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sábado, enero 29, 2011

El obispo quetzal

Homenaje a Samuel Ruíz en San Cristobal.

José Gil Olmos

MÉXICO, DF, 26 de enero (apro).- Cuando llegó a la Diócesis de San Cristóbal de las Casas, en 1959, Samuel Ruiz García era uno de los obispos más jóvenes del país y estaba dentro de la corriente conservadora de la Iglesia católica. Pero el golpe de la pobreza, la explotación y el olvido en que estaban los indígenas en Chiapas lo transformó y lo llevó a tomar una decisión que cambiaría su forma de vida, su pensamiento y el compromiso con los más pobres de los pobres del país y del Continente Americano.

Durante cuarenta años como obispo de San Cristóbal, Samuel Ruiz se dedicó a caminar las brechas abiertas a golpe de pisada para llegar a las comunidades tzotziles, tzeltales, choles, mames, tojolabales, zoques, jacaltecas, kanjobales, mochos y motocintlecas.

Con el paso de los días aprendió de sus lenguas, costumbres y tradiciones una forma de vida distinta a la occidental, más comunitaria y más cercana con la naturaleza. De alguna manera se transformó y comprendió la importancia de rescatar a estos mexicanos arrinconados en la historia nacional.

Con el transcurrir de los años, los indígenas lo reconocieron y le llamaron Tatic (padre) y entre los de sus diócesis le decían “Caminante”, porque así se le llamaba en clave en la banda de radio civil, a través de la cual se comunicaba con distintas comunidades empotradas en las regiones Selva, Sierra y Montaña chiapanecas.

Desde la catedral de la vieja Jovel, hoy conocida como San Cristóbal de las Casas, el joven obispo comenzó a evangelizar a los indígenas a pesar de la fuerte resistencia de una sociedad racista que trataba a los originarios como animales y los obligaba a bajarse de las banquetas cuando algún mestizo venía caminando por la misma acera.

Hacia mediados de la década de los sesenta, Samuel Ruiz aprovechó la realización del Segundo Congreso Misionero de México para preparar a los catequistas indígenas, dando lugar a la creación de las Escuelas Diocesanas de Catequistas, donde el laico indígena tomaría un papel importante en la evangelización de la diócesis.

Este paso sería revolucionario y fundamental en la vida de los indígenas chiapanecos, pues les proporcionó identidad como pueblo de Dios y una estructura de organización que nunca habían tenido, a través de los prediáconos, diáconos y tuhuneles indígenas. Además de una representación en la Iglesia católica.

Además, Samuel Ruiz se haría presente en los preparativos del Concilio Vaticano II, donde presentó la ponencia “La evangelización del indígena en América Latina”. Ahí volcó sus vivencias y reflexiones en torno a la renovación de la evangelización en los pueblos indios de América, y a la necesidad de dialogar y encarnarse en las culturas de los pueblos originarios del continente.

La efervescencia de esta nueva misión llevó a la formación del Seminario Regional del Sureste (Seresure), donde los nuevos sacerdotes se formarían para una nueva evangelización.

Ya en 1969, unos 52 obispos latinoamericanos se reunieron durante un mes para ponerse al día en la pastoral del continente y de ahí se dieron otros encuentros latinoamericanos, como el de Río Bamba, en Ecuador, donde fueron encarcelados los participantes; en Brasil y en Tehuantepec, así como en San Cristóbal de las Casas, en 1978.

En 1974, en el marco del aniversario del nacimiento de Fray Bartolomé de Las Casas, la diócesis de Samuel Ruiz dio otro pasos fundamental en el reconocimiento de los derechos de los pueblos indios de México, pues ayudó a la organización del Primer Congreso Indígena, en el que participaron más de 2 mil representantes de los cuatro grupos étnicos con mayor presencia en Los Altos, Selva y región Norte de Chiapas.

Fue ahí donde por primera vez se escucharon las exigencias de los más olvidados: tierra, salud, educación alimentación, cese a los hostigamientos del Ejército en las comunidades, alto a la represión de los pistoleros de los finqueros y terratenientes, construcción de caminos, créditos, comercialización y mejores precios de los productos del campo, entre otros.

Además, según algunos historiadores del movimiento zapatista, fue el punto de arranque de la integración de los indígenas del EZLN, que para entonces se denominaba Fuerzas de Liberación Nacional (FLN).

Tatic fue hostigado desde entonces por los caciques de Chiapas, recibió amenazas de muerte y fue acusado de tratar de subvertir a los indígenas. Los caxlanes (blancos y mestizos) de San Cristóbal lo repudiaron porque había tomado la opción de la Iglesia por los pobres, por el pueblo oprimido y marginado, es decir, por los indígenas.

Este reclamo y esta persecución se reflejarían en mayor medida cuando en 1994 surgió el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, y entonces se acusó desde el gobierno salinista al obispo de ser “el comandante” de la guerrilla indígena.

En plena efervescencia indígena armada, la curia de San Cristóbal fue manchada por los huevos que los “auténticos coletos” le lanzaron semanas después de que había sido la sede del primer dialogo entre el EZLN y el mediador del gobierno federal, Manuel Camacho Solís. Las ventanas de la fachada fueron rotas por las piedras arrojadas.

A pesar de ello, Samuel Ruiz encabezó la Comisión Nacional de Intermediación (Conai) que durante tres años seguidos trabajó en el proceso de pacificación, y como intermediario entre el gobierno federal y los zapatistas en los diálogos realizados en San Andrés Larráinzar.

La figura moral del obispo creció y fue reconocida a escala internacional, a pesar de la campaña negativa que sufrió por parte de los sectores más reaccionarios de la sociedad, de la Iglesia católica y del propio gobierno.

Por aquellos años se le veía caminando a paso lento por los pasillos de la curia diocesana. Dubitativo, buscaba soluciones al conflicto armado. Hablaba con los indígenas, con legisladores, con sus pares de otros países de América Latina que habían impulsado la Teología de la Liberación y con los enviados del gobierno en turno. No cesaba en su trajinar y los domingos oficiaba misas, en cuyas homilías siempre daba un mensaje que para los periodistas de todo el país y algunos extranjeros era la “nota”, pues destacaba el proceso de pacificación.

Samuel Ruiz nunca habló a favor de la lucha armada, siempre se manifestó por las vías pacíficas del cambio.

La importancia de su trabajo trajo nuevas amenazas de muerte. Ya no eran las guardias blancas contratadas por los principales caciques del estado quienes lo amagaban; ahora eran los grupos paramilitares, los que incluso atentaron contra él en uno de sus viajes a las comunidades. La Comisión de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, que fundó en 1989, denunció estos ataques, así como la presencia de los grupos paramilitares en diversas regiones del estado, los que atemorizaban principalmente a las comunidades indígenas simpatizantes del EZLN. Pero nunca le hicieron caso hasta que ocurrió la matanza de 45 indígenas en Acteal, el 27 de diciembre de 1998.

Un año más estaría al frente de la diócesis hasta que por edad (75 años) tuvo que retirarse. En el Vaticano estuvieron más tranquilos pensando que su sustituto, Raúl Vera, tomaría una posición más conservadora, pero fue todo lo contrario, ya que decidió seguir los mismos pasos del Tatic.

El 10 de febrero del 2000, Samuel Ruiz se despidió de la diócesis de San Cristóbal. Ese día, miles de indígenas bajaron de las montañas y, desde los cuatro puntos cardinales, entraron en caravana a San Cristóbal de las Casas para despedir al obispo, quien el 25 de enero anterior había cumplido 40 años de servicio.

A pesar de que se retiró a vivir con sus familiares a Querétaro, la labor pastoral de Tatic fue reconocida en el país y otras naciones. Recibió, entre otros, los reconocimientos Paolo E. Borcellino, así como las medallas Roque Dalton, Benito Juárez, Letelier Moffitt, Oscar A. Romero.

Además, fue distinguido con el doctorado honoris causa de la Universidad de Tubinga, Alemania; el Premio León Felipe, de España, y nominado candidato al Nobel de la Paz en 1994, 1995, 1996 y 1997.

Su última actuación fue como miembro de la Comisión de Mediación en los trabajos para localizar a los dos integrantes del Ejército Popular Revolucionario (EPR) que fueron desaparecidos en el 2005 en Oaxaca por militares y policías del estado.

A los 86 años murió Tatic, y sus restos fueron depositados en una urna de la catedral de San Cristóbal de las Casas, ceremonia a la que acudieron nuevamente miles de indígenas, bajando de las montañas, para despedir a quien alguna vez llamaron “el obispo quetzal”, por la fuerza de su espíritu.

miércoles, noviembre 18, 2009

Dramático panorama de niños zapotecas

JUCHITÁN, Oaxaca, 15 de noviembre (UNIVERSAL).- La desnutrición entre los niños zapotecas de Santa Rosa de Lima se expresa en llanto, bajo aprovechamiento escolar, tallas inferiores a su edad y enfermedades como diarrea y amibiasis.
“Hay días que el dinero nomás alcanza para comer sopas de codito’’, confiesa dolida por la pena y la pobreza Patricia Quecha López, madre de Luis Mariano, de 6 años; Dulce Jazmín, de 2, una bebita de dos meses.En Santa Rosa de Lima, comunidad del municipio de San Blas Atempa, los 2 mil habitantes batallan todos los días contra la marginación en medio del encono social heredado por la disputa por el poder entre el PRI y el PRD.La localidad carece de servicios como el agua, la cual toman de los pozos a cielo abierto. Bajo ese ambiente de abandono, las huellas de los descalzos pies de Dulce y de su primo Antonio, de 3 años, se marcan sobre el piso de tierra de la casa de Patricia Quecha, donde entretienen el hambre con caramelos y deteriorados juguetes.“Como el kilo de azúcar subió a 17 pesos y luego no hubo lluvias, pues entonces el hambre se volvió más canija porque ahora no hay maíz ni leche de vaca y menos queso’’, tercia en la entrevista Mónica Gutiérrez López.La pobreza alimentaria no es exclusiva de Santa Rosa. Afecta a 20 millones de mexicanos, entre ellos a los pobladores de 47 municipios de Oaxaca que están incluidos en una lista de los 100 municipios más pobres del país.Cifras de la UNICEF confirman que en México hay alrededor de un millón 500 mil menores de edad en condiciones de desnutrición. Parte de ese panorama desolador se observa en las calles arenosas de Santa Rosa, donde juegan los niños semidesnudos.Patricia Quecha reprime el llanto que la ahoga, pero sus ojos humedecidos revelan que sufre su destino: mujer, indígena y pobre.Su esposo, José Gutiérrez López, gana lo suficiente para vivir y comer mejor. José Gutiérrez se emplea de todo, “cuando hay trabajo y cuando no hay también’’. En estos días de frío, corta algo de sorgo en la parcela de su padre y consume un poco de pozole (masa de maíz con agua) y queso. No tiene otra opción. Sus ingresos son tan escasos que Patricia y su esposo viven días de sacrificio para que ella compre un poco de avena “para darle leche de pecho a la beba’’ y para que sus otros dos hijos tengan un pedazo de pan en la mesa por las noches.La vida en Santa Rosa de Lima es monótona, salvo las noches de cada sábado, cuando en las calles se instalan puestos de tacos, tlayudas y tostadas.“Mi sueño es que algún día tenga el dinero suficiente para ir con mis hijos a comprar unos tacos y tlayudas, pero me aguanto y lloro porque mis hijos lloran. Ellos, como yo, también quisieran comer algún día esos tacos’’, dice Patricia con tristeza.

Rezago en la sierra zapoteca
Marginados, casi 3 mil indígenas sobreviven con enfermedades crónicas, analfabetismo y desempleo. Enclavado en la sierra zapoteca se encuentra el sexto municipio más pobre del país, según revela un estudio elaborado por la ONU

Erika Ramírez / David Cilia, fotos / enviados


Santa Lucía Miahuatlán, Oaxaca. Elena mece su cuerpo para aplacar el frío, acerca sus manos a los leños de ocote y las frota continuamente, tose, se estremece: una punzada ataca su cabeza. La mujer zapoteca dice que ya “le agarró la tida”.
Se protege del crudo clima con un vestido hecho con retazos de diversas telas y un suéter viejo y remendado, que le quedaría a un niño. Sus pies desnudos tocan la tierra húmeda; ella carraspea. Elena Pérez Mendoza no encuentra la cura para su mal.
Con voz débil, casi inaudible, reza sus padecimientos a Filiberto Hernández, regidor de salud en la cabecera municipal. La mujer de 67 años enfermó en junio pasado. Una tos constante lastima su garganta, dolores agudos de cabeza, estómago y un aire gélido que recorre por el interior de su cuerpo son las molestias que no la dejan; los indígenas de la región llaman “tida” a esta dolencia y parece que ningún medicamento le hace efecto.
En la clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de su comunidad, le recetaron antibiótico y antinflamatorios para mitigar los síntomas. Sin embargo, sus condiciones de vida no le permiten recuperar la salud.
Delgada, de piel marchita y cabellos encanecidos, Elena habita en una choza que tiene el piso de tierra, construida con varas de caña seca, plástico, desechos de cartón y lámina. No hay, siquiera, adobe que resguarde un poco el calor ni techo que evite la humedad.
Su esposo, Tiburcio Hernández, es jornalero. Trabaja dos veces por semana, cuando los “patrones” del distrito más cercano (Miahuatlán) lo contratan para la limpia de milpa. A sus casi 70 años es difícil ser productivo y por eso alcanza a reunir, apenas, 100 pesos a la semana para cubrir las necesidades de su familia.
Elena y Tiburcio fueron abandonados hace varios años por sus tres hijos y ahora cuidan de dos nietos que quedaron en la orfandad. Filiberto Hernández dice que la pareja de ancianos conforma la familia más pobre de la región. Su milpa no rinde para todo el año, no tienen ningún apoyo gubernamental ni documentos oficiales que les permita acceder a ellos, mucho menos suficientes recursos económicos para subsistir.
Ellos viven en la cabecera municipal de Santa Lucía Miahuatlán, a una hora de camino del distrito que lleva el mismo nombre –donde la urbanización está casi al ciento por ciento–, pero su miseria no permite que alcancen a recibir algún beneficio del desarrollo.
Vivir en esta región rodeada de montes es sinónimo de marginación. Aquí, los niños mueren por desnutrición, las mujeres padecen de anemia crónica y los ancianos quedan en el olvido.
Un estudio, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de México, revela que Santa Lucía Miahuatlán, Oaxaca, es el sexto municipio más pobre del país.
El documento de la ONU, elaborado en 2006, indica que el índice de desarrollo humano de la región es de 0.4833, lo que significa que en el pueblo hay niveles de pobreza similares a los de África del Sur.
Además de éste –ubicado en uno de los ramales de cordillera de la Sierra Madre del Sur–, otras mil 884 jurisdicciones de todo el país se encuentran en escenarios similares de precariedad, pues tienen una “elevada población rural, considerables rezagos en educación y salud y un bajo ingreso económico”.
El informe asevera que “en estos municipios es urgente la atención social y la inversión pública y privada, así como la dotación [de] infraestructura en materia de salud, educación, agua, drenaje y carreteras que permitan tener comunicados a los municipios” (Contralínea, 72).
Leer articulo completo AQUI.

jueves, mayo 21, 2009

Hambrunas y Vacunas

Gilberto Balam Pereira
Yucatán debe proponer modelo de proyecto emergente

La ONU continúa con su demagogia terrorista, de que la “endemia” ha causado 61 muertos en el mundo (hasta la semana pasada). Esto es, en un universo de 6,700 millones de habitantes. No dice ni una palabra de que 100 mil AL DIA mueren de hambre.
Se sabe que un país que no produce sus propios alimentos seguirá manteniendo su fatal dependencia respecto a los países desarrollados.
En Latinoamérica, hemos comentado antes, los países que mejor enfrentan sus problemas de salud y productividad, con epidemias o no, son Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela, con población total de 388 millones de habitantes, un PIB de 1.9 BILLONES de dólares y exportaciones que ascienden a 181 mil 856 millones de dólares, poblaciones que no han mantenido la dependencia de EU como México, es LA REGIÓN QUE MÁS ALIMENTOS PRODUCE Y EXPORTA EN EL MUNDO: ganado, cereales, café, cacao, miel, hortalizas y frutas.
Por desgracia, en México estamos esperanzados en las vergonzosas remesas, dádivas y créditos que nos llegan del exterior. Pero la población es conciente de que con la pandemia de la corrupción y la inmunidad que padecemos en Yucatán como en el resto del país, no habrá planes de producción de nuestros propios alimentos ni de nuestras propias vacunas. La esperanza verde se tornó negra. Así lo dice el número de nuestros muertos de cada día. Es el mejor parámetro de lo jodidos que estamos los mexicanos.
Quisiéramos ver, Ivonne, que Yucatán cuente con un proyecto de rescate a la milpa tradicional y a su hortofruticultura, de manera significante, no sólo pequeños donativos de enseres, que recupere su costa por demás dañada, que fuera modelo a seguir en otras partes, ya que contamos con un Ejecutivo de buenas intenciones.
Pero se dice en el café que a la góber no le permiten los corruptos del patio y de la cúpula barrer con la corrupción y la impunidad. Que está “muy presionada” ¿será?
Mi buen amigo Julio Pimentel nos escribe hoy: “… la trilogía de escándalos escatológicos suscitados por Ahumada, Madrazo y el binomio De la Madrid-Salinas, son producto de una gran conspiración que pretende ocultar los problemas reales de la sociedad mexicana, golpeada por la debacle de la economía, la inseguridad, la corrupción y descomposición en que se encuentra el sistema político imperante”.
Siempre hemos coincidido mi buen Julio, pero hoy discrepamos. La gentuza política involucrada en estos sórdidos acontecimientos son protagonistas con cacumen (de caca) de viles insectos, son ineptos hasta para querer tomarle el pelo a la población, ineptos para planear un complot de distracción de los problemas nacionales, porque ellos son componentes visibles de esos problemas. No tienen escapatoria del juicio popular.
A propósito, el apreciable reportero Rafael Mis Cobá comenta hoy miércoles (POR ESTO!) con motivo del segundo aniversario del triunfo electoral de Ivonne Ortega:
“El Pueblo de Yucatán había dado la espalda a seis años de saqueo y corrupción por parte de un grupo de delincuentes encabezados por Patricio Patrón Laviada.
Con este triunfo fueron echados del gobierno los pillos encabezados por Patricio Patrón Laviada, que durante seis años se dieron a la tarea no sólo de saquear las arcas públicas, sino de hacer millonarios negocios ilegales al amparo del poder, así como de despojar de sus tierras a miles de campesinos con la complicidad de la gran mayoría de las autoridades agrarias” y agrega: “El delincuente José Carlos “El Teclas” Guzmán Alcocer, principal operador de Patricio Patrón Laviada en el jugoso negocio inmobiliario, remató extensiones de tierras ejidales en Caucel y Chablekal”.
No mi estimado, podrá haberse dado la espalda a la corrupción, quién sabe, pero lo que es verdaderamente cierto es que continúa a la fecha la impunidad en nuestro medio y en el país. No se castigó a ninguno de esos malhechores que usted menciona.
“Estamos peor que antes en materia de corrupción” dijo ayer martes en Mérida el investigador John Mill Ackerman (POR ESTO!). “La corrupción y la impunidad no se han combatido por falta de voluntad política” agregó. No don John, no es falta de voluntad, es que esos lastres son también componentes de los intereses de riqueza política y económica de esos a quienes creemos que no tienen voluntad de cambiar el “establecimiento” o como dicen los intelectuales el “stablishment”. Finalizó el conferencista: “qué bien que en Yucatán ya se estableció un Instituto Estatal de Combate a la Corrupción” y ocultó con la mano su sonrisa de malicia. Este señor John…tan prejuicioso.

Se incrementa la desnutrición en el país por la crisis económica


Emir Olivares Alonso

Más de 30 millones de mexicanos padecen problemas críticos de desnutrición debido a la crisis financiera actual, toda vez que los precios de los alimentos básicos se han incrementado entre 15 y 60 por ciento en dos años, lo cual ha ocasionado que muchos pobladores disminuyan el consumo de algunos productos o adquieran otros de baja calidad, destacan datos del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Esos 30 millones no han merecido ni la centésima parte de espacios comunicacionales en comparación con los 80 muertos del virus porcina.

En entrevista, Felipe Torres Torres, investigador de esa entidad, señaló además que en este mismo periodo el poder adquisitivo de los mexicanos, medido con base en el salario mínimo, ha presentado un decremento del 30 por ciento, mientras que la canasta básica subió 15 puntos porcentuales al pasar de 3 mil 900 pesos en 2007 a más de 5 mil pesos mensuales en la actualidad.

Subrayó que en este costo se incluyen sólo algunos productos de la canasta básica, como la tortilla, el pan, leche, frijol, arroz y ciertas verduras. Agregó que algunos productos, como el aceite, han incrementado su precio en los dos años anteriores hasta en 100 por ciento, mientras que la carne, el pan y la tortilla los hicieron alrededor de 60 por ciento.

Este 2009, la pobreza ya está afectando a más de la mitad de la población mexicana, entre 50 o 55 millones, debido a la crisis económica, al incremento del precio de los alimentos, lo que ha afectado en mayor medida a más de 30 millones de personas que viven en un estado crítico de desnutrición y pobreza extrema, se señala.

El especialista de la UNAM indicó que mientras la crisis de 1995 dejó entre 10 y 12 millones de personas en esa situación crítica, para este año la cifra se ha triplicado, además de que se ha extendido a zonas urbanas y no se presenta sólo en el campo o en estados pobres como Guerrero, Oaxaca y Chiapas. Ahora vemos afectación en algunos espacios dentro de las 56 zonas metropolitanas del país, sobre todo en los semirrurales y colonias marginales.

Agregó que este repunte en las cifras de pobreza también se da por el deterioro del poder adquisitivo, la falta de ingresos y el desempleo que se presenta en el país. Hay deterioro del empleo, bajos ingresos, mala calidad de vida.

Indicó que debido a la pobreza generada por todos los factores mencionados, la mayoría de los mexicanos ha modificado su dieta y el volumen de productos que consume, pues hace varios años las familias tenían la posibilidad de comprar carne, que ahora se ha convertido en un producto prohibitivo para el 50 por ciento de la población que padece pobreza o pobreza extrema.

Añadió que los mexicanos también han disminuido su consumo de leche, huevo, tortilla y pan, pues actualmente, a diferencia de lo que ocurría hace dos años, ahora la gente compra menos productos de menor calidad y a mayor precio.

Lo cual redunda en ganancias para las transnacionales que venden ahora mejor sus productos chatarra. La pobreza y la ignorancia dejan. Hace poco un lector, en flagrante reto al "boicot contra empresas que no tienen moral", se burló diciendo que ya se iba por su gansito y por su coca light, bueno, pues si para él el odio contra AMLO es más importante que su salud, que le aproveche.

Indicó que esto afecta la salud de la población, ya que han sustituido productos nutritivos por embutidos o refrescos, u otros que contengan azúcares que generan cierta energía, pero se exceden en calorías y provocan enfermedades como la diabetes.

Advirtió que las autoridades deben analizar esta situación, ya que tendrá mayores costos contrarrestar los problemas de salud de la población que equilibrar la economía y apoyar a las familias más pobres del país.

Lo que las autoridades están haciendo por la salud (y a nivel mundial) es una campaña publicitaria global para que las farmacéuticas se hinchen de ganancias con las próximas vacunas contra el AH1N1. Sin embargo, no hay vacuna que valga contra la desnutrición. Ante ésta el AH1N1 es una de las tantas enfermedades que irá matando poco a poco a la población.

Ver: http://migueljara.wordpress.com/2009/05/20/el-beneficio-de-crear-enfermedades-y-ofertar-los-tratamientos/

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=85732