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miércoles, febrero 24, 2010

Ni peticiones, ni protestas, ni manifestaciones…

Se han vuelto cada vez más cínicos los gobernantes que han dejado sin vigencia los fines políticos establecidos jurídicamente en el artículo 9 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y los correspondientes en las constituciones de las 31 entidades. No hacen caso a las peticiones.


Álvaro Cepeda Neri

Tildan de locos a quienes pacíficamente se reúnen para tomar parte en los asuntos políticos del país. Y si permiten, todavía, las manifestaciones (sitiadas con amenazantes cordones policiacos que llegan a cumplir, para guardar las apariencias de la democracia directa), las dejan que desfilen por las calles, que al fin y al cabo, tras sus recorridos, se mueren, para resucitar una y otra vez, capturadas por la indiferencia gubernamental como protestas encadenadas en el círculo vicioso de la ineficacia.

Semejantes actos tienen lugar en otras democracias que se retroalimentan de su representación indirecta del pueblo y las muestras de la democracia directa tal y como manda toda práctica más o menos republicana.

En nuestra modesta pero heroica creación histórica, es una constante el que el pueblo, en su metamorfosis hacia la nacionalidad con patriotismo (Martha C Nussbaum, Los límites del patriotismo; John A. Hall y otros, Estado y nación; Gil Delannoi y Pierre André, compiladores, Teorías del nacionalismo; y el clásico de Hans Khon, Historia del nacionalismo), ha llevado sus protestas, manifestaciones y peticiones pacíficas y no atendidas, hasta sus últimas consecuencias.

Registrando tres violentísimas revoluciones, 1810, 1954 y 1910, intercaladas entre las vísperas de la Independencia, el levantamiento de Ayutla y la explosión antiporfirista, de revueltas, guerrillas y pronunciamientos de rebeldía contra los abusos del poder gubernamental, escudados en el Estado y sus brazos armados policiacos y militares.

Las revoluciones, siguiendo a Tocquevielle, son la suma de protestas y peticiones ahogadas a sangre y fuego (Alexis de Tocquevielle, El antiguo régimen y la revolución). El periodo posrevolucionario, de 1934 a 2010, del gigante estadista Lázaro Cárdenas, al enano antipolítico de Calderón, tiene un listado de peticiones, manifestaciones y protestas no atendidas ni resueltas y son el caldo de cultivo de la actual crisis general.

Cárdenas, apoyado y apoyándose en el pueblo, resolvió la Expropiación Petrolera, por ejemplo, y no encarceló ni reprimió las protestas ni a sus líderes. En cambio, de Camacho a Calderón, el país se ha convertido en un volcán de problemas sociales a raíz de las cientos de miles de casos reprimidos y no resueltos.

La historia no se repite, como pensaron Vico, Gobineau, Toynbee, Hegel, Spengler, Burckhardt, etcétera (“Otros más sabios y más eruditos han descubierto en la historia una trama, un ritmo, un modelo predeterminado… Sólo me ha sido posible ver crisis sucediéndose como las olas una a otra… El terreno ganado por una generación puede ser perdido por la siguiente”: Herbert A L Fisher, Historia de Europa; y Veit Valentin, Historia universal).

Por eso, coincidentemente, nos está tocando a los mexicanos enfrentar la acumulación de complicadísimos problemas sociales, económicos, políticos y culturales en el contexto de una degeneración del ejercicio de los poderes de todos niveles.




Donde todos a una, como en moderna versión de Fuenteovejuna al revés, desatienden peticiones, reclamos y protestas en las manifestaciones, contra las que sólo responden (sobre todo las voces derechistas del Partido Acción Nacional, sus corifeos clericales y sectores afines)… ¡reglamentando la libertad de tránsito!, para derogar el derecho consignado en el artículo 11 constitucional, donde para nada se refiere a limitarlo, en cuanto manifestación republicana.

Esas acciones colectivas populares (no populistas, como las tachan los antidemocráticos y antirrepublicanos gobernantes que a duras penas si reconocen, como un rito, que los ciudadanos van cada vez menos a las urnas para “elegirlos”) son, salvo que su registro por investigadores exista, innumerables. Y al 99 por ciento jamás le prestaron atención.

A la fecha, ante el temor de ser sangrientamente reprimidos (como en 1968 y 1971; en 2004 en Atenco o en Acteal, Aguas Blancas y el Charco, para citar dos que tres), las protestas se han vuelto manifestaciones, huelgas de hambre y reuniones exageradamente pacíficas, como las de los padres de 49 bebés, que en la guardería sonorense, por homicidios culposos, perecieron quemados y 70 más están desfigurados de por vida, al grado de que ningún servidor público, directa o indirectamente implicado, está sujeto a proceso.

Que protesten, que se manifiesten y que planteen peticiones, de todas maneras no serán escuchados, salvo espiados y vigilados policiacamente para desaparecer dirigentes, encarcelarlos y, de tal manera, reprimirlos.

¿Qué hacer? La pregunta de un incendiario texto revolucionario de Lenin vuelve a presentarse. Los mexicanos ya no saben cómo hacer para que los gobernantes agudicen sus cinco sentidos para escuchar y ver esas protestas, hechas ante gobernantes que perdieron el sentido de la orientación democrática y republicana de gobernar en beneficio del pueblo en lugar de privilegiar a su oligarquía y cómplices de la plutocracia.

Y para hacerles ver que nunca ha existido el mercado libre ni con Adam Smith, ídolo del liberalismo económico, salvo con y a partir de Milton Friedman y su perverso experimento chileno que Calderón está imponiendo con el apoyo de los legisladores, para convertir a los mexicanos en los nuevos conejillos de indias del pinochetismo económico-calderonista.

Para nada sirven peticiones y protestas, pues gobernantes y funcionarios no les prestan atención en la medida que no rebasen lo pacífico. Por eso es que, al conjuro o no de las gloriosas revoluciones de Independencia (1810), la de la restauración de la república (1854) y la democrática (1910), como escribió Víctor Hugo, se vuelve a escuchar el ronco son de la revolución.

Estamos entre lo pacífico y lo violento. Todo está en el límite cuando están a punto de estallar el desempleo masivo; las enfermedades de millones de mexicanos; millones de jóvenes sin oportunidad escolar; indígenas y sectores humanos colindantes, en la hambruna. Alza de impuestos, como cuando Santa Anna.

¿Qué hacer? Los mexicanos tienen la última palabra en su derecho constitucional o violentamente “alterar o modificar la forma de su gobierno”, que es el derecho a la revolución del pueblo, de la nación, de la patria, por la que hace dos siglos estalló la Independencia y hace un siglo la caída del mal gobierno porfirista, resucitado sobre todo desde el alemanismo y recrudecido con el calderonismo.

cepedaneri@prodigy.net.mx

sábado, septiembre 05, 2009

Pemex: de botín foxista a calderonista

Arrancada de las garras explotadoras extranjeras, la Expropiación Petrolera en 1938, como ninguna otra semejante, fue una decisión política y económica apoyada socialmente por la voluntad soberana de la nación en la resolución de una, entonces sí patriótica y constitucional, Suprema Corte que ejecutó uno de los tres únicos estadistas que hemos tenido en la Presidencia de la República: Lázaro Cárdenas.


Así se reivindicó, como patrimonio y propiedad de los mexicanos, la riqueza petrolera. No obstante, del alemanismo al calderonismo (los extremos de la derecha se tocan) el manejo de Petróleos Mexicanos (Pemex) se ha convertido en la contra-expropiación por el botín que hace su cúpula administrativa, la elite sindical y la voracidad, para gasto corriente y saqueo, de los grupos (y la complicidad empresarial) a la sombra, protección e impunidad de los presidentes del montón.
El priismo antiguo (1946-1970), el populismo autoritario (1970-1982), los privatizadores (1982-2000) y los panistas (2000-2009), traiciones aparte a la Expropiación, pusieron las condiciones para la contrarrevolución derechizante que ha culminado con el ascenso del imbécil (“persona de inteligencia anormalmente deficiente; bobo, estúpido, idiota, tonto”) y gachupín-gringo de Fox.
Y ahora, el inepto inquilino de Los Pinos. Todos, depredadores de la muy mermada riqueza petrolera que se suma al robo no tan clandestino del oro negro, desde hace cuando menos medio siglo, saqueando el petróleo ya procesado y, con todo y que es malbaratado por una red de ladrones dentro y fuera de Pemex, representa billones de pesos.
Sólo los mexicanos, como nación, no han recibido los beneficios de ese patrimonio expropiado por el pueblo que se llamó Lázaro Cárdenas, hazaña de solidaridad que ha terminado en un despojo irreparable.
La privatización que impulsa por todos los medios el señor Calderón, con los Reyes Heroles, los Romero Deschamps y los cardúmenes empresariales –hombres de presa todos y mutuamente protegidos por la impunidad–, si bien se ha topado con la oposición de senadores priistas, perredistas y PT-Convergencia, tiene a Pemex al borde de una quiebra maquinada, para entregar la empresa apenas semipública, totalmente al capital privado extranjero con sus prestanombres nativos.
Esto, sin embargo, es peccata minuta: santos y santidad frente a lo que hubo con el foxismo y lo que depara a Pemex con Calderón. Y es que desde el vientre de la petrolera (saqueada, quebrada y semiprivatizada), las huestes del director de administración, Rosendo Villarreal Dávila, y sus álter ego propanistas ya minaron al grupo de Reyes Heroles Junior (imagen y semejanza de su padre… pero sin el talento, habilidades y capacidad políticas del tuxpeño Jesús Reyes Heroles).
Ese Rosendo, apodado el Correcaminos, ha pasado rozando la estructura administrativa de Pemex (¡su sobrino Gerardo Lozano es el gerente de Recursos Materiales, el área operativa de compras al grito de ¡vénganos tu reino!) y controla, desde 2005, los principales nexos humanos y estructurales que lo hacen el director general de facto (el golpismo en Pemex) para hacerse, legalmente del cargo o abrir brecha para un panista-calderonista que iba a ser… ¡Cesarín Nava!, pero mejor lo mandaron a hundir al partido, y se esparcen rumores de que será el anciano y perdedor candidato al gobierno de Nuevo León, Fernando Elizondo, para reponerle con el nombramiento, en sustitución de Reyes Heroles, su fracaso, tratando de repetir como “góber”, que ya lo fue interino.
Pero es Rosendo Villarreal Dávila quien se ha entrevistado con Calderón (una muy particular tras el regreso de éste, del viaje a Chile y una fiesta que causaron tremenda cruda) para informarle de cuánto lleva avanzado y mal informar a Reyes Heroles que ya está en su fase terminal como director (junto con la Kessel) y que Rosendo cava su tumba administrativa e ingresará al desempleo (aunque el Junior es un individuo bastante rico con la fortuna, ya testada, de su madre que está muy enferma, más lo que a él y su hermano Federico les dejó su padre).
Dos años sirvió Villarreal a Fox y la Sahagún, informándoles lo que pasaba en Pemex y tres años lleva poniendo al tanto a Calderón, ya que Rosendo maneja un equipo de “inteligencia” (su Cisen) tierra y mar adentro de las plataformas de Pemex. Y mantiene comunicación para lo mismo, con el senador panista, exalto funcionario de la petrolera, Juan Bueno (alias el Malo) Tenorio.
Toda una red de espionaje acecha constantemente a Reyes Heroles y su grupo (al grado de que ni Roberto Ortega, su asesor estrella, ha podido desmontar no obstante que éste aprendió de organigramas y demás tonterías con su maestro Alejandro Carrillo Castro, autor de un panfleto metafísico profuso, difuso y confuso titulado El dragón y el unicornio).
La lucha a muerte por el control de Pemex se ha planteado entre los priistas de Reyes Heroles y los panistas de Rosendo Villarreal (la cara de Calderón dentro de la paraestatal). Y es que los calderonistas quieren tener en sus manos a Pemex como botín y encauzar a la empresa hacia la privatización total. Los panistas están dispuestos a todo y por eso Villarreal Dávila apretó al máximo las tuercas y tiene sitiado a Reyes Heroles.
Éste renuncia o lo renuncian. En cualquiera de los dos casos lo echan vergonzosamente por no haberse ido antes de que corrieran a Luis Téllez de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, creyendo que al resistir las embestidas se mantendría hasta el final del sexenio, aunque la Presidencia de Calderón ya terminó y le esperan tres años sumido en la crisis de su incompetencia hasta para nombrar a sus empleados.
Ahora trae a Pemex al inútil de Elizondo, si dura un año sería mucho. Mientras tanto, Rosendo Villarreal mantiene la ofensiva panista hasta no lograr que Pemex sea después de botín foxista, botín calderonista para continuar quebrándolo y, sobre la marcha, entregarlo a sus empresarios y cómplices hechos al paso de César Nava en el jurídico de la empresa, y Calderón (con el muerto en sospechoso accidente Mouriño) en la Secretaria de Energía, donde juraron apoderarse de Pemex. Ha llegado el momento.
Tres años son suficientes para el botín, manejando la empresa como si fuera de su propiedad. Y el caballo de troya calderonista ha sido Villarreal Dávila, quien sólo espera que lo nombren director o le envíen a un connotado panista, así sea el mismísimo Elizondo.
Entre los “ordeñadores” de los ductos y los panistas que buscan consolidarse asaltando la dirección general, ya le tendieron la caída a Reyes Heroles y su grupo con Roberto Ortega, que ingenuamente han soportado las embestidas de Villarreal Dávila, mano negra del calderonismo y el Partido Acción Nacional en Pemex. Pobre de Pemex, en manos de Romero Deschamps y su cúpula sindical; de Reyes Heroles y Roberto Ortega; y más pobre por estar ya en la mira de un total apoderamiento de los panistas con Rosendo o Elizondo.
cepedaneri@prodigy.net.mx

viernes, diciembre 26, 2008

.......EL EXPEDIENTE BOURS

PLAZA PÚBLICA
El expediente Bours
Miguel Ángel Granados Chapa
A través de 350 solicitudes de información al gobierno de Eduardo Bours y las distintas respuestas que se recibieron se puede ver la negativa en ese estado a satisfacer el interés ciudadano por saber. Álvaro Cepeda Neri es un abogado y periodista, ha sufrido en su afanes informativos enfrentamientos con Eduardo Bours

Durante un año, de octubre de 2007 al mismo mes de 2008, Álvaro Cepeda Neri dirigió 350 solicitudes de información al gobierno de Sonora, con el propósito de establecer el modus operandi de una administración caracterizada por su desdén a los ciudadanos. Formado en la empresa privada, el gobernador Eduardo Bours ha logrado manejar el gobierno que encabeza como cosa propia, sin tener que rendir cuentas a nadie, más allá de las formalidades que le demanda una legislatura a la cual controla. Ahora el pertinaz solicitante hace un servicio a la causa del acceso público a la información al publicar sus peticiones y las respuestas que dieron a ellas los funcionarios a las órdenes de Bours. El resultado es un volumen de 800 páginas, que contiene cientos de documentos y notas del autor que sitúan en su contexto las solicitudes y lo dicho por la burocracia boursista.Cepeda Neri es un abogado que desde hace décadas convirtió su instrumental jurídico en arma para el ejercicio periodístico a que se ha dedicado con denuedo y pasión. Nacido en Ciudad Obregón, a pesar de residir en la Ciudad de México no ha perdido jamás contacto con su tierra, cuya política conoce a profundidad desde que participó en la tentativa de Fausto Acosta Romo de protagonizar un gobierno vocado a las mayorías, algo que nunca ha ocurrido en aquella entidad norteña.Los afanes informativos del periodista han sido enfrentados sin miramiento alguno por Bours, que hizo desaparecer el diario Cambio, justo en el momento en que Cepeda Neri se haría cargo de su dirección. Y ha estorbado la circulación de la edición sonorense de la revista Contralínea, cuyo periodismo de investigación ha develado la verdadera naturaleza del gobierno de Bours.En las respuestas a los 350 requerimientos de información presentados por el jurista cajemense hay de todo, hasta información útil que muestra el talante proempresarial de Bours. Pero abundan los rechazos a las peticiones y menudea la expresión que sirve para evitar que el interés ciudadano por saber sea satisfecho: esa información no existe. Damos aquí sólo un par de ejemplos de esas respuestas, cuya índole justifica la paradoja con que subtituló su expediente el inquisitivo preguntón: La corrupción de la transparencia. La transparencia de la corrupción.Cuando el periodista quiso conocer la situación patrimonial de Bours (y otros funcionarios) se le respondió abiertamente: que su solicitud "ha sido rechazada" y con una prosa espesa y redundante se explica que eso es así "en virtud de atender a lo dispuesto en los artículos 18 y 26 de la ley de acceso a la información pública del estado de Sonora, que otorga el carácter de confidencial a la información requerida, encontrándonos imposibilitados legalmente para proporcionarla al solicitante. Lo anterior en razón de que la información contenida en las declaraciones patrimoniales de los servidores públicos es considerada, de pleno derecho, como información confidencial, de conformidad con lo establecido en la ley de acceso a la información pública del estado de sonora y en el artículo 3o., de esa misma ley, en relación directa con los artículos 5o. último párrafo; 30, fracción I, inciso A; y 31, incisos G), H) e I) de los Lineamientos generales para la clasificación y desclasificación de la información de los sujetos obligados en el estado de Sonora. Al respecto cito textual el artículo 30, fracción I, inciso A) de los lineamientos citados al final del párrafo anterior. Artículo 30. Se considerará como información confidencial la siguiente: I. La información que contenga datos personales de los particulares o servidores públicos como: a) la información patrimonial que los servidores públicos declaren en los términos de la ley de la materia, salvo que los declarantes autoricen su divulgación", lo que obviamente Bours no ha hecho.De la información lograda por Cepeda Neri quiero detenerme en un convenio firmado por el gobierno estatal y la empresa Ford, una de cuyas plantas mexicanas se halla en Hermosillo. Las cláusulas respectivas son un ejemplo de confusión, al margen de la ley, de las políticas de promoción económica y de adquisiciones La cláusula primera de ese convenio firmado el 16 de agosto de 2004 establece que el gobierno del estado "conviene en realizar la adquisición del parque vehicular por parte de las dependencias y entidades del gobierno del estado de Sonora, de las marcas comercializadas por la Empresa Ford (misma que 'se compromete a que los precios que oferte serán siempre competitivos... en condiciones preferenciales y garantizando en todo momento la calidad y entrega oportuna de los bienes objeto del presente. Adicionalmente los gobiernos municipales del estado de Sonora podrán solicitar al gobierno adherirse en los mismos términos y condiciones al presente convenio..."...toda vez que la Empresa Ford no se encuentra constituida para llevar a cabo operaciones de venta directa al usuario final, las documentará a través de la empresa Proveedora Compañía de Automóviles, SA de CV, misma que está constituida como distribuidora preferente de ventas al gobierno..."El gobierno del estado de Sonora entregará de tiempo en tiempo a la Empresa Ford un informe que contenga la planeación de compra de vehículos para que ésta pueda tasar los precios y asegurar el abastecimiento oportuno".Además de esas compras, el gobierno se compromete a dar a Ford "el mejor paquete de apoyos... de carácter fiscal, de infraestructura y modernidad".
Correo electrónico: miguelangel@granadoschapa.com
APAGA LA TELEVISION, NO PERMITAS QUE ASESINEN TU MENTE, MEJOR LEE UN LIBRO E INFORMATE EN LOS MEDIOS ALTERNATIVOS.
YUNQUELAND ROMPIENDO EL CERCO INFORMATIVO.
http://www.yunqueland.com/
http://resisteacapulco.blogspot.com