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martes, noviembre 23, 2010

El Grande, hasta con Calderón convivió

Todo indicaba que, tras su detención, la carrera delictiva de Sergio Villarreal, El Grande, llegaba a su fin, pero el capo supo negociar y hoy es un singular testigo protegido de la PGR. En sus declaraciones ministeriales embarró a cuanto mando pudo, lo que permitió afianzar la Operación Limpieza, estrategia mediante la cual la dependencia intenta terminar con sus agentes corruptos. Lo que se ignora es por qué la titular de la SIEDO, Marisela Morales, se negó a consignar en el expediente los pasajes en los cuales el detenido alude a sus contactos con Felipe Calderón, con otros funcionarios federales y con el senador panista Guillermo Anaya, quien, por cierto, tiene demandado a un reportero de Proceso por “daño moral”.

Testigo Estelar
La detención de El Grande.

Ricardo Ravelo

Tras su detención el 12 de septiembre pasado en un fraccionamiento de Puebla, Sergio Villarreal Barragán, El Grande, el antiguo amo del narcotráfico en la Comarca Lagunera, debuta ahora como testigo estelar de la Procuraduría General de la República (PGR).

Desde su arresto, la dependencia le dio un trato preferencial. Una orden presuntamente girada por el procurador Arturo Chávez sentó a Villarreal Barragán en la mesa de negociaciones con la titular de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), Marisela Morales Ibáñez.

Hoy, El Grande goza de privilegios. Además de tener un sueldo mensual generoso, las autoridades se comprometieron a cancelar varias de las averiguaciones previas en su contra y a no decomisarle ninguno de los bienes que adquirió cuando fue operador de la célula de los hermanos Beltrán Leyva.

A cambio de ello, él debía declarar todo lo que sabe sobre las redes de corrupción en las corporaciones policiacas y proporcionar los nombres de los presuntos funcionarios y agentes vinculados con las organizaciones criminales.

A la PGR le urgía incorporar a El Grande al programa de testigos luego de que el 29 de octubre último un tribunal de alzada concedió la libertad a Jorge Alberto Zavala Segovia, un exagente federal de la SIEDO que estuvo dos años en prisión. El fallo puso en riesgo la Operación Limpieza, encaminada a sanear a la procuraduría.

Para evitar que esa investigación fracasara y que otros coacusados fueran liberados por falta de pruebas, El Grande aportó datos que comprometían a Zavala Segovia, por lo que el exagente fue reaprehendido. En su testimonio, El Grande aseguró que vio a Zavala Segovia con maletas repletas de billetes de 100 dólares con los que presuntamente “salpicaba” a funcionarios de la SIEDO para que brindaran protección a su jefe Arturo Beltrán Leyva.

Villarreal Barragán comenzó a rendir testimonios sobre la vinculación de funcionarios con los cárteles de la droga luego de su detención. Algunos agentes de la PGR señalan incluso que él fue quien solicitó ser incorporado al programa de testigos protegidos y que Marisela Morales aceptó la propuesta del detenido, a quien se le asignó el nombre clave de Mateo. Morales Ibáñez declaró que El Grande fue incorporado a ese programa por una orden dictada “desde arriba”.

En sus declaraciones a la agente del Ministerio Público federal Angélica Herrera Rivero y en presencia de sus defensores, el testigo comenzó a hablar de las redes que tejió Arturo Beltrán Leyva con altos funcionarios federales.

De acuerdo con la averiguación previa PGR/SIEDO/UEITMIO/0992010 /2010, Mateo reveló que en septiembre de 2006 conoció a Felipe Calderón, cuando ya era presidente electo. Ese día, durante el bautizo de Elsa Anaya, hija del senador panista Guillermo Anaya Llamas, el anfitrión los presentó.

Según el testigo protegido, Anaya Llamas y Calderón son compadres y durante ese convivio el senador le comentó a Calderón durante la presentación: “Cualquier cosa que se ofrezca, queda a sus órdenes”. El presidente contestó: “Igualmente”.

Además, señaló que entre 2003 y 2005, cuando fue presidente municipal de Torreón, Coahuila, Anaya Llamas le asignó una escolta personal, así como agentes para que custodiaran el traslado de cargamentos de cocaína y dinero.

Mateo también habló de las líneas de parentesco que unen a su familia con la de Anaya Llamas. Dijo que su hermano Adolfo Villarreal estuvo casado con Elsa María Anaya Llamas, hermana del político panista, y que las familias “siempre han mantenido relación de amistad y de negocios”, a pesar de que Elsa María y Adolfo llevan años separados.

La versión de “Mateo”

En su edición 1614, Proceso informó sobre el bautizo de la hija del senador, quien incluso fue entrevistado. En esa ocasión Anaya Llamas aseguró que Sergio Villarreal no estuvo en esa fiesta que se realizó en Torreón, y aclaró que su hermana Elsa María se divorció de Adolfo Villarreal en 2005; también respondió que desde hace 10 años él no tiene contacto con la familia Villarreal.

Sin embargo, Mateo cobró confianza y en sus declaraciones comenzó a desmenuzar la trama de complicidades entre la célula de los hermanos Beltrán Leyva y funcionarios de la SIEDO y de la Secretaría de Seguridad Pública federal (SSP).

Mencionó que desde su residencia en Morelos, donde vivía protegido por funcionarios del gobierno de ese estado, Arturo Beltrán ordenó varios asesinatos y que el secretario de Seguridad Pública, Luis Ángel Cabeza de Vaca Rodríguez, le proporcionaba aeronaves oficiales al capo para sus traslados.

El testigo dijo también que Arturo Beltrán le ordenó hacerse cargo de la logística para ejecutar al comisionado de la Policía Federal Preventiva Édgar Millán Gómez, quien fue asesinado en su departamento por un sicario enviado por Arturo Beltrán el 8 de mayo de 2008.

En ese crimen, expuso, colaboró también un comandante del grupo Yaqui de la PGR apodado El Perro, quien era escolta de Millán Gómez. Ese agente, según Mateo, tiene contactos con drogadictos del barrio de Tepito, en la Ciudad de México. Cuando él le comentó que la idea era presentar el crimen de Millán como algo pasional o como un asalto, El Perro le proporcionó las llaves de la casa de Millán Gómez, ubicada en la colonia Morelos.

Además, dijo, fue él quien le indicó la hora exacta de la llegada del funcionario a su domicilio para que los sicarios que contrató esperaran el arribo de Millán para ejecutarlo.

Mateo expuso: ... que el crimen de Millán fue bien planeado, que cuando se corrompe a las personas indicadas no hay errores y todo sale bien. Que a Millán se le ejecutó porque (a pesar de que) ya tenía más de seis meses apoyando con información al cártel, dos meses antes de su ejecución apagó sus teléfonos y los miembros del cártel no pudieron localizarlo para que les diera su apoyo en información de operativos, y que esto fue lo que detonó que su jefe Arturo Beltrán Leyva ordenara su ejecución.

Que esta misma suerte iba a correr también Luis Cárdenas Palominos (coordinador de Seguridad Regional de la Policía Federal), a quien Arturo (Beltrán) le había hecho llegar una fuerte cantidad de dinero y éste sólo la recibió pero nunca se comunicó con el cártel... Por ese motivo Arturo Beltrán me ordenó planear y ejecutar a Cárdenas Palominos.

En otro apartado señaló que otro funcionario que tenía que ser ejecutado de forma inmediata era (Armando) Espinoza de Benito (coordinador de Inteligencia de la Policía Federal), ya que este comandante, según le comentó Arturo Beltrán, lo quería chingar porque recibía dinero por parte de El Chapo Guzmán. Que tras recibir la orden se abocó a su cacería y que luego Arturo Beltrán les dijo que ya no anduvieran matando a gente del gobierno sólo porque sí, que a los del gobierno que fueran a matar sólo sería porque se les pagara y aún así lastimaran los intereses de la organización.

Los pasos de “El Grande”

Sergio Villarreal Barragán relató que en su natal Coahuila fue agente ministerial y que era cliente asiduo de los bares Flamingos y La Masacuata, donde los integrantes del grupo musical La Banda de San Jacinto le compusieron incluso un corrido.

En sus declaraciones, mencionó también que tenía contactos en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y habló sobre la forma en que solía pasar los cargamentos de droga, así como de las personas que asesinó, todas ellas de la Administración General de Aduanas.

Según él, por fallarle en la recepción de un cargamento de media tonelada de cocaína, la cual debió llegar al AICM a través de la empresa Jet Service, levantó, torturó y descuartizó a tres aduaneros:

El primero fue Carlos Alberto Tapia. Su cuerpo fue encontrado con la cabeza desprendida el 16 de diciembre de 2007 en Tlalnepantla, Estado de México; era agente de aduanas del Aeropuerto Internacional, y con quien me arreglé para que recibiera la droga; el segundo fue José Villegas Valdivia, también agente de aduanas del aeropuerto, quien fue hallado con el cuerpo descuartizado en la carretera México-Tuxpan, y el tercer cuerpo descuartizado fue el del gerente de la empresa Jet Service de nombre Francisco Gerardo Santos Iglesias.

La PGR inició las averiguaciones previas TLA/I/7422/2007/12-T y OTU/II/1950/2007 para indagar sobre las tres ejecuciones.

Según Villarreal Barragán, en la célula de los hermanos Beltrán Leyva había traiciones y muertes. En una de esas pugnas, dijo, torturó y asesinó a Mario Pineda Villa, conocido como El MP, por órdenes de Arturo Beltrán:

A ese marrano yo mismo lo levanté. Se creía muy sanguinario y además no era de mi agrado. Lo amarré y le di de patadas hasta que perdió el conocimiento. Le dije: “Ya ves pinche marrano, no que muy cabrón”, posteriormente ordené que lo subieran a un vehículo y que fuera trasladado por la carretera vieja que lleva a Cuernavaca y a la altura del poblado de Huitzilac, Morelos, ordené que lo bajaran y descargué una ráfaga de cuerno de chivo en contra de él estando amarrado.

Posteriormente Arturo (Beltrán) me ordenó que se ejecutara a todos los que tenían relación con El MP o sencillamente quien fuera su amigo, aunque no tuviera que ver con el negocio de las drogas, y así se procedió en esos días, levantando más o menos a 90 personas, mismas que eran golpeadas y ejecutadas… Que posteriormente a esos hechos mantuvo una relación sentimental con la esposa de Mario Pineda, alias El MP, de nombre Clarisa.

Con relación a la ruptura de Arturo Beltrán y La Barbie, por una supuesta traición de éste a su jefe, Villarreal asegura que él mismo ejecutó a más de 150 personas en Morelos y Guerrero. Una de las primeras fue un colaborador de La Barbie.

En su relató ministerial, el testigo aseguró que esa persona fue torturada y degollada; además, se grabó un video para subirlo a las redes sociales con amenazas a La Barbie, quien era aficionado a ver los videos relacionados con el crimen organizado.

Información clasificada

Cuando Villarreal Barragán rindió su testimonio ante la PGR, la titular de la SIEDO, Marisela Morales Ibáñez, ordenó que los pasajes relativos al presidente Felipe Calderón y a los funcionarios de su gabinete no se consignaran, por lo que esos fragmentos quedaron archivados.

Según averiguó el reportero, durante las negociaciones Morales Ibáñez le comentó a Villarreal Barragán que era muy importante para la PGR saber qué funcionarios estaban implicados en la llamada Operación Limpieza, pues estaban en puerta las primeras libertades de varios de los exagentes procesados, por lo que le pidió que se enfocara sólo en ese aspecto.

Según el acuerdo, Villarreal Barragán debía declarar que él personalmente entregaba dinero a los funcionarios de la SIEDO para que le proporcionaran información que beneficiara al cártel de los hermanos Beltrán Leyva. La PGR incluso le ofreció seguridad para él y su familia, escuela para sus hijos y la cobertura de los costos que ello generara; un pago mensual decoroso por su colaboración y gastos de manutención.

La funcionaria también le comentó que por “órdenes superiores”, no se tocaría su patrimonio ni el de su familia, que incluyen ranchos, coches, camiones, aviones y negocios diversos.

Durante su etapa de esplendor en la Comarca Lagunera, tierra de narcos y de grandes fortunas amasadas con el lavado de dinero y el narcotráfico, Villarreal Barragán vivió en el municipio de Lerdo, Durango, al amparo de la alcaldesa panista Rosario Castro Lozano (2004-2007), hermana del actual subprocurador de Derechos Humanos, Atención a Víctimas y Servicios a la Comunidad de la PGR, Juan de Dios Castro Lozano (Proceso 1614).

En una residencia que por un tiempo habitó Arturo González Hernández, El Chaky, gatillero de Vicente Carrillo, Sergio Villarreal estuvo a punto de ser detenido en una ocasión. El general Eduardo Miranda, entonces jefe de la base militar conocida como La Joya, montó un operativo y se trasladó con sus hombres a la residencia de Lerdo. En el momento en que iba a entrar, apareció la alcaldesa Rosario Castro. Iba acompañada de Raúl Villegas Morales, director de Seguridad Pública, y de Isaías Castillo Luna, un policía ampliamente conocido por la protección que brindó a El Chaky (Proceso 1496).

Testigos de los hechos relatan que Rosario Castro impidió la detención de Villarreal Barragán. Le exigió al general Miranda la orden de cateo y el permiso para entrar a su municipio. Tan fuerte fue la arremetida de la alcaldesa, que el militar tuvo que soltar a los detenidos y retirarse del lugar.

Hoy, aun cuando lleva más de dos meses detenido, el capo sigue teniendo buenas relaciones con funcionarios. Además, como testigo estelar de la PGR, goza de protección e impunidad del gobierno que lo atrapó el 12 de septiembre pasado en la ciudad de Puebla. l

domingo, enero 17, 2010

La protección militar al cártel de Júarez


La declaración ministerial que el año pasado rindió ante la PGR Vicente Carrillo Leyva vuelve a evidenciar que en las operaciones de los cárteles del narcotráfico no es excepcional la participación de mandos policiacos y militares, incluso de alto rango. En este revelador documento, El Vicentillo, acusado por la PGR de lavar dinero para el cártel de Juárez, menciona qué empresarios, funcionarios y oficiales se asociaron con su padre, Amado Carrillo Fuentes, y cómo se quedaron con parte de la fortuna que amasó en sus actividades delictivas.

Desde que lo encabezaba Amado Carrillo Fuentes, El Señor de los Cielos, el cártel de Juárez –una de las organizaciones criminales más antiguas del país– siempre ha contado con la protección de efectivos del Ejército, así como de las policías estatales y federales.
Estos elementos “cuidaban a mi padre y a mi familia” durante los viajes que realizaban en México y en el extranjero, recuerda Vicente Carrillo Leyva, hijo del capo.
Agrega que, tras la muerte de su padre, la dirección del cártel fue asumida por su tío Vicente Carrillo Fuentes, El Viceroy, quien ahora cuenta con una célula de sicarios “mayormente compuesta por exmilitares, siempre fuertemente armados, que se transportan en convoyes, están asentados en Chihuahua y se asociaron con Los Zetas, encabezados por Lazca o Lazcano, para atacar y defenderse del cártel de Sinaloa”.
Lo anterior forma parte de la declaración ministerial que rindió Carrillo Leyva ante la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) el 1 de marzo de 2009. Este testimonio se halla integrado en la averiguación previa PGR/SIEDO/UEIDCS/097/2004, cuya copia tiene Proceso.
Conocido como El Ingeniero o El Vicentillo, Carrillo Leyva dice tener 32 años y fue considerado por la Procuraduría General de la República (PGR) y la Drug Enforcement Administration (la DEA, agencia antidrogas estadunidense) como el prototipo de la nueva generación de narcotraficantes y lavadores de dinero en ascenso dentro del crimen organizado. Se le acusa de varios delitos tipificados en la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada, como tráfico de drogas y lavado de activos.
Su captura derivó en polémica: la PGR afirma que lo detuvo en un parque cuando realizaba su rutina matinal de ejercicios, pero su esposa, Celia Quevedo Gastélum, sostiene que los agentes lo sacaron de su departamento de la Ciudad de México (Proceso 1711).
Carrillo Leyva declaró a la SIEDO detalles sobre las complicidades de su padre con altos mandos militares; habló de los negocios que su progenitor realizó con policías federales y de los empresarios que, según dice, lo estafaron cuando intentó comprar acciones en la Bolsa Mexicana de Valores, primero, y del Banco Anáhuac, después.
En su declaración ministerial exhibió parcialmente las entrañas del cártel de Juárez, recordó pasajes de su fundación y describió cómo era su estructura en el momento de su detención. No pasó por alto “el suplicio” que enfrentó, junto con su madre y sus hermanos, para recuperar la fortuna de su padre, El Señor de los Cielos, de la que sólo hallaron 7 millones de dólares que tenía guardados en varias cajas fuertes ocultas en distintos refugios y “entre seis y ocho casas”.
También recordó cómo se abocó al cobro de las deudas que distintos testaferros, entre ellos narcos colombianos, habían contraído con Amado Carrillo; igual que se dedicó a recuperar residencias de su familia en todo el país. No olvidó hablar de las relaciones de negocios que trabaron con su padre personajes como Juan Alberto Zepeda Méndez –secretario particular del empresario Jaime Camil y expareja de la actriz Ninel Conde– y José Luis Sánchez Pizzini, a quienes Carrillo Fuentes, según el declarante, les entregó 30 millones de dólares para comprar acciones del Banco Anáhuac, con el que diversos políticos, narcos y empresarios hacían negocios.
Relata que esas personas y su tío Vicente Carrillo Fuentes negaron que su padre hubiera invertido, prestado o regalado dinero para emprender negocios con ellos. “No hay nada qué reclamar”, le dijo Zepeda Méndez a Carrillo Leyva cuando le pidió la devolución del dinero que –siempre según el declarante– le entregó Amado Carrillo.
Protección militar

La declaración de Vicente Carrillo Leyva se efectuó el 1 de marzo de 2009 a las 14:10 horas ante José Federico Labastida Simón, su defensor de oficio, y Karina Gómez Sánchez, fiscal federal adscrita a la SIEDO.
Al referirse a la protección que recibía el cártel de Juárez cuando su padre lo encabezaba, Carrillo Leyva detalla cómo estaba constituida la organización criminal, los estados que controlaba y las relaciones que mantenía Carrillo Fuentes con mandos castrenses asignados a distintas plazas de la República.
Desde muy joven Carrillo Leyva comenzó a conocer a las figuras emblemáticas del narcotráfico en México:
...Conozco a Juan José Esparragoza, alias El Azul. Lo conocí en el mes de septiembre de 1989, aproximadamente, cuando mi papá fue internado en el Reclusorio Sur por portación de arma de fuego, teniendo yo aproximadamente trece años de edad, quien quedó internado hasta el mes de abril de 1990, ya que Esparragoza Moreno ya se encontraba interno en el Reclusorio Sur, y fue cuando mi papá llegó ahí y cuando lo fui a ver ahí estaba también él…
Cuando salió mi papá dejé de verlo (a Esparragoza), tres años después lo volví a ver en una de las fiestas de la familia…Tengo conocimiento que se dedica al narcotráfico, desde que lo conocí, y entre mi padre y él se decían compadres…
Por cuanto hace a la organización que comandaba mi papá, se encontraba integrada de la siguiente manera: Amado Carrillo era el jefe que se encargaba de la dirección del cártel. Mi padre era apodado El Señor de los Cielos. Le decían así porque le gustaban los aviones y en alguna ocasión llegó a tener dos o tres.
Debajo de él estaba Ramón Alcides Magaña, alias El Metro, quien era el enlace para realizar las negociaciones con los colombianos; enseguida estaba mi tío, Vicente Carrillo Fuentes, alias El Viceroy, quien era el encargado de la seguridad de la organización en todo, desde lo que eran los cargamentos de droga hasta la seguridad personal de mi papá.
Enseguida estaba Ernesto Pulido, quien era el hombre de confianza de mi papá y de mi tío, que se encargaba de la plaza de Ciudad Juárez; Chuy El Flaco era el responsable de Cancún, y también estaba Eduardo González Quirarte como encargado de la plaza de Guadalajara, y quien se jactaba de tener relaciones con los militares.
Según datos de esa averiguación previa, González Quirarte era también el encargado de las relaciones públicas del cártel de Juárez y fue quien logró corromper al general Jesús Gutiérrez Rebollo, entonces zar antidrogas, para que protegiera al capo Amado Carrillo y combatiera a los hermanos Arellano Félix, jefes del cártel de Tijuana, sus acérrimos rivales.

En su testimonio, Vicente Carrillo Leyva añade:
El encargado de la plaza de Sonora era Nicanor Loya, quien siempre manifestaba que Agua Prieta, Nacozari y Hermosillo eran territorios suyos. Jaime Olvera Olvera (quien tiempo después se convirtió en testigo protegido y fue asesinado) era el encargado de la seguridad aquí, dentro del Distrito Federal…
Por cuanto hace a los contactos entre policías locales, federales y militares, entre los estados (en los) que recuerdo se desenvolvía la organización estaban Quintana Roo, Sonora, Jalisco, Distrito Federal, Morelos, pero (en esta última entidad) no sé quién era el encargado porque yo sólo iba los fines de semana a visitarlo (a su padre) porque en ese tiempo yo vivía en el Distrito Federal…
En un pasaje, Carrillo Leyva cuenta cómo protegían a su padre los efectivos del Ejército:
En una ocasión... llegamos a Cozumel, Quintana Roo, por la época de semana santa. Mi papá nos dijo que nos adelantáramos al lugar y que ahí nos iban a recibir unos amigos de él y a tono de broma nos dijo que no nos fuéramos a asustar con las personas que nos iban a recoger en el aeropuerto, preguntando que quiénes eran y no nos quiso decir, sólo que nos iban a encontrar a nosotros...
Según el declarante, llegaron a Cozumel en un avión privado. Enseguida, cuenta, “los militares rodearon el avión y al abrir las puertas nos saludaron muy amablemente diciéndonos que venían de parte del general Curiel”. Se refiere al general Gonzalo Curiel García, quien falleció en septiembre de 1995 cuando cuatro aviones de la Fuerza Aérea Mexicana colisionaron en el aire durante una exhibición del día de la Independencia. En ese accidente murieron otros jefes castrenses.
Los soldados –continúa El Vicentillo en su declaración ministerial– los llevaron a un hotel:
Lo hicieron en vehículos oficiales que, recuerdo, (eran) un Jeep y una Suburban, instalándonos en el hotel…Ya por la tarde llegó el general Curiel presentándose y poniéndose a las órdenes, fue hasta entonces cuando supe de quién se trataba, pues era el jefe de la base aérea militar de Cozumel…
Amado Carrillo arribó a Cozumel cuatro días después.
...Y en el hotel donde nos hospedamos se reunió con el general Curiel, donde también estuvo Eduardo Quirarte y, según supe después, fue él quien los presentó, ya que el general había estado en la base aérea de Guadalajara con sede en Zapopan, Jalisco. Quiero aclarar que a mí no me consta que mi padre haya sido traficante de drogas, ya que yo siempre lo vi en casa, en plan familiar.
Carrillo Leyva señala en su declaración que, tras la muerte del general Curiel, acudió a su velorio acompañado de su padre, y ahí conoció a otros militares que resultaron piezas clave para la protección del cártel de Juárez:
Estando en el velorio del general Curiel, tres días después del avionazo, se nos informó que iba a llegar el general Rebollo (Jesús Gutiérrez), del cual Lalo Quirarte, quien se jactaba de ser su amigo, dijo que nos lo iba a presentar, lo cual nunca sucedió, pero después supe por medios informativos que lo acusan de haber colaborado con mi padre.

Negocios y poder

El cártel de Juárez siempre tuvo contacto con el poder político y empresarial. En 1997 corrió la versión de que Carrillo Leyva había sido detenido cuando regresaba de Suiza. Doce años después, ante la SIEDO, dice que nunca estuvo detenido y explica que en 1998 fue invitado por sus amigos “Luis y Franki” para ir al Mundial de Futbol de Francia, pero no quiso viajar.
Dice que cuando sus amigos regresaban de Francia fueron detenidos en Migración y los llevaron a una oficina...
... pensando Luis, según me platica, que era por el fraude de los boletos. Al llegar a dicha oficina se dio cuenta de que en el escritorio se encontraba una ficha de identificación mía y supo que se trataba de un asunto relacionado conmigo.
Los agentes se dirigieron a Franki, diciéndole que él era yo, y como éste era yerno de Enrique Molina, quien es el dueño de la Pepsi, éste le hizo saber al presidente, quien en ese momento era Zedillo, para hacerle del conocimiento la confusión, quien ordenó a la Secretaría de Relaciones Exteriores aclarar la confusión y, hecho lo anterior, horas después dejaron en libertad a Franki y a Luis…
En la averiguación previa PGR/SIEDO/UEIDCS/097/2004, que contiene las acusaciones contra Vicente Carrillo Leyva, el presunto lavador de dinero del cártel de Juárez describe la estructura actual de la organización que, admite, ahora maneja su tío Vicente Carrillo Fuentes.
Expone:
Actualmente sé que la organización la maneja mi tío Vicente Carrillo Fuentes alias El Viceroy, que la persona que es su segundo se llama José Luis alias el JL o El Dos Letras y que como seña particular cojea de un pie. Él es quien se encarga de la seguridad de la organización en el estado (Chihuahua), quien es un sanguinario y me amenazó de muerte desde hace aproximadamente dos años y medio, porque dice que debí haberme metido al mando de la organización después de la muerte de mi padre.
Al referirse al cerco de protección con el que cuenta su tío Vicente Carrillo Fuentes, Carrillo Leyva señala que la mayoría de los sicarios son exmilitares:
Sé que ellos (su tío y el grupo que encabeza en el cártel de Juárez) manejan una célula de sicarios mayormente compuesta por exmilitares, siempre fuertemente armados, que se transportan en convoy de cuatro a seis camionetas tipo Durango o Suburban.
(Operan) con tácticas militares, se hacen mencionar gafes o ganfes, que es aeronáutico anfibio. Se aliaron con Los Zetas, al mando de Lazca o Lazcano, para tener más poder y así poder atacar y defenderse del cártel de Sinaloa. Que esto lo sé por pláticas y comentarios que he escuchado por gente de la organización criminal de mi tío Vicente Carrillo Fuentes, a los que me he encontrado en lugares públicos, quienes son de bajo perfil, es decir, choferes, mandaderos o veladores.
A finales de los años noventa, la PGR relacionó a Carrillo Leyva con operaciones de lavado de dinero y le atribuyó la propiedad de las tiendas Versace en Guadalajara, Jalisco, entre otros negocios. Ahora, El Vicentillo señala que la base de operaciones del cártel de Juárez es el estado de Chihuahua, aunque afirma que también opera en Sonora, Chiapas y Oaxaca.
En la madeja de datos, historias y anécdotas que Carrillo Leyva desmenuza en su declaración ante la SIEDO salta el nombre de Guillermo González Calderoni, excomandante de la Policía Judicial que cobró fama en el sexenio de Carlos Salinas por haber detenido a capos importantes, como Miguel Ángel Félix Gallardo, y después fue asesinado en McAllen, Texas.
De la relación de González Calderoni con Amado Carrillo, dice el hijo de éste:
Recuerdo haber conocido a Guillermo González Calderoni, quien fungía como policía y comandante… llegando en un vuelo de Hermosillo con destino a Guadalajara, y al arribar a Guadalajara nos detuvo a mí y a mis hermanos pensando que mi papá venía con nosotros. Nos revisó, nos interrogó y, al ver que no venía mi papá con nosotros, nos dejó ir. Al cabo de ocho días llegó mi papá a la casa de Guadalajara con él, ya que anteriormente los pilotos le comunicaron del incidente y así logró Calderoni hacer contacto con mi papá y ahí fue donde empezó la amistad con él…

La herencia

Carrillo Leyva detalla en su declaración que, tras la muerte de su padre, intentó recuperar su fortuna, que considera la herencia familiar. No tuvo el éxito que esperaba, pues algunos empresarios con los que su papá hizo negocios se negaron a pagarle; y otros, que fungían como testaferros, se rehusaron a devolverle casas, dinero en efectivo y acciones de diversas empresas constituidas con el dinero del narcotráfico.
El fallecimiento de Amado Carrillo tomó por sorpresa a su hijo:
Una vez que falleció mi padre yo estaba estudiando en el Distrito Federal, cuando me avisa Martín Ríos, quien era escolta de mi papá, que se encontraba muy mal y diez minutos después recibí una llamada de mi tío Vicente diciéndome que ya había fallecido. Esto ocurrió el cuatro de julio de 1997. Me dirigí a la funeraria López, ubicada atrás del hotel Fiesta Americana, percatándome físicamente que efectivamente la persona que se encontraba en el féretro era mi padre.
Después de este suceso comenzó la búsqueda de los bienes de Amado Carrillo Fuentes. Según Carrillo Leyva esto se hizo entre los familiares y con los socios de su padre, cuyos nombres refiere:
Supe que mi tío tomó el mando de la organización haciendo el reacomodo de la gente a su conveniencia. Dentro de los bienes muebles e inmuebles que él tenía para la operación de la organización nosotros nunca obtuvimos un beneficio. Los bienes de la familia eran entre seis y ocho casas, de las cuales nos repartimos entre mi madre (Candelaria Leyva Cárdenas), mis hermanos y yo, tocándome a mí una casa en Hermosillo y una en Guadalajara. A mis hermanos les tocaron dos casas en Ciudad Juárez, un departamento en Cancún y dos más en Culiacán.
En relación con el dinero de Amado Carrillo, señala:
No se llegó a encontrar, dentro de las cajas fuertes que tenía escondidas, más de siete millones de dólares en efectivo, los cuales nos repartimos en partes iguales entre todos los hermanos, mi mamá y yo, tocándome a mí poco más de 1 millón de dólares.
Tiempo después hizo contacto con su tío Vicente, al que le preguntó por los bienes de su padre. El Viceroy contestó que “no había bienes de la organización”, pues algunos estaban incautados y otros se habían vendido para subsanar deudas, “dándome a entender que no había nada qué reclamar” –puntualiza Carrillo Leyva.
La mayoría de los deudores y testaferros de Carrillo Fuentes tampoco respondieron. Por ejemplo, por medio de Alcides Ramón Magaña, El Metro, Carrillo Leyva se enteró, según su testimonio, de que un colombiano apodado El Carnitas o El Fritangas le debía a su padre 10 millones de dólares.
Lo tratamos de localizar y nos dijeron que lo había secuestrado la guerrilla colombiana. Dos años después lo ubicaron, reconoció el adeudo y pidió tiempo para pagarlo, pero hasta la fecha no hemos recibido dinero alguno.
En su testimonio, Carrillo Leyva menciona también al comandante de la Policía Federal de Caminos Alejandro Rostro Almaguer, afincado a principios de los noventa en Morelos, quien le dijo a Amado Carrillo por el año de 1993 que ya se iba a retirar y que deseaba poner un negocio de uniformes para venderlos a la corporación.
El comandante Almaguer le propuso a mi padre asociarse en dicha empresa, en partes iguales, diciéndome mi padre que ese negocio era mío y también las ganancias que salieran, aunque nunca me especificó la cantidad que se invirtió.
Cuando falleció mi papá le mandé a pedir cuentas al comandante, por medio del licenciado López, respecto de la fábrica de los uniformes, respondiendo él que no había nada qué aclarar ya que en su momento le pagó el préstamo de la inversión a mi papá.
Carrillo Leyva dice que posteriormente, y por medio de otro policía de Caminos, se enteró de que Rostro Almaguer seguía surtiendo uniformes a la corporación federal.
Vicente Carrillo habla de otro negocio realizado por su padre con Juan Alberto Zepeda Méndez para adquirir acciones de la Bolsa Mexicana de Valores, lo cual no se hizo, dice, porque Zepeda le ofreció comprar acciones en el Banco Anáhuac, negocio en el que implicó a Luis Sánchez Pizzini, un empresario relacionado con Carlos Cabal Peniche.
Tiempo después, el Banco Anáhuac fue intervenido por la Comisión Nacional Bancaria, entonces encabezada por Eduardo Fernández, al revelarse que el cártel de Juárez había comprado la mitad de las acciones del banco.
Tras un largo litigio –en el que, afirma Carrillo Leyva, encabezó la defensa de los accionistas el connotado panista Diego Fernández de Cevallos– el declarante se dirigió a Juan Alberto Zepeda Méndez y Jorge Hurtado Horcasitas.
Me entero por estas personas que el banco tenía problemas de malos manejos desde antes de que nosotros empezáramos la negociación de la compraventa de las acciones, por lo cual es intervenido el banco por la Comisión Nacional Bancaria, representada por Eduardo Fernández, quien tenía problemas personales, al parecer de dinero, con Juan Alberto Zepeda, Jorge Hurtado y José Luis Sánchez Pizzini.
Eduardo Fernández se tomó atribuciones que no le correspondían para afectar directamente al Banco Anáhuac, con lo que nos pasa a afectar a nosotros, por lo que se inició una auditoría, fungiendo como abogado Diego Fernandez de Cevallos. Luego supe, por otras personas, que el fallo judicial salió favorable al banco, lo cual tanto Juan Alberto Zepeda Méndez –a quien Carrillo Leyva relaciona sentimentalmente con la actriz Ninel Conde– como Jorge Hurtado han negado.
Respecto del historial de Zepeda Méndez, Carrillo Leyva afirma:
En el mes de julio de 2008 me encontré en un café de la Zona Rosa a Alberto Gallardo Islas, a quien conozco desde hace seis años, y me dijo que Juan Zepeda andaba haciendo gestiones para recuperar un cargamento de efedrina de una gente del cártel de Sinaloa. Me dijo que andaba gastando mucho dinero inexplicablemente…
Sé que Juan Zepeda Méndez hace ejercicio todos los días en el Sport City en Santa Fe en compañía de su esposa Ninel Conde, de quien es representante artístico, y cada vez que va a plazas o a provincia con el pretexto de acompañar a su esposa, aprovecha para hacer negocios con gente relacionada con el narcotráfico.

jueves, abril 02, 2009

Carrillo Leyva, otro regalo para Washington


México, D.F. 2 de abril (apro).—En 1998, un año después de la muerte "oficial" de su padre, Amado Carrillo Fuentes El Señor de los Cielos, Vicente Carrillo Leyva comenzó a ser perseguido por las autoridades federales, primero, por la extinta Policía Judicial Federal (PJF) y, después, por la Agencia Federal de Investigación (AFI).
En aquella época, Carillo Leyva era un jovenzuelo de unos 22 años de edad que ya participaba de algunas actividades relacionadas con el tráfico de drogas. Tiempo después, se involucró en las tareas de lavado de dinero: realizó operaciones de ingeniería financiera para ocultar los capitales y ganancias obtenidas por la venta de drogas.Lo anterior pudo acreditarse luego del aseguramiento de la cadena de tiendas Versache, las cuales eran de su propiedad, según pudo confirmar la Procuraduría General de la República (PGR) durante sus investigaciones.
Y esta mañana, la PGR dio a conocer su captura, en el marco de la visita a México de Janet Napolitano, secretaria de seguridad interna del gobierno de Estados Unidos, tal como ocurrió hace dos semanas, cuando fue detenido Vicente Zambada Niebla –hijo del capo Ismael Zambada García –en vísperas del arribo a México de la secretaria de Estado, Hillary Clinton.Vicente Carrillo Leyva, según sus antecedentes familiares, es hijo de la señora Candelaria Leyva, primera esposa de Amado Carrillo Fuentes.
Dentro del mismo esquema criminal –y la estructura de lavado de dinero del cártel de Juárez –también operaba Rodolfo Carrillo Fuentes, El Niño de Oro, quien fue ejecutado junto con su esposa en septiembre de 1997 en Culiacán, Sinaloa, cuando salía de la plaza Cinépolis.La muerte de Rodolfo –según versiones policiacas –se le atribuyó a Joaquín Guzmán Loera, El Chapo.
La razón: que el capo prófugo del penal de Puente Grande, Jalisco, había roto las relaciones con los Carrillo Fuentes, pues, según trascendió en aquella época, Guzmán Loera no respetaba la hegemonía de Vicente Carrillo. Al único que respetaba era a Amado Carrillo, solía decir con frecuencia.
Tras la muerte de Rodolfo, dentro del cártel de Juárez se cimbraron las relaciones entre El Mayo Zambada y Vicente Carrillo, pues el crimen de Rodolfo, como ya se dijo, se le atribuyó al Chapo Guzmán. La ruptura fue decisiva para el proyecto criminal de Guzmán Loera, quien, bajo su liderazgo, logró aglutinar a figuras emblemáticas como Juan José Esparragoza Moreno, El Azul, Ignacio Nacho Coronel y El Mayo Zambada.
Los detalles
En conferencia de prensa, Marisela Morales, titular de la Siedo, y Rodrigo Esparza Cristerna, comisionado de la Policía Federal Preventiva, informaron hoy que la captura de Carrillo Leyva ocurrió la mañana del miércoles 1, cuando el hijo de El Señor de los Cielos (supuestamente uno de los narcotraficantes más buscados) realizaba ejercicio en un parque cercano a su residencia, en la colonia Bosques de las Lomas.
La PGR, de acuerdo con Esparza Cristerna, lo investigaba desde el año 2004, pues desde entonces tenía abierta una averiguación previa –PGR/SIEDO/UEIDCS/097/2004 – por delitos relacionados con la delincuencia organizada.
Esparza relató cómo fue aprehendido Carrillo Leyva, una de las figuras de la nueva generación de capos que estaban en fase de ascenso en el agitado mundo de la mafia:
"Para la localización de Vicente Carrillo Leyva, la Policía Federal y el Ministerio Público de la Federación realizaron tareas de inteligencia en campo y gabinete, identificando las redes de vínculos mediante las cuales Carrillo Leyva operaba, logrando así su ubicación en la mañana del día de ayer en la colonia Bosques de las Lomas, en la ciudad de México, cuando realizaba actividades físicas en un parque cercano a su domicilio.
"En el desarrollo de las investigaciones, se logró establecer que Vicente Carrillo Leyva utilizaba el nombre de Alejandro Peralta Alvarez, a efecto de de no ser identificado por las autoridades federales y, para ocultar sus actividades ilícitas, se ostentaba como empresario".
El comisionado de la PFP detalló otros pormenores que fueron –dijo –claves para identificarlo y detenerlo:
"Una de las principales líneas de investigación que condujeron a su localización fue el hecho de que su esposa, Celia Karina Quevedo Gastélum no cambió su nombre, como lo hizo Carrillo Leyva, para ocultar su identidad, a pesar de que existía el antecedente de que su hermana Giovanna Quevedo Gastélum fue esposa de Rodolfo Carrillo Fuentes, El Niño de Oro, hermano menor de los Carrillo Fuentes, quienes fueron privados de la vida en septiembre de 2004 por miembros de organizaciones rivales del crimen organizado".
Durante la conferencia, la titular de la Siedo, Marisela Morales, se refirió a Carrillo Leyva en estos términos:
"Carrillo Leyva es considerado como uno de los herederos de la organización criminal conocida como cártel de Juárez después de la muerte de su padre, Amado Carrillo Fuentes", y su función –dijo –consistía en dirigir parte de la organización criminal de su tío, Vicente Carrillo Fuentes El Viceroy, y de ocultamiento de recursos ilícitos dentro del cártel.
De acuerdo con Morales, Vicente Carrillo Leyva reconoció ante el agente del Ministerio Público de la Federación ser integrante de la familia de los Carrillo Fuentes, al mencionar que su padre era el fallecido Amado Carrillo Fuentes, y que su tío es Vicente Carrillo, a quien la PGR identifica como actual jefe del cártel de Juárez.
Según la subprocuradora Morales Ibáñez, el nombre y fotografía de Carrillo Leyva constan en el cartelón que recompensas emitido por el gobierno federal para fortalecer la búsqueda y localización de los principales líderes de las organizaciones delictivas que afectan la tranquilidad de la sociedad mexicana, al estar relacionado con diversas averiguaciones previas seguidas en contra de la delincuencia organizada".
Celebra captura EU
Luego del anuncio oficial de la captura del hijo de El Señor de los Cielos, el gobierno de Estados Unidos, a través de su embajada en México, calificó la captura de uno de los líderes del cártel de Juárez, como "otra significativa victoria para la procuración de justicia mexicana".Por medio de un comunicado, la sede diplomática destacó que este es el más reciente de una serie de arrestos de cabecillas del narcotráfico en México "y resalta la determinación del presidente Felipe Calderón y su administración de luchar directamente contra los cárteles". Por ello, la Encargada de Negocios de la embajada, Leslie Bassett, felicitó al gobierno de México y a las agencias mexicanas de procuración de justicia "por este exitoso operativo". Destacó que Vicente Carrillo Leyva, es hijo del finado cabecilla del cártel de Juárez, Amado Carrillo Fuentes, y sobrino de Vicente Carrillo Fuentes, el actual líder del cártel, "una de las organizaciones criminales más despiadadas del país que controla una de las principales rutas de transporte de drogas ilícitas hacia los Estados Unidos".A Carrillo Leyva, detalló la embajada, "se le imputa la responsabilidad por dirigir las acciones del mismo -del cártel de Juárez-, y ocultar recursos ilícitos", quien hasta ahora había vivido en una acomodada colonia de la Ciudad de México utilizando el nombre Alejandro Peralta Álvarez.