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lunes, noviembre 15, 2010

La maldita vecindad

Gerardo Fernández Casanova

“Que el fraude electoral jamás se olvide”

Se cumplen en este mes los cien años del inicio de la Revolución Mexicana, setenta de su paulatino deterioro y veintidós de su cancelación oficial definitiva. No obstante, y en la medida que sus postulados son vigentes y sus reivindicaciones incumplidas, el concepto de la revolución es más necesario que hace cien años. Las condiciones de injusticia en que se desenvuelve la sociedad mexicana no son diferentes a las que prevalecían durante el porfiriato; las libertades políticas sólo son de forma en tanto que se mantiene el control de la cosa pública por un puñado de privilegiados, independientemente de que se registren procesos electorales y sea posible una especie de alternancia, siempre que sea entre los mismos; la dependencia respecto del exterior, particularmente de los Estados Unidos, es hoy ofensivamente mayor que hace cien años, al grado de reducir al mínimo la posibilidad de disponer de nuestro destino como nación; independientemente de los errores de la dictadura, Porfirio Díaz no dejó de ser un patriota. Hoy quiero referirme a este último aspecto: el efecto de la maldita vecindad.

Intento no caer en el engaño de que todos nuestros males provienen del exterior; desde luego que hay mucho de origen doméstico en nuestras dificultades, pero estoy cierto que cualquier intento por crear una nación próspera y progresista requiere de tomar muy en cuenta la realidad geopolítica que, de tan abrumadora, con frecuencia la ignoramos. No es difícil caer en cuenta de que la seguridad de la potencia bélica y económica yanqui coloca a su vecino del sur dentro de su ámbito de defensa, además de los intereses de orden económico requeridos para garantizar el suministro de materias primas que les son indispensables; ignorarlo o pensar en evitarlo, es tanto como tratar de tapar el sol con un dedo. Pero no se puede olvidar la injusta guerra que nos arrebató la mitad del territorio y sus conocidos amagos de invasión por la ocupación de los puertos de Veracruz y Tampico. Tampoco pueden ignorarse intervenciones que han contribuido positivamente en la historia mexicana, aunque sólo hayan sido por excepcional coincidencia de intereses, particularmente con los intentos conservadores por restablecer la monarquía católica con Iturbide y Maximiliano.

Es en este marco que se hacen grandes los hombres de la Revolución Mexicana que supieron manejar inteligente y patrióticamente esta tremenda realidad. Las facciones beligerantes tenían claro que el reconocimiento diplomático por los Estados Unidos constituía un factor determinante en la lucha, principalmente por la disponibilidad o la carencia de armamento; no obstante, ninguno cayó en la tentación de entregar el destino nacional al extranjero a cambio de tal reconocimiento. El mismo Madero, que no podría ser calificado como contrario a los intereses yanquis, fue destituido y asesinado por intriga del embajador Wilson, por no atender a sus imposiciones. Carranza se vio permanentemente asediado por las presiones de Washington, incluida la invasión a Veracruz dizque para presionar la salida del dictador Huerta, pero no perdió el sentido de la dignidad nacional ofendida por dicha intervención y la repudió oportunamente. Obregón, siempre amenazado por los levantamientos de generales insatisfechos, negoció el reconocimiento diplomático aceptando imposiciones lesivas pero salvando lo principal; se pagó cara la pacificación del país pero se mantuvo la independencia. Calles creó instituciones con independencia e hizo frente a la rebelión de los cristeros poderosamente apoyada por los obispos católicos de los Estados Unidos, maniobrando con habilidad diplomática su solución negociada.

Lázaro Cárdenas es el caso paradigmático. Su mandato se caracterizó por los avances revolucionarios y las reivindicaciones sociales, logrados en el ejercicio soberano de gobernar conforme a los intereses nacionales. Su mérito fue que supo aprovechar la coyuntura geopolítica que se le presentó con Roosevelt en el gobierno yanqui y su política de apertura. El internacionalismo solidario de Cárdenas no sólo obedeció a las convicciones, sino que instauró una política exterior de mayor independencia para dar cobijo a su actuación interior, la que normó a la diplomacia mexicana durante varios sexenios, sorteando los embates de los afanes gringos por extender su dominación. Estoy cierto de que no fue nada fácil.

Esa fue la historia hasta que los tecnócratas gringos nacidos en México se hicieron del poder, con Carlos Salinas y su fraude electoral a la cabeza. Su toma del poder coincidió con el recrudecimiento de la guerra fría y del imperialismo gringo. Para Salinas resultó más cómodo bajar la guardia y entregarse al tobogán de las buenas relaciones de supuesta amistad (carnales diría Menem de Argentina) que nos llevaría a ser parte del primer mundo y que nos trajo al inframundo de donde no hemos podido salir. El razonamiento estúpido y traidor determinó que, siendo el vecino el país más poderoso del mundo más valdría entregarse a sus designios y hacerlo de buena gana, que mantener una forzada independencia costosa y de alto riesgo. Así, el tal Salinas hoy convertido en el poderoso factótum de la política del PRI y del PAN, echó por la borda todo el esfuerzo nacional de independencia a cambio de un plato de lentejas que para él y sus amigos significó y sigue significando el mejor negocio del mundo: robarse un país para regalarlo al imperio.

Que la conmemoración del centenario de la Revolución Mexicana nos sirva para buscar la recuperación de la Patria.

Correo electrónico: gerdez999@yahoo.com.mx

jueves, mayo 06, 2010

Se solicita personal

Gerardo Fernández Casanova

“Que el fraude electoral jamás se olvide”

Me llamó la atención que en varios negocios se colocaron letreros solicitando personal. En un primer momento me entusiasmó la idea de que, en contra de lo que hemos dicho muchos analistas, la recuperación de la economía, tan cacareada por el régimen espurio, fuese una realidad y que nuestros vaticinios no fuesen más que afanes catastrofistas con intención de desprestigiarlo. Digo que me entusiasmó porque, independientemente de posiciones políticas, no puedo más que desear que cese el sufrimiento que provoca el desempleo.
Me di a la tarea de recorrer la ciudad para constatar lo observado y cerciorarme de su magnitud, sin asomo de duda en cuanto a su veracidad. Hice, pues, investigación de campo. Una primera observación fue que los letreros se exhiben en establecimientos comerciales, principalmente cadenas de autoservicio o departamentales, o de franquicias de tiendas de menudeo. Recorrí las zonas industriales y fue más notoria la permanencia de los letreros que indican que no hay vacantes. Se me hizo raro.
En una segunda instancia me acerqué a los establecimientos solicitantes de personal y, en calidad de desempleado, ofrecí mis servicios y obtuve respuestas evasivas: “ya se recibieron muchas solicitudes” o “el encargado está de vacaciones” o “vuelva la semana próxima”. En ningún caso tuve la información requerida para identificar el tipo de empleo ofrecido y, mucho menos, del salario y condiciones de trabajo. La empleada de una tienda se explayó: “pusieron el letrero para amedrentarnos, no hay empleos nuevos”. En otro caso, un trabajador de esos que nunca faltan me comentó: “vinieron unos agitadores a invitarnos a una manifestación y, por su culpa, el patrón nos advirtió que serían despedidos los que asistieran; por eso puso el letrero, al fin que la mano de obra desocupada abunda”. Otra cosa que pude constatar es que en ninguno de los casos se notaba algún viso de ampliación de actividades o de nuevos proyectos.
La conclusión de mi pesquisa es muy lamentable: se trata de un vil engaño. No descarto la suposición de que los letreros obedezcan a la consigna de algún organismo patronal con miras a secundar la labor de distracción y formación de falsas expectativas que realiza, con singular alegría, el régimen del fraude para hacer creer que la crisis ya se superó, lo cual es absolutamente falso. Pero además, el uso de tales letreros es útil para desalentar cualquier intento de movilización de protesta, sea por la pérdida del valor adquisitivo del salario o por la amenaza de reformas a la legislación laboral de corte patronal. También les es útil para la aplicación de políticas patronales de rotación de personal, por aquello de la acumulación de derechos por antigüedad. Lo peor del caso es que tienen éxito en sus perversos propósitos.
El 1 de mayo, tanto en la capital del país como en la mayoría de las ciudades importantes del interior, se realizaron marchas de protesta; en todos los casos se expresó con energía la consigna de rechazo a la reforma laboral y la exigencia de renuncia del troglodita que cobra como secretario del Trabajo y opera como ministro del no trabajo. Del proyectado, cuan necesario, paro nacional apenas se escucharon algunas discretas menciones. Es claro: el desempleo le ha sido funcional al régimen espurio y a algunos empresarios que son sus comparsas; hay un enorme ejército de reserva para reemplazar a quienes se arriesguen a una expresión de fuerza que intente violentar al sistema.
En la misma fecha, pero en las principales ciudades de los Estados Unidos, las manifestaciones de los migrantes, mexicanos en la mayor proporción, mostraron una fuerza de consideración, adicionalmente alentada por la ominosa ley que criminaliza a los indocumentados en Arizona. Del otro lado del océano, los griegos hacen cimbrar a la Unión Europea y a todo el sistema económico internacional; están parando en todo el país para rechazar las medidas de ajuste criminal que les imponen desde el exterior; les quieren hacer pagar a los pobres por los platos que rompieron los ricos. España y Portugal están en la lista de espera para entrar al mismo esquema y a las mismas protestas masivas. Todo indica que serán los mediterráneos los encargados de dar el tiro de gracia al sistema económico neoliberal. Eso espero.
Lo lamentable es que todo esto sucede en la víspera del inicio de la Copa Mundial de Fútbol. Habrá que hacer un compás de espera para continuar la lucha. Mientras, que siga el engaño y la burla. Que Calderón nos narre sus aventuras épicas de dominio sobre los jinetes del Apocalipsis, ahora cinco, y Gómez Mont nos anuncie que en junio comenzará a declinar la violencia. ¿Será que suponen que la Selección Nacional va a ganar la Copa? De no ser así, los del Apocalipsis se convertirán en el Amuchalipsis y, esos sí, ni Calderón podrá contra ellos.

Correo electrónico: gerdez999@yahoo.com.mx

viernes, abril 23, 2010

Los bicentenarios y la segunda independencia

Gerardo Fernández Casanova

“Que el fraude electoral jamás se olvide”

El pasado 18 de abril dio inicio la cascada de fechas conmemorativas del bicentenario de las declaraciones de independencia de la mayoría de los países americanos colonizados por el imperio español. Venezuela inaugura la cronología, en confirmación de su papel histórico como iniciador de procesos de emancipación. Le siguen Argentina el 25 de mayo y México, con los países centroamericanos, el 16 de septiembre. La efemérides es, a no dudarlo, ocasión para reflexionar y constatar las distintas formas de interpretar la historia y la realidad imperante. La celebración en Caracas se distinguió por destacar el significado de la lucha actual por la emancipación: la segunda independencia de América Latina. La frase central del discurso (en esta ocasión breve) del Presidente Chávez: “Venezuela más nunca será colonia del imperio yanqui ni de ninguno otro”, es más que elocuente del ánimo de la celebración.
Quiero destacar el discurso que ofreció la Presidenta de Argentina, Cristina Fernández, quien fue honrada para dictarlo como pieza central de la cesión solemne de la Asamblea Nacional venezolana. Para comenzar aludió a la coincidencia en el tiempo de los movimientos liberadores en la América Española, como producto de las ideas que entonces ilustraban al mundo occidental, surgidas al calor de la Revolución Francesa, y que forjaron la decisión de los patriotas que iniciaron los procesos de independencia en la región; ideas que sólo sirven en tanto son instrumento para la liberación de los pueblos y para procurarse condiciones de dignidad y bienestar, las que llevaron a los pueblos a dar la batalla y vencer al, entonces, ejército más poderoso del mundo. Pero también hizo ver cómo, quienes fueron los actores principales de tal hazaña fueron luego perseguidos, exiliados y asesinados, en el esquema de divisiones y conflictos que derivaron en (o fueron provocados por) la nueva dependencia. Al celebrarse el primer centenario, la totalidad de los países de la región estaba dominado por regímenes de gobierno dictatoriales que hacían cumplir el diseño de la división internacional del trabajo impuesta por el poder hegemónico del capital internacional, que colocó a nuestros países en la condición de ser proveedores de materias primas baratas para ser transformadas y valorizadas sin beneficio para quienes las producían. El segundo centenario nos alcanza cuando el mundo vive la más formidable crisis de los valores impuestos por el neoliberalismo y el Consenso de Washington; cuando se gestan las nuevas ideas para crear un mundo distinto y se da la lucha por la segunda independencia de América. Destacó que nadie puede detener a un pueblo cuando decide ser independiente; puso el ejemplo de Vietnam, sobre cuyo suelo fue arrojado el doble de bombas de las usadas durante la Segunda Guerra Mundial, pero que supo vencer al ejército más poderoso del mundo actual. La referencia fue más que clara a las amenazas del imperio yanqui en la región y, particularmente, enfocadas a la República Bolivariana de Venezuela. Mis respetos a la claridad oratoria de la Presidenta de Argentina; su discurso fue celebrado por el aplauso contundente de la audiencia, entre la que se distinguió la presencia de Raúl Castro, de Evo Morales, de Rafael Correa, de Daniel Ortega, entre otros.
Al día siguiente, en Cochabamba, Bolivia, el Presidente Evo Morales inauguró la Cumbre de los Pueblos para el Cambio Climático, convocado como respuesta al fracaso de la Cumbre de Copenhague. El concepto central de la convocatoria es el que marca la incompatibilidad entre la conservación de la naturaleza y el desmedido consumismo impulsado por el capitalismo rapaz. “O muere el capitalismo o muere la tierra” es la disyuntiva propuesta por Evo. La respuesta la ofrece la ancestral cultura de los pueblos originales, no sólo de América, cuya conquista y dominación colonial no tuvo más motivo que la irracional explotación de los recursos naturales y su consiguiente depredación. Hay mucho que aprender de esa cultura pero, en lo esencial, coincide con la exigencia de un mundo diferente y de la recuperación de la soberanía de los pueblos.
Mientras esto sucede en el Sur del continente, aquí en México se hace gala de entreguismo y enajenación. Ya hasta la facultad de expedir la visa de entrada al país fue graciosamente delegada a los servicios consulares gringos. No se diga de las ignominiosas cesiones de soberanía en la materia de seguridad y lucha contra el crimen. La escandalosa entrega de la operación energética. La también escandalosa dependencia alimentaria: más de la mitad de lo que comemos los mexicanos se lo tenemos que comprar a los agricultores gringos. La deuda externa se incrementó en más del 50% para sostener un tipo de cambio que sólo beneficia a los exportadores de los Estados Unidos, en perjuicio de la producción nacional. Pero también, en Arizona se refuerza la operación contra los migrantes mexicanos.
Para los mexicanos, la celebración de nuestros centenarios no puede sino llamarnos a tomar la decisión de recuperar a la Nación cambiando de raíz el actual esquema de dependencia criminal. ¿Qué hace falta?
Por cierto, ofrezco una disculpa a mis lectores. La fecha del ejercicio plebicitario para exigir la renuncia de Calderón será hasta el 21 de mayo. Tal vez me ganó la prisa.

Correo electrónico: gerdez999@yahoo.com.mx

jueves, octubre 29, 2009

Premio a la UNAM

Gerardo Fernández Casanova

"Que el fraude electoral jamás se olvide"

La Universidad Nacional Autónoma de México fue galardonada con el premio Príncipe de Asturias a la Comunicación y las Humanidades. Buena noticia. No porque la otorgante monarquía española me merezca más respeto que un bledo, sino por el palmo de narices con que deja a quienes, súbditos del neofranquismo aznarista, sí le rinden a la anacrónica realeza particular pleitesía. Otras instancias autorizadas ya han colocado a la UNAM entre las mejores instituciones de educación superior en el mundo. Parece una paradoja y resulta en una parajoda que, mientras en el mundo se le reconoce, en México se le asfixia y se le vilipendia, no sólo por la vía de escamotear los recursos presupuestales requeridos para su cabal desempeño académico y de investigación, sino también por la campaña de desprestigio de que ha sido objeto. Baste revisar el aviso de ocasión en los periódicos en cuyas páginas de oferta de empleo para profesionistas: resulta frecuente encontrar la ofensiva advertencia: “egresados de UNAM e IPN favor de abstenerse”, con lo que se postula la opción preferencial por los egresados de las universidades privadas y, casi por consiguiente, por la gente “bonita” de acuerdo a los estándares de telenovela cursi.

No es sólo una cuestión de preferencias, se trata de toda una política tendiente a desmantelar la educación de calidad, laica y gratuita, correspondiente con el afán de destruir los focos de resistencia a la total colonización del país. No es diferente lo que viene sucediendo con otras instituciones que, en otro tiempo, permitieron abrigar el sueño de la verdadera independencia y de la justicia social. Me refiero a temas como pudieran ser la política económica con acento en la industrialización; el apoyo al campo con sus énfasis tanto productivos como redistributivos; el papel del estado como tutelar de los derechos de los trabajadores; de la diplomacia procuradora de espacios de libertad y de solidaridad con las mejores causas del mundo; de la energía en manos del estado como garante de desarrollo; el gasto público detonador de la inversión privada y social, entre muchas otras formas en que los mexicanos pudimos avanzar en la construcción del país.

En el tema de la educación superior, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) ha sido enfática en su recomendación de eliminar la gratuidad, y el Banco Mundial (BM) lo ha exigido como condicionante en las renegociaciones de la deuda. Resulta, en alguna manera comprensible que así sea, dados los intereses a que tales instituciones obedecen. Lo incomprensible es la obsecuencia apátrida con que tales exigencias son asumidas por la caterva de traidores que dicen gobernarnos; con singular entusiasmo hacen suyos los reclamos que someten nuestro destino a los designios del gran capital transnacional.

Para redondear la paradoja. Casi al mismo tiempo de que se entregó el galardón a la UNAM, se anunció en México que PEMEX contrató a un consorcio español para prestar el servicio de cogeneración de energía eléctrica a la petrolera estatal, cuando lo recomendable y lo correcto fuese que tal actividad se realizara por el propio PEMEX o por la Comisión Federal de Electricidad (CFE). No existe argumento válido, ni financiero ni tecnológico, para que tal aberración haya sido concretada; como tampoco lo hay en el golpe propinado a Luz y Fuerza del Centro. Si no fuera por la clara explicación de enriquecimiento particular, parecería que se trata de la exhibición de un profundo complejo de inferioridad, de quienes todavía se impresionan con las cuentas de vidrio de los conquistadores. ¿Hasta cuándo vamos a seguir soportando tales puñaladas a la Patria?

Y, por cierto, hablando de profesionistas egresados de las instituciones públicas de educación superior, quiero hacer patente mi reconocimiento y mi gratitud a los médicos y enfermeras del Hospital General Regional del IMSS en Cuernavaca, Morelos, quienes a despecho de las severas limitaciones de orden físico de la institución, se desempeñan con gran capacidad profesional y humana. Anoche pude atestiguarlo personalmente: mi esposa registró un cuadro de apendicitis aguda y acudimos al antedicho nosocomio, sin más credenciales que la de simple derechohabiente (lo juro). Auscultación clínica, radiografías, análisis, tratamiento preoperatorio e intervención quirúrgica, todo desempeñado con capacidad técnica y calidez. Hoy a las siete de la mañana me la entregaron como nueva. ¿Será por eso que intentan subrogar el servicio a las clínicas particulares, atendidas por los médicos de las universidades particulares?

El ejemplo me lo confirma: ¡La Patria no se vende, se defiende!

Correo electrónico:gerdez999@yahoo.com.mx

jueves, octubre 01, 2009

Por el bien de algunos que se jodan los pobres

Por: Gerardo Fernández Casanova

"Que el fraude electoral jamás se olvide”

Por lo visto, el régimen insiste en su política de engaño a la población. La realidad exige interpretar al revés el discurso de gobierno, el del espurio por supuesto. Por ejemplo: “la propuesta fiscal es para beneficiar a los pobres” quiere decir que se refiere a la forma de acabarlos de empobrecer y, de pilón, agregarle unos millones más, no de pesos, sino de pobres. Otro ejemplo: “el ejército en las calles combate a la inseguridad” significa que deberás encerrarte en tu casa, no sea que te vayan a masacrar. A mayor abundamiento: “El Lic. Chávez Chávez es un hombre probo y capaz para hacerse cargo de la procuración de justicia” se traduce en: no teman criminales, la averiguación en su contra llevará todos los errores que garanticen su libertad. Una muy socorrida: “fortaleceremos a PEMEX” que se refiere a Petróleos en Manos de Extranjeros, S. A. Una de la campaña: “López Obrador es un peligro para México y un espantachambas” la cual tiene varias lecturas: Calderón es la certeza de la destrucción de México y un eficaz generador de desempleo o también: López Obrador significa la seguridad del progreso nacional y la promoción del empleo. Con excepción de esta última, que queda en el terreno de lo que pudo haber sido y no fue, el resto de los ejemplos tienen una perfecta comprobación objetiva. (Recomiendo la lectura del artículo de Pedro Miguel publicado en La Jornada el miércoles 30/09/09 que leí después de escrito el mío y es mejor).

Lo cierto es que en este país de la abundancia los pobres están de moda. El atildado encargado de la política social, creo que de apellido Cordero, mostró su profunda preocupación porque, debido a la crisis internacional, mucha gente pobre tendrá que saltarse una comida al día. Esto es una tremenda realidad que, insiste el funcionario, podrá evitarse si los diputados aprueban el impuesto de 2% destinado al combate a la pobreza. Lo que omite el lanudo secretario es que, debido a la endémica crisis interna, esa mucha gente ya se saltó las otras dos comidas del día y sin pagar impuestos. Ofende a la inteligencia más elemental el hecho de que se utilice este tipo de discurso engañoso para justificar un nuevo gravamen, cuyo efecto, a no dudarse, recrudecerá las condiciones de miseria en que vive la mayoría de los mexicanos. Además de aberrante, la estrategia resulta criminal por el chantaje que ejerce mediante la propaganda, conforme a la cual el gobierno espurio se “sacrifica” imponiendo tan dolorosa medida, mientras que los partidos de oposición le niegan la oportunidad a los pobres al rechazar su aprobación. No dudo que, si se concreta la votación negativa, el tal Calderón se lave las manos y, ante la protesta de la movilización popular, se haga el occiso y enfoque las baterías del descontento hacia los que se opusieron al malhadado impuesto. Tampoco dudo que, apegado a su peor tradición, el PRI en la cámara ya tenga negociada una aprobación del agravio fiscal, mediante alguna modificación cosmética; pronto lo podremos comprobar. Ojalá me equivoque.

Es necesario insistir en que el aumento de los niveles de pobreza se origina en el maldito modelo económico neoliberal anacrónica y perversamente imperante. No es por demás recordar que, sabedores de sus nocivos efectos, sus impulsores diseñaron la política social de corte asistencialista y caritativo, hoy bajo el pomposo nombre de Oportunidades, cuya única función es la de desarticular la protesta popular ante el desempleo y la carestía, además de aportar un ejército de electores que les apoyan ante el temor de perder las migajas que les dan o les prometen dar.

La solución del problema de la pobreza no sólo no está en los programas asistenciales ni en los impuestos para sufragarlos, sino que tal política los agrava. Lo que se requiere es retomar el rumbo del crecimiento sostenido y compartido; recuperar la función del gasto público para dinamizar la actividad productiva, privilegiando y protegiendo la producción local, de manera de generar empleos dignos y robustecer el mercado interno. Esto implica romper las cadenas que nos han uncido a una llamada globalización en la que los únicos que ganan son las grandes capitales transnacionales y sus testaferros locales. Implica soportar el esfuerzo del crecimiento con base en nuestros propios recursos y, particularmente, en nuestra propia gente. Significa romper con la quimera de la inversión externa y de los muy gravosos señuelos con que se le ha pretendido atraer. Igualmente obliga a colocar la política exportadora en su debido nivel, como subsidiaria del desarrollo hacia adentro.

Es necesario erradicar la política social de la filantropía asistencial. Es muy diferente proveer a la implantación de accesos generalizados a los satisfactores básicos, como son la salud, la alimentación y la educación, incluso mediante dotaciones en efectivo, siempre que no dependan de la voluntad de un burócrata para su otorgamiento tramposamente condicionado.

Tenemos casi todo para reemprender la construcción de un mejor país. Nuestras únicas carencias son: una verdadera democracia, honestidad y patriotismo de quienes nos dirijan. Quien puede aportarlas anda recorriendo el país y organizando a la gente.

Mi voto por el Gral. Gallardo para dirigir la CNDH.

gerdez999@yahoo.com.mx

martes, septiembre 15, 2009

Reforma laboral para servir al patrón

Gerardo Fernández Casanova

“Que el fraude electoral jamás se olvide”

El séptimo mandamiento del decálogo de Calderón se avoca a la reforma del estatuto del trabajo; según el discurso, se busca lograr un mejor acceso de hombres y mujeres al beneficio de la actividad económica mediante el empleo, con incremento de la productividad y respetando el derecho de huelga, la autonomía sindical y la rendición de cuentas, todo ello en beneficio de una supuesta mayor competitividad.

La verdad es de viejo conocida; de lo que se trata es de ofrecer al patrón todas las ventajas en la relación laboral, en perjuicio de los mínimos de justicia que reclama una relación de suyo asimétrica, como es la obrero patronal. El proyecto se corresponde con el diseño original de la moderna economía de libre mercado, cuyo designio fue el de la destrucción de los grandes sindicatos, cuya fuerza constituía un serio obstáculo a la voraz acumulación capitalista, y la recuperación de la productividad, no con cargo a la mejora tecnológica y administrativa, sino a la reducción del costo de la mano de obra. En México el proyecto existe desde la época de Salinas, incluso ha sido intención comprometida en los acuerdos con los organismos financieros internacionales. Si no se ha instrumentado hasta la fecha es por razón de la elevada dependencia del régimen político respecto del charrismo sindical; la nefasta vigencia del contubernio Calderón-Gordillo lo revela con nitidez. No obstante, ante la imposibilidad política de reformar la Ley Federal del Trabajo, el régimen la ha nulificado en la práctica cotidiana; se deshizo del compromiso de ser tutelar de los derechos de los trabajadores, para convertirse en franco aliado de la patronal. El de los salarios, que es tema central de la lucha obrera, quedó acotado por los parámetros fijados por el gobierno. Se argumenta que así se requiere para contener la inflación, por un lado, pero principalmente para mejorar la competitividad del país para la atracción de la inversión extranjera, especialmente la destinada a la exportación a la que le tiene sin cuidado el mercado interno y la capacidad de consumo popular.
En este manejo perverso, el gobierno ejerce su facultad de reconocimiento de la personalidad jurídica de los sindicatos y de sus dirigentes (toma de nota, en el argot laboral) como instrumento de control político: la otorga sin chistar, en tanto se trate de dirigencias corruptas plegadas a los designios patronales, pero la regatea y la intenta negociar, cuando es el caso de los que osan disentir de la postura oficial, en flagrante violación del principio de la autonomía sindical. Los sindicatos de PEMEX y el del magisterio son claros ejemplos de los primeros, en tanto que electricistas y mineros lo son de los segundos. Ya van tres años del conflicto minero en el que la Secretaría del Trabajo hace las veces de abogado patronal, absolutamente entregada a los caprichos del dueño de la Minera México, en la pretensión de descabezar al sindicato minero y encarcelar a su líder; ni siquiera la venal administración de justicia ha podido obsequiar sus deseos, ante la falsedad de los delitos que se le imputan; tampoco los afanes de corromper a los dirigentes ha logrado romper la unidad gremial. Ahora se inventa un nuevo cargo por lavado de dinero y, no sería de extrañar, luego le agregarán el de narcotráfico y hasta el de terrorismo, a la usanza de los tiempos.
El Sindicato Mexicano de Electricistas, que es el que opera en Luz y Fuerza del Centro y que, junto con la Alianza de Tranviarios, es decano del sindicalismo mexicano y ha constituido un baluarte en la lucha contra la privatización de la empresa, es ahora el blanco de la incuria gubernamental. Vale aquí decir, con conocimiento de causa, que el SME es en México el mejor ejemplo del sindicalismo eficaz, tanto para la procuración del bienestar de los trabajadores, como para la eficiencia operativa de la empresa; así como también es ejemplo de democracia sindical. En su reciente proceso electoral, la dirección de la empresa paraestatal cometió el desliz de intervenir apoyando al candidato que se plegaría al proyecto privatizador, mediante el otorgamiento de préstamos y prebendas a quienes votaran por él. Con todo y eso, el grupo nacionalista e independiente obtuvo la mayoría y lo documentó fehacientemente. Ahora la Secretaría del Trabajo maniobra en la turbiedad, escamoteando el reconocimiento de la personalidad de la dirigencia electa y colocando en verdadero riesgo a la paz social. El secretario del Trabajo argumenta que la diferencia de 1n los resultados obliga a una minuciosa revisión; olvida el mentecato que su patrón se alzó con el triunfo fraudulento con una diferencia oficial de sólo 0.56e la votación, haiga sido como haiga sido (más que merecida la renuncia de ambos). El de los electricistas es un gremio maduro y de alto grado de politización, que ya hace sonar tambores de guerra para el caso de ser necesaria para sostener su autonomía y el carácter público de la empresa proveedora del servicio eléctrico. Si así se manejan sin la reforma legal, imagínese usted de qué lado masca la iguana con la pretendida reforma.
México requiere de una reforma laboral progresista, una que permita un sano equilibrio entre los factores de la producción, ofreciendo seguridad en trabajo presente y certeza pensionaria para el futuro; que garantice la democracia sindical, y que favorezca la productividad por la capacitación en el trabajo y la mejora administrativa. Ya están en la cámara estas propuestas de reforma. Creo que va a ser necesario defenderlas en la calle.

Correo electrónico: gerdez999@yahoo.com.mx

martes, septiembre 08, 2009

Fecha de caducidad: 2010

Gerardo Fernández Casanova

Que el fraude electoral jamás se olvide

El sistema político mexicano y sus instituciones enfrentan, inexorablemente, el arribo a la fecha de caducidad. Afanosos –como somos- del respeto por la historia, los mexicanos nos enfilamos a cumplir con el ciclo centenario: 1810, 1910 y 2010. Cada vez son más numerosas y más sonoras las voces que advierten la proximidad del estallido social; es más, en las altas esferas del poder real se aprestan para acudir puntualmente a la cita centenaria, debidamente provistos de suficiente pólvora para asegurar su eficacia demoledora. De un lado, se estira desmesuradamente la liga de la convivencia armónica, por la vía del empobrecimiento inaceptable, y por la otra, se ofende al respetable con faraónicos montajes de engaño, incluso mediante la violación de la privacidad domiciliaria, hoy rota por la llamada telefónica que, en voz del usurpador, abunda en la mendacidad de los “logros de gobierno”. Por única vez coincido con quien dice gobernarnos: él y su gabinete se distinguen por la eficacia; se impusieron para tronar al país y lo están logrando puntualmente.
De no ser así -haciendo a un lado la hiriente ironía- no podría explicarme la actuación del sedicente presidente de México. El pueblo le dijo, en el 2006, que no lo quería y lo ignoró mediante el fraude electoral; en el 2009 se lo repetimos votando en contra de su partido y propinándole una clarísima derrota, que también pretende ignorar. Calderón supone que quien perdió las elecciones intermedias fue su partido, mas no él; por eso sacrificó a su criatura dirigente panista.
El colmo de un mentiroso es que le dé crédito a sus propias mentiras. En el majestuoso acto de presentación del informe, en la comodidad de palacio y con un público afín, se prodigó en autoelogios a la actividad gubernamental que, en todos los casos, cuantificó como “más que ninguno otro antes” y calificó como eficaz en el logro de sus objetivos. Informó que nos acercamos a la cobertura universal en los servicios de salud, desde luego, sin mencionar que el universo tendría que tener dinero para pagarlos. Hasta se dio el lujo de decir que México había recuperado su papel de líder en América Latina, al grado de presidir el Grupo de Río y que había recibido la más copiosa votación de la historia “para ser miembro de las Naciones Unidas” (sic). No venía al caso aclarar que la presidencia del referido grupo es rotativa y que, en el Consejo de Seguridad de la ONU, manda el poder de veto de cinco potencias, lo demás es comparsa de acompañamiento.
Pero lo realmente efectivo (para los efectos del estallido social me refiero) es el anuncio de que pretende llevar, hasta sus últimas consecuencias, el modelo neoliberal, mediante reformas de cuarta y quinta generación para, de esa manera, demostrarle al mundo entero que en México somos tan machos que insistimos en aplicarlas, cuando los otros países han claudicado en su empeño, seguramente por cobardía. Anuncia nuevos intentos por privatizar la producción energética, como si hubiera pasado de noche el amplio debate del año pasado. Amenaza con, ahora sí, plantear la reforma laboral para “ver al patrón que me mandó llamar anteayer”. Eliminar toda suerte de regulación gubernamental, en aras de dejar en plena libertad de acción a las empresas extranjeras que, por la gracia de Dios, nos brindan la oportunidad de progresar. También se profundizará en la guerra contra el crimen organizado, sin detenerse a considerar el fracaso registrado.
Calderón, en su demencia, decreta que la crisis ya pasó. Punto. Ahora es preciso que todos los mexicanos estemos unidos para enfrentar el reto de progresar en sana armonía, principalmente para resarcir los boquetes registrados en las finanzas públicas. Como quien dice: ¡Vengan todos a pagar por los desastres que les provocamos! ¡Esa sí que es democracia participativa! Se anuncian los aumentos en los costos de los servicios prestados por el estado, principalmente de combustibles y energía eléctrica, pero se soslaya la exigencia de la contribución fiscal de las grandes empresas. Creo que, ahora sí, el que obedece al alias de “El espurio 2” va a lograr la unidad a que convoca: todos unidos contra Calderón.
Por lo demás, al resto de los mexicanos, a los que no alcanzamos boleto para entrar al reino de la felicidad, al infeliciaje pues, no nos queda otra que intentar conducir el estallido social con el menor costo posible, pero sin cancelarlo. La movilización habrá que llevarla hasta el paro nacional, antes que el paro se dé de manera natural, por inanición. Andrés Manuel recorre el país convocando y organizando. Nadie más lo hace. Ya es hora de responder todos.

Correo electrónico: gerdez999@yahoo.com.mx

jueves, agosto 27, 2009

Respuesta anticipada

Gerardo Fernández Casanova

El informe presidencial

Que el fraude electoral jamás se olvide

El próximo martes es el Día del Informe y todo sigue como si nada. ¡Ay los viejos tiempos que nunca volverán! Cómo olvidar aquellos tiempos de escolapio y el estruendoso ¡Ahh! cuando nos anunciaban el obligado asueto para que todos escucháramos al tlatoani informando al pueblo de los grandes logros de su gestión gubernamental. Desde principios de agosto el país entraba en una especie de vigilia; la política se paralizaba para no distraer al Señor Presidente que, en la sobriedad de su despacho en el Palacio Nacional, se encerraba para elaborar la pieza oratoria más importante del año. En los mentideros acostumbrados por los políticos se hablaba en voz baja y se especulaba sobre posibles cambios en el gabinete o el espaldarazo al que se perfilaba para la sucesión presidencial. Todos los actores políticos se preparaban

para organizar los contingentes de sus adeptos para formar la valla que enmarcara, con vítores y confeti, el recorrido presidencial del Palacio a la Cámara y de regreso, se competía por la notoriedad. Luego el tradicional “besamanos” con su larga fila de aspirantes a una sonrisa del señor. Al día siguiente, las fuerzas armadas refrendaban su lealtad al Comandante Supremo y, posteriormente, los gobernadores de los estados hacían lo propio. Los periódicos duplicaban su volumen para dar cabida a las inserciones pagadas (al doble de precio) con las felicitaciones al señor. Todo era miel sobre hojuelas ¡Ay qué tiempos aquellos, señor Don Simón!
Pero todo eso se acabó. El “señor presidente” duerme el sueño de los justos. Hoy sólo queda el “pinche espurio”. El informe escrito se envía con algún mensajero y se realizan comparecencias de los secretarios para hacerse locos ante las comisiones de las cámaras. Ya ni siquiera sirve el informe para registrar la estadística; la mendacidad ramplona lo hace deleznable. En vez de rendirse cuentas se cuentan cuentos; puros cuentos. Los presidentes siempre han mentido, pero los de antaño mentían con sabiduría, lograban cierta verosimilitud. Los de ahora, especialmente los dos panistas, simplemente mienten sin que les dé vergüenza.
Abordo el tema con anticipación por dos razones: la primera, porque la próxima semana va a ser más interesante lo que suceda en la reunión de la UNASUR en Buenos Aires, que se abocará al asunto de la presencia militar yanqui en Colombia; y la segunda, porque así me aseguro una cierta exclusividad periodística, dado que la semana próxima, entre tanta mentada como se va a provocar, mi humilde artículo quedaría perdido en la espesura.
Felipe Calderón, alias “El Espurio” insiste en el engaño de que la crisis nos viene de afuera y que sólo hay que saber sortear sus embates, mientras que allá afuera resuelvan sus problemas. Según su criterio no hay nada que cambiarle al modelo económico vigente, en todo caso, sería para profundizar en las reformas estructurales, principalmente en materia laboral y fiscal, para acelerar sus beneficios. Tal parece que el “pelele” se quedó anclado en la guerra fría, aquella del “cristianismo sí, comunismo no” que se traducía en un silencioso “yanquis sí, rusos no”. Conforme a ello, todo lo que viniera del imperio gringo se recibía sin chistar, por el simple hecho de servir de barrera para contener el fantasma del imperio soviético, identificado en la diabólica persona de Fidel Castro Ruz. Para los efectos actuales, la traducción sería “FMI sí, independencia no” y el que se dice presidente lo asume dogmáticamente sin percatarse de que el mundo entero está gestando, no sin sobresaltos, la recuperación de la soberanía de los estados. Sólo así me explico la terca insistencia en las fórmulas que originaron la actual crisis que, para el caso de México, es la misma desde hace más de veinte años.
Para el mundo ha quedado claro que el mercado no es capaz para generar bienestar en la población; por el contrario, en su libre juego, sólo es capaz de producir miseria. Fecal está aferrado en buscar la solución en las inversiones extranjeras; para ello sacrifica toda norma que implique justicia social y económica, en términos de ofrecer el mayor atractivo para los inversionistas, incluida la mano de obra esclava. Para los tecnócratas lo importante es ser competitivos, sea para ganar en la puja por más inversiones transnacionales o para exportar bienes y servicios al menor costo; consideran que el mercado para lo producido en el país está del otro lado de la frontera; del mercado interno se hacen cargo las importaciones. Eso ya tronó. Los propios gringos, abanderados del libre mercado, ya corrigieron y emprenden la tarea del desarrollo endógeno con su lema: buy american. En América Latina, con la vergonzosa excepción de México, Colombia y Perú, todos los gobiernos se afanan en la procuración del nacionalismo económico, sabedores del rotundo fracaso de la fórmula globalizadora.
El famoso informe presidencial, ya desprovisto del glamour de antaño, debiera ser un ejercicio de verdadera rendición de cuentas, para ello sería indispensable exigir responsabilidad al informante. No puede ser que sólo sea otra muestra de propaganda mendaz.

Correo electrónico: gerdez999@yahoo.com.mx

viernes, agosto 21, 2009

Impunidades

Gerardo Fernández Casanova

Que el fraude electoral jamás se olvide

Me sumo a las voces que protestan por el fallo de la SCJN por el que fueron puestos en libertad los paramilitares que masacraron a la población indígena en Acteal. Constituye un monumento a la impunidad. También es un monumento a la administración de justicia conforme a compromisos políticos y al tráfico de influencias. Los deudos de las víctimas del crimen –en realidad, la población victimada- son de nuevo atropellados por la confabulación de intereses de la derecha impuesta en el poder. ¿Qué intereses? Esencialmente los que buscan arrinconar a la población indígena chiapaneca para disponer de sus recursos naturales, mediante la creciente presión sobre las bases zapatistas ejercida por el ejército regular pero, principalmente, por el paramilitarismo auspiciado desde el poder.
También protesto, como muchos, porque la misma SCJN confirmó la vigencia del fuero militar que determina que los delitos de los soldados, aún en tiempos de paz, sólo sean juzgados por el sistema castrense de justicia. Medida anacrónica sólo comparable con el aberrante estatus de inmunidad exigido por el Tío Sam para sus soldados en el extranjero. Cuánta sangre se derramó en este país por la demanda conservadora en defensa de la religión y los fueros. Hacia allá vamos, Sancho.
Pero, ya que de protestar por la impunidad se trata, es importante recordar el kilométrico listado de delitos de lesa patria perpetrados por quienes dicen gobernarnos. No me voy a referir a los cometidos por Santa Anna o por Porfirio Díaz, sino a los de la historia contemporánea. Primerísimo lugar merecen los cometidos por Carlos Salinas, alias “El chupacabras”; su listado es más largo que la Cuaresma, comenzando con el fraude electoral que le robó la voluntad al pueblo mayoritario que votó por Cárdenas, seguido por la enajenación del patrimonio nacional a título cuasi gratuito: bancos, teléfonos, puertos, carreteras, ingenios, fertilizantes, minas, las pensiones y, por si fuera poco, la entrega del mercado interno en beneficio de las transnacionales mediante la firma del TLCAN; instauró el asesinato como instrumento de la política. Le sigue Ernesto Zedillo, alias “La Neta” o “El globalifílico”, entre cuyas fechorías se destacan el obsequio de los ferrocarriles, de la infraestructura de almacenamiento y el mercado de las subsistencias populares, de las aseguradoras; cuenta también en su haber el desmantelamiento intencional de PEMEX y CFE, todo ello coronado con la perla del FOBAPROA, verdadero atraco a la economía de los mexicanos. El pueblo les aplicó la única pena de que dispone: votó en contra y los sacó del gobierno. Por lo demás, ambos se pasean como Pedro por su casa y cargados de millones.
Les siguió Vicente Fox, alias “El alto vacío” o “El merolico”, cuyo mayor delito es el haber nacido. Se robó la esperanza que el pueblo se forjó por el cambio para, simplemente, ahondar en el proceso de traición a la patria. Entregó a los particulares extranjeros y nacionales (lo mismo da) la generación de energía eléctrica y la explotación de gas; convirtió en migajas la riqueza derivada de los altos precios del petróleo que, en términos reales, sólo sirvió para mantener el subsidio fiscal a las grandes empresas privilegiadas. Se robó la dignidad de la institución presidencial e instrumentó el fraude electoral de su sucesor. Mereciera cadena perpetua pero, junto con su nefasta pareja, goza recetándonos sus consabidas estupideces.
Finalmente, el as de ases, Felipe Calderón alias “El espurio” o “El pelele” o “El fecal” o “El matachambas”, entre otros muchos alias con los que esconde su ignominia. Es responsable del fraude electoral; del desempleo imperante; de la destrucción de la, de por sí enclenque, economía mexicana; del inusitado aumento de la violencia y la inseguridad; de las inundaciones en Tabasco; del derroche de recursos en propaganda mendaz; de la privatización del régimen pensionario de la burocracia; de la parcialmente frustrada privatización de PEMEX, entre muchos otros agravios a la entidad nacional.
En el colmo del cinismo, el espurio se atreve a convocar a los partidos políticos para convenir en el Congreso la fórmula para salir del shock de las finanzas públicas. Vale decir: como va a haber necesidad de aplicar medidas fiscales dolorosas, los invita a compartir los costos del desprestigio y del encabronamiento popular. Pero nada más. Por lo que se refiere al modelo que provoca el shock, ni hablar, eso es intocable; en todo caso se invita a emprender la reforma laboral para profundizarlo; insiste en la fracasada fórmula de la libertad de comercio y de la promoción de inversiones extranjeras, haciendo caso omiso a las rectificaciones que se aplican en el resto del mundo. Ya no es una especulación intelectual sino el resultado objetivo de la experiencia de la crisis que el modelo causa, por lo que insistir no sólo es un agravio a la inteligencia, sino un real delito de lesa patria. No puede quedar impune.
A quienes han tenido los arrestos para formular las demandas penales contra estos delincuentes, sólo me atrevo a recomendarles que, en sus escritos, agreguen los correspondientes alias. Parece ser que para la Procuraduría de Justicia, todo delincuente merece uno.
Correo electrónico: gerdez999@yahoo.com.mx

jueves, julio 09, 2009

México enfilado al bipartismo

Gerardo Fernández Casanova

Que el fraude electoral jamás se olvide.

Terminado el proceso electoral intermedio, el PRI se alza con el triunfo y Calderón y su partido se sumen en el peor fracaso. El PRD registra también un severo retroceso, aunque el movimiento popular encabezado por AMLO conserva el control de la Ciudad de México. El movimiento que impulsó el voto nulo no logró cifras significativas, aunque no deja de ser una seria llamada de atención. El proceso se caracterizó por el exceso en el gasto en las campañas del PRI y del PAN, así como por la violación sustantiva de las disposiciones en materia de intervención de los medios electrónicos de comunicación, los que emplearon todo tipo de subterfugios para mantener su condición de poder.

El PRI se prepara para gobernar desde el Congreso, con el presidente sometido a sus dictados. El PAN asume el fracaso y corta la cabeza de su dirigente formal, el títere peleonero Martínez Cázarez. En el PRD nadie asume la responsabilidad del fracaso, incluso se le minimiza. Los partidos pequeños, con excepción del Socialdemócrata, mantienen sus registros.
Es de destacarse el triunfo de la tozudez de AMLO en el caso de Iztapalapa, la delegación más poblada del Distrito Federal, en el que su candidata fue arteramente bloqueada por la dirigencia nacional del PRD en contubernio mafioso con el Tribunal Electoral Federal. Ante el atentado, el líder del movimiento popular armó una negociación con el PT y su candidato a delegado, así como con la Jefatura de Gobierno, de manera de impulsar el triunfo electoral del abanderado del PT bajo el compromiso de que, una vez instalado en el puesto, solicite licencia y el Jefe de Gobierno proponga a la Asamblea Legislativa su reemplazo por la candidata originalmente bloqueada, todo esto a diez días de la fecha de los comicios. AMLO se volcó a la comunicación con los electores para explicar las razones y las formas de la estratagema y obtuvo una respuesta afirmativa contundente. Es una de cal por muchas de arena, pero de un enorme peso político.
Son muchas las lecturas que se han hecho sobre este proceso electoral y sus efectos en el destino del país. En estas líneas quiero referirme a un aspecto que juzgo de grave trascendencia y que implica un serio riesgo para el proyecto nacional emancipador. Los resultados registrados colocan a México al borde del bipartidismo made in USA. La real competencia electoral se dio entre el PRI y el PAN, y el debate se limitó a la forma, mejor o peor, de hacer lo mismo. Al PRI le resultó sencillo exhibir la palmaria incapacidad de gobernar de los panistas, sin cuestionar el modelo de desarrollo en lo esencial. Por su parte, el PAN pretendió asustar al electorado con el retorno de los dinosaurios, sin percatarse que sus contrincantes se esmeraron en mostrar caras frescas muy modernas y bonitas, incluso mejor dotadas en estos atributos que los clasemedieros panistas. Hay que recordar que el término de dinosaurios lo inventó Carlos Salinas de Gortari para referirse a los viejos priístas que, todavía ubicados en el nacionalismo revolucionario, se oponían a los afanes modernizadores neoliberales de Salinas; los actuales ni sombra son de aquellos “asquerosos populistas”.
Al estilo de demócratas y republicanos, el modelo y el sistema están fuera de toda discusión, ambos partidos lo aplican y respetan. Esto ha sido funcional para los Estados Unidos; sus fundadores crearon el modelo conforme a sus intereses nacionales y particulares, sin interferencia de ninguna potencia externa. Por lo contrario, en México el modelo adoptado a imitación extralógica o a imposición forzada, lleva doscientos años de no funcionar, no obstante los jalones que los movimientos sociales han logrado. El modelo mexicano es funcional para los Estados Unidos, puesto que le garantiza la disponibilidad de materias primas y mano de obra barata, en beneficio de su economía, pero de ninguna manera ha sido útil para los mexicanos.
El bipartidismo que nos amenaza como país, implica el afianzamiento del modelo y aleja la expectativa de su transformación positiva. Podrá darse su sacrosanta alternancia, pero se limitará a las caras y a las siglas de los gobernantes, para que todo siga igual. El electorado es engañado con una supuesta democracia representativa, por la que puede elegir entre las dos opciones autorizadas; lo demás no existe. El hambre y la miseria son simples azares del destino, que no son materia de politización; el que lo lleve al debate electoral caerá en fuera de lugar y penalizado.
En esta condición el compromiso de la movilización popular se multiplica. Se necesita vencer a un monstruo de dos cabezas, escurridizo y tramposo; que se da el lujo, además, de financiar y promover la descomposición al interior de la izquierda con quintacolumnistas a sueldo, quienes pretenden sumarse al juego para construir un tripartidismo en el que, con un disfraz de izquierda moderna, se ofrece la seguridad de mantener el modelo a cambio de participar en la repartición del poder y las chambas.
Se requiere profundizar en la movilización popular y, sin lugar a dudas, darle organicidad como aparato electoral, capaz de convertir el descontento y los agravios en votos efectivos por el verdadero cambio. Correo electrónico: gerdez999@yahoo.com.mxEsta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

jueves, julio 02, 2009

Que el fraude electoral jamás se olvide

Gerardo Fernández Casanova
En defensa de la humanidad
El Caso Honduras

Pareciera increíble pero el mundo está cambiando. Lo que hoy sucede en el caso de Honduras sería una novela de ficción para un analista de dos o tres años atrás. Un presidente de derecha que, en el proceso de intentar gobernar, se convierte en una suerte de paladín de la izquierda; un golpe de estado propinado desde la más ortodoxa oligarquía es repudiado, de forma unánime y sin cortapisas, por la comunidad internacional, particularmente por la otrora inefable OEA; un chavista converso que, el mismo día de su derrocamiento y destierro, se reúne con los presidentes de los países miembros de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), al día siguiente con los del Grupo de Río y luego es recibido en la asamblea general de Naciones Unidas, es algo verdaderamente insólito. Bueno, ¡hasta Calderón, se sumó al repudio al golpe! Qué hubiese dado Hugo Chávez por contar con una mínima parte del respaldo otorgado a Manuel Zelaya, cuando recibió el golpe de estado del 2002, en que sólo contó con la simpatía de Cuba, mientras el resto se hacía de la vista gorda o, como los casos de México, España y Estados Unidos, que se anticiparon a reconocer a los golpistas. Habrá que ver cómo se desenvuelven los acontecimientos en los próximos días; no será sencillo hacer dar marcha atrás a esa oligarquía bananera, anclada en los esquemas de la guerra fría y claramente dispuesta a reprimir sin miramiento alguno. Se requerirá de un heroísmo superlativo en el pueblo hondureño para conjurar el golpe y para aprovechar la coyuntura emancipadora, cuentan con la solidaridad de pueblos y gobiernos latinoamericanos. Si no fuera por mi mermada juventud, ya estaría embarcándome junto con otros muchos para apoyar a los hermanos hondureños.
Vale la pena analizar y tratar de entender cómo es que se llegó a establecer esta sorprendente condición solidaria. Alguien comentó que son los signos de la era Obama y, en alguna medida, les asiste la razón; en la era Bush ya estaría desplegada la IV Flota para apuntalar al gobierno de los salvadores de la democracia made in USA y el tal Zelaya estaría debidamente demonizado. Pero es preciso anotar que este proceso se inició desde antes y que, incluso, el propio fenómeno Obama es producto de él. En realidad esto es producto de los movimientos populares de rechazo al mundo de la economía globalizada y neoliberal. Un referente claro es la explosión popular de rechazo a las medidas de choque impuestas por Carlos Andrés Pérez en Venezuela al final de los años ochenta, que se le conoce como el Caracazo por la cruenta represión que provocó, y que constituyó el preludio de la llegada de Chávez al poder por la vía electoral y, con él, de la Revolución Bolivariana que desató procesos similares en casi toda la América Latina, profundos en los casos de Bolivia, Ecuador, Nicaragua y El Salvador, pero importantes en el resto de los países, incluidos los que aún gobierna la derecha en México, Perú y Colombia. El arribo de Lula a la presidencia de Brasil significó otro gran triunfo de los movimientos populares, muy ligado al altermundismo.
Un elemento común en la mayoría de los países ha sido el afán emancipador, fortalecido como respuesta a los excesos del imperialismo bushiano, lo que facilitó el camino para avanzar en el viejo anhelo de la integración latinoamericana. El primer encuentro afirmativo se dio en la OEA, en ocasión de la elección de su secretario general, que rechazó al candidato de los gringos (aquel gris canciller mexicano, de apellido Derbez) e impuso al chileno Insulza en el cargo. Siguió con el entierro del proyecto yanqui del Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA) en la histórica reunión continental de Mar del Plata. Otro punto nodal del proceso fue el respaldo brindado al gobierno constitucional de Evo Morales en Bolivia, amenazado por la insurrección separatista de la oligarquía respaldada explícitamente por la embajada de los Estados Unidos. La incorporación de Cuba, pionero y permanente promotor de la emancipación, al Grupo de Río, junto con el trato igualitario ofrecido a Obama en la reunión de Trinidad y Tobago, son muestra del avance y significación del proceso integrador. En paralelo se consolidan esfuerzos asociativos en materia energética y financiera, como son Petrocaribe y el Banco del Sur; la Unión de Naciones del Sur y la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA). Todo ello en un ánimo de reencuentro entre naciones antes divididas por la perfidia imperial y en defensa de la humanidad.
Anoto aquí, por enésima vez, mi crítica al localismo del movimiento popular mexicano encabezado por AMLO. Otro hubiera sido el destino del fraude electoral si hubiese contado con la solidaridad latinoamericana, para entonces ya floreciente. La derecha atacó aplicando la figura del demonizado Hugo Chávez y, vergonzosamente, se optó por la negación y el aislamiento. Es hora de que Andrés Manuel vaya al Sur a enmendar el error y sumarse al movimiento latinoamericano. Para luego, es tarde.

Pocas veces alguien reproduce con tanto acierto lo que también piensa una servidora.

jueves, junio 25, 2009

Debate relativo al voto

Por Gerardo Fernández Casanova

Ya en artículos anteriores he expuesto mi opinión política en el sentido afirmativo a la cuestión del voto en las próximas elecciones legislativas; incluso, he expuesto mis razones para votar y hacerlo en el sentido de apoyar al movimiento nacional encabezado por AMLO. En estas líneas intentaré ofrecer un punto de vista más técnico y presuntuosamente apuntando hacia los aspectos sustantivos de la conformación y la operación del Poder Legislativo. Como acostumbro hacerlo, advierto mi nula formación académica en la ciencia política; la única prenda que pudiera exhibir para atreverme a escribir sobre el tema es la de haber sido diputado federal por obra y gracia del dedo superior, sin yo haberlo ambicionado ni buscado, incluso sin haber militado en el partido que me postuló, entonces hegemónico. He sentido en carne propia el peso del desprestigio y eso me ha obligado a reflexionar críticamente sobre el tema. En efecto, es un lugar común la pésima impresión que la gente tiene del servidor público que ejerce de diputado, así como del cuerpo colegiado en el cual se desempeña; la Cámara de Diputados. Para tratar de comprender este generalizado fenómeno habría que preguntarse ¿qué espera la gente del diputado? Las respuestas generalmente quedan en el terreno de la inanidad: que trabaje, que legisle, que me represente o que realice gestiones a favor del distrito, son las más comunes; pero difícilmente pueden profundizar para decir cómo debe trabajar o legislar o representar o gestionar beneficios para su distrito. La realidad es que la respuesta es vaga, no tanto por ignorancia como por razones de error en el diseño de la conformación de la cámara, que es confuso e inasible. Conforme a diseño se vota por una persona física postulada por un partido, pero también al revés, se vota por un partido representado por una persona física. Lo peor del caso es que se ha pretendido manejar el dilema manteniendo la ambigüedad, en términos de acomodarla a la mayor conveniencia electorera en perjuicio de la cultura política y de la operatividad. Una muestra de lo que digo se observa al analizar el perfil de los candidatos y las características de sus campañas de convencimiento; se privilegia la candidatura de quien pueda resultar simpático a los ojos del elector, sin importar su postulado ideológico, incluso ocultándolo. Así vemos a partidos de izquierda con candidatos de derecha y viceversa; o vemos fortalecida una opción de centro que ni huele ni hiede. Una vez en la Cámara, es el partido el que determina, conforme a sus intereses, el sentido de la actuación del diputado.El Legislativo es un trabajo de conjunto en el que la personalidad individual se diluye; se discuten iniciativas de ley y se votan, prevaleciendo la que obtenga la mayoría. También se diluye la demarcación individual llamada distrito; se votan leyes de aplicación general y, supuestamente, de interés general. Al rendir protesta, el diputado es parte de la representación nacional y deja de ser un representante particular de una demarcación geográfica.Ahondando en la confusión, se introduce la figura del diputado de representación proporcional, los llamados plurinominales, que son claramente diputados de partido, pero que la gente descalifica aún en mayor medida, por el hecho de desempeñar una función para la cual no fue votado ni asumió el riesgo de la elección. Puede decirse que todos los que opinan desde la “posición ciudadana” lo hacen exigiendo la desaparición de la figura. Ignoran, quienes así opinan, que esta figura es la que contribuye a que, en su composición, la Cámara se acerque a ser el reflejo cuantitativo de la voluntad ciudadana expresada en las urnas.Mi propuesta es en el sentido de resolver la confusión eliminando la elección de representantes individuales por distrito, para generalizar la elección por listas propuestas por los partidos, adoptando una organización geográfica que impida la concentración de poder en las grandes urbes. La ciudadanía sería convocada a votar concretamente por los postulados partidarios y, sólo en una medida menor, por las personalidades enlistadas. Desde luego que esta propuesta pasa por una modificación radical al régimen de partidos, comenzando por su apertura a todo tipo de expresiones y la supresión del actual esquema de financiamiento. Mediante esta fórmula es perfectamente factible reducir significativamente el número de diputados.Después de aceptar que mi propuesta es radicalmente contraria a la de la mayoría de quienes se han manifestado al respecto, y de advertir que mi señora madre no tiene la culpa de mis opiniones, me limito a rogarles la oportunidad de profundizar y reflexionar en el debate.Por cierto, el movimiento popular está convocando a votar por partido, independientemente de personalidades, identificando las opciones que son correspondientes con los contenidos y las estrategias de dicho movimiento. El voto nulo déjenlo para quienes están sometidos al imperio televisivo y que, en su caso, votarían por la derecha. Correo electrónico: gerdez999@yahoo.com.mx

viernes, junio 19, 2009

Salvando a México

Gerardo Fernández Casanova

Que el fraude electoral jamás se olvide

Un sector importante de la sociedad mexicana se manifiesta harto de la política y de los políticos. No es para menos. El país lleva ya más de 25 años en proceso de destrucción y no sólo en lo económico, sino que también en lo político, lo social y lo cultural. La esperanza provocada por la alternancia en el poder se frustró demasiado pronto; cambiaron las personas y las siglas partidarias, pero se mantuvo el modelo depredador y se aceleró. Las ofertas de campaña electoral no son más que artilugios propagandísticos ajenos a la actuación de los elegidos; la diatriba y la guerra sucia forman el contenido privilegiado del discurso político. En último término, el fraude es el expediente patriótico de quienes confunden su particular interés con el de la nación toda. La gente reclama un verdadero cambio en el manejo de los asuntos públicos y, parte por ceguera y parte por manipulación mediática, no alcanza a ver en el panorama algún atisbo de solución. Entre la vigencia de un nocivo régimen de partido hegemónico y la implantación de uno de competencia partidaria, la única diferencia encontrada es el alto costo para el erario y la ineficacia de su operación. El apoyo a los partidos con cargo al erario, que en su momento contribuyó al rompimiento de la hegemonía del PRI, devino en la prostitución del trabajo partidista; hoy la lucha se encajona en pos del presupuesto y las canonjías, mas no en las ideas y las propuestas de gobierno.
Dos noticias recientes, sumadas al rosario de agravios acumulados, aportan claridad al motivo del hartazgo; el siniestro de la guardería infantil en Hermosillo y el operativo michoacano que implicó la detención de diez alcaldes y el allanamiento de las sedes de los gobiernos estatal y municipales.
El caso de la guardería pone de manifiesto el perverso resultado de la privatización de servicios que corresponden a la esfera de lo público, en razón de la inconveniencia de su sometimiento a las condiciones de la rentabilidad monetaria, aderezado además por el hecho de su concesión a particulares mediante el tráfico de influencias. Algunos pretenden opacar el significado aduciendo que se trató de un accidente que, de igual forma, puede suceder en un establecimiento público. Puede ser verdad. La enorme diferencia estriba en que para prestar el servicio los particulares adaptaron un local inadecuado y sin medidas de protección, en términos de abatir los costos y aumentar la rentabilidad de la inversión, lo que constituye su razón de ser. Independientemente de las penas que deban ser impuestas a los particulares por la imprudencia criminal, la imputabilidad del siniestro corresponde a quienes dispusieron la subrogación del servicio. No obstante las muestras palmarias de su inconveniencia, el régimen insiste en su nefasta política privatizadora. Ya ni las cárceles se salvan de la vorágine de los intereses privados.
Lo que sucedió en Michoacán es sólo otra muestra del desprecio del régimen a la legalidad y a la sana política. A la luz pública sólo se conoce el hecho de que las autoridades municipales detenidas (de elección popular, por cierto) son sospechosas de “vínculos con el crimen organizado” y nada más. El estado policiaco se da cuarenta días para formular las correspondientes acusaciones fundadas o, en su defecto, dejar en libertad a los detenidos. Independientemente de la inocencia o la culpabilidad de los indiciados, la desmesura del operativo no puede más que obedecer a razones de un perverso diseño político de múltiples propósitos. Desde luego, mostrar que la decisión presidencial de combatir al crimen es una guerra total y sin cuartel, a fin de sustanciar la propaganda electoral de su partido; pero también aporta a la eliminación de cualquier tipo de oposición al gobierno ilegítimo, a riesgo de verse vinculada con el narcotráfico. Lo más grave es que aporta un doble efecto en el afán de desprestigiar a la política; por un lado, manda el mensaje de descalificación y, por el otro, aleja de la participación a la gente sencilla y de buena intención, con lo que logra que, en efecto, la política se convierta en oficio exclusivo de malandrines.
Ante este estado de las cosas, no es algo fuera de lo lógico el mandar al diablo a sus instituciones, equivalente verbal de la convocatoria a la anulación del voto; ni tampoco lo es el exigir que se callen las chachalacas, cuando todo lo que dicen (y dicen mucho) no son más que mentiras propagandísticas. Con seguridad digo que, muchos de los que entonces se escandalizaron porque lo dijo Andrés Manuel, hoy lo ponen en práctica con su convocatoria a la abstención o a la anulación. López Obrador y el movimiento que encabeza, justo en la línea crítica a la nefasta política prevaleciente, convoca a transformar de raíz al sistema político y sus perversas expresiones de corrupción y agravio al interés de los nacionales; llama a la movilización popular pacífica y a la práctica electoral como único medio posible para la transformación requerida, no como un fin en sí mismo, sino como vía para la toma del poder por el verdadero pueblo mayoritario, para desde allí emprender las tareas de la reconstrucción del país.
Valdría mucho la pena que quienes manifiestan estar hartos de la política, reflexionen en la convocatoria de AMLO. El pueblo unido jamás será vencido.

Correo electrónico: gerdez999@yahoo.com.mx

jueves, junio 18, 2009

Por México. Votar todos y votar bien

Gerardo Fernández Casanova

“Que el fraude electoral jamás se olvide”

En sentido inverso a lo que está sucediendo en casi todo el continente, incluidos los Estados Unidos, en México se registra una involución política. Nuestra incapacidad para procesar una correcta transición democrática, luego de agotado el régimen de partido hegemónico, se traduce en la inoperancia del sistema político y en la frustración ciudadana respecto de la democracia.
El hastío caracteriza la actitud de la población ante el acontecer político; nos estrenamos como ciudadanos en el 2000 para, al poco tiempo, devenir en simples consumidores. Consumidores de las chucherías del libre mercado, pero también de las baratijas de una oferta política carente de proyecto. El supuesto nuevo régimen, surgido de las elecciones de ese año, no tuvo los arrestos ni el talante para conducir el entusiasmo ciudadano hacia una mejor condición de convivencia; por el contrario, no sólo mantuvo los mismos instrumentos del autoritarismo y la corrupción priísta, sino que los agravó con un gobierno frívolo adocenado a los intereses externos y lejano al sentir de la población. La mentira y la propaganda mediática tomaron carta de naturalidad en la conducción de la república, acompañadas por la estupidez y la ignorancia. El gobierno de Fox resultó un rotundo fracaso en lo económico y, peor aún, en lo político: el país se desestructuró y las instituciones se vieron desdibujadas.
Ante el rosario de torpezas del desprestigiado Fox, principalmente aquella que pretendió eliminar al opositor más destacado, el pueblo respondió con coraje y entusiasmo; su movilización evitó el desaguisado y convirtió a López Obrador en el abanderado del proyecto popular, convirtiendo al proceso electoral del 2006 en oportunidad emancipadora. No bastaron la campaña sucia, ni la desinformación televisiva, ni la compra de votos ni las presiones de gobierno y patrones para detener el triunfo del pueblo organizado; tuvieron que acudir al fraude electoral para imponer la continuidad y los privilegios.
Anoto aquí, como un sesgo que explica muchas cosas, que la protesta multitudinaria por el fraude y la exigencia del recuento de los votos fueron olímpicamente ignorados; de inmediato los gobiernos del contubernio neoliberal felicitaron al espurio que dijo ganar con menos de 1% de ventaja; se conjuró el peligro de un gobierno nacionalista en México. En contraste, hoy en Irán, el gobierno nacionalista dice haber ganado la elección con un 66% de los votos, pero se levanta la protesta multitudinaria y merece todo el espacio de los noticieros operados por el gran capital e instruidos por la CIA; los mismos gobiernos neoliberales se apresuran a poner en duda la legalidad de la elección. Me queda muy claro el panorama: las elecciones son para que las gane quien mejor sirva a los intereses del gran capital.
Regreso al tema. El régimen de la continuidad, marcado de origen por la ilegitimidad, corrigió la tara de la frivolidad pero mantuvo y perfeccionó el arsenal de la autodestrucción nacional. Golpe a golpe y de agravio en agravio, avanza el proyecto del mal común; las calles ocupadas por tres ejércitos: el nacional, devenido en vil gendarme; el de los narcos y criminales, provistos de armamento sofisticado, y el de los desempleados, buscando la forma de sobrevivir. La economía por los suelos, la violencia en su apogeo y la desesperación campeando, hacen del mexicano un pueblo sumido en la frustración.
El coraje, alegre y entusiasta de hace tres años, devino en coraje a secas. Hoy el debate se limita a la disyuntiva entre votar o anular el voto. Entre los que postulan la anulación, los hay que buscan hacer patente su rechazo al estado de cosas vigente; me recuerdan aquella película en que María Félix es una cabecilla revolucionaria que, al ver acabado el parque, ordena a sus tropas que les “echen mentadas, que también duelen”. Para que la mentada duela hay que tener madre, condición muy escasa entre panistas y priístas en el poder. Independientemente de la intencionalidad, lo real es que la abstención o la anulación sólo sirven al PRIAN con sus votos duros, así como a la concentración de las prerrogativas económicas en esos partidos.
Nadie puede suponer que la recuperación del país sea una tarea fácil; implica una esforzada lucha que, además, tiene que darse por la vía pacífica y sin más instrumentos que los de la movilización popular, que incluye la acción electoral, aunque no se agota en ella. No puede ser desechada la hazaña del 2006, no obstante el fraudulento resultado; la decisión de entonces fue por un proyecto alternativo de nación que tiene que construirse todos los días y por todos los medios. La Cámara de Diputados es importante para el proceso, en último término para impedir que siga avanzando el desmantelamiento de la nación. Habrá de realizarse un esfuerzo adicional para que todos acudan a votar y para que, en medio de la confusión, cada quien pueda identificar a los candidatos avalados por el Gobierno Legítimo. López Obrador los ha diferenciado entre los tres partidos del Frente Amplio Progresista. La consigna es votar por ellas y ellos, aunque carezcan de simpatía, al fin que no se trata de un concurso de belleza.

Correo electrónico: gerdez999@yahoo.com.mx

jueves, mayo 28, 2009

De la crisis a la catástrofe

Gerardo Fernández Casanova

Que el fraude electoral jamás se olvide

Pasada la emergencia epidemiológica resulta importante decantar la experiencia y aprender su lección. Todos los elementos de información que han salido a la luz indican, sin lugar a dudas, que se tuvo conocimiento de la posibilidad del brote desde, por lo menos, un mes antes del fatídico 23 de abril en que intempestivamente se lanzó la alarma y se suspendieron las clases en la zona conurbada de la Ciudad de México. El dato es importante puesto que debieron y pudieron haber sido puestas en práctica medidas preventivas y de advertencia a la población, de manera cautelosa y proporcionada, en su caso, a la progresión del evento; esto aplica tanto a la debida información al público, como a la logística de la operación de la autoridad sanitaria.

Calderón y su ignaro secretario de Salud actuaron a la inversa: ocultaron la información inicial e, intempestivamente, la dieron a conocer junto con las drásticas y exageradas medidas adoptadas, provocando el pánico en la población y desencadenando una severa contracción de toda actividad. Los efectos derivados del procedimiento seguido fueron más graves que los que pudieran haberse registrado por causa de la epidemia. Así como Calderón puso a toda la población en cuarentena, la comunidad internacional puso en cuarentena a México; se cayó el turismo y las exportaciones, principalmente las de carne de puerco; todo por la desmesura y la incorrecta información. Fueron cientos de miles los que dejaron de trabajar y tener ingresos, en una condición en que la enorme mayoría vive (o intenta hacerlo) al día, carente de una reserva de emergencia en su escasa economía. Fue brutal el impacto sobre la actividad turística y hoy se destinan 1,800 millones de pesos del erario para tratar de resarcir el daño. Todo por un simple error de apreciación y de implementación.
Quisiera no compartir la opinión de quienes aseveran que tal actuación gubernamental obedeció a un plan electorero o para no arriesgar a la cancelación de la inútil visita de Obama; sería tanto como dar por hecho que el gobierno, además de fraudulento, es asesino. Me inclino más a considerar que estamos ante un gobierno rotundamente incapaz. No me extrañaría que el secretario de Salud, atento a la grilla para regresar como candidato a gobernador de Guanajuato, haya hecho caso omiso a las advertencias de sus especialistas, como tampoco sería raro que dicho funcionario no haya logrado abrir espacio para el tema en la abultada agenda de inauguraciones intrascendentes y giras de distracción del que se dice presidente y, en virtud de ello, se haya postergado su atención, lo cual no deja de ser criminal. En un país decente significaría fincar responsabilidades y la destitución del culpable. Sin embargo, la impunidad cubre con su indigno manto al espurio Calderón.
Lo grave del caso es que muestra que igualmente ha sucedido con la crisis económica. No obstante las advertencias oportunas, la ciega vanidad del gobierno panista las ignoró; se regodeó en exhibir una fortaleza inexistente; incluso se mostró animado por el reto, y así continúa en medio de la, ahora sí, catástrofe. Se anuncian programas y se propalan convenios de rescate, medidas anticíclicas les llaman, pero todo se queda en el discurso. Entre tanto, el desplome de la actividad económica y su correlato de sufrimiento y pobreza de la gente, convierte la crisis en verdadera catástrofe. Una mezcla perversa de fundamentalismo neoliberal, con un cinismo criminal y con una tremenda incapacidad ejecutiva, ha anulado la posibilidad de aplicación de las medidas anticíclicas requeridas, mientras que las que se aplican sólo sirven para profundizar sus efectos nocivos. De un plumazo el país adquirió una deuda de más de 80 mil mmd para ser destinada al rescate de empresas en paro, lo que significa vaciarla en un barril sin fondo. Se argumenta que ello sirve para proteger la planta laboral y el nivel de empleo, pero se convierte en dinero improductivo, cuando lo que se requiere es proteger el poder de compra de la población impulsando actividades productivas a través del gasto público.
El campo podría reabsorber una importante cantidad de mano de obra hoy desplazada, anunciando precios atractivos y comprometiendo su adquisición, mediante una moratoria a las importaciones. La producción maíz, arroz, frijol, trigo y oleaginosas, que actualmente se importan en alto porcentaje, tendría una importante capacidad de respuesta al estímulo. El recurso requerido para subsidiar la operación es, con mucho, menor a lo destinado al rescate empresarial. Son muchas las actividades que se han visto reducidas y que son rescatables a condición de que, simplemente, exista la voluntad política de hacerlo.
Señor Calderón: Por lo que usted más quiera, le agradeceremos su renuncia. Si gusta, puede quedarse en Colombia con su socio y amigo; él si lo quiere.
Correo electrónico: gerdez999@yahoo.com.mx