Mostrando las entradas con la etiqueta José Mújica. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta José Mújica. Mostrar todas las entradas

martes, octubre 20, 2009

La sonrisa y la esperanza


Barómetro Internacional

Por Kintto Lucas

Amargura, rabia, esas son las palabras que mejor definirían la realidad que viven ciertos políticos uruguayos; cierto ex presidente como Julio María Sanguinetti, cierto candidato presidencial como Luis Alberto Lacalle que, dicho sea de paso, no sé por qué, me hace recordar al cónsul de Bajo el volcán, la genial novela de Malcolm Lowry; y ciertos sectores que hasta el 2005 lucraron del poder en Uruguay.

En contraposición, a cientos de miles de personas les ha brotado una sonrisa franca, una sonrisa casi tan ancha como la esperanza, que al fin de cuentas en el Uruguay actual es sinónima de la sonrisa.

Desde hace muchos años que la sonrisa y la esperanza surgen una y otra vez, asoman en una esquina y se esfumaban en la otra, brotan desde el Plata y se ocultan en el puerto, amanecen en las Universidades y se desvanecen en los aeropuertos, caminan en la marcha y se arrepienten en las escaleras de los aviones, crecen en el oriente y llegan demasiado rápido a occidente.
Sin embargo, esa obstinada necesidad de vivir y sobrevivir, de desandar caminos y volver a caminar, de imaginar futuros y reconstruirlos después de cada golpe, de soñar días mejores y construir solidaridades, fueron construyendo el momento adecuado para que la sonrisa, o sea la esperanza, sean una imagen pensada en colectivo.

Qué es sino eso el Frente Amplio. Qué es sino eso el Plan Ceibal. Qué es sino eso esta pueblada que camina junto al Pepe Mujica. Qué es sino una imagen de la sonrisa y la esperanza pensadas en colectivo, pensadas en comunidad, piedra bruta desbastada y bosquejada entre todos. Por eso, nadie puede ser excluido ni autoexcluirse del camino, y mucho menos quienes en época de total sequía, sacaron el agua necesaria para que la sonrisa y la esperanza pudieran ir sobreviviendo.

Este es el momento fundamental en que quienes dudan, sepan que no pueden excluirse. Es el instante que esa gente de corazón progresista que todavía se ata al Partido Colorado o al Partido Nacional sepa que no puede ponerse a un lado del camino, porque el corazón batllista o saravista tiene un lugar en la mejor historia del país, y por eso debe tener un lugar trascendente en el futuro que se construye ahora, este 25 de octubre. Quien crea que debe esperar a noviembre para sumarse al futuro retrasa el provenir y, de alguna manera se excluye. Hoy, qué mejor síntesis de todas las divisas que la bandera de Otorgués

En las elecciones de 2004, se vio una irrupción de los pueblos del interior que comenzaron a dejar de consumir política para pasar a construirla, fue la irrupción definitiva del interior como protagonista de la vida sociopolítica uruguaya.
Uno de los que más contribuyó para que eso ocurra fue José Mujica, porque supo entender al interior, y lo entendió porque supo ser parte de él. Sin ideologizar de más, con teoría y con práctica, y con una gran dosis de sentido común. Comprendiendo que a la realidad hay que cambiarla desde la vida cotidiana, porque es ahí donde se empiezan a modificar las relaciones de poder, donde se empieza a construir un imaginario diferente, que a su vez ayude a construir una sociedad diferente. Con propuestas antes que con ataques.

Una campaña electoral como la que han propuesto Sanguinetti, Lacalle, y tristemente Larrañaga, que puso en el centro de su actuación el ataque a Mujica, encierra un desprecio al interior, un desprecio al diferente, al “otro”. Es también, sobre todo, un desprecio a la historia que ayudaron a construir Leandro Gómez, Aparicio Saravia y José Batlle y Ordoñez entre otros.

Sanguinetti, Lacalle y Larrañaga están tan encerrados en sus intereses particulares, que desprecian al 'otro', desprecian al interior del país, y además lo subestiman porque su actitud busca asustar a los votantes del interior para que no voten por el Frente Amplio y para que no voten por quien más genuinamente los representa, que es sin duda Mujica. En su desprecio al interior, muestran la esencia de una forma negativa de hacer política, una forma con la que la mayoría de los uruguayos y uruguayas no está de acuerdo.
El hecho de que Sanguinetti, Lacalle y Larrañaga, hayan recurrido a la campaña sucia no sólo puso de manifiesto la incapacidad de llevar adelante una campaña electoral digna, de propuestas, sino que demuestra la falta de ética. Tal vez no debería llamar la atención, pero no saben mirarse a sí mismos, no saben mirarse en el espejo, y en esa actitud está el desprecio a José Mujica, el desprecio a los pobres, el desprecio al interior, que es como el desprecio al barro. Aunque el barro siga siendo el mejor material para construir.

Ahora desde que juntas, la sonrisa y la esperanza, han logrado contagiar a cientos de miles, muchos que tienen algo menos que poco, otros que tienen lo necesario y tantos que saben que solo una mayor equidad produce tranquilidad, están convencidos que no podemos dejar que se apaguen. Hay mucho que hacer para que la sonrisa y la esperanza algún día sean sinónimas de total equidad, de libertad, igualdad y fraternidad. Pero sin duda, con José Mujica se profundizará el camino que inició Tabaré Vázquez para que la sonrisa y la esperanza sigan iluminando…

Si la sonrisa y la esperanza son ahora un peligro para los dueños y dueñas de las vitrinas y las motosierras, para Sanguinetti, Lacalle y Larrañaga, es porque son contagiosas Si los señores y señoras del miedo comienzan a temerles, es porque van ocupando todos los lugares del camino, pero sobre todo porque son una imagen en colectivo marchando en el camino.

Ojalá que los señores que desprecian el barro, no sigan poniendo sal en las heridas que van cicatrizando, no sigan promoviendo la exclusión del interior, pero, sobre todo, que quienes todavía dudan, finalmente el 25 de octubre voten contra la exclusión decididos a caminar en colectivo, nunca más que sonrientes, nunca más que esperanzados, nunca menos...

kintto@yahoo.com

viernes, abril 24, 2009

Se inició una estrategia para bajar a José Mujica

Barómetro Internacional

Por Kintto Lucas

El candidato oficial del Frente Amplio a la Presidencia de Uruguay, José Mujica es el único que puede ganar las elecciones nacionales de octubre en la primera vuelta.

En ciencia política, cuando estudiamos los procesos electorales en diversos países aprendemos que en las elecciones ganan aquellos candidatos o candidatas que además de tener una alta popularidad o simpatía en la gente, tienen una baja antipatía o rechazo.

A la hora de analizar un futuro proceso electoral, los niveles de simpatía y antipatía pueden ser, para un “politólogo”, más importantes que la propia intención de voto.

De acuerdo a los datos de un estudio reciente, José Mujica es el único candidato que reúne las dos condiciones. Tiene una altísima simpatía en la gente (la mayor de todos los candidatos) y una bajísima antipatía (la menor lejos de todos los candidatos).

Hay otros candidatos que tienen una buena simpatía, aunque no como la de Mujica, pero acumulan además una alta antipatía. Ese es el caso del ex Ministro de Economía y Finanzas, contador Danilo Astori. Por lo tanto, de acuerdo a esos datos, de triunfar en la interna del Frente Amplio, sería muy difícil que pueda triunfar en la primera vuelta de la elección presidencial de octubre.

Los niveles de simpatía tan altos y de antipatía tan bajos hacen también que José Mujica sea el candidato con mayor posibilidad de atraer electores de otros partidos hacia el Frente Amplio. Los que ya se evidenció en las elecciones anteriores.

Sin embargo, hay una diferencia importante entre las elecciones pasadas y éstas: en el año 2004 Mujica todavía tenía cierta resistencia o rechazo en algunos sectores importantes de la población, lo que ya no ocurre desde hace más de dos años.

Esa realidad la conocen muy bien sus contrincantes de los partidos tradicionales, por eso saben que es mejor para ellos no tenerlo como contrincante en las elecciones de octubre. Entonces, faltando un tiempo prudencial, más de dos meses y medio de las elecciones internas, iniciaron el operativo para bajar la candidatura de José Mujica.

En ese sentido, la mejor estrategia es atacarlo, buscando desprestigiarlo e intentando que reaccione. El ataque ha llegado de diversas formas y por diversos lados y es de esperar que aumente bruscamente en las próximas semanas con el intento de revivir viejos cucos y corriendo rumores falsos. Entramos en el instante del “todo vale”. Los candidatos de los partidos tradicionales están convencidos que el momento para bajar a José Mujica está en las elecciones internas porque luego, con Mujica pierden.

Lamentablemente, dentro de esa estrategia de los partidos tradicionales, están jugando un papel bastante triste ciertos asesores y personas cercanas a Danilo Astori, quienes promueven un ataque a Mujica desde adentro del Frente, en una actitud bastante desleal y contraria a los principios de fraternidad que exige la democracia interna.

En la campaña electoral hacia las elecciones de 2004, el ex presidente y líder del Partido Colorado, Julio María Sanguinetti, inició una campaña de ataque a José Mujica, que luego fue reforzada por otros candidatos.

De esa forma, Sanguinetti buscaba posicionar su sector dentro del Partido Colorado; reposicionar en parte a su partido en el panorama general para mejorar la correlación de fuerzas ante cualquier eventualidad de negociación electoral en una posible segunda vuelta; provocar temor en la denominada “votación blanda” del Frente Amplio para que cambie su voto; y finalmente, de yapa, provocar un corrimiento del electorado blando del Movimiento de Participación Popular hacia otros sectores del Frente, y más específicamente hacia Asamblea Uruguay, para cambiar en algo la correlación de fuerzas interna dentro de la izquierda.

Ahora el esquema es similar, solo que se inició antes de las elecciones internas. Con distintos intereses, las salidas de personajes tan inefables como Ignacio de Posadas y, Pedro Bordaberry, así como los “deslices” de alguna gente que apoya a Danilo Astori, se encuadran dentro de la misma estrategia: bajar a José Mujica de la candidatura presidencial.

Si José Mujica no cae en las provocaciones -aunque en determinados momentos responda con firmeza porque la tolerancia tiene ciertos límites-, sigue mostrando sus propuestas y llegando a la gente con su autenticidad, en octubre será el nuevo Presidente de los orientales, sin lugar a dudas.

kintto@yahoo.com