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jueves, diciembre 30, 2010

Hablar de dinero

Carlos Slim, empresario.

Marta Lamas

MÉXICO, D.F., 29 de diciembre.- Pocas cosas producen tantas consecuencias nefastas y peligrosas como el dinero: diputados que sin ningún conflicto ético aceptan que la Cámara solvente desde cuestiones personales (como la peluquería) hasta obligaciones ciudadanas (como sus impuestos); cúpulas partidarias que impiden la creación de nuevos partidos políticos (pues habría que repartir entre más el pastel de la subvención); empresarios que eluden de mil maneras pagar sus impuestos y que escatiman a sus trabajadores la repartición de utilidades; personas que se venden por dinero (y no hablo sólo del comercio sexual); narcotraficantes que atentan contra la sociedad por dinero; cómplices “decentes” que “lavan” ese dinero, y, final y aterradoramente, sicarios que secuestran y matan por dinero. Money makes the world go round, dice la canción. Lo que no aclara es en qué pavorosa dirección lo hace girar.

¡Habría tanto que decir sobre el dinero! Todos necesitamos ganar dinero, y no se trata únicamente de ambición o de codicia. Tener dinero se plantea como una necesidad fundamental para asegurarse dónde vivir, para vestirse y alimentarse, para educar a los hijos, para pagar medicinas, en fin, para vivir decorosamente. Sin embargo, hay un porcentaje ínfimo de personas –los multimillonarios– para quienes el dinero parece ser otra cosa.

Georg Simmel ha dicho que el dinero, por ser un equivalente universal de todos los bienes, se parece a Dios. Y Simmel encuentra gran similitud entre el deseo de absoluto que es propio de la experiencia religiosa y el deseo de tener más y más dinero. Ese deseo del absoluto que el dinero promete parece ser lo que impulsa a los empresarios y financieros de éxito a seguir y seguir acumulándolo, sin saciarse.

El caso de Slim es paradigmático. Personalmente él ya no necesita más; sin embargo, sigue y sigue haciendo dinero. ¿Qué busca? Probablemente lo que Simmel apuntó: el absoluto que la posesión del dinero parece prometerle. De otra manera no se explica que una persona inteligente como él siga acumulando millones que no necesita para cubrir sus necesidades (por muy lujosas que éstas sean). Salvo que Slim esté poseído de ese deseo de absoluto del que habla Simmel, no resulta fácil comprender por qué en lugar de subir la calidad de sus productos y abaratar su costo (el servicio telefónico, la comida de Sanborns, etcétera) persiste en exprimir hasta el fondo a sus consumidores y a sus trabajadores más vulnerables. ¿Por qué no le interesa, por ejemplo, que las meseras y el personal de cocina de Sanborns estén mejor pagados? ¿O que las personas que enfundadas en unos trajes amarillos y que venden en la calle tarjetas Telcel tengan prestaciones en lugar de comisiones? ¿Por qué no se preocupa por subir el nivel de vida de sus trabajadores y sus consumidores? ¿Qué otra cosa sino el deseo de absoluto, confundido en este caso con el dinero, puede llevarlo a ese extremo de rapacidad?

Slim es un empresario “filantrópico”, que dona cantidades importantes y beca a miles de estudiantes. Pero esa buena actitud no basta. No es por maldad, sino por compartir la “lógica de mercado” que este magnate tiene un desinterés vital respecto a la posibilidad de transformar sustantivamente la situación de la mayoría de las personas en nuestro país.

Pero no hay que personalizar. También otros empresarios y, más aún, los financieros, corredores de la Bolsa o banqueros que trabajan a manos llenas con esa abstracción que es el dinero, se confunden ética y políticamente. Parecería que todos ellos creen, por tener dinero a manos llenas, que tienen, aunque sea por un momento, el absoluto. Y cuando se tiene el absoluto, ¿por qué detenerse en detalles nimios, como la situación de los demás, los trabajadores y consumidores, incluso de aquellos que dependen directamente de ellos?

La acción política es la única capaz de modificar este esquema de acción de los multimillonarios. No hay suficiente dinero de la recaudación de impuestos para financiar buenos servicios públicos. ¿Acaso es justo que los millonarios paguen el mismo porcentaje de impuestos que los profesionistas de clase media, el 35%? Los políticos, que supuestamente trabajan para la sociedad, tendrían que poner reglas más estrictas a quienes tienen más. Sí, en teoría los políticos deberían tener eso que Weber llamó la ética de la responsabilidad. Pero nuestros diputados y políticos (con honrosas excepciones) están más interesados en “proteger” los intereses de los empresarios y financieros que en hacer leyes que apunten a una mejor redistribución de la riqueza y de la seguridad: En una sociedad más equitativa, con buenos servicios sociales, no hay necesitad de guaruras ni existe el miedo al secuestro.

Habrá que revisar el vínculo impuestos/seguridad en el marco de ser el país con el hombre más rico del mundo y, al mismo tiempo, con un índice brutal de desigualdad y pobreza. Hay que hablar de dinero, de cuántos impuestos pagan los que tienen más y de cómo esos impuestos se transforman –o no– en servicios públicos. Hay que hablar de qué significaría que todos los ciudadanos tuvieran una renta básica, o sea, un ingreso ciudadano mínimo y contaran con una seguridad social de calidad. Sí, el año que viene habrá que hablar más del dinero, del supuestamente privado y del público, pero mientras tanto les deseo que tengan un buen inicio de año, sin problemas de dinero.

sábado, septiembre 11, 2010

Entre la desesperanza de muchos avanzó la revolución de los ricos

*En 30 años redujo el poder de compra, aumentó la pobreza y estancó el PIB: Carlos Tello
*El punto de partida fue la creación del CCE, asevera
*Elevaron su participación en el ingreso nacional e impusieron sus ideas en la política económica y en la educación superior

El profesor de la Facultad de Economía de la UNAM Carlos Tello, durante la entrevista con La Jornada en ese recintoFoto Cristina Rodríguez

Roberto González Amador

Periódico La Jornada

Una revolución está en curso. Mientras la mayoría de la población del país "ha perdido la esperanza en el progreso", un reducido grupo de poder empresarial avanza en imponer sus ideas sobre el diseño de una política económica que beneficia a un puñado de personas. Es, como la caracteriza el profesor universitario Carlos Tello Macías, una "revolución de los ricos".

Se trata de un proceso que acumula varios años. En México tiene hoy una expresión clara en la insistencia de las cúpulas empresariales y el grupo gobernante por profundizar una política económica, que en las tres últimas décadas redujo a un tercio el poder de compra de los salarios, aumentó la pobreza y estancó el producto interno bruto por habitante, como detalla el profesor Tello Macías en entrevista con La Jornada.

Catedrático en la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México, primer titular de la Secretaría de Programación y Presupuesto, ex director del Banco de México y embajador en Cuba, Portugal y la Unión Soviética, explica:

“Con mucha frecuencia se escucha que en el país, y en otras partes del mundo, están vigentes una serie de políticas como si hubiesen caído del cielo. No. Eso tiene sólidos antecedentes. En la primera parte de la década de los años 70 se puso en práctica lo que llamo la ‘revolución de los ricos”’, con propósitos muy definidos de sus impulsores.

Injerencia en universidades

El profesor Tello Macías ubica dos objetivos fundamentales de esa "revolución de los ricos". Primero, recuperar la participación de las ganancias empresariales en el ingreso total, que había bajado a partir de los años 30 del siglo pasado, después de la gran recesión. Segundo, influir para que las ideas pro empresariales prevalecieran en el diseño de la política económica: "Que sus ideas se tradujeran en políticas que dieran por satisfechos, o crecientemente satisfechos, sus intereses".

Iniciado a mediados de los años 70 del siglo pasado, este proceso se acelera en el mundo a partir del comienzo de los años 80 con la llegada al gobierno de Estados Unidos del republicano Ronald Reagan; de la conservadora Margaret Thatcher, en Gran Bretaña, y del también conservador Helmuth Kohl, en Alemania.

En México, el punto de partida del proceso es 1975. Ese año se creó el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) como colofón de meses de disputa entre el empresariado nacional y el entonces presidente Luis Echeverría, conflicto agudizado por la muerte, a manos de un comando guerrillero, del empresario regiomontano Eugenio Garza Sada en septiembre de 1973. En su declaración de principios, comenta Tello Macías, el CCE anticipaba claramente sus objetivos, tanto en materia salarial como en política económica o en el manejo de la educación.

"Si ya tienen claro que quieren aumentar su participación en el ingreso nacional y que sus ideas sean las que prevalezcan en la conducción de la economía, el paso siguiente es conquistar el futuro actuando hoy." ¿Cómo? "Actúan sobre el sistema educativo, y en la educación superior. Es simple demografía. De aquí a 25 años, dicen los impulsores de este proceso, los estudiantes que están en las aulas van a ser los que dirijan el país, desde distintas esferas".

Agrega: "Lo que hicieron fue meterse a las universidades. En México así ocurrió también. Se puede ver en la forma en que se expandió la educación superior privada y en que se condujo la educación pública. Conquistaron el futuro de las universidades a partir de dar prestigio a sus ideas sobre la economía. Entre 1974 y 2000, en esos 25 años, 19 premios Nobel de Economía fueron otorgados a economistas que pensaban como ellos, que defendían esas ideas. Los programas de estudio de economía fueron restructurados para dar preponderancia creciente a las ideas contrarias al Estado, y se fueron abandonando las ideas que los economistas llamamos keynesianas, o sea, donde el Estado debe participar".

Se centra en lo ocurrido en México. A mediados de los años 80, en el gobierno del ex presidente Miguel de la Madrid, comienzan a aplicarse políticas de corte neoliberal, o neoclásico, "como las llamábamos antes". Primero se "redimensionó" el Estado. Se redujo su papel en la economía, disminuyó el gasto público y comenzaron a ser vendidas empresas públicas "bajo la idea de que el Estado no sabe hacer las cosas". Apunta: "Una de las primeras en ser vendidas fue Mexicana; luego los particulares la echaron a perder, el Estado la recuperó y se las volvió a vender y la acaban de echar a perder otra vez".

"Pienso que era necesario hacer una revisión de la forma en que el Estado venía participando en la economía mexicana, pero una cosa es una revisión para fortalecer unas cosas y eliminar otras, y otra cosa es pácatelas, vámonos."

En este proceso de "redimensionamiento" del Estado el salario mínimo redujo dos terceras partes de su poder real de compra entre 1980 y 2000, y el salario contractual perdió casi la mitad de su capacidad adquisitiva en el mismo periodo.

La segunda reforma tuvo que ver con las relaciones económicas de México con el exterior. De una economía relativamente muy protegida se pasó a la más abierta del mundo, sujeta a la competencia del exterior. Como resultado se rompieron las cadenas productivas, desaparecieron industrias completas y el país se volvió importador de alimentos. La tercera medida fue en el sistema financiero. Dejó de regularse el mercado financiero.

Flexibilización inaceptable

No es un recuento del pasado. Es enlazar un proceso que ahora pretende ser profundizado por los mismos que en México han hecho su parte en la "revolución de los ricos". Como las tres reformas originales no han dado los resultados que de ellas se esperaban, en términos de crecimiento y de justicia social, ahora dicen que es necesario profundizar con nuevas reformas estructurales.

También son tres: flexibilización de las leyes laborales, "inaceptable" en varios de los puntos defendidos por el gobierno, como la eliminación de los contratos laborales, dice; otra de corte energético para, apunta, transferir la mayor parte posible de la actividad petrolera al sector privado, y una hacendaria, que implica reducir más el gasto público y cobrar impuestos únicos y universales y no necesariamente en función del ingreso, como ahora.

"Sus reformas no han dado resultado. El crecimiento del PIB por habitante en los últimos 30 años fue de 0.5 por ciento en promedio anual, totalmente raquítico. De 1932 a 1982 ese crecimiento fue de 3.5 por ciento al año."

Pero en cambio esa "revolución de los ricos ha sido exitosa" para sus promotores, tanto en el terreno de la política económica, donde prevalecen las ideas contrarias a la participación del Estado, como en lo relativo a la distribución de la renta. En 1976, un año después de la creación del CCE, los salarios participaban con 44 por ciento del ingreso nacional y el otro 56 por ciento eran las utilidades de las empresas. En 2000 los salarios redujeron su participación a 33 por ciento y las ganancias la aumentaron a 67 por ciento del total, según datos ofrecidos por el académico.

Con la vista puesta en el presente afirma: "no es cierto que no haya opción, que debemos seguir este camino porque no hay otro". Es falsa esa aseveración. "Veamos el mundo. El mercado global funciona porque hay diferencias entre países, diferencias en política económica. Si todo fuese igual no tendría sentido que se moviera el dinero de un lugar a otro".

–¿Por qué estas ideas se impusieron de manera tan contundente?

–Hubo una idea que fue ganando fuerza: que lo que hace el Estado está mal hecho o es corrupto. Se fue generalizando esta idea. Sin duda había ineficiencia y corrupción en algunas actividades del Estado, pero también había eficiencia, manejo claro y transparente de las cosas. Tampoco se insistió de manera suficiente en que había otras opciones. El movimiento obrero organizado aceptó sin más la caída en los salarios, como si fuese algo inevitable.

–Hoy prácticamente no existe el movimiento obrero.

–A ese grado. No hubo oposición. Quienes promovían estas ideas tenían los medios y la fuerza para ello. También esto lo explica. Estamos hablando de gente poderosa, que pudo, en un abrir y cerrar de ojos, hacer universidades privadas en todas partes. Eso cuesta, y no solamente en dinero, sino en capacitar profesores. Contaron con los medios de comunicación social: la televisión, radio y la prensa escrita. Hay que ver los periódicos.

–Pareciera que México es refractario a la discusión que hoy existe en el mundo sobre el papel del Estado.

–Es interesante. Aquí se persiste, se continúa en la misma dirección. No hay una discusión pública de lo que pudiéramos llamar el proyecto de nación que queremos. No hay discusión de si estamos por el camino correcto o no; se asume casi por completo que vamos en sentido correcto. Se habla mucho de políticas públicas, pero algo que no es política pública es la política económica y la social. Es muy grave.

–¿Cómo ve el futuro inmediato?

–Lo que caracteriza hoy a un porcentaje muy amplio de la población, sobre todo a la joven, es la falta de esperanza de progreso. Se ha perdido. Claro que no la hay porque la economía no se mueve, no hay actividad económica y el crecimiento de la informalidad es enorme. No hay que olvidar que el informal vive en una situación que no sabe lo que le va a pasar mañana. Piensen en lo que eso entraña. ¿Cómo puede haber esperanza de progreso con esa situación? Y si luego añade la violencia que se ha desatado, entonces es preocupante.

"La única manera de recuperar esa esperanza de progreso es si uno ve posibilidades de mejora en sus condiciones generales de existencia, con empleos seguros, ciertos, estables, con mayores ingresos. Pienso que si no cambia la política esto va a seguir y puede incluso empeorar".

domingo, marzo 08, 2009

Los vengo a invitar a hacer Historia

* Desde Morelos, Chihuahua, el municipio más apartado y abandonado del país, Andrés Manuel López Obrador llama a cambiar la política económica que ha sumido en la pobreza a México al dejar en manos de unos cuantos el Gobierno / Pide cambiar además la forma de hacer política, que margina de la toma de decisiones a la mayoría de los mexicanos
MORELOS, Chihuahua, 7 de marzo (LA JORNADA/Gobierno Legítimo de México).- Desde este rincón de la Sierra Madre Occidental, en el municipio más apartado y abandonado del país, Andrés Manuel López Obrador llamó a cambiar la política económica que ha sumido en la pobreza a México al dejar en manos de unos cuantos el gobierno y a cambiar una forma de hacer política que margina de la toma de decisiones a la mayoría de los mexicanos, “los vengo a invitar a hacer Historia”, dijo.
Este sábado, López Obrador sobrevoló los profundos cañones de la Sierra Tarahumara para reunirse con centenares de habitantes de Morelos, Batopilas y Urique, pueblos a los que se llega —en condiciones normales— luego de hasta 10 horas de viaje en auto por brechas que en meses del año se vuelven intransitables. Lo hizo en medio del escepticismo de la gente que desconfiaban de su asistencia luego de que a municipios como Morelos no ha llegado si quiera el gobernador de esta entidad, José Reyes Baeza.Se trata, en este caso, de localidades que sobreviven de la agricultura para el autoconsumo y del poco dinero que circula, producto de los escasos salarios de los empleados del ayuntamiento, “lo único bueno es que no tenemos los niveles de violencia que hay en otras partes del estado y del país”, comentaron sus habitantes.Desde estos pueblos, apartados geográficamente y segregados de las políticas sociales “no hay medicinas en los centros de salud, las pocas que tenemos son las que tomamos de centros de otras localidades porque hasta acá no llegan, nos vienen diciendo desde hace más medio año que las van a mandar el mes siguiente, pero pasa un mes y otro y seguimos esperando”, reveló uno de los técnicos en enfermería de Morelos.A esta gente López Obrador le dijo que “no hay otra explicación en el proceso de deterioro en el país que el mal gobierno, no es posible que una nación con tantos recursos naturales pase por este momento de decadencia, de pobreza extrema. Una mafia política se quedó con todo, no hay un gobierno del pueblo para el pueblo, que es un gobierno para un minoría, para los ricos”, reflexiones estas que ampliará el tabasqueño en cinco entregas que a partir del lunes se publicarán en este diario.Agregó que a lo largo de 25 años los gobiernos neoliberales del PRI y del PAN “ya desmantelaron todo el país, lo vendieron todo”, se refirió a las minas concesionadas a particulares y extranjeros que son, en muchas de estas comunidades, la única opción para sobrevivir con salarios miserables y condiciones de trabajo que no se consienten en Estados Unidos o Canadá, países de origen de las compañías mineras.“En este periodo también entregaron los bancos y trataron de entregar el petróleo, pero nuestro movimiento lo impidió, no pudieron ni podrán, no lo logrará esa mafia política del poder y del dinero que conforman a penas un poco más de 30 personas”, por eso, insistió, es que queremos un cambio en lo económico y en la forma de hacer política.“Me quito el sombrero ante las mujeres y hombres de Morelos. Son heroínas y héroes que viven de una manera muy restringida y con mucho abandono. No hay ningún municipio en todo México tan aislado como Morelos. Visité Tayoltita, en San Dimas, Durango, a donde se llega luego de cinco horas por un camino de terracería.“Me produce mucho enojo porque en otras partes del país se supone que el Norte está en mejores condiciones que el sur, pero también en el norte es mucha la pobreza y el abandono. Por ejemplo, en Chihuahua, de los 67 municipios, 14 no tienen caminos pavimentados a sus cabeceras municipales, y ya ni hablar de cómo están los caminos para otras localidades. No es posible, cuántos siglos han pasado y siguen careciendo de caminos mientras le gente tiene que seguir sufriendo el polvo de los malos caminos”.De Morelos se trasladó a Batopilas, comunidad que se distingue por el orden y limpieza de sus calles. Aquí reiteró su llamado a cambiar la vida pública del país y advirtió que a pesar de la estrategia del gobierno federal “para desaparecernos políticamente, no nos vamos a rajar, queremos que las cosas cambien por nosotros, por nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos. Queremos que cuando nos pregunten ¿qué estábamos haciendo cuando otros estaban acabando el país?, que hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance. Queremos verlos a los ojos y decirles que luchamos hasta el límite de nuestras fuerzas”.Concluyó esta gira por Urique, completando su visita a 65 de los 67 municipios de Chihuahua, que terminará este domingo para concluir en Guadalupe Victoria, Durango, una prolongada gira por los 2 mil 38 municipios de régimen de partido del país.Así, a dos días de concluir el recorrido por los dos mil 38 municipios del país, anunció que próximamente iniciará una campaña informativa en donde dará a conocer que el presupuesto público es del pueblo de México y que no debe usarse para beneficio de unos cuantos, de la banda de los 30, de aquellos que se creen amos y señores de la nación.Expresó que la nueva cruzada será similar a la llevada a cabo en la defensa del petróleo y la economía popular y adelantó que la lucha será para frenar el saqueo de las arcas públicas, del presupuesto de aproximadamente tres billones de pesos para este año.Afirmó que el presupuesto nacional se utiliza por ejemplo para mantener privilegios de la alta burocracia panista, así como de legisladores e integrantes del Poder Judicial. “No es posible que un ministro de la Corte tenga un sueldo de 600 mil pesos mensuales, que representa un insulto y una burla para millones de mexicanos que ni siquiera tienen los mínimos satisfactores”, puntualizó.El Presidente Legítimo de México mencionó que luchará hasta concretar los cambios en materia política, económica y social, porque la banda de los 30 tiene en ruinas al país y han entregado los bienes de la nación al capital privado nacional y extranjero. “Mientras unos cuantos lo tienen todo, la mayoría del pueblo carece hasta de lo más indispensable”, subrayó.“La banda de los 30 se apoderó de todo y convirtió al gobierno en un comité al servicio de una minoría rapaz”, aclaró al manifestar que un ejemplo de su dicho lo representa Urique.El municipio cuenta con una de las principales minas del Estado, de la región y de la República Mexicana, de donde se extrae oro, pero quienes se benefician con la comercialización del preciado metal son unos cuantos empresarios, quienes ni siquiera ofrecen un espacio de trabajo a los residentes de la localidad.Y, por si fuera poco, la empresa responsable de la explotación del oro destruye sin piedad alguna la sierra alta de Chihuahua, añadió.Al visitar los municipios de Morelos, Batopilas y Urique, destacó la necesidad de cambiar la forma de hacer política, porque los mexicanos ya no queremos al político tradicional, que es fantoche, mediocre y ladrón, que tanto daño le ha hecho al país.Por ejemplo, mencionó que “el gobierno espurio no ha hecho nada para proteger la economía de la mayoría de las familias mexicanas, ante la crisis económica que está azotando a México y la devaluación del 50 por ciento de la moneda nacional”.México, alertó, entrará en un periodo de decrecimiento que provocará a su vez una gran mortandad de pequeñas y medianas empresas y el despido de miles de trabajadores de sus fuentes de trabajo, si el gobierno del presidente pelele no aplica un plan de reactivación de la economía y de apoyo a los sectores productivos, en particular al campo.Por la mañana, López Obrador se trasladó en una avioneta tipo Cessna de San Juanito a Morelos, Batopilas y Urique, debido a la atropellada geografía de la sierra alta del estado.En las asambleas informativas realizadas en los tres municipios, el Presidente Legítimo de México dijo que los habitantes de la región son unos auténticos héroes por sobrevivir en el aislamiento físico. “Ustedes son ciudadanos de primera”, les dijo.También comentó que denunciará en todos los foros públicos que 14 de las 67 cabeceras municipales de Chihuahua están comunicadas por caminos de terracería, cuando se supone que el norte de nuestro país se caracteriza por contar con vías de comunicación del primer mundo.