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lunes, diciembre 08, 2008

LA EDUCACIÓN PÚBLICA BÁSICA Y NUESTRO MÁGICO PAÍS

México es un país de fantasía, no fantástico. Lleno de mentiras.

Enrique Calderón Alzati

Educación, buenos deseos y tiempo perdido


A dos años del festejado inicio de la presente administración, cuesta un poco de trabajo entender qué es lo que Felipe Calderón y sus amigos puedan festejar; ciertamente que hacerlo por los logros en la lucha con el crimen organizado resulta de humor inglés, al igual que por los de empleo o de avance económico.Cuando repaso lo que ha acontecido en cada uno de los sectores de gobierno, me viene a la memoria lo que le sucedió a una tía mía, cuando concurrió a un velorio y al presentar su pésame a la viuda, sin saber qué decir, sólo se le ocurrió expresarle “muchos días de estos”.En el caso de la educación no debería haber sorpresas, la designación de Josefina Vázquez Mota como secretaria constituyó un claro indicio del interés del presidente por mejorar la educación. El indicio pudo ser confirmado cuando la secretaria designó a sus colaboradores cercanos, ninguno de los cuales sabía nada de educación y éstos, a su vez, nada hicieron por rodearse de asesores que conociendo el tema les pudieran hablar de las enormes problemáticas y rezagos que conforman el escenario educativo.Los resultados de estos dos años son bonitas declaraciones, propuestas que reflejan buenos deseos y desconocimiento de la realidad que vive el país, al igual que de los avances recientes en la educación. Para un número creciente de especialistas, si la Secretaría de Educación desapareciera y la enseñanza quedara bajo la responsabilidad de los estados no pasaría nada. Por supuesto que no comparto esa opinión, estoy seguro que se notaría una sensible mejora en muchos de ellos.Hace poco más de 18 meses tuve una reunión con el encargado de políticas educativas, un doctor, no sé bien en qué, de apellido Santibáñez. En cuestión de minutos me pude dar cuenta de que el señor tenía una concepción de la educación que seguramente le había dado su abuelita. Mis esfuerzos por hacerle comprender lo que implicaba la innovación educativa resultó ser una misión imposible.Tuve también por ese tiempo otra reunión con el director del Instituto Latinoamericano de Comunicación Educativa, que ostentaba un título de ingeniero aeronáutico y que era ya conocido por su ineptitud en los cargos ocupados anteriormente, el cual había sido designado quién sabe por quién y que desde luego daba la impresión de que su misión no era otra que destruir ese instituto en un tiempo razonable. La reunión me dejó la impresión de que había estado con un orangután, aunque sin la curiosidad y vivacidad que les son características. A mi esfuerzo por mostrarle con un planetario virtual cómo funciona el sistema solar, sólo atinó a preguntarme si eso estaba de acuerdo con los libros de texto de la SEP. Su incapacidad para dar continuidad al proyecto Enciclomedia, de grata memoria como legado de Fox, constituye ya una de las muestras de su estilo personal de dirección.El Instituto Nacional de Educación para los Adultos, supuestamente creado para atender el rezago educativo proporcionando enseñaza básica a quienes no tuvieron acceso a ella, era un caso todavía peor; para dirigirlo, Vázquez Mota nombró a una mujer que anteriormente había sido alcalde de Hermosillo, y su mayor mérito era el de tener el nombre de una antigua artista de cine, cosa que seguramente le ayudó a lograr bastantes votos. La nueva directora del INEA, replicando lo hecho por la secretaria, llegó rodeada de sus ayudantes de la presidencia municipal, decidida a mejorar los índices educativos con base en actos políticos de lucimiento personal. Ya en el sexenio de Fox, el puesto había sido ocupado por un personaje folclórico traído del Tecnológico de Monterrey, donde coordinaba las actividades de promoción comercial.En algún momento tuve oportunidad de mostrarle a ese funcionario algunos programas de tecnología educativa, diseñados para ayudar a los estudiantes a entender los diferentes fenómenos del clima y su impacto en las comunidades y regiones del país. La reunión terminó cuando me dijo que sin entender nada de eso, él había logrado tener una vida de éxito y sin problemas, a lo que me vi forzado a contestarle que eso les sucedía también a las vacas que dedicaban su tiempo a pastar apaciblemente. La designación de la secretaria Vázquez Mota tuvo como desenlace la salida de la directora, luego de un año de inactividad, para ir a preparar su campaña en pos de la gubernatura de su estado.Por las declaraciones recientes de Miguel Szekely, respecto a la maravillosa oportunidad que tendrán los migrantes forzados a regresar a México por la crisis económica, de inscribir a sus hijos en algún programa del INEA, me imagino que el subsecretario de educación media no sabe que el instituto lleva varios meses sin dirección, luego de años sumido en la indiferencia del gobierno.El mismo doctor Székely es otro caso digno de estudio por sus visiones triunfalistas de avances pedagógicos, sólo comparables con los célebres trabajos de Hércules, el héroe mitológico; a él lo recuerdo con frecuencia cuando me invitan a dar alguna conferencia o taller, en alguno de los tantos rincones rurales del país, donde se mantienen de manera heroica y milagrosa los planteles de bachillerato de las zonas rurales.Una maravillosa muestra de los logros de la Secretaría de Educación Pública luego de sus dos arduos años de trabajo puede ser observada y consultada en el portal de Internet www.aulatelematica.com.mx/ en la que la SEP presenta su nuevo programa de tecnología “Habilidades digitales para todos”, para orientar e inducir a los profesores a realizar mejor sus actividades; si el lector tiene un poco de tiempo para navegar por esta excelsa obra, podrá comprobar por sí mismo cómo se puede usar la tecnología con todos sus ruidos y colores para lograr exactamente, bueno no sé bien qué, pero esto es lo de menos, pues de seguro puede ser utilizada como ejemplo de mercadotecnia para algunas trasnacionales que andan un poco atrasadas al respecto.

jueves, diciembre 04, 2008

México, País de mentiras

■ En su nuevo libro propone contagiar la indignación para virar el rumbo de México

La escritora Sara Sefchovich desnuda la mentira como el origen de los grandes males del país
¿Por qué se miente en México? ¿Por qué la mentira está en todo? ¿Por qué aceptamos el engaño como forma de gobierno?
Dieciséis años le llevó a Sara Sefchovich intentar responder esas preguntas, tarea titánica de documentación que ahora comparte con el público mediante su libro País de mentiras, “amargo y políticamente incorrecto”, pero que desnuda el que, en su opinión, es el origen de los grandes males que padece el país: el no decir la verdad en los ámbitos de la vida pública y privada.
Desde los tipos de mentira, sus orígenes, sus formas, hasta sus consecuencias y las grandes ficciones de México están incluidas en un texto que, más allá de ser pesimista, sale a luz con el afán de contagiar la indignación para conseguir virar el rumbo.
En entrevista con La Jornada, la escritora explica que pertenece a esa generación “que vio un cambio muy significativo en México, cultural, hacia la libertad de expresión y hacia ciertos valores, pero que ahora estamos viendo que no se llegó hasta el fondo de aquello e inclusive corremos el riesgo de que todo lo construido se vaya al demonio.
“No se trata solamente de si hay o no democracia, de si hay dos o tres partidos, es el país el que está en juego gravemente: se nos puede destruir.”
La investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, narra que desde que salió su libro varios lectores le han reclamado por su “afán de criticar”, y ella responde: “si no hacemos esto, no nos vamos a dar cuenta cuando se nos caiga México. Tenemos que decirlo para que ellos (los funcionarios públicos, los políticos, principalmente) se den cuenta de que nos damos cuenta, de que no podemos seguir en este engaño, porque está en juego nuestra nación”.
Todo está trunco
“Quiero denunciar –prosigue Sefchovich– lo que no sirve, investigar y decirlo a través de los medios a los que tengo acceso, con la esperanza de que las personas se den cuenta. No sé cuál sería el siguiente paso, no soy profeta ni pertenezco a ningún partido, pero sí sé que nos podemos organizar y decir ya basta, no obstante que muchos quieran descalificar cuando las personas lo hacen.
“Tenemos la obligación de parar muchas aberraciones. Hay causas que nos corresponden a todos porque forman parte de la gran causa que es México, la cual se ha perdido en un pantano de mentiras. Ahora casi nadie se siente parte de esta gran nación, de esta identidad, la cual está fundamentada ahora en un recuerdo. Hoy no hay nada a qué aferrarse.
“Pero todos los que pensamos a México queremos que esto funcione y hacemos nuestro trabajo, porque creemos que vale la pena. Lo que pasa es que es más fácil organizarse en un partido que como ciudadano. Pero conforme la conciencia vaya creciendo suponemos que tenemos la esperanza, pues han pasado cosas muy buenas, pero que lleguen hasta el fondo y bien: ¿dónde está esa transparencia que nos prometieron? La queremos. ¿Donde está esa participación ciudadana que nos juraron y que nos nos dejan ejercer? La queremos. ¿Dónde está ese TLC que nos iba a hacer ricos a todos? ¿Por qué me dicen que los indios son lo máximo? Hay que hacer algo.
“No es que nada sirva, es que todo está trunco, por eso necesitamos que lleguen hasta donde deben llegar”, concluyó la ensayista.
A partir de enero y con el apoyo de editorial Océano, la escritora lanzará una página en Internet para complementar los datos expuestos en su libro. El primer tema que abordará es el avionazo en el que murió el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, “después el espacio estará abierto a los lectores para que puedan mandar las mentiras públicas, sociales y colectivas que encuentren, siempre y cuando esté sustentadas”.
El libro País de mentiras, de Sara Sefchovich, se presenta mañana jueves a las 19 horas en el Centro Cultural Bella Época (avenida Tamaulipas 202, colonia Condesa).