lunes, 25 de febrero de 2013
POSTED BY: TONATIUH MALDONADO.
Pedro Echeverría
1. ¿Alguien sabía de la petición que el cardenal Juan Sandoval Íñiguez, arzobispo de Guadalajara, México, hizo en 2006 ante el embajador de Estados Unidos en El Vaticano, Francis Rooney, para que hiciera llegar al entonces presidente George W. Bush la súplica de que "ayudara" a impedir que Andrés Manuel López Obrador llegara a la Presidencia? Esa nota fue uno de los descubrimientos de Wikileak –dirigido por Julian Assange- publicado estos días en todo el mundo. Mientras los grandes poderes intervenían de igual manera en todo el mundo, muchos tontitos como nosotros estábamos inventando de “errores” y “errores” cometidos por López Obrador en su campaña. Esto se debe a que nuestra baja capacidad de análisis sólo nos permite ver los que está muy cerca de nuestras narices, lo que está a la vuelta de la esquina, sin alcanzar mirar los grandes poderes internacionales que negocian.
2. No puedo olvidar cuando en 1929 el iluso José Vasconcelos –con cierta prestigio internacional- lanzó su candidatura presidencial para competir con el desconocido primer candidato del PNR (después PRI) Pascual Ortiz Rubio. Se entrevistó con el embajador de EEUU para pedirle apoyo y éste se burló diciéndole a Vasconcelos que el asunto de la Presidencia no era de “individuos populares” sino un asunto de Estado y todo estaba arreglado hacía mucho tiempo. No hay presidente que haya llegado sin permiso y apoyo de los EEUU, el alto clero y empresarios. Yo se que AMLO conoce a fondo el problema, sabe que los llamados votos valen un carajo porque con dinero pueden comprarlos, orientarlos y manipularlos con enorme facilidad. Sin embargo AMLO sigue pensando –un poco ilusamente- en que algún día de estos las cosas pueden cambiar.
3. Yo jamás he votado y llevo 53 años opinando y manifestándome. Pienso que en el campo electoral he salvado que me vean la cara de tonto. La Presidencia sólo ha estado en manos de priístas y panistas que años antes arreglan todo con la clase dominante; pero ahora también gobernadores, senadores y diputados de todos los partidos deben gozar del vista bueno y el apoyo de políticos, empresarios y medios de información. ¿O acaso sigue habiendo tontitos que piensan en inventar “candidatos ciudadanos” sin contar con millones de pesos para sus campañas? Ya la política, al jugarse millones y millones de pesos en inversiones y salarios, se ha convertido en un enorme negocio. Hasta antes del neoliberalismo de los años ochenta el asunto era de robo e casillas, alteración de votos, fraude electoral descarado; hoy las trampas son finas, de alto nivel.
4. El presidente Carlos Salinas convocó a 100 de los más grandes empresarios mexicanos en 1994, antes del asesinato del candidato del gobierno priístas Donaldo Colosio. Les dijo: “Señores cada uno de ustedes tiene que dar 20 millones para la campaña; uno de ellos, el de Televisa, se paró y dijo: hemos ganado muchísimo y 20 millones son pocos, yo doy el triple y espero que los demás hagan lo mismo”. Se repartió el dinero entre los hambrientos campesinos, empleados y desempleados y algunos políticos: los votos fueron suficientes para que el candidato del PRI triunfara. Asesinaron a Colosio, pero Ernesto Zedillo, el sustituto, que jamás se preparó para ser presidente, triunfó con las manos en la cintura. Por ello y mucho más, la denuncia de Wikileak en el sentido de la intervención de Sandoval Iñiguez, de la embajada, del Vaticano y de Bush, no puede dejar de ser verdadera.
5. Este cardenal, como todos los clérigos que han llegado en el punto más alto de la pirámide del Vaticano, no puede ser una “perita en dulce”. Son como todos los políticos del mundo: cuando ocupan el primer cargo de su vida son honestos, bondadosos, suelen sentirse al nivel del pueblo; pero cuando asumen el segundo, tercero, sexto o décimo cargo, ya están más corrompidos o podridos que nada. Luego hay curas como Méndez Arceo, Samuel Ruiz, Raúl Vera, Alejandro Solalinde que han llegado un poco alto y que siguen siendo honestos y luchadores; pero se debe a que pertenecen a la Teología de la Liberación, su ideología se ha radicalizado en beneficio de los pobres y además porque son críticos del poder papal y de sus cómplices al estilo Rivera Carrera, Sandoval Íñiguez y Onésimo Cepeda. Este cardenal Sandoval fue acusado hace unos años de hacer enormes negocios con el gobernador panista de Jalisco.
6. López Obrador, como muchos de nosotros, no puede enterarse de todo lo que se ha hecho por los empresarios, los políticos, el clero, los EEUU, los medios de información, para defraudarlo en 2006 y 2012; de manera general ya sabíamos que el despojo electoral que sufrió no fue por errores sino por consigna, por obligación. Casi siempre lo que Wikileak prueba con sus publicaciones ya lo sabíamos o intuíamos, pero no podíamos demostrarlo porque siempre ha estado bien escondido. A veces uno se pregunta: ¿para qué sirve publicar las cosas cuando ya no hay remedio? Pues para ver si los tontitos despiertan y se dan cuenta que no estamos exagerando las cosas. ¿Se acuerdan de que hemos denunciado que se va a privatizar el petróleo, que va a aumentar el IVA y que se impondrá a alimentos y medicinas? El gobierno sabe por experiencia histórica que el pueblo aguanta cualquier estocada de banderillas para luego el gobierno hacer buena faena.
7. No creo que Morena –el partido/movimiento de López Obrador- siga fielmente con las reglas tramposas y controladoras impuestas por el IFE y el gobierno. Pienso que entre denuncias y movilizaciones del lópezobradorismo, el zapatismo, el movimiento estudiantil, las cosas pueden cambiar y recomponerse. La bronca realmente seria es que si el gobierno de Peña Nieto se fortalece con el funesto pacto entre partidos y grupos oportunistas, se debilita automáticamente el movimiento social. No debe olvidarse que aunque Peña personalmente no sea inteligente, el pertenece a un partido y una clase social que con mucha facilidad nos ha dominado desde el triunfo de la revolución mexicana. ¡Qué maravilloso ha sido el papel cumplido por Wikileak y su creador Julian Assange, hoy preso del gobierno fascista inglés en la embajada de Ecuador! Espero que la denuncia contra el cardenal Sandoval sirva de algo, por lo menos para que no nos vean la cara.
Especial de Carta Maior para La Jornada
Periódico La Jornada
El fundador de Wikileaks, Julian Assange,
nos recibe en una oficina especial que la embajada de Ecuador en el
Reino Unido ha habilitado para que dialogue con la prensa de cara a la
publicación de su nuevo libro, Cypherpunks. La libertad y el futuro de Internet.
El pelo blanco y la piel casi traslúcida le dan un aire de albino
insomne, pero los más de seis meses encerrado en la embajada y el más
que incierto futuro ante la decisión del gobierno británico de no
concederle el salvoconducto que le permitiría viajar a Ecuador, no
parecen pesarle mucho.Es cierto que tiene una aparentemente bien ganada fama de recluso y que en su pequeño cuarto en la embajada debe hacer lo mismo que hacía la mayor parte del tiempo en su vida libre: estar pegado a computadora e Internet. Es prácticamente imposible imaginar su vida sin la pantalla y el ciberespacio. Por eso mismo, su libro sorprende por partida doble. Según Assange, Internet puede hacer palidecer las peores pesadillas de control poblacional imaginadas en 1984, por George Orwell.
–Usted habla en su libro de Internet como posible amenaza para la civilización. Muchos piensan que es un arma para el progreso humano que ha producido, entre otras cosas, Wikileaks. ¿No es su interpretación un poco pesimista?
–No cabe duda que Internet ha dado poder a gente que no lo tenía al posibilitar el acceso de todo tipo de información a escala global. Pero al mismo tiempo hay un contrapeso de esto, un poder que lo utiliza para acumular información sobre todos nosotros y usarla en beneficio de los gobiernos y las grandes corporaciones. Hoy no se sabe cuál de estas dos fuerzas va a imponerse.
“Nuestras sociedades están tan íntimamente fusionadas por Internet, que se ha convertido en un sistema nervioso de nuestra civilización, que atraviesa desde las corporaciones hasta los gobiernos, desde las parejas hasta los periodistas y los activistas. De modo que una enfermedad que ataca este sistema nervioso afecta a la civilización en tanto tal. En este sistema nervioso hay vastos aparatos del Estado, principalmente, pero no únicamente de Estados Unidos, que operan para acaparar todo este conocimiento que Internet suministra sobre la población. Este es un problema que simultáneamente nos sucede a todos. Y se parece en este sentido a los problemas de la guerra fría”.
–Usted es muy crítico de Google y Facebook, que mucha gente considera como maravillosas herramientas para el conocimiento o las relaciones sociales. A esta gente en su experiencia cotidiana no le importa la manipulación que se pueda hacer con Internet.
–No les importa porque esta manipulación de información está oculta. Creo que en los pasados seis meses esto está cambiando. En parte por Wikileaks y por la represión que hemos sufrido, pero también por el periodismo y la investigación que se está haciendo. Google es excelente para obtener conocimiento, pero también está suministrando conocimiento sobre los usuarios. Google sabe todo lo que buscaste hace dos años. Cada página de Internet está registrada, cada visita al Gmail también. Hay gente que dice que no importa, porque lo único que quieren es vender avisos. Ese no es el problema. El problema es que Google es una compañía que está basada en Estados Unidos, sujeta a la influencia de poderosos grupos. Google le pasa información al gobierno de manera rutinaria. Información que se usa para otros propósitos más allá del conocimiento. Es algo que en Wikileaks sufrimos de primera mano. Es algo que le ha sucedido a muchísima gente.
–Pero a nivel de control de Estado hay usos legítimos de
Internet para la lucha contra la pornografía infantil, el terrorismo, la
evasión fiscal.
–Indudablemente hay usos legítimos y la mayoría del tiempo la policía los usa adecuadamente. Pero las veces en que no lo hacen, pueden ser terribles, aterrorizadoras, como está sucediendo en estos momentos en Estados Unidos. Hay una cuestión de soberanía que los gobiernos de América Latina deberían tomar en cuenta. Las comunicaciones que van de América Latina a Europa o Asia pasan por Estados Unidos. De manera que los gobiernos deberían insistir en que estas comunicaciones estén fuertemente encriptadas. Si un servidor de Internet de Brasil hace un acuerdo con uno europeo es importante que la información esté encriptada. Los individuos también deberían hacerlo. Y esto no es fácil.
–¿De qué manera un gobierno democrático o un congreso puede contribuir a preservar el secreto de las comunicaciones por Internet?
–Para empezar, garantizando la neutralidad del servicio. Igual que con la electricidad, no se puede negar el suministro basado en razones políticas; con Internet no debería existir esta posibilidad de controlar el servicio. El conocimiento es esencial en una sociedad. No hay sociedad, no hay constitución, no hay regulación sin conocimiento. En segundo lugar, hay que negarle a las grandes potencias y superpoderes el acceso a la información de otros países. En Argentina o Brasil la penetración de Google y Fracebook es total. Si los parlamentos en América Latina consiguen introducir una ley que consagre el encriptamiento de la información, eso será fundamental.
–Hemos hablado de la revolución de Twitter, pero en términos de medios más tradicionales, como la prensa escrita o la televisión, vemos que hay un creciente debate mundial sobre su lugar en nuestra sociedad. El cuestionamiento al poder de grandes corporaciones mediáticas, como el grupo Murdoch, o Berlusconi, en Italia, y las leyes y proyectos en Argentina o Ecuador para conseguir una mayor diversidad mediática, muestran un debate muy intenso al respecto. ¿Qué piensa de estas iniciativas?
–Nosotros hemos visto en nuestra propia lucha cómo el Grupo Murdoch o el Grupo Bonnier, en Suecia, han distorsionado deliberadamente la información que dan sobre nuestras actividades, porque sus organizaciones tienen un interés en el caso. Entonces tenemos por un lado censura a nivel del Estado y, por el otro, el abuso de poder de grupos mediáticos. Es un hecho que los medios usan su presencia para apuntalar sus intereses económicos y políticos. Por ejemplo, The Australian, que es el principal periódico de Murdoch en Australia, ha tenido pérdidas durante más de 25 años. ¿Cómo es esto posible? ¿Por qué lo sigue manteniendo? Porque es utilizado como un palo con el que golpear al gobierno para que ceda en determinadas políticas importantes para el Grupo Murdoch. El presidente Correa hace una diferencia entre la
Enlaces:
Los cables sobre México en WikiLeaks
Sitio especial de La Jornada sobre WikiLeaks
–Indudablemente hay usos legítimos y la mayoría del tiempo la policía los usa adecuadamente. Pero las veces en que no lo hacen, pueden ser terribles, aterrorizadoras, como está sucediendo en estos momentos en Estados Unidos. Hay una cuestión de soberanía que los gobiernos de América Latina deberían tomar en cuenta. Las comunicaciones que van de América Latina a Europa o Asia pasan por Estados Unidos. De manera que los gobiernos deberían insistir en que estas comunicaciones estén fuertemente encriptadas. Si un servidor de Internet de Brasil hace un acuerdo con uno europeo es importante que la información esté encriptada. Los individuos también deberían hacerlo. Y esto no es fácil.
–¿De qué manera un gobierno democrático o un congreso puede contribuir a preservar el secreto de las comunicaciones por Internet?
–Para empezar, garantizando la neutralidad del servicio. Igual que con la electricidad, no se puede negar el suministro basado en razones políticas; con Internet no debería existir esta posibilidad de controlar el servicio. El conocimiento es esencial en una sociedad. No hay sociedad, no hay constitución, no hay regulación sin conocimiento. En segundo lugar, hay que negarle a las grandes potencias y superpoderes el acceso a la información de otros países. En Argentina o Brasil la penetración de Google y Fracebook es total. Si los parlamentos en América Latina consiguen introducir una ley que consagre el encriptamiento de la información, eso será fundamental.
–Hemos hablado de la revolución de Twitter, pero en términos de medios más tradicionales, como la prensa escrita o la televisión, vemos que hay un creciente debate mundial sobre su lugar en nuestra sociedad. El cuestionamiento al poder de grandes corporaciones mediáticas, como el grupo Murdoch, o Berlusconi, en Italia, y las leyes y proyectos en Argentina o Ecuador para conseguir una mayor diversidad mediática, muestran un debate muy intenso al respecto. ¿Qué piensa de estas iniciativas?
–Nosotros hemos visto en nuestra propia lucha cómo el Grupo Murdoch o el Grupo Bonnier, en Suecia, han distorsionado deliberadamente la información que dan sobre nuestras actividades, porque sus organizaciones tienen un interés en el caso. Entonces tenemos por un lado censura a nivel del Estado y, por el otro, el abuso de poder de grupos mediáticos. Es un hecho que los medios usan su presencia para apuntalar sus intereses económicos y políticos. Por ejemplo, The Australian, que es el principal periódico de Murdoch en Australia, ha tenido pérdidas durante más de 25 años. ¿Cómo es esto posible? ¿Por qué lo sigue manteniendo? Porque es utilizado como un palo con el que golpear al gobierno para que ceda en determinadas políticas importantes para el Grupo Murdoch. El presidente Correa hace una diferencia entre la
libertad de extorsióny la
libertad de expresión. Yo no lo pondría exactamente así, pero hemos visto que el abuso que hacen grandes corporaciones mediáticas de su poder de mercado es un problema. En los medios, la transparencia, la responsabilidad informativa y la diversidad son cruciales. Una de las maneras de lidiar con esto es abrir el juego para que haya un incremento masivo de medios en el mercado.
Enlaces:
Los cables sobre México en WikiLeaks
Sitio especial de La Jornada sobre WikiLeaks






































