Discurso de Cantinflas - "Su excelencia" [1]
http://youtu.be/3_Ohe29NMV4
Discurso de Cantinflas - "Su excelencia" [2]
http://youtu.be/HaowGxU4dkM
Mostrando las entradas con la etiqueta Benito Juárez. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Benito Juárez. Mostrar todas las entradas
lunes, agosto 15, 2011
martes, agosto 25, 2009
El Legado de Juárez: Los Valores Cívicos una Producción de la UNAM
http://www.youtube.com/watch?v=2tHF4odlgWs
http://www.youtube.com/watch?v=J03IGNjhb8U
http://www.youtube.com/watch?v=CTQtzNO1Ok4
http://www.youtube.com/watch?v=8jP2dJWS4u8
domingo, agosto 23, 2009
El Legado de Juárez: Los valores cívicos
El Legado de Juárez: Los Valores Cívicos.
Programas realizados por la UNAM como un trabajo para discutir los temas del legado de Benito Juárez. Indispensable. En esta entrega el tema de Los Valores Cívicos.
http://www.youtube.com/watch?v=2tHF4odlgWs
Programas realizados por la UNAM como un trabajo para discutir los temas del legado de Benito Juárez. Indispensable. En esta entrega el tema de Los Valores Cívicos.
http://www.youtube.com/watch?v=2tHF4odlgWs
martes, abril 07, 2009
El Legado de Juárez: El Laicismo
El Laicismo legado de Juárez programa por la UNAM.
Excelente material con la participación de Carlos Monsiváis, una serie de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Para ver todos los videos AQUI:
http://www.youtube.com/view_play_list?p=B1E264CE6D98463F
Excelente material con la participación de Carlos Monsiváis, una serie de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Para ver todos los videos AQUI:
http://www.youtube.com/view_play_list?p=B1E264CE6D98463F
sábado, marzo 21, 2009
jueves, enero 01, 2009
Extremismo panista
Ahora que el PAN cumple ocho años en la presidencia del país han comenzado a mostrarse, de manera más abierta, expresiones de extremismo de las que pocos teníamos conocimiento.
Entre sus filas conviven igualmente manifestaciones anticomunistas, antisemitas y antimasónicas que reflejan no sólo pensamientos decimonónicos, sino una involución de pensamiento peligrosa, si tomamos en cuenta que provienen del partido que está en el poder.
Estas tres expresiones ideológicas y religiosas han sido parte importante en la vida del panismo desde que surgió en 1939. El sinarquismo, como corriente política ligada al catolicismo, es, quizá, la tendencia más fuerte en las raíces de este partido, pues la mayor parte de sus integrantes eran de familias católicas fuertemente conservadoras que rechazaban cualquier pensamiento ajeno a su religión.
La religión católica ligada a la política ha sido tan fuerte en el PAN que la familia Abascal llegó a proponer el establecimiento de un estado autónomo de la Federación regido precisamente por el sinarquismo. El proyecto fracasó, pero la huella del extremismo quedó en la historia del panismo.
Durante sus años como partido de oposición Acción Nacional no tuvo oportunidad de expresar el antisemitismo que estaba entre sus filas más retrógradas y tampoco su aversión a los masones. Entregados más a conseguir el poder los panistas guardaron sus filias y fobias para mejores tiempos. Pero a partir del 2000, cuando Vicente Fox gana la elección presidencial, estas expresiones rebasaron sus propios límites y se manifestaron de diversas formas.
El ala más radical representada por la ultraderecha -conocida como El Yunque--, manifestó de inmediato su repulsión hacia los masones. Influido por esta corriente Fox ordenó sacar de Los Pinos la imagen de Benito Juárez, uno de los masones más reconocidos del siglo XIX, y lo mandaron a unas bodegas hasta que fue rescatado por un tiempo por Santiago Creel, entonces secretario de Gobernación; pero llegó Carlos Abascal y remplazó la imagen del expresidente oaxaqueño por un enorme crucifijo.
La influencia del antisemitismo en El Yunque, originada por el dogma erróneo de la presumible existencia de un complot mundial del pueblo judío para apropiarse del mundo, la cual proviene del libro Los Protocolos de Sión, uno de los fraudes ideológicos y literarios más grandes de la historia, tuvo pocas posibilidades de expresarse, no así la aversión en contra de toda aquella inclinación comunista o socialista representada por la izquierda política y social.
Como nunca antes desde la Presidencia de la República, desde el PAN, así como desde la Iglesia católica y la clase empresarial más conservadora, se orquestó una campaña en contra de un personaje al que identificaron con la izquierda más radical y como "un peligro para México".
El extremismo panista, el de la ultraderecha que teme a la invasión del comunismo en el mundo, se manifestó en el transcurso de la campaña del 2006. En connivencia con la cúpula eclesiástica, desde el pulpito en las iglesias de la zona del bajío se extendió el mensaje a las familias católicas de que si ganaba Andrés Manuel López Obrador estarían en peligro sus hijos y sus propiedades, pues el gobierno se los quitaría. Por los resultados electorales la campaña fue todo un éxito pero no sólo en esa región, sino en todo el país.
La compulsión por mucho tiempo reprimida contra el judaísmo, al parecer, ya tuvo su primera expresión el 16 de diciembre en el artículo de Germán Martínez titulado La Treta publicado en El Universal, en donde, al tratar el tema del mega fraude orquestado por Bernard Madoff, hizo una referencia antisemita que tuvo una fuerte respuesta de Jacobo Zabludowsky días más tarde, el 22, la cual nunca fue contestada y como dice el viejo refrán… "el que calla, otorga".
Errático como ha demostrado serlo, el líder del PAN dejó entrever ese sentimiento en contra del judaísmo y, al mismo tiempo, también su supuesta simpatía por el movimiento nazi. Habría que ver cuál es la opinión del dirigente panista sobre los ataques israelíes al pueblo palestino en estos días.
Los extremismos de cualquier tipo, religiosos, políticos o ideológicos, siempre han sido un peligro, generan movimientos violentos y autoritarios, dictatoriales o radicales. La historia tiene muchos ejemplos y bien valdría recordárselos a los panistas y a sus dirigentes, antes de que sigan con sus pretensiones antisemitas, en contra de los masones y de cualquiera que se atreva a criticarlos desde la izquierda.
Entre sus filas conviven igualmente manifestaciones anticomunistas, antisemitas y antimasónicas que reflejan no sólo pensamientos decimonónicos, sino una involución de pensamiento peligrosa, si tomamos en cuenta que provienen del partido que está en el poder.
Estas tres expresiones ideológicas y religiosas han sido parte importante en la vida del panismo desde que surgió en 1939. El sinarquismo, como corriente política ligada al catolicismo, es, quizá, la tendencia más fuerte en las raíces de este partido, pues la mayor parte de sus integrantes eran de familias católicas fuertemente conservadoras que rechazaban cualquier pensamiento ajeno a su religión.
La religión católica ligada a la política ha sido tan fuerte en el PAN que la familia Abascal llegó a proponer el establecimiento de un estado autónomo de la Federación regido precisamente por el sinarquismo. El proyecto fracasó, pero la huella del extremismo quedó en la historia del panismo.
Durante sus años como partido de oposición Acción Nacional no tuvo oportunidad de expresar el antisemitismo que estaba entre sus filas más retrógradas y tampoco su aversión a los masones. Entregados más a conseguir el poder los panistas guardaron sus filias y fobias para mejores tiempos. Pero a partir del 2000, cuando Vicente Fox gana la elección presidencial, estas expresiones rebasaron sus propios límites y se manifestaron de diversas formas.
El ala más radical representada por la ultraderecha -conocida como El Yunque--, manifestó de inmediato su repulsión hacia los masones. Influido por esta corriente Fox ordenó sacar de Los Pinos la imagen de Benito Juárez, uno de los masones más reconocidos del siglo XIX, y lo mandaron a unas bodegas hasta que fue rescatado por un tiempo por Santiago Creel, entonces secretario de Gobernación; pero llegó Carlos Abascal y remplazó la imagen del expresidente oaxaqueño por un enorme crucifijo.
La influencia del antisemitismo en El Yunque, originada por el dogma erróneo de la presumible existencia de un complot mundial del pueblo judío para apropiarse del mundo, la cual proviene del libro Los Protocolos de Sión, uno de los fraudes ideológicos y literarios más grandes de la historia, tuvo pocas posibilidades de expresarse, no así la aversión en contra de toda aquella inclinación comunista o socialista representada por la izquierda política y social.
Como nunca antes desde la Presidencia de la República, desde el PAN, así como desde la Iglesia católica y la clase empresarial más conservadora, se orquestó una campaña en contra de un personaje al que identificaron con la izquierda más radical y como "un peligro para México".
El extremismo panista, el de la ultraderecha que teme a la invasión del comunismo en el mundo, se manifestó en el transcurso de la campaña del 2006. En connivencia con la cúpula eclesiástica, desde el pulpito en las iglesias de la zona del bajío se extendió el mensaje a las familias católicas de que si ganaba Andrés Manuel López Obrador estarían en peligro sus hijos y sus propiedades, pues el gobierno se los quitaría. Por los resultados electorales la campaña fue todo un éxito pero no sólo en esa región, sino en todo el país.
La compulsión por mucho tiempo reprimida contra el judaísmo, al parecer, ya tuvo su primera expresión el 16 de diciembre en el artículo de Germán Martínez titulado La Treta publicado en El Universal, en donde, al tratar el tema del mega fraude orquestado por Bernard Madoff, hizo una referencia antisemita que tuvo una fuerte respuesta de Jacobo Zabludowsky días más tarde, el 22, la cual nunca fue contestada y como dice el viejo refrán… "el que calla, otorga".
Errático como ha demostrado serlo, el líder del PAN dejó entrever ese sentimiento en contra del judaísmo y, al mismo tiempo, también su supuesta simpatía por el movimiento nazi. Habría que ver cuál es la opinión del dirigente panista sobre los ataques israelíes al pueblo palestino en estos días.
Los extremismos de cualquier tipo, religiosos, políticos o ideológicos, siempre han sido un peligro, generan movimientos violentos y autoritarios, dictatoriales o radicales. La historia tiene muchos ejemplos y bien valdría recordárselos a los panistas y a sus dirigentes, antes de que sigan con sus pretensiones antisemitas, en contra de los masones y de cualquiera que se atreva a criticarlos desde la izquierda.
sábado, diciembre 06, 2008
Abandonan y luego derrumban la efigie de Juárez
Alvaro Cepeda Neri
Prólogo Político
Vienen el bicentenario y el centenario de la Gesta de Independencia (que los panistas, mañosos, quieren identificar con los actos posteriores, sobre todo cuando Iturbide interviene para confirmar la Independencia, y echar las campanas a vuelo y las misas por su emperador efímero).
Se aproximan esas celebraciones y las derechas en los poderes de algunas gubernaturas, presidencias municipales y Congresos estatales y federal, buscan aprovecharlas para darle un vuelco a la historia nacional y resaltar como protagonistas a quienes sabotearon esos procesos. Cuando Hidalgo y Morelos con la pléyade de mexicanos se hicieron a la lucha y lograron las condiciones para la Independencia, los gachupines y los proespañoles se opusieron rabiosamente.
En la Revolución, cien años después de aquel 1810, los herederos de aquellos reaccionarios que no descansaron hasta degollar al Padre de la Patria y sus más cercanos seguidores, se convirtieron en los conservadores que combatieron a sangre y fuego a los liberales antiporfiristas, una vez que Porfirio ya había cambiado para ser el ídolo y jefe de la plutocracia, constituyendo una oligarquía con los “científicos”.
Y entre la Independencia y la Revolución la Nación en formación vivió, en su mayoría, la hazaña inmortal de la victoria sobre los franceses (“los franchutes”), la restauración de la república, la vigencia de la Constitución de 1857 y la victoria del liberalismo político con dosis de liberalismo económico.
Fue el triunfo de la Reforma, no sin antes derrotar al voluble, traidor y oportunista de Santa Anna, gracias al levantamiento de Juan Álvarez quien, con los liberales, implantó la Revolución Gloriosa de Ayutla y que provocó que emergiera un Estadista: Benito Juárez, quien en Guadalajara tuvo, con sus grupo de inteligencia política, el primer acto de inicio de la Revolución Liberal que nace en Ayutla y tiene, durante 20 años el apogeo que cimentó el Estado Laico y las demás conquistas democráticas.
En Juárez los mexicanos (no así los “reaccionarios que al fin son mexicanos”) encontramos la Guía de nuestro nacionalismo y emprendimos la tarea de la democracia con la abrazadera del republicanismo.
Así que las efigies de Juárez se multiplicaron por todo el territorio. En la época de los cincuenta, los panistas encapucharon las estatuas del Benemérito. Ahora, en Guadalajara, como nos informa la historiadora Laura Campos Jiménez, en su página de Internet, la efigie de Juárez, puesta en 1991 en el parque Solidaridad Iberoamericana, ha sido abandonada por los panistas municipales y el “góber piadoso”, y manos a su servicio la han derrumbado.
Es un acto más de los derechosos que suponen que tirar una estatua de Juárez es suficiente para que el Prócer y Estadista sea borrado de la historia y la vida cotidiana de la Nación. Derrumbarán más de esas efigies. Pero Juárez permanece como gigante erigido en el contexto de la República y en la conciencia de los mexicanos que sabemos lo que Juárez representa.
cepedaneri@prodigy.net.mx
Prólogo Político
Vienen el bicentenario y el centenario de la Gesta de Independencia (que los panistas, mañosos, quieren identificar con los actos posteriores, sobre todo cuando Iturbide interviene para confirmar la Independencia, y echar las campanas a vuelo y las misas por su emperador efímero).
Se aproximan esas celebraciones y las derechas en los poderes de algunas gubernaturas, presidencias municipales y Congresos estatales y federal, buscan aprovecharlas para darle un vuelco a la historia nacional y resaltar como protagonistas a quienes sabotearon esos procesos. Cuando Hidalgo y Morelos con la pléyade de mexicanos se hicieron a la lucha y lograron las condiciones para la Independencia, los gachupines y los proespañoles se opusieron rabiosamente.
En la Revolución, cien años después de aquel 1810, los herederos de aquellos reaccionarios que no descansaron hasta degollar al Padre de la Patria y sus más cercanos seguidores, se convirtieron en los conservadores que combatieron a sangre y fuego a los liberales antiporfiristas, una vez que Porfirio ya había cambiado para ser el ídolo y jefe de la plutocracia, constituyendo una oligarquía con los “científicos”.
Y entre la Independencia y la Revolución la Nación en formación vivió, en su mayoría, la hazaña inmortal de la victoria sobre los franceses (“los franchutes”), la restauración de la república, la vigencia de la Constitución de 1857 y la victoria del liberalismo político con dosis de liberalismo económico.
Fue el triunfo de la Reforma, no sin antes derrotar al voluble, traidor y oportunista de Santa Anna, gracias al levantamiento de Juan Álvarez quien, con los liberales, implantó la Revolución Gloriosa de Ayutla y que provocó que emergiera un Estadista: Benito Juárez, quien en Guadalajara tuvo, con sus grupo de inteligencia política, el primer acto de inicio de la Revolución Liberal que nace en Ayutla y tiene, durante 20 años el apogeo que cimentó el Estado Laico y las demás conquistas democráticas.
En Juárez los mexicanos (no así los “reaccionarios que al fin son mexicanos”) encontramos la Guía de nuestro nacionalismo y emprendimos la tarea de la democracia con la abrazadera del republicanismo.
Así que las efigies de Juárez se multiplicaron por todo el territorio. En la época de los cincuenta, los panistas encapucharon las estatuas del Benemérito. Ahora, en Guadalajara, como nos informa la historiadora Laura Campos Jiménez, en su página de Internet, la efigie de Juárez, puesta en 1991 en el parque Solidaridad Iberoamericana, ha sido abandonada por los panistas municipales y el “góber piadoso”, y manos a su servicio la han derrumbado.
Es un acto más de los derechosos que suponen que tirar una estatua de Juárez es suficiente para que el Prócer y Estadista sea borrado de la historia y la vida cotidiana de la Nación. Derrumbarán más de esas efigies. Pero Juárez permanece como gigante erigido en el contexto de la República y en la conciencia de los mexicanos que sabemos lo que Juárez representa.
cepedaneri@prodigy.net.mx
Suscribirse a:
Entradas (Atom)












