jueves, octubre 11, 2012
Desenmascaramiento de la Súper-Clase Dominante Transnacional
Boletín de Barómetro Internacional
por Diego Olivera, Nuevo triunfo del presidente Chávez con el 55, 25% de los votos : Este 10 de octubre del 2012 fue juramentado por el Consejo Nacional Electoral (CNE), el actual mandatario de Venezuela Hugo Chávez Frías, el cual fue elegido nuevamente como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, por 8 millones 133 mil 952 de votos, logrando el 55, 25% de este escrutinio, para dirigir esta nación en un periodo de gobierno del 2013 al 2019, luego de una larga y agitada campaña electoral. El candidato opositor Henrique Capriles alcanzo los 6 millones 498 mil 527, para el 44, 14 % del electorado, marcando una diferencia de 1 millón 635 mil 425 un 11,2% entre ambos candidatos, este resultado fue reconocido por el candidato de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) Capriles, desarticulando de esa manera una falsa campaña mediática, que informa en medios internacionales el triunfo de la oposición en las primeras horas de la tarde, como algunos grupos de motorizados con franelas (camisetas) anunciando un golpe, pero un proceso blindado, imposible de violar en su sistema computarizado, logro crear la verdadera fiesta democrática de los venezolanos.
por Niko Schvarz, Venezuela: Un ejemplo para el mundo
: Venezuela y toda América Latina vivieron el domingo 7 de octubre un día
de auténtica fiesta democrática, que quedará en la historia. Es un
ejemplo para el mundo, por varias razones: por la limpidez y transparencia del
proceso eleccionario, uno de los más avanzados del mundo y que funcionó a la
perfección, según reconocieron cientos de observadores internacionales; por la
masividad del pronunciamiento popular, de 80,94% en un régimen de voto no
obligatorio; por la contundencia del pronunciamiento a favor de Chávez: 55,14%
de los votos contra 44,24% y más de un millón 300 mil votos de ventaja, que sin
duda se ampliará con las cifras definitivas. Chávez ganó en 20 de los 23
estados.
por Daniela Saidman, El Che, poeta revolucionario
:Presente en la memoria de sus días, de sus ires y venires por la América Mayúscula,
derramado en las solidaridades y en las luchas, Ernesto Che Guevara (Rosario,
14 de junio 1928 – Bolivia, 09 de octubre de 1967) está más vivo que nunca, más
vivo que siempre. Mito
y realidad, al Che trataron de convertirlo en souvenir, afiche o panfleto… tal
vez porque esa era la única forma de asesinarlo, pero su imagen es para muchas
y muchos una verdad a prueba de tiempo, y su ejemplo renace una y otra vez en
los sueños libertarios de los pueblos. Médico, guerrillero, ministro,
trabajador, el Che también fue poeta. Su
imagen, la imagen del hombre, se repite en muchas paredes, una y otra vez su
mirada convoca a la ternura. Ese Guevara infinito que vive y sufre la América contradictoria, es
y será siempre una llamarada de esperanza. Ese revolucionario inmortal legó
además de su ejemplo y su convicción de lucha, los versos que son memoria de
sus días, de sus ires y venires.
por Eduardo Contreras, Chile: una nueva constitución
: Aunque nadie debe suponer que una nueva Constitución, por sí sola y por
arte de magia, resuelva los problemas de la sociedad toda vez que lo principal
sigue siendo la lucha del pueblo y, en definitiva, el control del poder
político, lo cierto es que la exigencia de una nueva Constitución para Chile y
la convocatoria para lograrlo son asuntos que están planteados a la orden del
día en nuestro país. Tiene
pleno sentido si se considera que Chile es el único país de la región en que
tras una dictadura que impuso mediante el terror un sistema institucional,
político y económico en favor del gran capital,
continúe hasta hoy en los estrechos marcos de ese modelo y se mantengan
esas mismas normas constitucionales con levísimas reformas.
Cuba mantiene indicadores de salud por encima de estándares globales
Prensa Latina
Cuba cerró 2011 con una relación de un médico cada 143 habitantes, muy por encima de la recomendada por la Organización Mundial de la Salud de uno cada 600, según datos divulgados este miércoles.
De acuerdo con la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), este país caribeño dispone de 78 mil 622 galenos, la cantidad más alta en comparación con años anteriores.
También la cifra de estomatólogos es la mayor reportada, 12 mil 793, lo que permitió concluir 2011 con uno de esos especialistas por cada 878 ciudadanos, precisó la entidad en su más reciente publicación.
La actual situación mantiene un alto contraste con la existente en 1958, antes del triunfo de la Revolución, cuando Cuba presentaba un médico cada mil 76 habitantes y un estomatólogo cada 27 mil 52.
Por otra parte, las estadísticas de la ONEI reflejan una reducción en la cantidad de farmacéuticos, enfermeras y técnicos que prestaban servicios en 2011, respecto a los disponibles en 2010.
Cuba ejecuta un proceso de reordenamiento encaminado hacia una mayor eficiencia y sostenibilidad en los servicios de salud, en sintonía con la actualización de su modelo económico y los efectos de la crisis financiera global.
Respecto a las instalaciones de salud existentes en el país, la ONEI reporta el incremento de los consultorios del médico de la familia (de 11 mil 466 en 2010 a 11 mil 486) y la reducción de los hospitales (de 215 a 161) y policlínicos (488 a 452).
Según recientes declaraciones del ministro de Salud, Roberto Morales, el país cuenta con la infraestructura y el personal requeridos para garantizar una atención de calidad a los ciudadanos.
El titular defendió además la estrategia de combinar la prevención, la promoción de salud y la cobertura médica desde los consultorios, en aras de evitar una acumulación innecesaria de pacientes en hospitales y otras instalaciones, con el consiguiente ahorro de recursos económicos.
Esta noticia no sale en ningún medio de comunicación masiva. Sería bueno hacer una comparación con Estados Unidos y Europa: "Pobres cubanos una 'dictadura' que les confiere servicios de salud gratuitos muy superiores a los que ellos y el resto del mundo tienen".
Cuba cerró 2011 con una relación de un médico cada 143 habitantes, muy por encima de la recomendada por la Organización Mundial de la Salud de uno cada 600, según datos divulgados este miércoles.
De acuerdo con la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), este país caribeño dispone de 78 mil 622 galenos, la cantidad más alta en comparación con años anteriores.
También la cifra de estomatólogos es la mayor reportada, 12 mil 793, lo que permitió concluir 2011 con uno de esos especialistas por cada 878 ciudadanos, precisó la entidad en su más reciente publicación.
La actual situación mantiene un alto contraste con la existente en 1958, antes del triunfo de la Revolución, cuando Cuba presentaba un médico cada mil 76 habitantes y un estomatólogo cada 27 mil 52.
Por otra parte, las estadísticas de la ONEI reflejan una reducción en la cantidad de farmacéuticos, enfermeras y técnicos que prestaban servicios en 2011, respecto a los disponibles en 2010.
Cuba ejecuta un proceso de reordenamiento encaminado hacia una mayor eficiencia y sostenibilidad en los servicios de salud, en sintonía con la actualización de su modelo económico y los efectos de la crisis financiera global.
Respecto a las instalaciones de salud existentes en el país, la ONEI reporta el incremento de los consultorios del médico de la familia (de 11 mil 466 en 2010 a 11 mil 486) y la reducción de los hospitales (de 215 a 161) y policlínicos (488 a 452).
Según recientes declaraciones del ministro de Salud, Roberto Morales, el país cuenta con la infraestructura y el personal requeridos para garantizar una atención de calidad a los ciudadanos.
El titular defendió además la estrategia de combinar la prevención, la promoción de salud y la cobertura médica desde los consultorios, en aras de evitar una acumulación innecesaria de pacientes en hospitales y otras instalaciones, con el consiguiente ahorro de recursos económicos.
Esta noticia no sale en ningún medio de comunicación masiva. Sería bueno hacer una comparación con Estados Unidos y Europa: "Pobres cubanos una 'dictadura' que les confiere servicios de salud gratuitos muy superiores a los que ellos y el resto del mundo tienen".
miércoles, octubre 10, 2012
¿Cuántos en México defenderán la venta del país?
Muchos millones sabíamos lo que representaba para el país el arribo de Peña Nieto a la presidencia, muchos más no lo saben. Los medios de comunicación están al servicio de la oligarquía nacional y extranjera de tal forma que no hay muchas esperanzas de detener la venta de nuestro país. La Reforma Laboral y la gira de Peña Nieto por América Latina en la que evitó visitar países soberanos como Ecuador, Bolivia y Venezuela están orientadas a continuar enriqueciendo a los menos y empobreciendo a lo más. Al pasar por Brasil, Peña Nieto anunció tramposamente que trataría de imitar el modelo de Petrobras para capitalizar la opinión pública de que este país ha tenido un buen crecimiento. Sin embargo, es mentira que sus negociaciones puedan imitar ese modelo por las razones que hoy Luis Linares Zapata explica en su artículo "Entreguismo priísta" en La Jornada. Pero el porcentaje de la población que está informada de todo esto es ínfima, la mayoría escucha cientos de veces diariamente que México va muy bien y que las negociaciones con los "países desarrollados" es lo que conviene.
Ahora Peña Nieto inicia su gira por Alemania, Reino Unido y Francia, es decir, se pondrá de rodillas para que estos países que mucho necesitan rescatar sus maltrechas economías puedan paliarlas en base a las negociaciones de siempre, formas de explotar y saquear nuestros recursos dejándoles ganancias a la oligarquía nacional que seguirá vendiendo al país.
Mucho me temo que quienes traten de defender a nuestra nación no sean suficientes para lograrlo, vivimos en un país de ignorancia, pobreza, desinformación e indiferencia por la patria. Los medios de comunicación seguirán trabajando en ello, parece que estamos perdiendo al país sin remedio.
Ahora Peña Nieto inicia su gira por Alemania, Reino Unido y Francia, es decir, se pondrá de rodillas para que estos países que mucho necesitan rescatar sus maltrechas economías puedan paliarlas en base a las negociaciones de siempre, formas de explotar y saquear nuestros recursos dejándoles ganancias a la oligarquía nacional que seguirá vendiendo al país.
Mucho me temo que quienes traten de defender a nuestra nación no sean suficientes para lograrlo, vivimos en un país de ignorancia, pobreza, desinformación e indiferencia por la patria. Los medios de comunicación seguirán trabajando en ello, parece que estamos perdiendo al país sin remedio.
¡Contra la reforma, acción en los centros de trabajo, continuar la lucha!
Diego Torres
Rebelión
Con relación a la aprobación de la Reforma Laboral comenzamos a ver posiciones que diagnostican a la misma, pero que no dan una orientación concreta ni a las fuerzas de clase ni a las fuerzas revolucionarias de este país, lo cual equivale a claudicar y darse a la fuga en espera de “tiempos mejores”.
En primer lugar, con la agresión contra el valor de nuestra fuerza de trabajo más dura de la que tengan memoria generaciones de obreros no se puede pasar la hoja simplemente. Nosotros estamos de acuerdo con la exposición sobre política que hace Lenin en el pasaje donde dice que "Hay que captar en todo momento el eslabón especial de la cadena al que es preciso aferrarse con todas las fuerzas para sujetar la cadena entera y preparar el tránsito al eslabón siguiente, con lo que la sucesión de los eslabones, su forma, su encadenamiento, sus diferencias internas en la cadena histórica de los acontecimientos no son tan simples y faltas de sentido como en el caso de una cadena vulgar de las que fabrica el herrero" [1] . La lucha de clases no puede encerrarse en los tiempos jurídico-legislativos. Aunque ese tiempo esté agotado la Reforma laboral sigue siendo el eslabón principal, sigue siendo el tema que determina la lucha de clases en este periodo, las posteriores agresiones serán su desdoblamiento y profundización.
Lo que es cierto para la guerra lo es por extensión a la política, ninguna guerra se gana en una sola batalla. Tampoco una batalla consiste en un solo asalto, eso solo cabe en enfrentamientos donde no existe absolutamente ninguna clase de resistencia y que por tanto no pueden ser caracterizados como enfrentamientos. Stalingrado, por ejemplo, no fue nuestra victoria de un día o de dos semanas... esta será una lucha dura, cruenta y larga.
Existe la posibilidad objetiva de preparar una contraofensiva, siempre que nos peguemos al sujeto revolucionario por excelencia, a lo más avanzado, al proletariado, a los obreros industriales organizados. Que las consignas que aluden a formas de lucha, como el paro y la huelga, dejen de emitirse por sectas en la red para pasar a impregnar las mentes y corazones de miles de obreros angustiados y enfurecidos en los centros de trabajo, por subvertir en este momento con la mayor amplitud posible las cadenas de mando del sindicalismo corporativo, del charrismo.
Décadas de derrotas, errores y entregas deben remontarse, básicamente recomponer un fuerte polo clasista en el movimiento obrero que se perdió desde las décadas de los 30’s-40’s en nuestro país. Sepultar conquistas que, pese a su posterior socavamiento por un largo periodo de tiempo, costaron lucha y sacrificio puede ocasionar una reacción similar para defenderlas. Una oportunidad vital para ligar el tema de las demandas, el tema de nuestro nivel de vida al tema del poder.
Debemos admitir que, pese a grandes esfuerzos, objetivamente la correlación de fuerzas no dio para impedir la aprobación de esta agresión bárbara. Pero si podemos afirmar que el trabajo obrero que se venía realizando por parte del Partido Comunista de México se potenció al grado de trastocar el balance original, de desencadenar acciones militantes y de elevar en algún grado el nivel de conciencia entre varios destacamentos obreros.
Miles de jóvenes proletarios se sumieron en la lucha política de una semana para otra. Hemos tenido la oportunidad de platicar con muchísimos de ellos y nos comentan que están emocionados, con la "piel enchinada", al comprobar su fuerza. Los comités charros se ven forzados a citar y denostar a los obreros que se han movilizado para torpedear esfuerzos de sus bases para sumarse a la corriente de lucha.
Con la aprobación de la reforma queda atrás el momento en el que había que concentrar toda la capacidad en un solo punto contra toda la capacidad enemiga. Ese momento ha pasado, pero no basta con dar ese diagnóstico. Se han borrado de la ley conquistas, se ha quebrado la fortaleza, ahora el teatro de guerra se transforma. Continúa la lucha contra la Reforma Laboral como eslabón principal, pero el teatro de guerra es de una naturaleza diferente. Su peso se traslada a cada uno de los centros de trabajo, ver que la apliquen pasa por decenas y centenas de escaramuzas dispersas. Es tarea de los revolucionarios pasar a impedir que implementen ni uno solo de los puntos de la Reforma, o que les cueste al máximo. Saber combinar cada una de esas batallas individuales, conectarlas en una estrategia que apunte al cambio de correlación y el derrocamiento del capitalismo es el camino.
Así, se vislumbra que conforme la burguesía vaya implementando su línea de ataques salvajes estará preparando una clase obrera movilizada y en pie de guerra. Decuplicando la actual fuerza podríamos paralizar la agresión, equilibrar las fuerzas. Aumentarlas más, sentar las bases de alianzas populares, llevará a que la toma del poder deje de ser algo panfletario.
Hasta que pongamos al enemigo de rodillas, hasta que quememos esta ley y los obreros escribamos las nuevas leyes de este país, cada fábrica donde logremos organizar a los trabajadores se vuelve una trinchera. Que les cueste con protestas, que les duela con la huelga si se atreven a forzarnos a las modalidades de trabajo esclavo moderno, y aún tenemos más armas en el arsenal obrero.
No abona en estos momentos el oportunismo que plantea luchas sin sacrificios, soluciones fáciles y rápidas. Por un lado está la socialdemocracia que plantea el engaño de que entregándole más apoyos a su grupo parlamentario, a su política de solución capitalista a la crisis capitalista, se puede resolver la contradicción del trabajo con el capital, al mismo tiempo que realiza esfuerzos grandes por desactivar las luchas en todos los terrenos. Por el otro lado están grupos, hoy todavía marginales, pero que en escenarios de recrudecimiento de la lucha, como en Grecia o España, pueden recibir más atención y apoyo por parte de los medios. Hablamos de grupos que promueven nociones tales como que la acción directa de núcleos pequeños o individuos (digamos aventando piedras a un banco, grafitear un símbolo desprovisto de contenido) puede salvar la situación de bancarrota del sistema pasando olímpicamente por alto la dura labor de elevar la conciencia entre las masas obreras.
No abona el pesimismo pequeñoburgués. En estos momentos la tarea es mantener las brasas encendidas, no permitir que se pierdan las líneas de resistencia de nuestra clase para que en el siguiente asalto, que previsiblemente sea en breve, pueda acumularse aún más fuerza. No es tarea de un revolucionario ser el primero en salir corriendo en estos momentos, hasta el punto en que se huye de la realidad para refugiarse en abstracciones más placenteras.
Por último, no abona tampoco la labor de confusión. Los pasos necesarios para superar los momentos de tragedia que vive nuestra clase no pueden ser suplantados por montajes y apariencias. El hecho de que la tecnología de la información junto con los programas de diseño permita a un pequeño grupo hoy en día montar páginas bonitas en la red con el nombre que quieran no altera ni su naturaleza ni su carácter. ¿Acaso por tener una página web estos grupos sin implantación entre la clase obrera escapan de la crítica que dirigieran Marx [2] y Engels a las sectas socialistas o semi-socialistas?
Hemos de decir con franqueza que por nuestra propia casa debemos comenzar. Los desarrollos que se dieron durante las últimas semanas en el primer asalto de la Reforma Laboral deben servir ya de palpable argumento para que todos los camaradas en el país redoblen el giro industrial, sistematicen el trabajo en sus frentes de intervención y eleven la audacia de su trabajo de agitación. Una clase obrera en general movilizada, un polo clasista en el movimiento sindical, organizaciones revolucionarias dispuestas en cada centro de trabajo neurálgico, alianzas para el frente anticapitalista, antimonopolista, antiimperialista. Tales son las bases del nuevo poder.
[1] Lenin, Obras Escogidas (03), tomo 2, pág. 719
[2] Ver los artículos, resoluciones y cartas encaminados a la preparación de la Internacional. Por ejemplo en la Carta de Marx a Bolte, 1871 encontramos: “ El desarrollo del sectarismo socialista y el desarrollo del movimiento obrero real se encuentran siempre en proporción inversa. Las sectas están justificadas (históricamente) mientras la clase obrera aún no ha madurado para un movimiento histórico independiente. Pero en cuanto ha alcanzado esa madurez, todas las sectas se hacen esencialmente reaccionarias.”
Diego Torres es el Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de México.
Rebelión
Con relación a la aprobación de la Reforma Laboral comenzamos a ver posiciones que diagnostican a la misma, pero que no dan una orientación concreta ni a las fuerzas de clase ni a las fuerzas revolucionarias de este país, lo cual equivale a claudicar y darse a la fuga en espera de “tiempos mejores”.
En primer lugar, con la agresión contra el valor de nuestra fuerza de trabajo más dura de la que tengan memoria generaciones de obreros no se puede pasar la hoja simplemente. Nosotros estamos de acuerdo con la exposición sobre política que hace Lenin en el pasaje donde dice que "Hay que captar en todo momento el eslabón especial de la cadena al que es preciso aferrarse con todas las fuerzas para sujetar la cadena entera y preparar el tránsito al eslabón siguiente, con lo que la sucesión de los eslabones, su forma, su encadenamiento, sus diferencias internas en la cadena histórica de los acontecimientos no son tan simples y faltas de sentido como en el caso de una cadena vulgar de las que fabrica el herrero" [1] . La lucha de clases no puede encerrarse en los tiempos jurídico-legislativos. Aunque ese tiempo esté agotado la Reforma laboral sigue siendo el eslabón principal, sigue siendo el tema que determina la lucha de clases en este periodo, las posteriores agresiones serán su desdoblamiento y profundización.
Lo que es cierto para la guerra lo es por extensión a la política, ninguna guerra se gana en una sola batalla. Tampoco una batalla consiste en un solo asalto, eso solo cabe en enfrentamientos donde no existe absolutamente ninguna clase de resistencia y que por tanto no pueden ser caracterizados como enfrentamientos. Stalingrado, por ejemplo, no fue nuestra victoria de un día o de dos semanas... esta será una lucha dura, cruenta y larga.
Existe la posibilidad objetiva de preparar una contraofensiva, siempre que nos peguemos al sujeto revolucionario por excelencia, a lo más avanzado, al proletariado, a los obreros industriales organizados. Que las consignas que aluden a formas de lucha, como el paro y la huelga, dejen de emitirse por sectas en la red para pasar a impregnar las mentes y corazones de miles de obreros angustiados y enfurecidos en los centros de trabajo, por subvertir en este momento con la mayor amplitud posible las cadenas de mando del sindicalismo corporativo, del charrismo.
Décadas de derrotas, errores y entregas deben remontarse, básicamente recomponer un fuerte polo clasista en el movimiento obrero que se perdió desde las décadas de los 30’s-40’s en nuestro país. Sepultar conquistas que, pese a su posterior socavamiento por un largo periodo de tiempo, costaron lucha y sacrificio puede ocasionar una reacción similar para defenderlas. Una oportunidad vital para ligar el tema de las demandas, el tema de nuestro nivel de vida al tema del poder.
Debemos admitir que, pese a grandes esfuerzos, objetivamente la correlación de fuerzas no dio para impedir la aprobación de esta agresión bárbara. Pero si podemos afirmar que el trabajo obrero que se venía realizando por parte del Partido Comunista de México se potenció al grado de trastocar el balance original, de desencadenar acciones militantes y de elevar en algún grado el nivel de conciencia entre varios destacamentos obreros.
Miles de jóvenes proletarios se sumieron en la lucha política de una semana para otra. Hemos tenido la oportunidad de platicar con muchísimos de ellos y nos comentan que están emocionados, con la "piel enchinada", al comprobar su fuerza. Los comités charros se ven forzados a citar y denostar a los obreros que se han movilizado para torpedear esfuerzos de sus bases para sumarse a la corriente de lucha.
Con la aprobación de la reforma queda atrás el momento en el que había que concentrar toda la capacidad en un solo punto contra toda la capacidad enemiga. Ese momento ha pasado, pero no basta con dar ese diagnóstico. Se han borrado de la ley conquistas, se ha quebrado la fortaleza, ahora el teatro de guerra se transforma. Continúa la lucha contra la Reforma Laboral como eslabón principal, pero el teatro de guerra es de una naturaleza diferente. Su peso se traslada a cada uno de los centros de trabajo, ver que la apliquen pasa por decenas y centenas de escaramuzas dispersas. Es tarea de los revolucionarios pasar a impedir que implementen ni uno solo de los puntos de la Reforma, o que les cueste al máximo. Saber combinar cada una de esas batallas individuales, conectarlas en una estrategia que apunte al cambio de correlación y el derrocamiento del capitalismo es el camino.
Así, se vislumbra que conforme la burguesía vaya implementando su línea de ataques salvajes estará preparando una clase obrera movilizada y en pie de guerra. Decuplicando la actual fuerza podríamos paralizar la agresión, equilibrar las fuerzas. Aumentarlas más, sentar las bases de alianzas populares, llevará a que la toma del poder deje de ser algo panfletario.
Hasta que pongamos al enemigo de rodillas, hasta que quememos esta ley y los obreros escribamos las nuevas leyes de este país, cada fábrica donde logremos organizar a los trabajadores se vuelve una trinchera. Que les cueste con protestas, que les duela con la huelga si se atreven a forzarnos a las modalidades de trabajo esclavo moderno, y aún tenemos más armas en el arsenal obrero.
No abona en estos momentos el oportunismo que plantea luchas sin sacrificios, soluciones fáciles y rápidas. Por un lado está la socialdemocracia que plantea el engaño de que entregándole más apoyos a su grupo parlamentario, a su política de solución capitalista a la crisis capitalista, se puede resolver la contradicción del trabajo con el capital, al mismo tiempo que realiza esfuerzos grandes por desactivar las luchas en todos los terrenos. Por el otro lado están grupos, hoy todavía marginales, pero que en escenarios de recrudecimiento de la lucha, como en Grecia o España, pueden recibir más atención y apoyo por parte de los medios. Hablamos de grupos que promueven nociones tales como que la acción directa de núcleos pequeños o individuos (digamos aventando piedras a un banco, grafitear un símbolo desprovisto de contenido) puede salvar la situación de bancarrota del sistema pasando olímpicamente por alto la dura labor de elevar la conciencia entre las masas obreras.
No abona el pesimismo pequeñoburgués. En estos momentos la tarea es mantener las brasas encendidas, no permitir que se pierdan las líneas de resistencia de nuestra clase para que en el siguiente asalto, que previsiblemente sea en breve, pueda acumularse aún más fuerza. No es tarea de un revolucionario ser el primero en salir corriendo en estos momentos, hasta el punto en que se huye de la realidad para refugiarse en abstracciones más placenteras.
Por último, no abona tampoco la labor de confusión. Los pasos necesarios para superar los momentos de tragedia que vive nuestra clase no pueden ser suplantados por montajes y apariencias. El hecho de que la tecnología de la información junto con los programas de diseño permita a un pequeño grupo hoy en día montar páginas bonitas en la red con el nombre que quieran no altera ni su naturaleza ni su carácter. ¿Acaso por tener una página web estos grupos sin implantación entre la clase obrera escapan de la crítica que dirigieran Marx [2] y Engels a las sectas socialistas o semi-socialistas?
Hemos de decir con franqueza que por nuestra propia casa debemos comenzar. Los desarrollos que se dieron durante las últimas semanas en el primer asalto de la Reforma Laboral deben servir ya de palpable argumento para que todos los camaradas en el país redoblen el giro industrial, sistematicen el trabajo en sus frentes de intervención y eleven la audacia de su trabajo de agitación. Una clase obrera en general movilizada, un polo clasista en el movimiento sindical, organizaciones revolucionarias dispuestas en cada centro de trabajo neurálgico, alianzas para el frente anticapitalista, antimonopolista, antiimperialista. Tales son las bases del nuevo poder.
[1] Lenin, Obras Escogidas (03), tomo 2, pág. 719
[2] Ver los artículos, resoluciones y cartas encaminados a la preparación de la Internacional. Por ejemplo en la Carta de Marx a Bolte, 1871 encontramos: “ El desarrollo del sectarismo socialista y el desarrollo del movimiento obrero real se encuentran siempre en proporción inversa. Las sectas están justificadas (históricamente) mientras la clase obrera aún no ha madurado para un movimiento histórico independiente. Pero en cuanto ha alcanzado esa madurez, todas las sectas se hacen esencialmente reaccionarias.”
Diego Torres es el Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de México.
Chávez, los mentirosos y el Infierno de Dante
Atilio A. Boron
Rebelión
En La Divina Comedia Dante Alighieri describe con artesanal minuciosidad los diferentes círculos del Infierno. Son nueve, pero nos interesa el octavo porque es el que está destinado a castigar a los mentirosos, entre los cuales sobresalen los malos consejeros, los charlatanes y los falsarios, gentes que mienten a sabiendas y sin escrúpulo alguno. Si el gran florentino tiene razón en su descripción las recientes elecciones venezolanas sumaron una enorme cantidad de candidatos a penar para siempre en ese círculo infernal . Pocas veces nos tocó soportar tanta cantidad de mentiras como las que leímos y escuchamos en estos días. La “dictadura chavista”, “ataques a la libertad de expresión” en la República Bolivariana, el “fraude electoral” fueron algunas de las más recurrentes en el fárrago de acusaciones descargadas sobre Chávez con tal de impedir su inexorable victoria.
¿Por qué tanto odio, tanta sed de venganza que hizo que políticos y comunicadores sociales que supuestamente deberían caracterizarse por su equilibrio y sensatez se convirtieran en voceros de las peores calumnias en contra de este personaje? La razón es bien sencilla: mienten porque los intereses de clase que representan, asociados a –y articulados políticamente con- los intereses imperiales exigen borrar al chavismo de la faz de la tierra, y para ello cualquier recurso es válido. Venezuela, que encierra en sus entrañas las mayores reservas petroleras de la Tierra, es una presa que suscita los apetitos incontenibles del imperio, impaciente por reapropiarse de lo que una vez fue suyo y dejó de serlo por obra y gracia de Chávez. Como se trata de un propósito inconfesable, por ser un simple acto de latrocinio, se requiere apelar a retorcidos argumentos para que el delito aparezca como un acto virtuoso.
Por eso los mentirosos tienen que decir que el chavismo instauró una "dictadura" en un país que desde 1999 hasta ayer convocó a su población a las urnas en quince oportunidades para elegir autoridades, diputados constituyentes, miembros de la Asamblea Nacional o para refrendar con el voto popular la nueva constitución o para decidir si se le revocaba o no el mandato al presidente. De las 15 contiendas electorales Chávez ganó 14 y perdió una, el referendo constitucional del 2007, por menos del 1 por ciento de los votos, y de inmediato reconoció la derrota. Curiosa "dictadura" que obra de esa manera, como lo recordara Eduardo Galeano hace ya unos años. No sólo eso: resulta que esta "dictadura" extendió los derechos políticos (amén de los sociales y económicos) como jamás antes lo habían hecho los regímenes supuestamente democráticos que gobernaron Venezuela desde el Pacto de Punto Fijo de 1958 instaurando una insípida alternancia sin alternativas entre democristianos y socialdemócratas que murió de muerte natural en 1998. Cuando Chávez llega al poder, en Febrero de 1999, uno de cada cinco venezolanos mayores de 18 años no existían políticamente: no podían votar porque no se los inscribía en los padrones y ni siquiera poseían documentos de identidad. Hoy la "dictadura" chavista redujo esa cifra al 3.5 por ciento. Además, en la Cuarta República (1958-1998) el abstencionismo de quienes sí podían votar fluctuaba en torno al 30 o el 35 por ciento llegando, según lo afirmara Daniel Zovatto, director del Observatorio Electoral Latinoamericano, a picos del 80 por ciento en la década del sesenta. En la elección del pasado 7 de Octubre se registró la más alta tasa de participación, con una abstención de apenas el 19 por ciento. Por si lo anterior fuera poco, mientras en la “ejemplar” democracia norteamericana se vota en un día hábil (el primer martes de noviembre, año por medio) y la tasa de abstención ronda el 50 porciento, en la "dictadura" chavista se lo hace en días domingos y con transporte gratis para que todos puedan acudir a los centros de votación. Fue por eso que el ex presidente Jimmy Carter aseguró que el sistema electoral de la Venezuela bolivariana es mejor que el de Estados Unidos y uno de los mejores del mundo. Sin embargo, los condenados al octavo círculo del infierno insisten en que lo que hay es una "dictadura" y que lo que faltan son libertades.
Su servil empecinamiento se refleja también en sus constantes críticas a los supuestos límites a la libertad de expresión en Venezuela: era ridículo, y hasta daba un poco de lástima, ver a esos severos custodios de la libertad de expresión denunciando públicamente las supuestas limitaciones a tan fundamental derecho sin que nadie en Venezuela interfiriera en su labor. ¡Decían públicamente y a los gritos que no había libertad! ante la mirada entre socarrona y perpleja de venezolanos que no entendían lo que proclamaban estos energúmenos en plena calle y a la luz del día. Basta con ojear los periódicos venezolanos para comprobar el tenor de las feroces críticas y perversas difamaciones que disparan a diario en contra de Chávez y su gobierno. Por supuesto, estos santos varones (y beatas mujeres) que fueron a la patria de Bolívar a custodiar la amenazada libertad de expresión jamás se inquietaron o manifestaron la menor preocupación por los 25 periodistas asesinados por el régimen títere que el imperialismo norteamericano instaló en Honduras luego del golpe de 2009. Tampoco se toman la molestia de informar que de los 111 canales de televisión existentes en Venezuela sólo 13 son públicos, y que tienen una audiencia de apenas el 5.4 por ciento como lo demostraran Jean-Luc Mélenchon e Ignacio Ramonet en una nota reciente. Y en los medios gráficos la situación es aún peor, porque el 80 por ciento está en manos de una oposición radicalmente enfrentada al gobierno. Diarios que, como los dominantes en la Argentina, violaron la veda electoral venezolana propalando subrepticiamente versiones vía twitter en los que aseguraban el triunfo irreversible de Henrique Capriles. Patricia Bullrich, una diputada argentina “tuiteaba”, con base en esas fuentes, “ 52.8 Capriles, 47.2 Chávez” y Federico Pinedo, otro diputado argentino, escribía alborozado “Gana @Capriles!”. Ninguno de los dos pidió perdón por haber engañado a miles de personas con tamañas falsedades. Es más, en declaraciones posteriores se enorgullecen en haber actuado como lo hicieron librando, como estaban, un duro combate en contra de la “tiranía chavista.” Contrasta con estas infames actitudes la seriedad, neutralidad y el profesionalismo del Consejo Nacional Electoral de Venezuela, un organismo público con representación multipartidaria, que tal como lo había anticipado sólo comunicaría los resultados de las elecciones cuando las tendencias del voto fueran irreversibles. Así lo hizo unas pocas horas después de terminado el comicio cuando un 90 porciento de las actas confirmaba una ventaja inalcanzable a favor del presidente Hugo Chávez (con 54 por ciento de los votos), misma que se amplió hasta llegar al 55 por ciento al finalizar el escrutinio. Con una diferencia de más de 1.600.000 votos la discusión sobre el fraude tuvo que ser discretamente archivada. Mejor no pensar en lo que hubiera sido el escenario si Chávez triunfaba con por un 2 o 3 por ciento de los votos.
Desilusionados y derrotados, los voceros del imperio sacaron de la manga el nuevo tema con el cual acosar a la Venezuela bolivariana: la salud de Chávez. Las usinas del imperio se encargaron de reconfigurar la agenda, y seguramente insistirán con este asunto mientras buscan nuevas formas de desestabilizar a su gobierno. Ya antes habían aludido a esto, pronosticando como decía la presentadora de CNN, Patricia Janiot, que a Chávez le quedaban entre 9 y 12 meses de vida. Esa fue una de las hazañas del venezolano: derrotar al cáncer. La otra: sostener una enorme inversión social que cambió para siempre las condiciones de existencia -tanto objetivas como subjetivas- de las clases populares, más allá de la necesidad, reconocida por Chávez, de mejorar la gestión de la cosa pública. Derrotados en las elecciones ahora vuelven a la carga porque el líder bolivariano ha demostrado ser un formidable aglutinador de la tradicionalmente dispersa dirigencia latinoamericana, lo que le ha permitido neutralizar con eficacia la regla de oro de cualquier imperio: “ divide et impera ”, como enseñaban los romanos. Y ese sí que es un pecado imperdonable, que merece mucho más que descender al octavo círculo del Infierno para hacerle compañía a tantos pseudo-periodistas (en realidad, publicistas de grandes empresas que utilizan los medios de comunicación para facilitar sus negocios) y supuestos republicanos cuya preocupación excluyente es garantizar la continuidad de la dictadura -aunque se vista con ropajes democráticos- del capital. El pecado de Chávez, murmuran por lo bajo (y a veces lo vociferan, como lo hace el impresentable Mitt Romney) es intolerable e imperdonable, y habrá que acabar con él cuanto antes. Ignorante de las leyes que rigen la dialéctica histórica la derecha cree que la larga marcha de Latinoamérica y el Caribe hacia su segunda y definitiva independencia es la obra maléfica de algunos espíritus malignos, como Fidel, el Che y Chávez. Parafraseando aquel célebre título del discurso de Fidel en el juicio del Moncada, a la derecha imperial y sus voceros locales “la historia los condenará.”
Rebelión
En La Divina Comedia Dante Alighieri describe con artesanal minuciosidad los diferentes círculos del Infierno. Son nueve, pero nos interesa el octavo porque es el que está destinado a castigar a los mentirosos, entre los cuales sobresalen los malos consejeros, los charlatanes y los falsarios, gentes que mienten a sabiendas y sin escrúpulo alguno. Si el gran florentino tiene razón en su descripción las recientes elecciones venezolanas sumaron una enorme cantidad de candidatos a penar para siempre en ese círculo infernal . Pocas veces nos tocó soportar tanta cantidad de mentiras como las que leímos y escuchamos en estos días. La “dictadura chavista”, “ataques a la libertad de expresión” en la República Bolivariana, el “fraude electoral” fueron algunas de las más recurrentes en el fárrago de acusaciones descargadas sobre Chávez con tal de impedir su inexorable victoria.
¿Por qué tanto odio, tanta sed de venganza que hizo que políticos y comunicadores sociales que supuestamente deberían caracterizarse por su equilibrio y sensatez se convirtieran en voceros de las peores calumnias en contra de este personaje? La razón es bien sencilla: mienten porque los intereses de clase que representan, asociados a –y articulados políticamente con- los intereses imperiales exigen borrar al chavismo de la faz de la tierra, y para ello cualquier recurso es válido. Venezuela, que encierra en sus entrañas las mayores reservas petroleras de la Tierra, es una presa que suscita los apetitos incontenibles del imperio, impaciente por reapropiarse de lo que una vez fue suyo y dejó de serlo por obra y gracia de Chávez. Como se trata de un propósito inconfesable, por ser un simple acto de latrocinio, se requiere apelar a retorcidos argumentos para que el delito aparezca como un acto virtuoso.
Por eso los mentirosos tienen que decir que el chavismo instauró una "dictadura" en un país que desde 1999 hasta ayer convocó a su población a las urnas en quince oportunidades para elegir autoridades, diputados constituyentes, miembros de la Asamblea Nacional o para refrendar con el voto popular la nueva constitución o para decidir si se le revocaba o no el mandato al presidente. De las 15 contiendas electorales Chávez ganó 14 y perdió una, el referendo constitucional del 2007, por menos del 1 por ciento de los votos, y de inmediato reconoció la derrota. Curiosa "dictadura" que obra de esa manera, como lo recordara Eduardo Galeano hace ya unos años. No sólo eso: resulta que esta "dictadura" extendió los derechos políticos (amén de los sociales y económicos) como jamás antes lo habían hecho los regímenes supuestamente democráticos que gobernaron Venezuela desde el Pacto de Punto Fijo de 1958 instaurando una insípida alternancia sin alternativas entre democristianos y socialdemócratas que murió de muerte natural en 1998. Cuando Chávez llega al poder, en Febrero de 1999, uno de cada cinco venezolanos mayores de 18 años no existían políticamente: no podían votar porque no se los inscribía en los padrones y ni siquiera poseían documentos de identidad. Hoy la "dictadura" chavista redujo esa cifra al 3.5 por ciento. Además, en la Cuarta República (1958-1998) el abstencionismo de quienes sí podían votar fluctuaba en torno al 30 o el 35 por ciento llegando, según lo afirmara Daniel Zovatto, director del Observatorio Electoral Latinoamericano, a picos del 80 por ciento en la década del sesenta. En la elección del pasado 7 de Octubre se registró la más alta tasa de participación, con una abstención de apenas el 19 por ciento. Por si lo anterior fuera poco, mientras en la “ejemplar” democracia norteamericana se vota en un día hábil (el primer martes de noviembre, año por medio) y la tasa de abstención ronda el 50 porciento, en la "dictadura" chavista se lo hace en días domingos y con transporte gratis para que todos puedan acudir a los centros de votación. Fue por eso que el ex presidente Jimmy Carter aseguró que el sistema electoral de la Venezuela bolivariana es mejor que el de Estados Unidos y uno de los mejores del mundo. Sin embargo, los condenados al octavo círculo del infierno insisten en que lo que hay es una "dictadura" y que lo que faltan son libertades.
Su servil empecinamiento se refleja también en sus constantes críticas a los supuestos límites a la libertad de expresión en Venezuela: era ridículo, y hasta daba un poco de lástima, ver a esos severos custodios de la libertad de expresión denunciando públicamente las supuestas limitaciones a tan fundamental derecho sin que nadie en Venezuela interfiriera en su labor. ¡Decían públicamente y a los gritos que no había libertad! ante la mirada entre socarrona y perpleja de venezolanos que no entendían lo que proclamaban estos energúmenos en plena calle y a la luz del día. Basta con ojear los periódicos venezolanos para comprobar el tenor de las feroces críticas y perversas difamaciones que disparan a diario en contra de Chávez y su gobierno. Por supuesto, estos santos varones (y beatas mujeres) que fueron a la patria de Bolívar a custodiar la amenazada libertad de expresión jamás se inquietaron o manifestaron la menor preocupación por los 25 periodistas asesinados por el régimen títere que el imperialismo norteamericano instaló en Honduras luego del golpe de 2009. Tampoco se toman la molestia de informar que de los 111 canales de televisión existentes en Venezuela sólo 13 son públicos, y que tienen una audiencia de apenas el 5.4 por ciento como lo demostraran Jean-Luc Mélenchon e Ignacio Ramonet en una nota reciente. Y en los medios gráficos la situación es aún peor, porque el 80 por ciento está en manos de una oposición radicalmente enfrentada al gobierno. Diarios que, como los dominantes en la Argentina, violaron la veda electoral venezolana propalando subrepticiamente versiones vía twitter en los que aseguraban el triunfo irreversible de Henrique Capriles. Patricia Bullrich, una diputada argentina “tuiteaba”, con base en esas fuentes, “ 52.8 Capriles, 47.2 Chávez” y Federico Pinedo, otro diputado argentino, escribía alborozado “Gana @Capriles!”. Ninguno de los dos pidió perdón por haber engañado a miles de personas con tamañas falsedades. Es más, en declaraciones posteriores se enorgullecen en haber actuado como lo hicieron librando, como estaban, un duro combate en contra de la “tiranía chavista.” Contrasta con estas infames actitudes la seriedad, neutralidad y el profesionalismo del Consejo Nacional Electoral de Venezuela, un organismo público con representación multipartidaria, que tal como lo había anticipado sólo comunicaría los resultados de las elecciones cuando las tendencias del voto fueran irreversibles. Así lo hizo unas pocas horas después de terminado el comicio cuando un 90 porciento de las actas confirmaba una ventaja inalcanzable a favor del presidente Hugo Chávez (con 54 por ciento de los votos), misma que se amplió hasta llegar al 55 por ciento al finalizar el escrutinio. Con una diferencia de más de 1.600.000 votos la discusión sobre el fraude tuvo que ser discretamente archivada. Mejor no pensar en lo que hubiera sido el escenario si Chávez triunfaba con por un 2 o 3 por ciento de los votos.
Desilusionados y derrotados, los voceros del imperio sacaron de la manga el nuevo tema con el cual acosar a la Venezuela bolivariana: la salud de Chávez. Las usinas del imperio se encargaron de reconfigurar la agenda, y seguramente insistirán con este asunto mientras buscan nuevas formas de desestabilizar a su gobierno. Ya antes habían aludido a esto, pronosticando como decía la presentadora de CNN, Patricia Janiot, que a Chávez le quedaban entre 9 y 12 meses de vida. Esa fue una de las hazañas del venezolano: derrotar al cáncer. La otra: sostener una enorme inversión social que cambió para siempre las condiciones de existencia -tanto objetivas como subjetivas- de las clases populares, más allá de la necesidad, reconocida por Chávez, de mejorar la gestión de la cosa pública. Derrotados en las elecciones ahora vuelven a la carga porque el líder bolivariano ha demostrado ser un formidable aglutinador de la tradicionalmente dispersa dirigencia latinoamericana, lo que le ha permitido neutralizar con eficacia la regla de oro de cualquier imperio: “ divide et impera ”, como enseñaban los romanos. Y ese sí que es un pecado imperdonable, que merece mucho más que descender al octavo círculo del Infierno para hacerle compañía a tantos pseudo-periodistas (en realidad, publicistas de grandes empresas que utilizan los medios de comunicación para facilitar sus negocios) y supuestos republicanos cuya preocupación excluyente es garantizar la continuidad de la dictadura -aunque se vista con ropajes democráticos- del capital. El pecado de Chávez, murmuran por lo bajo (y a veces lo vociferan, como lo hace el impresentable Mitt Romney) es intolerable e imperdonable, y habrá que acabar con él cuanto antes. Ignorante de las leyes que rigen la dialéctica histórica la derecha cree que la larga marcha de Latinoamérica y el Caribe hacia su segunda y definitiva independencia es la obra maléfica de algunos espíritus malignos, como Fidel, el Che y Chávez. Parafraseando aquel célebre título del discurso de Fidel en el juicio del Moncada, a la derecha imperial y sus voceros locales “la historia los condenará.”
Triunfo de Chávez: una ofrenda para el Che
José Steinsleger
En la crónica Sin olvido. Crímenes en La Higuera, los investigadores cubanos Adys Cupull y Froilán González transcribieron los apuntes del periodista inglés Richard Gott en la tarde del 9 de octubre de 1967, cuando el helicóptero que transportaba el cadáver del Che aterrizó en Vallegrande.
El corresponsal de The Guardian, escribió: “…la operación fue dejada en manos de un hombre en traje de campaña, quien –y todos los puntos convergen– era incuestionablemente uno de los representantes del servicio de inteligencia de Estados Unidos y, probablemente, un cubano”.
Cuarenta y cuatro años después, el 13 de abril de 2011, en el transcurso de un acto en homenaje a veteranos de la derrotada invasión mercenaria de Playa Girón (Cuba, 1961), la presidenta del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, Ileana Ros-Lehtinen, se fotografió en el Capitolio de Washington con el misterioso personaje: Félix Rodríguez, el asesino del Che.
¿Cuán cierto será que las ideas del Che han sido degradadas a mera iconografía de llaveros, tacitas y playeras? Creo que la interrogante se responde sola, pues también sus enemigos se han encargado de evocar, por la negativa, su memoria.
No satisfecha con el homenaje referido, doña Ileana (a quien los cubanos de Cuba llaman con el cariñoso apodo de Loba Feroz), sufrió una crisis de histeria en septiembre pasado, cuando la Agencia Federal de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés), envió un correo electrónico interno con una imagen del Che para celebrar el mes de la cultura hispana
La fotografía mostraba un carruaje de La Habana tirado por un caballo, pasando al lado de un mural con la foto del Che. Doña Ileana comentó: Sin duda, la EPA podría haber elegido la imagen de una persona hispana que realmente poseía los atributos que muestran nuestra orgullosa identidad hispana. O sea que el Che no descendería, en línea directa, del virrey de Perú José de la Serna Martínez de Hinojosa y Trujillo (1770-1832).
Dos verdades: la una, relativa a la imagen mercantilizada del Che. Y la otra, que por aparecer en los estandartes de cuanto movimiento insurgente o juvenil irrumpe en los cuatro puntos de la Tierra obligó a que en los recientes Juegos Olímpicos el gobierno inglés girase instrucciones a la policía de Londres para impedir el ingreso a los estadios a los que usaran playeras con la imagen del Che.
En 2007, con motivo del 40 aniversario de la caída del Che, escribimos que de la justicia de la comparación entre las unas y otras imágenes del guerrillero heroico, depende “…la claridad y la transparencia de la imagen”. O dicho de otro modo: ¿qué imagen nos interesa proyectar del Che?
Sin respuestas de cajón, la inquietud ofrece cierto grado de complejidad. En particular, para los que lejos del guevarismo y sus teorías, llevan al Che en sus corazones. Pacifistas y tolerantes a la carta, abstenerse: ni por asomo, aludimos a los que se regodean con la besucona dicotomía violencia/no violencia.
El legado del Che fue como el de Leonardo, aquel mago del Renacimiento que nunca finalizaba sus proyectos, dejándolos en bocetos o a medio hacer para que sus discípulos los continuaran. ¿No dijo el Che que había pulido su voluntad “…con delectación de artista”?
Los expertos en Historia del Derrotismo podrán sostener que las luchas revolucionarias de Miranda, Bolívar, Hidalgo, Morelos, Guerrero, fueron como las del Che, perdedoras. Sin embargo, habrá de repararse en que la gallardía de la que todos ellos dieron ejemplo, permitió que nuestros pueblos empezaran el siglo desempolvando sus bocetos, y poniéndolos al día con los nuevos ideales de la emancipación.
En Vallegrande, el inglés Gott apuntó que el Che “…fue quizá la única persona que tratara de encaminar las fuerzas radicales en todo el mundo, en una campaña concentrada contra Estados Unidos. Ahora está muerto, pero es difícil imaginar que sus ideas mueran con él”.
Me parece que en todo lo relativo al Che (y lamento si los inspectores de revoluciones caen en profunda depresión), habrá que revalorar el término ideas haciéndole un corte de manga al vocablo ideología, inescrutable y resbaladizo concepto de origen germano.
El legado del Che fue la continuación de nuestro propio Renacimiento político, puesto en acción por don Francisco de Miranda hace más de 200 años. Prueba de ello la encontramos en el satélite de comunicaciones que lleva su nombre (lanzado en septiembre último desde el desierto de Gobi en el marco de la cooperación China-Venezuela), que transmitió al mundo la arrolladora victoria de Hugo Chávez.
No viene al caso especular acerca de cuál hubiera sido la posición del guerrillero heroico frente a la revolución bolivariana. Pero guardo la sensación de que no bien se conocieron los resultados de los comicios presidenciales, el espíritu de Miranda se habrá dicho: … ¡qué linda ofrenda para el Che!
En la crónica Sin olvido. Crímenes en La Higuera, los investigadores cubanos Adys Cupull y Froilán González transcribieron los apuntes del periodista inglés Richard Gott en la tarde del 9 de octubre de 1967, cuando el helicóptero que transportaba el cadáver del Che aterrizó en Vallegrande.
El corresponsal de The Guardian, escribió: “…la operación fue dejada en manos de un hombre en traje de campaña, quien –y todos los puntos convergen– era incuestionablemente uno de los representantes del servicio de inteligencia de Estados Unidos y, probablemente, un cubano”.
Cuarenta y cuatro años después, el 13 de abril de 2011, en el transcurso de un acto en homenaje a veteranos de la derrotada invasión mercenaria de Playa Girón (Cuba, 1961), la presidenta del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, Ileana Ros-Lehtinen, se fotografió en el Capitolio de Washington con el misterioso personaje: Félix Rodríguez, el asesino del Che.
¿Cuán cierto será que las ideas del Che han sido degradadas a mera iconografía de llaveros, tacitas y playeras? Creo que la interrogante se responde sola, pues también sus enemigos se han encargado de evocar, por la negativa, su memoria.
No satisfecha con el homenaje referido, doña Ileana (a quien los cubanos de Cuba llaman con el cariñoso apodo de Loba Feroz), sufrió una crisis de histeria en septiembre pasado, cuando la Agencia Federal de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés), envió un correo electrónico interno con una imagen del Che para celebrar el mes de la cultura hispana
La fotografía mostraba un carruaje de La Habana tirado por un caballo, pasando al lado de un mural con la foto del Che. Doña Ileana comentó: Sin duda, la EPA podría haber elegido la imagen de una persona hispana que realmente poseía los atributos que muestran nuestra orgullosa identidad hispana. O sea que el Che no descendería, en línea directa, del virrey de Perú José de la Serna Martínez de Hinojosa y Trujillo (1770-1832).
Dos verdades: la una, relativa a la imagen mercantilizada del Che. Y la otra, que por aparecer en los estandartes de cuanto movimiento insurgente o juvenil irrumpe en los cuatro puntos de la Tierra obligó a que en los recientes Juegos Olímpicos el gobierno inglés girase instrucciones a la policía de Londres para impedir el ingreso a los estadios a los que usaran playeras con la imagen del Che.
En 2007, con motivo del 40 aniversario de la caída del Che, escribimos que de la justicia de la comparación entre las unas y otras imágenes del guerrillero heroico, depende “…la claridad y la transparencia de la imagen”. O dicho de otro modo: ¿qué imagen nos interesa proyectar del Che?
Sin respuestas de cajón, la inquietud ofrece cierto grado de complejidad. En particular, para los que lejos del guevarismo y sus teorías, llevan al Che en sus corazones. Pacifistas y tolerantes a la carta, abstenerse: ni por asomo, aludimos a los que se regodean con la besucona dicotomía violencia/no violencia.
El legado del Che fue como el de Leonardo, aquel mago del Renacimiento que nunca finalizaba sus proyectos, dejándolos en bocetos o a medio hacer para que sus discípulos los continuaran. ¿No dijo el Che que había pulido su voluntad “…con delectación de artista”?
Los expertos en Historia del Derrotismo podrán sostener que las luchas revolucionarias de Miranda, Bolívar, Hidalgo, Morelos, Guerrero, fueron como las del Che, perdedoras. Sin embargo, habrá de repararse en que la gallardía de la que todos ellos dieron ejemplo, permitió que nuestros pueblos empezaran el siglo desempolvando sus bocetos, y poniéndolos al día con los nuevos ideales de la emancipación.
En Vallegrande, el inglés Gott apuntó que el Che “…fue quizá la única persona que tratara de encaminar las fuerzas radicales en todo el mundo, en una campaña concentrada contra Estados Unidos. Ahora está muerto, pero es difícil imaginar que sus ideas mueran con él”.
Me parece que en todo lo relativo al Che (y lamento si los inspectores de revoluciones caen en profunda depresión), habrá que revalorar el término ideas haciéndole un corte de manga al vocablo ideología, inescrutable y resbaladizo concepto de origen germano.
El legado del Che fue la continuación de nuestro propio Renacimiento político, puesto en acción por don Francisco de Miranda hace más de 200 años. Prueba de ello la encontramos en el satélite de comunicaciones que lleva su nombre (lanzado en septiembre último desde el desierto de Gobi en el marco de la cooperación China-Venezuela), que transmitió al mundo la arrolladora victoria de Hugo Chávez.
No viene al caso especular acerca de cuál hubiera sido la posición del guerrillero heroico frente a la revolución bolivariana. Pero guardo la sensación de que no bien se conocieron los resultados de los comicios presidenciales, el espíritu de Miranda se habrá dicho: … ¡qué linda ofrenda para el Che!
martes, octubre 09, 2012
Hugo Chávez: una cura de humildad óptica
Luis Hernández Navarro
Quienes soñaron con una derrota de Hugo Chávez despertaron este 8 de octubre con una pesadilla. El mandatario venezolano triunfó sobre Henrique Capriles con 54.4 por ciento de los sufragios, 10 puntos porcentuales más que su rival.
Esta diferencia sería la envidia de la mayoría de los candidatos a jefe del Ejecutivo en cualquier elección. Mariano Rajoy ganó los comicios en España con 44.6 por ciento de los votos, David Cameron lo hizo en Gran Bretaña con 36.1 por ciento y Enrique Peña Nieto en México con 38.21.
No obstante lo contundente e incontrovertible de la victoria chavista, ahora diversos analistas políticos y la prensa española, estadunidense y buena parte de la mexicana, pretenden disminuir el alcance y significado del triunfo del presidente, o presentarlo como un paso en su eternización.
Quienes se comportan así son los mismos que, sin evidencia alguna, vaticinaron la inminente llegada de Capriles al Palacio de Miraflores, cuando nunca tuvo posibilidad de que algo así sucediera. Ninguna encuesta seria le dio nunca ventaja al candidato opositor y, por el contrario, los niveles de aprobación hacia Hugo Chávez y su gobierno han sido siempre muy altos. Sin embargo, se creyeron sus propias mentiras –o las de sus patrocinadores– y ahora no encuentran una manera elegante de rectificar.
Sería recomendable que todos ellos tomaran nota de la sugerencia de Manuel Rivas en El País, del pasado sábado 6 de octubre. “No se puede despachar a Chávez como un chiflado. Porque no lo es y porque lo decisivo va a ser la percepción popular de si han mejorado o no las condiciones de vida para la mayoría –escribió el autor gallego–. Según la ONU, la tasa de pobreza en Venezuela se ha reducido en 10 años en 21 por ciento. Gane o no Chávez, la austeridad española debería incluir una cura de humildad óptica con América Latina.”
Antes, del pasado 7 de octubre, muchos de los indicadores del grado de aprobación popular del mandatario venezolano estaban a la vista de quien quisiera mirarlos. Según el Reporte de la Felicidad Mundial 2012, realizado por la Universidad de Columbia de EU, Venezuela ocupa el segundo lugar de América Latina, y el número 19 en el mundo, en la lista de los países más felices del mundo, por encima de Francia, España, México, Brasil, Alemania y Colombia, Japón e Italia. Entre los parámetros evaluados en el estudio se encuentran la educación, la salud, la expectativa de vida, las relaciones humanas, el empleo y el ingreso económico familiar.
En el estudio de Latinobarómetro 2011, en el que se mide la percepción de la población de 18 países de América Latina con sus gobiernos, instituciones y procesos socioeconómicos, Venezuela salió muy bien librado. Es el tercer país de la región en el que la distribución de la riqueza es vista como muy justa o justa. Curiosamente, Chile, el país que es presentado por los apologistas del libre mercado como ejemplo a seguir, ocupa el último lugar de calificación en el área.
Las conclusiones del sondeo muestran el grado distorsión con que los medios de comunicación internacionales juzgan el gobierno de Chávez en relación con las percepciones de los venezolanos. Mientras la prensa de los países desarrollados presentan a Venezuela como un país injusto, sus habitantes opinan que es la nación en el área en la que más se garantizan derechos, oportunidades y seguridades. También es el primer país en la igualdad de participación en hombres como en mujeres, seguido por Argentina. Y el tercero más democrático, después de Uruguay y Costa Rica. Con base en una escala del 1 al 10, Venezuela obtuvo una calificación de 7.3.
También, contra la imagen fabricada en la prensa internacional sobre el gobierno de Chávez como una dictadura, Latinobarómetro observa: Si miramos el apoyo a la democracia en Chile y Venezuela, vemos que en Venezuela a partir de 2004, es decir, a los cuatro años de haber asumido el poder Chávez, se mantiene muy por encima de 70 por ciento hasta 2011, alcanzando entre 2008 y 2010 porcentajes por encima de 80 por ciento.
La favorable percepción de los venezolanos sobre su país, su gobierno, su democracia y su proceso, refrendada el pasado domingo, no es producto de un lavado de cerebro. Aunque la revolución bolivariana ha venido forjando su hegemonía semántica, sería imposible que así fuera. Venezuela es un país extraordinariamente bien informado y enlazado, y la oposición sigue teniendo una enorme fuerza ideológica. Como explicaron Jean-Luc Mélenchon e Ignacio Ramonet en las páginas de este diario el pasado viernes, de 111 canales de televisión, 61 son privados, 37 comunitarios y 13 públicos. La audiencia de los privados es del 61 por ciento. Cuatro de cada cinco periódicos están en manos de antichavistas.
La visión que los venezolanos tienen sobre sí mismos tiene bases materiales de sustentación evidentes. Venezuela se ubica como uno de los países de América Latina donde más se ha disminuido la desigualdad (y no sólo la pobreza): su índice de Gini ha pasado de 0.48 en 1988 a 0.38 en 2010. El de México es de 0.51.
Algunos analistas han concluido que el balance electoral arroja un país dividido en dos partes iguales. No es cierto. Ciertamente existen dos bloques, pero uno, el que apuesta por el socialismo del siglo XXI, es holgadamente mayoritario. No obstante, el desgaste en el ejercicio del poder, y sus fallas y deficiencias, en términos absolutos, el chavismo ha ganado nuevos adeptos.
Después de 13 años de transformar la realidad político y social de Venezuela a fondo, ya va siendo hora de que sus críticos –como dice Manuel Rivas– realicen una cura de humildad óptica.
Quienes soñaron con una derrota de Hugo Chávez despertaron este 8 de octubre con una pesadilla. El mandatario venezolano triunfó sobre Henrique Capriles con 54.4 por ciento de los sufragios, 10 puntos porcentuales más que su rival.
Esta diferencia sería la envidia de la mayoría de los candidatos a jefe del Ejecutivo en cualquier elección. Mariano Rajoy ganó los comicios en España con 44.6 por ciento de los votos, David Cameron lo hizo en Gran Bretaña con 36.1 por ciento y Enrique Peña Nieto en México con 38.21.
No obstante lo contundente e incontrovertible de la victoria chavista, ahora diversos analistas políticos y la prensa española, estadunidense y buena parte de la mexicana, pretenden disminuir el alcance y significado del triunfo del presidente, o presentarlo como un paso en su eternización.
Quienes se comportan así son los mismos que, sin evidencia alguna, vaticinaron la inminente llegada de Capriles al Palacio de Miraflores, cuando nunca tuvo posibilidad de que algo así sucediera. Ninguna encuesta seria le dio nunca ventaja al candidato opositor y, por el contrario, los niveles de aprobación hacia Hugo Chávez y su gobierno han sido siempre muy altos. Sin embargo, se creyeron sus propias mentiras –o las de sus patrocinadores– y ahora no encuentran una manera elegante de rectificar.
Sería recomendable que todos ellos tomaran nota de la sugerencia de Manuel Rivas en El País, del pasado sábado 6 de octubre. “No se puede despachar a Chávez como un chiflado. Porque no lo es y porque lo decisivo va a ser la percepción popular de si han mejorado o no las condiciones de vida para la mayoría –escribió el autor gallego–. Según la ONU, la tasa de pobreza en Venezuela se ha reducido en 10 años en 21 por ciento. Gane o no Chávez, la austeridad española debería incluir una cura de humildad óptica con América Latina.”
Antes, del pasado 7 de octubre, muchos de los indicadores del grado de aprobación popular del mandatario venezolano estaban a la vista de quien quisiera mirarlos. Según el Reporte de la Felicidad Mundial 2012, realizado por la Universidad de Columbia de EU, Venezuela ocupa el segundo lugar de América Latina, y el número 19 en el mundo, en la lista de los países más felices del mundo, por encima de Francia, España, México, Brasil, Alemania y Colombia, Japón e Italia. Entre los parámetros evaluados en el estudio se encuentran la educación, la salud, la expectativa de vida, las relaciones humanas, el empleo y el ingreso económico familiar.
En el estudio de Latinobarómetro 2011, en el que se mide la percepción de la población de 18 países de América Latina con sus gobiernos, instituciones y procesos socioeconómicos, Venezuela salió muy bien librado. Es el tercer país de la región en el que la distribución de la riqueza es vista como muy justa o justa. Curiosamente, Chile, el país que es presentado por los apologistas del libre mercado como ejemplo a seguir, ocupa el último lugar de calificación en el área.
Las conclusiones del sondeo muestran el grado distorsión con que los medios de comunicación internacionales juzgan el gobierno de Chávez en relación con las percepciones de los venezolanos. Mientras la prensa de los países desarrollados presentan a Venezuela como un país injusto, sus habitantes opinan que es la nación en el área en la que más se garantizan derechos, oportunidades y seguridades. También es el primer país en la igualdad de participación en hombres como en mujeres, seguido por Argentina. Y el tercero más democrático, después de Uruguay y Costa Rica. Con base en una escala del 1 al 10, Venezuela obtuvo una calificación de 7.3.
También, contra la imagen fabricada en la prensa internacional sobre el gobierno de Chávez como una dictadura, Latinobarómetro observa: Si miramos el apoyo a la democracia en Chile y Venezuela, vemos que en Venezuela a partir de 2004, es decir, a los cuatro años de haber asumido el poder Chávez, se mantiene muy por encima de 70 por ciento hasta 2011, alcanzando entre 2008 y 2010 porcentajes por encima de 80 por ciento.
La favorable percepción de los venezolanos sobre su país, su gobierno, su democracia y su proceso, refrendada el pasado domingo, no es producto de un lavado de cerebro. Aunque la revolución bolivariana ha venido forjando su hegemonía semántica, sería imposible que así fuera. Venezuela es un país extraordinariamente bien informado y enlazado, y la oposición sigue teniendo una enorme fuerza ideológica. Como explicaron Jean-Luc Mélenchon e Ignacio Ramonet en las páginas de este diario el pasado viernes, de 111 canales de televisión, 61 son privados, 37 comunitarios y 13 públicos. La audiencia de los privados es del 61 por ciento. Cuatro de cada cinco periódicos están en manos de antichavistas.
La visión que los venezolanos tienen sobre sí mismos tiene bases materiales de sustentación evidentes. Venezuela se ubica como uno de los países de América Latina donde más se ha disminuido la desigualdad (y no sólo la pobreza): su índice de Gini ha pasado de 0.48 en 1988 a 0.38 en 2010. El de México es de 0.51.
Algunos analistas han concluido que el balance electoral arroja un país dividido en dos partes iguales. No es cierto. Ciertamente existen dos bloques, pero uno, el que apuesta por el socialismo del siglo XXI, es holgadamente mayoritario. No obstante, el desgaste en el ejercicio del poder, y sus fallas y deficiencias, en términos absolutos, el chavismo ha ganado nuevos adeptos.
Después de 13 años de transformar la realidad político y social de Venezuela a fondo, ya va siendo hora de que sus críticos –como dice Manuel Rivas– realicen una cura de humildad óptica.
lunes, octubre 08, 2012
La carta de Einstein en subasta
Aparece hoy en La Jornada una noticia sobre la subasta de una carta de Einstein que expresa su posición respecto a la religión y a los judíos. Los comentarios de los lectores al calce se refieren a su opinión sobre el pensamiento de este brillante físico. Lo que me gustaría subrayar es la arbitrariedad de la clase oligárquica que se reparte al mundo
caprichosamente sin consideración alguna de que se lo está robando a los
miles de millones que también tienen derecho tanto a sus recursos
económicos como a los culturales. Siendo esta carta escrita por uno de los hombres más sabios de la humanidad tendría que ser un legado y exhibirse en un museo para que se tuviera acceso a ella. El capitalismo es aceptado como si no hubiese modelos más incluyentes, justos y equitativos en este mundo. Apelo al espíritu crítico ante los capitalistas que desean adueñarse de todo dejando al margen al resto de los seres humanos (99%).
Che: ¡hasta siempre comandante!
8 de Octubre conmemoración de la caída del Che
Luz Marina López Espinosa
Rebelión
Nombre que ennobleció una letra, la más ruda de la lengua castellana, con la que alguien diría, no podría hacerse un poema. Y es que tiene algo macizo en su fonética que como que no la deja ir bien con lirismos y sutilezas. Sin embargo,…”Si el poeta eres tu… qué puedo yo cantarte comandante” lo advirtió Silvio. Y el hombre era eso y más cuando enseñó lo que nadie antes había hecho expreso, que la revolución era ante todo amor, un acto de amor.
Y poeta y todo, fue tanta la fortaleza de ese hombre –el más perfecto del siglo XX dijo J.P. Sartre- que no hay que recabar sobre el acero que templó esa alma y el diamante que acorazó su cuerpo en algún sentido débil, al punto de aterrorizar al verdugo: “Parece que está rezado, no le entran las balas”. Pero que nadie se llame a engaño porque esa rudeza, la misma de la ch que te nomina, era ante todo y por sobre todo –no tuviste reparo en reclamarlo- expresión acabada de la más noble fragilidad humana: la de sentir la suerte del otro hasta hacerla propia, dando cauce libertario a las células de su cuerpo indignadas por la injusticia que se comete contra ese otro al que no se reconoce tal, porque soy yo mismo. Un acto de amor en realidad.
El hombre universal
Por eso el Che se despojó de los alamares de diplomático, de ministro de estado y de gerente del banco de su patria, para emprender el camino de la guerra en la áspera selva boliviana, dura no por culpa de ella que qué la van a ser arboledas y cañadas, sino por el ocupante que hollaba sus veredas y humillaba a sus taciturnos moradores con la boca del cañón codiciosa tras algún gesto levantisco. Condotiero sí lo reconoció, pero de una manera especial, porque su paga era la libertad del hermano, bella paga; y el suelo extraño donde combatía, África, Cuba o Bolivia, no lo era más que su pampa argentina.
Tenía bien fundamentado su destino, porque el Che era todo menos un aventurero. Las “aventuras” que emprendió nacieron de su observación y análisis de la realidad, cuya decisión de transformarla requirió de lecturas muchas, poesía, política y sociología amén de su arte primero que fue la medicina, aunque se envaneció de haberla sacrificado por el oficio de soldado. Al mismo tiempo y en sus palabras, pulió la voluntad con delectación de artista. Marxista consumado, es decir filósofo, tuvo espacio para dejarnos textos de economía política y filosofía, así como observaciones sobre la situación del indio boliviano, el obrero peruano, los estudiantes colombianos.
El Hombre Nuevo
Entonces Ernesto, que así se llamaba y así lo nombraban sus papás, cuando tomó la decisión de irse a luchar por ese otro que no lo era porque era él mismo, les escribió una carta: Otra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante, vuelvo al camino con la adarga al brazo. Y es que el hombre, de verdad tenía su pisca de poeta -¡y vaya si lo era!-, cuando de tan metafórica manera les participó su determinación. Igual lo hizo con sus cinco pequeños hijos. A unos y otros, sin alardes ni patetismos, les anunció que debían estar preparados para no volverlo a ver. Pero dialéctico y revolucionario, esto tan trascendente para el común de los mortales, lo anotó apenas como el dato inevitable en una biografía personal, y pasó pronto de largo sobre él. La recomendación principal en esas cartas testamento, era el legado que les dejaba de una vida consecuente con un pensamiento y comprometida con la liberación de los sometidos y el desagravio de los humillados. Era él mismo el Hombre Nuevo que recomendaba construir si se quería redimir el mundo de las miserias a las que lo tenía postrado el hombre viejo, el que gira alrededor de sus apetitos e intereses.
El cadáver del Che
Un cadáver así, como el que conocimos porque los torpes estrategas del despotismo militar latinoamericano calcularon que con esa imagen se acababa el mito, un cadáver así, dan ganas de sentarse a conversar con él. Serenamente, largamente, y hasta fumar de su tabaco como lo hacían nuestros antepasados en señal de comunión. Sin llanto en los ojos desde luego porque ¿a santo de qué llorar?
Llanto el del verdugo que no supo matar tu cadáver y luego gastó su vida y la de la siguiente generación, a la manera de los primeros conquistadores que destruían los adoratorios de los amerindios, porfiando en desacralizar ese inmenso santuario que iba siendo ya toda Bolivia, donde ríos, cordilleras, el sonido de la tena, el canto del tucán y hasta el mar que no tiene, eran venerados por multitudes en romería de todo el mundo, como el pueblito por donde pasó el Che, el rancho donde durmió el Che, el sendero que transitó el Che, y así hasta el santuario mayor, Arca de la Alianza, Santo Grial por el que lucharon infructuosamente todos los Indiana Jones del mundo, la humilde alberca de la escuelita en la universal Higuera donde una mirada serena que no deja de mirar, nos pregunta e interpela y reclama respuesta.
El Che: guerrero y poeta
Altar aquél donde cayó el Che para levantarse e ir por siempre persiguiendo los verdugos en cualquier rincón del mundo donde posen su planta, inspirando donde quiera haya jóvenes, estudiantes, obreros o cantores, hombres o mujeres ya desde entonces indignados reclamándole al mundo, mucho antes de que se diera lo peor en el triste ocaso del siglo XX y en el mal alborear de este XXI, que otra cosa exigen de él. Fuera en Islandia o en Vietnam, en la muralla de una capital del primer mundo o en la pared derruida de una casa campesina en los Andes sudamericanos y aún en la mismísima entraña del monstruo, una imagen orienta el camino.
Pero el Che nos enseñó no la visión idealista de la revolución como gesto ni apenas como actitud, sino como una construcción que partía del estudio, el espíritu crítico y ¡ah! mucho trabajo, asentado en el suelo que nos sostiene y siempre con el otro. Por eso él no es un ícono ni un mito aunque tenga de los dos, y aunque la mercadotecnia del statu quo así nos lo recomiende.
Era tan integral además de íntegra su condición humana, que ya su espíritu poseído por los efluvios de la guerra, fue capaz de componer un poema, declaración de amor, de despedida y de fortaleza a su amada Aleida, cuando la decisión suprema de partir a Bolivia en viaje que sabía sin regreso, llevaba ínsita la de abandonarla:
Adiós, mi única,
No tiembles ante el hambre de los lobos
Ni en el frío estepario de la ausencia,
Del lado del corazón te llevo
Y juntos seguiremos hasta que la ruta se esfume.
8 de Octubre conmemoración de la caída del Che. Día del guerrillero heroico. Y, con Fidel, Chávez, Evo, Correa y Marcha Patriótica te decimos: ¡Hasta Siempre Comandante!
Luz Marina López Espinosa
Rebelión
Nombre que ennobleció una letra, la más ruda de la lengua castellana, con la que alguien diría, no podría hacerse un poema. Y es que tiene algo macizo en su fonética que como que no la deja ir bien con lirismos y sutilezas. Sin embargo,…”Si el poeta eres tu… qué puedo yo cantarte comandante” lo advirtió Silvio. Y el hombre era eso y más cuando enseñó lo que nadie antes había hecho expreso, que la revolución era ante todo amor, un acto de amor.
Y poeta y todo, fue tanta la fortaleza de ese hombre –el más perfecto del siglo XX dijo J.P. Sartre- que no hay que recabar sobre el acero que templó esa alma y el diamante que acorazó su cuerpo en algún sentido débil, al punto de aterrorizar al verdugo: “Parece que está rezado, no le entran las balas”. Pero que nadie se llame a engaño porque esa rudeza, la misma de la ch que te nomina, era ante todo y por sobre todo –no tuviste reparo en reclamarlo- expresión acabada de la más noble fragilidad humana: la de sentir la suerte del otro hasta hacerla propia, dando cauce libertario a las células de su cuerpo indignadas por la injusticia que se comete contra ese otro al que no se reconoce tal, porque soy yo mismo. Un acto de amor en realidad.
El hombre universal
Por eso el Che se despojó de los alamares de diplomático, de ministro de estado y de gerente del banco de su patria, para emprender el camino de la guerra en la áspera selva boliviana, dura no por culpa de ella que qué la van a ser arboledas y cañadas, sino por el ocupante que hollaba sus veredas y humillaba a sus taciturnos moradores con la boca del cañón codiciosa tras algún gesto levantisco. Condotiero sí lo reconoció, pero de una manera especial, porque su paga era la libertad del hermano, bella paga; y el suelo extraño donde combatía, África, Cuba o Bolivia, no lo era más que su pampa argentina.
Tenía bien fundamentado su destino, porque el Che era todo menos un aventurero. Las “aventuras” que emprendió nacieron de su observación y análisis de la realidad, cuya decisión de transformarla requirió de lecturas muchas, poesía, política y sociología amén de su arte primero que fue la medicina, aunque se envaneció de haberla sacrificado por el oficio de soldado. Al mismo tiempo y en sus palabras, pulió la voluntad con delectación de artista. Marxista consumado, es decir filósofo, tuvo espacio para dejarnos textos de economía política y filosofía, así como observaciones sobre la situación del indio boliviano, el obrero peruano, los estudiantes colombianos.
El Hombre Nuevo
Entonces Ernesto, que así se llamaba y así lo nombraban sus papás, cuando tomó la decisión de irse a luchar por ese otro que no lo era porque era él mismo, les escribió una carta: Otra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante, vuelvo al camino con la adarga al brazo. Y es que el hombre, de verdad tenía su pisca de poeta -¡y vaya si lo era!-, cuando de tan metafórica manera les participó su determinación. Igual lo hizo con sus cinco pequeños hijos. A unos y otros, sin alardes ni patetismos, les anunció que debían estar preparados para no volverlo a ver. Pero dialéctico y revolucionario, esto tan trascendente para el común de los mortales, lo anotó apenas como el dato inevitable en una biografía personal, y pasó pronto de largo sobre él. La recomendación principal en esas cartas testamento, era el legado que les dejaba de una vida consecuente con un pensamiento y comprometida con la liberación de los sometidos y el desagravio de los humillados. Era él mismo el Hombre Nuevo que recomendaba construir si se quería redimir el mundo de las miserias a las que lo tenía postrado el hombre viejo, el que gira alrededor de sus apetitos e intereses.
El cadáver del Che
Un cadáver así, como el que conocimos porque los torpes estrategas del despotismo militar latinoamericano calcularon que con esa imagen se acababa el mito, un cadáver así, dan ganas de sentarse a conversar con él. Serenamente, largamente, y hasta fumar de su tabaco como lo hacían nuestros antepasados en señal de comunión. Sin llanto en los ojos desde luego porque ¿a santo de qué llorar?
Llanto el del verdugo que no supo matar tu cadáver y luego gastó su vida y la de la siguiente generación, a la manera de los primeros conquistadores que destruían los adoratorios de los amerindios, porfiando en desacralizar ese inmenso santuario que iba siendo ya toda Bolivia, donde ríos, cordilleras, el sonido de la tena, el canto del tucán y hasta el mar que no tiene, eran venerados por multitudes en romería de todo el mundo, como el pueblito por donde pasó el Che, el rancho donde durmió el Che, el sendero que transitó el Che, y así hasta el santuario mayor, Arca de la Alianza, Santo Grial por el que lucharon infructuosamente todos los Indiana Jones del mundo, la humilde alberca de la escuelita en la universal Higuera donde una mirada serena que no deja de mirar, nos pregunta e interpela y reclama respuesta.
El Che: guerrero y poeta
Altar aquél donde cayó el Che para levantarse e ir por siempre persiguiendo los verdugos en cualquier rincón del mundo donde posen su planta, inspirando donde quiera haya jóvenes, estudiantes, obreros o cantores, hombres o mujeres ya desde entonces indignados reclamándole al mundo, mucho antes de que se diera lo peor en el triste ocaso del siglo XX y en el mal alborear de este XXI, que otra cosa exigen de él. Fuera en Islandia o en Vietnam, en la muralla de una capital del primer mundo o en la pared derruida de una casa campesina en los Andes sudamericanos y aún en la mismísima entraña del monstruo, una imagen orienta el camino.
Pero el Che nos enseñó no la visión idealista de la revolución como gesto ni apenas como actitud, sino como una construcción que partía del estudio, el espíritu crítico y ¡ah! mucho trabajo, asentado en el suelo que nos sostiene y siempre con el otro. Por eso él no es un ícono ni un mito aunque tenga de los dos, y aunque la mercadotecnia del statu quo así nos lo recomiende.
Era tan integral además de íntegra su condición humana, que ya su espíritu poseído por los efluvios de la guerra, fue capaz de componer un poema, declaración de amor, de despedida y de fortaleza a su amada Aleida, cuando la decisión suprema de partir a Bolivia en viaje que sabía sin regreso, llevaba ínsita la de abandonarla:
Adiós, mi única,
No tiembles ante el hambre de los lobos
Ni en el frío estepario de la ausencia,
Del lado del corazón te llevo
Y juntos seguiremos hasta que la ruta se esfume.
8 de Octubre conmemoración de la caída del Che. Día del guerrillero heroico. Y, con Fidel, Chávez, Evo, Correa y Marcha Patriótica te decimos: ¡Hasta Siempre Comandante!
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