domingo, mayo 06, 2007

¿Dónde está Hércules?

De María José

Según un conocido mito, existía en algún lugar de la península del Peloponeso, en la laguna pantanosa de Lerna, un monstruo, una serpiente de múltiples cabezas, 9, 12, o 100, según versiones, y de las cuales, una era inmortal.

La diosa Hera la había creado para cuidar la entrada al inframundo, pero principalmente, para que acabara con Hércules a quien odiaba por celos, ya que éste había sido engendrado por Zeus y Alcmena, uno de tantos amoríos del dios supremo de los griegos.

Zeus había dotado a Hércules de una fuerza descomunal gracias a la cual éste había podido convertirse en un exitoso héroe.

Hera, la diosa engañada, se rehusaba a aceptar tal hecho y con la complicidad del Rey Euristeo de Mecenas, condenó a Hércules a realizar diez o doce trabajos a cual más difíciles de realizar. Uno de ellos, precisamente, consistía en enfrentar a la Hidra, el monstruoso reptil de Lerna, y matarlo.

Este colosal reptil policéfalo tenía en todo su cuerpo escamas duras como el acero y un aliento pozoñoso y mortal que expelía gases tóxicos por cada una de sus serpentinas cabezas, los cuales envenenaban las aguas y secaban los campos. Aún cuando dormía, el aire pestilente que la rodeaba podía matar a quien se le acercara.

Se decía que para que Hércules pudiera lograr su cometido, él tendría que tomarla de los cabellos, que eran las serpientes y mirarla a los ojos; quizá para que el monstruo se percatara de que su opositor no le tenía miedo.

Sin embargo, Hércules optó por ir cortando cada una de las serpientes, y lo aterrador fue que, cuando cubriendo su boca y su nariz para protegerse del aliento venenoso, cortaba con su hoz una a una las cabezas de la Hidra, éstas se multiplicaban por dos.

Tuvo que recurrir a la ayuda de un su sobrino llamado Yolao, el cual iba quemando con una tea los muñones del cuello después de cada decapitación. Al final, Hércules enterró bajo una gran roca la única cabeza inmortal de la Hidra y así liberó a la gente de Lerna de tan mortífero ser.

Metafóricamente se llama “hidra” a un peligro que renace constantemente o a un problema de muchas caras que es imposible resolver paso a paso o que empeora si se intenta su resolución por métodos convencionales.

México, nuestro país, al igual que muchos otros en este infortunado planeta, padece el acoso de una monstruosa Hidra de mil cabezas, no de 9 o 12 o 100, como aquella contra la que Hércules tuvo que luchar, sino de una y mil serpientes de mortífero aliento.

¿Qué nombre darle? ¿Cómo se llama esta Hidra que nos asfixia? Tal vez, ¿CORRUPCIÓN? o ¿AMBICIÓN DESMESURADA? o ¿LOCURA NEOLIBERAL?

o ¿CAPITALISMO SALVAJE? o ¿ IMPERIALISMO INHUMANO?

Todos esos nombres le quedan y las serpientes innumerables pueden ser:

- La insultante riqueza de los oligarcas (que no merecen, por otro lado, el nombre de mexicanos).

- El infame gobierno que está supeditado al poder económico y político extranjero y que ha renunciado a ser gobierno de los mexicanos para los mexicanos.

- Política agresiva a los pueblos que protestan (Atenco, Oaxaca, Chiapas, Guerrero, etcétera).

- Presos políticos por el “crimen” de expresar sus ideas.

- Bancos en manos de extranjeros que actuando como usureros están coadyuvando a la reconquista de los pueblos americanos.

- Televisión monopólica que produce estúpidas telenovelas y que manipula la información para más estupidizar a los ciudadanos.

- Violencia generalizada en el territorio patrio.

- Líderes sindicales corruptos ajenos a los intereses de los obreros, de los campesinos, de los que realmente hacen el país.

- Partidos políticos sin otro propósito en su miserable vida que luchar por lo electoral sin ofrecer verdaderas soluciones a los problemas lacerantes que nos están lastimando.

- Pobreza creciente de la mayor parte de la población.

- Educación básica mala para producir autómatas maquiladores que sólo puedan decir “sí, señor” agachando la cabeza.

- Y, por supuesto, privatización creciente de la educación a todos los niveles para convertir al país en absolutamente dependiente del imperio.

- Tierras arrebatadas a sus propietarios para empresas depredadoras como Minera San Xavier o la presa La Parota.

- Prohibición a las comunidades de transitar en su propia tierra y acoso militar y paramilitar.

- Degradación extrema del medio ambiente físico y biológico.

- Niños que mueren de enfermedades curables, de desnutrición, de abandono.

Imposible para una sola persona enumerar todas las serpientes del monstruo voraz que impide el desarrollo libre y soberano de los mexicanos. Cada quien puede agregar a la lista carencias, agravios, descontentos, injusticias y seguramente excederá el número de mil y una, las serpientes de esta nuestra Hidra nefasta, ponzoñosa, mortal y despiadada.

¿Necesitamos un Hércules para liberarnos de ella? ¿Es AMLO nuestro Hércules?

¡NO!

Nosotros, mexicanos, podemos cortar las cabezas de la ominosa, insolente Hidra que nos impide vivir en libertad. No necesitamos un héroe hercúleo, nosotros todos somos un Hércules multifacético, pero único y con enorme fuerza; y esto, con sus propias palabras, nos lo ha dicho y redicho Andrés Manuel.

Pero ¿cómo proceder? ¿Podemos intentar decapitar las serpientes (no olvidar que son miles) una a una? Hay que recordar que para que la Hidra muera en verdad, hay que acabar con su cabeza principal, cortarla de raíz. Y lo primero es: reconocerla, verla a los ojos, no voltear la mirada a otro lado como si no pasara nada.

Somos muchos y diferentes, pero todos estamos atosigados, todos condenados a sufrir la miseria a la que unos cuantos nos arrojan.

Sin embargo, somos Hércules, nuestra fuerza está en la unión y en la organización. ¿Quién podrá derrotar a un pueblo unido y organizado?

1 comentario:

Azul dijo...

Solo quería decirte que tengas cuidado, he encontrado este blog:

http://ulisescaera.blogspot.com/

¡Aguas!

Un saludo