lunes, diciembre 21, 2009

Vigencia de los acuerdos de San Andrés


Los acuerdos de San Andrés Larráinzar son resultado del proceso de construcción de acuerdos de mayor horizontalidad y participación que se tenga memoria en los años recientes de la historia de México.

La definición de la agenda entre el gobierno federal y el EZLN fue pactada después de un largo proceso de encuentro y desencuentro entre las partes. El primer tema fue Derechos y cultura indígenas, al cual, una vez desahogado, le seguían: Democracia y justicia, Bienestar social y de-sarrollo; Situación, derechos y cultura de la mujer indígena; Reconciliación social; Amnistía y acuerdo final de paz.
Lo que hoy se conoce como los acuerdos de San Andrés Larráinzar es el resultado del proceso de negociación del primer tema de la agenda pactada entre las partes: Derechos y cultura indígenas; los demás quedaron pendientes por el incumplimiento gubernamental. Vale la pena recordar que la construcción de estos acuerdos se realizó durante varios meses de trabajo y consulta de las comunidades indígenas, asesores, investigadores, delegaciones del gobierno federal y del EZLN, con la participación de la Comisión Nacional de Intermediación (Conai) y la coadyuvancia de la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa), con una cobertura de los medios nacionales que dieron fe y fueron testigos de un proceso serio y responsable. Por ello resulta deleznable la posterior campaña de calumnias alimentadas desde las oficinas del poder político y económico en contra de un proceso ejemplar de construcción de acuerdo. Esto, que se dice fácil, se construyó en medio de una realidad compleja, donde las tensiones, provocaciones y confrontaciones casi siempre aparecían cuando se avanzaba en las posibilidades de diálogo entre las partes.
Para quienes participamos en la primera Cocopa nos quedó muy claro que la paz tiene muchos enemigos: la paz no es negocio, la guerra sí.
La afirmación de la primera Cocopa de que una reforma democrática del Estado es impensable sin la participación de los zapatistas sigue vigente a pesar del tiempo transcurrido, de los oídos sordos y la arrogancia de las cúpulas partidarias y la clase gobernante.
La actuación de estos últimos, regida por el cortoplacismo y agendas construidas alrededor de los asuntos del poder y el dinero, les ha impedido ver los asuntos del México profundo, los cuales desde su óptica pueden esperar indefinidamente.
El llamado de aquella Cocopa para impulsar un diálogo nacional para la reforma democrática del Estado, que incluyera a todos los actores nacionales, incluyendo al zapatismo, fue el punto de partida para destrampar el proceso de negociación en San Andrés Larráinzar, que se encontraba en un callejón sin salida hasta antes del pronunciamiento de la comisión legislativa, que en un principio fue apoyado por el entonces presidente Ernesto Zedillo, aunque después sus personeros se encargaron de desmentirlo. Sobra decir que en la reforma electoral de 1996, acordada cupularmente por los partidos políticos, se excluyó no sólo a los zapatistas, sino a todo mundo. Los resultados están a la vista: en nuestra “democracia” no gana quien tiene mejores proyectos, sino el que tiene a su favor el poder y el dinero, legal e ilegal.
En 2001, después de que Vicente Fox en un acto mediático mandó al Congreso de la Unión los acuerdos de San Andrés, vía Senado, donde fueron tirados al bote de la basura y en su lugar se aprobaron modificaciones a la Constitución que desnaturalizaron el contenido de lo pactado entre gobierno federal y EZLN, las cuales fueron rechazadas por todos los pueblos indígenas.
Ante el rechazo, un grupo plural de 160 diputados, con la asesoría de destacados especialistas, entre ellos Magdalena Gómez, nos apoyaron en la redacción de la exposición de motivos, que figura en los dos últimos artículos que preceden a éste. El 9 de abril de 2002 presentamos ante el pleno de la Cámara de Diputados la iniciativa original de modificaciones constitucionales en materia de derechos y cultura indígenas, elaborada por la Cocopa, mediante acuerdo del gobierno federal y el EZLN, el cual la aceptó mientras el gobierno federal, en un acto impúdico y desleal a la nación, la rechazó esgrimiendo argumentos chafas y vulgares, desconociendo públicamente lo que su delegación pactó con los zapatistas. Dicha iniciativa no ha sido desechada, pero tampoco se le ha dado curso debido a los intereses de quienes se oponen a la construcción de un México más justo y democrático.
El desastre nacional es la expresión de todo aquello que se ha opuesto al zapatismo. Los que acusaron al EZLN de pretender balcanizar al país son los que se confabularon para que hoy existan franjas de territorio nacional bajo el control de grupos mafiosos, algunos de los cuales se crearon con el propósito de combatir a los zapatistas. Los que impidieron que los reclamos indígenas se expresaran en la Constitución son los mismos que permitieron que se hicieran enmiendas, reformas y parches a la Carta Magna para entregar a manos extranjeras puertos, aeropuertos, bancos, producción energética, satélites, ferrocarriles. Por ello creo que el México perfilado en los acuerdos de San Andrés trasciende a Chiapas y configura los lineamientos de una nueva nación. El tema no es cuántos son actualmente los miembros del zapatismo, sino sus causas y el alcance de su propuesta, hoy más vigente que nunca.

El capital mafioso contra los pueblos

Una de las consecuencias de más largo alcance de la crisis económica en curso es la potenciación de las actividades mafiosas como modo principal de acumulación de capital y, por tanto, de la financiación de las enormes deudas de los estados. En rigor, no es novedad que los negocios sucios sean una de las principales fuentes de ganancias de las multinacionales y de los estados. Lo nuevo es que la crisis refuerza esa tendencia del capital desde que a comienzos de los 70 el sector financiero sustituyó a la producción como motor del sistema.

Por supuesto, esto no sucede sólo en momentos de crisis. Desde que el capital se volcó al robo, la especulación y el pillaje de la naturaleza, de los pueblos, de naciones enteras y de otros capitales, en lo que se ha dado en llamar “acumulación por desposesión”, la diferencia entre dineros legítimos o legales y los ilegítimos e ilegales se ha difuminado rápidamente. Los ejemplos abundan. El Grupo de Trabajo de Alta Mar (High Seas Task Force) denunció que en 2005 había 800 barcos pesqueros que realizan pesca irregular en aguas de Somalia, país que no puede controlar la depredación de sus costas. Los pesqueros españoles capturan 200 mil toneladas anuales de atún de modo ilegal en Somalia, aportando 40 por cientro del consumo doméstico.
Sin embargo, la Unión Europea regula cuidadosamente la pesca en “sus” aguas. Esta misma semana, luego de arduas negociaciones, se levantó la veda de cuatro años y medio para la pesca de la anchoa en el mar Cantábrico, admitiendo sólo la captura de 7 mil toneladas anuales, restringiendo severamente zonas de pesca con la amenaza de revisar los permisos. Toda Europa regula la pesca en sus aguas: la del bacalao estuvo prohibida durante 10 años en el Atlántico norte.
Cuando el tsunami de 2004, aparecieron en costas de Somalia contenedores de basura tóxica que habían sido arrojados en secreto al mar. “Europa, a través de la mafia italiana, se deshace de residuos tóxicos en aguas somalíes”, señala un informe de Ecologistas en Acción. En el viejo continente cada tonelada de residuos tóxicos que se procesa cuesta entre dos y tres mil euros, pero verterlos en Somalia vale apenas dos euros y medio.
Por no hablar de Barrick Gold, multinacional minera dedicada a la extracción de oro más grande del mundo. Sus negocios en Sudamérica ya representan 47 por ciento de sus reservas probadas y probables. Diversos estudios sostienen que Adnan Khashoggi fue fundador de Barrick Gold y quien realizó la inversión mayoritaria junto con amigos que “organizaban el trueque de armas y drogas entre Irán, Israel y Nicaragua, que condujo en 1986 al escándalo de Irán y los contras”. Khashoggi tiene estrechos vínculos con Peter Munk, presidente de Barrick, y éste con George H. W. Bush. Barrick, junto con otras multinacionales mineras, fue responsable de la guerra de Zaire en 1997 que se saldó con 3 millones de muertos para apoderarse de las mayores reservas mundiales de coltan, mineral clave en el mundo de la electrónica.
El Nobel Alternativo 2004, Raúl Monenegro, presidente de la Fundación para la Defensa del Ambiente, denunció las amenazas de muerte que reciben periodistas de la provincia de San Juan, Argentina, por decir la verdad sobre el impacto ambiental que provoca la minera canadiense Barrick Gold. Agregó que varios periodistas “sufren censura previa o son desplazados de sus programas por abordar pluralmente los daños ambientales que provoca la empresa minera”. La multinacional impidió también la presentación en Canadá de un libro que denuncia sus atrocidades en África.
Esta semana la prensa británica informó que el director de la Oficina contra las Drogas y el Delito de Naciones Unidas, Antonio María Costa, aseguró que el capital proveniente de la delincuencia organizada fue “la única inversión de capital líquido” en el segundo semestre de 2008, que estuvo a disposición de los bancos al borde del colapso. Se trata de 352 mil millones de dólares de las ganancias del negocio de las drogas que contribuyeron a salvar la situación en plena crisis de liquidez del sistema financiero. “El dinero de las drogas”, dijo Costa, “se convirtió en un factor importante” para muchos bancos, lo que permite pensar que el capital financiero es cada vez más capital mafioso.
El tema tiene dos derivaciones para quienes queremos cambiar el mundo. La primera es constatar que el robo y destrucción del medio ambiente y de los pueblos es hoy la principal forma de acumulación de capital. Esto quiere decir que el expolio se intensificará porque es el camino más rápido para salir de la crisis. Cuando Estados Unidos y sus aliados hablan de combatir narcotráfico y terrorismo debe entenderse que se proponen destruir otros capitales, mafiosos o no, como forma de seguir concentrando riqueza. Y poder. Pero esa misma actitud los convierte en mafias institucionales toda vez que recurren a los mismos métodos.
La segunda cuestión tiene que ver con el tipo de régimen político adecuado para proteger y estimular el pillaje. Se trata de regímenes electorales que permiten la rotación de los equipos dirigentes, pero bloquean cambios estructurales. Se trata de democracias tuteladas por el poder blando de los medios masivos de comunicación que condicionan la agenda política, y por el poder duro del imperio, el capital financiero y las multinacionales. El Estado ha sido modelado y desbordado por el capital mafioso; no podrá ser la palanca principal de los cambios necesarios.
Se avecinan tiempos difíciles. El capital mafioso, hegemónico hoy en una América Latina que no sale –no puede o no quiere– del modelo extractivista (minería y monocultivos), necesita estados a su imagen y semejanza, lo que explica las razones por las que algunos aparatos estatales naufragan en la impotencia. Una agudización de un problema histórico que merece debates que orienten la acción colectiva.

¿Quién ordenó esa decoración?

Astillero
*Aires marinos
*¿Quién ordenó esa decoración?
*A escena: DEA y Armada
*El almirante de Atenco
BRINDIS EN LA CUMBRE. La reina Margarita de Dinamarca con el secretario general de la ONU Ban Ki-moon (junto a ella), la canciller alemana Angela Merkel, el primer ministro chino Wen Jiabao (derecha), el presidente de Sudáfrica Jacob Zuma (siguiente desde la derecha), el mandatario mexicano Felipe Calderón y otros invitados, durante una cena formal como parte de las actividades de la cumbre climática de Copenhague.Foto Reuters



Lo espectacular y trascendente no fue el acribillamiento de un recambiable jefe de una banda de narcotráfico caída en desgracia respecto al diseño oficialista protegido, sino la impune demostración ante los mexicanos de que el parapeto de la guerra contra comerciantes de drogas permite la violación explícita no sólo de derechos humanos y garantías constitucionales de presuntos delincuentes y ciudadanos de a pie, sino incluso de códigos básicos de respeto entre bandos en conflicto armado, como pudo verse con la fotografía de Arturo Beltrán Leyva decorada macabramente con billetes y accesorios religiosos en una especie de venganza, burla o desahogo que necesariamente hubo de ser concebida y ejecutada por mandos institucionales que fueron los únicos que tuvieron bajo control férreo el cuerpo del capo sinaloense.
Un gobierno que cree justificable utilizar las mismas o peores formas que los criminales explícitos no tiene en su horizonte una victoria republicana o una supremacía moral. Felipe Calderón ha institucionalizado la violación de lo que quede del llamado estado de derecho al propiciar que sin declaratoria de estado de excepción o de sitio se realicen diariamente “operativos” que lastiman profundamente a quienes tienen la desgracia de quedar entre fuegos sin control. Más allá de los graves delitos de los que se le acusa, y de su evidente peligrosidad, lo visto el miércoles en Cuernavaca muestra que en el caso de Beltrán Leyva se pasó por encima de leyes y garantías, como si el objetivo fuera el que no quedaran con vida los principales personajes. En el fondo, los hechos, y su abundante y precisa difusión televisiva, van acomodando los ánimos colectivos a conformarse con la idea de que así son y serán las cosas, que no hay nada que defender ni alegar en cuanto a derechos ciudadanos si del tema del narcotráfico se trata. Ya no hay leyes que valgan, ni procesos judiciales en busca de esclarecer culpabilidades o inocencias, sino acciones bélicas sin control que sobre la marcha dictan sentencias de vida o muerte y de golpizas y tortura.
La batalla de Cuernavaca tuvo dos actores importantes. Uno, los servicios estadunidenses de inteligencia que ayer mismo se adjudicaron parte del mérito que hubiera en el expediente Beltrán Leyva. Michele M. Leonhart, administradora interina de la DEA, elogió largamente al gobierno mexicano pero advirtió que el desenlace fúnebre “viene como resultado de una cooperación significativa y el intercambio de información entre las autoridades policiales en Estados Unidos y nuestros valientes socios en México”. El muy celebrado golpe al capo que pretendía hacerle ruido al Chapo pareciera, así, el anuncio de inauguración de la nueva etapa de “colaboración” entre la DEA y las fuerzas mexicanas, aceitado todo con los donativos enmarcados en la Iniciativa Mérida y listas ambas partes para establecer en México sus oficinas binacionales de trabajo “codo con codo”.
El otro factor diferente e importante son los marinos, cada vez más activos en operaciones terrestres, como si fueran la reserva personal de Calderón para enfrentar casos en los que no hubiese confianza respecto a otros cuerpos militares o policiacos. Históricamente la marina ha tenido papeles relevantes en Latinoamérica en contubernio con gobiernos dictatoriales, sobre todo en tareas de combate a segmentos liberales o de izquierda. Hoy, la Armada ha llegado a la guera contra el narco para quedarse, lo que puede significar el avivamiento de pugnas y celos respecto a las fuerzas de la Defensa Nacional, hasta ahora protagonistas estelares de las acometidas calderónicas.
Una última insistencia en un dato que ayuda a entender la magnitud relativa de lo sucedido la noche del miércoles en la capital del estado que gobierna el ultraderechista Marco Antonio Adame, intocado mediática y judicialmente a pesar de la gravedad de los sucesos, a diferencia de lo que sucede con el perredista Godoy en Michoacán (Yunque mata Familia): los Beltrán Leyva tenían actas oficiales de encarcelamiento o defunción firmadas desde el momento en que entraron en conflicto con el secretario de exportaciones toleradas, Joaquín Guzmán. Así es que la algarabía del felipismo y los voceros estadunidenses solamente es de utilería: el golpe verdadero habría sido contra el jefe máximo del cártel de Sinaloa, no contra quien se le había rebelado y debía ser exterminado.
La nueva realidad marina se redondea con el nombramiento posdatado del almirante Wilfrido Robledo como nuevo director de la Policía Federal Ministerial. El pasado 11 de noviembre, en La Jornada, el conocedor y bien informado reportero Gustavo Castillo adelantó que Robledo ocuparía ese cargo (http://bit.ly/8yxfQf). A causa de esa primicia, o por razones burocráticas no explicadas, la designación no se cumplió en esas fechas. Pero ayer, como parte del nuevo diseño marino o para aprovechar los momentos de enaltecimiento del espíritu de mano dura que causan sucesos como el de Beltrán Leyva, el procurador No chávez, No chávez, anunció el reingreso del polémico almirante a la escena policiaca.
Los saldos de Cuernavaca trascienden, como se ve, el hecho concreto del exterminio de un violento jefe narco que iba a contracorriente y al que exhibieron ayer acribillado, semidesnudo y decorado especialmente. En realidad, entre el estruendo y el pánico, se ha abierto paso en tierra una nueva realidad navegante que dará una armada vuelta de tuerca más al proyecto de mano dura y contención social. El almirante Robledo es una pieza más de ese rediseño, una pieza que es restaurada justamente porque se requiere dar el mensaje de que sus métodos, afinados estelarmente en Atenco, son hoy necesarios en el México del 2010 ya en puerta.
Y, mientras en Hermosillo sigue el tétrico teatro de la simulación institucional de castigos por el caso de la guardería ABC y los niños muertos, ¡feliz fin de semana, ya cantando dale, dale, dale!
Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx

El Decálogo

La supuesta reforma política” de Felipe Calderón, anunciada hace tres meses, que ahora envía en 10 puntos al Poder Legislativo exigiendo se le apruebe “al vapor”, es un bodrio que entraña gravísimos retrocesos para la vida democrática –en especial con vistas a 2012–, y que no logra ocultar sus pretensiones con su mañosa presentación como un paquete “progresista” o inocuo.

1. El paquete de 10 modificaciones constitucionales y legales en materia político-electoral, que el gobierno calderonista envió al Senado el 15 de diciembre, y que sería la decimonovena “reforma electoral” desde que Salinas de Gortari y el PAN pactaron en 1988 la que sería la “reforma electoral definitiva”, constituye una nueva regresión en materia de instituciones políticas, de partidos y de elecciones, que cancela múltiples derechos a los ciudadanos en aras de consolidar el modelo económico –y político– del neoliberalismo, pues busca establecer en vistas a las elecciones presidenciales de 2012 nuevos “candados” a los procesos electorales para hacer más difícil la expresión de la voluntad ciudadana.
2. El Decálogo de Calderón, como lo llaman los medios, pretende a) obstaculizar en 2012 la elección de un candidato presidencial que no sea del PRI o del PAN con la llamada “segunda vuelta”; b) consolidar el poder de la televisión al establecer el referendo y el plebiscito en un marco jurídico que permite impunemente a medios y a grandes empresarios manipular consultas y procesos, c) dar satisfacción al capital trasnacional que reclama desde hace años la relección indefinida como vía para consolidar una “clase política” estable funcional a sus intereses, d) consolidar un sistema de partidos políticos más restringido, controlado y menos representativo de la ciudadanía; e) hacer casi imposible candidaturas ciudadanas al permitírselas sólo a aquellos respaldados por los grandes poderes económicos, y f) fortalecer el presidencialismo despótico al pretender que se confiera al Ejecutivo preminencia absoluta sobre el Congreso para aprobar leyes a su antojo.
3. Las llamadas “reformas políticas” o “electorales” no han tenido nunca la aspiración real de instaurar en México una democracia política, como tampoco es el caso de ésta, elaborada al parecer por la parejita de asesores de Calderón en materia de elecciones, Juan Molinar Horcasitas (titular de la SCT) y Leonardo Valdés Zurita (presidente del IFE). Todas las aprobadas desde 1988 se han limitado a dar al régimen una apariencia de “modernidad” con el fin de legitimar el ejercicio del poder público por una minoría de mafiosos que se apoderaron del aparato estatal desde 1982 y evitar que éstos pierdan el control de los mecanismos electorales y la posibilidad de seguirle imponiendo a México el modelo neoliberal, que supone el desmantelamiento del régimen surgido de la Revolución Mexicana y de la Constitución de 1917, en un proceso de reconversión no democrática del Estado, que ha agravado el empobrecimiento del pueblo y ahondado la crisis de ilegitimidad del poder.
4. Las “reformas electorales”, por ejemplo, han tendido en México de manera sistemática a limitar el sistema de partidos a fin de impedir que sea representativo de las fuerzas políticas y sociales que se manifiestan en el país, y ésta no es la excepción, pues ahora se pretende obstaculizar aún más la existencia de partidos independientes del Estado para favorecer a las fuerzas políticas oficiales con un sistema más restringido y controlado y menos representativo.
5. Las candidaturas ciudadanas, propuestas en los años 80 desde una perspectiva democrática, son viables en un sistema de campañas cortas que no esté fundado en el derroche del dinero, para que no haya un desfase enorme entre éstas y las provenientes de los partidos, pues de lo contrario sólo serían viables –como acontece con la propuesta calderonesca– para candidatos respaldados por los grandes poderes económicos o por recursos oscuros: que puedan gastar cientos de millones de pesos primero para reunir casi un millón de firmas que se les exige y luego para competir contra los partidos financiados por el Estado y respaldados por los medios.
6. La “segunda vuelta” tiene a su vez sentido en un régimen plural y democrático donde se busca sean electos candidatos respaldados con una mayoría absoluta, asumiéndose que no hay ahí partidos que prevalezcan por sobre los demás por su vinculación con el poder público, como es el caso en México del PAN y el PRI –el llamado PRIAN–, que con ella estarían obligados a aliarse aún más estrechamente. El actual bipartidismo oficial podría vencer las resistencias internas para presentar un candidato común en una onerosa segunda vuelta en 2012, con los panistas apoyando a Peña Nieto para tratar de cerrar el paso a López Obrador.
7. El plebiscito y el referendo son viables, de la misma manera, sólo en un régimen democrático, donde el pueblo puede estar bien informado, lo que no es el caso de México, ya que aquí el poder del duopolio televisivo manipularía a su antojo estos mecanismos de participación ciudadana, como lo hace con las elecciones, y consolidaría de esta manera su poder.
8. La defensa del principio de la “no relección” suscitó innumerables levantamientos en el siglo XIX, la Revolución Mexicana de 1910 y el asesinato de Obregón en 1928, y por ello el PRI de Carlos A. Madrazo se opuso en 1965 a que se le suprimiera, pero Calderón y la derecha mexicana, yendo contra la Historia, como vulgares provocadores, quieren satisfacer a los organismos financieros internacionales ansiosos de vincular a los integrantes de una “clase política” mexicana estable a los intereses del capital trasnacional, como acontece en Estados Unidos.
9. El fortalecimiento del presidencialismo despótico es, en fin, una broma de mal gusto de esta contrarreforma que festejan ya Héctor Aguilar Camín, Luis Carlos Ugalde y Jorge G. Castañeda, pues pretende se le confiera una preminencia absoluta al Presidente sobre el Congreso al dársele el privilegio de presentar iniciativas, llamadas “preferentes”, que de no ser dictaminadas serían consideradas “aprobadas” y que de dictaminarse en contra podrían ser presentadas vía un referendo promovido (y desde luego manipulado) por las televisoras a la ciudadanía, como de poder modificar las iniciativas vetadas que el Congreso insista en mantener.
10. En la última década del siglo XX y la primera del siglo XXI se han producido en México decenas de contrarreformas político-electorales, pero hace falta que el pueblo empuje una: someter al Ejecutivo federal a la legalidad constitucional para impedirle viole las libertades electorales de los mexicanos, pues de lo contrario seguiremos teniendo en Los Pinos mapaches electorales que se sienten reformadores.

El PAN y el Yunque

 
Por: Bernardo Bátiz V.
 
Está circulando un nuevo libro sobre la sociedad secreta denominada Organización Nacional del Yunque. Escrito con un lenguaje repetitivo, tedioso, cansón, sin plan ni concierto, llama la atención por su título y porque reconoce algunas conductas de dicha organización, que si bien eran conocidas por conducto de investigaciones de periodistas o politólogos, aquí son aceptadas expresamente por uno de los fundadores y militantes de la primera hora.
 
El título del libro es un engaño: Los secretos del Yunque, pues no revela nada nuevo, y su subtítulo está peor: Historia de una conspiración contra el Estado mexicano. Realmente es una confesión equívoca, porque parece que su autor, Luis Paredes (cuyo nombre secreto es Enrique Cid), lo único que hace, o pretende hacer, a lo largo de extensos, pero tenaces capítulos, es justificarse, defenderse de acusaciones y vengarse de quienes lo corrieron del grupo al que entregó su juventud y entusiasmo, aunque, de paso, trata de advertirnos que sus antiguos correligionarios quieren adueñarse del poder en México..
 
En el texto destacan varios puntos: el reconocimiento del secreto inicial de la organización y, por tanto, el entrenamiento de sus miembros en el disimulo, el engaño y el misterio. Es interesante también que acepta expresamente algo que ya se sabía: el uso de métodos violentos de lucha, para lo cual quienes operaban la organización tras bambalinas, preparaban a jóvenes en artes marciales, combate cuerpo a cuerpo y manejo de armas. Enrique Cid enumera, además de las pistolas personales, las armas de repetición, de asalto y de diversos calibres.
 
La meta del Yunque fue penetrar o infiltrar varias organizaciones que les pudieran servir para, sin dar la cara, tener acceso a los cargos públicos y a los centros de decisión; desde luego que lo hicieron con el Partido Acción Nacional, pero también con las asociaciones de padres de familia, agrupaciones de empresarios, de vecinos, etcétera. Otros proyectos, según el autor, fueron el Godofredo, destinado a las fuerzas armadas y el Tepeyac, encaminado a influir en la Iglesia católica.
 
De muchas de las andanzas del Yunque nos hemos enterado por diversas fuentes, principalmente por conducto de las investigaciones y publicaciones del periodista Álvaro Delgado, quien ha sido el principal develador de lo que esta organización pretendió mantener en secreto. Hoy, uno de sus dirigentes e ideólogos, peleado con la jerarquía de su grupo, perseguido por la justicia debido a las acusaciones que sus antiguos compañeros le hicieron, saca a relucir muchas de las maniobras y artimañas que por años habían procurado disimular.
 
Enrique Cid reconoce que el Yunque es un obstáculo para la democracia, verdad que descubre cuando lo excluyen de sus filas; de Acción Nacional afirma que sus dirigencias son manipuladas por la organización y que ejerce el control en numerosos comités panistas porque tiene mayoría en los órganos internos.. Acepta sin rubor que la democracia es incompatible con esa organización.
 
El autor juzga a la izquierda con un estereotipo: la identifica como el mal y la califica con los lugares comunes de populista y delirante, y él, que militó en un grupo armado y capacitado para la pelea, acusa a los movimientos progresistas de proclives a la violencia. Evidentemente no distingue entre los porros con los que él y sus amigos se enfrentaron en Puebla en sus luchas estudiantiles, y la izquierda pacífica que pretende hoy un cambio desde abajo y sin violencia. Olvida que durante el plantón que siguió al fraude electoral de 2006 no hubo ni un golpeado ni un vidrio roto ni acto alguno de violencia.
 
No hay discernimiento; expresa un burdo prejuicio que coincide con lo que a él y a sus inexpertos compañeros les enseñaron sus reclutas durante sus prácticas juveniles, y con lo que repitieron incansablemente publicistas extranjeros contratados en la campaña presidencial de Felipe Calderón; todo lo aceptaron sin reflexión alguna.
 
El título del libro parece una advertencia respecto de quienes conspiran en contra del Estado mexicano, pero la sugerencia de que el autor parece preocuparse es frontalmente contradictoria con las conclusiones del epílogo, donde presume de que su organización se encuentra ya en muchos países de América Latina, en España, en Francia, en Estados Unidos y que tiene un programa llamado San Felipe, para incursionar en el lejano Oriente.
 
En este epílogo menciona la ciudad de Dios sin tocar siquiera el alto y hermoso concepto agustiniano, y proclama que mejor que el amor, haz la paz. Concluye proponiendo que juntos muchos podrán gestar un gran poder para poder poder.
Olvida, por supuesto, cualquier referencia a la justicia, a la igualdad, a la fraternidad, que serían presupuestos indispensables de una paz aceptable y humana, y piensa tan sólo en la defensa del sistema capitalista y de la fuerza de la organización, desde luego, antes de que lo eliminaran de la misma.
 
En alguna parte de su obra se atreve –y esto lo pinta de cuerpo entero– a defender lo hecho en México por el ex presidente Carlos Salinas.
 
El gobierno encabezado por Felipe Calderón y el Partido Acción Nacional tendrán mucho que explicar acerca de este libro que los pone en entredicho. Tendrán que contestar si son o no marionetas del Yunque y también quiénes estuvieron detrás de los jóvenes, muchos de ellos ahora adultos, e inclusive ya viejos, deslumbrados y fanatizados en su adolescencia, pero que en política siguen actuando en favor de causas que presentan como loables y en contra de quienes se les indica, sin saber siquiera de dónde vienen las consignas, pero convencidos ciegamente de que luchan por el bien.

viernes, diciembre 18, 2009

Columna Asimetrías. El Problema de Fondo





18 diciembre 2009

“La cosa está clara: para salir del hoyo tenemos que cambiar el modelo económico. ¿Por qué los políticos no lo quieren hacer? Porque no les conviene; así de simple”.

Jesús Vázquez Segura.

I

Para abundar en el tema traído a colación por el caro leyente Vázquez Segura en el epígrafe de hoy, cabría consignar aquí una conversación tenida en un ambiente sociable en septiembre con varios exdiputados cuya gestión había concluido días antes.

Esos exdiputados son miembros del PRI, PAN y PRD, cuyo denominador común es su condición de exlegisladores y amigos cercanos de éste escribidor. En un momento de la charla se les planteó el asunto de cambiar el modelo económico.

Los cuatro exlegisladores coincidieron que el problema real, de fondo, y el más preocupante es el económico: crecimiento acelerado –y, por ello, dramático—del desempleo y la pobreza, la inflación y, desde luego, la ignorancia o baja escolaridad.

No todos, empero, reconocieron que el problema económico es un peligro enorme para el Estado mexicano o para algunos de sus elementos constitutivos --el pueblo, el poder político, el territorio y la soberanía--.

Sólo uno, el perredista, aceptó que el Estado (1) ha perdido soberanía, que (2) no tiene control de parte del territorio nacional, que (3) existen indicios de una descomposición del poder político y que (4) ello está contagiando al pueblo.

II

Más el punto central de convergencia y coincidencias fue el reconocimiento de que el problema económico es el verdadero y mayor y más importante que aqueja a México, siguiéndole, en segundo lugar, el de la inseguridad y la incertidumbre social.

Ese reconocimiento por parte de éstos exmiembros de la LX Legislatura tuvo, como diríase proverbialmente, sus “asegunes”: no estuvieron de acuerdo acerca de las causas del problema económico. Reconocían los terribles efectos, pero no las causas.

La conversación amigable, en un entorno sociable, se convirtió en un debate acerca de percepciones de los orígenes de los problemas, en particular el económico, el cual, a nuestro ver, se vincula dialécticamente a las demás preocupaciones y desafíos.

--¿Por qué ninguno de ustedes presentó una iniciativa de punto de acuerdo o de ley de reforma constitucional para modificar la actual forma de organización económica o crear una nueva, distinta a la prevaleciente? –se les preguntó.

En ese contexto de confianza, los exlegisladores hablaban bajo la premisa de que a toro pasado no les comprometía decir sus veros sentires y pareceres, pero obvio es que no querían que éste escribidor los identificara si pergeñaba algo acerca de ellos.

El exdiputado panista, conservador pero con inquietudes digamos que podrían llevarlo a empatía con ciertas posiciones políticas de vanguardia, afirmó: “¡Ni pensarlo! ¡Para mi partido eso es anatema, blasfemia! Sería traición a Felipe Calderón”.

III

El exlegislador priísta, orgulloso vástago de un político “profesional” y muy rico de la vieja guardia --fue incluso gobernador de un Estado-- y vena “revolucionaria”, dijo: “Mi jefe de bancada no lo aceptaría; me castigaría sólo por consultárselo”.

El perredista, por su parte, narró que al iniciarse esa Legislatura, se le acercó al jefe de su bancada, y le consultó acerca de presentar una iniciativa de ley de reforma a la Constitución para modificar el actual modelo económico. Respuesta: no es el momento.

Ese exdiputado perredista dijo que al siguiente año volvió a consultarle a su jefe de bancada, quien le respondió que no era conveniente. ¿Un punto de acuerdo?, preguntóle al líder de su fracción parlamentaria. Respuesta: ni siquiera eso.

Al tercer y último año de la Legislatura, el perredista volvió a consultarle a su líder. Respuesta: ya no hay tiempo. Éste exdiputado guardó para sí su sentir acerca del móvil del líder, pero admitió que éste tendría algún tipo de consigna de “no patear el pesebre”.

Esto nos lleva a una conclusión lapidaria: los políticos saben cuál es el problema, pero por motivos no ideológicos, sino políticos y de conveniencia personal no actúan para resolverlo. Moraleja: quitémosle nuestra representación. De grado o por fuerza.

ffponte@gmail.com

Vitral. De que urge, urge





18 diciembre 2009

No tiene sentido aceptarla sin chistar y menos oponerse en automático. La reforma del Presidente está cargada de claroscuros. Todo parece indicar que no la cabildeó. A pesar de que se veía venir es evidente que los consensos previos hubieran cambiado las reacciones. No casualmente la propuesta de Calderón fue enviada cuando los legisladores están por irse, muy probablemente no querían dejar de enviarla para no dejar de cumplir promesas esperando que se enfríe para ver qué pasa en febrero.

Queda la impresión de que buena parte de la motivación del decálogo radica en lo que se percibe en la sociedad. No hay duda de que está harta de los políticos, de la partidocracia, y del dinero que se gastan. Tomemos uno de los puntos del decálogo. ¿Sirve reducir al Legislativo? No necesariamente, por más impopular que resulte la respuesta. ¿Por qué no en lugar de 500 diputados se incrementa a 700, como sugirió ayer Raúl Moreno Wonchee? La sociedad estaría mejor representada porque siendo más diputados el radio de acción sería menor, lo que les permitiría atender mejor a los ciudadanos. Todo es relativo, pero lo que no puede serlo es que con críticas propias del momento que vivimos se termine por diseñar una reforma sólo de corto plazo sin atender el diseño de país.

Lo que ofrece en lo inmediato el decálogo es una discusión sobre cómo modernizar la política y, sobre todo, hacerla más cercana a los ciudadanos. La disyuntiva es si pese a ser la “propuesta de Calderón” estánn dispuestos a debatir quienes lo tachan de ilegítimo, o si seguimos esperando, como forma de vida política sexenal, a 2012.

No hemos pasado de las reformas posibles y negociadas a las necesarias. El decálogo debe servir para “treparse” a una discusión inevitable y urgente. Estamos sumergidos en la falta de operatividad y eficacia de la política. Se requiere una reforma de Estado que incluya a los medios de comunicación, que el Ejecutivo tuvo mucho cuidado en no mencionar. Para que el decálogo tenga vigencia requiere cambios, discusiones y, sobre todo, replantear todo el entorno político. Lleva tiempo, pero en algún momento tenemos que empezar.

¡OOUUCHCH! Frustrante y molesto ver por doña tele el final del inobjetable triunfo del Monterrey. Cortaron la transmisión de tajo sin explicación. Iban tras el tótem rating al que se rinden como única razón de existencia. Lo que nos espera para el Mundial.

Nos leemos el primer viernes de enero y que le dé tiempo para lo que quiere hacer. Felices fiestas.

El mundo al revés. Dioses hechos a imagen del hombre

Por Gabriela Rodríguez





18 diciembre 2009
El mundo al revés

La falta de laicidad sigue atrás de la infiltración de lo religioso en reformas legales recientes. Prejuicios religiosos restaron claridad a la propuesta legislativa para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo en la ciudad de México, ya que se enfrentan controversias por dos lados. Desde la derecha, la diputada federal panista María de la Paz Quiñones Cornejo exige que se someta a plebiscito, porque “es un tema controvertido que suele dividir a la sociedad… excluye la complementariedad sexual hombre-mujer que lo define, y elimina la procreación como uno de sus fines, buscando modificar las leyes relativas a la adopción”. Desde la izquierda, estoy de acuerdo con la dura crítica que hace la diputada por la diversidad Enoé Uranga porque la iniciativa evita el derecho a la adopción: "Personalmente apunté que no admitiría una reforma cuya ganancia fuera legislar para que jurídicamente se establezca que las lesbianas y los gays tenemos tal daño que se debe evitar que tengamos hijos, eso alimentaría el estigma y la homofobia y agravaría la represión hacia vidas que no son las suyas".

La visión retrógrada afectó también la vida de Adriana, originaria de Tamaulipas. Mujeres de la constituyente feminista nos hacen llegar su testimonio: se trata de una joven de 21 años, madre de un chiquito de cuatro. Es la única mujer en el penal de Victoria, donde lleva tres años cumpliendo una sentencia de 22 años seis meses por el delito de abortar. Todo indica que se trató de un aborto espontáneo, pero a nadie le importó la diferencia, abortó y se le metió a prisión.

Mientras Adriana seguirá por mucho tiempo en la cárcel, a la senadora María Teresa Ortuño, del PAN, le preocupa reforzar la objeción de conciencia en la ley, a fin de que los médicos puedan excusarse de participar en servicios de aborto para las mujeres que lo necesiten y que la ley les autoriza (por violación en todo el país, por salud, entre otras causales en muchas entidades, y por decisión de la mujer en la ciudad de México).

Del mismo grupo parlamentario, el senador Augusto César Leal quiere ganarle la carrera a Beatriz Paredes y pasar a la historia con el proyecto de decreto para reformar nada menos que el primer párrafo del artículo primero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para "proteger la vida humana desde el momento de la concepción biológica", texto de originalidad inigualable.

Por fortuna, la creatividad no falta en los movimientos de resistencia feminista y así se realizó un importante acto de recaudación para el Fondo de Aborto para la Justicia Social MARIA (Mujeres, Aborto, Reproducción, Información y Acompañamiento), que recibe apoyo financiero para mujeres del interior de la República que no cuentan con suficientes recursos para poder transportarse a la ciudad de México y acceder a los servicios de aborto legal disponibles en este territorio, que cada vez es más libre. Si usted no se enteró y quiere aportar, la cuenta está en Scotiabank, el número es 001041422764, está a nombre de la organización Balance Promoción para el Desarrollo y Juventud AC (se reciben desde 20 pesos para un desayuno hasta 3 mil para servicio médico y sicológico, en caso de las víctimas de violación).

Tantas iniciativas basadas en la moral religiosa me hacen poner en duda si ya se superó en México la lucha entre Ilustración y religión, y me llevan a recordar que los dioses están hechos a imagen del hombre y no a la inversa.

El modo de invención del dios de los cristianos no es muy distante del de los yoruba, de Nigeria: un dios masculino, poderoso y ambivalente en lo sexual; según la narración de Marc Augé "la gente describe a los dioses como siluetas humanas y su representación material toma elementos del cuerpo humano: es un ser sexuado aun cuando su carácter divino se expresa a veces por la ambivalencia sexual. Es menester alimentarlo y, lo mismo que un hombre, tiene prohibiciones y preferencias", tal como las ofrendas que este mes se le llevan a la virgencita de Guadalupe. "Los dioses se reproducen en el espacio y no en el tiempo ni en intervalos generacionales".

María fue concebida sin pecado original, dice el relato católico, porque ella es la expresión femenina de Cristo, aunque no una diosa –jerarquía inaccesible a las mujeres– ni tampoco explican si su orientación era heterosexual, aunque la suponemos por los progenitores míticos: Dios Padre y San José. "Al morir, el cuerpo del dios es el cadáver del rey, hay un proceso en que se pasa de la realeza a la divinidad"; esta parte del relato me recuerda la muerte de Juan Pablo II –hombre y célibe como Cristo–, él y su heredero al trono son emisarios del mensaje de dios, quien condena el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo, es decir, el sexo no reproductivo. “Entre el cuerpo de los hombres y el cuerpo de los dioses las transferencias son incesantes [porque] es el hombre y no los dioses quien organiza los significados y establece las relaciones sociales partiendo de la única materia de que dispone: la naturaleza, o si se prefiere: el cuerpo (Dios como objeto, Gedisa, 1996).”

gabriela.afluentes@gmail.com

EDITORIAL. Y sigue la mata dando.

Año 8, número 3202
Viernes 18, diciembre del año 2009

Ignorante, o inconsciente, como se prefiera, de la opinión que de él tienen por el mundo entero, el señor Felipe Calderón, de viaje, para variar, vuelve de nueva cuanta a las andadas en los foros internacionales que tanto le gustan.

Emulando a su antecesor, el infausto Vicente Fox, que hacía (y todavía continúa haciéndolo) declaraciones aunque desconozca el tema de lo que se trata.

Abre la boca de nueva cuenta en los Foros Internacionales que tanto le gustan, y se ofrece “voluntariamente ¡de intermediario!” entre los EEUU y China. “Hablaré con los Pueblos y los Gobiernos, dijo el ingenuo, pero bien intencionado michoacano, para convencerlos de la importancia de la participación de todos”.

Lo que le valió que el Primer Ministro Británico, Gordon Brown, lo premiara entregándole (públicamente ¡claro!) un Globo Terráqueo, por su ¡liderazgo! en la lucha por el cambio climático ¿?

Pero no hay porqué extrañarse, si a Obama le entregaron el Premio Nóbel de la Paz, cualquier premio ya se puede entregar sin muchos miramientos.

El caso es que como otrora lo hiciera Vicente Fox cuando se ofreció a ser mediador con Bush para América Latina, don Felipe, en Copenhague, lo emuló a carta cabal. Pero ni el que no lo tomen en cuenta lo hace poner los pies en el piso.

Y como el cuento del traje del emperador, el único que no es consciente del ridículo que hace yendo desnudo, es él.

Dejando claro que de nada le sirvió (los homo sapiens, sapiens, somos los únicos animales que nos tropezamos dos veces con la misma piedra) el haber sido el hazmerreír del mundo cuando fue a decir que todas las Naciones deberían seguir el modelo económico de México para evitar la crisis.

De lo que todavía don Felipe no se ha dado cuenta, a pesar de que Haití está mejor económicamente que nuestro México (o lo que queda de Él) es que vamos mal.

Que no es que el timón no sea firme, la guerra está perdida y él sigue perseverante e inamovible a pesar de que todos opinen diferente, lo que está mal es el rumbo al que va la Nación.

El enviar una iniciativa al Congreso para que haya reelección, y al mismo tiempo emitir billetes que conmemoran el centenario de la Revolución y su principio de no-reelección, no se puede tomar ni en broma, sino más bien de burla. Más que desconcierto, ofende. Sería bueno que pensara un poco antes de hacer declaraciones y propuestas.

http://www.diariolibertad.org.mx/diario/index.php

jueves, diciembre 17, 2009

Audio: Noticias MVS con Carmen Aristegui 17 diciembre 2009

(Audio sin comerciales)


Columna Asimetrías (5,864). Reforma Política: Debate Falso




17 diciembre 2009
“Es obvio que la preocupación más grande de los políticos de todos los partidos es que no les “truene el cuete” a ellos, pero en vez de eliminar las causas del “tronido” las acentúan”.

Carlos Manuel Alvarez.

I

La llamada reforma política propuesta por Felipe Calderón e inspirada en gran medida en una formulada por Manlio Fabio Beltrones exhibe con elocuente nitidez cuáles son las prioridades de los personeros del poder político del Estado mexicano.

Y esas prioridades no son, ciertamente, las de salirle al paso al enorme e insoslayable peligro que para México –el Estado y sus elementos constitutivos—es, en los hechos, la inviabilidad de la forma de organización económica (o modelo) prevaleciente.

Esa inviabilidad es un verismo objetivamente discernido por la inmensa mayoría del total de mexicanos y definida precisamente por las dramáticas consecuencias antisociales –violencia económica—de dicha forma de organización de la economía.

Señálese que el desempleo –unos seis millones de mexicanos—como un vector activo de la pobreza es expresión de una brutal violencia económica desatada por el poder político del Estado en aras de un proyecto experimental fallido. Terriblemente fallido.

Cierto. En vastos segmentos de la ciudadanía persiste la percepción de que México es un cuyo o cobaya de laboratorio en un experimento del capitalismo imperial que se sustenta sobre una base de prácticas inicuas del poder económico y político.

II

Esas prácticas inicuas son lo que se ha dado en llamarse capitalismo salvaje. El experimento ha sido exitoso para sus promotores y beneficiarios –las oligarquías trasnacionales y criollas locales—pero de consecuencias desastrosas para los mexicanos.

Es posible que los promotores de ese experimento –el de establecer en México el neoliberalismo económico hasta sus últimas consecuencias—hayan previsto pero desestimado criminalmente esas consecuencias desastrosas.

El experimento mismo –que se remonta al sexenio de Miguel de la Madrid y acelerado en los de los notorios agentes del imperialismo estadunidense llamados Carlos Salinas y Ernesto Zedillo-- está en riesgo dada su evidente inviabilidad.

Así es. Está en riesgo el experimento incluso para sus propios promotores –el Consenso de Washington y el TLCAN-- pues su aliado mercenario (el poder político del Estado mexicano) muestra síntomas claros de descomposición que derivaría en su desintegración.

La descomposición del poder político es causa y efecto de una crisis severa que se manifiesta en las propuestas que don Felipe le copió a don Manlio y en otras expresiones espectaculares, como los casi 17 mil muertos en la narcoguerra, cuya causal es política.

III

Menciónese, sin desviarnos del tema, que si bien el grueso de esos miles de muertos es secuela las pugnas entre los cárteles de la droga, también es cierto que el Ejército ha cometido un cúmulo impresionante de violaciones flagrantes a los derechos humanos.

El poder político ha militarizado al país; las Fuerzas Armadas se han desgastado al extremo de que la población ya no las ve con simpatía, sino con temor. El Ejército y la Armada se han vuelto contra el pueblo, la población civil, que no las apoya ya.

Además, la pobreza ha aumentado, al igual que la inseguridad social y, no se diga, la pública. La pequeña y mediana burguesía sufren una modificación estructural de clase pues se han proletarizado al tratar de vender, inútilmente, su fuerza de trabajo.

En ese contexto, es obvio que la reforma política tiene por fines (1) crear un debate falso –distractor—y (2) reforzar el poder político para que éste rescate al experimento del capitalismo salvaje y, ergo, antisocial, móvil de desempleo y pobreza. Es una socaliña.

ffponte@gmail.com

Detrás de la Noticia. Reforma tun tun




17 diciembre 2009
Si algo hay que reconocerle a Calderón es que maneja sus tiempos: estiró hasta donde pudo la propuesta de Agustín Carstens para dirigir el Banco de México a fin de acortar el plazo del pataleo; ahora llegó a la rayita del límite del periodo ordinario de sesiones en el Congreso para enviar una iniciativa de reforma política que —él mismo asegura— se inscribe en una “agenda de cambios para transformar a México”.

No estoy convencido de ello. Y sigo pensando que, dada la gravedad de los acontecimientos de 2006 a la fecha, el país requiere de una reconstrucción completa. Que la casa de la nación tiene todavía los cimientos sólidos de su historia y su cultura. Pero que la corrupción y la ineficiencia de estas décadas recientes han erosionado sus estructuras y que por ello está a punto de derrumbarse. No le sirven ya los arreglos cosméticos: una pintadita por aquí, una resanadita por allá le son inútiles.

Sigo creyendo también que esta gran casa común requiere de tres grandes esfuerzos: una gran reforma del Estado, que incluya reformas políticas y electorales; una gran revolución educativa que nos permita tener acceso al futuro; y una reconfiguración a fondo del modelo económico que disminuya la brutal desigualdad y el lastre insoportable de la pobreza. Tengo la convicción de que cualquier otra cosa es necesariamente parcial y un hecho aislado; como si le diéramos un retoque a la fachada mientras nos revientan las cañerías.

De cualquier modo, sería insensato no reconocer que hay propuestas estimulantes en la iniciativa calderonista: yo por lo pronto me quedo con todo lo que tiene que ver con darle a los ciudadanos de este país reivindicaciones que se han peleado por años, como la facultad de proponer iniciativas de ley y la inauguración de la figura de candidaturas independientes. En cambio no veo por ningún lado iniciativa alguna para recuperar lo que los partidos, sus legisladores y el propio Ejecutivo nos han quitado como el IFE, la CNDH, el IFAI y otros organismos que nacieron con una supuesta representatividad ciudadana y que se han convertido en botín de los poderosos.

Lo de las reelecciones de alcaldes, diputados y senadores hasta por 12 años, más parece un gigantesco guiño a un Congreso sobre el que el Presidente ya no tiene ni mayoría ni control. Como la iniciativa no habla de fechas habría que considerar la tentación de los actuales legisladores por seguir en sus cargos hasta que la muerte los separe.

Otro riesgo ya advertido es que se trate del primer paso para la reelección a otros niveles. ¿Y por qué no los gobernadores? ¿Y por qué no el Presidente?

Calderón aseguró en su discurso que su propuesta es “un punto de inflexión en el devenir político del país”. No creo que sea pa’ tanto. Más bien me recuerda el pasito de baile aquel de mis años tepiteños. De cualquier modo no estará por demás asumirla como una tarea para las vacaciones decembrinas.

Plan B. Lecciones para Calderón






17 diciembre 2009
El Estado mexicano recibió dos sentencias ejemplares de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Una inmensa victoria para la sociedad, porque permite abrigar la esperanza de que no todo está perdido ante el marasmo de la impunidad.

Rosendo Radilla era maestro en Guerrero, un activista que creía en la equidad y en el reparto de tierras. En 1974, en un ambiente en que la izquierda era aniquilada por el Estado, el Ejército mexicano lo secuestró, despareció su cuerpo y se dedicó a desacreditarlo para que nadie se atreviera a defenderlo.

Además de reivindicar su caso, 25 años después, la Corte también sentenció a México por tres feminicidios en Chihuahua. Las pruebas contundentes que mostraban la responsabilidad de agentes judiciales y federales precipitaron este fallo, pese a los intentos de este gobierno federal por exculpar a los responsables.

Durante décadas millones de personas hemos marchado contra la desigualdad, los secuestros, las desapariciones, los asesinatos, las redes de pornografía, las masacres, las violaciones de militares y los encarcelamientos injustos. Marchamos contra los abusos de poder y por nuestro deseo real de vivir en paz y en libertad. Y cada marcha lleva el sentimiento oculto de su inutilidad y el deseo expreso de que esta vez, ante la evidencia, el resultado será justo porque sólo así reivindicará el derecho de las víctimas a ser reconocidas como tales, el de sus familiares a saber que la batalla no fue en vano, el de la comunidad para saber que sí se puede trabajar en favor de la equidad aunque a veces cueste la vida; marchamos por el derecho a rebelarnos, a ejercer una ciudadanía comprometida con causas sociales protegidas por la Constitución.

México debe sanar sus heridas del pasado, lejano y reciente. La CIDH les recuerda a los gobernantes que no podrán coludirse impunemente con criminales, jueces y Generales, que cuando las instancias judiciales de México dejan indefensas a sus víctimas, una comunidad internacional les vigila.

Efectivamente Calderón no es responsable de estos casos en particular, pero es el jefe de un Estado que debe mostrarse capaz de reconocer y corregir errores del pasado. Si no lo hace, sus aparatos de seguridad seguirán cometiendo los mismos delitos y en el futuro será su gobierno el condenado por la comunidad internacional.

Engaños

Manuel Bartlett

ESCUCHAR AL AUTOR AQUI.

Calderón afecto a los decálogos nos recetó “10 cambios para transformar a México” en su último Informe de Gobierno, como él mismo lo recuerda al anunciar otros 10, sin reparar que ninguno se cumplió. Esa primera propuesta de cambios, coincidió con su derrota electoral, el paso del “catarrito” al shock carstensiano y el avance de lo fallido de su estado. Sólo fue una útil aunque efímera cortina de humo.
Ahora, en ocasión del arribo a la mitad de su desastroso mandato, catalogado como el peor en el mundo frente a la crisis, la escalada del crimen, la descalificación de nuestra economía por las calificadoras internacionales, propone una nueva reforma “la más profunda en muchos años”. Nueva cortina de humo.
Sin embargo, los motivos de la reforma son ciertos: “Los ciudadanos no están satisfechos con la representación política y perciben una enorme distancia entre sus necesidades y la actuación de sus gobernantes”. “El eje de la reforma es que el ciudadano participe y perciba que sus órganos de representación están más atentos a sus demandas y necesidades”, que “el ciudadano sea quien premie o castigue un ejercicio irresponsable e insensible del poder”, al reelegir o eliminar, urge que “el poder se someta a la opinión de los electores”.
Ahora, para superar estos problemas, el proyecto recoge temas desechados. Algunos, como la reelección legislativa y municipal, por el peligro de entronizar cacicazgos y la perpetuación de intereses, otros, por contrariar ventajas que se reservan los partidos, empezando por el de Calderón, algunos simplemente inocuos, y destacan los aparentemente democratizadores como la iniciativa ciudadana, las candidaturas independientes, el referéndum y la elección presidencial en dos vueltas, que de ser aprobados estarían anulados por la operación del mecanismo antidemocrático y oligárquico que no toca mínimamente el nuevo decálogo.
Los partidos son controlados por “líderes” con enormes recursos de los que no rinden cuentas y que seleccionan las candidaturas que serían, en su caso, sujetas a reelección, todo de acuerdo a sus intereses. El Congreso está igualmente controlado por “coordinadores” que someten a legisladores con recursos millonarios. No existe oposición, las cúpulas del PRI y del PAN se arreglan y las televisoras imponen los intereses de esta oligarquía a la que pertenecen, con su enorme poder manipulador. Es en este marco de poder real que habría que analizar cómo operarían estas reformas. Igual que la elección, la reelección de legisladores y alcaldes estaría en manos de estos intereses, no de los ciudadanos desinformados. Las candidaturas independientes en estas condiciones sólo prosperarían si dependieran de poderes económicos capaces de competir con la partidocracia. Las iniciativas ciudadanas entrarían a un Congreso cupularmente controlado que maneja a las comisiones, que elimina debates que pudieran esclarecer los problemas, que decide entre unos cuantos qué pasa y qué no.
La reforma real requiere del control de los recursos que manejan los dirigentes de los partidos y los coordinadores en el Congreso e inevitablemente el control efectivo de las televisoras para evitar que manipulen al electorado. De otra manera, independientemente de la validez de las reformas propuestas, los problemas reales que apunta Calderón no se resuelven, los ciudadanos seguirán sin ser tomados en cuenta, el elector no tendría una participación real, salvo su voto desinformado, el poder no se someterá a la opinión de los electores. El decálogo de Calderón es otro engaño.
mbartlett_diaz@hotmail.com
Ex secretario de Estado

LO QUE QUIEREN LOS POLÍTICOS

Por: Francisco Rodríguez

DESDE QUE DON JOSÉ López Portillo instrumentó la gran Reforma Política de 1978, cada inquilino de la casa presidencial ha emitido la propia. Se ha llegado al exceso, incluso, de calificar a la de turno como “definitiva”, cual lo hizo Ernesto Zedillo en su momento. Ya vimos que no fue así.
Para trascender, Felipe Calderón no se podía quedar atrás de sus antecesores. Ayer presentó a los medios –antes que a los legisladores— su propuesta.
La iniciativa, empero, no es de él. Fue originalmente lanzada a la palestra por el líder de los senadores priístas, Manlio Fabio Beltrones, y después “adoptada” por el ocupante del palacete de los Covián, Fernando Gómez Mont.
Originalmente, Beltrones hizo ocho proposiciones:
“1. Ratificación de los integrantes del gabinete por parte del Senado. Asegurar que al frente de las instituciones se encuentren los mexicanos más aptos y honestos, no solamente los más cercanos y leales. (No lo contempla la iniciativa de Calderón).
“2. Reducción del tamaño de las Cámaras legislativas, sin lista nacional en el Senado y 100 diputados de representación proporcional menos. (Con sus asegunes, la retoma FCH).
“3. Reelección inmediata de legisladores y munícipes, para hacer políticos de carrera y acercar a los representantes a sus electores. (La presenta Calderón)
“4. Reorganización del Gobierno Federal, para reducir el dispendio, evitar duplicidades y que el gobierno funcione mejor y cueste menos. (Ni por asomo es contemplada en el paquete del ocupante de Los Pinos)
“5. Referéndum en reformas constitucionales de trascendencia, para integrar la participación ciudadana en los asuntos nacionales. (Tampoco se contempla).
“6. Revocación de mandato, lo suficientemente acotado para evitar el uso abusivo de este instrumento ciudadano y se devuelva a la gente la capacidad de exigir cuentas y responsabilidades a los gobernantes. (¡Uy! ¡Uy! ¡Uy! No le toquen ese vals al licenciado Calderón).
“7. Rendición de cuentas, es necesario que sea la Auditoría Superior de la Federación, con más facultades, la única instancia responsable de combatir la impunidad, negligencia y corrupción gubernamentales. (Una contradicción de Beltrones, pues con sus senadores se negó a desaparecer la onerosa e inútil Secretaría de la Función Pública, cuyas funciones debieran ser de la ASF).
“8. Regulación económica moderna, con autonomía funcional y operativa de Cofetel, Cofeco y Cofemer, para recuperar la capacidad rectora del Estado. (Quizá para la próxima Reforma Política, allá por el 2015… si es que esto funciona todavía igual).
En su propuesta, en cambio, Calderón incluye la adopción de la segunda vuelta electoral, para evitar que se repita la incredulidad que todavía anima a más de la mitad de los mexicanos sobre la legitimidad de su ascenso a la silla presidencial, lo que él mismo calificó en algún momento con el ya célebre “haiga sido como haiga sido”.
Plausible, asimismo, que se presente como iniciativa aumentar el mínimo de votos para que un partido político conserve su registro. El porcentaje necesario pasaría de 2% a 4%. También, el agregar la figura de "iniciativa ciudadana" para que las personas puedan proponer iniciativas de ley sobre temas de su interés que no se encuentren en la agenda legislativa. Y, finalmente, incorporar la figura de las candidaturas independientes a nivel constitucional para todos los cargos de elección popular.
Esa es la Reforma Política de Calderón.
Eso es lo que quieren los políticos.
No es, en definitiva, lo que quieren los contribuyentes: empleo, salarios remunerativos, seguridad pública, mejores servicios públicos.
Para eso, ¿habrá que esperar hasta el 2053?
Índice Flamígero: Ayer se soltó el rumor: Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera se casarán el 23 de diciembre. Que ya hubo boda civil, en noviembre, y que se celebró en Acapulco.
www.indicepolitico.com / pacorodriguez@journalist.com / www.twitter.com/pacorodriguez
WIKIO
Fuente: Indice Político

Buenas Noticias

Aguayo_Buenas_noticias_16_12_2009

Fidel Herrera Y Su Postura Sobre Reforma Del Estado De Calderon MVS


http://www.youtube.com/watch?v=iyoQ9MjOTjA


http://www.youtube.com/watch?v=gBRNJ3mLy5Y


Carmen Aristegui - Florence Cassez (¿Montaje Televisivo?) Canciller De Mexico Responde


http://www.youtube.com/watch?v=k4cbOnKJdRw


http://www.youtube.com/watch?v=0JbMIyk9kGw


Monopolio, competencia y regulación


Si tuviéramos un concurso para coronar la disposición constitucional más violentada y atropellada, entre las finalistas no podría faltar el artículo 28 de la Carta Magna, que a la letra señala: “…quedan prohibidos los monopolios, las prácticas monopólicas, los estancos y las exenciones de impuestos…”.
Carlos Slim controla más de 80% del mercado de la telefonía fija y 70% de la telefonía móvil; Televisa, 70% de la televisión abierta; Cemex, 80% de la producción de cemento, y Grupo Modelo, 63% del mercado de cerveza. Los mercados de leche, huevo, tortilla, pan blanco y servicios financieros también son controlados por dos o tres empresas cada uno. No es por nada que nuestro país ha recibido una calificación reprobatoria de 3.5 (de un total de 7 puntos) en materia de política antimonopolios por parte del Foro Económico Mundial.
En México el “neoliberalismo” ha resultado ser todo menos “liberal”, ya que, en lugar de fomentar un mercado competitivo, las reformas económicas de las últimas dos décadas han estado basadas en el fortalecimiento de grandes consorcios empresariales que controlan sus respectivos ramos de la economía.
Si Felipe Calderón realmente estuviera interesado en reactivar la economía nacional, en lugar de orquestar sus andanadas en contra de supuestos “privilegios” para los trabajadores, como en el caso del Sindicato Mexicano de Electricistas, se preocuparía más por desarticular el control monopólico que ejerce ese puñado de conspicuos empresarios.
En tal contexto habría que celebrar la multa que, por más de 47 millones de pesos, la Comisión Federal de Competencia (CFC) impuso recientemente al Grupo Televisa debido a sus prácticas monopólicas. Si bien esta cantidad es apenas un rasguño para las utilidades de Televisa, también representa una señal positiva de que la autoridad no está dispuesta a hacerse de la vista gorda ante todos los casos de evidente competencia desleal que ocurren a diario en el país. El hecho de que la CFC se haya atrevido a multar a una firma con tanto poder habla igualmente bien de la congruencia de los tres comisionados que votaron a favor de la sanción: Eduardo Pérez Motta (presidente), Miguel Flores y Rodrigo Morales.
La multa fue por el intento de Televisa de eliminar de la competencia a una empresa de televisión por cable, Tele Cable Centro Occidente, negándose a proporcionarle acceso a los canales de televisión abierta de Televisa (2, 4, 5 y 9) entre 2006 y 2008. Esta práctica discriminatoria se hizo con el fin de beneficiar a Sky, controlada por Televisa, que buscaba proporcionar servicios de televisión de paga en la misma zona geográfica que Tele Cable.
Sin embargo, aunque la multa representa un hito histórico, no queda claro hasta dónde pueda tener efectos preventivos o hasta qué punto contribuya a resolver el problema de fondo de la concentración económica. Pasaron más de dos años entre la presentación de la queja y la resolución de la CFC, y todavía se espera un largo proceso judicial de impugnación. Asimismo, el reducido monto de la sanción podrá ser asimilado fácilmente por Televisa. Tal y como ha ocurrido con las minimultas impuestas por el Instituto Federal Electoral (IFE) a los medios de comunicación, la lección al final de la historia es que resulta muy barato violar la ley.
En consecuencia, como parte de la agenda para la reforma del Estado, urge dotar de mayores facultades y autonomía a la CFC. Como bien ha señalado el Instituto de Investigaciones Jurídicas en su propuesta para la reforma del Estado que presentó al Senado de la República, así como la doctora Irma Eréndira Sandoval en su nuevo libro, Corrupción y transparencia: debatiendo las fronteras entre Estado, mercado y sociedad, Siglo XXI/IIS-UNAM, 2009, la construcción de un nuevo Estado democrático necesariamente pasa por el fortalecimiento de nuestros órganos reguladores de mercado.
En primer lugar, habría que modificar la fórmula para el cálculo de las multas máximas. Actualmente se fija un tope de 82 millones de pesos, independientemente de la gravedad de la práctica monopólica o del tamaño de la empresa sancionada. Una mejor fórmula sería que la multa máxima fuera un porcentaje de las ventas anuales de la empresa correspondiente, como ocurre en la Unión Europea y en países como Sudáfrica, Brasil o la India.
Otra reforma importante, propuesta por la propia CFC, consiste en modificar el Código Penal para permitir fincar responsabilidades penales en contra de empresarios que violen de manera flagrante la legislación. Actualmente, la redacción del Código Penal hace prácticamente imposible este tipo de sanciones, cuando en naciones como Estados Unidos e Inglaterra existen penas de cinco a 10 años de cárcel para delitos en contra de la competencia económica.
Finalmente, sería necesario transformar todos los órganos reguladores del Estado mexicano (como la CFC, la Comisión Federal de Telecomunicaciones, la CNBV y la Comisión Reguladora de Energía, entre otros), con el fin de que los órganos “desconcentrados” pasen a ser “descentralizados autónomos” que funcionen con mayor independencia respecto del titular del Poder Ejecutivo y de los poderes fácticos que deben regular. Una reforma de esta naturaleza también permitiría al Senado de la República intervenir de manera plena tanto en el nombramiento de los titulares de estas comisiones como en la vigilancia de su desempeño.
Afortunadamente, ya existen iniciativas que abordan estos temas y que han sido presentadas por el hasta hace poco diputado federal Alejandro Sánchez Camacho (PRD) y por los senadores Santiago Creel y Juan Bueno Torio (PAN). Sin embargo, falta pasar de los buenos propósitos a la acción si queremos salir del hoyo en que nos encontramos actualmente en materia de competencia económica.

"Pura faramalla", la reforma política de Calderón: AMLO

La redacción

MÉXICO, DF, 16 de diciembre (apro).- El político tabasqueño Andrés Manuel López Obrador calificó de “pura faramalla” la reforma política presentada la víspera por el presidente Felipe Calderón, pues la propuesta, acusó, no desmonta la “estructura caciquil de poder”.
En entrevista, el autodenominado “presidente legítimo” denunció que “no hay nada serio ni se está resolviendo el problema económico, tampoco se está planeando desmontar toda esta estructura caciquil de dominio de un solo grupo”.
Luego de reunirse con simpatizantes de las delegaciones Benito Juárez, Gustavo A. Madero e Iztacalco, López Obrador aseguró que Calderón sólo busca “distraer la atención de la gente, porque no dudo que detrás del anuncio estén posibles aumentos a servicios públicos”.
Sostuvo que el proyecto para una segunda vuelta en elecciones presidenciales, reducir el número de legisladores y ampliar el mandato de alcaldes “es secundario para la mayoría de los mexicanos, quienes están preocupados por el alza de precios a gasolina, gas, energía eléctrica e impuestos, así como del IVA y los depósitos en efectivo”.
En su reciente decálogo, añadió el excandidato presidencial, Calderón omitió mencionar que se liberará al pueblo y al país, actualmente “secuestrados por una mafia del poder”.
Fuente: Proceso