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sábado, agosto 28, 2010

Cuernavaca: el basurero y la ineptitud

Marco A. Adame y Manuel Martínez Garrigós. Cómplices.

Javier Sicilia

MÉXICO, D.F., 27 de agosto.- Al imperio de la basura moral –el crimen y el terror– que desde la muerte de Arturo Beltrán Leyva se ha ido apoderando de Morelos, se ha sumado otro: el de las miles de toneladas de desechos que diariamente la ciudadanía produce y que desde que el priista Manuel Martínez Garrigós llegó a la presidencia del municipio de Cuernavaca no se ha resuelto satisfactoriamente, a pesar de que era una prioridad de sus promesas de campaña.

Este muchacho ha puesto una vez más en evidencia que la vuelta al poder que para 2012 pretende el PRI será terrible. Formado en las filas de ese partido y dueño de un estilo de gobierno que el PAN aprendió de él –la propaganda, la simulación, la improvisación populista y la arbitrariedad–, Martínez Garrigós ha dilapidado su capital político en poco más de un año de gobierno.

1) Contra la oposición de una gran parte de la ciudadanía y del sentido común (aún recuerdo la manera sorda y condescendiente con la que escuchó mis argumentos contra la inoperancia de un segundo piso en la Avenida Plan de Ayala, y la simulada amabilidad con la que recogió los documentos que al respecto le llevé), se empeñó en realizar el proyecto que recientemente la SCT canceló “por carecer de estudios técnicos”.

2) No sólo el 14 de abril –junto con el gobernador Marco Antonio Adame, cuya característica es la grisura– decidió aceptar el toque de queda que el narcotráfico dictó a través de internet, sino que a partir de entonces las balaceras, los descuartizamientos, las quemas de antros, las muertes de policías y las “bajas colaterales” no han dejado de sucederse en Cuernavaca.

3) Para colmo de males, en su pleito contra la compañía PASA, encargada de la recolección de la basura doméstica, ha ahondado ese problema que nos heredaron tanto los gobiernos panistas como la incultura ciudadana en relación con los desechos.

La promesa de campaña a la que me he referido y que, dijo, cumpliría en cuanto llegara al poder, fue cerrar el relleno sanitario que su antecesor, el panista Jesús Giles, construyó, contra toda razón científica, en una zona de alto riesgo, y crear otro que cumpliera con las normas de seguridad ambiental. Lejos de ello, se ha enfrascado en un pleito con la compañía PASA y, frente a la ineficiencia del propio gobierno para la recolección y reciclado, ha hecho que el problema empeore.

Martínez Garrigós, al igual que no quiso escuchar nada sobre la inoperancia de un segundo piso –fue la improvisación la que lo salvó de su sordera–, ha olvidado también que el problema de la basura no es tanto PASA como el uso que se hace del relleno sanitario de Loma de Mejía –a donde los propios camiones del municipio han ido a depositar mezcladas las toneladas de basura que, hasta el momento en que escribo, logran recolectar.

La administración del relleno sanitario de Loma de Mejía, ya sea por parte de PASA o del municipio, es, a causa de su ubicación –una zona de alta permeabilidad–, un problema de salud pública cuya amenaza no se ve, como la basura depositada en las calles, pero cuyas consecuencias –a causa de que arroja en él mezclada– serán nefastas para la ecología y la salud, ya que los rellenos sanitarios son buenos cuando se deposita en ellos sólo 10% de la basura recogida y se produce un reciclaje de otro 90%: basura orgánica, vidrio, papel, cartón y metal.

Con su habitual arrogancia, Martínez Garrigós ha politizado el problema. La basura, la incultura de los ciudadanos en relación con el reciclado de sus desechos, los abusos, la falta de cuidado de la empresa PASA –que no ha cumplido con los requerimientos que implica el procesamiento de la basura–, la sospecha de que es un negocio de su antecesor Jesús Giles y de la corrupción del panismo, le han servido no para ir a la raíz del asunto, sino para un revanchismo partidista.

A falta de una propuesta política ambiental –misma que no tiene ni para la vialidad ni para la delincuencia–, Martínez Garrigós pretende gobernar golpeando a sus enemigos, pretende rehacer lo que ya no existe de su capital político, con lo que en su campaña mediática funcionó: culpar a sus antecesores de lo que ahora es incapaz de revertir, minimizar su propia ineptitud juzgando la ineptitud de los otros. El resultado son las pilas de basura mezclada que se acumulan en las calles o en un relleno sanitario mal ubicado y mal usado como el signo ominoso del desprecio y de aquello en lo que la vida política se ha convertido.

Si Martínez Garrigós construyera un buen relleno sanitario, cerrara el de Loma de Mejía y obligara a PASA y a la ciudadanía a hacer una división de los desechos y un reciclado de los mismos, no sólo cumpliría una promesa fundamental de su campaña, sino que desarrollaría una verdadera política ambiental en lo que a los desechos se refiere, y abriría la posibilidad de crear fuentes de trabajo: empresas de reciclado –cartón, vidrio, papel, metal y composta–. Pero ha preferido la improvisación y, con la arrogancia de los que están de vuelta en el poder, gritarnos que lo único que importa a los políticos es hacer del gobierno un modo de vida tan contraproductivo y mortal como la basura que mezclamos cada día en nuestras casas e, incapaces de procesarla, arrojamos a la calle para no verla.

Además opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés, liberar a todos los zapatistas presos, derruir el Costco-CM del Casino de la Selva, esclarecer los crímenes de las asesinadas de Juárez, sacar a la Minera San Xavier del Cerro de San Pedro, liberar a todos los presos de la APPO y hacer que Ulises Ruiz salga de Oaxaca.

jueves, mayo 21, 2009

Morelos, el paraíso del narco


MÉXICO, D.F., 20 de mayo (apro).- Sin importar las siglas del partido al que pertenezca el gobernador en turno –PRI o PAN– el estado de Morelos ha sido, históricamente, territorio de narcotraficantes.
Amado Carrillo –quien falleció en 1997 durante una operación de cirugía plástica–, Juan José Esparragoza Moreno, El Azul, hasta Los Zetas han desfilado por ese territorio que actualmente vuelve a estar en crisis por la infiltración del narcotráfico en la política. Ahora el escándalo es protagonizado por la célula de los hermanos Beltrán Leyva y la policía estatal.La Infiltración del narco, policías vinculados con la delincuencia, corrupción y protección oficial a las redes del cártel de Sinaloa que detonaron la crisis de narcopolítica en el estado de Morelos que preside el panista Marco Antonio Adame, tienen su origen en la administración anterior, la que encabezó el también panista Sergio Estrada Cajigal, de acuerdo con información oficial.
Estrada Cajigal –quien fue protegido en 2003 por el presidente Vicente Fox en los momentos en que su gobierno se tambaleaba por la presunta protección al narcotráfico– fue señalado de facilitar las operaciones del cártel de Sinaloa en Morelos, en particular las que realizaba la célula del capo Juan José Esparragoza Moreno, El Azul.
Esparragoza Moreno –preliberado en 1989 cuando el extinto Fernando Gutiérrez Barrios era secretario de Gobernación– tiene historia en Morelos: en el gobierno del priista Jorge Carrillo Olea (1994-1998) operó en esa entidad al lado de Amado Carrillo Fuentes, El señor de los cielos, de quien se dijo que estaba tan cercano al gobernador que, incluso, tenía una casa cerca de donde vivía el mandatario estatal (Proceso 1433).
En ese tiempo, El señor de los cielos tejió vínculos, junto con Esparragoza, con autoridades estatales, entre otras, con Antonio Salgado, jefe de la Unidad Antisecuestros de la Policía Judicial de Morelos, de acuerdo con un testimonio rendido por Adrián Carrera Fuentes –exdirector de la desaparecida Policía Judicial Federal--, quien posteriormente fue procesado por sus nexos con el propio Carrillo Fuentes y otros capos.
En ese testimonio, Carrera Fuentes se refirió también al encuentro que tuvo con El Azul: dijo que en 1994 Esparragoza le pidió una entrevista en el hotel Jena, cerca de San Cosme, donde el capo le comentó que había salido de la cárcel y ya no se dedicaba al narcotráfico; que vivía en Cuernavaca y tenía conocimiento de que (el propio Carrera) había autorizado a Juan García Abrego operar en Morelos…
Carrera también describió entonces la fiesta organizada para celebrar las bodas de plata de Esparragoza y su esposa, a mediados de 1997, en el hotel La Hacienda, a la entrada de la carretera Cuernavaca-Tepoztlán, en la que estuvo presente Amado Carrillo, quien en ese tiempo vivía en la Hacienda La luz, posteriormente asegurada por la PGR.
Con un dispositivo de protección policíaca, el convite duró hasta la mañana del día siguiente. Desde esa fecha ya no se pudo ocultar la referencia, posteriormente acreditada por la Subprocuraduría Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) de que Nadia Patricia Esparragoza Gastélum –cuyo domicilio en el Distrito Federal se localizaba en la colonia Las Águilas, delegación Alvaro Obregón– tenía vínculos sentimentales con Estrada Cajigal, el gobernador de Morelos.
La PGR y el Ejército, por su parte, han ubicado que El Azul –además de Morelos–, tiene operaciones en Guanajuato y Querétaro.Pronto le estalló el escándalo a Estrada Cajigal: fue detenido, en 2004, el coordinador de la Policía Ministerial, José Agustín Montiel López, acusado de dar protección al cártel de Juárez y de Sinaloa.
En el gobierno de Estrada Cajigal otros funcionarios también fueron "salpicados" por el dinero del narco, como el secretario de Gobierno, Eduardo Becerra Pérez; el procurador de justicia del estado, Guillermo Tenorio Álvarez, y el suboprocurador estatal para Asuntos contra la Delincuencia Organizada, Alejandro Hernández Arjona.
Las acusaciones fueron hechas por el entonces dirigente del PRD en Morelos, Graco Ramírez Abreu, quien acusó a Estrada Cajigal de haber contratado los servicios de Enrique Yepes Uribe, El Jarocho, para matarlo.
El perredista reveló –Proceso 1433– que este sujeto le confesó los planes de Estrada Cajigal, así como los vínculos de funcionarios estatales con el crimen organizado. El poder y el narcoEl gobernador Adame Castillo vive una crisis parecida a la de su antecesor Estrada Cajigal: La Policía Federal desarticuló una parte de la estructura policíaca que servía al narco y que era encabezada por el comandante Salvador Pintado Vázquez, a quien se le identifica con la célula de los hermanos Beltrán Leyva.
Pintado Vázquez –quien era funcionario adscrito al área de robo de vehículos– fue detenido el pasado viernes como presunto responsable de cometer delitos en fomento del narcotráfico y poner las corporaciones policíacas al servicio del capo Arturo Beltrán Leyva.
Luego las investigaciones cobraron otros alcances: el exsecretario de Seguridad Pública de Morelos, Luis Angel Cabeza de Vaca Rodríguez, y el jefe de la Policía Municipal y Tránsito de Cuernavaca, Francisco Sánchez González, fueron arraigados por la SIEDO por sus presuntos vínculos con el narcotráfico.
El juez sexto Penal Especializado en Cateos, Arraigos e Intervención de Comunicaciones concedió la medida cautelar de 40 días para investigarlos por delincuencia organizada y contra la salud.
No es todo: también fue arraigado Pintado Vázquez, quien encabeza el grupo Los Zafiros, que se encargaba de brindar vigilancia a criminales, y cometer plagios y ejecuciones junto con otros policías.
Los indiciados fueron detenidos el viernes pasado en Morelos, y fueron puestos a disposición de la SIEDO para que declaren sobre la red policíaca ligada a los Beltrán.