domingo, septiembre 23, 2007

El general Gallardo

Carmen Aristegui F. / Reforma

aristegui@wradio.com.mx

Para José Gutiérrez Vivó y el equipo de Monitor.

Hace dos días, en un salón del posgrado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, se llevó a cabo lo que parecía, a simple vista, un examen profesional para obtener un doctorado universitario. Era más que eso, mucho más. Esa tarde se presentaba la tesis –de más de mil páginas– Ejército y sociedad en México. Reforma de las fuerzas armadas. Concluía para su autor, en términos académicos, un largo y tormentoso periplo que significó persecución, difamación y años de cárcel promovidos, precisamente, desde la institución que ha propuesto reformar. Francisco Gallardo Rodríguez, el casi legendario general Gallardo, defendió su tesis, dirigida por el doctor Omar Guerrero, ante un jurado de doctores del más alto nivel en materia de derechos humanos, fuerzas armadas y política: Lorenzo Meyer, Raúl Olmedo, Ana Esther Ceceña, Gilberto López y Rivas, Francisco Patiño y Miguel Concha. Culminaba así un largo proceso de investigaciones sobre la vida institucional de las fuerzas armadas, y una revisión crítica sobre las violaciones a derechos humanos que se cometen por miembros del Ejército en contra de soldados y civiles. Era la culminación doctoral de su propuesta para realizar una amplia y profunda reforma de las fuerzas armadas mexicanas desde su propia condición de militar. Este vasto documento representa la continuación de sus trabajos de maestría que incluían la propuesta para crear un ombudsman militar. Idea sostenida y sustentada por años que le ha costado a Gallardo un largo camino de sangre, sudor y lágrimas. Es la historia que se convirtió en pesadilla cuando en octubre de 1993 la revista Forum publicó un artículo de quien era uno de los militares más jóvenes con el rango de general brigadier del Ejército Mexicano: Las necesidades de un ombudsman militar en México, extracto de su tesis de maestría. En noviembre de ese año, con motivo de dicha publicación, se le abrió una averiguación previa como presunto responsable de los delitos de injurias, difamación y calumnias en contra del Ejército Mexicano y de las instituciones que de él dependen y contra el honor militar. Se le dictó auto de formal prisión y se desató una batalla judicial plagada de irregularidades y persecuciones. En 94, organismos internacionales declararon que la detención fue arbitraria y logró ampararse. Obtuvo de regreso una furiosa respuesta: se le abrieron ocho causas penales más, 27 averiguaciones previas y se le fabrican en total 21 delitos. Al director de la revista, Eduardo Ibarra Aguirre, se le sometió durante 33 meses a una averiguación previa en la PGR, se presume que a instancias del propio Ejército. Los procesos eran tan grotescamente manipulados que la Suprema Corte concedió 37 amparos a favor de Gallardo. Se desató entonces una batalla nacional e internacional para exigir su liberación. El Ejército no cedió y se decidió formarle dos consejos de guerra. Finalmente lo sentenciaron a 28 años y 8 meses de prisión, el doble de la pena máxima a un reo militar de prisión ordinaria. La locura. Amnistía Internacional y otros organismos lo adoptan como preso de conciencia y la exigencia para liberarlo continuó. Finalmente, el 7 de febrero del 2002, después de 8 años y 3 meses de cárcel, fue liberado por decreto presidencial. Gallardo continuó su camino y ha logrado doctorarse con honores, pero el militar ha decidido ir por lo que le falta. Envió una carta el 1o. de diciembre al presidente Calderón en la que escribe "... en su calidad de jefe supremo de las fuerzas armadas, muy respetuosamente le solicito: 1º. Resuelva mi situación dentro del ejército. 2º. Me reintegre en mi dignidad militar. 3º. Ordene el resarcimiento moral y patrimonial. 4º. Consigne a los responsables de mi encarcelamiento y 5º. Dicten las medidas necesarias de no repetición". Con sencillez pero con firmeza se pide al Presidente que cierre de esta manera el voluminoso expediente del caso Gallardo y repare el daño. Cumplir estas peticiones no sólo restituiría a Gallardo y a su familia de años de difamación, hostigamiento y persecución; se devolvería también, en parte, lo que el Ejército perdió con su ominosa actuación.

Quien lo dijera, mientras Gallardo obtenía su doctorado y planteaba una transformación del Ejército Mexicano, en los mismos días salía de la cárcel –libre de cargos por narcotráfico, restituido de sus grados y condecoraciones y vistiendo a su salida el uniforme de general– Mario Arturo Acosta Chaparro, una de las biografías más negras de las que se tenga memoria en la historia de México. De nada sirvieron para enjuiciarlo señalamientos múltiples por homicidios, torturas y desapariciones. Salió libre de otros cargos y con la tranquilidad que le puede dar la virtual claudicación del Estado mexicano frente a los crímenes de lesa humanidad cometidos por él y por otros tantos que, o murieron antes de ser juzgados, o respiran tranquilos los últimos años de sus vidas. Una vergüenza para el país. (7-VII-07, p. 17).

Fuente: Forum en linea.

Más información en: http://soberaniapopular.blogspot.com

Los centenarios y su sentido

AGENDA CIUDADANA

Lorenzo Meyer
20 Sep. 07

Las crisis de 1810 y de 1910 van a conmemorarse desde la perspectiva de la que vivimos hoy

La perspectiva

Como bien lo señalara un clásico -Benedetto Croce-, al final de cuentas toda historia es contemporánea. En efecto, escriba sobre lo que escriba y lo haga desde la perspectiva que lo haga -desde un punto de vista conservador o progresista, desde los cánones de una escuela o de otra- el historiador siempre terminará por ser hijo, y en buena medida prisionero, de su época. Su narrativa reflejará no sólo el carácter, biografía o enfoque personales sino también los temas dominantes, los prejuicios, conflictos, aspiraciones o temores de su sociedad y tiempo. Necesariamente, la celebración en puerta del centenario de la Revolución Mexicana y del bicentenario de la Independencia van a presentar visiones del pasado que terminarán por ser otras tantas lecturas en conflicto del México actual.

Crisis

Se ha dicho y con justa razón que las crisis -las guerras, las revoluciones, el fracaso y transformación de los arreglos institucionales, los cambios en los sistemas económicos, las divisiones internas, etcétera- son las madres de las historias, al menos ése ha sido el caso en la tradición occidental. Pues bien, los dos aniversarios que oficialmente se observarán en el 2010 son precisamente sendas crisis nacionales que van a tener que ser conmemoradas desde la perspectiva de otra crisis: la actual.

Desde luego que la nuestra es de menor dimensión pero toca fibras muy sensibles de la sociedad pues está caracterizada por la falta de dinamismo de la economía, la ausencia de un acuerdo político en lo esencial y el crecimiento de las diferencias materiales y culturales entre clases y regiones, entre otros indicadores.

Perspectiva

Una de las maneras de dar sentido al presente y al futuro es reinterpretando al pasado. La pregunta de dónde estamos y a dónde vamos puede ser contestada mediante el examen de donde venimos o más precisamente, de las opciones que se tomaron en un ayer que sigue teniendo significado hoy. Obviamente que entre más distante sea el pasado menor su capacidad de darle sentido al presente, aunque tal capacidad nunca la pierde del todo. Sin embargo, tratándose de lo ocurrido hace apenas 100 o 200 años y cuando México se topó con bifurcaciones llenas de posibilidades, el pasado está absolutamente cargado de significados, y desentrañarlos es, o debiera ser, el gran reto de los encargados de interpretar los mensajes que ese pasado nos está enviando.

El Bicentenario

El arranque de la Independencia que se va celebrar en tres años es, realmente, el inicio de una gran revuelta racial en el centro geográfico y económico de la Nueva España, la "joya de la Corona" del imperio español en América. En su origen, la sublevación encabezada por Miguel Hidalgo y un puñado de criollos no se presentó como un reclamo de independencia, pese a que ya había en América dos ejemplos muy claros en ese sentido: Estados Unidos y Haití. Los líderes rebeldes simplemente atacaron al "mal gobierno" pero no al régimen imperial. En el inicio, Hidalgo y los suyos tampoco habían considerado invitar a las clases populares y mayoritarias -indios y mestizos- a su movimiento. La decisión de recurrir al pueblo fue una reacción al descubrimiento de su conspiración, una planeada originalmente sólo por y para la élite criolla provinciana que buscaba la revancha contra el golpe dado por los propietarios españoles en 1808, ése encabezado por Gabriel de Yermo que buscó impedir que la prisión de Fernando VII en Francia fuera el disparador en México de un cambio en la correlación de fuerzas entre peninsulares y criollos.

Finalmente, en tanto un intento violento por modificar la estructura del poder político, a corto plazo la empresa de Hidalgo fue un fracaso: sus líderes fueron ejecutados, las clases subordinadas fueron brutalmente castigadas y la economía minera -centro de la prosperidad colonial- entró a un proceso de declive que sólo se revertiría 80 años más tarde.

Así pues, desde el hoy y aquí lo históricamente significativo es, entre otras cosas, lo inesperado, anárquico y brutal del levantamiento de masas en El Bajío de 1810 en contra de la minoría blanca de propietarios y gobernantes que les había explotado por siglos. Un levantamiento cuyo líder no confesó de entrada a sus entusiastas seguidores cuál era su auténtico objetivo; un objetivo de clase propiciado por la división y lucha entre los dominadores -Hidalgo representaba a una parte de la Iglesia mientras Abad y Queipo a la otra, Allende representaba a una parte de los militares y Calleja a la otra- y por la crisis de la estructura del sistema internacional de dominación originada en la Revolución Francesa y en el éxito militar inicial de Napoleón.

La Revolución

Inmediatamente después de que la dictadura de Porfirio Díaz cerró con broche de oro su bien programado festejo del primer centenario de la Independencia, estalló la rebelión política encabezada por Francisco I. Madero, rebelión que desembocaría en un cambio de régimen. ¿Qué es lo políticamente significativo para el México de hoy de esa crisis que se inició hace casi un siglo? Sin pretender que sea una lista exhaustiva, la respuesta puede incluir los siguientes puntos.

En primer lugar, la unidad disfuncional de la unión del gran poder económico y el político, pues el Porfiriato es un ejemplo de libro de texto de lo que es un gobierno oligárquico. Luego, el enorme riesgo que implica tener una clase política despegada y ajena a las formas de vida y demandas de una mayoría que ya no sentía ninguna identidad ni lealtad hacia el entramado institucional. El Congreso no representaba a nadie fuera de sí mismo, los gobernadores no eran otra cosa que dictadores locales y los medios de comunicación -la gran prensa encabezada por el mal llamado El Imparcial- estaban enteramente subordinados a los intereses del poder político y económico.

El uso del poder despegado en extremo de los intereses de la mayoría desembocó en una estructura social deforme, monstruosa, tal y como la describió en su momento Andrés Molina Enríquez. La inutilidad de los procedimientos electorales, su falta de legitimidad producto de su obvia manipulación por la minoría poderosa, permitió que un representante de las clases propietarias que había sido marginado políticamente -Madero-, encontrara seguidores en unas clases medias estranguladas por la falta de movilidad social e invitara con éxito a la rebelión de las clases populares. Éstas terminaron por responder al llamado a la insurrección de manera no muy diferente a como lo habían hecho con Hidalgo un siglo antes, y su respuesta más contundente ya no fue en El Bajío sino en su equivalente, en las zonas con la transformación económica más acelerada: el norte y ese emporio agroindustrial azucarero que era Morelos.

No tardaron los líderes de la Revolución en traicionar su compromiso con la democracia política y por eso buscaron su legitimidad en un compromiso con la democracia social y la independencia. Sin embargo, al final, ninguno de esos dos objetivos se cumplió y en el 2000 los herederos de la revolución triunfante tuvieron que ceder, si bien parcialmente, el poder a sus antiguos críticos de derecha: los panistas.

Dilemas

Para quien hoy está a cargo del Poder Ejecutivo y del aparato burocrático federal, encabezar la conmemoración del estallido de dos rebeliones sociales no ha de ser tarea fácil. Para la derecha celebrar las destrucciones de los entramados institucionales es un contrasentido. Porfirio Díaz, pese a que en sus orígenes fue un liberal rebelde, terminó por caminar como sobre ascuas en su esfuerzo por presentar a los héroes de la Independencia como modelos políticos, de ahí la importancia que dio a la reconciliación de 1821, encabezada por alguien que cambió de chaqueta y cuya honradez no pasa ninguna prueba histórica: Iturbide. El actual gobierno tiene además el problema de estar obligado a rendir honores a un nuevo grupo de insurgentes: los de 1910. Para hacerlo tendrá que buscar minimizar, si no es que eliminar, ese contundente "al diablo con sus instituciones" de Hidalgo, Madero y muchos más.

En realidad, es la oposición la que se encuentra hoy en la mejor posición para darle un significado sustantivo al bicentenario y al centenario. Después de todo, para ella los reclamos de Morelos o de Zapata y Villa siguen vigentes y puede reinterpretarlos sin problemas. En conclusión, no se necesita ser adivino para suponer que en el 2010 vamos a tener un arco iris de celebraciones e interpretaciones de dónde escoger la que más nos cuadre, y que la actual crisis de México se reflejará, y muy bien, en los espejos que nos ofrecen 1810 y 1910.

Boletín Informativo ISA núm 201

http://serviciodenoticiasisa.blogspot.com

Sumario:

I. Reitera López Obrador sus propuestas de austeridad en el gasto público en lugar de aumentos a la gasolina y el diesel.

II. ¿Y después del Grito de los Libres?: réplica del grupo Flor y Canto.

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REITERA LÓPEZ OBRADOR SUS PROPUESTAS DE AUSTERIDAD EN EL GASTO PÚBLICO EN LUGAR DE AUMENTOS A LA GASOLINA Y EL DIESEL

Durante el tercer día de gira por territorio poblano, Andrés Manuel López Obrador, presidente legítimo de México, sostuvo que es necesario “hacer cinco ajustes al gasto del gobierno del espurio para poder obtener los 22 mil millones de pesos que pretenden adquirir con el aumento a los precios de la gasolina y el diesel”.

La primera propuesta, detalló, es que los ex presidentes de la República, “como la chachalaca ratera de Vicente Fox o Ernesto Zedillo, reciban una pensión equivalente a la que se entrega mensualmente a los adultos mayores del país (500 pesos) o como el apoyo que se les ofrece a los ancianos respetables del Distrito Federal (760 pesos cada mes) o como a los trabajadores del ISSSTE o del IMSS, que es de un salario mínimo. Es absurdo que los legisladores aprueben pensiones tan estratosféricas para los ex mandatarios de México y al mismo tiempo autoricen la propuesta calderonista de aumentar los precios de la gasolina y diesel, con lo cual aumentarán los precios de la canasta básica con la que sobreviven millones de mexicanos”, explicó.

Asimismo, indicó que “el gobierno del pelele debe disminuir a la mitad los sueldos de los altos funcionarios públicos de los tres Poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. En el caso del Poder Ejecutivo los sueldos se deben bajar desde director general hasta el presidente usurpador. En el caso del Poder Judicial es necesario disminuir a la mitad el sueldo de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación”, mencionó.

Al conceder una entrevista a los medios de comunicación, detalló que con el mencionado conjunto de medidas “el gobierno del pelele podría ahorrar 10 mil millones de pesos y con la eliminación de la partida destinada a gastos médicos privados se logrará un ahorro de 2 mil 800 millones de pesos más”.

El siguiente ajuste, explicó, es suprimir el fondo de ahorro de los altos funcionarios y con ello se obtendrían otros 5 mil millones de pesos. “También se podrán ahorrar 5 mil millones de pesos si se suspende el bono de fin de año para los funcionarios del gobierno apócrifo”, concluyó.

El presidente legítimo de México afirmó que los diputados pueden revocar la aprobación del aumento de 5.5 por ciento a los precios de la gasolina y diesel y, al mismo tiempo, compensar con medidas de austeridad los 22 mil millones de pesos que dejaría de percibir el gobierno federal por el alza a los mencionados combustibles.

Por ello, adelantó que existe la posibilidad de que acuda de nueva cuenta al Palacio Legislativo de San Lázaro para demandarle a los diputados del Frente Amplio Progresista que se dejen de declaraciones y que lleven a cabo acciones de resistencia civil para evitar que se consuma el incremento a los precios de los hidrocarburos para consumo automotriz.

Mencionó que, por su parte, en cada plaza pública “seguirá demandando que se eche para atrás la decisión de aumentar los precios de la gasolina y el diesel”.

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¿Y DESPUÉS DEL GRITO DE LOS LIBRES?: RÉPLICA DEL GRUPO FLOR Y CANTO

A petición del grupo Flor y Canto, en uso de su derecho de réplica, abrimos una cuarta entrega del servicio de noticias ISA (ver los tres anteriores en nuestros servicios informativos núms. 196, 197 y 198) para dar a conocer documentos con posiciones referentes a la decisión de retirarse del Zócalo el 15 de septiembre después del Grito de los Libres. He aquí el texto que ha pedido que difundamos.

Amigos:

Después de la gran victoria popular que significó el 15 de septiembre, el Grito de los Libres, los invitamos a trabajar juntos en las tareas del siguiente período. Los tres ejes políticos fundamentales que proponemos son:

1-. Lograr la mayor concentración política de 2007, más de un millón de mujeres y hombres libres, en la Tercera Asamblea de la Convención Nacional Democrática, a realizarse el próximo domingo 18 de noviembre en el Zócalo de la Ciudad de México, donde Andrés Manuel López Obrador dará su Primer Informe de Gobierno.

2-. Preparar y construir la victoria de Alejandro Encinas Rodríguez como Presidente Nacional del PRD y lograr la refundación del Partido de la Revolución Democrática para que éste sea una fuerza político-electoral que camine en plena sincronía con el movimiento que encabeza el Presidente Legítimo de México.

3-. Defender la economía popular y movilizarnos en todo el país para detener la escalada de precios de la canasta básica y los combustibles, aumentos de precios que nos afectan a todos, principalmente a los trabajadores del campo y de la ciudad, clases medias, pequeños empresarios y empleados del sector servicios. El gobierno usurpador de Calderón es el principal responsable de esta agresión a la gente.

Para desarrollar estos objetivos los invitamos a acompañarnos este fin de semana a las siguientes reuniones:

Sábado 22 de Septiembre, 10 a .m. Centro de Convenciones de la CANACO (Morelos # 8 Colonia Juárez) Constitución del Frente Político de Izquierda. Acto con la presencia de Alejandro Encinas Rodríguez y dirigentes y representantes de la izquierda mexicana de todo el país

Domingo 23 de Septiembre, 10 a .m. XXVI Asamblea Ciudadana en el Ángel de la Independencia. Habrá Módulo de Foto-credencialización al Gobierno Legítimo de México y presentaremos a detalle la agenda de esta nueva etapa.

Amigos: Hemos sido muy responsables y prudentes ante los ataques y calumnias que de manera muy localizada se han vertido contra Flor y Canto, miembros de la Coordinación Operativa de la CND y el PRD-D.F. Pero la verdad va abriéndose paso; las cobardes amenazas de muerte contra Froylán Yescas vertidas en la página: www.florycanto.org.mx así como en su correo personal son una bajeza política porque provienen de supuestos “obradoristas”. No van a lograr su propósito de amedrentarnos ni evitarán que sigamos luchando por nuestros ideales. Las amenazas utilizan el mismo lenguaje soez, machista, discriminatorio, homofóbico, y violento que se utiliza en blogs que promueven el odio irracional sobre la propuesta política.

¿Quién ganó el 15 de septiembre, Calderón ó nosotros? ¿Fue un rotundo éxito el Grito de los Libres, sí o no? Los que hablan de pactos secretos con el pelele, ¿creen que una mujer íntegra como Jesusa Rodríguez se prestaría a operar una componenda así? ¿de verdad la consideran “manipulable” por Froylán Yescas ó cualquier otro miembro de la CND? Cuando Jesusa puso a consideración de todos su famoso “¿nos vamos o nos quedamos?” ¿qué decidió claramente la mayoría? ¿o también van a acusarla de haber hecho fraude electoral, dado que ella anunció el resultado de la votación?

Hay algunos obsesionados por convertir en derrota la gran victoria popular del 15 de septiembre ¿quién gana con esa actitud? Estamos listos para un debate público en cualquier lugar y momento, en igualdad de condiciones: los linchamientos en ausencia son una práctica deleznable que no es digna de nadie que se precie de izquierda.

Afortunadamente, la inmensa mayoría de nuestro movimiento tiene la madurez para distinguir lo que realmente pasó. Ahí está el programa de televisión La Verdad sea Dicha del Gobierno Legítimo de México(pueden verlo en www.lopezobrador.org.mx ) donde se hace una reseña puntual del Grito de los Libres aunque a algunos les duela mucho y sugieran que también ahí “se manipula la información”. Un agradecimiento a todos los que se han solidarizado con nosotros; no se preocupen: las amenazas desde el anonimato de una computadora no representan ningún riesgo para nuestra integridad.

¡Es un honor estar con Obrador!

Atentamente: Asamblea del Ángel: Martha Esteva, Rafael Maldonado, Froylán Yescas Cedillo, Gloria Mora, Pablo Chávez.

sábado, septiembre 22, 2007

Inicio otoñal


Mérida, Yuc. Kin, dios maya del Sol, al ingresar por la puerta del Templo de las Muñecas y marcar el inicio del equinoccio de otoño.
Ademas de que esta fotografia me parecio excelente en calidad y profundidad, la quise compartir con ustedes con la intencion de que esta energia nos ayude a darnos aun mas animo, valor y mayor unidad a todos en esta lucha por transformar a nuestro maravilloso pais; Mexico y conformar, ya en un futuro no muy lejano, la IV Republica.
SONRIE LA LUCHA SIGUE!

Anatomía del discurso neoliberal

Rafael Bautista S.

“Si Yo digo al malvado ‘vas a morir’ y tu no le amonestares para retraerle de sus perversos caminos para que viva él, el malvado morirá en su iniquidad, pero te demandaré a ti su sangre” Ezequiel 3:18

Cuando la oligarquía dice “defender la democracia”, hay que precisar qué hay detrás de esa consigna. Porque las palabras no siempre dicen lo que dicen, más aun cuando se encubren en un discurso democrático para justificar precisamente lo contrario. Las apariencias no sólo cubren sino que ocultan; es el lobo que se viste con piel de cordero. Pero cuando la apariencia es la propia bandera de lucha, entonces asistimos no a una simple sustracción sino a un rapto. Pero el rapto, en este caso, no es cualquier rapto. En la historia de los raptos, sucede una instancia paradigmática, donde se percibe la naturaleza de la enajenación: cuando el precio del rescate no es en ningún modo una transacción, sino la estrategia para tenerlo todo. Algo similar sucede cuando se raptan las banderas de lucha. El precio es impagable. Supone renunciar a todo, es decir, dejarse morir. El que se deja morir ya no es sujeto. Se es sujeto desde la vida y si la vida es lo que se pide a cambio, entonces el precio del rescate es impagable. Es la misma lógica de la deuda: la deuda es impagable y, precisamente, porque lo es, debe pagarse. “Fiat iustitia pereat mundis”: que se cumpla la ley aunque se caiga el mundo. El discurso neoliberal es un discurso del rapto, porque toma como rehén a la propia democracia y, como rescate, nos pide renunciar a ella.

La estrategia del neoliberalismo consistía en raptar a la democracia, de modo que toda apelación democrática quede sin soporte discursivo. Porque el rapto lograba no sólo tener la propiedad de ella sino presentarla, desde entonces, bajo la imagen que su nuevo maquillaje producía. La democracia neoliberal se impone previa “regulación” de nuestras economías (tarea que fue encomendada a las dictaduras) y reordena nuestras sociedades en torno de los valores (del ser humano reducido a competidor, egoísta y manipulador) que se nos inyecta como “vuelta a la democracia”. La inversión produce una situación maniquea: el orden impuesto se identifica con todas las aspiraciones populares, pero aquellas aspiraciones son transformadas en su contrario, de modo que la lucha produce una aporía: se lucha contra todo aquello que se aspiraba.

Cuando el discurso neoliberal transforma la democracia en plutocracia, el “demos” queda sin sostén real y todos pueden entrar en el concepto como Pedro por su casa. El rico se hace el pobre (por eso acude al Estado para salvar sus deudas), el verdugo la víctima y el imperio aparece como el garante de la democracia. Por eso el neoliberalismo habla en nombre del “demos” y, con este, se refiere a su público, por eso aparece ahora la democracia como “el gobierno de todos” (la oligarquía usa a la democracia en su defensa y en nombre de ella la atropella). El “demos” se queda huérfano, porque ya no cuenta ni con las palabras que lo expresan. Libertad ya no significa liberase de las cadenas de la opresión sino el libertinaje irresoluto del díscolo; consigna del neoliberalismo, por eso no quiere intervenciones al mercado de ninguna clase, menos del Estado. Porque cree ingenuamente que el mercado actúa como un dios, que todo lo puede y todo lo resuelve, que su inercia produce todos los sueños de la humanidad y que esta debe sólo postrarse ante él como ante un dios. Es el fetichismo del mundo moderno, que ha elevado sus ídolos para someter a toda la humanidad; fetichismo que produce la inversión total: el mal aparece como el bien y el bien aparece como el mal. Semejante desajuste no puede producir comunidad, pero el capitalismo tardío, como neoliberalismo, ya no apuesta por ella, sino que abiertamente la persigue. Los enemigos de su “sociedad abierta” son, por ello, la humanidad y la tierra; son aquellos que sacrifica a su práctica idolátrica, los restos que deja su expansión violenta. Las consecuencias que desata, elocuentemente evidentes, ya no le interesa; porque ha transformado todos los ideales humanos en su contrario, por eso se permite todo y este todo, tarde o temprano, es acabar con todo.

Su “defensa de la democracia” se puede interpretar de otro modo: “there is no alternative”. Si no hay alternativas, todo aquel que las persiga debe, también, ser perseguido. Si no hay alternativas sólo puede haber una democracia, la que nos impusieron vía dictaduras. Una vez desbaratado todo intento desarrollista de nuestras economías, estuvimos listos para “abrirnos” a la globalización, es decir, para someternos al capital transnacional. Es cuando nuestras oligarquías importan un “modelo democrático”; el cual penetra, vía medios de comunicación, en todas las esferas de una sociedad que se sostiene en torno al mercado. Una sociedad así ya no es una comunidad de seres humanos; lo que relaciona a esa sociedad ya no son relaciones humanas sino relaciones mercantiles. Las cosas toman el lugar de las personas y viven a costa de las personas. La inversión es total: los Estados son la policía del capital transnacional y los delincuentes que persigue son los que genera el capital: pobres. La economía neoliberal amputa al Estado de toda posibilidad de hacerse cargo de su elemento nacional; privatizando sus funciones esenciales deja a su suerte a las grandes mayorías, y lo que produce es una pauperización crónica. La receta que se nos obliga a comprar es más inversión extranjera, pero la inversión extranjera no genera desarrollo (a los sumo genera enclaves, pero siempre dependientes de tecnología y del sistema monetario mundial) pues está pensada para optimizar sus propias ganancias; de las cuales, apenas suelta lo necesario para comprar a las elites políticas y beneficiarse de una “entrega legal y democrática” de los recursos de los países pobres.

La democracia neoliberal realiza entonces una apropiación del lenguaje liberal, del Estado de derecho, la libertad, la justicia, etc., y en nombre de ellos atropella todo lo que proclama. En nombre de los valores democráticos socava la democracia. De tal modo, produce una confusión de lenguas, donde todo significa nada; donde la torre que construye promete justicia, paz y libertad, pero quienes la construyen padecen la injusticia, la opresión y la guerra. Así como su economía abandona el asunto de la pobreza al terreno de la beneficencia, así también la política neoliberal se desembaraza de la justicia y sólo le preocupa la gobernabilidad, es decir, el cómo administrar los conflictos que produce y arrinconarlos de modo que no afecten la reproducción del capital transnacional.

El discurso neoliberal, como hijo de la guerra fría, es un discurso de guerra disfrazado. Inventa monstruos para producir una cultura del miedo. El miedo es su lenguaje. Miedo del capital que tiene que gozar de todas las garantías posibles para reproducirse; por eso acude a los Estados. Como el empresario contrata sicarios, así las transnacionales compran el aparato político, y lo que era propiedad pública nacional pasa a ser propiedad privada. Por eso proclama el “fin del Estado”, no como supresión de este sino como su devaluación. Lo que queda es su versión fascista: el Estado policiaco. La garantía que se le exige también es imposible, porque esa garantía supone no sólo la crisis social sino la crisis medioambiental, porque no sólo se privatizan las funciones públicas sino los recursos naturales (lo pobres no pueden pagar lo que tienen, así que se exporta todo lo que tienen, para el disfrute de aquellos que sí pueden pagar). De este modo, la democracia neoliberal destruye todo aquello que había logrado el Estado de bienestar; destruyendo este destruye todo lo que promete la democracia liberal.

Pero la democracia neoliberal se presenta (acudiendo de nuevo a su lógica del rapto) como heredera de la democracia liberal, haciendo de sus banderas la suyas propias, manejando a su antojo aquella herencia, del mismo modo como el bastardo maneja el nombre paterno. Aunque reniega del padre, no lo expresa porque no le conviene, porque en nombre de este justifica su ambición: no se contenta con algo más, lo que quiere es todo. El padre tenía que estabilizar su sociedad, por eso la democracia liberal incluía, aunque sea formalmente, sectores deprimidos en la torta de los beneficios. Pero cuando la acumulación se internacionaliza aparece la división mundial del trabajo y esta se mantiene, primero por la fuerza, y luego por el control de sus democracias. La estabilidad de las sociedades pasa a segundo plano y, en la periferia, esta estabilidad se subordina a la constitución de esta periferia en reservorio de recursos para el disfrute del primer mundo. El control de las democracias de la periferia aparece entonces como política exterior del imperio. Así como financia las dictaduras así también financia las democracias, porque es parte del control de la división mundial del trabajo.

El control político será también control pedagógico y, desde entonces, se gestionará vía universidades y medios de comunicación. No en vano las nuevas teorías políticas y económicas se formulan en las universidades gringas, para implementarlas en nuestros países vía nuestros propios académicos (o su versión mediática: analistas); las nuevas ciencias de la comunicación aparecen en gringolandia y esta se exporta para la de-formación de todos nuestros comunicadores y periodistas: la comunicación aparece ahora como asunto de venta, se objetualiza la realidad y las relaciones humanas y todo queda reducido a mercancía. Las ciencias de la comunicación son en realidad ciencias de la manipulación. De ese modo se inyecta la ideología neoliberal en la sociedad, impregnándose en la parte “educada” de la sociedad y propagándose en los medios de comunicación como el nuevo credo: “creo en el dinero, creador del cielo y la tierra, en la santa inversión extranjera y en el empresario, que ruega por nosotros, los pobres pecadores”. Es una ideología con rostro piadoso. Consagra las instituciones como eternas y divinas y produce una lógica del sacrificio: el pueblo es maravilloso en tanto se sacrifique siempre; es virtuoso en tanto acepte su sometimiento, pero es demoníaco si se rebela.

Cuando el socialismo real se planteaba suprimir las desigualdades, en realidad asumía también los ideales del liberalismo; pero al perseguir los mismos mitos que alimentaban a la sociedad burguesa (la ciencia como la nueva religión, la dominación de la naturaleza, el reino de la razón, etc.), se conducía inevitablemente a la autocontradicción; porque las metas que se definía esa sociedad, tanto el progreso infinito como el crecimiento económico (en términos cuantitativos, como tasas acumulativas de valor) devenían siempre en querer lograr lo que es imposible de lograr. Para lograr aquellas metas no tenía otra imagen sino la que proyectaba, como horizonte, esa misma sociedad. Su fracaso se lo determinaba sus propios límites ideológicos: lograr los índices de producción que le hicieran competencia al capitalismo suponía explotar al infinito el trabajo humano. Su humanismo era su obstáculo, por eso renegó de este. Y cayó, porque su referente (y contrincante) demostró ser más eficaz a la hora de explotar y lograr índices de plusvalor acumulado imposibles para el socialismo real. Pero el socialismo no dejó de ser bandera de los oprimidos, porque expresaba los ideales de emancipación de las clases empobrecidas. Por eso, cuando cae el muro, no significa solamente la caída de un modelo, sino que esa caída es asumida como el triunfo apocalíptico del capital sobre la humanidad. Por eso, el discurso neoliberal, eficaz a la hora de sacar ventaja de la desgracia de otros (“aprovechamiento de oportunidades”), se levanta ante esa caída como el redentor absoluto de toda la humanidad.

Sin contrincante alguno, ya no tiene que demostrar nada y, como hijo de la guerra fría, lo que asume como doctrina no es la democracia liberal sino el fascismo: “there is no alternative”. La globalización es lo único posible porque no hay otra alternativa: o nos globalizamos o sucumbimos. O nos democratizamos o somos bombardeados: no hay alternativa. La nueva ideología imperial no deja opciones, no hay lugar para la elección y, si no la hay, entonces no hay libertad; pero esta ideología se presenta en nombre de la libertad. En nombre de la justicia comete injusticia; en nombre de la verdad hace de la mentira “libertad de expresión”; en nombre de los derechos humanos los viola todos; en nombre de la democracia instaura dictaduras, etc. Es lo que aprendió del fascismo: “la verdad debe construirse a base de mentiras”. Y a base de mentiras se sostiene una sociedad que gira en torno de una sola creencia: el dinero. Si todo tiene precio entonces ya no hay dignidad alguna. Por eso las misas se cobran, las bendiciones tienen su precio. La lógica de la inversión no necesita matar a Dios sino transformarlo. Como no se puede servir a dos amos, entonces se decide servir al dinero y ponerle precio a Dios, o sea, convertirlo en mercancía.

Ahora el rico entra al reino de los cielos, aunque el camello no pueda atravesar el ojo de la aguja. El dinero le ha puesto precio al reino de los cielos y a él tienen acceso los piadosos del dólar: “in God we trust”. Ese God es el Gold. De ese modo, los valores democráticos que propaga son valores idolátricos. La libertad es libertad del capital de reproducirse donde se le antoje, por eso se santifica la inversión extranjera y los medios bendicen diariamente su presencia, porque esta inversión sostiene las grandes cadenas de comunicación; ese es el premio de la libertad. La justicia se identifica con la ley, de ese modo se la sacraliza; todo lo que es contrario a la ley no sólo es ilegal sino hasta inicuo, la justicia se realiza cumpliendo la ley. Pero la ley expresa relaciones mercantiles y normativiza a la sociedad en torno a los valores burgueses (la propiedad privada y la libertad de contratos); entonces, quienes gozan de propiedad privada y pueden realizar contratos son protegidos por la ley, quienes quedan al margen son quienes persigue la ley, en nombre de ella, es decir, en nombre de la justicia. Que se cumpla la ley aunque se caiga el mundo. Por eso se invade Irak en nombre de la libertad y la democracia, y en nombre de estas se pretende un bombardeo nuclear a Irán. El premio que les espera a los heraldos de la libertad y la democracia son los recursos naturales: el petróleo. Por eso es bueno perseguir la libertad y la justicia, porque el premio es inmenso. La tierra prometida se ha secularizado. Ahora se la compra.

Por eso, la democracia neoliberal, presentándose como heredera del liberalismo, en realidad oculta su verdadero progenitor: el fascismo. La inversión que realiza de todos los valores que propaga es, en realidad, estrategia nazi. Por eso, en momentos de crisis, su violencia congénita sale a flor de piel y expresa lo que siempre ha sido: un régimen de terror. Y eso es lo que aparece en Santa Cruz, Cochabamba, Tarija y, últimamente, en Sucre. Es el fetichismo de lo establecido que convoca a sus huestes a la defensa intransigente del sistema. Veinte años de adoctrinamiento académico y mediático muestran sus resultados. No es raro que los universitarios de Sucre, en nombre del Estado de derecho, atropellen el derecho de quienes no comulgan con ellos; o que las universidades privadas, en nombre de la democracia, exijan el cierre de un instrumento democrático, como es la Asamblea Constituyente, o que los medios de comunicación celebren la intolerancia como lo más tolerante, la violencia como ejercicio democrático, el terror como “clamor popular”.

Salen los reclutados por la oligarquía, abanderada de la democracia neoliberal, como defensores de la libertad. Porque la libertad que defienden es la libertad neoliberal, la libertad egoísta, que tiene que atropellar toda otra libertad que se le interponga; por eso no teme volcarse contra aquello que la ha hecho posible: contra su propia comunidad. Porque la comunidad es un estorbo para el desarrollo del individuo transformado en ego individualista. La intersubjetividad es minada por el interés privado, que produce una nueva noción de libertad: libertad como irresponsabilidad; porque no asume ninguna consecuencia que provoca, porque todo lo estima en relación a sus fines, de modo que todos aparecen como simples mediaciones de la consecución de los fines privados. La libertad que se persigue es libertad de acabar con todo: si todo es impedimento de la libre realización del ego-ista, entonces todo, en nombre de esa libertad, aparece como un estorbo que debe limpiarse para la “libre” realización de la libertad. Por eso no se teme destruir al propio país, si este aparece como un estorbo, es mejor que desaparezca.

Pero la oligarquía no convoca inocentemente a su reserva de reclutamiento a sembrar la violencia por todo el país, antes acude a sus medios de comunicación para lavar y bendecir lo que hacen sus reclutados, y mostrar el mal que realizan como bien social. Esa lógica de la inversión es la que produce el maniqueísmo: si el mal aparece como el bien entonces todo vale. Y los símbolos expresan eso (cuando acuden a una cultura del terror). La cruz potentada roja que aparece como la bandera de Sucre, o la cruz verde de Santa Cruz, expresan una cultura sacrificial milenaria que despierta en sus actos. La cruz roja era el símbolo de los caballeros templarios, quienes hacían alarde de su fuerza arrasando toda aldea que encontraban rumbo a tierra santa. La inquisición también fue pródiga de las cruces y las antorchas, presentes siempre en sus autos de fe, donde quemaban vivos, en acto publico, a todos sus sentenciados. La cruz fue la bandera de los realistas, afincados en Sucre, cuando triunfaba la guerra de la independencia. Con esa cruz se levantaron contra los guerrilleros de la independencia. Y con esa cruz, otra vez, se levantan contra un proceso de liberación.

El tema de la capitalía que se proclama desde el sector conservador de Sucre muestra, de nuevo, aquella mentalidad codiciosa, agria para con el esfuerzo, de una oligarquía embelesada (desde la conquista) por la riqueza en forma de milagro; mentalidad mendicante que espera todo sin el más mínimo esfuerzo, por eso su progreso lo estima en términos de acumulación burocrática. Por eso demanda el retorno de los poderes, porque cifra todas sus desgracias en la ausencia de estos; el progreso ya no es sinónimo de producción sino de tenencia del poder; es el típico proceder de aquella casta señorial que endilga las desgracias que genera su ineptitud a la ausencia de alguna ventaja. La misma casta señorial sucrense inventó el mito de que Bolivia era pobre por no tener mar, cuando fueron ellos los responsables de aquélla pérdida, certificada por ellos mismos en el tratado de 1904, cuando la oligarquía boliviana cedía de conformidad (por unos cuantos pesos y una línea férrea para Aniceto Arce, a quien se le rinde todavía honores en Sucre) aquello que después levantarían como la causa de nuestros males.

La envoltura democrática a la que acuden les impone una sutileza que viene estructurada retóricamente. Es la destreza retórica y demagógica que se enseña en todas las instituciones “democráticas”, como “resolución de conflictos”, “gobernabilidad”, “concertación”, “política de pactos”, etc. Banderas bajo las cuales se escuda una racionalidad instrumental que no se propone el entendimiento ni la comunicatividad sino la manipulación estratégica del otro reducido a contrincante. Ese tipo de racionalidad penetró estos veinte años en la sociedad boliviana, incluso en sus organizaciones sociales, como el juego natural de la política; de ese modo se desestructuró instancias dirigenciales populares (corrompiéndolas) y se devaluó sus luchas reivindicativas en meras pulsetas por lograr beneficios particularistas. Así se fragmentó las demandas populares y toda lucha acabó persiguiendo lo sectario en desmedro de toda nueva aglutinación del pueblo en torno a objetivos nacionales. Así las mayorías quedaron reducidas a minorías, con las cuales había que “negociar” por separado. En esa lógica se entiende la defensa férrea que hace de las minorías la derecha política, porque todo se reduce al interés particular (derivación del credo: la sagrada propiedad privada), de modo que no hay mayorías sino una suma de minorías, cada una luchando por su parte como propiedad privada.

Pero si el pueblo no es mayoría entonces desaparece como víctima y aparece como un contrincante más por el poder. Y si quiere ponerse como mayoría entonces, como expresa la derecha, comete soberbia, y los verdugos aparecen como víctimas. La nacionalización, la soberanía, la descolonización, la liberación, aparecen como los monstruos que proyecta la democracia neoliberal, pues estos monstruos afectan sus intereses, por tanto, cometen violencia contra ellos, por eso claman por sus derechos y, en nombre de ellos, usan la fuerza. Es decir, si el verdugo comete violencia sobre la víctima, no es violencia sino ejercicio legítimo de su derecho, pero si la víctima se defiende entonces es la víctima la que comete violación contra los derechos del verdugo. Su democracia le sirve para eso; en democracia se garantiza la diversidad de opiniones; que el pobre grite de hambre es una opinión más y hay que dejarle gritar, pero si quiere cambiar las cosas entonces atenta contra los derechos de los satisfechos y, en nombre de estos, se le propina un escarmiento o su eliminación; pero su eliminación no se presenta como tal sino como un remedio inevitable, pues él mismo transgredió el orden establecido, es decir, él mismo produjo la violencia que acabó con su vida.

Por eso la Juventud Cruceñista o las otras pandillas fascistas que aparecen en Cochabamba o Sucre, no muestran remordimiento alguno por lo que hacen, porque lo que hacen es bendecido por el discurso neoliberal como “defensa del derecho y la libertad”. Nadie tiene derecho a cambiar nada, porque eso afecta el derecho de todos. La inversión es total. El discurso neoliberal le ha puesto rostro al diablo; este ahora es pobre, indio, y se ha atrevido a cuestionar el orden santificado por el dólar. Ahora está en el gobierno, es presidente, y es mayoría en la Asamblea Constituyente. Este se ha levantado después de 500 años y el reino de este mundo recluta desde sus parlantes mediáticos a todos sus contingentes, sus nuevos cruzados, en nombre del reino de los cielos, a acabar con los enemigos del reino. La dimensión de la violencia que aparece es entonces teológica y la cultura sacrificial que levanta sus símbolos milenarios reafirma su lucha contra el mal (por eso para baby Bush somos ahora parte del “reino del mal”).

En este contexto se juegan las cartas de la oligarquía. Tomada la Asamblea Constituyente de rehén, el precio por el rescate es impagable, significa la capitulación del proceso. La independencia de Bolivia acabó el día en que la oligarquía de la plata (Sucre) aprisionó al gobierno del nuevo país en sus dominios, de modo que la independencia degeneró en la historia que conocemos: siendo dueños de una extensión territorial y recursos naturales envidiables, acabamos como uno de los países más pobres del continente. Casi dos siglos después, una nueva independencia es raptada de nuevo, y el precio por su rescate es, otra vez, la capitulación. Conceder la capitalía no es sólo mudar el gobierno sino renunciar a este, porque la captación de la oligarquía camba, imposible en La Paz, sí puede ser posible en Sucre. La hegemonía del proceso quedaría amputada y el sujeto constituyente estaría a merced de un aparato político rodeado por un complot continuo. En tales condiciones se tendría que ceder todo. Y el proceso de transformación sería devuelto a la reconstitución del mismo Estado colonial-moderno-neoliberal. El pueblo quedaría silenciado para siempre, con la venia de los medios de comunicación, que mostrarían la versión al mundo de “un país por fin pacífico y tranquilo”, mientras se nos condene a rifar todo lo que nos queda, hasta la vida.

La democracia neoliberal no es demócrata. Porque no produce democracia sino que la recorta, y su ejercicio es una pura formalidad que no cuestiona el colonialismo, la injusticia ni la desigualdad; a lo sumo, es una apariencia formal que juega la oligarquía y sus convocados. Por eso: no hay democracia sino como democracia popular ampliada. El lugar de la víctima es el único desde el cual se puede evaluar las pretensiones democráticas de un sistema. Por eso el pueblo es el soberano absoluto de la democracia. La Cumbre Social realizada en Sucre ha atestiguado aquello. Es el pueblo organizado el que puede dirimir situaciones, como las que vivimos, ante una franca insurgencia oligárquica; pues nunca hay situación absolutamente sin salida. Así como siempre hay un Egipto, hay también una tierra prometida, y el camino para llegar a este no es otro que el desierto. Es donde el pueblo se va constituyendo como sujeto histórico y proyecta el horizonte utópico de una nueva historia. Semejante desafío supone un pueblo organizado y fiel a lo que ha sido capaz de producir. Porque la resistencia conservadora no descansará hasta llevar al fracaso un proceso de liberación o fracasar ella misma. La constitución de un Estado plurinacional tiene que sortear toda esta resistencia, porque su aspiración es lo inadmisible para el orden constituido: el “vivir mejor” supone la riqueza y riqueza es acumulación y se acumula cuando se priva el bien común; el “vivir bien” supone, más bien, la armonía y la comunidad, “un mundo en el que quepan todos”. Un pueblo que no se constituye a sí mismo es un pueblo que no tiene autoconciencia, proyecto propio ni posibilidad de autodeterminarse, es un pueblo sin voluntad de futuro. La voluntad de un pueblo es voluntad verdadera cuando se ha puesto a sí mismo como proyecto. Por eso el pueblo no es un bloque univoco que se preserve por encima de las circunstancias sino aquella capacidad de constituirse como fuerza histórica de transformación, por eso se conduce como un todo popular-democrático, siempre enfrentado a un bloque dominante que intentará siempre desorganizarlo y reorganizarlo en torno a su hegemonía.

La Paz, septiembre de 2007 Rafael Bautista S. Autor de “OCTUBRE: EL LADO OSCURO DE LA LUNA” y “LA MEMORIA OBSTINADA” Editorial “Tercera Piel” rafaelcorso@yahoo.com

Voces en defensa de Bolivia

Rebelión

El gobierno democráticamente electo del primer presidente indígena de Bolivia, Evo Morales Ayma, quien dirige un proceso de transformación democrática, hoy es el objeto enemigo principal de Washington en América Latina. Washington tiene a Bolivia en la mira, no solamente porque la considera el eslabón más débil en el creciente eje de esperanza en la región pero también por su rol como catalizador que inspira las luchas de los pueblos indígenas en función de la verdadera justicia social tanto a nivel regional como internacional.

El gobierno de los EE.UU., en colaboración con la transnacionales de gas, gran agro negocio y la antigua clase política de Bolivia, organizado a través de los llamados comités de las provincias adineradas del este de Bolivia ya han desplegado su plan cuyo objetivo es desestabilizar este gobierno, utilizando tal vez una guerra civil como pretexto para la intervención extranjera militar. Este plan incluye, entre otras: la distribución de material racista que incita a la gente "a derrumbar este indio de mierda"; provocar enfrentamientos violentos; financiamiento por parte del gobierno de los EE.UU. a los partidos y organizaciones de la oposición; movilizar grupos fascistas de jóvenes y contrabandear armas en el país.

La mayoría de los bolivianos han depositado sus esperanzas para un cambio democrático en la asamblea constituyente que fue convocada el día 6 de agosto de 2006 y encomendado la tarea de encarnar en una constitución nueva la visión de una nueva Bolivia que ha surgido de los anos de lucha contra el neoliberalismo.

La mayoría de los bolivianos están claro sobre que forma quieren que tome esta nueva Bolivia: un estado plurinacional, democrático y comunitario que retome el control de los recursos naturales y reconoce, dentro del marco de la unidad nacional, autonomías a nivel departamental, municipal, regional y para los 36 naciones indígenas que componen Bolivia.

La antiguas elites dominantes, cuyas posiciones de poder económicas y políticas se basaron en siglos de opresión racista, al estilo apartheid, de los pueblos indígenas no están dispuesto a aceptar ni siquiera las mas mínimas reformas en beneficio de la mayoría indígena, ni la continuación en cualquier forma, de esta revolución pacifica y democrática, aunque esto implique bañar el país en sangre.

Es imprescindible que los gobiernos y los pueblos del mundo denuncian cualquier intento de fomentar una guerra civil, y la consiguiente ocupación por parte de la ONU o de los EE.UU. o un golpe militar, y rechazar la imposición de cualquier gobierno ilegitimo en Bolivia.

Es la hora que todos los intelectuales, militantes sindicales, activistas de solidaridad, partidos políticos y todas las personas progresistas que creen en la verdadera justicia e igualdad alcen sus voces en defensa el gobierno de Bolivia y el pueblo boliviano.

¡No a la injerencia de los EE.UU. en Bolivia!

Firmado:
Australia -Federico Fuentes, Kiraz Janicke, John Percy, Adrian Fuentes
Peru - Hugo Blanco
Chile - Marta Harnecker, Maria Eliana Astaburuaga
Mexico - John Ross
Bolivia - Georg Ann Potter
Canada - Michael Lebowitz, Derrick O'Keefe, Sid Shniad, John Riddell, Roger Annis Susan Spronk, Nelson Rubio, Canadian Dimension editorial collective, Vancouver Bolivia committee, Vancouver Socialist Forum, Judy Rebick
US - Gregory Wilpert, Michael Albert, Benjamin Dangl, Martin Hart-Landsberg, Michael Parenti, Walter Lippmann, George Ciccariello-Maher, Al Campbell, Kirkpatrick Sale, Chesa Boudin, Greg Grandin, Thomas Mertes, Ronald Christ, Chellis Glendinning
Cuba - Camila Piñeiro Harnecker
Nicaragua - Felipe Stuart Cournoyer
UK - Pablo Navarrete, Alfredo Saad Filho, Andrew J Silvera, Janet Duckworth
France - Susan George
Sweden - Eva Björklund, Anki Ahlsten
Norway - Marta Sánchez
New Zealand - Grant Morgan, Vaughan Gunson, Mike Treen
South Africa - Ighsaan Schroeder

A estos señorones es a los que se atreve a criticar un sociópata oligofrénico como fox

Esta es la solidaridad latinoamericana de dos verdaderos patriotas que velan por el interés de sus pueblos:

Presidentes Chávez y Correa se reunieron en Manaos








http://www.youtube.com/watch?v=uWMuSI2CJfA

¿Apenas se le quiere prender el foco al lento de Soberanes?

  • El ombudsman demanda castigar abusos de militares
  • ¿APENAS SE LE PRENDIÓ EL FOCO?
  • Paquete de pruebas
    Paquete de pruebas
  • El titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, José Luis Soberanes Fernández, pidió ayer al presidente Felipe Calderón que deje de emplear a las fuerzas armadas "en misiones para las que no están preparadas y que no son de su competencia estricta"

Que regresen tropas al cuartel, exige la CNDH a Calderón

  • Reclama pronunciamiento del Ejecutivo por violaciones de garantías
  • Robos, ultrajes sexuales, tortura y asesinatos, en la lista de tropelías
  • El Presidente debe ordenar que se sancione a los responsables, plantea
  • Se indagan 202 casos en que están involucrados mandos y soldados
Abusos sexuales, homicidios, tortura, allanamientos e incomunicación, entre las faltas señaladas

Cuatro exhortos de CNDH a Sedena por violaciones de militares; tres, de este año

Destaca los casos de Castaños, Coahuila; Sinaloa de Leyva, y acciones del operativo antidrogas en Michoacán
Víctor Ballinas

Por los casos de violaciones sexuales de mujeres, homicidios calificados, tortura, allanamientos, incomunicación y abuso de autoridad cometidos por militares en Coahuila, Michoacán y Sinaloa, el ombudsman nacional, José Luis Soberanes Fernández, hará públicas este viernes las cuatro recomendaciones que turnará al titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Guillermo Galván Galván.
El presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) sostiene que en todos los casos se trata de violaciones graves cometidas por elementos del Ejército, y que en tres de las cuatro recomendaciones los hechos violatorios ocurrieron este año, en el gobierno que encabeza Felipe Calderón, y uno más es de 2006, en el mandato de Vicente Fox.
Por primera ocasión, el ombudsman presenta en paquete cuatro recomendaciones en las que se acusa a militares de manera pública de cometer violaciones graves a los derechos humanos: son las números 37, de 2006, y 38, 39 y 40 del presente año.
El Pérsico Dancing
La recomendación 37 se refiere a la violación de 14 mujeres por militares en la población de Castaños, Coahuila, en julio de 2006. Estos hechos se iniciaron en el salón denominado El Pérsico Dancing, donde el 11 de julio, a la 1:05 de la madrugada, un civil de sexo masculino “alteraba el orden y causaba problemas a otro cliente, por lo que fue detenido por la policía municipal de Castaños, asignada a vigilar la zona. Al detenido, que dijo llamarse SP1 y ser servidor público, se le encerró en una celda anexa al salón.
“Más tarde, a solicitud de algunos compañeros suyos que se identificaron como militares del 14 Regimiento Motorizado, fue liberado y se retiraron del lugar a bordo de un taxi”, sostiene la investigación de la CNDH.
Pero más tarde, a la 1:45, un grupo de militares regresó a la zona de tolerancia de Castaños “en un vehículo oficial, con uniforme y armas oficiales, y lesionaron a seis policías preventivos. Atentaron contra la integridad personal de varias mujeres que se encontraban en los salones El Pérsico Dancing y Las Playas Cabaret. Abusaron tumultuariamente de una y a otra que estaba embarazada le provocaron un aborto; pero en total 14 mujeres fueron víctimas de violación ese día”.
Un caso más se refiere a lo ocurrido en Apatzingán, Michoacán, donde el 7 de mayo de este año cuatro presuntos narcotraficantes perdieron la vida al enfrentarse con el Ejército. Ahí fueron detenidas ocho personas –entre ellas un menor–, quienes fueron trasladados a la 43 Zona Militar, en donde se les retuvo por más de 15 horas, se les interrogó bajo tratos crueles inhumanos y degradantes, además de que militares se introdujeron sin orden judicial en varios domicilios donde causaron daños materiales y robaron teléfonos celulares, cámaras fotográficas, alhajas y dinero.
México: Testimonio de una amenaza que ronda el país
Castaños: Una noche de horror militar
Por: Carolina Velásquez (CIMAC)


Dijeron que ellos eran soldados, que eran superiores a cualquiera, que tenían derecho a hacer lo que quisieran. Además, nosotras éramos unas 'putas' y para eso estábamos, para complacerlos en todo. Primero fue uno de ellos. Me tomó por la fuerza, me golpeó y me hizo mucho daño. Se portó como un loco, como un verdadero cobarde. Yo estoy acostumbrada a tratar con todo tipo de hombres y algunos son groseros, pero esto era muy diferente, los soldados disfrutaban con nuestro dolor, era como un juego perverso, en el cual todos querían ganar.

Con el título Prisionera de la vida, la autora de estos dos párrafos narra en cinco páginas una experiencia que la marcó para siempre. Ante 200 mujeres en el encuentro Mujeres en Resistencia, celebrado en la ciudad de Oaxaca del 26 al 28 de abril, una de las víctimas de la violación ejercida por militares a 13 mujeres en Castaños, Coahuila, el 11 de julio de 2006, compartió un suceso que cambió el rumbo de su vida.

Después de lo sucedido aquella madrugada en los bares El Pérsico y La Playa, en la zona de tolerancia ella, dice, se armó de valor y con la ayuda de varias personas decidió denunciar.

'Por una parte, para que estos desgraciados paguen por lo que hicieron, para que se haga justicia, pero principalmente porque de esta forma estoy pudiendo recobrar mi dignidad. He pasado por mucho, mi calvario aún continúa, entre los peritajes, las declaraciones y las visitas con la psicóloga transcurre mi vida, pero gracias a eso he aprendido que independientemente de mi oficio yo tengo derecho a decidir y que nadie puede ni debe forzarme a hacer algo que yo no quiera'.

Las palabras de Mimí, su seudónimo, conmovieron a las asistentes, entre las que se encontraban mujeres de Atenco, Zongolica, de la APPO de Oaxaca, migrantes en Estados Unidos y representantes internacionales, y provocó un aplauso solidario de pie de 3 minutos, el más largo de la reunión.

Castaños, ubicado a 260 kilómetros de la frontera con Estados Unidos, es un municipio pobre, habitado por 24 mil 936 pobladores (12 mil 257 mujeres) que vive de la agricultura y sobre todo del trabajo en la zona industrial de la ciudad de Monclava. A casi un año de los hechos, de un proceso judicial por la vía civil contra 8 soldados detenidos (cuatro aún están prófugos), se espera que la resolución del juez se dé a conocer a finales de julio.

Simularon un fusilamiento

Esta es, a detalle, la tortura vivida por Mimí la noche del martes 11 de julio.

'Una nueva y terrible sorpresa me deparó la vida, a mí y a todas mis compañeras, cuando todo un batallón de soldados llegaron hasta los salones de la zona de tolerancia en que yo trabajaba. Eran muchos, venían a bordo de vehículos Hummer de los que usan en el ejército, con uniformes y todo tipo de uniformes.

'Ahora sé que se trataba del 14º Regimiento Motorizado. Yo no tengo idea de que signifique eso. Sólo sé que no tuvieron piedad. Era como si estuvieran poseídos o como sí un odio irrazonable provocara su iracundo y depravado proceder.

'Me dolió y mucho. Eso que nos pasó no lo merece ninguna mujer. Fue como ellos quisieron. Me desnudaron y tuve que bailar mientras observaban y se reían. En todo momento me apuntaron con sus armas, me gritaron un sin fin de groserías, me humillaron, me hicieron sentir peor que basura.

'Vino uno, otro y todavía otro más. Mientras mi miedo crecía, pensaba que era el fin, yo casi podía jurar que me iban a matar, a todos nos iban a matar.

'Después de que abusaron de mí esos tres degenerados me llevaron junto a las demás. Nos pusieron desnudas de frente en una pared y simularon un fusilamiento. Tengo muy grabada la voz de uno de ellos que era el que daba las órdenes. Yo me sentí morir. Es lo peor que me ha pasado en mi vida.

'Justo cuando esperaba el tiro que terminaría con mi vida, cerré mi ojos y recé, pensé en todo lo que hasta ahora había sido mi vida. Fue entonces que pude escuchar las risas, eran carcajadas burlonas, abrí mis ojos y dijeron ¡bang!

'Ese momento jamás se me olvidará, aún tengo pesadillas por las noches. Tengo miedo y siento que continuamente alguien me persigue, es horrible, como en un momento pueden arruinarte la vida para siempre'.

Impunidad militar

La prensa local y nacional ha reportado en varias ocasiones el caso de las 13 mujeres violadas por elementos del ejército mexicano en Castaños, Coahuila, el 11 de julio del 2006. Aun cuando no es la primera vez que este tipo de hechos suceden, es el único en el que hasta ahora en México se juzga por la vía civil a 8 elementos del ejército. El proceso ya concluyó y las víctimas están en espera de que se castigue a los culpables.

Desde 1994 en Chiapas y hasta 2006 en Coahuila, los elementos del Ejército Mexicano involucrados en delitos de violación sexual contra mujeres no han sido castigados. En tanto sus víctimas, mujeres indígenas o pobres, viven el calvario del miedo y la intimidación, señala la reportera Soledad Jarquín Edgar en La impunidad del fuero militar.

Violación sexual contra mujeres

Jarquín documenta los casos pendientes y los señalamientos de distintas ONG defensoras de derechos humanos, como Amnistía Internacional (AI) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), respecto a la causa de su no solución a favor de las víctimas: el fuero militar.

'El fuero militar ha sido el principal obstáculo para la realización de acciones justas e imparciales y es una flagrante violación a los derechos humanos que ninguna autoridad legislativa se atreve a corregir, como la existencia de una ley particular que se aplica a militares sobre la propia Constitución Mexicana'.

Seis son los casos pendientes: tres tzeltales violadas en Chiapas (junio 4, 1994); 2 tlapanecas violadas en Zopilotepec, Atlixtac de Alvarez, Guerrero (diciembre 3, 1997); 12 mujeres violadas en la zona Loxicha, en Oaxaca (1997); 2 mujeres violadas de Barrio Nuevo San José, Tlacoachixtlahuaca, Guerrero (abril 21, 1999); una mujer agredida sexualmente en Barranca Bejuco, Acatepec, Guerrero (febrero 16, 2002); una mujer violada en Barranca Tecuani, Ayutla de los Libres, Guerrero (marzo 22, 2002).

A ellos se suma el reciente caso de la indígena nahua Ernestina Ascencio, presuntamente violada y asesinada por elementos del ejército en la Sierra de Zongolica.

sr. calderón: el Ejército a los cuarteles!