viernes, mayo 11, 2007

Dimite gobernador tras represión a trabajadores en Argentina

STELLA CALLONI

Buenos Aires, 10 de mayo. Una seria crisis provocó la renuncia del gobernador de la provincia de sureña de Santa Cruz, Carlos Sancho, después de incidentes graves y una represión que ayer dejó una docena de heridos, entre los que figuran trabajadores de la municipalidad y policías.

La legislatura provincial aceptó la renuncia de Sancho y asumirá en su lugar el diputado Daniel Peralta, que ya enfrentó un conflicto minero en Río Turbio. "Tenemos que afrontar una situación que nos compete a todos. Las instrucciones presidenciales son que debemos avanzar, enfrentar los problemas con franqueza y abrir el diálogo en forma inmediata con todos los sectores. Yo ya he tenido reuniones con los dirigentes de la huelga de maestros. Santa Cruz necesita pacificarse y volver a la normalidad y los niños a las escuelas", dijo el gobernador designado.

El ministro del Interior, Aníbal Fernández, condenó la acción policial en Santa Cruz que "choca con la política de derechos humanos del gobierno del presidente Kirchner", que en todo caso se inclina por la disuasión, y sostuvo que debería renunciar el intendente Héctor Roquel, de Río Gallegos, la capital provincial. Roquel pertenece a la opositora Unión Cívica Radical (UCR).

Fernández puso una nota discordante en días pasados al atribuir las heridas de un manifestante a una supuesta autoagresión, tesis también de un ministro provincial del gobierno renunciante, lo que agitó una situación que se arrastra desde hace dos meses por el conflicto docente en la provincia natal del presidente Néstor Kirchner.

Esto determina la complejidad del conflicto ante las próximas elecciones municipales de Buenos Aires, y a cinco meses de las presidenciales de octubre.

Otra situación complicada es que el dirigente de la organización Asociación de Docentes de Santa Cruz (Adosac), Pedro Muñoz, se enfrenta con la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) y responde también a la UCR. El tema fue explotado por la oposición de derecha, centro y ultra izquierda y "mal manejado por el gobierno provincial y el nacional", según analistas.

Después del "que se vayan todos" de la crisis de diciembre de 2001, continúan las miserias en campañas electorales al viejo estilo, pese a una situación social que ha mejorado, pero que sigue siendo grave.

La expectativa está puesta ahora en los sucesos de Santa Cruz, que agitan al sur donde en abril pasado en Neuquén -otra provincia sureña- durante una violenta represión policial, fue asesinado el profesor Carlos Fuentealba. Los docentes allí negociaron un acuerdo salarial, aunque no lograron la renuncia del gobernador derechista Jorge Sosbich.

Analistas locales consideran que el gobierno nacional en Santa Cruz apostó al desgaste del movimiento y terminó desgastándose. El martes pasado una movilización encabezada por los docentes de Adosac se enfrentó con Gendarmería, cuando realizaban un cacerolazo cerca de la casa de Kirchner, frente a la cual un hombre intentó estrellar un camión hace días. También llevaron el cacerolazo a la casa de la madre de Kirchner de 86 años, lo que fue repudiado por el mandatario.

En 2003, cuando Kirchner asumió la presidencia, le sucedió en Santa Cruz Sergio Acevedo, quien renunció en marzo de 2006 por desacuerdos con el gobierno nacional y fue remplazado por Sancho.

Otros conflictos aparecen ahora, mientras el gobierno cerró con los grandes sindicatos de la Confederación general del Trabajo (CGT) aumentos de salarios y aplacó una crisis con los empresarios grandes y pequeños del agro, además de luchar contra la inflación y hasta algunos amagos de desabastecimiento.

Desde Misiones, en tanto, salió hacia Buenos Aires la Marcha de los Niños contra el hambre, que se instaló como una forma de denuncia y lucha contra la precarización de la infancia, desde mediados de los años 90.

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