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martes, julio 21, 2009

Vidas paralelas: La pobreza mundial y las ganancias capitalistas

Por: Manuel Freytas

(IAR Noticias)

Warren Buffet, Carlos Slim y Bill Gates, los primeros tres hombres más ricos del planeta.

Para la prensa del sistema el aumento de la pobreza mundial y el aumento de la riqueza no son procesos inversamente proporcionales que se retroalimentan a nivel de causa y efecto. Pobreza que se expande a escala global, y riqueza (activos empresariales y fortunas personales) que se concentra en pocas manos no tienen nada que ver uno con el otro, van por vías separadas. Que las fortunas personales de los "más ricos" del ranking Forbes dupliquen el PBI mundial, no tiene nada que ver con la existencia de 3000 millones de personas (la mitad del planeta) que padecen "pobreza estructural", o de las 1000 millones que no cubren sus necesidades básicas de alimentación y supervivencia en el mundo. Los extremos nunca se tocan, el gran secreto para publicar informes sobre pobreza y riqueza sin que aparezcan las causas estructurales de la existencia de ricos y pobres.

Por Manuel Freytas (*)
manuelfreytas@iarnoticias.com
Informe especial

Mientras el Departamento de Agricultura estadounidense (ERS) nos informa que más de 80 millones de personas se han convertido en población mundial en riesgo de falta de alimentos a lo largo del año pasado a consecuencia de la suba de los precios de la energía y de los alimentos, otra información consigna que la mayoría de los grandes bancos estadounidenses (Citigroup, Morgan Stanley, Bank of América, Goldamn Sach, JPMorgan Chase, etc) han cosechado ganancias siderales pese a la crisis económica recesiva que derrumba a la economía real.

Todas estas instituciones madres del sionismo financiero USA, reportaron ingresos exorbitantes en el segundo trimestre, y se configuraron como las "grandes ganadoras" entre los que hacen negocios con la crisis recesiva en la primera potencia imperial.

Por supuesto, que entre ambas noticias (el hambre mundial y las ganancias capitalistas) no se consigna (como detalle) que una porción significativa de los ingresos bancarios del segundo trimestre provienen de la especulación financiera con el petróleo y las materias primas en los "mercados a futuro" que vuelve a impactar como suba en el precio de los alimentos y de la energía mundial.

Según el informe oficial estadounidense, las perspectivas (del hambre mundial) son mucho peores si se aplican las predicciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) que advierte que el número de personas en riesgo se incrementaría nada menos que en un 12 por ciento a lo largo de 2009: 97 millones de personas, siendo América Latina y el Caribe las regiones más afectadas, ya que diez millones de sus residentes pasarían a formar parte del grupo afectado por la inseguridad alimentaria.

Por supuesto que la "inseguridad alimentaria" nada tiene que ver con el mercado de commodities, donde, según estimaciones del Senado USA, en marzo de 2008 diariamente se especulaba con US$8.600 millones, y en un sólo día se especulaba tanto como en 20 días del 2003.

Sólo en febrero de 2008 se crearon 160 fondos de inversión a nivel mundial de commodities agrarios, que elevaron a niveles siderales la especulación en los "mercados de futuro" e hicieron estallar hacia arriba el precio de los alimentos esenciales para la supervivencia que ya le faltan a la mitad de la población humana del planeta.

De acuerdo con el informe del Departamento de Agricultura estadounidense, el caso del África subsahariana es especialmente grave. Contiene al 25 por ciento de la población total de los 70 países estudiados, pero más de la mitad del total de la población en riesgo alimentario.

Además, la región depende cada vez más de la importaciones de cereal. A finales de los 80 pedían un 10 por ciento, ahora solicitan un 20 por ciento. "Por lo tanto, cuando suben los precios internacionales de los cereales, la capacidad para importar alimentos suele descender, dada la limitada capacidad financiera de la región", según explica el estudio.

Como es de uso, la misma prensa imperial que difunde el informe pasa por alto el detalle de que el precio internacional de los alimentos está determinado por los megaconsorcios capitalistas que controlan la producción, la comercialización y los mercados mundiales de los alimentos.

Fuera de la órbita del control estatal de los gobiernos, los recursos esenciales para la supervivencia quedan supeditados a la lógica de rentabilidad capitalista de un puñado de corporaciones trasnacionales (con capacidad informática, financiera y tecnológica) que los controlan a nivel global, y con protección militar-nuclear de EEUU y las superpotencias.

En ese escenario, la producción y comercialización mundial de petróleo y alimentos no está supeditada a la lógica del "bien social", sino a la más cruda lógica de la rentabilidad capitalista.

Según la FAO, diez corporaciones trasnacionales controlan actualmente el 80% del comercio mundial de los alimentos básicos, y similar número de mega empresas controlan el mercado internacional del petróleo, de cuyo impulso especulativo se nutre el proceso inflacionario causal de la hambruna que ya se extiende por todo el planeta.

Entre los primeros pulpos trasnacionales de la alimentación, se encuentran la empresa suiza Nestlé SA., la francesa Groupe Danone SA. y la Monsanto Co., que lideran mundialmente la comercialización de alimentos y que, además de controlar la comercialización y las fuentes de producción, poseen todos los derechos a escala global sobre semillas e insumos agrícolas.

Estas trasnacionales, que hegemonizan su rubro a escala mundial, son las principales beneficiarias del aumento del precio y de la demanda global de petróleo, alimentos y granos en momentos en los que los suministros apenas satisfacen la demanda.

Detrás de este fabuloso negocio con los recursos esenciales para la supervivencia humana, se encuentran los principales bancos y grupos financieros de Wall Street, que juegan un rol determinante en la especulación en los mercados energéticos y de materias primas que impulsan la actual escalada de los precios.

De esta manera, los pulpos petroleros y alimentarios, tercerizados por la especulación financiera, fijan las reglas de juego y el funcionamiento de los mercados de la energía y el petróleo, que, junto con el agua (también controlada por la trasnacionales) conforman los recursos esenciales para la supervivencia de la humanidad.

En consecuencia, la suba de precios es el producto del comercio capitalista monopólico y de la acción especulativa en los principales mercados de materias primas, entre cuyas herramientas financieras se encuentra el ICE [Intercontinental Exchange] de Londres y las bolsas mercantiles de Nueva York y Chicago.

Según analistas especializados de Wall Street, un 60% del precio del petróleo crudo y de las materias primas alimentarias tiene como causal a la especulación en futuros no regulada, de fondos precisamente autodenominados "especulativos", bancos y grupos financieros que utilizan las bolsas de futuros ICE de Londres y NYMEX de Nueva York y el comercio inter-bancos.

En este tercer frente del negocio agro-energético financiero (productor directo de la hambruna y la inflación mundial) se encuentran en primera línea Goldman Sach y Morgan Stanley, súper-gigantes de la especulación financiera en alta escala del capitalismo trasnacional sionista con asiento en Wall Street.

En este escenario, los precios no se fijan sólo por la demanda del consumo, sino básicamente por las necesidades comerciales y la demanda especulativa en los mercados financieros agro-energéticos.

De manera tal, que cuando los analistas le echan exclusivamente la culpa del alza de los precios a la reducción de la producción y de la oferta están escondiendo la especulación financiera como principal causal de la escalada alimentaria y petrolera.

En consecuencia, ningún informe oficial "suelto" sobre el crecimiento de la pobreza y el hambre mundial, destaca que el proceso del alza de los precios y la especulación financiera con el petróleo y los alimentos (la causa de la suba de los alimentos) causan inflación mundial y hambruna generalizada en los países más pobres de la tierra, y sobrepasan las capacidades de los gobiernos que dejan el control de sus recursos esenciales en manos de las corporaciones multinacionales.

Dentro del modelo de economía globalizada de enclave, las corporaciones petroleras, alimentarias y del agua, controlan (a través de la privatización de la actividad económica) todo el proceso de extracción, producción y comercialización local e internacional .

En resumen, controlados por las corporaciones trasnacionales, y despojados de su condición de "bien social", el petróleo y los alimentos se convierten en mercancía capitalista con un valor fijado por la especulación en el mercado, convirtiéndose en la causa principal de las hambrunas y conflictos sociales que ya empiezan a desarrollarse por todo el planeta.

De esta manera, la comercialización internacional de los recursos esenciales para la supervivencia no se hace atendiendo a las necesidades de las comunidades desde donde se extraen, sino atendiendo a la lógica de la rentabilidad capitalista de las corporaciones que los controlan.

Los niveles de producción no se realizan atendiendo a las necesidades humanas de la población, sino atendiendo a las necesidades del mercado y de la ganancia capitalista.

Despojados de su condición de "bien social" de supervivencia, esos recursos se convierten en mercancía capitalista con un valor fijado por la especulación en el mercado, y los precios no se fijan sólo por la demanda del consumo masivo, sino básicamente por la demanda especulativa en los mercados financieros y agro-energéticos.

Y los gobiernos, al no tener poder de gerenciación sobre sus recursos agroenergéticos se convierten en títeres de las corporaciones que los controlan y que se apoderan de la renta del producido por el trabajo social de esos países.

Este es el escenario que no describen la prensa internacional y sus analistas, o las organizaciones del sistema como la ONU y el Banco Mundial en cuyos informes, pobreza y riqueza marchan por vías paralelas, sin que se retroalimenten a nivel de causa y efecto.

La pirámide de riqueza y pobreza

Mientras el proceso inflacionario-recesivo desatado desde las economías centrales (EEUU y Europa) ya genera hambre, pobreza y devaluación acentuada del poder adquisitivo de las mayorías a escala planetaria, un selecto grupo de mega-empresas y multimillonarios multiplican a escala sideral su activos empresariales y sus fortunas personales.
Son los actores complementarios (los generadores del hambre y la pobreza a escala global) que nunca aparecen en los informes y análisis oficiales que atribuyen las causas de las hambrunas y la marginación social no a la explotación capitalista sino a la "mala administración" de los gobiernos.

Los "súper-ricos", ejecutivos y accionistas de los grupos capitalistas que se reparten el mundo como si fuera un pastel, los que aparecen habitualmente retratados en los ranking del jet set decadente, conforman el resultante final de un proceso de acumulación de riqueza en pocas manos a costa de la crisis mundial y del achicamiento progresivo de la participación de las mayorías en el proceso de reparto de la producción mundial.

Mientras la economía mundial ya ingresó en un proceso inflacionario-recesivo que impacta en la suba de los alimentos y del costo de vida de amplias capas de la sociedad mundial (sobre todo de las más vulnerables y desprotegidas), bancos, empresas trasnacionales, (sobre todo petroleras) registran balances de ganancias descomunales superiores al presupuesto y al PBI de decenas de países de la periferia juntos.

Cuando se refieren a la "crisis social", los periodistas, intelectuales y analistas del sistema hablan en forma abstracta y genérica, sin precisar su impacto (discriminado por sector) en la pirámide social del sistema capitalista a escala global.

Así, por ejemplo, la prensa internacional en los últimos días expresa, con total impunidad (y sin contrainformación masiva) cómo la crisis está "afectando a los más ricos" cuya pirámide está encabezada por los súper millonarios del ranking de la revista Forbes.

Los medios y analistas del sistema (que informan a las sociedades a escala masiva) tienen centrada su "preocupación en las pérdidas de los grandes consorcios empresariales transnacionales, en la reducción de las grandes fortunas de los súper ricos y en la devaluación de los multimillonarios sueldos de los ejecutivos de las metrópolis de EEUU y Europa.

Casi no hay informes (y los que hay son manipulados y reducidos) de cómo la crisis de los países centrales ya impacta en las economías y en las sociedades de los países subdesarrollados de Asia, África y América Latina, donde se concentra la mayoría del hambre y la pobreza a escala planetaria.

Los medios internacionales sionistas, que esconden sistemáticamente la relación simbiótica pobreza-riqueza (una es consecuencia de la otra) comentaban con "preocupación" como la crisis redujo el selecto club de súper millonarios del ranking Forbes que pasó de 1.125 miembros en 2008 a 793 en 2009.

En el año 2007, 500 multimillonarios sumaban una fortuna de casi tres billones de dólares, una cifra equivalente al presupuesto anual de EEUU, la mayor potencia imperialista del planeta, y a decenas de PBI (producción del pastel) anuales de países dependientes.

Pese a la crisis económica-financiera mundial y la crisis social que genera la suba de precios de los alimentos y de la energía, las riquezas personales en todo el mundo crecieron un 5 por ciento a US$ 109,5 billones, según un informe sobre "riqueza mundial publicado en el 2008 por Boston Consulting Group (BCG).

Para ilustrar el macro-robo capitalista del producido mundial hay que señalar que la cifra acumulada, según el informe, de US$ 109,5 billones de riqueza acumulada en manos de los "millonarios" (con las súper-fortunas en la cima) se aproxima a casi dos veces el PBI mundial (la riqueza anual producida por todos los países) que ronda en los US$ 70 billones.

Pero, para dar una mejor idea de lo que significa, en términos de comparación, esta cifra de US$ 109,5 billones, hay que puntualizar que equivale a casi dos veces y media el PBI anual de EEUU y la Unión Europea, las dos potencias económicas centrales que concentran más del 60% de la producción mundial.

Esa masa increíble de dinero acumulada por una minoría de "población rica" (regida en el vértice de la pirámide por los súper-ricos) es lo que le falta a los más de mil millones de personas que "sobreviven" con un promedio de un dólar diario, según el Banco Mundial y otras instituciones del sistema, y más de tres mil millones que no alcanza a cubrir el parámetro de necesidades básicas, medidas por alimentación, vivienda y salud.

La prensa internacional (del sistema), sus periodistas y comentadores, difunden estas cifras, impresionantes y fantásticas, destilando una rara mezcla entre admiración y envidia por no estar en el lugar de los rankeados, a los que consideran personas tocadas por la "varita mágica" del éxito y el prestigio social.

De esta manera, los diarios, las radios y los canales televisivos ponen el acento de la "noticia" en la disminución de la cifra de la fortuna de los tres sionistas que encabezan el ranking Forbes: Bill Gates, Warren Buffett y Carlos Slim, cuyos patrimonios juntos suman este año US$ 112.000 millones.

Por supuesto que la prensa del sistema no aclara que el presupuesto de US$896 millones que la ONU y el BM destinan para "combatir la pobreza en el mundo" equivale sólo al 0, 8 % de los US$112.000 millones (reunidos en las manos de sólo tres personas).

El Programa para hacer frente a la crisis mundial de alimentos, (GFRP, por sus siglas en inglés) desarrollado por el Banco Mundial no alcanza ni siquiera al 1% de la suma acumulada por los tres capitalistas más ricos, pero esto no es "noticia" para la prensa sionista imperial.

Mientras las potencias capitalistas centrales se concentran en "combatir la pobreza" con un presupuesto de US$ 896 millones, los primeros veinte supermillonarios de la lista Forbes concentran juntos una cifra de más de US$ 400.000 millones.

Esa cifra (en manos de sólo veinte personas) equivale casi al PBI completo de Sudáfrica, la economía central de Africa, cuya producción equivale a un cuarto de la producción total africana.

Mientras 20 súper multimillonarios acumulan una fortuna equivalente a un cuarto de la producción total africana, según la FAO, en el África subsahariana, una de cada tres personas (236 millones en 2007) sufre de desnutrición crónica.

La gran mayoría de las personas desnutridas en el mundo (mil millones) vive en países en desarrollo, según la FAO, y de ellas, el 65 por ciento se concentra en siete países: la India, China, la República Democrática del Congo, Bangladesh, Indonesia, Pakistán y Etiopía. Casi dos tercios (583 millones en 2007) de los hambrientos del mundo viven en Asia.

Como contrapartida (y demostración de lo que produce el capitalismo), esas zonas marcadas por una altísima y creciente concentración de hambre y pobreza, figuran en las estadísticas económicas mundiales como las mayores generadoras de riqueza y rentabilidad empresarial capitalista de los últimos diez años.

Tanto el "milagro asiático" como el "milagro latinoamericano" (del crecimiento económico sin reparto social) se construyeron con mano de obra esclava y con salarios en negro. Esto lleva a que, al caerse el "modelo" por efecto de la crisis recesiva global, el grueso de la crisis social emergente con despidos laborales en masa se vuelque en esas regiones.

Pero de esta cuestión estratégica, vital para la comprensión de la crisis global y de su impacto social masivo en el planeta, la prensa internacional no se ocupa. Los medios locales e internacionales están ocupados en dilucidar la disminución de las fortunas de los ricos y la pérdida de rentabilidad de las empresas.

Y se cumple el axioma de máxima del sistema capitalista: Pobreza y riqueza, son extremos que no se tocan.

Si se tocaran, las mayorías hambrientas comprenderían quién es su verdugo y los ricos perderían su impunidad.

*****

(*) Manuel Freytas es periodista, investigador, analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.
Ver sus trabajos en Google y en IAR Noticias

lunes, julio 13, 2009

Los líderes de los países más ricos mienten descaradamente

Juan Torres López
Rebelión

En la nota de prensa emitida con motivo de la reunión en Italia del G-8, que agrupa a los países más ricos del mundo, se dice, entre otras cosas: "los líderes destacaron que los mercados abiertos son la llave del crecimiento económico y del desarrollo". Mienten. Mienten como bellacos porque ni uno solo de esos países ha llegado a la situación de desarrollo que tiene porque haya abierto sus mercados sino justamente por todo lo contrario. Como tampoco es verdad que los países que mejor evolucionen en la actualidad sean los que mantienen más desprotegidos sus mercados.

Si de verdad fuese la llave del crecimiento, ¿por qué ellos mismos no se aplican el cuento? ¿por qué se protegen tanto?

Los líderes, como ellos mismos se autodenominan, mienten y lo hacen conscientemente. Dicen eso, como ha demostrado Ha-Joon Chang, para que los países a los que ellos han empobrecido no puedan utilizar la escalera que ellos usaron para llegar a la posición privilegiada que ocupan.

Ha-Joon Chang es el autor del libro Retirar la escalera: La estrategia del desarrollo en perspectiva histórica (editado por Los Libros de la Catarata, Madrid, 2004) que recomiendo vivamente leer para comprobar lo que digo y tener buenos argumentos para poder combatir el discurso infame con el que los poderosos, como ahora en Italia, engañan al planeta.

No será posible cambiar el mundo mientras nos mantengamos impasibles ante sus mentiras, mientras no tengamos capacidad para mostrar a los ciudadanos que los discursos con los que revisten las decisiones que adoptan son falsos y sin fundamento, que no buscan más que protegerse y disimular sus verdaderas intenciones. Es preciso y urgente hacérselo ver a la gente y deberíamos hacer lo imposible para que todas las personas honestas del mundo sin distinción converjan en ese objetivo. No creo qye haya una tarea más elemental ni más urgente.

Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla. Su web personal: http://www.juantorrreslopez.com

Para los más ricos la crisis es sólo un insignificante traspié

Sam Pizzigati
Too Much

El colapso económico mundial no afecta a las principales fortunas del mundo que siguen tan intensamente concentradas como siempre; así lo revela el primer estudio en profundidad realizado sobre grandes patrimonios desde el pasado septiembre.

Hace trece años, dos de las empresas encargadas de administrar las fortunas de los más ricos del mundo, la sede de Merryl Lynch en Nueva York y la filial parisina de Capgemini, empezaron a publicar un informe anual que enumera a los más ricos de nuestro planeta y las fortunas de que disponen al servicio de futuras inversiones.

Año tras año, nos han informado de cómo los ricos acumulaban más y más billones. En el Informe sobre la Riqueza Mundial publicado el año pasado, los "individuos con alto patrimonio neto" disponían en el 2007 de una combinación de 40,7 billones de dólares; un total que no incluye el valor de sus hogares, ni el arte que cuelgan en sus paredes o las joyas que esconden en sus cajas fuertes.

La semana pasada, las buenas noticias se acabaron. El pasado miércoles, Merrill Lynch y Capgemini, informaron al mundo que durante el 2008 la población mundial con altos patrimonios netos, personas con un mínimo de 1 millón de dólares en activos de inversión, se ha contraído en un 14,9 por ciento. La combinación de la riqueza de estos individuos se ha reducido de forma aún más acusada, cayendo un 19,5 por ciento.

A los súper ricos les fue todavía peor. El número de individuos con "súper" alto patrimonio neto, personas con un mínimo de 30 millones de dólares, se ha contraído en aproximadamente un 25 por ciento. En conjunto, los “súper ricos” han perdido casi un 24 por ciento de su riqueza financiera.

El nuevo Informe sobre la Riqueza Mundial de Merrill Lynch y Capgemini presenta estas pérdidas como una reducción “sin precedentes" y los medios de comunicación se han hecho eco de este mensaje por todo el mundo. "La crisis del crédito pasa peaje a los súper-ricos", titulaba la pasada semana un diario internacional de negocios. "La lista de ricos se encoge", rezaba otro.

Pero el nuevo Informe y los titulares no mencionan la parte más fascinante de la historia de los grandes patrimonios mundiales. Ciertamente, el colapso del sistema financiero global del año pasado afectó a las grandes fortunas. Sin embargo, a pesar de que estamos viviendo el mayor colapso económico desde 1930, los propietarios de las grandes fortunas del mundo siguen siendo increíblemente afortunados.

La caída de la riqueza de las personas con altos patrimonios netos les ha dejado con un patrimonio combinado a finales del 2008 de 32,8 billones de dólares, no muchos menos de los 33,4 billones de que disponían a finales del 2005. En otras palabras, la mayor crisis de la historia reciente les ha costado a los ricos el perder sus ganancias acumuladas a lo largo del 2006 y 2007; y nada más.

Estos ricos, especialmente los que componen la categoría de "súper" altos patrimonios netos, siguen disponiendo de un porcentaje extremadamente elevado de las riquezas del mundo.

En el mundo viven un total de 80.000 personas que el informe califica de “súper ricas”. Estos individuos, que representan aproximadamente un 0,001 por ciento de la población mundial, poseen, tras el colapso económico del 2008, el 10 por ciento del total de riqueza de nuestro planeta.

Estos ricos han optado por "reducir" algunos de sus gastos personales a lo largo del 2008. El Informe sobre la Riqueza Mundial, nos advierte que en los Estados Unidos, donde viven el 28,7 por ciento de las personas con alto patrimonio neto, las ventas en subastas de obras de arte movieron en el 2008 un total de 2.900 millones de dólares, "1.000 millones menos que en el 2007" y las ventas de Lamborghini de lujo se redujo en un 21 por ciento el año pasado.

Pero a pesar de la crisis, la cantidad de dinero en los bolsillos de los ricos sigue siendo enorme. El Informe menciona que en diciembre de 2008 un diamante histórico se vendió en Londres por 24,3 millones de dólares, "el precio más alto jamás pagado por una joya o diamante en una subasta."

Los analistas y gestores de fortunas de Merrill Lynch y Capgemini a pesar de las malas noticias, han querido aportar algo de optimismo. Nos recuerdan que cuando estalló la burbuja de las empresas de tecnología e Internet en el 2001, resultó sólo un freno temporal en la concentración de la riqueza mundial. Entre el 2002 y el 2007 la riqueza combinada de las personas con alto patrimonio neto creció a un ritmo de un 9 por ciento anual.

Los redactores del Informe sobre la Riqueza Mundial, no creen que haya ningún motivo de preocupación respecto a la posibilidad de que los líderes políticos mundiales tomen alguna decisión que no permita que ese crecimiento vuelva a repetirse. Capgemini y Merrill Lynch, consideran que “se espera que la recuperación de los altos patrimonios netos sea igualmente sólida esta vez”.

Sin embargo, en sus informes anteriores, estos analistas fallaron a la hora de anticipar el colapso financiero global. Es probable que si estuviese en camino un movimiento global para distribuir más equitativamente la riqueza del mundo, probablemente también serían los últimos en enterarse.

Sam Pizzigati dirige Too Much, publicación semanal digital sobre excesos y desigualdades.

Traducción para www.sinpermiso.info: Luca Gervasoni

domingo, abril 05, 2009

México: Gobierno y legisladores legitiman la riqueza y la miseria


1. El cinismo total de gobierno y legisladores para legalizar los insultantes salarios y prestaciones que reciben, es evidente. ¿Por eso dicen que México es un país de cínicos? México con un salario mínimo oficial de 1 500 pesos al mes (100 dólares), lo legisladores aprobaron un salario máximo (el del presidente) de 500 mil pesos al mes (33 mil dólares), es decir, 330 veces superior.En vez de bajar el salario del presidente a 50 mil pesos (salario máximo) y subir el de los trabajadores a 5 mil pesos (salario mínimo) para que la diferencia sea de 10 veces, legitimaron un estratosférico salario que está muy por encima de lo que ganan los presidentes de países de las siete economías más grandes del mundo. Les preguntaríamos: ¿Por qué en vez de joder a México no joden a su muy querida progenitora?
2. Lo grave es que hasta los diputados autocalificados de izquierda, (por ser alumnos del PRI y del PAN) se han acostumbrados ya al despilfarro en restaurantes, viajes y compras en la cuenta del partido o del congreso; se ponen alegres, votan o avalan con su presencia tales atracos contra el pueblo, que es el que crea con su trabajo el presupuesto público. Imaginen nada más: ningún funcionario podrá cobrar más de 500 mil pesos al mes, (más que el presidente) así que los diputados, senadores, presidentes municipales que apenas cobran 200 o 300 mil pesos al mes todavía tienen un margen para subirse el salario. Los trabajadores mexicanos, sobre todo en el campo, ganan menos de un salario mínimo, la mayoría un salario mínimo y los “privilegiados” más de un salario mínimo; pero el promedio es un salario mínimo.
3. En México los funcionarios, cuando declaran los salarios que ganan, acostumbran hablar de su salario base y callan (tramposamente) las compensaciones que por lo general son mayores. También silencian los bonos, los salarios extras por comisiones y los regalos de vehículos, celulares, “igualas”, etcétera. Pero aunado a ello pueden contratar asesores, ayudantes, choferes y servicios personales para sus familias con guardaespaldas, a cuenta del presupuesto público. Además de servicios médicos especiales y en el extranjero, gozan de vales de gasolina e insultantes viáticos en sus viajes en la República y en otros países. Por eso López Obrador ha denunciado que los funcionarios de la Suprema Corte y del IFE ganan más de 600 mil pesos al mes. (100 más que el presidente)
4. Por lo anterior, aunado a toda la corrupción institucionalizada, México es de los tres o cuatro países con mayores desigualdades en el mundo. Mientras aquí en cifras oficiales se reconoce que de nuestros 107 millones de habitantes, el 70 por ciento de la población vive en la pobreza económica y 30 por ciento se encuentra en la miseria y la desesperación, un puñado de ricos (que no llega a cinco mil) acumula cada vez más y mayores riquezas, propiedades e inversiones en bancos, industrias, grandes comercios, en tierras, etcétera. En tanto se reconoce que México ha crecido en sólo 1.5 en los últimos nueve años, que el desempleo se ha incrementado exageradamente y que los salarios que se pagan son miserables, los ricos mexicanos sacan del país miles de millones de dólares para obtener mayores ganancias ante las devaluaciones.
5. Según confiesa la ONU, “pese al considerable crecimiento económico en algunas regiones, el mundo es más desigual que hace 10 años. No seremos capaces de avanzar en la agenda del desarrollo sin atender el desafío de la desigualdad entre los países. Las políticas destinadas a potenciar el crecimiento económico se demuestran insuficientes para detener el aumento en los índices de pobreza. La tendencia está conduciendo a la concentración de la riqueza en pocas manos. El desempleo continúa siendo elevado, sobre todo en la franja de los más jóvenes. Un 47 por ciento de los 186 millones de desocupados en el mundo son jóvenes; millones de personas que trabajan no logran quebrar con la pobreza al no poder superar la barrera del dólar diario”
6. Entre 10 países seleccionados de América Latina, México ocupa el quinto lugar en desigualdad y se ubica entre las doce sociedades más desiguales del mundo. El especialista Miguel Székely señala que México está entre los países más desiguales de América Latina debido no sólo a la desproporcionada concentración en el 10% de la población más rica, sino también por las desigualdades educativas, las diferencias en la participación de la mujer, el número de hijos por familia y las diferentes oportunidades que ofrecen las distintas regiones del país. El problema no tiene que ver solamente con la pobreza extrema sino, fundamentalmente, con la riqueza excesiva. La lucha contra la pobreza pasa por una redistribución del ingreso; la deducción es relativamente fácil: México requiere una reforma fiscal que responda a criterios de calidad y equidad.
7. Ese es el planteamiento científico, pero lo que se requiere en México (después de mil un estudios científicos que se han presentado) es un planteamiento político que permita acabar con esa profunda injusticia en que se ha mantenido el país (durante siglos) a más del 70 por ciento de los mexicanos en las más extremas condiciones de pobreza y desigualdad. No basta tener los estudios, los fundamentos, las propuestas y la razón, se requiere de la fuerza de los movimientos de masas para imponerse al poder de los grandes burgueses y sus aliados nuestras demandas y consolidarlas con acciones. Nos hemos pasado años, décadas, siglos, dominados por la plutocracia de políticos y empresarios, así como por los medios de información a su servicio, que nos han prolongado nuestra miseria con falsas promesas y esperanzas.
8. ¿Cómo es posible aceptar la legalización de un salario máximo de 500 mil pesos al mes para un puñado de altos funcionarios y un salario mínimo de 1500 pesos mensuales para los trabajadores, con una diferencia de 330 veces? ¿Cuándo despertará el pueblo o se dará cuenta que es miserable porque lo mantienen en la opresión, en el engaño y la enajenación? Pero también hay que aceptar que el pueblo no es cobarde por no luchar, sino que simplemente vive cargando una pesada bota, bien cubierta de ideología, que le impide ver su realidad. Mientras la clase política y empresarial le juegan el dedo en la boca con regalos y promesas en tiempos de elecciones, el pueblo “escoge” para “elegir” a los nuevos legisladores y funcionarios que le seguirán saqueando su patrimonio.
Ni modo, hay que seguir luchando con tesón para que el pueblo despierte.