San Salvador, marzo 24 - Líderes de la derecha salvadoreña pagaron mil colones (400 dólares de la época) al sicario que asesinó al arzobispo Oscar Arnulfo Romero en 1980, según reveló al diario digital El Faro uno de los involucrados en el homicidio, el capitán Alvaro Saravia.
Después de haber asesinado al arzobispo el 24 de marzo de 1980, los conspiradores se reunieron en una casa en San Salvador donde estaba el mayor Roberto D'Aubuisson, fundador del partido derechista ARENA, quien figura como el principal acusado en el caso por una Comisión de la Verdad de la ONU.
"Dos o tres días después del asesinato de monseñor Romero, el grupo de D'Aubuisson sostiene una reunión en la casa de Eduardo Lemus O'byrne. Saravia conoce de esta reunión, porque él mismo, saliendo de ahí, fue a pagarle al hombre que disparó contra monseñor Romero", consignó El Faro.
"Yo no conocía al tirador. Ese día (el del asesinato) lo vi yo en el carro, meterse al carro de barba. Y después le fui a entregar yo personalmente los mil colones (400 dólares de la época)" que D'Aubuisson pidió prestados a Lemus O'byrne", relató Saravia rompiendo un silencio de tres décadas.
El dinero, según Saravia, se lo entregó en el estacionamiento de un pequeño centro comercial en el oeste de San Salvador, llamado Balam Quitzé. Ahí lo esperaba el tirador, ya sin barba.
El mismo Saravia declaró a El Faro que fue "un indio", un agente de la ahora proscrita Guardia Nacional, el francotirador que disparó a Romero mientras oficiaba misa, descartando que hubiese sido un argentino que integraba un grupo de asesores enviados por el dictador Roberto Viola.
Lemus O'byrne, un conocido empresario salvadoreño, en declaraciones a El Faro, negó haber proporcionado el dinero para pagar al sicario: "Y no, no recuerdo esa reunión. Esa reunión nunca pasó".
El recuerdo y la acción
Treinta años después del asesinato, los salvadoreños no conocen aún la identidad del hombre "alto, moreno, barbado" que el 24 de marzo de 1980 se detuvo en el umbral de la entrada de la capilla del hospital de la Sagrada Providencia, levantó un arma calibre 25 de balas expansivas y disparó un solo tiro. El proyectil impactó justo en el pecho del arzobispo de San Salvador Oscar Arnulfo Romero, que en ese momento levantaba el cáliz, consagrando la eucaristía. El sicario –ahora se sabe– recibió mil colones (400 dólares en aquel tiempo) por la faena.
Un día antes, Romero había pronunciado una homilía con la que pretendía frenar la guerra civil que ya se precipitaba en su país: "En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno: cesen la represión".
Durante los 12 años que siguieron, El Salvador vivió envuelto en una guerra que hoy, todavía, mantiene abiertas muchas heridas en esa sociedad. Una de ellas, muy compleja, es la impunidad que persiste en torno a los muchos crímenes considerados de lesa humanidad que se cometieron.
En estas tres décadas hubo en El Salvador un primer juicio por el asesinato de Romero, en 1987. El presidente de la Suprema Corte de entonces, Francisco Guerrero, determinó dar carpetazo porque "el caso ya era viejísimo".
El juzgador era íntimo amigo del mayor Roberto D’Aubuisson, quien había creado un partido de ultraderecha, Frente Amplio Nacional. Éste contaba con un brazo paramilitar, los llamados "escuadrones" que asesinaban a "los comunistas" que el mayor, desde un programa de radio semanal, amenazaba abiertamente, citándolos con nombres y apellidos.
Poco después de ordenar el asesinato de Romero, D’Aubuisson fundó el partido político que gobernó al país durante 20 años.
En 2000, por una denuncia interpuesta por Tutela Legal del Arzobispado de San Salvador, la Comisión Interamericana culminó una detallada investigación sobre el caso y concluyó que el Estado salvadoreño fue responsable de este asesinato. En 2004, un tribunal de San Francisco, California, abrió un nuevo juicio. Las investigaciones comprobaron que D’Aubuisson ordenó el asesinato –un plan que denominó "Operación Piña"–, organizado por su lugarteniente, el capitán de la fuerza aérea Rafael Álvaro Saravia, único sobreviviente del grupo homicida. Desde entonces vive prófugo.
Nunca nadie fue juzgado en su país. Se sospecha que de los seis participantes del comando (un chofer, cuatro escoltas y el tirador), cinco fueron asesinados años después en distintos episodios.
Recientemente, en una entrevista con el periódico digital El Faro, Saravia reconoció que recibió la orden de D’Aubuisson: "Hacete cargo", le dijo. Y lo hizo.
El fundador de Arena (Alianza Republicana Nacionalista) falleció en 1992, poco después de haberse firmado la paz en El Salvador, de un cáncer de lengua.
Este miércoles se espera que el presidente Mauricio Funes pronunciará la esperada súplica de perdón a nombre del Estado salvadoreño por esta ejecución extrajudicial. Anteriormente, desde noviembre, su gobierno –que al vencer a Arena en las pasadas elecciones rompió la hegemonía de 20 años de gobierno de ultraderecha– había reconocido la responsabilidad del Estado, acatando una de las resoluciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Queda pendiente aún la recomendación que ordena un proceso jurídico para investigar, juzgar y sancionar a los responsables. El gobierno de Funes, sin embargo, se declara formalmente impedido de avanzar en este sentido por la ley de amnistía de 1993, poco después de la firma de los acuerdos de paz. Y aquí radica el meollo del debate actual sobre los derechos humanos en El Salvador.
El movimiento social y de derechos humanos, secundado por organizaciones como Amnistía Internacional, demanda que el Ejecutivo y el Legislativo deroguen la ley de 1993 que en su momento fue pactada por el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) y Arena como una forma de transitar hacia la conciliación.
La propia Suprema Corte de Justicia emitió en 2003 un fallo que determina que en los casos graves de violaciones de derechos humanos no es aplicable esta amnistía. Pero ni Funes ni los legisladores del FMLN están dispuestos a moverse en ese sentido.
En esta jornada, que por decreto legislativo celebra oficialmente por primera vez el día de "San Romero", habrá peregrinaciones, conciertos sinfónicos, foros y debates, la inauguración de un gran mural que saludará a los viajeros que lleguen por el aeropuerto de Comalapa a El Salvador y una misa solemne en la catedral salvadoreña, que oficiará el mexicano Samuel Ruiz, ex obispo de San Cristóbal de las Casas.
Pero sobretodo, habrá un clamor: que de la buena voluntad se pase a los hechos. Esto es a la justicia, al esclarecimiento de los crímenes históricos que dejó la guerra civil y cuyas heridas, a 30 años de distancia, continúan abiertas.
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jueves, marzo 25, 2010
lunes, marzo 23, 2009
Recuerdan al arzobispo Óscar Arnulfo Romero, a 29 años de su asesinato
El prelado salvadoreño fue abatido por defender los derechos de los pobre
Víctor Ballinas
En la iglesia de San Pedro Mártir, en Tlalpan, se conmemoró ayer los 29 años del asesinato del arzobispo de San Salvador, Óscar Arnulfo Romero, cometido el 24 de marzo de 1980 en la Catedral de ese país centroamericano. La misa fue oficiada por el obispo emérito Samuel Ruiz, quien estuvo acompañado por cuatro sacerdotes, quienes recordaron la labor de Romero.
El Comité de Solidaridad Monseñor Romero y la comunidad parroquial de San Pedro Mártir conmemoraron los 29 años del asesinato del arzobispo, con una misa y una exposición sobre la vida, obra y pensamiento del prelado, la cual se montó en el atrio de la parroquia.
En la misa, el padre Jesús Ramos manifestó que el arzobispo asesinado hace casi tres décadas en San Salvador se identificó con la opción de los pobres.
Integrantes de la comunidad de San Pedro Mártir, desde el atrio, se congratularon por el triunfo de la izquierda en El Salvador y felicitaron a los ciudadanos de ese país centroamericano. Se recordó el trabajo del arzobispo Romero, quien en sus homilías dominicales denunció numerosas violaciones a los derechos humanos, y se le recuerda por la defensa que hacía de esas garantías.
Jesús Ramos, sacerdote de la parroquia de San Pedro Mártir, recordó que el arzobispo fue asesinado un día después de haber hecho un llamado a los soldados para que no mataran a la población. Oficiaba misa y ahí le dispararon.
Miembros del Comité de Solidaridad Monseñor Romero y de la comunidad eclesial felicitaron a la comunidad de salvadoreños presente en la misa: hoy tienen un gobierno electo por el pueblo, eso es motivo de alegría, tienen fe y esperanza, y la solidaridad mexicana está abierta siempre al pueblo salvadoreño.
A la misa también asistió Pedro Reyes, quien fue detenido en San Salvador Atenco el 3 de mayo del 2006 y que hace 10 días fue liberado. En el atrio agradeció la solidaridad de la comunidad y al obispo Samuel Ruiz.
Agradezco a Dios por mi libertad y porque nos ha protegido. Gracias a la solidaridad he recobrado mi libertad, pero desgraciadamente todavía quedan inocentes encerrados en la cárcel, dijo.
Víctor Ballinas
En la iglesia de San Pedro Mártir, en Tlalpan, se conmemoró ayer los 29 años del asesinato del arzobispo de San Salvador, Óscar Arnulfo Romero, cometido el 24 de marzo de 1980 en la Catedral de ese país centroamericano. La misa fue oficiada por el obispo emérito Samuel Ruiz, quien estuvo acompañado por cuatro sacerdotes, quienes recordaron la labor de Romero.
El Comité de Solidaridad Monseñor Romero y la comunidad parroquial de San Pedro Mártir conmemoraron los 29 años del asesinato del arzobispo, con una misa y una exposición sobre la vida, obra y pensamiento del prelado, la cual se montó en el atrio de la parroquia.
En la misa, el padre Jesús Ramos manifestó que el arzobispo asesinado hace casi tres décadas en San Salvador se identificó con la opción de los pobres.
Integrantes de la comunidad de San Pedro Mártir, desde el atrio, se congratularon por el triunfo de la izquierda en El Salvador y felicitaron a los ciudadanos de ese país centroamericano. Se recordó el trabajo del arzobispo Romero, quien en sus homilías dominicales denunció numerosas violaciones a los derechos humanos, y se le recuerda por la defensa que hacía de esas garantías.
Jesús Ramos, sacerdote de la parroquia de San Pedro Mártir, recordó que el arzobispo fue asesinado un día después de haber hecho un llamado a los soldados para que no mataran a la población. Oficiaba misa y ahí le dispararon.
Miembros del Comité de Solidaridad Monseñor Romero y de la comunidad eclesial felicitaron a la comunidad de salvadoreños presente en la misa: hoy tienen un gobierno electo por el pueblo, eso es motivo de alegría, tienen fe y esperanza, y la solidaridad mexicana está abierta siempre al pueblo salvadoreño.
A la misa también asistió Pedro Reyes, quien fue detenido en San Salvador Atenco el 3 de mayo del 2006 y que hace 10 días fue liberado. En el atrio agradeció la solidaridad de la comunidad y al obispo Samuel Ruiz.
Agradezco a Dios por mi libertad y porque nos ha protegido. Gracias a la solidaridad he recobrado mi libertad, pero desgraciadamente todavía quedan inocentes encerrados en la cárcel, dijo.
domingo, marzo 15, 2009
En El Salvador se puede conformar un gobierno progresista
El columnista del diario La Jornada Carlos Fazio, consideró que de resultar electo el candidato del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), Mauricio Funes, El Salvador se podría unir a los procesos progresistas de la región latinoamericana. Igualmente, precisó que desde el punto de vista "más allá de lo simbólico, de una guerrilla en el Gobierno, implicaría la consolidación de una alianza de gobiernos de corte nacionalista, progresista o izquierdista, según los países que se nuclean hoy alrededor del ALBA (Alternativa Bolivariana para los pueblos de nuestra América)".
"Tenemos que recordar que Arena es el partido que ha sido sindicado como el asesino intelectual de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, ex arzobispo de El Salvador", dijo Fazio.
En vísperas de las elecciones presidenciales de El Salvador a realizarse el venidero domingo 15 de marzo, el periodista y analista internacional del diario La Jornada, Carlos Fazio, precisó este viernes que el candidato del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), Mauricio Funes, de resultar electo, podría unirse a los procesos progresistas latinoamericanos.
"A los sandinistas, al proceso en Ecuador con (Rafael) Correa, a la integración del Gobierno de Evo Morales en Bolivia, con la Venezuela de Hugo Chávez, y con Cuba, siempre ahí en este entendimiento de fuerzas progresistas", dijo.
Fazio ofreció en entrevista exclusiva a TeleSUR desde México, su visión en torno al tema. A continuación, presentamos la entrevista íntegra:
- ¿Cuál es la importancia de estas elecciones en El Salvador, por qué podemos considerarlas históricas?
Esta elección es histórica en El Salvador porque por primera vez, con casi certeza, una antigua guerrilla, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional está al borde de acceder por la vía eleccionaria a la posición del Gobierno. Es decir, la elección enfrenta dos enemigos históricos de la Guerra Fría: el Partido Arena (Alianza Republicana Nacionalista), que es el que después de las negociaciones de paz en el Castillo de Chapultepec entre el Gobierno y la guerrilla de El Salvador, se consolidó durante varios años en el poder.
Tenemos que recordar que Arena es el partido que ha sido sindicado como el asesino intelectual de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, arzobispo de El Salvador, que justamente unos días antes de que lo mataran había pedido a las Fuerzas Armadas que no dispararan contra el pueblo y por eso lo mataron.
Entonces bueno, ese es el significado histórico después de años de una guerra civil en el marco de la Guerra Fría, hoy la antigua guerrilla, que llegó incluso a controlar barrios de la periferia de El Salvador, en una guerra que no ganó simplemente por el apoyo millonario en dólares que cada día suministraban las administraciones de (Ronald) Reagan y (George) Bush padre a los gobiernos salvadoreños de la época.
- ¿Qué implicaciones tiene que una ex guerrilla, ahora partido político, pueda acceder a la presidencia de El Salvador? ¿Qué significa para América Latina?
El tema es que una guerrilla luego de unos acuerdos de paz se volcó a la vida civil digamos, en los carriles institucionales, si se puede hablar de institucionalidad en países como El Salvador. Pero se da en el marco de una serie de procesos similiares en América Latina.
Tenemos por ejemplo, en Bolivia un vicepresidente que también fue guerrillero y estuvo preso por ser guerrillero, ya vemos en el caso del Frente Amplio de Uruguay que obtuvo el Gobierno hace 4 años y la fuerza principal dentro del Frente Amplio es el MPP, Movimiento de Participación Popular, que es el brazo, digamos más amplio en esta etapa.
Del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaro en la antigua guerrilla, y hoy precisamente en Uruguay, en el momento que está teniendo esta elección el domingo en El Salvador, José Pepe Mujica, uno de los fundadores de los Tupamaros de Uruguay, está primero en las encuestas y dentro de la interna del Frente Amplio para ser el candidato a la presidencia en noviembre en Uruguay.
Entonces, es como que las antiguas guerrillas, convertidas hoy en organismos civiles e integrada a procesos de coalición más amplio, están disputando por la vía legal el Gobierno dentro de la institucionalidad.
- En este sentido, habría la posibilidad de que el FMLN tuviera un resultado adverso, ¿se está jugando con el miedo?, ¿y cuáles serían los obstáculos entonces, digamos la contraparte?
Es natural que en la coyuntura previa a los comicios del domingo, el partido Arena, como partido de ultraderecha que es, al igual que la derecha latinoamericana, asusten a los electores con el fantasma del miedo. Incluso han llegado a hablar de que (Mauricio) Funes podría sumarse a la iniciativa del presidente (Hugo) Chávez de Venezuela por un Socialismo del Siglo XXI, es decir, están intentando asustar a la población.
"Tenemos que recordar que Arena es el partido que ha sido sindicado como el asesino intelectual de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, ex arzobispo de El Salvador", dijo Fazio.En vísperas de las elecciones presidenciales de El Salvador a realizarse el venidero domingo 15 de marzo, el periodista y analista internacional del diario La Jornada, Carlos Fazio, precisó este viernes que el candidato del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), Mauricio Funes, de resultar electo, podría unirse a los procesos progresistas latinoamericanos.
"A los sandinistas, al proceso en Ecuador con (Rafael) Correa, a la integración del Gobierno de Evo Morales en Bolivia, con la Venezuela de Hugo Chávez, y con Cuba, siempre ahí en este entendimiento de fuerzas progresistas", dijo.
Fazio ofreció en entrevista exclusiva a TeleSUR desde México, su visión en torno al tema. A continuación, presentamos la entrevista íntegra:
- ¿Cuál es la importancia de estas elecciones en El Salvador, por qué podemos considerarlas históricas?
Esta elección es histórica en El Salvador porque por primera vez, con casi certeza, una antigua guerrilla, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional está al borde de acceder por la vía eleccionaria a la posición del Gobierno. Es decir, la elección enfrenta dos enemigos históricos de la Guerra Fría: el Partido Arena (Alianza Republicana Nacionalista), que es el que después de las negociaciones de paz en el Castillo de Chapultepec entre el Gobierno y la guerrilla de El Salvador, se consolidó durante varios años en el poder.
Tenemos que recordar que Arena es el partido que ha sido sindicado como el asesino intelectual de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, arzobispo de El Salvador, que justamente unos días antes de que lo mataran había pedido a las Fuerzas Armadas que no dispararan contra el pueblo y por eso lo mataron.
Entonces bueno, ese es el significado histórico después de años de una guerra civil en el marco de la Guerra Fría, hoy la antigua guerrilla, que llegó incluso a controlar barrios de la periferia de El Salvador, en una guerra que no ganó simplemente por el apoyo millonario en dólares que cada día suministraban las administraciones de (Ronald) Reagan y (George) Bush padre a los gobiernos salvadoreños de la época.
- ¿Qué implicaciones tiene que una ex guerrilla, ahora partido político, pueda acceder a la presidencia de El Salvador? ¿Qué significa para América Latina?
El tema es que una guerrilla luego de unos acuerdos de paz se volcó a la vida civil digamos, en los carriles institucionales, si se puede hablar de institucionalidad en países como El Salvador. Pero se da en el marco de una serie de procesos similiares en América Latina.
Tenemos por ejemplo, en Bolivia un vicepresidente que también fue guerrillero y estuvo preso por ser guerrillero, ya vemos en el caso del Frente Amplio de Uruguay que obtuvo el Gobierno hace 4 años y la fuerza principal dentro del Frente Amplio es el MPP, Movimiento de Participación Popular, que es el brazo, digamos más amplio en esta etapa.
Del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaro en la antigua guerrilla, y hoy precisamente en Uruguay, en el momento que está teniendo esta elección el domingo en El Salvador, José Pepe Mujica, uno de los fundadores de los Tupamaros de Uruguay, está primero en las encuestas y dentro de la interna del Frente Amplio para ser el candidato a la presidencia en noviembre en Uruguay.
Entonces, es como que las antiguas guerrillas, convertidas hoy en organismos civiles e integrada a procesos de coalición más amplio, están disputando por la vía legal el Gobierno dentro de la institucionalidad.
- En este sentido, habría la posibilidad de que el FMLN tuviera un resultado adverso, ¿se está jugando con el miedo?, ¿y cuáles serían los obstáculos entonces, digamos la contraparte?
Es natural que en la coyuntura previa a los comicios del domingo, el partido Arena, como partido de ultraderecha que es, al igual que la derecha latinoamericana, asusten a los electores con el fantasma del miedo. Incluso han llegado a hablar de que (Mauricio) Funes podría sumarse a la iniciativa del presidente (Hugo) Chávez de Venezuela por un Socialismo del Siglo XXI, es decir, están intentando asustar a la población.
Lo que sí es que desde el punto de vista más allá de lo simbólico, de una guerrilla en el Gobierno, implicaría la consolidación de una alianza de gobiernos de corte nacionalista, progresista o izquierdista, según los países que se nuclean hoy alrededor del ALBA (Alternativa Bolivariana para los pueblos de nuestra América), esta coalición que, entre economías que si no son del todo iguales, están planteando formas de entendimiento distintas a las que por separado cada país tenía normalmente con el Fondo Monetario Internacional (FMI), con el Banco Mundial, con el Banco Interamericano de Desarrollo.
Es decir, el significado es que vendría a sumarse el FMLN a los sandinistas, al proceso en Ecuador con (Rafael) Correa, a la integración del Gobierno de Evo Morales en Bolivia con la Venezuela de Hugo Chávez, y con Cuba, siempre ahí en este entendimiento de fuerzas progresistas.
Es decir, el significado es que vendría a sumarse el FMLN a los sandinistas, al proceso en Ecuador con (Rafael) Correa, a la integración del Gobierno de Evo Morales en Bolivia con la Venezuela de Hugo Chávez, y con Cuba, siempre ahí en este entendimiento de fuerzas progresistas.
"Tenemos por ejemplo, en Bolivia un vicepresidente que también fue guerrillero y estuvo preso por ser guerrillero, ya vemos en el caso del Frente Amplio de Uruguay que obtuvo el Gobierno hace 4 años y la fuerza principal dentro del Frente Amplio es el MPP, Movimiento de Participación Popular, que es el brazo, digamos más amplio en esta etapa."
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