domingo, mayo 23, 2010

Diego desaparecido, un acto de venganza

Diego Fernández de Cevallos, exsenador


MÉXICO, D.F., 23 de mayo.- Hasta ya avanzado el jueves 20, hora de escribir esta columna, el público carecía de información sobre el paradero y la suerte de Diego Fernández de Cevallos, desaparecido entre la noche del viernes 14 y la madrugada del sábado 15. Conforme han transcurrido los días, algunas de las conjeturas iniciales han ido perdiendo sustento y surgen otras, como la que ahora planteo aquí. Antes de hacerlo no puedo sustraerme a la tentación de recordar el secuestro padecido en diciembre de 1997 por Fernando Gutiérrez Barrios, que oficialmente jamás existió. No se denunció ante el Ministerio Público y su víctima jamás se refirió al acontecimiento.

Ese año había sido terrible para el presidente Zedillo y para el sistema político mexicano, y cuando ocurrió la desaparición del antiguo zar de la seguridad nacional aún faltaba la terrible matanza de Acteal, que ocurriría una semana después de la terminación del secuestro del exsecretario de Gobernación, el 22 de diciembre.

En las elecciones de julio el PRI había perdido la mayoría en la Cámara de Diputados, hecho funesto para ese partido, que anunciaba su descomposición. El Partido de la Revolución Democrática, dirigido por Andrés Manuel López Obrador, había conseguido formar la segunda bancada más numerosa en San Lázaro, después de la disminuida fracción priista y, como cereza en el pastel, había hecho triunfar al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, convertido de esa guisa en el primer jefe de Gobierno del Distrito Federal elegido por voto popular.

Aunque por el rescate de Gutiérrez Barrios se pagaron seis millones y medio de dólares (un descuento de tres y medio respecto de los diez inicialmente pedidos por los secuestradores) no quedó claro que necesariamente fuera un secuestro mercenario. Quizá persiguió varios fines: unos concernientes a las antiguas tareas de la víctima, por años al frente de la policía política y de las acciones de seguridad nacional; otros relacionados con sus nexos con la política veracruzana y la escisión del PRI que allí se incubaba (Dante Delgado fue puesto en prisión al año siguiente por Patricio Chirinos y Miguel Ángel Yunes) o quizá se trataba de un ajuste de cuentas por los muchos daños que el exgobernador de Veracruz infligió a tanta gente. Y de paso obtener una fortuna.

Algo semejante parece estar ocurriendo con Diego. Su familia conjetura, quizá porque posee indicios que no ha hecho públicos, que se trata de un secuestro que se resuelve con dinero. Por eso llamó a los captores a comunicarse, para negociar. El EPR avisó que no es el autor de la desaparición y con eso desmontó casi por entero (porque otros grupos pudieron hacerlo) la conjetura de que una organización guerrillera estuviera presente en el caso. Y ante la CNN el presidente Calderón, que tuvo que cargar en España y en Washington el baldón de que su gobierno no puede garantizar la seguridad ni siquiera de los encumbrados más cercanos, excluyó al narcotráfico, porque sus jefes mandan mensajes por otras vías, expresión equívoca que sugirió que hay un puente de comunicación con la delincuencia organizada.

Por mi parte, al excluir que se trate de un secuestro mercenario (entre otras cosas porque era más sencillo plagiar a un miembro de la familia de Fernández de Cevallos a fin de que él pudiera encargarse del pago y no tener que dar instrucciones para hacerlo desde su cautiverio), calculé posible que lo hubiera emprendido algún grupo relacionado con la seguridad pública o la seguridad nacional, en la lógica con que operan muchas policías a lo largo de la historia (crear un problema para resolverlo y así mostrar su necesidad, su eficacia y su lealtad). La hipótesis se validaría si la localización y el rescate del eminente panista ocurriera mientras el presidente Calderón estaba en Estados Unidos, para que pudiera gloriarse del resultado (con cuya génesis no lo ligó mi formulación). Y, por supuesto, se diluyó conforme los días pasaron sin que apareciera Diego.

Necesitado de una nueva explicación, traje a mano mi reciente lectura del libro de José Reveles sobre los Beltrán Leyva, El cártel incómodo. El subtítulo de la obra es El fin de los Beltrán Leyva y la hegemonía del Chapo Guzmán. Una de las bases de sustentación del libro es dar por supuesto un acuerdo entre el gobierno federal y el cártel del Pacífico, suposición que no carece de fundamento y de exponentes. Un panista notable, el todavía diputado Manuel Clouthier Carrillo, denunció ese eventual arreglo desde el conocimiento que le proporciona su vivencia cotidiana como director del principal periódico sinaloense. Y fue también una de las líneas de argumentación del reportaje que en dos partes presentó durante la estancia de Calderón en Washington la cadena de radio pública estadunidense.

Como parte de ese presunto acuerdo, el gobierno desarticularía a la banda de los Beltrán Leyva, antaño asociados a Guzmán Loera y convertidos en sus crueles enemigos. Independientemente de una motivación así, lo cierto es que esa parte de la mafia de la delincuencia organizada sí ha resultado especialmente golpeada, y que uno de los lances finales, el de diciembre del año pasado, que concluyó con su muerte, fue una especie de ejecución de Arturo Beltrán Leyva, el jefe del clan, y la exhibición vejatoria de su cadáver, tapizado de dólares.

Los restos de la banda, a cuya cabeza habría quedado Héctor, habrían emprendido actos de violencia ya no utilitarios sino surgidos de un acusado ánimo de venganza. Habrían comenzado con el asesinato de los familiares de un oficial de la Marina muerto en la acción de Cuernavaca. Se trataría de mostrar así que aunque fuera por esa vía, indirecta e innecesaria, la Armada de México pagaría la muerte de El Barbas, como se apodaba a Arturo Beltrán Leyva.

Me pregunto entonces si en la desesperación de su acorralamiento, como coletazo de ballena herida, Héctor Beltrán Leyva resolvió alzar la mira y apuntar cerca del cogollo del Estado. Aunque no pertenece directamente al gobierno panista, Fernández de Cevallos ejerce influencia de tal magnitud sobre él que el secretario de Gobernación y el procurador general de la República han sido parte de su entorno político, profesional y personal. De alguna manera lo representan. Y al inferirle un daño, del alcance y naturaleza que resulte, se estaría el clan agónico cobrando las acciones que lo han puesto en esa situación.

Acosta Chaparro, otro golpe al Ejército

El general Acosta Chaparro.

Jorge Carrasco Araizaga


MÉXICO, D.F., 21 de mayo (apro).- El atentado contra el general retirado Mario Arturo Acosta Chaparro Escápite, quien investigaba una posible vinculación narcoguerrillera con la desaparición del exsenador Diego Fernández de Cevallos, fue un ataque directo a Calderón y a uno de sus principales aliados: el general secretario Guillermo Galván Galván.

Desde hace dos años, Calderón y Galván se habían dedicado a reivindicar pública e institucionalmente a Acosta Chaparro, limpiándolo de las acusaciones en su contra por narcotráfico y de crímenes de lesa humanidad durante la guerra sucia.

En julio de 2007 salió de la cárcel exonerado de las acusaciones de colaborar en la década de los noventa con el cartel de Juárez en los tiempos de Amado Carrillo, El señor de los cielos. Cumplió sólo casi siete de los 15 años a los que había sido condenado.

La madrugada del 28 de junio de ese año, Acosta Chaparro abandonó la prisión del Campo Militar número 1 junto con su coacusado, el general Francisco Quirós Hermosillo. Ambos salieron con sus galas de generales.

En abril de 2008, en una ceremonia en ese mismo lugar, Acosta Chaparro pasó a retiro en una ceremonia en la que le dieron trato de “héroe” por sus 45 años de servicio al Ejército.

Al mismo tiempo, sometía a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) a un juicio para que le devolviera los haberes retenidos durante los casi siete años que estuvo en prisión. Lo logró.

Todo, a cambio de que se convirtiera en su principal asesor en grupos guerrilleros y sus vínculos con movimientos subversivos internacionales y el narcotráfico.

Durante dos años operó con un bajo perfil en los servicios de inteligencia militar hasta que, el pasado día 15, fue llamado para participar en las investigaciones por la desaparición de Diego Fernández.

En esa condición, el pasado martes fue objeto de un ataque armado que lo tiene inmovilizado en el Hospital Central Militar.

El ataque no sólo fue contra su persona, considerada como enemiga por aquellos que fueron sus víctimas, principalmente durante los años setenta en el estado de Guerrero.

Cuando un militar de alto rango, así sea retirado, es agredido de la manera en que lo hicieron contra Acosta Chaparro, la ofensa es considerada también contra el Ejército, en razón del llamado espíritu de cuerpo.

Así ocurrió en enero de 1994 cuando fue secuestrado el general retirado y entonces gobernador de Chiapas, Absalón Castellanos Domínguez, y en diciembre de 1997, con el secuestro del capitán retirado y jefe de la policía política del PRI, Fernando Gutiérrez Barrios, fallecido en el 2000.

El ataque a Acosta Chaparro es un agravio para Galván y su jefe Calderón, quienes una vez más tienen sometido al Ejército al vaivén de la coyuntura.

Si la desaparición del llamado “jefe Diego” era ya un desafío al gobierno de Calderón y a su gabinete de seguridad, lo sucedido al general retirado expone la vulnerabilidad de los miembros del Ejército, pues así son considerados también aquellos que pasan a retiro. Más grave es el caso de Acosta Chaparro, dado las funciones que cumplía para Calderón y la Sedena.

No son buenos tiempos para el Ejército. No lo han sido con Calderón quien, cuando se vaya, en dos años y medio, dejará una institución desgastada y desacreditada.

jcarrasco@proceso.com.mx

Violencia y desgobierno

El pendejo de Felipe Calderón

Jesusa Cervantes


MEXICO, D.F., 21 de mayo (apro).- Embriagado aún por los aplausos que arrancó a demócratas estadunidenses, Felipe Calderón hubo de volver a su realidad.

A la realidad de la violencia que se vive en México; al ajuste de cuentas entre bandas del narcotráfico; al mundo de las cabezas rodantes de los traidores; de los asesinatos de dirigentes indígenas en Oaxaca; de los políticos priistas asesinados... de los políticos panistas secuestrados y, por si fuera poco, de la burla del Ejército y sus generales “condecorados”.

Felipe Calderón recibía “medallitas” de reconocimiento en España, mientras los mexicanos seguíamos viviendo las consecuencias de su desgobierno y la descomposición del país, que ya pega, y pega duro, a los reconocidos militantes de su partido.

Durante su gira por España, Calderón se veía atribulado, tan acabado como cuando murió su secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño. Pasaban los días y su discurso seguía siendo tan hueco y tan falto de sintonía con lo que ocurría en el país, que difícilmente algún mexicano pudo sentir tranquilidad ante los acontecimientos.

A medida que fueron transcurriendo sus meses en el poder, un gran sector de la población ha ido viendo y viviendo en carne propia la muerte que genera el desgobierno y la descomposición de la sociedad.

Esta inseguridad con la que conviven los mexicanos parecía no alcanzar a los políticos, a las grandes figuras de la política.

La escalda de inseguridad y violencia parecen no tener vuelta atrás. Hace menos de 15 días, en Valle Hermoso, Tamaulipas, el candidato a presidente municipal por el Partido Acción Nacional, Mario Guajardo Varela, fue asesinado junto con su hijo. Detrás de ellos quedaron los civiles muertos, llamados “daños colaterales” que ha generado la “guerra” de Calderón con el narcotráfico.

También hace menos de un mes, en San Juan Copala, municipio de Oaxaca, donde vive la comunidad trique, fue emboscada una caravana humanitaria de organizaciones nacionales e internacionales, con el saldo de un extranjero y una mexicana muertos.

Hace apenas dos días, en esa misma comunidad, el líder indígena trique y su esposa fueron asesinados.

El candidato a regidor por el PRI en el municipio de Calera, Zacatecas, Joel Arteaga Vázquez, fue encontrado muerto con tres impactos de bala.

El sábado 15 de mayo, en Chihuahua, tres camionetas del candidato del PRI a la gubernatura, César Duarte, fueron rafageadas por un militar, quien “accidentalmente” disparó su arma. Hace un par de días uno de sus brigadistas políticos, Jorge Ortega Ortega, fue ejecutado por un comando.

Todo esto sin contar con los granadazos en las oficinas de la policía de Nuevo León, la desaparición de federales o los constantes enfrentamientos entre sicarios y militares en diversas partes del país.

A esta realidad de violencia e inseguridad es a la que regresó el siempre ausente de Felipe Calderón, quien ahora, ya sin poder evadirse, deberá dar la cara y una explicación sobre la desaparición del panista Diego Fernández de Cevallos, quien fue privado de su libertad justo un día antes de que el encargado del Ejecutivo federal surcara los aires para ser ovacionado, mientras en su país es repudiado por muchos.

Calderón deberá dar la cara ante estos hechos, pues el silencio no hará olvidar ni ignorar, sino acrecentar más la incertidumbre, el coraje e indignación de muchos mexicanos, quienes ahora se están dando cuenta de que, efectivamente, el crimen organizado no tiene límites y que la descomposición que se vive en el país no sólo tiene como saldo de los “daños colaterales” a desconocidos… también a reconocidos políticos, a los políticos emanados del mismo partido que el del “Presidente”.

Calderón ha tenido que regresar a la realidad que ya no puede seguir evadiendo, a esa realidad donde, en un acto que parece ser no sólo de atrevimiento, sino también de burla y humillación, se atenta contra un miembro del Ejército, del mismo Ejército que enfrenta “la guerra” que el mismo Calderón declaró contra el crimen organizado.

El Ejecutivo federal ha regresado al país, donde fácilmente alguien se acercó, sacó su arma y atentó contra el “multicondecorado” general del Ejército, Mario Arturo Acosta Chaparro, un hombre acusado de tener vínculos con el narcotráfico y haber encabezado la persecución y asesinato de líderes sociales y guerrilleros durante la llamada “guerra sucia” de los años setentas.

Al hombre de hierro, al implacable Acosta Chaparro y actual asesor de la Secretaría de la Defensa Nacional para combatir el crimen organizado, logró llegar un desconocido y atacarlo, justo en momentos en que la especie sobre su participación en el esclarecimiento de la desaparición de Diego Fernández de Cevallos empezó a tomar más fuerza.

A esta realidad llegó Calderón, a la realidad donde el crimen no tiene límites.

Apenas el pasado fin de semana, en España, Calderón aseguró que México no era Colombia. Dijo que el crimen organizado secuestró al Poder Judicial y mató a un candidato presidencial, a políticos, y en México eso no ocurre.

¿Qué tan seguro está Calderón de que eso no ocurrirá o que eso no ocurre en México? Alguien tiene que informarle a quien se dice Presidente de México, qué es lo que pasa; cuál es la realidad que se está viviendo en este país; alguien tiene que sacar de ese embelesamiento a Calderón… aunque, ¿servirá eso de algo?

Quizá no, pero por lo menos, la población sí está informada y ahora más que nunca, con el ataque al general Acosta Chaparro y la desaparición de Fernández de Cevallos, sabe que nadie esta a salvo, nadie mientras este tipo de gobierno continúe al frente del país.

mjcervantes@proceso.com.mx

Complicidad: Unión Europea / Calderón

Felipe Calderón y José Luis Rodríguez Zapatero.

Sara Lovera

MÉXICO, D.F., 20 de mayo (apro).- Conozco personas, amigas, de origen europeo, que se sorprenden por nuestra vida cotidiana. En sus países “hay ciudadanía”, no hay corrupción popular, no se usa el tráfico de influencias, allá nadie puede librarse de un agente de tránsito con una “mordida” y, fuera del terrorismo en Irlanda y en España, son casos aislados, o aparecen algunos crímenes contra migrantes coreanos o latinoamericanos, depende del país.

En sus países ninguna diputada electa renunciaría para dejar a su marido el puesto y ninguna funcionaria tendría la desfachatez de despedir de un jalón a un grupo de trabajadoras, en muchos casos colaboradoras en las instituciones de género.

Tienen razón en una cosa: por supuesto que hay más tradición ciudadana y la gente paga impuestos, casi toda o toda, cosa impensable en México. Y tienen razón en el sentido de que existen mejores niveles de vida que en nuestros pobres países.

Tienen razón. En sus países hay verdaderas universidades y se desarrolló la ciencia y la tecnología. Tienen razón en sorprenderse de nuestras costumbres y tradiciones, allá las perdieron hace mucho tiempo.

Por eso extraña tan profundamente que España, en la presidencia de la Unión Europea, viole los principios básicos de esa Unión, de exigir a sus socios respeto a los Derechos Humanos y democracia para vincularse empresarial y políticamente.

En México hay un foco rojo. Los europeos no pueden dejar de mirarlo. Cada tercer día hay algún crimen de gran envergadura.

Periodistas, políticos locales y funcionarios de todos los niveles son perseguidos, asesinados, secuestrados, “levantados” por comandos, y la población civil sufre las consecuencias en decenas de vidas pérdidas.

Ahora, en su sesión solemne, evitaron dar oídos a “habladurías”, esas que dejaron inertes a Bety Cariño y Jyri Jaakkola, éste de origen finlandés, el 17 de abril pasado en San Juan Copala, Oaxaca.

Extraña que esos gobiernos “civilizados” desconozcan que en México la espiral de violencia fue desatada precisamente por el gobierno. Igualito a George W. Bush luego del ataque a las Torres Gemelas, el 11 de septiembre de 2001, del que ahora conocemos todas sus mentiras.

De la misma forma, Calderón inició una guerra contra el crimen organizado en diciembre de 2006, para ponerse una chaqueta militar y aliarse con las fuerzas armadas a fin de legitimar su mandato.

El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero fue el primero en felicitarlo, en julio de 2006, sin el recato diplomático que se acostumbra. Desde luego que ahora son socios, España y México, porque es el capital la razón principal, eso de los derechos humanos es puro cuento.

España, hay que decirlo cuantas veces sea necesario, es el principal inversionista europeo en México y el segundo después de Estados Unidos. El monto de la inversión de nuestros antiguos conquistadores es de 35 mil millones de dólares.

Alemania tiene en nuestra región sus ensambladoras de autos, y en Brasil y México han garantizado, incluso, disminuir los derechos laborales para que éstas crezcan.

La inversión y el interés por nuestra región desde los europeos, legitiman la espiral de violencia en México, esa que, dice Calderón a los europeos, es menor en número de muertes que la de Colombia o Brasil.

Me da risa. Parece que Héctor Aguilar Camín, historiador y conocido por su influencia editorial en la revista Nexos, comentarista del monopolio televisivo, ha instruido cabalmente a Calderón: ¿importa el número o la calidad y sentido del crimen?

Por ser menos muertos, tarea que se empeña en difundir Aguilar Camín a través de todos los medios, en caso de que así lo prueben las estadísticas, ¿es lo mismo un finlandés asesinado por represión a una caravana por la paz y una defensora de Derechos Humanos, en la misma caravana, que un borracho pendenciero?, para usar las palabras de Aguilar Camín, quien dice que hay mucho malviviente en los alrededores de las ciudades y que los medios “construyen y se fascinan con la violencia”.

Y el día 17 de mayo, ungido Calderón en la Unión Europea como “paladín” y socio, dijo que el problema de la violencia es pura percepción. Aguilar Camín le echa la culpa a los medios. Y los desaparecidos de los medios y sus jefes amenazados ¿a quién le pueden echar la culpa?

Lo que apena es constatar lo obvio. El dinero y el poder es lo que priva en cualquier bloque europeo, asiático o americano. ¿Y los líderes africanos? Son los del poder, que adentro, como en España, no han permitido abrir la justicia para los crímenes impunes del régimen de Francisco Franco.

Me apena que “civilización” y” ciudadanía” no sean lo mismo para unos y otras. Realmente alguien como Aguilar Camín diría: y, bueno, ¿quién se acuerda de lo hecho por Francisco Franco? Claro, ¿quién se acuerda de los crímenes de nuestros próceres en México? ¿Y de las invasiones a nuestro territorio en el siglo XIX por franceses y norteamericanos, que sólo por extravagancia documentó profusamente Gastón García Cantú?

El dinero, señores y señoras, es lo que cuenta. Claro, quienes de Europa vienen, en calidad intelectual o de apoyo, abren tamaños ojotes, y ¿cómo es que en este país –refriéndose a México– son tan machos los hombres? Bueno, seguro que no saben en Finlandia, me contó la mexicana Edmé Domínguez, investigadora que vive en aquel país de Europa del Norte, que las mamás ya no están tranquilas cuando las chicas salen el fin de semana: pueden violarlas y rara vez se encuentra a los culpables.

En fin, una sola cosa en la que es necesario pensar: los derechos humanos están en manos de Lutero, en su defensa se invierten millones de dólares, miles de personas trabajan por ellos, son especialistas, lo hacen de tiempo completo y no pasa nada. De ahí se demuestra que sólo la fuerza social organizada, por sí misma, podrá recuperarlos y defenderlos, los gobiernos no.

Intercepción de comunicaciones privadas

Centro de mando de la Policía Federal.
MÉXICO, D.F., 20 de mayo.- Cada día son más las amenazas a la vida privada de gobernantes y gobernados. La intercepción de las comunicaciones privadas y la utilización indebida de los datos personales forman parte de las prácticas recurrentes de los grupos de poder formales e informales en todo el territorio nacional. Existen elementos que permiten sustentar las afirmaciones anteriores.

Primero. El 15 de abril pasado se supo que por casualidad el Ejército desmanteló en Cancún un centro de espionaje operado por particulares que, aparentemente, se hallaban al servicio de autoridades locales. Asimismo, de unos meses a la fecha, en You Tube se han venido colocando grabaciones con contenidos incriminatorios del gobernador de Sinaloa, Jesús Aguilar Padilla, que no han sido desmentidos, además de que el presunto agraviado no ha denunciado tales actos ante la autoridad correspondiente. La Constitución, el Código Penal y las leyes especiales sancionan la intercepción telefónica, pero esas disposiciones cumplen en la vida diaria un cometido meramente formal. Por el contrario, paradójicamente, la prohibición legal de interceptar comunicaciones ha servido para que, con cargo al erario, se adquieran equipos de intercepción bajo conceptos genéricos de consumibles, programas o mantenimiento de equipo informático. De esta forma, los equipos no son detectados por las contralorías y pasan a convertirse en parte del patrimonio personal de los servidores públicos.

Segundo. En otros países la ley suele regular con exhaustividad la adquisición, el uso y la divulgación de los contenidos interceptados. En Estados Unidos, la Communications Assistance for Law Enforcement Act (CALEA), por ejemplo, cumple esta función. Y no es para menos. De acuerdo con la orden de trabajo S-INLEC-06-R-4024, el gobierno de Estados Unidos hizo un donativo de un equipo de intercepción a la Procuraduría General de la República entre 2006 y 2007, con mantenimiento y actualización por varios años más, para uso exclusivo de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), a efecto de combatir “expeditamente las acciones del narcotráfico y las actividades terroristas”. El equipo tiene las siguientes características: a) es capaz de interceptar llamadas y conferencias de Telmex, Telcel, Nextel, Telefónica, Unefon y Iusacell, incluyendo mensajes SMS; b) puede interceptar el flujo de datos a través de internet (llamadas por VIP, correo electrónico, chat, etcétera), c) su capacidad de almacenamiento llega hasta las 25 horas de grabaciones; d) puede ubicar y seguir las localizaciones de los celulares señalados como objetivos; e) el sistema no requiere del apoyo de los proveedores de los servicios de telecomunicaciones para operar, y f) puede monitorear hasta 60 objetivos simultáneos en tiempo real.

Tercero. Cuatro años después, la “experiencia” y “confiabilidad” de la AFI invocada por el gobierno estadunidense para la aprobación del donativo de referencia se han desdibujado, a tal grado que con las reformas a la Ley Orgánica de la PGR del 29 de mayo de 2009 esa práctica ha desaparecido formalmente. ¿Qué ha pasado con el personal de la AFI que fue entrenado en intercepción de comunicaciones? ¿Qué ha ocurrido con el equipo de intercepción donado? La Ley de Seguridad Nacional aprobada en 2005 tuvo como finalidad sujetar los servicios de inteligencia (Cisen), Sedena, PGR, etcétera) a un control parlamentario. Para ello se creó una Comisión Bicamaral en el Congreso a fin de velar que los servicios de inteligencia observen “los principios de legalidad, responsabilidad, respeto a los derechos fundamentales de protección a la persona humana y garantías individuales y sociales, confidencialidad, lealtad, transparencia, eficiencia, coordinación y cooperación”, según reza el artículo 4 de la citada ley. Esta prescripción se ha quedado sólo en el ámbito de las aspiraciones. La Comisión Bicamaral representa únicamente una buena intención, porque no puede cumplir los fines que animaron su creación. La ley dispone que “los informes y documentos distintos a los que se entreguen periódicamente sólo podrán revelar datos en casos específicos, una vez que los mismos se encuentren concluidos. En todo caso, omitirán cualquier información cuya revelación indebida afecte la seguridad nacional, el desempeño de las funciones del Centro o la privacidad de los particulares. Para tal efecto, ningún informe o documento deberá revelar información reservada”.

Cuarto. ¿Quién puede reservar la información? La propia PGR o el Cisen. ¿Alguien cree que la PGR, la Sedena o el Cisen van a ofrecer información al Congreso de la Unión que pueda generar un proceso de responsabilidad legal para sus funcionarios? ¿Cómo saber a ciencia cierta que los servicios de inteligencia del Estado cumplen los principios de legalidad y no están al servicio del grupo en el poder o de los cárteles de la droga y/o del crimen organizado? Peor todavía, si el diseño institucional no puede regular la parte más evidente y regulable, menos lo va a hacer con los centros de espionaje e intercepción que, como los detectados en Cancún, operan al servicio de quien quiera y pueda en perjuicio del estado de derecho. El que ha aventado la primera piedra es Gabino Cué, candidato opositor al gobierno de Oaxaca, quien ha hecho pública su declaración patrimonial, sus calificaciones y registros escolares y ha convocado a sus oponentes a someterse al detector de mentiras de cara a los debates públicos. La excepción confirma la regla, ¿o no? l

evillanueva99@yahoo.com

Caso ABC: Carta a Calderón

Protestas en Sonora por el caso ABC.


MÉXICO, D.F., 19 de mayo (apro).- El 5 de junio de 2009, por negligencia e indolencia del gobierno de Eduardo Bours, se incendió la guardería ABC, ubicada en Hermosillo, Sonora, ocasionando la muerte a 49 niños y heridas a otros 75.

A un año del siniestro, 39 padres de los niños muertos y de algunos que resultaron lesionados siguen protestando porque, aseguran, no ha habido justicia y los culpables de la tragedia están libres.

Muchas versiones, incluida la opinión del secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, acusan al exgobernador Bours de ser responsable por negligencia. Pero también se señala la responsabilidad de los dueños de la guardería, entre ellos una pariente de Margarita Zavala, la esposa de Felipe Calderón.

A pesar de que las investigaciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación concluyeron en la responsabilidad de autoridades federales, estatales y municipales, la aplicación de la justicia aún esta pendiente para los culpables de esta tragedia, quienes se han amparado en la impunidad que da el tráfico de influencias.

Más allá de lo que se pueda decir o escribir, es mejor leer la carta de un padre de familia que perdió a su pequeño en ese incendio que nunca debió haber ocurrido. Esta es la misiva –se reproduce textual-- que este padre de familia le envió al presidente de la República, Felipe Calderón, el pasado 30 de abril y cuya respuesta aún espera.


Sr. Felipe Calderón Hinojosa

Presidente de México



Ante la imposibilidad de tener un acercamiento personal con usted me dirijo por el presente medio para manifestarle lo siguiente:

Mi nombre es JULIO CESAR MARQUEZ ORTIZ, mexicano de nacimiento, con domicilio en la Ciudad de Hermosillo, Sonora. Probablemente mi nombre no le diga nada a usted, quizás porque no soy un cantante extranjero o futbolista exitoso, mucho menos propietario de algún aeropuerto en Puerto Peñasco, Sonora.

En la remota posibilidad de si haya leído o escuchado mi nombre en algún medio, no ha sido por los motivos anteriores. No, desgraciadamente ha sido porque llevo casi 11 meses, concretamente a partir del 5 de Junio de 2009 exigiendo públicamente JUSTICIA.

Mi hijo JULIO CESAR MARQUEZ BAEZ, de 2 años 9 meses, falleció víctima del CRIMEN en su contra y de 48 niños y niñas más, el día 5 de Junio de 2009 en la Guardería ABC de esta ciudad. ¿Le suena algo? Estoy seguro que si. No le debe ser ajeno lo que escribo, ya que una de los principales responsables es la Sra. Marcia Matilde Altagracia Gómez del campo Tonella, quien es familiar de su esposa, la Sra. Margarita Zavala.

Han sido 11 meses ya de no llorar por mi hijo y los demás padres por los suyos. No lo hemos hecho porque nos han quitado ese derecho, obligándonos a salir a las calles a clamar por Justicia. ¿Se puede usted imaginar siquiera todo este tiempo sin mi amado hijo, tratando a la vez de consolar a mi esposa y a mis otros 2 hijos por la ausencia eterna?

¿Le comento algo? Mi esposa duerme todas las noches abrazando una colchita que aún mantiene el aroma de mi hijo al cual cobijó hasta el último día de su vida y mi hijita de 5 años le pide a su hermanito que venga a ella en sus sueños. No tiene usted idea de lo que le hablo.

Han sido ya 11 meses de luchar contracorriente buscando justicia, de luchar contra las instituciones que se supone son las encargadas de garantizar los derechos de igualdad en la impartición de justicia. 11 meses de buscar un encuentro con usted, de revertir su indiferencia.

Este último año ha sido indudablemente el más difícil de mi vida. Creí haberlo vivido todo y no me dolía nada como la muerte absurda de mi hijo Yeyé. Eso creía, pero hoy 30 de Abril, fecha especial para la infancia del País, he sentido morir una vez más algo dentro de mí: la fe.

Este día se reunió usted de forma muy sigilosa con un grupo muy reducido de madres de familia afectadas por el incendio de la Guardería ABC. Lo hizo así, pensando que con la foto y el comunicado de prensa que se originara de ese encuentro, quedaría en la opinión pública la seguridad de que está interesado en lo que ocurre en torno a nuestro caso. Indigna darse cuenta el concepto tan grande de idiotez que tiene usted de los Mexicanos. Está usted muy equivocado.

Hoy he visto con dolor, con tristeza y con rabia, cómo se encargó usted, con la burla que ha hecho objeto a nuestro sufrimiento, de simular que le interesa la niñez de México. La poca fe que podía sentir hacia su investidura, ha muerto. Estoy seguro de que en mí se ejemplifica el sentir de millones de Mexicanos que han vivido una y otra vez en carne propia los errores de su gobierno. Mi sentir se magnifica al recordar que yo fuí uno de los millones de personas que lo pusieron donde está, al tomar la decisión de votar por usted, cayendo en la propaganda de que el peligro para México estaba en otro lado, sin imaginar que esa publicidad se haría realidad en usted. Hoy siento la culpa moral de que si yo voté por usted, y usted y su gobierno son unos de los responsables de la muerte de nuestros niños, entonces yo soy quien también ocasionó la muerte de mi hijo.

Casi siempre hay oportunidad de enmendar los errores, por eso le digo a usted Sr. Felipe Calderón Hinojosa, que ante la pérdida de fe y de respeto hacia su persona por sus acciones tan lamentables, a partir de hoy, USTED YA NO ES MI PRESIDENTE y por ello jamás lo volveré a nombrar así. Quizás no le importe lo que pueda sentir uno solo de los Mexicanos que dice usted gobernar, pero la decepción que ocasiona usted a un Padre de familia agraviado por su Gobierno debería hacerlo reflexionar para tratar de terminar su mandato de forma digna. Dese cuenta que hay millones de personas en este país que se sienten agraviados, aunque usted y su publicidad oficial digan otra cosa.

Yo no sé si esta carta me pueda ocasionar alguna consecuencia en contra, pero estoy dispuesto a afrontarla. Si el sistema que usted dirige terminó con la vida de mi hijo y con mi fe hacia ese sistema, ¿qué más puede pasar?

Por último, le digo que aunque en lo personal a mi no me interesa ya verlo, exijo como Padre de familia que se presente usted aquí en Hermosillo a la mayor brevedad posible y enfrente a todas las familias agraviadas que solicitan verlo para expresarle su sentir. Sólo así, iniciará usted el camino hacia la reivindicación Presidencial.


ATENTAMENTE

JULIO CESAR MARQUEZ ORTIZ

PADRE DE FAMILIA DE JULIO CESAR MARQUEZ BAEZ,

FALLECIDO COMO CONSECUENCIA DEL INCENDIO EN LA GUARDERIA ABC

Propaganda electoral disfrazada

Sesión en el IFE.
MÉXICO, D.F., 19 de mayo.- Hecha la ley, hecha la trampa, reza un popular refrán mexicano. Aplica a la perfección en el caso de las disposiciones que regulan el acceso de los servidores públicos, aspirantes, precandidatos, candidatos y partidos políticos a la radio y la televisión con la intención de promover el voto o su imagen. Apenas entró en vigor la norma, a principios de 2008, concesionarios y actores políticos en general encontraron la vía para eludirla a través de la publicidad encubierta.

El artículo 41 constitucional señala: “Los partidos políticos en ningún momento podrán contratar o adquirir, por sí o por terceras personas, tiempos en cualquier modalidad de radio y televisión”. Lo cual implica que no pueden lograr, ni a cambio de un pago ni en forma gratuita, la transmisión de propaganda electoral en estricto formato publicitario ni de manera simulada, es decir, como parte del contenido informativo o de la programación educativa o de entretenimiento.

Pero tanto el IFE como el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación consideraron que la norma únicamente era aplicable si la difusión de dicha propaganda se realizaba en formato publicitario y a cambio de un pago. Esto abrió de par en par las puertas para el fraude a la ley: mutaron los espacios y los formatos, y no se deja una huella que permita evidenciar la existencia de un pago a cambio de su difusión.

El IFE intentó detener los abusos de los servidores públicos y ordenó a las delegaciones en los estados iniciar de oficio los procedimientos para sancionar la promoción personal de los gobernantes. Para octubre de 2008 ya había casi dos centenares de procedimientos; pero lamentablemente el 20 de noviembre de ese mismo año el TEPJF introdujo una serie de prerrequisitos para poder iniciar un procedimiento de sanción contra los servidores públicos que incurrieran en esa práctica. Tal fue el banderazo para que los gobernadores empezaran a aparecer casi diariamente en los principales noticiarios nacionales y locales.

Para aplicar la ley a los servidores públicos, hay que demostrar jurídicamente que desviaron recursos públicos para la promoción personal o para afectar la equidad en la competencia electoral. Como sea, decidieron utilizar los infomerciales o segmentos comerciales pretendidamente disfrazados de materiales informativos. A su vez, los aspirantes a puestos de elección popular determinaron aparecer directamente en entrevistas o que los conductores o animadores emitieran comentarios favorables en todos los espacios, menos en los comerciales.

Ese fue el caso de Demetrio Sodi, candidato del PAN a la delegación Miguel Hidalgo, al ser entrevistado en un partido de futbol; de Ana Gabriela Guevara, candidata del PRD a la misma delegación, a través de supuestos reportajes difundiendo sus logros deportivos; y de Rodrigo Medina, candidato priista a la gubernatura de Nuevo León, con entrevistas extensas y a modo en los más diversos programas. El prurito de la autoridad era no lastimar la libertad de expresión.

El descaro se da en los actuales procesos electorales estatales, y la primera queja de este tipo que le tocó resolver al IFE tiene que ver con un infomercial del candidato priista a la gubernatura de Oaxaca, Eviel Pérez Magaña, quien consiguió que Televisa, en sus principales noticiarios nacionales y locales, transmitiera el material correspondiente dentro del bloque publicitario, es decir, cuando el conductor claramente envía a mensajes comerciales aunque éstos no se identifiquen claramente como tales.

Esto condujo, según el consejero Benito Nacif, a que tanto el IFE como el TEPJF coincidieran en que tales mensajes se transmitieron “claramente durante tiempos editoriales”, que “fueron producto del criterio periodístico, el criterio editorial de productores, conductores”, etcétera, y que, por lo tanto, “estaban plenamente amparados por la ley”.

Aunque este criterio es muy peligroso porque deja abierta la puerta para difundir propaganda político-electoral fuera de los bloques comerciales, sólo cinco consejeros estuvieron a favor de sancionar la difusión del infomercial, dejando el castigo en una simple amonestación pública o llamada de atención.

El asunto llegará a la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, y si allí revocan la decisión del Consejo, como hicieron con la relativa a los diputados del Partido Verde (a los que legitimaron para comprar tiempo en radio y televisión, con recursos públicos o privados, para promover su imagen personal e influir en las preferencias electorales), darán al traste con uno de los objetivos centrales de la reforma constitucional de 2007 y abrirán las pantallas de televisión y el cuadrante de la radio a los infomerciales de los candidatos a todos los puestos de elección popular, incluyendo a los contendientes de la elección presidencial de 2012.

Las decisiones que hoy se tomen impactarán directamente en la contienda presidencial, de manera que si el TEPJF autoriza los infomerciales, en los bloques comerciales o fuera de ellos, convertirá en letra muerta el mandato constitucional que expresamente señala que el IFE es el único que puede “contratar o adquirir” espacios en radio y televisión con fines electorales. Cinco integrantes del Consejo General del IFE intentaron, con su voto, rescatar esta parte de la reforma; pero sobre los magistrados de la Sala Superior del TEPJF recae la responsabilidad de revitalizarla o sepultarla.

Diego y los medios, El Jefe es el mensaje

Rancho de Cevallos en Querétaro.

Jenaro Villamil


MÉXICO, D.F., 18 de mayo (apro).- El sábado 15 de mayo, a las 14:16 horas, unas cuantas líneas escritas por Manuel Espino, exdirigente nacional del PAN, incendió la pradera informativa y determinó lo que ya se ha convertido en un enredo de altas dimensiones y que amenaza, como ningún otro caso, la “imagen” del gobierno de Felipe Calderón y la relación ambigua con los medios oficiosos, en especial con Televisa.

“Hay mucho rumor sobre la desaparición del Jefe Diego, me dicen que está muerto y el cuerpo en el campo militar de Querétaro. Muy lamentable!”, esas fueron las palabras de Espino que se difundieron en la red social de Twitter.

Una hora antes, un portal informativo de Querétaro dio la primera versión sobre la desaparición del excandidato presidencial de 1994. A las 13:44 horas, la versión on line del periódico Reforma difundió un reporte insistiendo en la “desaparición” de Fernández de Cevallos, pero induciendo la versión hacia el secuestro. La nota advirtió que “fuentes de la delegación de la PGR en Querétaro” confirmaron que Diego “fue privado de su libertad” y que su camioneta fue hallada en el municipio de Pedro Escobedo.

A partir de ese momento, el enredo creció en los medios porque estaban tres versiones en juego: ejecución, desaparición o secuestro. Ninguna autoridad asumió la versión oficial en las primeras horas claves del suceso.

La Procuraduría General de la República emitió tres comunicados que no aclaraban nada. Simplemente todo el aparato oficial de Los Pinos se orientó a desmentir la versión difundida por Manuel Espino en Twitter y relanzada a todas las redes sociales y versiones online de los periódicos. El propio Espino se desdijo y lamentó su compulsión twittera, pero el daño ya estaba hecho.

Si se quería aminorar el impacto de una situación dudosa, el gobierno federal consintió –y quizá ordenó– que de manera extraordinaria se difundiera un segmento de “Ultimas Noticias”, el sábado a las 22 horas, en el canal 2 de Televisa, el de mayor audiencia en toda la pantalla de televisión abierta. El reporte sólo tuvo un tema: Diego Fernández de Cevallos.

La información confirmaba la desaparición física del dirigente panista, mostró imágenes del rancho La Cabaña, desplegó los tres boletines de la PGR y desmintió, sin citar la fuente, las versiones que habían proliferado sobre su posible ejecución y que su cuerpo se encontrara en el campo militar de Querétaro.

La transmisión especial informativa despertó los focos rojos en todos los ámbitos políticos e informativos. ¿Por qué la desaparición de Fernández de Cevallos mereció un tratamiento extraordinario, aun cuando ningún vocero oficial asumía una versión clara de los sucesos?

Desde ese momento, el Jefe Diego se convirtió en el mensaje. Queriendo minimizar el impacto sobre su gobierno, la administración de Calderón acabó sobredimensionando las versiones sobre la desaparición o secuestro del excandidato presidencial y, lo peor, se enredó a tal grado que el caso ensombreció la visita del primer mandatario a España.

Sin que la PGR lo hubiera confirmado, Felipe Calderón afirmó en Santander que la desaparición de Diego se trataba de un “secuestro” y, por si fuera poco, teorizó sobre los riesgos de “colombianización” en México.

El propio presidente español José Luis Rodríguez Zapatero siguió la línea de argumentación de su homólogo mexicano y afirmó:

“Sé que es un amigo y un hombre de gran importancia, de gran relevancia política en México. Deseamos su pronta liberación. Condenamos la criminalidad, condenamos los secuestros y estamos siempre muy cerca de México y de su presidente en esa lucha ejemplar que está llevando a cabo”.

Con estas palabras, la desaparición de Fernández de Cevallos se convirtió en un asunto de Estado. El futuro del Jefe Diego transformó desde ese momento el futuro inmediato del gobierno de Calderón. El mensaje indirecto es muy claro para la percepción pública: el político vivo más poderoso del PAN determinará el propio éxito o fracaso del aparato gubernamental que ve la amenaza de la “colombianización”.

Por eso el caso del Jefe Diego ha ocupado las primeras planas de todos los medios impresos desde el domingo 16 de mayo y, por eso, los medios electrónicos y cibernéticos han reflejado una ansiedad informativa que oscila entre la conmoción, las especulaciones y no pocas muestras de crítica hacia la figura pública de Fernández de Cevallos.

Desde la noche del lunes 17 de mayo, el gobierno federal pretende aminorar la bola de nieve del Jefe Diego. Y Televisa fue el primer medio de comunicación que anunció una extraña autocensura argumentando el “respeto a la familia” y el “respeto a su vida”.

El comunicado que leyó en su emisión nocturna Joaquín López Dóriga y oficializó Televisa en su portal www.esmas.com tiene un segundo párrafo que alienta más las especulaciones:

“Es una decisión de anteponer la vida de Fernández de Cevallos en el ejercicio periodístico. No ha sido una decisión fácil, pero es una decisión firme”.

Este comunicado vuelve a poner el tema de la muerte del excandidato presidencial como el asunto más preocupante. Y Televisa justifica su doble condición como ministerio de Información oficial y, al mismo tiempo, como medio informativo con la última frase: “no ha sido una decisión fácil, pero es una decisión firme”.

Ciro Gómez Leyva, director de Milenio TV, cuyo noticiario se ha convertido en clave para la difusión de la agenda informativa del gobierno federal, sugiere en su columna La Historia en Breve, publicada este martes 18 en Milenio Diario, que la orden de no volver a tratar el tema provino de las autoridades y no de los familiares.

“Dudo, sin embargo, que el gobierno federal y el de Querétaro resistan 48 horas más la presión de quienes pedimos notas, notas. Lo dudo, a pesar de que tienen un argumento irrebatible: la delicadeza del caso impone el silencio”, escribe Gómez Leyva en su artículo titulado “Tragarse la Información del Jefe Diego”.

Por supuesto, el silencio no se impone por decreto. Aun cuando algunos medios masivos decidan reorientar la información con el caso Paulette (el gobernador Enrique Peña Nieto ya anunció, como si se tratara de una función de circo, que, ahora sí, su procurador Bazbaz va a dar el desenlace del reality judicial) y justificar la autocensura por “respeto a la familia” de Fernández de Cevallos, lo cierto es que el Jefe Diego se ha convertido en el mensaje, el síntoma y el termómetro principal de una atmósfera de descomposición política muy preocupante.

Blog: www.jenarovillamil.wordpress.com

Lo de Paulette, homicidio; lo de Fernández, diáfano auto-secuestro

¡ENCUENTRAN AL JEFE DIEGO!



Por María Teresa Jardí


Lo de Paulette fue un suicidio ayudado por un colchón y una pared, es “la sesuda conclusión” a la que llega “El Babas”, que funge, todavía, como procurador del Estado de México. Lugar gobernado por un impresentable, al que Televisa ha decidido convertir en sucesor del usurpador, al que antes había colaborado a imponer, al alto costo de la destrucción del país. Y todo porque en las aguas revueltas los negocios ilícitos hacen más ricas a las mafias adueñadas del poder.
Un colchón responsable ayudado por el abultamiento de varios bolsillos, es claro.
De rodillas podrían empezar a pedir los legionarios, la santificación de Paulette. No habiendo despedido el cadáver, a lo largo de nueve días, ni el menor de los olores, a pesar de haber dormido incluso a su lado visitantes ni habiéndose logrando la detección del cadáver ni por parte de la madre, ni del padre, ni de los “sagaces” reporteros televisivos sentados al lado. Vamos, que ni de los perros que, esos sí, habrían alertado incluso sin olor podrido. Porque es de suponer que les habrán entregado una prenda con el olor de la niña. De los policías a la mexicana y de los de la DEA y de los del FBI tan cooperantes, como otras instituciones, ya se sabe que donde manda capitán nada tienen que decir los marineros, aunque se vea que el capitán lleva el buque a pique. En olor de santidad. Madre mía y luego hay quien no crea en los milagros. Sí señores. Propongo que la vedette Televisa, que remplaza a la anterior, por ahora, en “los amores” del impresentable pirruris que quiere imponernos la televisora, usurpando también, porque de otra manera está en chino, como continuador de la escalada de violencia encubridora de los muchos negocios, ilícitos todos, con los que se enriquecen en México las familias mafiosas integrantes de la clase política-empresarial, a la mexicana, como si fueran faraones. Propongo que sea usada por “La Legión” —que de Cristo nada— para sustituir con esa santificación la iniciada del anterior Papa, encubridor, como el actual, de los crímenes cometidos por Maciel —la lana es la lana—, por ahora imposible de ser continuada.
Contra Paulette cometieron un claro homicidio: los padres. Un claro homicidio encubierto por familiares y autoridades.
Es probable que sólo hayan pretendido chantajear al rico abuelo haciéndole creer que se trataba de un secuestro. Pero pudieron esconderla en un lugar seguro sin necesidad de que, en el mejor de los casos, se les ahogara. Igual y ellos mismos la ahogaron o la drogaron para que no llorara en el lugar donde la tuvieron escondida. Eso de que no se movió el cadáver ni el crédulo espectador televiso se lo cree.
Bazbaz se prestó, como antaño hizo su impresentable antecesor en el caso del asesinato del hermano de Carlos Salinas, que también a la familia, nos hizo saber de inmediato, involucraba, a dejar impune el homicidio en contra de la menor doblemente vulnerable por su incapacidad, producto, quizá, del alcoholismo de los padres.
Aunque, claro, premiado Navarrete con el cargo de “legislador”, con aquello del fuero garante de la impunidad a modo del sistema. Fuero con el que también será premiado Bazbaz. Fuero garante de la misma impunidad otorgada a los criminales dejados impunes, aunque se haga el ridículo. Qué tanto es tantito, con la cartera bien llena.
Un claro auto-secuestro, el de Fernández de Cevallos, saben, los de a pie, en Querétaro. Mañana les cuento.

Diego y la transición

El despertar

José Agustín Ortiz Pinchetti


Cuando los panistas dicen que Diego ha sido factor clave en la transición, están diciendo la verdad, pero deberían añadir que lo ha sido para impedirla. Resultó un abogado excelente para su partido, lo enganchó el proyecto personal de Carlos Salinas a cambio de que el PAN tuviera las mayores ganancias políticas en toda su historia y de que algunos panistas –Diego el más destacado– hicieran fortuna gracias a un cínico e impune tráfico de influencias. Extraordinario polemista, se inclinó por la codicia y no por la ambición política. Se dejó caer” ignominiosamente en la elección de 1994.

El PAN ganó espacios políticos, pero perdió su “alma”, porque era el partido conservador moderado de la gente decente que durante 50 años proclamó su fidelidad a la democracia. Cuando cerraron los ojos frente a los fraudes y abusos del PRI, primero contra Cárdenas y el PRD, y después contra AMLO, se les rompió el resorte interno para siempre. Hoy el blanquiazul está perplejo ante la posibilidad de que el PRI, aprovechando complicidades, recursos, encubrimientos e impunidades que le otorgaron Fox y Calderón, restaure el viejo régimen a carro completo (si es que nos dejamos).

Si un procurador se abocara a resolver el “caso Diego” tendría demasiadas líneas de investigación. Ofendió a muchos y se hizo vulnerable por su enorme fortuna. Habría que revisar la posibilidad de venganzas pasionales o derivadas de agravios en litigios. (Indagar con Fernando Gómez Mont y Antonio Lozano –sus socios–, como sugiere Ricardo Rocha). Quizá sacrificar a Diego sea réplica a los golpes de la narcoguerra y/o tomarlo como rehén para liberar a uno de los narcojefes. Ajustarle cuentas (recordemos su vinculación con estos temas siniestros). También habría que revisar si un grupo guerrillero no bajó a ajusticiarlo, o a tomarlo como “prisionero de guerra”.
Frente a un hecho tan grave y lamentable (yo lo lamento), Calderón como cabeza del Estado está en una posición de extrema debilidad. Su aceptación declina, su gestión es deplorable y su debilidad manifiesta. Diego es otro daño colateral en una guerra sin objetivos estratégicos, impulsada por la mala conciencia ante el fraude de 2006.

Hace meses, los expertos vienen pronosticando la escalada de los grupos criminales, ahora contra los políticos profesionales. Ahí ninguno estamos a salvo. Han empezado a matar perredistas y petistas en Guerrero; después un panista en Tamaulipas y ahora este atentado contra el mejor abogado de las peores causas y uno de los más eficaces enemigos que ha tenido la democracia mexicana.

joseaorpin@hotmail.com

“Mi abuelo zapatista me dio tierras, pero con Salinas las perdí”



Con Salinas perdí mis tierras y ahora peligran mis chinampas

Ángel Bolaños Sánchez
Amalia Salas, mujer nahua del Barrio de San Cristóbal, en la delegación Xochimilco, cuestiona: “mucha fiesta con eso del bicentenario de la Independencia y del centenario de la Revolución. ¿Yo qué voy a celebrar?, si mi abuelo, que fue zapatista, me heredó mis tierras y luego vino (Carlos) Salinas y las perdí todas”.

Sin dejar de sollozar, la mujer de 73 años advierte ahora que sus chinampas también están en riesgo por los proyectos de hacer en Xochimilco un gran acuario, construir una pirámide y una carretera desde Canal de Chalco hasta Cuernavaca.

“Puro centro turístico, como han hecho en Veracruz, en Oaxaca, en Chiapas, pero nada de mejorar nuestras tierras, nuestras chinampas para sembrar maíz, frijol, calabaza, verduras. Para qué una pirámide, porque no salvan mejor la zona arqueológica de Cuahilama, que está abandonada”, reclama al participar en la mesa Reconocimiento y derechos de las mujeres de los pueblos indígenas, originarios y afrodescendientes de América Latina y el Caribe, en el encuentro organizado por el Gobierno del Distrito Federal.
Como el de Sonia, otros reclamos se hicieron escuchar en el patio del Club de Periodistas en el Centro Histórico, como el de Felisa Segundo Mondragón, quien llegó a la ciudad de México a los 9 años de San Antonio Pueblo Nuevo, municipio de San José del Rincón, en el estado de México, por un programa del gobierno para apoyar a mujeres mazahuas, pero debió sobrevivir vendiendo montoncitos de limón y aguacate en las banquetas, “porque nos decían que si no nos quitábamos nuestra ropa mazahua y no aprendíamos a hablar español no nos daban trabajo”.

Natalia Toledo Paz –hija del pintor Francisco Toledo–, presentó un texto sobre el derecho de hablar sus lenguas maternas con algunos ejemplos del zapoteco para mostrar la musicalidad, el humor, el doble sentido y la metáfora que revela la estética y poética de esta lengua, como decir “el fuego del cielo” para referirse a las estrellas, o “el día es una flor que está abriendo” para hablar de la mañana. “Mi lengua materna es el zapoteco, y fue lo primero que escuché cuando fui arrojada al mundo”, señaló.

SE ACUERDAN DE VICENTE, EL HIJO DE PUTA?

Vicente Fox Telemundo



http://www.youtube.com/watch?gl=MX&hl=es-MX&v=QD3THSZxUHo

México 2010: cada día, Calderón manda menos

Desfiladero

Por primera vez, un presidente mexicano colocó una ofrenda floral en la Tumba del Soldado Desconocido, en el Cementerio Nacional de Arlington, a las afueras de Washington. En el sitio se hallan sepultados militares de todas las guerras y conflictos en la historia de ese país, entre ellos las intervenciones e invasiones estadunidenses a México Foto Notimex

Jaime Avilés

Por motivos de trabajo, escribe un lector, amigo de esta columna desde hace años, “voy con frecuencia de Sinaloa a Jalisco. Siempre en mi cochecito. El miércoles de Semana Santa bloquearon la carretera internacional en el punto de revisión La Concha, entre Sinaloa y Nayarit. Por cinco horas unos 40 hombres fuertemente armados y encapuchados, vestidos de militares, asaltaron a todos los que sumisamente hacíamos fila, esperando turno para ser robados. El viernes santo, esos mismos delincuentes volvieron a hacer de las suyas, rafagueando al personal de revisión y dejando varios heridos.

“El miércoles 18 [de mayo], a las 12 del día, volvió a suceder en la carretera 200, en la única recta que hay en lo alto de la sierra llamada Mesillas, antes de llegar a Las Varas, Nayarit. Estuvieron dos horas asaltando a los viajeros, les quitaron valores y siete vehículos, entre camionetas y coches, dándose el lujo de escoger los más caros, pavoneándose con sus metralletas entre la gente, amedrentando.

“¿Cómo puede un comando fuertemente armado, viajando en varias camionetas, moverse libremente por las carreteras? La Policía Federal se esconde en las bajadas para tomarnos por sorpresa a los ciudadanos comunes, pero a ellos qué, ¿no ve pasar nunca a estos comandos? ¿Son paramilitares, de los que tanto se habla? ¿Los han soltado como perros rabiosos para aterrorizarnos y además les dieron carta libre para que se financien? Quienes sobrevivimos de nuestro trabajo honesto, viajando constantemente, ¿tendremos que seguir soportando estas experiencias pavorosas?”

Promesas y sangre

Al ser interpelado, el lunes en Madrid, por activistas mexicanos y europeos que le exigieron castigo para gatilleros que atacaron una caravana solidaria y mataron a una mexicana y un finlandés, el 27 de abril, cuando se dirigían al municipio autónomo de San Juan Copala, Oaxaca, Calderón prometió “investigar”. Menos de 48 horas después, una organización paramilitar acribilló a Timoteo Alejandro Ramírez, líder del Movimiento de Unificación y Lucha Triqui Independiente (MULTI), y a su esposa, muy cerca de donde había ocurrido la primera matanza.

Una segunda caravana internacional de solidaridad con los habitantes de San Juan Copala, que desde enero permanecen hambrientos y aislados por los fusiles de la Unión de Bienestar Social de la Región Triqui (Ubisort), planea llevar comida y medicinas al municipio autónomo el próximo 6 de junio. Rufino Juárez Hernández, jefe de los paramilitares, envió ayer emisarios a la Secretaría de Gobernación para pedir que el Ejército se haga cargo de la vigilancia en la zona.

Más allá de la violencia estructural del hambre, provocada por el saqueo devastador de los neoliberales que se adueñaron de México, hoy se distinguen, y se desarrollan en forma complementaria, otras dos violencias: la de la guerra civil, que protagonizan los cárteles y las fuerzas armadas, y la violencia política, que corre a cargo exclusivamente de eso que todavía algunos denominan, a saber por qué, las “autoridades”.

La violencia política en contra de las comunidades indígenas no ha dejado de estar presente en Chiapas, impulsada por el gobierno racista de Sabines, y en Oaxaca, donde la dirige Ulises Ruiz, el asesino serial que patrocina tanto a la Ubisort como a otras bandas paramilitares, con las que controla a sangre y fuego distintas regiones de la entidad, y en el estado de México, donde Enrique VIII mantiene presos a los líderes de Atenco.

Hay violencia política, asimismo, en Guerrero, contra la Policía Comunitaria y los indígenas y campesinos que la respaldan en la Montaña y la Costa Chica. Y la hay también en el centro de la república, en contra de los trabajadores del SME, y en Chihuahua, en contra de los barreteros de Cananea, que ejercen su derecho constitucional a la huelga, y en San Luis Potosí, donde las guardias blancas de la canadiense Minera San Xavier mantienen bajo constante amenaza a los defensores del emblemático cerro de San Pedro, y de la flora y la fauna del desierto que lo rodea, y de las joyas arquitectónicas de la capital del estado.

Nuevas manifestaciones de violencia política están apareciendo en Monterrey, donde los ecologistas que se oponen a la construcción de un estadio de futbol en la reserva forestal de La Pastora han recibido amenazas de muerte. El terreno fue “obsequiado” por el gobernador Rodrigo García a la embotelladora y distribuidora de cerveza y refrescos Femsa, porque a ésta, en realidad, lo que le interesa no son los espectáculos deportivos, sino los grandes mantos de agua dulce que hay allí en el subsuelo.

Arrinconado por la onda expansiva de la guerra civil que desató unilateralmente y de la manera más irresponsable, Calderón, o mejor dicho, su esperpéntica y sanguinaria caricatura de “gobierno”, pierde día tras día el control territorial de nuevas regiones del país. Cada día “manda”, por decirlo de alguna manera, en menos ciudades, a menos gente y con menos fuerza pública: ésta disminuye a medida que se pasa al bando de los contrarios. Por eso fue Calderón a Madrid y a Washington, a que le aplaudieran, a repartir condecoraciones y a pronunciar discursos insulsos.

El domingo, en Cantabria, el “socialista” Rodríguez Zapatero le expresó el más “decidido apoyo” a sus “políticas de privatización” en beneficio “de las empresas españolas que son líderes en el mundo”. La nota la publicó La Jornada en su edición on line, pero no fue registrada por ningún periódico del reino de Juan Carlos I.

En Madrid, militantes de izquierda opositores tanto al gobierno del PSOE como a la ultraderecha franquista, le explicaron a esta columna que entre Zapatero y Aznar y Rajoy y Calderón y Salinas “no hay diferencias: todos son neoliberales”. Poderosos consorcios como Iberdrola, Repsol, BBVA, Santander, Meliá, etcétera, que en México se despachan con la cuchara grande, añadieron, “en España hacen lo mismo y sólo benefician a sus accionistas, mientras miles de trabajadores están en el desempleo, desde que liquidaron los astilleros y los altos hornos de Asturias, para inflar la burbuja de la especulación”, que ya reventó y traerá consigo una crisis económica y social mayúscula. Pobre pueblo de España, pobre pueblo de México, pobres pueblos los del mundo todo.

Mientras tanto, desde la Secretaría de Seguridad Pública federal, que mal administra Genaro García Luna –pues según la Cámara de Diputados el año pasado dejó de ejercer 60 por ciento de su presupuesto “en ciertas áreas”–, un grupo de empleados denuncia, en carta al buzón de esta columna, que Verónica Peñuñuri, jefa de comunicación social, tiene un método infalible para obligar a sus subalternos a hacer exactamente lo que ella quiere. “Si alguien la desobedece, nos amenaza con mandarnos a trabajar a Ciudad Juárez. Varios compañeros renunciaron para no tener que irse para allá”, confiesan.

En el México de las tres violencias, el caso Fernández de Cevallos huele a tragedia, no a farsa. Su desenlace, el que sea, no traerá nada bueno.

jamastu@gmail.com

La desaparición



La desaparición de Diego Fernández de Cevallos, personaje fundamental en la estructura del poder en México, constituye un crimen político por mucho que el gobierno calderonista y los medios oficialistas se hayan empeñado desde un principio en minimizarla y calificarla de delito del orden común.

1. El levantamiento del abogado panista Diego Fernández de Cevallos al llegar la noche del viernes 14 a su rancho La Cabaña, en el municipio de Pedro Escobedo, Querétaro, que ha hundido en el azoro y el miedo a la “clase política” mexicana, es el crimen político más importante cometido en el país desde el asesinato de Luis Donaldo Colosio, candidato presidencial priísta en 1994, y de tener un trágico desenlace, como todo hace suponerlo, habrá trastocado por completo la mecánica del poder que se instauró en el final del siglo en función de la alternancia de 2000.

2. Todo atentado contra un hombre político es siempre por definición un crimen político, y lo es en particular cuando el objetivo alcanzado es, como en este caso, político. Fernández de Cevallos había sido desde 1988 hasta la fecha pieza clave en la mecánica del poder en México, al menos en dos ámbitos. Como el principal negociador del Partido Acción Nacional con Carlos Salinas de Gortari y la cúpula del Partido Revolucionario Institucional, fue a partir de esa fecha un artífice de la alianza tricolor-blanquiazul que desde entonces ha gobernado México, convirtiéndose en un elemento fundamental en la resolución de los conflictos entre el PRI de Salinas y el gobierno panista de Calderón.

3. El perfil oscuro de Diego como hombre de todas las confianzas de Salinas y su cómplice desde las múltiples concertacesiones de los años 90 del siglo anterior hasta el fraude electoral de 2006 y la entrega del poder político a la ultraderecha, o como abogado de turbios y multimillonarios negocios en los que aprovechó su poder político y que lo hicieron aparecer como el prototipo del panista traficante de influencias, mucho más hábil que los calderonistas, suscitó las más variadas especulaciones tras su desaparición. Las hipótesis que se han vertido desde el sábado 15 han sido empero más un reflejo de los temores de “la clase política” que un análisis de la realidad, y así se ha hablado desde un vulgar secuestro para extorsionar a la familia, una venganza por motivos judiciales, un crimen pasional, un acto justiciero de un comando popular o incluso una autodesaparición hasta un crimen vinculado al narcotráfico, olvidándose en esta última presunción que en un país como México, donde el narco ha penetrado en las instancias financieras, políticas, judiciales y de seguridad del Estado, todo crimen tiene una vinculación con el problema. Curiosamente, casi nadie quiso abordar la más evidente de las hipótesis: la política, vinculada a la sorda lucha de las diversas facciones de la ultraderecha mexicana en el PAN en vistas a 2012.

4. Diego Fernández de Cevallos fue durante muchos años un enemigo abierto de Felipe Calderón y era en la actualidad su principal opositor dentro del PAN, aunque en noviembre de 2008, tras la muerte de Juan Camilo Mouriño, con el fin de no ahondar más las divergencias en el panismo y tratar de darle cierta cohesión a su gobierno, Calderón tuvo que aceptar la designación que hizo el salinismo de dos amigos de Diego: los abogados Fernando Gómez Mont en Gobernación y Arturo Chávez en la Procuraduría General de la República (PGR), lo que fortaleció el poder del barbón en el gabinete, que ya era significativo, sin que por ello menguaran las diferencias entre ambos, las que se fueron haciendo irreconciliables al acercarse la sucesión presidencial, pues mientras Calderón se fue empecinando, con el apoyo de grupos de interés de Estados Unidos y de España, en que en 2012 el presidente de la República volviese a ser un panista, Diego y sus amigos reivindicaron el derecho del PRI a imponer a su candidato.
5. La desaparición de Diego es por consiguiente un duro golpe político para Carlos Salinas de Gortari, para el sector negociador del PRI y para aquellos priístas que buscan sacar adelante con el consenso de un sector del panismo la candidatura presidencial de Enrique Peña Nieto en 2012. Beneficia, por el contrario, a Calderón y a sus amigos, al yunquismo calderonista y a las trasnacionales españolas y estadunidenses asociadas con este grupo, que aún esperan importantes contratos en materia de energía. No en balde este sector ya se está despachando con la cuchara grande en la nueva integración del Consejo Nacional del PAN que se definirá en unos días, y que es determinante para la selección del candidato presidencial blanquiazul el próximo año.

6. La desaparición de Diego se presenta en consecuencia como la expresión de la grave crisis por la que atraviesa la cúpula gobernante o, para decirlo con palabras más precisas, como un arreglo de cuentas dentro de la mafia en el poder en México, que con este hecho muestra a los mexicanos que no sólo ha llevado al país a un baño de sangre, sino que no halla otro medio que el de la violencia para resolver sus diferendos.

7. La orden del gobierno de limitar la información oficial sobre el caso y de pedir a los medios que lo minimizaran, que en el caso de Televisa llegó al grado de anunciar que no informaría en lo absoluto, se revirtió, como era de suponerse, contra el gobierno y no logró más que exacerbar el interés popular por el crimen y en crear un clima de mayor desasosiego social y de especulaciones. ¿Por qué en la comisión de un delito de secuestro a mano armada la PGR pretendió no estar investigando?

8. La reacción oficial ante lo acontecido ha terminado por crear la imagen de que el gobierno conoce bien lo que aconteció. La insistencia de Felipe Calderón durante su viaje en establecer a miles de kilómetros de los hechos, cuando no está más que informado de trasmano, pero haciéndose pasar por Philo Vance, que la desaparición de Diego “no fue un narcomensaje ni un secuestro”, tratando de exonerar al mismo tiempo a los cárteles y al “crimen organizado”, como lo reiteró ante los micrófonos de la CNN el miércoles 19, sólo deja abierta una explicación de la desaparición de Fernández de Cevallos: la de la ejecución.

9. El viaje de Calderón a España y a Estados Unidos estuvo en todo caso marcado siempre por la desaparición de Diego, la que a pesar del gobierno incidió en el clima de desconfianza que hay en el exterior sobre México. A casi nadie le importó aquí el homenaje que recibió Calderón en Madrid de Ibedrola y otras trasnacionales hispanas el día 17 por su ofrecimiento de seguirles dando contratos en materia de energía, a pesar de la prohibición constitucional, o los resultados de su patético viaje a Estados Unidos, donde fue recibido por la Radio Pública Nacional con la acusación de que favorece al cártel de Joaquín El Chapo Guzmán y con la confirmación que hizo en la Casa Blanca el presidente Barack Obama de que sólo vigilará que la nueva ley Arizona no viole al aplicarse los derechos de los trabajadores, porque él no cuenta con los votos necesarios en el Congreso para proponer una nueva legislación migratoria.

10. La desaparición –y posible ejecución– de Diego Fernández de Cevallos está abriendo en todo caso ya desde ahora reacomodos de los grandes intereses económicos y financieros que impactan a una “clase política” marcada por la corrupción y la violencia, y que no auguran nada bueno para el pueblo de México.

sábado, mayo 22, 2010

Revocación de Mandato 22 23 y 24 de Mayo - Instructivo para la Consulta



Citing BP, Shell Claims Safety Advances for Arctic Offshore Pipeline


While oil continues to spill out of BP's offshore oil rig in the Gulf of Mexico, Shell reaffirmed its commitment this week to plans for its controversial pipeline in the Arctic. But due to public pressure following BP's spill, Shell will impose additional safeguards against future spills, which would be disastrous for Alaska's ecosystem.

Earlier this month, California governor Arnold Schwarzenneger announced that his state would halt offshore drilling for the first time in over 40 years. A handful of environmental groups have demanded similar concessions from oil companies and state governments with limited success. Last week, the federal 9th Circuit Court of Appeals rejected a challenge to Shell's proposed pipeline in the Chukchi and Beaufort seas near Alaska.

In a letter Monday, Shell promised to deploy a containment dome and diving team at the drilling site to protect the area in the event of a spill. "Shell is committed to undertaking a safe and environmentally responsible exploration program," President Marvin E. Odum wrote to the Minerals Management Service. "I am confident that we are ready to conduct the...program safely, and, I want to be clear, the accountability for this program rests with Shell."

That last admission is nice to hear, considering that BP is trying desperately to avoid being held responsible for the spill in the Gulf. But Shell appears to be downplaying the similarities between both projects. Their letter states that the chances of blowout in the Arctic are much lower than the Gulf because that pipeline was 5,000 feet deep, facing three times more pressure than their project.

And while the program benefits from shallower seas, a spill would be disastrous due to the proposed pipeline's pristine location. "Oil companies have tapped the easy oil off of our coasts," said Chris Krenz, a project manager for environmental group Oceana. "They are now pushing the limits and increasing the risk by heading to the deep water of the gulf and the remote and unforgiving Arctic."

Marilyn Heiman, the US Arctic program director for the Pew Environment Group, also doubts Shell's claim to safety. "They do not begin to have enough vessels and equipment and people. If they did have a spill that lasted more than a couple weeks and had to fly stuff in, there are no runways...there's no boat dock there," she said.

Environmental concerns aside, the Arctic offshore pipeline, which scientists estimate will produce 27 billion barrels of oil, will move ahead this summer. It's now clear that Big Oil has joined ranks with other traditional energy producers of coal and nuclear here in the United States to maintain their stranglehold on the energy industry to the detriment of clean, safe renewable options like wind and solar.

Global Warming Continues Apace, Despite Deniers’ Objections


Climate deniers might have just lost one of their favorite misinformation talking points — and that is actually bad news for us all.

Then again, empirical data and observable reality have never really had a hand in shaping those talking points to begin with, so I wouldn't hold my breath waiting for a mea culpa from the denier herd.

The National Oceanic and Atmospheric Administration has just reported that the combined land and ocean surface temperature for April 2010 was 58.1 °F (14.5°C), the hottest ever recorded for the month of April — meaning since about 1880, when such records first started being kept. According to the NOAA, that’s about 1.37°F (0.76°C) above the 20th century average of 56.7°F (13.7°C).

What’s more, the combined land and ocean surface temperature for the year to date — January to April, in other words — was also the highest on record at 56.0°F (13.3°C), which is 1.24°F (0.69°C) above the 20th century average.

Global warming deniers, of course, love to claim that “There hasn’t been any global warming in the past decade” or even “Global warming is taking a break” to deride the notion that we’re slowly but surely cooking the planet with our out-of-control greenhouse gas emissions. Missing the point of a “global climate” entirely, they’ve even tried to claim that recent unseasonable cold snaps in their local community prove once and for all that there is no global warming.

For the record, the NOAA also reports that Arctic sea ice is below normal for the 11th straight April, and North American snow cover extent was the smallest on record for April. So those cold spells don’t disprove anything — we're seeing the effects of a warming planet every day. But then I suspect even the deniers know that, and are simply preying on the fact that most folks don’t.

Deniers make the specious claim that global warming has stopped or even reversed over the past decade based on a very simple statistical trick. For instance, 2008 was the coolest year on record since 2000. So, many deniers like to falsely claim, global warming must have ended. “In fact,” they say, “global temperatures have even gone down.” But if you take the long view — and when it comes to the global climate, that’s all that really matters — you can clearly see an upward trend.

In reality, January 2000 to December 2009 was the “warmest decade on record,” according to the Goddard Institute for Space Studies at NASA.

The Goddard Institute also reported earlier this year that 2009 tied for second warmest year on record, despite the unseasonable temperatures and weather in much of North America. This coupled with the fact that Jan–April 2010 is the hottest Jan–April we’ve ever experienced — again, despite some unseasonable local weather — should drive the final nail through the “Hey, it’s snowing in March! Global warming my ass!” argument once and for all… Though of course I expect it to do no such thing.

Claudicación

Manuel Bartlett Díaz

Escucha al autor AQUI.

Explotó Deepwater Horizon, plataforma petrolera en la parte estadunidense del Golfo de México que provocó un derrame incontrolado de petróleo que cubre más de 6 mil kilómetros cuadrados, según Obama el mayor desastre ambiental de la historia petrolera. Desde México se observa la creciente mancha como algo ajeno, sólo dañina si cambian los vientos. Calderón, en el limbo; el daño llega, es el mismo mar, y la “reforma energética” que impuso abrió las puertas a las trasnacionales y la amenaza ya está en nuestro mar, poniendo en el mismo peligro nuestra ecología y modo de vida de millones de mexicanos en Yucatán, Tabasco, Campeche, Veracruz y Tamaulipas.

Estados Unidos explota el Golfo intensamente para reducir su creciente importación de petróleo. Producen 1,700,000 mil barriles diarios, 30% de su producción doméstica, con 3,500 plataformas en producción.

Deepwater, valuada en 10 billones de dólares, contaba con la última tecnología. Operaba un consorcio con British Petroleum, Transocean, experimentada en aguas profundas; Cameron, experta en prevención, y Halliburton. Fallaron, el gobierno estadunidense reaccionó de inmediato, suspendió nuevas perforaciones, reformó la Agencia Reguladora y despidió al director cooptado por las petroleras. Convocadas al Senado, las empresas se culparon mutuamente. Obama sentenció: pagarán los daños, el monto es incalculable. La marea negra avanza, daña la ecología, la vida marítima, millones de estadunidenses en paro, la pesca suspendida. Mississipi, Alabama y Florida afectados. BP responde del costo total de limpiar y está asegurada hasta por 75 millones de dólares por daños; arriba de esta cifra responde un fondo de desastres. Obama envió un paquete al Congreso para ayudas inmediatas y una reforma para elevar la responsabilidad de daños, de 75 mil dólares a 10 billones.

En México se han perforado 14 pozos en aguas profundas y se invirtieron 16,798 mil millones para 13 pozos infructuosos y uno que produce gas. Todo contratado con trasnacionales.

En la imposición de la reforma energética, fue argumento central para la apertura a la explotación extranjera la supuesta urgencia de explotar en el Golfo; ahí están nuestras últimas reservas, argumentaron, lo que nos obligaba, a “alianzas estratégicas” con quienes tenían la tecnología, motivo de una manipulación televisiva: el tesoro del Golfo. En realidad, Estados Unidos dispuso acceder al golfo mexicano.

La urgencia fue descalificada por el grupo “Ingenieros Petroleros Constitución de 1917”, profesionales de excelencia. La reserva en el Golfo es sólo hipótesis, la tecnología para aguas profundas está en desarrollo y es extremadamente onerosa. Tenemos en tierra y aguas someras reservas accesibles a un costo mucho menor. Carecemos de infraestructura para recibir el petróleo del mar, dependeríamos de instalaciones estadunidenses. Fueron más fuertes los compromisos de Calderón que las razones. Si los millones perdidos se hubieran aplicado en las zonas mencionadas, habríamos incrementado las reservas que se nos agotan. La explosión de la plataforma demuestra que esa tecnología falla, con resultados desastrosos. El presidente Calderón debe suspender las perforaciones en el Golfo; lo hizo Obama y ordenó además la revisión de toda la tecnología. ¿Dónde está el Congreso que aprobó la reforma que pone en grave riesgo al país? ¿Quién regula las trasnacionales para garantizar nuestra seguridad?

De ocurrirnos una catástrofe similar por fallas de las trasnacionales, ¿podríamos obligarlas a reparar daños?, ¿litigaríamos años en tribunales internacionales en condiciones equitativas?, ¿los estados siniestrados esperarían? Los riegos son excesivos, claman en Estados Unidos; no vale la pena, afirman los gobernadores de California y Florida, y allá requieren ese petróleo; aquí ese riesgo para millones de mexicanos es por innecesario absurdo, producto sólo de la claudicación.

mbartlett_díaz@hotmail.com

Ex secretario de Estado