martes, enero 11, 2011
Protestan por la violencia en México
Fuente: El Universal
Fuente: TeleSur
miércoles, diciembre 23, 2009
La foto
MÉXICO, D.F., 23 de diciembre (apro).- En una guerra, el manejo de las imágenes y los símbolos es fundamental, por eso no se puede tomar a la ligera la difusión de la fotografía del cuerpo de Arturo Beltrán Leyva, La Muerte, con los pantalones abajo y cubierto de billetes ensangrentados.
En medio de una guerra entre dos bandos, la presentación de la imagen del cuerpo sin vida de uno de los cabecillas del crimen organizado, totalmente socavado, denigrado y humillado, representa un mensaje claro de provocación, y como tal se tienen que asumir las consecuencias.
Entre mafiosos, policías y militares, la virilidad (o el machismo) es un aspecto fundamental de respeto y hasta de autoridad.
No es gratuito que en las filas castrenses y policiales se niegue la entrada a elementos homosexuales, y a quien es descubierto con esa tendencia se le margina de inmediato. Y si bien entre los narcotraficantes esta ley no está escrita, también se aplica para todos sus integrantes.
Por eso, bajarle los pantalones al Jefe de jefes y permitir que el fotógrafo Valente Rosas, del diario El Universal, tomara (en el mismo lugar donde fue ultimado) las imágenes del cuerpo ensangrentado y deshecho, primero cubierto de joyas y luego de billetes mexicanos de alta denominación y dólares, fue una decisión de las más altas autoridades, que tomaron una actitud similar a la de su contraparte, el narcotráfico. Parecería un mensaje del narco contra el narco.
Un civil encapuchado, al frente del operativo de la Marina, fue quien permitió la entrada del fotógrafo para que tomara las imágenes en exclusiva. Nadie más que el fotógrafo de El Universal entró al lugar para registrar las imágenes del cuerpo del narcotraficante, porque a los demás fotógrafos se les impidió el paso.
Al comparar las primeras imágenes con las últimas, se nota que el cuerpo de Beltrán Leyva fue manipulado, ya que lo posicionaron sobre una sábana blanca, para hacerlo lucir de forma más grotesca, con el brazo derecho desmembrado y el otro roto en la muñeca, las piernas abiertas y los pantalones aún más abajo.
Ya muerto, le quisieron quitar la virilidad sagrada entre los narcos, policías y militares. Ya muerto, lo expusieron con dinero y joyas en el estómago, que le quitaron como si fuera un símbolo de poder arrebatado a sangre y fuego.
La distribución de la imagen a nivel internacional por parte del diario El Universal, con la firma del autor, es otra historia.
A raíz del asesinato de la familia del marino Melquisedet Angulo Córdova y de los ataques del crimen organizado en varias entidades, como reacción al asesinato de Beltrán Leyva, lo que orgullosamente mostró el diario capitalino ahora es tomado con preocupación.
La directiva y los editores nunca tomaron en cuenta los riesgos que corrían con la venta de esta imagen a todos los medios del país y el extranjero, así como a dos agencias internacionales. El fotógrafo tampoco advirtió el riesgo de firmar una fotografía que le dieron o que tomó, pensando tal vez en la fama y en los reconocimientos.
Días después del hecho, en el portal del diario apareció una serie de fotografías del operativo en Cuernavaca, Morelos, donde mataron a Beltrán Leyva, pero en lugar del nombre del fotógrafo pusieron la leyenda: “especial”, como una medida de protección. Decisión tardía, pues ya todos saben quién es el autor.
Más que informar, la difusión de la imagen del Jefe de jefes se convirtió en un acto de propaganda de uno de los bandos en guerra y busca acabar con su adversario exhibiéndolo en sus peores condiciones.
La propaganda fue gratis, pero generó ganancias al periódico El Universal. La pregunta aquí sería si vale la pena publicar esa imagen con todo y crédito, a cambio de poner en riesgo la vida de uno de sus trabajadores.
No hace mucho, el gobierno de Felipe Calderón ordenó al Ejército destruir las imágenes de la Santa Muerte que hay en todo el norte del país, en un intento por horadar la moral y la religiosidad de los narcotraficantes.
En una guerra, esta es una estrategia que se usa para vulnerar el estado de ánimo de un ejército sobre otro. Pero en el caso de México ha resultado todo lo contrario. A la Santa Muerte ahora le acompaña San Judas Tadeo y Jesús Malverde, en una especie de refortalecimiento de las imágenes santas de los narcotraficantes.
La idea de mostrar a un Beltrán Leyva socavado ha tenido una reacción contraria. La violencia se ha recrudecido, rompiendo los viejos esquemas de la mafia de no atentar contra las familias.
La publicación de la fotografía del cadáver del narcotraficante ha generado una discusión en los medios sobre la ética y el derecho a la información. Ambas cosas tienen que ver con la política que aún falta por definir en los medios, sobre todo entre los dueños, en el sentido de cómo debe cubrirse la guerra contra el narcotráfico.
Si hay que publicar o cómo hacerlo en lo que respecta a las narcomantas, los mensajes clavados en cuerpos torturados, las decapitaciones, los rostros de los niños que han sido víctimas, etc., es una discusión que apenas empieza a darse en México.
Sin embargo, la famosa foto del Jefe de jefes ha puesto en la mesa de discusión la corresponsabilidad del gobierno federal, que no puede comportarse como otro grupo del crimen organizado que utiliza los cuerpos de los narcos caídos para mandar un mensaje de terror.
Violencia genera violencia. Pero esto, al parecer, le tiene sin cuidado a Felipe Calderón, obsesionado por acabar con un problema –el narcotráfico– que llegó para quedarse, pues no es un asunto nacional, sino internacional, con intereses que rebasan todas las fronteras.
Tarjeta navideña
Pedro Miguel
Aprimer golpe de vista, la composición podía ser tomada como obra de una mente criminal: un cuerpo humano, descuartizado a balazos, con el pantalón bajado, cubierto por billetes ensangrentados cuidadosamente distribuidos sobre la piel, así como por pequeños objetos rituales.
La foto del cadáver de Arturo Beltrán Leyva y la decisión de darle extensa difusión mediática habrían podido ser tomadas –acaso lo fueron– por los operadores de un cártel rival: es la clase de escarnio que las bandas delictivas hacen del enemigo caído, como ocurre con los narcovideos que circulan en youtube o como la exhibición de los cuerpos de los hijos de Saddam Hussein, resanados con plastilina y maquillados de color rosa solferino, montada en julio de 2003 por la soldadesca gringa en el interior de una carpa inflable.
Fue un espectáculo caro: sólo por el chivatazo que permitió a los ocupantes dar con el paradero de los hermanos Hussein, en Mosul, los contribuyentes de Estados Unidos pagaron 30 millones de dólares. A eso hubo que agregarle los gastos, jamás desglosados, por la demolición de la vivienda con misiles TOW (larga vida a los accionistas de Hughes Aircraft), por el salario de los soldados que llevaron a cabo la carnicería y por la reconstrucción burlona de los cuerpos. Entre otros. Para la administración de Bush resultaba prioritario enviar un mensaje inequívoco: los dictadores insumisos a Washington serían perseguidos sin miramientos hasta en su descendencia, sin compasión ni concesión alguna, y lo que quedara de ellos quedaría sujeto a bromas de mal gusto. Más allá de plasmar la infinita vulgaridad característica de George Walker, la acción mediática fue un comunicado de terror y escarmiento.
Quién sabe cuánto nos costó, a los causantes mexicanos, la difusión de las imágenes del presunto narco abatido en Cuernavaca, pero es dudoso que el montaje haya sido una mera ocurrencia de funcionarios de bajo nivel, federales o estatales, civiles o militares, como lo insinúa el calderonato con una hipocresía monumental. El despojo mortal era un trofeo (esa palabra usó una fuente gubernamental citada antier en este diario) demasiado valioso para el gobierno federal como para permitir que un empleado de poca monta de la procuraduría morelense lo manoseara e hiciera con él composiciones perversas.
De hecho, el cadáver del capo fue estrechamente vigilado por fuerzas militares hasta que llegó a su destino final, en un panteón privado de Culiacán. Circunstancias aparte, la cuidadosa gráfica del muerto cubierto de billetes bien podría llevar, por pie de foto, así o más, haiga sido como haiga sido o cualquier otra expresión de bravuconería incivilizada.
Pero hay motivos para sospechar que no todo sea resultado de una catarsis festiva, sin duda explicable –aunque no justificable– tras los fracasos y hasta los desastres que afectan a la oficialmente llamada guerra contra la delincuencia (por cierto: ¿dónde habrá causado más regocijo la foto, generosamente reproducida por los medios afines al régimen? ¿En Los Pinos o en los escondrijos de los otros rivales de Beltrán Leyva?) Esto no habría ocurrido si no hubiera la determinación de convertir al Estado en portavoz de barbarie, de degradar a las instituciones hasta el punto de volverlas emisoras de cosas indistinguibles, en la forma y en el fondo, de los célebres narcomensajes, de enviar a la población en general, y particularmente a sus sectores más lúcidos, organizados y cívicos, telegramas de terror con este sentido: el poder público es capaz de exterminar, de brincarse todas las formas de la legalidad (una muy simple: ¿alguien ha oído hablar de una orden judicial de allanamiento o de captura que diera pie y cobertura al operativo de Cuernavaca?), de emplear todo el poder de fuego disponible contra una residencia enclavada en un condominio, de hacer maldades equivalentes a las que cometen los más malos de los malos, de solazarse y degradarse en la profanación del cadáver enemigo.
A fin de cuentas, si el gobierno tuviera intenciones reales de combatir al narco, en vez de promover combates espectaculares y cruentos, tendría que empezar por cerrar los circuitos financieros al lavado del dinero procedente de las drogas ilegales, dinero que es ya una de las tres principales fuentes de divisas para la economía nacional. Sería más barato, simple, civilizado y fructífero. Pero parece ser que el calderonato deseaba enviar al país una tarjeta navideña macabra para promover su poder corporativo, y eso hizo.
navegaciones@yahoo.com - http://navegaciones.blogspot.com
Fuente: La jornada
martes, julio 07, 2009
Manipulación mediática en México
"Juanito" ya quiere ser jefe de Gobierno es un titular que denota burla. La burla está cimentada en el racismo. Es prácticamente como las frases racistas y clasistas de la buguesía que hemos oído con frecuencia cuando refiriéndose a la trabajadora doméstica expresan: "Ésta hasta seguro social va a querer" como si fuese algo a lo que no tiene derecho una ciudadana.
Pemex vende gas de mala calidad es un titular que incide en la opinión pública para que luego se justifique las contrataciones con extranjeros. Echarle mierda a Pemex ha sido una estrategia constante.
El conflicto de Honduras no tiene importancia para este periódico, adentro en la sección de Mundo la única noticia es: "Zelaya viaja a Estados Unidos para reunirse con Clinton" en cuyo texto se mencionan escuetamente los últimos acontecimientos, pero se hace poca mención del drama que los hondureños están viviendo en su país o de las multitudinarias manifestaciones. Silencio absoluto también, claro, respecto a las intervenciones de Cristina Kirchner, Fernando Lugo, Rafael Correa y Miguel D'Escotto, Secretario de la Asamblea de la ONU en este golpe de estado.
Por cierto, que el Reforma, otro órgano al servicio de la derecha como lo son casi todos, tampoco encontró espacio que darle a Honduras en su primera plana, pero en otra ocasión le analizaremos.
También en páginas internas está:
En artículo "Ortega: no renunciaré al PRD"
1) Se refiere a la posición de Jesús Ortega: ...dejó claro que “el 6 de julio” se ajustarían las cuentas a ese que se decía líder del PRD y que había cometido el abuso de chasquearle los dedos a la militancia “para indicarle por qué candidato debe votar”
2) Se refiere a que Arce y Belaunzarán culpan a AMLO de la caída del PRD: "es hora de que López Obrador deje el partido, ya que por “sanidad mental” no podemos seguir juntos; dijo que es “esquizofrénico” hacer cosas distintas y llamar a acabar con el otro". Y como para ratificar esta postura se dice que AMLO abonó a la derrota del PRD posicionando al PT y "arrebatando" a NI cuatro distritos de los ocho de esa demarcación, sin explicar más ampliamente el porqué.
Aunque se le da espacio a estas declaraciones no existe ninguna noticia en todo el periódico en la cual se le de voz a AMLO. Después Ricardo Alemán, en su columna arremete contra éste llamándole, entre otras cosas, "asesino de los amarillos" y parricida, así como a sus seguidores les llama rabiosos amloístas y fanáticos de la religión AMLO. Su ataque es tan histérico que el que necesita una revisión psiquiátrica es él, pero en fin...
Debajo del titular "Triunfan al estilo Peña Nieto", define en qué consiste éste: "personalidad, juventud y carisma lograron conquistar el voto de los mexicanos". Lo cual es claramente un comercial.
Obviamente lo más leído de este periódico es: 1) Michael Jackson fue enterrado sin su cerebro, 2) Transmisión en vivo del entierro de Michael Jackson y 3) Jackson, 10 escándalos más allá de su muerto.
Lo anterior da cuenta de la tendencia del diario y de sus lectores quienes seguirán siendo cultivados en su odio a AMLO, en su frivolidad, en su nula conciencia cívica y política y en su desconocimiento de los importantes acontecimientos que suceden en América Latina. La derecha.
jueves, noviembre 13, 2008
Parentesco infame
La tarde era hermosa. Un cielo limpio, como pocas veces en esta capital, dejaba ver a lo lejos la redondez perfecta de la luna tempranera; un vientecillo cálido movía con vaivenes olas multicolores de banderas y estandartes y se llevaba el eco de miles de voces jubilosas que coreaban la rima sencilla del ingenio popular: “¡Es un honor luchar con Obrador!”, “Pre-si-den-te, Pre-si-den-te”.
De lado a lado de la avenida Chapultepec, frente al “búnker” de Televisa, la abigarrada multitud alzaba su grito colectivo en reclamo del respeto al derecho a la información, vulnerado por años impunemente por la empresa mendaz, protegida por los poderosos.
El pueblo mexicano, además de noble y generoso, es inteligente. La mayoría carece —eso sí— de la instrucción que los malos gobiernos le han negado y pretenden seguirle escatimando, pero comprende a la perfección lo que es en su beneficio y lo que es falacia aderezada de hipocresía, por eso colmó el lugar y elevó su voz en rechazo a la mentira contumaz de la empresa, dispersada a diario por las imágenes y las voces cómplices que desde allí se proyectan.
Se había acordado entregar una carta a dicha empresa, una misiva respetuosa pero con la exigencia del reclamo que nos movía y que nos hizo llegar hasta sus puertas. Éstas nunca se abrieron para dar paso a quienes teníamos la encomienda de entregarla y, tras larga espera, salió de una puerta que no logramos ubicar una mínima comisión que la recibió, en manos del señor Carlos González, coordinador de Información Nacional del consorcio.
Durante la espera obligada, mi mente se llenaba de ideas y pensamientos diversos. En un momento y al ver la tardanza en la decisión de los destinatarios de la misiva, pensé en el parentesco infame entre la soberbia y la torpeza.
Qué otra razón que no fuera la soberbia de los dignatarios de la empresa, que sentían como ofensa del populacho la osadía de su exigencia, se unía a la torpeza como su hermana siamesa. Ojalá puedan meditar en ello y entiendan que en el pueblo somos millones y ellos, los poderosos, son unos cuantos y que no es justo que los millones sobrevivan en la miseria, y ellos, los unos cuantos, engañen y dilapiden y pretendan enajenar el suelo patrio que a todos los millones del pueblo pertenece. Soberbia y torpeza van siempre de la mano... ¡Ojalá tenga fin ese parentesco infame!
Dirigente del comité ¡Eureka!
Todos somos idiotas
Ricardo Rocha La verdad no pensé que habría de escribir una segunda parte. La primera se remonta a los tiempos cavernarios de los Beverly de Guanajuato. Así que, con profundo pesar, he de reconocer que nada ha cambiado en ese sentido: este gobierno, como el anterior, cree que en este país todos somos idiotas.
De otra manera no se explican las contradicciones, torpezas e incongruencias que nos han querido imponer frente a los hechos inocultables: un avión perfecto, con trayectoria perfecta, pilotos perfectos y comunicaciones perfectas se desploma de pronto y desaparece del radar. Además se estrella no en un cerro lejano, sino —¿casual o causalmente?— en un punto neurálgico de la capital y a unos metros del poder presidencial. Sin motivo alguno.
Y pese a esto y contra la lógica más elemental, la versión oficial repetida hasta la náusea es que “no hay indicio alguno de una causa distinta a un accidente”. El mismo secretario Téllez nos pide que no especulemos hasta concluir las investigaciones, como si anticipar que tuvo que haber sido un accidente no fuera también una especulación. Igual que la de suponer un atentado y que se refleja no sólo en las encuestas, sino en las propias declaraciones del Presidente y los jerarcas panistas y hasta los deudos, que establecen que no hay que dejarnos doblegar, que se investigará hasta las últimas consecuencias y que esto no se va a quedar así: ¿un accidente?
En cambio, lo que no se ha querido ventilar abiertamente es que la sola presencia en el avión de Juan Camilo Mouriño y José Luis Santiago Vasconcelos —uno como segundo de a bordo y el otro como ex zar antidrogas— representa de suyo dos anchísimas líneas de investigación. Si como dice el señor Espino “no fue El Yunque, fue el narco”, de cualquier manera estamos ante una gravedad extrema: el poder brutal y fanático de fuerzas oscuras enquistadas en el gobierno o el reinado inconmensurable del crimen organizado.
Para cubrir ese inmenso hueco de la sospecha, la propaganda oficial se ha prodigado al referirse a Mouriño como a un prócer que en sólo tres años de vida pública le cambió rostro y destino a la nación. Un auténtico héroe, aunque los héroes no mueran en accidentes. La retahíla de loas y frases huecas es verdaderamente ofensiva.
Ahora resulta que, junto a Juan Camilo, Vasconcelos era un ignorante, Cuauhtémoc un descastado y Villa un cobarde. Una machacona y absurda campaña que lo único que ha producido es un efecto absolutamente contrario de recelo, sospecha y rechazo de la inmensa mayoría que —contra lo que suponen los del poder temporal— no son masa manipulable. Y es que si a algunos de nuestros auténticos personajes históricos se les aplicase una campaña igual de irracional terminaríamos repudiando a Hidalgo, renegando de Juárez y denostando a Zapata.
A ver: es probable que Juan Camilo Mouriño no sea el villano del sexenio. Pero tampoco es, ni de lejos, el mexicano esplendente que nos quiere enjaretar el gobierno. Puede ser que haya sido muy provechoso y muy productivo, pero nadie podría negar que encontró también provechoso y productivo el ejercicio del poder. Que supo tejer en su beneficio y el de su familia una eficiente red de tráfico de influencias e intereses empresariales. Y nadie puede ser acusado de traición a la patria por decirlo. Así que si alguien quiere honrar su memoria podría, por ejemplo, dilucidar a fondo las verdaderas causas de su muerte.
Mientras tanto el solitario de Los Pinos, desconfiando de todos, recurre —como a veces solemos hacer— a las viejas agendas en espera de que ese amigo nos tome la llamada. Y acepte el cargo.
martes, noviembre 11, 2008
FRANCISCO GIL DÍAZ: "EL PECADO ORIGINAL DE LA CRISIS"
"Un mundo globalizado no puede darse el lujo de volver a padecer la conducta irresponsable de los actores económicos y de las autoridades que ha caracterizado su comportamiento de los últimos años" (Foto: Archivo / El Universal )FRANCISCO GIL DÍAZ PRESIDENTE EJECUTIVO DE TELEFÓNICA MOVISTAR
El motivo de ir a la raíz del problema es que conviene dejar sentado desde un principio que esta crisis, como tantas otras de naturaleza financiera, no tiene que ver con el capitalismo, ni con la economía de mercado, ni requiere de un replanteamiento del modelo económico; la falta de comprensión de sus causas puede dar lugar a “soluciones” que agraven el problema en lugar de contribuir a su solución.
Buscar salidas falsas a una crisis es justo lo que sucedió cuando la Gran Depresión de los 30 que inició y profundizó a partir de errores de la Fed. Pero lo que llevó a EU a un colapso profundo y arrastró al resto del mundo fue el intento de cuidar la producción y el empleo a través de proteccionismo comercial.
Ya se atizaban problemas serios cuando políticos y candidatos presidenciales hablan nuevamente de proteccionismo.
La experiencia de la Gran Depresión cuando la Fed se negó a suministrar liquidez al sistema dejó lecciones que han servido para que los estudiosos del fenómeno, como Bernanke, sepan que tienen que actuar y hacerlo con oportunidad. La principal enseñanza de aquel episodio es que el banco que perdió depósitos sin que alguien le prestara para cubrir su faltante dejó de honrar pagos a otros bancos para así cuadrar su posición. En ese instante los demás bancos dejaron de prestarle en el mercado interbancario. Como no se trató de un sólo banco, aunque la cadena empezó con uno, se creó una reacción en cadena que llevó a la paralización del sistema de pagos y a que los bancos dejasen de prestar. La característica del sistema de pagos es que se trata de una red, de algo entramado, de un conjunto de vínculos tales que cada parte depende de las demás. Dicho de otra forma, se trata de un sistema tal, que la falla de un componente de suficiente tamaño puede provocar un efecto sistémico.
Una de las lecciones de la Gran Depresión es que no se puede dejar de alimentar la liquidez cuando los bancos grandes entran en dificultades, el riesgo de quebrantos consecuencia de bancos imprudentes es algo que requiere de reglas y supervisión del banco central o de algún organismo creado con esa finalidad. Pero estos han sido insuficientes para prevenir crisis, en parte porque siempre resulta insignificante el número de personas involucradas en la supervisión e inferiores sus sueldos frente a los ingresos que perciben los miles de actores económicos que se dedican a encontrar formas de burlar las reglas.
Estos operadores del sistema financiero privado saben que obtienen enormes ganancias cuando eluden dichos controles y que las pérdidas pasan a ser absorbidas por la sociedad. De esa manera colocan periódicamente al sistema financiero en situación de riesgo. No es de extrañar que en los últimos 40 años hayan habido alrededor de 115 crisis bancarias en 100 países. Las crisis de origen financiero también se surgen en parte en que por conveniencia política de corto plazo las autoridades en ocasiones privilegian objetivos de expansión y descuidan las consecuencias que traerá una acumulación de riesgos.
El papel emitido por los bancos se titularizó, es decir, se convirtió en un título susceptible de venderse en el mercado secundario. Esta innovación contribuyó a que se perdiera el control de los supervisores que concentraban su atención, y no muy bien, en los bancos comerciales. Pero pasar el riesgo del cobro de los créditos a terceros no es cosa sencilla. Para poderlo hacer se desarrolló una multitud de conceptos. Dos de los más socorridos fueron:
1.— Los documentos respaldados por hipotecas (mortgage backed securities) que para recibir una buena calificación se estructuraban en “tramos” de hipotecas de menor a mejor calidad. Con una fórmula escalonada tal que si por ejemplo el tramo malo no pagaba, pagaba algo el medianamente riesgoso y cumplía razonablemente el bueno, todos los pagos se acumulaban en el tramo bueno. Esto permitía obtener calificaciones AAA de las agencias para el tramo de mejor calidad.
2.— Otro instrumento son los credit default swaps. Se trata de un seguro. El comprador de este título se compromete a un flujo de pagos a cambio de que se le garantice el principal si el vendedor del título deja de honrar el pago de los intereses.
Se dio una gran variedad de coberturas, de combinaciones “sintéticas”, resultado de fórmulas matemáticas que se volvieron cada vez más complejas e incomprensibles.
Sin embargo, la infinidad de correlaciones que se descubrieron y utilizaron para diseñar instrumentos derivados no podían, ni pueden, tomar en cuenta riesgos sistémicos. Por ejemplo, el peligro que para el valor de los títulos acarrea una caída en la liquidez de los mercados. En otras palabras, parte de la acumulación imprudente de deuda se originó en confiar mecánicamente en los cálculos de cajas negras que procesan información y arrojan recomendaciones de invertir que se obedecen ciegamente y que son incapaces de tomar en cuenta, como sucedió hace algunos años con el colapso del long term capital management, riesgos sistémicos.
Parte del problema reciente de supervisión es que las autoridades no repararon en el concepto conduits o no lo quisieron ver. Estos “conductos” permitieron que el papel titularizado fuese comprado también por los bancos comerciales que acabaron adquiriendo hipotecas que habían sido empaquetadas por ellos mismos o por otros bancos. Lo hicieron a través de fideicomisos registrados fuera de balance. Esto les permitía no afectar su capital. Pudieron incurrir en apalancamientos por encima de la norma que debían respetar.
Los Fondos de Cobertura se manejaron también a través de bancos de inversión, como Bear&Stearns, Goldman Sachs, Lehman Brothers, etc. Éstos encontraron la forma de apalancar directamente su posición crediticia sin necesidad de conduits porque no tienen que respetar los límites que imponen por ejemplo los criterios de Basilea. Llevaron su apalancamiento a proporciones elevadísimas.
Un ingrediente clave más: el papel que jugaron las agencias calificadoras y las instituciones de seguros. Las agencias juegan un papel central en el mercado financiero. Colocar papel titularizado requeriría de un análisis del riesgo de cobranza por sus adquirentes adicional al análisis del banco, un gasto enorme y además redundante. La solución a esto es la división del trabajo. Agencias como Standard&Poor’s, Moody’s y Fitch se encargan de evaluar la calidad del papel o de las empresas emisoras del mismo. Una forma de dar la vuelta a una pobre calificación de solvencia y liquidez del deudor original fue aceptar el realce que al papel dan seguros de incumplimiento. De esa manera se obtiene la calidad triple A que exigen los Fondos para supuestamente garantizar la solvencia y liquidez de los documentos ofrecidos a los inversionistas.
Se atribuye la expansión del crédito a que la Fed privilegió tasas de interés bajas. Entre 2005 y 2007 la Fed precipita a la baja su tasa de interés de referencia de 6.5% a 1% y ese lapso coincide con el inicio de la explosión del crédito hipotecario. La Fed redujo su tasa porque la inflación era reducida y elevado el aumento anual de la productividad de la economía de EU. Atribuir a la Fed la expansión del crédito equivale a aceptar que un banco central puede influir sobre las tasas activas, las que cobran los bancos a los demandantes de crédito. Es posible aunque improbable que así haya sido, sin embargo, desde mi punto de vista la expansión del crédito se explica más por los antecedentes que presenté: el relajamiento en la calificación de los créditos que surge de la legislación que crea el concepto subprime y por otro ingrediente relacionado con activismo del gobierno de EU: su banca de desarrollo.
Fannie Mae y Freddy Mac, ahora totalmente en el regazo del gobierno de EU, fueron creados por el mismo para fomentar la adquisición de vivienda. Se les dio la apariencia de instituciones privadas con acciones en bolsa y un gobierno corporativo sujeto a las disposiciones del mercado de valores. No obstante, incurrieron en prácticas contables opacas que les permitieron expandir considerablemente su crédito hipotecario. Lo hicieron con tanto éxito que aproximadamente la mitad de las hipotecas para vivienda otorgadas en EU surgieron de estas instituciones, con tan pobre calidad que los dos bancos tuvieron que pasar finalmente de manera explícita al gobierno.
El precio de las viviendas, de acuerdo al índice Schiller, aumentó a nivel nacional 130% en nueve años, entre 1997 y 2006, cuando empezó a declinar. Al empezar a caer el precio de las viviendas coincidió el inicio del aumento en las tasas de interés tal como se habían pactado en las hipotecas, la mayoría, con tasa de interés variable. Esto y la pobre calidad crediticia de muchos de los adquirentes de vivienda empezó a producir carteras bancarias vencidas y el incumplimiento de pago de muchos de los paquetes que se construyeron alrededor de hipotecas y otros préstamos, incluyendo papel emitido por empresas. La burbuja inmobiliaria fue casi universal, se manifestó en un amplio número de países y con ella en créditos que hoy no tienen suficiente respaldo.
En el momento en que como reguero de pólvora se empiezan a dar incumplimientos con impactos generalizados a casi todas las economías desarrolladas del mundo, las aseguradoras, incluyendo la más grande mundialmente, AIG, ya en quiebra, se dan cuenta que no es lo mismo cubrir el riesgo del quebranto de unas cuantas hipotecas que hacerle frente a un incumplimiento de semejante magnitud. La incapacidad de las aseguradoras de responder se convierte en un hecho adicional del deterioro del valor de las carteras en el mundo entero.
La principal consecuencia de los quebrantos es que el capital de los bancos se deterioró severamente, lo que los coloca automáticamente ante la necesidad de levantar más capital o de contraer su crédito o ambos. Ante la astringencia crediticia y una percepción de riesgo alto y creciente se retraen los adquirentes de activos financieros. Esto último se ha traducido en dificultad o imposibilidad de refinanciar vencimientos, incluso para empresas con buena calificación crediticia.
Es fácil apreciar entonces cómo se gesta un círculo vicioso, un proceso que se retroalimenta y que posiblemente tiene todavía que dar de si porque falta purgar los malos créditos otorgados directamente al consumo, o para compra de autos, o a través de tarjetas de crédito. Por ese motivo no es posible predecir la duración de la crisis ni su magnitud.
Otra razón que impide un pronóstico es que falta capitalizar más a los bancos, acabar de absorber las pérdidas por sus malos créditos y que empresas que se endeudaron en exceso o que tomaron riesgos puedan sanear sus balances. También se tiene que restaurar la confianza de los bancos entre sí y la de los usuarios.
Para que lo anterior suceda se realizan operaciones de magnitudes gigantescas por los gobiernos y por sus bancos centrales. Ante una situación inédita se ha actuado tarde y se han cometido errores. Sin embargo, se ha evitado la complacencia que dio lugar al colapso de la economía mundial durante la Gran Depresión de manera que un pronóstico razonable es que el mundo no se va a sumir en el abismo que padeció durante el siglo pasado.
Un mundo globalizado no puede darse el lujo de volver a padecer la conducta irresponsable de los actores económicos y de las autoridades que ha caracterizado su comportamiento de los últimos años.
Abajo Esta es la nota del NYT de hoy sobre Obama-Bush-Industria Automotriz:
jueves, noviembre 06, 2008
Accidente o atentado, falló la seguridad
Empiezan a surgir datos, hechos, evidencias de que la trágica muerte de Mouriño estuvo rodeada de graves fallas en los protocolos para los funcionarios de alto nivel
Mientras Calderón se debate entre el duelo personal de perder un amigo y la apremiante decisión de un nombramiento que será clave para lo que resta de su gobierno (que todo indica se dará hasta el viernes), muchas versiones y especulaciones campean sobre la tragedia que costó la vida a Juan Camilo Mouriño y al menos a 12 personas más, entre funcionarios y civiles.
Si bien ninguna hipótesis puede descartarse, fue el propio Presidente quien ordenó que se investigue a fondo qué pasó y abrió el abanico de causas más allá del accidente. Y así empiezan a surgir datos, hechos, evidencias de que la trágica muerte de Mouriño estuvo rodeada de graves fallas en los protocolos de seguridad obligatorios para los funcionarios de ese nivel y de los que es responsable el Estado Mayor Presidencial.
Al menos dos de esos protocolos obligatorios, especialmente en el momento de violencia por la guerra contra el narcotráfico, no se cumplieron o se relajaron de tal modo que pudieron vulnerar la seguridad de los funcionarios.
El primer protocolo que no se cumplió, a decir de expertos militares, fue el nulo resguardo que existió en el aeropuerto de San Luis Potosí, durante la llegada y el abordaje de regreso del secretario de Gobernación. En medio de una guerra declarada como la que se vive contra el narco, el Ejército debió estar cuidando en todo momento la terminal aeroportuaria, y en las imágenes que se difundieron del abordaje de regreso de Mouriño no se observa ningún resguardo militar.
Fue hasta las 20 horas del martes, una vez confirmada la muerte de Juan Camilo, que efectivos del Ejército llegaron a acordonar el aeropuerto junto con los peritos de la PGR que comenzaron a buscar evidencias en el lugar. ¿De quién fue la omisión?
La segunda falla grave de seguridad fue permitir que dos funcionarios del nivel del secretario de Gobernación y el ex fiscal antidrogas, José Luis Santiago Vasconcelos, viajaran juntos, en un mismo avión. Máxime cuando sobre el ex titular de la SIEDO pesaban conocidas amenazas de muerte del narcotráfico e incluso hubo intentos de atentados del cártel del Golfo y otros grupos del narco en al menos tres ocasiones, la más reciente el 17 de enero de este año. ¿No sabían los militares del EMP que custodiaban a Juan Camilo que eso es uno de los protocolos básicos en su labor?
El jefe de ayudantes, del EMP, Julio César Ramírez Dávalos, recién nombrado hace unas semanas cuando se cambió al anterior militar encargado de la seguridad de Mouriño, también falleció en el choque, pero alguien debió advertir del riesgo que representaba un viaje con dos funcionarios de ese nivel a bordo de la misma aeronave.
En el Estado Mayor Presidencial debieran explicar qué sucedió y por qué no se siguieron los protocolos de seguridad en momentos en que, se sabe, el gobierno está inmerso en una confrontación abierta y escalada contra los grupos del crimen organizado.
No se sabe aún si esta tragedia fue producto de una falla técnica, un error del piloto o si hubo un atentado de por medio. Eso lo arrojarán las investigaciones que tendrán que ofrecer resultados rápidos y contundentes si no quieren que se generalice, como en otros casos, la percepción y las suspicacias que descalifiquen de entrada la versión oficial.
Pero lo que sí está claro es que, para el nivel de funcionarios que viajaban en esa aeronave, y en el contexto de guerra que se libra en el país contra el narcotráfico, hubo serias fallas en la seguridad. Y de eso tendría que haber responsables.
NOTAS INDISCRETAS... La decisión que tome el Presidente sobre su nuevo secretario de Gobernación es vista de antemano como trascendental. No sólo por la posición estratégica, sino porque según el operador que elija, será la señal que Calderón mande sobre cómo enfrentará esta crisis. Y ya comienzan los nombres: desde César Nava hasta Josefina Vázquez Mota. Héctor Larios y Alejandro Zapata Perogordo serían otras opciones que analizan en la casa presidencial, donde hasta se ha mencionado al embajador en España, Jorge Zermeño. Pero de todos, hay un dato que algo debe significar. El único al que se vio el lunes por la noche en el Palacio de Covián fue a Zapata Perogordo... Dos cosas sorprendieron del mensaje presidencial del martes por la noche y son dignas de mencionar: el aplomo y la entereza con la que el presidente Calderón salió a anunciar la muerte de su amigo y uno de sus hombres más cercanos, y lo bien armado y estructurado del discurso que debió escribirse en menos de dos horas a bordo del avión presidencial... Los dados mandan serpiente. Mala pasada.

Martes de contrastes
Por un lado, la crónica de la victoria de Barack Obama; por el otro, la caída de un avión envenenada por la sospecha
Obama: ¿El principio de la historia?
Es probable que muchos consideren una desproporción neutralizar la difundida tesis fukuyamesca del fin de la historia con lo recién ocurrido: Estados Unidos ha elegido por vez primera a un presidente negro.
Para buena parte del mundo una luz emanada del imperio mismo de la oscuridad que se ha esparcido a todo el planeta. Y es que pocas veces se había visto algo así: comparable sólo con los tiempos de la Gran Depresión; hordas de hombres y mujeres profundamente deprimidos, confundidos, desconcertados, desilusionados y furiosos; todavía sin reponerse del shock de septiembre 11; librando guerras terribles y megamillonarias que parecen eternizarse en Afganistán e Irak y donde son irredentos perdedores; sin acabar de aprender todavía del síndrome de Vietnam. Y sin responder aún la pregunta brutal que por poco le cuesta la hoguera patriótica a Susan Sontag: ¿por qué nos odian tanto?
Huérfanos de liderazgo, los estadounidenses han mal soportado al peor de sus presidentes: un decrépito George Walker Bush, cada vez más repudiado y al que le cuentan los días de aquí al 20 de enero. Para colmo, una crisis económica que la gran mayoría padece y no acaba de entender. Y que además de los inmensos daños individuales hoy cuestiona como nunca al sistema económico y político que los ha llevado al desastre y al mismísimo american way of life sobre el que han construido su nación. ¿Peor? Imposible.
Es en medio de esta crisis múltiple que se da la crónica de una victoria anunciada y personificada en Barack Obama. Debida en gran parte a las dotes y carisma del candidato demócrata, pero también al hartazgo. Los votantes han elegido no sólo al personaje, sino a la posibilidad de la diferencia. Una última oportunidad de escapar de la ruta fatal. The last chance para volver a abrir el futuro. Por eso las expectativas son gigantescas. No únicamente en Estados Unidos sino en otros ámbitos donde ha congregado multitudes en torno suyo.
Por cierto, ha sido tal la rabia que Obama se hizo del voto de la primera minoría estadounidense, sin siquiera una promesa a los hispanoparlantes. Menos aún incluyó en su campaña el toral asunto migratorio ni la relación bilateral con México. No hay pues razones fundadas para esperar un cambio dramático ni actitudes mesiánicas y generosas hacia nosotros. No.
La agenda de Mr. Cool es tan sólo una: salir lo antes posible de una crisis económica que amenaza con el colapso total. Si lo logra, será —por extensión— bastante bueno para nuestro país. Por lo pronto, habría que ponernos de acuerdo para trabajar juntos. Ya vendrán tiempos mejores para sentarse a la mesa y pedir, por ejemplo, una enchilada.
En México, un misterio sin resolver
Al momento del cierre de esta columna. Nada todavía. Que no sea el escalofrío de la grabación de las comunicaciones entre la torre de control con las aeronaves a punto del aterrizaje en los minutos previos a las siete de la noche.
Todo absolutamente normal en los enlaces de rigor con el avión donde viajaban el secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño y el zar antidrogas José Luis Santiago Vasconcelos. Y de pronto nada. Como consigna EL UNIVERSAL, el Lear Jet desapareció de un momento a otro. Abajo, el infierno en la tierra, 14 muertos, decenas de heridos y los testimonios inquietantes de un estallido en el aire.
Una noticia dolorosa. Una pérdida para el Presidente. Y una caída envenenada por la sospecha, en tanto no se sepa la verdad. Sea cual fuere.
martes, noviembre 04, 2008

Ya nos saquearon, no nos volverán…
Ya nos saquearon, no nos volverán… Primero fue el Jeep rojo de regalo, la Hummer en comodato y los archivos presidenciales que desaparecieron de Los Pinos. Hoy son muebles del despacho presidencial que aparecieron en el rancho San Cristóbal. Por años, el ex presidente Vicente Fox ha presumido el marco para abrir la información oficial a los ciudadanos. Apenas en junio de 2007 dijo en Viena que la transparencia y el buen gobierno fueron sus “banderas más importantes”. Eso se acabó. Su equipo no quiere dar un solo dato y razón de qué hacen esos muebles en posesión del guanajuatense. Apenas una tímida explicación de usos y costumbres: el Presidente que se va puede llevarse algunos recuerdos.
El siguiente altercado ocurrió el fin de semana pasado: la secretaria de Educación Pública, Josefina Vázquez Mota, tenía una cita con el Consejo Nacional de Autoridades Educativas, en Tijuana. Había programado su asistencia a las 9:00 horas; llegó hasta las tres de la tarde. Los secretarios de Educación Pública de los estados fruncieron el ceño. Ella pidió a los funcionarios que la apoyaran con un pronunciamiento a favor de la Alianza por la Calidad de la Educación. ¿Cuál fue la reacción? 24 secretarios movieron el dedito con el argumento de que nadie los ha tomado en cuenta. Doña Josefina se comprometió a enviarles la información. Ojalá y no les llegue tan tarde.
“Quien esté libre de pecado, que arroje la primera liga”, pregona René Bejarano para limpiar su conciencia y barrer su camino político. El aforismo del profesor no es suficiente para los jefes sustitutos o provisionales del PRD, que no quieren ni mencionar su nombre. Vaya, no quieren saber nadita de nada sobre este hombre conocido por meterse fajos de dólares en los bolsillos y recoger hasta las ligas. La dirección amarilla jura y perjura que este hombre no es militante perredista desde 2005. Por supuesto, tiene sus derechos a salvo y ¡nada más! ¿Y la piel amarilla? Pues ya la perdió, según la presidencia a cargo de Los Chuchos.
Periodistas de medios extranjeros no hallaban cómo salir de Phoenix, cuartel del candidato republicano a la Casa Blanca, John McCain, para ir rumbo a Chicago y estar cerca del demócrata Barack Obama en este día de elecciones en Estados Unidos. Olfatearon dónde estará la noticia.














