militar, quien presenta los obstáculos mayores a la conciliación. Hace algún tiempo que los dirigentes de ese país han abandonado el objetivo de la convivencia pacífica con sus vecinos como la mejor garantía de sobrevivencia y seguridad del Estado de Israel. Para ellos, según ponen en evidencia acciones recientes, como el ininterrumpido bombardeo durante semanas del territorio de Gaza, la seguridad israelí se defiende a través de la fuerza militar, de la superioridad de sus fuerzas armadas, de la determinación y dureza de sus ataques.
A tales antecedentes cabe sumar el hecho de que la diplomacia de la administración de Obama sólo ejercerá presiones cautelosas. Después de todo, no puede cortar definitivamente con su mejor aliado en el Medio Oriente ni ignorar el peso interno de los cabilderos judíos, claves para aprobar iniciativas en el Senado o realizar elecciones en diversos distritos.
La negociación como alternativa al enfrentamiento no tiene, pues, mucha viabilidad en el Medio Oriente. Sin embargo, aunque parezca una labor de Sísifo, no hay más remedio que seguir intentándola.
viernes, junio 04, 2010
Nave humanitaria "Rachel Corrie" se encuentra a 241 kilómetros de Gaza

Telesur
El barco irlandés "Rachel Corrie", la siguiente nave de la "Flotilla de la Libertad" se encuentra a 241 kilómetros de la Franja Gaza y se prevé que logre llegar al territorio palestino en la noche de este sábado en la mañana local, pese a las advertencias del Ejército israelí que le exige atracar en el puerto de Ashdo (sur).
La información la dio a conocer a través de un comunicado la portavoz de la organización "Free Gaza", Greta Berlin, quien señaló que la tripulación tiene intenciones de llegar directamente a la Franja palestina.
Asimismo, la ONG "Campaña de Solidaridad Irlandesa con Palestina" informó que "El Rachel Corrie sigue su ruta hacia Gaza", después de que algunos organizadores de la flotilla alertaran sobre la pérdida del contacto radiofónico con el barco.
Según la ONG, la embarcación irlandesa estaría llegando a la Franja de Gaza este sábado.
"Nosotros esperamos que informen de su llegada el sábado por la mañana, porque sería peligroso que llegara por la noche", ha señalado una portavoz de "Free Gaza", Mary Hughes Thompson Hugues, quien ha añadido que el movimiento para la liberación de Palestina no ha conseguido que el barco hiciera escala en un puerto de la región con el fin de embarcar a personalidades y periodistas que disuadieran a Israel de cometer un asalto como el de la madrugada del pasado lunes contra la "Flotilla de la Libertad".
Por su parte, Israel ha advertido que impedirá la llegada del "Rachel Corrie" a Gaza, como hizo el lunes con los otros barcos de la flotilla, tras un ataque militar donde murieron según cifras oficiales nueve personas y otras treinta resultaron heridas. Igualmente unos 750 activistas fueron detenidos y posteriormente deportados a sus países de origen.
Este jueves, el portavoz del Ministerio israelí de Asuntos Exteriores, Andy David, dijo que su país había enviado "mensajes a través de Irlanda", para que la tripulación del barco "acepte dejar la carga humanitaria en el puerto de Ashdod", en Israel, y desista de llegar a Gaza.
A bordo del barco viajan 20 personas de nacionalidad irlandesa y malaya, entre ellos la Premio Nobel de la Paz, Mairead Corrigan y un ex comisario de derechos humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Asimismo, lleva mil 200 toneladas de ayuda a Gaza, así como 560 toneladas de cemento, material prohibido en Gaza por Israel, al considerar que podría ser usado por el movimiento Hamas para reconstruir sus infraestructuras.
No obstante, "Free Gaza" ha avisado de que el cemento es uno de los bienes más preciados en Gaza porque serviría para reconstruir la Franja, devastada tras el ataque de Israel desde el año 2007 con la operación "Plomo Fundido", que dejó más de mil 400 muertos palestinos y cerca de cinco mil personas heridas.
sábado, febrero 20, 2010
miércoles, diciembre 23, 2009
Israel admite el tráfico de órganos palestinos
*Israel admite el tráfico de órganos palestinos
Un niño palestino camina frente a su casa, dañada durante el ataque israelí de tres semanas el año pasado, en Beit Lahiya, en el norte de la franja de Gaza. Los palestinos conmemorarán el domingo 27 el primer aniversario de la ofensiva.Foto Reuters Le asiste toda la razón a Debka, presunto portal del Mossad (servicios de espionaje israelí), que sentencia que Israel fue el gran perdedor en el Medio Oriente en el año 2009” (Debka Net Weekly, No. 426, 18/12/09): “una empinada (sic) declinación en la cotización (sic) militar, diplomática y regional de Israel”.
Agregaríamos que el declive de su imagen fue en todo el mundo, si tomamos en cuenta el lacerante Reporte Goldstone de la ONU sobre el infanticidio palestino en Gaza que, a nuestro juicio, marca el barómetro de los derechos humanos y la bioética del siglo XXI.
Tampoco se puede soslayar que, desde el punto de vista geopolítico, Israel sufrió dos severas derrotas diplomáticas en Turquía (ver “Radar Geopolítico”, Contralínea, 1/11/09) y Brasil (la recepción de Lula al presidente Ahmadinejad y su apuntalamiento al programa nuclear pacífico persa).
Cabe señalar que el gobierno filosionista de Calderón se abstuvo de votar a favor –como si el infanticidio fuese negociable– del demoledor “reporte Goldstone”.
Algo telúrico ha de estar ocurriendo subterráneamente en las relaciones de Gran Bretaña con Israel y cuyo epifenómeno se trasluce en una serie de eventos y revelaciones desgarradoras, que van desde el esclavismo atávico de los banqueros Rothschild –presuntos controladores de sionismo financiero global, que incluye a George Soros, formulador del “gobierno mundial” (ver Bajo la Lupa, 8/7/09; 1 y 4/11/09)–, pasando por la espectacular orden de aprensión girada por un juez británico a la anterior canciller Tzipi Livni (hoy líder del partido Kadima de oposición) por los crímenes de guerra israelíes en Gaza (Haaretz, 14/12/09), hasta la publicación, en el periódico británico The Guardian (21/12/09), muy cercano al premier Gordon Brown, de la confesión por Israel de su tráfico de órganos palestinos (del que ya habíamos alertado: “¿Israel está detrás del tráfico global de riñones?”; Bajo la Lupa, 23/8/09).
Cabe destacar que Livni, ex agente del Mossad, es un “caramelo” comparada con su sucesor, Avigdor Lieberman, quien desea(ba) la “solución final” de lanzar bombas nucleares (¡extra-súper-sic!) para exterminar a los palestinos de Gaza y concluir favorable y rápidamente la guerra, al estilo de Estados Unidos con Japón (Mondoweiss, 13/1/09; ¡existe ya casi un millón de citas en Google al respecto!).
Ian Black, editor de asuntos mediorientales en The Guardian, expone que “Israel admitió que sus patólogos cosecharon (¡súper-sic!) órganos de palestinos muertos (sic) sin el consentimiento de sus familias”. ¡Qué feo!
El galeno (sic) Yehuda Hiss, anterior director del Instituto Forense Abu Kabir, cerca de Tel Aviv, admitió su execrable culpabilidad como consecuencia de “un pleito feroz (sic) provocado por la publicación de un periódico sueco (nota: Aftonbladet, el de mayor circulación) de que Israel estaba asesinando palestinos para usar (sic) sus órganos, acusación que Israel negó (¡súper-sic!) y calificó de antisemita (sic)” y “libelo sanguinario”.
Ian Black considera que el documental televisivo (donde extrañamente aparece el Instituto Forense Leopold Greenberg en lugar del de Abu Kabir) “probablemente (sic) generará enojo en los mundos árabe e islámico (nota: y en todo el mundo civilizado que se entere) y reforzará los estereotipos siniestros (sic) de Israel y su actitud con los palestinos”.
Por lo pronto, Press TV de Irán ha difundido la macabra historia y ha coincidido con sus competidoras, las televisoras árabes de Al Jazeera y Al Arabya, las cuales la han reproducido ampliamente. No es para menos.
Los “militares de Israel” confirmaron a un programa del Canal 2 (de Israel, obviamente; no el de México, donde es impensable algo similar mientras Enrique Krauze Kleinbort funja, de su propia confesión, como su Torquemada censurador) que su “práctica (sic) había tenido lugar (…) de manera informal (¡súper-sic!) y sin permiso de los familiares”, y juraron que su “actividad (sic) concluyó hace una década”.
Nancy Sheppard-Hughes, profesora de antropología de la Universidad de California en Berkeley, quien reveló la confesión del galeno israelí Yehuda Hiss, destaca el profundo “simbolismo” de “despellejar (súper-sic) a la población considerada enemiga”.
La estrujante revelación de Nancy Sheppard-Hughes concede razón al periódico sueco Aftonbladet y a su reportero Donald Bostrom, el exhumador del tráfico de órganos palestinos por Israel, quien comentó a la televisora Al Jazeera (21/12/09) que “funcionarios de la ONU” lo alertaron sobre “la desaparición de jóvenes palestinos, quienes reaparecían en sus aldeas con una autopsia, contra la voluntad de sus familiares”.
Cabe señalar que Yehuda Hiss fue removido de la dirección (“¿Misión cumplida?”) pero sigue laborando como jefe de patología en el instituto forense (¡ni mandado a hacer!).
¿No amerita Yehuda Hiss, émulo del galeno alemán Josef Mengele en Auschwitz-Birkenau, un juicio en la Corte Penal Internacional?
Ian Black atenúa la culpabilidad israelí al pretender que “no existe evidencia (sic) de que Israel asesinó palestinos para quitarles sus órganos” (nota: el alegato del periódico sueco denostado por el gobierno de Bibi Netanyahu, lo cual desembocó en una crisis con Suecia que defendió la “libertad de expresión” de su rotativo muy irritador) y concluye con la autoexculpación del “Ministerio (sic) de Salud israelí” de que “desde hace 10 años” el instituto forense “trabaja de acuerdo con la ética y las leyes judías”, ya que “antes no existían guías claras (sic)”. ¡Cómo no!
Sin desparpajarse, “el Ministerio (sic) de Salud israelí” consideró que se trataba de “un viejo tema”. ¿Qué tan “viejo”?
¿Pueden surgir “evidencias” del “despellejamiento” palestino, cuando ni siquiera existe una investigación que imperativamente debe ser internacional?
¿Se puede deslindar el “despellejamiento” palestino del tráfico de riñones trasnacional: una “práctica” y/o “actividad” muy lucrativa de cierto tipo de rabinos ultraortodoxos de Brooklyn, aliados de Avigdor Lieberman, tan proclive a la exterminación nuclear de los palestinos de Gaza?
Al Arabya (20/12/09) fue mucho más feroz que The Guardian: “un video israelí confirmó las acusaciones de que Tel Aviv estaba robando ilegalmente (sic) órganos de los cadáveres palestinos y justificó la práctica (sic) en nombre de la investigación científica” y “el progreso médico”. Los órganos ajenos fueron donados sin permiso familiar al hospital Hashomer y al Centro Médico Hadassah, de Jerusalén. Sin comentarios.
Los derrelictos palestinos han sido despojados por los israelíes no solamente de su país, sus tierras y su derecho a (sobre)vivir, sino hasta de sus órganos vitales, además de sus “pieles, huesos largos (sic), córneas y válvulas cardiacas” con fines experimentales.
Desde 1986 (toda una generación) fue creado “un banco (sic) de piel” en Israel, cuyos tejidos, provenientes del “despellejamiento” palestino, fueron dados a los soldados israelíes que sufrieron quemaduras de guerra. ¡Ni lo agradecen!
A los supervivientes palestinos parece solamente quedarles la protesta eterna.
miércoles, julio 01, 2009
Israel ataca un barco en misión de defensa de los derechos humanos
Para más información: Greta Berlin (inglés)
tel: +357 99 081 767 / friends@freegaza.org
Caoimhe Butterly (árabe/inglés/español): tel: +357 99 077 820 / sahara78@hotmail.co.uk
www.FreeGaza.org
[A 23 millas de la costa de Gaza, 15:30 pm] – Hoy, las fuerzas de ocupación israelíes han atacado y abordado el barco del Movimiento Free Gaza, el Spirit of Humanity, y han secuestrado a 21 trabajadores por la defensa de los derechos humanos de 11 países, entre los que se encuentra Mairead Maguire, premio Nobel de la Paz, y Cynthia McKinney, ex diputada del Congreso estadounidense (véase abajo la lista completa de pasajeros). Los pasajeros y la tripulación están siendo llevados por la fuerza hacia Israel.
“Ésta es una vergonzosa violación del derecho internacional. Nuestro barco no estaba en aguas israelíes y nos dirigíamos a la franja Gaza en una misión por la defensa de los derechos humanos”, declaró Cynthia McKinney, ex diputada del Congreso estadounidense y candidata presidencial. “El presidente Obama acaba de decir a Israel que deje entrar material humanitario y de reconstrucción, y eso es exactamente lo que intentábamos hacer. Le pedimos a la comunidad internacional que exija nuestra liberación para que podamos proseguir el viaje”.
Según un informe del Comité Internacional de la Cruz Roja publicado ayer, las personas que viven en Gaza son “presas de la desesperación”. Miles de gazatíes, cuyas casas fueron destruidas durante la masacre perpetrada por Israel en diciembre y enero, siguen sin techo a pesar de que se les prometieron 4.500 millones de dólares de ayuda porque Israel se niega a autorizar la entrada de cemento y otro material de construcción a la franja de Gaza. El informe también señala que los hospitales están luchando muy duro para cubrir las necesidades de los pacientes porque Israel interrumpe la llegada de suministros médicos.
“La ayuda que llevamos es un símbolo de esperanza para el pueblo de Gaza; la esperanza de que la ruta marítima se les abriría y que podrían transportar su propio material para empezar a reconstruir las escuelas, los hospitales y los miles de hogares destruidos durante la masacre de ‘Plomo Fundido’. Nuestra misión es una gesto para decirles a los gazatíes que estamos con ellos, que no están solos”, explicó otra pasajera, Mairead Maguire, ganadora del premio Nobel de la Paz por su labor en Irlanda del Norte.
Justo antes de ser secuestrada por Israel, Huwaida Arraf, presidenta del Movimiento Free Gaza y coordinadora de la delegación en este viaje, manifestó que: “Nadie se puede creer que nuestra pequeña embarcación constituya algún tipo de amenaza para Israel. Estamos transportando material médico y de reconstrucción, además de juguetes. Entre nuestros pasajeros, tenemos a una premio Nobel de la Paz y a una ex congresista estadounidense. Antes de zarpar, el barco fue inspeccionado por las autoridades portuarias de Chipre, que despacharon la correspondiente autorización de seguridad. En ningún momento nos hemos acercado a aguas israelíes”.
Arraf añadió: “El ataque deliberado y premeditado de Israel contra un barco desarmado representa una clara violación del derecho internacional y exigimos que se nos libere de forma inmediata y sin condiciones”.
¡ACTÚA!






