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viernes, mayo 15, 2009

Una sana rechifla al Rey Borbón

Por Ricardo Andrade Jardí

-¿Un Rey a estas alturas? ¡No puede ser!
-Pues sí que ser que puede, que puede ser...

Ayer en un acto de dignidad rebelde, los aficionados separatistas, radicales y republicanos del FC Barcelona y del Athletic de Bilbao, en la final de la Copa del Rey, decidieron defenestrar los símbolos de la monarquía impuesta por el fascismo europeo, desde 1939, y en el momento que se entonaría el Himno Nacional de España, con el Rey presente en el estadio Mestalla, en Valencia, iniciaron tremenda rechifla, un acto a todas luces de justicia, frente a los símbolos de la perversidad humana. El asunto tomó mayor dimensión cuando la televisión pública española intentó ocultar los hechos censurando las imágenes y audio originales y peor aún cuando además intentaron justificar el corte del momento de la rechifla como un “error humano” y minutos después transmitieron nuevamente el himno en una imagen editada, hecha, que oculta los hechos reales, de ese evento deportivo, convertido sanamente en un histórico acto de resistencia civil, contra los signos que aún prevalecen del fascismo franquista, en oposición de una España que desde 1933 decidió caminar por la experiencia republicana.


En fin, hablamos de otra sociedad donde los maquillajes políticos ya no alcanzan a ocultar las reales aspiraciones populares. La rechifla fue mayúscula y al Rey, en “su palco” no le quedó más que asumir la inutilidad de su investidura frente a una sociedad que más pronto que tarde volverá a recuperar el sueño republicano desterrando para siempre los vicios arcaicos de las decadentes y estúpidas monarquías.
Pero no todo termina ahí. El intento de censura del evento, por parte de la televisión pública, indignó no sólo a los chiflantes antimonarcas, del País Vasco y catalanes, sino a la sociedad española casi entera que, pese a las diferencias políticas, no están dispuestos a que la televisión ni pública ni privada oculte la verdad y manipule los hechos a la medida de los intereses particulares de nadie.
¡Qué diferencia con nuestra telecracia! La mañana del jueves, unas horas después de haber censurado el himno, queriendo ocultar la espectacular rechifla, han cesado, al director de deportes y no por la rechifla sino por la censura, de la cadena de televisión española (TVE) y la presión viene de la reacción ciudadana que en su duro tránsito hacia la democracia y en las profundas conquistas hacia la construcción de una sociedad más justa no está dispuesta, bajo ningún pretexto, a que la televisión marque el rumbo de su vida. Ojalá que en México podamos aprender un poco de ese hecho y por fin nos decidamos por apagar a la telebasura y nos demos la posibilidad de construir un nuevo rumbo, que seguro será mejor que cualquiera en el que los señores Dóriga o Alatorre sean la voz autorizada para mentirnos y manipularnos...
¡Viva la República!

domingo, diciembre 07, 2008

Miles de personas se manifestaron en Madrid contra la Constitución monárquica y por la III República

La Haine

Cerca de 3000 personas, según diversas estimaciones iniciales, marcharon ayer en Madrid, entre Cibeles y Sol, precedidas por una pancarta con el lema "Por la III República. No a la Constitución monárquica del 78".

A continuación se situaban numerosos cortejos de diferentes organizaciones, observándose multitud de banderas fundamentalmente republicanas y rojas, y coreándose cánticos contra el Rey Juan Carlos I, contra la constitución y contra la crisis económica.

La Haine entrevistó al Ateneo Republicano de Vallekas y preguntamos sobre la necesidad de construir el movimiento republicano desde los barrios: "A nosotros nos parece importantísimo, porque desde los barrios se construye el poder popular. Después de tantos años de lucha y de tantas peleas entre nosotros, es básico impulsar la alternativa republicana desde los barrios, que la gente nos vea como personas normales y luchadoras. Y es importante salir a la calle un día como hoy porque la Constitución a unos nos la impusieron y a otros se la metieron a cajón con la amenaza de que 'o eso o la dictadura', lo cual es un engaño. También fuimos engañados por parte de los partidos tradicionales, por eso es hora de salir a la calle a decir que basta ya de mentiras, la república es algo nuestro".

Por su parte, la Coordinadora Antifascista de Madrid formó un "Bloque Antimonárquico", con una pancarta que lleva por lema "Antifascistas contra la Constitución monárquica y capitalista". Un miembro de esta organización contó a La Haine que "el objetivo de este bloque es intentar que otros sectores políticos que no se sienten específicamente republicanos, ya sean antifascistas, anarquistas, centros sociales, de liberación nacional..., es decir, grupos que por una u otra razón no van en la misma línea que las manifestaciones republicanas tradicionales, puedan tener un espacio si lo desean y vincularse a la recuperación de un 6 de diciembre contra la constitución monárquica y capitalista, algo que muchos compartimos".

En la cabecera de la marcha se hallaba Nines Maestro, de Corriente Roja, quien declaró a La Haine que "lo nuevo de la manifestación de hoy, independientemente de la cantidad de gente que ha venido a Madrid en un día de lluvia, en este 6 de diciembre con el 30 aniversario de la Constitución de la gran extorsión sobre los pueblos del estado español y las clases populares, que durante 30 años ha tapado la boca a la gente con situaciones de relativo bienestar social... lo nuevo es que todo eso se va a quebrar en este momento con una crisis económica sin precedentes en la historia del capitalismo. Cuando se quebranta la base material de un sistema, la mayoría de la gente pero sobre todo la gente más joven y precaria que ha estado sobreviviendo durante estos años, esa gente va a comprobar hasta qué punto el sistema está sostenido sobre una ilegitimidad originaria y es una enorme estafa a los pueblos del estado español que dieron su vida por algo diferente a este sistema heredero de la monarquía. Por eso lo que hasta ahora no veía más que un grupo de gente concienciada poco a poco va a ser patrimonio de mucha más gente".

lunes, marzo 31, 2008

El rey de Franco que desplazó a su padre

Alejandro Ruiz

El dictador Francisco Franco es uno de esos pocos personajes a los que Juan Carlos de Borbón se refería “como su segundo padre”. No es para menos. Bajo su tutela se hizo rey y jefe de Estado, desplazando del trono a su propio padre, don Juan de Borbón.

El pacto de silencio de la “nueva sociedad española” no quiere recordar nada que perturbe la sagrada imagen del rey. Hasta la Página Oficial de la Casa de Su Majestad el Rey (http://www.casareal.es/) miente y pretende borrar la historia.

Allí se lee: “Su Majestad el Rey Don Juan Carlos (...) Por expreso deseo de su padre, su formación fundamental se desarrolló en España”. ¿A qué viene esa aclaratoria? Muy simple, es conocido que Franco asumió la educación del príncipe como un asunto de Estado, y fue él quien decidió que estudiara en España bajo su tutela y orientación, desde que cumplió los 10 años de edad.

Más adelante, la Web Real señala que fue “Designado sucesor a la Jefatura del Estado en 1969”. Así de sencillo. Para nada dice quién lo designó. ¡Que desagradecidos!, al no mencionar a “su segundo padre”. Tampoco menciona que ante esta designación su padre, don Juan de Borbón, lo confrontó y le recordó que él era el heredero del trono y que se reservaba el derecho de revocar, en lo formal, cualquier decisión de Franco.
Para entender el fenómeno de la monarquía de Juan Carlos de Borbón es necesario indagar en la historia del franquismo. ¿Por qué, cuándo y cómo Franco decide sustituir a don Juan de Borbón del trono y promover a su hijo Juan Carlos? Vale la pena recurrir nuevamente al historiador e hispanista Paul Preston, y ver los hechos desde su libro Franco “Caudillo de España” (Editorial Grijalbo Mondadori, 1998).

El 31 de marzo de 1947 llegó a casa de los Borbón el ministro Carrero Blanco, mano derecha de Francisco Franco y redactor de la Ley de Sucesión, que se aprobaría ese mismo día, para informarle a don Juan de Borbón que con esta Ley sería Franco quien nombraría al monarca del reino “cuando lo considere conveniente”. Además, le comunicó a don Juan -heredero del trono- que podría “ser Rey de España, pero de la España del Movimiento Nacional, católica, anticomunista y antiliberal…”.

Después de ese día -relata Paul Preston en su libro de 1.043 páginas- don Juan de Borbón y sus consejeros se inclinaron a “reforzar sus lazos con la oposición antifranquista de izquierda. El 7 de abril de 1947, don Juan hizo público el Manifiesto de Estoril, en el que denunciaba la ilegalidad de la Ley de Sucesión que se proponía alterar la naturaleza de la monarquía sin consultar ni con el heredero del trono ni con el pueblo. Franco, Artajo y Carrero estuvieron de acuerdo en que don Juan se había eliminado a sí mismo, a partir de ese momento, como sucesor adecuado del Caudillo (...); desataron una furiosa campaña de prensa contra don Juan en la que se le juzgaba como instrumento de la masonería y el comunismo internacional”.

Desde el 18 de julio de 1947, como resultado de la Ley de Sucesión, Franco actuaría como el monarca del recientemente proclamado reino de España, considerando que el trono estaba vacante.

EDUCADO POR EXPRESO DESEO DE FRANCO

El futuro de Juan Carlos I se selló el 25 de agosto de 1948, cuando Franco concertó una entrevista con don Juan de Borbón, en su yate, el Azor, en el golfo de Vizcaya. Allí Franco le “manifestó un inmenso interés en que el hijo de diez años del pretendiente [don Juan, quien nunca fue rey], Juan Carlos, completara su educación en España (…) En el fondo, sin embargo, don Juan estaba convencido de que no habría restauración contra la voluntad de Franco”, y accedió bajo la promesa de “que el periódico monárquico ABC podría informar libremente y que se levantarían las restricciones de las actividades monárquicas…”.

Desde ese día, el franquismo sabría que Juan Carlos de Borbón, “por la Gracia Divina de Dios y del Caudillo”, sería rey de España; por encima de su propio padre y de quien se interpusiera. Así, Juan Carlos, nacido y residenciado en Roma, llegó a España el 9 de noviembre de 1948 y fue recibido por Franco en su residencia de El Pardo, donde le dijo que su educación estaría a cargo de un grupo de profesores de firme lealtad al franquismo.

En 1954 el general Franco continuaba orientando personalmente la senda de la educación del joven Juan Carlos de Borbón, después de culminada la secundaria. A pesar de que don Juan le había escrito al “Caudillo”, el 16 de julio de 1954, que ya era hora que su hijo comenzara estudios en la Universidad de Lovaina (Bélgica), Franco orientó su ingreso en la Academia Militar de Zaragoza y después en la Universidad Complutense de Madrid, y unas “pasantías en el arte de gobernar” al lado del dictador español.

En carta a don Juan de Borbón, escribió Franco el 2 de diciembre de 1954: “estimo indispensable que la formación del Príncipe discurra no sobre una parcela física de nuestro territorio, sino dentro de los principios que el Movimiento Nacional [falangista] inspira…”.

En 1956, Franco designa al general Carlos Martínez Campos como tutor del joven Juan Carlos, luego del trágico disparo a su hermano menor Alfonso. A tal punto llegaba la influencia de Franco en la vida del futuro rey de España, que con su aprobación Doña Sofía de Grecia se convirtió en esposa de Juan Carlos de Borbón, en 1962.

CONTRA SU PADRE, SUCESOR DE FRANCO

El 12 de julio de 1969, Franco le comunica a Juan Carlos que sería su sucesor y lo proclamaría rey de España. A la vez le pidió que no informara nada a su padre, hasta que se concretara su decisión en las Cortes Españoles. Don Juan de Borbón se molestó mucho al enterarse de ello, y denunció a “una monarquía que estaba irrevocablemente ligada a la dictadura”. Es decir, su hijo y Franco.

Para tranquilidad de Juan Carlos de Borbón, “en febrero de 1971, el general Vernon A. Walters, segundo jefe de la CIA, visitó Madrid en nombre del presidente Nixon; [le preguntó] al Caudillo qué ocurriría en España tras su muerte. Franco le respondió a Walters que la sucesión de Juan Carlos tendría lugar sin ningún disturbio…”; continúa narrando Paul Preston en su libro Franco “Caudillo de España” , al reseñar las memorias de Walters.

Las huelgas obreras y estudiantiles, la corrupción de los funcionarios, la represión policial y el asesinato de dirigentes de izquierda era lo común en aquellos días. Para el régimen español la convulsión social no era más que una conspiración de masones y comunistas contra el ‘Generalísimo’ y el derecho a la sucesión tranquila de Juan Carlos I.

El 19 de julio de 1974, el dictador de España, gravemente enfermo, firmó la aplicación del artículo 11 de la Ley Orgánica del Estado para que Juan Carlos asumiera como Jefe de Estado y rey, luego de su muerte. Tal como lo había previsto Franco desde 1948, todo se consumó el 22 de noviembre de 1975. Dos días después de su muerte seguía mandando.

Franco tuvo hasta el poder de instaurar el salto en la línea de sucesión y designar rey a Juan Carlos. Según la tradición monárquica española la sucesión debía recaer en su padre, don Juan de Borbón, tercer hijo y heredero del rey Alfonso XIII. “Dicho salto fue aceptado por el príncipe Juan Carlos, creando un conflicto interno en la Casa Real de Borbón”.

De tal magnitud fue la confrontación que el padre de Juan Carlos dejó de hablarle y le retiró la Cruz de la Victoria, símbolo del Principado de Asturias y del heredero de la Corona española. Y no fue sino hasta el 14 de mayo de 1977 que don Juan de Borbón renunció oficialmente a sus derechos sucesorios y a la jefatura de la Casa Real en beneficio de su hijo Juan Carlos, una vez que hubo constatado la imposibilidad de acceder al trono.

A partir de ese momento, “Su Majestad Don Juan Carlos I de Borbón y Borbón, Rey de España”, también heredaría los títulos de Rey de Castilla, de León, de Aragón, de las Dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarves, de Algeciras, de Gibraltar, de las Islas Canarias, de las Indias Orientales y Occidentales, de las Islas y Tierra Firme del Mar Océano. Además de Archiduque de Austria.

Así de absurda es la monarquía que, doscientos años después de la Independencia de América, todavía ostenta el título de rey de “las Indias Occidentales”. Por si acaso. -

miércoles, octubre 24, 2007

La monarquía se consolida con dinero y el prestigio ajeno

Premios Príncipe de Asturias ad hoc

Miguel Ángel Llana
Rebelión

Todos los años el mismo ritual, vacío y hueco, que arranca con la movilización mediática sobre la realeza y los afortunados ganadores de los ocho premios principescos. Sobre la composición del jurado, mejor dejarlo para otra ocasión, baste ahora decir que el de las Ciencias Sociales lo preside Fraga Iribarne de todos conocido por su protagonismo en la dictadura y en la transición de "punto final" (borrón y cuenta nueva) hacia la democracia de los borbones impuesta por el Caudillo que iba bajo palio -conviene recordarlo- en los rituales religiosos, flanqueado por la jerarquía católica, su defensora y beneficiaria.

El Premio Príncipe de Asturias tiene pilares bien definidos con los que intenta "legitimarse" para su provecho y supervivencia, por lo sucedido hasta ahora, con los personajes galardonados y con el movimiento social en torno a los premios y premiados, dirigido por los que participan directamente -con gran provecho personal- en este trasiego de influencias, dinero y demás prebendas que acompañan a este acontecimiento elitista, mientras se cierran empresas, despiden y condenan a trabajadores, se consolida el contrato basura y la precariedad laboral. Pero, ¿Qué tiene que ver todo esto? Nada, claro, pero eso hay que decírselo a los afectados.

El ADN de la sangre azul sólo da para ser de sangre azul. Pero, el premio a personajes ilustres sirve para justificar a esta realeza como si hubiera tenido algo que ver con el mérito y los años de estudio o de trabajo del premiado. El provecho y premio para el homenajeado no pasa de ser el reconocimiento público de su buen hacer -a buenas horas- , pero para la monarquía y su Príncipe es mucho más, es la justificación de su cargo y la garantía de perpetuarse en él al asociarse -identificándose- a personas tan relevantes para compartir (usurpar) su protagonismo. Pero, es más, a la sombra de estos personajes insignes por su vida y obra o por sus aportaciones, la Fundación del Premio Príncipe de Asturias cuela, con todo descaro, a personajes, que lo son, pero justamente por su nefasta aportación a la humanidad, legalizando así conductas y actitudes que marcan la pauta de una sociedad cada vez más injusta y creando un modelo social, cultural y ético que de otro modo, sin estos premios y el mérito de alguno de los galardonados, sería mucho más difícil de camuflar.

Detrás del Premio Príncipe de Asturias se esconde una Fundación millonaria cuyo presupuesto ha sido sustraído de los fondos públicos que bien podrían estar destinados a fines sociales mucho más justificados y desde luego más necesarios que sí darían honor y prestigio a la comunidad asturiana y no tanta gala medieval con comidas y cenas fastuosas. Con decenas de millones de euros se ha creado una Fundación en la que pululan -se a techan- un centenar de personas que buen provecho personal y social sacan durante todo el año. El montaje es muy sencillo, reuniones, viajes, jurado y cargos de los que se derivan toda clase de influencias, como es obvio. El compromiso con la monarquía -y su defensa- del largo centenar de "personalidades" alrededor de la Fundación son la mejor garantía para lo que haga falta, bien sea para la monarquía o para la "legalización" de personajes galardonados que nada tienen de ejemplares, pero, que sí serán un nuevo apoyo de la institución real.

La Fundación Príncipe de Asturias, este año, premia y se adhiere a la trayectoria de:

- Amós Oz, premio Príncipe de Asturias de las "Letras", un escritor que apoya y defiende la ocupación de Palestina (eso sí, previo diseño de Israel, a los palestinos hay que darles un Estado), que mantiene el apartheid, que aplaudió y justificó en bombardeo del Líbano, etc.

- El Museo del Holocausto, Premio Príncipe de Asturias a la "Concordia". Museo levantado en Jerusalén, en una ciudad ocupada militarmente por Israel. Un Museo en memoria los judíos asesinados por los nazis, pero levantado encima de otro genocidio, que en definitiva, premia al Gobierno israelí, a su política belicista y de apartheid cuyas instituciones recogerán el premio.

- Al Gore, premio Príncipe de Asturias a la "Cooperación Internacional", cuando siendo vicepresidente de EEUU se negó a firmar el protocolo de Kioto y es responsable de bombardeos y demás políticas de ocupación y violación de los DDHH, como demostró con creces durante su mandato. No es casual que -cuando Al Gore acaba de emparentarse con al Príncipe- el Gobierno español se haya gastado alegremente 580.000 euros en la compra de 30.000 dvd del documental "Una verdad incómoda" al disparatado precio de casi 20 euros cada uno y que las instituciones le estén organizando conferencias por las que cobra cientos de miles de euros.

Toda la parafernalia entorno a los premios y a los premiados no pretende más que el reconocimiento y legitimación (y la utilidad para algunos) de una monarquía impuesta, no hereditaria, convertida en noticia para que sea cubierta por cientos de periodistas en los medios de comunicación. Llaman la atención en la prensa regional -sobre todo- los numerosos artículos dedicados a Israel y a su proyecto sionista con entrevistas, declaraciones y artículos a los que no es posible responder por que en ningún caso se puede aspirar a réplica alguna. Sorprende, también que, en tanto artículo, la negación de la identidad de Palestina y de los palestinos a los que se ignora en todo momento o se mencionan como "algo" pero sin llegar a ser una entidad definida.

Se asocia la actual situación de Israel con las víctimas del Holocausto de forma biunívoca, continua y así ya no hay más tragedia, es la única tragedia. Se acaba estableciendo, de este modo, una espiral en la que cada vez los israelíes son más víctimas -cada vez más- de los palestinos (a los que se les ignora y ningunea) trasladando la idea del Holocausto al sionismo actual. Se da por hecho que es lo mismo judío que sionista, se usurpa el Holocausto a los judíos víctimas para venderlo como un nuevo Holocausto de los sionistas asimilándolos a las víctimas judías de los nazis, precisamente. No hay potencia ocupante, Israel no lo es -esto nunca se menciona-, sólo hay un "conflicto" con los palestinos a los que consideran como "vecinos sin alma" pero, agresivos y terroristas incapaces de negociar y de aceptar ninguna propuesta de paz a pesar de los esfuerzos de los sionistas israelíes y de la comunidad internacional. En cambio, los asentamientos de los israelíes no son más que vergeles maravillosos -bíblicos- creados por laboriosos colonos allí donde no había nada (que no fueran palestinos a los que han expulsado, asesinado y destruido sus casas) pero cuya seguridad y paz está amenazada por estos palestinos deshumanizados.

El Premio Príncipe de Asturias premia lo que valora, tampoco cabe esperar otra cosa porque nadie puede dar lo que no tiene y menos cuando se es cómplice de la situación.

martes, octubre 16, 2007

Cuando la fiesta nacional es una demostración fascista

Ángeles Maestro
Corriente Roja

La escalada de acontecimientos que cuestionan directamente la legitimidad democrática de la monarquía borbónica ha saltado a primer plano de la actualidad.

Desde hace algunos años, en el conjunto del Estado, manifestaciones populares de diverso cariz – obrero, estudiantil, contra la OTAN y la participación de tropas españolas en la ocupación de diferentes países, por la vivienda, etc – se han acompañado sistemáticamente de la presencia masiva de banderas republicanas enarboladas masivamente por jóvenes que, con un grito cada vez más general "Lo llaman democracia y no lo es", vinculaban el hecho concreto que las convocaba con la denuncia global del sistema establecido por la Transición.

Todo ello ha venido desembocando en las manifestaciones del 6 de diciembre y del 14 de abril, que desde 2003 muestran una capacidad creciente de convocatoria, reuniendo a decenas de miles de personas, cada año más numerosas, con lemas abiertamente rupturistas: "Contra la Constitución de 1978", "Por el Derecho de Autodeterminación" y "Por la III República". Estas manifestaciones son convocadas de forma unitaria por organizaciones y movimientos sociales situadas fuera del ámbito institucional. IU no convoca y el PCE lo hace con manifiestos y lemas diferentes, que no salen del republicanismo nostálgico, sin cuestionar el orden establecido.

Aparece así un nuevo escenario político que desbarata el tablero de juego instaurado por los Pactos de la Moncloa, que ha sido intocable durante treinta años, y que ha sido protegido como el bien más preciado por la oligarquía dominante y sus representantes políticos: PP y PSOE, con la importante complicidad de IU. Las reglas del juego han sido rotas por el profundo malestar social generado por la brutalidad de la agresión del capitalismo salvaje contra la nueva clase obrera más explotada – jóvenes, mujeres e inmigrantes – y por el alineamiento, cada vez más difícil de ocultar, del imperialismo español, con la bota militar de la UE y de EE.UU., bajo mando de la OTAN.

Salta ahora por los aires todo el engranaje construido sobre la capacidad de contención de la lucha social de una izquierda institucional -PSOE, IU y PCE- ahora profundamente deslegitimada e incapaz de contener el creciente malestar de la calle.

La debilidad democrática congénita del régimen instaurado en 1978 sobre un pacto entre fuerzas políticas que hoy carecen de la representatividad obrera y popular que les permitió entonces traicionar impunemente los contenidos de la lucha contra la Dictadura, se manifiesta ahora con toda su crudeza.

A todo esto se une el estallido del eslabón históricamente más débil del engranaje institucional de la Transición: la continuidad del más rancio nacionalismo español, hegemónico en todas y cada una de las estructuras del Estado y la nula respuesta democrática a la reivindicación del derecho de autodeterminación.

La monarquía borbónica, clave de bóveda de la continuidad del franquismo en todas las estructuras del Estado, está siendo cuestionada directamente. Cada acto de represión contra medios de comunicación o contra movimientos sociales que denigran a la monarquía, muestra públicamente ante la opinión pública del Estado español e internacional, su papel de continuidad con la Dictadura, su insultante boato, sus riquezas imposibles de justificar, su vinculación con lo más negro de la Iglesia Católica, su impunidad y sobre todo, su incompatibilidad con los mínimos principios democráticos.

Un reciente estudio sobre la vinculación de los Jefes de Estado a las Fuerzas Armadas, concluye que sólo cinco Estados árabes y el Estado español, tienen a la más alta magistratura del Estado como Jefe del Ejército.

Todo ello se ha puesto de manifiesto en la instituida Fiesta Nacional del 12 de Octubre. Una festividad que explícitamente conmemora el genocidio del imperialismo español sobre los pueblos de América Latina, el expolio de sus recursos y la matanza de millones de personas.

Lo que en otros países es conmemoración de victorias nacionales contra la dominación colonial o del pueblo contra monarquías opresoras, aquí – sobre todo este año – ha sido una pírrica exaltación del Ejército colaborador en tareas imperiales y, sobre todo, una manifestación fascista.

El insultante intento de Bono, anterior Ministro de Defensa del PSOE, de escenificar la "reconciliación nacional" haciendo desfilar a un combatiente republicano junto a otro de la División Azul, junto al Festival de música latinoamericana de este año, con el que el gobierno PSOE intentó enmascarar la exaltación imperialista del desfile, no han podido ocultar el verdadero significado del 12 de octubre de 2007: unos pocos miles de fascistas aclamando al Ejército vencedor de la guerra civil, colaborador de las gestas imperiales y garante, según establece la Constitución, de la "Unidad de España".

Las contradicciones se agudizan y las máscaras caen. Los problemas reales de la gente y los problemas pendientes aparecen en primer plano.
En el Estado español, para la izquierda consecuente, solo hay un lado de la barricada, la que vincula las reivindicaciones nacionales con las de clase.

viernes, octubre 12, 2007

Lo llaman democracia y no lo es (España)

Jaume d'Urgell
Rebelión

El miércoles pasado, día 10 de octubre de 2007, un tal Juan Carlos Borbón, de profesión militar (por lo que jamás ha concurrido a un proceso electoral), presidió una reunión del Consejo de Defensa, encuentro al que asistieron el primer ministro Zapatero, la vicepresidenta Fernández de la Vega, el vicepresidente Solbes y los ministros Alonso, Moratinos y Rubalcaba.

La situación resulta cuando menos extraña, por cuanto nos retrotrae a un pasado de infausto recuerdo e inolvidable memoria:

¿Qué hace un militar no-electo, vitalicio y hereditario, ocupando una posición superior a la de nuestros máximos representantes electos? ¿Por qué un gabinete de ministros socialista consiente en dejarse fotografiar rodeado de militares y sometido a una figura feudal / medieval? ¿Qué significa que el tipo que preside dicha reunión haya invitado a su hijo a una reunión de trabajo? ¿Es esto serio? ¿Qué pensaríamos si el ministro de Defensa hubiera invitado a su esposa, el de Exteriores a sus hijos o el de Interior a un primo de Albacete?

Si estamos en democracia ¿por qué ceder la presidencia de la máxima entidad militar del Estado a un individuo que además de ser ajeno a las urnas, nos conecta con un inocultable pasado de colaboracionismo dictatorial?

¿Y el resto de militares que aparecen en la fotografía? ¿Quiénes son y dónde estaban en 1975? ¿Por qué no hay ninguno de la UMD? ¿Se trata de una imagen involuntaria? ¿Acaso nadie reparó en la simbología que subyace detrás del hecho de contemplar al monarca ejerciendo su presidencia por encima de los miembros del gobierno?

Cada vez somos más los que nos sentimos avergonzados al contemplar estas imágenes. Cada vez es más insultante escuchar la vieja cantinela de que: "tenemos democracia gracias al rey". Cada día que pasa somos más los que creemos que no es justo que el sucesor de Franco se embolse al menos 8 millones de euros al año, mientras buena parte de la población se enfrenta a la amenaza de una ejecución hipotecaria, y eso, quienes tengan "la suerte" de tener la vida hipotecada, porque muchos, ni eso.

Cada día es más ofensivo observar cómo la policía cumple órdenes de pegarnos, cuando no nos queda más remedio que protestar ante los despidos, deslocalizaciones, flexibilizaciones, regularizaciones y reformas… protestar, porque no podemos tener casa, porque votar es como limpiarse el culo, porque se nos miente, porque se nos silencia, porque se nos oculta el valor real de indicadores económicos como el incremento del coste de la vida, porque se especula con nuestro futuro, se trafica con nuestro entorno, se bromea con lo que somos, se nos niega la palabra…

Somos súbditos, queremos ser ciudadanos

Y aquí no pasa nada, la fiesta debe continuar. Dicen ustedes que "los republicanos son grupúsculos minoritarios de radicales separatistas y antisistema", cuando lo único que pretendemos es que todos los cargos públicos sean electos; que exista una mayor separación de poderes y que el Estado sea verdaderamente aconfesional. Nosotros, el Pueblo, exigimos ser dueños de nuestros destinos.

Los republicanos solo pedimos democracia. Democracia de verdad. Estamos en 2007: el Estado no debe aceptar por más tiempo el sometimiento a la tutela del heredero de un dictador. ¿Acaso no lo ven? No resulta serio, ni lógico, ni legítimo, ni ajustado a Derecho.

Soportamos un grave déficit democrático

No hay democracia, porque el gobierno designa a los fiscales a su antojo y conveniencia. No hay democracia, porque cada cuatro años elegimos únicamente al Legislativo, siendo éste quien nombra al Ejecutivo de entre sus propios miembros, para renovar juntos al Judicial, por tercios, cada seis años. No hay democracia, porque el Tribunal de Cuentas apenas tiene capacidad de maniobra. No hay democracia porque la fiscalía anticorrupción está presupuestariamente asfixiada y adolece de un grave déficit competencial. No hay democracia porque mantenemos tribunales de excepción. No hay democracia porque casi todos los medios de comunicación se encuentran en poder de diez personas. No hay democracia, porque no hay garantías judiciales frente a los abusos de poder, malos tratos, instrucción de procesos en base a pruebas ficticias. No hay democracia, porque se está destruyendo la enseñanza pública y laica en beneficio de la privada y esotérica. No hay democracia porque se secuestran publicaciones, se clausuran periódicos, se encarcela a periodistas, se procesa penalmente a manifestantes acusándoles de haber quemado una hoja de papel.

"Gracias al rey tenemos democracia"

Afirmar que gracias a la monarquía tenemos democracia, constituye un grave insulto a la razón, un atentado a la verdad y un acto de fanatismo teocrático. Analicemos, por favor: el gobierno de todos, no puede proceder del gobierno de uno. Es una contradicción manifiesta. Resulta insostenible.

No es cierto que tengamos democracia gracias al rey, y no es cierto, para empezar, porque la jefatura del Estado no es un cargo público, sino que forma parte del patrimonio particular de una sola familia, cuyos intereses prevalecen por encima de los intereses de 12,5 millones de familias.

Hay que decirlo más: no tenemos democracia gracias al rey. La dictadura se vio obligada a relajar sus formas ante los intereses comerciales y la presión política procedentes del exterior; ante el profundo malestar popular y la creciente inestabilidad política, incrementada por la crisis económica y energética de mediados de los 70; ante la desmedida ambición entreguista de quienes detentaban las siglas de los principales partidos políticos en los años que rodearon la muerte del genocida del Ferrol.

Si gozamos de una relativa mejora formal de la dictadura, es gracias al esfuerzo y el sufrimiento de miles de trabajadores que presionaron para defender la libertad. Únicamente tenemos aquello que juntos hemos conseguido arrancar, nada más. Nada nos fue regalado. En política no hay regalos, si algo tienes, te lo has ganado; y si no vigilas, te lo volverán a quitar.

Continuidad institucional fascista

La continuidad dictatorial es incuestionable: somos el único país de Europa con un jefe de Estado militar; el escudo del régimen franquista fue oficial hasta bien entrados los 80; el nombre de Franco continúa hoy en el frontispicio del cuartel general del Ejército del Aire; Franco designó al individuo que 32 años después de sucederle todavía hoy, se atreve a presidir un Consejo de Defensa, ocupando la posición preeminente, por encima de José Luis Rodríguez Zapatero.

"Gracias al rey hemos tenido 30 años de paz"

Hablar de los 30 años de paz y prosperidad que hemos tenido gracias al rey, es otro insulto a la razón: celebrar eso, nos obliga a recordar los fastos en honor de los 25 años de paz que no hace tanto, se adjudicaban a "la divina intervención del caudillo". ¿De qué paz hablan? ¡Ahí fuera hay un país de países! ¡Salgan a comprobarlo! ¡Desciendan del yate! ¡Salgan del coto! ¡Dejen de esquiar! ¡Comprueben como se malvive con un mísero e inestable sueldo de 850 euros, un alquiler imposible y obligaciones familiares! ¿30 años de paz? Pregúntenselo a un iraquí, o a un libanés, o a un afgano, o a un congoleño, o a un eritreo, o a un ex yugoslavo, o a un kosovar, un bosnio, países todos ellos, donde nuestros soldados llevan a cabo misiones humanitarias, con fusiles humanitarios, tanques humanitarios y cazabombarderos humanitarios.

"Gracias al rey, España es una"

Decir que el rey mantiene unido al país, es falso. No hay mayor causa de unión, que el convencimiento de formar parte de un todo. Seamos sinceros: ese "todo" podría ser la concordia entre las distintas culturas e identidades políticas que históricamente han formado la península ibérica… pero la concordia no se impone, eso lo sabe cualquiera. Imponer la concordia es tanto como forzar a alguien a ser tu amigo… y si me apuran: a punta de pistola. ¡No! La fraternidad es un concepto genuinamente republicano. Si se persigue conseguir una unión justa y estable de España, ésta deberá civilizarse, en sentido etimológico, es decir, desmilitarizarse. La existencia de España no puede fundamentarse en una permanente amenaza militar, personificada por el jefe de las fuerzas armadas, designado por Franco, no-electo, vitalicio y hereditario. España no puede ser una ficción impuesta a punta de pistola en la sien de todos y cada uno de sus ciudadanos… o quizá sí, pero entonces no lo llamen democracia. Si de verdad quieren saber qué es España, atrévanse a preguntarlo en una papeleta electoral.

Los mismos uniformes, idénticas mentiras

Como ciudadano, siento vergüenza cuando abro un periódico, y me doy cuenta de que el gobierno socialista ha permitido que las viejas imágenes de la vergüenza militar franquista se impriman en color, con fecha de hoy. Vergüenza ajena, pensar qué pensaran en Francia, cuando vean a un militar no-electo, presidir una reunión de representantes electos.

Nada ha cambiado, o muy poco… pero calma, hay que tener confianza en el Pueblo, al fin y al cabo, nuestra mejor baza es que somos más. No se nos puede engañar a todos para siempre, la cordura volverá.

¡Salud y República!