domingo, mayo 24, 2009

El mundo que el imperio nos impone

Manuel Moncada Fonseca
Rebelión

Más allá de la forma aparentemente juguetona que adoptan ciertos intelectuales y académicos, así como arrepentidos de izquierda, para hacer referencia a la existencia real del imperio (lo que esconde su identificación con el mismo), éste no es en ni broma, ni jugarreta alguna; sino una terrible realidad impuesta a los pueblos de la tierra en su conjunto. Guerras, armas de destrucción masiva, convencionales, terrorismo en sus peores versiones, narcotráfico, especulación, juegos de azar, trata de blancas, intercambio desigual y saqueo al Tercer Mundo constituyen sus principales sustentos, por mucho que aparente combatirlos. La “democracia”, la hipocresía y la falsa religiosidad son sus principales caretas. Pero posee muchas otras formas de esconder su esencia opresora, intervencionista y genocida.

Intervenciones, despojos y genocidio

Lo menos ocultable del imperio son sus arsenales atómicos, la gran diversidad de armas de destrucción masiva y la inconmensurable cantidad de armas convencionales de que dispone, con lo que amenaza de forma real a todo el mundo. Al continente americano lo amenaza con su nada inocente IV Flota, por más que medios de derecha de la región digan verla hacer visitas amistosas a los países que la conforman. [1] En todo este conjunto mortífero, como en todo lo demás, los medios de derecha se encargan de ensalzar al imperio, presentándolo como el paladín de la justicia, la libertad y la democracia.

El imperio dispone de recursos ilimitados, arrebatados a los pueblos con engaños, maña y fuerza que, luego, “legitima” con las leyes que dicta al mundo: tierras, recursos naturales, fábricas, minas, recursos energéticos, flotas, laboratorios abiertos y encubiertos; centros de investigación cuyos resultados muchas veces se ocultan al mundo, como hace, por ejemplo, la Monsanto. [2]

Como muestra de lo planteado respecto a los recursos que el imperio arrebata a los pueblos por la fuerza, sólo recuérdese que a México, entre 1846 y 1848, le fue cercenado un territorio de unos 2.3 millones de Km2, un poco más de la superficie que ahora posee ( 1.972.550 Km²) . [3] El carácter de conquista de la guerra a México fue reconocido hasta por personajes de los círculos gobernantes de EEUU. Ulysses Grant ( 1822 - 1885 ), quien fuera presidente de esta nación (1869–1877), escribió: “Esta guerra es una de las más injustas que alguna vez haya mantenido una nación fuerte contra una débil.” [4]

Las víctimas del imperio han sido incontables, son muchos millones. He acá una breve revista del genocidio que ha provocado:

§ La primera guerra mundial (1914-1918), corolario de las contradicciones entre países imperialistas, mató entre ocho y nueve millones de personas y dejó a unos seis millones de inválidos. [5]

§ A su vez, la segunda guerra mundial (1939-1945), que buscaba resolver nuevas y viejas contradicciones entre las metrópolis imperiales, mató aproximadamente al 2 % de la población mundial de entonces, unos 60 millones de personas [6] , de las cuales unos 25 millones fueron soviéticas. [7]

§ Dentro del marco de esta guerra, sin que EEUU lo haya reconocido jamás y sin que la hipócrita Europa lo denunciara alguna vez, el mayor acto terrorista que registra la historia corresponde al bombardeo atómico del 6 de agoto de 1945, sobre Hiroshima (con un saldo de 140,000 personas muertas) y el del 9 del mismo mes, sobre Nagasaki (con un estimado de 80,000 muertos). Irónicamente, las bombas fueron bautizadas con los nombres de “Litle Boy” la primera, y “Fat Man”, la segunda. [8] Con su lanzamiento, Truman inauguró la Guerra Fría como medio de intimidación a la URSS, no para vencer al Japón. [9]

§ En la guerra contra Vietnam (1950-1975), el imperio cobró la vida de entre 2 y 5,7 millones de personas; [10]

§ En la que impuso a Corea (1950-1953), la de un millón de coreanos. [11]

No debe soslayarse que, en sus albores, el capitalismo perpetró un gigantesco genocidio contra los pueblos autóctonos de América y África:

§ Según el antropólogo brasileño Darcy Ribeiro, a fines del siglo XV, América poseía unos 70 millones de habitantes, pero apenas siglo y medio después, su población se había reducido a unos tres millones y medio de indígenas. [12]

§ Tampoco ignoremos el genocidio de 140 millones de esclavos africanos provocado por los colonialistas europeos . [13]

Hoy en día, el imperio sigue interviniendo territorios. Iraq y Afganistán son los ejemplos más dantescos del momento. Utilizó de pretexto el supuesto, mil veces desmentido, de armas de destrucción masiva en el primero de estos casos; y el falso que ya casi nadie se traga de la autoría intelectual de Osama Bin Laden en la planificación y ejecución de los sucesos del 11 de septiembre de 2001, en el segundo.

Sin embargo, el sitio web Most Wanted Terrorists dedicado a Osama Bin Laden demuestra palmariamente “que los atentados del 11 de septiembre no aparecen entre los hechos por los cuales se busca a este hombre. Un miembro del Movimiento por la Verdad se puso en contacto con el Cuartel General del FBI para pedirle una explicación. Un responsable de relaciones públicas le respondió: «No disponemos de ninguna prueba formal que permita vincular a Ben Laden con el 11 de septiembre»”. [14]

A su vez, los saldos de Iraq no dejan dudas de lo lejos que está la ocupación de su territorio de una guerra en función de su liberación:

§ 1, 5 millón de muertos; 4,5 millones de desplazados; entre 1 y 2 millones de viudas; cinco millones de huérfanos. [15]

Prepotencia e hipocresía

Para desatar sus guerras, el imperio se vale, frecuentemente, del Consejo de Seguridad de la ONU. En esta estructura, la prepotencia de Estados Unidos ha sido esgrimida hasta por aquellos que la prensa internacional muestra como angelitos. Tal es el caso de Collin Powell que, ante una sesión de dicha instancia guerrerista, realizada en vísperas de la guerra contra Iraq, declaró:

§ "Si el Consejo de Seguridad no puede tomar una acción, pese a nuestros mejores esfuerzos de trabajar con él, nosotros debemos, por los mejores intereses de nuestra seguridad y, creemos, de la seguridad de la región y el mundo, reservar la opción de actuar con una coalición de naciones dispuestas si el Consejo no actúa". [16]

La hipocresía estructural del imperio se ha expresado de modo inequívoco en el sistema de torturas aplicado en las cárceles de la CIA, establecido legalmente en Estados Unidos durante la presidencia de G.W. Bush. Recurriéndose a eufemismos, se ha encubierto ese brutal sistema de quebrantamiento de la voluntad humana. Así, en vez de llamar a la tortura por su nombre, se decía “técnicas perfeccionadas” y en vez de “torturador”, “experto en interrogatorios”. Desde luego, de esto no fueron responsables personas aisladas, actuando por su propia cuenta y riesgo, sino el poder imperial en todo el mundo, particularmente, en Estados Unidos y Europa. Los gobernantes de esta última, “aunque estaban enterados de la tortura y aprovechaban la información así obtenida, en ningún momento expresaron la menor protesta ni indicaron siquiera su desaprobación. Su silencio equivalió a un consentimiento.” [17]

Justamente de esta forma comprende el asunto Noam Chomsky, quien sostiene que la tortura no debiera causar tanta sorpresa en Estados Unidos, porque se le ha utilizado de modo rutinario “desde los primeros días de la conquista del territorio nacional, y más tarde aún, cuando las incursiones imperiales del "imperio infante" -como George Washington llamó a la nueva república- se extendió a las Filipinas, Haití y otros lugares.” [18]

Europa adoptó igual proceder con relación a los vuelos secretos de la CIA, en lo que se vieron envueltos 14 países de este continente. Al respecto de este contubernio imperial, Sean McCormack, portavoz del Departamento de Estado, recurriendo a los eufemismos con que el imperio pretende ocultar la naturaleza criminal de sus acciones, sostuvo “que la cooperación en materia de inteligencia de EEUU con Europa y otros países <<>> .” [19] Una muestra más de cómo el imperio camufla sus acciones es el hecho de que ninguno de los aviones utilizados para 800 vuelos -declaró Amnistía Internacional,-“ era de transporte militar” . [20]

Está por verse qué actitud real adoptará Barack Obama ante la tortura, pero se sabe que su opción es la salvación del imperio yanqui. Muestras al respecto ya las ha dado y no son pocas. Baste saber que, en su discurso de toma de posesión, declaró: “… sabed que Estados Unidos es amigo de todas las naciones y todos los hombres, mujeres y niños que buscan paz y dignidad, y que estamos dispuestos a asumir de nuevo el liderazgo.” [21] La primera parte de esta afirmación de Obama es mero eufemismo; la segunda expresa lo real: recuperar el liderazgo –léase dominio- perdido por Estados Unidos en varios rincones del mundo. A nuestro entender, el “sabed” equivale a “os advierto”, propiamente a “os advierto que estamos dispuestos a recuperar nuestro dominio en todo el globo”.

En lo que atañe al concepto “amigo”, ya se ha dicho muchas veces lo que Foster Dulles sostuvo en los años cincuenta sin ambages: “los EEUU no tienen amigos, tienen intereses”. [22] En el mismo sentido, en 1926, Lawrence Dennis, encargado de negocios de Estados Unidos en Nicaragua, declaró: “Aquí se piensa muchas veces que nosotros venimos a servir los intereses de los unos contra los otros, pero se equivocan nosotros sólo servimos nuestros intereses.” [23]

Privatización, patentes, deudas impuestas e injusticia global

El imperio tiene un Consejo Mundial del Agua en el que transnacionales como la Nido y la Coca Cola, han pretendido privatizar este líquido vital a escala planetaria, bajo la mampara de “ ayudar a los países pobres en las inversiones necesarias para facilitarles el acceso al agua potable” [24] , cuando se sabe que la privatización se orienta, como regla, a la obtención de réditos cada vez mayores a costa de los pueblos, e implica la aplicación del principio absolutista de que sólo el que paga está autorizado a consumir lo que necesita.

Se argumenta que la escasez creciente de agua convierte a este liquido vital “en un bien económico” que debe tener “un precio adecuado’’ para asignarlo ‘‘de manera eficiente entre diferentes usos alternativos”. Sobre esta base, organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos ( OCDE), “reclaman el fin del abastecimiento de agua subvencionada y el establecimiento de unos precios que permitan a las empresas suministradoras, públicas o privadas, recuperar íntegramente los costes del servicio.” [25] Como argumentos aducidos en favor de su privatización, se plantea asimismo su "descentralización", la "participación de la sociedad civil" y el "desarrollo sustentable” [26] , conceptos muy en boga que se esgrimen para todo tipo de engaño, intriga, manipulación y acción contra los pueblos.

Entre una infinidad de cosas, el imperio patenta poses milenarias del yoga (unas 2000 [27] ) y el conocimiento secular de los pueblos.

Como ilustración del rechazo a este tipo de prácticas, en junio de 2002, un sinnúmero de organizaciones campesinas y de pueblos indígenas de los Andes y el Amazonas se reunió en Lima, Perú, con el fin de denunciar “el otorgamiento de patentes estadounidenses sobre la maca, una planta andina […] que los pueblos indígenas de las tierras altas de Puna, Perú, han cultivado por siglos para usarla como alimento básico y para propósitos medicinales.” [28]

Pero se patentan no sólo plantas y animales, sino hasta placentas y células humanas. “La Patente Europea EP 695 351 otorga derechos exclusivos a la Universidad de Edimburgo sobre un método para extraer y seleccionar células germinales de embriones animales y humanos, modificarlos genéticamente y "cultivar" estas células para producir animales transgénicos y, teóricamente, humanos transgénicos. Esta patente fue otorgada por la Oficina de Patentes Europea (EPO) en Munich (Alemania) el 8 de diciembre de 1999.” [29]

Entre las perversidades del imperio se cuenta la imposición al Tercer Mundo de una deuda de 3,36 billones de dólares y, aunque los países que lo conforman han reembolsado 102 veces lo que debían en 1970, sus deudas actuales se han multiplicado 48 veces. No asombra que el sistema haya generado miseria para el 85 % de la humanidad. [30] Veamos en cifras la desigualdad que crea el mismo a escala mundial:

§ “La riqueza de las 500 personas más ricas del mundo es superior a la suma de las rentas de los 416 millones de personas más pobres.” [31]

Con respecto al intercambio desigual que el sistema capitalista le impone al Tercer Mundo, aportaremos sólo datos que atañen a cómo México, bajo los marcos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), se ha visto gravemente afectado por ello.

Al iniciarse la aplicación de dicho tratado en enero de 1994, México vio incrementada la pobreza; mermada su diversidad genética y expuesta a destrucción su naturaleza; sufrió la supresión de muchas leyes que preservaban derechos esenciales de los trabajadores del campo y la ciudad; su campo sucumbió bajo el peso de la competencia desleal de productos estadounidenses que han gozado de subsidio e inundado sus mercados. De esta forma, México pasó de ser un país exportador de azúcar, maíz y de otros rubros, a comprador de edulcorantes y granos transgénicos. En el plano laboral y sindical, el estado, a fin de volver al país azteca más atractivo para los inversionistas extranjeros, suprimió conquistas ganadas en años de lucha por los trabajadores; disminuyó los salarios mínimos; permitió a los empresarios privatizar las prestaciones de la seguridad social, etc. En quince años de vigor del TLCAN, las condiciones de vida de los mexicanos en general y, sobre todo, la de los pueblos indígenas, han retrocedido. [32]

Firmado el TLCAN, la economía mexicana experimentó un gran descenso (“la crisis del tequila”), consecuencia de la devaluación del peso que, a su vez, resultó de la fuga de capitales. Tras varios años, su crecimiento ha sido mucho más bajo de lo que se ha esperado: un promedio de 2% anual, con sólo 1% per capita, hecho reconocido por el Banco Mundial. A medida que las gramíneas subsidiadas provenientes de EEUU se han apoderado de los mercados locales y regionales de la nación azteca, dos millones de campesinos han sido desplazados. De esta cifra, gran parte trabaja ahora en los campos de California, Carolina o Iowa. [33]

Influencia ideológica y dominio de los medios

Sobre la base del dominio material del imperio yanqui-europeo sobre la humanidad, se monta su dominio ideológico sobre ella, conformándose así dos grandes esferas de poder que se entrelazan de modo indisoluble y se complementan de forma compleja.

Así se comprende que, abierta o soterradamente, diversos estados y gobiernos del mundo, no pocos organismos de la ONU, la OEA y otros que operan en diversas latitudes, múltiples instituciones religiosas, así como grandes porciones de la radio, la prensa, la televisión y el cine, escuelas y universidades del Primer y Tercer Mundo, privadas o no, se encarguen de propagandizar la omnipotencia del mercado, la idea de la privatización como necesidad y la competitividad como valor supremo. Se explica, igualmente; su poderoso control sobre la producción artística e intelectual en general; la facilidad para comprar y seducir a hombres de ciencia e intelectuales de muy diversos campos; mientras a otra parte la chantajea material y/o laboralmente, o simplemente la invisibiliza.

Ilustremos un poco lo expuesto. A fines de la segunda guerra mundial, en aras de contrarrestar la influencia soviética en Europa, EEUU creó una red de élites en su favor. A través de la CIA, financió al Congreso por la Libertad de la Cultura, estructura en la que se destacaron intelectuales europeos como Raymond Aron y Michel Crozier, misma a la que, durante la Guerra Fría, se le encargó definir una ideología anticomunista que, en Europa, fuera aceptable tanto para la derecha conservadora, como para la izquierda socialista y reformista. La red fue reactivada por Bush y, hoy, constituye “la caja de resonancia europea de los conservadores estadounidenses.” [34]

Más para comprender mejor el poder ideológico del imperio sobre la humanidad, debemos hacer referencia a su control monopólico sobre los medios de comunicación, porque, justamente, son éstos los que, por excelencia, se encargan de inocular la ideología del capitalismo a la humanidad.

Como acota Enrique Guinsberg, hoy en día, los medios de comunicación masiva, en cuanto a influencia se refiere, no sólo complementan sino que, además, superan a instituciones hegemónicas como la familia, la escuela y las religiosas. Su hegemonía se hace sentir en lo social, lo político, lo económico y lo cultural. [35]

Miguel Guaglianone , por su parte, acota que la penetración de los medios, particularmente de la televisión, en la vida cotidiana de grandes grupos sociales, da lugar a algo semejante a un "sistema de educación continua", que no sólo transmite una información parcializada sino que, amén de responder a los intereses de quienes los controlan, se constituye en un conjunto de valores que determina en las personas bajo su influencia, “no solamente sus patrones de consumo, sino también los distintos aspectos de su modo de vida, su visión ética y estética, el planteo de sus relaciones, sus objetivos de vida, sus aspiraciones, etc.”

El mismo autor aporta que unas doce grandes corporaciones, mayormente estadounidenses, poseen y manejan más del 90% de la difusión global. Por otra parte, la concentración y la comunidad de intereses existente entre corporaciones, “ estimulan y aceleran el proceso de estandarización de la comunicación .” De esta forma, e l “punto de vista desde el cual se comunica y lo que se comunica tienden a ser únicos e unidimensionales”. Como ejemplo, acusa la implantación gradual a escala internacional del concepto "terrorismo", utilizado por los opresores para descalificar a las fuerzas que se opongan a su poder. Así las cosas, cualquier información que se vierta sobre un movimiento de resistencia se categoriza por los medios como información sobre terrorismo. [36] Dentro de este panorama, se inserta la mención de Al Qaeda, sólo que esta organización se dedica a atacar no a los ocupantes, sino a la población de Iraq, pero se le presenta como si fuera parte de la resistencia y no, como lo es efectivamente, parte de la intervención contra esta nación árabe. [37]

En esa misma línea, el imperio llamó bandolero al gran patriota nicaragüense A. C. Sandino y a su ejército libertario; como llama terroristas a las FARC, pero no al actual régimen colombiano, al de Perú, ni al de México, que le resultan sumisos. A Israel también lo coloca del lado de los “buenos”, no así a la resistencia palestina. Al lado de las “fuerzas oscuras”, coloca entre otros países, a Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela.

El trato diferenciado que el imperio y sus medios dan a los países a partir de que sus gobernantes le sean o no fieles, es expuesto magistralmente por el autor Vicent Boix, actuando desde los medios alternativos. Refiriéndose a una resolución que el Parlamento Europeo (PE) suscribiera en diciembre pasado en contra del gobierno de Daniel Ortega, comienza a explicarse la misma a partir de lo que “no ha sucedido” ni dentro ni fuera de Nicaragua, pero haciendo clara alusión a lo que sí ha hecho Israel, con la abierta venia del imperio, en contra de la población de Gaza y de otros territorios árabes:

§ “El ejecutivo nicaragüense […] no ha orquestado ningún asesinato sistemático. No ha bombardeado a nadie. No ha ocupado violenta y militarmente ningún espacio ajeno. No mantiene a miles de presos políticos. No dispone de alta tecnología militar, ni de armas nucleares de destrucción masiva, ni disemina fósforo blanco entre la población, ni destruye colegios de la ONU. Tampoco ha ensamblado bloqueo económico contra nadie. No ha atacado ni destruido mezquitas, catedrales o universidades. No viola las resoluciones, ni chulea a las Naciones Unidas. No ha provocado exiliados ni campos de refugiados. No ha diseccionado territorios ni aislado a personas mediante muro alguno. No ha edificado asentamientos ilegales en países vecinos, y como no hay colonos, éstos no amedrentan a la población autóctona. No ha robado impuestos a las naciones colindantes. Y no impide el transporte de ayuda humanitaria, alimentos o medicinas.” [38]

Para fabricar sus campañas de desinformación, las corporaciones seleccionan imágenes, palabras y videos, los sacan de contexto y los colocan en otro por completo diferente, con lo cual distorsionan la información, de manera total o parcial. [39] Ejemplo palpable de ello es CNN, a cuyos periodistas se les ha señalado la tendencia a mentir en aras de atacar a gobiernos que no sigan las órdenes de la Casa Blanca o de la Unión Europea. A Daniel Viotto, en concreto, con relación a la forma de transmitir el cese RCTV, se le desenmascaró, en parte, porque queriendo “demostrar” su versión sobre el caso, incluyó imágenes que no se habían grabado en Venezuela como si lo hubieran sido. Todo por atacar al presidente de esa nación sudamericana y su proyecto socialista. [40]

Gracias a los medios, Woodrow Wilson, electo presidente de EEUU en 1916, en el marco de la primera guerra mundial, en tan sólo seis meses, pudo convertir a una población pacífica que no quería la guerra para nada, “en otra histérica y belicista que quería ir a la guerra y destruir todo lo que oliera a alemán, despedazar a todos los alemanes, y salvar así al mundo”; igual se procedió para avivar el “ Miedo rojo”, lo que permitió destruir sindicatos y eliminar “ problemas tan peligrosos como la libertad de prensa o de pensamiento político.” Para lograr estos objetivos, se inventó un montón de atrocidades cometidas por los alemanes; se habló, entre otras cosas, de niños belgas con los miembros mutilados. Se buscaba así “ dirigir el pensamiento de la mayor parte del mundo.” [41]

¿Una pandemia fabricada?

Así, la mentira, instrumento del que el capital se ha valido a lo largo de su historia, cobra hoy dimensiones colosales. Prensa, radio y televisión en manos del imperio, más sus correspondientes réplicas tercermundistas, la han llevado a niveles estratosféricos. El supuesto de la propagación natural del virus de la influenza humana es la mentira (sobreentendida) del momento, pero, por todas las señas, se trata de una creación de laboratorio. Muertos se registran ya en algunos países, contagiados por esa influenza en todo el mundo. Estados Unidos tiene el mayor número de estos últimos, pero México carga con una cifra mayor de muertos. Y es justamente acá donde las cosas no terminan de encajar:

§ ¿Por qué desde que se inició la presente crisis sanitaria en México y Estados Unidos, los medios del imperio han expuesto información muy contradictoria al respecto, de modo que, unas veces, se abultan los casos de muerte y contagio y otras, se minimizan? En los primeros días de mayo, a causa de la gripe porcina (hoy influenza humana), México registraba 7 muertes y no 150, además, los casos bajo sospecha eran de gripe común. [42] ¿Por qué entonces sin mayor confirmación la OMS, de inmediato, se empeñó en recetarle a todo el mundo Tamiflu?

§ ¿No es cierto que la pandemia de gripe aviar de hace unos años fue también inflada mediáticamente para elevar las ganancias producidas por la venta de este fármaco?

§ ¿No es sintomático que el virus H1N1 comparta “materiales genéticos de los virus de la gripe humana, aviaria y porcina” o que lo extraño del caso no sean propiamente “… las características de la enfermedad sino la época del año en la que se producen más casos de gripe, que en México es el periodo comprendido entre octubre y febrero?” [43]

La pandemia de influenza humana, ciertamente, ha despertado todo género de dudas en el mundo. Así un articulista del Diario Las Américas, escribe: “…ha habido muchas contradicciones. Ahora la orden es no cerrar escuelas […], el virus no es tan peligroso […]. ¿Y saben qué? Históricamente un total de 36,000 personas mueren al año de la influenza normal. De otra parte el centro de enfermedades anuncia que habrá una vacuna lista para el otoño “cuando la temporada de influenza comienza”. ¿Ah… no ha comenzado?” [44]

Ahondando el tema, Manuel Freytas sostiene que, a contrapelo del despliegue mediático global en torno a la influenza humana, surgen más y más preguntas e hipótesis sobre su origen y posible utilización económica. Se refiere a planteos en torno a “distintas operaciones de "aprovechamiento" político y militar del virus”, con objetivos que van desde una "cortina de humo" que oculte la crisis global, hasta una estrategia orientada a crear un 11-S biológico que permita desatar nuevas invasiones y "guerras antiterroristas"; realizar un plan "maltusiano" destinado a reducir a la población pobre "sobrante" o aplicar una maniobra comercial para aumentar masivamente la demanda tanto de medicamentos como de vacunas preventivas.

Agrega que, aunque existen hipótesis válidas que mantienen que los virus patógenos causantes de la fiebre española en 1918, la gripe aviar o la gripe porcina, resultan derivaciones de la contaminación industrial, investigaciones muy fundadas, así como denuncias científicas, demuestran que originalmente los virus se programan recurriendo a la manipulación genética en laboratorios militares. [45]

En otro artículo, se plantea que el despliegue mediático global ha generado psicosis mundial y aislamiento de países y sociedades enteras como México, ello pese a que:

§ Hasta ahora, entre los gobiernos y las organizaciones internacionales existen severas dudas en torno a esta pandemia, sobre todo en lo que atañe a su origen y al grado de gravedad y alcance internacional que ella pueda tener.

§ Gregory Hartl, portavoz de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha reconocido que este organismo de la ONU no sabe aún “por qué la gripe porcina está siendo más grave en México que en otros países donde se ha detectado”.

§ Se ha contradicho de modo categórico que el consumo de cerdo encierre el riesgo de contagio con el virus. [46]

Sobre lo que inmediatamente pueda estar detrás de la pandemia de influenza humana, Narciso Isa Conde señala que las transnacionales más beneficiadas son Roche y Glaxo. El pasado 22 de abril, la primera de estas empresas anunció un desplome de sus acciones; pero la segunda tampoco anda nada bien. A su parecer, estas dos multinacionales necesitan dinamizar su producción a fin de reducir sus pérdidas y aumentar sus ganancias. Quizá sobre este escenario, señala, no resulte fortuito el surgimiento del virus. Y agrega que los mercadólogos saben perfectamente que creándose una necesidad que pueda ser satisfecha con lo que se oferta, se logra rendir el mercado a los pies del vendedor. [47]

Hay una certeza a la que Fidel Castro hace referencia en una reflexión del 14 de mayo: “Francis Plummer, científico del laboratorio microbiológico del Estado canadiense afirmó que la influenza que ataca a los mexicanos es un virus nuevo no solo para los humanos, sino para el mundo.” [48]

Germán Velásquez, director del secretariado de Salud Pública, Innovación y Propiedad Intelectual de la OMS, sostiene por su parte, que sólo por la gripe común en EEUU ocurren 30.000 muertos al año, y de hacerse un paralelismo con la gripe A, en las tres semanas transcurridas, la cantidad de muertos ya habría llegado a 1.200 y a 25.000 en Europa. Añade que la presente gripe es bastante benigna y representa poco riesgo de muerte. [49]

Curiosamente, sin que haya repercusión mediática de por medio, desde hace meses, África occidental soporta “uno de los peores brotes de meningitis de su historia, con 1.900 muertos y más de 56.000 casos declarados.” Para combatirla, Médicos Sin Fronteras (MSF), apoyado en diversos gobiernos de este continente, está desarrollando una gran campaña de vacunación. [50]

La pandemia del dominio imperial

De conjunto, ¿qué ha logrado el imperio desatando una campaña mediática en torno a la influenza humana? Al menos por ahora, está sirviendo grandemente a esa persistente lógica del capital de concentrarse en el fortalecimiento o salvación del poder de las empresas sobre las personas, máxime ahora que el sistema de “libre empresa”, globalmente, se está viendo cuestionado desde todos sus flancos. Veamos cómo ilustra el asunto John Brown :

§ “La campaña de prensa desatada en Europa y en los Estados Unidos así como en el propio México sirve entre otras cosas para hacer olvidar la crisis del capitalismo y sus consecuencias para la mayoría de la población, pero también para crear mecanismos de obediencia en momentos que parecerían propicios a la revuelta. El mecanismo parece funcionar pues ha podido comprobarse, sobre todo en los países más cercanos al foco inicial, México y los Estados Unidos, el apresuramiento de la población por seguir las recomendaciones e incluso las órdenes y prohibiciones de las autoridades sin plantearse en ningún caso si están justificadas.” [51]

En definitiva, no es la influenza humana lo que en verdad amenaza de muerte a la humanidad. La única pandemia que puede ponerle fin a su existencia y a todo vestigio de vida sobre la tierra es el capitalismo que, desesperado ante la crisis que está estremeciéndolo de raíz a escala global, trata de sobrevivir a costa de lo que sea.

A nuestro juicio, por ahora, la pandemia de influenza humana es en primera instancia un esfuerzo para detener las quiebras masivas de grandes empresas transnacionales, pero mañana puede volverse una pesadilla sin nombre que resulte del empleo de armas bacteriológicas capaces de cobrar la vida de una buena parte de la población mundial; del uso de armas químicas en extremo mortíferas o de la materialización de la amenaza imperial de bombardear atómicamente a muchos “rincones oscuros” del planeta.

Sin embargo, aun cuando no hubiese mano genocida de por medio, tarde o temprano, la destrucción de la vida planetaria puede sobrevenir como resultado del maltrato que el capitalismo ha dado a la tierra y sus recursos, sobre todo a causa del calentamiento que la acción irracional del mismo sobre la naturaleza y sus recursos ha generado. ¿Qué sentido tiene entonces seguir jugando con fuego, si de antemano sabemos que las cosas se encuentran ya en un alto nivel de riesgo?

Lo verdaderamente serio y auténticamente necesario, lo único que puede representar una salida real a la crisis múltiple por la que ahora atraviesa la humanidad no puede ser la salvaguarda del sistema de “libre empresa”, de la civilización capitalista con toda su podredumbre; tampoco puede ser la de aprovechar la crisis, como ha ocurrido siempre en momentos semejantes, como una gran oportunidad de negocios para unos cuantos a costa de la ruina de millones; por el contrario, lo que cabe es sacudirse, de una vez por todas, el sistema capitalista antes de que el mismo acabe con toda forma de vida sobre el orbe.

Ver bibliografía y fuentes aquí.

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